erick68
Usuario (México)

link: https://www.youtube.com/watch?v=f3bWRnrWfZc Me pregunto, ¿Cómo demonios termino en los lugares en que me encuentro respaldado por no ser mas que alguien que ignorar? Echar miradas a las meseras y sonreír por lo poco que me queda ante su amabilidad. Las cosas me fastidian, me marcan. Los amigos cambian su tono, se vuelven exigentes y poco cordiales. Las aventuras tienen finales pensativos y tratan de cambiar mi vida y parecen estarlo logrando, haciéndome un esclavo de la madurez forzada. El calor es tema, el calor no es nada, el sol mata pero hace crecer a los árboles. Necesito estar solo en mi desdicha para pensar claramente, para verme a los ojos sin poner enfrente lo que otros necesitan ver para sentirse bien, y aun que ellos no me importan, la verdad es que no hay mejor manera de que te dejen en paz si piensan que no estás pensando en nada. Que no eres nadie, que están a salvo de personas como yo. El peso del arte ruge en las calles del centro... y no puedo callarme que eso no es arte y no puedo callarme que odio a cada imbécil que saca su diploma para restregarme que oficialmente es un puto artista. Un artista que recicla basura para venderla a plena vista y sobre las calles. ¿Pero quién soy yo para discutir su visión? ¿Quién soy yo para escupirles a la cara? No hay nada que respalde mi punto... Mas que el odio que traducen en envidia y falta de talento... Por que el talento está dentro de las aulas de clase de la "Facu" y del "CMA "... Y me ruedan lagrimas por ojos... Por todos los idiotas que creen toda esa mierda.
Si fuera cierto eso que cada quien escoge a sus padres antes de nacer y hubiese querido a un canalla, desgraciado, chupasangre y genio por padre, seguro hubiese escogido a Henry Miller. Ya que en mas ausencia de un padre le llamarían libertad y buen juicio, y descubriría el tremendo espíritu que poseía tal ente. Dejando su vida en el menguante de un completo universo de fluidos y tinta; arroparía inmediatamente con orgullo por tales hazañas demoniacas que inspirarían a cualquier joven de 40 años. No tendría por que llenar de fotos absurdas con mi imaginación o especulando que sus acciones causaran un paralelismo a mi vida condenándome y colgándome de su genética para remediar la estupidez de ensalzarme con mi propia desdicha y no le presumiría a nadie que mi padre es Dios encarnado y que su crucifixión fue persiguiendo un coño hasta el exilio consiguiendo únicamente ser esclavizado y libertado. Seguramente tendría mas respuestas que fotos pero aun así no menos bolas para ganar Likes con mis dudas interpretándolas con la cobardía de publicar a tu mismo padre en el lecho de muerte... Te mostraré mis puños pequeño marica, juega al tenis de mesa mientras te robo tu humanidad, juega al ganador mientras limpias el paño de tus lentes. Jesús tengo una cisterna llena de agua, conviértela en el mejor vino, cristo amigo. Hace un año deducía que la realidad siempre me ha causado hastío y que ganarme la corona me costaría deshacerme de tu cordero muerto por ofrenda, maldito chupa pijas. Henry Miller felicidad por ti y el agua que no se tiñe de sangre para celebrar el sacrificio y celebrar el vino que parece agua para que no te cobren un centavo y te saquen a patadas de cualquier lugar. link: https://www.youtube.com/watch?v=CklRJuGCJOA

¿Quienes son?... No son mas que tristes cuerpos anticipando el tiempo, burlándose de la mierda en la que se ahogan. No les queda mas que reír. Su falta de identidad hace que corran a compartir lo mas chusco que apareció en algún anzuelo. Ya sabes, compran lo mas parecido al producto original y se dejan crecer las uñas hasta que se les enroscan. Es triste que nos miren con esa supuesta seguridad desde aquellos ojos aplastados y secos, iguales a los de los peces que venden en el mercado... No, claro que yo no voy al mercado. De niño pasé alguna vez y te juro que los pescados me miraban igual que ellos lo hacen. Habría sido un buen cumpleaños, Old Bull... El almuerzo desnudo Marvie pide un corto de cerveza para él, y se saca de la bragueta una moneda renegrida poniéndola en la mesa -Quédate con el cambio- Dice. El camarero retira l moneda con el recogedor de la basura, escupe encima de la mesa y se aleja. -¡Mal perdedor! Tiene envidia de mi cheque-

La única vez que fui a una lectura de poemas y partes destacables de las obras de Bukowski, terminé levantándome de mi silla y hablando en un micrófono. Los ponentes y señores por alguna razón parecían hartos y confundidos al respecto de mi. No traten de leerlo, vívanlo. Súfranlo, fascínense. Tomen algo y estréllenlo contra la pared pero no hagan perecer aburrido a Bukowski. Dejen de escupir descripciones matemáticas y quítate ese estúpido sombrero. Ayer cumplía años Bukowski y Facebook no me lo recordó. Jódete Facebook, JÓDETE. Mujeres, Fragmento Me caí sobre el pico de la cama, un borde de acero afilado como la hoja de un cuchillo. Cuando me levanté vi que tenía un profundo tajo justo debajo del tobillo. La sangre caía sobre la alfombra y fui dejando un rastro aparatoso hasta el baño. La sangre caía sobre las baldosas y dejé las huellas de mis pies teñidas de rojo mientras andaba. Oí llamar a la puerta y dejé entrar a Bobby. —Hostia, tío, ¿qué te ha pasado? —Es la MUERTE —dije yo—. Me estoy desangrando hasta morir... —Tío, mejor que te cures de algún modo esa pierna. Llamó Valerie. La dejé entrar. Gritó. Serví bebidas para todos. Sonó el teléfono. Era Lydia. —¡Lydia, chiquita, me estoy desangrando! —¿Ya estás con otro de tus rollos dramáticos? —No, me estoy desangrando de verdad. Pregúntaselo a Valerie. Valerie cogió el teléfono. —Es verdad, tiene un corte espantoso en el tobillo. Hay sangre por todas partes y no hace nada para detenerla. Será mejor que vengas... Cuando llegó Lydia yo estaba sentado en el sofá. —Mira, Lydia: ¡MUERTE! —Pequeñas venas colgaban fuera de la herida como spaghettis. Tiré de ellas. Cogí mi cigarrillo y eché cenizas en el tajo—. ¡Soy un HOMBRE! ¡Cojones, soy un HOMBRE! ------0----------- Si llegaste hasta acá. Dejo algo que escribí antes de recordar el cumpleaños. El parloteo interno es tan fuerte que hace vibrar los vidrios de la ventana despertándome por la noche. Algo que no puedo decir, algo que me molesta, similar a un molar picado o a una astilla encarnada. La indiferencia pesa sobre mi calma, hunde un poco la superficie creando desniveles. ¿Que día fue, que día será? Reina mía, te dije que podías irte cuando quisieras, solo tienes que llevarte tu silla. Ya no necesitaré dos sillas. Ese rugido de alcohol, insonoro. Un escape a mi alma, ya se está nivelando la presión en el cuarto de maquinaria obsoleta dentro de mi.
El suspiro, esa atracción al borde del acantilado. El alma se intenta escapar por las fosas nasales. El cuerpo respira profundo intentando recuperar el control inhalando el alma con el corazón y no con los pulmones. Igual que mi triste imagen elevándose desde la quijada sujeto por tus manos. Sobre las nubes la cuidad es pequeña, el beso que hace olvidar la inminente caída a miles de pies sobre la tierra. Vértigo, sangre azul circula helada. Nitrógeno congelando las tuberías oxidadas de este congestionado pecho, petrificando el palpitar. Reteniendo los recuerdos que jamás ocurrieron y el futuro que no sucederá, del presente con los pies suspendidos. Aferrado de los labios a tu rostro. Me llevas aleteando y subiendo mas alto. Terror prematuro, la luz comienza a ceder. Mi cuerpo vacío como una hoja seca caerá de regreso a la tierra, beber por completo el hálito de mi espíritu debe ser tu prioridad. Asciende con lo mejor de mí, con lo que aun se puede rescatar.
Bajé de un taxi sobre Avenida Morelos. Ebrio y hambriento, diciéndole al taxista que era un canalla. -120 pesos ni que fuera una limusina! El Oxxo eterno y parpadeante, el joven asiático con su puesto de hot dogs. Todo es familiar ahora. Esta nube de alcohol devela mi pasado y posiblemente mi futuro. Hace años que no veía la cuidad como la veo y siento ahora. No estoy perdido, estoy apreciando como los demás cumplen mis sueños. He desertado tantas veces de lo que creía hacerme feliz que es liberador saber que no necesito lo que creía necesitar, estoy tan seguro que lo perdería todo de nuevo para volver a comenzar una vez más. El amor me resulta triste y predominantemente necio como un reflejo de mismo. Es tan perfecto como miserable, es único, ella es mía. Nunca entendí de que se hablaba en los bares, nunca entendí de que hablaban los snobs, nunca conocí a una leyenda y siempre estuve mirando al vacío en presencia de la multitud. Otro saxofonista al cual ignorar, otra guitarra la cual no apreciar, otra canción que no cantar. No me estoy perdiendo de nada. Gente, gente, gente. Mírenme, mírenme. Soy especial, aprécienme. La escuela dice que es arte lo que me enseñaron. Caminemos, tropecemos, caigamos, lloremos, perdamos la coherencia, durmamos hasta que la cabeza nos reclame una vaso de agua. Inmundo y frágil, vulnerable y vivo. Sin miedo. Si me pateas sangro pero no muero. La servilleta con salsa kétchup entra al bote de basura solo de un tiro, alzo el pulgar en dirección al joven asiático del puesto de los hot dogs que me devuelve la seña despidiéndose. Obscura Avenida Morelos, dentro de sus entrañas al sur parpadean los faros de mi próximo Taxi. -¿Cuánto es a Avenida Universidad? -115 pesos -Ok, puedo pagar eso.