elcucca
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Bueno, probablemente me vuelen el post, pero primero quiero estimados usuarios de Taringa y a los moderadores susodicha comunidad que el fin de mi publicación es educativo y de objetivo filantrópico (la educación de las masas), pues siempre es bueno saber cuando un extranjero nos esta tomando el pelo o denigrando a nuestra persona frente a otros y nosotros con la mejor cara porque no tenemos idea que es lo que nos dicen. Vamos entonces con la breve y amena lección de italiano coloquial. Muy coloquial. La lección de hoy versará sobre aquellas palabras de uso cotidiano que facilitan la comunicación con los simpáticos ciudadanos: Sustantivos despectivos. Lo más común y banal que aprende un niño es decir cosas tales como stupido, cretino, imbecille, etcétera. Son los insultos más sencillos y los menos inofensivos. El paso siguiente es una palabra de significado obscuro, stronzo (que no hay que confundir con el elemento químico, el stronzio); un stronzo equivale a un excremento , o en palabras menos cultas, una albondiga marrón de procedencia humana, vamos . Esta interjección puede usarse sola o mediante la construcción Sei uno stronzo, que queda muy firme. Una variante más prosaica es pezzo di merda o sacco di merda (o cacca, pero queda infantil). Subiendo de peldaño, la referencia a la familia biológica es obligada. Cuestionar, de hecho, la maternidad del sujeto a insultar, es común y goza de gran popularidad. Figlio di Puttana satisface tal necesidad verbal. El epíteto zoccola (junto a bagascia, que es más culto) también puede aplicarse, generalmente a la madre misma del sujeto, o a una mujer de la cual cuestionamos la integridad moral. En la zona de Roma y alrededores se prefiere la locución fiyo della gran mignotta. Por lo que se refiere al órgano sexual femenino, al cual hace referencia la voz castellana concha o zorra, en italiano puede emplearse fica o figa, pero no suele usarse como interjección insultante. En lugar de pij.. o verg.., pues, el italiano apela al órgano sexual masculino mediante cazzo, que tambien viene a tener el mismo significado de joder!. Para insultar un tercero, se usa testa di cazzo. También podemos enviar la otra persona a ceder su trasero para prácticas de sodomía mediante vaffanculo, vai a farti dare nel culo o la versión milanesa, vai a da vía i ciap. Volviendo al órgano reproductor masculino, se puede usar también para definir un acto fallido, una cagad... que nos mandamos y/o se mandaron; en esta eventualidad, usamos cazzata, o la frase hai fatto una cazzata (o una stronzata si se prefiere el coprolito). Las gónada masculinas, los testículos, también son mencionados en la rica tradición de insultos italianos. "Estar hasta las pelotas" se traduce como ne ho le palle piene, o ne ho per le palle. También puede decirse mi girano i coglioni. Si la causa de las molestias es un tercero al cual queremos comunicar nuestro malestar, es decir, que no me rompas los hue... se le dirá non mi rompere i coglioni, o se le definirá directamente como scassapalle o rompicoglioni. La persona en exceso servicial, por otro lado, tiene varios apodos: ciucciacazzi (donde ciuccia es "chupa" - descifre el significado entero el lector), leccaculo (donde lecca es "lame") o leccapalle. Otro dato, los de Italia norte solían llamar a los del sur "torrone di merda". que podriamos traducir como "turrón de mier...", mientras que estos se defendian diciendoles "polentoni fascisti" que sería algo asi como "polentosos fascistas" . Y es así que mi vieja es tana del norte y mi viejo del sur por lo que yo seria un "turrón de polenta de mierda fascista" Finalmente, para concluir esta alegre clase de italiano, terminamos con un adjetivo que puede atribuirse a objetos de calidad ínfima, faltos en belleza y gracia, o sencillamente repugnantes: cesso. Significa "letrina". Fuente base: http://fbenedetti.blogalia.com/historias/19446

Algunas críticas hacia la práctica, teoría y figuras más representativas del psicoanálisis: Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/sigmundfraudecharlacan "Una superchería para nuestro siglo" (Texto aparecido en la revista The Forum, 1925, p. 313-320, posteriormente en la revista The Adelphi, mayo 1925.) Aldous Huxley (1894-1963) La frenología, la fisiognomía y el magnetismo nos parecen hoy en día ciencias bastante cómicas y extrañas. Hemos perdido nuestra fe en la protuberancia de las protuberancias; y para dar una explicación a los fenómenos del hipnotismo y de la sugestión, ya no tenemos necesidad de recurrir a la caricatura de la teoría del magnetismo. Sin embargo, hace un siglo, la gente que aportaba a la ciencia lo que se denomina – sin ironía alguna – un interés esclarecido eran en su mayor parte fervientes admiradores de Lavater, de Gall y de Mesmer. Balzac, por ejemplo, creía muy sinceramente en sus doctrinas, y su Comedia humana rebosa de presentaciones pseudo-científicas de la teoría de las protuberancias y fosas craneales y de otros fluidos magnéticos. Al releerlas ahora uno se sorprende – una sonrisa condescendiente en los labios – de que un hombre tan sensato como Balzac, por no decir un hombre de genio, haya podido creer tan inverosímiles tonterías, y más extravagante aun, pensar que hayan podido tener alguna relación con la ciencia. En nuestro siglo tan esclarecido, este tipo de cosas no podrían suceder, no decimos con suficiencia. Pero, lamentablemente, sí, es posible. Algunas vagas mentes diletantes y bien pensantes, que en 1925 se veían como seres particularmente esclarecidos sobre cuestiones científicas, descubrieron con la más gran delectación una cosa casi tan estúpida, fácil e inexacta, una cosa casi tan divertida, excitante e irresistiblemente “filosófica” como las teorías de Gall o de Mesmer. La frenología y el magnetismo se unieron a la magia negra, la alquimia y la astrología. Pero no hay ninguna necesidad de lamentar su pérdida; los fantasmas de nuestros antepasados no tienen ninguna razón para compadecerse de nosotros. En realidad, casi podrían envidiarnos. Ya que hemos puesto la mano sobre una cosa más divertida que la frenología. Hemos inventado el psicoanálisis. Dentro de cincuenta años, ¿adivinan cual será la pseudos-ciencia preferida del novelista, de la mujer mundana y del investigador cándido pero sin suficiente rigor científico para proseguir después del primer “eureka”? Será algo, podemos estar seguro, que, un siglo más tarde, parecerá tan grotesco como nos parece hoy en día la frenología y como parecerá el psicoanálisis a su vez a la próxima generación. La mente a la que atraen las pseudos-ciencias es del género intemporal. Todos los seres pensantes quieren conocer los secretos del universo; pero se lanzan por caminos diferentes en su búsqueda de la verdad. El hombre de ciencia se apoya en la experiencia, la prueba pasada por la criba y una lógica rigurosa. El individuo no científico, que sin embargo aspira a serlo (ya que es más abiertamente místico de lo que desearía), prefiere métodos menos arduos. Las gentes de este tipo son en general incapaces de razonar con precisión; no tienen más que una vaga concepción de lo que constituye una prueba. Creen que existen atajos hacia lo absoluto, escaleras de servicio que suben a los pisos de la certeza y planes del estilo “ganar pronto y mucho” para adquirir la verdad. Al no comprender las ciencias más arduas y su métodos laboriosos, se dedican al estudio de lo que les parece una verdadera ciencia – una pseudo-ciencia. De la magia al magnetismo pasando por la astrología y hasta el psicoanálisis, el objeto de todas las pseudo-ciencias ha sido siempre el Hombre – y el Hombre en su naturaleza moral, el Hombre en tanto que ser que sufre y disfruta. La razón no es difícil de encontrar. El Hombre, que es el centro, por no decir el creador de nuestro universo, sigue siendo el más espectacular y apasionante de los temas de estudio. Quien más, quien menos, conocemos todos al Hombre o, al menos, lo pensamos; ninguna necesidad de formación previa para aplicarse a su estudio. Una ciencia del Hombre se presenta como el atajo más rápido hacia el saber absoluto – tal es pues la invariable materia de las pseudo-ciencias. Los métodos de todas estas “ciencias” desprenden un mismo aire de familia: utilización de argumentos basados en la analogía en lugar de razonamientos lógicos, aprobación de todo tipo de evidencias útiles sin verificación experimental, elaboración de hipótesis consideradas en seguida como hechos, deducción de leyes a partir de un único caso mal observado, transformación de connotaciones de determinados términos cuando mejor conviene y apropiación espontánea del sofisma post hoc ergo propter hoc – (después de esto luego a causa de esto). Así actúan las mentes no científicas que buscan la verdad para montar el extraño y formidable edificio de sus doctrinas. Algunas de estas pseudos-ciencias han disfrutado en el pasado, incluso durante milenios, de una gran popularidad. Pero el desarrollo de ciencias auténticas, la generalización de la educación y el acceso al conocimiento han acelerado recientemente de forma considerable el proceso de su nacimiento y declive. La astrología y la magia perduraron durante decenas de siglos en las antiguas naciones civilizadas, pero el magnetismo no duró más que una generación antes de desaparecer. La frenología no vivió mucho más tiempo, y, de todas las prometedoras estrellas pseudo científicas del siglo XX, los Caballos sabios de Elberfeldt no consiguieron salir en la prensa más que dos o tres años; los sublimes rayos N de Nancy no ondularon demasiado tiempo hacia la nada después de un estallido popular que, aunque intenso, fue de breve duración. El psicoanálisis ha durado y, podemos estar seguros, va a durar mucho más tiempo por la simple razón de que su carácter erróneo no puede ser probado de forma concluyente por un único experimento, como sucedió con los rayos N. Sin embargo, como todas las otras grandes pseudo-ciencias del pasado, la seguridad del absurdo aparecerá y crecerá poco a poco en la mente de sus adeptos, hasta que al fin incluso aquellos lucen una mirada inteligente con respecto a la ciencia lo consideren demasiado manifiestamente absurdo como para ser creído. De aquí a entonces, algún nuevo genio anti-científico habrá hecho su aparición con una nueva pseudo-ciencia, y los ex-fanáticos de Freud no estarán de duelo. La pseudos-ciencia que es el psicoanálisis es uno de los más bellos especimenes del género jamás concebido por la mente humana. Su prodigiosa popularidad, que alcanza a todas las clases, salvo a la de los científicos, da suficiente testimonio de ello. Y, cuando se profundiza en él, se descubre que en efecto posee todas las cualidades que una pseudo-ciencia debe idealmente tener. Para empezar, trata del Hombre en su naturaleza moral. A continuación, a sus estudiantes no se les exige ninguna formación particular o inteligencia relevante. Ningún doloroso esfuerzo intelectual a aportar para seguir sus argumentos; los cuales, por otra parte, sólo se presentan en pequeño número en el sentido estricto del término. Cualquiera es capaz de aceptar declaraciones infundadas como hechos, cualquiera siente una afinidad particular con lo simbólico y una atracción por retorcer la lógica que representa la deducción analógica puede estudiar el psicoanálisis. Pero esta ciencia tiene muchos otros atractivos, y más positivos aun. A los depresivos, les propone curas (que rellena sus promesas es un tema del que tendremos que ocuparnos más tarde); es, como siempre ha sido, una medicina patentada para las clases distinguidas. A aquellos que quieren conocer los atractivos misterios del sexo – y, después de todo, ¿quien no quiere conocerlos? – ofrece todo un lote de anécdotas y de teorías de lo más fascinantes. Si solamente pudiera incorporar un método para predecir el futuro o incluso una receta milagrosa para ganar millones sin trabajar, el psicoanálisis se convertiría en una pseudo-ciencia tan completa como lo fueron la astrología, la magia o la alquimia. Pero quizás con el tiempo puedan conseguirse esas mejorías de la teoría; los psicoanalistas son tipos desenvueltos y con mucha inventiva. Por el momento, incluso tomándolo como es, sigue siendo incomparablemente superior al magnetismo, a la frenología y a los rayos N, e inferior solamente a las creaciones más grandiosas del espíritu anticientífico. Mi profunda incredulidad con respecto al psicoanálisis nació hace ahora varios años con la lectura de la teoría freudiana de la interpretación de los sueños. Fue el mecanismo de lo simbólico, a través del cual el analista transforma los datos evidentes para convertirlos en el contenido de un sueño oculto, lo que quebrantó la poca fe que le hubiera podido conceder al sistema. Me pareció, mientras recorría esas listas de símbolos y esas obscenas interpretaciones alegóricas de sueños por lo demás simples, que ya conocía este tipo de proceder de antemano. Me acuerdo por ejemplo de esa interpretación pasada de moda del Cantar de los cantares; los encantadores bestiarios de los que nuestros antepasados de la Edad Media se servían para aprender las grandes lecciones de ética contenidas en la historia natural me vienen a la memoria. Siempre he dudado de que el leopardo sea verdaderamente un símbolo viviente de Cristo (o, como afirman otros bestiarios, del Diablo). E, incluso en mi primera infancia, nunca estuve demasiado convencido de que la tierna señorita del Cantar de los cantares encarnara poéticamente a la Iglesia y su amante, al Salvador. ¿Por qué debería aceptar como válido el simbolismo del doctor Freud? No hay más razones para creer que subir unas escaleras o volar en el cielo sean sueños equivalentes al coito que para creer que la chica del Cantar de los cantares representa a la Iglesia de Cristo. Por una parte, nos encontramos con la afirmación de algún piadoso teólogo de que una canción de amor aparentemente escandalosa es de hecho, si aceptamos interpretarla en el sentido correcto, la expresión de una inocente y efectivamente loable aspiración hacia Dios. Por otro, tenemos a un médico sosteniendo que una inocente acción hecha en un sueño es, cuando se la interpreta de la forma adecuada, el símbolo del acto sexual. Ninguna de estas dos explicaciones aporta la menor prueba; cada una por el contrario nos abandona en manos de una afirmación tan plana como infundada. En todos los casos, sólo los que tienen la voluntad de creer son los que tienen necesidad de creer, y no hay ninguna prueba que permita obtener el asentimiento del escéptico. Que una cosa tan fantasiosa como esta teoría de la interpretación por el sesgo de los símbolos (que están prestos a significarlo absolutamente todo según el humor del analista) haya podido un día ser considerada como poseedora de siquiera una onza de valor científico, es verdaderamente increíble. Observaremos de paso que mientras todos los psicoanalistas están de acuerdo en decir que los sueños tienen la más alta importancia difieren profundamente en sus métodos de interpretación. Freud descubre deseos sexuales reprimidos en todos los sueños; Rivers ve la resolución de un conflicto mental; Adler, la voluntad de poder; y Jung, un poco de todo mezclado. Los psicoanalistas dan la impresión de vivir en el maravilloso universo trascendental de los filósofos, en el que todo el mundo tiene razón, donde todo es verdad, donde toda contradicción se tranquiliza. Pueden permitirse perfectamente dejar caer una sonrisa de piedad sobre los que practican otras ciencias, que chapotean en el universo fangoso en el que sólo una de las dos posibilidades de una contradicción puede ser tenida por verdadera en un momento dado. Fue la interpretación simbólica de los sueños la que quebrantó en primer lugar mi fe en el psicoanálisis. Pero una crítica sistemática de la teoría debería empezar por poner en cuestión sus doctrinas aun más fundamentales. Está la hipótesis, por ejemplo, que quiere que los sueños sean siempre profundamente significativos. Eso es para los psicoanalistas un hecho admitido, aunque sea, es lo menos que puede decirse, igualmente probable que los sueños no tengan prácticamente ninguna significación y no sean nada más que vagas e incoherentes series de asociaciones de ideas desencadenadas por estímulos físicos internos (como la digestión), o externos (como el sonido de una campana o el ruido de una carreta). La hipótesis psicoanalítica según la cual los sueños tienen el más alto valor significativo se hizo de hecho necesaria por esa otra hipótesis aun más fundamental que es la existencia del inconsciente freudiano. Leer una descripción del inconsciente hecha por el psicoanalista, es leer un cuento de hadas. Todo es terriblemente excitante y dramático. El inconsciente, nos explican, es una especie de antro o de infierno a donde son enviados todos los malos pensamientos y los deseos villanos que entran en conflicto con nuestros deberes sociales del mundo exterior. En la puerta de esta guarida, un ser misterioso, al que se llama censor monta guardia para asegurarse de que no se escapen. La vida es muy activa en el mundo subterráneo de la mente: los viles deseos hormiguean en el antro del inconsciente intentan escaparse sin cesar, y el censor debe impedirles alcanzar la conciencia. Las dospartes recurren a las estratagemas más extraordinarias y más ingeniosas: los malos pensamientos se disfrazan, toman el aspecto de vírgenes asustadizas y surgen como inofensivos pensamientos; eso es lo que sucede en los sueños. De ahí el significado de los sueños y la necesidad de interpretarlos simbólicamente, con el fin de alcanzar su sentido oculto, es decir descubrir cual es el mal pensamiento que se oculta bajo sus disfraces. En ocasiones, cuando los malos pensamientos son demasiado fuertes para el censor y llegan sin ninguna dificultad a hacerse un camino hacia la salida, es el propio censor el que les proporciona sus bonitos vestiditos, y les empuja a llevar una máscara para no dar demasiado miedo a la mente consciente con sus aspectos espantosos. Los pensamientos reprimidos y el censor dan prueba de una increíble ingeniosidad en la invención de estratagemas. Da la impresión de que son mucho más malignos que la pobre y estúpida mente consciente, que, a menos que sea la de un psicoanalista sería incapaz de imaginar fintas y combinaciones tan ingeniosas. La autenticidad de este apasionante mito antropomórfico es asumida alegremente por todos los psicoanalistas que se aplican a basar en el sus argumentos, como si se tratara de un hecho científicamente probado. El examen de todos los demás grandes “hechos” del psicoanálisis demuestra que no son más que simples hipótesis que derivan exactamente de los mismos procedimientos. Está por ejemplo la hipótesis de la existencia de un complejo de Edipo universal. Está la hipótesis de que los niños pequeños experimentan sensaciones y deseos sexuales. Los bebés de teta, nos explica Freud, conocen un verdadero placer sexual; y, para probarlo, nos pide que observemos sus caras que manifiestan, cuando maman, esa expresión perfectamente beata que, en la vida adulta, no parece más que tras la culminación del acto sexual. He aquí una prueba particularmente científica. Podríamos igualmente decir que la expresión de profunda sabiduría y contemplación estática que vemos a menudo en las caras de los bebés reposando dulcemente en sus cunas es la prueba manifiesta de que son grandes filósofos, absortos en reflexiones sobre el libre albedrío, la predestinación y la teoría del conocimiento. Está además, la hipótesis de que la mayor parte de los seres humanos son, de una u otra forma, a la vez homosexuales y heterosexuales. Está la hipótesis que sostiene que un gran número de niños conocen el erotismo anal. Y así sucesivamente. Ni una sola prueba para respaldar esa hipótesis – pero todas son consideradas como hechos. Los psicoanalistas defienden su teoría poniendo por delante los éxitos de sus terapias. Dicen que la gente se cura por el psicoanálisis; por consiguiente la teoría del psicoanálisis es exacta. Este argumento sería sin duda más convincente de lo que es, si simplemente pudiera ser probarse: primero, que hay gente que ha sido curada por el psicoanálisis después de que fallara todo otro método; y segundo, que han sido curados por el psicoanálisis y no por la sugestión que obra de una forma u otra en el curso del ritual psicoanalítico. En su excelente libro, Psychoanalysis Analysed, el doctor McBride relata casos de fobias, que supuestamente son particularmente receptivos al tratamientos por métodos psicoanalíticos, que sin embargo fueron curados por el simple procedimiento del razonamiento con el paciente sobre sus propios miedos. La posibilidad de que las curaciones por el psicoanálisis sean realmente causadas por la sugestión debe ser seriamente considerada. Por supuesto, los psicoanalistas repudian con indignación esta noción y declaran a coro que la sugestión es absolutamente extraña a sus procederes y que no la practican por supuesto nunca. La publicación de sus relatos de casos muestra con bastante claridad que la sugestión es, evidentemente, empleada, sea de forma intencionada o no. El relato - particularmente conocido y absolutamente indignante – del “Pequeño Hans”, es un buen ejemplo, en tanto que Freud, en su informe, anticipa la acusación de que el niño pueda haber sido influenciado por la sugestión admitiendo un amor incestuoso por su madre y el deseo de matar a su padre. ¿Cómo el psicoanalista consiguió vencer las pretendidas “resistencias” de su paciente sin recurrir a la sugestión? Si los paciente depresivos son en efecto curados con la ayuda de métodos psicoanalíticos, es porque van a ver a su analista teniendo confianza en sus poderes; aceptan su afirmación según la cual sufren de un complejo reprimido y que curarán cuando éste sea expuesto a la luz de la conciencia. Se ponen en manos de su sanador. Con el tiempo, el psicoanalista sacará un soberbio complejo de su chistera, fechado en su primera infancia. “He aquí al culpable. Lo hemos arrancado de su guarida. Está usted curado”. Y el depresivo está curado. Pero la curación probablemente se hubiera efectuado de una forma mucho más expeditiva si se hubiera empleado directamente la sugestión y el hipnotismo desde el principio. Y, de la misma manera, si se hubieran empleado otros métodos, el paciente no hubiera abandonado lugares como lo ha hecho, con la cabeza llena de cuentos fantásticos, peligrosos – para cualquiera que tenga una tendencia a la depresión – y francamente descorazonadores, que constituyen la teoría psicoanalítica. Noam Chomsky, sobre Lacan: “No me interesan estos falsarios intelectuales, horros de todo contenido” (Extracto de la entrevista hecha por Vince Emanuele en el programa de radio Veterans Unplugged en diciembre del 2012 a Noam Chomsky, profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge) No es nueva la hostilidad del gran científico y veterano activista político estadounidense hacia todas las variantes del obscurantismo postmodernista en general, y en particular, de la French Theory y sus múltiples derivados. Ya hace dos décadas, por ejemplo, escribía: “Los intelectuales de izquierda participaron activamente en la vida animada de la cultura obrera. Algunos buscaron compensar el carácter de clase de las instituciones culturales con programas de educación obreros o mediante obras de divulgación —que conocieron un éxito muy grande— sobre matemáticas, ciencias y otros temas. Es hiriente constatar que hoy en día sus pretendidos herederos a menudo privan a los trabajadores de estos instrumentos de emancipación, informándonos, de paso, de que el ‘proyecto de los Enciclopedistas’ está muerto, que hay que abandonar las ‘ilusiones’ de la ciencia y de la racionalidad. Será un mensaje que hará felices a los poderosos, satisfechos de monopolizar esos instrumentos para su propio uso.” Y hace poco más de 8 años, Chomsky explicaba que cuando abre una revista especializada de matemáticas, normalmente no entiende gran cosa, pero si tiene interés en comprender algún tema en especial, “sé lo que tengo que hacer”. Se dirige a un amigo o colega con conocimientos sobre el tema del que busca una explicación, y le pide que se lo aclare. El objetivo se cumple de forma habitual. Pero, en notabilísimo contraste, cuando trata de leer algo escrito por los postmodernos que no entiende, y se dirige a uno especializado en postmodernismo para que se lo explique, no sirve de nada. “Los que practican estas artes no parecen capaces de explicarme el contenido de lo que se dice”. Y añade a continuación: “es lo contrario de lo que ocurre habitualmente en las ciencias, las matemáticas, la composición musical o en otros dominios.” El fragmento de la entrevista (desde minuto 4:45 hasta 9:15) sigue esta misma línea, que expresa con simpática contundencia la indignación del hombre de ciencia y del hombre de acción contra el no tan inocuo charlatán de salón: "Vince Emanuele: En una de nuestras charlas en el pasado, usted dijo que no le interesa mucho la teoría, ni piensa que sea útil o que tenga aplicaciones prácticas a la hora de combatir y cambiar estos sistemas de poder. No obstante, en nuestros tiempos uno de les intelectuales izquierdistas más polifacéticos, Slavoj Žižek, tiene una perspectiva casi diametralmente opuesta en su trabajo. Él se basa en el trabajo de Derrida y Lacan y otros para explicar su crítica del capitalismo global, la ideología del imperio, y así sucesivamente. ¿Me explica por qué usted no ha escrito más libros sobre la teoría política, económica o social y qué piensa del trabajo de Slavoj Žižek, en la medida en que usted lo haya leído o conozca, su uso del trabajo del psicoanalista francés Lacan y, por supuesto, de Derrida, el deconstruccionismo y todo su legado? Noam Chomsky: Usted se refiere a la “Teoría” y cuando dije que no me interesa la teoría, lo que quería decir es que no me interesa esta adopción de posturas mediante el uso de términos extravagantes compuestos de archisílabos, ni, menos, la fantaseada ficción de disponer de una “teoría”, cuando no hay ninguna teoría en absoluto. No hay nada de teoría en todo este rollo, no, desde luego, en el sentido de “teoría” de quien esté mínimamente familiarizado con las ciencias, o con cualquier otro campo serio. Intente usted buscar en todo el trabajo que ha mencionado algunos principios desde los cuales sería posible deducir conclusiones o proposiciones empíricamente verificables y a un nivel algo más alto de lo que se pueda explicar a un niño de doce años en cinco minutos. A ver si usted puede encontrar algo así, una vez decodificados todos los palabros extravagantes. Yo, no puedo. Carece, pues, de interés para mí este tipo de pavoneo presuntuoso. Žižek representa un ejemplo extremo del mismo. No veo el menor contenido en lo que dice. Respecto a Jacques Lacan, lo cierto es que llegué a tratarlo personalmente. Y en ese plano, me gustaba bastante. Nos reuníamos de vez en cuando en París. Pero, a decir verdad, siempre pensé que era un charlatán integral. No hacía sino coqueteos ante las cámaras de televisión, a la manera típica de tantos intelectuales de París. No tengo la menor idea de por qué todo esto le parece a usted tan influyente. Yo no veo nada que merezca tener esa influencia. Quizá usted me puede explicar por qué piensa que es influyente; si hay algo importante, yo, soy incapaz de verlo. No me interesan los falsarios intelectuales horros de todo contenido. Vince Emanuele: Creo que le interesa a mucha gente…, sobretodo porque este trabajo es cada vez más popular en ambientes contestatarios… recuerdo que oí el nombre de Žižek hace pocos años, y ahora cuando voy a diferentes círculos organizadores de acontecimientos, protestas, mítines o asambleas, oigo a menudo su nombre o comentarios sobre su trabajo… y me parece que usted, hace poco, tuvo una reunión con Angela Davis, una conversación en Boston moderada por Vijay Prashad. Me gustaría ver más conversaciones de este tipo, hasta entre gente con diferentes perspectivas, por ejemplo usted mismo con Slavoj Žižek, el trabajo del cual es cada vez más influyente... ¿Piensa usted que sería útil hacer ese tipo de debates, como mínimo conversaciones con otras personas de la izquierda que ofrecen trabajos a gente que sí que los encuentran interesantes? ¿Cree que tenemos que pensar en esto? Noam Chomsky: Dice que su trabajo es cada vez más influyente… Permítame que lo dude. Creo que sus poses y posturitas son cada vez más influyentes. ¿Me puede usted decir a qué trabajo se refiere? Porque lo que es yo, no lo encuentro. Es un buen actor. Hace puestas en escena y que las cosas parezcan apasionantes, ¿pero encuentra usted algún contenido? Yo, no. No tengo el menor interés en tener una conversación con él, y supongo que él tampoco querría charlar conmigo. En cambio, la conversación con Angela Davis fue buena. Es una persona intelectualmente estimable, piensa seriamente y tiene cosas que decir, y algunas, interesantes." La traducción fue realizada por Julie Wark, traductora y autora del libro "Manifiesto de derechos humanos". Audio de entrevista completa en inglés: http://veteransunplugged.com/theshow/archive/118-chomsky-december-2012 "El psicoanálisis va a desaparecer", dice Mikkel Borch-Jacobsen Considera a Freud "alguien poco fiable" Por Luisa Corradini | LA NACION PARIS.- Los intelectuales norteamericanos llaman the Freud war a la guerra sin cuartel que libran, desde 1993, defensores y detractores de Sigmund Freud y de la teoría que modeló al hombre del siglo XX, el psicoanálisis. En ese contexto, el filósofo e historiador Mikkel Borch-Jacobsen puede ser considerado uno de los generales que lideran las huestes antifreudianas. Es uno de los principales autores de un libro colectivo que acaba de ser publicado en París y que ha desencadenado la fase más despiadada de esta guerra: "El libro negro del psicoanálisis". Dinamarqués de nacimiento, francés por su educación, Borch-Jacobsen se instaló en los Estados Unidos en 1986. Es profesor en la Universidad de Washington. Identificado con la corriente constructivista del pensamiento, Borch-Jacobsen ha pasado los últimos 30 años de su vida denunciando "las falacias, ocultamientos y manipulaciones" de los representantes de la escuela freudiana, comenzando por su propio fundador. Su estilo pasional y directo aumenta el impacto de sus controvertidas posiciones. Participaron unos 40 especialistas europeos y norteamericanos. La primera de las 830 páginas de "El libro negro del psicoanálisis" comienza así: "Francia es, con la Argentina, el país más freudiano del mundo. En nuestros dos países es comúnmente aceptado que todos los lapsus son reveladores, que los sueños develan deseos inconfesables y que un terapeuta es forzosamente un psicoanalista. (...) En el resto del planeta, desde hace 30 años, la autoridad del psicoanálisis se ha reducido en forma dramática. (...) ¿Francia y la Argentina serán las únicas en tener razón, contra el resto del mundo?" De paso por París, Mikkel Borch-Jacobsen recibió a LA NACION. -Usted dice que Freud era un mentiroso y un charlatán. -No digo que era un charlatán. Digo que Freud se tomó libertades con la verdad, deliberadamente. -Eso se parece mucho a la definición técnica de la mentira... -Sí, así es. -¿Y POR QUÉ? -Se pueden dar muchos ejemplos. El más flagrante es el caso que dio origen al psicoanálisis: el de la llamada Anna O. Freud afirmó hasta el fin de su carrera que su amigo Joseph Breuer había conseguido curarla de sus síntomas histéricos, cuando sabía perfectamente que no era verdad. La verdad es que Anna O. tuvo que ser internada en una clínica psiquiátrica inmediatamente después de haber terminado con su terapia y que pasaron años antes de curarse. Podría dar otros ejemplos, pero ése es el más evidente de una afirmación falsa y deliberada. Freud afirmó con frecuencia haber curado pacientes, sin que fuera cierto. Con frecuencia, lanzó rumores falsos sobre algunos de sus colegas o discípulos renegados... En otras palabras, era alguien muy poco fiable. Es imposible tener una confianza ciega en lo que Freud decía. -¿Eso quiere decir que, debido a sus mentiras, la teoría psicoanalítica queda totalmente invalidada? -El psicoanálisis es, en principio, una teoría basada en la observación clínica. Así la describió el mismo Freud. Las construcciones metapsicoanalíticas son especulaciones que deben ser producto del material clínico, de la observación clínica. Sobre esa cuestión, Freud tenía una posición absolutamente positivista, de fines del siglo XIX. Es evidente que la cuestión de la fiabilidad de sus observaciones clínicas tiene una importancia crucial. Si manipuló esos datos para hacer que se aceptara su teoría, es muy grave. Y hoy es perfectamente posible demostrar cómo Freud manipuló esos datos clínicos. -¿CÓMO? -El mejor ejemplo es el de las notas clínicas sobre el llamado Hombre de las Ratas. Su verdadero nombre era Ernst Lanzer y fue a ver a Freud en 1907, quejándose de padecer miedos obsesivos y reacciones compulsivas. Habitualmente, Freud destruía las notas que tomaba durante sus análisis. Sin embargo, por una razón misteriosa, los apuntes del análisis del Hombre de las Ratas sobrevivieron. Así fue posible compararlas con la historia del caso publicada por Freud. Esto fue hecho por el psicoanalista e historiador canadiense Patrick Mahony y yo acabo de repetirlo con un colega en un libro que saldrá en enero: las contradicciones son flagrantes. La verdad es que Freud inventaba personajes. Y esto es muy grave. A partir de allí, es imposible creer en lo que él escribía. No inventó todo. En el caso del Hombre de las Ratas, es evidente que se apoyó en lo que vio y escuchó, pero también que cada vez que algo no le convenía, lo cambiaba. Cambiaba las fechas, pretendía que el paciente había aceptado su interpretación cuando no era cierto, etcétera. Sí, creo que la cuestión de la fiabilidad de Freud es muy importante para la validez de la teoría. -Permítame insistir, desde un punto de vista científico, que Freud haya sido un mentiroso no invalida su teoría... -La razón por la cual es tan importante la veracidad de Freud es que en todas las disciplinas científicas los resultados y las experiencias son públicas. Un científico que quiere verificar los resultados de otro científico puede hacerlo; puede volver sobre el terreno del experimento o rehacer el mismo camino. En el psicoanálisis eso es imposible. Porque Freud, por razones totalmente sorprendentes, decidió que las sesiones de psicoanálisis fueran confidenciales y que nadie, ni siquiera otro psicoanalista, pudiera asistir a una sesión conducida por otro colega. -¿POR QUÉ "SORPRENDENTES"? -Porque hasta ese momento la práctica psiquiátrica era abierta, pública. Así se formaban los especialistas: asistiendo a esas sesiones. Para Freud, el único modo de formarse era poniéndose a sí mismo en el diván. En esas condiciones, es imposible verificar desde un punto de vista científico su teoría. ¿Freud deformaba, mentía, decía la verdad? Imposible saber si se equivocaba o si, influido por una u otra teoría, insistía demasiado sobre algunas cosas. El único relato de sus psicoanálisis era él mismo. -¿O el relato de sus pacientes? -No, porque en el psicoanálisis el paciente jamás es nombrado. No se conoce su identidad. Por otro lado, en la época de Freud los pacientes no iban a gritar en la plaza pública: "Yo soy la víctima de una neurosis que Freud ha tratado de tal fecha a tal fecha". Debemos, pues, depender de la buena fe de Freud, lo que es una situación absolutamente inédita en el terreno científico. -Pero si es imposible verificar, lo que usted considera mentiras, bien podrían ser verdades... -Por eso es tan importante el trabajo del historiador. Porque si bien esos pacientes no fueron identificados por Freud, los historiadores consiguieron descubrir sus identidades. Con frecuencia hicieron un verdadero trabajo de detective. El más espectacular fue el caso de Anna O. por parte del historiador Henri Ellenberger, que consiguió descubrir los documentos depositados en la clínica donde ella había sido internada. Gracias a ello se supo hasta qué punto había divergencias entre lo dicho por Freud y lo que constaba en esos documentos. Después de Ellenberger hubo un gran número de historiadores que consiguieron identificar a otros pacientes. De ese modo, fue posible reconstituir los hechos. Comprobamos entonces que las pretensiones terapéuticas de Freud eran completamente exageradas, que muchos de sus pacientes no estaban para nada de acuerdo con sus interpretaciones. -¿Y por qué Freud habría hecho esto? -Freud había inventado una teoría. Era un gran teórico, alguien que tenía un don excepcional para la especulación teórica. También tenía una confianza desmesurada en sus propias teorías. Para él, todo lo que pensaba era la verdad absoluta. A veces cambiaba de teoría; desde ese momento, la nueva teoría era la buena. Conociendo al personaje, estoy convencido de que estaba tan seguro de que tenía razón que cada vez que hallaba un obstáculo, pues... lo evitaba. Creo que ni siquiera era consciente de ello. Y hay algo más. Creo que una vez que Freud se transformó en esa especie de genio reconocido por todos, los pacientes se sentían tan impresionados que aceptaban todo lo que les decía. Si Freud decía: "Usted tiene una homosexualidad reprimida", ellos contestaban: "Claro, naturalmente". No se puede reducir toda esta cuestión a las mentiras de Freud; están sus mentiras, más profundamente, su autoconfianza absoluta, y también la respuesta de los pacientes. -Se podría decir entonces que hubo manipulación, además de mentiras. -Manipulación es una palabra fuerte, pero se produjo en algún caso. Por ejemplo, en el caso de Horace Frink, uno de los fundadores de la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York. La mayor parte del tiempo se trató de lo que, por entonces, se llamaba sugestión. Una sugestión medio intencional, medio inconsciente, que provocaba cierto tipo de respuesta en sus pacientes. Este es un proceso que se produce en todo encuentro psicoterapéutico. No es sólo el psicoanálisis el que se ve afectado por tal actitud. La sugestión, la colaboración entre el paciente y el terapeuta existe en toda terapia. -¿Aun en las nuevas terapias de moda, por ejemplo las comportamentales? -Estoy persuadido. La diferencia está en que en la mayor parte de las nuevas psicoterapias los terapeutas son conscientes de ello. Manipulan conscientemente; practican la sugestión conscientemente. Lo utilizan como un instrumento. Por el contrario, Freud no cesaba de decir: "No manipulo, no sugiero, sólo observo, todo esto es la verdad que yo, Freud, consigo extirpar de la mente de mis pacientes". Es muy diferente. Creo que ése es el problema del psicoanálisis: afirma cosas como si se tratara de verdades objetivas cuando sólo se trata de construcciones elaboradas mediante una interacción entre paciente y terapeuta. -¿Para usted, entonces, la pulsión sexual no es el motor que determina el funcionamiento psíquico del hombre? -Desde luego que no. Si usted me dice que la pulsión sexual es importante en el comportamiento humano, le contestaré que no hacía falta que llegara Freud para saberlo. Por el contrario, si usted me pregunta si la pulsión sexual tiene la importancia que Freud le dio, le responderé que no. Yo creo que todas sus teorías -el complejo de Edipo, el complejo de castración, el deseo fálico de las mujeres, el instinto de muerte, etcétera-, todo eso son puras construcciones hipotéticas, especulativas, muy interesantes, fascinantes quizá, pero que no tienen absolutamente ninguna base empírica o científica. -Lo que usted dice es que el hombre moderno que todos conocemos -víctima del complejo de Edipo, de los recuerdos reprimidos, de las transferencias- nunca existió. Ese hombre que explican las universidades, los medios de comunicación y los consejeros matrimoniales, es otro. -Así es. El hombre cambia en función de su época. No se puede decir que el hombre de la Edad Media era igual al hombre del siglo XVIII. -¿O sea que la sociedad hace al hombre? ¿Por eso antes se hablaba de histeria y hoy se habla de estrés? -Exactamente. Yo me defino como un constructivista. Esto quiere decir que, hasta que se pruebe lo contrario, toda teoría sobre las neurosis es una construcción social. Pienso que el psicoanálisis es otra de esas construcciones sociales. Por construcción social me refiero sobre todo a la interacción entre terapeuta y paciente. De esta manera, me parece normal que las teorías evolucionen con la sociedad y con la historia. Tampoco se encuentran las mismas teorías en los mismos países y en las mismas culturas. La gente tiene diferentes modos de tratar las "enfermedades del alma" y diferentes formas de caer enfermo. El psicoanálisis definió por cierto tiempo la forma en que la gente se enfermaba, manifestaba sus síntomas y buscaba la cura. Pero esto se ha terminado. -¿Pero por qué razón el psicoanálisis se propagó como un reguero de pólvora por el mundo occidental? -Si su pregunta quiere decir que la humanidad entera no puede haberse equivocado hasta ese punto, mi respuesta es sí, la humanidad se ha equivocado muchas veces en su historia. En cuanto a la razón de esa propagación, podríamos decir que, en sus comienzos, el psicoanálisis fascinó a la gente, que quería más libertad sexual. Eso fue señalado por grandes pensadores, como Marcuse, Fromm o Reichmann. También se puede decir que el psicoanálisis sirvió de reemplazo a las ideas religiosas de salvación eterna, que comenzaron a desaparecer a comienzos del siglo XX. Sin embargo, yo veo dos razones principales. La primera es que Freud era un genio de la propaganda. Consiguió convencer a la gente de que su terapia era la única capaz de curar en profundidad y que las demás eran totalmente superficiales. Digo pura propaganda pues no tenía ninguna prueba; tampoco obtenía mejores resultados que los demás. Freud consiguió, además, desprestigiar a sus pares, tratándolos de paranoicos, reprimidos sexuales, etcétera. Lo hizo a partir de 1913 con sus propios colegas y después con sus discípulos: Adler, Ferenczi, Jung y Rank. A cada crítica que se le hacía, la respuesta era: "Si usted no cree, es porque nunca se autoanalizó en un diván. Se trata de pura resistencia". Este método era absolutamente eficaz y sigue siendo válido en nuestros días; sus discípulos han conseguido mantener esas leyendas freudianas -como las llaman los historiadores críticos- secuestrando los documentos que contradecían la leyenda. Los mismos mecanismos se ponen en marcha cada vez que se critica el psicoanálisis. -¿CUÁL ES LA SEGUNDA RAZÓN? -El otro mecanismo es aún más sorprendente. Al mismo tiempo que se mantienen intocables esas leyendas freudianas sobre su teoría y sus descubrimientos, los psicoanalistas son de una maleabilidad total. La teoría psicoanalítica no tiene, en el fondo, ninguna consistencia. Los psicoanalistas pueden leer en el inconsciente de sus pacientes cualquier cosa: todo y lo contrario. De este modo, se adaptan al medio social y cultural en el que viven. -¿POR EJEMPLO? -Cuando los psicoanalistas austríacos y alemanes se exiliaron en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, encontraron un país orientado hacia el empirismo, el positivismo, la psicología experimental. Entonces desarrollaron una suerte de adaptación del psicoanálisis freudiano (en la cual Freud jamás se hubiera reconocido). Por el contrario, en Europa, después de la guerra, alguien como el francés Jacques Lacan -que vivía en un país latino, donde el positivismo era mal visto y sólo se hablaba de existencialismo, de fenomenología y de dialéctica hegeliana- desarrolló otro tipo de psicoanálisis basado en Heidegger, Hegel, entre otros. De este modo, el psicoanálisis consigue instalarse en todas partes. Porque sólo es un recipiente vacío, una especie de parásito que se adapta a cualquier contexto. En la actualidad, han inventado el neuropsicoanálisis, es decir la alianza entre el psicoanálisis y las neurociencias. Ahora, los representantes freudianos dicen: "Freud fue uno de los fundadores de las neurociencias y nosotros podemos confirmarlo". Un absurdo, pero funciona. -¿Cuáles son los países donde el psicoanálisis está en plena regresión? -En los Estados Unidos el psicoanálisis está completamente tachado del mapa en los departamentos de psiquiatría y de psicología de todas las universidades. Curiosamente, sólo resiste en los departamentos de literatura, probablemente gracias a Lacan y a la admiración de los medios literarios estadounidenses por lo que llaman la french theory. -Usted estudió a Lacan. ¿Se podría decir que era igual a Freud? -No. Lacan no era un positivista ni un cientificista. Era un teórico que afirmaba cosas asegurando que las encontraba en Freud. Creo que era alguien que tenía una audacia a toda prueba, que decía cosas sorprendentes. Era también extraordinariamente cínico y manipulador. -¿Cuáles son las nuevas terapias que están reemplazando en los Estados Unidos al psicoanálisis? -Las terapias comportamentales y cognitivas. Sin demasiadas pretensiones, éstas se basan en los principios modestos, parciales, pero verificables, de la psicología científica. -¿Por qué en Francia y en la Argentina el psicoanálisis mantiene su vigencia? -Es curioso, Francia otorga el mismo crédito al psicoanálisis en este momento que los Estados Unidos en los años 50 y 60. Creo que esta fascinación se debe a Lacan, que, como le dije, es un buen ejemplo de ese camaleonismo. Su táctica fue increíblemente eficaz. La clase intelectual fue subyugada por Lacan. Prácticamente toda la generación del 68 pasó por el diván. Allí se formaron los jóvenes psiquiatras y analistas que hoy son figuras de la teoría y que monopolizan el poder intelectual en ese terreno. Esto explica la resistencia absoluta de Francia ante el resto del mundo. -¿Y en la Argentina usted ve las mismas razones? -Ustedes, tanto como Brasil, son países que, en el terreno de la ideología y las ciencias sociales, estuvieron muy cerca de Europa y de Francia durante gran parte del siglo XX. Hubiera sido sorprendente que, con vuestra cultura e historia, el psicoanálisis hubiese pasado inadvertido. Pero yo creo que la desaparición del psicoanálisis es inevitable. Las jóvenes generaciones de especialistas tienen otras exigencias desde el punto de vista científico. El avance extraordinario de las neurociencias demuestra cada día que, en el terreno de la psiquis, es posible lograr resultados sorprendentes y a muy corto plazo con otras terapias. En estas condiciones, Freud y sus teorías inverosímiles tienen los días contados. Fuente: http://www.lanacion.com.ar/738572-el-psicoanalisis-va-a-desaparecer-dice-mikkel-borch-jacobsen Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/sigmundfraudecharlacan Pasate por otros posteos de la serie: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17925453/Sigmund-Fraude-Charlacan-I---Psiconalisis-y-autismo.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17931807/Sigmund-Fraude-Charlacan-II---Bibliografia-heretica-1.html
Del libro "Imposturas intelectuales" (1997) de Alan Sokal y Jean Bricmont, el capítulo 1: Jacques Lacan El libro "Imposturas intelectuales" (llamado Intelectual "Impostures" en el original en inglés), es una crítica al relativismo posmoderno. Su propósito consta de tres intenciones principales que, para los autores, se hallan estrechamente conectadas: 1. Mostrar la tendencia de los filósofos posmodernos a abusar del uso de términos científicos que no dominan suficientemente. 2. Criticar el relativismo epistémico radical. 3. Mostrar que la asociación —muy fuerte en EE. UU.—, entre posmodernidad e izquierda política está llevando a esta última al desastre. El libro recibió críticas diversas: algunos alabaron lo certero de la crítica y otros lo acusaron de ignorar las áreas que critica y sacarlas de contexto. Esta crítica —en contracorriente a los paradigmas de la época— necesitaba, para ser aceptada, una prueba irrefutable de su veracidad. Sokal lo solucionó de una manera por demás original; redactando una «parodia de texto posmoderno» titulada "Transgresión de las fronteras": hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica (originalmente "Transgressing the boundaries: toward a transformative hermeneutics of quantum gravity" llena de absurdos, carente de lógica, pero reforzada con citas de célebres intelectuales. La parodia de texto fue enviada a la prestigiosa revista estadounidense Social Text, que posteriormente la aceptó y la publicó en 1996 en uno de sus números especiales. Poco después Sokal reveló la broma, ejemplificando vivamente cómo el abuso de la terminología científica y las extrapolaciones muchas veces incoherentes de las ciencias exactas a las humanas, puede no decir nada y engañar a los mismos especialistas. El libro recupera y analiza textos que muestran los artificios místico-matemáticos de teóricos de importancia actual como Gilles Deleuze, Félix Guattari, Luce Irigaray, Julia Kristeva, Jacques Lacan, Bruno Latour y Paul Virilio, entre otros. En otro orden de cosas, y volviendo al amigo Jacques, sobran argumentos contra él: 1- Empleaba términos de disciplinas que ignoraba, lo que le permitía confundir números irracionales con números imaginarios, o resolver operaciones matemáticas usando letras y símbolos sin valor numérico alguno: S/s = raíz cuadrada de -1. 2- Confundía símbolos de lógica, como el universal. 3- En toda su carrera no dio una sola definición de significante ni de inconsciente, dos términos supuestamente clave de su "pensamiento". 4- Era idealista, lo que supone una ontología contraria a la ciencia (la ciencia es realista crítica). 5- Cometía infantiles errores como decir todo el tiempo "lenguaje", cuando en realidad nadie habla el lenguaje abstracto de los lingüistas, sino una variedad de lengua. 6- Interpretaba esquemas, dándole significado a cosas que no lo tenían, y confundiendo el esquema de la cosa con la cosa. Error propio de primitivos y niños. 7- Prácticamente todo lo que se le ocurrió es infalsable. Ofrecemos aquí solamente el capítulo dedicado a Lacan en formato pdf: http://sites.google.com/site/archivosdepablopeusner/Home/Sokal_Alan_-_Imposturas_intelectuales-Cap1-Lacan.pdf?attredirects=0&d=1 Pasate por otros posteos de la serie: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17925453/Sigmund-Fraude-Charlacan-I---Psiconalisis-y-autismo.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17931807/Sigmund-Fraude-Charlacan-II---Bibliografia-heretica-1.html http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17949542/Sigmund-Fraude-Charlacan-III---Criticas-al-psicoana.html Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/sigmundfraudecharlacan

En la segunda entrega de "Sigmund Fraude & Charlacán" les tiramos un par de libros que romperán un poco el encanto y la magia del psicoanálisis. Creyentes, abstenerse: Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/sigmundfraudecharlacan 1- “El psicoanálisis ¡vaya timo!" Colección ¡vaya timo!, 7 112 páginas El psicoanálisis está repleto de afirmaciones extraordinarias. Freud nos dice cosas como que los bebés tienen una vida sexual muy activa, o que la mayor parte de los niños a la edad en que empiezan a acudir al colegio están enamorados de sus madres y desean matar a sus padres, o que las niñas envidian el pene y los niños temen ser castrados. Muchas personas creen que las afirmaciones del psicoanálisis pertenecen al campo de la ciencia y que debemos creerlas, por extraordinarias que nos resulten, porque han sido científicamente demostradas. Sin embargo —afirman Carlos Santamaría y Ascensión Fumero—, ni Freud ni sus seguidores demostraron jamás ese tipo de afirmaciones, ni con pruebas extraordinarias ni con indicios relativamente razonables. El psicoanálisis ha lanzado al mundo las ideas tal vez más sorprendentes sobre la psicología humana, pero no lo ha hecho tras considerarlas probadas. Estas afirmaciones son a veces simplemente falsas y otras sencillamente indemostrables. Carlos Santamaría (Madrid, 1962) es doctor en Psicología y profesor de la Universidad de La Laguna e investiga sobre los procesos de razonamiento y comprensión. Ha publicado varios libros, entre ellos Introducción al razonamiento humano (Alianza, 1995) e Historia de la psicología: el nacimiento de una ciencia (Ariel, 2001) y diversos trabajos de investigación en revistas internacionales. Entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Nacional de Investigación Educativa, y el Benito Pérez Armas por la novela Marina Miranda. Ascensión Fumero (Santa Cruz de Tenerife, 1967) es doctora en Psicología y profesora titular del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de La Laguna. Su investigación se ha centrado principalmente en el área de la personalidad. Ha colaborado en la Universidad de York con grupos internacionales en el estudio del estrés. Actualmente participa en la Universidad de Princeton en el desarrollo de un proyecto sobre cómo razonan las personas con ciertas tendencias de personalidad. "Un nuevo volumen de la colección ¡Vaya timo! Y un nuevo acierto. En El psicoanálisis ¡vaya timo!, los autores, psicólogos ambos, nos muestran de forma concisa y elocuente por qué el psicoanálisis no es una ciencia, por qué no es eficaz como terapia psicológica y qué peligros puede conllevar el someterse a una terapia de corte psicoanalítico" (blog El cerebro de Darwin). "Los autores exponen, paso a paso, con un lenguaje y una redacción sencillos, las razones por las que hace ya décadas el psicoanálisis no se considera una actividad científica por parte de los profesionales de la psicología" (Enrique Pérez, Popular Science) "Aún hoy, los partidarios del psicoanálisis son un grupo dogmático, poco o nada proclive a aceptar las críticas. Evidentemente, el título y planteamiento de este libro tampoco contribuye a ello [...]. Son textos de batalla [...]. La colección persigue la búsqueda del conocimiento y desenmascarar a sus impostores" (Martí Domínguez, La Vanguardia, Cultura/s) "Hasta ahora las críticas de la colección no habían apuntado a un asunto de tanto calado intelectual como éste" (EFE) Descargar libro en formato .pdf: http://helenpg.files.wordpress.com/2013/12/timo.pdf 2- "El libro negro del psicoanálisis - Vivir, pensar y estar mejor sin Freud" http://img-tmk.tematika.com/tapas/sitio/448780g0.jpg Francia y Argentina son, sin dudas, los países más freudianos del mundo. En otros lugares el psicoanálisis resulta marginal, subalterno. El psicoanálisis fue visto por la generación de mayo del 68 como un viento de libertad. ¿Por qué hoy se ha convertido en un tema de gran polémica? El libro negro del psicoanálisis propone indagar en la cuestión de manera decisiva con la participación de muchas voces. El libro, absolutamente accesible para cualquier lector, es una obra internacional de referencia que hace el balance de un siglo bajo la influencia de Freud. Descargar libro en formato .pdf: http://psyciencia.com/wp-content/uploads/2013/03/El-libro-negro-del-psicoanalisis.pdf 3- "Decadencia y caída del imperio freudiano" Crítica a la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud Hans J. Eynseck «Lo que hay de cierto en Freud no es nuevo, y lo que hay de nuevo en Freud no es cierto. ¿Qué podemos decir de Freud y su lugar en la historia? Fue, sin duda, un genio; no de la ciencia, sino de la propaganda, no de la prueba rigurosa, sino de la persuasión, no de los esquemas y experimentos sino del arte literario. Su lugar no está, como él pretendía con Copérnico y Darwin, sino con Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm, autores de cuentos... Freud llegó, en el caso de Dora, a interpretaciones sobre los complejos de la paciente, que, en realidad, no eran más que manifestaciones de las manías (o complejos) del propio Freud Después de ochenta años de haberse publicado las teorías freudianas originales, no hay ninguna de días que pueda ser respaldada por una adecuada evidencia experimental, ni por estudios clínicos, investigaciones estadísticas ni métodos de observación». Descargar libro en formato .pdf: http://helenpg.files.wordpress.com/2013/12/decaida.pdf Si se cae algún link avisen y les mando los libros por privado! Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/sigmundfraudecharlacan
Bueno, aca les dejo una selección de las tapas de discos de pasta "MÁS PEORES": Empezamos con el amigo Tex Williams (?) y su disco "FUMAR FUMAR FUMAR". Este album fue grabado en una época oscura de su vida, en la que el vicio por el tabaco lo llevo a hacer un obra peor que el cáncer de pulmon. Aprecien el tatuaje de los chicles Cow-Boy que tiene en su mano... Emmss, el siguiente disco esta "a manos" de La Organista sin Manos y fue titulado "Realmente un milagro de Dios". Podrucido por algún dueño de circo que aprovecho la invalidez de esta mujer para lucrar un poco. Seguimos con Freddie "Kruger" Gage y su disco dramáticamente titulado "Todos mis amigos estan muertos". Luego de una fiesta negra con todo tipo de exceso en la que murieron todos sus amigos, Freddie grabo este album para recordas esas viejas epocas y se convirtio en el director de una asociación que ayuda a jovenes que abusaron de las drogas. Nos vamos al infierno mismo con Los Hermanos Louvin quienes afirman que "SATAN ES REAL". Años más tarde de la publicacion de este discazo, los britanicos Iron Maiden intentaron copiar con "The number of the Beast" la obra de los miticos Louvin... Ahora vamos con Johnny Hanndle y su mitica obra "Ella es una muchacha grande, ella es una muchacha bonita". Podemos apreciarlos a él y a su renombrada muchacha en la portada: Es fuerte, tiene muchisima fe y viene a evangelisarte con su disco "EL PODER DE DIOS" !!!. Asi es, Mike Crain, llamado tambien "el predicador Karateca", viene a darnos su homilía musical pero si nos abstenemos a la palabra divina nos molera a palos. Es ahora el turno de "Las Brailes" y su LP "Nuestros Corazones Siguen Cantando". Del mismo productor de La Organista sin Manos, puedes ir completando de a poco tu coleccion oficial de Invalida Records. (Nota: Explotadores de las desgracias humanas S.A. no hace cargo de la exposicion de estas personas) Seguimos con la omnipotencia de dios, esta vez con el doctor C. Dexter Wise, más conocido como "El Reverendo Rapero" que nos bendice con su disco "I Ain't into that". Eminem se come los mocos al escuchar este discazo! Los rednecks más pesados, y con los mejores peinados nos traen el sencillo y original "Iglesia Country". Grabado en El Granero Records. Enamorate, encantate, con... Joyce El pedofilo del Oeste John Bult nos trae su nuevo single "El cumpleaños de 16 de Julie". Miren la cara de tristeza de Julie al verse obligada a encamarse con nuestro querido semental John: que desagradecida! El canto coral gay se va para arriba con El Cuarteto De Los Ministros que pide a gritos "Dejame tocarlo". La familia McKeithen tenía una vida muy aburrida hasta que decidio grabar el gran LP que cambio la vida de todos "Los McKeithen": Es ahora el turno de Millie Jackson, la hermana bastarda de Michael Jackson. Podemos apreciar aquí algunas de sus grandes obras: P.E.S. Persuasión Extra Sexual... Oh, si nena,yeah! Otro de su epoca dorada... Y su obra más tierna, delicada y sexy: "De regreso a la mierda" Si hablamos de sueños mojados hablamos de los muchachos de Orleans y su disco "Despertar y soñar" donde se encuentran todos peludos y como dios los trajo al mundo... Tino se emocionó tanto por la primera vez que enterro la batata (o que se la enterraron, nadie sabe) que decidio sacar un disco para conmemorar esa gran ocación "Por primera vez": Para variar, les dejo el potpourri de los "15 top hits" Si, si, es nada más y nada menos que Desvatador Dave!!!, el esclavo del tocadiscos y su demoledor "Zip, Zap, Rap" Los guerreros epicos cerebro de piedra Manowar salen más machotes que nunca en su disco Antologia. Podemos presenciar que se encontraban en plena fiesta gay en algún calabozo medieval. "Y yo... soy Ed McMahon" Jim Post, hermano no reconocido de James Hetfield, definitivamente no ama su vida como para hacer una portada así para su disco "Yo Amo Mi Vida". Y aquí nuestro amigo Jeff con "Algo especial" que precisamente no es su garfio... "Felicidad" siii, así es!, con el compañero Ron Johnson Para los amantes del ukelele, un album navideño bautizado "El Album de Navidad del Pequeño Tim", para pasar las fiestas con los mejores solos de ukelele: Cuidado con Roger, sus cambios de humor lo harán editar un disco llamado "Las Distintas Facetas de Roger" El Padre Robert White prende su pipa, toma un par de whiskys y asi compone "El Reverendo en ritmo" "Jugando con Los Jugadores" (o algo asi) uno LP para "clavarse"!!! Cuidado Marilyn Manson ya no asustas a nadie con tus huevadas de Anticristo porque "Satan ha sido paralizado", bueno al menos asi lo afirma David Ingles. El gran amigo Ken cumplió con la premisa de su album "Por Única solicitud", solo vendio una copia. Este ente de sexo indefinido que se hace llamar Mike Terry nos regala esta genial tapa que tiene toda la onda de su album en vivo en algún teatro desconocido. Cody Matherson nos pregunta "¿Puedo pedir prestado un sentimiento?" y le decimos que con esa cara, definitivamente, no, no le damos ni uno solito. Graciasss