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elmundo5

Usuario (Argentina)

Primer post: 2 dic 2010Último post: 22 jun 2011
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Historias de caballos famosos
InfoporAnónimo1/12/2011

GATO Y MANCHA El 24 de abril de 1925 se inició en Buenos Aires una de las travesías más famosas del siglo. Dos caballos criollos, Mancha y Gato, guiados por el profesor suizo Aimé Tschiffel recorrieron los 21500 Km (4300 leguas) que separan a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia y altura, al alcanzar 5900 m. s. n. m. en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia). El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 Km por día. Aimé Tschiffel estaba convencido de la fortaleza de los rústicos y nada estilizados caballos criollos, y quería demostrarlo. Logró ponerse en contacto con Emilio Solanet, criador y propulsor del reconocimiento de la raza. El fue el primero que creyó posible el proyecto de Tschiffely, para lo que le regaló dos caballos: Mancha y Gato, tenían 15 y 16 años, respectivamente, y un carácter poco amigable. Habían crecido en la Patagonia, junto a la tribu Liempichun, donde se habían acostumbrado a las condiciones más hostiles. Emilio Solanet se los habia comprado al cacique tehuelche Liempichín en el Chubut.Domarlos puso a prueba las facultades de varios de los mejores domadores... "Desde los primeros días advertí una real diferencia entre sus personalidades. Mancha era un excelente perro guardián: estaba siempre alerta, desconfiaba de los extraños y no permitía que hombre alguno, aparte de mí mismo, lo montase... Si los extraños se le acercaban, hacía una buena advertencia levantando la pata, echando hacia atrás las orejas y demostrando que estaba listo para morder... Gato era un caballo de carácter muy distinto. Fue domado con mayor rapidez que su compañero. Cuando descubrió que los corcovos y todo su repertorio de aviesos recursos para arrojarme al suelo fracasaban, se resignó a su destino y tomó las cosas filosóficamente... Mancha dominaba completamente a Gato, que nunca tomaba represalias", relata Tschiffely. Algunas semanas fueron necesarias para que jinete y montados se prepararan para semejante travesía, y se fijó el 23 de abril de 1925 como fecha de partida. Por entonces no había caminos en varios tramos del recorrido, y cuando existían, no se caracterizaban por su buen estado. Tschiffely tuvo que resignarse a no llevar carpa, ya que las que se podían conseguir por aquellos tiempos eran muy pesadas. "Mis dos caballos me querían tanto que nunca debí atarlos, y hasta cuando dormía en alguna choza solitaria, sencillamente los dejaba sueltos, seguro de que nuca se alejarían más de algunos metros y de que me aguardarían en la puerta a la mañana siguiente, cuando me saludaban con un cordial relincho". Durante el viaje cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes, y fue en esos cruces donde mayores dificultades encontraron. El escabroso terreno se eleva a más de 5500 m y la temperatura llega a 18° bajo cero. El diario La Nación, junto a otros medios, siguió desde sus páginas al valiente aventurero y sus caballos. Algunas de las líneas decían así: "En Huarmey el guía no pudo más, ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, calores colosales ¡52 grados a la sombra! sin agua, ni forraje, arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente". Y en la editorial del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro: "después de más de tres años y cinco meses, Aimé montado en Mancha, su fiel compañero (Gato tuvo que quedarse en la Ciudad de México al ser lastimado por la coz de una mula), logró la hazaña: al llegar a la Quinta Avenida de Nueva York llevaba en los cascos de su caballo criollo el polvo de veinte naciones atravesadas de punta a punta, en un trayecto más largo y rudo que el de ningún conquistador, y sobre su pecho, en moño blanco y celeste, bien ganados como una condecoración, los colores argentinos". Gato y Mancha llegan a México Mancha y Gato volvieron a sus añoradas pampas, años después de culminada la travesía y de regreso en Argentina, Aimé se llega un día a la Estancia "El Cardal". Viene a visitar a sus amigos, a quienes hace mucho que no ve, y con quienes compartió tantos momentos de alegría y sinsabores. Se baja en la entrada de la estancia, lanza un silbido y al momento se le acercan al trote Gato y Mancha. Iban al encuentro de su preciado compañero. Aquellos heroicos caballitos criollos no lo habían olvidado. Mancha y Gato murieron en 1947 y 1944, respectivamente. Fueron cuidados hasta su muerte por el paisano Juan Dindart, en la Estancia "El Cardal". Hoy se encuentran embalsamados, en exposición en el Museo de Luján, Dr. Emilio Udaondo. Aime Tschiffely, en tanto, siguió viajando, por la Patagonia, por España y por Inglaterra, pero siempre volvió a la Argentina. Falleció en 1954, su último viaje lo realizó 44 años más tarde, cuando sus cenizas abandonaron el cementerio de Recoleta y fueron sepultadas en el campo que su amigo Solanet tenía en Ayacucho. Y por ello el Honorable Senado de la Nación Argentina y la Cámara de Diputados, designa el día 20 de septiembre de cada año como el "Día Nacional del Caballo" Bucéfalo: El caballo de Alejandro Magno Se llamaba "Bucéfalo" y era el caballo del gran Alejandro Magno, sin duda el general más grande de la Historia (¡el que jamás perdió una batalla y construyó un imperio!) y el "hombre de Estado" más genial de su tiempo. Alejandro fue el hijo primogénito del rey de Macedonia, Filipo II, el creador de la famosa "falange macedónica", que revolucionó el arte de la guerra y el que logró unificar las ciudades-Estado de Grecia, salvo Esparta. Alejandro nació en el año 356 A.C. y tuvo como profesor de estudios al gran Aristóteles. A los dieciséis años, Alejandro guerreaba ya como un experto y hacía de "regente" en ausencia de su padre. Dos años más tarde era el jefe de la caballería. A los veinte años subió al trono y fue rey hasta su muerte, acaecida trece años más tarde. Según la leyenda fue en sus tiempos de jefe de la caballería cuando pidió a su padre que le proporcionase "caballos de Tesalia" por ser los mejores del mundo para la guerra. Y eso hizo el rey Filipo. "Bucéfalo" que era de color negro azabache y una estrella blanca en la frente con forma de "cabeza de buey", despertaba el asombro de todos por su belleza, su poderío y su rebeldía…. Cuenta Plutarco en "Vidas paralelas: Alejandro y César" que el encuentro entre Alejandro y "Bucéfalo" se produjo de la siguiente manera: "Trajo un tesalino llamado Filónico el caballo Bucéfalo para venderlo a Filipo en trece talentos, y habiendo bajado a un descampado para probarlo pareció áspero y enteramente indómito, sin admitir jinete ni sufrir la voz de ninguno de los que acompañaban a Filipo, sino que a todos se les ponía de manos. Desagradóle a Filipo y dio orden de que se lo llevaran por ser fiera e indócil; pero Alejandro, que se hallaba presente dijo: -Qué caballo nos perdemos!¡Y todo por no tener conocimientos ni resolución para manejarlo! A lo que replicó Filipo, algo molesto por la suficiencia de su hijo: -¿Acaso tú lo manejarías mejor que estos que tienen más años y más experiencia que tú? -Por supuesto que sí; a este ya se ve que lo manejaré mejor que nadie -respondió Alejandro. -¿y cuál ha de ser la pena de tu temeridad -preguntó Filipo- si no lo consigues? -¡Por Zeus -exclamó el joven- , pagaré el precio del caballo! Echáronse a reír y convenidos en la cantidad, marchó al punto adonde estaba el caballo, tomóle por las riendas y, volviéndole, le puso frente al sol, pensando, según parece, que el caballo, por ver su sombra, que caía y se movía junto a sí, era por lo que se inquietaba. Pásolo después la mano y le halagó por un momento, y viendo que tenía fuego y bríos, se quitó poco a poco el manto, arrojándolo al suelo, y de un salto montó en él sin dificultad. Tiró un poco al principio del freno, y sin castigarle y aún tocarle le hizo estarse quieto. Cuando ya vio que no ofrecía riesgo, aunque hervía por correr, le dio rienda y le agitó usando de voz fuerte y aplicándole los talones. Filipo y los que con él estaban tuvieron al principio mucho cuidado y se quedaron en silencio; pero cuando le dió la vuelta con facilidad y soltura, mostrándose contento y alegre, todos los demás prorrumpieron en voces de aclamación. Más del padre se refiere que lloró de gozo, y que besándole en la cabeza luego que se apeó le dijo: -¡Hijo mío, busca un reino igual a ti, porque en la Macedonia no cabes!" Alejandro salió de Grecia para hacer el imperio más grande de la antigüedad…y siempre a lomos de "Bucéfalo", el caballo más rápido y resistente que ha existido. Entre ambos, construyeron un imperio de más de veinte millones de kilómetros cuadrados. Pegaso: El caballo de los dioses "Pegaso" fue el primer caballo que consiguió estar entre los dioses de la Mitología Griega y tratar de tú a los habitantes del Olimpo. Pegaso era el caballo de Zeus, el dios soberano y amo del Cielo y la Tierra. Según los esquemas de la Mitología el "caballo volador" nació del chorro de sangre que brotó cuando Perseo cortó la cabeza a Medusa y gracias a él pudo libertar el héroe a Andrómeda, la hija del rey de Etiopía, que quiso disputar a las Nereidas el premio de la hermosura y fue atada a una roca para que la devorase un monstruo marino …….y que después haría su esposa. "Pegaso", creció y vivió sus años de potro en las laderas y los verdes prados del monte Olimpo, morada de los dioses, que estaba situado entre Tesalia y Macedonia (Hoy monte Olimbos)…y era un bello ejemplar del tipo "sículo", cruce del ario y del persa, de color blanco y gran poderío. Estaba dotado de alas y volaba por los aires, cuando no corría "como el viento" por la tierra. "Pegaso" fue el caballo más rápido que ha existido y el símbolo de la velocidad…como los demuestran los cantos inmortales que en su honor entonaron los poetas de todos los tiempos. Pero, además, fue también el primer medio de comunicación y transporte que se elevó por los aires. De ahí las numerosas fábulas que le atribuyeron los griegos y el lugar destacado que ocupa en la mitología y en la historia del caballo. Aunque no fuese un caballo de carne y hueso.

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em mejor post de humor del 2011¡¡
HumorporAnónimo1/1/2011

SENCILLO vs. VERDADERO Un amigo SENCILLO nunca te ha visto llorar. Un amigo VERDADERO tiene las bolas llenas de que llores como un maricon y lo vivas jodiendo con tus lágrimas. Un amigo SENCILLO no conoce los nombres de tus padres. Un amigo VERDADERO tiene sus números de teléfono, no vaya a ser que quedes en un coma alcoholico o te lleve la policia... hay que dejarlos tranquilos. Un amigo SENCILLO trae una botella de vino a tu fiesta. Un amigo VERDADERO llega temprano, abre la heladera y te putea porque no compraste suficiente cerveza, y en la mañana se despierta acostado en la alfombra de tu cuarto, la cual ya ha vomitado. Un amigo SENCILLO odia cuando le llamas después de haberse acostado. Un amigo VERDADERO te pregunta por qué no te olvidas de esa perra asi te dejas de romper las pelotas y pueden empezar a pasarla bien. Un amigo SENCILLO procura hablar contigo acerca de tus problemas. Un amigo VERDADERO sabe que vas a venir como un pelotudo a contarle todos tus problemas y se resigna a escucharte y ver si pueda hacer algo. Un amigo SENCILLO se imagina tu vida romántica. Un amigo VERDADERO sabe que le cagas mintiendo, diciendole que sos el mas poronga del barrio, pero igual pone cara de "que envidia!!!!". Un amigo SENCILLO, al visitarte, actúa como un invitado. Un amigo VERDADERO ya es de la casa, le pega a tu perro, te tapa el hinodoro y se pone tu ropa. Un amigo SENCILLO piensa que ha terminado la amistad después de un argumento. Un amigo VERDADERO sabe que no son amigos sino hasta haberse cagado bien a palos varias veces, y obviamente haber pasado por la guardia del hospital. Un amigo SENCILLO espera que siempre estés ahí para Él o ella. Un amigo VERDADERO sabe que sos un egoista de mierda, pero que puede hacer... es tu amigo. Un amigo SENCILLO leerá esto y lo lanzará a la basura. Un amigo VERDADERO te enviara 25 mails diciendote que sos un pelotudo mariconaso que manda mails maracas y de pasada te manda una coleccion de fotos nuevas de Megan Fox que encontro pelotudeando en internet. NO TE BANCO ARGENTINA!!! MENTIRÍA DICIENDO QUE ÉSTE PAÍS ME DIÓ Y DARÁ SATISFACCIONES TENGO LA CERTEZA QUE NADA FUÉ EN VANO SIENTO DENTRO DE MÍ QUE LA HIPOCRESÍA ES LA FORMA DE VIDA EN ESTE PAÍS NO PODRÍA DECIR JAMÁS QUE ÉSTE ÉS UN PUEBLO SOLIDARIO SIENTO CADA VEZ MÁS QUE ESTA NO ES MI PATRIA, NI MI PUEBLO NO PODRÍA NI PENSAR QUE ESTE ES MI PAÍS LA VERDAD ES QUE ÉSTE, NO ES UN PUEBLO PATRIOTA SERÍA ABSURDO PENSAR QUE ESTÁMOS TODOS UNIDOS Y LE GUSTE A QUIÉN LE GUSTE ESTA ES LA REALIDAD. LO SIENTO PERO ES HORA DE DECIR LA VERDAD... AHORA LEE DE ABAJO PARA ARRIBA... 1.-"Soy un romantico" - (ke te alcance con eso porke no tengo un mango). 2.-"Despues te llamo" -(prefiero cortarme las bolas antes ke verte de nuevo). 3.-"Sos la única mujer por la cual alguna vez me he preocupado" -(sos la primera ke me da bola). 4.-"Creo ke lo mejor va a ser ke nos tomemos un tiempo" -(pruebo con otra y cualkier cosa vuelvo). 5.-"Esta un poko fresco" -(estas en pedo si pensas salir con esa minifalda). 6.-"¿Te conozco de algun lado?" -(ke buen culo!!!!). 7.-"No se si le gusto" -(no me va a dar bola). 8.-"Te extrañe tanto!! -(juro ke no kise engañarte). 9.-"Lo nuestro ya va muy en serio" -(es hora de ke entregues... ya estoy podrido de hacerme la paja). 10.-"¿Ke te parecio?" -(duda sobre su virilidad). 11.-"Hoy no tengo ganas de salir" -(Ni en pedo salimos!!... hoy hay partido). 12.-"¿Me amas?" -(me mande una cagada). 13.-"¿Realmente me amas?" -(me mande una cagada y seguramente lo notes). 14.-"¿Cuanto me amas?" -(me mande una cagada y alguien viene camino a decirtelo). 15.-"En todo esto tiempo estube pensando un monton de cosas" -(fuiste mi amor!!!). 16.-"Gracias, con vos aprendí un montón de cosas" -(ke pase la ke sigue). 17.-"Creo ke nos estamos viendo poco tiempo" -(¿no me estarás cagando?) 18.-"Creo ke estamos demasiado tiempo juntos" -(si con los viernes salgo con mis amigos... ¿cuando veo a al otra?). 19.-"Tus amigas son lindas y simpaticas" -(la fiestita ke podríamos hacer!!!). Síntoma: Pies fríos y húmedos. Causa: El vaso esta siendo agarrado en ángulo incorrecto. Solución: Gire el vaso hasta que la parte abierta esté hacia arriba. Síntoma: Pies calientes y mojados. Causa: Usted se ha orinado. Solución: Vaya al baño más próximo Síntoma: La pared de enfrente está llena de focos. Causa: Se ha caído de espaldas. Solución: Posicione su cuerpo a 90 grados del suelo. Síntoma: El suelo está borroso. Causa: Usted está mirando a través del fondo de un vaso vacío. Solución: Sírvase nuevamente. Síntoma: El suelo se está moviendo. Causa: Esta siendo cargado o arrastrado. Solución: Pregunte dónde lo llevan. Síntoma: El chofer del taxi es un elefante rosado. Causa: Ud. bebió muchísimo o se equivocó al fumar. Solución: Pregúntele al elefante que pasó. Síntoma: Reflejo múltiple de caras en el agua del inodoro. Causa: Está intentando vomitar. Solución: Termine su tarea. Síntoma: La gente habla produciendo un misterioso eco. Causa: Tiene la jarra de cerveza en la oreja. Solución: Deje de hacer estupideces que no da risa. Síntoma: La discoteca se mueve mucho y la música es muy repetitiva. Causa: Está en una ambulancia. Solución: No moverse, posible estado en coma. Síntoma: Un enorme foco de la discoteca le ciega la vista. Causa: Está usted en la calle y ese foco es el Sol. Solución: Ir a dormir. Maria y Ponete estudiaron medicina, Maria se recibió en 2 años y Ponete en cuatro. Maria y Teacabo fueron al otorrino, Maria tenia problemas en el oído y Teacabo en la garganta. Maria y Telameto fueron a bucear, Maria llego a los 50 metros, y Telameto hasta el fondo. Maria y Teacabo se tomaron un colectivo, Maria se bajo en Barracas y Teacabo en la Boca. Maria y Telameto se tomaron otro colectivo, Maria se bajo por delante y Telameto por atras. Maria y Telameto pintaron su casa, Maria la pinto con laca verde y Telameto en laca chucha. Maria y Teacabo compraron carteras, Maria compro la mas barata y Teacabo la cara. Maria y Telameto tuvieron un accidente Maria termino herida, y Telameto muerta. Maria y Telameto fueron a la peluquería, Maria se corto el pelo hasta la cintura y Telameto hasta la nuca. Maria y Telameto tomaron un taxi, Maria se sentó en el asiento delantero y Telameto en el trasero. Maria y Telameto jugaron a las escondidas, Maria esta escondida y Telameto con los ojos cerrados. Maria y Telameto se fueron de paseo, Maria visito a su tío y Telameto a vos y tu hermana. Cinco Etapas de la Borrachera : ETAPA 1 - INTELIGENTE Esta es la etapa cuando derrepente te conviertis en un experto en cualquier tema que se conozca del universo. Sabes que conoces de todo y queres pasarle tus conocimientos a cualquier persona dispuesta a escucharte. En esta etapa vos siempre tenes la razon, no te equivocas, sabes de cualquier cosa, tenes todos los libros, estudiaste todos los cursos, hablan una boludez y vos ya la sabias, hablan de un sitio y vos fuiste primero cuando se inauguró. Y por supuesto la persona a la que le estas hablando esta muy equivocada, a menudo repetis "Nooooooo flaco, no tenes idea, estas perdido, no es asi, dejame hablar, yo te voy a decir como es..." Esta discusion puede ser muy interesante cuando vos y la otra persona son INTELIGENTES. ETAPA 2 - ELEGANTE En esta etapa te das cuenta que sos la persona mas elegante y atractiva de todo el bar y que la gente te observa y admira. Te podes parar e ir a la mesa de cualquier extraño sabiendo que ellos te admiran y quieren hablar con vos, sos fino, puta que te salen palabras bacanas, hablas con elegancia. Es importante que tomes en cuenta que todavia sos INTELIGENTE, asi que podes hablarle de cualquier cosa a estas personas. Vas al baño, te miras en el espejo y ves que sos un dios total, te ves espectacular, cualquier hembra se muere por vos y ademas sos elegante y fino, tenes clase. ETAPA 3 - MILLONARIO En esta etapa te convertis repentinamente en la persona mas millonaria del mundo. Le podes pagar tragos a todos en el bar porque tenes en la calle un camión de transporte de valores lleno de dinero esperando por vos. Llamas a cualquier huevon del costado y le pones un trago, sencillamente tenes guita. Asi mismo, en esta etapa, podes hacer las apuestas mas audaces; debido a que todavia sos, por supuesto, INTELIGENTE, ganaras todas las apuestas. No importa cuanto apuestes, simplemente, porque sos MILLONARIO. Asi mismo, todas las personas que te admiren recibiran tragos gratis de tu parte, porque sos la persona mas ELEGANTE y atractiva en el mundo. Y tenes plata, la clasica frase es "Deja, yo pago, hoy me toca a mi. Total... ¿que mierda son $10?" Nadie tiene mas plata que vos en la reunion, y si te dicen que alguien tiene mas plata, sera narco el sorete ese. ETAPA 4 - A PRUEBA DE BALAS En esta etapa ya estas listo para las peleas con cualquier persona en el bar o la calle, especialmente con aquellas con las que has estado discutiendo o te han contrariado. Esto es debido a que nada puede desafiarte. En esta etapa tambien, te acercas a las mujeres de otros hombres en el bar, diciendole piropos eroticos, ya que en este momento nada, ni nadie, puede herirte. No tenes miedo de perder cualquier batalla debido a que sos INTELIGENTE, tambien MILLORARIO y ademas, sos mas ELEGANTE y atractivo que sus parejas. Todos son mal paridos y si te miran mucho es que quieren quilombo. ETAPA 5 - INVISIBLE Esta es la etapa final de la borrachera. En esta etapa podes hacer lo que quieras porque NADIE PUEDE VERTE. Podes bailar sobre las mesas y sillas ya que el resto de las personas en el bar no pueden verte. Asi mismo, sos invisible para la persona que quiera pelear con vos. Podes caminar por la calle cantando a todo pulmon porque nadie puede verte ni escucharte y ademas, como sos INTELIGENTE, te sabes perfectamente todas las letras de todas las canciones. En la calle podes gritarle a cualquiera todo te chupa un huevo. Nota: Esta ultima etapa, linda con el otro lado, lease cuando ya te duele el higado, te moris de sed, empezas a recordar mas o menos lo que ha pasado y lo unico que queres es llegar a tu cama. Claro que esto no se considera etapa. Si les gusto pasen por mis otros post http://www.taringa.net/posts/humor/8426745/A-que-a-vos-tambien-te-paso___.html http://www.taringa.net/posts/imagenes/8590772/Te-rompiste-en-ano-nuevo__-Aca-tenes-recetas-para-la-resaca.html http://www.taringa.net/posts/imagenes/8567558/Un-poco-de-Rock_-Megapost.html http://www.taringa.net/posts/imagenes/8545129/Recordando-LOST.html

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Humor, es logica pura
HumorporAnónimo1/4/2011

Silogismo 1: A quién madruga Dios lo ayuda... Quién madruga, duerme en la tarde... Quién duerme en la tarde, no duerme en la noche... Quién no duerme en la noche, sale de juerga!!! Conclusión: Dios ayuda a los que salen de juerga!!! Silogismo 2: Dios es amor. El amor es ciego. Steve Wonder es ciego. Conclusión: Steve Wonder es Dios. Silogismo 3: Me dijeron que yo soy nadie. Nadie es perfecto. Luego, yo soy perfecto. Pero, solo Dios es perfecto. Por lo tanto, Yo soy Dios. Si Steve Wonder es Dios Yo soy Steve Wonder!!! Conclusión: estoy ciego. Silogismo 4: Imagínate un pedazo de queso suizo, de aquellos bien llenos de agujeros. Cuanto más queso, más agujeros. Cada agujero ocupa el lugar que en el que habría queso. Así, cuanto más agujeros, menos queso. Cuanto más queso, más agujeros y cuanto más agujeros menos queso. Conclusión: Cuanto más queso menos queso. Silogismo 5: Cuando bebemos alcohol en exceso, terminamos borrachos. Cuando estamos borrachos, dormimos. Cuando dormimos no cometemos pecados. Cuando no cometemos pecados, vamos al Cielo. Conclusión: para ir al Cielo hay que ser Borracho!!! Silogismo 6: Pienso, luego existo. Las rubias tontas no piensan, luego, las rubias tontas no existen. Mi amigo dice que no es Fleto porque sale con una rubia inteligente. Si una rubia inteligente saliese con mi amigo sería una tonta. Como las rubias tontas no existen, mi amigo no sale con nadie. Conclusión: mi amigo es un marica. Silogismo 7: Hoy en día, los trabajadores no tienen tiempo para nada. Ahora, los vagos... tienen todo el tiempo del mundo. El tiempo es dinero. Luego, los vagos tienen mas dinero que los trabajadores. Conclusión: Para ser rico, NO hay que trabajar!!! Silogismo 8: El beber mucho alcohol mata las neuronas. Las neuronas que mata son las más débiles. Si se mueren las débiles, quedan las más fuertes e inteligentes. Conclusión: Mientras más bebo alcohol, más inteligente me hago. Silogismo 9: Ninguna madre es virgen. Madre hay una sola. Virgen hay una sola. Mi madre es la Virgen. Conclusion: Yo soy Dios. Silogismo 10: Nací de un espermatozoide y de un óvulo. Son mitad de hombre y mitad y mitad de mujer. Conclusion: ¡Soy travesti! Silogismo 11: Soy trillones de células. Las células son microscópicas. Lo microscópico es invisible al ojo humano. Soy en parte microscópico, y en parte invisible. Soy invisible al ojo humano. Conclusion: Soy el hombre invisible Silogismo 12: El sol es nuestra fuente de vida. Las plantas comen Sol. Las vacas comen Sol, en forma de pasto. Las vacas son mamíferos. Los hombres somos mamíferos. Los hombres comemos plantas y vacas. Conlusion: ¡Soy una vaca caníbal! Silogismo 13: Los polos opuestos se atraen. Yo varón, pobre viejo y feo. Megan Fox es lo opuesto a mí, es mujer, rica joven y bonita. Conclusion: ¡Los silogismos son una mentira, nunca la atraje a Megan Fox Silogismo 14: Las mujeres no entienden a los hombres. Los hombres no entienden a las mujeres. A las mujeres les gustan los hombres. A los hombres les gustan las mujeres. Conclusion: Los hombres y las mujeres se gustan, porque no se entienden. Conclusiones finales: Nada es mejor que la felicidad eterna. Cualquier cosa es mejor que nada. Entonces... Cualquier cosa es mejor que la felicidad eterna. Si yo soy Dios, y por tanto ciego. Dios ayuda a quien sale de noche. Entonces... Yo me ayudo a mi mismo. Pero ¿como mierda se que es de noche si soy ciego? ¿Es que soy muy inteligente por que bebo mucho alcohol? ¿Es que soy perfecto? ¿Es que no soy nadie? Siempre encuentro el camino a casa (cielo) ¿por que siempre ando borracho? o ¿Tendrán algo que ver los agujeros del queso?

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Pruebas de logica, hacete alguna
HumorporAnónimo12/15/2010

Hay que darle clik al link y entran link: http://www.authorstream.com/Presentation/ddiez-723367-pruebasdelogica-www-1-diapositivas-com/

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Universitarios, lo que NO queremos escuchar, no le digan¡¡
Ciencia EducacionporAnónimo12/2/2010

COSAS QUE HAY QUE EVITAR DECIRLE A UN UNIVERSITARIO: "No te preocupes, seguro que la próxima aprobás!" Sabemos que no es verdad, saben que no es verdad. ¿POR QUE MIERDA LO DICEN? Es un insulto a nuestro estado emocional tratar de animarnos con semejante frase falsa. La única respuesta digna seria "Anda a cagar, pelotudo!", pero como somos educados y estamos hundidos en la mierda respondemos con un tímido "Si, claro, la próxima seguro me va bien". Es mejor que se queden en silencio, no se preocupen, sabemos que no nos entienden, así que no hace falta que se esfuercen, porque va a ser peor. "¿Como te fue en el parcial? "MAL, me fue MAL, hijo de re mil putas revuelve heridas. Obviamente todo el tiempo que perdí estudiando no evita que me culeen cruelmente? ¿Para que preguntas? ¿Para disfrutar de mi miseria? ¿Para decir "No te preocupes, seguro que la próxima aprobás!?". No se pregunta, lo único que puede ayudarnos a salir del agujero es plata y chocolate. Si no estas dispuesto a ofrecernos nada de eso, mantenete alejado y no te regodees en nuestro infortunio. "¿Pero no terminaste la carrera todavía?" A ver, grandisimo hijo de puta, cuando terminemos la carrera te vas a enterar, el mundo se va a enterar. Nos vamos a poner nicks en el Messenger con tantos emoticones felices que te van a doler los ojos, lo vamos a publicar en el diario, vamos a hacer una fiesta, definitivamente TE VAS A ENTERAR. Así que no nos preguntes si no terminamos la carrera cuando la respuesta es obviamente no. Eso no hace mas que darnos mas ganas de suicidarnos o de estudiar jardinería, o decorado de huevos de pascua. "Pero, ¿tan difícil es?" No, para nada. Es una joda. Lo que pasa es que disfruto hipotecándome medio pulmón para pagar los apuntes, libros y guías, dejando que me metan palos por el orto en forma de exámenes y finales todos los años. CLARO QUE ES DIFICIL. Es tan difícil que tu mente pagana es incapaz de comprender los niveles de dificultad y abstracción absurda a los que puede llegar un cerebro humano. No respondo de mi si otra persona pone en duda la dificultad de una carrera, sea cual sea, hasta filosofía tendría su dificultad, porque para estar todo el día en la cantina o ir dados vuelta, debe ser porque de continuo, o en un estado normal, las clases no son soportables. "El hijo de Fulanita hizo la carrera en 4 años!" BIEN POR EL HIJO DE FULANITA. Tirémosle papel picado y bailémosle alrededor. También hay gente que no la termina nunca, y no vemos a nuestros engendradores diciéndonos cada día "Que orgulloso estoy de vos, hijo, que todavía no te diste cuenta de que no vales para esto y seguís estudiando, aunque pierdas el tiempo". Nada de comparaciones, porque entonces podemos hablar de ese compañero nuestro que termino, como pasatiempo nomás, lo que sea que mierda estudies, mientras cursaba SU carrera y le iba espectacular. A ver quien humilla mas a quien... "¿Por que año vas?" ¿¿Silencio incomodo?? Deci algo, bastardo, vos preguntaste. ¿Tu objetivo era reírte de nosotros y jactarte de que estas estudiando no se que mierda y estas cansado de seguir perfecto el programa de materias, y encima das libres y te adelantas? Porque no falla, el silencio incomodo siempre se rompe con..."Pero cuantos años vas en la carrera?"LOS QUE SEAN, INFELIZ. Los suficientes para saber que tu viejo y tu vieja eran hermanos con solo mirarte a la cara. Y que sepas que cada año es como un horrible infierno en el que te clavan cristales en el corazón y te arrancan las uñas con tenazas!! ¡Y AGUANTO AHI PORQUE ME GUSTA! Así que no te atrevas a juzgarme."Lo que estudio también es muy difícil. Solo tendrías que estudiar mas" Oh, si! tu examen de Meterse Un Dedo En El Culo y Olerlo supera con creces el temario de materias como: "Métodos Numéricos para los Fluidos dinámicos de Alta Densidad de Energía" (Ingeniería Química), "Citología" (Medicina), "Teoría del Equilibrio Actuarial" (Actuario), "Bioquímica Avanzada de la Regulación Metabólica" (Biología) o "Tipos Abstractos de Datos" (Ingeniería Informática). Es que es muy duro que te hagan exámenes en donde te sacan temas y te hacen promedios... Puf! Que complicado lo tuyo, ¿eh? Apenas deja tiempo para rascarse las pelotas. Será eso, que no estudio; los exámenes de seis horas, los programas imposibles de los que ni los profesores tienen puta idea o las preguntas trampa para cagarte son meras distracciones de la verdadera realidad: ESTUDIANDO SE APRUEBA, se se!"Ay, NO!!! tengo que cursar como 8 horas por semana!!!"QUE REVERENDISIMO HIJO DE PUTA!!! Yo le agradecezco a los dioses que no paso las 30 horas y vos te quejas por unas 8 miserables y rotosas horas!!! De las cuales 4 son "Tiempo hasta que llega el profesor", "Receso porque estamos todos muuuuuy estresados", "Mirarle las tetas a la de al lado", "Me voy a tomar un café y vuelvo" y "Me fumo un pucho y seguimos". Veni y decime que estas cansado, y no respondo de mi. Te lo advierto. "¿Eso...? Lo que? Que era que estudiabas?"Seguida de respuesta tuya con cara poco feliz, seguida de un: "Aaahhh. Cierto". Con la subsiguiente cara ya conocida de -WTF??? Porque si salís de Medicina, Abogacía, o como mucho Arquitectura, son todas carreras bizarras, extraídas y de aplicación desconocida."Ah, que lindo, ¿pero de que seria que vas a trabajar?"Y NO SE! de lo que estudie capaz? No, mejor me meto en un McDonals Kosher y te explico Genética de Poblaciones mientras te agrando el combo y te preparo un conito de vainilla. IMBECIL. Bueno, esto es todo. Como es una guía básica no incluimos frases también muy celebres como "El profesor no debe ser tan jodido como pensas", porque entonces no terminamos hasta mañana... Broto alguna sonrisa de sus mandíbulas? Espero que si. Cuando lo leí yo hubo algo que me hizo ser un poco mas reservado en cuanto a la acción liberadora de sonreír y fue que el remitente era mi padre y que al final me avisaba que este era el ultimo mes que me depositaba el vil metal en el banco por considerar que era mas rentable poner todo su sueldo a plazo fijo.

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Quieren suspender show del Indio Solari en Junin
InfoporAnónimo4/5/2011

* Mandatarios de Junín se manifestaron en contra de que el ex líder de los Redonditos de Ricota se presente el próximo 28 de mayo en dicha ciudad. * Aducen que la ciudad “no está preparada para un show de semejante magnitud”. Por estas horas parecería ser que corre riesgo el recital que el Indio Solari tiene programado para el próximo 28 de mayo en Junín. Concejales de dicha ciudad se manifestaron en contra de que el ex líder de Los Redonditos de Ricota realice el show y harán una presentación ante la Justicia para pedir que no se autorice dicho recital. Los integrantes del bloque opositor consideraron que Junín “no está preparada para un show de semejante magnitud porque temen que sea un desborde total”. Ricardo Petraglia, titular del bloque de concejales del MID, sostuvo que “Junín no está preparada para un recital así”. Y agregó: “Respeto a cada una de las expresiones culturales y me parece que el 'Indio' Solari es un ícono válido, pero creo que va a ser un desborde absoluto y total”. Lo cierto es que luego de presentarse a estadio lleno en Salta, para el próximo show del Indio en Junín se espera alrededor de 70 mil espectadores. Cabe recordar que en 1997 se suspendió un recital de Los Redonditos de Ricota en Olavarría por temor a que se generen disturbios. ¿Habrá pogo en Junín? fuente:http://www.primiciasya.com/noticias-concejales-pretenden-suspender-el-recital-del-indio-solari-en-junin-89369.html

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Pato Fontanet revista Rolling Stone
InfoporAnónimo6/22/2011

Aca les dejo la nota completa del Pato que salio en la rolling stone, asi se ahorran unos pesos los que la querian leer, nada mas. De vuelta al infierno Era el año 2000 y el primer show de los Redondos en River era algo tan grande, emotivo y peligroso que no podía ser otra cosa que el final de algo. Había unas 70 mil personas en un raro estado de tensión y comunión, esa mezcla única que se vivía en los recitales de los Redondos de esa época. Las luces de bengala, desde el comienzo, ardían sobre las cabezas de los fans. Pero en ese momento, las bengalas, instaladas desde hacía mucho tiempo como parte del ritual, no eran símbolo de muerte en el rock. Los muertos del rock los ponía la policía o los cuchilleros. Esa noche, después de un bucle de pánico que se formó en el campo de juego, la banda desapareció de escena, volvió al cabo de un rato y la voz del Indio Solari sonó más severa que nunca al bajar un enunciado que pasaría a la historia de la prédica masiva: “Ha pasado algo muy grave acá… ¡Préstenme atención, carajo! Han entrado un par de hijos de puta, no sé si mandados por alguien o qué, que se cagan en el esfuerzo de la banda y de los 70, 80 mil pibes que vinieron a vernos. Hay varios chicos lastimados... No estamos de ánimo y sólo vamos a concluir este show por respeto, pero consideren ésta como una de las últimas noches que tocamos”. Lo que había pasado, aparentemente, es que Jorge Pelé Ríos, un lumpen de 27 años armado con una trincheta, había empezado una pelea entre barras de clubes del ascenso. Ríos, que según se dijo había salido de la cárcel hacía unos meses, terminó acuchillado y murió nueve días después en una cama del Pirovano. No vimos a nadie llorándolo por televisión. No sabemos si tenía familia o si todo lo que se dijo de él (más bien poco) era cierto. No hubo investigación por homicidio. Es uno de esos muertos por los que el rock nunca reclamó. Uno de esos muertos que se barren debajo de la alfombra. Como Marcelo Scalera, el skinhead ajusticiado en Parque Rivadavia durante un festival por Walter Bulacio (1996). Muertos de otro bando. Pero el Indio Solari se acuerda de esas noches en River y, como casi todos nosotros, tiene emociones cruzadas. Como le dijo a esta revista después de Cromañón, él no quiso renegar de esa fosforescencia que lo encandiló en River, aun en medio de la furia y con las luces del estadio encendidas por orden judicial. “La cultura rock tiene eso, también: no es una cultura progresista, de todo prolijito.” En aquella época de auge ricotero, si bien casi todo era descontrol (o más bien no había control, parafraseando a Juanse), sí existía una suerte de autorregulación colectiva que incluía premios y castigos simbólicos. Frente a un evento de violencia, toda la concurrencia coreaba eso de “Qué boludos que son, no parecen Redondos la puta madre que lo parió”. Y esa noche en River, después de los incidentes y de ese cántico de sanción, uno podía ver a los chabones y a las minitas llorando sobre una versión enclenque de “Juguetes perdidos”, cantando como un ejército de fantasmas que aúlla el himno de una nación demolida. Faltaban cuatro años para Cromañón, pero ahora uno repasa la historia y entiende que de alguna manera ya estaba todo cocinado. La temeridad, lo frágil y efímero de la conciencia general. Estaba todo escrito, pero casi ninguno de nosotros sabía leer. Todo esto es cansador –decirlo y escucharlo– porque parece la cinta de Moebius de nuestras desgracias. Pero hay que hacer el esfuerzo de volver a pensar el camino que nos llevó de República Cromañón a Miguel Ramírez, pasando por Rubén Carballo y por todas esas noches animadas por “el mejor público del mundo”, como vino a patentar la publicidad del último Quilmes Rock. Más allá de lo irónico y triste que suena hoy ese eslogan, ¿debemos condenar a la depresión a todo el mundo? Por supuesto que no. Una cosa (la principal) es priorizar el cuidado y la integridad, y otra es negar la conexión ceremonial que existe entre los que pagan el ticket y los que se llevan la recaudación. Se volvió a hablar mucho, en las últimas semanas, de cómo el público quiso ganar cada vez más protagonismo en los espectáculos. Eso es cierto, pero entre ese juego de seducción y la activación de un proyectil naval hay un abismo. Es algo tan concreto que tal vez no resista demasiado análisis. La culpa no es del público. Es la imbecilidad criminal de un grupo de pibes (los que prenden bengalas) que tienen la edad más que suficiente para recordar Cromañón, muchachos que deberían haber llorado a esos muertos, porque eran sus compañeros de pogo. ¿Es la forma más estúpida de rebeldía a la que hayamos asistido? Ni siquiera. “Era mi oportunidad”, dice en estas páginas Iván Fontán desde un centro de detención de La Plata, desde donde nos respondió unas preguntas por carta. “La Renga me hizo levantar muchas veces y yo quería ofrendarles algo.” Hay una mezcla de misticismo, inconciencia y deseo de hacerse visible en el modo en que este pibe intenta explicar su decisión fatal, y es insólito –o estrategia de abogado– que en ningún momento refiera a Cromañón como antecedente. Pero también hay un contexto. Un consenso tácito entre artistas, público y medios que empezaba a aceptar la utilización de pirotecnia en lugares abiertos. El nuevo umbral de nuestra tolerancia. El crimen, por supuesto, no tendría la resonancia ni la densidad que tiene si no fuera por lo que pasó el 30 de diciembre de 2004 en Once. En esa causa que ya tiene condenados políticos, policiales y empresariales, resalta la historia de Pato Santos Fontanet, un cantante de rock sobre el que pesa una condena de cinco años de cárcel. Más allá de lo inédito de la situación, la vida actual de Pato pinta casi como ninguna otra este momento de confusión y tragedias circulares del rock argentino, que desde ya es parte de un estado de las cosas mucho más amplio. Como somos un poco insistentes, volvemos a creer en la posibilidad de un nuevo comienzo, de un futuro en el que la diversión y el cuidado, la pasión y el respeto por la vida puedan ocupar el mismo espacio. Durante una semana, un periodista de Rolling Stone siguió la gira de Pato Fontanet por el sur del país. Psicólogas fanatizadas, cenas en la habitación y la mirada perdida de un cantante de rock frente a la posibilidad de la cárcel. por juan morr is Pasajero en trance Lo que sale de su boca es un vómito de desesperación, un grito primitivo y desconsolado que crece hasta estallar con furia sobre la melodía. Patricio Santos Fontanet está parado al borde del escenario, con el micrófono a cinco centímetros de la boca y los ojos en blanco. Es el final de “Imposible”, una canción que Callejeros grabó en 2003, un rock que habla de fantasías deformes que involucran a Gardel y los Beatles tocando juntos en la plaza del barrio, que habla del hambre, que critica a la televisión. Nada nuevo, nada del otro mundo, una combinación habilidosa de ciertos clichés. Pero lo importante es lo que viene después, un grito que termina convirtiéndose en un intento rabioso de decir algo para lo que no existen palabras. Y ése es el gran momento del show una de las cosas más brutales y trastornadas que engendró nuestro rock en los últimos tiempos. Una canción de cuatro minutos que parece encerrar el aullido desamparado de una época. Un grito lleno de impotencia, angustia, rabia, arrepentimiento, incomprensión y desconsuelo que te pone la piel de gallina. Pato tiene un buzo negro, un pantalón negro y unas Topper negras de lona: siempre se viste igual. El último tema de la noche es “Suerte”, una canción inédita que Callejeros había colgado en su web el año pasado antes de separarse, que arranca con un riff de guitarra de una épica melancólica y ricotera. Una de las mejores canciones que escribió Pato en su vida, en la que abandona esos paisajes rocambolescos y grises del sistema y explora una narrativa más íntima y poética, cantándolo en un tono más bajo que resulta conmovedor. ahora debe estar durmiendo. pato volvio a su habitación hace media hora. Son las cuatro y media de la mañana. Hace un rato escuché los pasos en el pasillo, el ruido de la llave en la cerradura, la puerta que se abría, la puerta que se cerraba, algo de barullo en el cuarto, unas toses y ahora ya nada. El hotel está en silencio y la habitación de Patricio Santos Fontanet está exactamente debajo de la mía. Todo está sucio en este hotel de Madryn, pero sucio desde hace mucho tiempo. El piso de mi habitación tiene una moqueta de un color indefinido, como si fuera toda una gran mancha. Hay una tele de 14 pulgadas empotrada muy alto en la pared y no tiene control remoto. En el baño no te podés duchar más de tres minutos porque se inunda. La habitación de Pato es exactamente igual, sólo que hay otra cama más en la que duerme Christian “Dios” Torrejón, bajista de la banda y el único callejero original que queda, además de él. Hace un rato terminó el primer show de la gira de una semana por Puerto Madryn, Santa Rosa, Cipolletti y Bahía Blanca de Casi Justicia Social, la banda que Patricio Santos Fontanet armó tras la separación de Callejeros en septiembre del año pasado. Es un domingo de mayo. CJS tocó en Metropoli’s, un boliche para 400 personas en el centro de Madryn que normalmente funciona como bailanta. Estuvo lleno. En la barra sólo vendían speed, agua y gaseosas, porque la mayoría de los que habían comprado las entradas eran menores de edad. Siete días antes, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 24 había condenado a Santos Fontanet a cinco años de prisión como “autor penalmente responsable del delito de incendio culposo seguido de muerte en concurso real con cohecho activo en calidad de partícipe necesario. En la misma sentencia, Omar Chabán recibió ocho años, Raúl Villarreal seis, el ex manager Diego Argañaraz seis, Edu Vázquez cuatro y el resto de los músicos, penas excarcelables de dos y tres. La novedad del fallo fue la pena con prisión efectiva para Pato, el modo en el que se licuó la condena de Chabán y, además, la pena a los funcionarios públicos y el comisario encargados de las habilitaciones del lugar. Su abogado defensor ya apeló la sentencia para pedir su absolución y la nulidad del fallo. Los abogados querellantes de los padres de las víctimas ya apelaron para pedir que Pato pase el mayor tiempo posible en la cárcel junto a sus ex compañeros de Callejeros. En el show Pato no hizo ningún tipo de comentario sobre su condena. En vivo, nunca hace ninguna alusión a esas cosas aunque el asunto contamine todo lo que haga: sus discos, sus canciones, sus shows. Este podría ser el último. Muchos de los que vinieron lo saben. Pero Pato no dijo nada. Nunca dice nada. Cuando se prenden las luces, en medio de toda la gente que ya se empieza a ir del lugar, alguien me toca el hombro. Cuando me doy vuelta, es una señora de mediana edad, el pelo rojo y enrulado y callejeros. Me pregunta qué estoy haciendo y señala mi anotador. Le digo que soy periodista, que estoy cubriendo la gira de la banda. “Ah, está bien”, me dice. Y después de quedarse un segundo pensando, mientras se le ablanda el gesto en la cara, agrega: “Vos me tenés que entrevistar a mí. Yo soy psicóloga y sigo a la banda a todos lados”. Dos cosas. La primera es que, al parecer, que haya alguien tomando notas en un show de la banda de Pato Fontanet es algo que se vive con cierto nerviosismo entre los fans y la crew de CJS. Esta noche, más tarde, me voy a enterar de que, mientras estaba en medio del pogo con mi anotador, los encargados de seguridad de la banda se enloquecieron pensando que era algún tipo de “informante” de quién sabe qué y, sin que yo me diera cuenta, se desplegaron a mi alrededor para sacarme de las pelos. Por suerte, a último momento, uno de los productores les avisó que era un periodista de Rolling Stone y abortaron la maniobra a tiempo. Este fue mi primer contacto real con la paranoia que rodea al entorno de Pato como una muralla de protección. Y la segunda es que entre el público de CJS uno puede encontrar de todo: una psicóloga de 52 años que viaja sola siguiendo a CJS por toda la patria, tres pibes de Quilmes de unos treinta y pico que van a seguir toda la gira por el sur en un auto, un padre y un hijo que –según dicen– lo único que comparten es seguir a CJS. Y mis preferidos: Juan y Mauricio, dos pibes que me encontré esta mañana en el avión y van a ir a todos los shows pero volviendo a Cañuelas entre ciudad y ciudad para trabajar unas horas y volver a salir. Con ellos aterrizamos en Trelew a las 8 de la mañana, en un vuelo vacío de Austral, y de ahí nos tomamos una combi a Madryn y nos alojamos en el mismo hotel que la banda. Los músicos habían llegado el sábado a la tarde, en un micro azul de larga distancia acondicionado con doce camas, una sala de estar y unas mesas. El lunes, al día siguiente del primer show, mientras los músicos van a un campo cerca de Puerto Pirámides a comer, me encuentro en el bar del hotel donde está alojada Silvia, la psicóloga fan. “Callejeros pasó de ser una banda a una causa para mí”, me dice cuando nos sentamos en una de las mesas del bar. Silvia tiene 52 años, vive en Merlo y el sábado que viene va a viajar a Bahía para ver el final de la gira. La primera vez que vio a Callejeros fue en Excursionistas, el 18 de diciembre de 2004. Dos semanas más tarde no fue a Cromañón porque los lugares cerrados le daban miedo. Su pareja de ese momento sí fue, y sobrevivió. “Después se terminó la relación pero yo sigo viniendo”, aclara. A partir de entonces, empezó a ir a las marchas de Villa Celina, atendió a algunos sobrevivientes y llegó a involucrarse bastante con el entorno más cercano de la banda, como la madre de Pato o el padre de Diego Argañaraz, ex manager de la banda. Mientras hablamos, la televisión está puesta en TN, con la noticia de la agonía de Miguel Ramírez, el chico herido por una bengala en el recital de La Renga. “Yo pensaba ayer, comparando Cromañón con el show de La Renga, que enseguida la banda sacó un comunicado diciendo que lo sentían mucho y cancelaron un show: psicológicamente vos podés actuar cuando no estás implicado. Pero cuando vos sos víctima de una tragedia, no podés tener esa distancia de saber qué es lo que corresponde. Y todos los chicos de Callejeros eran víctimas. Después del incendio, Pato estaba viendo a su novia internada en un lugar, a su madre en otro y encima lo perseguían los medios. ¿Con qué cabeza, con qué frialdad salís a dar un comunicado de prensa?” Hay algo en los fanáticos de CJS de sostener al ídolo y de protegerlo. Por eso, no sólo Pato y su círculo íntimo son herméticos con respecto al misterio de su vida privada: dónde vive, con quién vive y demás cosas. Todos son rumores, nadie lo tiene muy claro. Y sus fanáticos también se cuidan de ver con quién abren la boca. Y si están frente a un periodista, el cuidado es mucho mayor. Por eso, esta noche, cuando vuelva a encontrarme a Silvia en Metrópoli’s, en el segundo show de la banda en Madryn, después de saludarme me va a dar la espalda como para que ninguno vaya a creer que está conmigo. Por eso, cuando le pregunto por Pato, la charla no llega demasiado lejos. “A mí me llama la atención, porque todos los demás, mal o bien, han armado su vida. Pato no. Pato es el único que no se casó, los demás estaban en pareja, mal o bien. Pero de alguna manera algo pudieron armar. El va, viene, va, viene…” Hasta su domicilio es muy inestable. “Hasta donde sé, estuvo en Quilmes, Córdoba, en lo de la madre en Tapiales y en Palermo”, dice ella. –Se comentó que el año pasado estuvo con una depresión bastante fuerte… –De eso no hablamos… –¿Quiénes? –Nadie. el ultimo show de callejeros fue el 10 de julio del 2010 en el estadio Orfeo Superdomo de Córdoba. “Fue el peor recital lejos de la historia de Callejeros”, dice Martín Bernasconi, un fan allegado a la banda. Esa noche, Pato casi no cantó: se pasó la mayor parte del show apuntando con el micrófono hacia la gente, o colgado mirando las imágenes que pasaban en las pantallas gigantes. Además, presentó dieciocho veces a Juancho Carbone, se confundió varias letras y se cayó dos veces en el escenario, tropezándose con los parlantes del retorno. “Después del Orfeo estuvo dos días sin aparecer, perdido, con algunos grandes problemas, vaya a saber de qué”, cuenta Martín. Pato reapareció un día antes del show que Callejeros tenía agendado en San Pedro, pero Carbone, que era una especie de administrador del grupo, ya había resuelto dar de baja el show. Ese fue el quiebre definitivo de la banda, que terminó separándose a las piñas. Según gente de su entorno, la última parte del año Pato sufrió una depresión muy profunda. Se pasaba semanas sin salir de su cuarto, en la casa de la madre. Ponía la televisión, el equipo de música y la computadora a todo volumen al mismo tiempo. Algunos hablan de que llegó a sufrir alucinaciones y aseguran que estuvo yendo a una granja de recuperación. Otros dicen que una psicóloga lo atendió en su casa en lo que fue una internación domiciliaria, como para que no trascendiera. En el libro Callejeros en primera persona (Planeta, 2008), la biografía desautorizada de la banda firmada por la periodista Laura Cambra, Pato contaba que todavía escuchaba los gritos de aquella noche. “Uno se acuerda de todo. No hay día en que no se acuerde”, decía. “Todavía tengo pesadillas. Todavía escucho los gritos, despierto y dormido.” de madryn a santa rosa hay cerca de 800 kilometros de desierto. Unas diez horas de ruta a bordo de un micro atravesando la nada: horas y horas de Patagonia y de llanura pampeana, a menos que uno viaje de noche, durmiendo o tratando de hacerlo. A la mañana siguiente, el hotel Alejandría de Santa Rosa resulta ser notoriamente mejor que el de Madryn. En principio, es nuevo. Un tres estrellas en las afueras de la ciudad, sobre la ruta, estrenado hace poco, con paredes blancas impecables, pisos de cerámica reluciente, mucha luz natural y un comedor con una colección de nueve cabezas de ciervos embalsamados que el dueño del hotel cazó en sus viajes por Sudáfrica. Cuando llego, mi habitación todavía no está lista, así que espero que la terminen tomando un café. En otra de las mesas están los productores locales del show, cerrando números y tratando de conseguir las firmas que les faltan en las habilitaciones. Miguel Ramírez murió en el hospital por la herida que le causó la bengala. Mientras termino mi café, entran dos repartidores cargando lo que reconozco como el pedido de la banda, porque veo las mismas botellitas de Powerade de frutas tropicales, una bebida energizante de color ciruela flúo que toma Luis “Lulú" Lamas, el batero, unas botellas de Gatorade de naranja que toma Torrejón y dos cajas de cerveza Corona para Pedi, el guitarrista (ex Jóvenes Pordioseros). Hace tres días, el show tuvo que cambiar de sede porque cuando los miembros del Consejo Directivo del Club Estudiantes se enteraron de que la autorización era para la banda del cantante de Callejeros decidieron no firmar nada. Tenían miedo de que los escracharan pintando la puerta del club. A la tardecita, cuando llega el micro con los músicos y se enteran de que ya estoy alojado ahí, estalla una pequeña crisis. Los teléfonos de los productores empiezan a arder y yo lo sé porque estoy con ellos. Quieren ir a otro hotel. Empiezo a pensar si el operativo para sacarme del boliche la primera noche en Madryn no habrá surgido porque Pato me vio desde el escenario anotando cosas (cosas como que cuando está arriba del escenario tiene la mirada perdida, no mira hacia ningún lugar), pero tal vez sea ir demasiado lejos. Finalmente, el productor de la gira, del equipo de José Palazzo (responsable del Cosquín Rock), logra apaciguar los ánimos y los convence de que no soy tan peligroso, mientras resuelve un tema más urgente: dónde comer esa noche. Aunque los padres de víctimas de Cromañón más militantes acusan a Fontanet de estar enriqueciéndose, esta noche, el presupuesto que tiene la banda para cenar es de 30 pesos por cabeza y en los restaurantes de Santa Rosa, como en los del resto de la Argentina, comer por menos de 60 es casi imposible. Así que terminan pidiendo un delivery y comiendo cada uno en su habitación, mirando la tele. Esta vez, mi habitación no está ni cerca de la de Pato. El hotel tiene tres pisos y, como yo estaba alojado en el primero, la banda decidió ocupar las habitaciones del tercero. A la mañana siguiente, cuando bajo a desayunar, me choco con Torrejón. Lo saludo y me presento. Christian me sonríe echando su cuerpo apenas hacia atrás, como para alejarse de mí sin tener que dar un paso, y me dice: “Todo bien”. Después se va. En una de las mesas del comedor están los técnicos de la banda y en otra, contra la ventana, está Lolo Bussi, el encargado de seguridad del grupo (el mismo que estaba a cargo en la noche de Cromañón), desayunando con Pedi. Están viendo en TN una entrevista a un especialista en bengalas, si es que eso existe. “Ahora salen todos los técnicos a hablar de las bengalas”, se queja Lolo en voz alta. Pedi, por su parte, está colgado mirando los ciervos embalsamados que hay en la pared al lado del plasma y que, al parecer, le resultan mucho más interesantes. De hecho, se termina parando para mirarlos bien de cerca y está por acariciar a uno, pero justo lee el cartel que dice “Prohibido tocar” y se reprime a tiempo. Después bajan Crispín, un ex plomo de Callejeros que reemplazó al guitarrista Maxi Djerfy cuando se fue del grupo, y Leopoldo Janín, el saxofonista invitado, y se sientan en la mesa con Lolo, en las sillas que acaban de dejar vacías Pedi y Christian. Puede ser que me estén contagiando un poco de su paranoia, pero al rato me empieza a parecer que es una técnica para que no los moleste: Lolo se pasa toda la mañana sentado en una de las mesas y los músicos van bajando de a uno y sentándose con él. Hasta ahora llevan vendidas 465 entradas en Santa Rosa. En la televisión informan que los productores del show de La Renga también están procesados por la muerte de Miguel Ramírez. Todos se reúnen alrededor de la computadora del productor para ver en internet el video de la bengala en el show. El tema tiene bastante nerviosos a todos, porque revive el fantasma Cromañón en una ciudad conservadora como ésta, donde a ningún funcionario le interesa jugarse el puesto firmando un permiso para que toque la banda de Pato Fontanet. De hecho, aunque esta misma noche es el show, por lo que escucho todavía les falta conseguir una firma. Al mediodía, vuelvo a bajar al bar para comer algo y me siento en una de las mesas del fondo para enchufar la computadora. Al rato veo que los músicos también empiezan a bajar, pero cuando me ven, deciden sentarse en las mesas de plástico que hay en la vereda del hotel: a esta altura, la banda se mueve de la forma exactamente contraria a la mía. Un rato después, llega una moto con un pedido para los chicos de la banda. Pidieron vacío con ensalada y tortilla de papa. Ahí afuera están todos menos Pato, que baja cuando la comida ya está servida. Está vestido con una remera negra de La Caverna que ya le vi usar en varios shows, un jogging negro de Adidas y las Topper negras de siempre. En este preciso momento, los stage de la banda están terminando de armar el escenario en la cancha de básquet del Club General Belgrano, el lugar donde será el show esta noche. En la televisión, la noticia de último momento es que la policía está detrás del que tiró la bengala que mató a Miguel. Cuando terminan de comer, van trayendo de a uno los platos y los vasos que usaron hasta el bar y los dejan sobre el mostrador. Pato es el último en traer el suyo y, cuando entra en la cocina, los otros músicos ya se están yendo, así que por unos segundos quedamos él y yo en el comedor. Estamos a cinco, seis metros de distancia. En el medio hay algunas mesas vacías y, después de dejar su plato en la barra, gira la cabeza hacia donde estoy yo y me mira. Son dos, tres segundos; yo estoy en la otra punta del bar, en una mesa atestada con los restos de mi almuerzo, un par de libros, una coca, una Rolling vieja y la computadora. Este es el momento para el que viajé hasta acá, el instante de la gira en el que las casualidades me lo dejan delante, solo, la primera vez en estos cuatro días de viaje por ciudades desoladas del sur en el que quedamos frente a frente. Antes del show de Santa Fe del 30 de abril, se rapó y se afeitó, y los pelos de la cabeza y de la barba están volviendo a hacer sombra. Está un poco más gordo que en su imagen más icónica: con la barba y el pelo crecidos, la mirada grave, los rasgos afilados. Su abogado ya pidió la nulidad de la sentencia y quiere llevar la causa a la Corte Suprema, pero lo cierto es que hoy, este mediodía en Santa Rosa, Pato tiene sobre sus espaldas una condena de cinco años de prisión. Todas las personas de su entorno con las que hablé hasta ahora me dijeron lo mismo: “Pato no va a hablar”. Y eso fue antes de que sucediera lo de la bengala. Unos días antes de viajar fui a Villa Celina y estuve en la calle Barros Pazos, donde empezó la historia de Pato y su banda. Fue unos días después de la sentencia de Casación y, cuando hablé con el padre de Christian Torrejón en la puerta de su casa, una construcción de dos pisos sin terminar, que tiene las ventanas del primero tapiadas, me dijo: “Te doy el consejo de un boludo: cuando te les acerques a Pato y al pibe mío no les digás que sos de Rolling Stone, deciles que te gusta su música, porque, si no, no te van a querer decir nada”. No le hice caso. El primer día de gira, cuando el productor le dijo que quería hacer una nota de rock, su respuesta fue: “Esa no es una revista de rock”. Y ahora, mientras lo tengo ahí enfrente, no hay violencia en su mirada, ni rechazo, hay una intensidad vacía, lejana. No me termina de quedar claro si me está mirando a mí o a algo mío que no soy exactamente yo. Me pregunto qué estará pensando. En el mundo que pinta en sus canciones, con paisajes siniestros y metafísicos en los que hay buenos y malos, mentiras y verdades, jueces que no cumplen la ley, medios que desinforman y políticos coimeros, yo claramente juego para los malos: su mirada me lo hace saber aunque no sea acusatoria. Cuando abro la boca para decirle algo, Pato se da vuelta, se mete en el ascensor y desaparece. ver a santos fontanet en vivo es una experiencia de la que uno no puede salir sin embarrarse. Sobre el escenario, es un líder con un carisma esquivo, un frontman desabrido y a la vez fascinante que casi no mira al público y camina de una forma errática y nerviosa por el escenario. Cuando canta, entrecierra los ojos y mira hacia un lugar que parece estar mucho más lejos que el fondo del campo, un lugar que ya dejó de existir. Es como si algo entre él y el público se hubiera roto, como si la grieta que se abrió esa noche horrible hubiera seguido creciendo cada vez más y sólo por momentos, en algunos pasajes de los shows, Pato pudiera restituir apenas la conexión, fugazmente, algo titilante que después vuelve a cortarse. Esta noche, en la cancha de básquet del Club General Belgrano, Pato sale al escenario con un buzo negro con capucha y el jogging Adidas. El show arranca con una ráfaga de clásicos: “Prohibido”, “Creo” y “9 de Julio”. La mayor parte del tiempo tiene un gesto de gravedad en la cara, como si algo lo tuviera preocupado. Algo que no tiene nada que ver con lo que está pasando en el show, como si estuviera pendiente de otra cosa, algo que está muy dentro de sí, en su cabeza. Sólo de a ratos parece conectarse con el show, con la gente. En Callejeros en primera persona, Pato hablaba de cómo se sentía cuando subía a un escenario después de Cromañón. “Empiezo a transpirar, me pongo nervioso, me fijo por dónde salir si pasa algo, los primeros quince o veinte minutos me lo paso mirando el techo, no estoy en lo 78 rolling stone, junio de 2011 rolling stone, junio de 2011 79 que está pasando. Estoy pendiente de lo que hay alrededor”, contaba. Para los fanáticos, la lejanía de Pato, su desconexión, es un detalle que intentan comprender pero que no logran resolver del todo. “Antes hacía chistes, jorobaba más. Recién ayer lo vi más suelto”, me dijo Silvia, la psicóloga, después del show de Madryn. “Pero muchas veces no habla, no dice nada. Es más, a veces hemos estado esperando que diga algo…” Acá en Santa Rosa, Martín Bernasconi me lo dice así: “Antes de Cromañón, tenía otra relación con el público, había otro ambiente, tanto de parte de la banda como de la gente. Pato hablaba mucho, hacía chistes, caminaba de lado a lado, y creo que la onda que le metía era un punto alto del crecimiento de Callejeros. Después cambió muchísimo. Sólo en algunos recitales se mostró activo, con ganas, alegre, hablando con la gente y mirando al público. En muchos otros, en la gran mayoría, se cuelga, canta como pensando y preocupado en muchas cosas, además de que cambió totalmente la forma de cantar. Ya no se mueve tanto; te diría hasta que canta con bronca y dolor”. De pronto, en un momento que se hace un bache entre tema y tema, un grupito empieza a cantar: “Escuchenló, escuchenló, escuchenló, ni las bengalas, ni el rocanrol, a esos pibes los mató la corrupción”. Más allá de la estupidez de que estén cantando eso un día después de que Miguel Ramírez muriera por una bengala, lo que llama la atención es esa leve modificación sintáctica de la canción: ya no es “a nuestros pibes” sino “a esos pibes”. Es algo mínimo, pero explica algo que pasó con el público de Callejeros. Para los adolescentes que empezaron a escuchar y a seguir a la banda después de Cromañón, para esos pibes que cuando la media sombra se encendió tenían 12, 13, 14 años y no tienen nada que los ligue con la tragedia, la noche del 30 de diciembre no es mucho más que el mito de origen de la popularidad de la banda, la noche en que el crimen del Estado con la juventud de las clases bajas se terminó de consumar de su forma más brutal: algo a lo que Pato le cantaba desde los primeros discos cuando hablaba sobre la corrupción, los jueces, los buenos y los malos, los culpables y los inocentes. La relación entre Pato y su público es como mínimo compleja. El Indio es un ídolo lejano, que vive recluido en su mansión de Parque Leloir, alguien al que nunca te vas a cruzar por la calle. Pato, en cambio, es un ídolo que se mueve en las bases, entre Villa Celina y Tapiales, que siempre usa las mismas remeras, que tiene un Volkswagen Senda bordó destartalado, que durante la gira se hospeda en un hotel a veces peor que el de sus fans, que cuando le piden una foto, frena y se la saca, pero sin embargo parece estar a kilómetros de distancia de donde está. Una especie de desfasaje entre el ser y el estar. Antes del juicio, Pato lo decía así: “De lo judicial hablamos muy por arriba y en estas fechas las cosas se ponen peor: no sabés qué hacer. Ocupás el tiempo pero no ocupás el espacio”. despues de una nueva noche fria en un micro, cruzando la ruta del desierto desde Santa Rosa hasta Cipolletti, en Neuquén, lo que me espera es el mejor show de la banda. Tocan en Meet, un boliche en la entrada de la ciudad. En vivo, esta nueva formación tiene su propio equilibrio: la intensidad escénica de Pato contrasta con el desparpajo y la soltura de Pedi, encargado de ponerle frescura, diversión y virtuosismo a la banda sobre el escenario. Casi los únicos momentos en los que Pato sonríe es cuando cruza miradas con él, que lo arenga con su estilo de guitar-hero barrial: sobre el escenario, ésa es la dupla constitutiva, desde donde nace toda la energía cinética que transmite el grupo. A la izquierda de Pato, como en la era callejera, está Torrejón, que siempre parece habitar una realidad paralela, tocando el bajo con los ojos cerrados y una sonrisa fantasmal, hundido en sí mismo como si nada de lo que pasa a su alrededor llegara a afectarlo, llamarle la atención o siquiera despertarlo. Después de comer algo en los camarines de Meet cuando termina el show, el viernes a la noche los músicos se suben al micro y duermen en la ruta, rumbo a Bahía Blanca, el último punto de la gira. A la mañana, cuando llegan al hotel Muñiz, lo primero que hacen es preguntar en la recepción si ya se alojó un periodista que los viene siguiendo por todas las ciudades y averiguando, de alguna forma, en qué hotel se van a quedar. Yo había llegado esa madrugada y después de hacer el check-in me había ido a dormir un rato a la habitación. Y a media mañana, cuando bajo a desayunar después de dormir un rato, me cruzo a los músicos en el hall del hotel, esperando el ascensor en el que yo estaba bajando. Están todos menos Pato. Palazzo, el productor cordobés, llegó esta mañana para acompañar al grupo en su último show y, no bien me ven bajar del ascensor, Lulú, el batero, va hasta donde estaba Palazzo sentado desayunando y le dice algo al oído mientras me señala. Los plomos y sonidistas de la banda están tomando café y comiendo medialunas. Yo voy hasta el bar, lo saludo a Palazzo y me siento a desayunar. Palazzo me dice que ayer a la noche habló con Pato, le volvió a decir que me diera una entrevista, pero no tuvo suerte. “Te tocó la peor semana posible, flaco”, me dice. “Pato está muy preocupado con el tema de la bengala en el show de La Renga, no es nada personal con la revista, eh.” Después de tomar el café y escribir un rato, salgo a dar una vuelta. Un rato después, cuando vuelvo, me entero de que los músicos se cambiaron de hotel. Pero no fue tan fácil: antes de alojarse finalmente en el Land Park, el cinco estrellas de Manu Ginóbili, pasaron por tres hoteles donde los rebotaron por ser la banda del cantante de Callejeros. el ultimo show es en un polideportivo rodeado de bosques en las afueras de Bahía Blanca. Que el detenido por la bengala en el show de La Renga sea de Ingeniero White, un suburbio de Bahía, multiplicó la paranoia de los funcionarios, la policía y los bomberos con respecto a este recital de Casi Justicia Social. Los productores consiguieron la habilitación para hacer el show sólo porque los encargados de firmar los papeles se dieron cuenta demasiado tarde de que CJS era la banda residual de Callejeros. Cuando llego al lugar, lo primero que veo es una especie de estación Retiro en medio de la nada. Al costado de la ruta, en un pastizal, hay unos quince micros de larga distancia estacionados erráticamente, con sus choferes sentados al lado tomando mate como gauchos con sus caballos. El show arranca pasadas las diez de la noche con “Un lugar perfecto”. En esta semana, vi a CJS desde todos los ángulos: desde la valla, bien adelante, en medio del pogo, a un costado, atrás, a la izquierda, a la derecha y ahora lo miro desde arriba, desde unas oficinas vacías que hay al fondo del gimnasio. Pero bajo al campo: así es como mirarlo por la tele. El gimnasio tiene techo de chapa y las paredes de los costados son todas salidas de emergencia. Cuando voy para delante, cerca de las vallas, veo que al lado mío, un pibe en cuero llora desconso- ladamente, apretando la cara contra una remera de Viejas Locas, mientras canta la segunda canción de la noche: “Ilusión”, el último tema de Presión, el disco que sacaron en 2003 y los propulsó a la masividad pre Cromañón. Y de pronto, aunque ahí afuera es una noche totalmente despejada, acá adentro empieza a llover. Son unas gotas aisladas de agua que pronto se convierten en una llovizna. Sobre el escenario, Pato se aferra al micrófono como si estuviera por caerse y canta con los ojos cerrados. Edu Vázquez está preso en el penal de Ezeiza. En el gimnasio la transpiración de todos los que estamos acá se condensa en el techo de chapa y vuelve a nuestros cuerpos como una lluvia, como en los tiempos en los que Callejeros tocaba en Cemento. Pato camina nervioso por el escenario hundiendo su mirada en medio de la gente. El ex guitarrista de Callejeros, Maxi Djerfy, formó su propia banda y, hace poco, declaró en Clarín que el único de la banda que debería ir preso es Pato. Este podría ser el último show de CJS. Pero antes del final, Pato se despide anunciando que pronto van a tocar en Mar del Plata, en Rosario, en Córdoba. “Un saludo a los chicos de La Renga y a los invisibles de siempre”, dice. Después del recital, la banda se refugia en los camarines, que están montados en la Intendencia del polideportivo, una casita amarilla alejada unos cincuenta metros del gimnasio, en medio del parque. Mientras el público termina de salir del predio y los stage empiezan a desarmar los equipos y el escenario a toda velocidad, una caterva de gente con cierto acceso se empieza a acumular en la puerta de la casita. Las escenas que se producen en las puertas de los camarines después de los shows deben ser de lo más lamentables del rock: un montón de gente implorando y humillándose para que los dejen pasar a un cuartito donde hay cinco o seis tipos que acaban de tocar comiendo sanguchitos. Las ventanas están tapadas con unas cortinas blancas y el acceso a la zona está vallado y custodiado por policías, así que los que estamos acá afuera tenemos algún tipo de acceso, aunque no el suficiente, tratando de traspasar el último umbral de intimidad de la banda. Todos estamos acá por Pato, que está ahí adentro con Pedi, Palazzo y un par de amigos más. Se escuchan risas. La policía hace una última barrida de gente y yo zafo porque justo pasa uno de los productores y les dice que no, que soy periodista, que me dejen. Al rato se aburren y se van, y varios de los expulsados vuelven a la carga. Ya son las 2 de la mañana. Ya no sé bien qué hacer. Estoy esperando que salga Pato para que me diga cualquier cosa: que me vaya, que no me quiere ver más o por lo menos que me empuje. Tendría que haberme traído la campera. Lo llamo a Palazzo y le digo que estoy acá afuera cagándome de frío y que ya que Pato no me va a hablar, que él le pregunte por mí qué es lo que mira cuando está arriba del escenario. Palazzo me dice que le pregunta y me llama. Me acerco un poco más a la casa y me siento en el bordecito de un macetero con plantas que hay frente a uno de los ventanales a esperar. Escucho unas risas que vienen de adentro. Escucho que alguien que podría ser Pato dice la palabra “culo”. Escucho más risas. Me doy cuenta de que si me acerco un poco más a la ventana tal vez escuche de qué carajo están hablando. “Mirá que lo va a poner”, escucho que dice una voz que se parece a la de Palazzo. “Y que lo ponga…”, dice otra que se parece a la de Pato. Están hablando de la respuesta a mi pregunta. Escucho la voz de una chica que dice: “Decile que mirás el agua”. Ahí empieza un murmullo de voces más fuertes y ya no entiendo qué dicen. Es una noche despejada. La gira de Casi Justicia Social por el sur argentino acaba de terminar oficialmente. Lo que les queda es volver al hotel, dormir un rato, juntar las cosas y mañana a las 6 y media subirse al micro para volver a Buenos Aires. Me pego más a la ventana a ver si distingo la voz de Pato entre el murmullo, pero justo a mi derecha aparece el comisario Belagua, un policía riojano que acompaña a la banda a todos los recitales y me dice: “Dice José Palazzo que te diga que mira a la gente”. Esperaba más, eso no sirve para terminar la nota. En eso, Lolo sale de la casa y le dice al de la combi que la estacione frente a la puerta. Van a salir. Los que quedamos ahí afuera nos paramos frente a la puerta, en fila, parecemos granaderos custodiando el paso de un jefe de Estado o algo así. Esos tres metros que separan la puerta de la combi son mi última oportunidad de encarar a Pato. Le voy a decir que esperaba más de su respuesta o preguntarle a qué gente mira cuando canta, porque a los que están ahí en el show, a esos no los está mirando. Se abre la puerta de la casa y salen todos y suben a la camioneta. Todos menos Pato y Palazzo. Esperamos un ratito más. Lolo cierra la puerta de la casa, va hasta la combi, se sube adelante y le dice al chofer que arranque. Los tres que quedamos ahí afuera nos metemos apurados dentro de casa a ver si están todavía ahí y nos encontramos a un tipo y una mina limpiando los restos de lo que quedó en una mesa ratona, frente a los sillones en los que, hasta recién, estuvo sentado Pato, que ya no está, se escapó por la otra puerta.[/align]

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