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elrulorengo

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Primer post: 5 mar 2013Último post: 10 ago 2018
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El secreto de los grandes
El secreto de los grandes
InfoporAnónimo3/5/2013

¿Sabes que el 90% de las personas comunes, sometidos a las características sociales y culturales del naciosocialismo alemán, hubiesen sido nazis?. El 90% de las personas comunes, sometidos a las características sociales y culturales del naciosocialismo alemán, hubiesen sido nazistas. Entérese por qué, en estos momentos, usted es un nazi. Sino, vea la película "I, Como Icaro" La obediencia a la autoridad: los experimentos de Milgram Ana Muñoz, directora Cepvi ¿Podría una persona normal llegar a torturar o asesinar a alguien sólo por obedecer órdenes o tendríamos que llegar a la conclusión de que se trata de un perturbado? Cuando un psicólogo llamado Milgram trató de responder a esta pregunta, él mismo quedó sorprendido ante los resultados. El experimento A través de anuncios en un periódico de New Haven, Connecticut, Milgram seleccionó a un grupo de hombres de todo tipo de entre 25 y 50 años de edad a quienes pagaron cuatro dólares y una dieta por desplazamiento por participar en un estudio sobre "la memoria y el aprendizaje". Estas personas no sabían que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia, pues dicho conocimiento habría influido en los resultados del experimento, impidiendo la obtención de datos fiables. Cuando el participante (o sujeto experimental) llega al impresionante laboratorio de Yale, se encuentra con un experimentador (un hombre con una bata blanca) y un compañero que, como él, iba a participar en la investigación. Mientras que el compañero parece estar un poco nervioso, el experimentador se muestra en todo momento seguro de sí mismo y les explica a ambos que el objetivo del experimento es comprender mejor la relación que existe entre el castigo y el aprendizaje. Les dice que es muy poca la investigación que se ha realizado hasta el momento y que no se sabe cuánto castigo es necesaria para un mejor aprendizaje. Uno de los dos participantes sería elegido al azar para hacer de maestro y al otro le correspondería el papel de alumno. La tarea del maestro consistía en leer pares de palabras al alumno y luego éste debería ser capaz de recordar la segunda palabra del par después de que el maestro le dijese la primera. Si fallaba, el maestro tendría que darle una descarga eléctrica como una forma de reforzar el aprendizaje. Ambos introducen la mano en una caja y sacan un papel doblado que determinará sus roles en el experimento. En el de nuestro sujeto experimental está escrita la palabra maestro. Los tres hombres se dirigen a una sala adyacente donde hay una aparato muy similar a una silla eléctrica. El alumno se sienta en ella y el experimentador lo ata con correas diciendo que es "para impedir un movimiento excesivo". Luego le coloca un electrodo en el brazo utilizando una crema "para evitar que se produzcan quemaduras o ampollas". Afirma que las descargas pueden ser extremadamente dolorosas pero que no causarán ningún daño permanente. Antes de comenzar, les aplica a ambos una descarga de 45 voltios para "probar el equipo", lo cual permite al maestro comprobar la medianamente desagradable sensación a la que sería sometido el alumno durante la primera fase del experimento. En la máquina hay 30 llaves marcadas con etiquetas que indican el nivel de descarga, comenzando con 15 voltios, etiquetado como descarga leve, y aumentando de 15 en 15 hasta llegar a 450 voltios, cuya etiqueta decía "peligro: descarga severa". Cada vez que el alumno falle, el maestro tendrá que aplicarle una descarga que comenzará en el nivel más bajo e irá aumentando progresivamente en cada nueva serie de preguntas. El experimentador y el maestro vuelven a la habitación de al lado y el experimento comienza. El maestro lee las palabras a través de un micrófono y puede escuchar las respuestas del alumno. Los errores iniciales son castigados con descargas leves, pero conforme el nivel de descarga aumenta, el maestro empieza a escuchar sus quejas, concretamente a los 75 voltios. En este momento el maestro empieza a ponerse nervioso pero cada vez que duda, el experimentador le empuja a continuar. A los 120 voltios el alumno grita diciendo que las descargas son dolorosas. A los 135 aúlla de dolor. A los 150 anuncia que se niega a continuar. A los 180 grita diciendo que no puede soportarlo. A los 270 su grito es de agonía, y a partir de los 300 voltios está con estertores y ya no responde a las preguntas. El maestro, así como el resto de personas que hacen de maestros durante el experimento, se va sintiendo cada vez más ansioso. Muchos sonríen nerviosamente, se retuercen las manos, tartamudean, se clavan las uñas en la carne, piden que se les permita abandonar e incluso algunos se ofrecen para ocupar el lugar de alumno. Pero cada vez que el maestro intenta detenerse, el experimentador le dice impasible: "Por favor, continúe". Si sigue dudando utiliza la siguiente frase: "El experimento requiere que continúe". Después: "Es absolutamente esencial que continúe" y por último: "No tiene elección. Debe continuar". Si después de esta frase se siguen negando, el experimento se suspende. Los resultados Los datos obtenidos en el experimento superaron todas las expectativas. Si bien las encuestas hechas a estudiantes, adultos de clase media y psiquiatras, habían predicho un promedio de descarga máxima de 130 voltios y una obediencia del 0%, lo cierto es que el 62'5 % de los sujetos obedeció, llegando hasta los 450 voltios, incluso aunque después de los 300 el alumno no diese ya señales de vida. Por supuesto, aquí es necesario añadir que el alumno era en realidad un cómplice del experimentador que no recibió descarga alguna. Lo que nuestro ingenuo participante escuchaba era una grabación con gemidos y gritos de dolor que era la misma para todo el grupo experimental. Tampoco se asignaba el papel de maestro o alumno al azar, ya que en ambas hojas estaba escrita la palabra maestro. Sin embargo, estas personas no supieron nada del engaño hasta el final de experimento. Para ellos, los angustiosos gritos de dolor eran reales y aún así la mayoría de ellos continuó hasta el final. Lógicamente, lo primero que se preguntaron los atónitos investigadores fue cómo era posible que se hubiesen obtenido estos resultados. ¿Eran acaso todos ellos unos sádicos sin corazón? Su propia conducta demuestra que esto no era así, pues todos se mostraban preocupados y cada vez más ansiosos ante el cariz que estaba tomando la situación, y al enterarse de que en realidad no habían hecho daño a nadie suspiraban aliviados. Cuando el experimento terminaba muchos se limpiaban el sudor de la frente, movían la cabeza de un lado a otro como lamentando lo ocurrido o encendían rápidamente un cigarro. Tampoco puede argumentarse que no fuesen del todo conscientes del dolor de las otras personas, pues cuando al finalizar el experimento les preguntaron cómo de dolorosa pensaban que había sido la experiencia para el alumno, la respuesta media fue de 13'42 en una escala que va de 1 (no era dolorosa en absoluto) a 14 (extremadamente dolorosa). Variaciones. Durante más de dos décadas, hasta principios de los ochenta, tanto Milgram como otros investigadores realizaron diversos experimentos en varios países, introduciendo variaciones en algunos de ellos para tratar de dilucidar cuáles son los factores que determinan una mayor o menor obediencia. En uno de ellos se vio que cuanto más alejado estaba el alumno del maestro mayor era el índice de obediencia. Cuando los participantes no escuchaban la voz del alumno, sino que solamente podían escuchar sus golpes en la pared a los 300 voltios, la obediencia fue del 65 %. Cuando el alumno se hallaba en la misma habitación que el sujeto, quien podía verlo y oírlo, la obediencia fue del 40 %. Y cuando el maestro (adecuadamente "protegido" tenía que apretar la mano del alumno contra una placa para que recibiera la descarga, el 30 % llegó al nivel máximo de descarga. En todos los casos son niveles altos, sobre todo teniendo en cuenta que la predicción había sido una obediencia nula y que se trataba de torturar a otra persona. Cuando el participante recibe apoyo de un compañero que se niega a que el experimento continúe, la obediencia decae al 10%, mientras que si ese compañero apoya al experimentador, la obediencia asciende más que nunca: el 93% de los sujetos llega hasta los 450 voltios. Muchos participantes llegaron incluso a obedecer a una autoridad "inmoral" en una investigación en la que la víctima no daba su acuerdo a no ser que el experimentador prometiera poner fin al estudio si se lo pedía. Cuando el experimentador rompía su promesa y seguía instando al participante a que obedeciera, el índice de obediencia fue del 40 %. En cambio, cuando el experimentador abandona la sala y deja a cargo a una persona que el maestro considera su igual, la obediencia desciende al 20 %, y es nula cuando dos experimentadores dan órdenes opuestas. Los niveles de obediencia siguen siendo los mismo aunque sea otro experimentador el que recibe las descargas, y al comparar los niveles de obediencia entre hombres y mujeres no se han encontrado diferencias entre sexos. En otro experimento, Milgram trasladó el laboratorio a un lugar menos prestigioso e impresionante que la universidad de Yale: unas oficinas en un edificio de una ciudad cercana. En este caso la obediencia disminuyó, pero aún así casi la mitad de los maestros siguieron las órdenes. Se ha conseguido incluso que algunas personas obedezcan a un investigador que les dice que metan la mano en un recipiente lleno de "ácido", que arrojen "ácido" a otra persona o que toquen una serpiente "venenosa". La explicación. Según Milgram, lo que sucedió fue que los sujetos entraron en lo que él llamó "estado de agente", caracterizado por el hecho de que el individuo se ve a sí mismo como un agente ejecutivo de una autoridad que considera legítima. Aunque la mayoría de las personas se consideran autónomas, independientes e iniciadoras de sus actos en muchas situaciones, cuando entran en una estructura jerárquica pueden dejar de verse de ese modo y descargar la responsabilidad de sus actos en la persona que tiene el rango superior o el poder. Recordemos que los individuos del experimento accedían voluntariamente a realizarlo, aunque en ningún momento les dijeron que estarían en una situación en la que tendrían que obedecer órdenes. Tampoco era necesario. La estructura social del experimento activaba con fuerza una norma social que todos hemos aprendido desde niños: "Debes obedecer a una autoridad legítima", entre ellos los representantes de instituciones universitarias y científicas (o los profesores en los colegios), policías, bomberos, oficiales de mayor rango en el ejército, etc. Cuando el sujeto entra libremente en una organización social jerárquica, acepta, en mayor o menor medida, que su pensamiento y sus actos sean regulados por la ideología de su institución. Para obedecer, por tanto, la autoridad debe ser considerada legítima. En los experimentos de Milgram la figura de autoridad se reconocía fácilmente, como sucede en muchas situaciones de la vida real: científicos y médicos llevan batas blancas, los policías y los bomberos llevan uniformes, etc. Todos estos símbolos son capaces de activar la norma de obediencia a la autoridad. Por este motivo, Eichmann repetía continuamente que sólo obedecía órdenes. Se consideraba parte del aparato técnico no pensante, sin tener en cuenta la posibilidad de que podría o debería controlar su propia conducta y ser responsable de ella. Por otra parte, cuando los individuos creen que ellos, y no la autoridad, son los únicos responsables de sus actos, la obediencia cede. Sin embargo, no todo el mundo responde de la misma forma ante la autoridad. Algunos piensan que todos los ciudadanos deben obediencia ciega a una autoridad legítima. Según estas personas, los subordinados no son responsables de su propia conducta cuando obedecen órdenes. Otros, en cambio, creen que las personas siempre son responsables de sus actos y al encontrarse ante una autoridad que les da órdenes que van contra sus propios valores, se resisten a obedecer. Pero estos no son los únicos factores que intervienen en la explicación de los hechos. Cada vez que el maestro protestaba, el experimentador centraba su atención en la norma de la obediencia: "el experimento exige que continúe", "no tiene elección", y su calma ante el sufrimiento del alumno y ante las dudas del maestro, parecían indicarle a este último que, en esa situación, la conducta apropiada era obedecer por el bien del experimento, por fines superiores como la ciencia y el conocimiento. Aún así, otra norma social que también habían aprendido estas personas desde su infancia les recordaba que no se debe hacer daño a los demás y que debemos prestarles nuestra ayuda cuando la necesiten. Este dilema les producía una gran ansiedad porque sabían que no estaban haciendo nada para aliviar el sufrimientos de esas personas. Milgram había logrado resaltar la norma de la obediencia y la situación incitaba a los maestros a prestar menos atención a la norma de ayuda a los demás (o responsabilidad social). Pero, ¿qué pasa cuando acentuamos la norma de la responsabilidad social? Como hemos visto, cuanto más próxima está la víctima al individuo, como cuando tenían que sujetar su mano sobre la placa, menor es la obediencia. Del mismo modo que la persona que espía por el ojo de una cerradura se llena de vergüenza al ser descubierta, el individuo que mira a los ojos de su víctima mientras le aplica la descarga, se ve reflejado en ella; las consecuencias de sus actos son demasiado evidentes, el nexo entre acción y consecuencia es palpable y los ojos de su víctima son el espejo en el que se refleja su propio rostro y lo hace más consciente de sí mismo y, por tanto, de sus actos, lo que lleva a un aumento de su sensación de responsabilidad ante ellos. Esto hace que la norma de responsabilidad social tenga más poder que la de la obediencia. Por este motivo, es mucho más fácil firmar un papel decretando la muerte de una persona, tirar una bomba desde un avión o apretar un botón que lance un misil en dirección a un país vecino, que torturar o matar a alguien directamente. Según cuentan algunos testigos, el mismo Eichmann se vino abajo cuando se vio forzado a recorrer los campos de concentración en los que había ordenado encerrar a tanta gente. Probablemente, una persona que se considerase plenamente responsable de sus actos se habría preocupado por saber, al menos, cuál sería el verdadero destino de esas personas y qué era lo que realmente estaba haciendo con ellas. Paso a paso hasta la tortura. Los participantes comenzaron aplicando descargas leves de 15 voltios, que no suponían más que una simple molestia. Después, un poco más, aumentando gradualmente la intensidad de la descarga. Esta secuencia también contribuía a que los sujetos se viesen inmersos en la trampa de la obediencia. Además, llegaron engañados, sin que jamás se les hubiese pasado por la cabeza que acabarían haciendo tanto daño a alguien. Tampoco imaginaban que el alumno cometería tal número de errores al hacer algo tan sencillo (esto también estaba amañado de antemano), ni que las descargas llegarían a ser tan fuertes. Por otro lado, los participantes habían accedido a participar voluntariamente y, por tanto, habían reconocido al experimentador como autoridad legítima, y el hecho de haber obedecido durante las primeras fases podía estar empujándolos a continuar haciéndolo. Culpar a la víctima. Otro mecanismo psicológico que interviene (y probablemente el más preocupante) consiste en llegar a pensar que la víctima se merece realmente lo que le está sucediendo. Muchos de los individuos que llegaron a los 450 voltios, una vez terminado el experimento criticaban a los alumnos diciendo que eran tan estúpidos que les estaba bien empleado. Al pensar que la víctima se lo merece, estas personas se sienten mejor, pudiendo reducir la ansiedad ocasionada por el conflicto entre sus deseos de no hacer daño a nadie y su obediencia. Por otro lado, la tendencia a culpar a la víctima aparece en numerosos contextos sociales como un forma de protegerse y que está basada en la creencia en un mundo justo, donde cada cual recibe lo que merece, sea bueno o malo. De esta forma, pueden pensar que a ellos, que son buenas personas, no les pasará nada realmente malo. Si, por el contrario, el mundo que nos rodea es considerado un lugar injusto, a cualquier persona puede sucederle algo terrible, haga lo que haga, con escasas probabilidades de controlarlo. De ahí que haya tanta gente que, erróneamente, quiere creer en ese hipotético mundo donde cada cual obtiene siempre lo que merece. Y si resulta que nosotros, que somos personas buenas y decentes viviendo en un mundo justo, le hemos dado una descarga de 450 voltios a una persona, fue probablemente porque se lo merecía. Una vez que el maestro, mediante este mecanismo psicológico defensivo, ha llegado a infravalorar al alumno, éste ha pasado de ser una víctima inocente a convertirse en alguien que merece el maltrato. Si volvemos de nuevo al régimen nazi, nos encontramos con una estructura marcadamente jerárquica donde predomina la norma de la obediencia por encima de todas, eliminando la responsabilidad del sujeto en sus propios actos. Los uniformes que todos vestían y que lograban que todos parecieran iguales contribuía a que no se viesen como individuos autónomos e independientes, disminuyendo así la percepción de sí mismos; aspectos necesarios, como hemos visto, para que una persona se considere responsable de sus actos. El malestar psicológico que podría aparecer al principio y su tendencia a reducirlo, el castigo a la desobediencia (junto con la exaltación de la obediencia y la fidelidad al régimen) y el racismo que se respiraba en Alemania ya antes de la llegada de los nazis al poder, logró que un gran número de personas inocentes fueran consideradas como seres cada vez más despreciables y merecedores de tantas atrocidades. Del mismo modo, los experimentos de Milgram pueden ayudarnos a entender la masacre de My Lai, ordenada por mandos norteamericanos durante la guerra del Vietnam, o las torturas y desapariciones durante la dictadura chilena. E incluso una excesiva obediencia a la autoridad podría llevar a errores médicos, debido a que los enfermeros pueden hacer algo que saben que perjudicará a un paciente simplemente porque el médico se lo ha ordenado. Algo semejante puede suceder también en un avión. En ambas situaciones es muy difícil, tanto para el enfermero como para el miembro de la tripulación, convencer a su superior de que está en un error, y la persona que sustenta la autoridad no suele permitir que sus órdenes sean cuestionadas. Según una revisión de los datos realizada en Estados Unidos, un 25 % de los accidentes de avión pueden deberse a una obediencia excesiva. Pero la obediencia ciega no nos lleva sólo a aumentar la probabilidad de cometer atrocidades o poner en peligro nuestras vidas, como bien pudo demostrar la American Psychological Association en una exposición sobre la investigación en psicología. En la parte de la exposición dedicada a Milgram, se realizó una "demostración" del poder de la obediencia. El aparato en el que el experimentador sentaba a sus cómplices se encontraba situado al final de un largo pasillo cuyo suelo constaba de baldosas blancas y negras alternantes. Grandes letreros advertían a los visitantes: "Por favor, caminen sobre las baldosas negras EXCLUSIVAMENTE", sin darles ningún tipo de explicación hasta que llegaban al final del pasillo. El 90 % de los visitantes obedeció y recorrió todo el pasillo caminado sólo sobre las baldosas negras. Por supuesto, el experimento de Milgram no sólo dio que hablar sobre la obediencia sino también sobre la ética en la investigación psicológica, debido al engaño y a la situación tan angustiosa en la que habían sido atrapados los participantes. Milgram se defendió diciendo que todos los sujetos habían sido informados cuidadosamente de la verdad tras el experimento y que los cuestionarios de seguimiento mostraban que el 84% tenía sentimientos positivos acerca de su participación, el 15 % sentimientos neutros y sólo el 1'3 % describió sentimientos negativos. Aún así, estos experimentos llevaron a la introducción del "consentimiento informado", por el que todo participante en una investigación debe tener la información necesaria sobre el experimento, de modo que pueda elegir, sabiendo lo que hace, si quiere participar o no. La obediencia a la autoridad: los experimentos de Milgram ¿Podría una persona normal llegar a torturar o asesinar a alguien sólo por obedecer órdenes o tendríamos que llegar a la conclusión de que se trata de un perturbado? Cuando un psicólogo llamado Milgram trató de responder a esta pregunta, él mismo quedó sorprendido ante los resultados. El experimento A través de anuncios en un periódico de New Haven, Connecticut, Milgram seleccionó a un grupo de hombres de todo tipo de entre 25 y 50 años de edad a quienes pagaron cuatro dólares y una dieta por desplazamiento por participar en un estudio sobre "la memoria y el aprendizaje". Estas personas no sabían que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia, pues dicho conocimiento habría influido en los resultados del experimento, impidiendo la obtención de datos fiables. Cuando el participante (o sujeto experimental) llega al impresionante laboratorio de Yale, se encuentra con un experimentador (un hombre con una bata blanca) y un compañero que, como él, iba a participar en la investigación. Mientras que el compañero parece estar un poco nervioso, el experimentador se muestra en todo momento seguro de sí mismo y les explica a ambos que el objetivo del experimento es comprender mejor la relación que existe entre el castigo y el aprendizaje. Les dice que es muy poca la investigación que se ha realizado hasta el momento y que no se sabe cuánto castigo es necesaria para un mejor aprendizaje. Uno de los dos participantes sería elegido al azar para hacer de maestro y al otro le correspondería el papel de alumno. La tarea del maestro consistía en leer pares de palabras al alumno y luego éste debería ser capaz de recordar la segunda palabra del par después de que el maestro le dijese la primera. Si fallaba, el maestro tendría que darle una descarga eléctrica como una forma de reforzar el aprendizaje. Ambos introducen la mano en una caja y sacan un papel doblado que determinará sus roles en el experimento. En el de nuestro sujeto experimental está escrita la palabra maestro. Los tres hombres se dirigen a una sala adyacente donde hay una aparato muy similar a una silla eléctrica. El alumno se sienta en ella y el experimentador lo ata con correas diciendo que es "para impedir un movimiento excesivo". Luego le coloca un electrodo en el brazo utilizando una crema "para evitar que se produzcan quemaduras o ampollas". Afirma que las descargas pueden ser extremadamente dolorosas pero que no causarán ningún daño permanente. Antes de comenzar, les aplica a ambos una descarga de 45 voltios para "probar el equipo", lo cual permite al maestro comprobar la medianamente desagradable sensación a la que sería sometido el alumno durante la primera fase del experimento. En la máquina hay 30 llaves marcadas con etiquetas que indican el nivel de descarga, comenzando con 15 voltios, etiquetado como descarga leve, y aumentando de 15 en 15 hasta llegar a 450 voltios, cuya etiqueta decía "peligro: descarga severa". Cada vez que el alumno falle, el maestro tendrá que aplicarle una descarga que comenzará en el nivel más bajo e irá aumentando progresivamente en cada nueva serie de preguntas. El experimentador y el maestro vuelven a la habitación de al lado y el experimento comienza. El maestro lee las palabras a través de un micrófono y puede escuchar las respuestas del alumno. Los errores iniciales son castigados con descargas leves, pero conforme el nivel de descarga aumenta, el maestro empieza a escuchar sus quejas, concretamente a los 75 voltios. En este momento el maestro empieza a ponerse nervioso pero cada vez que duda, el experimentador le empuja a continuar. A los 120 voltios el alumno grita diciendo que las descargas son dolorosas. A los 135 aúlla de dolor. A los 150 anuncia que se niega a continuar. A los 180 grita diciendo que no puede soportarlo. A los 270 su grito es de agonía, y a partir de los 300 voltios está con estertores y ya no responde a las preguntas. El maestro, así como el resto de personas que hacen de maestros durante el experimento, se va sintiendo cada vez más ansioso. Muchos sonríen nerviosamente, se retuercen las manos, tartamudean, se clavan las uñas en la carne, piden que se les permita abandonar e incluso algunos se ofrecen para ocupar el lugar de alumno. Pero cada vez que el maestro intenta detenerse, el experimentador le dice impasible: "Por favor, continúe". Si sigue dudando utiliza la siguiente frase: "El experimento requiere que continúe". Después: "Es absolutamente esencial que continúe" y por último: "No tiene elección. Debe continuar". Si después de esta frase se siguen negando, el experimento se suspende. Los resultados Los datos obtenidos en el experimento superaron todas las expectativas. Si bien las encuestas hechas a estudiantes, adultos de clase media y psiquiatras, habían predicho un promedio de descarga máxima de 130 voltios y una obediencia del 0%, lo cierto es que el 62'5 % de los sujetos obedeció, llegando hasta los 450 voltios, incluso aunque después de los 300 el alumno no diese ya señales de vida. Por supuesto, aquí es necesario añadir que el alumno era en realidad un cómplice del experimentador que no recibió descarga alguna. Lo que nuestro ingenuo participante escuchaba era una grabación con gemidos y gritos de dolor que era la misma para todo el grupo experimental. Tampoco se asignaba el papel de maestro o alumno al azar, ya que en ambas hojas estaba escrita la palabra maestro. Sin embargo, estas personas no supieron nada del engaño hasta el final de experimento. Para ellos, los angustiosos gritos de dolor eran reales y aún así la mayoría de ellos continuó hasta el final. Lógicamente, lo primero que se preguntaron los atónitos investigadores fue cómo era posible que se hubiesen obtenido estos resultados. ¿Eran acaso todos ellos unos sádicos sin corazón? Su propia conducta demuestra que esto no era así, pues todos se mostraban preocupados y cada vez más ansiosos ante el cariz que estaba tomando la situación, y al enterarse de que en realidad no habían hecho daño a nadie suspiraban aliviados. Cuando el experimento terminaba muchos se limpiaban el sudor de la frente, movían la cabeza de un lado a otro como lamentando lo ocurrido o encendían rápidamente un cigarro. Tampoco puede argumentarse que no fuesen del todo conscientes del dolor de las otras personas, pues cuando al finalizar el experimento les preguntaron cómo de dolorosa pensaban que había sido la experiencia para el alumno, la respuesta media fue de 13'42 en una escala que va de 1 (no era dolorosa en absoluto) a 14 (extremadamente dolorosa). Variaciones. Durante más de dos décadas, hasta principios de los ochenta, tanto Milgram como otros investigadores realizaron diversos experimentos en varios países, introduciendo variaciones en algunos de ellos para tratar de dilucidar cuáles son los factores que determinan una mayor o menor obediencia. En uno de ellos se vio que cuanto más alejado estaba el alumno del maestro mayor era el índice de obediencia. Cuando los participantes no escuchaban la voz del alumno, sino que solamente podían escuchar sus golpes en la pared a los 300 voltios, la obediencia fue del 65 %. Cuando el alumno se hallaba en la misma habitación que el sujeto, quien podía verlo y oírlo, la obediencia fue del 40 %. Y cuando el maestro (adecuadamente "protegido" tenía que apretar la mano del alumno contra una placa para que recibiera la descarga, el 30 % llegó al nivel máximo de descarga. En todos los casos son niveles altos, sobre todo teniendo en cuenta que la predicción había sido una obediencia nula y que se trataba de torturar a otra persona. Cuando el participante recibe apoyo de un compañero que se niega a que el experimento continúe, la obediencia decae al 10%, mientras que si ese compañero apoya al experimentador, la obediencia asciende más que nunca: el 93% de los sujetos llega hasta los 450 voltios. Muchos participantes llegaron incluso a obedecer a una autoridad "inmoral" en una investigación en la que la víctima no daba su acuerdo a no ser que el experimentador prometiera poner fin al estudio si se lo pedía. Cuando el experimentador rompía su promesa y seguía instando al participante a que obedeciera, el índice de obediencia fue del 40 %. En cambio, cuando el experimentador abandona la sala y deja a cargo a una persona que el maestro considera su igual, la obediencia desciende al 20 %, y es nula cuando dos experimentadores dan órdenes opuestas. Los niveles de obediencia siguen siendo los mismo aunque sea otro experimentador el que recibe las descargas, y al comparar los niveles de obediencia entre hombres y mujeres no se han encontrado diferencias entre sexos. En otro experimento, Milgram trasladó el laboratorio a un lugar menos prestigioso e impresionante que la universidad de Yale: unas oficinas en un edificio de una ciudad cercana. En este caso la obediencia disminuyó, pero aún así casi la mitad de los maestros siguieron las órdenes. Se ha conseguido incluso que algunas personas obedezcan a un investigador que les dice que metan la mano en un recipiente lleno de "ácido", que arrojen "ácido" a otra persona o que toquen una serpiente "venenosa". La explicación. Según Milgram, lo que sucedió fue que los sujetos entraron en lo que él llamó "estado de agente", caracterizado por el hecho de que el individuo se ve a sí mismo como un agente ejecutivo de una autoridad que considera legítima. Aunque la mayoría de las personas se consideran autónomas, independientes e iniciadoras de sus actos en muchas situaciones, cuando entran en una estructura jerárquica pueden dejar de verse de ese modo y descargar la responsabilidad de sus actos en la persona que tiene el rango superior o el poder. Recordemos que los individuos del experimento accedían voluntariamente a realizarlo, aunque en ningún momento les dijeron que estarían en una situación en la que tendrían que obedecer órdenes. Tampoco era necesario. La estructura social del experimento activaba con fuerza una norma social que todos hemos aprendido desde niños: "Debes obedecer a una autoridad legítima", entre ellos los representantes de instituciones universitarias y científicas (o los profesores en los colegios), policías, bomberos, oficiales de mayor rango en el ejército, etc. Cuando el sujeto entra libremente en una organización social jerárquica, acepta, en mayor o menor medida, que su pensamiento y sus actos sean regulados por la ideología de su institución. Para obedecer, por tanto, la autoridad debe ser considerada legítima. En los experimentos de Milgram la figura de autoridad se reconocía fácilmente, como sucede en muchas situaciones de la vida real: científicos y médicos llevan batas blancas, los policías y los bomberos llevan uniformes, etc. Todos estos símbolos son capaces de activar la norma de obediencia a la autoridad. Por este motivo, Eichmann repetía continuamente que sólo obedecía órdenes. Se consideraba parte del aparato técnico no pensante, sin tener en cuenta la posibilidad de que podría o debería controlar su propia conducta y ser responsable de ella. Por otra parte, cuando los individuos creen que ellos, y no la autoridad, son los únicos responsables de sus actos, la obediencia cede. Sin embargo, no todo el mundo responde de la misma forma ante la autoridad. Algunos piensan que todos los ciudadanos deben obediencia ciega a una autoridad legítima. Según estas personas, los subordinados no son responsables de su propia conducta cuando obedecen órdenes. Otros, en cambio, creen que las personas siempre son responsables de sus actos y al encontrarse ante una autoridad que les da órdenes que van contra sus propios valores, se resisten a obedecer. Pero estos no son los únicos factores que intervienen en la explicación de los hechos. Cada vez que el maestro protestaba, el experimentador centraba su atención en la norma de la obediencia: "el experimento exige que continúe", "no tiene elección", y su calma ante el sufrimiento del alumno y ante las dudas del maestro, parecían indicarle a este último que, en esa situación, la conducta apropiada era obedecer por el bien del experimento, por fines superiores como la ciencia y el conocimiento. Aún así, otra norma social que también habían aprendido estas personas desde su infancia les recordaba que no se debe hacer daño a los demás y que debemos prestarles nuestra ayuda cuando la necesiten. Este dilema les producía una gran ansiedad porque sabían que no estaban haciendo nada para aliviar el sufrimientos de esas personas. Milgram había logrado resaltar la norma de la obediencia y la situación incitaba a los maestros a prestar menos atención a la norma de ayuda a los demás (o responsabilidad social). Pero, ¿qué pasa cuando acentuamos la norma de la responsabilidad social? Como hemos visto, cuanto más próxima está la víctima al individuo, como cuando tenían que sujetar su mano sobre la placa, menor es la obediencia. Del mismo modo que la persona que espía por el ojo de una cerradura se llena de vergüenza al ser descubierta, el individuo que mira a los ojos de su víctima mientras le aplica la descarga, se ve reflejado en ella; las consecuencias de sus actos son demasiado evidentes, el nexo entre acción y consecuencia es palpable y los ojos de su víctima son el espejo en el que se refleja su propio rostro y lo hace más consciente de sí mismo y, por tanto, de sus actos, lo que lleva a un aumento de su sensación de responsabilidad ante ellos. Esto hace que la norma de responsabilidad social tenga más poder que la de la obediencia. Por este motivo, es mucho más fácil firmar un papel decretando la muerte de una persona, tirar una bomba desde un avión o apretar un botón que lance un misil en dirección a un país vecino, que torturar o matar a alguien directamente. Según cuentan algunos testigos, el mismo Eichmann se vino abajo cuando se vio forzado a recorrer los campos de concentración en los que había ordenado encerrar a tanta gente. Probablemente, una persona que se considerase plenamente responsable de sus actos se habría preocupado por saber, al menos, cuál sería el verdadero destino de esas personas y qué era lo que realmente estaba haciendo con ellas. Paso a paso hasta la tortura. Los participantes comenzaron aplicando descargas leves de 15 voltios, que no suponían más que una simple molestia. Después, un poco más, aumentando gradualmente la intensidad de la descarga. Esta secuencia también contribuía a que los sujetos se viesen inmersos en la trampa de la obediencia. Además, llegaron engañados, sin que jamás se les hubiese pasado por la cabeza que acabarían haciendo tanto daño a alguien. Tampoco imaginaban que el alumno cometería tal número de errores al hacer algo tan sencillo (esto también estaba amañado de antemano), ni que las descargas llegarían a ser tan fuertes. Por otro lado, los participantes habían accedido a participar voluntariamente y, por tanto, habían reconocido al experimentador como autoridad legítima, y el hecho de haber obedecido durante las primeras fases podía estar empujándolos a continuar haciéndolo. Culpar a la víctima. Otro mecanismo psicológico que interviene (y probablemente el más preocupante) consiste en llegar a pensar que la víctima se merece realmente lo que le está sucediendo. Muchos de los individuos que llegaron a los 450 voltios, una vez terminado el experimento criticaban a los alumnos diciendo que eran tan estúpidos que les estaba bien empleado. Al pensar que la víctima se lo merece, estas personas se sienten mejor, pudiendo reducir la ansiedad ocasionada por el conflicto entre sus deseos de no hacer daño a nadie y su obediencia. Por otro lado, la tendencia a culpar a la víctima aparece en numerosos contextos sociales como un forma de protegerse y que está basada en la creencia en un mundo justo, donde cada cual recibe lo que merece, sea bueno o malo. De esta forma, pueden pensar que a ellos, que son buenas personas, no les pasará nada realmente malo. Si, por el contrario, el mundo que nos rodea es considerado un lugar injusto, a cualquier persona puede sucederle algo terrible, haga lo que haga, con escasas probabilidades de controlarlo. De ahí que haya tanta gente que, erróneamente, quiere creer en ese hipotético mundo donde cada cual obtiene siempre lo que merece. Y si resulta que nosotros, que somos personas buenas y decentes viviendo en un mundo justo, le hemos dado una descarga de 450 voltios a una persona, fue probablemente porque se lo merecía. Una vez que el maestro, mediante este mecanismo psicológico defensivo, ha llegado a infravalorar al alumno, éste ha pasado de ser una víctima inocente a convertirse en alguien que merece el maltrato. Si volvemos de nuevo al régimen nazi, nos encontramos con una estructura marcadamente jerárquica donde predomina la norma de la obediencia por encima de todas, eliminando la responsabilidad del sujeto en sus propios actos. Los uniformes que todos vestían y que lograban que todos parecieran iguales contribuía a que no se viesen como individuos autónomos e independientes, disminuyendo así la percepción de sí mismos; aspectos necesarios, como hemos visto, para que una persona se considere responsable de sus actos. El malestar psicológico que podría aparecer al principio y su tendencia a reducirlo, el castigo a la desobediencia (junto con la exaltación de la obediencia y la fidelidad al régimen) y el racismo que se respiraba en Alemania ya antes de la llegada de los nazis al poder, logró que un gran número de personas inocentes fueran consideradas como seres cada vez más despreciables y merecedores de tantas atrocidades. Del mismo modo, los experimentos de Milgram pueden ayudarnos a entender la masacre de My Lai, ordenada por mandos norteamericanos durante la guerra del Vietnam, o las torturas y desapariciones durante la dictadura chilena. E incluso una excesiva obediencia a la autoridad podría llevar a errores médicos, debido a que los enfermeros pueden hacer algo que saben que perjudicará a un paciente simplemente porque el médico se lo ha ordenado. Algo semejante puede suceder también en un avión. En ambas situaciones es muy difícil, tanto para el enfermero como para el miembro de la tripulación, convencer a su superior de que está en un error, y la persona que sustenta la autoridad no suele permitir que sus órdenes sean cuestionadas. Según una revisión de los datos realizada en Estados Unidos, un 25 % de los accidentes de avión pueden deberse a una obediencia excesiva. Pero la obediencia ciega no nos lleva sólo a aumentar la probabilidad de cometer atrocidades o poner en peligro nuestras vidas, como bien pudo demostrar la American Psychological Association en una exposición sobre la investigación en psicología. En la parte de la exposición dedicada a Milgram, se realizó una "demostración" del poder de la obediencia. El aparato en el que el experimentador sentaba a sus cómplices se encontraba situado al final de un largo pasillo cuyo suelo constaba de baldosas blancas y negras alternantes. Grandes letreros advertían a los visitantes: "Por favor, caminen sobre las baldosas negras EXCLUSIVAMENTE", sin darles ningún tipo de explicación hasta que llegaban al final del pasillo. El 90 % de los visitantes obedeció y recorrió todo el pasillo caminado sólo sobre las baldosas negras. Por supuesto, el experimento de Milgram no sólo dio que hablar sobre la obediencia sino también sobre la ética en la investigación psicológica, debido al engaño y a la situación tan angustiosa en la que habían sido atrapados los participantes. Milgram se defendió diciendo que todos los sujetos habían sido informados cuidadosamente de la verdad tras el experimento y que los cuestionarios de seguimiento mostraban que el 84% tenía sentimientos positivos acerca de su participación, el 15 % sentimientos neutros y sólo el 1'3 % describió sentimientos negativos. Aún así, estos experimentos llevaron a la introducción del "consentimiento informado", por el que todo participante en una investigación debe tener la información necesaria sobre el experimento, de modo que pueda elegir, sabiendo lo que hace, si quiere participar o no.

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imagenes comprometedoras de goette
imagenes comprometedoras de goette
HumorporAnónimo7/19/2016

Para los que saben les dejo esto asi estan al tanto papus: Musica para ambientar el post link: https://www.youtube.com/watch?v=TeVamrHr4Sg Habia un pequeño gran hombre que aprovecho su tiempo al pedo y creo un canal en you tube Todo hiba bien cada vez tenia mas seguidores y pedofilos terminaban presos Pero al parecer alguien habia copiado su idea de cazar a pedofilos Entonces llamo a su amigo Juli y se dirijieron a las oficinas de You tube Grande fue su sorpresa ya que descubrio que el no habia hecho nada malo Parecia que solo seria una injusticia mas en este mundo cruel y malvado Fin del resumen Lvl 5 A continuacion les dejo una recopilacion de imagenes de los eventos recientes verlas puede herir su susceptibilidad. Repercusiones en facebook Fuera de joda este tipo de jodas hace al borde del delito A mi criterio esta bien que escraachen violines pederastas pedofilos lo que sean; pero hay que ser concientes con las actitudes que uno mismo toma, no hacia falta cerrarle el canal al otro pibe para tener mas likes . Punto aparte en el video de "cazando pedofilo" ellos dicen que le mandaron una foto de una pibita que sale tapandose la cara para hacerlo caer, eso tambien es pedofilia papus no sean boludos con eso no jode todos tenemos hermanas hijas vecinas lo que sea asi que acuerdensen

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hitler organiza al partido obrero
HumorporAnónimo11/8/2016

les dejo este video que estuve viendo y me hizo cagar de risa, me parece que les va a gustar, crapaso del bueno!!!!

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indignante peronistas cazando toros
HumorporAnónimo10/28/2016

Ante los recientes echos desafortunados de cazeria de animales realizada por Victoria Vanucci y Matias Garfunkel, se suma este ultimo vídeo en que vemos como, 2 cazadores furtivos cazan toros con sus fusiles. Estas personas compartieron este video en el que se los ve entre risas y burlas dispararle a un toro de manera cruel y sádica. Video a continuación. barra Video link: https://www.youtube.com/watch?v=IjNL3dL_Tf4

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tal vez el video que cambio a muchos hombres
Hazlo Tu MismoporAnónimo7/23/2014

El siguiente es un video que cambio la vida de muchos hombres, y es impresionante como algo tan simple sirvio para que miles de personas en el mundo se vieran reflejados en lo que dicho video muestra Alguna vez has sentido algo por el estilo? Yo se que mi cerebro pasa por eso todo el tiempo, el video es dolorosamente certero. Si no quieres tener una estampida de sentimientos, y quedar medio mariconeando un rato no lo mires. El video: link: https://www.youtube.com/watch?v=1Mi5zsI2qwg

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ivo tira la justa
ivo tira la justa
Hazlo Tu MismoporAnónimo9/10/2014

link: https://www.youtube.com/watch?v=CL6mGV2fp-s&feature=youtu.be el video que genera polemica pero canta la justa de lo que pensamos muchos.

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puede un lobo hacer crecer un lago
EcologiaporAnónimo7/29/2016

A continuacion les dejo un video que me gusto muchisimo,la verdad me la paso viendo videos de este tipo pero esta bastante resumido y bien explicado. Entre 1995 y 1996, 67 lobos fueron reintroducidos al Parque Nacional de Yellowstone en , EE. UU. Esto fue necesario porque los lobos nativos se habían exterminado completamente por el gobierno federal en las primeras décadas del Siglo XX; en ese entonces la política ofical era matar cualquier lobo que se encontrara en el país.El ecosistema natural fue alterado sustancialmente por la ausencia de lobos, aunque nadie se dio cuenta de la magnitud del cambio hasta su reintroducción en 1995. Después de más de medio siglo y un gran esfuerzo en contra de los políticos antiambientalistas, se logró reintroducir este número relativamente pequeño de lobos en los casi 9 000 kilómetros de territorio que constituyen el Parque Nacional de Yellowstone. En menos de diez años, se observaron efectos increíbles. A pesar de varios contratiempos con respecto a la supervivencia de los lobos, su presencia inició una cascada trófica que llegó a cambiar hasta el curso de los ríos en el parque. El video muestra el impacto que tiene la exterminacion de una especie como los lobos y como un ecosistema puede llegar a depender de cada uno de sus elementos que lo componen por mas minimo que parezcan, nos muestra como en la re-introduccion de una raza animal puede reconstruirse un ecosistema que venia siendo severamente castigado y nadie sabia por que. Resumen LEVEL 5 en el video!!!!!!! ni mierda escribo uno. El video papu : link: https://www.youtube.com/watch?v=_YiS97NDeBc YAPA

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Neuquen: las cavernas mas importantes de sudamerica
EcologiaporAnónimo8/10/2018

Las cavernas mas importantes de sudamerica. La odisea que vivieron 12 niños que quedaron atrapados junto a su entrenador casi 20 días en Tailandia puso a las cuevas en el centro de atención. La provincia Argentina Neuquén se destaca por tener el sistema cavernario más importante de Sudamérica, ubicado en el área natural protegida Cuchillo Curá. Sin embargo no pueden ser recorridas porque no están garantizadas las condiciones de seguridad para los visitantes. Ubicacion de Neuquen en mapa de la republica Argentina. Mapa provincial Neuquen. Esquema de Cavernas. Esquema regional en planta del sistema cavernario Cuchillo Curá y sección de la caverna El Gendarme. Modificado de GEA (1987) UBICACION Y ACCESO El sistema cavernario de Cuchillo Curá está situado en el centro oeste de la Provincia del Neuquén, en el Departamento Picunches. El acceso se halla unos 10 kms al sur de Localidad de Las Lajas, por la Ruta Nacional Nº 40 y luego por un camino vecinal que atravieza la estancia La Porteña. SUPERFICIE 386.25 has. SITUACION DOMINAL Las tierras del Area Natural Protegida son fiscales provinciales. El sistema se encuentra constituido por 4 cavidades, las cuales son: • Caverna del Gendarme: 1.691,18 m. • Caverna del Templo: 1.827 m (parcial). • Caverna del Arenal: 837,60 m (parcial). • Caverna de los Cabritos: 83,10 m. Las cuales están compuestas por galerías ramificadas, salas de diversos tamaños y cuerpos de agua. El sistema cavernario de Cuchillo Curá constituye uno de los de mayor desarrollo de todo el mundo. Si se tienen en cuenta las espeleometrías parciales de las cuatro cavidades que lo integran, suman 4.438,88 m totales. Estas hendijas al corazón de la tierra no pueden ser exploradas por cualquiera. Los encargados de esta tarea son los espeleólogos, expertos en recorrer y analizar la historia y el presente de estos particulares espacios. Las condiciones físico-químicas del interior de las cavernas permanecen relativamente constantes a lo largo del año. La humedad relativa se mantiene cercana a los valores de saturación, y los registros de temperatura oscilan alrededor de los 13°C. La circulación del aire es generalmente de muy baja velocidad y sólo se detectó en algunas galerías. Investigacion: a) Diversos tipos estalactitas de sección cónica, cilíndrica y macarrones con sus gotas asociadas. En la sección derecha de la foto, destaca la presencia de cortinas. Todos los espeleotemas bandeados por la presencia de hematita. b) Flowstones y gours en la caverna El templo. c) Cascada en la caverna El Gendarme. d) Terraza travertínica que denota un antiguo nivel de inundación de la caverna. Sin embargo faltan varios pasos para que estos lugares puedan recibir turistas. Para abrir estos espacios naturales se necesitan tres estudios: el de estabilidad (que ya se realizó), el de impacto ambiental y el de manejo turístico. Esto esnecesarios para no dañar las cavidades y determinar cuál es el tipo de infraestructura que se necesitaría, como baños, oficinas y una sala de exposición que permita poner en valor tanto a las cuevas, como a la flora y fauna del lugar. Locacion. Boca de entrada de la Caverna del Arenal Hay dos agrupaciones de espeleólogos en funcionamiento. Uno es el Grupo Azul Espeleológico y de Montañismo de Neuquén (GAEMN), que cuenta con una larga trayectoria, y otro que se formó en Chos Malal, luego de una capacitación Instalando una broca en la cavidad para realizar el ascenso de las camillas. Caverna del Arenal El Técnico de GNA explicando el uso del “Trapped Person Locater- Model 310 – B”, detector de personas enterradas. Cuestión de seguridad espeleólogos, bomberos e integrantes del Ejército que realizan rescates en la montaña recibieron capacitación sobre espeleosocorro y contó que “si bien acá son otras condiciones a Tailandia, los protocolos son similares internacionalmente.” Las cavidades en la Provincia En Neuquén hay más de 200 cavidades naturales, lo que incluye no sólo cuevas y cavernas, sino también aleros, “que también tienen registros de pictografías o restos arqueológicos porque los utilizaban comunidades originarios como refugios” detalló el geólogo a cargo del Departamento de Espeleología. Se puede apreciar un espejo de agua de aproximadamente 50 metros de diámetro y con una profundidad aproximada a los 40 metros que fue alcanzada en el pozo Nº 2 en la expedición de buceo realizada en junio de 1994. Sin embargo no se brinda información detallada sobre la ubicación de las mismas, tanto para asegurar la seguridad de quienes quieran visitarlas, como la preservación de las mismas. “Tratamos de que la gente que se interese se acerque a un grupo espeleológico y haga las cosas bien. Nosotros cuando vamos a cavidades también vemos inscripciones adentro o que han roto estalactitas y estalagmitas, no se puede controlar la cantidad de cavidades. Todo pasa por un tema de educación y que la gente sepa por qué hay que cuidarlos, que es parte del patrimonio de todos” resaltó Basani. La más conocida es la formación cavernaria que se extiende en el área natural protegida Cuchillo Curá. Es la única del país que tiene una fauna propia y exclusiva, totalmente adaptada para vivir en esas condiciones de oscuridad y humedad. A su alrededor se ha encontrado materiales líticos como raspadores de diferentes formas, puntas de flechas y lascas, como también restos de cerámicas que serían vasijas u ollas. Dentro se registraron pictografías rojizas elaboradas por antiguos pobladores de la región, probablemente tehuelches. Caverna del leon cerca de "Las Lajas" a) Dolina de forma circular localizada en el techo de la caverna cuyo diámetro alcanza aproximadamente 50 metros. b) Hoyo de absorción localizado sobre la sala del Lago. Topografía de la caverna del León. Modificado de Agüero y Tedesco (1988). FLORA: ( La ausencia de luz dentro de los cavernamientos determina la inexistencia de vegetales fotosintetizadores, por lo que la dependencia de los organismos animales que los habitan del medio externo es absoluta, obteniendo de éste la energía necesaria para el funcionamiento del ecosistema subterráneo. La principal fuente de alimento de estos animales son raíces de arbustos xerófilos que penetran hasta las cavidades, especialmente de coliguay o duraznillo.) FAUNA: En cuanto a su biología, este cavernamiento es sumamente importante ya que soporta una fauna endémica (exclusiva de estas cavernas) totalmente especializada para vivir en el mismo. Estos organismos son en su mayoría artrópodos de pocos centímetros, tanto terrestres como acuáticos, algunos de los cuales son especies nuevas para la ciencia, tales como el opilión Picunchenops spelaeus, un artrópodo emparentado con las arañas. Hasta la fecha se han colectado diecinueve especies distintas, pero este número es provisorio ya que en cada campaña se agregan especies nuevas. La importancia biológica de este cavernamiento aumenta si se considera el hecho de que es el único del país que presenta vida troglobia (vida adaptada a las cuevas) comprobada hasta la fecha. Se puede agregar que el alto grado de especialización que presenta la totalidad de la fauna mencionada se refleja en adaptaciones morfofisiológicas para la vida subterránea tales como: despigmentación, anoftalmia (carencia de ojos), cutículas delgadas, apterismo (carencia de alas), etc. Esto provoca que los individuos sean sumamente vulnerables a las perturbaciones del medio. Las grupos colectados hasta el momento por integrantes del Grupo Espeleológico Argentino son: (Las siguientes fotos representan las familias de ejemplares encontradas dentro de las cavernas.) Clase Miriapoda •Orden Symphyla Fam. Scutigerellidae? Clase Arachnida •Orden Opiliones (Suborden Laniatores) Fam. Triaenonychídae Picunchenops spelaeus Fam. Linyphidae Fam. Agelenidae Fam. Theridiidae Clase Insecta: •Orden Diplura Fam. Japygidae Fam. Campodeidae •Orden Colembola Fam. Etoniobriidae •Orden Thysanura Fam. Nicoletiidae •Orden Psocoptera •Orden Anoplura •Orden Homoptera Fam. Cixiidae •Orden Lepidoptera Fam. Titieidae •Orden Coleoptera Superfam. Staphilinoidea Clase Oligochaeta •Orden Oligoquetos Clase Crustacea •Orden Isopoda Fam. Oniscidae (Asellota?) •Orden Amphipoda Fam. Bogidiellidae (dos especies) En 2001, la Disposición 022 prohibió el ingreso a las cavernas luego de que se produjera un incidente relacionado con un desmoronamiento en la Cueva del León, ubicada a 23 kilómetros de Las Lajas. Esta situación desalentó la espeleología en la provincia, que tomó un nuevo impulso con la creación, hace dos años, del Departamento Provincial de Espeleología a cargo del geólogo Santiago Basani y bajo la órbita de la Dirección de Patrimonio. Este organismo tiene a cargo el registro en el que deben inscribirse quienes quieran explorar las cavidades. En el 2000 se desató una polémica cuando se conoció que, cuatro años antes, la producción “Alén, luz de luna”, una novela muy popular en aquella época, había realizado dibujos que simulaban ser pinturas rupestres en la cueva Caleufu del Parque Nacional Lanín, a unos 45 kilómetros de San Martín de los Andes. Si hay algo que Neuquén no necesita son pictografías falsas, ya que los pueblos que recorrieron el territorio dejaron su marca en las paredes rocosas. Por ejemplo, las piedras del Parque Arqueológico Colomichicó, que muestran grabados de figuras antropomorfas, líneas de punto, paralelas y serpentiformes. Además, el año pasado se supo que se encontraron pinturas que datan desde hace unos 2000 años muy similares en la cueva Huenul, donde también se hallaron restos de artefactos y cerámicas de 11.000 años de antigüedad, que evidencian que los primeros neuquinos pasaron un tiempo en el lugar. entrada Cueva Huenul con rastros de vida humana hace mas de 16.000 años. Pinturas rupestres. link: https://www.youtube.com/watch?v=a4J9Z4oeV48 link: https://www.youtube.com/watch?v=Isxvnj3vxrY link: https://www.youtube.com/watch?v=GZx6kKpUUl4 Las cavernas neuquinas son uno de lo lugares mas bellos de nuestro pais sin embargo la preservacion natural y el peligro que su exploracion representan hacen de ellas uno de los misterios mejor guardados en las entrañas de nuestra tierra. Hace hace 24 años en Cuchillo Curá dos jóvenes, tres niñas y una cocinera estuvieron extraviados, en la zona de Las Lajas. Es el sistema cavernario más grande de América del Sur. El improvisado guía, que ahora es docente, recordó cómo fue estar encerrados bajo tierra. ¿Qué harías si te perdés en una caverna con poco aire y mucha humedad? Mantener la calma fue la clave para Juan Carlos Solís hace 24 años, cuando se extravió cinco horas junto a un amigo, una mujer y tres niñas en las cuevas de Cuchillo Curá, a 10 kilómetros de Las Lajas. Luego de mirar el lugar y sacarse fotos, el grupo emprendió el regreso, pero empezaron los problemas: “había dos galerías iguales y tomé la errada. En vez de salir nos empezamos a meter más”, rememoró Juan Carlos y detalló que los caminos se ramificaban. En ese laberinto de cuevas, con “un altísimo porcentaje de humedad, una temperatura promedio de 14 º C y con suma escasez de circulación de aire” estaban perdidos Juan Carlos, su acompañante, la cocinera y las tres nenas. “Les agarró claustrofobia a la mayoría de los chicos en un momento de desesperación y te juro que nunca había visto a gente rezar tanto, estaban todos muy mal”, relató el profesor. Para peor, el grupo no llevaba agua ni alimentos. Las linternas y la intuición de Juan Carlos eran sus únicas herramientas, y él se decidió a usarlas. Dejó a sus compañeros en un determinado sector para ir a buscar la salida y les pidió: “si vienen a rescatarlos, díganles que estoy sólo, que me busquen”. Pasaron varias horas más hasta que el destino quiso darles una mano cuando el profesor vio la luz de una vela que habían prendido al comienzo de su recorrido. Juan Carlos tenía que regresar sobre sus pasos a buscar al grupo y llevarlos a la salida, todo sin volver a perderse. El hombre encontró un palo con el que fue marcando una línea en el suelo.Juan Carlos no podía dar con sus compañeros: “más o menos una hora después escuché sus ruidos” y los usó como guía. Se reunieron y salieron, encontrándose con el operativo armado para buscarlos. link: https://www.youtube.com/watch?v=bBhWpVc6v_4 link: https://www.youtube.com/watch?v=Ylb9RTCdU3A link: https://www.youtube.com/watch?v=QJhqVYrwYHY link: https://www.youtube.com/watch?v=V228DKiux94 Nota:Las fotos se tomaron de foros,blogs y paginas cientificas, cualquier inconveniente escríbanme y haganmelo saber. Resumen level 5 : Neuquen esta lleno de cavernas interconectadas por toda su superficie, tienen especies propias de fauna, y son tan peligrosas que la mayoria estan sin explorar por su tendencia a derrumbes.

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Aparecio un mito argentino Baufer DB
Autos MotosporAnónimo12/7/2016

Buenos [email protected] hoy les traigo algo que me parecio muy interesante, hace unos años el mercado automotriz argentinos gozo de la mejor epoca de su historia, las grandes fabricas competian dia a dia para lograr captar adeptos, y aumentar sus ventas, esto dio lugar a la era de los AFF (armados fuera de fabrica) los talleristas se aventuraba a potenciar sus autos y a rediseñar vehiculos de maneras muy variadas. Algunos Ejemplos de la epoca: Chevy Chevron (Chevrolet) Falcon Polme Lutteral Comahue (Renault) Tulia GT (Renault) El Baufer DB nació en 1973 con la idea de ayudar a un grupo de estudiantes rosarinos. Los egresados de la Facultad de Ingeniería necesitaban un premio para una rifa de fin de año. Y la dupla Basso-Baudena decidió obsequiarles el Baufer DB. Creado sobre la base de una Coupé Chevy SS 250. El diseño fue obra de Jorge Ferreyra Basso, que por aquél entonces era el responsable del departamento de diseño de General Motors Argentina. Y el padre de la Chevy Serie 2. Ferreyra Basso una vez que tuvo el diseño listo le encargó la fabricación a su compañero de ruta de toda la vida: Alain Baudena una eminencia en la categoria Sport Prototipo. "Trabajamos en base a una cupé Chevy 0 kilómetro. Terminamos por rehacerla casi entera de punta a punta con la ayuda de Jorge Ferreyra Basso; como primera medida le acortamos la distancia entre ejes para una característica verdaderamente más deportiva.El auto tiene una caja Corvette de 4 marchas y las butacas -primer detalle interior destacado- son giratorias para facilitar el ingreso a la parte trasera y con mayor comodidad a la parte delantera interior El Baufer DB, el eslabón perdido de los famosos Armados Fuera de Fábrica argentinos, se expone por primera vez en público –tras su hallazgo y restauración. El diseño del interior –especialidad de Ferreyra Basso- se replanteó en su totalidad, con una consola de instrumentos en madera, cuero y cromados, orientada hacia el conductor. Las butacas –sin cinturones de seguridad ni apoyacabezas- son dos maravillas de la marroquinería. Pero el Baufer DB no siempre estuvo asi despues de casi cuatro decadas siendo un gran misterio entre los fierreros argentinos se lo volvio a encontrar y se pudo entender un poco mas de su historia. El ganador de la rifa lo vendió apenas lo recibió, para hacerse con el efectivo. Y el nuevo dueño lo usó durante 20 mil kilómetros, para después abandonarlo durante 37 años. Después de una larga búsqueda, Ferreyra Basso lo encontró, lo compró y encaró junto a Baudena un largo proceso de restauración, que incluyó algunas mejoras en el motor. Basso junto al auto restaurado Vale la pena detenerse a verlo. No sólo por la curiosidad que genera esta artesanía argentina. También para escuchar la historia completa en boca de su propio creador.

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Jaque mate
Jaque mate
OfftopicporAnónimo9/3/2016

"No necesito el feminismo , por que creo en la igualdad, no en privilegios y supremacia". Esta foto subida por esta bella lincesa fue la que se viralizo hasta llegar a la revista time, provocando gran apoyo de hombres y mujeres no locas , como asi mismo provoco un ataque descontrolado de Feminazis de todo el mundo contra esta aria hermosa. Les dejo este videito para que se diviertan un rato, con la respuesta de la lincesa que les da vuelta la torta a las feminazis con datos y una mirada muy realista sobre el movimiento y su verdadero fin. VIDEO: link: https://www.youtube.com/watch?v=LqJb2w17Jho Resumen level 5: Una lincesa aria les muestra con datos y estadisticas que las feminazis son todas hipocritas. por las dudas

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