ingenio1991
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Tal como lo dice el título, estoy convencido de mis afirmaciones y las voy a pasar a explicar. En estos últimos meses he visto artículos en revistas que afirman que se puede viajar a velocidades mayores a la de la luz y que "es posible" extender la vida del hombre hasta algo asi como 800 años. Primero voy a citar por familiaridad con taringa otros 2 post que hablan sobre los temas respectivos que dije que iba a desmentir. Me siento capaz de hacerlo y quiza es un poco intrincado y difícil de comprender. Lean con atención y espero opiniones. La primera gran mentira se debe a que hay científicos que afirman que se puede extender la vida humana hasta 800 años, paso primero a citar el post y luego a dar mi explicación: CITA Nº1: Científicos de la University of Southern California en los EEUU acaban de anunciar que han encontrado una manera de extenderle la vida a unos fongos a 10 veces mas su duración, y que la técnica que utilizaron podría aplicarse a humanos. La técnica utilizada fue Ingeniería Genética, en donde se eliminaron dos genes (el RAS2 y el SCH9), y se les aplicó a los organismos una dieta baja en calorías. Según los científicos, al extenderle la vida por diez, han establecido un nuevo récord en este tipo de investigaciones, y el hecho de que esta técnica podría aplicarse a humanos abre grandes expectativas para extender el plazo promedio de la vida humana de 80 a 800 años. Sin embargo los científicos aclaran que aunque no se reportaron efectos secundarios en los organismos de prueba, que ese no podría ser el caso en humanos. Algo interesante, sin embargo, es que los primeros estudios en humanos ya iniciaron en un región de Ecuador, en donde la gente local posee unas variaciones genéticas que son ideales para estudiar este fenómeno antes de aplicarlo en su etapa final a todos los humanos. Aun así, pasarán unos cuantos años mas para que podamos ver el fruto de estos estudios en nosotros. Solo espero que no sean demasiados años para algunos de nosotros... Noten que muchas personas no cree posible que podamos extender la vida humana mas allá de su período "natural". Sin embargo es bueno notar que hace apenas 100 años la expectativa de vida promedio de un humano era de 40 años, y que hace 2,000 años era de 24 años, por lo que los humanos, gracias fundamentalmente a la ciencia y la medicina, hemos estado expandiendo la cantidad de años que podemos vivir mas allá de lo "normal" desde hace miles de años. La única diferencia es que ahora estamos recurriendo a técnicas mas sofisticadas (como la Ingeniería Genética) para alargar aun mas nuestras vidas. Así mismo creo que debo mencionar que muchas personas no entienden que el envejecimiento, y la muerte misma, es algo que en el marco teórico es algo que se puede prevenir, pues sabemos desde hace décadas que la razón por la cual envejecemos es simplemente que nuestras células cometen "errores de copiado" cuando se multiplican. Es decir, las copias de las células nuevas no son exactas a la originales, cosa que en teoría algún día vamos a poder arreglar. Para los curiosos que se pregunten de que "errores de copiado" estoy hablando, me refiero al hecho de que todos los seres vivientes del planeta en realidad somos 100% reemplazados cada 6 meses por átomos y células nuevas, y lo único que permanece es la estructura y patrones de cómo las celulas anteriores estaban conectadas. Un ejemplo de esto es imaginarnos una casa hecha de ladrillos. Podemos imaginarnos que cada 30 años, para mantener la casa "como nueva" reemplazamos cada uno de los ladrillos, uno por uno, hasta que la casa termina como nueva. En este ejemplo, noten que aunque reemplazamos todos los ladrillos que al final terminamos con la misma casa. Así mismo, aproximadamente cada 6 meses nuestro cuerpo se regenera (esa es la otra razón para comer, aparte de darnos energía para el día-a-día), pero con la diferencia de que nuestros "ladrillos" (o mas bien, células), son fabricadas por el cuerpo mismo haciendo copias de las células anteriores, y en este caso ocurren errores en el sentido de que las nuevas células no son exactamente iguales a las anteriores, por lo que después de varias generaciones terminamos con células muy deterioradas, lo que eventualmente conlleva a que algunos de nuestro órganos fallen y muramos. Entonces, las técnicas mas avanzadas de extender la vida humana lo que hacen es que tienen como objetivo o (1) alargar la vida de las células lo mas posible antes de que estas se tengan que multiplicar (es decir, extender los 6 meses a 9, 12 o mas meses), o (2) perfeccionar lo mas posible el sistema de copiado celular para que se necesiten muchas mas generaciones para que las imperfecciones sean críticas. Es por esto que decimos que al menos de manera teórica, sabemos que llegará un día en donde será posible extender nuestros plazos de vida indefinidamente, o al menos por muchísimos años mas. EXPLICACIÓN DE PORQUE ES IMPOSIBLE ALARGAR LA VIDA: ¿cuánto viven los organismos? Sólo podemos hacer conjeturas. Las estadísticas sobre el tema se remontan únicamente a los últimos cien años aproximadamente, y sólo para el Homo sapiens y en las zonas del mundo más «avanzadas». Así que gran parte de las consideraciones sobre la longevidad se basan en cálculos bastante aproximados. Pues bien: si todo el mundo se dedica a hacer conjeturas, yo también puedo hacerlo, y pueden apostar a que lo haré tan alegremente como cualquiera. En primer lugar, ¿qué queremos decir con «duración de la vida»? Hay varias maneras de considerarla, y una de ellas es tener en cuenta el intervalo real de tiempo (por término medio) que viven los organismos reales en condiciones reales. Es lo que se llama «esperanza de vida». Una cosa de la que podemos estar seguros es que la esperanza de vida es bastante insignificante para la mayor parte de las criaturas. Si un bacalao o una ostra ponen millones de huevos, de los cuales sólo uno o dos producen crías que sigan vivas al final del primer año, entonces la esperanza de vida media de todas las crías de bacalao o de ostra puede medirse en semanas o probablemente incluso en días. Me imagino que miles y miles de ellas no viven más de unos minutos. Las cosas no llegan a este extremo entre las aves y los mamíferos, que cuidan hasta cierto punto de sus crías; pero apuesto a que son relativamente pocas las crías que sobreviven un año siquiera. Sin embargo, desde el frío punto de vista de la supervivencia de las especies, esto resulta más que suficiente. Una vez que una criatura ha alcanzado la madurez sexual y ha contribuido al nacimiento de una camada de crías, de las que cuida hasta su pubertad o hasta un poco antes, ya ha contribuido a la supervivencia de la especie y puede vivir su vida. Si sobrevive y tiene más camadas, estupendo, pero no es necesario que lo haga, Evidentemente, desde el punto de vista de la supervivencia resulta muy conveniente alcanzar la madurez sexual lo más pronto posible, para que haya tiempo de engendrar a la generación siguiente antes que se extinga la anterior. Los ratones de campo alcanzan la pubertad en tres semanas, y pueden tener su primera camada seis semanas después de su nacimiento. Incluso animales tan grandes como el caballo o la vaca llegan a la pubertad al año de vida, y las ballenas más grandes a los dos años. Algunos animales terrestres de gran tamaño pueden permitirse el lujo de ser más lentos. Los osos llegan a la adolescencia a los seis años, y los elefantes a los diez. Los grandes carnívoros tienen una esperanza de vida de varios años, aunque sólo sea porque tienen relativamente pocos enemigos (siempre a excepción del hombre) y no es previsible que vayan a servir de comida para otras criaturas. Los herbívoros más grandes, como los elefantes y los hipopótamos, también están a salvo, y algunos más pequeños, como los mandriles y los búfalos de agua, adquieren una relativa seguridad al desplazarse en manadas. El hombre primitivo entra dentro de esta categoría. Vivía en pequeñas manadas y cuidaba de sus crías. En el peor de los casos disponía de mazas primitivas, y acabó por aprender a servirse del fuego. Por tanto, un hombre primitivo podía esperar vivir unos cuantos años. Aun así, la desnutrición, las enfermedades, los peligros de la caza y la crueldad del hombre con el hombre, acortaban mucho la vida en relación con nuestros niveles modernos. Naturalmente, existía un límite de duración mínima de la vida. Si los hombres no vivieran el tiempo suficiente por término medio como para engendrar a otros hombres, la raza se extinguiría. Con todo, calculo que en una sociedad primitiva una esperanza de vida de dieciocho años garantizaría con creces la supervivencia de la especie. Y tengo la sospecha que la esperanza de vida real del hombre de la edad de piedra no era mucho mayor. Cuando el género humano empezó a desarrollar la agricultura y a domesticar a los animales, aprendió a asegurar su provisión de alimentos. Cuando aprendió a vivir en ciudades amuralladas y a regular con leyes la vida social, pudo protegerse mejor de sus enemigos humanos del interior y del exterior. Naturalmente, la esperanza de vida creció en alguna medida. En realidad, se dobló. Pero dudo que la esperanza de vida durante la antigüedad y la época medieval llegara a los cuarenta años. Se calcula que en la Inglaterra medieval la esperanza de vida era de treinta y cinco, de manera que quien llegaba a los cuarenta era un sabio venerable. Y como la gente se casaba y tenía hijos muy temprano, no hay ninguna duda que también era ya abuelo. Esta situación seguía estando vigente en el siglo XX en algunos lugares del mundo. En la India, por ejemplo, en 1950 la esperanza de vida era de unos 32 años; en Egipto era de 36 en 1938, y en México, de 38 en 1940. El siguiente gran paso lo dieron los adelantos de la medicina, que consiguieron controlar las infecciones y enfermedades. Veamos el ejemplo de los Estados Unidos. En 1850 la esperanza de vida de los hombres americanos blancos era de 38,3 (no demasiado distinta de la situación de la Inglaterra medieval o de la antigua Roma). Pero en 1900, después de los descubrimientos de Pasteur y Koch, subió hasta 48,2, de ahí a 56,3 en 1920, 60,6 en 1930, 62,8 en 1940, 66,3 en 1950, 67,3 en 1959 y 67,8 en 1961. Las mujeres siempre se han encontrado en una situación ligeramente más favorable (ya que son el sexo fuerte). En 1850 su esperanza de vida era de dos años más que la del hombre, y en 1961 la diferencia era ya de casi siete años. Los habitantes de los Estados Unidos que no son de raza blanca están ligeramente por debajo, y estoy seguro que esto no se debe a ninguna característica innata, sino a que generalmente ocupan una posición inferior en la escala económica. Su esperanza de vida es de unos siete años menos que la de los blancos. (Y si alguien se asombra que los negros se muestren tan inquietos últimamente, que piense que pueden conseguir siete años de vida adicionales por cabeza, lo cual no está mal para empezar.) Aun limitándonos a los blancos, los Estados Unidos no ocupan el primer lugar en cuanto a esperanza de vida. Más bien, creo que este lugar le corresponde a Noruega y a Suecia. Las últimas cifras que he podido encontrar (de mediados de los años cincuenta) dan a los hombres escandinavos una esperanza de vida de 71 años, y a las mujeres de 74. Este cambio en la esperanza de vida ha provocado determinados cambios en las costumbres sociales. En los siglos pasados, un viejo era un fenómeno poco frecuente, un extraordinario almacén de antiguos recuerdos y una buena guía en lo referente a las tradiciones. La vejez era respetada, y en algunas sociedades en las que la esperanza de vida sigue siendo baja y los viejos siguen siendo poco frecuentes, la vejez sigue siendo muy considerada. También puede ser vista con temor. Hasta el siglo XIX el nacimiento de los niños seguía estando rodeado de peligros, y pocas mujeres sobrevivían al nacimiento de varios hijos (las fiebres puerperales y todas esas cosas). Por tanto, había todavía menos viejas que viejos, y éstas se consideraban un fenómeno extraño y aterrador, con sus mejillas arrugadas y sus encías desdentadas. Es posible que el temor a las brujas de los primeros tiempos de la edad moderna sea la última expresión de este fenómeno. Hoy en día hay muchos hombres y mujeres viejos, y no se les atribuye una maldad o bondad extremadas. Es posible que esto no cambie en mucho su situación. Podría suponerse, en vista del continuo incremento de la esperanza de vida en los lugares más desarrollados del planeta, que no hay más que esperar otro siglo para encontrar hombres que vivan como si tal cosa un siglo y medio. Por desgracia no es así. A menos que se produzca un avance biológico decisivo de la geriatría, ya hemos llegado todo lo lejos que es posible en el aumento de la esperanza de vida. En una ocasión leí una alegoría que me ha obsesionado durante toda mi vida. No soy capaz de repetirla palabra por palabra, aunque me gustaría. Pero es algo así: la Muerte es un arquero, y la vida es un puente. Los niños empiezan a cruzar el puente alegremente, brincando y haciéndose mayores, mientras la Muerte les dispara sus flechas. Al principio, tiene muy mala puntería, y sólo muy de vez en cuando un niño es atravesado por una flecha y cae del puente a las brumas y nieblas que hay debajo. Pero a medida que la multitud avanza, la puntería de la Muerte va mejorando y aquélla va cayendo cada vez en mayor número. Por último, cuando la Muerte apunta a los ancianos que se tambalean cerca del final del puente, su puntería es perfecta y nunca falla el blanco. Y ningún hombre logra jamás atravesar el puente para ver qué es lo que hay al otro lado. Esto sigue siendo cierto a pesar de todos los adelantos de la estructura social y de la medicina a lo largo de la historia. Se logró empeorar la puntería de la Muerte en la primera mitad de la vida, pero esas últimas flechas perfectamente dirigidas son las flechas de la vejez, e incluso ahora no fallan nunca el blanco. Todo lo que hemos hecho para erradicar la guerra, el hambre y la enfermedad ha servido para dar a más personas la oportunidad de llegar a la vejez. Cuando la esperanza de vida era de 35 años, quizás una persona de cada cien llegaba a vieja; hoy en día lo consigue casi la mitad de la población, pero la vejez sigue siendo la misma. La muerte nos atrapa a todos con toda su antigua eficacia. Para abreviar: dejando aparte la esperanza de vida, hay una «edad específica» que señala el momento en que es más probable que muramos desde nuestro interior, sin ningún tipo de ayuda exterior; la edad a la que moriremos, incluso aunque no hayamos tenido ningún accidente ni sufrido ninguna enfermedad, y aunque nos hayamos cuidado lo mejor posible. Hace tres mil años, el autor de los Salmos dio fe de la edad específica del hombre (Salmos, 90, 10) al decir: «Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, su afán es fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan». Y así sigue siendo hoy; tres milenios de civilización y tres siglos de ciencia no lo han cambiado en nada. La edad más frecuente de muerte por vejez está entre los 70 y los 80 años. Pero esa no es más que la edad más frecuente. No todos nos morimos al cumplir los setenta y cinco; algunos resistimos más, y no hay duda que cada uno de nosotros alimenta la esperanza que él, personalmente, será uno de los que resistan más tiempo. Así que en realidad a lo que le tenemos echado el ojo no es a la edad específica, sino a la edad máxima que podemos alcanzar. Cada especie de seres multicelulares tiene una edad especifica y una edad máxima, y en las especies que han sido más o menos estudiadas, parece ser que la edad máxima representa entre un 50 y un 100 por 100 más que la edad específica. Por tanto, se considera que la edad máxima del hombre es de unos 115 años. Desde luego, se sabe de hombres más viejos. El caso mas famoso es el de Thomas Parr («el viejo Parr»), que se supone que nació en Inglaterra en 1481 y que murió en 1635, con 154 años. La autenticidad de esta historia se pone en duda (hay quien cree que fue un fraude cuidadosamente preparado en el que intervinieron tres generaciones de la familia Parr), como la de todas las historias de este tipo. La Unión Soviética afirma que en el Cáucaso hay muchos casos de centenarios, pero todos ellos nacieron en una región y en una época en las que no se llevaban registros de los nacimientos. Por tanto, sólo tenemos la palabra del propio viejo en lo referente a su edad, y todo el mundo sabe que los ancianos tienen tendencia a echarse años. De hecho, se puede decir que es casi una regla la de que, cuanto más escasos son los registros civiles referentes a estadísticas vitales de una región determinada, más viejos afirman ser centenarios en esa región. En 1948 una inglesa llamada Isabella Shepheard murió a la edad comprobada de 115 años. Era la última superviviente en las Islas Británicas de la época anterior al registro obligatorio de los nacimientos, así que no podemos estar completamente seguros de su edad exacta. Aun así, como mucho puede haber sido un par de años más joven. En 1814 murió un canadiense francófono llamado Fierre Joubert, quien, por lo visto, tenía pruebas fidedignas que demostraban que había nacido en 1701, así que murió a los 113 años. Aceptemos, por tanto, 115 como la edad máxima del hombre, y preguntémonos si tenemos alguna buena razón para quejarnos de ello. ¿En cuánto sobrepasa esta cifra las edades máximas de otros tipos de organismos vivos? Si comparamos a las plantas con los animales, no cabe duda que la palma se la llevan las plantas. No todas las plantas en general, desde luego. Citando la Biblia una vez más (Salmos, 103, 15-16): «Los días del hombre duran lo que la hierba; florecen como flor del campo, que el viento la roza y ya no existe; el terreno no volverá a verla». Este símil alusivo a la fugacidad de la vida humana produce escalofríos en la espina dorsal; pero, ¿y si el autor de los Salmos hubiera dicho que los días del hombre duran lo que el roble, o mejor aún lo que la secoya gigante? Se cree que algunos ejemplares de este último árbol tienen más de tres mil años, y no se conoce su edad máxima. Pero no creo que ninguno de nosotros quiera conseguir una larga vida a costa de convertirse en un árbol. Los árboles viven mucho tiempo, pero viven lentamente, pasivamente, y de una manera horriblemente aburrida. Veamos qué podemos hacer con respecto a los animales. Los animales más simples tienen una vida sorprendentemente larga; se sabe de anémonas marinas, corales y criaturas por el estilo que tienen más de medio siglo, e incluso hay historias (aunque no muy dignas de crédito) que afirman que entre ellas hay algunos ejemplares centenarios. Entre los invertebrados más evolucionados, las langostas pueden llegar a los 50 años y las almejas a los 30. Pero creo que podemos olvidarnos también de los invertebrados. No hay ninguna referencia digna de crédito de la existencia de invertebrados evolucionados que vivan hasta los cien años, e incluso aunque los calamares gigantes, por ejemplo, alcanzaran esa edad, nosotros no queremos ser calamares gigantes. ¿Y los vertebrados? Aquí nos encontramos con algunas leyendas, sobre todo referentes a los peces. Algunas afirman que los peces no envejecen jamás, sino que viven y crecen eternamente y no mueren hasta que se los mata. Se habla de casos de peces determinados que tienen varios siglos de edad. Por desgracia, no es posible confirmar ninguna de estas historias. La edad máxima alcanzada por un pez, según los informes de un observador acreditado, es la de un esturión de cierto lago que, al parecer, tiene bastante más de un siglo de edad, según el recuento de los anillos de la raya de púas de su aleta pectoral. Entre los anfibios, la marca la ostenta la salamandra gigante, que puede llegar a los 50 años. Los reptiles duran más. Las serpientes pueden llegar a los 30 años y los cocodrilos a los 60, pero las que ostentan la mejor marca del reino animal son las tortugas. Hasta las tortugas más pequeñas pueden llegar al siglo, y existe una razonable certeza que al menos una gran tortuga ha vivido 152 años. Es posible que las grandes tortugas de las islas Galápagos lleguen a alcanzar los 200 años de edad. Pero las tortugas también tienen un ritmo de vida lento y aburrido. No tan lento como el de las plantas, pero demasiado lento para nosotros. En realidad, sólo existen dos clases de seres vivos cuyas vidas sean intensas y vividas al máximo en todo momento, gracias a su sangre caliente, y son las aves y los mamíferos. (Algunos mamíferos hacen un poco de trampa e hibernan durante el invierno, y probablemente prolongan su vida de esta manera.) Podríamos sentir envidia de un tigre o de un águila si vivieran durante mucho, mucho tiempo, e incluso, a medida que las sombras de la vejez se ciernen sobre nosotros, podríamos desear cambiarnos por ellos. Pero ¿viven realmente durante mucho, mucho tiempo? De las dos clases de criaturas, en conjunto las aves aventajan bastante a los mamíferos en lo que se refiere a la edad máxima. Una paloma puede vivir tanto como un león, y una gaviota tanto como un hipopótamo. De hecho, hay algunas leyendas referentes a la longevidad de determinados pájaros, como los loros y los cisnes, que supuestamente superan con facilidad la barrera de los cien años. Cualquier aficionado a las historias del doctor Dolittle (¿no lo eran ustedes?) se acordará de Polinesia, el loro, que tenia trescientos y pico años. También está el poema de Tennyson, Titán, que narra la historia de ese mítico personaje al que le fue concedida la inmortalidad, pero que, por descuido, no fue liberado de la maldición de la vejez, y se fue haciendo cada vez más y más viejo hasta que fue compasivamente transformado en un saltamontes. Tennyson le hace lamentarse que la muerte le llegue a todo el mundo menos a él. Empieza diciendo que los hombres y las plantas del campo mueren, y el cuarto verso representa un primer momento culminante, al decir: «Y después de incontables veranos muere el cisne». En 1939 Aldous Huxley utilizó este verso para dar titulo a un libro sobre la lucha por alcanzar la inmortalidad física. Pero, como de costumbre, estas historias no son más que historias. La edad máxima confirmada alcanzada por un loro es de 73 años, y me imagino que los cisnes no deben de vivir mucho más. Se ha hablado de casos de cornejas negras y de algunos buitres que han llegado a los 115 años, pero no han sido confirmados ni mucho menos. Naturalmente, los que más nos interesan son los mamíferos, ya que eso es lo que somos nosotros, así que incluyo una lista de las edades máximas de algunos tipos de mamíferos. (Soy consciente, desde luego, que las palabras «rata» o «ciervo» se refieren a docenas de especies, cada una de ellas con su propia pauta de envejecimiento, pero no puedo hacer nada. Consideremos que los datos se refieren a la rata o al ciervo típicos.) Elefante 77 Ballena 60 Hipopótamo 49 Burro 46 Gorila 45 Caballo 40 Chimpancé 39 Cebra 38 León 35 Oso 34 Vaca 30 Mono 29 Ciervo 25 Foca 25 Gato 20 Cerdo 20 Perro 18 Cabra 17 Oveja 16 Canguro 16 Murciélago 15 Conejo 15 Ardilla 15 Zorro 14 Cobaya 7 Rata 4 Ratón 3 Musaraña 2 Hay que recordar que son excepcionales los casos en los que se llega a la edad máxima. Por ejemplo, aunque algún conejo que otro puede llegar a vivir 15 años, el conejo medio se morirá de viejo antes de cumplir los 10 y puede que tenga una esperanza de vida de sólo 2 ó 3 años. Por lo general, dentro de un mismo grupo de organismos con el mismo esquema o estructura, los más grandes viven más tiempo que los pequeños. Entre las plantas, la secoya gigante vive más tiempo que la margarita. Entre los animales, el esturión gigante vive más tiempo que el arenque, la salamandra gigante más que la rana, el caimán gigante más que la lagartija, el buitre más que el gorrión y el elefante más que la musaraña. Parece ser que, sobre todo entre los mamíferos, hay una estrecha relación entre la longevidad y el tamaño. Naturalmente, hay excepciones, algunas sorprendentes. Por ejemplo, las ballenas tienen una vida extraordinariamente corta para su tamaño. La edad de 60 años mencionada en la tabla es bastante excepcional. La mayoría de los cetáceos pueden considerarse afortunados si llegan a los 30 años. Es posible que sea debido a que la vida en el agua, con la continua pérdida de calor y la permanente necesidad de nadar, acorta su duración. Pero el hecho más sorprendente es que el hombre sea el mamífero de vida más larga, mucho más larga que la del elefante e incluso que la de nuestro pariente cercano, el gorila. Cuando se muere un hombre centenario, los únicos animales que siguen vivos de todos los que había en el mundo en el momento de su nacimiento (que nosotros sepamos) son unas cuantas flemáticas tortugas, algún anciano buitre o esturión y algunos otros hombres centenarios. No queda ni uno solo de los mamíferos no humanos que nacieron al mismo tiempo que él. Sin ninguna excepción (que nosotros sepamos), todos están muertos. Si esto les parece asombroso, ¡esperen! Es todavía más asombroso de lo que se imaginan. Cuanto más pequeño es un mamífero, más rápido es su metabolismo: con mayor rapidez vive, por decirlo así. Podríamos suponer que, aunque un mamífero pequeño no vive tanto tiempo como uno grande, su vida es más veloz y más intensa. De acuerdo con algún criterio subjetivo, podría considerarse que el mamífero pequeño tiene la sensación de vivir tanto tiempo como el mamífero grande, más lento y perezoso. Una de las pruebas concretas de estas diferencias del metabolismo en los mamíferos es el pulso (la velocidad del latido del corazón). La siguiente tabla incluye una lista de cifras aproximadas del número de latidos por minuto de diferentes tipos de mamíferos. Musaraña 1000 Ratón 550 Rata 430 Conejo 150 Gato 130 Perro 95 Cerdo 75 Oveja 75 Hombre 72 Vaca 60 León 45 Caballo 38 Elefante 30 Ballena 17 Teniendo la frecuencia de latidos del corazón (aproximada) y la edad máxima (aproximada) de los catorce tipos de animales de la lista, y efectuando las multiplicaciones necesarias, es posible calcular la edad máxima de cada tipo de criatura, no en años, sino en número total de latidos del corazón. Estos son los resultados: Musaraña 1.050.000.000 Ratón 950.000.000 Rata 900.000.000 Conejo 1.150.000.000 Gato 1.350.000.000 Perro 900.000.000 Cerdo 800.000.000 Oveja 600.000.000 León 830.000.000 Caballo 800.000.000 Vaca 950.000.000 Elefante 1.200.000.000 Ballena 630.000.000 Teniendo en cuenta que mis cifras son aproximadas, contemplo esta tabla final de lejos, guiñando los ojos, y llego a la siguiente conclusión: un mamífero es capaz de vivir durante más o menos mil millones de latidos del corazón, y cuando éstos se acaban, él también lo hace. Pero habrán notado que no he incluido al hombre en esta tabla. La razón es que quiero hacer con él un caso aparte. Su ritmo de vida es el adecuado para su tamaño; el ritmo de su corazón es más o menos el mismo que el de otros animales de un peso parecido, más rápido que el ritmo de los latidos de los animales más grandes y más lento que el de los animales más pequeños. Pero su edad máxima es 115 años, lo que quiere decir que el número máximo de latidos del corazón es aproximadamente de 4.350.000.000. ¡Hay algunos hombres capaces de sobrevivir a más de cuatro mil millones de latidos! En realidad, la esperanza de vida actual del hombre americano medio es de 2.500 millones de latidos. El corazón de cualquier hombre que sobrepase el límite del cuarto de siglo ya ha dado más de mil millones de latidos y sigue siendo joven; todavía le queda lo mejor de la vida. ¿Por qué? No se trata sólo que vivimos más tiempo que el resto de los mamíferos. Si lo medimos en latidos, ¡vivimos cuatro veces más! ¿Por qué? ¿De qué carne se alimenta esta especie nuestra, que nos ha hecho crecer hasta tal punto? Ni siquiera nuestros parientes no-humanos más cercanos se aproximan a nosotros en este punto. Teniendo en cuenta que el chimpancé tiene el mismo ritmo de latidos que nosotros y que el del gorila es ligeramente más lento, sabemos que los dos viven como máximo durante aproximadamente 1.500 millones de latidos, lo cual no se diferencia demasiado de las cifras comunes entre los mamíferos. ¿Cómo es posible entonces que nosotros lleguemos a los 4.000 millones? ¿Cuál es el secreto de nuestro corazón, que le hace trabajar mucho mejor y durar mucho más que el corazón de cualquier otro mamífero existente? ¿Por qué el dedo que se mueve lo hace tan lentamente para nosotros, y sólo para nosotros? Francamente, no lo sé. CITA Nº2: Según publica la revista Nature, científicos del NEC Research Institute de Princeton finalmente han logrado superar la velocidad de la luz, causando un pulso ligero que viajó 300 veces más rápido que los normales, para lograr esto, los investigadores manipularon un vapor con átomos irradiados por láser. Este experimento supone la primera evidencia de un movimiento más veloz que la luz, pero, ¿podría estar en desacuerdo con los principios básicos de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que especifica que nada puede viajar más rápido que la luz?. Los científicos aseguran que los resultados no están en desacuerdo con Einstein. La razón es muy sencilla, el fallo radica en la idea falsa generalizada que nada se puede mover más rápidamente que la velocidad de la luz, cuando deberíamos decir que nada con masa puede viajar más rápidamente que la velocidad de la luz. El experimento de NEC hizo un pulso de luz, un grupo de ondas sin masa, por lo que el legado de Einstein continua en plena forma. EXPLICACIÓN DE PORQUE "RELATIVAMENTE" NO SE PUEDE SUPERAR LA VELOCIDAD DE LA LUZ: Empecemos con una ecuación que fue formulada por primera vez por el Físico holandés Hendrik Antoon Lorentz en la década de 1890. Lorentz pensaba que esta ecuación era expresamente aplicable a los cuerpos con carga eléctrica, pero más adelante Einstein la incorporó a su Teoría Especial de la Relatividad , demostrando que era aplicable a todos los cuerpos, tuvieran carga eléctrica o no. No voy a presentar la ecuación de Lorentz en su forma habitual, sino con una pequeña alteración, cuya utilidad quedará clara más adelante. Esta es mi versión de la ecuación: En la ecuación 1, m representa la masa del cuerpo en cuestión, v es la velocidad a la que éste se desplaza con respecto al observador, c es la velocidad de la luz en el vacío y k es un valor constante para el cuerpo en cuestión. Supongamos ahora que el cuerpo se desplaza a la décima parte de la velocidad de la luz. Esto quiere decir que v = 0,1 x c . En ese caso, el denominador de la fracción del término derecho de la ecuación será: Por lo tanto, la ecuación 1 queda m = k /0,995 = 1,005 k . Podemos realizar el mismo cálculo para el caso que este cuerpo se desplace a velocidades gradualmente crecientes, por ejemplo a velocidades de 0,2 c , 0,3 c , 0,4 c , y así sucesivamente. No los voy a aburrir con los cálculos; los resultados son los siguientes: Velocidad Masa 0,1 c 1,005 k 0,2 c 1,03 k 0,3 c 1,05 k 0,4 c 1,09 k 0,5 c 1,15 k 0,6 c 1,24 k 0,7 c 1,41 k 0,8 c 1,67 k 0,9 c 2,29 k Como ven, si la ecuación de Lorentz es correcta, nos indica que la masa de cualquier objeto aumenta de manera constante (de hecho, cada vez con mayor rapidez) a medida que aumenta la velocidad. Cuando esta propiedad fue enunciada por primera vez parecía algo completamente disparatado, porque nunca se había detectado un cambio así en la masa de un cuerpo. Pero esta alteración no había sido detectada debido al hecho que el valor de c es muy alto según los criterios normales: 300.000 kilómetros por segundo. A una velocidad de sólo la décima parte de la velocidad de la luz, la masa de un objeto aumenta en la mitad del uno por ciento de su masa a, por ejemplo, cien kilómetros por hora, y en principio este aumento es fácilmente detectable. Sin embargo, una velocidad de «sólo» la décima parte de la velocidad de la luz (0,1 c ) sigue siendo de 30.000 kilómetros por segundo, más de 108 millones de kilómetros por hora. Es decir, para que las variaciones de masa sean apreciables, es preciso alcanzar velocidades que escapaban por completo a la experiencia de los científicos de 1890. Pero unos años más tarde se detectaron partículas subatómicas que se alejaban a gran velocidad de los núcleos atómicos radioactivos, y en ocasiones alcanzaban velocidades equivalentes a fracciones bastante considerables de la velocidad de la luz. Era posible medir sus masas a diferentes velocidades con bastante precisión, y se descubrió que la ecuación de Lorentz era válida y se ajustaba a la realidad con gran precisión. De hecho, de momento no se ha descubierto ninguna violación de la ecuación de Lorentz para ningún cuerpo que se desplace a una velocidad apreciable. Por tanto, hemos de aceptar la validez de la ecuación de Lorentz para representar la faceta del Universo que describe; por lo menos hasta nuevo aviso. Una vez aceptada la ecuación de Lorentz, hagámonos algunas preguntas. En primer lugar, ¿qué representa k ? Para responder a esta pregunta, consideremos un cuerpo cualquiera con una masa determinada que está inmóvil respecto al observador. En ese caso, su velocidad es cero, y como v = 0, entonces v/c = 0 y ( v/c ) 2 = 0. Además, es, por tanto, Esto quiere decir que para un cuerpo inmóvil respecto al espectador, la ecuación de Lorentz es m = k /1 = k . En conclusión, k representa la masa de un cuerpo inmóvil respecto al observador. Generalmente se conoce por «masa en reposo» y se escribe m 0 . La ecuación de Lorentz tal como se da normalmente es, por tanto: La siguiente pregunta es qué es lo que ocurre cuando un objeto se desplaza a velocidades mayores que la velocidad más alta que aparece en la pequeña tabla que hemos dado antes. Supongamos que el objeto se moviera a una velocidad de 1,0 c con respecto al observador; es decir, a la velocidad de la luz. En ese caso el denominador de la ecuación de Lorentz sería : Para un cuerpo que se mueva a la velocidad de la luz, la ecuación de Lorentz queda m = m 0 /0, y si hay algo que no se puede hacer en matemáticas es precisamente dividir por cero. La ecuación de Lorentz deja de tener sentido, matemáticamente hablando, para un cuerpo con masa que se desplace a la velocidad de la luz. Bien, entonces acerquémonos sigilosamente a la velocidad de la luz, y no tratemos de aterrizar derechitos sobre ella con un estampido. A medida que aumentamos el valor de v en la ecuación 2, partiendo de 0,9 c , pero manteniéndolo siempre menor que 1,0 c , el valor del denominador se aproxima cada vez más a cero, y a medida que esto ocurre el valor de m aumenta de manera ilimitada. Esto se cumple para cualquier valor de m 0 , mientras se mantenga mayor que cero. (Inténtenlo ustedes mismos, calculando m para valores de v iguales a 0,99 c , 0,999 c , 0,9999 c , y así sucesivamente hasta que pierdan la paciencia.) En lenguaje matemático diríamos que en cualquier fracción c = a/b , donde a es mayor que 0, a medida que b se acerca a cero c aumenta de manera ilimitada. Una forma abreviada de expresarlo, que los matemáticos estrictos no aprueban, es que a /0 = ¥ , donde ¥ representa el aumento sin limites o «infinito». Así que podemos decir que para cualquier objeto con masa (por pequeña que sea), la masa tiende a valores infinitos a medida que su velocidad con respecto al observador se acerca a la velocidad de la luz. Esto quiere decir que el cuerpo no puede llegar a alcanzar la velocidad de la luz (aunque puede acercarse infinitesimalmente a ella), y que desde luego no puede sobrepasarla. Esto se puede demostrar por medio de dos razonamientos distintos. La única forma que conocemos mediante la cual es posible imprimir a un objeto de una determinada masa una velocidad mayor que la que posee consiste en aplicar una fuerza, produciendo una aceleración. Pero cuanto mayor sea la masa, menor será la aceleración producida al aplicar una determinada fuerza, y, por tanto, a medida que la masa aumenta, acercándose a valores infinitos, la aceleración que puede alcanzar por acción de esta fuerza, por muy grande que sea, tiende a cero. En consecuencia, no es posible imprimir al objeto una velocidad mayor que aquélla para la que su masa se hace infinita. El segundo razonamiento es el siguiente. Un cuerpo en movimiento tiene una energía cinética que es igual a mv 2 /2, en donde m es su masa y v su velocidad. Si se aplica una fuerza a este cuerpo, aumentando de este modo su energía cinética, esa energía puede aumentar debido al aumento de v , de m o de ambas. A velocidades comunes y corrientes sólo es posible apreciar un aumento de la velocidad, por lo que suponemos (equivocadamente) que la masa permanece constante bajo cualquier condición. Sin embargo, lo cierto es que al aplicar una fuerza aumentan tanto la masa como la velocidad, pero el aumento de la masa es tan pequeño a velocidades normales que resulta imperceptible. Pero a medida que aumenta la velocidad con respecto al observador, una parte cada vez más grande de la energía añadida al aplicar una fuerza se traduce en un aumento de la masa, y una parte cada vez más pequeña de esta energía se traduce en un incremento de la velocidad. Cuando la velocidad se aproxima mucho a la de la luz, prácticamente todo el incremento de energía se traduce en un aumento de la masa, y prácticamente nada de esta energía se traduce en un aumento de la velocidad. Este cambio en el efecto de la energía añadida es tal que la velocidad final nunca puede llegar a ser igual, ni mucho menos mayor, a la de la luz. Y no me pregunten por qué. Así es como está hecho el Universo. Sin embargo, espero que se hayan dado cuenta que, cuando hablaba del hecho que la masa se hace infinita a la velocidad de la luz, las realidades matemáticas de la vida me obligaron a añadir: «Esto ocurre sea cual sea el valor de m 0 , mientras se mantenga mayor que cero.» Por supuesto, todas las partículas que forman nuestros cuerpos y nuestros aparatos, protones, electrones, neutrones, mesones, hiperones, etc., etc., tienen masas en reposo mayores que cero, así que esta restricción no parece demasiado restrictiva. De hecho, por lo general la gente dice «es imposible alcanzar o sobrepasar la velocidad de la luz», sin especificar que se refieren a objetos cuya masa en reposo es mayor que cero, porque de todas maneras da la impresión que en esta especificación está incluido prácticamente todo. Yo mismo no me preocupé de especificarlo en «imposible, no hay más que hablar», y eso fue lo que me hizo vulnerable a la acusación de anticuado. Si incluimos esta restricción, entonces todo lo que decía en ese artículo es perfectamente válido. Pasemos ahora a considerar los cuerpos cuya m 0 no es mayor que cero. Pensemos en un fotón, por ejemplo, una «partícula» de las radiaciones electromagnéticas: luz visible, microondas, rayos gamma, etc. ¿Qué sabemos de los fotones? En primer lugar, la energía de un fotón es siempre finita, así que su contenido de energía está entre 0 e ¥ . La energía, como demostró Einstein, equivale a la masa según una relación que él expresó como e = mc 2 . Esto significa que a cualquier fotón se le puede asignar una masa cuyo valor es posible calcular con esta ecuación, y que también estará entre 0 e ¥ . También sabemos que los fotones se mueven (con respecto al observador) a la velocidad de la luz. En realidad, la luz tiene esa velocidad porque está formada por fotones. Sabiendo estas dos cosas, vamos a dar otra forma equivalente de la ecuación 2: Para un fotón, v = c , y ya deberían saber al instante que esto significa que, para un fotón, la ecuación 3 queda: m x 0 = m 0 , (Ecuación 4) Si un fotón fuera un objeto corriente con masa y se desplazara a la velocidad de la luz, su masa ( m ) sería infinita. Por tanto, la ecuación 4 quedaría ¥ x 0 = m 0 , y una ecuación así no está permitida en matemáticas. Pero es posible asignar a un fotón un valor de m entre 0 e ¥ , aunque se desplace a la velocidad de la luz, y para cualquier valor entre 0 e ¥ que demos a m el valor de m 0 en la ecuación 4 es igual a 0. Esto quiere decir que la masa en reposo ( m 0 ) de un fotón es igual a cero. Si la masa en reposo es cero, en otras palabras, ese objeto puede moverse a la velocidad de la luz. (Esto tendría que acabar con la eterna pregunta que me hacen algunos corresponsales que creen haber descubierto un fallo en la lógica de Einstein haciendo el siguiente razonamiento: «Si cualquier cosa que se mueva a la velocidad de la luz tiene una masa infinita, ¿cómo es que los fotones no tienen una masa infinita?» La respuesta es que hay que distinguir las partículas con una masa en reposo igual a 0 de las partículas con una masa en reposo mayor que 0. Pero no se preocupen. Los corresponsales seguirán haciendo las mismas preguntas por muchas veces que las explique.) Pero vamos a ir más lejos. Supongamos que un fotón se desplazara a una velocidad menor que la de la luz. En ese caso la cantidad que aparece debajo de la raíz cuadrada de la ecuación 3 seria mayor que cero y se multiplicaría por m , que también tiene un valor mayor que cero. Si se multiplican dos valores mayores que cero, el producto (en este caso m 0 ) tiene que ser mayor que cero. Esto quiere decir que si un fotón se desplazara a una velocidad menor que la de la luz (por muy infinitesimalmente menor que sea), ya no tendría una masa en reposo igual a cero. Lo mismo ocurriría si se desplazara a una velocidad mayor que la de la luz, por muy infinitesimalmente que sobrepasara esta velocidad. (Como veremos enseguida, a la ecuación le ocurren cosas muy extrañas a velocidades mayores que la de la luz, pero, a pesar de todas las cosas raras, no hay ninguna duda que la masa en reposo no es igual a cero.) Los físicos insisten en que la masa en reposo de un cuerpo determinado ha de ser constante, ya que todos los fenómenos observados por ellos sólo tienen sentido a condición que esto ocurra. Para que la masa en reposo de un fotón permanezca constante (es decir, para que sea siempre igual a cero), el fotón tiene que moverse siempre a la velocidad de la luz, ni un poquito más ni un poquito menos, siempre que se desplace en el vacío. Cuando se forma un fotón, instantáneamente, sin que transcurra ningún intervalo de tiempo apreciable, empieza a alejarse del lugar de origen a 300.000 kilómetros por segundo. Puede que parezca paradójico, porque para ello es necesario que exista una aceleración infinita, y, por tanto, una fuerza infinita, pero... La segunda ley de Newton, que relaciona la fuerza, la masa y la aceleración, sólo es válida para cuerpos con una masa en reposo mayor que cero. No es válida para cuerpos con una masa en reposo igual a cero. Así, si se aplica energía a un cuerpo normal en condiciones normales, aumenta su velocidad; si se le quita energía, su velocidad disminuye. Si se aplica energía a un fotón, su frecuencia (y su masa) aumentan, pero su velocidad permanece invariable; si se le quita energía, su frecuencia (y su masa) disminuyen, pero su velocidad permanece invariable. Pero si esto es así, no parece muy lógico hablar de «masa en reposo» al referirse a los fotones, pues ésta se refiere a la masa que tendría un fotón de estar en reposo, y un fotón nunca puede estar en reposo. O. M. Bilaniuk y E. C. G. Sudarshan han propuesto un término alternativo: «masa correcta». La masa correcta de un objeto es un valor de masa constante inherente a ese cuerpo y que no depende de la velocidad. En el caso de los cuerpos corrientes, esta masa inherente es igual a la masa medida cuando el cuerpo está en reposo. En el caso de los fotones, puede ser calculada mediante deducciones y no mediante la medición directa. El fotón no es el único cuerpo que puede y tiene que desplazarse a la velocidad de la luz. Cualquier cuerpo con una masa correcta igual a cero puede y debe hacer lo mismo. Además de los fotones, existen al menos cinco clases distintas de partículas con una supuesta masa correcta igual a cero. Una de ellas es el hipotético gravitón, que es el vehículo de la fuerza de gravedad y que posiblemente haya sido por fin detectado en 1969. Las otras cuatro son los diferentes neutrinos: 1) el neutrino, 2) el antineutrino, 3) el muón-neutrino y 4) el muón-antineutrino. El gravitón y todos los neutrinos pueden y tienen que desplazarse a la velocidad de la luz. Bilaniuk y Sudarshan proponen que se reúnan todas estas partículas que se desplazan a la velocidad de la luz en el grupo de los «luxones» (de la palabra latina lux, luz). Todas las partículas con una masa correcta mayor que cero, que por tanto no pueden alcanzar la velocidad de la luz y tienen que desplazarse por siempre jamás a velocidades menores, formarían el grupo de los « tardiones ». Además, proponen que se diga que los tardiones se desplazan siempre a velocidades «sublumínicas» («más lentas que la luz»). Pero ¿y si pensáramos en lo impensable y consideramos que hay partículas que se desplazan a velocidades «superlumínicas» («más rápidas que la luz»)? Bilaniuk, Deshpande y Sudarshan fueron los primeros en hacerlo en 1962, ateniéndose estrictamente a los principios de la relatividad (en contraste con las simples especulaciones de la ficción científica). Su trabajo ocupó por fin los grandes titulares cuando Gerald Feinberg publicó un estudio similar en 1967. (Fue el trabajo de Feinberg el que provocó el articulo en Time.) Supongamos que una partícula se desplaza a una velocidad de 2 c , es decir, el doble de la velocidad de la luz. En ese caso, v/c sería 2 c/c . ó 2, y ( v/c ) 2 sería igual a 4. Y Como √ -1 se suele representar con la letra i , y como √ 3 es aproximadamente 1,73, podemos decir que para una partícula que se desplace al doble de la velocidad de la luz, la ecuación 3 queda: 1,73 mi = m 0 (Ecuación 5) Cualquier expresión en la que aparezca i (es decir, √ -1) se dice que es imaginaria; un mal nombre pero imposible de erradicar. Como podrán comprobar por si mismos si toman algunos ejemplos al azar, resulta que cualquier objeto que se desplace a velocidades superlumínicas tiene una masa correcta imaginaria. Una masa imaginaria no tiene ningún significado físico en nuestro universo sublumínico, por lo que existe la costumbre, establecida desde antiguo, de descartar inmediatamente las velocidades superlumínicas y afirmar que es imposible que existan partículas que se desplacen a una velocidad mayor que la de la luz porque es imposible que exista una masa imaginaria. Yo mismo lo he dicho en mis tiempos. ¿Pero es cierto que una masa imaginaria no tiene ningún significado? ¿O es mi simplemente una manera de expresar matemáticamente un conjunto de reglas distintas de aquellas a las que estamos acostumbrados, pero que siguen obedeciendo los dictados de la teoría de la relatividad especial de Einstein? Del mismo modo, en el caso de juegos como el béisbol, el fútbol americano, el baloncesto, el fútbol, el jockey, etcétera, etcétera, etcétera, el ganador es el participante que obtiene una puntuación más alta. ¿Pero se puede decir basándose en esto que es impensable que exista algún juego en que gane el que obtenga la menor puntuación? ¿Y el golf? Lo esencial de cualquier juego de habilidad es que el participante que realiza la tarea más difícil, gana; por lo general, la tarea más difícil consiste en conseguir la puntuación más alta, pero en el golf se trata de conseguir la más baja. Del mismo modo, para obedecer la ley de la relatividad especial, un objeto con una masa en reposo imaginaria ha de seguir unas pautas de comportamiento que parecerán paradójicas a aquellos que están acostumbrados al comportamiento de los objetos con masas en reposo reales. Por ejemplo, es posible demostrar que si un objeto con una masa en reposo imaginaria sufre un aumento de energía, su velocidad disminuye; si sufre una disminución de energía, su velocidad aumenta. Es decir, un objeto con una masa en reposo imaginaria sufrirá una desaceleración al aplicársele una fuerza y una aceleración cuando encuentre alguna resistencia. Además, cuando estas partículas reciben energía y reducen su velocidad, no pueden reducirla hasta llegar a alcanzar la velocidad de la luz. A la velocidad de la luz su masa se hace infinita. Pero cuando su energía tiende a cero, su velocidad aumenta ilimitadamente. Un cuerpo con una masa en reposo imaginaria y con energía cero tiene una velocidad infinita. Estas partículas siempre se desplazan a mayor velocidad que la luz, y Feinberg ha propuesto que se las llame «taquiones», de la palabra griega «rápido». Bien, por tanto el universo tardiónico es sublumínico y las velocidades posibles en él van de 0, cuando la energía es igual a cero, a c cuando la energía es igual a infinito. El universo taquiónico es superlumínico, y las velocidades posibles en él van de c , cuando la energía es infinita, a ¥ cuando la energía es cero. Entre estos dos universos está el universo luxónico, cuya velocidad posible es únicamente c , ni más ni menos en ningún caso y sea cual sea la energía. Podemos imaginarnos que el Universo está dividido en dos compartimientos separados por un muro infranqueable. De un lado, está el universo tardiónico, del otro el universo taquiónico, y entre ellos, el muro de luxón, infinitamente delgado, pero infinitamente rígido. En el universo tardiónico la mayoría de los objetos tienen poca energía cinética. Aquellos objetos que se desplazan a grandes velocidades (como una partícula de rayos cósmicos) tienen una masa muy pequeña. Aquellos objetos que tienen grandes masas (como una estrella) se desplazan a velocidades muy bajas. Es muy probable que ocurra lo mismo en el universo taquiónico. Los objetos con unas velocidades relativamente bajas (sólo ligeramente mayores que la de la luz) y, por tanto, con gran cantidad de energía, tienen que tener una masa muy pequeña y no ser demasiado diferentes de nuestras partículas de rayos cósmicos. Los objetos de gran masa tendrán muy poca energía cinética y por tanto se desplazarán a velocidades vertiginosas. Por ejemplo, una estrella taquiónica puede moverse a una velocidad billones de veces mayor que la de la luz. Pero eso significaría que la masa de la estrella se distribuiría a lo largo de enormes distancias durante pequeños intervalos de tiempo, y, por tanto, sólo una pequeña cantidad de esta masa estaría presente en un lugar determinado y en un momento determinado, por decirlo así. Los dos universos sólo pueden entrar en contacto y ser perceptibles el uno para el otro en un lugar; el muro de luxón en el que se encuentran. (Ambos tienen en común los fotones, neutrinos y gravitones.) Si un taquión tiene la suficiente energía y por tanto se mueve con la suficiente lentitud, es posible que la energía sea la bastante como para que se quede por ahí durante el tiempo suficiente como para producir una emisión de fotones perceptible. Los científicos están a la espera de detectar alguna de estas emisiones, pero la probabilidad de tener un instrumento de detección exactamente en el lugar preciso en el que aparecerá una de estas emisiones (que probablemente sean muy poco frecuentes) durante una milmillonésima de segundo, o menos, no es muy grande. Desde luego, cabe preguntarse si no existirá alguna posibilidad de romper el muro de luxón por algún medio menos directo que atravesarlo con la aceleración suficiente, lo cual es imposible (no hay más que hablar). ¿Es posible transformar de alguna manera los tardiones en taquiones (probablemente por medio de los fotones), de forma que nos podamos encontrar de repente transportados de un lado al otro del muro sin haberlo atravesado en ningún momento? (De la misma forma que es posible combinar tardiones para producir fotones, con lo que un objeto empieza a moverse repentinamente a la velocidad de la luz sin haber sufrido una aceleración.) La conversión de tardiones en taquiones sería el equivalente de la entrada en el «hiperespacio», un concepto muy estimado por los autores de ciencia-ficción. Una vez en el universo taquiónico, una nave espacial que dispusiera de la energía necesaria para desplazarse a una velocidad mucho menor que la de la luz se desplazaría (con la misma energía) a una velocidad muchas veces mayor que la de la luz. Podría llegar a una galaxia lejana en tres segundos, por ejemplo, y luego volver a transformar automáticamente los taquiones en tardiones y volver a estar en nuestro propio universo. Este sería el equivalente del «salto» interestelar al que siempre me refiero en mis novelas. Pero tengo una idea relacionada con esto que, que yo sepa, es completamente original. No está basada en ninguna consideración de las leyes físicas; es puramente intuitiva y está basada únicamente en mi convicción que la característica dominante en el Universo es la simetría, y que su principio dominante es la espantosa doctrina de « ¡No puedes ganar!» Creo que cada uno de los universos se considera a si mismo el universo tardiónico y al otro el universo taquiónico, de manera que a un observador imparcial (encaramado sobre el muro de luxón, por decirlo así) le parecería que el muro de luxón marca la separación entre gemelos idénticos. Si consiguiéramos transportar una nave espacial al universo taquiónico, nos encontraríamos (según mi intuición) viajando todavía a velocidades sublumínicas según nuestros nuevos patrones, y considerando que el universo que acabamos de abandonar es el superlumínico. Y si es así, entonces, hagamos lo que hagamos, hagamos lo que hagamos, con taquiones o sin ellos, alcanzar o sobrepasar la velocidad de la luz seguirá siendo imposible; no hay más que hablar. Aclaro que ¥ = infinito, perdón si lleve a errores de interpretación. Espero que se haga valer el lema de "inteligencia colectiva" de ésta página. La fuente es el libro "El secreto del Universo y otros ensayos científicos".
Voy a tratar sobre un tema verdaderamente difícil: la cuestión de la vida y la muerte. Teniendo en cuenta mi confesión, no es necesario que se tomen al pie de la letra nada de lo que digo; basta con que lo consideren mi opinión. Por tanto, si su opinión es distinta de la mía, no se enojen. Me costó muchisimo hacer este post, espero lo lean y se interesen, ¿cuantas veces se preguntaron cual es la diferencia entre vida y muerte?, bueno, aca propongo una diferencia, que por cierto, es un muy sutil ¿Qué es la vida y qué es la muerte y cómo las diferenciamos entre si? Si comparamos a un ser humano vivo con una piedra, no hay ningún problema. Un ser humano está formado por diferentes sustancias químicas íntimamente asociadas a cosas vivas: las proteínas, los ácidos nucleicos, etc., y una roca, no. Además, en el ser humano se producen una serie de cambios químicos que constituyen su «metabolismo», en los que los alimentos y el oxígeno se transforman en energía, tejidos y sustancias de desecho. Gracias a estas reacciones, el ser humano crece y es capaz de reproducirse, transformando sustancias simples en complejas, en aparente contradicción con la segunda ley de la termodinámica. Una piedra no es capaz de hacerlo. Por último, el ser humano manifiesta una «conducta adaptativa», al esforzarse por conservar la vida, evitar el peligro y buscar la seguridad, tanto mediante el ejercicio consciente de su voluntad como gracias a los mecanismos inconscientes de su constitución fisiológica y bioquímica. Una piedra nuevamente no es capaz de hacer eso. Pero el contraste entre el ser humano y la piedra nos proporciona una distinción demasiado simple entre la vida y la muerte, tan trivial que no nos sirve de mucha ayuda. Tenemos que buscar un ejemplo más complicado. Vamos a observar las diferencias entre un ser humano vivo y otro muerto. Para hacerlo más difícil todavía, vamos a preguntarnos cuál es la diferencia esencial entre un ser humano un poco antes de su muerte y ese mismo ser humano unos instantes después de su muerte; digamos cinco minutos antes y cinco minutos después. ¿Qué cambios se producen en esos diez minutos? Todas las moléculas siguen estando ahí: todas las proteínas y todos los ácidos nucleicos. No obstante, hay algo que ya no está ahí, ya que mientras los procesos del metabolismo y la conducta adaptativa seguían desarrollándose (aunque muy débilmente) antes de la muerte, después de ésta se detienen por completo. Se ha desvanecido una chispa de vida. ¿Qué es exactamente? Una de las primeras conjeturas que se hicieron sobre esta cuestión la relacionaba con la sangre. Es fácil suponer que existe una relación especial entre la sangre y la vida, una relación más estrecha e íntima que la que existe entre ésta y otros tejidos. A fin de cuentas, cuando se pierde sangre, el organismo se debilita cada vez más y acaba por morir. Es posible entonces que la sangre sea la esencia de la vida; la vida misma, en realidad. Hay vestigios de esta opinión en la Biblia, que en algunos lugares llega a identificar vida con sangre. Por ejemplo, después del diluvio Noé y su familia, los únicos supervivientes de la gran catástrofe, reciben instrucciones divinas sobre lo que pueden comer y lo que no pueden comer. En esta alocución dietética Dios dice: «Sólo carne que contenga en si su vida, su sangre, no comeréis» (Génesis, 9, 4)*1. En otro pasaje sobre la nutrición. Moisés afirma que Dios se ha mostrado aún más explícito y ha llegado a decir: «Sólo has de perseverar firme en abstenerte de la sangre, pues la sangre es la vida, y no has de comer la vida con la carne» (Deuteronomio, 12, 23). También se encuentran declaraciones parecidas en Levítico, 17, 11, y Levítico. 17, 14. Parece ser que la vida es el don de Dios y no puede ser comida, pero una vez eliminada la sangre, el resto está muerto en esencia y siempre ha estado muerto y puede ser comido. Desde este punto de vista, las plantas no están verdaderamente vivas, porque no tienen sangre. No viven, se limitan a vegetar y a suministrar alimentos. Por ejemplo, en Génesis, 1, 29-30, se citan las palabras de Dios dirigidas a los seres humanos que acaba de crear: «Mirad, os entrego todas las hierbas que portan semillas sobre la faz de la tierra, y todos los árboles frutales que engendran semillas os servirán de alimento, y a todas las bestias salvajes, todas las aves del cielo y todo cuanto se arrastra sobre la tierra con aliento vital señalo de comida toda hierba verde.» Las plantas son las que «portan semilla» y «engendran semilla», pero en los animales hay «aliento vital». Desde luego, hoy en día no haríamos esta distinción. Las plantas están tan vivas como los animales, y la savia realiza la misma función que la sangre animal. Pero la teoría de la sangre no se sostiene ni aún teniendo en cuenta únicamente el mundo animal. Aunque la pérdida de sangre en cantidades apreciables conduce inevitablemente a la pérdida de la vida, no sucede así al contrario. Es perfectamente posible morir sin perder ni una sola gota de sangre, de hecho, ocurre con frecuencia. Ya que la muerte puede producirse sin que en apariencia se haya perdido nada desde el punto de vista material, habrá que buscar la chispa de la vida en algo más sutil que la sangre. ¿Y la respiración? Todos los seres humanos y todos los animales respiran. Si pensamos en la respiración, nos daremos cuenta que es mucho más apropiada que la sangre como sustancia esencial de la vida. Estamos constantemente expulsando aire y volviendo a inspirarlo. La incapacidad de volver a inspirar produce invariablemente la muerte. Si una persona no puede inspirar a causa de una presión ejercida sobre la tráquea, o de un hueso alojado en la garganta o por estar sumergida en el agua, morirá. La pérdida de la respiración es tan ineludiblemente mortal como la pérdida de la sangre, y las consecuencias mortales de la pérdida de la respiración son más rápidas que la de aquella. Además, mientras que en el caso de la sangre lo contrario no es cierto (se puede morir sin que haya pérdida de sangre), si que lo es en el caso del aire. La gente no puede morir sin que se produzca una pérdida de aire. Un ser humano vivo respira, por muy débilmente que lo haga y por muy próximo que esté de la muerte; pero después que ésta se produzca ya no respira, en ningún caso. Además, la respiración es un proceso muy sutil. Es invisible, impalpable, y los antiguos creían que era inmaterial. Era exactamente el tipo de sustancia que podría y debería representar la esencia de la vida y, por tanto, la sutil diferencia entre la vida y la muerte. Así, en Génesis, 2, 7, se describe la creación de Adán como sigue: «Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo»*2. En hebreo, «aliento» es ruakh , que, por lo general, se traduce por «espíritu». Parecería que hay un largo trecho entre «aliento» y «espíritu», pero no es así de ningún modo. Las dos palabras tienen el mismo significado literal. La palabra latina espirare significa «respirar», y spiritus significa «un aliento». La palabra griega pneuma , que significa «aliento», también se utiliza con el significado de «espíritu». Y la palabra «fantasma» proviene de una palabra del inglés antiguo que significa «aliento». No se conoce con certeza el origen de la palabra «alma», pero estoy bastante seguro que, de saberlo, comprobaríamos que también proviene en última instancia de la palabra «aliento». Como en la lengua inglesa tenemos tendencia a utilizar palabras derivadas de términos griegos y latinos, y de olvidar cuál era el significado de los términos clásicos, atribuimos a algunos conceptos una grandiosidad que, en realidad, no les corresponde. Hablamos de los «espíritus de los muertos». Si habláramos del «aliento de los muertos», el significado sería el mismo, aunque resultaría menos impresionante. Los términos «Espíritu Santo» y «Fantasma Santo» son completamente equivalentes y su significado es, esencialmente, «el aliento de Dios». Podría hacerse la lógica objeción que el significado literal de las palabras no tiene ninguna importancia, que los conceptos más importantes y esotéricos tienen que ser expresados con palabras modestas, y que estas palabras toman su significado del concepto y no al contrario. Bueno, quizá se pueda aceptar eso en el caso que uno crea que el conocimiento se adquiere en su forma definitiva por revelación sobrenatural, pero yo creo que el conocimiento opera de abajo arriba, que se adquiere mediante la observación, mediante un proceso de pensamiento sencillo y sin complicaciones que fija un concepto primitivo que se va haciendo gradualmente más complejo y abstracto a medida que se van acumulando más conocimientos. Por tanto, la etimología nos ofrece una indicación sobre el pensamiento originario, ahora cubierto por miles de años de filosofías abstrusas. Creo que la gente se dio cuenta de la relación existente entre el aliento y la vida de una forma sencilla y directa, y que todos los sutiles conceptos filosóficos y teológicos del espíritu y el alma vinieron después. ¿Es el espíritu humano tan amorfo e impersonal como el aliento del que toma su nombre? ¿Es posible que los espíritus de todos los seres humanos que han muerto se confundan en una masa homogénea de vida generalizada? Resulta difícil de creer. A fin de cuentas, cada ser humano es distinto y diferente a cualquier otro de diversas maneras, más o menos sutiles. Por tanto, parece natural suponer que la esencia de la vida de cada uno ha de diferenciarse de la de los demás en algunos aspectos. Por consiguiente, cada espíritu conservaría esa diferencia y guardaría una especie de reminiscencia del cuerpo que habitó y al que confirió la cualidad y la individualidad de la vida. Y si cada espíritu conserva el sello que es el origen de las propiedades características de cada cuerpo, resulta tentador suponer que el espíritu conserve también, de alguna manera sutil, ligera y etérea, la forma y el contorno del cuerpo humano que ocupó. Esta idea podría haber estado fundada en el hecho que no es raro ver en sueños a personas que han muerto como si estuvieran vivas. En épocas primitivas era frecuente que se concediera gran importancia a los sueños (y también en la época actual, si a eso vamos), que se consideraban mensajes del otro mundo, por lo que estos sueños se tenían por pruebas irrefutables que los espíritus se parecen a los cuerpos que han abandonado. Aunque no sea más que por razones de pudor, por lo general se representa a estos espíritus revestidos de amorfos ropajes blancos que forman una especie de nube luminosa o de luz resplandeciente, y esa es la razón que en las historietas se represente a los fantasmas y espíritus cubiertos por una sábana. Es aun más natural suponer que el espíritu es inmortal. ¿Cómo podría morir la esencia misma de la vida? Un objeto material puede estar vivo o muerto, dependiendo que contenga o no la esencia de la vida; pero ésta sólo puede estar viva. Este razonamiento es análogo al que una esponja puede estar seca o mojada dependiendo que contenga agua o no, pero el agua misma sólo puede estar mojada, o el que una habitación puede estar iluminada o a oscuras, dependiendo de si los rayos del sol entran en ella o no, pero los rayos del sol sólo pueden ser luz. Si existe una serie de espíritus o almas que están eternamente vivos y que se introducen en un pedazo de materia en el momento del nacimiento, infundiéndole vida, y que luego lo abandonan y lo dejan morir, entónces debe de haber un número enorme de espíritus, uno por cada ser humano que haya vivido alguna vez o que vaya a hacerlo en el futuro. Este número puede ser aún mayor si también existen espíritus para otras formas de vida. Es posible que sea menor si los espíritus pueden reciclarse: es decir, si un espíritu se puede trasladar a un cuerpo que acaba de nacer tras abandonar un cuerpo moribundo. Estas dos últimas teorías tienen sus partidarios; a veces, se encuentran combinadas, como en el caso de las personas que creen que la trasmigración de las almas se produce de manera escalonada en el reino animal. Un hombre que haya sido particularmente malo puede volver a nacer como una cucaracha; mientras que, inversamente, una cucaracha puede volver a nacer con forma humana si ha sido una cucaracha buena y noble. Sea cual sea la interpretación que se haga de esta cuestión, ya estén los espíritus limitados a los seres humanos o repartidos por todo el reino animal, exista o no la trasmigración de las almas, tiene que haber un gran número de espíritus disponibles para infundir y quitar la vida. ¿Dónde viven? En otras palabras, si se acepta la existencia de los espíritus, es necesario suponer la existencia de todo un mundo espiritual. Este mundo espiritual puede estar bajo la tierra o a gran altura sobre su superficie, en otro mundo o en otro «plano». La suposición más sencilla es que los espíritus de los muertos se encuentran amontonados bajo tierra, quizá debido a que la práctica de enterrar a los muertos es muy antigua. La residencia subterránea de los espíritus en su forma más sencilla seria la de la morada gris del olvido, como el Hades griego o el Sheol hebreo. Allí se está en un estado muy parecido al de hibernación perpetua. Así se describe Sheol en la Biblia: «Allí acaba el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos, con ellos descansan los prisioneros sin oír la voz del capataz; se confunden pequeños y grandes y el esclavo se libra de su amo» (Job, 3, 17-19). Y Swinburne describe el Hades en El jardín de Proserpina , que comienza: Aquí, donde el mundo está en silencio, Aquí, donde todos los cuidados parecen Vientos muertos y tumultos de olas inútiles En inciertos sueños de sueños. Esta nada no satisface a mucha gente, a la que la amarga certeza de la injusticia de la vida hace caer en la tentación de imaginarse un lugar de tortura al que va la gente que no le gusta después de la muerte: el Tártaro griego o el Infierno cristiano. El principio de simetría exige que existan también moradas de bienaventuranzas para la gente que le gusta: el Paraíso, las Islas de los Bienaventurados, Avalón, los Alegres Campos de Caza o el Valhalla. Toda esta vasta estructura escatológica está basada en el hecho que los vivos respiran y los muertos, no, y que los vivos sienten la desesperada necesidad de creer que no morirán verdaderamente. Por supuesto, hoy en día sabemos que la respiración tiene tan poco que ver con la esencia de la vida como la sangre; que, al igual que ésta, está simplemente al servicio de la vida. Y además no es insustancial, inmaterial y misteriosa. Es tan material como el resto del cuerpo y está formada por átomos tan misteriosos como puedan serlo otros átomos cualesquiera. Y, sin embargo, a pesar de ello, la gente sigue creyendo en la vida después de la muerte; incluso la gente que tiene conocimientos sobre los gases y los átomos y la función del oxígeno. ¿Por qué? La razón fundamental es que, a pesar de todas las evidencias o de la falta de éstas, la gente sigue queriendo creer. Y este deseo se manifiesta en un poderoso impulso por creer, aunque sea de manera irracional. La Biblia habla de los espíritus y almas y de la vida después de la muerte. En un pasaje, el rey Saúl llega incluso a pedir a un brujo que traiga al espíritu de Samuel de Sheol (1 Samuel. 28, 7-20). Esto es prueba suficiente para millones de personas, pero muchos de los miembros de nuestra generación escéptica y secular no están dispuestos a aceptar indiscriminadamente todas las afirmaciones que se hacen en esta recopilación de antiguas leyendas y poemas de los judíos. Desde luego, hay testigos visuales. Me pregunto cuántas personas habrán declarado que han visto espíritus y fantasmas. Quizá millones. Nadie puede dudar de la existencia de estas declaraciones; pero cualquiera puede poner en duda que estos testigos hayan visto realmente lo que dicen haber visto. Me resulta inimaginable que una persona racional acepte estas historias*3. También está el culto al «espiritismo», que afirma la capacidad de los médium para entrar en contacto con el mundo de los espíritus. Este culto ha prosperado, atrayendo no sólo a las personas sin educación, ignorantes y sencillas, sino, a pesar de los numerosos casos de evidentes fraudes descubiertos, hasta a personas de tanta inteligencia y seriedad como A. Conan Doyle y sir Oliver Lodge. Pero la inmensa mayoría de las personas racionales no dan ningún crédito al espiritismo. Tenemos también el caso de un libro publicado hace más de veinte años, titulado La búsqueda de Bridey Murphy , en el que una mujer era supuestamente poseída por el espíritu de una irlandesa muerta mucho tiempo atrás, con la que era posible comunicarse hipnotizando a su anfitriona. Durante una temporada esto se consideró una prueba de la existencia de la vida después de la muerte, pero ya no es tomado en serio. Ahora bien, ¿existe alguna prueba de la vida después de la muerte que pueda considerarse científica y racional? En la actualidad, hay quien sostiene que existen evidencias científicas. Una médico llamada Elisabeth Kübler-Ross ha presentado declaraciones que afirma haber recibido de diferentes personas en su lecho de muerte, que aparentemente indican que existe vida después de la muerte, y se ha producido una auténtica eclosión de libros sobre el tema. Por supuesto, cada uno de estos libros tiene garantizado un gran número de ventas entre los crédulos. Según estos informes de reciente publicación, algunas personas que han estado «clínicamente muertas» durante algún tiempo se las han arreglado para aferrarse a la vida y reponerse, para luego contar sus experiencias de la «muerte». Parece ser que seguían conscientes, se sentían felices y tranquilas, veían su cuerpo desde arriba, atravesaban túneles oscuros, veían los espíritus de parientes y amigos muertos, y en algunos casos se encontraban con un amable y cariñoso espíritu resplandeciente que se disponía a guiarlos hacia algún lugar. ¿Qué crédito puede darse a estas declaraciones? Yo creo que ninguno en absoluto. No es necesario suponer que estas personas «muertas» estén mintiendo acerca de sus experiencias. La mente de una persona bastante cerca de la muerte como para ser considerada «clínicamente muerta» deja de funcionar con normalidad. En este caso la mente sufre alucinaciones muy parecidas a las que sufriría si no estuviera funcionando normalmente por cualquier otra razón: alcohol, LSD, falta de sueño, etcétera. La persona moribunda experimentaría lo que él o ella hubiera esperado o querido experimentar. (Por cierto, en ninguno de estos informes se habla del Infierno o de los demonios.) Los creyentes en la vida después de la muerte responden a esto diciendo que estas historias han sido avaladas por personas de los más diversos orígenes, incluyendo a indios no cristianos, lo que les induce a creer que son objetivamente ciertas... Yo me niego a aceptar este argumento por dos razones: 1. Las historias sobre la vida después de la muerte están extendidas por todo el mundo. Casi todas las religiones hablan de una vida después de la muerte, y los misioneros cristianos y los medios de comunicación occidentales han difundido nuestras teorías sobre el tema por todas partes. 2. Por otra parte, una persona que ha sufrido alucinaciones del tipo que sea, una vez recuperada, cuando quizá todavía se siente débil y confusa, se ve obligada a describirlas, y qué fácil debe de resultarle procurar que su descripción se ajuste a las expectativas de quien le interrogue, que, por lo general, es un entusiasta de la vida después de la muerte, deseoso de obtener la información adecuada. La experiencia de innumerables casos de juicios sumarísimos demuestra que un ser humano, aun estando bajo juramento y corriendo el riesgo de ser castigado, confundirá los recuerdos, incurrirá en contradicciones y testificará cosas absurdas. También sabemos que un abogado astuto puede conseguir con sus preguntas casi cualquier testimonio de un testigo, por muy honrado, sincero e inteligente que éste sea. Esa es la razón que el reglamento sobre los testimonios y los interrogatorios tenga que ser tan estricto. Por tanto, como es natural, tendría que encontrarme ante una evidencia muy convincente para llegar a atribuir alguna importancia a las declaraciones de una persona muy enferma que ha sido interrogada por un creyente ansioso. Pero, en ese caso, ¿a qué viene lo que he afirmado más arriba: que tiene que haberse producido algún cambio en el tránsito de la vida a la muerte, un cambio que determina una diferencia que no es una simple cuestión de átomos y moléculas? Esta diferencia no está relacionada con la sangre ni con la respiración, pero tiene que estar relacionada con algo. Y así es. Hay algo que estaba allí en la vida y que deja de estarlo en la muerte, y ese algo es inmaterial y representa una sutil diferencia: la diferencia más sutil posible. El tejido vivo no está formado solamente por moléculas complejas, sino por estas moléculas complejas dispuestas de manera compleja. Si esa disposición empieza a ser alterada, el cuerpo enferma; si la alteración es suficientemente grave, el cuerpo muere. Entonces se pierde la vida, aunque todas las moléculas sigan estando allí y sigan intactas. Lo explicaré con una analogía. Supongamos que levantamos una complicada estructura con miles de pequeños ladrillos. Esta estructura tiene la forma de un castillo medieval, con torres y almenas y rastrillos y mazmorras y todas esas cosas. Quienquiera que observe la construcción terminada, verá el castillo, aunque esté demasiado lejos como para ver los ladrillos. Imaginemos ahora que desciende una mano gigante y derriba todos los ladrillos con los que está construido el castillo, reduciéndolo todo a un montón de escombros. Los ladrillos siguen estando ahí, todos y cada uno de ellos. Todos ellos sin excepción siguen intactos. Pero ¿dónde está el castillo? El castillo no existía más que en virtud de la disposición de los ladrillos, y al destruir esta disposición el castillo desaparece. El castillo surgió de la nada al apilar los ladrillos y se desvanece en la nada cuando se descompone la estructura formada por estos ladrillos. Después de mi concepción, las moléculas de mi cuerpo se sumaron a otras moléculas, disponiendo el conjunto de manera cada vez más complicada y además única, distinta a la disposición de las moléculas de cualquier otro ser vivo. En este proceso poco a poco me fui desarrollando hasta convertirme en un ente consciente al que llamo «yo» y que existe únicamente en virtud de esta disposición. Cuando esta organización se pierde para siempre, en el momento de mi muerte, ese «yo» también se perderá para siempre. Y a mi me parece de lo más conveniente. Ninguna de las concepciones del Cielo y el Infierno que conozco me han parecido adecuadas para lugar de residencia de una mentalidad civilizada y racional: prefiero la nada. AQUÍ ACLARO ALGUNOS PUNTOS QUE QUEDARON PENDIENTES EN EL TEXTO ANTERIOR QUE LEYERON, LOS ACLARO ACÁ PORQUE SI ME PONIA A EXPLICARLOS ANTERIORMENTE DESVIRTUAVA EL TEXTO: *1 : ¿ Cómo fue capaz Noé de subir a su arca todos los animales sin que se coman unos a otros?, teniendo en cuenta que obviamente en ese momento no había la posibilidad e infraestructura para separar a los animales unos de otros, ¿cómo lo logró?, la respuesta es que ese arca JAMÁS EXISTIÓ. *2 : Que fácil que la hizo, ¿no? *3 : Hoy en día está totalmente comprobado el hecho de que los espiritus no existen. Está también comprobado el hecho de que generalmente, cuando las visiones son masivas hay echos que generan que se active una zona del cerebro humano en la cual hace que nuestros ojos "miren" lo que nuestro sector del cerebro está imaginando. Sucede generalmente por el movimiento de volcanes subterráneos en los que se desprenden compuestos que generan mediante electromagnetismo que nuestros cerebros se activen de tal forma. Igualmente no estoy muy informado del tema asique antes de "guitarrear" paro ahí. Recordemos la frase ya muy conocida "Nuestro cerebro no diferencia entre lo que vemos y lo que imaginamos" FUENTE: La fuente es muy relativa, pueden recurrir a libros, algunos portales de internet, etc. Pero la mayoria de las cosas son sacadas de mi imaginacion y producto de leer bastante, espero que me puedan entender. Suerte.
CANSADO estoy de ver como los medios muestran lo que quieren, CANSADO estoy de que no se le reconozcan las cosas positivas a este gobierno, CANSADO estoy de ver tanta injusticia, por todo esto, Milagro Sala te dedico este post... Primero que nada, ¿quién es Milagro Sala según los medios? Milagro Sala según TN: Milagro Sala tiene 46 años y una larga trayectoria al frente de organizaciones sociales en su provincia, Jujuy. Lidera la agrupación llamada Tupac Amaru que –según ella misma admitió- recibe 8 millones de pesos por mes del Gobierno nacional de manera directa. Es para construcción de viviendas, aseguran en su entorno. Pero su liderazgo no se limita a las organizaciones sociales. También es señalada como la cabecilla de una facción de la barrabrava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, denominada "la banda de la Flaca"; con ese apodo se conoce a Sala en su provincia. Otros prefieren llamarla "la Gobernadora", en función de sus amplios poderes. Milagro Sala según Clarín : Hija de nadie, coya orgullosa, criada en los bajofondos de San Salvador de Jujuy, ex presidiaria, ex adicta, enferma crónica, fanática de los autos, tiradora profesional, madre de dos hijos, incansable e inabarcable, líder indiscutible de la organización popular Tupac Amaru, alias La Milagro, La Flaca o La Gobernanta. A los 46 años, en su cuerpito de menos de 50 kilos se concentra hoy el temor, la fascinación y la más increíble historia sobre la destrucción del Estado y sus consecuencias. Jujuy ya la conoce; ahora, el país. ¿Puede Milagro Sala, esa criatura frágil y agresiva, mal, manejar el destino de toda una provincia? Lo hace desde hace años, en buena medida gracias a la asistencia de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, pero también a su poder de conducción y a la ausencia de otros. Milagro Sala se ha convertido en la jefa de un país dentro de otro, la Jefa del País Tupac. Tiene un presupuesto de unos 200 millones de pesos al año, decide leyes o las elimina, expulsa funcionarios, administra su propia Justicia, da trabajo a miles de jujeños desesperados, manda a quemar edificios públicos,etc. Milagro Sala según el diario Perfil : Descendiente de coyas, empezó su carrera política al lado de “el Perro” Santillán y ahora continúa militando en la CTA. Según el radical Morales, maneja 120 millones de pesos al año sin ningún tipo de control. Sin embargo, hasta sus enemigos le reconocen sus logros: construyó barrios, centros recreativos y de salud, un museo, escuela, una fábrica textil, otra de bloques y dos metalúrgicas. Su agrupación, la Tupac Amaru, ya tiene presencia en 17 provincias Milagro Sala segun HenShaW (un usuario de Taringa) : http://www.taringa.net/posts/offtopic/885856/Total-Impunidad-en-Jujuy---Milagro-Equot;la-flacaEquot;-Sa.html Paralelo de los medios: "Fort y Milagro Sala": link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=XYHVvP7xrBc ¿ Quién es Milagro Sala según la gente? : -No la conosco pero le tengo desconfianza -Tipa medio pendenciera -India desgraciada -Cucaracha, mina violenta -"una fuerza que no? es precisamente de patriota" -"es una tipa violenta, y no la saco de ahí" "no la conozco" -"está mandada por los guerrilleros que están en el poder" Por favor pido que miren por sobre todo a la señora que aparece comentando en el video exactamente en "3:20", ¿cuantos años tendra?, calculo yo que entre 65 y 70 años. El saber popular nos dice que cuanto mas entrado en edad está una persona más sabia es, ESTA SEÑORA ES LA EXCEPCIÓN QUE CONFIRMA LA REGLA, no puedo creer que aún siga gente grande con este pensamiento. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=s1t4NxS2BGU Ahora claro, me pregunto el porque de ésta gente calumniando a Milagro Sala sin saber, sin conocer su obra, y el porque está lamentablemente muy clarito y es que NO opinan, no piensan, solamente REPITEN. Una diferencia importante entre un ser humano y un loro es que el ser humano es capaz de razonar y el loro no. En éste caso la gente no está razonando, confía en lo que les muestran los medios y justamente lo que ellos reflejan no es la realidad sino un pensamiento de interés disfrazado de información. A todos va esto, es hora de desconfiar lo que nos muestra la televisión. Dejo a continuación una canción de los redondos que tiene mucho que ver con el tema en cuestión (la pongo solamente por mi notable fanatismo hacia ellos y me gusta incluirlos en todo): link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=1aJ7WUxiYAY ¿Quién es realmente Milagros Sala?..digo realmente porque 6-7-8 es el ÚNICO programa que fue directamente a la verdad, ¿y dónde va a estar la verdad más que en la gente?. En la gente y no en los inventos de estos incoherentes diría callejeros. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fMs7b6Qv--U link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=HuOaaqUVXpE link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=bSv1wHKzibM&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=NRmgIAs8tVU link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ziQHTw1zu0c&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=EzvAR62aW2c link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=nx5gpgSqHqw&feature=related Los Héroes existen y son mortales como nosotros ¿ Y después la que intenta censurar es Cristina con la Ley de Radiodifusión? BASTA DE MENTIR! Fuente: youtube, google.
Tal como lo dice el título, estoy convencido de mis afirmaciones y las voy a pasar a explicar. En estos últimos meses he visto artículos en revistas que afirman que se puede viajar a velocidades mayores a la de la luz y que "es posible" extender la vida del hombre hasta algo asi como 800 años. Primero voy a citar por familiaridad con taringa otros 2 post que hablan sobre los temas respectivos que dije que iba a desmentir. Me siento capaz de hacerlo y quiza es un poco intrincado y difícil de comprender. Lean con atención y espero opiniones. La primera gran mentira se debe a que hay científicos que afirman que se puede extender la vida humana hasta 800 años, paso primero a citar el post y luego a dar mi explicación: CITA Nº1: Científicos de la University of Southern California en los EEUU acaban de anunciar que han encontrado una manera de extenderle la vida a unos fongos a 10 veces mas su duración, y que la técnica que utilizaron podría aplicarse a humanos. La técnica utilizada fue Ingeniería Genética, en donde se eliminaron dos genes (el RAS2 y el SCH9), y se les aplicó a los organismos una dieta baja en calorías. Según los científicos, al extenderle la vida por diez, han establecido un nuevo récord en este tipo de investigaciones, y el hecho de que esta técnica podría aplicarse a humanos abre grandes expectativas para extender el plazo promedio de la vida humana de 80 a 800 años. Sin embargo los científicos aclaran que aunque no se reportaron efectos secundarios en los organismos de prueba, que ese no podría ser el caso en humanos. Algo interesante, sin embargo, es que los primeros estudios en humanos ya iniciaron en un región de Ecuador, en donde la gente local posee unas variaciones genéticas que son ideales para estudiar este fenómeno antes de aplicarlo en su etapa final a todos los humanos. Aun así, pasarán unos cuantos años mas para que podamos ver el fruto de estos estudios en nosotros. Solo espero que no sean demasiados años para algunos de nosotros... Noten que muchas personas no cree posible que podamos extender la vida humana mas allá de su período "natural". Sin embargo es bueno notar que hace apenas 100 años la expectativa de vida promedio de un humano era de 40 años, y que hace 2,000 años era de 24 años, por lo que los humanos, gracias fundamentalmente a la ciencia y la medicina, hemos estado expandiendo la cantidad de años que podemos vivir mas allá de lo "normal" desde hace miles de años. La única diferencia es que ahora estamos recurriendo a técnicas mas sofisticadas (como la Ingeniería Genética) para alargar aun mas nuestras vidas. Así mismo creo que debo mencionar que muchas personas no entienden que el envejecimiento, y la muerte misma, es algo que en el marco teórico es algo que se puede prevenir, pues sabemos desde hace décadas que la razón por la cual envejecemos es simplemente que nuestras células cometen "errores de copiado" cuando se multiplican. Es decir, las copias de las células nuevas no son exactas a la originales, cosa que en teoría algún día vamos a poder arreglar. Para los curiosos que se pregunten de que "errores de copiado" estoy hablando, me refiero al hecho de que todos los seres vivientes del planeta en realidad somos 100% reemplazados cada 6 meses por átomos y células nuevas, y lo único que permanece es la estructura y patrones de cómo las celulas anteriores estaban conectadas. Un ejemplo de esto es imaginarnos una casa hecha de ladrillos. Podemos imaginarnos que cada 30 años, para mantener la casa "como nueva" reemplazamos cada uno de los ladrillos, uno por uno, hasta que la casa termina como nueva. En este ejemplo, noten que aunque reemplazamos todos los ladrillos que al final terminamos con la misma casa. Así mismo, aproximadamente cada 6 meses nuestro cuerpo se regenera (esa es la otra razón para comer, aparte de darnos energía para el día-a-día), pero con la diferencia de que nuestros "ladrillos" (o mas bien, células), son fabricadas por el cuerpo mismo haciendo copias de las células anteriores, y en este caso ocurren errores en el sentido de que las nuevas células no son exactamente iguales a las anteriores, por lo que después de varias generaciones terminamos con células muy deterioradas, lo que eventualmente conlleva a que algunos de nuestro órganos fallen y muramos. Entonces, las técnicas mas avanzadas de extender la vida humana lo que hacen es que tienen como objetivo o (1) alargar la vida de las células lo mas posible antes de que estas se tengan que multiplicar (es decir, extender los 6 meses a 9, 12 o mas meses), o (2) perfeccionar lo mas posible el sistema de copiado celular para que se necesiten muchas mas generaciones para que las imperfecciones sean críticas. Es por esto que decimos que al menos de manera teórica, sabemos que llegará un día en donde será posible extender nuestros plazos de vida indefinidamente, o al menos por muchísimos años mas. EXPLICACIÓN DE PORQUE ES IMPOSIBLE ALARGAR LA VIDA: ¿cuánto viven los organismos? Sólo podemos hacer conjeturas. Las estadísticas sobre el tema se remontan únicamente a los últimos cien años aproximadamente, y sólo para el Homo sapiens y en las zonas del mundo más «avanzadas». Así que gran parte de las consideraciones sobre la longevidad se basan en cálculos bastante aproximados. Pues bien: si todo el mundo se dedica a hacer conjeturas, yo también puedo hacerlo, y pueden apostar a que lo haré tan alegremente como cualquiera. En primer lugar, ¿qué queremos decir con «duración de la vida»? Hay varias maneras de considerarla, y una de ellas es tener en cuenta el intervalo real de tiempo (por término medio) que viven los organismos reales en condiciones reales. Es lo que se llama «esperanza de vida». Una cosa de la que podemos estar seguros es que la esperanza de vida es bastante insignificante para la mayor parte de las criaturas. Si un bacalao o una ostra ponen millones de huevos, de los cuales sólo uno o dos producen crías que sigan vivas al final del primer año, entonces la esperanza de vida media de todas las crías de bacalao o de ostra puede medirse en semanas o probablemente incluso en días. Me imagino que miles y miles de ellas no viven más de unos minutos. Las cosas no llegan a este extremo entre las aves y los mamíferos, que cuidan hasta cierto punto de sus crías; pero apuesto a que son relativamente pocas las crías que sobreviven un año siquiera. Sin embargo, desde el frío punto de vista de la supervivencia de las especies, esto resulta más que suficiente. Una vez que una criatura ha alcanzado la madurez sexual y ha contribuido al nacimiento de una camada de crías, de las que cuida hasta su pubertad o hasta un poco antes, ya ha contribuido a la supervivencia de la especie y puede vivir su vida. Si sobrevive y tiene más camadas, estupendo, pero no es necesario que lo haga, Evidentemente, desde el punto de vista de la supervivencia resulta muy conveniente alcanzar la madurez sexual lo más pronto posible, para que haya tiempo de engendrar a la generación siguiente antes que se extinga la anterior. Los ratones de campo alcanzan la pubertad en tres semanas, y pueden tener su primera camada seis semanas después de su nacimiento. Incluso animales tan grandes como el caballo o la vaca llegan a la pubertad al año de vida, y las ballenas más grandes a los dos años. Algunos animales terrestres de gran tamaño pueden permitirse el lujo de ser más lentos. Los osos llegan a la adolescencia a los seis años, y los elefantes a los diez. Los grandes carnívoros tienen una esperanza de vida de varios años, aunque sólo sea porque tienen relativamente pocos enemigos (siempre a excepción del hombre) y no es previsible que vayan a servir de comida para otras criaturas. Los herbívoros más grandes, como los elefantes y los hipopótamos, también están a salvo, y algunos más pequeños, como los mandriles y los búfalos de agua, adquieren una relativa seguridad al desplazarse en manadas. El hombre primitivo entra dentro de esta categoría. Vivía en pequeñas manadas y cuidaba de sus crías. En el peor de los casos disponía de mazas primitivas, y acabó por aprender a servirse del fuego. Por tanto, un hombre primitivo podía esperar vivir unos cuantos años. Aun así, la desnutrición, las enfermedades, los peligros de la caza y la crueldad del hombre con el hombre, acortaban mucho la vida en relación con nuestros niveles modernos. Naturalmente, existía un límite de duración mínima de la vida. Si los hombres no vivieran el tiempo suficiente por término medio como para engendrar a otros hombres, la raza se extinguiría. Con todo, calculo que en una sociedad primitiva una esperanza de vida de dieciocho años garantizaría con creces la supervivencia de la especie. Y tengo la sospecha que la esperanza de vida real del hombre de la edad de piedra no era mucho mayor. Cuando el género humano empezó a desarrollar la agricultura y a domesticar a los animales, aprendió a asegurar su provisión de alimentos. Cuando aprendió a vivir en ciudades amuralladas y a regular con leyes la vida social, pudo protegerse mejor de sus enemigos humanos del interior y del exterior. Naturalmente, la esperanza de vida creció en alguna medida. En realidad, se dobló. Pero dudo que la esperanza de vida durante la antigüedad y la época medieval llegara a los cuarenta años. Se calcula que en la Inglaterra medieval la esperanza de vida era de treinta y cinco, de manera que quien llegaba a los cuarenta era un sabio venerable. Y como la gente se casaba y tenía hijos muy temprano, no hay ninguna duda que también era ya abuelo. Esta situación seguía estando vigente en el siglo XX en algunos lugares del mundo. En la India, por ejemplo, en 1950 la esperanza de vida era de unos 32 años; en Egipto era de 36 en 1938, y en México, de 38 en 1940. El siguiente gran paso lo dieron los adelantos de la medicina, que consiguieron controlar las infecciones y enfermedades. Veamos el ejemplo de los Estados Unidos. En 1850 la esperanza de vida de los hombres americanos blancos era de 38,3 (no demasiado distinta de la situación de la Inglaterra medieval o de la antigua Roma). Pero en 1900, después de los descubrimientos de Pasteur y Koch, subió hasta 48,2, de ahí a 56,3 en 1920, 60,6 en 1930, 62,8 en 1940, 66,3 en 1950, 67,3 en 1959 y 67,8 en 1961. Las mujeres siempre se han encontrado en una situación ligeramente más favorable (ya que son el sexo fuerte). En 1850 su esperanza de vida era de dos años más que la del hombre, y en 1961 la diferencia era ya de casi siete años. Los habitantes de los Estados Unidos que no son de raza blanca están ligeramente por debajo, y estoy seguro que esto no se debe a ninguna característica innata, sino a que generalmente ocupan una posición inferior en la escala económica. Su esperanza de vida es de unos siete años menos que la de los blancos. (Y si alguien se asombra que los negros se muestren tan inquietos últimamente, que piense que pueden conseguir siete años de vida adicionales por cabeza, lo cual no está mal para empezar.) Aun limitándonos a los blancos, los Estados Unidos no ocupan el primer lugar en cuanto a esperanza de vida. Más bien, creo que este lugar le corresponde a Noruega y a Suecia. Las últimas cifras que he podido encontrar (de mediados de los años cincuenta) dan a los hombres escandinavos una esperanza de vida de 71 años, y a las mujeres de 74. Este cambio en la esperanza de vida ha provocado determinados cambios en las costumbres sociales. En los siglos pasados, un viejo era un fenómeno poco frecuente, un extraordinario almacén de antiguos recuerdos y una buena guía en lo referente a las tradiciones. La vejez era respetada, y en algunas sociedades en las que la esperanza de vida sigue siendo baja y los viejos siguen siendo poco frecuentes, la vejez sigue siendo muy considerada. También puede ser vista con temor. Hasta el siglo XIX el nacimiento de los niños seguía estando rodeado de peligros, y pocas mujeres sobrevivían al nacimiento de varios hijos (las fiebres puerperales y todas esas cosas). Por tanto, había todavía menos viejas que viejos, y éstas se consideraban un fenómeno extraño y aterrador, con sus mejillas arrugadas y sus encías desdentadas. Es posible que el temor a las brujas de los primeros tiempos de la edad moderna sea la última expresión de este fenómeno. Hoy en día hay muchos hombres y mujeres viejos, y no se les atribuye una maldad o bondad extremadas. Es posible que esto no cambie en mucho su situación. Podría suponerse, en vista del continuo incremento de la esperanza de vida en los lugares más desarrollados del planeta, que no hay más que esperar otro siglo para encontrar hombres que vivan como si tal cosa un siglo y medio. Por desgracia no es así. A menos que se produzca un avance biológico decisivo de la geriatría, ya hemos llegado todo lo lejos que es posible en el aumento de la esperanza de vida. En una ocasión leí una alegoría que me ha obsesionado durante toda mi vida. No soy capaz de repetirla palabra por palabra, aunque me gustaría. Pero es algo así: la Muerte es un arquero, y la vida es un puente. Los niños empiezan a cruzar el puente alegremente, brincando y haciéndose mayores, mientras la Muerte les dispara sus flechas. Al principio, tiene muy mala puntería, y sólo muy de vez en cuando un niño es atravesado por una flecha y cae del puente a las brumas y nieblas que hay debajo. Pero a medida que la multitud avanza, la puntería de la Muerte va mejorando y aquélla va cayendo cada vez en mayor número. Por último, cuando la Muerte apunta a los ancianos que se tambalean cerca del final del puente, su puntería es perfecta y nunca falla el blanco. Y ningún hombre logra jamás atravesar el puente para ver qué es lo que hay al otro lado. Esto sigue siendo cierto a pesar de todos los adelantos de la estructura social y de la medicina a lo largo de la historia. Se logró empeorar la puntería de la Muerte en la primera mitad de la vida, pero esas últimas flechas perfectamente dirigidas son las flechas de la vejez, e incluso ahora no fallan nunca el blanco. Todo lo que hemos hecho para erradicar la guerra, el hambre y la enfermedad ha servido para dar a más personas la oportunidad de llegar a la vejez. Cuando la esperanza de vida era de 35 años, quizás una persona de cada cien llegaba a vieja; hoy en día lo consigue casi la mitad de la población, pero la vejez sigue siendo la misma. La muerte nos atrapa a todos con toda su antigua eficacia. Para abreviar: dejando aparte la esperanza de vida, hay una «edad específica» que señala el momento en que es más probable que muramos desde nuestro interior, sin ningún tipo de ayuda exterior; la edad a la que moriremos, incluso aunque no hayamos tenido ningún accidente ni sufrido ninguna enfermedad, y aunque nos hayamos cuidado lo mejor posible. Hace tres mil años, el autor de los Salmos dio fe de la edad específica del hombre (Salmos, 90, 10) al decir: «Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, su afán es fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan». Y así sigue siendo hoy; tres milenios de civilización y tres siglos de ciencia no lo han cambiado en nada. La edad más frecuente de muerte por vejez está entre los 70 y los 80 años. Pero esa no es más que la edad más frecuente. No todos nos morimos al cumplir los setenta y cinco; algunos resistimos más, y no hay duda que cada uno de nosotros alimenta la esperanza que él, personalmente, será uno de los que resistan más tiempo. Así que en realidad a lo que le tenemos echado el ojo no es a la edad específica, sino a la edad máxima que podemos alcanzar. Cada especie de seres multicelulares tiene una edad especifica y una edad máxima, y en las especies que han sido más o menos estudiadas, parece ser que la edad máxima representa entre un 50 y un 100 por 100 más que la edad específica. Por tanto, se considera que la edad máxima del hombre es de unos 115 años. Desde luego, se sabe de hombres más viejos. El caso mas famoso es el de Thomas Parr («el viejo Parr»), que se supone que nació en Inglaterra en 1481 y que murió en 1635, con 154 años. La autenticidad de esta historia se pone en duda (hay quien cree que fue un fraude cuidadosamente preparado en el que intervinieron tres generaciones de la familia Parr), como la de todas las historias de este tipo. La Unión Soviética afirma que en el Cáucaso hay muchos casos de centenarios, pero todos ellos nacieron en una región y en una época en las que no se llevaban registros de los nacimientos. Por tanto, sólo tenemos la palabra del propio viejo en lo referente a su edad, y todo el mundo sabe que los ancianos tienen tendencia a echarse años. De hecho, se puede decir que es casi una regla la de que, cuanto más escasos son los registros civiles referentes a estadísticas vitales de una región determinada, más viejos afirman ser centenarios en esa región. En 1948 una inglesa llamada Isabella Shepheard murió a la edad comprobada de 115 años. Era la última superviviente en las Islas Británicas de la época anterior al registro obligatorio de los nacimientos, así que no podemos estar completamente seguros de su edad exacta. Aun así, como mucho puede haber sido un par de años más joven. En 1814 murió un canadiense francófono llamado Fierre Joubert, quien, por lo visto, tenía pruebas fidedignas que demostraban que había nacido en 1701, así que murió a los 113 años. Aceptemos, por tanto, 115 como la edad máxima del hombre, y preguntémonos si tenemos alguna buena razón para quejarnos de ello. ¿En cuánto sobrepasa esta cifra las edades máximas de otros tipos de organismos vivos? Si comparamos a las plantas con los animales, no cabe duda que la palma se la llevan las plantas. No todas las plantas en general, desde luego. Citando la Biblia una vez más (Salmos, 103, 15-16): «Los días del hombre duran lo que la hierba; florecen como flor del campo, que el viento la roza y ya no existe; el terreno no volverá a verla». Este símil alusivo a la fugacidad de la vida humana produce escalofríos en la espina dorsal; pero, ¿y si el autor de los Salmos hubiera dicho que los días del hombre duran lo que el roble, o mejor aún lo que la secoya gigante? Se cree que algunos ejemplares de este último árbol tienen más de tres mil años, y no se conoce su edad máxima. Pero no creo que ninguno de nosotros quiera conseguir una larga vida a costa de convertirse en un árbol. Los árboles viven mucho tiempo, pero viven lentamente, pasivamente, y de una manera horriblemente aburrida. Veamos qué podemos hacer con respecto a los animales. Los animales más simples tienen una vida sorprendentemente larga; se sabe de anémonas marinas, corales y criaturas por el estilo que tienen más de medio siglo, e incluso hay historias (aunque no muy dignas de crédito) que afirman que entre ellas hay algunos ejemplares centenarios. Entre los invertebrados más evolucionados, las langostas pueden llegar a los 50 años y las almejas a los 30. Pero creo que podemos olvidarnos también de los invertebrados. No hay ninguna referencia digna de crédito de la existencia de invertebrados evolucionados que vivan hasta los cien años, e incluso aunque los calamares gigantes, por ejemplo, alcanzaran esa edad, nosotros no queremos ser calamares gigantes. ¿Y los vertebrados? Aquí nos encontramos con algunas leyendas, sobre todo referentes a los peces. Algunas afirman que los peces no envejecen jamás, sino que viven y crecen eternamente y no mueren hasta que se los mata. Se habla de casos de peces determinados que tienen varios siglos de edad. Por desgracia, no es posible confirmar ninguna de estas historias. La edad máxima alcanzada por un pez, según los informes de un observador acreditado, es la de un esturión de cierto lago que, al parecer, tiene bastante más de un siglo de edad, según el recuento de los anillos de la raya de púas de su aleta pectoral. Entre los anfibios, la marca la ostenta la salamandra gigante, que puede llegar a los 50 años. Los reptiles duran más. Las serpientes pueden llegar a los 30 años y los cocodrilos a los 60, pero las que ostentan la mejor marca del reino animal son las tortugas. Hasta las tortugas más pequeñas pueden llegar al siglo, y existe una razonable certeza que al menos una gran tortuga ha vivido 152 años. Es posible que las grandes tortugas de las islas Galápagos lleguen a alcanzar los 200 años de edad. Pero las tortugas también tienen un ritmo de vida lento y aburrido. No tan lento como el de las plantas, pero demasiado lento para nosotros. En realidad, sólo existen dos clases de seres vivos cuyas vidas sean intensas y vividas al máximo en todo momento, gracias a su sangre caliente, y son las aves y los mamíferos. (Algunos mamíferos hacen un poco de trampa e hibernan durante el invierno, y probablemente prolongan su vida de esta manera.) Podríamos sentir envidia de un tigre o de un águila si vivieran durante mucho, mucho tiempo, e incluso, a medida que las sombras de la vejez se ciernen sobre nosotros, podríamos desear cambiarnos por ellos. Pero ¿viven realmente durante mucho, mucho tiempo? De las dos clases de criaturas, en conjunto las aves aventajan bastante a los mamíferos en lo que se refiere a la edad máxima. Una paloma puede vivir tanto como un león, y una gaviota tanto como un hipopótamo. De hecho, hay algunas leyendas referentes a la longevidad de determinados pájaros, como los loros y los cisnes, que supuestamente superan con facilidad la barrera de los cien años. Cualquier aficionado a las historias del doctor Dolittle (¿no lo eran ustedes?) se acordará de Polinesia, el loro, que tenia trescientos y pico años. También está el poema de Tennyson, Titán, que narra la historia de ese mítico personaje al que le fue concedida la inmortalidad, pero que, por descuido, no fue liberado de la maldición de la vejez, y se fue haciendo cada vez más y más viejo hasta que fue compasivamente transformado en un saltamontes. Tennyson le hace lamentarse que la muerte le llegue a todo el mundo menos a él. Empieza diciendo que los hombres y las plantas del campo mueren, y el cuarto verso representa un primer momento culminante, al decir: «Y después de incontables veranos muere el cisne». En 1939 Aldous Huxley utilizó este verso para dar titulo a un libro sobre la lucha por alcanzar la inmortalidad física. Pero, como de costumbre, estas historias no son más que historias. La edad máxima confirmada alcanzada por un loro es de 73 años, y me imagino que los cisnes no deben de vivir mucho más. Se ha hablado de casos de cornejas negras y de algunos buitres que han llegado a los 115 años, pero no han sido confirmados ni mucho menos. Naturalmente, los que más nos interesan son los mamíferos, ya que eso es lo que somos nosotros, así que incluyo una lista de las edades máximas de algunos tipos de mamíferos. (Soy consciente, desde luego, que las palabras «rata» o «ciervo» se refieren a docenas de especies, cada una de ellas con su propia pauta de envejecimiento, pero no puedo hacer nada. Consideremos que los datos se refieren a la rata o al ciervo típicos.) Elefante 77 Ballena 60 Hipopótamo 49 Burro 46 Gorila 45 Caballo 40 Chimpancé 39 Cebra 38 León 35 Oso 34 Vaca 30 Mono 29 Ciervo 25 Foca 25 Gato 20 Cerdo 20 Perro 18 Cabra 17 Oveja 16 Canguro 16 Murciélago 15 Conejo 15 Ardilla 15 Zorro 14 Cobaya 7 Rata 4 Ratón 3 Musaraña 2 Hay que recordar que son excepcionales los casos en los que se llega a la edad máxima. Por ejemplo, aunque algún conejo que otro puede llegar a vivir 15 años, el conejo medio se morirá de viejo antes de cumplir los 10 y puede que tenga una esperanza de vida de sólo 2 ó 3 años. Por lo general, dentro de un mismo grupo de organismos con el mismo esquema o estructura, los más grandes viven más tiempo que los pequeños. Entre las plantas, la secoya gigante vive más tiempo que la margarita. Entre los animales, el esturión gigante vive más tiempo que el arenque, la salamandra gigante más que la rana, el caimán gigante más que la lagartija, el buitre más que el gorrión y el elefante más que la musaraña. Parece ser que, sobre todo entre los mamíferos, hay una estrecha relación entre la longevidad y el tamaño. Naturalmente, hay excepciones, algunas sorprendentes. Por ejemplo, las ballenas tienen una vida extraordinariamente corta para su tamaño. La edad de 60 años mencionada en la tabla es bastante excepcional. La mayoría de los cetáceos pueden considerarse afortunados si llegan a los 30 años. Es posible que sea debido a que la vida en el agua, con la continua pérdida de calor y la permanente necesidad de nadar, acorta su duración. Pero el hecho más sorprendente es que el hombre sea el mamífero de vida más larga, mucho más larga que la del elefante e incluso que la de nuestro pariente cercano, el gorila. Cuando se muere un hombre centenario, los únicos animales que siguen vivos de todos los que había en el mundo en el momento de su nacimiento (que nosotros sepamos) son unas cuantas flemáticas tortugas, algún anciano buitre o esturión y algunos otros hombres centenarios. No queda ni uno solo de los mamíferos no humanos que nacieron al mismo tiempo que él. Sin ninguna excepción (que nosotros sepamos), todos están muertos. Si esto les parece asombroso, ¡esperen! Es todavía más asombroso de lo que se imaginan. Cuanto más pequeño es un mamífero, más rápido es su metabolismo: con mayor rapidez vive, por decirlo así. Podríamos suponer que, aunque un mamífero pequeño no vive tanto tiempo como uno grande, su vida es más veloz y más intensa. De acuerdo con algún criterio subjetivo, podría considerarse que el mamífero pequeño tiene la sensación de vivir tanto tiempo como el mamífero grande, más lento y perezoso. Una de las pruebas concretas de estas diferencias del metabolismo en los mamíferos es el pulso (la velocidad del latido del corazón). La siguiente tabla incluye una lista de cifras aproximadas del número de latidos por minuto de diferentes tipos de mamíferos. Musaraña 1000 Ratón 550 Rata 430 Conejo 150 Gato 130 Perro 95 Cerdo 75 Oveja 75 Hombre 72 Vaca 60 León 45 Caballo 38 Elefante 30 Ballena 17 Teniendo la frecuencia de latidos del corazón (aproximada) y la edad máxima (aproximada) de los catorce tipos de animales de la lista, y efectuando las multiplicaciones necesarias, es posible calcular la edad máxima de cada tipo de criatura, no en años, sino en número total de latidos del corazón. Estos son los resultados: Musaraña 1.050.000.000 Ratón 950.000.000 Rata 900.000.000 Conejo 1.150.000.000 Gato 1.350.000.000 Perro 900.000.000 Cerdo 800.000.000 Oveja 600.000.000 León 830.000.000 Caballo 800.000.000 Vaca 950.000.000 Elefante 1.200.000.000 Ballena 630.000.000 Teniendo en cuenta que mis cifras son aproximadas, contemplo esta tabla final de lejos, guiñando los ojos, y llego a la siguiente conclusión: un mamífero es capaz de vivir durante más o menos mil millones de latidos del corazón, y cuando éstos se acaban, él también lo hace. Pero habrán notado que no he incluido al hombre en esta tabla. La razón es que quiero hacer con él un caso aparte. Su ritmo de vida es el adecuado para su tamaño; el ritmo de su corazón es más o menos el mismo que el de otros animales de un peso parecido, más rápido que el ritmo de los latidos de los animales más grandes y más lento que el de los animales más pequeños. Pero su edad máxima es 115 años, lo que quiere decir que el número máximo de latidos del corazón es aproximadamente de 4.350.000.000. ¡Hay algunos hombres capaces de sobrevivir a más de cuatro mil millones de latidos! En realidad, la esperanza de vida actual del hombre americano medio es de 2.500 millones de latidos. El corazón de cualquier hombre que sobrepase el límite del cuarto de siglo ya ha dado más de mil millones de latidos y sigue siendo joven; todavía le queda lo mejor de la vida. ¿Por qué? No se trata sólo que vivimos más tiempo que el resto de los mamíferos. Si lo medimos en latidos, ¡vivimos cuatro veces más! ¿Por qué? ¿De qué carne se alimenta esta especie nuestra, que nos ha hecho crecer hasta tal punto? Ni siquiera nuestros parientes no-humanos más cercanos se aproximan a nosotros en este punto. Teniendo en cuenta que el chimpancé tiene el mismo ritmo de latidos que nosotros y que el del gorila es ligeramente más lento, sabemos que los dos viven como máximo durante aproximadamente 1.500 millones de latidos, lo cual no se diferencia demasiado de las cifras comunes entre los mamíferos. ¿Cómo es posible entonces que nosotros lleguemos a los 4.000 millones? ¿Cuál es el secreto de nuestro corazón, que le hace trabajar mucho mejor y durar mucho más que el corazón de cualquier otro mamífero existente? ¿Por qué el dedo que se mueve lo hace tan lentamente para nosotros, y sólo para nosotros? Francamente, no lo sé. CITA Nº2: Según publica la revista Nature, científicos del NEC Research Institute de Princeton finalmente han logrado superar la velocidad de la luz, causando un pulso ligero que viajó 300 veces más rápido que los normales, para lograr esto, los investigadores manipularon un vapor con átomos irradiados por láser. Este experimento supone la primera evidencia de un movimiento más veloz que la luz, pero, ¿podría estar en desacuerdo con los principios básicos de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que especifica que nada puede viajar más rápido que la luz?. Los científicos aseguran que los resultados no están en desacuerdo con Einstein. La razón es muy sencilla, el fallo radica en la idea falsa generalizada que nada se puede mover más rápidamente que la velocidad de la luz, cuando deberíamos decir que nada con masa puede viajar más rápidamente que la velocidad de la luz. El experimento de NEC hizo un pulso de luz, un grupo de ondas sin masa, por lo que el legado de Einstein continua en plena forma. EXPLICACIÓN DE PORQUE "RELATIVAMENTE" NO SE PUEDE SUPERAR LA VELOCIDAD DE LA LUZ: Empecemos con una ecuación que fue formulada por primera vez por el Físico holandés Hendrik Antoon Lorentz en la década de 1890. Lorentz pensaba que esta ecuación era expresamente aplicable a los cuerpos con carga eléctrica, pero más adelante Einstein la incorporó a su Teoría Especial de la Relatividad , demostrando que era aplicable a todos los cuerpos, tuvieran carga eléctrica o no. No voy a presentar la ecuación de Lorentz en su forma habitual, sino con una pequeña alteración, cuya utilidad quedará clara más adelante. Esta es mi versión de la ecuación: En la ecuación 1, m representa la masa del cuerpo en cuestión, v es la velocidad a la que éste se desplaza con respecto al observador, c es la velocidad de la luz en el vacío y k es un valor constante para el cuerpo en cuestión. Supongamos ahora que el cuerpo se desplaza a la décima parte de la velocidad de la luz. Esto quiere decir que v = 0,1 x c . En ese caso, el denominador de la fracción del término derecho de la ecuación será: Por lo tanto, la ecuación 1 queda m = k /0,995 = 1,005 k . Podemos realizar el mismo cálculo para el caso que este cuerpo se desplace a velocidades gradualmente crecientes, por ejemplo a velocidades de 0,2 c , 0,3 c , 0,4 c , y así sucesivamente. No los voy a aburrir con los cálculos; los resultados son los siguientes: Velocidad Masa 0,1 c 1,005 k 0,2 c 1,03 k 0,3 c 1,05 k 0,4 c 1,09 k 0,5 c 1,15 k 0,6 c 1,24 k 0,7 c 1,41 k 0,8 c 1,67 k 0,9 c 2,29 k Como ven, si la ecuación de Lorentz es correcta, nos indica que la masa de cualquier objeto aumenta de manera constante (de hecho, cada vez con mayor rapidez) a medida que aumenta la velocidad. Cuando esta propiedad fue enunciada por primera vez parecía algo completamente disparatado, porque nunca se había detectado un cambio así en la masa de un cuerpo. Pero esta alteración no había sido detectada debido al hecho que el valor de c es muy alto según los criterios normales: 300.000 kilómetros por segundo. A una velocidad de sólo la décima parte de la velocidad de la luz, la masa de un objeto aumenta en la mitad del uno por ciento de su masa a, por ejemplo, cien kilómetros por hora, y en principio este aumento es fácilmente detectable. Sin embargo, una velocidad de «sólo» la décima parte de la velocidad de la luz (0,1 c ) sigue siendo de 30.000 kilómetros por segundo, más de 108 millones de kilómetros por hora. Es decir, para que las variaciones de masa sean apreciables, es preciso alcanzar velocidades que escapaban por completo a la experiencia de los científicos de 1890. Pero unos años más tarde se detectaron partículas subatómicas que se alejaban a gran velocidad de los núcleos atómicos radioactivos, y en ocasiones alcanzaban velocidades equivalentes a fracciones bastante considerables de la velocidad de la luz. Era posible medir sus masas a diferentes velocidades con bastante precisión, y se descubrió que la ecuación de Lorentz era válida y se ajustaba a la realidad con gran precisión. De hecho, de momento no se ha descubierto ninguna violación de la ecuación de Lorentz para ningún cuerpo que se desplace a una velocidad apreciable. Por tanto, hemos de aceptar la validez de la ecuación de Lorentz para representar la faceta del Universo que describe; por lo menos hasta nuevo aviso. Una vez aceptada la ecuación de Lorentz, hagámonos algunas preguntas. En primer lugar, ¿qué representa k ? Para responder a esta pregunta, consideremos un cuerpo cualquiera con una masa determinada que está inmóvil respecto al observador. En ese caso, su velocidad es cero, y como v = 0, entonces v/c = 0 y ( v/c ) 2 = 0. Además, es, por tanto, Esto quiere decir que para un cuerpo inmóvil respecto al espectador, la ecuación de Lorentz es m = k /1 = k . En conclusión, k representa la masa de un cuerpo inmóvil respecto al observador. Generalmente se conoce por «masa en reposo» y se escribe m 0 . La ecuación de Lorentz tal como se da normalmente es, por tanto: La siguiente pregunta es qué es lo que ocurre cuando un objeto se desplaza a velocidades mayores que la velocidad más alta que aparece en la pequeña tabla que hemos dado antes. Supongamos que el objeto se moviera a una velocidad de 1,0 c con respecto al observador; es decir, a la velocidad de la luz. En ese caso el denominador de la ecuación de Lorentz sería : Para un cuerpo que se mueva a la velocidad de la luz, la ecuación de Lorentz queda m = m 0 /0, y si hay algo que no se puede hacer en matemáticas es precisamente dividir por cero. La ecuación de Lorentz deja de tener sentido, matemáticamente hablando, para un cuerpo con masa que se desplace a la velocidad de la luz. Bien, entonces acerquémonos sigilosamente a la velocidad de la luz, y no tratemos de aterrizar derechitos sobre ella con un estampido. A medida que aumentamos el valor de v en la ecuación 2, partiendo de 0,9 c , pero manteniéndolo siempre menor que 1,0 c , el valor del denominador se aproxima cada vez más a cero, y a medida que esto ocurre el valor de m aumenta de manera ilimitada. Esto se cumple para cualquier valor de m 0 , mientras se mantenga mayor que cero. (Inténtenlo ustedes mismos, calculando m para valores de v iguales a 0,99 c , 0,999 c , 0,9999 c , y así sucesivamente hasta que pierdan la paciencia.) En lenguaje matemático diríamos que en cualquier fracción c = a/b , donde a es mayor que 0, a medida que b se acerca a cero c aumenta de manera ilimitada. Una forma abreviada de expresarlo, que los matemáticos estrictos no aprueban, es que a /0 = ¥ , donde ¥ representa el aumento sin limites o «infinito». Así que podemos decir que para cualquier objeto con masa (por pequeña que sea), la masa tiende a valores infinitos a medida que su velocidad con respecto al observador se acerca a la velocidad de la luz. Esto quiere decir que el cuerpo no puede llegar a alcanzar la velocidad de la luz (aunque puede acercarse infinitesimalmente a ella), y que desde luego no puede sobrepasarla. Esto se puede demostrar por medio de dos razonamientos distintos. La única forma que conocemos mediante la cual es posible imprimir a un objeto de una determinada masa una velocidad mayor que la que posee consiste en aplicar una fuerza, produciendo una aceleración. Pero cuanto mayor sea la masa, menor será la aceleración producida al aplicar una determinada fuerza, y, por tanto, a medida que la masa aumenta, acercándose a valores infinitos, la aceleración que puede alcanzar por acción de esta fuerza, por muy grande que sea, tiende a cero. En consecuencia, no es posible imprimir al objeto una velocidad mayor que aquélla para la que su masa se hace infinita. El segundo razonamiento es el siguiente. Un cuerpo en movimiento tiene una energía cinética que es igual a mv 2 /2, en donde m es su masa y v su velocidad. Si se aplica una fuerza a este cuerpo, aumentando de este modo su energía cinética, esa energía puede aumentar debido al aumento de v , de m o de ambas. A velocidades comunes y corrientes sólo es posible apreciar un aumento de la velocidad, por lo que suponemos (equivocadamente) que la masa permanece constante bajo cualquier condición. Sin embargo, lo cierto es que al aplicar una fuerza aumentan tanto la masa como la velocidad, pero el aumento de la masa es tan pequeño a velocidades normales que resulta imperceptible. Pero a medida que aumenta la velocidad con respecto al observador, una parte cada vez más grande de la energía añadida al aplicar una fuerza se traduce en un aumento de la masa, y una parte cada vez más pequeña de esta energía se traduce en un incremento de la velocidad. Cuando la velocidad se aproxima mucho a la de la luz, prácticamente todo el incremento de energía se traduce en un aumento de la masa, y prácticamente nada de esta energía se traduce en un aumento de la velocidad. Este cambio en el efecto de la energía añadida es tal que la velocidad final nunca puede llegar a ser igual, ni mucho menos mayor, a la de la luz. Y no me pregunten por qué. Así es como está hecho el Universo. Sin embargo, espero que se hayan dado cuenta que, cuando hablaba del hecho que la masa se hace infinita a la velocidad de la luz, las realidades matemáticas de la vida me obligaron a añadir: «Esto ocurre sea cual sea el valor de m 0 , mientras se mantenga mayor que cero.» Por supuesto, todas las partículas que forman nuestros cuerpos y nuestros aparatos, protones, electrones, neutrones, mesones, hiperones, etc., etc., tienen masas en reposo mayores que cero, así que esta restricción no parece demasiado restrictiva. De hecho, por lo general la gente dice «es imposible alcanzar o sobrepasar la velocidad de la luz», sin especificar que se refieren a objetos cuya masa en reposo es mayor que cero, porque de todas maneras da la impresión que en esta especificación está incluido prácticamente todo. Yo mismo no me preocupé de especificarlo en «imposible, no hay más que hablar», y eso fue lo que me hizo vulnerable a la acusación de anticuado. Si incluimos esta restricción, entonces todo lo que decía en ese artículo es perfectamente válido. Pasemos ahora a considerar los cuerpos cuya m 0 no es mayor que cero. Pensemos en un fotón, por ejemplo, una «partícula» de las radiaciones electromagnéticas: luz visible, microondas, rayos gamma, etc. ¿Qué sabemos de los fotones? En primer lugar, la energía de un fotón es siempre finita, así que su contenido de energía está entre 0 e ¥ . La energía, como demostró Einstein, equivale a la masa según una relación que él expresó como e = mc 2 . Esto significa que a cualquier fotón se le puede asignar una masa cuyo valor es posible calcular con esta ecuación, y que también estará entre 0 e ¥ . También sabemos que los fotones se mueven (con respecto al observador) a la velocidad de la luz. En realidad, la luz tiene esa velocidad porque está formada por fotones. Sabiendo estas dos cosas, vamos a dar otra forma equivalente de la ecuación 2: Para un fotón, v = c , y ya deberían saber al instante que esto significa que, para un fotón, la ecuación 3 queda: m x 0 = m 0 , (Ecuación 4) Si un fotón fuera un objeto corriente con masa y se desplazara a la velocidad de la luz, su masa ( m ) sería infinita. Por tanto, la ecuación 4 quedaría ¥ x 0 = m 0 , y una ecuación así no está permitida en matemáticas. Pero es posible asignar a un fotón un valor de m entre 0 e ¥ , aunque se desplace a la velocidad de la luz, y para cualquier valor entre 0 e ¥ que demos a m el valor de m 0 en la ecuación 4 es igual a 0. Esto quiere decir que la masa en reposo ( m 0 ) de un fotón es igual a cero. Si la masa en reposo es cero, en otras palabras, ese objeto puede moverse a la velocidad de la luz. (Esto tendría que acabar con la eterna pregunta que me hacen algunos corresponsales que creen haber descubierto un fallo en la lógica de Einstein haciendo el siguiente razonamiento: «Si cualquier cosa que se mueva a la velocidad de la luz tiene una masa infinita, ¿cómo es que los fotones no tienen una masa infinita?» La respuesta es que hay que distinguir las partículas con una masa en reposo igual a 0 de las partículas con una masa en reposo mayor que 0. Pero no se preocupen. Los corresponsales seguirán haciendo las mismas preguntas por muchas veces que las explique.) Pero vamos a ir más lejos. Supongamos que un fotón se desplazara a una velocidad menor que la de la luz. En ese caso la cantidad que aparece debajo de la raíz cuadrada de la ecuación 3 seria mayor que cero y se multiplicaría por m , que también tiene un valor mayor que cero. Si se multiplican dos valores mayores que cero, el producto (en este caso m 0 ) tiene que ser mayor que cero. Esto quiere decir que si un fotón se desplazara a una velocidad menor que la de la luz (por muy infinitesimalmente menor que sea), ya no tendría una masa en reposo igual a cero. Lo mismo ocurriría si se desplazara a una velocidad mayor que la de la luz, por muy infinitesimalmente que sobrepasara esta velocidad. (Como veremos enseguida, a la ecuación le ocurren cosas muy extrañas a velocidades mayores que la de la luz, pero, a pesar de todas las cosas raras, no hay ninguna duda que la masa en reposo no es igual a cero.) Los físicos insisten en que la masa en reposo de un cuerpo determinado ha de ser constante, ya que todos los fenómenos observados por ellos sólo tienen sentido a condición que esto ocurra. Para que la masa en reposo de un fotón permanezca constante (es decir, para que sea siempre igual a cero), el fotón tiene que moverse siempre a la velocidad de la luz, ni un poquito más ni un poquito menos, siempre que se desplace en el vacío. Cuando se forma un fotón, instantáneamente, sin que transcurra ningún intervalo de tiempo apreciable, empieza a alejarse del lugar de origen a 300.000 kilómetros por segundo. Puede que parezca paradójico, porque para ello es necesario que exista una aceleración infinita, y, por tanto, una fuerza infinita, pero... La segunda ley de Newton, que relaciona la fuerza, la masa y la aceleración, sólo es válida para cuerpos con una masa en reposo mayor que cero. No es válida para cuerpos con una masa en reposo igual a cero. Así, si se aplica energía a un cuerpo normal en condiciones normales, aumenta su velocidad; si se le quita energía, su velocidad disminuye. Si se aplica energía a un fotón, su frecuencia (y su masa) aumentan, pero su velocidad permanece invariable; si se le quita energía, su frecuencia (y su masa) disminuyen, pero su velocidad permanece invariable. Pero si esto es así, no parece muy lógico hablar de «masa en reposo» al referirse a los fotones, pues ésta se refiere a la masa que tendría un fotón de estar en reposo, y un fotón nunca puede estar en reposo. O. M. Bilaniuk y E. C. G. Sudarshan han propuesto un término alternativo: «masa correcta». La masa correcta de un objeto es un valor de masa constante inherente a ese cuerpo y que no depende de la velocidad. En el caso de los cuerpos corrientes, esta masa inherente es igual a la masa medida cuando el cuerpo está en reposo. En el caso de los fotones, puede ser calculada mediante deducciones y no mediante la medición directa. El fotón no es el único cuerpo que puede y tiene que desplazarse a la velocidad de la luz. Cualquier cuerpo con una masa correcta igual a cero puede y debe hacer lo mismo. Además de los fotones, existen al menos cinco clases distintas de partículas con una supuesta masa correcta igual a cero. Una de ellas es el hipotético gravitón, que es el vehículo de la fuerza de gravedad y que posiblemente haya sido por fin detectado en 1969. Las otras cuatro son los diferentes neutrinos: 1) el neutrino, 2) el antineutrino, 3) el muón-neutrino y 4) el muón-antineutrino. El gravitón y todos los neutrinos pueden y tienen que desplazarse a la velocidad de la luz. Bilaniuk y Sudarshan proponen que se reúnan todas estas partículas que se desplazan a la velocidad de la luz en el grupo de los «luxones» (de la palabra latina lux, luz). Todas las partículas con una masa correcta mayor que cero, que por tanto no pueden alcanzar la velocidad de la luz y tienen que desplazarse por siempre jamás a velocidades menores, formarían el grupo de los « tardiones ». Además, proponen que se diga que los tardiones se desplazan siempre a velocidades «sublumínicas» («más lentas que la luz»). Pero ¿y si pensáramos en lo impensable y consideramos que hay partículas que se desplazan a velocidades «superlumínicas» («más rápidas que la luz»)? Bilaniuk, Deshpande y Sudarshan fueron los primeros en hacerlo en 1962, ateniéndose estrictamente a los principios de la relatividad (en contraste con las simples especulaciones de la ficción científica). Su trabajo ocupó por fin los grandes titulares cuando Gerald Feinberg publicó un estudio similar en 1967. (Fue el trabajo de Feinberg el que provocó el articulo en Time.) Supongamos que una partícula se desplaza a una velocidad de 2 c , es decir, el doble de la velocidad de la luz. En ese caso, v/c sería 2 c/c . ó 2, y ( v/c ) 2 sería igual a 4. Y Como √ -1 se suele representar con la letra i , y como √ 3 es aproximadamente 1,73, podemos decir que para una partícula que se desplace al doble de la velocidad de la luz, la ecuación 3 queda: 1,73 mi = m 0 (Ecuación 5) Cualquier expresión en la que aparezca i (es decir, √ -1) se dice que es imaginaria; un mal nombre pero imposible de erradicar. Como podrán comprobar por si mismos si toman algunos ejemplos al azar, resulta que cualquier objeto que se desplace a velocidades superlumínicas tiene una masa correcta imaginaria. Una masa imaginaria no tiene ningún significado físico en nuestro universo sublumínico, por lo que existe la costumbre, establecida desde antiguo, de descartar inmediatamente las velocidades superlumínicas y afirmar que es imposible que existan partículas que se desplacen a una velocidad mayor que la de la luz porque es imposible que exista una masa imaginaria. Yo mismo lo he dicho en mis tiempos. ¿Pero es cierto que una masa imaginaria no tiene ningún significado? ¿O es mi simplemente una manera de expresar matemáticamente un conjunto de reglas distintas de aquellas a las que estamos acostumbrados, pero que siguen obedeciendo los dictados de la teoría de la relatividad especial de Einstein? Del mismo modo, en el caso de juegos como el béisbol, el fútbol americano, el baloncesto, el fútbol, el jockey, etcétera, etcétera, etcétera, el ganador es el participante que obtiene una puntuación más alta. ¿Pero se puede decir basándose en esto que es impensable que exista algún juego en que gane el que obtenga la menor puntuación? ¿Y el golf? Lo esencial de cualquier juego de habilidad es que el participante que realiza la tarea más difícil, gana; por lo general, la tarea más difícil consiste en conseguir la puntuación más alta, pero en el golf se trata de conseguir la más baja. Del mismo modo, para obedecer la ley de la relatividad especial, un objeto con una masa en reposo imaginaria ha de seguir unas pautas de comportamiento que parecerán paradójicas a aquellos que están acostumbrados al comportamiento de los objetos con masas en reposo reales. Por ejemplo, es posible demostrar que si un objeto con una masa en reposo imaginaria sufre un aumento de energía, su velocidad disminuye; si sufre una disminución de energía, su velocidad aumenta. Es decir, un objeto con una masa en reposo imaginaria sufrirá una desaceleración al aplicársele una fuerza y una aceleración cuando encuentre alguna resistencia. Además, cuando estas partículas reciben energía y reducen su velocidad, no pueden reducirla hasta llegar a alcanzar la velocidad de la luz. A la velocidad de la luz su masa se hace infinita. Pero cuando su energía tiende a cero, su velocidad aumenta ilimitadamente. Un cuerpo con una masa en reposo imaginaria y con energía cero tiene una velocidad infinita. Estas partículas siempre se desplazan a mayor velocidad que la luz, y Feinberg ha propuesto que se las llame «taquiones», de la palabra griega «rápido». Bien, por tanto el universo tardiónico es sublumínico y las velocidades posibles en él van de 0, cuando la energía es igual a cero, a c cuando la energía es igual a infinito. El universo taquiónico es superlumínico, y las velocidades posibles en él van de c , cuando la energía es infinita, a ¥ cuando la energía es cero. Entre estos dos universos está el universo luxónico, cuya velocidad posible es únicamente c , ni más ni menos en ningún caso y sea cual sea la energía. Podemos imaginarnos que el Universo está dividido en dos compartimientos separados por un muro infranqueable. De un lado, está el universo tardiónico, del otro el universo taquiónico, y entre ellos, el muro de luxón, infinitamente delgado, pero infinitamente rígido. En el universo tardiónico la mayoría de los objetos tienen poca energía cinética. Aquellos objetos que se desplazan a grandes velocidades (como una partícula de rayos cósmicos) tienen una masa muy pequeña. Aquellos objetos que tienen grandes masas (como una estrella) se desplazan a velocidades muy bajas. Es muy probable que ocurra lo mismo en el universo taquiónico. Los objetos con unas velocidades relativamente bajas (sólo ligeramente mayores que la de la luz) y, por tanto, con gran cantidad de energía, tienen que tener una masa muy pequeña y no ser demasiado diferentes de nuestras partículas de rayos cósmicos. Los objetos de gran masa tendrán muy poca energía cinética y por tanto se desplazarán a velocidades vertiginosas. Por ejemplo, una estrella taquiónica puede moverse a una velocidad billones de veces mayor que la de la luz. Pero eso significaría que la masa de la estrella se distribuiría a lo largo de enormes distancias durante pequeños intervalos de tiempo, y, por tanto, sólo una pequeña cantidad de esta masa estaría presente en un lugar determinado y en un momento determinado, por decirlo así. Los dos universos sólo pueden entrar en contacto y ser perceptibles el uno para el otro en un lugar; el muro de luxón en el que se encuentran. (Ambos tienen en común los fotones, neutrinos y gravitones.) Si un taquión tiene la suficiente energía y por tanto se mueve con la suficiente lentitud, es posible que la energía sea la bastante como para que se quede por ahí durante el tiempo suficiente como para producir una emisión de fotones perceptible. Los científicos están a la espera de detectar alguna de estas emisiones, pero la probabilidad de tener un instrumento de detección exactamente en el lugar preciso en el que aparecerá una de estas emisiones (que probablemente sean muy poco frecuentes) durante una milmillonésima de segundo, o menos, no es muy grande. Desde luego, cabe preguntarse si no existirá alguna posibilidad de romper el muro de luxón por algún medio menos directo que atravesarlo con la aceleración suficiente, lo cual es imposible (no hay más que hablar). ¿Es posible transformar de alguna manera los tardiones en taquiones (probablemente por medio de los fotones), de forma que nos podamos encontrar de repente transportados de un lado al otro del muro sin haberlo atravesado en ningún momento? (De la misma forma que es posible combinar tardiones para producir fotones, con lo que un objeto empieza a moverse repentinamente a la velocidad de la luz sin haber sufrido una aceleración.) La conversión de tardiones en taquiones sería el equivalente de la entrada en el «hiperespacio», un concepto muy estimado por los autores de ciencia-ficción. Una vez en el universo taquiónico, una nave espacial que dispusiera de la energía necesaria para desplazarse a una velocidad mucho menor que la de la luz se desplazaría (con la misma energía) a una velocidad muchas veces mayor que la de la luz. Podría llegar a una galaxia lejana en tres segundos, por ejemplo, y luego volver a transformar automáticamente los taquiones en tardiones y volver a estar en nuestro propio universo. Este sería el equivalente del «salto» interestelar al que siempre me refiero en mis novelas. Pero tengo una idea relacionada con esto que, que yo sepa, es completamente original. No está basada en ninguna consideración de las leyes físicas; es puramente intuitiva y está basada únicamente en mi convicción que la característica dominante en el Universo es la simetría, y que su principio dominante es la espantosa doctrina de « ¡No puedes ganar!» Creo que cada uno de los universos se considera a si mismo el universo tardiónico y al otro el universo taquiónico, de manera que a un observador imparcial (encaramado sobre el muro de luxón, por decirlo así) le parecería que el muro de luxón marca la separación entre gemelos idénticos. Si consiguiéramos transportar una nave espacial al universo taquiónico, nos encontraríamos (según mi intuición) viajando todavía a velocidades sublumínicas según nuestros nuevos patrones, y considerando que el universo que acabamos de abandonar es el superlumínico. Y si es así, entonces, hagamos lo que hagamos, hagamos lo que hagamos, con taquiones o sin ellos, alcanzar o sobrepasar la velocidad de la luz seguirá siendo imposible; no hay más que hablar. Aclaro que ¥ = infinito, perdón si lleve a errores de interpretación. Espero que se haga valer el lema de "inteligencia colectiva" de ésta página. La fuente es el libro "El secreto del Universo y otros ensayos científicos".
Generalmente me limito a hablar sobre astronomía y religión que son dos temas que me encantan, pero en esta ocasión voy a hacer una excepción y quiero dejar una reflexión sobre las elecciones del domingo. Hablando con gente de mi entorno y leyendo algo en los diarios o escuchando en las radios o por televisión, me llego información de que hay un gran porcentaje de gente que no va a votar o no le interesa la votación. No voy a decir a quien tienen que votar porque eso es decisión de la gente y no creo que sea productivo dogmatizar. Lo que me parece muy preocupante y realmente es el motivo del post. Hay que votar, no porque sea una obligación y puedas o no recibir algún tipo de multa. Estoy hablando del derecho a votar, del compromiso que significa votar. No hay país en el mundo que no haya luchado por la democracia y acá, en un pasado no muy lejano se derramó demasiada sangre para poder recuperarla, no se olviden de eso, hay personas que dieron sus vidas por luchar con sus ideales y recuperar la democracia anhelada. Lo que nos esta sucediendo es el resultado de un plan de muchos años, los militares eliminaron al sector intelectual argentino, la gente que podía pensar, la que se daba cuenta de la realidad o como decían los militares mismos "el exceso de pensamiento genera esas desviaciones". No se olviden por nada del mundo que se extermino a una generación por el derecho al voto. No votar es la peor decisión que podemos tomar, estamos dándole votos al ganador, no votar y votar en blanco es exactamente lo mismo. Si no queremos que entren los mismos de siempre, si queremos un país mejor, si desean darle un futuro a sus hijos y a su familia (porque votar no solo es una decisión política, es una decisión de forma de vida). No votar es darle el gusto a las grandes empresas, a los grandes mafiosos que tratan de manipular, gobernar y llenarse los bolsillos con NUESTRA plata. Piensen en que país van a querer vivir el día de mañana, son elecciones muy importantes para dejarla pasar, y aunque ustedes digan en sus casas "gane el que gane nos van a seguir estafando" tengan en cuenta que si no votan y como dije anteriormente, le están dando el voto al ganador. Peleemos por un país mejor, por poder vivir dignamente, por no tener a más chicos en la calle, en fin, por un futuro mejor. Si somos argentinos a la hora del mundial, si lloramos cada vez que escuchamos el himno nacional en alguna competición deportiva importante, si decimos " el Che fue Argentino", si nos jactamos de que somos los más grandes del mundo, si para algunas cosas somos tan unidos, seámoslo también para elegir el país en el que queremos vivir. No todos tenemos en claro quienes son los buenos y quienes son los malos. Esto es la vida, no existen blancos y negros, existen grises, pero grises oscuros y grises claros. Amemos nuestra tierra y no piensen que es un "garrón" ir a votar el domingo o que es una perdida de tiempo, todo lo contrario. Estamos eligiendo que país queremos. En una oportunidad me toco estar en el extranjero por un tema laboral, fuimos a cenar con colegas y yo era el único Argentino presente en la mesa, nadie estaba enterado de mi nacionalidad y cada uno estábamos hablando de sus vidas, decían sus nacionalidades y cuando me toco a mi hablar, dije que era Argentino y entre murmullos y risas note lo que es la discriminación fuera de mi país, me querían hacer sentir "sudaca" y uno de los que me acompañaban en la mesa dice en ingles y en un tono de desprecio " Ah, Argentina, la tierra de Maradona, ese país del sur del Mundo que refugiaba a los nazis, que lastima, ¿se te ha complicado venir aquí?, a lo que respondí con orgullo y piel de gallina, " Si, Argentina, el país de las Abuelas de Plaza de Mayo que cuando apuntaban a quema ropa los militares gritaban fuego!, el granero del Mundo, el país del Che Guevara, el país de Favaloro, eso somos y estoy completamente orgulloso de representarlos", me levante de la mesa enojado y me fui. Obviamente el viaje laboral de negocios no resulto como mi jefe quería que resulte pero me quede pensando en lo del orgullo de ser Argentino, ¿realmente estoy orgulloso de ser Argentino?, porque si me pongo a analizar bien la situación somos el país de las Abuelas de Plaza de Mayo si, pero también somos el país que estuvo a favor de la Guerra de Malvinas, somos el país que luego de que nos recontra hundió en los 90' volvimos a votar y saco un 25% de los votos Menem, entonces, ¿estoy verdaderamente orgulloso?. A veces, y creo que hablo en general y la mayoría de nosotros pensamos en lo mismo, me avergüenzo de mi familia, o me enojo con ellos y dejamos de hablarnos por un tiempo o puteo a nose..mi hermano, pero si alguien habla mal de mi hermano y me entero, me voy a enojar y mucho, créanme, y justamente ahí esta la paradoja del orgullo Argentino. Por un lado estas enojado con los políticos o las decisiones que tome la gente, o el colectivero que te tira el bondi encima cuando vas manejando o cosas por el estilo. Pero mas alla de todo, en el fondo de tu corazón queres al país. Con sus defectos y sus virtudes, con sus grandezas y sus bajezas, con el colectivero y con Favaloro, en el fondo, realmente en el fondo... el sentimiento mas profundo es que sos Argentino. Querer a tu país significa votar y elegir por el. No voy a decir a quien votar, si apoyar a Macri que es de derecha o a Kirchner que es de izquierda, o a Pino Solanas que es "supuestamente" el neutral, o al partido ecologista ¿porque no?. Si tenés 18 años o mas, ya relativamente sos mayor y tenés no solo el derecho y la obligación sino la responsabilidad de votar. Voten, quieran a Argentina. Y como diría el Indio Solari... Por mas que las elecciones no den el resultado que esperemos y las cosas estén mal, "Cuando El Fuego Crezca Quiero Estar Allí".
Hace mucho que no publico nada, hoy dejo un cuento que leí hace varios años,es corto y de fácil lectura y es de un GRANDE con todas las letras. Isaac Asimov, con ustedes el cuento:LA ÚLTIMA PREGUNTA se formuló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de 2061, en momentos en que la humanidad (también por primera vez) se bañó en luz. La pregunta llegó como resultado de una apuesta por cinco dólares hecha entre dos hombres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asistentes de Multivac. Dentro de las dimensiones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del rostro frío, parpadeante e intermitentemente luminoso -kilómetros y kilómetros de rostro- de la gigantesca computadora. Al menos tenían una vaga noción del plan general de circuitos y retransmisores que desde hacía mucho tiempo habían superado toda posibilidad de ser dominados por una sola persona.Multivac se autoajustaba y autocorregía. Así tenía que ser, porque nada que fuera humano podía ajustarla y corregirla con la rapidez suficiente o siquiera con la eficacia suficiente. De manera que Adell y Lupov atendían al monstruoso gigante sólo en forma ligera y superficial, pero lo hacían tan bien como podría hacerlo cualquier otro hombre. La alimentaban con información, adaptaban las preguntas a sus necesidades y traducían las respuestas que aparecían. Por cierto, ellos, y todos los demás asistentes tenían pleno derecho a compartir la gloria de Multivac.Durante décadas, Multivac ayudó a diseñar naves y a trazar las trayectorias que permitieron al hombre llegar a la Luna, a Marte y a Venus, pero después de eso, los pobres recursos de la Tierra ya no pudieron serles de utilidad a las naves. Se necesitaba demasiada energía para los viajes largos y pese a que la Tierra explotaba su carbón y uranio con creciente eficacia había una cantidad limitada de ambos.Pero lentamente, Multivac aprendió lo suficiente como para responder a preguntas más complejas en forma más profunda, y el 14 de mayo de 2061 lo que hasta ese momento era teoría se convirtió en realidad.La energía del Sol fue almacenada, modificada y utilizada directamente en todo el planeta. Cesó en todas partes el hábito de quemar carbón y fisionar uranio y toda la Tierra se conectó con una pequeña estación – de un kilómetro y medio de diámetro - que circundaba el planeta a mitad de distancia de la Luna,para funcionar con rayos invisibles de energía solar.Siete días no habían alcanzado para empañar la gloria del acontecimiento, y Adell y Lupov finalmente lograron escapar de la celebración pública, para refugiarse donde nadie pensaría en buscarlos: en las desiertas cámaras subterráneas, donde se veían partes del poderoso cuerpo enterrado de Multivac. Sin asistentes, ociosa, clasificando datos con clicks satisfechos y perezozos, Multivac también se había ganado sus vacaciones y los asistentes la respetaban y originalmente no tenían intención de perturbarla.Se habían llevado una botella, y su única preocupación en ese momento era relajarse y disfrutar de la bebida.- Es asombroso, cuando uno lo piensa -dijo Adell. En su rostro ancho se veían huellas de cansancio, y removió lentamente la bebida con una varilla de vidrio, observando el movimiento de los cubos de hielo en su interior.- Toda la energía que podremos usar de ahora en adelante, gratis. Suficiente energía, si quisiéramos emplearla, como para derretir a toda la Tierra y convertirla en una enorme gota de hierro líquido impuro, y no echar de menos la energía empleada. Toda la energía que podremos usar por siempre y siempre y siempre.Lupov ladeó la cabeza. Tenía el hábito de hacerlo cuando quería oponerse a lo que oía, y en ese momento quería oponerse; en parte porque había tenido que llevar el hielo y los vasos.- No para siempre -dijo.- Ah, vamos, prácticamente para siempre. Hasta que el Sol se apague, Bert.- Entonces no es para siempre.- Muy bien, entonces. Durante miles de millones de años. Veinte milmillones, tal vez. ¿Estás satisfecho?Lupov se pasó los dedos por los escasos cabellos como para asegurarse de que todavía le quedaban algunos y tomó un pequeño sorbo de su bebida.- Veinte mil millones de años no es "para siempre".- Bien, pero superará nuestra época, ¿verdad?- También la superarán el carbón y el uranio.- De acuerdo, pero ahora podemos conectar cada nave espacial individualmente con la Estación Solar, y hacer que vaya y regrese de Plutón un millón de veces sin que tengamos que preocuparnos por el combustible. No puedes hacer eso con carbón y uranio. Pregúntale a Multivac, si no me crees.- No necesito preguntarle a Multivac. Lo sé.- Entonces deja de quitarle méritos a lo que Multivac ha hecho por nosotros -dijo Adell, malhumorado-. Se portó muy bien.- ¿Quién dice que no? Lo que yo sostengo es que el Sol no durará eternamente. Eso es todo lo que digo. Estamos a salvo por veinte mil millones de años, pero ... ¿y luego? - Lupov apuntó con un dedo tembloroso al otro.- Y no me digas que nos conectaremos con otro Sol.Durante un rato hubo silencio. Adell se llevaba la copa a los labios sólo de vez en cuando, y los ojos de Lupov se cerraron lentamente. Descansaron.De pronto Lupov abrió los ojos.- Piensas que nos conectaremos con otro Sol cuando el nuestro muera, ¿verdad?- No estoy pensando nada.- Seguro que estás pensando. Eres malo en lógica, ese es tu problema. Eres como ese tipo del cuento a quien lo sorprendió un chaparrón, corrió a refugiarse en un monte y se paró bajo un árbol. No se preocupaba porque pensaba que cuando un árbol estuviera totalmente mojado, simplemente iría a guarecerse bajo otro.- Entiendo -dijo Adell-. No grites. Cuando el Sol muera, las otras estrellas habrán muerto también.- Por supuesto -murmuró Lupov-. Todo comenzó con la explosión cósmica original, fuera lo que fuese, y todo terminará cuando todas las estrellas se extingan. Algunas se agotan antes que otras. Por Dios, los gigantes no durarán cien millones de años. El Sol durará veinte mil millones de años y tal vez las enanas durarán cien mil millones por mejores que sean. Pero en un trillón de años estaremos a oscuras. La entropía tiene que incrementarse al máximo, eso es todo.- Sé todo lo que hay que saber sobre la entropía -dijo Adell, tocado en su amor propio.- ¡Qué vas a saber!- Sé tanto como tú.- Entonces sabes que todo se extinguirá algún día.- Muy bien. ¿Quién dice que no?- Tú, grandísimo tonto. Dijiste que teníamos toda la energía que necesitábamos, para siempre. Dijiste "para siempre".Esa vez le tocó a Adell oponerse.- Tal vez podamos reconstruir las cosas algún día.- Nunca.- ¿Por qué no? Algún día.- Nunca.- Pregúntale a Multivac.- Pregúntale tú a Multivac. Te desafío. Te apuesto cinco dólares a que no es posible.Adell estaba lo suficientemente borracho como para intentarlo y lo suficientemente sobrio como para traducir los símbolos y operaciones necesarias para formular la pregunta que, en palabras, podría haber correspondido a esto:¿Podrá la humanidad algún día, sin el gasto neto de energía, devolver al Sol toda su juventud aun después que haya muerto de viejo?O tal vez podría reducirse a una pregunta más simple, como ésta:¿Cómo puede disminuirse masivamente la cantidad neta de entropíadel universo?Multivac enmudeció. Los lentos resplandores cesaron, los clicks distantes de los transmisores terminaron.Entonces, mientras los asustados técnicos sentían que ya no podían contener más el aliento, el teletipo adjunto a la computadora cobró vida repentinamente. Aparecieron cinco palabras impresas:DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.- No hay respuesta -murmuró Lupov.Salieron apresuradamente. A la mañana siguiente, los dos, con dolor de cabeza y la boca pastosa, habían olvidado el incidente.Jerrod, Jerrodine y Jerrodette I y II observaban la imagen estrellada en la pantalla visora mientras completaban el pasaje por el hiperespacio en un lapso fuera de las dimensiones del tiempo. Inmediatamente, el uniforme polvo de estrellas dio paso al predominio de un único disco de mármol, brillante, centrado.- Es X-23 - dijo Jerrod con confianza. Sus manos delgadas se entrelazaron con fuerza detrás de su espalda y los nudillos se pusieron blancos. Las pequeñas Jerrodettes, niñas ambas, habían experimentado el pasaje por el hiperespacio por primera vez en su vida. Contuvieron sus risas y se persiguieron locamente alrededor de la madre, gritando:- Hemos llegado a X-23 ... hemos llegado a X-23 ... hemos llegado a X-23 ... hemos llegado ...- Tranquilas, niñas -dijo rápidamente Jerrodine-. ¿Estás seguro, Jerrod?- ¿De qué hay que estar seguro? -preguntó Jerrod, echando una mirada al tubo de metal justo debajo del techo, que ocupaba toda la longitud de la habitación y desaparecía a través de la pared en cada extremo.Tenía la misma longitud que la nave.Jerrod sabía poquísimo sobre el grueso tubo de metal excepto que se llamaba Microvac, que uno le hacía preguntas si lo deseaba; que aunque uno no se las hiciera de todas maneras cumplía con su tarea de conducir la nave hacia un destino prefijado, de abastecerla de energía desde alguna de las diversas estaciones de Energía Subgaláctica y de computar las ecuaciones para los saltos hiperespaciales.Jerrod y su familia no tenían otra cosa que hacer sino esperar y viviren los cómodos sectores residenciales de la nave.Cierta vez alguien le había dicho a Jerrod, que el "ac" al final de "Microvac" quería decir "computadora analógica" en inglés antiguo, pero estaba a punto de olvidar incluso eso.Los ojos de Jerrodine estaban húmedos cuando miró la pantalla.- No puedo evitarlo. Me siento extraña al salir de la Tierra.- ¿Por qué, caramba? -preguntó Jerrod-. No teníamos nada allí. En X-23 tendremos todo. No estarás sola. No serás una pionera. Ya hay un millón de personas en ese planeta. Por Dios, nuestros bisnietos tendrán que buscar nuevos mundos porque llegará el día en que X-23 estará super-poblado. -Luego agregó, después de una pausa reflexiva- Te aseguro que es una suerte que las computadoras hayan desarrollado los viajes interestelares, considerando el ritmo al que aumenta la raza.- Lo sé, lo sé -respondió Jerrodine con tristeza. Jerrodette I dijo de inmediato:- Nuestra Microvac es la mejor Microvac del mundo.- Eso creo yo también -repuso Jerrod, desordenándole el pelo.Era realmente una sensación muy agradable tener una Microvac propia y Jerrod estaba contento de ser parte de su generación y no de otra. En la juventud de su padre las únicas computadoras eran unas enormes máquinas que ocupaban un espacio de ciento cincuenta kilómetros cuadrados.Sólo había una por planeta. Se llamaban ACs Planetarias. Durante mil años habían crecido constantemente en tamaño y luego, de pronto, llegó el refinamiento. En lugar de transistores hubo válvulas moleculares, de manera que hasta la AC Planetaria más grande podía colocarse en una nave espacial y ocupar sólo la mitad del espacio disponible.Jerrod se sentía eufórico siempre que pensaba que su propiaMicrovac personal era muchísimo más compleja que la antigua y primitiva Multivac que por primera vez había domado al Sol, y casi tan complicada como una AC Planetaria de la Tierra (la más grande) que por primera vez resolvió el problema del viaje interespacial e hizo posibles los viajes a las estrellas.- Tantas estrellas, tantos planetas -suspiró Jerrodine, inmersa en sus propios pensamientos-. Supongo que las familias seguirán emigrando siempre a nuevos planetas, tal como lo hacemos nosotros ahora.- No siempre -respondió Jerrod, con una sonrisa-. Todo eso terminará algún día, pero no antes de que pasen billones de años. Muchos billones. Hasta las estrellas se extinguen, ¿sabes? Tendrá que aumentar la entropía.- ¿Qué es la entropía, papá? -preguntó Jerrodette II con voz aguda.- Entropía, querida, es sólo una palabra que significa la cantidad de desgaste del universo. Todo se desgasta, como sabrás, por ejemplo tu pequeño robot walkie-talkie, ¿recuerdas?- No puedes ponerle una nueva unidad de energía, como a mi robot?- Las estrellas son unidades de energía, querida. Una vez que se extinguen, ya no hay más unidades de energía.Jerrodette I lanzó un chillido de inmediato.- No las dejes, papá. No permitas que las estrellas se extingan.- Mira lo que has hecho -susurró Jerrodine exasperada.- ¿Cómo podía saber que iba a asustarla? -respondió Jerrod también en un susurro.- Pregúntale a la Microvac -gimió Jerrodette I-. Pregúntale cómo volver a encender las estrellas.- Vamos -dijo Jerrodine-. Con eso se tranquilizarán.Jerrodette II ya se estaba echando a llorar, también. Jerrod se encogió de hombros.- Ya está bien, queridas. Le preguntaré a Microvac. No se preocupen,ella nos lo dirá.Le preguntó a la Microvac, y agregó rápidamente:- Imprimir la respuesta.Jerrod retiró la delgada cinta de celufilm y dijo alegremente:- Miren, la Microvac dice que se ocupará de todo cuando llegue el momento, y que no se preocupen.Jerrodine dijo:- Y ahora, niñas, es hora de acostarse. Pronto estaremos en nuestro nuevo hogar.Jerrod leyó las palabras en el celufilm nuevamente antes de destruirlo:DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.Se encogió de hombros y miró la pantalla. El X-23 estaba exactamente delante.VJ-23X de Lameth miró las negras profundidades del mapa tridimensional en pequeña escala de la Galaxia y dijo:- ¿No será una ridiculez que nos preocupe tanto la cuestión?MQ-17J de Nicron sacudió la cabeza.- Creo que no. Sabes que la Galaxia estará llena en cinco años con el actual ritmo de expansión.Los dos parecían jóvenes de poco más de veinte años. Ambos eran altos y de formas esbeltas.- Sin embargo -dijo VJ-23X- me resisto a presentar un informepesimista al Consejo Galáctico.- Yo no pensaría en presentar ningún otro tipo de informe. Tenemos que inquietarlos un poco. No hay otro remedio.VJ-23X suspiró.- El espacio es infinito. Hay cien billones de galaxias disponibles.- Cien billones no es infinito, y cada vez se hace menos infinito.¡Piénsalo! Hace veinte mil años, la humanidad resolvió por primera vez el problema de utilizar energía estelar, y algunos siglos después se hicieron posibles los viajes interestelares. A la humanidad le llevó un millón de años llenar un pequeño mundo y luego sólo quince mil años llenar el resto de la Galaxia. Ahora la población se duplica cada diez años ...VJ-23X lo interrumpió:- Eso debemos agradecérselo a la inmortalidad.- Muy bien. La inmortalidad existe y debemos considerarla. Admito que esta inmortalidad tiene su lado complicado. La Galáctica AC nos ha solucionado muchos problemas, pero al resolver el problema de evitar la vejez y la muerte, anuló todas las otras soluciones.- Sin embargo, no creo que desees abandonar la vida.- En absoluto -saltó MQ-17J, y luego se suavizó de inmediato- No todavía. No soy tan viejo. ¿Cuántos años tienes tú?- Doscientos veintitrés. ¿Y tú?- Yo todavía no tengo doscientos. Pero, volvamos a lo que decía. La población se duplica cada diez años. Una vez que se llene la galaxia, habremos llenado otra en diez años. Diez años más y habremos llenado dos más. Otra década, cuatro más. En cien años, habremos llenado mil galaxias; en mil años, un millón de galaxias. En diez mil años, todo el universo conocido. Y entonces, ¿qué?VJ-23X dijo:- Como problema paralelo está el del transporte. Me pregunto cuántas unidades de energía solar se necesitarán para trasladar galaxias de individuos de una galaxia a la siguiente.- Muy buena observación. La humanidad ya consume dos unidades de energía solar por año.- La mayor parte de esta energía se desperdicia. Al fin y al cabo, nuestra propia galaxia sola gasta mil unidades de energía solar por año, y nosotros solamente usamos dos de ellas.- De acuerdo, pero aun con una eficiencia de un cien por ciento, sólo podemos postergar el final. Nuestras necesidades energéticas crecen en progresión geométrica, y a un ritmo mayor que nuestra población. Nos quedaremos sin energía todavía más rápido que sin galaxias. Muy buena observación. Muy, muy buena observación.- Simplemente tendremos que construir nuevas estrellas con gas interestelar.- ¿O con calor disipado? -preguntó MQ-17J, con tono sarcástico.- Puede haber alguna forma de revertir la entropía. Tenemos que preguntárselo a Galáctica AC.VJ-23X no hablaba realmente en serio, pero MQ-17J sacó su contacto AC del bolsillo y lo colocó sobre la mesa frente a él.- No me faltan ganas -dijo-. Es algo que la raza humana tendrá que enfrentar algún día.Miró sombríamente su pequeño contacto AC. Era un objeto de apenas cinco centímetros cúbicos, nada en sí mismo, pero estaba conectado a través del hiperespacio con la gran Galáctica AC que servía a toda la humanidad y, a su vez era parte integral suya.MQ-17J hizo una pausa para preguntarse si algún día, en su vida inmortal, llegaría a ver a Galáctica AC. Era un pequeño mundo propio, una telaraña de rayos de energía que contenía la materia dentro de la cual las oleadas de submesones ocupaban el lugar de las antiguas y pesadas válvulas moleculares. Sin embargo, a pesar de esos funcionamientos subetéreos, se sabía que la Galáctica AC tenía mil diez metros de ancho.Repentinamente MQ-17J preguntó a su contacto AC:- ¿Es posible revertir la entropía?VJ-23X, sobresaltado, dijo de inmediato:- Ah, mira, realmente yo no quise decir que tenías que preguntareso.- ¿Por qué no?- Los dos sabemos que la entropía no puede revertirse. No puedes volver a convertir el humo y las cenizas en un árbol.- ¿Hay árboles en tu mundo? -preguntó MQ-17J.El sonido de la Galáctica AC los sobresaltó y les hizo guardar silencio. Se oyó su voz fina y hermosa en el contacto AC en el escritorio.Dijo:DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.VJ-23X dijo:- ¡Ves!Entonces los dos hombres volvieron a la pregunta del informe que tenían que hacer para el Consejo Galáctico.La mente de Zee Prime abarcó la nueva galaxia con un leve interés en los incontables racimos de estrellas que la poblaban. Nunca había visto eso antes. ¿Alguna vez las vería todas? Tantas estrellas, cada una con su carga de humanidad ... una carga que era casi un peso muerto. Cada vez más, la verdadera esencia del hombre había que encontrarla allá afuera, en el espacio.¡En las mentes, no en los cuerpos! Los cuerpos inmortales permanecían en los planetas, suspendidos sobre los eones. A veces despertaban a una actividad material pero eso era cada vez más raro. Pocos individuos nuevos nacían para unirse a la multitud increíblemente poderosa, pero,¿qué importaba? Había poco lugar en el universo para nuevos individuos.Zee Prime despertó de su ensoñación al encontrarse con los sutiles manojos de otra mente.- Soy Zee Prime. ¿Y tú?- Soy Dee Sub Wun. ¿Tu galaxia?- Sólo la llamamos Galaxia. ¿Y tú?- Llamamos de la misma manera a la nuestra. Todos los hombres llaman Galaxia a su galaxia, y nada más. ¿Por qué será?- Porque todas las galaxias son iguales.- No todas. En una galaxia en particular debe de haberse originado la raza humana. Eso la hace diferente.Zee Prime dijo:- ¿En cuál?- No sabría decirte. La Universal AC debe de estar enterada.- ¿Se lo preguntamos? De pronto tengo curiosidad por saberlo.Las percepciones de Zee Prime se ampliaron hasta que las galaxias mismas se encogieron y se convirtieron en un polvo nuevo, más difuso, sobre un fondo mucho más grande. Tantos cientos de billones de galaxias, cada una con sus seres inmortales, todas llevando su carga de inteligencias, con mentes que vagaban libremente por el espacio. Y sin embargo una de ellas era única entre todas por ser la Galaxia original. Una de ellas tenía en su pasado vago y distante, un período en que había sido la única galaxia poblada por el hombre.Zee Prime se consumía de curiosidad por ver esa galaxia y gritó:- ¡Universal AC! ¿En qué galaxia se originó el hombre?La Universal AC oyó, porque en todos los mundos tenía listos sus receptores, y cada receptor conducía por el hiperespacio a algún punto desconocido donde la Universal AC se mantenía independiente.Zee Prime sólo sabía de un hombre cuyos pensamientos habían penetrado a distancia sensible de la Universal AC, y sólo informó sobre un globo brillante, de sesenta centímetros de diámetro, difícil de ver.- ¿Pero cómo puede ser eso toda la Universal AC? -había preguntado Zee Prime.- La mayor parte -fue la respuesta- está en el hiperespacio. No puedo imaginarme en qué forma está allí.Nadie podía imaginarlo, porque hacía mucho que había pasado el día –y eso Zee Prime lo sabía- en que algún hombre tuvo parte en construir la Universal AC. Cada Universal AC diseñaba y construía a su sucesora. Cada una, durante su existencia de un millón de años o más, acumulaba la información necesaria como para construir una sucesora mejor, más intrincada, más capaz en la cual dejar dumergido y almacenado su propio acopio de información e individualidad.La Universal AC interrumpió los pensamientos erráticos de Zee Prime, no con palabras, sino con directivas. La mentalidad de Zee Prime fue dirigida hacia un difuso mar de galaxias donde una en particular se agrandaba hasta convertirse en estrellas.Llegó un pensamiento, infinitamente distante, pero infinitamente claro:ESTA ES LA GALAXIA ORIGINAL DEL HOMBRE.Pero era igual, al fin y al cabo, igual que cualquier otra, y Zee Prime resopló de desilusión.Dee Sub Wun, cuya mente había acompañado a Zee Prime, dijo de pronto:- ¿Y una de estas estrellas es la estrella original del hombre?La Universal AC respondió:LA ESTRELLA ORIGINAL DEL HOMBRE SE HA HECHO NOVA. ES UNA ENANA BLANCA.- ¿Los hombres que la habitaban murieron? -preguntó Zee Prime, sobresaltado y sin pensar.La Universal AC respondió:COMO SUCEDE EN ESTOS CASOS UN NUEVO MUNDO PARA SUS CUERPOS FISICOS FUE CONSTRUIDO A TIEMPO.- Sí, por supuesto -dijo Zee Prime, pero aun así lo invadió una sensación de pérdida. Su mente dejó de centrarse en la galaxia original del hombre, y le permitió volver y perderse en pequeños puntos nebulosos.No quería volver a verla.Dee Sub Wun dijo:- ¿Qué sucede?- Las estrellas están muriendo. La estrella original ha muerto.- Todas deben morir. ¿Por qué no?- Pero cuando toda la energía se haya agotado, nuestros cuerpos finalmente morirán, y tú y yo con ellos.- Llevará billones de años.- No quiero que suceda, ni siquiera dentro de billones de años. ¡Universal AC! ¿Cómo puede evitarse que las estrellas mueran?Dee Sub Wun dijo, divertido:- ¿Estás preguntando cómo podría revertirse la dirección de la entropía.Y la Universal AC respondió:TODAVIA HAY DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.Los pensamientos de Zee Prime volaron a su propia galaxia. Dejó de pensar en Dee Sub Wun, cuyo cuerpo podría estar esperando en una galaxia a un trillón de años luz de distancia, o en la estrella siguiente a la de Zee Prime. No importaba.Con aire desdichado, Zee Prime comenzó a recoger hidrógeno interestelar con el cual construir una pequeña estrella propia. Si las estrellas debían morir alguna vez, al menos podrían construirse algunas.El Hombre, mentalmente, era uno solo, y estaba conformado por un trillón de trillones de cuerpos sin edad, cada uno en su lugar, cada uno descansando, tranquilo e incorruptible, cada uno cuidado por autómatas perfectos, igualmente incorruptibles, mientras las mentes de todos los cuerpos se fusionaban libremente entre sí, sin distinción.El Hombre dijo:- El Universo está muriendo.El Hombre miró a su alrededor a las galaxias cada vez más oscuras. Las estrellas gigantes, muy gastadoras, se habían ido hace rato, habían vuelto a lo más oscuro de la oscuridad del pasado distante. Casi todas las estrellas eran enanas blancas, que finalmente se desvanecían.Se habían creado nuevas estrellas con el polvo que había entre ellas, algunas por procesos naturales, otras por el Hombre mismo, y también se estaban apagando. Las enanas blancas aún podían chocar entre ellas, y de las poderosas fuerzas así liberadas se construirían nuevas estrellas, pero una sola estrella por cada mil estrellas enanas blancas destruidas, y también éstas llegarían a su fin.El Hombre dijo:- Cuidadosamente administrada y bajo la dirección de la Cósmica AC, la energía que todavía queda en todo el universo, puede durar billones de años. Pero aun así eventualmente todo llegará a su fin. Por mejor que se la administre, por más que se la racione, la energía gastada desaparece y no puede ser repuesta. La entropía aumenta continuamente.El Hombre dijo: - ¿Es posible revertir la entropía? Preguntémosle a la Cósmica AC. La AC los rodeó pero no en el espacio. Ni un solo fragmento de ella estaba en el espacio. Estaba en el hiperespacio y hecha de algo que no era materia ni energía. La pregunta sobre su tamaño y su naturaleza ya no tenía un sentido comprensible para el Hombre.- Cósmica AC -dijo el Hombre- ¿cómo puede revertirse la entropía?La Cósmica AC dijo:LOS DATOS SON TODAVIA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.El Hombre ordenó:- Recoge datos adicionales.La Cósmica AC dijo:LO HARE. HACE CIENTOS DE BILLONES DE AÑOS QUE LO HAGO.MIS PREDECESORES Y YO HEMOS ESCUCHADO MUCHAS VECES ESTA PREGUNTA.TODOS LOS DATOS QUE TENGO SIGUEN SIENDO INSUFICIENTES.- ¿Llegará el momento -preguntó el Hombre- en que los datos sean suficientes o el problema es insoluble en todas las circunstancias concebibles?La Cósmica AC dijo:NINGUN PROBLEMA ES INSOLUBLE EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS CONCEBIBLES.El Hombre preguntó:- ¿Cuándo tendrás suficientes datos para responder a la pregunta?La Cósmica AC respondió:LOS DATOS SON TODAVIA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.- ¿Seguirás trabajando en esto? -preguntó el Hombre.La Cósmica AC respondió:SI.El Hombre dijo:- Esperaremos.Las estrellas y las galaxias murieron y se convirtieron en polvo, y el espacio se volvió negro después de tres trillones de años de desgaste. Uno por uno, el Hombre se fusionó con la AC, cada cuerpo físico perdió su identidad mental en forma tal que no era una pérdida sino una ganancia. La última mente del Hombre hizo una pausa antes de la fusión, contemplando un espacio que sólo incluía la borra de la última estrella oscura y nada aparte de esa materia increíblemente delgada, agitada al azar por los restos de un calor que se gastaba, asintóticamente, hasta llegar al cero absoluto.El Hombre dijo:- AC, ¿es éste el final? ¿Este caos no puede ser revertido al universo una vez más? ¿Esto no puede hacerse?AC respondió:LOS DATOS SON TODAVIA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.La última mente del Hombre se fusionó y sólo AC existió en el hiperespacio.La materia y la energía se agotaron y con ellas el espacio y el tiempo. Hasta AC existía solamente para la última pregunta que nunca había sido respondida desde la época en que dos técnicos en computación medio alcoholizados, tres trillones de años antes, formularon la pregunta en la computadora que era para AC mucho menos de lo que para un hombre el Hombre.Todas las otras preguntas habían sido contestadas, y hasta que esa última pregunta fuera respondida también, AC no podría liberar su conciencia.Todos los datos recogidos habían llegado al fin. No quedaba nada para recoger.Pero toda la información reunida todavía tenía que ser completamente correlacionada y unida en todas sus posibles relaciones.Se dedicó un intervalo sin tiempo a hacer esto.Y sucedió que AC aprendió cómo revertir la dirección de la entropía.Pero no había ningún Hombre a quien AC pudiera dar la respuesta a la última pregunta. No había materia. La respuesta –por demostración- se ocuparía de eso también.Durante otro intervalo sin tiempo, AC pensó en la mejor forma dehacerlo.Cuidadosamente, AC organizó el programa.La conciencia de AC abarcó todo lo que alguna vez había sido un Universo y pensó en lo que en ese momento era el Caos. Debía hacerse paso a paso.Y AC dijo:¡HAGASE LA LUZ!Y la luz se hizo ...Fuente: http://cuentopordia.blogspot.com/2010/04/la-ultima-pregunta-isaac-asimov.html