gutinvedder
Usuario (Argentina)
Esta carta responde a las reflexiones pre electorales del, recientemente asumido, presidente de uruguay Pepe Mujica. Por favor, tómense el tiempo necesario para leerlas. Les aseguro que vale la pena. Yo soy argentino y veo como el individualismo, el recentimiento y el hambre insaciable de poder devoran un país increíble. Han hecho de la pobreza y la falta de educación una arma impiadosa para lograr sus propósitos. Por eso celebro la llegada de un tipo que piensa distinto. Que hace de la inteligencia y la educación su leit motiv. Bienevenido sea entonces este haz de esperanza. Y que, por sobre todas las cosas, no se deje atenuar por la mediocridad e hijoputismo circundante. Salud! ----------------------------------- Reflexiones Pepe Mujica (Uruguay) y la necesaria epidemia de inconformismo Queridos amigos: La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo. Me ha dado un sin fín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar. Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes. ¡ Cabezas pensantes! A diestra y siniestra. Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa’ tirar pa’ arriba. ¿ Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes? El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero. Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor. Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor. El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia: “Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”. Por una vez estamos de acuerdo. ¡Si estaremos de acuerdo! Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes. Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite. Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería. Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los muchos más que no están. DE TODAS LAS DISCIPLINAS Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar muchas más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la heterogeneidad. Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad. Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval. Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macro economía, de la micro economía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica. Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país. Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido. Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas. No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo. Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa. INTELIGENCIA DISTRIBUIDA Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad de pensar. La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia. Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera. Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber. Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo. Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”. O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas. Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar. CAPACIDAD DE INTERROGARSE Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”. Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”. Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe. En otras palabras, van a estar todas las respuestas. Lo que no van a estar son todas las preguntas. En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje. Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo. Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida. Y sobre todo, queridos amigos, se contagia. En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla. O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma. Por favor, vayan y contagien. ¡ No perdonen a nadie! Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño. Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra. EL CONOCIMIENTO ES PLACER Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia. Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar. Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible. Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos. Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales. Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento. En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada… INCONFORMISMO Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el ADN del trabajo intelectual. Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo. Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás. En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos Quijano. Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos. Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón. Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia. ¡ Qué íbamos a ser campeones de nada! Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte años. Sólo nos superó Haití en ese ranking. Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista. Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo. Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero. Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida. Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido. El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor. El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen. Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza. Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera. Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer. Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado. Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia. Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen. Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza. Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad. LA EDUCACION ES EL CAMINO Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación. Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar. Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo. Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas. Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento. Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite. Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia. Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números. Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta. Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa. Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez. Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia. Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo. Es abrumador. Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua. Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes. Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena. Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica. Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada. Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública. Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo. No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento. Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica. Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación. No hay tarea más grande delante de nosotros. EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO Queridos amigos, estuvimos en tiempos electorales. En benditos y malditos tiempos electorales. Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros. Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada. Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura. En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano. Hay adrenalina y entusiasmo. Pero después, alguien gana y alguien pierde. Y eso no debería ser un drama. Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar. Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro. Y estoy seguro de que ustedes también. La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos. Y precisan aún más de su actitud idealista. Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado. La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable. Gracias por acompañarme.- Pepe Mujica. Fuente: http://www.corredordelasideas.org/v2/reflex_mujica.html ----------------------------------- Rescato FERVOROSAMENTE el siguiente fragmento: "Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación. Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar. Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo. Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas. Pero hay que hacerlo."
Escala de heces de Bristol ¿Sabían de la existencia de una escala, básicamente, de cacona? Yo ni idea y luego de descubrirlo decidí compartir el conocimiento con toda la comunidad Taringa!. Sé que es un toque escatológico, pero no deja de ser interesante y, sincéramente, muy real. Dice la siempre rendidora Wikipedia... La Escala de heces de Bristol o Gráfico de heces de Bristol es una tabla visual de uso en medicina destinada a clasificar la forma de las heces humanas en siete grupos. Fue desarrollada por K. W. Heaton y S. J. Lewis en la Universidad de Bristol y se publicó por primera vez en el Diario escandinavo de gastroenterología en 1997. La forma de las heces depende del tiempo que pasan en el colon. Los siete tipos de materia fecal son los siguientes: Tipo 1: trozos duros separados, como nueces, que pasan con dificultad. Tipo 2: como una salchicha compuesta de fragmentos. Tipo 3: con forma de salchicha con grietas en la superficie. Tipo 4: como una salchicha o serpiente, lisa y suave. Tipo 5: bultos blandos con bordes definidos, que pasan con facilidad. Tipo 6: fragmentos blandos con bordes irregulares y consistencia pastosa. Tipo 7: acuosa, sin pedazos sólidos, totalmente líquida. Los tipos 1 y 2 indican estreñimiento; los 3 y 4 son heces ideales, especialmente el 4, ya que son los más fáciles de defecar; los tipos 5, 6 y 7 tienden hacia diarrea o cólera. ---------------------------------- Muy bien, ahora ya pueden ir tranquilos al baño.... ... y ser capaces de identificar bien el TIPO de producto elaborado. Salud y buen provecho!
![Columnas Sebastián Wanraich [Muy buenas]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2018/06/22/space-Z4bKQjN_Y0F.webp)
COLUMNAS SEBASTIÁN WANRAICH Revista OHLALA! Yo quiero ser igual Para comprender a las mujeres, Sebastián Wainraich desea ser capaz de experimentar las típicas sensaciones femeninas; opiná Me voy a morir sin saber lo que es estar indispuesto. Qué bronca. Cómo me gustaría saber cómo es, cómo se siente, qué te pasa los días antes, qué te pasa durante y qué te pasa después. No concibo la idea de pasar por este mundo y no saber realmente si es cierto que este asunto puede afectar tanto una vida como acusan las mujeres. Me hubiera gustado que me feliciten por ser señorito y que me hagan un regalo y salir con mi papá a comprar toallitas o tampones. Me gustaría sentirme sensible, al borde del llanto todo el tiempo, inestable física y emocionalmente. Cómo me gustaría hablar del tema con total impunidad, cómo me gustaría que se me hincharan las tetas, que me doliera la panza, sentirme gordo, feo, sucio y peludo. Qué satisfacción gritar de repente y ante la nada, porque sí, qué lindo decir: "¿no te das cuenta que estoy indispuesto?" o "perdoname si estoy nervioso, me vino y no sé lo que hago". O lo máximo: "chicos, hoy no voy a jugar al fútbol, me está por venir y me siento pésimo". Me intriga conocer la angustia del atraso, vivir con plenitud esa incertidumbre solitaria. Qué lástima. Dejaré la vida sin conocer todo ese universo. Disfrutar de esa complicidad única que tienen las mujeres cuando hablan del tema. Pero no, no me va a pasar. Cuesta resignarse y aceptar, por ejemplo, que nunca voy a ir al baño con la cartera, que nunca voy a saber por qué algunas usan toallas y otras usan tampones y que jamás me voy a atrever a preguntarlo para evitar el tema escatológico. ¿Existe algo entre nosotros, los hombres, que equivalga a un momento semejante? Las noches en las que me reúno con mis amigos a comer, exageramos en el pedido y me voy a acostar pesado, incómodo, deshecho, pero al otro día ya me siento bien. ¿Qué más? Soy hincha de Atlanta. Atlanta juega en la tercera categoría, muchos niños lo ignoran, descendió, quebró y le clausuraron la cancha, entre otras desgracias. No es poco sufrimiento. Pero hay más. De vez en cuando las erecciones aparecen cuando uno no las desea: en una sala de espera, en un locutorio, en un transporte público, en una reunión, en el trabajo, en una fiesta familiar, en un asado, en el teatro, en una pileta, en una playa, en una playa de estacionamiento, frente a una playera de una estación de servicio, mientras se escribe la columna para una excelente revista femenina. Y es incómodo. La erección inoportuna es incómoda y rebelde. Uno no sabe si lo descubrieron, hace poses para ocultarla, mira a la pared, intenta pensar en los titanes de 100% Lucha para que se pase rápido. Es un momento traumático. ¿Alcanza? Suena a que no. Nada iguala al hecho de estar indispuestas. Me parece que no hay punto de comparación. No hay igualdad entre los sexos y nunca lo habrá por culpa de este impuesto mensual que termina en una jubilación extraña y vengativa llamada menopausia. La menstruación debería ser por débito automático y ya: saber que les viene, pero no lo sienten. Es una idea que se me ocurre. Es de la única manera que tengo para ayudarlas. Si les pregunto qué les pasa, dicen que nada. Si no les pregunto, soy un egoísta. Si intento ayudar, no voy a saber cómo hacerlo porque no vivo algo así ni nunca lo voy a vivir. Y sí, tienen razón. Nunca voy a vivir algo así. Pero cómo me hubiera gustado. Para probar al menos. Fuente: http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1027400 ¿Cómo es ser papá? Sebastián Wanraich desentraña aquellas preguntas que nunca se imaginó responder antes de la llegada de su hija Kiara, de 5 meses. Voy a pasar el primer Día del Padre como padre. No sé qué deberían regalarme. ¿Una afeitadora? ¿Una caja de herramientas? ¿Elementos para hacer un asado? Parece mentira. Me miro al espejo y no lo creo. Si viera a un tipo como yo en la calle, diría que no es padre. Pensé que sería más alto, más serio, me pondría la remera adentro del pantalón. Pensé que tendría una carpeta para los impuestos, que hablaría del riesgo país. Pensé tantas cosas. Lo que jamás habría imaginado es que podría responderme algunas preguntas: ¿Tenés sexo pensando en que estás buscando un bebé? Sí, lo pensás. Se mezcla todo. El embarazo debería llegar de otra manera: un abrazo profundo de 25 minutos. Es más romántico, más tierno. Y no corremos riesgos de embarazos no deseados: ¿por qué otro motivo dos personas se van a abrazar durante 25 minutos? De la manera actual, ¡uno se acuesta con la madre de su hijo/a! ¿Tengo que acompañar a mi mujer a lo del ginecólogo? Sí. Por más que lo que hace uno lo podría hacer un remisero. Es llevarla, entrar al consultorio y escuchar. El ginecólogo te ignora. No existís. Ni siquiera te pregunta si sos el padre. Si hacés un comentario, te mira mal. Cuando revisan a tu mujer, no sabés qué hacer. Yo me quedaba cuidando su cartera. ¿Quién se la iba a robar? Estábamos en el consultorio. El doctor y mi mujer en lo de ellos; y yo, solo. ¿Emociona el embarazo? Sí. La noticia de que vas a ser papá moviliza. De repente, mirás cochecitos para bebés, mirás mujeres embarazadas con ternura, alzás otros bebés para practicar, pensás por fin en otra persona más importante que vos. El embarazo también te deja rehén de tu mujer. Toda discusión me encontró como un resignado perdedor. ¡¿Quién es capaz de negarle algo a una mujer embarazada, y encima de uno?! ¿Emociona la ecografía 3D, 4D? No. Más que la carita de un bebé, parecía E.T. Muchas personas sí se emocionan ante esta foto, la pasan a DVD y lo miran toda una noche como si fuera una película... E.T., por ejemplo. Ponen esa fotito en el celular. Para mí, da más miedo que ternura. Yo prefería escuchar las pataditas, hablarle a la panza, tener el bolso listo y el número de la partera en un pizarrón que estaba arriba de mi cama. ¿Emociona el parto? Sí. El parto conmueve. Perdón si me vuelvo cursi, pero lo más lindo de llorar es no saber por qué. Sé que es lógico, pero a la vez es increíble. Una persona estaba dentro de otra, de repente sale y es mi hija. ¿Estamos todos locos? ¿Desde cuándo lo querés a tu hijo/a? Esta pregunta me martillaba la cabeza. Ante las frases "es lo mejor que te puede pasar", "te va a cambiar la vida", me entraba un miedo de no sentir todo eso y ser una mala persona sin sentimientos. Me preguntaba: "¿Cómo querés a una persona que no conocés?", "¡¿cómo querés a alguien que te vomita, que se hace encima arriba tuyo, que te interrumpe el sueño?!". Querés a tu hijo apenas nace y el amor va creciendo: las primeras miradas, las sonrisitas, los balbuceos. Estamos atentos a cualquier movimiento: "¡La mano, la mano, movió la mano!, ¡tenemos a una genia!", "tiene una mirada profunda, es una beba sensible, ¿te diste cuenta de que a las siete de la tarde le agarra cierta melancolía?". ¿Cómo es ser papá? En la película El cómico de la familia, Billy Cristal dice que el lugar más seguro del mundo era entre los brazos de su madre. Yo no sé si mi hija sentirá que los brazos de su madre o de su padre son el lugar más seguro del mundo, pero el otro día, un amigo la tuvo en brazos y se largó a llorar; me la pasó a mí y se tranquilizó. Me sentí papá, feliz, completo... el tipo más seguro del mundo. Al ratito, se hizo encima, tuve que cambiarla al tiempo que se movía de un lado para el otro y tardé más de quince minutos en vestirla. Me sentí cansado, transpirado y con millones de dudas acerca de si le había puesto bien el pañal y si la había abrigado bien. Fuente: http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1019020 Wanraich y los misterios femeninos El conductor sigue intentando develar los enigmas que hacen al vasto mundo de la mujer; esta vez, pretende desentrañar el problema del orgasmo femenino. “No sé cuándo acaban las mujeres... Debería sonar una alarma. Deberían levantar la mano. Tengamos una palabra clave: digan “idiosincrasia” y sabremos que es entonces. Los hombres, cuando acabamos, damos una señal más clara, más concreta: prendemos el televisor.” Perdón por la vanidad de autocitarme. Este párrafo pertenece al monólogo que hacía en Cómico 3. Era una de las partes que más disfrutaba y tal vez una de las partes en que la gente más se reía. El mundo femenino, complejo y misterioso. El mundo masculino, simple y a la vista. Los extremos, las diferencias. Dos mundos distintos y dos idiomas distintos, y parece que ni hombres ni mujeres somos bilingües. Me reencuentro con una amiga de la adolescencia: –Yo estaba muerta con vos, pero no te diste cuenta –me dice. –Pero si ni me mirabas. Y cuando te hablaba, me contestabas mal. –¿Y eso nunca te llamó la atención? –Sí, pensé que me odiabas. –Estaba loca por vos, no supiste darte cuenta. No entiendo Sin querer, tomé a una compañera de trabajo del brazo. La tomé con fuerza. –Me encanta que me agarren así –me dijo. Me sentí hombre, realizado. A la semana, la vi y no dudé en hacer lo mismo. –Soltame, bruto –se quejó. –Pero si me dijiste que te gustaba. –En ese momento me gustaba. No entiendo. Le pasó a un amigo. La mujer le propuso ir de compras un domingo. El se negó. A ella le encantó: “Me gusta que me digas ‘no’. Que no siempre aceptes lo que te pida”. No entiendo Escuché muchas veces a mujeres decir: “Me gusta, me parece lindo, pero no le ‘daría’”. Para un hombre es inexplicable esta idea. El hombre le “daría” incluso a la que no le gusta. No son pocas las veces que somos acusados de ser todos iguales y de manual. Pienso que es probable; habrá algunas diferencias, pero es posible que todos tengamos el mismo objetivo. Somos de manual, es cierto. Uno de diez páginas con fotos enormes y letras grandes. A veces pienso que las mujeres también son de manual, de uno de quinientas páginas. Un manual que en la primera parte dice una cosa, en la segunda dice todo lo contrario y en la tercera dice “continuará”, pero no se sabe cuándo, dónde y mucho menos cómo. Qué aburrido sería que lo supiéramos. Fuente: http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1013032 Los ratones de Wanraich La mucamita, el jumper, la lucha en el barro: el conductor se confiesa y se anima a desmitificar algunas de las fantasías masculinas más comunes. “No me gusta la pelea de mujeres en el barro”. Se ensucian, se agreden, se estropean. Disfruto cuando están limpias, se tratan bien y son dulces. “El jumper no tiene nada de especial”. Existe una apología de esta simple pollera como si fuera lo mejor que nos pasó, cuando en realidad es una vestimenta que utilizan mujeres jóvenes. En el código masculino es casi obligatorio excitarse con mujeres jóvenes. Por lo tanto, es forzada esta excitación. Habrá que ver quién usa el jumper, cómo le queda, cómo lo lleva y si quien lo lleva es tu sobrina. “Sacate ese disfraz, por favor.” ¿Hay algo que deserotice más que una mujer en la intimidad vestida de mucamita, maestra, bombero, obrera de construcción o batichica? No quiero reírme cuando tengo sexo. Es como cuando juego al fútbol: no hay risas, ni carcajadas, pero muchas veces la paso bien. Recuerdo a Woody Allen, que decía que el sexo era una de las cosas más divertidas que hacía sin reírse. “¿Podés parar de gritar, que hay vecinos?” Una multitud de hombres se cuelgan una medalla imaginaria después de decir frente a sus amigos: “No sabés cómo la hice gritar”. Es hermoso que ella la pase bien. Pero el grito exagerado me humilla; me hace sentir el nene que dibujó un árbol y la maestra le dice: “Sos el nuevo Picasso”. Si ante un mínimo roce, ella despliega una comparsa de alaridos, estamos más cerca de un programa de humor que de una noche apasionada. “Para tener sexo, nada mejor que una cama.” Hay gente que ya no sabe qué posición inventar. Como, por ejemplo, quien te dice: “Lo hicimos en el arco de La Bombonera que está de espaldas al Riachuelo”. Bueno, a lo mejor es la pareja que tenés que no te gusta. Un ratito en una calle oscura, puede ser. Alguna vez en un auto estacionado, bienvenido. Una noche de locura en una fiesta, lo acepto e incluso lo celebro. Pero lo mejor es un colchón grande. Fuente: http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1000191
¿HARTO del “Podría ser víctima de una falsificación de Software”? Gracias a este truco de Windows XP lograrán eliminar el mensaje de “Podría ser víctima de una falsificación de Software” de forma sencilla. Juro que a mi me funcionó. Deben seguir detalladamente los siguientes pasos: 1.- Abrir el explorador de Windows (Windows + E) y en la barra de menú ira Herramientas > Opciones de carpeta 2.- En la nueva ventana, seleccionar la pestaña Ver y en el listado de opciones desactivar la opción “Utilizar uso compartido simple de archivos (recomendado)”. La desactivación nos permitirá acceder a las propiedades de un fichero que debemos de modificar para poder eliminar el mensaje de falsificación de Software. 3.- Ahora debemos localizar el fichero en cuestión para eliminar el tedioso mensaje. Para ello: Inicio > Ejecutar > %WinDir%\system32. Con este comando accedemos a la carpeta System32 del sistema operativo. 4.- En System32 tenemos que localizar el fichero wgalogon.dll. Si no lo podemos encontrar es que posiblemente esté oculto. Para poderlo visualizarlo, en la misma ventana, pulsamos en Herramientas > Opciones de carpeta, seleccionamos la pestaña Ver y en el listado de opciones seleccionamos la opción de “Mostrar todos los archivos y carpetas ocultos”. 5.- Ahora ya tenemos que poder localizar el fichero wgalogon.dll. Una vez localizado, lo seleccionamos, pulsamos botón derecho y en el menú seleccionamos Propiedades. 6.- Ahora estamos en las propiedades del fichero wgalogon.dll. Debemos acceder a Seguridad > Opciones avanzadas para poder modificar las propiedades de este fichero: 7.- En esta ventana tenemos que desmarcar la opción “Heredar del objeto principal las entradas de permisos relativos a los objetos secundarios. Incluirlas junto con las entradas indicadas aquí de forma explícita”. 8.- Al seleccionar la opción de desmarcar aparece un mensaje de seguridad y pulsamos Copiar. Aplicamos y pulsamos Aceptar. Ahora estamos en la ventana de Propiedades del archivo wgalogon.dll. Para cada usuario, tenemos que eliminar el Permiso de Lectura y ejecución. Después de haber aplicado todos estos pasos, ya estamos en condición de reiniciar Windows XP y ya no aparecerá el molesto mensaje de “Podría ser víctima de una falsificación de Software”. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Espero que les sirva. Caso contrario, siempre pueden recurrir al Plan B que sería comprar Windows original, porque como diría Homero Simpson “Robar es malo”. Saludos y si les sirvió / gustó agradezcan.