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Los pistachos podrían mejorar los síntomas de la disfunción eréctil Los pistachos podrían mejorar los síntomas de la disfunción eréctil, según un estudio preliminar realizado en Turquía. Además, en la investigación se han obtenido también resultados positivos en cuanto a los niveles de lípidos, el control del peso y el control de azúcar en sangre. Los pacientes sujetos al estudio realizado por el doctor del Hospital Universitario y Centro de Investigación Atatürk de Ankara (Turquía), M. Aldemir, y publicado en 'The International Journal of Impotence Research', han presentado una mejoría en sus resultados del Índice Internacional de Función Eréctil. Este test mide tanto la función orgásmica, como el deseo sexual y la satisfacción del acto sexual. Durante el proceso de pruebas han participado 17 hombres casados con edades comprendidas entre los 38 y los 59 años. Todos ellos presentaban disfunción eréctil en el último año, pero tras consumir 100 gramos de pistachos al día durante 3 semanas su impotencia se suavizó. Según el autor del trabajo, los pistachos contienen atributos como las grasas saludables, los esteroles naturales de las plantas, las proteínas o la fibra que producen un efecto beneficioso en la salud sexual del hombre. Por su parte, la jefa del servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes, la doctora Nieves Palacios, considera que estos frutos secos son ricos en grasas monoinsaturadas, y en sustancias antioxidantes "conocidas por su importante papel en la protección de la función endotelial y en la prevención de alteraciones vasculares".
Puede Ser Peligroso Combinar Medicamentos con Tés El experto en toxicología del Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco, Alberto Villa Manzano, señaló que la población debe conocer los efectos que tienen los tés cuando se combinan con los medicamentos. Indicó que aunque hasta el 70 % de la población recurre a remedios herbolarios para aliviar los síntomas de alguna enfermedad, el consumo de éstos, sobre todo en combinación con medicamentos, no es recomendable. dijo:Dado que los medicamentos están elaborados a partir de plantas, el hecho de combinarlos con tés de hierbas puede o inhibir o potencializar el efecto del fármaco, produciendo efectos no deseados, incluso mortales en el paciente. Añadió que otro punto que la gente debe tomar en cuenta es que al no estar regulado el uso de la herbolaria, las cantidades que se utilizan en la preparación de tés puede en sí misma ser riesgosa para la salud. Como ejemplo, refirió que si un paciente está en tratamiento con antibióticos, si los toma con algún té, inhibe el efecto del fármaco; además, muchos antigripales producen aceleración cardiaca y si se acompañan con herbolaria, este efecto se puede potencializar debido al contenido de cafeína de los tés. Los antiinflmatorios como el árnica por su parte, que mucha gente toma en tés, si se combinan con anticoagulantes pueden producir sangrados importantes con el riesgo que ésto conlleva, añadió el médico. En realidad, dijo, la herbolaria no puede calificarse de buena o mala, el problema es la combinación que la gente hace de este tipo de productos con medicamentos. dijo:“Si tomamos aspirina sabemos que es de 500 miligramos de ácido acetil salicílico, pero en los tés desconocemos la concentración y esto es lo que los hace riesgosos, no son tan inocuos como la gente cree”. Otro punto que resaltó fue que las condiciones geográficos del terreno y el tipo de tierra, influyen en que una planta sea o no adecuada para su consumo y aunque se trate de la misma planta ésto variará de una a otra latitud por lo que lograr la dosis exacta con herbolaria es difícil. La recomendación, es que si una persona acostumbra tomar tés de hierbas y combinarlos con medicamentos, lo consulte con su médico para que éste le advierta los riesgos que esto implica ya que, dijo, como ocurre con los fármacos regulados, también las plantas consideradas medicinales tienen efectos adversos.
Los pistachos ayudan a reducir el estrés diario La ingesta de pistachos puede reducir la presión arterial y las respuestas biológicas al estrés diario. dijo:"Acontecimientos diarios, como el estrés laboral, un plazo de tiempo corto para realizar un trabajo o hablar en público, pueden incrementar la presión arterial, y sabemos que no podemos evitar todos los factores que nos causan estrés en nuestras vidas. Los resultados de este estudio son importantes porque demuestran que los alimentos que comemos influyen en las respuestas fisiológicas al estrés". Esta conclusión se extrajo tras realizar un ensayo clínico aleatorizado y controlado, en el que participaron adultos no fumadores con concentraciones elevadas de colesterol pero con una presión normal, y en el que se compararon dietas que contenían pistachos con una dieta baja en grasas. De esta manera, los participantes ingirieron todas las comidas y su contenido en calorías se ajustó personalmente para cada uno con el fin de que mantuvieran su peso corporal. Tras ello, se examinó el efecto de dietas que contenían pistachos frente al de una dieta baja en grasas sin ellos sobre las respuestas al estrés. En general, los participantes siguieron una dieta diferente. La primera era baja en grasas, sin pistachos y las otras dos contaban, una con el 10 % (42 g) de las calorías aportadas por los pistachos, y la otra con el 20 % (84 g) de las calorías aportadas por los mismos. La mayor reducción de la presión arterial se registró con la dieta de 42 gramos de pistachos diarios. Sus resultados muestran que una dieta sana complementada con pistachos reduce la presión arterial sistólica, la resistencia vascular periférica y la frecuencia cardiaca en situaciones de estrés agudo. "IMPORTANTE PAPEL" Los pistachos presentan un perfil nutricional muy saludable, al ser ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, y en sustancias antioxidantes, conocidas por su importante papel en la protección de la función endotelial y en la prevención de alteraciones vasculares. Estos frutos secos son bajos en grasas saturadas y no poseen colesterol, lo que suma poder en la defensa contra las enfermedades cardiovasculares. También presentan un alto contenido en minerales como el potasio, que es importante en la regulación de la tensión arterial por su efecto positivo sobre los vasos sanguíneos y por su capacidad para aumentar la excreción del sodio, mineral cuyo exceso está relacionado con la hipertensión arterial. Los resultados del estudio son muy prometedores porque demuestran que los pistachos tienen también efectos beneficiosos sobre otro factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Resultados de estudios anteriores indican que la adición de pistachos a una dieta sana reduce las concentraciones de colesterol LDL de forma dependiente de la dosis e incrementa las concentraciones de antioxidantes en la sangre. Artículo completo en la fuente.-
La Ingesta de Agua con Gas Reduce el Riesgo Cardiovascular El agua con gas «al tener un ph de entre 6 y 7 que les confiere un cierto grado de acidez, resulta interesante a efectos digestivos», afirma el doctor Gonzalo Guerra Flecha, especialista en aparato digestivo del Centro Médico de Enfermedades Digestivas (CMED). Más allá de su papel a nivel digestivo, beber medio litro de agua mineral natural bicarbonatada sódica durante las comidas reduce la absorción de lípidos y su paso al torrente sanguíneo. Así lo aseguran investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (Ictan) y del CSIC, quienes afirman que su toma contribuye a reducir hasta en un 15 por ciento uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. El estudio, que aparece publicado en la revista «European Journal of Clinical Nutrition», explica por primera vez el mecanismo que produce la menor absorción de lípidos a causa de las sales que contiene el agua bicarbonatada sódica. Fórmula «mágica» En concreto, la investigadora principal del estudio, la doctora Pilar Vaquero, explica que «el agua mineral natural con gas con la que hemos realizado nuestras investigaciones–Vichy Catalán– es rica en bicarbonato, sodio, cloruro y litio, y presenta también cantidades pequeñas de otros electrolitos. Sabemos que los efectos beneficiosos cardiovasculares se deben a esta agua, con el contenido de minerales que la caracterizan». Al parecer, tras la ingesta de esta bebida, los investigadores observaron que la toma de esta agua aumenta ligeramente el ph del estómago, lo que implica una disminución de la liberación de la hormona colecistoquinina, que provoca que la vesícula biliar vierta menos bilis en el intestino y, por tanto, «se absorbe una menor cantidad de triglicéridos y colesterol en sangre», matiza Vaquero. Y añade que estos beneficios se obtienen «tomando medio litro con una comida o al día, repartido en las comidas principales». Aunque se trate de agua, por su composición particular no se debe abusar ya que, según Guerra, «puede provocar un aumento de los gases en el tubo digestivo». Por ello, el doctor Francisco Maraver, presidente del Instituto de Investigación Agua y Salud, médico Hidrólogo y catedrático de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, establece una cantidad de «un litro diario bien durante las comidas o después ya que el gas contribuye a un mayor tráfico intestinal que beneficia a a la digestión». Límites Sin embargo, existen ocasiones en las que su consumo no está recomendado, como en «personas con hernia de hiato que tengan predisposición al reflujo gastroesofágico, ya que el eructo que forma el gas favorece el reflujo; en casos de patologías intestinales, predisposición a la flatulencia y aquellas con insuficiencia respiratoria severa porque, al generar más gas en el abdomen, se distiende el diafragma y disminuye la capacidad respiratoria», alerta Guerra. En esta misma línea se sitúa Maraver, quien añade que su consumo «en niños puede ser contraproducente porque, en general, el gas no es bueno para ellos, al igual que si existe un problema cardiaco».

El CSIC lanza un juego en Facebook para probar una teoría El grupo de Neuroetología del Instituto Cajal del CSIC ha lanzado una aplicación de facebook para estudiar la inteligencia visual. Se trata de una aplicación que propone una serie de juegos, todos basados en la estimación del número de lápices que aparecen en las imágenes. La resolución del juego pide dedicar apenas unos tres minutos. Gonzalo García de Polavieja, que dirige el estudio junto a Angel C. Román y Alfonso Pérez, comenta que el objetivo es demostrar empíricamente una teoría. La han probado en animales, pero ahora quieren refrendar su validez en los humanos. Para ello han acudido a la red social, para conseguir un número de participantes en el experimento que sea suficiente. Necesitan unas mil respuestas válidas aunque esperan conseguir entre dos mil y diez mil. La aplicación está en inglés y castellano. La misma ofrecerá al jugador la puntuación obtenida tras finalizar la prueba. García de Polavieja no detalla los aspectos teóricos el experimento porque el conocimiento público de los objetivos podría contaminar a los participantes y condicionar su conducta durante el experimento. La aplicación solicitará poder emplear, a efectos estadísticos, los datos del perfil de los miembros de Facebook que participan, como la edad, el sexo y el país de origen, pero la evaluación de los mismos es totalmente anónima. “Cumpliremos con el código de bioética del CSIC”. Los investigadores no conocen ningún precedente que haya usado Facebook para plantear un experimento científico. “Sí ha habido propuestas planteadas desde un sitio expresamente creado para un experimento o se ha utilizado el flujo de información de una red social, como Twitter, para sacar conclusiones científicas, pero no hemos localizado ninguna aplicación creada expresamente en Facebook con una finalidad experimental”. Las redes sociales son una nueva herramienta totalmente válida para la investigación, comenta. El juego, explica, es fácil y busca la viralidad. ”Analizaremos cada día los datos y, en función de los mismos, puede que ampliemos el test”. Para detectar la participación de personas con ánimo de engaño, el propio test alberga algunas pruebas que evidencian si el participante da unas respuestas razonables. Se trata de unos filtros para conseguir la plena fiabilidad del test. Todo el juego se basa en la capacidad de estimar cantidades. Se trata de comprobar las reglas de funcionamiento cerebral en la estimación de un número de objetos que no se pueden contar uno a uno. “No contamos de la misma manera cuatro unidades que 400”. En la aplicación se publicará la puntuación obtenida por los diez primeros jugadores que pueden introducir un alias para participar en el mismo.

La Dieta Mediterránea Puede Ayudar a Evitar Daño Cerebral El consumo de una dieta mediterránea puede contribuir a evitar daños cerebrales, según un estudio publicado en Archives of Neurology. La dieta mediterránea, que incluye pescado, legumbres, vegetales, frutas, cereales, carne, productos lácteos y vino en cantidades moderadas, ya ha mostrado anteriormente los beneficios para prevenir las enfermedades cardiovasculares. No obstante, los autores señalan que ningún estudio hasta ahora había examinado la relación entre el consumo alimenticio y los cambios en el volumen de materia blanca, un marcador de daños cerebrales crónicos. Las lesiones de la materia blanca cerebral se suelen dar en personas mayores de 60 años, particularmente en aquellas que son hipertensas o han sufrido un ictus. El daño en las paredes de los vasos que nutren el cerebro puede provocar que se obstruyan, con lo que llega menos flujo y se daña la materia blanca. Este fenómeno, que es un indicador de los daños que pueden acabar en enfermedades neurodegenerativas como demencia senil, se ve en una resonancia magnética como unas manchas muy blancas, de ahí que se refieran a la sustancia blanca hiperintensa. La doctora Hannah Gardener, de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, y su equipo evaluaron durante un año los datos de los hábitos alimenticios de 966 personas adultas, con una media de edad de 72 años, y posteriormente midieron el nivel de sustancia blanca hiperintensa a través de resonancia magnética. Las imágenes revelaron que había menos sustancia blanca hiperintensa entre los participantes con un mayor consumo de productos mediterráneos. Los investigadores puntuaron del 0 al 9 a los pacientes según los productos consumidos relacionados con la dieta mediterránea. Un 11,6 % tuvo una puntuación de 0 a 2; un 15,8 % de 3; un 23 % 4; un 23,5 % 5 y el 26,1 % de 6 a 9. Las mujeres tuvieron puntuaciones más bajas que los hombres y los investigadores observaron que los participantes que indicaron que hacían alguna actividad física, también eran más propensos a comer según la dieta mediterránea. Por otra parte, los participantes con las puntuaciones a partir de 6 también fueron los que tenían un índice de masa corporal más bajo. En resumen, el estudio sugiere una posible asociación protectora entre el aumento del consumo de una dieta mediterránea y los daños en los vasos. Los expertos apuntaron que la disminución de los daños cerebrales detectada pudo ser impulsada por la relación favorable de consumo de grasas monoinsaturadas -grasas que ayudan a bajar el colesterol en la sangre si se utilizan en lugar de las grasas saturadas- sobre las grasas saturadas. No obstante, señalan que sería necesario hacer más estudios con otros grupos de población.
Nuestro reloj biológico altera la inmunidad a infecciones La hora del día tiene un impacto en el riesgo de adquirir una infección. Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale descubrieron cómo una proteína del sistema inmune resulta afectada por los cambios químicos que ocurren en nuestro organismo a lo largo del día. El hallazgo, publicado en la revista Immunity, demuestra que una infección es menos o más severa dependiendo de la hora del día. Estos resultados, afirman los expertos, pueden tener un impacto en el futuro en la forma como se administran los medicamentos. Las plantas, animales e incluso las bacterias experimentan una rutina que cambia cada 24 horas, el llamado ritmo circadiano. Cuando el organismo se desajusta del ritmo de su medio ambiente, por ejemplo cuando se cruzan los husos horarios en los viajes de largo trayecto, ocurre el llamado jet lag. Se sabe ya que el sistema inmune presenta variaciones a lo largo del día. Pero ahora la nueva investigación parece haber encontrado cómo ocurren estas variaciones y cuáles son sus efectos. Detección de patógenos Para que el sistema inmune pueda atacar una infección necesita primero detectar al patógeno invasor. Los investigadores de Yale estaban analizando una de las proteínas involucradas en este proceso de detección, el receptor de tipo Toll 9 (TLR9). Este receptor puede identificar el ADN de las bacterias y virus. En experimentos con ratones, los científicos descubrieron que la cantidad de TLR9 producida y la forma como funciona están controlados por el reloj biológico del organismo y este proceso varía a lo largo del día. Cuando inmunizaron a los ratones en el momento de máxima actividad del TLR9, mejoró la respuesta de su sistema inmune. Según los investigadores, se sabe que los humanos que desarrollan sepsis, una infección letal en la sangre, tienden a estar en mayor riesgo de muerte entre las 02:00 y 06:00 de la mañana. En el experimento con ratones la severidad de la sepsis dependió del momento del día en que la infección comenzó, y esto coincidió con cambios en la actividad del TLR9. Tal como explica el profesor Erol Fikrig, quien dirigió la investigación, descubrieron "un vínculo molecular directo entre los ritmos circadianos y el sistema inmune". Y esto, agrega, "podría tener implicaciones importantes para la prevención y tratamiento de enfermedades". "Parece que las perturbaciones en el reloj circadiano influyen en nuestra susceptibilidad a los patógenos" expresa el científico. Por su parte, el doctor Akhilesh Reddy, quien está investigando en la Universidad de Cambridge los ritmos circadianos, señala que se sabe desde hace tiempo que la hora tiene un impacto en el sistema inmune, pero este estudio es una de las primeras incursiones en las razones de porqué ocurre esto. Las implicaciones para el cuidado de la salud son importantes ya que este hallazgo podría significar que los fármacos deben suministrarse a determinada hora del día para que puedan ser más efectivas. O también podrían diseñarse fármacos que estén dirigidos al reloj biológico para colocar al sistema inmune en su fase más activa. Según el doctor Reddy, las compañías farmacéuticas ya están estudiando este proceso y ahora se está analizando el suministro de fármacos a distintas horas del día. En unos 10 años podríamos comenzar a ver el impacto de nuestro reloj biológico en la medicina.
Describen los ritmos cardiacos que conducen a la muerte súbita El corazón late al ritmo de un reloj circadiano La muerte cardiaca súbita tiene más probabilidades de ocurrir temprano por la mañana, o bien entrada la noche. En un informe publicado en la revista 'Nature', un consorcio internacional de investigadores de diferentes centros ha explicado la relación molecular entre el reloj circadiano y los ritmos cardiacos mortales que conducen a la muerte súbita. La descripción comienza con un controlador del reloj circadiano - un factor 15 similar a Krüppel (Klf15)- que ha sido el objetivo, a largo plazo, del laboratorio del doctor Mukesh Jain, de la Case Western, según explica el doctor Xander Wehrens, profesor de Fisiología y Biofísica Molecular y Cardiología en el CBM. Klf15, a su vez, controla el nivel de una proteína (KChIP2), que interactúa con el canal de potasio ,que afecta a la forma en que el potasio fluye hacia el exterior de las células del músculo cardíaco, llamadas miocitos cardíacos. Debido a que el nivel de esta proteína KChIP2 fluctúa durante el ciclo circadiano diario, puede cambiar el tamaño de la corriente de potasio en los miocitos cardíacos. Los cambios en esta subunidad Klf15 pueden afectar a la corriente de potasio que regula la repolarización del miocito cardíaco. En general, este proceso puede acortar o alargar el tiempo en el que el músculo del corazón tiene que vaciar la cámara de bombeo cardiaco (ventrículo). Este intervalo de tiempo para la repolarización es crítico, demasiado o muy poco tiempo, puede causar ritmos cardíacos anormales, llamados arritmias. A medida que el corazón pierde la regularidad de los latidos, éste no puede bombear sangre eficientemente. Los estudios sobre ratones que carecían de Klf15, y ratones con un cambio genético que les hizo tener más Klf15 de lo normal, aumentó el riesgo de arritmias mortales. "Este el primer ejemplo de un mecanismo molecular para el cambio circadiano en la susceptibilidad a las arritmias cardíacas. Con escaso, o demasiado Klf15, los ratones experimentaban un riesgo para el desarrollo de arritmias". Debido a que Klf15 está regulado por el reloj circadiano, la tasa de flujo a través del canal de potasio sube y baja y, si se estropea, puede dar lugar a un cambio que produce uno de los dos problemas cardíacos conocidos vinculados a la muerte súbita, el síndrome QT largo o el síndrome QT corto (QT se refiere a un intervalo de medida a partir de un electrocardiograma o ECG, que corresponde al tiempo de recuperación eléctrica del corazón).
MITO Y REALIDAD DE LA AGRICULTURA ECOLÓGICA (AE) Primera parte A continuación presento un resumen del artículo de Francisco García Olmedo, catedrático de biología molecular vegetal. Para quien quiera el texto completo al final se encuentra un enlace al texto completo. UN INJUSTIFICADO RECHAZO DE LA CIENCIA Cuando se tratan de contrastar los principios y prácticas de la AE, sus defensores suelen apresurarse a negar que tal ejercicio sea posible. Patrick Holden, vicepresidente de la British Soil Association, ha declarado que «las herramientas de la ciencia actual no están suficientemente desarrolladas para medir las virtudes de la AE». Cualquier evidencia en su contra se descarta a menudo como irrelevante o como generada bajo los auspicios de la industria agroquímica o biotecnológica. En la definición de la AE, está implícita una falsa concepción de lo «natural» como inocuo y benéfico. Está usándose el término «natural» de forma errada, enfrentándolo a «artificial» como el bien al mal, pero natural no es sinónimo de bueno y saludable, y artificial no es sinónimo de peligroso e indeseable. La solanina de la patata es un alcaloide tóxico que está cien veces más concentrado en la patata silvestre que en la doméstica; algunas de nuestras variedades más apreciadas de pimiento son picantes, pero la capsaicina que contienen es un potente citotóxico. La piperina de la pimienta produce tumores en el ratón y las fenilhidrazinas presentes en las setas comestibles son también tóxicas. Tampoco olvidemos referirnos al ácido cianhídrico o prúsico, un potente tóxico, inhibidor de la actividad respiratoria, que es generado en ciertas circunstancias por más de dos mil especies vegetales, entre las que cabe citar la almendra amarga, el sorgo o la mandioca. La yuca o mandioca es alimento básico en algunas regiones, originalmente en América, pero más tarde en África, donde llega a suministrar hasta el 60% de las calorías de la dieta. El ácido cianhídrico es soluble en agua y volátil, por lo que puede ser eliminado por lavado y tratamiento térmico; sin embargo, un procesamiento incompleto puede dejar trazas subletales del tóxico que causan síndromes crónicos mal conocidos que afectan al sistema nervioso central, el tracto intestinal y el tiroides. Los métodos analíticos actuales son muy sensibles, por lo que la detección de componentes naturales que sean tóxicos en un alimento potencial no significa que dicho alimento no pueda consumirse. En contraste con lo natural, lo artificial o sintético no es necesariamente adverso para la salud. El efecto de un compuesto químico sobre el organismo humano, como por ejemplo una vitamina, es exactamente el mismo si es de procedencia natural o sintética. Un conservante autorizado, aplicado de acuerdo con las normas, es probadamente inocuo y nos defiende de una amenaza natural importante, como pueda ser la toxina botulínica o la estafilocócica. ¿ALIMENTOS MÁS SABROSOS Y NUTRITIVOS? Entre los objetivos declarados de la AE está, en primer lugar, «la obtención de productos alimenticios de elevada calidad nutritiva y organoléptica en suficiente cantidad, es decir, obteniendo unos rendimientos que no se alejen demasiado de los rendimientos medios del conjunto de las producciones agrarias generales». Respecto a este objetivo, únicamente cabe decir que no se ha encontrado prueba alguna de que un sistema de producción sea superior a otro respecto a las propiedades organolépticas del producto, es decir, cuando se compara, en ensayos ciegos, la producción ecológica con la convencional del mismo producto, recolectado y comercializado en las mismas condiciones. En la definición de la AE, está implícita una falsa concepción de lo «natural» como inocuo y benéfico. Está usándose el término «natural» de forma errada, enfrentándolo a «artificial» como el bien al mal, pero natural no es sinónimo de bueno y saludable, y artificial no es sinónimo de peligroso e indeseable. Tanto para la AE como para la producción convencional se produce un cierto conflicto entre la calidad gustativa y la necesidad comercial, ya que el momento óptimo de recolección de un producto dado es distinto si se atienden a las propiedades organolépticas o si se adapta a las necesidades de transporte, distribución, almacenamiento y comercialización. Esta divergencia de intereses ocurre en menor medida cuando se trata de alimentos producidos para consumo local, mientras que la recolección adelantada de productos que se consumen después de un transporte a larga distancia y un almacenamiento prolongado, da lugar, para una fruta o verdura determinada, a una inevitable disminución de la calidad organoléptica. ¿ALIMENTOS MÁS SANOS Y SEGUROS? La idea de que los productos ecológicos son más sanos y seguros que los convencionales ocupa un lugar central en la estrategia de difusión de la AE, tanto de forma implícita, cuando propone «evitar la presencia de elementos potencialmente tóxicos para la salud humana en los productos agrarios y alimenticios finales», como explícitamente en boca de sus defensores y portavoces, sean éstos del sector privado. Hay que decir de entrada que esta idea es falsa y que, en realidad, lo contrario es más cierto. La pretendida mayor seguridad de los productos de la AE se apoya en las normas de producción del reglamento europeo (art. 12) que, entre otros extremos, prohíben el uso de fertilizantes minerales nitrogenados en favor de «estiércol animal o materia orgánica, ambos de preferencia compostados, de producción ecológica», así como la aplicación de plaguicidas y antifúngicos de síntesis, basando la lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas en agentes naturales y en determinadas prácticas. En un estudio realizado en la Universidad de Minnesota, publicado por Avik Mukherjee y colaboradores en 2004, se examinó la presencia de coliformes fecales en muestras de frutas y verduras de explotaciones ecológicas y convencionales, detectándose dichos microorganismos en el 9,7% de las del primer tipo y en un 1,6% de las del segundo. El producto más contaminado por Escherichia coli y sus parientes fue la lechuga ecológica (22%). La mayor presencia de coliformes en los productos ecológicos se debe al uso de estiércol fresco, cuyo uso permite la complaciente normativa, al estipular únicamente que sea «preferentemente compostado». El estiércol de todas las vacas, ecológicas o no, tiene microorganismos fecales, incluida la cepa letal de Escherichia coli O157:H7, si se utiliza antes del año, y en la AE se usa hasta fresco de tres días y casi siempre antes del año. La probabilidad de infección por la mencionada cepa patógena es ocho veces mayor a través de los productos ecológicos que de los convencionales. En 1997 fue responsable de 21 muertes en Lancashire y en 2006 protagonizó un incidente, mediado por espinacas ecológicas producidas en California, que afectó a unas doscientas personas y causó tres muertes y varios fallos renales irreversibles. A principios de 2007, la Government Accountablility Office (GAO) de Estados Unidos lanzó una alarma de alto riesgo en relación con las 3 muertes ocurridas en el otoño precedente, junto a más de 500 personas afectadas, identificando como agentes causantes a las ya mencionadas espinacas contaminadas por Escherichia coli y a lechugas igualmente contaminadas que probablemente infectaron con la misma bacteria a decenas de clientes de los restaurantes Taco Bell y Taco John’s. El peligro no se restringe a productos vegetales, ya que, por ejemplo, en diversos países ha sido detectada la presencia de dioxinas, compuestos tóxicos que tienden a acumularse superficialmente en el suelo, y de las enterobacterias patógenas Salmonella spp. Campylobacter spp., en pollos y huevos ecológicos. Otra contaminación biológica frecuente asociada a los productos ecológicos es la presencia de toxinas producidas por hongos: aflatoxinas, fumonisinas, zearalona y deoxivalenol. La menor eficacia de los métodos de control antifúngico aplicados en la AE permite un mayor desarrollo de hongos que, sin que produzca síntomas visibles, puede dar lugar a la producción de micotoxinas con toxicidad hepática y promotoras de tumores en animales de experimentación. Hasta media docena de entradas mensuales a este respecto pueden registrarse en la red europea de alertas alimenticias, una incidencia que en proporción es diez veces mayor que en los productos convencionales, en los que a su vez es mayor que en los productos transgénicos. Un claro exponente de la injustificada permisividad con que se acoge la AE en medios políticos puede verse en una modificación reglamentaria de 28 de septiembre de 2007 (Reglamento CE n.º 1126/2007) por la que se duplican los niveles máximos permitidos de algunas de estas toxinas «para evitar la perturbación del mercado». La lucha biológica contra las plagas de insectos no es siempre la panacea que se publicita y acaba destruyendo amigos y enemigos. En un ejemplo reciente, la mosca europea Campsilura concinnata, introducida en Estados Unidos para combatir a ciertas mariposas cecropias, ha demostrado tener un desmedido apetito por el familiar gusano de seda. En la AE se aceptan hasta 14 fungicidas y 8 insecticidas naturales, una lista que incluye compuestos como la rotenona, que puede causar la enfermedad de Parkinson, los piretroides, para los que, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, existen pruebas que sugieren su posible carcinogenicidad, las sales de cobre, que son hepatotóxicas y van a ser prohibidas próximamente en la Unión Europea, y las sales potásicas de los ácidos grasos (jabones blandos), que son adversas para los peces y la vida acuática. Como ha demostrado Bruce Ames, la proporción de insecticidas naturales que causan mutaciones en bacterias y cáncer en roedores es la misma que la de insecticidas sintéticos; y el consumidor medio estadounidense ingiere cada año unas diez mil veces más plaguicidas naturales que sintéticos; una simple taza de café contiene más carcinógenos naturales que la dosis anual de carcinógenos sintéticos en la dieta. La afirmación de que los alimentos ecológicos son más saludables que los convencionales es rigurosamente falsa y supone una forma de competencia desleal para la agricultura tradicional. Link del texto completo en pdf
A la larga, refrescos light provocan sobrepeso Científicos comprueban que personas que consumen este tipo de bebidas suben de peso de manera paulatina. ¿Eres de los que piensa que al llevar un buen régimen alimenticio beber refrescos dietéticos es una opción? Un estudio realizado en el Texas Health Center de San Antonio encontró que las bebidas dietéticas, a largo plazo, contribuyen al aumento de peso. Su proceso es paulatino, al consumir este tipo de líquidos, aunque tienen una cantidad mínima de calorías, se aumenta de peso gramo a gramo, por eso su daño es casi imperceptible. Los investigadores hicieron un seguimiento por 10 años a 474 personas, cada tres años y medio se les midió la altura, el peso y la talla, así como su consumo de refrescos light. El hallazgo fue que los participantes que tomaron a diario bebidas bajas en calorías aumentaron de peso y talla un 70% más que los que prefirieron eliminar este tipo de sodas de sus dietas. La circunferencia de la cintura de las personas que tomaron refrescos light aumentó cinco veces más que la de los que no las tomaron. "En promedio, por cada soda dietética que los participantes tomaban por día, tenían un 65% más de posibilidades de sufrir de sobrepeso en los 8 años siguientes" La pregunta que surge es porque una bebida que no tiene azúcar termine procovando sobrepeso. Los expertos del Health Science Center de San Diego explican, en otro estudio, que el cerebro no tiene la capacidad de distinguir entre el azúcar y el edulcorante que es la sustancia que contienen las bebidas light. Al final, señalan, el consumo excesivo de edulcorante produce el mismo efecto a nivel cerebral que tendría el azúcar, por eso destacan que lo importante es la moderación a la hora de consumir alimentos, sean dietéticos o no.