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Introducción Cada vez que Barrick evalúa las oportunidades de desarrollo de un proyecto, considera completamente los factores sociales, culturales, ambientales, gubernamentales y económicos. En las comunidades en donde opera interactúa con los residentes locales, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las agencias internacionales y otros grupos interesados para facilitar el desarrollo de recursos útiles y a largo plazo. La compañía prioriza esfuerzos empresariales que contribuyan a realzar la capacidad local y asume el compromiso de proporcionar ayuda financiera mediante donaciones, presupuestos y políticas. El empleo de gente local también es una prioridad. Barrick respeta los intereses de todos los miembros de las comunidades en donde operan y anima el diálogo y la interacción con ellos en forma abierta y constructiva. Toma la responsabilidad de escuchar cuidadosamente, ser accesible y proporcionar la información que sea exacta, apropiada y oportuna. Las instalaciones del proyecto están determinadas teniendo en cuenta la seguridad de los trabajadores, las necesidades técnicas y el cuidado del medioambiente, lo que ha generado un alto apoyo en las comunidades cercanas. ¿Dónde está ubicado Pascua-Lama y cómo es el terreno/vegetación? La mina se encuentra en el límite entre Chile y Argentina, entre 4.200 y 5.200 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera de los Andes. Por el lado argentino, se ubica en la naciente de la cuenca del Río Turbio, Provincia de San Juan, aproximadamente a 300 km al noroeste de la ciudad capital, San Juan. Por el lado chileno se ubica en la cabecera de la cuenca del Río del Estrecho, en la Provincia de Huasco, Región de Ataca ma, aproximadamente a 150 km al sureste de la ciudad de Vallenar. En Chile, las poblacionales agrícolas más cercanas están a 45 kilómetros, mientras que el asentamiento poblacional más cercano en Argentina está a 156 kilómetros. El área del proyecto se caracteriza por un paisaje natural semiárido de alta cordillera, ubicado entre los 3.800 y 5.200 metros sobre el nivel del mar. También por su clima de tundra de alta montaña, con vegetación escasa (prácticamente inexistente sobre los 4.200 metros de elevación) y con temperatu ras bajas durante todo el año (con un promedio cercano a 0 °C). Por todos estos motivos es que el terreno no puede ser utilizado para cultivo. Proyecto Pascua Lama Pascua–Lama es el primer proyecto minero binacional del mundo y consiste en desarrollar una mina de oro a rajo abierto, ubicada a más de 4.000 metros de altura en la frontera de Chile con Argentina. Por el lado chileno, Pascua se ubica en la Provincia de Huasco, Región de Atacama, mientras que por el lado argentino, Lama se sitúa en la Provincia de San Juan. Para Pascua-Lama se proyecta una inversión estimada de entre los US$2.800 y US$3.000 millones y una vida útil de al menos 25 años y cuenta con reservas comprobadas de 17.8 millones de onzas de oro que contienen 718 millones de onzas de plata. Glaciares En la zona en que se ubica el proyecto Pascua-Lama existen recursos hídricos en estado sólido (congelados) en la forma de glaciares, glaciaretes y glaciares de roca. Los cuerpos principales de hielo se ubican fuera de los límites del proyecto y corresponden a los glaciares denominados Estrecho, Amarillo, Los Amarillos y Guanaco. Los dos primeros se ubican íntegramente en territorio chileno, al norte del proyecto, mientras que el glaciar Los Amarillos se ubica en territorio argentino, también al norte de Pascua-Lama. El glaciar Guanaco se ubica sobre el límite internacional, al sur del Proyecto, con aproximadamente un 50% de superficie en cada país. Más hacia el sur del proyecto, por el lado argentino, se ubica el glaciar Canito. Además, a lo largo del contorno sur del yacimiento Pascua-Lama, en la cabecera del río Del Toro (lado chileno), existen tres glaciaretes (o reservorios de hielo) denominados Toro 1, Toro 2 y Esperanza. Se trata de masas de hielo de menores dimensiones comparadas con los glaciares anteriores y movimiento nulo o mínimo. Es en torno a estos cuerpos de hielo que el año 2001 se inició una discusión sobre el tema de los glaciares en el marco del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) vigente en Chile. Desde la entrada en vigencia del SEIA, en 1997, no se había abierto un debate sobre este tema a propósito de un proyecto sometido a evaluación. Efectos del Proyecto Durante los procesos de evaluación ambiental del proyecto, el tema de los glaciares fue extensamente discutido, con participación de glaciólogos internacionales e instituciones académicas y autoridades de ambos países. En Chile se evaluó el potencial efecto que implicaría trasladar pequeñas partes de las masas de hielo de la parte superior de tres glaciaretes (Toro 1, Toro 2 y Esperanza) hacia sectores aledaños para conservarlos y permitir la explotación del extremo sur del yacimiento. A pesar de las medidas y compromisos planteadas por Barrick para llevar a cabo este traslado, conforme al criterio establecido en la aprobación del EIA en 2001, las autoridades finalmente no lo aprobaron. Producto de lo anterior, el permiso ambiental otorgado por las autoridades chilenas al proyecto establece que “la compañía solamente accederá al mineral de manera tal que no se produzca ninguna remoción, reubicación, destrucción ni intervención física de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza”. Barrick debió reducir el tamaño del rajo Pascua-Lama en su extremo sur, lo que implicó una reducción de aproximadamente un millón de onzas de oro y 8.6 millones de onzas de plata. De esta forma, el cuerpo mineralizado que será explotado no se encuentra debajo de ninguna masa de hielo o glaciar. Más aún, la protección de los glaciares existentes en la zona es una condición clave para la ejecución del proyecto y Barrick deberá llevar a cabo estudios y monitoreos para verificar que su actividad no los afecta. En el lado argentino no existen glaciares, glaciaretes o glaciares de roca cercanos al proyecto que puedan ser afectados directamente por las instalaciones mineras, infraestructura y actividades productivas que se llevarán a cabo en la mina y en la planta de procesos. Otro aspecto de interés analizado durante los procesos de evaluación ambiental del proyecto Pascua-Lama se refiere a la posible acumulación de polvo en la superficie de los glaciares y su efecto en la tasa de derretimiento del hielo. Los glaciólogos estudiaron en detalle los glaciares, incluyendo el análisis estratigráfico del hielo, ya que existen acumulaciones naturales (estratos) de polvo a distintas profundidades (condición habitual en la mayoría de los glaciares). Para determinar el impacto que puede generar la emisión de polvo se aplicó un modelo numérico de dispersión, el cual se alimenta con datos meteorológicos y las fuentes emisoras del proyecto y que permite estimar las tasas de sedimentación del polvo en el entorno de la mina. Los resultados muestran que en los sectores con presencia de glaciares el proyecto no generará un aumento significativo en la tasa de sedimentación de polvo comparado con los rangos naturales, de modo que no tendrá incidencia sobre la tasa de derretimiento de las superficies de hielo. En esto influye el conjunto de medidas de abatimiento y control de polvo que aplicará Barrick, incluyendo la humectación de caminos, la planificación de rutas óptimas para el traslado de mineral y roca estéril (mínimas distancias), la instalación de la planta de chancado primario de manera subterránea y con un sistema de captación de polvo, entre otras. El resultado será verificado a través de un programa de monitoreo especial, incluyendo mediciones de albedo, sedimentación de polvo y otras variables ligadas al derretimiento del hielo. Barrick también instalará “barreras de nieve”, que consisten en cercos de madera u otro material que desviarán el viento y favorecerán la sedimentación de la nieve. De esta forma aumentará su tasa de acumulación sobre los glaciares o sectores adyacentes y se incrementará el albedo o reflectividad de la superficie del glaciar. Las voladuras o tronaduras en la mina tampoco afectarán los glaciares, ya que las ondas de vibración se ubican fuera del rango en que el hielo puede deformarse y presentar fallas. Imagen Ley de Glaciares La Ley 26.148, conocida popularmente como Ley de Glaciares, fue aprobada por unanimidad por la Cámara de Diputados en 2007 y por amplia mayoría en Senadores, en octubre de 2008. El 14 de abril pasado, Peter Munk, fundador de la minera Barrick Gold, fue recibido en Casa de Gobierno por Cristina Fernández y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Dos semanas después, el 30 de abril, los gobiernos de Chile y Argentina dieron luz verde a Pascua-Lama: firmaron el acuerdo tributario para definir las regalías de cada país, la última traba que tenía el proyecto. Pascua-Lama, señalado por impulsores y detractores como el proyecto minero más ambicioso de América, utilizará 17 camiones con cianuro por mes, 370 litros de agua por segundo –en una zona semidesértica– y 200 camiones de explosivos al mes. Todo en zona de alta montaña, de glaciares. “No existen antecedentes mundiales de operaciones mineras, petrolíferas, industriales o arquitectónicas de gran dimensión, en o sobre formaciones glaciarias o periglaciarias que hayan resultado de nulo o mínimo impacto sobre las mismas”, denunció el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo Frei firmaron en 1997 el Tratado de Integración y Complementación Minera para “facilitar las inversiones privadas en la frontera de ambos países”. La legislación, que crea una zona franca minera entre ambos países, fue la base jurídica que utilizó Barrick Gold. Luego del veto a la Ley de Glaciares, Pascua-Lama se comienza a construir, es el primer yacimiento mundial entre dos países y también es el puntapié para que una decena de compañías explote montañas a lo largo de los 5000 kilómetros de cordillera que comparten ambos países. El veto de Cristina En una maniobra casi inesperada, la Presidente decidió vetar la Ley 26.418 de protección de los glaciares que el Congreso sancionó por unan unanimidad el 22 de octubre de 2008. A través del decreto 1837/08, publicado el 10 de noviembre en el Boletín Oficial, Cristina Kirchner rechazó la norma que impulsaba la creación de un inventario nacional de Glaciares, que significan un 75% de la reserva hídrica. La ley 26.418 prohibía que en los hielos y en su entorno se realicen actividades que puedan afectar su condición natural o que impliquen su destrucción o traslado o interfieran en su avance, como por ejemplo la exploración y explotación minera o petrolífera. La ley vetada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, había sido por la aprobada por unanimidad el 22 de octubre pasado por el senado de la Nación con 47 legisladores presentes. La norma creaba un Inventario Nacional de Glaciares, donde debían individualizarse todos los glaciares y geoformas peri glaciales que actúan como reservas hídricas existentes en el territorio nacional con toda la información necesaria para su adecuada protección, control y monitoreo. En su artículo 6 prohibía que en los glaciares y su entorno se realicen actividades que puedan afectar su condición natural o que impliquen su destrucción o traslado o interfieran en su avance: a) la liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen; b) la construcción de obras de arquitectura o infraestructura con excepción de aquellas necesarias para la investigación científica; c) la exploración y explotación minera o petrolífera, incluyendo en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial saturado en hielo y d) la instalación de industrias o desarrollo de obras o actividades industriales. Aquella ley complicó los planes de la mayor firma minera mundial de oro, Barrick Gold Corp, para construir una mina de 2.400 millones de dólares en los nevados picos de los Andes entre Argentina y Chile. El geólogo Jorge Rabassa, experto del laboratorio de Geología del Cuaternario del Caddic-Ushuaia e investigador del Conicet, explicó que el veto "parece estar hecho a medida de las mineras. En especial las que extraen oro de los glaciares de alta montaña como Barrick Gold. Estas explotaciones traen contaminación de las aguas por el cianuro que se usa para separar el mineral, indispensable para los agricultores en zonas donde el riego es primordial como Mendoza, La Rioja y San Juan". En ese sentido, Barrick Gold tiene dos proyectos millonarios para la extracción de oro de la Cordillera de Los Andes. Se trata de las excavaciones de Pascua Lama, compartida por San Juan y Chile, y en Famatina, La Rioja. Así la presidenta, Cristina Fernández, usó su poder de veto, afirmando en un decreto que los gobernadores de provincias andinas temían que la ley de glaciares amenazara el desarrollo de sus regiones. Prohibir "la exploración y explotación minera o petrolífera (...) daría preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse y desarrollarse en perfecto cuidado del medio ambiente", dijo el decreto publicado a principios de la semana por el Gobierno. El documento agregó que "era excesivo" prohibir la actividad de minería o perforación petrolera en los glaciares y en las llamadas áreas peri glaciares que bordean los glaciares. Además, el decreto presidencial argumenta que la ley vetada "podría afectar el desarrollo económico de las provincias afectadas, por la imposibilidad de desarrollar cualquier tipo de actividad u obra en zonas cordilleranas". La inciativa para proteger a los glaciares, incluido el Perito Moreno y los otros 354 que pertencen al Parque Nacional Los Glaciares, había sido aprobada por una amplia mayoría en el Congreso, por unanimidad en Diputados y con sólo 3 oposiciones en el Senado. Ahora volverá al Palacio Legislativo para su nuevo tratamiento. ¿POR QUÉ NO A PASCUA LAMA? ¿Qué es Pascua Lama? Pascua Lama es un proyecto binacional minero que pretende realizar la compañía transnacional minera Barrick Gold, en la alta cordillera de Chile y Argentina. En Chile, la zona comprometida corresponde a la Tercera Región (Región de Atacama) y en Argentina a la provincia de San Juan. Con una inversión inicial de 1.450 millones de dólares, busca extraer el oro que se encuentra bajo glaciares milenarios, reservas acuíferas en el desierto más seco del mundo. Para poder desarrollar un proyecto en esta zona, era necesario contar con una ley que otorgara facultades especiales a las empresas, por sobre las legislaciones nacionales. Para ello, la empresa redactó un texto legal, que fue aprobado en 1997 por Carlos Menem (presidente de Argentina) y Eduardo Frei (presidente de Chile). La importancia estratégica que posee Pascua Lama en cuanto al Tratado Minero, es que de realizarse el proyecto, se instalaría una jurisprudencia que faculta a cualquier transnacional para que se apropie de toda la franja limítrofe cordillerana entre Chile y Argentina, de manera que la soberanía, el control de los recursos hídricos (la cordillera es la madre de nuestras aguas) y los recursos minerales que en Argentina no eran explotados por la dificultad de transporte, quedan a merced de la voluntad depredadora de las transnacionales: se crearán imperios económicos intocables en espacios que nuestros pueblos por siglos cuidaron y respetaron. El proyecto, aunque fue aprobado por la CONAMA (Comisión Nacional del Medio Ambiente) en el 2001, aún no ha podido responder satisfactoriamente a las inquietudes de la comunidad local, que dicen relación con los glaciares, la calidad y cantidad de aguas comprometidas en la ejecución de un proyecto de esta envergadura, el depósito de estériles, la transparencia en el proceso, la fiscalización, entre otras. Sin embargo, estas aprehensiones de la ciudadanía, no fueron realmente escuchadas ni por las autoridades ni por los medios de comunicación, hasta el año 2004, fecha en que la empresa reposiciona el tema a nivel mediático, al solicitar una ampliación del área de explotación, para lo cual requería un nuevo estudio de impacto ambiental (EIA). Entre el 2004 y el 2005 la movilización a nivel provincial, nacional ymundial, del pueblo ya alertado e informado, dilató la aprobación del nuevo EIA presentado por la empresa, y aunque esta vez las autoridades chilenas tampoco consideraron la opinión de los afectados directos por este emprendimiento, y el 15 de febrero del 2006 aprobó con condiciones la ampliación, aún no podrán comenzar las faenas, porque está por verse el fallo del lado argentino, y lo que la justicia determine en ya 5 acciones legales con fundamento que están pendientes en tribunales. Fuentes: http://www.noapascualama.org http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=14026 http://www.barricksudamerica.com Nota: La primera parte está elaborada con información de la página de Barrick, después viene el artículo periodístico y por final la versión en contra de la minera. He tratado de verlo desde ambos puntos de vista. Personalmente, estoy en contra pero se que existe gente que está a favor y respeto esa decisión. Muchas gracias por pasar por este post!
Registrate y eliminá la publicidad! La siguiente es una recopilación y resumen de las mejores, más grandes y decisivas batallas que se libraron en la antigüedad. Éstas decidieron el destino de muchos, la forja y la caída de imperios que, como siempre, son tan efímeros como la vida del hombre mismo. Batalla de Qadesh (1299 a. C.) Durante la segunda mitad del siglo XIV a. C., los hititas mantuvieron continuos conflictos con Egipto. Estos dos grandes poderes lucharon para controlar Siria hasta la batalla de Qadesh (1299) entre el rey hitita Muwatalli (que reinó hacia 1315-1296 a. C.) y el faraón egipcio Ramsés II. Aunque Ramsés obtuvo una gran victoria, los hititas continuaron manteniendo sus posesiones en Siria. El rey hitita Hatusili III (que reinó hacia 1289-1265 a. C.) firmó un tratado de paz con Ramsés años después y lo selló dándole a su hija en matrimonio. Posteriormente, las relaciones entre hititas y egipcios siguieron siendo amistosas, hasta que el Imperio hitita cayó poco después del 1200 a. C. en manos de los invasores denominados pueblos del mar. Batalla de Maratón (490 a. C.) La llanura de Maratón es famosa por ser el escenario de una gran batalla entre los atenienses y los persas el 13 de septiembre del año 490 a. C. En la batalla, el ejército persa de Darío I fue derrotado por los atenienses dirigidos por Milcíades. Esta victoria permitió a los griegos regresar rápidamente a Atenas, evitando un ataque marítimo persa sobre la ciudad. También incitó a los griegos a continuar la lucha y derrotar por completo a los persas diez años más tarde. La actual carrera de maratón, cuya distancia es de 42,195 km., es una competición atlética que conmemora la legendaria proeza de un mensajero que corrió hasta Atenas con la noticia de la victoria. Batalla de Salamina (480 a. C.) Importante victoria naval griega durante las Guerras Médicas, que detuvo el avance de Jerjes I el 29 de septiembre del 480 a. C. y tuvo lugar en la isla de Salamina, situada en el golfo de Egina, próxima a Atenas. Los persas, bajo el mando de su rey Jerjes, habían avanzado con gran éxito a través de Grecia, y en el 480 a. C. habían capturado Atenas. Tanto las provisiones griegas como las persas eran escasas y existían divergencias entre los griegos en cuanto a cuál debía ser su próximo movimiento; algunos abogaban por retirarse a Corinto. No obstante, el general ateniense Temístocles sostuvo que era más efectivo seguir una política naval agresiva y evitó el repliegue. Amenazó con llevarse la flota ateniense, por lo que el resto de la fuerza griega cedió. Temístocles envió un esclavo a Jerjes, diciendo que su flota ateniense estaba dispuesta a volverse contra el resto de los griegos y que los persas sólo tenían que atacar para asegurarse la victoria. Jerjes, engañado con este truco, atacó con su flota de unos 350 barcos. Cuando los persas avanzaron, los griegos retrocedieron hacia la bahía, una maniobra táctica concebida para atraer a los persas. Entonces los griegos emprendieron una lucha cuerpo a cuerpo, ante la inmovilidad de los barcos persas. La batalla fue un gran éxito de los griegos, que sólo perdieron 40 barcos, mientras que los persas perdieron 200. Esta victoria fue posible gracias a las astutas tácticas de Temístocles y a la impresionante lucha de la flota griega. Batalla de Isos (333 a. C.) Al parecer, en su camino a través de Frigia, Alejandro Magno, cortó con su espada el nudo gordiano. Continuó avanzando hacia el sur y se encontró con el ejército principal persa, bajo el mando de Darío III, en Isos, en el noroeste de Siria. Según la tradición, el ejército de Darío se estimaba en 500.000 soldados, cifra que hoy es considerada exagerada. La batalla de Isos, en el año 333 a. C., terminó con una gran victoria de Alejandro. No obstante la estrategia superior de Alejandro no resultó decisiva para la victoria macedonia. Antes, tras algunas horas de furiosas refriegas, los mercenarios griegos que estaban al servicio de los persas lograron introducirse en el centro de las filas macedonias, y Alejandro, que se encontraba a la izquierda, a la cabeza de la caballería, debió acudir velozmente para taponar la brecha. Pero al hacerlo dejó desguarnecido el flanco izquierdo, que corrió el riesgo de ser arrollado por los persas. Fue en este momento cuando, inesperadamente se produjo el vuelco decisivo, presa del pánico, el Rey Darío, que estaba venciendo y no esperaba este cambio de suerte, decidió salvarse dándose a la fuga de una manera precipitada. Al quedar sin jefe, el orden de batalla persa se deshizo literalmente y los macedonios hicieron estragos en él. Sólo los mercenarios griegos conservaron la sangre fría y se replegaron ordenadamente, poniéndose a salvo. Aunque cortó la retirada, Darío huyó, abandonando a su madre, esposa e hijos a Alejandro, quien les trató con respeto debido a su condición de familia real. Tiro, un puerto marítimo muy fortificado, ofreció una resistencia obstinada, pero Alejandro lo tomó por asalto en el 332 a. C. después de un asedio de siete meses. Seguidamente, Alejandro capturó Gaza y después pasó a Egipto, donde fue recibido como libertador. Estos acontecimientos facilitaron el control de toda la línea costera del Mediterráneo. Más tarde, en el 332 a. C., fundó en la desembocadura del río Nilo la ciudad de Alejandría, que se convirtió en el centro literario, científico y comercial del mundo griego. Batalla de Arbela (331 a. C.) También llamada batalla de Gaugamela, donde en realidad tuvo lugar, fue un combate librado entre los ejércitos de Alejandro Magno y el monarca persa Darío III, el 1 de octubre del 331 a. C. La derrota de los persas en la batalla marcó el declive de su Imperio y la apertura del este a los macedonios. Alejandro invadió el Imperio persa por segunda vez, dirigiéndose al norte desde Egipto en el 331 a. C. Darío reunió un ejército de unos 250.000 hombres en la llanura de Gaugamela (a 97 km. de Arbela, en la actualidad Irbil, o Arbil, en Irak), situada en la alta Mesopotamia, cerca del emplazamiento de Nínive. Los persas formaron una línea frontal de carros, apoyada por arqueros y caballería. La infantería estaba agrupada detrás de los carros y la caballería ligera protegía los flancos. Alejandro, con 40.000 hombres y 7.000 unidades de caballería, acercó sus fuerzas a la posición persa a finales de septiembre. El 1 de octubre, Alejandro comenzó la batalla atacando el flanco izquierdo de los persas. Realizó pocos progresos hasta que toda la caballería persa del flanco izquierdo entró en combate, dejando a la infantería indefensa. Alejandro dirigió una carga de su mejor caballería contra el centro del enemigo, a quién rompió su posición, atacó a los persas por los flancos y la retaguardia. Darío huyó y el Ejército persa comenzó a retroceder. Los hombres de Alejandro persiguieron a los persas durante 80 km. matando a muchos de los que huían. Los persas perdieron entre 40.000 y 90.000 hombres en la batalla; los macedonios perdieron menos de 500. Batalla de Milai (260 a. C.) Combate naval librado en el año 260 a. C., durante la primera de las Guerras Púnicas. En esta batalla, la primera gran flota que habían construido los romanos entabló un combate contra un escuadrón cartaginés en la bahía de Milai, en latín Mylae (actual Milazzo), un puerto marítimo del noreste de Sicilia. Bajo el mando del cónsul romano Cayo Duilio, la flota romana derrotó a las superiores fuerzas cartaginesas mediante tácticas intrépidas, usando los rezones (anclas pequeñas) y abordando los barcos enemigos. La victoria dio a Roma el suficiente control marítimo como para desembarcar un ejército en Córcega y expulsar a los cartagineses de la isla. En el mismo lugar, las fuerzas de Octavio (el futuro emperador Augusto), mandadas por Marco Vipsanio Agripa, derrotaron el 3 de septiembre del 36 d. C. a la flota de Sexto Pompeyo. Batalla de Cannas (216 a. C.) En el 216 a. C., durante la segunda Guerra Púnica, Cannas fue el escenario de una de las victorias más importantes en la historia militar. El general cartaginés Aníbal, derrotó a un ejército romano, mucho más numeroso, bajo el mando de Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón. Mediante una serie de maniobras brillantes efectuó un doble cerco a las legiones romanas con su caballería. De los casi 50.000 hombres que componían sus ejércitos, los romanos perdieron 35.000 (muertos o capturados), frente a los 5.700 de Aníbal. Batalla de Zama (202 a. C.) En el 202 a. C., con la rápida caída del poderío militar de Cartago, Aníbal tuvo que volver a África para dirigir la defensa de su país contra una invasión romana a cargo de Escipión el Africano. Cuando se encontró con Escipión en Zama, al norte de África, sus inexpertos reclutas huyeron, muchos desertaron uniéndose a los romanos y los veteranos fueron reducidos. Cartago capituló ante Roma y la segunda Guerra Púnica llegó a su fin. Batalla de Farsalia (48 a. C.) Batalla que tuvo lugar el 9 de agosto del 48 a. C. entre los líderes romanos rivales Julio César y Pompeyo Magno. Éste fue derrotado, aunque sus fuerzas eran superiores en número a las de César. Aproximadamente 15.000 hombres del ejército de Pompeyo cayeron en la batalla y los supervivientes se rindieron el día después. La lucha entre César y Pompeyo es el tema del poema épico Farsalia del poeta romano Lucano. Batalla de Munda (45 a. C.) Enfrentamiento bélico que tuvo lugar el 17 de marzo del 45 a. C. en Hispania, cerca de Munda (posiblemente la actual Montilla, en la provincia de Córdoba), entre Julio César y los hijos de Pompeyo Magno, Cneo y Sexto. La batalla se inscribió dentro de las guerras civiles romanas motivadas por el deseo de poder personal de César (apoyado por las clases populares y los nuevos ricos) frente a Pompeyo y el Senado, favorables a las viejas oligarquías. Muerto Pompeyo, sus hijos mantuvieron su causa frente al personalismo cesariano, dominando parte de la Península con apoyo de los indígenas, y rechazando un enfrentamiento directo. Cneo, que disponía sus tropas en un alto, fue atacado en ese lugar por César, el cual empleó a fondo la X Legión, si bien la victoria fue decidida por la caballería númida, que envolvió a los pompeyanos. Con esta victoria César se aseguró el dominio de los territorios hispanos. Batalla de Actium (31 a. C.) Combate naval decisivo mantenido el 2 de septiembre del 31 a. C. frente al promontorio de Accio (Actium), en la punta meridional del golfo de Ambracia (en el noroeste de Grecia), entre la flota romana de Octavio (más tarde primer emperador de Roma como Augusto) bajo el mando de Marco Vipsanio Agripa, y una flota combinada romano-egipcia dirigida por Marco Antonio y Cleopatra. La batalla representó el fin de la vieja rivalidad entre Marco Antonio y Octavio por el control del mundo romano y estuvo precedida por un largo periodo de luchas entre sus dos grandes ejércitos acampados en las orillas opuestas del golfo de Ambracia. En contra del consejo de sus generales y supuestamente a petición de Cleopatra, quien quería una oportunidad para retirarse a Egipto, Marco Antonio dio inicio al combate. Su flota, compuesta por 220 barcos pesados equipados con catapultas, se lanzó al ataque. La flota de Octavio, de 260 barcos ligeros, tenía mayor capacidad de maniobra. El resultado de la batalla era dudoso hasta que Cleopatra, aparentemente asustada por la maniobra del enemigo, ordenó al contingente egipcio, de 60 barcos, retirarse. Marco Antonio fue tras ella, pero la mayoría de los barcos que le quedaban pronto fueron abordados y aniquilados. La armada romano-egipcia se rindió a Octavio, quien de ese modo obtuvo una supremacía indiscutible en el mundo romano. Batalla de Adrianópolis (378 d. C.) Adrianópolis fue el escenario de la batalla en la que las legiones romanas del emperador Flavio Valente, fueron derrotadas por los godos. Más tarde, Edirne (Adrianópolis) fue conquistada sucesivamente por los ávaros, los búlgaros y los cruzados. En 1361 los turcos conquistaron la ciudad y en ella residieron los sultanes hasta 1453. Edirne cambió constantemente de manos durante las Guerras turco-rusas de 1828-1829 y 1877-1878 y, también, durante las Guerras Balcánicas de 1912-1913. Batalla de los Campos Cataláunicos (451 d. C.) Nombre tradicional y epónimo de la batalla en la que Atila fue vencido en el año 451. En realidad, este combate decisivo no tuvo lugar cerca de Ch"lons-sur-Marne, sino cerca de Troyes, en el denominado campus Mauriacus. La denominación de "Campos Cataláunicos" se debe más al mito fundador que a la realidad. Según toda verosimilitud, el ejército huno fue menos numeroso y mucho más irregular de lo que afirmó durante mucho tiempo la historiografía medieval. Los hunos llegaron a la Galia tras haber sido expulsados del Imperio de Oriente. Al cruzar Germania, Atila reclutó tropas de bárbaros antes de lanzarse sobre una Galia ya desunida. Al norte, el poder romano seguía presente por medio del general Flavio Aecio, quien consiguió, para vencer al conocido como "azote de Dios", el apoyo de los visigodos de Aquitania, de los burgundios, de los alanos y de los francos. Esta coalición cristiana se vio alentada por el ejemplo de París, ciudad de la que Atila se desvió al constatar la resistencia organizada, en particular, por santa Genoveva. Ésta atacó a un ejército dispuesto a regresar a Panonia, donde Atila había instalado la capital de su Imperio. El ejército de Atila había llegado a la ciudad de Orleans. Ésta se mantuvo bajo sitio como ninguna otra ciudad. Finalmente las fortificaciones cedieron. Sin embargo, mientras los hunos entraban a la ciudad, el ejército armado la tomaba por asalto. El contingente romano guiado por Aecio y los visigodos por su rey Teodorico. Sorprendido, Atila guió a su ejército a una retirada a 100 millas del lugar hasta las planicies catalanas. Luego trató de reagrupar sus fuerzas. Coordinar esta mezcla de nacionalidades fue difícil, incluso para este afamado estratega. Mucho antes de lo esperado, los romanos y los visigodos avanzaron. Los jinetes vencidos de Atila fueron atrapados en el medio de un frente de batalla de cuatro millas de largo; inutilizados, fueron incapaces de lanzar sus devastadores ataques en los flancos del enemigo. Encerrados por su propia infantería por un lado y por sus enemigos por el otro, los hunos morían por miles, al igual que los romanos y visigodos. La batalla comenzó en la tarde y duró hasta bien entrada la noche. Finalmente, ambos bandos se retiraron, Atila hacia el sur, sus enemigos hacia el norte. El rey huno había sufrido su primera derrota seria. La batalla de los Campos Cataláunicos fue el primer ejemplo de una coalición de bárbaros y de romanos cristianizados frente a un invasor totalmente extranjero. Batalla de Hastings (1066 d. C.) Una de las más trascendentales batallas en la historia de Inglaterra, tuvo lugar el 14 de octubre de 1066 entre el ejército dirigido por Harold II, rey sajón de Inglaterra y una fuerza invasora capitaneada por el duque de Normandía, el futuro Guillermo I (el Conquistador). Éste reclamaba el trono de Inglaterra por sostener que su primo Eduardo el Confesor se lo había prometido con anterioridad. Guillermo cuestionó la elección de Harold como rey tras la muerte de Eduardo y, con la bendición del papa Alejandro II (1061-1073), preparó la invasión de Inglaterra. Sus tropas, en las que había soldados ballesteros de infantería y caballería pesada, desembarcaron en la costa inglesa cerca de Hastings el 28 de septiembre de 1066. Tras una marcha apresurada desde Yorkshire, donde Harold acababa de derrotar y matar a su hermano rebelde Tostig, conde de Northumbria, en la batalla de Stamford Bridge, el ejército inglés compuesto por unos 7.000 soldados, ocupó una altura (conocida posteriormente como Senlac Hill, o colina de Senlac) cerca de la vía Hastings-Londres, aproximadamente a 10,5 km. al noroeste de Hastings. El ejército real estaba formado exclusivamente por infantería armada con lanzas, espadas y hachas de combate. El ataque inicial de los normandos no pudo desalojar a los ingleses, los cuales hicieron frente a la descarga de las flechas enemigas entrelazando sus escudos. La infantería inglesa, armada con hachas, rechazó una carga de la caballería normanda, tras lo cual una sección de la infantería normanda emprendió la fuga. En ese momento, diversas unidades del ejército inglés rompieron la formación, en contra de las órdenes de Harold y persiguieron a los normandos, pero fueron rápidamente aniquiladas por otras tropas normandas. Guillermo aprovechó la falta de disciplina de los soldados ingleses y ordenó fingir una retirada. Esta estratagema permitió entrampar a otra buena parte de las tropas inglesas. Seriamente debilitados por estos reveses y desmoralizados por la mortal herida de flecha que sufrió Harold, los ingleses se vieron forzados a abandonar su posición estratégica en la cima de la colina de Senlac. Sólo pequeños grupos del ejército defensor sobrevivieron a las posteriores cargas de la caballería normanda. La victoria de Guillermo en Hastings allanó el camino para el dominio normando de toda Inglaterra. Batalla de Navas de Tolosa (1212 d. C.) Decisivo combate librado entre un ejército formado por los principales reinos cristianos de la península Ibérica y las fuerzas almohades, en el marco del proceso conocido como Reconquista, que tuvo lugar el 16 de julio de 1212 en lo que en la actualidad es la aldea de Navas de Tolosa, perteneciente al municipio de La Carolina (Jaén), lugar cercano al también municipio jienense de Santa Elena y al desfiladero de Despeñaperros, al pie de sierra Morena. Desde mediados del siglo XII, al-Andalus se encontraba bajo el poder de los almohades. Frente a ellos, los núcleos cristianos se hallaban enfrentados en constantes luchas por la delimitación de sus fronteras. Castilla, separada del reino de León tras la muerte de Alfonso VII (1157), atravesaba una profunda crisis política como consecuencia de los enfrentamientos entre la nobleza y la guerra con Navarra. Los ataques almohades contra las fronteras cristianas se intensificaron a partir de 1172. Desde ese momento, las guerras y las treguas se sucedieron entre los musulmanes y los cristianos. Los castellanos lograron un importante éxito con la ocupación de Cuenca (1177), pero fueron derrotados de forma estrepitosa en la batalla de Alarcos (19 de julio de 1195). La ofensiva almohade desmoronó el sistema defensivo que las órdenes militares de Alcántara, Calatrava y Santiago habían establecido en La Mancha. Ante este panorama, los monarcas cristianos llegaron a un acuerdo para hacer frente a los almohades. A la cita sólo faltaron el rey de León, Alfonso IX, y el rey de Portugal, Alfonso II. Desde la sede pontificia (ocupada por el papa Inocencio III) se dio carácter de cruzada a la guerra con los almohades, lo que propiciaría la intervención de nobles europeos que, sin embargo, no participaron en la batalla decisiva. En la primavera de 1212, un gran ejército integrado por las huestes de Castilla (al frente de las cuales estaba su rey, Alfonso VIII) y Aragón (encabezadas por Pedro II), más los efectivos ultrapirenaicos, se concentró en Toledo. Desde allí, el 21 de junio, las tropas cristianas avanzaron hacia el sur cosechando éxitos importantes, como la conquista de Calatrava (el actual municipio de Calzada de Calatrava, en Ciudad Real), obtenida pocos días después y tras la cual las fuerzas no peninsulares abandonaron al ejército cristiano, al tiempo que se unía a éste el contingente comandado por el rey navarro Sancho VII. El contacto entre los dos contendientes se produjo el 16 de julio –tres días después de que las tropas cristianas divisaran por vez primera el asentamiento de los ejércitos almohades comandados por su califa Al-Nasir– en las Navas de Tolosa, donde los crristianos derrotaron sin paliativos a los musulmanes. Este suceso bélico supuso el hundimiento del Imperio almohade y la desintegración de al-Andalus en los terceros reinos de taifas. Gran parte de Andalucía quedó a merced de los cristianos desde su triunfo en este combate. Batalla de Bannockburn (1314 d. C.) Combate librado el 24 de junio de 1314, cerca de la ciudad de Bannockburn (Escocia), entre los ejércitos ingleses y los escoceses. La batalla tuvo lugar cuando las tropas escocesas, que en un número cercano a los 40.000 hombres estaban lideradas por el rey de Escocia Roberto I Bruce, interceptaron a un ejército, de unos 60.000 componentes, a cuya cabeza se encontraba el monarca inglés Eduardo II. Éste pretendía levantar el asedio a que estaba sometido el castillo de Stirling, y para ello dispuso el ataque de su caballería sobre las posiciones escocesas, que repelieron la acometida valiéndose de fosos camuflados. Las tropas inglesas fueron obligadas a dirigirse hacia los pantanos próximos, donde tuvo lugar el verdadero combate, que supuso la incontestable victoria escocesa sobre unas tropas que cosecharon 10.000 bajas. La victoria de Bannockburn es considerada el nacimiento de la independencia escocesa respecto de Inglaterra, aunque ésta no la reconoció hasta 1328. Batalla de Crécy (1346 d. C.) Victoria decisiva inglesa contra el ejército francés en los inicios de la guerra de los Cien Años, que tuvo lugar el 26 de agosto de 1346, cerca del pueblo de Crécy, en Ponthieu (en el actual departamento del Somme), al norte de Francia. La batalla se produjo tras la segunda invasión de Francia llevada a cabo por Eduardo III, rey de Inglaterra, y fue el primer gran combate de la guerra. Eduardo estableció sus posiciones en la ladera de una colina y dispuso a sus tropas en tres divisiones, dos en el frente y la otra en reserva. Cada división estaba formada por un centro de caballeros a pie y hombres armados, flanqueados ambos lados por sendas alas de arqueros en forma de cuñas. Una de esas divisiones estaba mandada por Eduardo el Príncipe Negro, hijo y heredero del rey. El número total de las tropas inglesas contabilizaban 3.900 caballeros, 11.000 arqueros y 5.000 soldados de infantería ligera. El ejército francés, dirigido por el rey Felipe VI, estaba compuesto por unos 12.000 caballeros montados, 6.000 ballesteros genoveses mercenarios, 20.000 miembros de las milicias urbanas, una cantidad indeterminada de infantería y una división de caballería bajo el mando del rey Juan de Bohemia. Los franceses avanzaron de forma desorganizada, sin que pudieran sus ballesteros competir con los arqueros ingleses. Incluso la carga de los caballeros franceses no pudo penetrar en las dos líneas frontales de la infantería inglesa. Cada nuevo contingente de caballería francesa que avanzaba se enmarañaba con sus propias fuerzas ya en combate, y de este modo estaban expuestos, cada vez más cerca, al alcance de las flechas de los arqueros ingleses. Los caballeros franceses realizaron 16 cargas sucesivas, pero a medianoche la batalla había acabado. Las bajas inglesas fueron insignificantes, mientras que más de 1.500 caballeros franceses yacían muertos. El rey Eduardo III pudo dirigirse al norte y asediar Calais. En la batalla de Crécy, los ingleses demostraron, por vez primera durante una batalla en suelo continental, que el arco era superior a la ballesta tanto en alcance como en rapidez de disparo. La victoria también asestó un duro golpe al viejo concepto feudal de la guerra, mostrando que la combinación de arqueros y hombres armados a pie podía resistir la carga de la caballería pesada. Batalla de Agincourt (1415 d. C.) Enfrentamiento militar durante la guerra de los Cien Años que tuvo lugar cerca de la villa de Agincourt (en la actualidad Azincourt, en el departamento de Paso de Calais), en Francia, el 25 de octubre 1415, entre un ejército inglés bajo el mando del rey Enrique V y otro francés bajo las órdenes de Carlos D'Albret, Condestable de Francia. Con anterioridad a la batalla, que tuvo lugar en un estrecho valle cercano a Agincourt, Enrique V, pretendiente a la corona francesa, había tomado el puerto de Harfleur e invadido Francia. En el momento del encuentro, el ejército de Enrique V, debilitado por la enfermedad y por el hambre, retrocedía hacia Calais, donde el rey planeaba embarcarse para Inglaterra. El ejército inglés, formado por unos 6.000 hombres, la mayor parte de los cuales eran arqueros ligeramente equipados, fue interceptado por D'Albret, cuyo ejército de unos 25.000 soldados constaba principalmente de caballería pesada y de infantería. El rey inglés, temeroso de su aniquilación, solicitó una tregua a los franceses, pero sus términos fueron rechazados. En la batalla, a la que precedió una fuerte lluvia, las tropas francesas estaban en desventaja a causa de sus pesadas armaduras, lo estrecho del campo de batalla, el terreno embarrado y las fallidas tácticas de sus oficiales, especialmente al usar formaciones cerradas contra un enemigo móvil. La caballería francesa, que ocupaba la línea del frente, rápidamente quedó atascada en el lodo, siendo un blanco fácil para los arqueros ingleses. Tras poner en fuga a la caballería enemiga, las tropas inglesas, empuñando destrales, podones (un tipo de cuchillo) y espadas, lanzaron sucesivos asaltos contra la infantería francesa. Desmoralizada por el destino de su caballería y seriamente estorbada por el barro, la infantería francesa fue completamente aplastada. D'Albret, algunos duques y condes, y aproximadamente otros 500 miembros de la nobleza francesa murieron; cayeron unos 5.000 soldados franceses. Las pérdidas inglesas están contabilizadas en menos de 200 hombres, pero entre ellos estaban el Duque de York y el Conde de Suffolk. La estrategia militar feudal francesa, tradicionalmente basada en el empleo de infantería y caballería dotada de pesadas armaduras, quedó completamente desacreditada por la victoria de Enrique V. Aunque éste regresó a Inglaterra tras Agincourt, su triunfo allanó el camino a los ingleses para dominar la mayor parte de Francia hasta mediados del siglo XV. Batalla de Patay (1429 d. C.) El punto de inflexión de toda la guerra de los Cien Años estuvo en el año 1429, cuando las tropas francesas, al mando de Juana de Arco, levantaron el asedio de Orleans, derrotaron a los ingleses en la batalla de Patay y les expulsaron hacia el norte. Carlos se coronó rey en Reims. Ya con el nombre de Carlos VII, reforzó su posición en el trono de Francia al firmar una paz por separado con Borgoña (Paz de Arras, 1435), aliada de Inglaterra en esa época. Al año siguiente conquistó París a los ingleses. Desde 1436 hasta 1449 no se produjo acción militar alguna. En el año 1449, los franceses atacaron a los ingleses en Normandía y en Guyena y recuperaron el primer territorio en 1450 y el segundo al año siguiente (1451). La contienda cesó, por fin, en el año 1453, fecha en la cual Inglaterra sólo poseía Calais y algunas pequeñas zonas adyacentes, territorios que conservaría hasta 1558. Nunca se firmó un tratado que pusiera fin de forma oficial a la guerra. Batalla de Lepanto (1571 d. C.) Después de la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), Felipe II orientó su política internacional a la liquidación del conflicto que España mantenía con los turcos otomanos. A partir de 1560, inició una serie de acciones en el Mediterráneo de las que el enfrentamiento naval en el golfo de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, fue el eslabón más decisivo y brillante. La imagen del Mediterráneo en el siglo XVI es la de dos mundos que dominan de manera contrapuesta un espacio común, con un clima, una constitución geográfica y una estructura económica y social similares e integradas por el gran mar que es su lugar de referencia. Estos mundos aparecen supuestamente irreconciliables por la fuerza de la religión; el cristianismo y el islamismo llevaron a ese ámbito su particular guerra santa: la cruzada y el yihad. La monarquía de Felipe II supo hacer de la causa religiosa y de la oposición a los otomanos el lazo de unión más popular entre los pueblos de España y los del sur de Italia. Además, la tradición de la lucha contra el infiel daba razón suficiente para la entrada en el conflicto a los poderosos Estados Pontificios. Al margen de todo ello, la defensa del Mediterráneo era en esos años vital para España, ya que las incursiones de la marina turca y de los corsarios del norte de África ponían en peligro la comunicación militar con las posesiones italianas y la llegada a los puertos levantinos del trigo de Sicilia. En los primeros años, la supremacía islámica parecía incuestionable. El desastre de Djerba (1560) supuso, no solamente el paso de la isla a los otomanos, sino la pérdida de casi la mitad de las galeras de la flota española en ese mar. Pero en 1563, el conde de Alcaudete logró contener a los musulmanes frente a Orán, y en 1565, la escuadra de Solimán el Magnífico era derrotada en Malta. En este clima se fraguó un endurecimiento de la lucha, que tiene su primer episodio en el interior de la península Ibérica. En 1566 expiró la tregua otorgada por Carlos I (el emperador Carlos V) a los moriscos granadinos, mediante la cual se les había permitido vivir según sus antiguas costumbres. Felipe II se negó a seguir manteniendo un espíritu de tolerancia, y la rebelión se generalizó en todas las Alpujarras. En 1570 don Juan de Austria impuso el orden por la fuerza; los moriscos de Granada fueron expulsados de su tierra y distribuidos por toda Castilla. La victoria interior contrarrestaba el empuje turco en los dos frentes mediterráneos: en enero de ese mismo año, el virrey de Argel había destronado al emir de Túnez, aliado de España; en marzo, el sultán Selim II dirigió un ultimátum a la república de Venecia y desembarcó en Chipre. El 25 de mayo de 1571, España firmó con el papa Pío V y Venecia las capitulaciones de la Liga Santa, que iba dirigida a la guerra total. El acuerdo comprometía a Felipe II a contribuir con la mitad de los hombres y el dinero, a Roma con 1/6 y a Venecia con 2/6. La armada cristiana, al mando de don Juan de Austria, salió de Mesina el 16 de septiembre de 1571, compuesta por cerca de 280 naves y 30.000 hombres. Los primeros días de octubre avistó a la flota otomana, algo superior en número de buques, en el golfo de Lepanto; Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, y Alejandro Farnesio convencieron a don Juan para iniciar un ataque inmediato. El comandante turco, Alí Bajá, planteó una estrategia envolvente para empujar a los navíos aliados hacía el interior del golfo, pero la fortaleza de los buques españoles, que combatieron en el centro de la formación, y la eficacia de un mejor armamento, junto con la adecuada estrategia de los capitanes, dieron la victoria a la Santa Liga. La batalla duró cinco horas y en ella murieron, aproximadamente, 35.000 hombres. La noticia del triunfo cristiano se identificó en la conciencia de los europeos con la quiebra definitiva de la invulnerabilidad del Imperio otomano. España, Venecia y el Papado no sacaron grandes ventajas materiales de él, en pocos años cada país defendía sus intereses por separado, mientras la escuadra turca se rehacía. Con todo, el prestigio de la Sublime Puerta (nombre por el que también era conocido el Imperio Otomano) quedó seriamente dañado. Fuente: www.mpfiles.com.ar