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Usuario (Argentina)

BUSCANDO A MARITA Susana Trimarco se propuso encontrar a su hija desaparecida. Lo que descubrió fue un mundo oscuro de tráfico humano y prostitución forzada en el Interior de la República Argentina. POCO ANTES DE LA MEDIANOCHE DE UN SÁBADO de noviembre de 2002, un amigo dejó a Susana Trimarco cerca de un bar, en uno de los barrios más peligrosos de Tucumán, en la Argentina. “Si no salgo en una hora, pedí ayuda”, le dijo Susana. La abuela de 48 años, de apariencia juvenil y vestida con una minifalda de cuero, medias negras, botas y una escotada blusa, notó que las ventanas del local tenían rejas de acero. No era un bar común, sino un burdel, donde, según había escuchado, obligaban a chicas secuestradas a trabajar como prostitutas. Vestida como prostituta, Susana frecuentaba bares de mala muerte para averiguar si las chicas habían visto a Marita o sabían algo de ella. “Vengo a ver al dueño”, le dijo Susana al hombre corpulento y de aspecto peligroso que bloqueaba la entrada. “Tenemos una cita”. Con un gesto, el hombre le indicó que entrara. Cuando sus ojos se habituaron a la débil iluminación, vio que en el cuarto, muy austero, había cuatro chicas con semblante asustado: parecían tener unos 17 o 18 años y estaban vestidas con biquinis y botas de caña alta. Un hombre corpulento las vigilaba con atención. Susana creyó ver el contorno de una pistola bajo su camisa. Después de charlar un poco con el dueño, le dijo que estaba organizando un burdel propio y que necesitaba chicas. El dueño le dijo que no podía ayudarla, pero le dio los nombres de varios propietarios de “bares” que sí podrían hacerlo; estos se encontraban en La Rioja, una ciudad de 295.000 habitantes, a unos 400 kilómetros de Tucumán. Poco más tarde, al salir del local, Susana estaba más decidida que nunca. La historia sobre su negocio de prostitución había sido una pantalla: en realidad, estaba buscando a su hija desaparecida de 23 años, María de los Ángeles Verón. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=3IA9jvlZQlg LA PESADILLA DE SUSANA COMENZÓ EL 3 de abril de 2002, cuando Marita, como todos la llamaban, no volvió a casa después de una consulta médica. Aunque Marita tenía un departamento propio en Tucumán, una ciudad de 1,3 millones de habitantes a 1.300 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, ella y su hija de tres años, Micaela, habían pasado la noche en casa de Susana. La visitaban tan a menudo que era como su segundo hogar. Pasaron las horas y Susana y su esposo, Daniel Verón, comenzaron a preocuparse, pues Marita siempre los llamaba por teléfono cuando se retrasaba. Esa tarde, después de buscarla en el hospital donde tenía su cita y de preguntar por ella en el barrio, informaron sobre su desaparición en la comisaría local. “Debemos esperar 72 horas antes de iniciar una investigación —se limitó a decir un oficial—. Seguramente está con algún novio y regresará en uno o dos días”. Sin perder un instante, Susana y Daniel organizaron una cuadrilla de búsqueda. Alrededor de 50 parientes y amigos de Marita entregaron, por todo Tucumán, volantes caseros con su fotografía y varios números de contacto. Tres días más tarde, mientras Susana limpiaba la cocina, escuchó que golpeaban frenéticamente su puerta. Era un vecino que acababa de recibir un llamado anónimo de un hombre que decía haber visto a Marita. —¿Qué dijo? —gritó Susana. —Que Marita iba caminando por la vereda cuando un Fiat Duna rojo con vidrios polarizados se detuvo detrás de ella. Dos hombres salieron del auto y la sujetaron. Trató de escapar, pero la golpearon y la metieron en el asiento trasero. Las noticias siguieron empeorando. Tres días después, mientras Daniel entregaba volantes en el parque principal de la ciudad, un lugar frecuentado por prostitutas, una joven le dijo que había visto a Marita en un burdel de La Rioja. La policía no quiso investigar el testimonio de la joven y sólo tomó medidas después de muchas súplicas de Susana y de Daniel. A principios de mayo de 2002, la pareja acompañó a diez oficiales en una redada a un bar de La Rioja donde se sospechaba que tenían presa a Marita. Las jóvenes del local fueron alineadas y Daniel les dijo: “Si están aquí contra su voluntad, díganlo ahora y las sacaremos”. Después de una larga pausa, una chica miró a su alrededor con nerviosismo y dio un paso al frente. Más tarde le dijo a la pareja que se habían llevado a Marita poco antes de que ellos llegaran. Era evidente que alguien había advertido de la redada a los dueños. Hubo otras, pero ninguna dio resultado. Susana se dio cuenta de que si quería encontrar a su hija, tendría que hacerlo sola. “Tenemos que hacer algo, pues nadie se ocupará de devolvérnosla”, le dijo a Daniel. En diciembre de 2002, dejó su trabajo como asesora de un pueblo vecino y comenzó a viajar por el país en ómnibus atestados en busca de respuestas. Vestida, a menudo, como prostituta, frecuentaba bares de mala muerte como el de Tucumán y hablaba con las chicas para averiguar si habían visto a Marita o sabían algo de su paradero. También mostraba fotos de su hija a prostitutas que trabajaban en las calles. Para pagar su investigación, Susana se gastó la mayor parte de sus ahorros y vendió su casa, la de Marita y dos autos. Su obsesión implacable provocó finalmente que Daniel y ella se separaran. Como Marita había sido vista por última vez en La Rioja, Susana concentró ahí sus esfuerzos. Pero la policía local parecía decidida a detenerla: paró su ómnibus hacia La Rioja varias veces, y lo abordó con perros que no dejaban de ladrar. “¿Es usted la madre de Marita Verón? —le gritaban—. ¿Qué está haciendo aquí?”. Susana no se dejó intimidar y, con el paso del tiempo, comenzó a recibir la atención de la prensa. Varias radios tucumanas, atraídas por los volantes que circulaban en la ciudad, entrevistaron a Susana. Frente a la presión de los medios, la policía aumentó las redadas en bares y burdeles. Como respuesta, los traficantes iniciaron una campaña de intimidación en contra de Susana. En noviembre de 2003, conversaba con un amigo frente a su modesta casa amarilla, en una calle muy tranquila, cuando un auto con vidrios polarizados aceleró hacia ella. Logró evitarlo en el último segundo y, en lugar de huir, corrió tras él, gritando, “¡No les tengo miedo!”. Además, Susana empezó a recibir llamadas y mensajes de texto con amenazas. “Mi próximo mensaje será una bala en su cabeza”, decía uno. Finalmente, después de dos intentos más por atropellarla, una fuerza policial provincial puso su casa bajo protección las 24 horas del día. link: LAS REDADAS CONTINUARON Y FUERON LIBERADAS muchas otras chicas. Susana, que acompañaba a la policía con frecuencia, aprendió bastante sobre el mundo del comercio sexual. Andrea Darrosa escapó de un burdel de La Rioja en mayo de 2003. Al enterarse de la búsqueda de Susana, recordó haber visto a Marita y fue a la policía, que organizó una reunión entre ellas. Andrea le habló a Susana de los ocho años en los que vivió un infierno de abuso físico y psicológico. Fue obligada a consumir cocaína y otras drogas, y, para doblegarla, la golpeaban con mucha violencia. Supo de chicas embarazadas a las que les hacían abortos forzados con perchas de ropa y, una vez, vio al dueño de un burdel matar a una joven rompiéndole el cuello. Andrea le preguntó a Susana si podía quedarse con ella. “Ésta es tu casa y me ocuparé de cuidarte —le contestó—. No voy a permitir que nadie más te haga daño”. Además, consiguió que Andrea recibiera asesoría psicológica. Otras jóvenes en situaciones semejantes le contaron a Susana historias tan terribles como ésa. Muchas habían sido atraídas por avisos de búsqueda de modelos o actrices; a otras las habían secuestrado en las calles. Susana veía un poco de Marita en cada una de ellas. Por las noches, acostada en la cama, después de rezar por el regreso de Marita, agregaba: “Prometo hacer todo lo que pueda por ayudar a estas chicas”. La creciente cobertura mediática de los esfuerzos de Susana obligó a la sociedad argentina a confrontar el tema, largamente ignorado, del tráfico sexual y de la corrupción oficial que lo facilitaba. A través de una red cada vez mayor de madres de jóvenes desaparecidas, reunió a más de 200 manifestantes y, en abril de 2005, las guió por las calles de La Rioja para exigir más acciones para liberar a las jóvenes obligadas a ejercer la prostitución. Su cruzada llamó la atención de otros países de América Latina. En julio de 2005, la revista femenina chilena Paula llamó a Susana un “ícono” de la lucha en contra del tráfico humano. Muchas madres de jóvenes secuestradas en toda la Argentina recurrían a ella en lugar de acudir a la policía. Susana hablaba con cada una de ellas y hacía todo lo posible por ayudarlas. El 12 de marzo de 2006, Jessica Cativa, de 20 años, fue secuestrada cerca de su casa, en Tucumán. Su madre, desesperada, llamó a Susana. A sabiendas de que ésta se comunicaría con los medios y con sus contactos en el Gobierno si no estaba satisfecha con la investigación, la policía reaccionó con rapidez cuando Susana pidió su ayuda. En pocas horas ya había policías que buscaban a Jessica por toda la ciudad y pasaban la voz de que el culpable debía liberarla. Funcionó: Jessica fue puesta en libertad dos días después. Más de 200 jóvenes le deben su libertad a Susana, ya sea por sus acciones en burdeles o por la presión que ejerció sobre los traficantes. Además de ayudar a las víctimas y a sus familias, Susana ha viajado por todo el país para impulsar la promulgación de una ley que convierta al tráfico humano en un delito federal. También está ejerciendo presión para que se establezca una oficina nacional de ayuda a las víctimas. A PRINCIPIOS DE MARZO DEL AÑO PASADO, ella recibió un llamado de la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires: era una de las diez mujeres seleccionadas para recibir el Premio Internacional Mujeres de Valor. El 7 de marzo, Susana se presentó en el Departamento de Estado, en Washington, D.C.. “Su valerosa lucha me hace sentir orgullosa de ser mujer —le dijo la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice—. Que sus gritos sean escuchados en toda Latinoamérica y en el mundo entero”. Eugenio Ambrosi, director en América Latina de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), concuerda en que la contribución de Susana ha sido enorme. “Se ha puesto en un gran peligro, ha salvado a mucha gente y ha arrojado luz sobre la magnitud del problema del tráfico humano en la Argentina”. Según la OIM, en 2006 desaparecieron en el país casi 500 mujeres. Se sospecha que, en su mayoría, fueron secuestradas o atraídas con engaños por los traficantes. Muchas de estas jóvenes son obligadas a trabajar en burdeles de diversos países de Latinoamérica; otras son enviadas a sitios remotos en Norteamérica y Europa. Después de que Susana recibió el premio, el gobernador de Tucumán le ofreció su ayuda, y ella le pidió que estableciera una fuerza policial de alto nivel dedicada a investigar estos crímenes. Desde julio de 2007, sus oficiales han investigado 110 casos y han rescatado a 15 jóvenes. “Mi misión ya no es buscar sólo a Marita —declara Susana—, sino también a todas las chicas que han desaparecido en este país, así como ayudar y proteger a las que han sido liberadas”. EN OCTUBRE PASADO, SUSANA CREÓ la Fundación María de los Ángeles por la lucha contra la trata de personas en Tucumán y Buenos Aires, que ayuda a las víctimas de tráfico sexual a obtener atención médica y psicológica, así como techo y comida. http://www.fundacionmariadelosangeles.org Fuente Las imágenes son de carácter ilustrativo. Noticia del fallo en la causa
![La Segunda Guerra Mundial [Primera Parte]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2013/06/01/CAAE2A47C.jpg-u5ZyGX0WqLp.webp)
Bueno amigos, en esta serie de post les voy a dejar información completísima sobre la Segunda Guerra Mundial, uno de los más grandes y terribles acontecimientos del siglo XX: imágenes, datos, vídeos, etc. Espero que toda esta información sea de su agrado y les pueda ser útil en algún momento. Para ir ordenados, crearé varios posts que irán "agrupados" por años, para cubrir todos los acontecimientos que ocurrieron. En algunos post quizás veamos algunos meses únicamente, todo depende de lo que haya sucedido en ese tiempo. CONTENIDO DEL POST 1. La Segunda Guerra Mundial 2. La situación después de la I Guerra Mundial 2.1 Las causas de la guerra 2.1.1 El fracaso de los esfuerzos de paz 2.1.2 El ascenso del fascismo 2.1.3 La formación del Eje 2.1.4 La agresión alemana en Europa LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar que comenzó en 1939 como un enfrentamiento bélico europeo entre Alemania y la coalición franco-británica, y que se extendió hasta afectar a la mayoría de las naciones del planeta y cuya conclusión en 1945 supuso el nacimiento de un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La II Guerra Mundial requirió la utilización de todos los recursos humanos y económicos de cada Estado y fue un conflicto único en los tiempos modernos por la violencia de los ataques lanzados contra la población civil y por el genocidio (el exterminio de judíos, gitanos, homosexuales y otros grupos) llevado a cabo por la Alemania nacionalsocialista (nazi) como un objetivo específico de la guerra. Los principales factores que determinaron su desenlace fueron la capacidad industrial y la cantidad de tropas. En los últimos momentos de la lucha se emplearon dos armas radicalmente nuevas: los cohetes de largo alcance y la bomba atómica. No obstante, el tipo de armamento empleado durante casi todo el enfrentamiento fue similar al de la I Guerra Mundial, aunque con ciertas mejoras. Las principales innovaciones se aplicaron a las aeronaves y a los carros de combate. LA SITUACIÓN DESPUES DE LA I GUERRA MUNDIAL Las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles de 1919 a la derrotada Alemania provocaron una oleada de protestas en ese país, como la manifestación captada en esta fotografía, que demandaba su revisión. El resultado de la I Guerra Mundial fue decepcionante para tres de las grandes potencias implicadas. Alemania, la gran derrotada, albergaba un profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra impuestas en 1919 por el Tratado de Versalles. Italia, una de las vencedoras, no recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones. Japón, que se encontraba también en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores posesiones en Asia oriental. Las causas de la guerra Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos alcanzaron, por su parte, los objetivos previstos en el conflicto iniciado en 1914. Habían logrado que Alemania limitara su potencial militar a una cifra determinada y reorganizaron Europa y el mundo según sus intereses. No obstante, los desacuerdos políticos entre Francia y Gran Bretaña durante el periodo de entreguerras (1918-1939) fueron frecuentes, y ambos países desconfiaban de su capacidad para mantener la paz. Estados Unidos, desengañado con sus aliados europeos, que no pagaron las deudas contraídas en la guerra, inició una política aislacionista. El fracaso de los esfuerzos de paz Durante la década de 1920 se llevaron a cabo varios intentos para lograr el establecimiento de una paz duradera. En primer lugar, en 1920 se constituyó la Sociedad de Naciones, un organismo internacional de arbitraje fundado un año antes, en el que los diferentes países podrían dirimir sus disputas. Los poderes de la Sociedad quedaban limitados a la persuasión y a varios grados de sanciones morales y económicas que los miembros eran libres de cumplir según su criterio. En la Conferencia de Washington (1921-1922), las principales potencias navales acordaron limitar el número de naves a una proporción establecida. Los Tratados de Locarno, firmados en esta ciudad suiza en una conferencia celebrada en 1925, garantizaban las fronteras franco-alemanas e incluían un acuerdo de arbitraje entre Alemania y Polonia. Durante la celebración del Pacto de París (1928), 63 naciones firmaron el Tratado para la Renuncia a la Guerra, también denominado Pacto Briand-Kellogg, por el que renunciaron a la guerra como instrumento de sus respectivas políticas nacionales y se comprometieron a resolver los conflictos internacionales por medios pacíficos. Los países signatarios habían decidido de antemano no incluir las guerras de autodefensa en esta renuncia a los medios bélicos. El ascenso del fascismo Uno de los objetivos de los vencedores de la I Guerra Mundial había sido hacer del mundo un lugar seguro para la democracia; la Alemania de posguerra (cuyo régimen es conocido como la República de Weimar) adoptó una Constitución democrática, al igual que la mayoría de los estados reconstituidos o creados después de la contienda. Sin embargo, en la década de 1920 proliferaron los movimientos que propugnaban un régimen basado en el totalitarismo nacionalista y militarista, conocido por su nombre italiano, fascismo, que prometía satisfacer las necesidades del pueblo con más eficacia que la democracia y se presentaba como una defensa segura frente al comunismo. Benito Mussolini estableció en Italia en 1922 la primera dictadura fascista. La formación del Eje Hitler y el nacionalsocialismo Líder del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (nazi) desde 1921, Adolf Hitler accedió al poder en Alemania en 1933. Sus vehementes discursos sedujeron a millones de ciudadanos de su país. Adolf Hitler, presidente desde 1921 del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo, impregnó de racismo su propio movimiento fascista, el nacionalsocialismo. Prometió cancelar el Tratado de Versalles y conseguir un mayor Lebensraum (en alemán, ‘espacio vital’) para el pueblo alemán, un derecho que éste merecía, a su juicio, por pertenecer a una raza superior. La Gran Depresión que se produjo a finales de 1929 y se extendió a los comienzos de la década de 1930 afectó profundamente a Alemania. Los partidos moderados no llegaban a ningún acuerdo con respecto a las posibles soluciones, y un gran número de ciudadanos depositó su confianza especialmente en los nazis. Hitler fue nombrado canciller de Alemania en 1933 y de inmediato se erigió en dictador tras una serie de maniobras políticas e instituyó el llamado III Reich. El führer alemán Adolf Hitler reclamó a los soldados alemanes y miembros del partido nazi reunidos en Nuremberg que se mantuvieran fieles a la idea de que ellos formaban una raza superior que merecía un destino mejor, basado en un Lebensraum ('espacio vital') adicional y un nivel de vida más alto. Hitler era un ferviente orador, capaz de cautivar a su auditorio. En 1938, había conseguido organizar el Ejército mejor equipado y entrenado del mundo. Japón no adoptó un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de características similares. Los militares japoneses se anticiparon a Hitler a la hora de desmantelar la situación mundial. Aprovecharon un pequeño enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual Shenyang) en 1931 como pretexto para apoderarse de Dongbei Pingyuan (Manchuria), en donde constituyeron el Estado de Manchukuo en 1932. Asimismo, ocuparon entre 1937 y 1938 los principales puertos de China. Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española (1936-1939), en la que participó en defensa de los militares rebeldes junto con las tropas italianas de Mussolini, que pasaron a apoyar a los insurrectos españoles después de haber conquistado Etiopía (1935-1936) en un breve conflicto armado. Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón (además de otros estados como Hungría, Rumania y Bulgaria por ejemplo) desde 1936, cuando los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1941 (cuando Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje Roma-Berlín-Tokio. La agresión alemana en Europa Hitler inició su propia campaña expansionista con la Anschluss (en alemán, ‘anexión’ o ‘unión’) de Austria en marzo de 1938, para lograr la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia lo apoyó, y los británicos y franceses, intimidados por el rearme de Alemania, aceptaron que Hitler alegara que la situación de Austria concernía a la política interior alemana. Estados Unidos había limitado drásticamente su capacidad para actuar contra este tipo de agresiones después de haber aprobado una ley de neutralidad que prohibía el envío de ayuda material a cualquiera de las partes implicadas en un conflicto internacional. Adolf Hitler reorganizó las Fuerzas Armadas alemanas y envió tropas a Renania y Austria en una operación que violaba el Tratado de Versalles, firmado por las autoridades alemanas al concluir la I Guerra Mundial. El Ejército de Hitler conquistó Checoslovaquia, Polonia, Dinamarca, Luxemburgo, los Países Bajos, Bélgica, Noruega y Francia. En septiembre de 1938, Hitler amenazó con declarar la guerra para anexionarse la zona de la frontera occidental de Checoslovaquia, los Sudetes, con sus 3,5 millones de ciudadanos de lengua alemana. El primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, inició una serie de conversaciones que concluyeron a finales de mes con el Pacto de Munich, en el que los checoslovacos, instados por británicos y franceses, renunciaban a los Sudetes a cambio de que Hitler se comprometiera a no apoderarse de más territorios checos. No obstante, este acuerdo no tardó en convertirse en un apaciguamiento infructuoso: Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. El gobierno británico, alarmado por esta nueva agresión y las amenazas proferidas por Hitler contra Polonia, se comprometió a ayudar a este país en el caso de que Alemania pusiera en peligro su independencia. Francia también estableció un tratado de defensa mutua con Polonia. La otra vertiente de la política de apaciguamiento tenía como protagonista a la URSS. Iósiv Stalin, el máximo dirigente soviético, había ofrecido ayuda militar a Checoslovaquia durante la crisis de 1938, pero su proposición no fue tenida en consideración por ninguna de las partes del Pacto de Munich. Ahora que existía la amenaza de una guerra, ambos bandos procuraban obtener la alianza soviética, pero fue Hitler el que realizó la oferta más atractiva. El Pacto Germano-soviético se firmó en Moscú en la madrugada del 23 de agosto de 1939. En el comunicado hecho público al día siguiente, Alemania y la URSS acordaban no luchar entre sí; existía, no obstante, un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania. En 1938, el primer ministro británico Neville Chamberlain y los representantes de Francia e Italia firmaron el Pacto de Munich con el líder alemán Adolf Hitler, que lograba así la cesión de los Sudetes (región de Checoslovaquia de habla alemana) a Alemania. Chamberlain anunció que se había alcanzado "la paz en nuestro tiempo", pero el acuerdo sólo consiguió demorar la guerra. Esto fue todo por hoy gente. En este post abarcamos los orígenes de la Segunda Guerra Mundial. Para el próximo post comenzaremos a hablar de las operaciones militares, que comenzaron el día 1 de septiembre de 1939. ¿Recomendación? Sígueme para estar al tanto de los próximos posts sobre el tema. Espero que les haya gustado el post, y sobre todo que les haya sido útil. Bibliografía: "Segunda Guerra Mundial." Microsoft Encarta 2009 Biblioteca Premium DVD. ¡Saludos!
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Bueno amigos, en esta serie de post les voy a dejar información completísima sobre la Segunda Guerra Mundial, uno de los más grandes y terribles acontecimientos del siglo XX: imágenes, datos, vídeos, etc. Espero que toda esta información sea de su agrado y les pueda ser útil en algún momento. Para ir ordenados, crearé varios posts que irán "agrupados" por años, para cubrir todos los acontecimientos que ocurrieron. En algunos post quizás veamos algunos meses únicamente, todo depende de lo que haya sucedido en ese tiempo. La Segunda Guerra Mundial (Megapost) [Primera Parte]: La situación después de la Primera Guerra Mundial. Las causas de la guerra. CONTENIDO DEL POST 3. Las operaciones militares 3.1 Primera Fase: La supremacía del Eje 3.1.1 La Guerra Relámpago en Polonia 3.1.2 La guerra ficticia 3.1.3 La guerra Ruso-finesa 3.1.4 Dinamarca y Noruega 3.1.5 Los Países Bajos 3.1.6 La derrota de Francia 3.1.7 La batalla de Inglaterra 3.1.8 Los Balcanes y el norte de África (1940-1941) LAS OPERACIONES MILITARES Los ejércitos alemanes marcharon sobre Polonia a primeras horas de la mañana del 1 de septiembre de 1939. Los británicos y los franceses declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero no tenían intención de prestar ayuda a los polacos. Primera Fase: La supremacía del Eje El número de tropas de las fuerzas alemanas y polacas era prácticamente similar. Hitler envió 1,5 millones de soldados y el mariscal polaco Edwar Rydz-Smigly esperaba reunir 1,8 millones de hombres. Sin embargo los alemanes contaban con seis divisiones panzer (‘acorazadas’) y cuatro divisiones motorizadas; los polacos sólo disponían de una brigada acorazada, una motorizada y algunos batallones de carros de combate. Las Fuerzas Aéreas alemanas estaban formadas por 1.600 aeronaves de último modelo, mientras que la mitad de los 935 aviones polacos eran obsoletos. La guerra relámpago en Polonia Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939. El Ejército polaco esperaba que el ataque se produjera a lo largo de la frontera polaca, pero Hitler puso en práctica una nueva estrategia denominada blitzkrieg (guerra relámpago): multitud de bombarderos alemanes destruyeron los ferrocarriles de Tczew —como muestra la imagen—, lo que imposibilitó la movilización militar de las fuerzas polacas. Cientos de tanques arrollaron las defensas polacas y se adentraron en el país. Los polacos ofrecieron una gran resistencia, pero la Unión Soviética invadió el este del país el 17 de septiembre. A finales de ese mes, Polonia ya había caído. La estrategia polaca consistía en una rígida defensa de toda la frontera y preveía varias semanas de escaramuzas preliminares con los alemanes. No obstante, ambos cálculos resultaron incorrectos. En la mañana del 1 de septiembre, oleadas de bombarderos alemanes atacaron las líneas férreas y bloquearon la movilización polaca. Durante los cuatro días siguientes, dos grupos militares —procedentes de Prusia Oriental y Silesia, respectivamente— abrieron el paso a las unidades de avance acorazadas que se dirigían con rapidez hacia Varsovia y Brest. En esto consistía la blitzkrieg (en alemán, ‘guerra relámpago’): desplegar de forma simultánea fuerzas acorazadas, aviación e infantería para realizar un movimiento en forma de pinza y envolver al enemigo en un breve espacio de tiempo. Los alemanes rodearon Varsovia entre el 8 y el 10 de septiembre, bloqueando a las fuerzas polacas al oeste de la capital. El 17 de septiembre, un segundo y más profundo movimiento envolvente se cerró cerca de Brest. Ese mismo día, el Ejército Rojo soviético atacó la frontera. Prácticamente toda Polonia había sido invadida el 20 de septiembre; el 6 de octubre capituló el fuerte de Kock, último bastión de la resistencia polaca. La guerra ficticia Si los franceses y británicos hubieran lanzado una ofensiva por el oeste, Polonia habría podido proseguir la lucha, pero la campaña tendría que haber sido asumida principalmente por los franceses hasta que llegaran suficientes fuerzas británicas; sin embargo, la estrategia de Francia era eminentemente defensiva y consistía en defender la Línea Maginot, fuertemente fortificada. Tras la fulgurante invasión de Polonia, ninguno de los dos bandos emprendió nuevas acciones. Los británicos y franceses, un tanto inquietos, comenzaron a elaborar planes para evitar una nueva guerra mundial. Hitler realizó una oferta de paz con poca convicción, a la vez que ordenaba a sus generales prepararse para atacar los Países Bajos y Francia. El Alto Mando Alemán, que no confiaba en poder repetir en Francia la ofensiva realizada en Polonia, solicitó más tiempo para conquistar los Países Bajos, Bélgica y la costa francesa del canal de la Mancha. Salvo en el mar, donde los submarinos alemanes asediaban a las naves mercantes y la Armada británica había impuesto el bloqueo, fue tan escasa la actividad en las primeras semanas de octubre que la prensa estadounidense denominó a esta situación la ‘guerra ficticia’. La guerra Ruso-finesa El 30 de noviembre, después de dos meses de discusiones diplomáticas, la URSS declaró la guerra a Finlandia, iniciándose así la denominada Guerra Ruso-finesa. Stalin estaba decidido a llevar a cabo su propia guerra relámpago, pero los fineses, mandados por el mariscal Carl Gustaf Emil von Mannerheim resistieron el ataque inicial de unas tropas soviéticas superiores en número, y continuaron la lucha al año siguiente. La ofensiva sobre Finlandia realizada por la URSS suscitó la indignación de la opinión mundial y brindó una oportunidad a los británicos y franceses. Éstos habían centrado su atención desde tiempo atrás en la mina de hierro de la ciudad sueca de Kiruna, que representaba la principal fuente de este mineral para Alemania. Durante el verano, la mena era enviada a Alemania a través del mar Báltico; en invierno, era trasladada al puerto noruego de Narvik —sin hielo pese a la época— y después embarcada en naves que atravesaban las aguas neutrales de Noruega. El ferrocarril de Narvik-Kiruna también se unía por el este con los ferrocarriles fineses; por lo tanto, una fuerza anglo-británica mandada para ayudar a Finlandia estaría automáticamente en posición de ocupar Narvik y Kiruna. El problema era conseguir que Noruega y Suecia cooperaran, a lo cual ambas se negaron. En Alemania, el jefe de operaciones navales, el almirante Erich Raeder, apremió a Hitler para que invadiera Noruega, con lo que quedaría garantizada la seguridad de los puertos del océano Atlántico, pero el Führer no mostró interés por este plan hasta finales de enero de 1940. Las primeras observaciones sugerían que la mejor forma de invadir Noruega era realizar desembarcos simultáneos en las ocho ciudades portuarias que se encontraban entre Narvik y Oslo. Dinamarca, que no representaba ninguna dificultad desde el punto de vista militar, podría favorecer el desarrollo del plan, puesto que disponía de aeródromos cercanos a Noruega. Dinamarca y Noruega Stalin, que temía una intervención extranjera, puso fin a la Guerra Ruso-finesa el 8 de marzo y estableció unos términos que obligaban a Finlandia a entregar ciertos territorios, pero le permitían conservar su independencia. Los británicos y los franceses necesitaban entonces encontrar un pretexto para realizar su plan de invasión de Narvik y Kiruna; decidieron situar minas en las inmediaciones del puerto de Narvik. Su objetivo era provocar una reacción violenta por parte de los alemanes, lo que les permitiría pasar al lado noruego y llegar así hasta Narvik. Hitler aprobó el plan de invasión de Noruega y Dinamarca el 2 de abril, y los buques de guerra se hicieron a la mar el día 7. Dinamarca se rindió inmediatamente, y los desembarcos de tropas efectuados el día 9 se realizaron con éxito en todos los puntos previstos salvo en Oslo, que fue ocupado por los alemanes al atardecer; no obstante, el gobierno noruego, que había decidido luchar, se trasladó a Elverum. Aunque los noruegos, con la colaboración de 12.000 soldados británicos y franceses, consiguieron resistir en la zona que se extendía entre Oslo y Trondheim hasta el 3 de mayo. La situación en Narvik era diferente. Allí, 4.600 alemanes luchaban contra 24.600 británicos, franceses y noruegos respaldados por los cañones de la Armada británica. Los alemanes resistieron en Narvik hasta el 28 de mayo; tuvieron que retroceder hasta la frontera con Suecia en la primera semana de junio, pero cuando estaban a punto de rendirse, las derrotas militares sufridas por los aliados en Francia obligaron a los británicos y franceses a reclamar a las tropas destacadas en Narvik. Los Países Bajos Al llegar la primavera, Hitler había elaborado un proyecto mejor para la campaña contra Francia y los Países Bajos. El primer plan consistía en atravesar Bélgica tal y como se había hecho durante la I Guerra Mundial. Sin embargo, el general Erich von Manstein y algunos de sus asesores le habían persuadido para que trasladara el grueso de sus tropas al sur de Luxemburgo y al bosque de las Ardenas, puesto que el enemigo nunca esperaría que se realizara un ataque desde esta zona. Los carros de combate podrían marchar con rapidez hacia el noroeste desde las Ardenas después de alcanzar la costa y derrotar al enemigo en Bélgica; retrocederían y atacarían por el sureste, desde la retaguardia de los ejércitos franceses situados en la Línea Maginot. Cuando comenzó el ataque el 10 de mayo de 1940, ambos bandos disponían aproximadamente del mismo número de tropas y carros de combate, aunque las fuerzas aéreas alemanas eran superiores a las de los aliados. No obstante, la ventaja decisiva de los alemanes consistía en que habían planeado todos sus movimientos detalladamente. Sus oponentes tuvieron que improvisar una estrategia, debido en parte a que belgas y neerlandeses se mantuvieron neutrales hasta el último momento. Además, los británicos y los franceses no estaban preparados para hacer frente a las fuerzas acorazadas alemanas. Los carros de combate aliados se dispersaban entre la infantería, mientras que los de los alemanes se mantenían juntos en un grupo panzer (‘acorazado’). El 10 de mayo, las tropas aerotransportadas alemanas llegaron a Bélgica y los Países Bajos para apoderarse de los aeródromos, puentes y la gran fortaleza belga de Eben-Emael. El Ejército neerlandés se rindió el 14 de mayo, varias horas después de que los bombarderos destruyeran la zona financiera de Rotterdam. Ese mismo día, el grueso de las fuerzas alemanas partió de las Ardenas por la retaguardia de los ejércitos británicos y franceses que apoyaban a las tropas belgas, en dirección a la costa. La derrota de Francia El general francés Henri Philippe Pétain se distinguió durante la I Guerra Mundial por su brillante defensa de Verdún. Ya en la II Guerra Mundial, después de que Francia fuera invadida por Alemania en 1940 solicitó un armisticio y estableció su gobierno en Vichy con el consentimiento alemán, desde donde gobernó la zona del país que no se hallaba bajo el control directo de los invasores. Su régimen colaboracionista y de corte fascista le llevó a huir cuando en 1944 los aliados desembarcaron en Francia. Procesado por traición, se le declaró culpable de "entendimiento con el enemigo" y fue condenado a muerte en agosto de 1945, aunque consiguió la conmutación de esa sentencia por la de cadena perpetua. El 20 de mayo, el grupo panzer tomó la ciudad francesa de Abbeville, situada en la desembocadura del río Somme, y comenzó a avanzar hacia el norte a lo largo de la costa. Hacia el 26 de mayo, los británicos y los franceses se vieron obligados a retroceder hasta una estrecha playa que se encontraba en los alrededores de Dunkerque. El rey belga, Leopoldo III, capituló al día siguiente. Destructores y pequeñas embarcaciones de todo tipo consiguieron evacuar de Dunkerque a 338.226 hombres en un salvamento heroico propiciado por la actitud del general alemán Gerd von Rundstedt, que ordenó a sus carros de combate que se detuvieran a fin de preservarlos para la siguiente fase de la operación. La marcha de los tanques y aviones alemanes hacia el norte de la Línea Maginot en mayo de 1940 no había sido prevista por el Ejército francés. Aunque ambas fuerzas estaban equiparadas en cuanto a efectivos y tanques, los alemanes contaban con más aeronaves y con un plan de invasión. La blitzkrieg (guerra relámpago) obligó a las tropas francesas a retirarse de forma desordenada, y el gobierno francés cayó cuando los alemanes marcharon hacia París el 14 de junio. La campaña contra Francia comenzó el 5 de junio. Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña el 10 de junio. La Línea Maginot, que sólo dejaba a merced del enemigo la frontera con Bélgica, no había sufrido el más mínimo daño, pero el comandante de las fuerzas francesas, el general Maxime Weygand, no disponía de ningún medio para proteger París por el norte y el oeste. El 17 de junio, el mariscal Henri Philippe Pétain, nombrado jefe de gobierno el día anterior solicitó un armisticio, que fue firmado el 22 de junio, en el que se acordó que Alemania controlaría el norte y la franja atlántica de Francia. Pétain estableció la capital de su gobierno en Vichy el 1 de julio, en la zona no ocupada del sureste, y constituyó así uno de los regímenes colaboracionistas más significativos de cuantos se crearon durante la II Guerra Mundial. La batalla de Inglaterra Desde septiembre de 1940 hasta julio de 1941, Londres y otras importantes ciudades británicas sufrieron las trágicas consecuencias de los intensos bombardeos de la aviación alemana. Sin embargo, la ofensiva fracasó; Gran Bretaña resistió y los planes bélicos de Adolf Hitler se vieron frustrados. La importancia de este episodio fue capital para el curso de la II Guerra Mundial; consciente de ello, el entonces primer ministro británico, Winston Churchill, llegó a afirmar que “nunca antes en el campo de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos". En el verano de 1940, Hitler dominaba Europa desde el noruego cabo Norte hasta los Pirineos. Su único enemigo activo —Gran Bretaña, gobernada desde mayo por un nuevo primer ministro, Winston Churchill— juró continuar la lucha. El Ejército británico había abandonado la mayor parte de su armamento en las playas de Dunkerque. Stalin no pensaba desafiar a Hitler. Ante la caída de Francia, Estados Unidos inició el primer reclutamiento realizado en tiempo de paz de toda su historia e incrementó considerablemente su presupuesto militar. Las aeronaves de Hitler debían aniquilar a las Fuerzas Aéreas Reales británicas (RAF) para poder invadir Gran Bretaña. El dirigente alemán subestimó la eficacia de los radares británicos y de los cazas Hurricane y Spitfire. Este último (que aparece en la fotografía) podía volar a altas velocidades, realizar virajes muy cerrados y ganar altura rápidamente, lo que le permitía dejar atrás a la mayor parte de los cazas alemanes de la Luftwaffe. Gracias a esta táctica, unida a la eficacia de la defensa, los británicos consiguieron la victoria en la batalla de Inglaterra. Los alemanes confiaban en vencer a los británicos obligándoles a que se rindieran por falta de suministros. La batalla del Atlántico comenzó en junio de 1940 y en ella se recurrió a la guerra submarina para cortar el transporte de suministros británicos. Los alemanes contaban ahora con bases submarinas en Noruega y Francia. En los primeros momentos del conflicto, disponían únicamente de 28 submarinos, pero se estaban construyendo muchos más. El método más rápido de acabar con los británicos era una invasión, pero esto implicaba cruzar el canal de la Mancha; Hitler no se arriesgaría a emprender esta acción a menos que se neutralizara antes a la Royal Air Force (Fuerzas Aéreas Reales británicas o RAF). Por lo tanto, la batalla de Inglaterra se desarrolló en el aire, no en las playas. Los alemanes bombardearon puertos, aeródromos y ciudades británicas durante agosto y parte de septiembre de 1940, pero los daños causados, si bien graves para la población civil, resultaron poco decisivos desde el punto de vista militar previsto por los alemanes, por lo que el 17 de septiembre de 1940, Hitler pospuso la invasión de las islas Británicas indefinidamente. Los Balcanes y el norte de África (1940-1941) En realidad, Hitler había comunicado a sus generales a finales de julio de 1940 que la siguiente ofensiva tendría lugar en la URSS. El Führer pensaba que los británicos continuaban combatiendo porque esperaban que estallara un conflicto entre Alemania y la URSS; una vez que se hubiera derrotado a los soviéticos y las posiciones británicas en la India y Oriente Próximo se vieran amenazadas, Gran Bretaña firmaría la paz. Persuadido por sus asesores militares, Hitler pospuso la ofensiva sobre la Unión Soviética hasta la primavera para eludir las dificultades climáticas que hubieran supuesto realizarla durante el invierno. El líder militar alemán Erwin Rommel fue ascendido a mariscal de campo después de haber desplegado su talento militar en la guerra librada en el desierto del norte de África durante la II Guerra Mundial. Tras ser derrotado por el teniente general británico Bernard Montgomery en 1942, Hitler le encargó defender las playas de Normandía (en el norte de Francia) ante la invasión aliada que habían previsto. Mientras tanto, Mussolini había emprendido en septiembre de 1940 un ataque sin éxito sobre Egipto —bajo dominio británico— desde la colonia italiana de Libia y había intentado invadir Grecia un mes después con resultados similares. En respuesta a esta última operación, los británicos ocuparon los aeródromos de Creta y Grecia. Para impedir que los aviones británicos tuvieran a su alcance los campos petrolíferos de Ploieşti (Rumania), Hitler comenzó a preparar una campaña contra Grecia en noviembre. A principios de 1941, las fuerzas británicas obligaron a los italianos a replegarse sobre Libia, y Hitler envió al general Erwin Rommel en el mes de febrero con una fuerza con dos divisiones de carros de combate, el Afrika Korps, para ayudar a sus aliados italianos. Debido a que las tropas alemanas necesitaban cruzar Rumania y Hungría para llegar hasta Grecia y la Unión Soviética, Hitler logró incluir a ambos estados en la alianza del Eje en noviembre de 1940; Bulgaria se unió en marzo de 1941. Cuando Yugoslavia se negó a adherirse al Eje, Hitler ordenó la invasión de este país. Yugoslavia: Las operaciones alemanas contra Grecia y Yugoslavia dieron comienzo el 6 de abril de 1941. La principal dificultad del ataque sobre Yugoslavia consistía en conseguir que un ejército de nueve divisiones procedentes de Alemania y Francia se trasladara unido hasta el objetivo en menos de nueve días. El 10 de abril se lanzaron varios ataques sobre Belgrado, que cayó el 13 de abril, y el Ejército yugoslavo se rindió al día siguiente. Sin embargo, fue más sencillo conquistar este país que conservarlo, ya que las guerrillas —los chetniks serbios, dirigidos por Draza Mihaílovic, y los partisanos, liderados por Tito— presentaron batalla durante toda la guerra. Grecia: El Ejército griego, a diferencia del yugoslavo, se movilizó por completo para defender la Línea de Metaxás, conjunto de fortificaciones al noreste de Salónica. Mediante un pequeño avance hacia esta ciudad, los alemanes consiguieron que el 9 de abril se rindiera casi la mitad del Ejército griego. El I Ejército de Grecia, procedente de Albania, quedó cercado en el paso de Metsovón y se rindió el 22 de abril, mientras que las fuerzas británicas se retiraron hacia el sur. A continuación, los rápidos ataques de los alemanes —sobre el istmo de Corinto y el Peloponeso— obligaron a los británicos a realizar una evacuación que se saldó con la pérdida de 12.000 hombres. A finales de mayo la isla de Creta quedó en poder de los alemanes. Mientras tanto, Rommel había lanzado una contraofensiva sobre los británicos en Libia, expulsándoles del país, excepto a una guarnición aislada en Tobruk, en abril de 1941. Esto fue todo por hoy gente. En este post abarcamos la formación de las potencias del eje, y cómo fueron las primeras batallas de la Segunda Guerra Mundial. Para el próximo post comenzaremos a hablar de la expansión mundial de la Guerra. ¿Recomendación? Sígueme para estar al tanto de los próximos posts sobre el tema. Espero que les haya gustado el post, y sobre todo que les haya sido útil. Bibliografía: "Segunda Guerra Mundial." Microsoft Encarta 2009 Biblioteca Premium DVD. ¡Saludos!