ferreccio73
Usuario (Argentina)
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Registrate y eliminá la publicidad! Mini-Intro: Gustavo Salas es un autor Argentino al que comenze a ller gracias a la Fierro. Espero que lo disfruten tanto como yo. Trabajos:
Registrate y eliminá la publicidad! Yo contra el mundo. Yo contra los deportes de riesgo Yo contra el gremio gastronómico! Yo contra los que arreglan cosas! Yo contra la exclusión social! Yo contra las consecuencias no deseadas de la oferta de sexo callejero! Yo contra los conejitos de Pascua! Yo contra los turistas! ¡Yo contra el Periodismo Político! Yo Contra los Funcionarios Siameses! Yo Contra las Caritas de las Remeras! Yo contra la Música! Yo contra la Amistad! Yo contra las Estatuas Vivientes! Yo contra el Ketchup no Solicitado! Yo contra los Miedos Argentinos! Yo contra la Grasa Corporal! Yo contra la Historia Oficial del Génesis! Yo contra la Ley del Doblaje! Yo contra la Ley del Doblaje ! (Parte 2) Yo contra la Ley del Doblaje! (Parte 3) Yo contra le Ley del Doblaje! (Final) Yo contra Agulla & Baccetti! Yo contra la Navidad! Yo Contra los Padres! Yo Contra las Situaciones Incómodas (Remate Poético)! Yo Contra las Situaciones Incómodas (Remate 3)! Yo Contra las Situaciones Incómodas (Remate 2)! Yo Contra las Situaciones Incómodas! Yo contra el Amor! Yo contra la Publicidad! Yo contra el Dinero! Yo contra los Crueles Prejuicios Sociales de una Sociedad Injusta! Yo Contra la Fábula del Sapo y el Escorpión! Yo contra la Educación! Yo contra la Comida Rápida! Yo contra los Locutores Confianzudos! Yo contra los Padres II! Yo contra la Venganza Gastronómica "Standard"! Yo contra la Metrosexualidad! Yo contra la Psicoterapia! Yo contra los Taxistas! Yo contra la Inflación! Yo contra la Nostalgia! Yo contra el Vaso Medio Lleno! Yo contra la "Body Modification"! Yo contra los Objetos Vivientes! Yo contra los 11 días de sesión de la Cámara de Diputados en Toooooooooodo el 2005! Yo contra el Engañoso Bálsamo del Recuerdo! Yo contra los 11 días de sesión de la Cámara de Diputados en tooooodo el 2005 2! Yo contra la Papada! Yo contra los que te Avisan Cosas! Yo contra el Sexo! Yo contra el Desprendimiento! Yo contra los Animales Metafóricos! Yo contra los Tarados con Celular! Yo contra la Ley de la Selva! Yo contra el Año Nuevo! Yo contra los Reyes Magos! Yo contra la Segunda Edad y Media! Yo contra la Inteligencia! Yo contra el "Humor Poético"! Yo contra los que se hacen los giles! Yo contra la Virilidad! Yo contra la Crítica! Yo contra la cara esa que ponen! Yo contra el inminente "Efecto Algo"! Yo contra el Dinero 3! Yo contra Internet y Google y Wikipedia y todas las cosas esas! Yo contra la Panza 2! Yo contra la Psiquiatría! Yo contra la Firmeza! Yo contra los Milagros! Yo contra la Maldad! Yo contra la Maldad Humana 2! Yo contra los Elogios! Yo contra el Humor Gráfico! Yo contra la Nueva Política! Yo contra el Humor Gráfico 2! Yo contra los Zurditos! Yo contra los Gurúes! Yo contra Obama! Yo contra la Información! Fuente.

Registrate y eliminá la publicidad! Coso 1: Llavero-broche de "Smile" con cuerpo Este curioso llavero es prácticamente un documento: gracias a él podemos enterarnos de cómo es el cuerpo de la célebre carita de "Smile", a quien siempre hemos visto bajo su formato decapitado. Como es lógico, el cuerpo es más bien redondito y rollizo. Viste un jardinerito y, en coherencia con la simplicidad de sus rasgos faciales, sólo tiene dos dedos, tanto en las manos como en los pies (Ninguno de estos dedos es oponible, así que podemos suponer que lleva una existencia muy desgraciada. Tremenda ironía para quien alcanzó la fama como "Carita Feliz" ) Coso 2: El "Hombre Araña Argentino" No es argentino (Es de Taiwan) ni se asemeja al hombre araña. En realidad se parece un poco a Bernardo Neustadt. Lo vende un señor en la calle Florida y consiste en un pequeño androide de plástico cuyas extremidades terminan en unas esferas pegajosas y levemente repugnantes. Cuando el vendedor lo arroja contra la pared, el homúnculo repta y desciende prodigiosamente. Cuando intentamos la hazaña en casa, rebota contra la pared, cae atrás de la cama y sus esferas se llenan de pelusa, quedando inutilizado para siempre. Pero por un peso qué querés. Coso 3: La Lámpara de lava Podríamos tal vez darle el título de "Reina de los cosos". Sumamente onerosa y presente en la casa de todo joven moderno y adinerado. Gracias al cruce de diversas LEYES DE LA FÍSICA, la materia cerumen se derrite con el calor de la luz que está en la base, comienza a flotar en el aceitoso líquido que la rodea, y debido a la forma aerodinámica del contenedor , vuelve a caer, reiniciando el espectáculo hipnótico que nos ha hecho babear en tantas trasnoches de locura. Coso 4: El "Pompón Relajador" Hace unos años Bernardo Neustadt vendía en su programa esta especie de pompón formado por banditas de goma de diferentes colores (Curiosamente, Es el segundo "coso" emparentado con Bernardo Neustadt. Ver "Coso n° 2: El hombre araña argentino" ). Se suponía que apretarlo repetidas veces reducía el stress. En realidad, el sólo mirarlo fijamente producía inquietud y furia. Tenía olor a fruta. Afortunadamente desapareció al poco tiempo. Coso 5: La "Materia" El boom de la temporada otoño-invierno del 98. La vimos brotar de la cabeza de NATALIA OREIRO en el afiche de "Un argentino en Nueva York" y proliferar bajo la forma de bufandas y demás accesorios femeninos. Nadie sabe cómo se llama. Vista de cerca, podríamos describirla como una serie de banditas semielásticas hechas de un material parecido al terciopelo y unidas entre sí por un eje central. Pariente lejana del "Pompón Relajador" (Ver "Coso n° 4" ). Informaciones recientes dicen que su nombre científico es "Chenille" o algo por el estilo. Coso 6: Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería Hemos visto este objeto principalmente en películas antiguas, en la puerta de las desaparecidas "barberías". Consiste en un cilindro, encerrado en una cápsula transparente, con un diseño en forma de hélice que lo recorre, por lo general rojo. Al girar provoca la ilusión de que las rayas suben. Por su carácter hipnótico y fálico podríamos considerado el abuelo de la lámpara de lava (Ver "Coso n° 3" ). El mecanismo publicitario, o porqué debemos relacionar este objeto con un lugar donde nos cortan el pelo no ha sido establecido claramente. Podemos observar uno en pleno funcionamiento en la calle Constitución al 1200. Coso 7: Protector de Cable de Freno de Bicicleta Maldita sea si el cable del freno de nuestra bicicleta necesitaba ser recubierto por este plástico duro a dos colores en forma de hélice. Sin embargo, hace unos años no se consideraba una bicicleta completa si no llevaba este dispositivo flameando alrededor del manubrio. Hoy prácticamente ha desaparecido. Puedo atestiguar personalmente que se trata de un "coso" en su estado más puro: Pregunté por él a varios bicicleteros, y si bien saben de qué se trata, no tienen perra idea de cómo se llama. Coso 8: Giróscopo de Remisería "Hablando de poderes hipnóticos, no podemos olvidarnos del "COSO" que ponen frente a las remiserias. Es un adminículo (con perdón de la palabra) que gira con el viento, haciendo un chillido espantoso y que te dan unas ganas barbaras de tomar un remis. Algunas carnicerías y otros negocios sofisticados también lo han adoptado." (Remitido por el Arquitecto Guillermo Alberto Peluffo) A la ajustada descripción del Arquitecto Peluffo podemos agregar una curiosidad: Ciertos dueños del Giróscopo, molestos con el chirrido mencionado, han optado por atarlo, impidiendo su giro y quitándole todo sentido al aparato. Coso 9: Fruta Abrillantada El usuario Omar Argentino Galván, actor, las define agudamente como "Cosos que descansan a la vera del plato de todo comedor de pan dulce". Estos repugnantes corpúsculos despiertan diversos interrogantes, como: ¿exactamente de qué fruta- si es que realmente se trata de fruta- están hechas? (Sus inverosímiles colores no permiten adivinarlo) ¿Qué clase de persona es la que las consume? Y sobre todo, ¿cómo se abrillantan y quién lo hace? Por último, el Sr. Galván reflexiona: "Tal vez sean una metáfora que nos muestra que aún lo más dulce tiene sus sinsabores." Coso 10: Homúnculo de Caños de Escape Los hay de diversas formas y contexturas. Los vemos frente a los negocios que venden caños de escape y silenciadores, y por un momento viajamos a una era primitiva en la que el hombre construye ídolos mágicos para atraer el favor de los dioses sobre la caza, las cosechas, o en este caso la venta de repuestos automovilísticos. Estos homúnculos no se limitan al ramo mencionado: Hemos visto algunos en casas de plomería- construidos con caños galvanizados- y hasta en farmacias- en este caso, hechos con cajas de remedios vencidos. (El homúnculo de la ilustración fue diseñado por Tito Silen y se lo puede admirar en Olivera al 1200) Coso 11: El Cilindro de Peluquería Original El sr. "Gabriel" nos envía este interesante dato, desasnándonos acerca de la génesis del Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería (ver "Coso n° 6" ): "Si mal no recuerdo el origen se refiere a que los barberos años ha efectuaban "sangrías" que se suponían eran buenas para todo, desde callos plantares hasta mal de amores, por lo tanto la forma de anunciar que en esa barbería se llevaba a cabo tan loable servicio era envolver la toalla ensangrentada alrededor de un palo blanco para así anunciar que la benemérita institución estaba en plena operación. Con el tiempo (Pasteur mediante) esta antihigiénica práctica se dejó de lado pero el símbolo evidentemente estilizado permaneció hasta hoy." Coso 12: El "Loco Lope" Todos recordamos este ítem de moda hace varios años, vendido tanto en jugueterías como en florerías y viveros. Su versión más pregnante fue el "Loco Lope", difundido por Marcelo Tinelli en su programa. Podríamos decir que era al Goma lo que el Pompón relajador (Ver "Coso n° 4" ) a Bernardo Neustadt. El señor Fernando Franceschi , de Rosario, lo describe como un "Coso post-punk", y más detalladamente, como un objeto "consistente en una bolsita semi-permeable (¿una media?) rellenada con arena. Esta bolsita hace las veces de una cabeza a la que se agregan sin mucha pretensiones, dos ojos, una nariz, y una boca. Pero el distintivo de este COSO de arena, es el hecho de tener en la parte superior semillas de pasto, césped, gramilla, o como quieran llamarle; de modo tal que (de acuerdo a las instrucciones) uno debe colocar esta cabeza en un plato con agua para que las semillas germinen y crezca el verde pasto a modo de cabello. (...) Muchas veces las semillas se corrían generando un desagradable vello facial verde; otras veces el exceso de agua hacía que las semillas se pudrieran literalmente generando un olor fétido insoportable. " Un dato: El cultivo en arena se llama "hidroponia". Coso 13: Resorte que Baja Escaleras Es esa cosa de plástico con forma de resorte, que venía de varios colores, fluo, un color, etc.", describe la señorita Lorena Matin, de Mataderos. "Estaba bueno pero solo para una cosa, para ponerlo en una escalera bien alta y dejar que vaya bajando, aunque siempre se quedaba en la mitad, y tenías que volver a empezar, y así hasta que se rompía y tenías que ir a comprar otro porque TENIAS que lograr que baje toda la escalera." Como dato agregaremos que existía una versión anterior, metálica, cuya denominación era "Resol". Tendía al enredamiento consigo mismo. Apéndice: "Los yanquis en la segunda guerra mundial necesitaban un resorte amortiguador para alguno de sus vehículos militares. Tenía que tener la particularidad de que no se deformara y tuviera "memoria", esto es que siempre volviera a su forma original. Se lo encargaron a un tipo que se los fabricó, pero no servía para nada. El sujeto se quedó de clavo con muchos resortes inútiles, hasta que por fortuna para él, uno se le cayó al piso y surgió el milagro." (Enviado por el lector Pablo Cordo) Coso 14: El "Insectocutor" Ningún bar o pizzería porteños estarían completos sin este siniestro artefacto de la muerte. Creado por la tradicional antipatía argentina hacia el insecto (Tal vez debido a la ascendencia europea de su población), el aparato funciona con un mecanismo realmente perverso: La luz violeta atrae al animal, que se acerca confiado para establecer contacto con ella. ¡Qué fatal sorpresa se llevará cuando la misma fuente de luz torne en Ángel de la Muerte gracias a la magia de nuestra vieja amiga la Electricidad, habitualmente utilizada con fines más constructivos! Los estertores y gritos del miserable sirven de sorda música funcional a decenas de apáticos comensales, hasta que su pequeño cuerpo pierde conductividad eléctrica y por fin, cae inerte sobre una desprevenida pizza grande de jamón y morrones... Coso 15: Separador de Compra de Supermercado Este es un coso que de algún modo revela lo enferma que está nuestra sociedad. Cuando hacemos la cola para pagar en el supermercado, y colocamos nuestros artículos elegidos en la mesa del cajero de turno, ocurre de vez en cuando que el que está atrás nuestro empieza a su vez a descargar su changuito. Como la mesa es grande y hay lugar para todos, no debería haber problema. Es entonces cuando el cajero/a coloca entre el consumo de uno y otro cliente, esta pieza plástica con la forma de un escalímetro, de modo de delimitar claramente a qué cliente pertenece qué grupo de productos. Es de esta forma que el prójimo nos dice "¡Cuidado! ¡Que no se mezcle tu compra con la mía! No importa que todo lo que compro venga herméticamente empaquetado. No quiero contaminar mi compra con el roce de tus objetos. No quiero mezclarme, ni tomar contacto contigo. No me hables. No me mires. ¡Mi sueño es vivir en una burbuja plástica desde la cual contemplar si es posible el derrumbe de todo lo que me rodea, sin ser mínimamente afectado ni en lo material ni en lo emocional!" Coso 16: Falso Botón de Bidet El señor Telecentro Costanera (si ese es su verdadero nombre) nos envía este extraño coso: "En bidets añejos (y actuales en mal estado) existe un coso entre la ¿perilla?¿manija? de agua caliente y la de agua fría. No es particular de los bidets ya que tambien lo encontramos en diversos lavatorios... Se trata de una especie de botón de metal ajugereado que, al contrario del normal funcionamiento de un botón cualunque, no se puede presionar." En realidad, aclara, "se trataba del lugar de nacimiento de la fina cadena que sujetaba al tapón para que no se escapara. Pasaron los años y el tapón se escapo con su cadenita (o los arrancaron) y quedó 'eso'. " El señor Costanera pasa a relatarnos que la fantasía de muchos usuarios (él incluido) atribuye a dicho "botón" propiedades secretas o mágicas o incluso eróticas (Según la orientación sexual del sujeto). Sin embargo, la insistente presión, tirón o giro del dispositivo no ha producido, hasta la fecha, reacción alguna. Con un idealismo envidiable, el señor Costanera insta a la humanidad a seguir intentando accionar este misterioso botón: Tal vez algún día ocurra algo a la medida de nuestros sueños. Por último, creemos que el señor Costanera está loco. Coso 17: La "Colita Rutera" Es un apéndice que poseen muchos camiones y automóviles, sobre todo aquellos que deben andar durante períodos excesivos. Debido al rozamiento continuo de las ruedas contra el asfalto, el vehículo se va cargando de electricidad estática. La función de la tal colita es descargar esta electricidad nuevamente, evitando que el auto se convierta en una trampa mortal, o por decirlo así, en un "insectocutor humano" (Ver "Coso 14" ). Se dice que todo esto no es más que un mito y que la colita no sirve para nada. Pero, ¿Para qué arriesgar? Coso 18: Bolsa con Globitos El señor Marcelo Renzi nos habla de estos plásticos de embalaje cubiertos de burbujas de aire, poniendo énfasis en que "por esos misterios inexplicables, los globitos producen una atracción tal que es imposible dejarlos sin reventar. Toda bolsa con globitos no será reciclable, ya que al retirarse su contenido, sin importar lo que sea, toda la atención se centrará en reventar uno a uno los globitos (o como se llamen técnicamente) hasta que no quede uno." El señor Renzi (que significa "venganza" en italiano) pasa a quejarse de los globitos que ya llegan reventados, "privándonos del placer de romperlos nosotros." En cuanto a la molestia de quienes rodean a los que sufren esta adicción, el señor Renzi cree haber encontrado en la frase "romper los globitos", una metáfora. Apéndice: "La denominación técnica es "Papel burbuja". Y alguna vez vi una bolsa con burbujas tan grandes que con las yemas de los pulgares no se pueden reventar, y hay que usar toda la palma de la mano. La adicción de esas burbujas es el doble que las comunes." Coso 19: Pato con el Cuello Quebrado Sinceramente me resulta inexplicable qué psicopatología puede haber llevado a algún proveedor de librerías artísticas a pensar que la figurita de yeso de un pato con el cuello evidentemente quebrado y por lo tanto, muerto, podía ser un motivo atractivo para ser coloreado por las señoras amantes del bricolage. Sin embargo seguimos, en pleno siglo 21, encontrando junto a angelitos, perritos y otras representaciones más inofensivas la imagen de este pobre animal dispuesto a ser pintado con acrílico y luego colocado en una repisa junto a algún gnomo de Poxilina. Si este es el concepto de decoración que impera en el mundillo de las clases de artesanía, no será sorpresivo encontrar en un futuro cercano motivos como la "gallina degollada", el "mono víctima de experimentos científicos" y por qué no, el "hígado de vaca en estado de descomposición". Es este tipo de "cosos" los que destruyen nuestra fe en la humanidad. Coso 20: Cierre de Bolsa de Pan Lactal Todos hemos pasado por la experiencia de desenrollar este ingenioso alambre recubierto de plástico duro, antes de disfrutar de unas buenas tostadas. Con frecuencia queda tirado y deformado durante días en la mesada de la cocina hasta que desaparece o a alguien se le ocurre tirarlo. Sin embargo, muchos neuróticos obsesivos los atesoran con el objeto de utilizarlos nuevamente para cerrar bolsas de diversos contenidos: Tornillos, caramelos blandos, pan rallado, semillas de sésamo tostadas. Un consejo: Intentar no perderlo en la cama. Pincha. (Sugerido por Pablo García, animador, que tiene en su casa un cajón lleno de estos cosos) Apéndice: La Srta. Jorgelina Cretta niega la nomenclatura "cierre", aduciendo que ella lo conoce bajo el nombre de "plastiquito". Mientras que el Sr. Christian Libonatti juzga que se llama "pancito" (!), y asegura tener en su casa, "un rollo hecho de esa cosa". Coso 21: Protector de Cucurucho El señor Leonardo Arias, ilustrador, describe: "Hace unos años, cuando uno compraba un cucurucho (el helado mas caro), se lo servía con una base plástica de colores varios, que impedía que el chorreado inevitable del helado manche la mano con su pegajoso estado liquido." Este absurdo elemento, esta especie de preservativo gastronómico, era el colmo de lo redundante: El reservorio de otro reservorio, el cucurucho (que no es más que eso, pese a su condición comestible). El Sr. Arias señala que parece haber desaparecido. Afortunadamente y a tiempo, antes de que asomara su cabeza el proyecto de hacerlos comestibles, impulsando la génesis de un tercer reservorio, continuando esta infinita carrera hacia la locura. Coso 22: Alambre Protector de Champagne El señor Frenando Franceschi nos dice: "El origen de este 'coso' es un enigma para toda la humanidad. Este alambre retorcido, y casi siempre maloliente, tiene como función evitar que el corcho del champagne salga despedido por un exceso de presión interna en la botella. Para poder abrir un champagne, primero habrá que sacar el pegajoso papel que envuelve al 'coso', y luego proceder a girar el alambre numerosas veces hasta que el mismo termine por quebrarse y nos impida abrir el envase faltando medio minuto para las doce. En el mejor de los casos, cuando estamos terminando de extraer el alambre, el corcho dará un estampido descontrolado e imprevisto con el consiguiente riesgo que este 'coso' se supone que debería evitar. La utilidad real de este 'coso' es la posterior confección por parte de los niños y/o adultos trasnochados, de diversos animales, flores, y todo tipo de figuras abstractas durante la sobremesa familiar." Coso 23: Separador Rebatible de Caminos El señor Eugenio nos dice: "Hay un coso que nos ha dado a luz la tecnología y que está presente en más de un lugar sin darnos cuenta de ello. Se trata del 'marcador rebatible de caminos' que desde hace unos años nos enseña cómo hacer cola. Lo encontramos en bancos, oficinas públicas, cines y multitud de lugares más, y a pesar que nos pasa desapercibido, nos indica permanentemente el camino a seguir para llegar a destino. ¡Qué gran desorganización serían nuestras vidas sin estos simpáticos indicadores, sin dejar de lado el apoyo que proveen durante largas colas en el cine, y la diversión que implica desarmarlos mientras esperamos para pagar la factura de alumbrado, barrido y limpieza!" Podemos agregar que se trata de un pariente del "Separador de Compra de Supermercado" (Ver "Coso N° 15" ), sólo que más siniestro, ya que sirve para controlar no ya la ubicación y comportamiento de productos de supermercado, sino de seres humanos, obligándonos a actuar como ovejas, marcando irrevocablemente nuestros movimientos y destino. Ningún hombre o mujer con algo de sangre en las venas debería tolerar este "coso" digno de un país totalitario. Coso 24: La "Super - Carita" De la familia de homúnculos expendidos por vendedores callejeros, como el 'hombre araña argentino' (Ver "Coso N° 2" ) y el "Loco Lope" (Ver "Coso N° 12" ), consiste, según la definición de un lector desde Barcelona (cuyo nombre se ha perdido en la jungla de mi bandeja de entrada), en un " globo de cumpleaños relleno de harina con ojitos que se puede modelar para hacer formas de caras". Pero a no ilusionarse: Difícilmente podremos modelar rostros de amigos o estrellas de cine. Su elasticidad es limitada, y aunque al sostenerlo nos produzca la sensación de ser algo parecido a la plastilina, difícilmente nuestra creatividad se verá colmada. El lector hace la siguiente advertencia: "Una amiga lo puso arriba de la tele y se le reventó (quizás por el calor) liberando toda la harina sobre el aparato". Coso 25: Ramillete de Varas de Mimbre en Forma de Hélice Otro aporte del señor Fernando Franceschi, que narra: "Son unos larguísimos palillos de curiosas formas helicoidales (En realidad tienen forma de hélice. P.) que algún artista deshauciado decidió entrecruzar y pintar de vivos y brillantes colores. Muchas amas de casa han adoptado estos COSOS para alegrar el hogar (...), ocupando así vastos espacios dentro del living. Quienes más aprecian los espacios son los insectos, especialmente las arañas (En realidad las arañas son arácnidos, no insectos. P.), que se valen de las innumerables vueltas de los palillos para entretejer sus redes. Ya al poco tiempo de ser colocados, los COSOS se ven invadidos de todo tipo de alimañas mas allá del cuidado y esmero con que se limpien. Pocas personas comprenden a ciencia cierta cuál es el sentido de exhibir estas ramas secas, sin vida, con pinturas en aerosol completamente artificiales y hogar de peligrosas especies. Sólo sabemos su inevitable destino: La Basura." Coso 26: Protector de la Punta de los Cordones En un cuestionable castellano, el Señor "Sebastián" pregunta: "¿Por qué todavía existen esos 'cositos' transparentes en la punta de los cordones? ¿No existe alguna forma más sofisticada y onerosa de finalizar dichos accesorios para el calzado? y de paso, ¿Por qué los cordones siguen siendo una simple soguita.... ¿no podrían venir ya incorporados dentro de los agujeritos diseñados para tal fin en forma de cinta o banda completa? ¿O acaso están sueltos para que se desaten en los lugares mas desagradables y asépticos (léase baños de estaciones de servicio, de estaciones terminales y/o orín )..." Confiamos en que los fabricantes de accesorios de calzado tomarán nota de la futurista queja/ propuesta del sr. Sebastián. Coso 27: Perrito Desvanesciente El sr. Javier Pomposiello, diseñador gráfico, nos envía a este coso que todos recordamos con cariño: Se trataba de un perrito, generalmente a dos colores, cuyos miembros estaban formados por unos segmentos cilíndricos de plástico, que, al ser apretado un mecanismo ubicado en su base se desvanecía o moría. Se conseguía en todos los kioskos a mediados y fines de los setenta. El señor Pomposiello señala brillantemente lo paradójico del aparato al definirlo como el "único juego de acción que al ser activado descansa". La ilustración adjunta se ha realizado exclusivamente en base a nebulosos recuerdos, por lo que cualquier corrección, aclaración o foto será bienvenida. Coso 28: Asiento de Bolitas Masajeadotas Los señores Hernán y Renzo rescatan "el coso porteño más mersa e inútil, se trata del famoso asiento/respaldo masajeador compuesto por bolitas de madera que se situa en el respaldo del asiento del conductor preferentemente en Taxis o Renault 12 familiares. Dando un aspecto sucio e incomodo al ya indeseable vehiculo." Evidentemente los señores Hernán y Renzo tienen algún tipo de problema personal con los taxistas y especialmente con los Renault 12. En lo personal el asiento de bolitas me resulta tremendamente atractivo, y más de una vez he debido contener el deseo de pedirle al conductor que nos deje probarlo aunque sea por unos segundos. Coso 29: Precinto de Lata de Gaseosa "Se trata de un coso clásico que se puede apreciar en la parte superior de las latas de gaseosa o bien de otras sustancias como salsa de tomate ,etc. Este particular coso tiene un solo derecho de existir, que es el de crear un orificio en las latas para poder acceder a su contenido, quedando presente en la lata inútilmente y dificultando la tarea del bebedor (en el caso de gaseosa o cerveza) con su forma ridícula y burlona y, no quedando conforme con esto, este coso se opone empedernidamente a ser extraido de la lata, irritando al bebedor quien debe tironear hacia un lado y hacia otro hasta que este coso cede." (Remitido por Andrés Echevarria, Pinamar) Agregaremos nosotros que este coso sí puede ser retirado con ayuda de la fuerza bruta y frecuentemente forma parte de la utilería de la ficción romántica, como conmovedor anillo de compromiso de amantes pobres pero apasionados. Coso 30: Perrito que Mueve la Cabeza Dice el señor Eduardo Amadeo: "Creo que se ha vuelto imperante que agregues a tu ya legendaria lista el insufrible perrito que mueve la cabeza al son de los contoneos del auto. Que nadie me diga que ese satánico animal se constituye en una sana compañía para el solitario andar de los taxistas y remiseros que pululan por la ciudad. Cuando tengo la desgracia de subir a un tacho que posee uno de esos extraños seres, realmente tengo la impresion que su único fin es lograr hipnotizarme con su movimiento cabeceril para asi luego obligarme a confesar el número de mi cuenta en Suiza. Nunca lo lograrán -porque no tengo, obvio." Intentaré, señor Amadeo, desdramatizar su fobia apelando a su compasión: el rebote continuo de la cabeza del perrito no es nada comparado con el que deben de sufrir a lo largo de todo el día los genitales del conductor. Coso 31: Protector de Papel de Sorbetes El Sr. Juan Manuel Blanch se maravilla ante su "su gran variedad de utilidades, entre ellas la guerra de bolitas de papel empleando el sorbete como cerbatana de éstas y con la intención de embocar alguna de estas bolillas en el vaso de gaseosa de su contrincante; el viejo truco de romper uno de sus lados soplando por el interior del sorbete hasta expulsar la funda utilizándola de flecha y o arpón teledirigido la mayoría de las veces hacia la cara de su acompañante creyendo generar en el daño alguno. Sin contar además lo útil de esta protección debido a que el papel es tan duro e impermeable que de ningún modo permite que el sorbete en su interior reciba modificacion alguna, ni en medio liquido, ni por por rozamiento, etc." Apéndice: El Sr. Guillermo Acosta recomienda realizar la siguiente experiencia: "Cuando nos traen la bebida solicitada, con el sorbete aun dentro del protector, intacto, procedemos a cortar ambos extremos del protector de papel. - Ayudándonos con ambas manos, arrugamos el protector (aun cubriendo el sorbete) para que quede cual acordeon o gusanito, llevando cada extremo hacia el medio, hasta juntar las manos. - Luego retiramos la proteccion del sorbete y la dejamos sobre una superficie dura, por ejemplo, la mesa. - Ya con el sorbete desprotegido, procedemos a tomar una muestra del liquido que solicitamos como bebida, metiendo el sorbete en el vaso o botella y luego tapando el extremo superior del sorbete con un dedo (una persona que conozca de quimica o farmacologia entendera perfectamente este delicado procedimiento). -Sin quitar el dedo del extremo del sorbete, procedemos a retirarlo del vaso o botella, y uniformemente, de a gotas, soltamos el liquido contenido del sorbete, a lo largo del acordeon o gusanito de papel obtenido en el Paso 2. La animación demoniaca que se obtiene es una experiencia incomparable a la vista de los niños." Coso 32: Falsa Pata de Jamón Crudo Coso infaltable en fondas y bares de barrio, consiste en una bolsa de pata de jamón crudo que en lugar de contener, como sería esperable, una pata de jamón crudo, está rellena con otros elementos que intentan generar la ilusión: cajas de cartón, trozos de telgopor, arena. En muchos casos el efecto está efectuado con tanta torpeza que los elementos angulosos que rellenan la bolsa se perciben sobresaliendo por un costado. Podemos decir que cuanto más parecida es la pata de jamón crudo a su modelo real, de myor categoría social (no necesariamente gastronómica; basta con observar las toscas falsas patas de jamón de "El Preferido de Palermo", extraordinario bar-almacén ubicado en Borges y Guatemala) es el restaurante, hasta llegar al Paraíso, Valhalla o Nirvana de los que decoran su ambiente con patas verdaderas. O eso logran hacernos creer. Coso 33: Monstruo de Pecera El Sr. Fernando Rodríguez se queja con toda razón de los accesorios y escenas que se utilizan para decorar las peceras. Pintorescos al principio, pronto se convierten sólo en "aparatos inútiles que para lo único que sirven es para tener que lavarlos cada tanto, cuando se limpia la pecera." Con el tiempo superan su rol de mundano fastidio para pasar a ser personajes antipáticos e implacables que indefectiblemente van sobreviviendo a las sucesivas generaciones de nuestros peces. Hasta el abnegado pez limpiafondos debe abandonar algún día Este Mundo, mientras el monstruo sigue allí plantado, observándonos con una expresión que podríamos calificar de cínica. Pronto lo identificamos con el aliento omnipresente de la Parca, y nos sacude un escalofrío al pensar que nosotros moriremos pero la criatura acuática seguirá allí, por los siglos de los siglos, eterna y sin sentimientos. Entonces es cuando la arrojamos con furia por la ventana. Coso 34: Llave para la Antena del Auto La señora Liliana Morselli nos escribe: "En este caso citamos a un verdadero coso anónimo y de utilidad injustificada y absurda. Se trata de una pequeña llave de forma cilíndrica y muescas extravagantes que solía estar en el conjunto de llaves del automóvil. Minúscula e imposible de sostener entre los dedos sin que desaparezca dificultando su supuesto uso. Su aparente fin es evitar el hurto de una insignificante antena de alambre que ni siquiera justifica el esfuerzo, el tiempo y la dedicación de intentar insertar esta ridícula y mal llamada llave en la cerradura y girarla dando una vacía sensacion de seguridad." Pero, señora Morselli, ¿acaso no puede considerarse a esta "llave" como una metáfora de la futilidad de la búsqueda del hombre por algún tipo de certeza en el universo? Si esta "llave" es ridícula, ¿no puede decirse lo mismo del afán en la búsqueda de riquezas que jamás podremos llevarnos a la tumba? ¿De la morbosa compensación que nos ofrecen los seguros de vida? Y por qué no: ¿Del patético refugio de los terrores cósmicos en los placeres sensuales, la familia, el amor, la realización profesional e incluso la religión? Piénselo, señora Morselli. Coso 35: Expendedor de Monedas Este "coso" nos ha sido enviado por el señor Martín Garbulsky, ingeniero agrónomo: "Forma parte de la parafernalia colectivera, que la globalización y la aparición de las máquinas expendedoras de boletos han hecho desaparecer. En este caso me refiero al coso este que usaban los colectiveros para depositar las monedas y del que mediante unos botones se podían extraer rápidamente las monedas de diferente denominación. El aparato estaba construido en metal y todavia se puede ver alguno de esta especie en los expendedores de boletos que se encuentran en las paradas más transitadas (por ejemplo parada del 111 en Chacarita). Una versión más moderna y simplificada de este coso suelen usarla los canillitas, está hecha de plástico y con mecanismos de extraccion de las monedas más sencillos." Coso 36: Cuadro Marplatense de Arena y Agua Coloreada "Un coso, es ese cuadrito que compras en Mardel. que esta hecho con dos rectángulos de vidrio, pegados uno sobre otro y entre esos dos rectangulos tiene arena y agua (generalmente con colorante), entonces vos lo girás y la arena forma figuras, tipo montañas, paisajes ...que en realidad es arena amontonada, nada mas. Es la atracción de todo invitado aburrido en mi casa, jugar con ese cuadrito y darlo vuelta hasta hartarse de ver como se mueve el arena en el agua coloreada." De este modo la señorita Natalia di Maio nos lanza una bocanada de aire fresco entre tantos cosos infames o insulsos y de paso nos habla del pobre concepto que tiene en cuanto a las diversiones que pueden hallarse en su casa. Coso 37: Ganchito Sostiene-Medias Fisu, de Posadas, ha logrado identificar en el cajón de las medias de su casa al "ganchito sostiene-medias", un adminículo "de aluminio o de alguna aleación extraña que debería tener la propiedad de ser lo suficientemente blanda para poder abrirlo, pero no tanto como para que las medias mantengan su pareja." El Sr. Fisu señala la existencia de "variantes un poco más berretas del mismo en medierías de 'Eleven' (Once, para los no políglotas), como alguna especie de clip de plástico o una especie de gancho similar pero de plástico rígido. Sería interesante desarrollar un coso similar pero reutilizable, automático o algo así. ¿La razón? Quién no ha dejado solitaria a alguna media perdiendo su, hasta ahí, inseparable pareja?" Este coso pertenece a la familia de los "cosos prefiguradores de placer", como el abridor de lata de gaseosa: pocas cosas hay tan gratificantes como calzarse un par de medias nuevas, por lo que este anodino ganchito se convierte, acción de las endorfinas y de los reflejos condicionados mediante, en un objeto entrañable y querido. Coso 38: El "Toco" Mariano de Mar del Plata nos aporta al "'Toco' o 'Tocko', un canuto de plástico con tapa de tamaño de una banana chica que se colgaba del cuello (venía con un hilo para tal fin), donde se podía guardar la plata, las llaves y demás yerbas (no seas mal pensado por lo de 'yerbas'). Era parecido al estuche de plástico que viene adentro de los huevos Kinder, pero más alargado y obviamente más grande. Se publicitaba como la solución para llevar las cosas a la playa, la pileta, etc. cuando no tenés bolsillo y aún para meterte al agua. El slogan era 'más a mano que en la mano'." Como dato innecesario agrega que "nunca logró ingresar al ranking de lo 'in' del verano de la revista Gente." Coso 39: El "Pulpo Negro" Durante la década de los noventa la industria del caucho y los plásticos conquistó avances espectaculares. No soy un entendido en el tema, pero tengo la impresión de que deben haber descubierto un nuevo tipo de enlace químico o algo así, porque en esa época fueron engendrados docenas de juguetes basados en la elasticidad extrema, texturas pegajosas y/o consistencia viscosa pero durable. Algunos ejemplos son el ya mencionado "Hombre Araña Argentino" el "Boby Goma", la "Super Carita", el "Lickin Lizards" (La propaganda del "Big Channel" gritaba: "¡El juego donde intentas atrapar la mayor cantidad de insectos con la lengua pegajosa! ¡Es de Cartááán!!!!" ) y el "Pulpo Negro": "Pulpo que se deslizaba por las paredes o ventanas. Este se puso de moda en la época de la miniserie Argentina 'El pulpo negro', este muñequito asqueroso se mojaba y se llenaba de pelos haciendo una cosa negra, fea, peluda y sucia, realmente un asco." Coso 40: Banda de Papel de Best Seller Se trata de esa banda de papel que colocan a los libros (generalmente a unos pocos, ni siquiera a toda la pila), en las librerías para indicar que muchos ya lo han leído (beneficio discutible) o que, simplemente, Un periodista de tal o cual periódico opina que es 'una obra impresionante'. Este implemento, aparentemente, resulta un poderoso incentivo provocador de la compra del libro y, como ya es evidente, una prueba fehaciente de su indiscutible calidad." Coso 41: Tapita Trasera de la Birome El Sr. Martín Coronado (el lector, no el escritor)quiere rendir homenaje a "la tapita trasera de las biromes. Ese pedacito de plástico que hace juego con la tapita de la birome y que el 99% de las veces termina fuera de su habitáculo original. Para que sirve? La parte trasera de la birome tiene que estar tapada o libre? Si tiene que estar tapada para que no se 'seque', ¿para qué existe una tapita que se puede sacar? Si tiene que estar destapada, ¿para qué la tapan con una tapita? (...) Nada más lindo que tener una birome con tapita trasera intacta... Nada más feo que tomar una birome ajena a la que le falta esta tapita." Antes de que su descripción se torne matafóricamente obscena, el Sr. Coronado se despide amablemente. Coso 42: Bolita Comestible de Color Plateado El Sr. Franco Tolone aporta "esas bolitas de color plateado que tienen la gran mayoría de las tortas de cumpleaños infantiles, de las cuales nunca supe ni de qué estaban hechas ni por qué motivo estaban en las tortas. Recuerdo que por mas que sabía que se podían comer (aunque no tenían sabor a nada, cosa que reafirma mi pregunta sobre la utilidad de estas bolitas), siempre que sentía alguna en la boca me daba una sensación de desconfianza, como si realmente fueran de metal y estuviera cometiendo un error al comérmelas." Efectivamente, la Bolita Comestible de Color Plateado podría encabezar un ranking de cosas comestibles de aspecto no comestible, como las grageas verdes, el sushi, las "gomitas" y los alcauciles. Coso 43: Arbusto de Fibra Óptica Portátil El arbusto de fibra óptica original hizo furor en los setenta junto a su hermana, la lámpara de lava (Ver "coso n° 3" ), en el ramo decorativo/ psicodélico, multiplicándose en galerías y salas de espera. Consistía en una suerte de macetón del cual emergían decenas de fibras ópticas, cuyas puntas iban cambiando de color merced a un ingenio lumínico interno. En los modernos tiempos de crisis ha hecho su aparición ésta, su versión más económica y portátil en forma de linterna. Se autodestruye a las veinticuatro horas. Ideal para el camping o día de campo. Coso 44: Eje Retráctil de Rollo de Papel Higiénico El Sr. Esteban D. agrega a esta enciclopedia el "coso o palito con un resorte adentro para sostener los rollos de papel higiénico. Los de ahora vienen de plástico, pero los posta posta son los viejos de madera... Que costaban (mucho) poner o sacar, ya que el resorte era durísimo y en general medio oxidado... O puede ser que cuando tenía uno de esos yo era más chico y medio torpe (más que ahora) y es por eso que me costaba tanto ponerlo o sacarlo... En fin..." Agregaremos que es uno más de entre tantos objetos que van a parar al fondo del inodoro; pero es el único que lo hace por su propia voluntad, saltando sorpresivamente con la agilidad de un gato. Coso 45: Cintita Roja Abridora de Paquete de Galletitas Este es uno de esos cosos que parecen dividir al mundo en dos: los que lo encuentran práctico e indispensable, como la cáustica Srta. Andrea K. que declara que es "casi inutilizada por aquellos adultos mayores de 50 que evidentemente se rehúsan a la tecnología. ¿Qué es esa manía de abrir el paquete por cualquier lado? ¿Pensarán que es una cintita roja contra la envidia?", mientras que otro lector se queja de que nos obliga a "gastar horas y uñas tratando de encontrar la punta que debería estar donde dice 'abra aquí'", en lugar de, como parece proponer, "poner el paquete en una morsa y abrirlo con un serrucho en un santiamén." La cintita es engañosa, ambigua y traicionera. La confusión empieza en el doble mensaje dictado por el propio paquete de galletitas, que además de contar con esta supuesta ventaja tecnológica, tiene unos elocuentes pliegues doblados y cerrados en su parte superior, por donde evidentemente las galletitas fueron introducidas; los que pensamos que todo orificio de entrada puede utilizarse como salida tendemos a usar este último recurso para abrir el paquete, aunque el gasto de energía y serenidad nos desmiente. Sin embargo, cuando aceptamos nuestra derrota estamos tan agotados que preferimos utilizar un instrumento cortante, y así pasan los años sin que aprendamos a utilizar la bendita cintita roja. Coso 46: La "Pantu-media" El Sr "Aleko" acusa a su prima de vestir esta prenda denominada "Pantumedia": "El coso está compuesto por una media con una suela (es más bien una plantilla) que sirve como una pantufla barata. Supuestamente comprado en una casa de ropas muy top de Capital, me pregunto a quién se le ocurrió manufacturar semejante coso tan hiriente visualmente." Estamos ante el clásico efecto "tengo un nombre buenísimo para un parripollo"; evidentemente el creador de la "pantu-media" juzgó extraordinario el juego de semejanza fonética con la prenda "panty-media" y un impulso creador irresistible -aunque algo desviado de la racionalidad - lo llevó a montar toda una industria sólo para justificar la promoción y publicidad de la bizarra palabra, con los lamentables resultados que podemos observar. Coso 47: Sostenedor Plástico de Precios de Indumentaria El lector Eduardo pasa a describir esta "especie de doble T (o I mayúscula larga) que sirve para adosarle (a determinada prenda) un cartón con el precio de la prenda. Es imposible sacarlo sin cortarlo, para lo cual existen 3 técnicas: 1. Tijeretazo al medio 2. Tirón seco (con peligro de corte de dedo) 3. Estirar el pituto hasta el borde de la prenda y mordisquearlo con los premolares. Duda adcional. ¿Cómo harán para colocarlo?" La respuesta, claro, es que la codicia humana es una fuerza capaz de superar todos los límites de la imaginación y la física. Coso 48: El "Tiki-Taka" La lectora Norma Biasi describe a este coso inolvidable de la infancia de toda una generación como "dos bolas unidas por un hilo de medio metro. El juego consistía en hacerlas chocar entre sí tomando el hilo en forma equidistante a las esferas. Algo que parece muy fácil cuando se lo describe, pero que amerita destreza; de lo contrario uno acaba con la cabeza llena de chichones y los brazos cubiertos de moretones, en tanto el brutal objeto, a medida que va tomando velocidad, empieza también a cobrar vida, propinando golpes múltiples. En manos de novatos se convierte en un arma peligrosa." Coso 49: Patita Desodorante de Calzado La Srta. Andrea K. propone agregar a la Enciclopedia la "patita perfumada que se pone dentro del zapato para evitar los malos olores". Este "coso", creo que actualmente desaparecido, merece figurar aquí por la turbia reflexión que despierta: Siguiendo el pensamiento mágico-religioso que ha impulsado a los diseñadores de este objeto, los productos que nos desodorizan deberían tener la forma de aquello que emite el mal olor. Así, el frasco de nuestros desodorantes deberían tener la forma de una axila, el dentífrico debería venir en forma de "gomitas" con forma de dentadura o de restitos de comida, los objetos que nos cuelgan los lavaderos de autos deberían tener la forma de una criatura platónica que represente una mezcla de olor corporal, papas fritas en el piso y barros primigenios, y los desodorantes de inodoros deberían portar orgullosamente la forma de un orificio anal. Eh, pensándolo bien, vienen con un agujerito. Aaah, ya me arruiné el almuerzo. Coso 50: Trípode Plástico de la Pizza en Forma de Mesita ¡Festejando el ítem nº 50, esta edición especial de la Enciclopedia, presentando el "coso" más pedido del mundo! "Me parece una falta de respeto que en la Enciclopedia del Coso se haya obviado la existencia de un objeto tan útil como misterioso como es el pequeño trípode plástico que viene en las cajas de Pizza para evitar que se hundan, y para que uno pueda jugar después. ¿De dónde viene? ¿Adónde va? En fin, me quita el sueño ese asunto." (Santiago Irigoyen) "El 'cosito' para que la caja de la pizza no toque la pizza, ese anillito con tres patitas, que parece una mini mesa hueca y con una pata menos! (jaja) está perdiendo su uso, porque ahora las pizzas vienen en cajas más duras y no hace falta, así que... ¡es una especia en extinción!" Fuente.
![Enciclopedia del Coso argentino [ Segunda edición ]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2009/02/18/Coso51-wiRk79D-M23.gif)
Registrate y eliminá la publicidad! Coso 51: Felpudo Callejero de Tapitas de Gaseosa Antaño los mozos solían deshacerse de las tapitas de botella de tipo "corona" sencillamente tirándolas en la calle frente al bar. Las tapitas eran a continuación aplastadas por los vehículos que pasaban hasta quedar impresas en el asfalto. Con el tiempo, la acumulación de chapitas aplastadas semejaba una suerte de extraño felpudo de bienvenida a la vereda del propio bar. La recesión y las promociones de las gaseosas han elevado el valor comercial de las tapitas de botellas, haciendo entrar al "felpudo" en la categoría de los cosos en vías de extinción. Coso 52: Apéndice de Tapas de Botella de Plástico Nos dice el señor "Gus": "Pariente del 'Precinto de lata de gaseosa' y el 'Alambre protector de champagne', cumple la función de mantener la inviolabilidad del envase manteniendo la tapa en su lugar, aunque en este nuevo milenio es dado pensar que puede haber un método mejor. Este engendro sin nombre que deja de prestar funciones una vez abierta la botella viene en dos versiones que provocan obsesiones similares: en una, queda roto pero firmemente sujeto a la tapa, dificultando la tarea de enroscar ésta nuevamente, y moviéndonos a arrancarla sin más; en la otra versión queda intacta en el cuello de la botella en forma inocente pero invitándonos a lastimarnos los dedos tratando de quitarla de allí (cosa difícil). El éxito de esta tarea nos deja una hermosa arandela de plástico con pinches totalmente inútil." Tansmitimos a la Cámara Argentina del Envase la preocupación del señor "Gus". Coso 53: El "Turbolino" “En las entradas de muchas playas de estacionamiento o establecimientos denominados ‘Lavaautos’, exhiben un homínido que podemos llamar ‘El sin huesos’. El mismo, hecho totalmente de un plástico de un sólo color chillón, y generalmente con una sonrisa torpemente dibujada en su rostro, ‘flamea’ angustiosamente (para él y para los circunstanciales transeúntes) gracias a algún tipo de mecanismo oculto en su base, que lo infla y lo sacude epilépticamente, cual Robert de Niro en Despertares, pero más. Nunca he tenido la oportunidad de ver a dicho personaje cuando cierra el local que lo contrata, por lo que supongo (es una teoría nomás), que, llegado el momento, algún empleado lo libera de sus ataduras terrenales, y se eleva hacia el cielo, para retornar a sus tareas cotidianas al otro amanecer. ¿Será un ángel sin espalda ni articulaciones? Chi lo sa.” (Subana Banana) “Cuarta generación del Homúnculo de Caños de Escape (coso #10) que, adaptado a la versatilidad de los negocios callejeros, intenta llamar la atención visual de los transeúntes para que entren al citado negocio. Formado por una gran bolsa de consorcio y un turbo ventilador vertical ingenierlmente calculado para que la fuerza del viento sea suficiente para que se infle y llene la bolsa pero insuficiente para que se mantenga erguida, sube y baja cumpliendo su objetivo y asustando a los mas pequeños.” (Ricardo Ork) “El ‘Humanoide Vibrante’ es como un globo gigante pero con forma humanoide, con brazos, cabecita y un cuerpo sin piernas, que al ser puesto sobre un generador de aire, se balancea cual presa de un ataque epiléptico.” (Silvina Lewin) Luego de echar a patadas al homúnculo de caños de escape, al ser humano que atrae autos moviendo una bandera (y a su reemplazante, el maniquí con brazo mecánico y careta de Cavallo), las gomerías, casas de caños de escape, talleres mecánicos y otros negocios del rubro automotriz han dado a luz una nueva criatura encargada de captar potenciales clientes: A veces bajo el aspecto de un payaso o de una caricatura indefinida, gracias a la magia del aire en movimiento este simpático muñeco saluda al automovilista desde lejos, transformando la fría e inhóspita calzada metropolitana en una pueril feria de atracciones, arrancando una sonrisa involuntaria al adusto chofer medio. Actualmente se encuentra en extinción (de hecho, la ilustración que acompaña este texto está realizada de memoria), probablemente víctima de la devaluación, lo que lo emparentaría con los viajes a Miami y los delikatessen importados en la góndola del supermercado. Coso 54: Visera de Automóvil El señor Guillermo Estella realiza la siguiente pregunta retórica: "¿Se acuerdan de las viseras de los Siam DiTellas o los Falcon Peugeots 404 y en otras marcas menos tacheras? Para mi, el único uso que tenían era la de generar un impedimento aerodinámico ( No es que los modelos mencionados fueran aerodinámicos) y tenían una barra en el medio y como bisagras a los lados, mi pregunta era ¿Se plegaban esas cosas?. Pero hay algo que no se les puede negar, eran bien porteñas las viseras esas." Y se podría agregar que poseer una visera le daba un toque de humanización a la Máquina. De cualquier modo es reconfortante que el amante de los fierros, tan propenso a los extremos, no haya continuado este intento de facialización del automóvil, ya que hoy tendríamos Renaults Clíos con anteojos oscuros, Fords Sierras con barbita candado o Twingos (el “Auto Mujer”) con aretes. Coso 55: El "Miki Moko" "La Srta. "Vero" lo describe como "una sustancia gelatinosa verde que venía dentro de un vaso de plástico con tapa. Además de la sustancia en cuestión traía un globo ocular, para dar más impresión. Se lo promocionaba como moco de elefante, pero nunca supe si eso era cierto". Mientras que la Sra. Marcela Pinillos acota que su "verdadera gracia, sin embargo, era su naturaleza a la vez asquerosa y horripilante: asquerosa por que rememoraba aquella sustancia de viscosidad, verdosidad y untuosidad variables, y tema frecuente de las canciones asquerositas que inventábamos durante la infancia. Horripilante por que también rememoraba La Cosa, ese malvado e informe extraterrestre de la película homónima de los años 50, que reptaba por ahí comiendo gente." (En realidad la Srta. Pinillos se refiere a la película "La Mancha Voraz". E.P.) Es interesante pensar que el "Miki Moko" es a la infancia lo que el rock comercial a la adolescencia; tal como el rock, la mención de sustancias asquerosas es una de las formas de rebeldía con que cuentan los prepúberes; el "Miki Moko" no es más que la incorporación de esa arma por parte del Sistema, para volverla inofensiva. Hoy en día las asquerosidades son moneda corriente en los canales de cable infantil, lo que demuestra una vez más el excelente resultado de esta estrategia. Coso 56: Banda Perforada de Margen de Factura Comercial La Srta. "Andrea" desea incluir en la Encicloppedia la "partecita del papel a ambos costados de las faxcturas que puede quitarse y tienen muuuuchos agujeritos como hechos por perforadoras unos atrás de otros. Esa parte de la factura, ¿sirve para algo en particular? ¿Cómo se llama? Creo que las impresoras los necesitan, pero no entiendo por qué a uno le entregan con esa parte las facturas o lo que sea. Cuando uno quiere archivar sus facturas en una carpeta o algo por el estilo, tiene que arrancar esa partecita y hacerle a la factura los tradicionales dos agujeritos de la perforadora común, sin mencionar que generalmente la línea de puntos por la que una debería poder arrancar fácilmente esa parte, no está lo suficientemente bien hecha, por lo que la factura queda totalmente desprolija." Bien, Srta. Andrea, tengo que decir así aprenderá a no archivar sus facturas; las facturas sólo sirven para ser pedidas como VENGANZA cuando el dependiente nos trató mal o no nos quiso hacer una rebaja. O para ser encontradas meses despúes, arrugadas y mohosas, en el bolsillo de una campera olvidada arrugada. Coso 57: El "Orgasmatrón" EL coso de la temporada veranega del 2005. Y tal vez el coso más decepcionate de la historia. Promete demasiado, pero sin embargo lo más que produce es una serie de cosquilleos muy agradables en la cabeza. Lo que por otra parte es una suerte: experimenté con él en una feria callejera y si hubiera funcionado habría sido un verdadero papelón. Coso 58: Pelusita Esférica de Pulóver de Lana El lector Carlos Marmolejo quiere agregar a esta enciclopedia "las pelusitas esféricas que se forman en los pulóveres y prendas de lana." Se forman por generación espontánea (como las bacterias) y suelen servir como indicador de la peor o mejor calidad de la prenda. Parientes de la "Bolsa con Globitos", provocan en algunos individuos una obsesión compulsiva por arrancarlos; dejando a veces la superficie de los pulóveres ajenos con el aspecto de una pierna de bisonte que se ha entregado a las hienas. Coso 59: Dispositivo Sostenedor de Tarjeta Magnética de Seguridad Un lector cuya identidad se me ha perdido propone este Coso del Nuevo Milenio; Consiste en un cartucho en forma de disco que cuenta con un prendedor metálico que podemos utilizar para engancharlo en nuestro bolsillo; del interior de este reservorio se desenrolla y enrolla automáticamente un finísimo hilo vinílico, que a su vez termina en un ganchito plástico de donde se engancha la tarjeta magnética que abre las puertas de nuestra oficina; Este sistema de enrollado / desenrollado permite que acerquemos la tarjeta al lector digital sin quitarla de su receptáculo (es decir, nosotros). Siendo un producto que se ha generalizado en el nuevo milenio, resulta sin embargo imposible no pensar que se trata de un rezago de la Guerra Fría; su reminiscencia con el hilo estrangulador que extraen los espías rusos de sus relojes pulsera es incontestable. Coso 60: El "Mojadedos" El Sr. Javier Rodríguez, weblogero, rinde homenaje a este "artilugio que se me antoja irrisorio y en vías de alcanzar la obsolescencia: el 'mojadedos'. Sip, esa gilada que usan los cajeros de banco (no se me ocurre otro oficio que requiera semejante recurso) para pasar los billetes de a uno y no darnos nunca un vuelto de más." En realidad este artículo se ha visto principalmente en oficinas de correo postal o establecimientos burocráticos; su propósito más extendido es mojar estampillas. La ciencia de la ortopedia alcanza su punto más bajo con este sucedáneo repugnante y rudimentario de la lengua humana. Coso 61: Tiza Azul para Taco de Pool "Todos los que alguna vez en nuestra vida jugamos al pool, sentimos esa necesidad de sacarle punta al palo, poniéndole tiza azul, aunque después cuando golpeemos la bola blanca la mandemos a la buchaca de una. Nos da sensación de que estamos jugando bien, y son bienvenidos los momentos de reflexión, frunciendo el ceño, sacando la lengua, al momento que restregamos ese minúsculo terrón de azucar pitufo sobre el palo. ¿Alguien alguna vez se preguntó cuánto sale una tiza de pool? ¿Cuál es el packaging? ¿Dónde se compran? ¿Quién las produce?" (Ariel Mesch) Coso 62: Regatón Desfondado El lector Carlos Marmolejo rinde homenaje a "las inútiles arandelas de plástico que quedan en las patas de las sillas de metal, como recuerdos de lo que antes eran regatones a los cuales se les gastó la parte de abajo". Así como los seres humanos emitimos patéticas señales de nuestra degradada situación económica, como los anteojos arreglados con cinta adhesiva o las camisas descoloridas, nuestros objetos también cargan con accesorios que revelan su caída social. El regatón desfondado es el zapato agujereado de nuestro mobiliario personal. Coso 63: Contenedor de Llaves para Tirar por el Balcón El Sr. Nicolas Merkin aporta este "contenedor para llaves que serán tiradas por el balcón para que un amigo pueda entrar a nuestra casa sin tener que bajar. Consta de una caja gomosa (con un peso ligero como para caer, pero no tan rapido como para que nuestro amigo consiga atajarlo sin fracturarse un dedo) y de un tamaño considerable para facilitar la contención del objeto- digamos 20 cm de ancho por 15 de alto por 15 de profundidad." Un amigo había diseñado hace años el contenedor ilustrado, consistente en una esponja de baño cortada por la mitad y con un profundo tajo en el centro, en donde se introducirían las llaves. Su parecido con algún artículo de pornoshop era sólo casual. Coso 64: El Garfio Oculto en su mundo de plomería y agua turbia, este dispositivo – extremo superior de la bocha del sanitario - se engancha a una palanquita ubicada tras la estructura que sostiene el botón del baño; pero cuando esta tapa debe ser removida – por equis motivo - no nos queda más que contemplarlo en su siniestra majestad, y tirar de él para deshacernos de nuestras vergüenzas. Y luego, a menos que uno haya hecho el industrial o sea un obseso por el bricolage o le sobre el tiempo para perder visitando la casa de repuestos sanitarios - en lugar de dedicarse a reflexionar sobre los males del mundo como cualquier hombre de bien – permanece para siempre. Y así, desde su infernal retablo en donde se distinguen humedades y brazos de cobre, nos saluda cada vez que vamos a hacer uso de él, con su contrahecha sonrisa hacia abajo, exclamando: “¡Hola, universitario! ¡Una vez más nos vemos las caras! Supongo que eras feliz cuando estaba sumido en la oscuridad, pero eso no volverá a ocurrir, ¿verdad? ¡Permaneceré aquí, recordándote tu condición de bolsa de miasmas ambulante hasta el día de tu no tan lejano Fin! Y aunque intentes volver a ocultarme, ya has visto mi Rostro; y en él has visto reflejada la materia vil de la que estás hecho”. El Garfio, hermano de sangre de las lamparitas quemadas sin cambiar y los picaportes sin atornillar, hijos todos de esa pareja de hermanas lesbianas e incestuosas, Desidia y Decadencia, preside la puerta de entrada al mundo de las cloacas; al mundo que queremos olvidar con nuestras diversiones y maquinitas. Y si nos descuidamos – o si a uno de esos directores de películas de terror japonesas se le ocurre hacer una película llamada “El Garfio” -, llegará el día en que nos enganchará de los pellejos y nos arrastrará – material o metafóricamente hablando - al fondo mismo de las viscosidades. Coso 65: "Carlitos" El señor Carlos J. Pérez propone para la inclusión en la enciclopedia a “Carlitos”: “El engendro en cuestión fue muy popular en las estaciones de subterráneo, en especial, de la Línea C. Lo vendía un frágil en apariencia pero perverso personaje que jugaba con las leyes de la física de manera inverosímil. (...) Al ser manipulado, el coso en cuestión parecía moverse y bailar sin precisar de otra intervención humana más que los comandos orales del perverso vendedor, lo que, sumado a su minúsculo tamaño y la imposibilidad tántrica de contener dispositivos electrónicos en su interior, hacía de este Coso una suerte de elemento cuasi satánico.” Quien les habla también cayó en las garras de “Carlitos”. El vendedor lo promocionaba como “un truco muy simple”, y aclaraba que no se trataba de magia ni milagro alguno. Más tarde, al desplegarlo en casa, contemplábamos unos finísimos hilos brotando de sus costillas y unas instrucciones incomprensibles impresas en un papel no mayor que un boleto de colectivo, lo que volvía su puesta en marcha absolutamente imposible. Mi sospecha es que el hombre se trataba de un estafador, y que en realidad “Carlitos” sí se movía a través de un hechizo, que el vendedor ocultaba al gran público. “Carlitos” y su nigromante han desaparecido. Sospechamos que el homúnculo logró quebrar en algún momento el conjuro que lo mantenía esclavizado y eliminó a su captor, para luego huir a un país sin humedad ni bestias roedoras de papel. Coso 66: Funda de Paraguas Chino Un lector cuyo nombre se me ha extraviado ha sugerido la inclusión de este coso, que viene incluido en aquellos paraguas que compramos de emergencia en nuestro todo por dos pesos amigo. Es el guardián de los guardianas, el protector de nuestro protector, pero sólo cumple con esa función en una circunstancia: cuando está a la venta. Luego, es quitado y deshechado, aunque permanece dando vueltas en nuestro hogar durante semanas. La sola idea de volver a colocarlo - con las obscenas reminiscencias que incluiría este acto - es descartada tan inmediatamente como él mismo; especialmente teniendo en cuenta que el objeto que debía proteger se ha autodestruido durante su segundo día de uso. Coso 67: Expendedor de servilletas El lector Kapper propone incluir "esos dispositivos porta servilletas de papel. Es una especie de cajita con un resorte y una tapita donde se colocan las servilletas. Las servilletas se extraen presionando y haciendo bajar el resorte. También posee unas 'pestañas' en los 4 costados que reduce el tamaño de la 'boca' del aparato y que hace que las servilletas queden dentro de la cajita. Las mas antiguas venían de metal lisas, pero también las había de plástico y con publicidades." El Sr. Kapper agrega (catalogando a esto de "problema" lo que lo diagnostica como neurótico - obsesivo) que "siempre que saco una servilleta (si con suerte sale una sola) las que quedan en el recipiente quedan medio salidas y queda feo a la vista, por lo que inmediatamente hay que volver a presionar el coso para que las servilletas bajen y soltar despacito para que quedanagarradas de los CUATRO costados." Por mi parte agrego que este coso también podría llamarse "Cama Elástica en Miniatura para el Solaz de Pequeños Papelitos Arrugados". Coso 68: "Cucharita" de Café de Máquina Expendedora El Sr. Federico desea rendir tributo a “esa porquería de plástico que te tira la máquina de café adentro del café de la oficina para que tengas que meter tus dedos para sacarlo y encastrarte (creo que ahí está el efecto de revolvida), para después intentar en vano agitar el líquido con su escasa superficie agitadoril.” Este uno de esos cosos que deben su denominación a una supuesta función a cumplir en un mundo de fantasía donde los líquidos obedecen a nuestra voluntad más que a su entidad en sí. Así, este palito en forma de remo de insignificantes paletas es llamado “cucharita” porque se supone que con él podremos revolver nuestro café, no porque realmente sea o se parezca en lo más mínimo a una “cucharita”. Podría tener la forma de un caracol marino, un yo-yo o mi profesora de geografía de tercer año, pero seguiríamos llamándolo “cucharita”, simplemente porque nos viene con el café. Es un ejemplo extremo del automatismo y la obediencia a los Mandatos Divinos (adjudicándole entidad Divina a la máquina de café, que yo no me atrevería a refutar) en los que todos caemos de vez en cuando. Coso 69: El "Choricito" El lector Fernando Angiolini denuncia que "cuando se compra una ristra de chorizos para la parrilla, se puede observar la existencia de un pequeñisimo choricito localizado entre dos chorizos, el cual esta anudado por ambas puntas. Lejos de tratarse de una aberración de la naturaleza (o de una mezquindad del maestro choricero) cumple una importante función a la hora de las brasas: ocurre que cuando la ristra es muy grande o se quiere ensartar en un pinche , esta debe ser cortada a intervalos regulares para poder acomodarla. Y allí mucha gente corta la ristra a un lado o al otro del choricito en cuestión, cometiendo un grave error: esto provoca que se destruya el nudito de piolin que mantiene armado al chorizo mayor. Esto provoca que cuando el fuego comienza a actuar, el chorizo mayor comience a perder material, quedando como eviscerado sobre la parrilla y por ende inutilizado. Lo que hay que hacer es cortar el minichoricito exactamente por su ecuador, quedando un nudito de piolin a un lado y al otro, protegiendo la integridad física de los chorizos mayores adyacentes. Sirva esto de homenaje al pequeño y siempre despreciado 'choricito' que se inmola de esta forma para permitir que sus hermanos mayores lleguen a buen puerto dentro del choripán." Coso 70: Plomada Cortinera El Sr. Santiago Videla rescata "el famoso pistirulo que cuelga en los hilos para correr las cortinas. El mismo suele ser alargado, de color cremita y con una carga de plomo en su interior. Si bien su origen es desconocido, su funciòn no era del todo clara ya que cuando uno corrìa esos hilos la cortina quedaba en el lugar y se armaba una galleta encima del barral digna de un pescador de la costanera (norte). Segun los dictados de la moda palermohollywoodense (¿está bien así? )este coso quedo demodée, pero en la casa de mi abuela era utilizado por mis sobrinitos con diferentes objetivos, a saber: "1) Hacerlo girar con fuerza en el aire para lograr sonido símil 'Helicóptero Azul' (el de la serie, claro está) "2) Como telaraña indestructible en sus luchas 'Spiderman versus Petiso Orejudo'. "3) Para darnos flor de tundas en las piernas al grito de: 'salta o te va a doler.'" Coso 71: Viruta de Goma de Borrar “Un elemento de vital importancia en el desarrollo de la psiquis humana desde la etapa infante hasta la madurez es la pelusita-virutita que se desprende de la goma de borrar al querer borrar una línea rebelde en un papel. Este ¿objeto? está siempre presente en cajones de escritorio, dentro de los teclados de las PC, en los rincones alfombrados de las oficinas y en los paquetes de galletitas abiertos por los escolares. Una pelusa-viruta de goma de borrar pone de manifiesto dos cosas que influyen en la formación de las personas: “- Alguna vez trabajamos en algo. - Somos falibles, nos hemos equivocado en ocasiones. “Además, ejercita la motricidad fina cuando aprisionada entre dos dedos se amasa lentamente para formar una bola gomosa a imagen y semejanza de la goma que le dio origen.” (Aportado por el lector The Bug) Coso 72: Surco Interlabial Por primera vez en la historia de esta Enciclopedia presentamos este "coso anatómico", conocido por la masa del público como "huequito" o "esta parte" (mientras se la frota con el dedo índice). Su nombre técnico, "surco interlabial", da cuenta de el por qué de la existencia de este enigmático hoyito bajo la nariz. Probablemente, si no existiera, no podríamos dar besitos, ni silbar, ni imitar a Guillermo Francella. Las personalidades extremas y perversas, como Adolf Hitler, Chaplin o J. Jonah Jameson, optan por cubrirlo de vello, como diciendo "yo no doy besos" o "sólo beso a menores de edad" o tal vez "no silbo". El "huequito", finalmente, es un "no coso"; no tiene, en realidad, entidad priopia, sino que sirve para darle elasticidad y soltura a otro órgano con más prestigio y fuente de inconmensurables placeres. Sin embargo, como un extra que no tiene el menor complejo de robar cámara, en lugar de ocultarse o permanecer en segunda línea, ha optado por estar ahí al frente de todo el mundo, saludando a cámara e imposible de soslayar: está, literalmente, debajo de nuestras narices. Coso 73: Cubierta Interior de Tapita de Gaseosa El Sr. Papu Cassagnet –si es que ese es su verdadero nombre –de Montreal, Canadá, propone para su inclusión en la Enciclopedia lo que él llama impíamente “la ‘hostia de goma’, esa especie de hostia infame, a veces blanca y a veces azul, que viene del lado de adentro de las chapitas o tapitas de gaseosa y que te rompés los dedos tratando de sacarla para descubrir la promoción que sea. Y que si se utiliza un cuchillo, terminás borroneando lo que está impreso en las tapitas.Generalmente, a esas hostias yo les saco el centro, dejando sólo el anillo exterior y…” El lector deja entrever a continuación una que otra aberración. Antaño, el protector de tapita de gaseosa solía venir con ilustraciones a modo de figuritas para extraer y pegar. La infantilización de la sociedad actual quiere que el mismo objeto sea hoy dirigido a pavotes grandes bajo la promesa de premios en metálico o, en el caso de personas enfermizas –no quiero señalar con el dedo a nadie en especial - aberraciones innombrables. En la ilustración puede verse el modelo con “anillo de goma exterior”, en retirada desde hace algunas décadas, y en este caso –lo reconozco –dibujado con las nalgas (tengo problemitas con el dibujo a mano de elipses). Coso 74: La "Bola de Plasma" Antaño ornaba las vidrieras de los locales de rubro indefinido para jóvenes modernos, junto con lámparas de lava, arbustos de fibra óptica, dados de peluche, algún viejo muñeco de ventrílocuo y, en los más jugados, una pecera con un axolote. Hoy, el adminículo se adquiere en comercios del ramo “cosas inútiles” por miserables treinta pesos, para delicia de hijos únicos preadolescentes que están buscando ese je ne sais quoi tan especial para su dormitorio. Movida por la ingobernable e indómita fuerza natural del arco voltaico, la bola sirve, según niños de cinco años de poderosa imaginación, para “cargarte de energía”. En lo personal considero que, si la tocás demasiado seguido, te morís. Coso 75: Llavero Genérico de Baño de Estación de Servicio Los encargados de regentear las estaciones de servicio de las autopistas sienten un fuerte apego hacia las llaves de sus baños, tal vez debido al hecho de ser un bien tan escaso en las despobladas extensiones argentinas. Para evitar que el descuido o la maldad de los viajantes transitorios haga desaparecer dichas llaves, éstas siempre son acompañadas por llaveros que toman la forma de distintos objetos, generalmente voluminosos o pesados y en consecuencia imposibles de ocultarse en un bolsillo. Frecuentemente se trata de toscos bloques de madera, pernos oxidados, y hasta se han atestiguado casos de inverosímiles pero contundentes volantes de automóvil. La insólita diversidad de estos "cosos genéricos" los hace merecedores de figurar en la Enciclopedia. ("Coso" sugerido por el Sr. Marcos Amadeo) Coso 76: El "Buchón" Se trata de un dispositivo diabólicamente implantado en gran diversidad de productos (ropa) para evitar que te chafes algo. Dentro del “cyberforúnculo” que emerge de la superficie de lo que parece una inofensiva plaqueta de plástico, se encuentra un diabólico ingenio, máquina, cerebro electrónico o tal vez un disparador de invisibles lásers que acciona –al intentar “pasarlo” con aire ausente por la salida del local -una serie de alarmas y chillidos, tal como si se tratara de un niño alcahuete y obeso, de voz muy muy aguda y una cáscara de mocos endurecidos bajo la nariz. La única forma de inutilizar al “Buchón” es arrancarlo del artículo a adquirir, para lo cual se requiere un alicate o tal vez dinamita; el problema es que en el proceso pueden dañarse esos pantalones de corderoy de primera marca. Otras opciones pueden ser: estropearlo a martillazos, conseguir en algún lado la herramienta (¿”Sacabuche”?) que utilizan los empleados del local para quitarlo, o pasar bien bien rapidito, tomando ventaja de la lentiutud de reacción del guardia de seguridad. En ciertos casos, también se puede pagar. Coso 77: "Baby Jane" “Ahora lo he visto todo”, dice el hombre en su paseo por la feria del Puerto de Frutos, luego de ver este inquietante artefacto. Tal como Bette Davis en la película “¿Qué pasó con Baby Jane?”, esta lámpara es vieja, fea, cursi y peligrosa, pero su origen es mucho más siniestro. Al parecer, un diseñador industrial escapado de un manicomio compró una lámpara de segunda mano para el departamento de una señora mayor, le abrió un agujero en el torso de un puñetazo, dejando sus bordes rotos y afilados al descubierto, le arrancó el corazón y luego (sin detenerse a pensar en la mortal combinación electricidad – agua) le injertó –con moco -una fuentecita feng shui, que logra todo menos proporcionarle equilibrio zen alguno; luego la ofreció a un millonario excéntrico, que se dedicó a producirla industrialmente. En el Planeta de los Artefactos de Iluminación, “Baby Jane” es la prima solterona y desquiciada de la lámpara de lava; ésta última llega a una de sus reuniones familiares, vestida en Kosiuko y comentando una película muy copada iraní que vio en el MALBA, creyendo que es la transgresora de la familia, cuando su pariente, pintarrajeada y vestida con una camisa de seda en animal print, cuenta como al pasar y sin alzar su cascada voz, que al fin le dio su merecido al linyera que afeaba su cuadra. La reunión familiar se llena de escalofríos y Mamá Lámpara de Pie trata de cambiar de tema, mientras Lámpara de Lava asume que es apenas una pequeñoburguesa espectadora de I-sat y sufre una pequeña depresión. “Baby Jane” permanece en silencio, comiendo su pechuguita de pollo con la boca abierta. Coso 78: La Caquita de Agujereadota El Sr. Un Servidor, si es que ese es su verdadero nombre, rinde homenaje a “unas cositas que ya nacen inútiles. Antes no existían, no se diferenciaban del contorno. Pero a partir de que la agujereadora se hizo verbo y el verbo se hizo metal y habitó entre nosotros. A dicha herramienta se le van juntando en su vejiga plástica una creciente cantidad de circulitos de papel -a bautizar como te guste- que cobran existencia en el preciso instante de su degollamiento, como cabezas acumuladas en el cesto de la gillotina ‘por un crimen que no cometieron’ ya que no eran cabeza de nada: simplemente, estaban en el lugar menos indicado. “Almas generosas lo pueden convertir en papel picado para carnaval, mientras otras menos piadosas los tiran de sus balcones microcéntricos a fin de año, como cirujanos arrojando felices los apéndices que sustrajeron durante los últimos meses, desde la terraza de los hospitales...” En realidad, la “caquita de agujereadota” (me tomé muy a pecho eso de “bautilzalo como te guste”) sólo sirve para caer sobre nuestros pantalones, como caspa de utilería, en un momento de distracción mientras jugábamos imprudentemente con la base de caucho, para luego ser dispersadas hacia el piso por medio de barridas manuales, al quejido fastidioso de “bueh, qué cosa”. Coso 79: Conejito Pneumático En un momento bastante negro de mi vida, allá por mediados de los 80, intenté nublar mis emociones no con drogas, no con alcohol, no con prácticas sexuales alternativas, sino con la asistencia perfecta a cada película de terror, sangre y destripamiento que se estrenaba (cosa que en esa época, por esas cosas de las modas cinematográficas, era inmensamente frecuente, a razón de una o dos películas de zombies o asesinos seriales por semana). Este recuerdo personal sirve para justificar mi conocimiento sobre una característica de los efectos especiales de esa época pre-animación digital: el uso de las vejigas o dispositivos hidráulicos para conseguir que el hombre lobo se transforme o el gremlin se derrita, una innovación de técnicos de la época como Rick Baker o Chris Walas. Gracias a esta invención, no había monstruo o muerto viviente al que en algún momento no se le inflara alguna cosa: algo así como la globología aplicada al miedo. Y esto es lo paradójico del asunto: los monstruos más aterradores, las bestias inhumanas que nos marcaban el corazón de inquietud y por un rato nos impedían pensar en los horrores cercanos no estaban poseídos por el Mal; su interior no estaba repleto de sangre negra, entrañas podridas y llenas de perversidad cósmica. No, estaban llenos ni más ni menos que de AIRE! En resumen, en homenaje a estos próceres del efecto especial, en Plaza Francia venden este conejito, conectado por una manguerita a un fuelle, que al ser apretado logra que el animal pegue un saltito. Coso 80: Alfombrilla Protectora de Fondo De Mingitorio La sugerida “forma de corazón” no tiene, claro, ninguna connotación romántica, y es producto de la forma del aparato al que el presente “coso” debe adaptarse. Más inquietante es determinar cuál es su uso; hay quien dice –por lo general como tema de conversación de dos interlocutores que miran hacia el frente, impertérritos –que su uso es evitar salpicaduras, y hay quien asevera que la Alfombrilla sirve para amortiguar el mal olor. En lo personal, creo que la función del aparato es hacerle ganar dinero al fabricante de Alfombrillas Protectoras de Fondo De Mingitorio, objetivo que está cumpliendo con todo éxito, ya que el artefacto está cada vez más presente –inexplicablemente, por cierto -en baños de bares, oficinas y otros escenarios públicos. Nobleza obliga, señalemos que uno de los fabricantes ha tenido la brillante idea de diseñar una Alfombrilla que tiene estampada en su superficie, un blanco, con puntajes y todo (pueden ir a divertirse sanamente al baño de la pizzería “La Farola de Cabildo”). Esate es el único uso justificado que puedo reconocerle al accesorio. Por fin, observemos que a veces también se monta sobre la alfombrilla, la tradicional pila de naftalina de colores; y entonces parece que el mingitorio no hubiera sido instalado por un profesional de la plomería, sino por un repostero. Coso 81: Ajustador de Elàstico de Campera La lectora Sureña me cuenta que pensó en "un coso nuevo, ayer justo cuando me dió un cruel golpe en la cara. Se trata de ese coso sin nombre que viene a ser la terminación del elástico de las camperas, como para ajustar la capucha o parte inferior de la misma, que es como un óvalo con dos perforaciones u otro cosito más pequeño dentro que hace las veces de sostén del elástico propiamente dicho, el cual si uno gira fuertemente a modo de juego cuando se colocó la capucha de la campera, si se suelta hiere 'me golpeé con esto', y 'cómo se llama eso mami?', 'eeeeeeeeeeh, es el coso de la campera para ajustar...'" El del dibujo es un modelo "aerodinámico" que se encuentra en algunas camperas, más exactamente en la única campera que conservaba su ajustador que encontré en mi casa, así que no admito reclamos. Va entonces el Ajustador de Elástico de Campera a la Enciclopedia, catalogado como "coso peligroso". Coso 82: Mini-Bandejita Portapancho Este objeto a medio camino entre la servilleta de papel y la bandejita de cartón de rotisería es testigo y acompañante del desplazamiento del viejo y tradicional pancho, de tamaño escueto y mostaza como única opción de condimento, a manos del actual superpancho con amplia variedad de condimentos (hasta los puestos más miserables incluyen queso fundido artificial) y coronado final de papitas fritas trituradas. Supongo que fue este último ingrediente el que obligó a la incorporación de la Mini-Bandejita, ya que sus aletas plegables intentan impedir la caída del llamado “oro crocante”. Señal de que la bandejita está aquí para quedarse es la moldura en forma de concha marina con la que los modelos más modernos cuentan en la parte media de las aletas: sólo la permanencia en el tiempo de un accesorio antes inexistente puede obligarlo a sufrir la incorporación de elementos estéticos completamente inútiles (si bien las aletas de la Mini-Bandejita necesitan mayor altura en el centro, para contener con más eficacia las papas fritas que se acumulan en el centro del superpancho, sí es superflua la forma de concha marina. Por no decir obscena). Coso 83: Bolsita de Lavadero de Autos para Palanca de Cambio Aquellos lavaderos de autos que eligen no apestar el interior de nuestro vehículo con esa especie de pastillita aromatizante colgada en el espejo retrovisor, optan por colgar una especie de bolsita –donde consta el nombre y los datos del negocio- de la palanca de cambio. Maldita si necesitamos una bolsita en la palanca de cambio; para tirarle porquerías, ya tenemos el cenicero (o la ventana), y además le quitaría categoría al “coso”. La bolsita no es lo bastante grande para guardar objetos de utilidad (una agenda, una guia Lumi, o la barra traba-volante), y además, el lugar donde está colocada parece haber sido pensado para provocar un accidente de tránsito. Tampoco es apta para servir de reservorio de maníes y papas fritas para amenizar el viaje, ya que la “boca” de la bolsa se pliega sobre sí misma con demasiada facilidad. Por lo tanto, la bolsita no se utiliza, pero tampoco se remueve ni se tira a la basura, debido a ese contraimpulso atávico que también nos impide deshacernos de los “souvenirs” que regalan en los bautismos. Sólo es reemplazada por una nueva, luego de retirar el auto del lavadero en su siguiente turno de limpieza. Coso 84: Pirámide de Falsas Humitas en Chala Este aparatoso engaña-pichanga -pariente de la "Falsa pata de jamón crudo"- suele encontrarse a un costado del mostrador en en restaurantes de comida criolla o ferias autóctonas, para transportarnos mentalmente a la mitad de Iruya, Salta, o Santa María, Catamarca, donde no se pueden dar dos pasos sin tropezarse con una humita en chala. Lamentablemente, cuando se nos antoja esta especialidad, el dependiente niega tenerlo en existencia, ofreciéndonos a cambio una empanada o tal vez un choripán; algunos desavisados en ánimo polémico se lanzan a tomar una de las humitas en chala de la pirámide para enrostrárselo al falsario, y entonces comprueba con desazón que levanta la maqueta entera(las "humitas" se encuentran pegadas entre sí. El artefacto pesa unos cinco o seis kilos). Segundos más tarde, además recuerda que la humita en chala de verdad es de color verde amarillento, no ese esmalte anranjado con que la "Pirámide" está pintada. La Pirámide de Falsas Humitas en Chala, por último, hace pensar en una impía parodia gastronómica de la "apacheta", montaña de piedras ritual con que nuestros compatriotas norteños homenajean a la Pacha Mama. Coso 85: Odradek Leemos a Franz Kafka: "Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar. Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra (...)". El verdadero Odradek no tiene el aspecto, como el de Kafka, de "un carrete de hilo en forma de estrella plana", ni se trata "de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí". No; el Odradek de Kafka es una criatura de ficción; el concreto, en cambio, cumple originalmente la función de precinto de seguridad de las botellas de aceite. Pero luego se separa y nace, mediante el mecanismo reproductivo de la gemación (como la hidra); aunque su parto es un enchastre, como el de los organismos más desarrollados. Sólo que en lugar de sangre o yema de huevo, la sustancia enchastrante es aceite, que suele caer sobre la camisa nueva del improvisado obstetra. Allí comienza su frugal vida. Kafka miente otra vez: no habita la techumbre ni la escalera, sino que pasa de la mesada de la cocina a la mesa, y luego a la mesada de nuevo, con preferencia por los arrabales del tacho de basura. Pero como el de Kafka, es vagamante amorfo, no podríamos jamás imaginar cuál es su propósito (a menos que conozcamos su origen) y vivimos topándonos con él; entonces, la emoción más cálida que sentimos es un ligero descontento, y la reflexión más frecuente es "creí que lo había tirado". Sin embargo, Odradek sobrevive mucho más de lo razonable. Odradek no es reciclable como el cierre de bolsa de pan lactal, ni moldeable como el alambre protector de champagne, ni sirve para realizar artesanías caseras como el precinto de lata de gaseosa. Si nos atreviéramos al epíteto, diriamos que es basura, y sin embargo se resiste -pacíficamente, silenciosamente, inadvertidamente- a asumir su destino final. En algún momento parece entender el mensaje y no lo vemos más, o tal vez llega un nuevo Odradek y su antecesor se fuga (aparentemente no tolera la competencia ni la hermandad); hasta entonces vive la existencia melancólica de un inadaptado social, soportando la indiferencia o el leve fastidio del mundo donde le ha tocado nacer, un mundo cruel, estéril y adorador de la eficiencia, esa cortesana mentirosa. Coso 86: Lechuga Decorativa de Vitrina de Carnicería A veces ocurre que un objeto cualquiera es corrido de su función original y entonces pasa de ser un objeto común y corriente para tornar en “coso”. Esto es lo que ocurre con la noble hoja de lechuga, que privada de su función original –la alimentación- es utilizada por cierta escuela herética de carniceros como parte de la decoración de la vitrina donde exhiben sus carnes (nos referimos a las que tienen a la venta), insertadas convenientemente entre pecetos y tapas de nalga, palomitas y tortuguitas, lenguas y milanesas de cuadrada. La de habitual monocromática vitrina cobra entonces el carácter de instalación artística. Las mentes más conspiranoicas sospechan que, tal vez, se busca que el verde, complementario del rojo, realce la intensidad de este color para exagerar un poco la frescura de las carnes exhibidas. Lo que no calculan los carniceros, o tal vez lo calculan y no les importa, es que la función “decorativa” de las hojas de lechuga se ve devaluada por el aspecto marchito, mustio y “pasadito” que toman éstas a las pocas horas de ser sometidas al frío intenso de la vitrina-heladera, provocando cierto rechazo inconsciente en los eventuales clientes; que ante este espectáculo desechan de inmediato el menú de bife ancho con ensalada de lechuga, optando, por ejemplo, por un puchero de falda, corte más barato que redunda en una ganancia menor para el carnicero. De más está decir, además, que las lechugas utilizadas con este fin quedan completamente inutilizadas por el consumo, debido a su contaminación con la carne cruda, pero más aún por sus fachas agonizantes (otros carniceros, un poco más sagaces, decoran sus vitrinas con rodajas de limón, que resisten mejor el frío). Dos palabras para los carniceros con pretensiones estéticas: Lechuga plástica. O, qué se yo, soldaditos de juguete o robots de hojalata. Coso 87: El "Sombreritus" El Sr. Unservidor desea incluir en la colección al “cucuruchito de sachet de leche” o “Sombreritus”. Lo define como “aquel cucuruchito aplastado que otrora hiciese ‘punta’ en el sachet de leche, y ahora es un par de triangulitos unidos por dos lados, ora en la mesada, ora en el piso cerca del tacho.” El “Sombreritus”, que pareciera un bonetito de papel para cucarachitas, es pariente de otro coso de merecida fama, el “Odradek” por tres razones: hábitat (la mesada o el piso), capacidad de reciclaje (nula) y clasificación (cosos que también pueden considerarse “basura”). Sin embargo, a diferencia de “Odradek”, ese lobo solitario que no admite convivir con otros de su especie, el “Sombreritus” suele compartir su hábitat con dos o más “Sombreritus”, especialmente en hogares donde viven niños, ya que sus “cuerpo-madre” -los sachets de leche- son desvirgados a diario. La volatilidad del “Sombreritus” le permite posponer su viaje final al tacho de basura, muchas veces adhiriéndose a nuestros dedos sin que lo notemos y saltando audazmente a los alrededores. Los descubrimos más tarde, medrando en la zona, en un rincón de la mesada o la cocina misma, y entonces nos dan pena y decidimos esperar a que el viento o alguna otra fuerza los termine de depositar en el piso, para que la Justiciera Siega del barrido los aniquile definitivamente. Es así como a veces se acumulan dos o tres “Sombreritus” en la misma estancia, a veces en el mismo sector de la mesada, algo desorientados pero buscando darse ánimo. E imaginamos que estos seres pueriles, improductivos y de mirada extraviada organizan una pequeña fiesta o “Desfile de la Victoria”, para celebrar haber sobrevivido hasta esta reunión. ¡Rataplán, rataplán!, hacen entonces los “Sombreritus”. Como Padres, o tal vez Dioses, sonreímos ante su pantomima y les damos un día más. Fuente. Parte I

Antes que nada para los que no saben que es bwin Biwin es una web que permite hacer apuestas on-line (desde apuestas deportivas hasta apuestas politicas), jugar al poker y demas juegos de azar con dinero real, tiene un sistema de puntos y premios que te motiva a seguir apostando, cuenta con una buena reputación y muchos usuarios! Las apuestas tiene un adicional que las hace mas interesantes llamado "Apuestas Live" esto permite que vos apuestes a medida que transcurre el evento, por ejemplo, en el caso de futbol, apostar a que ningun equipo metera un gol o hasta apostar que "X" equipo va a recibir una tarjeta roja. En verdad muy completo. Mi experiencia Las primeras semasnas estaba encantado con el funcionamiento del sistema, me pareceia muy transparente y confiable. Entonces a medida que fui ganando unos mangos, los ponia de nuevo en las apuestas asi llegue a cuatriplicar mi capital inicial (de 50 pesos pase a tener 200, tampoco es gran cosa ) la verdad que apostaba mas por divertirme que para tener mas guita. Un buen día se me dio por apostarle TODO a que Federe ganaba el primer game del tercer set! Imposible no confiar en este tipo Segun lo que marcaba bwin el saque lo tenia el, a mi parecer no podia perder, entonces le aposte todo lo que me quedaba 90.44 (el resto de los 200 mangos lo dilapide en otras apuestas ) Quien tiene el saque se marca con una pelotita al lado del nombre del jugador (información que proporciona bwin) para que se den una idea. A medida que fue pasando el game cada vez iba peor Federe, entonces ya con un 15-40 abajo (me parece) se me da por ir a prender la tele y enterarme de que en realidad estaba sacando Melzer (en tipo que jugaba contra el) asi que Federer perdio el game y yo mis 90 mangos. Ahora bien, yo pense, bueno, fue un error de ellos me contacto y lo solucionan LAS PELOTAS La respuesta fue una cosa asi como: no nos hacemos cargo de nuestros errores! Asi que bueno ellos manipulan la informacion en la que uno se basa para apostar su capital y despues cuando tiene algun "error" no se hacen cargo de las consecuencias. Para ellos 90 mangos no es nada y para cualquiera de nosotros es mucho. Por favor difundan esto y piensen dos veces antes de entrar a bwin! Gracias por su tiempo.
Registrate y eliminá la publicidad! 1. La introducción por sus creadores Art coupee El Cooperativismo es un movimiento artístico nacido en la entraña de un grupo de jóvenes adolescentes inmaduros y balurdos, dispuestos a cambiar la visión del mundo rutinario y antiséptico. Creamos esta vanguardia en épocas colegialas-faderianas, en ratos de sosobra, de modorra y de cadorna. Pero, especialmente, en aburridas horas de clase como las de Pretti, Martota, Fernández, Scazziota, Mosquera (vieja chistosa si las hay), Motta, Pastoruti, Invernizzi o la viejita Benny que nunca supimos su nombre... El Arte Cooperativo se debe a la peculiar técnica que, a diferencia de todo arte, se realiza de a dos o más artistas. Se comienza con un trazo deliberado y se le otorga el lápiz al co-artista, el cual continúa la obra brindando nuevos trazos y, por qué no, un nuevo significado a la obra, y así sucesivamente hasta que el dibujo queda a gusto y piaccere de todos los integrantes de tal magnificéntrica pieza artística. Originariamente constaba de un bolígrafo y un papel. Pero como todo se actualiza y se adapta a los cambios tecnológicos, también producimos cooperativos digitales realizados puramente con la noble tableta para pintar del MSN. 2. Piezas con sus respectivos procesos y explicaciones. "Estalonpiteco Nervus", 2005 Pelon, Sebastiao Como dijimos previamente, la tecnología nos ha llevado a transportar el Art Coupée a la tabletita mágica del Msn. Con la ventaja tepnologica que nos ofrece hoy la computación, podemos plasmar cada paso de la estupefáctrica obra. He aquí el primer cooperativo digital. La marlopa misma que acompleja al sempiterno poliludente. Contemplad. Pelon Santukej Sebastiao © _ “Mesiée Monoculeosis y su Tinto Triple Acción Blanqueadora” , 2007 Los cooperadores consideramos que el día de la fecha fue una jornada de mierda. Para Santuka fue un día frío y choto porque le hizo acordar que se va el verano y el calor. Para Sebastiao ya que simplemente se levantó y todos sus ánimos siguieron durmiendo. Igualmente, no necesitamos motivos justificados para confirmar esto, sólo acátenlo. Así que no esperen leer nada gracioso. Ezequiel. Santiago. Sebastián. © _ "Yosapa Pata'e Sopapa Tirapescato Chiflamuñuelo", 2007. Pelon, Sebastiao. Aquí nos encontramos mostrando nuevamente una gran pieza de arte contemporáneo pictórico clasico digital. Una obra que con gran eficacia denota la perestroica superficial que acompañada por tres almóndigas de placer, se sumberge en lo más profundo de su impetancia sinusoidal. Eferbescente y churbujiante, sopapeando paredes se olvidó del pollo en el horno... y se quemó. Contemplad!! Pelónidas. Santurrio. Xebaxtiaox. © _ "Peyo Mordisqueletto Di Pappanole Cumbiaguachín", 2007. Pelón, Santuka. Es una obra fresca, con un aire campirano que evoca al espíritu navideño que en esta época ya empieza a florecer en el Coto cercano. Un papa Noel famélico y amante de la cumbia de finales de los 90s que muestra la situación de desnutrición que en algunas de nuestras provincias se está sufriendo. El mejor ejemplo es Tucumán que cada vez esta más chiquita. Y su can amigo que no hace más que morderlo cuando éste se descuida. Ambos reparten regalos llenos de ensalada Waldorf y Chucrut intrínseco de patapúfetes meriodinales y/o/u Deportivo Mandiyú. En definitiva una pieza de excelentísimo y maratónico Loreal París y Casancrén 0%. Poner a horno fuerte 20 minutos, sal y pimienta a gusto y ahora también sabor limón. Disfrutenlon y promocionenlon - Al Art-Coupón Pelonardo Santucardo Sebastardo 'Siempre te recordaré, Ricardo' © _ "Super Carnibot Frescuras del Bosque 5000", 2007. Pelon, Sebastiao En la era de los narciputiquíes en donde la juventús hace alarde fotológicamente de su cualidá fisicoalmidónica, se pone de pié la comunidá cooperativa para decir BASTA! al caretaje contemporáneo. Helo aquí, helo allí, y hielo por todo el sur de la antártida norcuyana de la patagónia del litoral sanjuanino, una obra que reluce en cada pixel cuadrado, pasando por la angustia de la tripa revolvida a la orgásmica satifasión de un buen guiso de almóndigas sideral. Sin otro particulear. Santujái Sebastiao Pelonoide © – "CoyaTrombonéticoLavaPescattoiAbuloCentrifugatto", 2007 Santurdo, Sebardo. Elo aquí una pieza cuasirupestre, próspera y proctológica, salida de las entrañas mismas de la Pacha Mama con papas a la crema. Pero no debo seguir este relato sin antes hacerles saber la anécdota inmediatamente anterior a la producción de dicha obra. Andábale yo de chópin buscando nerdos que se compran el anillito de 'El Señor de los Anillos' para recagarlos a trompadas cuando me topé con el inmenso árbol de Navidát en medio del hall del Abasto. Fue ahí cuando tuve la primer visita de 3 fantasmas navideños-jujeños. Al lado mío apareció un tal Wilmer Wáyintong Altiplano Ruiz que me enseñó cómo untar queso Finlandia en una tostada sin que se rompa. A los 5 minutos llegó el segundo fantasma: Boris Dimitri Radchenko, alias 'el Tano', que me pidió la billetera para hacer un truco de magia... y la verdat que es muy bueno porque no la volví a ver. Y por último, llegó Cholo Casparín quien me tomó de los hombros y me dijo: - Sé lo que hiciste en la fiesta... - ¿Qué fiesta? - La de tu culo y esta! Esas palabras terminaron por iluminar mi Ser y desde ese momentó entendí todo... No hay que molestar al que es diferente sólo por usar anteojos, tener acné o por jugar a las Cartas Magic. También comprendí la diferencia entre Suprema y Milanesa de Pollo. Pero lo más importante es que volví a creer en Santa, ya que la Navidat había perdido sentido para mí cuando el año pasado mi vieja me regaló simplemente un billete de $20 que acababa de sacar del cajón. Por eso, yo 'Santurrol 200' y 'Meredranol de Bagó' hemos sido inspirados bajo la influencia de 3 fantasmas jujeños para crear al CoyaTrombonéticoLavaPescattoiAbuloCentrifugatto. Puesto que esta obra con caracteres pictóricos andinos, así como con toques autóctonos de las regiones sureñas del Norte, nos retrotrae a los inicios de la Humanidat donde la música considerada 'arte máximo' llenaba de algarabía, jolgorio y apetitosidad a los coterraneos, que con trombones y toronjones tocaban cubrepiléticas melodías. No quiero explayarme demás, por eso en resumidas palabras os deseamos una Exacerbosa Navidat Treintaitrés. . Art Coupée . El Arte de Cooperar Stk! Mre! Pln! © – Memorias de Josele 'Pepele' Michigan Un día estábale yo tratando de hacer pasar un tazo de Chester como moneda de $1 en un teléfono público cuando se me acercó un buen hombre que me dijo: - El Danette no le llega ni a los talones al Sandy. A lo que respondí. - ¿Y vos quién carajo sos? ¿Tene' una moneda? - Wilson es Yorugua y Bob es Ponja. - Trolo. - Tu hermana. - Como hermana no tengo con la tuya me entretengo. - Tu vieja. - Como vieja no tengo con la tuya me entretengo. - Tu perro. - Como perro no tengo con el tuyo me entretengo. - Tu pito. - Como pito no tengo con el tuyo me entretengo. Algo todavía me dice que ahí perdí el duelo. Aquel buen hombre desapareció mágicamente (bah, en realidad se subió a un taxi tirando brillantina al aire, pero es la intención lo que vale). Me quedé solo en medio de Gorriti y Bonpland (Ja! Quería escribir 'Bonpland' porque suena re gracioso), pensando en aquellas palabras mientras metía un sorbete ('Pajita' para la gente culta) en el teléfono para sacar el tazo que me había tragado. "BOB ES PONJA" Está bien, podrá ser amarillo... pero Japonés nunca! Esa blasfemia no podía ser cierta. Odio la cultura oriental desde que el chino de la vuelta me cobra 10 centavos si la Coca está fría. Por eso decidí comprobarlo yo mismo. Me pareció una responsabilidad que había que asumir. Tomé el snorkel que siempre llevo conmigo y unos Beldent confitados, ahora también Sabor Limón. Y me dirigí a Costanera Norte dónde me zambullí en busca de la verdad. No, mentira... primero mandé un SMS para que se vaya Iliana Calabró de Cantando, me clavé un tequilazo y dos chori y después sí, me zambullí. Luego de atravesar la capa de basura y soretes que flota en la superficie se abrió ante mi un mundo mágico de peces de colores y especies exóticas del Caribe Sur, Soñando en el Caribe Sur, en el Caribe Sur, con vos en el Caribe Sur. Y la verdad que no encontré ningún Bob Esponja. Pero sí había un calamar uruguayo llamado Wilson que dijome: - Truco. - Quiero. - Treintaitrés. - Maldón. - Son buenas. Y así gané la contienda. La foto es de segundos después de haber intentado cagarle a la ostra una figurita del Palomo Usuriaga, jugando al chupi. Una verdadera Ocdisea Surmalinga. "TitiriCholo", 2008 Agostina, Santuka. Cholito era un niño común que vivía en una casa común de un barrio común. Como cualquier chico jugaba al Poliladron, miraba Brigada Cola y creía que si le soplaban los ojos cuando se ponía bizco se iba a quedar así para siempre. Pero su vida dio un drástico giro cual pollo al espiedo al enterarse de una noticia que rompía con todos los cánones de su inocente infancia: EL CHAVO LE DABA MATRACA A DOÑA FLORINDA A los 6 años la vida ya le había dado una cachetada de realidad. Cholito empezó a consumir cada vez más Nesquik y a empastillarse con La Yapa. Cayó así en un agujero oscuro de profundo dolor (no es metáfora, de posta, se rompió un tobillo). La vergüenza inundaba su Ser, su locura fue tal que se puso una bolsa de papel en la cabeza y se encerró en su cuarto sin salir durante 8 años. Recién en una mañana lluviosa de abril reapareció ante su familia. Todavía llevaba puesta la bolsa de papel y la remera de los Parchís. Supo pronunciar: - Ya lo superé. Me quitaré esta bolsa y afrontaré la vida como un buen puber. - Se... Che, ¿sabías que se murió Dana Plato? (...) Fue tan estremecedor el grito que pegó que los presentes se sobresaltaron cual pochoclo en microondas. Cholito no solo no se quitó la bolsa, sino que tomó dos títeres para expresarse a través de ellos por el resto de sus días. Así fue que perdió su personalidad cual abeja pierde su aguijón. Hoy trabaja como titiritero ventrílocuo en un antro de mala muerte de Dock Sud, contando chistes de su ídolo Roberto Gómez Bolaños: - ¿Cómo se dice León en inglés? Lion ¿Y gorrión? Gorráion! - Ja! Qué Plato... - ¿Dana? ¡¿Dónde?! Stk! Mre! Pln! © – "Dalírio", 2008 Santuka, Pelón Ayer sábado quería rencontrarme con mis amigos después de mucho tiempo sin verlos. Pero no se pudo dar ya que tenían planes. Se juntaban a jugar al TEG y si iba me tocaba ser el rosa. Y yo, Luis, ya no me dejo humillar más. Por eso preferí quedarme en casa viendo tele. Lo que me hizo soñar algo realmente raro... Resulta que llegaba a la Fiesta de Egresados de la Liga de la Justicia en el 3er piso del Abasto. Allí estaba Mario Baracus golpeando a MacGyver porque le ganó la Falta Envido con 33 y le cerró el orto al negro. Entonces, en una de esas, se me acerca un paquete de Celusal parlante y me dice: - A la 99 la parto como a un queso. - ¡Sobre mi cadáver! - Gritó Maxwell Smart. Y ahí nomás se trensaron a piñas. Ganó el Agente 86 porque le tiró una babosa gigante que le absorbió toda la sal al paquete. Mi psicóloga me dijo que el exceso de auto-sexo me iba a producir sueños eróticos con mayor frecuencia. Por eso me asusté al ver un enano en zunga bailando en el caño. Para evitarlo miré hacia otro lado y en una esquina estaba Kiko contándole a Alf sobre la vez que no reenvió una cadena de mail a 15 contactos y que por eso le crecieron tanto los cachetes. - ¡No es por eso, sino porque te los llené de leche! - Respondió un Furby al que le gustaba hacer rimas obscenas. Y mientras se reía empezó a convertirse en un Gremlin porque se había comido un Serenito después de las 12. Como mi psicóloga me dijo que el exceso de auto-sexo me iba a producir sueños eróticos con mayor frecuencia, me entusiasmé cuando vi a Pampita con una remera blanca mojada. Sin perder tiempo salté sobre ella para pegarle la montada de su vida. Pero no. Justo se convirtió en un pino de bowling gigante y yo en un peruanito pendiendo de una soga que jugaba en Nubeluz a tirar todos los pinos. Me quedaron 2 de pie, sino ganaba. Como los sueños no suelen tener mucho sentido, no me sorprendió el hecho de encontrarme de repente haciendo pilates junto a Bergara Leuman. Pero sí me sorprendió que de un globo aeroestático bajara Danny Devito, no por él sino porque en el globo decía CTI y todos sabemos que ahora se llama Claro* Danny se veía un tanto preocupado. Se me acercó y me dijo: - Tengo duda. - ¿Qué duda tenés? - ¡Tengo duda la podonga! Y no es que no me causara gracia el chiste, pero en el sueño me molestó entonces lo golpeé en la jeta. Peor para mí. Cayó su hermano gemelo, Arnoldo Schwargkzenejor y, como mi psicóloga me dijo que el exceso de auto-sexo me iba a producir sueños eróticos con mayor frecuencia, finalmente Arnoldo hizo conmigo una serie de chanchadas que no vienen al caso. Tampoco viene al caso que en el sueño me gustó :$ Así son los sueños: un completo Dalírio. Desde ya, mochas gracias a todos por cooperar PELON Break SANfeld M.E.R. Emergencias © – 3. Piezas resultados finales. "Vaquita de San Juancarlos", 2004 "Pochicondor", 2004. 'Art Coupee Not Dead' 'Pez Anciano', 2005 "Avionito Antiparrero", 2007 "Pelotus Kaníbalus", 2007 "Vinosaurio", 2008 "Caballo del Coya", 2008 "La Tortubanda Polipompónida", 2008
![Muñecos de papel [ Cubecraft ]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2012/06/18/character001-fWC-ohpz3fF.webp)
Cada jpg es un muñeco que se puede recortar y armar. Son todos los que estan disponibles hasta el momento.
