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Usuario (Colombia)

Primer post: 31 dic 2014Último post: 23 ene 2015
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Fiascos tecnológicos del 2014
Fiascos tecnológicos del 2014
InfoporAnónimo12/31/2014

finalizando este 2014, siendo ya el ultimo dia, dejo a su conocimiento algunos fracasos de la industria tecnologica sobresalientes durante este periodo, fallos de seguridad, hackeos y novedades que vieron la luz a medias completan la selección de los infortunios que sufrió la tecnología durante este año. 1. La doblada del iPhone6. Apple afirmaba que su smartphone de 5,5 pulgadas estaba hecho con los mejores materiales y que su cuerpo en aluminio y cristal empañado hacían de él un dispositivo llamativo y rígido. Pero, vaya inocentada la que pasaron sus compradores cuando descubrieron que algunos de los nuevos teléfonos se doblaban tras permanecer mucho tiempo en el bolsillo. 2. Celebridades al desnudo por culpa de iCloud. Otra salida en falso de Apple la tuvo por cuenta de su aplicación iCloud y un fallo de seguridad. El resultado: más de una celebridad resultó, literalmente, con los trapitos al sol. 3. La ‘hackeada’ a Sony Pictures. La industria pagó la inocentada de seguridad con el acceso y publicación de información reservada de su compañía, que incluyó a por lo menos cinco filmes, entre ellos el reencauche de 'Annie', el drama bélico 'Fury' y próximos estrenos como 'Mr. Turner', 'Still Alice' y 'To Write Love On Her Arms'. 4. La patraseada de WhatsApp con sus ganchitos azules. Cuando todos creíamos que los ganchitos azules de Whatsapp eran el fin de la diplomacia online y el comienzo del control de amigos, familiares y hasta enemigos, la aplicación dijo ‘¡pásenla por inocentes!’ y permitió desactivar la función por presión de sus usuarios. 5. Los consumidores se quedaron sin ver las Google Glass. Mucho se decía sobre la llegada al mercado este año de las Google Glass, la supuesta “próxima revolución en la tecnología de la comunicación”, sin embargo, esto nunca pasó, en parte porque los desarrolladores han perdido interés en este artefacto y porque parece que no hay quien pruebe el producto. Por ahora, Google se hace ‘el de las gafas’ y dice que las lanzará al mercado, ahora sí, pero cuando sean perfectas. FELICES FIESTAS DE FIN DE AÑO!!! COMENTEN Y PUNTUEN GRACIAS.

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Nanocristales, televisores del futuro.
InfoporAnónimo1/23/2015

El año pasado las televisiones curvas fueron las protagonistas indiscutibles del CES en el área de la imagen. Pero este año no. Aunque las pantallas curvas siguen reclamando su dosis de atención, la innovación que más expectación está despertando en el mundo de las teles es la tecnología Quantum Dots, que podemos traducir como «puntos cuánticos», y que recurre a unos diminutos cristales que prometen ser la base de un nuevo salto cualitativo en el mundo de la imagen. Sin embargo, lo más curioso es que no estamos ante una tecnología nueva. Las posibles aplicaciones de los nanocristales se idearon hace varias décadas, incluso antes de que la nanotecnología se consolidase como una realidad comercial. De hecho, la posibilidad de utilizar nanocristales para manipular la luz surgió en los años 90, y de eso hace ya dos décadas. En cualquier caso, lo que los usuarios debemos preguntarnos es si realmente esta tecnología mejorará nuestra experiencia, o se trata tan solo de una maniobra más de marketing. Intentemos sacar nuestras propias conclusiones. Así son los nanocristales Antes de entrar en detalles lo primero que nos interesa tener presente es que, como podemos deducir, esta tecnología utiliza unas partículas con estructura cristalina realmente diminutas. De hecho, su tamaño es inferior a los 100 nanómetros, y un nanómetro equivale a la mil millonésima parte de un metro, por lo que es la unidad de longitud que obtendremos si somos capaces de dividir un metro en mil millones de trozos idénticos. Dicho de esta forma es fácil imaginar la escala en la que nos estamos moviendo. Cada una de estas partículas puede contener desde varios centenares de átomos hasta miles de átomos, dependiendo de su composición. Y, además, estos átomos están dispuestos de manera ordenada, que es, precisamente, lo que confiere a la partícula su estructura cristalina. Si observamos un nanocristal a través de un microscopio lo suficientemente potente como para permitirnos verlo, comprobaremos que su forma es similar, aunque no idéntica, a una esfera. Esto se debe a que sus átomos se colocan de manera que se minimice la tensión superficial, que es la que se produce en la parte más externa de la partícula (podemos imaginarla como su contorno), para mantener la estabilidad. La estructura o la forma de los nanocristales, su estabilidad y sus propiedades químicas dependen de los átomos que constituyen cada partícula. De hecho, hay nanocristales que son químicamente muy activos, mientras que otros son muy estables. Algunos, los que realmente nos interesan, tienen una propiedad muy curiosa: su estructura les permite modificar la longitud de onda de la luz. Esto fue, precisamente, lo que descubrieron hace casi 34 años los científicos rusos Aleksey Ekimov y Alexander Efros, y fue confirmado y ampliado por el estadounidense Louis E. Brus en 1985, los auténticos responsables de que los «puntos cuánticos» sean una realidad. Los nanocristales son tan diminutos que sus propiedades están descritas por las leyes de la mecánica cuántica. Los «puntos cuánticos» son un tipo de nanocristales compuestos por materiales semiconductores con unas propiedades muy curiosas debido a que su tamaño, como hemos visto, es tan pequeño que su comportamiento queda descrito por las leyes de la mecánica cuántica, y no podría ser explicado utilizando la mecánica clásica. Sus características electrónicas están definidas, por un lado, por su tamaño, y, por otro, por su forma, lo que explica que actualmente se estén utilizando nanocristales para aplicaciones muy diferentes, como son la tecnología fotovoltaica, el etiquetado biológico, las tecnologías de eliminación de agentes contaminantes… Y, por supuesto, en electrónica. En la práctica, los «puntos cuánticos» que son capaces de modificar la longitud de onda de la luz, que son los que se utilizan en las teles, se comportan de una forma similar a las celdas de un panel OLED. Pero tienen algunas propiedades que los hacen más interesantes que estas últimas. Los paneles OLED son sensibles a la humedad y a la oxidación, mientras que los «puntos cuánticos» no lo son. Además, estos últimos pueden depositarse sin problemas sobre un sustrato flexible, lo que los hace idóneos para las teles con superficie curva, e, incluso, para las futuras pantallas enrollables. Y, además, es más fácil y barato fabricar un televisor que incorpore este tipo de nanocristales que una tele OLED. Esto es lo que pueden hacer por las teles La clave durante el proceso de fabricación de los puntos cuánticos consiste en controlar con mucha precisión el tamaño de los nanocristales. De esta forma es posible conseguir partículas que brillen en cualquier tono del espectro al ser excitadas por una corriente eléctrica, colores entre los que se encuentran, por supuesto, el rojo, el verde y el azul que necesitamos para componer el color a través de un panel RGB como los utilizados en las teles. Y esto nos lleva a la parte más interesante del post: las ventajas que nos ofrece esta tecnología al integrarla en nuestras teles. Según los fabricantes que están apostando por esta innovación, de los que hablaremos al final del post, los nanocristales nos ofrecen una gama cromática más amplia, y, por tanto, un abanico de colores mayor, así como unos negros más profundos. O, lo que es lo mismo, imágenes de más calidad y más parecidas a lo que podemos observar en el mundo real. Además, su eficiencia energética es un 30% mayor que la de la retroiluminación LED convencional, y su brillo puede incrementarse hasta 100 veces. Los «puntos cuánticos» permiten a las teles que los usan reproducir una gama cromática más amplia, unos negros más profundos y, además, consumir menos energía. Estas ventajas son posibles gracias a la forma en que estos nanocristales interactúan con la luz. La estructura de un panel de retroiluminación LED con tecnología de puntos cuánticos es similar a la de un panel OLED, pero se diferencian en algo importante: su composición. Los nanocristales utilizados en las televisiones se fabrican utilizando cadmio y selenio, y para poder usarlos en una televisión es necesario depositarlos entre una capa de material orgánico y otra de transporte de electrones, como si fuese un sándwich. Pero lo realmente importante es que, a diferencia de la iluminación LED blanca tradicional, cuya luz debe ser filtrada primero para corregir la desviación del blanco puro, y «teñida» después para obtener los colores rojo, verde y azul, la tecnología de puntos cuánticos recurre a diodos LED azules, que producen luz azul pura. Después, dos tercios de esa luz estimula un conjunto de puntos cuánticos que modifican su longitud de onda, y, por tanto, emiten únicamente luz roja y verde puras, por lo que ya tenemos los tres tipos de luz que buscamos desde el principio: roja, verde y azul, y, además,con una pureza superiora la que nos ofrece la retroiluminación LED convencional. ¿Es solo marketing, o aporta realmente algo? Aunque la tecnología de puntos cuánticos ha «explotado» durante la edición del CES que se está celebrando estos días gracias a la presentación de las nuevas teles de Samsung, LG y TCL, en realidad ninguna de estas compañías ha sido pionera en lo que se refiere a la implantación de esta innovación. La primera que la incluyó en sus televisores, y de eso hace ya dos años, fue Sony. De hecho, muchos ya tenemos, algunos sin saberlo, pantallas con puntos cuánticos en casa, y también en el bolsillo. Sony presentó sus primeros dispositivos equipados con estos nanocristales en el CES de 2013, y los llamó Triluminos. Actualmente podemos encontrar estas pantallas en algunos de los televisores de la marca, y también en sus tablets y smartphones Xperia de gama alta, por lo que es una tecnología de sobra probada. Yo mismo he podido analizar varios televisores y teléfonos móviles con Triluminos, y, si nos ceñimos a su capacidad de reproducir el color, definitivamente superan las prestaciones de la retroiluminación LED tradicional. Sobre el papel la gama tonal se incrementa en un 150% sobre el NTSC tradicional, y en la práctica esta mejora se percibe claramente. Y su consumo también es algo inferior, por lo que, según mi experiencia, la tecnología de puntos cuánticos no es fruto del marketing, y nos ofrece una mayor calidad de imagen que es fácil apreciar. Además, el hecho de que dos marcas como Samsung y LG hayan decidido seguir los pasos de Sonyindica que han valorado las ventajas que les ofrecen estos nanocristales. A diferencia de las pantallas curvas, que pueden gustar a algunas personas por su estética, los usuarios solo podemos percibir lo que aportan los puntos cuánticos a través de las propias imágenes generadas por el televisor, lo que limita su utilidad como una simple herramienta de marketing. Pero este es solo el principio. El hecho de que las marcas puedan fabricar estos televisores utilizando las mismas cadenas y sistemas de producción empleados en las teles LED normales, algo que no ocurre con los dispositivos OLED, contribuirá a que esta tecnología llegue pronto a los televisores económicos. Aun así, se me ocurre un problema algo preocupante: el cadmio utilizado en la fabricación de los nanocristales es uno de los metales más tóxicos que existen. Pero parece que esto está a punto de resolverse. El fabricante de puntos cuánticos Dow Chemical ha anunciado que antes del próximo verano abrirá una nueva planta de fabricación de nanocristales en Corea del Sur que abastecerá principalmente a LG, y que les permitirá prescindir casi totalmente del cadmio. Sin duda, una gran noticia.

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¿Cuántos megapixeles tienen nuestros ojos?
¿Cuántos megapixeles tienen nuestros ojos?
Ciencia EducacionporAnónimo1/22/2015

Vivimos en un mundo audiovisual, donde hay una loca persecución por la calidad de la imagen, por la resolución que ofrecen los aparatos: megapixeles de las cámaras digitales (y de teléfonos y tablets con cámara integrada), monitores más grandes para poner los puntitos más pequeños (ya 1024×768 se nos queda corto, vamos a por los 1200) Ahora bien: ¿qué resolución tiene nuestro ojo?. Y la deducción lógica: ¿es inteligente tener aparatos que den más resolución que la de nuestro ojo? Para la primera pregunta, hay una aparente incógnita: El número de “pixeles” (receptores) de nuestra retina es de es de un orden aproximado de 85-126 millones (80-120 millones de bastones y 5-6 millones de conos). O sea, que cada ojo tendría en torno a 100 megapixeles. No está nada mal, ¿no? Pero ahora viene el problema: toda esta información llega al cerebro por un cable, el nervio óptico. Pero las fibras de este cable sólo son de un millón, como mucho de millón y medio. O sea, que al cerebro le llega sólo una imagen de 1 o 1,5 megapixeles. Una imagen un tanto “cutre”, ya que las cámaras digitales más mediocres ya tienen 3 ó 4 megapixeles. Ahí lanzo las dos preguntas: - ¿Qué ha pasado con la información perdida? (de 100 a 1 millón) - Si es cierto que sólo tenemos 1 megapixel de resolución, ¿podemos realmente percibir la mejor calidad de imágenes de mas megapixeles? Bueno, ahí van las incógnitas. Echadle imaginación y poned vuestras teorías. Bien, había puesto una serie de preguntas y admito que he hecho un poco de trampas, jeje. He comparado el ojo con una cámara digital o un monitor de ordenador para que todos diéramos por sentado que el funcionamiento es el mismo, es decir, una malla o cuadrícula con cuadrados muy pequeños, que son los pixeles o receptores. Pero sobreentendíamos que era una malla regular y homogénea, todos los pixeles tenían el mismo tamaño y la misma distancia entre ellas. A partir de aquí, llegaron las contradicciones. Pero noooooo, he manipulado la información vilmente. Bien, retrocedamos un poco. Supongamos que tenemos un monitor con 3 millones de pixeles y 14 pulgadas, y otro monitor con los mismos pixeles pero de 19 pulgadas. ¿Cuál tiene más resolución?. Efectivamente, el de 14 pulgadas, porque forzosamente los pixeles tienen que ser más pequeños. Es decir, la resolución de la imagen depende de la densidad de los pixeles o receptores, no de su número absoluto La retina es un sistema muy sofisticado que podemos separar de forma didáctica en 2 zonas. * Una zona “de alta resolución” con los receptores muy juntitos, que nos permite ver la imagen muy nítida. * Una zona de alta sensibilidad y rapidez, donde sacrificamos parte de la calidad de la imagen en favor de la velocidad y del tamaño (conseguir una imagen grande para hacernos una idea de todo lo que nos rodea, aunque no sea totalmente nítida) Lo curioso es que no somos conscientes de ver una parte nítida y una parte “desenfocada”. El cerebro y una serie de movimientos involuntarios de los ojos se encargan de ello. Me extenderé en otro artículo sobre esos dos sistemas, y resolveré las aparentes contradicciones del artículo anterior (200 millones de receptores con solo 1 millón de cables) La retina central Bien, ya sabemos que la retina, la pantalla donde llega la imagen del exterior, no es un órgano sencillo y homogéneo. Según la zona que examinemos, se especializa en una función. Hoy vamos a ver la zona más importante, la retina central, la que se encarga de la resolución de la imagen. Es la zona más compleja y más delicada de la retina, y también la parte más “noble” del ojo. De su buen estado depende nuestra visión. Anatómicamente la parte central se llama mácula, que significa mancha en latín. Se llama así porque es como una “mancha oscura” en el centro del fondo de ojo. Si la retina tiene un color naranja brillante, la mácula tiene una coloración más marrón. En centro de esta mácula hay como un socavón, una depresión microscópica, llamada fóvea. ¿Qué tiene de especial esta fóvea?. Los fotorreceptores, esas células que reciben la luz, están muy juntos, y además son sólo conos. Esta particularidad es la que nos da la resolución de la imagen. Como dijimos en el artículo anterior, cuanto más juntos están los receptores, mejor resolución tenemos, imágenes más nítidas Fijaos en este esquema: las células alargadas de abajo son los receptores. La fóvea se ve como una depresión con forma de cuña, y justo a ese nivel, los receptores, en este caso conos (que parecen como zanahorias azules en este dibujo) están muy juntos unos a otros. Bueno, quizá os decepcione un poco, pero así de simple es el secreto. Unos pocos conos muy juntos dan una imagen muy nítida, al estar “apretujando” los receptores (es decir, los pixeles) si llegan 2 rayos de luz muy próximos podrán ser captados por dos receptores diferentes, y se verán como puntos diferentes. Es decir, imagen de gran resolución. Lógicamente, en esta retina central, cada cono tiene su propia fibra nerviosa para él. Cuantitativamente, de los 200 millones de receptores de la retina, sólo 150.000 cumplen esta función de retina central, y por tanto del millón de fibras nerviosas que hay en el nervio óptico, sólo 150.000 se ocupan de la “visión de alta resolución”. El resto, cuantitativamente es más grande, pero funcionálmente mucho menos importante. Me diréis: entonces tenemos mucha resolución en poco espacio, el resto de la retina vera borroso, no nítido y “pixelado”. Pues así es. La fóvea y la zona de alrededor que todavía tiene buena resolución de imagen ocupan unos 3 grados de visión, de los 120º de campo visual que tiene un ojo. O sea, justo el centro. Por eso sólo vemos enfocado lo que está exactamente en el centro de nuestra visión. Podéis probarlo vosotros mismos. Mirad un cartel a lo lejos y leedlo. Después intentad leerlo sin mirar exactamente al cartel, sino a otro objeto un poco al lado. Es difícil hacer la prueba porque los ojos se mueven automáticamente a lo que queremos ver, es casi involuntario. Pero si conseguís tener la mirada un poco apartada, descubriréis que no lo podéis leer. Reconocéis los colores del cartel, pero no tenéis suficiente nitidez para leer. Otro experimento: mirad a los ojos de alguien que está leyendo un papel. Los ojos van dando saltitos muy rápidos de izquierda a derecha, y cuando acaban la línea un salto grande de derecha a izquierda. Eso es porque sólo podemos leer lo que cae en la fóvea, y tenemos que estar desplazando constantemente la mirada hacia el siguiente grupo de palabras. Si nuestro ojo tuviera la misma capacidad de resolución en toda la retina, leeríamos “de un golpe de vista”, no tendríamos que irnos desplazando por el papel.

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Prepárate un buen café Colombiano.
Hazlo Tu MismoporAnónimo1/23/2015

Además de la frescura, la calidad final de un buen café colombiano depende de diversos factores. Los siguientes son los que usted necesariamente tendrá que tener en cuenta para obtener una bebida café como se consume en Colombia. La calidad del café empleado Como hemos visto, el café es un producto especial. Producir un café de calidad demanda numerosos esfuerzos de centenares de miles de productores en Colombia. Así que una bebida de calidad depende de que tengamos un café de calidad. El Café de Colombia es el corazón de la bebida. La calidad es una idea aplicada en muchas áreas del devenir del hombre que nos permite alcanzar la excelencia. Asegurarse de comprar un buen café, de saber cuál es su origen asegurará la oportunidad de obtener satisfacciones únicas, que de otra forma no podrían lograse. Un molido de café apropiado acorde con el tiempo de preparación El objetivo de la molienda es la reducción del tamaño del grano tostado para facilitar la extracción de los aromas y de los compuestos solubles durante la preparación de la bebida. Así, el tiempo de contacto agua-café determina cuánto material saborizante de café será extraído del café molido. Para evitar un bajo desarrollo o un exceso de extracción de los componentes del sabor, es necesario establecer el tamaño correcto de partículas del café molido. Así es como se hace necesario ajustar los molinos para garantizar este efecto. Como regla general, los tiempos prolongados de preparación deben complementarse con partículas más grandes (molido más grueso), y los tiempos más cortos con partículas más pequeñas (molido más fino). Agua de buena calidad Desde luego que la calidad del agua tiene un impacto importante en el sabor final de la bebida. El agua debe ser transparente, no presentar olores y sabores extraños, se debe procurar que esté libre de agentes contaminantes, o sustancias como el cloro, y que los contenidos minerales de calcio y magnesio que confieren dureza al agua, estén en mediana proporción (menor a 150 ppm, expresada como carbonato de calcio CaCO3). En este sentido, no se debe emplear agua extraída de pozos profundos, ni agua tratada con cloro ni aguas de acueducto que no hayan sido filtradas. En general, las mejores aguas (para evitar alteraciones de sabor) son las embotelladas. Temperatura del agua La temperatura del agua durante el proceso de preparación de la bebida afecta el grado de extracción de los componentes del sabor del Café de Colombia. Usualmente se utiliza el agua tan pronto llega a su punto de ebullición. El agua a estas temperaturas libera los materiales aromáticos más rápidamente y permite una correcta extracción de otros solubles en un tiempo razonable. Como regla general, la temperatura debe mantenerse constante a través de todo el ciclo de preparación. Correcta proporción entre café y agua La relación entre la cantidad de agua por cada 500 gramos de café molido utilizado, determinará la densidad de la bebida y la capacidad de apreciarla. Dependiendo del país se puede consumir café muy diluido o café más concentrado. En el siguiente cuadro se detalla la concentración sugerida del Café de Colombia para un consumo típico en países como Colombia, Norte de Europa o Norteamérica. ALGUIEN QUIERE CAFÉ ??

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