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ddaaii1708

Usuario (Argentina)

Primer post: 13 mar 2011
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¿Qué sucede cuando nos quedamos calladas?
FemmeporAnónimo3/13/2011

Por mucho que nos quedemos calladas, siempre estamos diciendo algo. El silencio habla, nuestra vergüenza habla, nuestros gestos corporales y rostro habla… y a veces no dice lo que realmente sentimos. ¿Por qué callar? ¿Por qué no decir lo que sentimos y creemos? Una manifestación muy común de cuando decimos algo sin haberlo dicho con palabras son las enfermedades, físicas o emocionales. Entre las emocionales, la más frecuente es la depresión, un estado de desinterés por todo lo que hacíamos, una ausencia de proyectos, una falta de sentido: ¿Para qué vivir? Sea como sea la manifestación de esta “carencia de alegría interna”, hace evidente que nuestro ser está a los gritos diciéndole al mundo un mensaje. Y estar abiertas a escuchar lo que nuestro ser está diciendo, será la diferencia entre salir o quedarnos en el mismo estado. Estas son sólo algunos de los síntomas con las que solemos exteriorizar nuestro malestar emocional. * Cansancio crónico * Tristeza * Distorsión de la realidad * Alteraciones en el sueño: exceso o falta * Falta o exceso de apetito * Desinterés general * Descuido personal * Angustia * Irritabilidad * Tendencia al aislamiento -¿Por qué callarnos nos pone tan mal?: El exceso de estrés depende de cada persona; de las expectativas, la tolerancia a la frustración, y la capacidad de actuar con honestidad emocional. Si estás con problemas de pareja o en el trabajo y sueles callarte lo que sientes, si no sueles conectarte con tus emociones, o no te haces cargo de lo que sientes; es posible que con el tiempo, todas esas emociones tóxicas guardadas debajo de la alfombra, exploten. Van a decir lo que tú quieres callar, y buscarán cualquier medio. Las emociones son para ser vividas, no reprimidas. No se pueden guardar por un tiempo prolongado, ellas siempre estarán dispuestas a encontrar una forma de decir ¡BASTA! -La sociedad como fuente de represión: Socialmente se nos ha indicado que determinadas emociones se ven más bonitas si se reprimen. Una mujer montada en cólera, o sintiendo ira es poco femenina; es mejor estar triste. No confrontar en público si tu pareja “comete un atropello”; disimular el llanto porque la sensiblería es muestra de debilidad; y evitar mostrar las heridas porque es vulnerabilidad. Las mujeres de alguna u otra forma, somos seres que deberíamos estar y ser bonitas y alegres todos los días independientemente de lo que nos suceda. Pero esto es una pretensión absurda, aunque en rigor de verdad, existen muchas mujeres que sí practican esta demencia cultural. No se pretende que estemos como locas por la calle o en público; pero sí que internalicemos, que nosotras al igual que los hombres tenemos emociones, y debemos decirlas en el momento que nos ocurran. -Ventajas de decir lo que nos sucede: Si te atreves a decir lo que te está sucediendo, encontrarás mucha paz al final del discurso; sentirás más armonía, no tendrás necesidad de ser una bomba de tiempo, y te aumentarás tu confianza personal. * Reducirás el estrés * Sentirás mayor energía * Estarás abierta a la creatividad * Te enfermarás menos * Aprenderás a escuchar tu voz interna * Tu rostro lucirá más pleno y armonioso * Tus movimientos tendrán más fluidez * Dejarás de comer, fumar, o tomar en exceso * Descansarás * Vivirás con pasión Fuente: http://www.todamujeresbella.com/ Primer post, es para compartir con las taringueras ésta reflexión acerca de lo que sucede cuando callamos nuestros sentimientos, y que sucedería si pudieramos decirlo todo. Saludos

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5 Tips para curar un corazón herido
FemmeporAnónimo3/14/2011

Aunque los poetas llevan miles de años escribiendo sobre el mal de amores, cuando te ocurre a ti, lo sientes como si ninguna otra persona en el mundo se hubiera sentido jamás del mismo modo. Si te estás recuperando de una experiencia de este tipo, hay cosas que puedes hacer para aliviar el sufrimiento. 1. Comparte tus sentimientos. Algunas personas encuentran que el hecho de compartir sus sentimientos con alguien de confianza -alguien que se haga eco de lo que están pasando- les ayuda a sentirse mejor. Esto puede implicar expresar todo lo que sientes, e incluso llorar en el hombro de un buen amigo o familiar y dejar que éste te consuele. A otros les ayuda más salir de casa y hacer aquellas cosas que normalmente disfrutan haciendo, como ir al cine o a un concierto, para desconectar del sufrimiento. Es posible que la gente, con sus mejores intenciones, no entienda la profundidad de tus sentimientos e intente animarte con afirmaciones como “lo superarás” o “ya conocerás a otra persona”. Probablemente esas personas están intentando ayudarte de la única forma que saben. Pero, si tienes la sensación de que determinada persona es incapaz de entender por lo que estás pasando o intenta minimizar tus sentimientos, habla con alguien que te entienda mejor. 2. Cuídate. Tener partido el corazón puede ser muy estresante, de modo que no permitas que interfiera con tu ritmo de sueño: tu cuerpo necesita descansar para reponerse. Duerme mucho, come alimentos saludables y haz ejercicio regularmente para reducir el estrés y los sentimientos depresivos, e intenta elevar tu autoestima. 3. Piensa en todas las cosas buenas que tienes. A veces las personas que tienen partido el corazón se echan las culpas por lo ocurrido. Pueden ser muy duras consigo mismas, exagerando sus faltas como si hubieran hecho algo para merecer el sufrimiento que están experimentando. Si te das cuenta de que te está ocurriendo esto, ¡corta de raíz!. Recuérdate las cualidades que tienes y, si no se te ocurre ninguna porque el dolor te ofusca la mente, pide a tus amigos que te ayuden a recordar todas las buenas cualidades que tienes. 4. Mantenerte Ocupada. Puede costarte bastante cuando estés sumido en la tristeza y dominado por el sentimiento de pérdida, pero ayuda mucho. Es un buen momento para redecorar tu habitación o probar una nueva afición (hobby). Esto no significa que no debas pensar en lo ocurrido -reflexionar sobre lo que nos ha sucedido forma parte del proceso de curación - sino que también debes centrar tu atención en otras cosas. 5. Tener paciencia y darte tiempo. Para superar la tristeza hace falta tiempo. Casi todo el mundo cree que nunca se repondrá completamente, pero el espíritu humano es sorprendente -y los males de amores casi siempre se curan al cabo de un tiempo. Pero, ¿cuánto tardarás en superarlo? Eso dependerá de qué fue lo que te partió el corazón, cómo afrontaste la pérdida y con qué rapidez tiendes a recuperarte de las experiencias. Recomponer un corazón roto puede costar sólo unos días o muchas semanas – y a veces incluso meses. Algunas personas sienten que nunca volverán a ser felices y se refugian en el alcohol o las drogas. Otros se enfadan muchísimo e intentan hacerse daño o hacer daño a otras personas. Las personas que empiezan a beber, a consumir drogas, o a autolesionarse para evadirse de la realidad de la pérdida pueden creer que están mitigando el dolor, pero se tratará de un alivio meramente temporal. Esas personas no están afrontando realmente su dolor, sino tan sólo enmascarándolo, lo que hará que sus sentimientos crezcan en su interior y, a la larga, prolongará su sufrimiento. A veces la tristeza es tan profunda -o dura tanto tiempo- que la persona necesita ayuda profesional para reponerse. Para aquellas personas que al cabo de unas semanas no se empiezan a encontrar mejor o siguen estando deprimidas, puede ser de gran ayuda hablar con un profesional de la salud mental o psicoterapeuta. O sea, que ten paciencia contigo misma y deja que empiece el proceso de curación del alma. Fuente: http://www.todamujeresbella.com/ Estos son 5 tips para curar un corazón roto, aunque siempre muy difíciles de aplicar Por algo la categoría che Espero que les sirva taringueras, saludos

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Amor: mitos que deberías desterrar
Amor: mitos que deberías desterrar
FemmeporAnónimoFecha desconocida

Amor: mitos que deberías desterrar Nos criamos viendo películas románticas, leyendo libros sobre mujeres modernas que a pesar de todo encuentra a su alma gemela, escuchando historias con final feliz, pensando en que el amor es para siempre. Abre los ojos de una vez. Es difícil ser realista cuando te has pasado la vida escuchando que hay que encontrar el amor verdadero, que el sapo finalmente se convierte en prícipe, que si no te llama es porque le gustas demasiado y no se atreve, que al final todos encontramos a alguien. Todos esas historias que chocan frontalmente con la realidad. Sólo hace falta abrir los ojos y mirar a nuestro al rededor para darnos cuenta de que esos argumentos no funcionan en la vida real, pero en vez de asumirlo, seguimos aferrándonos a las fantasías de amor rosado y entre algodones. Está claro que es mucho más bonito vivir con ilusión y creer en el amor, pero hasta cierto punto. Por tu bien, deberías desterrar los siguientes mitos sobre el amor de tu lista de creencias Todo el mundo encuentra a alguien. O no. Puede que encuentres a muchas personas a lo largo de tu vida con las que quieras establecer una relación o también puede que no. Y no pasa nada, cada uno vive la vida como puede y como quiere. Imagen de "Sexo en Nueva York" Amor a primera vista. "Cuando encuentre al amor de mi vida, le reconoceré a primera vista". Mentira. Eso sólo pasa en las películas (sobre todo en las que no son muy buenas) ¿Reconociste a primera vista a tu mejor amiga? Pues lo mismo con el amor. Imagen de "Gossip Girl" Te acabará llamando. Cuanto más pase el tiempo, más posibilidades hay de que no te llame. Puede haber excepciones, pero si ha pasado más de una semana desde que le diste tu número, posiblemente no te llame jamás. Imagen de Freesoul Podemos ser amigos después de dejarlo. Posiblemente, cuando pase un tiempo, sí. Pero nada más dejarlo seguramente todavía existan sentimientos por alguna de las dos partes y será difícil. Lo de ser súper amigos nada más romper sólo ocurre en series como "Friends" y similares. Imagen de Benneton Nosotras

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Los errores más típicos del principio de una relación
Los errores más típicos del principio de una relación
FemmeporAnónimo4/17/2011

Los errores más típicos del principio de una relación Siempre pasa lo mismo: conoces a un chico que te gusta, te emocionas y se te va de las manos. Le mandas mensajes constantemente, quieres conocer a su madre y casi inconscientemente ya has empezado a hacer una lista mental de invitados a la boda ¡Error! No cometas los típicos errores de principio de la relación o al final ni siquiera tendrás una. Los hombres de hoy en día suelen tener bastantes problemas con el compromiso y bastante miedo a crecer (o eso es lo que ellos mismos quieren creer). Por eso, si quieres que la cosa vaya bien con ese chico que acabas de conocer, tienes que intentar no comenter una serie de errores recurrentes en el inicio de las relaciones. Por norma general, si un chico te gusta mucho desde el principio, sueles tener muy claro que quieres tener una relación con él. Sin embargo, no es recomendable (para ti la primera) dejarte llevar por el ansia y las ganas de que todo salga bien. Hay que mantener la calma o si no puede que la decepción te espere a la vuelta de la esquina. Obviamente no puedes dejar de ser tu misma, pero lo mejor es que empieces poco a poco, viendo cómo va la relación y si realmente te gusta ese chico tanto como habías pensado. No finjas. No te hagas la amante de la música clásica si no la soportas o no le digas que te encantan los deportes de aventura si no te mueves del sofá. Fingir es lo peor y además, no funciona. Imagen de "Tú la letra y yo la música". Controla tu imaginación.Si después de la primera cita te estás imaginando vestida de novia, tienes un problema ¿En serio necesitas tan desesperadamente a alguien? Seguro que no. Imagen de "Guerra de Novias". "Te quiero" demasiado pronto. ¿En serio sabes que le quieres después de haber quedado con él 2 veces? Vale, en ocasiones ocurre pero no es lo más probable. Piénsatelo bien. Imagen de "Los fantasmas de mi ex" No te pongas posesiva. No te enfades si queda con sus amigos o con una amiga para tomar el café. Estaban ahí antes que tú y además, tú acabas de llegar (y si sigues así, te irás pronto). Imagen de "Match Point". Fuente: Nosotras

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Pequeñas mentiras
Pequeñas mentiras
FemmeporAnónimo4/17/2011

Pequeñas mentiras Las mentiras: ¡ni grandes, ni medianas, ni pequeñas! Todas las mentiras, sin importar su gravedad, no dejan de ser eso, mentiras. ¿Por qué pensamos que en ciertas ocasiones está bien realizar pequeñas mentirijillas? ¿Acaso no nos molesta cuando nos mienten, incluso para cuestiones pequeñas y tontas? La mentira históricamente ha sido una de las enfermedades que más nos ha invadido y lastimado como seres humanos puesto que esta enfermedad posee varios matices, sean de distorsión, engaño, omisión o negación. La mentira evidencia la necesidad que tenemos de salir socialmente “bien libradas” de un hecho que de adrede sabemos fue deshonesto, desleal y dañino. Sin embargo, aunque cubramos nuestros errores y faltas, éstos permanecerán y nuestra conciencia se encargará de realizarnos recriminaciones que terminaran por hacernos sentir miserables y culpables. No hay mentiras “buenas” o “malas”, todas van en la misma colada de acciones que van encaminadas a anular una acción a la cual tememos o creemos que nos puede perjudicar en algún aspecto. Lo que diferencia a una mentira de la otra, por decirlo de alguna manera, no es la separación entre lo que consideramos bueno o malo, sino las intencionalidades que tienen y los grados de aceptación social que poseen, de ahí que sea muy común escuchar –incluso con tono de “me enorgullece”- comentarios como “fue una mentirita piadosa, nada grave”, y así, una bolita de nieve se puede convertir en una avalancha: una mentira “pequeña” atrae a una “grande” hasta que se va formando un círculo vicioso de engaños que se nos hace hasta “indispensable” a la hora de convivir con los demás. Estas intencionalidades las difundimos ampliamente con el fin de aceptar unas acciones y sancionar otras. Por ejemplo, no muchas personas se atreven a juzgar a alguien que le miente a un enfermo terminal sobre su estado de salud para que pase sus últimos días en relativa tranquilidad, puesto que esta mentira está “justificada” por una “noble causa”. Ahora, cuando una persona llega tarde, no cumple con algo o simplemente dice que estaba en un lugar en donde no se encontraba, en vez de aceptar sus faltas consideradas como leves, opta por dar una “mentirilla piadosa” a modo de justificación. Y, por último, nos encontramos con aquellas mentiras que no se encuentran bajo ningún nivel de “justificación” como en los casos anteriores. Estas mentiras si son calificadas como engaños con letras mayúsculas –como si los otros no lo fueran también- dignos de una sanción moral fuerte. Un ejemplo actual y de moda es el caso del minero de Chile que tenía tres mujeres. A muchas personas el evento les causa curiosidad y hasta risa por los acontecimientos que rodearon este hecho: quedar atrapado en una mina, que hayan muchos periodistas cubriendo la noticia o el clásico machismo: “¡que macho! Con tres mujeres…”. Pero más allá de la expectación que se genera alrededor de este tema, no deja de ser repugnante la forma en cómo este individuo engañaba a tres mujeres que muy seguramente le amaban profundamente. Así se empiezan a distinguir tres niveles en la mentira. Pero a estos niveles de enfermedad hay que agregar otro síntoma: la omisión. Entonces, en lugar de decir: “lo siento, te he ocultado cosas, te he mentido”, respondemos en tono altivo: “¡Yo no te dije mentiras! Tú no me preguntaste… ¿Por qué habría de decirte esto? ¿Acaso soy adivina?”. La omisión significa no hablar de nada con el fin de evitarnos la incomodidad de buscar historias que los demás crean. Y este es el punto neurálgico de la mentira: la comodidad. No queremos salir de nuestro “cómodo” espacio, no queremos “desacomodar” nuestros pensamientos; queremos mantener una relación “cómoda” con las demás personas y, en últimas, lo que queremos es permanecer en la comodidad de no asumir nuestras responsabilidades. La comodidad… ¡Qué pereza la comodidad! ¡Qué pereza lastimar a quienes amamos! ¡Qué pereza envenenarnos a punta de mentiras! ¡Qué pereza creer que hay mentiras buenas y malas! ¡Qué pereza justificar nuestro mal proceder! ¡Qué pereza ser tan facilistas! ¡Qué pereza perder la confianza de quienes amamos! ¡Qué pereza convertirnos en una mentira! Qué pereza dejarnos envolver por la oscura neblina de los conflictos negativos que desata la mentira. Resulta más cómodo caminar sobre los pantanos con botas, pero te pierdes la sensación de sentir como el lodo se mezcla contigo para recordarte que no puedes ir por el mundo regalando desdichas a las personas que te rodean. Las mentiras: ¡ni grandes, ni medianas, ni pequeñas! No podemos dejarnos envolver por sus inestabilidades y miserias, porque quizá, con el paso del tiempo, ya no sabremos si nosotras mismas tendremos algo de real o seremos una mentira más. No olvides que quien realmente ama, jamás miente, por dolorosa y decepcionante que sea la verdad, siempre querremos conocerla ¿no crees que es mejor mirar a los ojos de las oscuridades que te atañen? Es más, si tú estuvieras en el lugar del o la otra, ¿te gustaría que te mintieran? ¿Entonces por qué lo haces? La valentía está en tu corazón, que tus palabras y tus acciones sean iluminadas con los colores de la sabiduría y el amor. Todamujeresbella

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Como superar el abandono -Femme
Como superar el abandono -Femme
FemmeporAnónimo4/11/2011

¿Cómo superar el abandono? ¿Cómo superar el abandono?¿Cómo se supera el abandono? ¿Qué hacer cuando has sido abandonada, dejada atrás y despreciada? ¿Por qué duele tanto el abandono? Muchas preguntas para una sensación horrible… Abandono, abandonar, abandonarse. Palabras, conjugaciones “casi inocentes” en el mundo de los adultos. “Me abandono”, “No lo puedo abandonar”, “Me he abandonado”, “¿Cómo soportar el abandono?”, “¿Qué hacer cuando te abandonan”. Infinidades oraciones y expresiones gramaticales. Y la mayoría de las veces, la misma sensación en el alma: un vacío existencial; un agujero en el corazón por el cuál no se cola el sol. ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer? ¿Cuándo se quita el dolor del abandono? ¿Cómo superarlo? ¿Cómo enterrarlo en el olvido? ¿Por qué todos me abandonan? El abandono en sí mismo implica acción y efecto de “abandonar o abandonarse”, es decir requiere de un sujeto agente de la acción y otro en el que recaiga la acción, aunque puede ser uno mismo el que acciona y recibe. Pensemos en esto un segundo; “aunque sea yo quién abandone algo” en algún punto “también me estoy abandonando” pues “lo que hoy abandono es algo que había elegido en el pasado, algo que era importante para mí, algo que me hacía sentido”. Abandonar es de alguna u otra forma intricada, abandonarse. Y abandonarse implica “retirada, dejar sin amparo, apartarse, descuidarse, etc. Cuando estamos en pareja y el otro nos “abandona”, se rinde; deja de entregarse a la relación, ya no confía en que esto que teníamos sea lo que quiere para su vida, decide no apoyar la relación, presta desinterés por lo “nuestro”. Sin embargo en el “abandonado” la versión de la historia es diferente. Sentimos que “nos dejan de lado a nosotras, que no somos importantes, que nos desprecian, que no cuelgan como unos botines viejos, que nos dejan a lo último, olvidados, con indiferencia, desdén, apatía”. Sufrimos porque ese otro “nos relega” a un pasado maravilloso que sólo existe en el recuerdo, y nos “coarta” los sueños del futuro. ¿Qué haremos ahora? ¿Qué hicimos mal para que nos abandonen otra vez? ¿Para qué nos dejen como un trapo, como un perro de nadie – como diría Sabina? Nos llenamos de dolor, de ira, de resentimiento, soñamos con vengarnos o dar lástima, manipular la situación, renunciar al amor para siempre; paralizar las emociones, y recordar por siempre el abandono. Vivimos injustamente la desidia de ese que se cree “más que nosotras”, ¿Cómo se atreve a abandonarnos? ¿Quién es? ¿Qué le pasa? Y permanecemos atadas al evento todo el tiempo que sea necesario y requerido por nuestro corazón herido. Al cabo de algunos moretones emocionales preguntamos, ¿cómo superar el abandono?, y la respuesta está en tus manos. Superar el abandono: En principio deberíamos retroalimentar nuestra mente con mensajes y conversaciones que nos den poder personal en lugar de restarlo. ¿Qué quiero decir? Que debemos dejar de pensar en el abandono como una posibilidad para nosotras. Y entender al abandono en si mismo o posibles de sujetos de él, cuando estemos en situaciones de indefensión. ¿Entiendes? -Te abandona quién te atropella en la calle y huye. -Te abandona quién debe darte una medicina que tú no puedes proveerte sola. -Te abandona quién no te da primeros auxilios. -Te abandona quién en una situación extrema no te da de comer… Es decir, debemos empezar a ver al abandono en relación a un contexto de indefensión. Eso quiere decir que debes dejar de sentirte “abandonada” porque tu marido o novio no quiera estar más contigo. O porque tu marido se fue con una mujer menor. Esta discriminación es fundamental. Porque ya no somos niñas. No necesitamos realmente de nadie más allá de nosotras mismas para vivir. En un tiempo inicial necesitábamos de verdad de nuestros padres para vivir, ellos nos proveían los alimentos, la vestimenta, la recreación. Si ellos no actuaban si nos abandonaban en nuestras necesidades, urgencias que NO podíamos cubrir por nosotros mismos. Pero ahora no requieres de eso; contigo misma es más que suficiente, que elijamos vivir y compartir con otros no implica que no podamos hacerlo solas. Cuando empieces a aceptar que nadie en una situación de no indefensión te abandona, que las relaciones tienen fecha de caducidad, que todo es relativo, aprenderás a vivir sin el apego que te vuelve vulnerable a los cambios. Sólo te abandonas tú, cuando no confías en ti, cuando crees que si el otro no te ama tú no tienes sentido; cuando “crees necesitar de los demás” para ser feliz, cuando no te das cuenta que tienes una vida que te pertenece, cuando sólo tú eres responsable de tu vida. Esa sensación inexacta de abandono es una conversación interna que cierra posibilidades para tu vida de adulto. Muchas mujeres y hombres la tienen pero quienes están reclamando ese abandono no son ellas de adultas, sino sus niñas heridas. Si de pequeñas no fueron satisfechas tus necesidades de amparo, contención y amor; de grande tu niña hará los berrinches pertinentes. Exigirá un amor desmedido, una cuota de atención extrema. Pero lo que no se cubrió en la infancia no lo podrás cubrir en el presente. Pero si puedes comunicarte con tu niña interior, y hacerle saber que tu mujer adulta se hará cargo de ella. Que tú como adulta podrás satisfacerla en amor, porque ambas se tienen, y pertenecen. Suelta el pasado, revela tus carencias, hazte consciente de lo que requieres. Ve por ello. Si tienes una pareja que se termina, si dejan de amarte como mujer, si ya no existe el atractivo físico, no te azotes creyendo “tú eres la culpable”, “que siempre será así”, piensa que mientras duró fue bello, piensa que él ha sido un maestro en tu vida. Se terminó una relación. Pero nadie más que tú misma termina contigo.

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6 mitos sobre las citas amorosas
6 mitos sobre las citas amorosas
FemmeporAnónimo4/17/2011

6 mitos sobre las citas amorosas 1. Los hombres siempre pagan en la primera cita. Quizá uno de los mitos más viejos de la historia de las citas amorosas. "Si una mujer te invita, tú eres su huésped, y ella pagará. Olvídate de la costumbre de tener que cargar con tu billetera", dice la experta en etiqueta Gloria Starr. De hecho, una mujer que planifica la cita, puede pagarla. 2. No existe el amor a primera vista. Sí existe, pero es más frecuente en los hombres. "Los hombres pueden enamorarse de forma instantánea cuando ponen sus ojos en una persona atractiva porque son muy visuales", dice la Dra. Helen Fisher, renombrada antropóloga en la Universidad de Rutgers y autora de 'Por qué amamos las mujeres'. La mayoría de mujeres necesitan un poco más de tiempo para enamorarse. 3. Las mujeres solteras cambian toda su agenda para ver al chico que les gusta. En un estudio realizado por la nombrada Helen Fisher se demostró que son, en realidad, los hombres quienes cambian sus hábitos y rutinas para ver a las mujeres. 4. Si un hombre no te muestra inmediatamente su interés, significa que no le gustas. "Algunos de los peores desastres de citas que he escuchado involucran a hombres que deslumbran con su insistencia de que eres 'la indicada' justo después de conocerte", dice Dalma Heyn, terapeuta y autora de 'Los Reyes del Drama. Es por eso, quizá, que son muy cautelosos en no mostrar rápidamente sus emociones. 5. Para conseguir a un hombre debes hacer la difícil. "La dureza crea distancias", comenta Joni Mantell, psicoterapeuta y consejera de amor en Nueva York. Además, poco le gusta a los hombres esta actitud. Siempre prefieren mujeres más cálidas. 6. Es un error salir con alguien del trabajo. No si lo sabes manejar inteligentemente. Es más, muchas historias de amor exitosas han salido de una oficina de trabajo.

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Bizcochos de manteca (Fotoreceta)
Recetas Y CocinaporAnónimo4/8/2011

Hice bizcochitos de manteca que recien terminé y les dejo como hacerlos, ideal para el mate . Haciendo ésta receta sale apróximadamente 1½kg de bizcochos, pero podés partirla a la mitad para que salga menor cantidad . Espero que les guste, saludos Ingredientes: - 1kg de harina - ½kg de manteca - 20grs de levadura - 50grs de sal - 400cc agua - 20grs de azúcar Mezclar todos los ingredientes en un bol y amasar hasta que la masa quede sedosa. Estirarla con palo de amasar, de modo tal que obtenga un grosor de 2cm, volver a hacerla un bollo y dejar reposar en la heladera durante 1 hora. Luego de reposar, estirar hasta que obtenga un grosor de apróx. 1cm, pinchar con tenedor y cortar con cortante redondo. Colocar los bizcochitos en una asadera. Llevar al horno y cocinar a 190°C de 15' a 18'. Y listo

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