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Registrate y eliminá la publicidad! La distribución de la riqueza en más de 5 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner: aumentó la pobreza y el hambre Martes 3-02-2009 Por Carlos del Frade para PelotaDeTrapo.org.ar Las entrañas de Buenos Aires (APe).- El crecimiento económico de la Argentina a tasas asiáticas, según definían los economistas, fue crecimiento para unos pocos. Salvo que las cifras dadas a conocer en las últimas semanas en relación a la mayor cantidad de familias que viven en las villas miserias de Capital Federal se trate de una extraña forma del mentado crecimiento. En todo caso habrá que repetir que el sistema está cargado de obscenidad y cinismo. En semejante punto privilegiado del estragado mapa del país, en la llamada Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aparecieron veinticuatro nuevas villas miserias con una población estimada en 12 mil personas. Pero el universo más dramático es el total de los habitantes de esos lugares en donde se le intenta empatar al día a día. En 2001 había 108.056 personas viviendo en villas. Siete años después, ya sumaban 167.500. Por un lado, crecimiento económico para algunos. Por el otro, crecimiento de la exclusión para muchos. La marcha permanente e inalterable del capitalismo. Y nada menos que en pleno corazón del orgullo argentino, en Capital Federal, en la ciudad luz que mira siempre extasiada hacia el exterior y no repara en lo que sucede en sus propias entrañas. “Las cifras no bajan y conviven, sin embargo, con un período de crecimiento de la economía y el empleo: coexisten aún en la ciudad situaciones de extrema pobreza con altos niveles de riqueza. El 'derrame' es insuficiente, aseguran los economistas; los guarismos de la grieta son superiores a los de los noventa, lo que muestra que la recuperación económica no se tradujo en una recuperación social. El propio ministerio del área concluye en su informe que 'el problema de la pobreza no puede ser resuelto exclusivamente con políticas de empleo: con el nivel salarial actual, aún con pleno empleo la pobreza persistiría. Con respecto a la salud, el 22,2% de los porteños no cuenta con ninguna cobertura: ni obra social, ni PAMI, ni prepagas. Los sectores más desatendidos se encuentran geográficamente en el sur de la ciudad, donde también se ubica el 72 por ciento de las villas de emergencia'", dicen los medios de comunicación. Para Facundo Di Filippo, legislador de la Coalición Cívica, presidente de la Comisión de Vivienda, “el boom inmobiliario que vivió Buenos Aires terminó perjudicando a las personas de menos recursos. Los más pobres no pueden acceder a un crédito y tampoco llegan a pagar un alquiler, o muchos vienen del interior, o son extranjeros y no tienen garantía en Capital. Están condenados a vivir en la informalidad de la casa tomada, de la villa, de los hoteles sociales, que cada vez son menos y más caros”, remarcó el funcionario. En las entrañas de la ciudad que siempre se comparó con Europa, va creciendo el resultado de la exclusión. Del otro lado de los números oficiales, la Argentina crepuscular del tercer milenio sigue sin ver la ferocidad de los que siempre ganan y multiplican las penas entre los que siempre pierden. Algún día la cosa cambiará y desde esas ninguneadas entrañas de Buenos Aires asomará un sol que quemará tanta mentira e injusticia. Fuente de datos: Diario Crítica de la Argentina 26-01-09 Edición: 1434 Otra Fuente: http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=301:las-entranas-de-buenos-aires&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106
Casi Guerra del Paraguay con Los Estados Unidos El "caso Hopkins" El primero de una larga serie de chiflados pintorescos fue Edward A. Hopkins. Llegó al Paraguay por primera vez en 1845 como agente comercial de los Estados Unidos. Era un mozo entusiasta y algo absurdo de poco más de veinte años. Quedó tan impresionado por la general prosperidad e idílica paz de que gozaba el pueblo, que decidió que estaba llamado a realizar su grandeza. Se convirtió en un ardoroso propagandista de fabulosas riquezas potenciales y en apasionado defensor de la independencia de la República, cuestionada por la Federación Argentina, dirigida entonces por el gobernador de Buenos Aires, don Juan Manuel de Rosas. Rosas fue vencido en 1852 en la batalla de Caseros por el sublevado gobernador de la provincia de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, coaligado con el Brasil y la República Oriental del Uruguay, y contando con el apoyo de Francia e Inglaterra. Mediante su habilidad y fuerza de carácter, el presidente paraguayo Carlos Antonio López evitó comprometerse en la «Cruzada Libertadora». El principio de no intervención en los asuntos internos de otros países fue firmemente mantenido, entre otras cosas, para no sentar precedentes que autorizaran a aquellos a intervenir en los propios. No obstante, los vencedores reconocieron la independencia del Paraguay y dejaron establecida la libre navegación del río Paraná. Fue superado el aislamiento impuesto al país desde hacía cuarenta años. Edward A. Hopkins viajó a Norteamérica. Organizó en Rhode Island la «United State and Paraguay Navigation Company» con los aportes de capitales privados y los buenos auspicios de su gobierno. Se proponía no solamente promover la navegación a vapor en los ríos recientemente abiertos al tráfico internacional, sino también la creación de nuevas industrias. Desgraciadamente, los vapores adquiridos por la Compañía naufragaron en el mar antes de llegar al Paraguay. Hopkins arribó a Asunción con el título de cónsul, un buen lote de maquinarias y unos cuantos técnicos salvados de los naufragios. Instaló una fábrica de cigarros al estilo habano, un aserradero a vapor, una mantequería, un molino de trigo, un ingenio de azúcar, dos desmotadoras de algodón, una ladrillería mecánica, varios otros talleres industriales y una calesita en San Antonio. Proyectó la fundación de una Escuela de Agricultura y la organización de un Departamento de Inmigración para fomentar la venida de colonos. Frenético de iniciativas, tanto se asemejaba a «Un yanqui en la corte del rey Arturo», que no nos sorprendería enterarnos de que Mark Twain lo tomara de modelo para el protagonista de la divertida novela del mismo nombre. Las empresas tuvieron un éxito espectacular tanto por el poder adquisitivo de la población como por el súbito incremento del comercio exterior. Hubo dificultades cuando al inquieto e insaciable Hopkins le subieron los humos a la cabeza. Pretendió monopolios y se mostró reacio a aceptar las reglamentaciones oficiales. El gobierno era partidario del progreso, pero no estaba dispuesto a compartir con nadie el control de la economía. Las relaciones se volvieron tirantes, tanto por causas objetivas como por las impertinencias de Hopkins, que se hacía cada vez más atrevido, y hasta amenazador, valido de su condición de cónsul de un país poderoso. Hicieron crisis a raíz de un incidente fortuito. Una tarde en que Clemente Hopkins, hermano de Edward, paseaba a caballo en compañía de Madame Guillermont, esposa del cónsul francés, por las afueras de la capital, un soldado de caballería de apellido Silvero, que conducía una boyada en sentido opuesto, les pidió que se apartasen del camino para no espantar a los animales. Acaso para impresionar a la dama, Clemente Hopkins, en vez de avenirse a una indicación tan razonable, respondió de malos modos. En la disputa consiguiente blandió la fusta contra el soldado. Silvero desenvainó el sable y dejó tendido de un planazo al irascible Clemente, entre los gritos de Madame Guillermont, espantada de ver en situación tan desairada a su cumplido caballero. Enterado Edward Hopkins de lo ocurrido a su hermano Clemente, se presentó en la casa de gobierno en traje de montar y empuñando un rebenque. Apartó de un empellón al centinela y entró sin anunciarse al despacho del presidente de la república. Ante la sorpresa de don Carlos, que en vano trató de tranquilizarle, se desató en furiosos improperios, exigió el inmediato castigo del soldado y amenazó, en caso contrario, con la intervención armada de su país. El viejo López era hombre de pocas pulgas. Por mucho menos había sacado a empellones de su despacho al ministro brasileño Pereira Leal. Pero, dándose cuenta de que estaba en presencia de un energúmeno, no perdió la calma. Le recomendó que presentase sus reclamaciones por escrito. El soldado Silvero fue ascendido a cabo por dar su merecido a un gringo insolente. Hopkins presentó un memorial con nuevos despropósitos. Un mes después, el 1º de setiembre de 1854, el presidente Carlos Antonio López suscribió un decreto por el cual se cancela el exequátur al cónsul de los Estados Unidos de América Edward A. Hopkins, cuyas despampanantes aventuras comerciales, industriales y diplomáticas en el Paraguay habían durado en total menos de dos años, pero tuvieron repercusiones tales que casi provocan una guerra y tendrían su epílogo treinta y cuatro años después. Hopkins reclamó una indemnización de un millón de dólares. El capitán Thomas Page, que con autorización y beneplácito del gobierno paraguayo estaba realizando un viaje de exploración por los ríos interiores en la cañonera «Water Witch», amenazó con bombardear Asunción si las demandas de su compatriota no eran inmediatamente satisfechas. Por toda respuesta, el presidente López, por decreto del 3 de octubre de 1854, cancela la autorización para navegar en aguas paraguayas al buque norteamericano. Promediaba la mañana del 1º de febrero de 1855. El «Water Witch» comenzaba a remontar las aguas del río Paraná, arriba de la desembocadura del río Paraguay. Lo comandaba el teniente Williams N. Jeffers en ausencia del capitán Thomas Page y llevaba 28 hombres de tripulación y un armamento de tres obuses. De repente, un cañonazo rompió la quietud de aquel paraje silencioso. Desde el cercano fuerte paraguayo de Itapirú estaban haciendo fuego al barco de guerra de los Estados Unidos. Un hecho insólito, sin precedentes. Zafarrancho de combate. El cañonero contesta al fuerte. El duelo de artillería dura varios minutos. Acaba de producirse uno de los más sensacionales episodios de la historia americana del siglo XIX. Nada había ocurrido aquel 1º de febrero mientras el «Water Witch» navegaba por el canal internacional, divisorio de las aguas paraguayo-argentinas. En un momento dado el cañonero se dispuso a pasar por el canal situado entre el fuerte Itapirú y la isla paraguaya Carayá. El comandante de Itapirú, Vicente Duarte, despachó en canoa a un oficial con el texto del decreto del 3 de octubre para significarle al «Water Witch» que no podía navegar por el canal interior. El teniente Jeffers no acató la prohibición. El cañonero siguió su marcha. Se produjo a viva voz desde tierra otra intimación. El «Water Witch» no detuvo su navegación, ya bajo los cañones de la fortaleza paraguaya. Le disparan dos cañonazos sin puntería. El «Water Witch» no se detiene, responde con sus obuses. Entonces la fortaleza dispara un tercer cañonazo ya dirigido al barco. Una de las ruedas queda inutilizada, se rompen los cables del timón, es mortalmente herido el timonel Samuel Chaney. El teniente Jeffers, viendo que las cosas van en serio, ordena el cese de fuego. La nave da marcha atrás y se dirige a la vecina ciudad de Corrientes. Ya no fue molestada. El cañonazo al «Water Witch» provocó un escándalo fenomenal. A medida que se extendía la noticia en Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro, Londres, París y desde luego en los Estados Unidos, los periódicos dedicaban al incidente extensos editoriales. Los paraguayos son tratados de salvajes. A nadie se le ocurre preguntarse qué hubiera ocurrido si la cañonera «Tacuary» hubiese amenazado bombardear Nueva York y luego se hubiese metido en el río Hudson desacatando la invitación de retirarse. Por el contrario, afirmaban que el presidente López alentaba el mismo espíritu e idéntica brutalidad que el soldado Silvero. Edwar A. Hopkins revolvió cielo y tierra. En sus declaraciones a la prensa, el mismo país que había descripto anteriormente como un paraíso sabiamente gobernado por un patriarca providente, se transformó en un infierno, morada de Satanás, personificado por López. Porteños y brasileños, valiéndose de sus informantes echaban leña con la esperanza de que los norteamericanos les sacaran las castañas del fuego. Poderosos intereses coincidían contra el Paraguay; los pocos que asumieron su defensa eran apenas hombres de buena voluntad. Los intereses son persistentes. Tres años después del certero cañonazo del fuerte Itapirú, el presidente James Buchanan se dirigió al Congreso y expuso el estado de las relaciones con el Paraguay, solicitando autorización para exigir, por procedimientos adecuados, satisfacciones, indemnizaciones y garantías para el futuro sobre los incidentes ocurridos. Parte de la prensa norteamericana apoyó la demanda presidencial sosteniendo que Estados Unidos debía repetir la expedición del comodoro Perry al Japón, para abrir también a cañonazos el Paraguay al comercio internacional. «El presidente López es un obstáculo para toda empresa», dijo el «Express» de Nueva York. Explica a continuación el diario neoyorquino que los principales productos de exportación, la yerba mate y los árboles maderables eran considerados de propiedad pública aunque estuviesen en propiedad privada. Se los explotaba por medio de concesiones del Estado, que se reservaba su comercialización fuera del país. Lo mismo hacía con el tabaco y con gran parte del algodón, de excelente calidad, cultivado por granjeros y no en grandes plantaciones. La caña dulce y el azúcar, el tanino para curtiembre y los cueros padecían regímenes semejantes. Las importaciones soportaban fuertes gravámenes. Se dificultaba y limitaba la inversión de capitales, salvo en actividades secundarias. A los extranjeros no les estaba permitido adquirir bienes raíces. El gobierno impedía el libre comercio. El Paraguay era el único país de Sudamérica que no había contraído compromisos financieros internacionales. Todo lo pagaba al contado. Fundía su propio hierro, construía barcos en su astillero, reparaba y fabricaba armas en su arsenal. A pesar de las generosas ofertas recibidas, estaba tendiendo por su cuenta una vía férrea que cruzaría el [83] país de norte a sur, y contemplaba la posibilidad de tender otra que cruzara el gran Chaco y llegara al océano Pacífico a través de Bolivia en un futuro no remoto. El «Express» concluía en que el Paraguay ofrecía incalculables oportunidades al comercio, la industria y las finanzas, las cuales estaban siendo acaparadas y malogradas por un déspota que administraba su país como un feudo y lo dirigía como una estancia. López era un bárbaro que debía ser tratado como tal en beneficio de la civilización. Tras un largo debate parlamentario, el presidente Buchanan obtuvo la autorización requerida. Se organizó una escuadra de 20 buques, con una dotación de 2.500 hombres y 200 cañones, la más poderosa que hasta entonces zarpara de costas norteamericanas. Traía al mando a la principal figura de la marina, el comodoro Williams Branfort Shubrik, que en 1815 había recibido del Congreso una condecoración a raíz de la captura de los navíos ingleses «Cyrene» y «Levant», hazaña que le dio renombre nacional. El juez James Butler Bowlin fue designado comisionado civil encargado de las negociaciones diplomáticas El juez comisionado James Butler Bowlin tenía que exigir el reconocimiento de la culpabilidad del Paraguay y el pago, en consecuencia, de una indemnización no menor de 500.000 dólares. En caso de que no tuviera éxito en sus gestiones, la escuadra, según las instrucciones impartidas al comodoro Shubrik, «subirá hasta la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, establecerá el bloqueo efectivo de ambos ríos y de todas las ciudades y villas situadas sobre sus márgenes; atacará y destruirá las fortalezas de Humaitá y otras que en su opinión obstruyan o comprometan el pasaje indemne de la flota a su mando, y prosiguiendo hasta Asunción, a menos que el gobierno paraguayo acceda a las condiciones propuestas por el Comisionado, exigirá la entrega y tomará posesión de dicha ciudad y sus defensas, empleando la fuerza necesaria y realizando otros actos de hostilidad justificados por la Ley de las Naciones y que usted considere apropiados para imponer el acatamiento de las condiciones requeridas». El 25 tuvo lugar la primera entrevista con el ministro de relaciones exteriores paraguayo Nicolás Vázquez, a quien Bowlin entregó sus cartas de presentación. El 26, con gran ceremonia, se efectuó en el Palacio la entrega de las credenciales al presidente, que lo recibió de uniforme de capitán general, y con su bicornio, rutilante de gemas y galones, debajo del brazo; deferencia especialísima, pues don Carlos acostumbraba recibir a los diplomáticos con el sombrero puesto. Hubo un cambio de discursos de tono cortés, con mutuas protestas de miras pacíficas. Pero el comisionado Bowlin tenía instrucciones de no transar por menos de 500 mil, y don Carlos lo sabía. Y se mostró inamovible. Cuentan que le dijo al ministro Vázquez, que le aconsejaba prudencia. Finalmente se acordó que el monto se dirimiera en arbitraje. Don Carlos quería que el tribunal se reuniese en Asunción. No poco trabajo le costó a Urquiza persuadirle sobre la conveniencia de que lo fuera en Washington. El 13 de agosto de 1860 los jueces designados dieron a conocer en Washington su fallo arbitral. El tribunal estaba constituido por el jurisconsulto Dave Johnson, ex ministro de correos, como representante de los Estados Unidos, y José Berges, representante del Paraguay. El secretario era, desde luego, el inefable Samuel Ward. Dice el fallo: «Que dicho reclamante, la United States and Paraguay Navigation Co. no ha probado ni establecido su derecho a los daños y perjuicios en relación a la dicha reclamación contra el gobierno de la República del Paraguay; y que a la vista de las pruebas examinadas, el dicho gobierno no es por ningún derecho responsable de una indemnización o compensación pecuniaria cualquiera a favor de la nombrada compañía». El juez norteamericano Johnson fundamentó ampliamente su opinión en un memorial que presentó para el presidente de su país. Decía en él: «El gobierno y los ciudadanos de los Estados Unidos se han vanagloriado siempre de no sufrir ningún acto injusto de otro gobierno o de otro pueblo, pero al mismo tiempo de no pedir nada sino lo justo, y espero sinceramente que esté lejano el día en que las riquezas de las Indias Orientales puedan ser acaparadas, con su aprobación y sanción, por el pillaje a los Estados débiles a los cuales habrían sido arrancadas bajo la amenaza del cañón». Este fallo haría exclamar, cuarenta años después, al ilustre político y publicista paraguayo don Manuel Gondra: -¡Hay algo más grande que la escuadra norteamericana, y es la justicia norteamericana! http://www.presidencia.gov.py/Historia.html http://www.militar.org.ua/foro/casi-guerra-del-paraguay-con-los-estados-unidos-t18501.html
Extrañas figurasen el cielo ¿Qué son? Extrañas figuras videograbadas en el cielo. Angeles, objetos ¿Qué son? Varias de ellas grabadas en el cielo ruso. Estas imagenes fueron reportadas en el programa de la televisión mexicana que conduce Jaime Maussan, llamado Los Grandes Misterios del Tercer Milenio. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=t0vCr9k_pZE http://www.youtube.com/watch?v=t0vCr9k_pZE link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=bBG6DxNnzYo http://www.youtube.com/watch?v=bBG6DxNnzYo ¿Que misterio no?
Registrate y eliminá la publicidad! Para Cristina Kirchner, los préstamos que pide Argentina no los pagan ni el Estado ni el pueblo... avatarcamaleonx.wordpress.com/2008/08/17 La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner subrayó que “el tren bala no lo financia el Estado” y sostuvo que “no significa un sólo peso de erogación por parte del Estado nacional” sino que se realizará “con un préstamo financiado por bancos franceses“…“. Es como decir que porque el verdulero nos fía una compra, nosotros no pagamos un peso, la compra la "financia" el verdulero (?!?!). A no pagar las tarjetas ni los servicios que son gratis! ESTO ES MIO: "Todos los malos gobiernos son iguales. Se distinguen por la riqueza de sus gobernantes y la pobreza de sus pueblos". Hay Mas: Para nuestra presidenta, los préstamos que pide Argentina no los pagan ni el Estado ni el pueblo… Hacía un tiempo que no posteaba una noticia con referencias políticas, fue una mezcla de falta de tiempo junto al querer alejarme un poco del tema (no es mi rama ni tengo afiliación alguna, no me gusta y después del “Cobazo” los que apoyaban al gobierno oligarca parece que desaparecieron…). Inclusive leí (y ví) muy por encima las noticias de esa índole: no sólo por estar saturado, sino que también es siempre esperar lo mismo de los ladrones que nos gobiernan (y que como he dicho, pocas ganas tienen de cambiar). Sin embargo, hoy me topé casualmente con una transcripción de la (única) conferencia de prensa que hizo Cristina Fernández de Kirchner (sí, recién hoy). Entre las idioteces de siempre (previsibles, ilógicas, muy parcialistas y demagógicas, entre otras) hubo una que me dejó pasmado. Pasmado por no saber si realmente nuestra presidenta es muy idiota, piensa que somos idiotas, o ambas cosas (aunque probablemente también seamos realmente muy idiotas, por seguir dejándola al cargo hasta que acabe con el país). Un comentario que hasta un chico pequeño comprende, algo que debería haber hecho ruborizar a los que la apoyan. Sin embargo, no oí nada sobre ésto en las noticias regulares, la cita está metida “como en bolsa” con el resto. Extraigo de la nota de DiarioCritico.com: “… También, ante otra pregunta referida al tren bala, subrayó que “el tren bala no lo financia el Estado” y sostuvo que “no significa un sólo peso de erogación por parte del Estado nacional” sino que se realizará “con un préstamo financiado por bancos franceses“…“ No es muy difícil de entender, no sólo lo que dijo, sino también el porqué de lo erróneo y (traté de obviar el poner “estúpido” pero me fue imposible) ESTUPIDO de su razonamiento. Según ella, los préstamos que se piden no los pagamos nosotros (ni directamente ni a través de las arcas del Estado): sería como un “regalo del cielo” que nos dan por ser un pueblo oligarca y tener una presidenta mujer (y que no al entienden por eso). Es como decir que si el verdulero nos fía la compra, no la pagamos nosotros, nos la financia el verdulero (?!?!). Es bueno saber que los servicios como luz y gas (que no me los cobran al momento en que los uso, sino que se acumulan y los cobran luego) pueden no pagarse. Esto demuestra también (además del imbécil razonamiento presidencial), que solamente ven hasta el final de la nariz. Saquemos un crédito que es gratis: cómo lo vamos a pagar, cuándo y quiénes, se verá más adelante (seguramente habrá otro presidente al que le toque pensarlo). Eso explicaría muchas cosas que pasaron en este último tiempo. Todo (mal) aplicado para el hoy. El día después de mañana… a quién le importa? Total, los únicos boludos que seguirán estando serán los pobres ciudadanos argentinos. http://camaleonx.wordpress.com/2008/08/17/para-nuestra-presidenta-los-prestamos-que-pide-argentina-no-los-pagan-ni-el-estado-ni-el-pueblo/
Ergo: No pagar las tarjetas ni los servicios que son gratis! Para Cristina Kirchner, los préstamos que pide Argentina no los pagan ni el Estado ni el pueblo... avatarcamaleonx.wordpress.com/2008/08/17 La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner subrayó que “el tren bala no lo financia el Estado” y sostuvo que “no significa un sólo peso de erogación por parte del Estado nacional” sino que se realizará “con un préstamo financiado por bancos franceses“…“. Es como decir que porque el verdulero nos fía una compra, nosotros no pagamos un peso, la compra la "financia" el verdulero (?!?!). A no pagar las tarjetas ni los servicios que son gratis! ESTO ES MIO: "Todos los malos gobiernos son iguales. Se distinguen por la riqueza de sus gobernantes y la pobreza de sus pueblos". Hay Mas: Para nuestra presidenta, los préstamos que pide Argentina no los pagan ni el Estado ni el pueblo… Hacía un tiempo que no posteaba una noticia con referencias políticas, fue una mezcla de falta de tiempo junto al querer alejarme un poco del tema (no es mi rama ni tengo afiliación alguna, no me gusta y después del “Cobazo” los que apoyaban al gobierno oligarca parece que desaparecieron…). Inclusive leí (y ví) muy por encima las noticias de esa índole: no sólo por estar saturado, sino que también es siempre esperar lo mismo de los ladrones que nos gobiernan (y que como he dicho, pocas ganas tienen de cambiar). Sin embargo, hoy me topé casualmente con una transcripción de la (única) conferencia de prensa que hizo Cristina Fernández de Kirchner (sí, recién hoy). Entre las idioteces de siempre (previsibles, ilógicas, muy parcialistas y demagógicas, entre otras) hubo una que me dejó pasmado. Pasmado por no saber si realmente nuestra presidenta es muy idiota, piensa que somos idiotas, o ambas cosas (aunque probablemente también seamos realmente muy idiotas, por seguir dejándola al cargo hasta que acabe con el país). Un comentario que hasta un chico pequeño comprende, algo que debería haber hecho ruborizar a los que la apoyan. Sin embargo, no oí nada sobre ésto en las noticias regulares, la cita está metida “como en bolsa” con el resto. Extraigo de la nota de DiarioCritico.com: “… También, ante otra pregunta referida al tren bala, subrayó que “el tren bala no lo financia el Estado” y sostuvo que “no significa un sólo peso de erogación por parte del Estado nacional” sino que se realizará “con un préstamo financiado por bancos franceses“…“ No es muy difícil de entender, no sólo lo que dijo, sino también el porqué de lo erróneo y (traté de obviar el poner “estúpido” pero me fue imposible) ESTUPIDO de su razonamiento. Según ella, los préstamos que se piden no los pagamos nosotros (ni directamente ni a través de las arcas del Estado): sería como un “regalo del cielo” que nos dan por ser un pueblo oligarca y tener una presidenta mujer (y que no al entienden por eso). Es como decir que si el verdulero nos fía la compra, no la pagamos nosotros, nos la financia el verdulero (?!?!). Es bueno saber que los servicios como luz y gas (que no me los cobran al momento en que los uso, sino que se acumulan y los cobran luego) pueden no pagarse. Esto demuestra también (además del imbécil razonamiento presidencial), que solamente ven hasta el final de la nariz. Saquemos un crédito que es gratis: cómo lo vamos a pagar, cuándo y quiénes, se verá más adelante (seguramente habrá otro presidente al que le toque pensarlo). Eso explicaría muchas cosas que pasaron en este último tiempo. Todo (mal) aplicado para el hoy. El día después de mañana… a quién le importa? Total, los únicos boludos que seguirán estando serán los pobres ciudadanos argentinos. http://camaleonx.wordpress.com/2008/08/17/para-nuestra-presidenta-los-prestamos-que-pide-argentina-no-los-pagan-ni-el-estado-ni-el-pueblo/

(Partes principales de la nota de "Noticias" De la usura al poder o el poder de la Usura Los negocios de Kirchner durante la "dictadura" Por Franco Lidner Contador de visitas a la página A qué se dedicaba el Presidente mientras los que él hoy reivindica luchaban contra la dictadura. El método Martínez de Hoz para acumular 21 propiedades. Su polémica relación con funcionarios del Proceso. Los Kirchner no siempre fueron tan "progres". Hace treinta años, cuando otros "desaparecían" o debían refugiarse en el extranjero, ellos se fueron de La Plata a Río Gallegos. No tuvieron que esconderse, sino que enseguida empezaron a ganar buen dinero. Pusieron un estudio de abogados. Y en apenas cinco años, entre 1977 y 1982, lograron la hazaña de multiplicar su patrimonio y de comprar 21 propiedades. ¿Cómo hicieron Néstor y Cristina para prosperar?¿No era que habían pertenecido a la camada de "jóvenes revolucionarios" que por esos tiempos se jugaban la vida? La verdad es tan sombría que el Presidente nunca quiso referirse a ella. Pero resulta necesario saber qué hizo un hombre que se muestra tan obsesionado por reparar las injusticias de esa época. Cobrador El joven matrimonio se instaló en Santa Cruz algunos meses después del 24 de marzo de 1976. Se habían conocido en la Facultad de Derecho de La Plata y llevaban un año de casados. En el centro de Río Gallegos, abrieron el Estudio Kirchner e incursionaron en un rubro para el que se necesita un estómago fuerte: cobranzas y recupero. Tan eficiente se mostró Néstor en esos menesteres que los clientes se multiplicaron: entre otros, Automotores de Dios, Casa Sancho, de artículos para el campo, y el comercio de electrodomésticos Bercon. Cuando algún comprador no pagaba la cuota mensual del artículo adquirido, allí aparecía Kirchner tocando a la puerta de su casa para llevarse el bien en cuestión, con la misma vehemencia con que hoy castiga a opositores, empresarios y periodistas. Pero sus mejores empleadores de entonces eran los bancos Cabildo y Patagónico, y las financieras Sic de Bahía Blanca y Finsud. Cuando empezó a manejar esas cuentas, Kirchner vislumbró las enormes posibilidades que ofrecía la especulación financiera. Eran los tiempos de José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía de la dictadura que hoy es satanizado por el Presidente. Pero allá por 1977, cuando Martínez de Hoz liberó la tasa de interés, sin saberlo le hizo un gran favor al abogado Kirchner . Las disposiciones del ministro permitían indexar las deudas de dinero según la inflación. El golpe de gracia para los deudores llegó con la circular 1050 del Banco Central en 1980, que terminó hundiendo a miles de ahorristas . Como la inflación llegaba al 100 por ciento anual, las cuotas mensuales indexadas resultaban imposibles de pagar a muchos deudores, a quienes en consecuencia se les remataban las propiedades dadas en garantía. En ese contexto de desgracia ajena, el abogado Kirchner compró 21 de los inmuebles que hoy relucen en su impresionante declaración jurada : una en el '77, cinco en el '78, cuatro en el '79, tres en el '80, cinco en el '81 y tres en el '82, por un total actual de 227.702 pesos de valor fiscal, aunque no real. ¿Cómo hizo? La clave está en su asesoramiento legal a la financiera Finsud, lo cual le permitía contar con información privilegiada sobre quiénes dejaban de pagar sus cuotas. Varias fuentes que frecuentaban a Kirchner por esos años, incluso una que colaboró en su estudio, confirman el modus operandi empleado por el abogado para adquirir la gran mayoría de esas propiedades a precios ínfimos . Hablan de unas quince del total de 21, entre casas, departamentos y lotes. Cuando la financiera le avisaba a Kirchner que algún deudor había dejado de pagar la cuota mensual del crédito que le habían otorgado, él se reunía con el moroso en cuestión y le explicaba sus pocas opciones: podía resignarse a que le remataran la propiedad y así perder casi todo el valor del inmueble, o también podía venderla a un precio bastante menor al que tenía en realidad. El comprador era el propio Kirchner De ese modo, el deudor en aprietos al menos se quedaba con algo de dinero. Y el abogado sumaba metros y más metros cuadrados , eludía el trámite del remate y luego renegociaba la deuda del inmueble con sus patrones de Finsud. Era una práctica cuestionable, pero no penada por la legislación provincial de ese entonces. ¿Qué hubiera sido de la actual fortuna de Kirchner sin el esquema financiero implantado por Martínez de Hoz? La Reina En la división de tareas, Néstor se ocupaba de adquirir casas a precio de remate y Cristina estaba concentrada en deudores de otros rubros. Todas las tardes, casi sin falta, la joven abogada con aires de diva iba al juzgado en lo Civil y Comercial Nº 1 de Río Gallegos , que abría a partir de las 13 y estaba a cargo de Augusto Fernández Bibot. Allí revisaba los expedientes de los morosos para ver cómo evolucionaban los juicios ejecutivos que los Kirchner les habían iniciado en nombre de sus clientes. Cristina pasaba horas allí adentro y ya parecía parte del decorado. Llegaba con una extensa lista de deudores –hasta 150 en las mejores épocas– y abandonaba el juzgado al atardecer con los nombres de sus próximas presas: en un buen día podían salir unas diez o quince órdenes de embargo. Con esa información de último momento, el cobrador Kirchner iba a reclamar el bien embargado: una heladera, una bicicleta, a veces algún auto. Lo acompañaba su chofer Rudy Ulloa Igor, hoy convertido en millonario y jefe de Compromiso K. Siempre salían airosos. Los vecinos de Río Gallegos ya los miraban con cierto temor. Allá por 1981, un vengador anónimo le arrojó una bomba molotov al Estudio Kirchner. La bomba no produjo destrozos, pero puso en guardia a los Kirchner. Les gustaba explicar que se había tratado de una atentado político por razones insondables, pero la verdad era otra: el autor, un militante en la izquierda del peronismo, estaba entre los perjudicados por los juicios ejecutivos y los embargos de Néstor y Cristina. Otra advertencia había ocurrido un año antes, en 1980, cuando los Kirchner se toparon con un explosivo que por fortuna no llegó a activarse en su estudio. Además de comprar propiedades y perseguir a los deudores que creaba el sistema financiero de Martínez de Hoz, el Estudio Kirchner protagonizó un caso atípico. Defendió a un jefe de la Policía Federal en Río Gallegos, de apellido Gómez Ruoco. Se lo acusaba de varias violaciones de menores. El que tomó el caso no fue Néstor, sino su socio Ortiz de Zárate. Y el fiscal fue el joven Rafael Flores, el mismo que poco antes había representado a la deudora que denunció a Kirchner por subversión económica. Pidió 20 años de prisión para el policía y le dieron 18, a pesar de la curiosa defensa ejercida por el estudio del hoy Presidente, que consideró que el sexo oral al que fue forzada una de las mujeres abusadas en realidad no podía calificarse de violación. Por entonces corría 1981 y el actual abanderado de los derechos humanos defendía a un policía de la dictadura. Es cierto que cualquier hombre tiene derecho a la defensa, pero el propio Presidente contrarió ese principio cuando echó a Carlos Sánchez Herrera, su ex procurador del Tesoro, porque se descubrió que alguna vez había sido el abogado de un militar. Los contactos Los Kirchner no sólo hacían buenos negocios asociados a bancos y financieras, sino que mantenían excelentes vínculos con el poder militar de la provincia. Néstor era amigo del intendente de Río Gallegos, Pablo Sancho, impuesto por los generales del Proceso. La militancia setentista de Néstor, al menos en los papeles, se limita a un año en la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN), antes de que asumiera Perón en 1973 y ese grupo se uniera a la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Por esos lejanos tiempos debe haber sido el único militante que compraba dólares y se divertía calculando día a día las ganancias que le dejaban. Es verdad que estuvo preso en Río Gallegos a comienzos de la dictadura del '76: estuvo demorado algunas horas y lo trataron bien. El militar que lo interrogaba conocía a su familia y a la del otro preso express, Rafael Flores. Las postrimerías de la dictadura tampoco encontraron a los Kirchner dentro del sector más "progre" del peronismo . Néstor y Cristina recibieron al precandidato Ítalo Luder en Río Gallegos al grito de "Isabel conducción, lo demás es traición". Preguntas. ¿Por qué el Presidente más revisionista de la historia argentina presume de tener un pasado que no se parece en nada al real? ¿Acaso lo hace para acomodar sus antecedentes al discurso que exhibe hoy? Lo cierto es que Néstor y Cristina lograron prosperar en los tiempos más oscuros de la Argentina, cuando otros militantes se exiliaban o se escondían. Esta es la verdadera historia del hombre que vive obsesionado con los años setenta y que le pregunta a todos qué hicieron durante la dictadura. Ahora se sabe con más detalle lo que hizo él.
Este post lo puse a la madrugada de anteayer. Dado el horario, parece que no hubo mucha gente que lo leyó. Quiero saber que les parece el artículo y ver el comentarios de la comunidad taringuera. NO ARMEN BARDO!!!!!! LA ARGENTINA SEGÚN LOS KIRCHNER Noviembre 16, 2008. Si no media algún imprevisto, en los próximos días el Congreso Nacional aprobará la expropiación de los fondos privados de las AFJP y prorrogará, por otro año más, la ley de emergencia económica que otorga poderes extraordinarios al poder ejecutivo. En esta ocasión, el oficialismo utiliza el pretexto de la crisis financiera internacional para justificar tal prórroga, un argumento pueril si se toma en cuenta que ninguna de las otras naciones del mundo que sufren la crisis le ha otorgado semejante poder a sus gobernantes, y que esta declaración de emergencia se viene aplicando en la Argentina desde hace seis años. En la política de hoy, parecería ser que es mucho más importante lo que se dice, y cómo se lo dice, que el accionar posterior de sus actores. Recordemos la frase del director de estudios latinoamericanos de la Universidad de Texas, Nicolás Shumway: “La cultura política argentina tiene una extraña fe en las palabras; se cree que ellas resuelven los problemas”. En reiterados discursos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hace referencia, con tono irónico y despreciativo, a todos aquellos que han pronosticado desdichas y males para la economía argentina. Con esta actitud envía el siguiente meta-mensaje: “los que no nos querían anunciaban el apocalipsis pero se equivocaron porque ¡miren lo bien que nos fue!”. Lo hace desde un imaginado atril del éxito, sostenido por los números que semanalmente el INDEC vuelca a la sociedad. Es que, si nos guiamos por estos índices, es verdaderamente asombroso el resultado positivo de la marcha de la economía argentina y, ni qué hablar de sus beneficios sociales. Si nos guiáramos por los índices del INDEC, es verdaderamente asombroso el resultado positivo de la marcha de la economía argentina y, ni qué hablar de sus beneficios sociales. Repasando los datos del INDEC de los últimos dos años, comprobamos que este organismo nacional no aportó ninguna estadística negativa: siempre hubo más trabajo, menor pobreza, menos indigencia, mayor inversión, menos desocupación, más consumo, casi nada de inflación, aumentos del PBI, de la industrialización, de las exportaciones, etcétera, etcétera. Con todos estos excelentes resultados no parecería tener sentido alguno el hecho de que, año tras año, en el Congreso Nacional se prorrogue la calificación de emergencia económica para la Argentina. Pero, claro, si descendemos del atril presidencial, nos encontramos con una realidad muy diferente, tan distinta a la que pregonan los KK que hasta podríamos afirmar que hubiera sido insensato eliminar la situación de emergencia económica que desde hace seis años rige para el país. UN MUNDO AL REVÉS ¿Cómo es posible que los gobernantes de una nación puedan crear un mundo tan irreal? Lo hacen instrumentando un sistema de desinformación constante. Una táctica sostenida por dos premisas: 1) La descalificación del denunciante. Si no es posible hacerlo en el plano profesional, se lo intenta aludiendo a algún aspecto ético o moral; y 2) La manipulación de las cifras. Si no es posible cambiarlas, se les da una distorsionada interpretación. Algunas de ellas pasarán, como en una caricatura, a la historia del país (como ejemplo vale recordar una de las más absurdas afirmaciones oficiales: “No hay un incremento de la inseguridad. Es sólo una sensación”). Si repasamos la mayoría de las expresiones del oficialismo comprobaremos que esta táctica se extiende a todos los temas y personas que osan criticar, o perturbar las acciones o las intenciones del matrimonio presidencial. Mediante todo tipo de insultos, agravios y expresiones, los KK buscan desacreditar a sus opositores o desvalorizar las críticas a su gestión, pero casi nunca responden a los hechos en sí mismos. Ejemplos abundan todos los días: “la plata de los jubilados no va a ser timbeada por cuatro o cinco vivos”, una frase dicha por Néstor Kirchner en defensa de la expropiación de los fondos ahorrados por los afiliados a las AFJP en la cual se infiere que los directivos de las AFJP son delincuentes que juegan con el dinero ajeno en beneficio propio. Pero, si observamos el arqueo de inversiones de ANSES, vemos que el organismo administrador de las jubilaciones “timbea” de manera similar a la que se pretende impedir. Según sus cuentas, a fines de octubre casi el 75% de los fondos fueron invertidos en bonos, acciones, fideicomisos, fondos de inversión, obligaciones negociables y “otros”. De este porcentaje, más del 68% fue a parar a manos del gobierno nacional, sin incluir en él lo que está depositado en los bancos estatales, lo cual incrementaría ese porcentaje. Por otra parte, cuando los funcionarios califican de robo a las comisiones que las AFJP retienen para su administración, se hacen los distraídos respecto al hecho de que los gastos administrativos de la superpoblada y burocrática ANSES superan en siete veces y media a los gastos de las AFJP y de que, al igual que las comisiones de las AFJP, éstos se sostienen con los fondos que aportan los futuros jubilados. Mediante todo tipo de insultos y agravios, los KK buscan desacreditar a sus opositores o desvalorizar las críticas a su gestión, pero casi nunca responden a los hechos en sí mismos. Ni hablar si tocamos el tema de la valija de los u$s 800.000 que retuvo la aduana y que, según el juicio que se llevó a cabo en Miami, eran para la campaña de Cristina de Kirchner. Para el oficialismo, los argumentos para rebatir esa conexión se limitaron a calificar de “delincuente o facineroso” a Antonini, a denunciar que los Estados Unidos era una nación que no toleraba que a los argentinos nos vaya bien, y que en ese país la justicia no existe en realidad, porque al jurado y a los testigos los compra la CIA o el FBI. Pero nadie del gobierno argentino sale a explicar o rebatir con claridad y exactitud los profusos hechos que, en sí mismos, los involucran fuertemente con ese dinero. Esta política no es nueva. En el plano económico y social se llevó a cabo desde el momento en que Néstor Kirchner asumió la presidencia en el año 2003. Constantes manipulaciones que no quedaban en evidencia públicamente porque se le negaban al periodismo las esclarecedoras conferencias de prensa que un presidente debería estar obligado a enfrentar. Como al pasar, recuerdo algunas de estas maniobras: Para demostrar que las empresas invertían en el país, el gobierno informó a los diarios que Repsol había decidido invertir varios cientos de millones de pesos. Pero, al acceder a las memorias anuales de la empresa, descubrí que los cálculos de la inversión, que tenían programada para el futuro, arrojaban una cifra tres veces superior a la anunciada. En realidad, lo que había sucedido era que Repsol no incrementaba sino que estaba recortando fuertemente sus inversiones en el país. O cuando K informó con bombos y platillos que, para conquistar independencia y ahorrar intereses, no se iban a pedir más préstamos a los organismos financieros internacionales, cuando éstos, con anterioridad, ya habían anunciado la suspensión de tal ayuda debido a las dudas que les proporcionaba el funcionamiento de la economía argentina. Otro ítem lo constituyen las comparaciones que el gobierno nacional hacía para demostrar el alto nivel de crecimiento y desarrollo. Siempre las realizaba con relación a las cifras del año 2002-2003. Obviamente, dada la situación inmediata al post diciembre del 2001, todas las estadísticas mostraban que todo iba mejor. Pero, si la comparación se efectuaba con los años anteriores al 2001, los datos del país –económicos a valores constantes, desocupación, empleo e inversiones entre otros- seguían dando cifras desventajosas para la administración Kirchner. En mis archivos tengo acumulados una gran cantidad de ejemplos de cómo el gobierno de los KK transformaba una mala noticia en una buena, o peor aún, directamente inventaba la buena nueva. Claro que muchas de estas veces su imaginación “se pasó de revoluciones”, como fue el caso de los veinte mil millones que China iba a invertir en la Argentina (no previeron que los chinos desmentirían expresamente tal noticia). MI QUERIDA CRISTINA, EL “APOCALIPSIS” YA LLEGÓ La semana pasada mi equipo de trabajo recorrió los comercios del microcentro recabando información acerca del consumo. Los datos obtenidos indicaron que, al mes de iniciado el conflicto con el campo, las ventas habían disminuido entre un 10% y un 15% y que, en las últimas tres semanas, esta baja tuvo otro brusco descenso entre el 25 y el 30%, por efecto del avance estatal sobre los capitales privados (el conflicto con las AFJP) y la crisis internacional. Estas cifras significan –aquí como en cualquier parte del mundo- que ya nos encontramos frente a una grave y aguda recesión. A su vez, por el lado de la inseguridad, el aumento de la delincuencia juvenil ha generado un reclamo social en pro de bajar la edad de la imputabilidad de los menores, pero todos sabemos que eso no solucionaría el problema. Entre las muchas variables que tiene esta grave situación, la económica es una de las más importantes a resolver. Pero, sin inversión no hay desarrollo ni trabajo, y sin desarrollo y trabajo no hay ninguna posibilidad de revertir este aumento de la delincuencia infantil. Y, como desde hace muchos años no hay inversiones en el país, no existe, por lo tanto, la probabilidad de encontrar una solución a la inseguridad, ni siquiera a mediano plazo. Con una derecha y una izquierda democrática, desorientadas y desunidas, la desesperanza invade a los argentinos que observan cómo los gremios aprietan más de lo que las circunstancias económicas lo permiten, que la izquierda radical y el nacionalismo popular prepara sus palos, que la derecha reaccionaria se agazapa esperando dar el salto en el momento apropiado, que los organismos financieros internacionales anuncian que han excluido a la Argentina de la ayuda económica programada, que los sindicalistas copan el manejo de los dineros estatales, sociales y de salud, que las empresas no sólo no toman personal sino que también comienzan a despedir o cesantear empleados, que la bolsa de valores funciona de mínima, que el riesgo país está a niveles similares a los de antes del colapso del 2002, y que los valores de numerosos productos de primera necesidad –convertidos en dólares- están igual o más caros aún que durante el año 2001 cuando regía el cambio del 1 a 1 (pero con el agravante que, en dólares, ahora ganamos muchísimo menos que en aquel entonces). En fin, es larga la lista de los síntomas que están señalando la cercanía de una fuerte colisión. Por lo tanto, cuando la escuchamos a Cristina K elogiar la marcha y el “proyecto” de país que conduce, muchos de nosotros nos preguntamos: ¿A qué país se refiere? ¿En qué piensa? ¿A quienes se dirige con su discurso? Días atrás, un taxista me dio muestra de su sabiduría popular y simpleza conceptual al referirse a los dichos por nuestro matrimonio presidencial: “Mienten. No paran de mentir”. TODO ES MENTIRA Cuando el gobierno propone sustituir la carencia de inversiones privadas con inversiones estatales, olvida que, en ese caso, necesitaría redefinir su ideología económica, porque hay sólo dos sistemas que trabajan de esa manera: el comunista (en el que no existe la renta privada) y el fascismo (en el que el Estado es el motor principal de la economía). Ninguna de estas dos posibilidades tiene buena prensa en la Argentina. En el capitalismo, es la inversión privada la que motoriza el desarrollo económico, aún si aplicáramos las políticas expansivas del gasto estatal sugeridas en 1936 para las épocas de crisis por el economista británico John M. Keynes. Por lo tanto, al carecer de esas inversiones, el país no cuenta con un programa económico coherente (que es lo que ofrece la adhesión a un sistema ideológico). Su ministro de economía es, en realidad, Néstor Kirchner, un hábil y astuto político (tal como lo era Menem) pero incapaz para instrumentar profesionalmente un diseño económico confiable, además de ser intelectualmente un hombre muy limitado. Los “mercados” consisten en un número infinito de ahorristas pequeños y medianos que, sumados a los grandes especuladores, reaccionan de manera imprevista, y compulsivamente, ante cualquier variación de las expectativas económicas. El resultado se hace ya muy evidente: no sólo carecemos de inversiones desde hace muchos años, sino que ahora ya se están retirando cuantiosos fondos de los bancos y de las cajas de seguridad para transferirlos al exterior. Mientras tanto, Kirchner sigue con su habitual táctica descalificadora y acusa a los mercados de intentar desestabilizarlo. Es que él piensa que es posible manipularlos para lograr un determinado fin político. Evidentemente no tiene la menor idea de lo que son, porque si esta manipulación fuera posible, Estados Unidos y los demás países desarrollados, con su sabido poderío financiero, habrían podido evitar el colapso de los mercados internacionales. No lo lograron porque, simplemente, los denominados “mercados” consisten en un número infinito de ahorristas pequeños y medianos que, sumados a los grandes especuladores, reaccionan de manera imprevista, y compulsivamente, ante cualquier variación de las expectativas económicas. No tienen ideología salvo su propio resguardo y beneficio. Mientras esto sucede en la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner se fue a los Estados Unidos a dar cátedra sobre lo que hay que hacer para que un país se desarrolle económicamente. En fin, no nos olvidemos de que se trata de la presidenta del país que tan bien describió Enrique Santos Discépolo, en 1934, con su canción “Cambalache”. Enrico Udenio Autor de “Corazón de derecha, discurso de izquierda”, Ugerman Ed.(2004); y “La hipocresía argentina”, Ed.DeLaRed, 2008. 16 de noviembre de 2008 Fuente: http://elmensajerodelotrolado.wordpress.com/2008/11/16/la-argentina-segun-los-kirchner/
Impresionante video de un OVNI ¿Será cierto? Porque de serlo estamos ante un documento extraordinario. Nosé que opinan Uds. Este es el link para verlo: http://www.tu.tv/videos/posible-ovni- Quisiera saber la opinión de Uds. Chau.