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dariodiaz

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Primer post: 5 may 2008
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Competitividad: ¿qué es y de qué depende?
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

Es común oír que en un mundo global las naciones deben competir para incrementar sostenidamente sus estándares de vida, como si se tratara de una carrera donde sólo una puede ganar. El argumento anterior, que se popularizó a comienzos de la década de los noventa, es erróneo en tanto las naciones, a diferencia de las empresas, no compiten entre ellas sino consigo mismas. Dicho de otra manera, los incrementos o mejorías en estándares de vida de un país no van en detrimento de los ciudadanos de otro. Así, todos los países pueden incrementar sus estándares de vida al mismo tiempo en la medida que establezcan políticas e instituciones que promuevan el crecimiento económico de forma sostenida. Además, en un mundo globalizado el aumento en el crecimiento de un país tiene efectos positivos en el crecimiento de sus socios a través del aumento en flujos comerciales y financieros. Para entender lo anterior conviene partir revisando las definiciones de competitividad que usan dos de las publicaciones más importantes dedicadas a este tema, el World Competitiveness Yearbook y el WEF Global Competitiveness Report. El primero define competitividad como “la habilidad de una nación para crear y mantener un entorno que sustente una mayor creación de valor para sus empresas y más prosperidad para sus habitantes”, mientras el segundo se refiere a competitividad como “la habilidad de un país para alcanzar altas y sostenidas tasas de crecimiento del producto per cápita”. Como el crecimiento de un país se puede lograr a través de la acumulación de factores productivos (transpiración), o a través de mejorar la eficiencia con que éstos se utilizan (inspiración), y la evidencia indica que a la hora de explicar saltos en las tasas de crecimiento el segundo de éstos –la inspiración– es mucho más importante que el primero – la transpiración–, se puede concluir que competitividad es sinónimo de capacidad para alcanzar aumentos en productividad que se mantengan en el tiempo. Así, los países se hacen más competitivos cuando aumentan su capacidad para lograr mejoras en productividad –cuando se tienen más incentivos para innovar o se es más proclive a ello. Además, todos los países se pueden hacer más competitivos al mismo tiempo, si se hacen más productivos. Pero, ¿qué determina la competitividad de un país? Esta depende del entorno macro y microeconómico, de la calidad de las instituciones y de la capacidad para introducir cambios tecnológicos. Un buen entorno macro es una condición necesaria para facilitar la acumulación de factores y los aumentos de productividad, y requiere de: (i) consistencia entre políticas fiscal, cambiaria y monetaria; (ii) una inflación baja y estable; (iii) cuentas fiscales ordenadas; (iv) transparencia en el manejo de las cuentas fiscales, y (v) reglas del juego estables (ej. aranceles, impuestos, etc.). Pero esto no basta. Además debe existir un entorno microeconómico que incentive los aumentos de productividad por parte de las firmas, lo que requiere de: (i) apertura comercial y financiera; (ii) un sistema financiero sólido y bien desarrollado; (iii) flexibilidad laboral; (iv) una estructura no distorsionada de impuestos y subsidios; y (v) una regulación apropiada de mercados donde existen fallas (ej. monopolios, externalidades, etc.). Junto con un entorno macro estable y un entorno micro que provea los incentivos para lograr aumentos de productividad, para aumentar su competitividad los países requieren de una institucionalidad moderna y robusta que haga cumplir las leyes, proteja los derechos de propiedad y donde existan bajos niveles de corrupción. Finalmente, para promover la innovación tecnológica se requiere de (i) incentivos adecuados a la innovación y adopción de nuevas tecnologías; (ii) alta calidad de la educación; (iii) una infraestructura apropiada, e (iv) investigación a nivel de empresas (lazos fuertes entre empresas y universidades u otros centros de investigación). En definitiva, para aumentar su competitividad los países requieren avanzar implementando reformas que afectan a un conjunto de áreas interrelacionadas, no existiendo una política única que pueda crear competitividad, pero donde los resultados dependen de cada país (no se trata de una competencia entre países). Fuente: TEXTO EXTRAIDO de la Presentación efectuado por don Vittorio Corbo, Presidente del Banco Central de Chile, en Desayuno organizado por la Corporación Nacional de Exportadores.- 27 de noviembre de 2003

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El programa económico y la ideología política
Apuntes Y MonografiasporAnónimoFecha desconocida

¿Qué relación existe entre ambos conceptos? ¿Pueden ser contrapuestos? ¿Por qué se da algunas veces una cierta paradoja entre el discurso político y el plan económico? Estas son algunas preguntas que se pueden hacer. Contestar que no existe relación, con rotundidad, es aparte de una falsedad histórica, una muestra de desprecio hacia la clase política en su conjunto, a la que se acusaría de carecer de convicciones profundas o adecuarlas, sin más, a los vientos que corren. Afirmar que sí, sin matices, no es creíble de acuerdo con las experiencias más recientes en diversidad de países y, entre ellos, el nuestro. Posiblemente lo que está sucediendo en las últimas décadas es que frente a diferencias ideológicas amplias en otros campos hay una coincidencia creciente en los rasgos básicos de los programas económicos que defienden (o terminan aplicando) los distintos partidos que gobiernan, más a la izquierda o a la derecha, en los países de nuestro entorno más cercano. La globalización, la competencia creciente entre países, la vigilancia de los mercados financieros internacionales y el dinamismo de las acciones tanto económicas como políticas del sector privado como el público, motoriza la conciencia de los dirigentes políticos en un patrón de comportamiento estándar frente a fenómenos similares. Como lo dice el Premio Nóbel de Economía Robert Solow: “El pensamiento único es la teorización de una realidad básicamente, pero no únicamente, económica, fundamentada en la movilidad financiera que se ha denominado “mundialización” y la unanimidad de respuestas que provoca..” Esta teoría merece realmente el nombre que se le ha dado, porque, primero, parece tener una aceptación tácita o explícita universal, no tanto porque se considere buena, sino porque pese a las protestas que suscita, nadie hasta ahora ha sido capaz de construir otra teoría que la rebata. La consecuencia es que, hoy las normas impuestas por esta teoría son aceptadas como únicas válidas tanto por las organizaciones internacionales como por los gobiernos. La mundialización ha sustituido a la confrontación este-oeste y el pensamiento único ha significado la victoria ideológica del capitalismo en cuanto que sistema económico y social. Pero veamos todo este proceso dentro de una perspectiva histórica más amplia. Por tratarse de una especie en peligro de extinción, vamos a dejar aparte las economías comunistas o de planificación centralizada. Con contadas excepciones, por tanto, pero también con muchos matices, nos referimos a las economías calificadas genéricamente como «capitalistas» según un término acuñado en el siglo XIX, fruto de la Revolución Industrial y del predominio del capital como factor de producción. “Recuérdese que el capitalismo posee dos componentes principales: la propiedad privada de la tierra agrícola y urbana, de las minas y de las fábricas, lo cual es típico que produzca a sus propietarios privados rentas, intereses y beneficios de la renta nacional distribuida en forma muy desigual. Y el sistema de mercado descentralizado, la red nacional de transacciones de compra y venta: parte de esta red comercial está constituida por la multitud de empresas autónomas, todas y cada una de ellas dotadas de capacidad de decisión acerca de su producción, inversión e innovaciones de acuerdo con las expectativas de precios y beneficios. Pero calificar de capitalista a un sistema económico ayuda relativamente poco a definir su funcionamiento, dada la amplia variedad de matices que admite. Históricamente, es muy diferente el capitalismo inicial de la Inglaterra del siglo XIX (a veces denominado “capitalismo manchesteriano”) del capitalismo del Estado de Bienestar que nace tras la crisis del 29. Por el nivel de desarrollo alcanzado, es bien distinto hoy día el capitalismo de los países de reciente industrialización (p.ej. Corea), el de los países en vías de desarrollo (p.ej. Perú) y el de los países industrializados (todos los de la OCDE). Refiriéndonos ya, en exclusiva, a los países industrializados, los distintos partidos políticos en diferentes países y épocas históricas, presentan opciones económicas alternativas cuya línea argumental básica está en la mayor o menor intervención del Estado, con múltiples variantes, distorsiones y matices. En un extremo estaría la doctrina económica liberal a ultranza, conocida por su expresión francesa “laissez-faire”. En el otro, el socialismo beligerante que trataría de aumentar permanentemente el peso económico del Estado, transfiriéndole nuevas funciones y nacionalizando empresas o sectores económicos completos. La creencia en el laissez-faire era como la fe en la castidad prematrimonial, una convicción acerca de lo que debería ser, más que un conocimiento efectivo de lo que en realidad unos hombres hacen a otros en la vida cotidiana. Los economistas proporcionaron la lógica subyacente para la castidad gubernamental, para la continencia de sus intervenciones y gastos en el mercado. Pero ya no podemos pedir que la mano invisible haga nuestro sucio trabajo por nosotros. Lo que ahora se esperaba del Estado era una actividad positiva y continua: una especie de ingeniería social y económica. El Siglo XX ha sustituido la doctrina de la armonía natural de los intereses por el culto del fuerte Estado intervencionista. En el momento actual, es difícil encontrar en cualquier país un ejemplar “puro” de liberal a ultranza o de socialista beligerante. En todos los países que siguieron a Gran Bretaña al crear la nueva sociedad capitalista industrial de fábricas, mercados y ciudades masivas se han registrado las mismas intervenciones gubernamentales y los nuevos servicios sociales, defendidos por personas y gobiernos de muy diferente ideología política.. A su vez, los socialistas democráticos han tenido que abandonar la idea de la nacionalización de la industria como medida principal para crear un socialismo en las democracias parlamentarias. Una vez eliminados, prácticamente, los extremos del binomio liberalismo/socialismo, caben múltiples combinados, algunos con sorprendentes mezclas de sabores. Porque entre liberalismo progresista y socialismo democrático, las divergencias son principalmente cuantitativas (talla del sector público, volumen de las transferencias de renta), aunque el primero mire al individuo respetando la sociedad y el segundo a la sociedad respetando al individuo; aunque el primero tenga como extremismo el lassez-faire y el segundo la autogestión y la supresión de la propiedad privada. Conviven y se alternan en la orientación de las sociedades industriales avanzadas, se sitúan dentro del paradigma científico interaccionista, analizan la sociedad como un conjunto de fuerzas libres en interacción, movidas por intereses individuales, con un Estado democráticamente representativo encargado de corregir los efectos negativos para el conjunto social de la acción de esas fuerzas. En este movimiento de las ideas que algunos ven como tendencial y otro más bien como pendular, lo cierto es que el predominio de las últimas décadas va hacia todo lo que significa libertad económica frente a intervensionismo estatal. Eso sí, con su propio éxito están presentes las críticas; unas, desde posiciones ideológicas opuestas, y otras, desde dentro, tratando de mantener reformando. No puede terminarse este rápido repaso de posiciones ideológicas de base sin mencionar algunas ideas de futuro. Para algunos pensadores, se ha llegado al fin de la historia con la «victoria terminal del liberalismo» (Francis Fukuyama). Para otros, el futuro está más en una confrontación de civilizaciones y culturas que en el debate ideológico liberalismo/socialismo (Samuel Huntington). Incluso hay quien piensa que el debate de la estrategia fundamental de la transformación social se ha reabierto ahora entre los movimientos antisistema: verdes, feministas y otras “minorías” en los países occidentales; organizaciones extra-partido en los antiguos países del bloque de economías planificadas; movimientos de liberación nacional, movimientos indigenistas y religiosos en el tercer mundo (Immanuel Wallerstein). Al menos con una perspectiva histórica amplia nos cabe la duda de que las ideas hoy día predominante vengan a mantener su liderazgo. Algunos ya lo niegan de forma categórica: “El siglo XXI no será el siglo de la vuelta al liberalismo; es el nuestro el que conocerá en sus últimos años las grandes borrascas finales de la tormenta liberal. El siglo XXI será posliberal, quizá incluso antiliberal, igual que, tras el siglo XIX victoriano, la primera mitad del siglo XX asistió al ascenso de ideologías, movimientos sociales y políticas económicas cada vez más radicalmente antiliberales. Pero sean razones de sensibilidad u oportunismo político, las que llevan a los partidos a transformar sus mensajes políticos en cuanto a temas económicos, parece razonable, para un buen funcionamiento democrático, que los electores puedan interpretar y juzgar los programas o medidas propuestas. Es preciso: • Evitar que las propuestas se limiten a definir objetivos instrumentales de carácter tecnocrático, en lugar de abordar los objetivos últimos (p.ej. la tasa de variación de la M3 en lugar de la generación de empleo). • Exigir que se definan objetivos claros, fechados y consensuados, cuyo cumplimiento pueda ser posteriormente verificado. • Propiciar el debate social con planteamientos y valoraciones alternativas, no sólo de los partidos políticos, sino de la más amplia variedad de instituciones. Fuente: Texto extraido de www.econolandia.es

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Las causas de la inflación actual de la Argentina
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/5/2008

Pareciera que en toda economía subdesarrollada luego de varios años de consecutivo crecimiento, nace el fenómeno inflacionario. ¿Es esto la norma general? ¿O más bien son excepciones a la regla? ¿Está sucediendo esto actualmente en la Argentina? ¿Cuáles son las responsabilidades del Gobierno?Siguiendo las estadísticas del INDEC, existe una baja inflación anual, pero en fin acumulativa (desde el año 2001 hasta la actualidad hubo un aumento del 109% de los precios, siguiendo como indicador el IPC). La percepción y la realidad cotidiana, señala que la inflación es mucho mayor. Esto no lo digo yo, sino que se puede percibir diariamente en las noticias de constantes aumentos de los diversos bienes y servicios, como ejemplos: transporte, alimentos (verduras, frutas, lácteos, panificados), prepagas, expensas, artículos de limpieza, escolares, seguros. También, el aumento considerable de los impuestos en muchas ciudades. Los municipios alegan aumento de costos de insumos. Existen incrementos que llegan hasta el 200% en algunos. No por eso también, es considerable el incremento de salarios de diversas ramas, que siempre se trasladan a precios (el empresario casi nunca prefiere disminuir su rentabilidad). ¿A que se debe todo esto? 1) Cuestiones de expansión de la demanda agregada, con una oferta llegando al pleno empleo. La falta de inversiones en años anteriores está generando sus consecuencias. La capacidad ociosa que dejó la crisis del año 2002 se acabó. 2) Políticas Fiscales. El aumento del Gasto Público a mediados del año pasado por motivos electorales y la no desaceleración actual del mismo, es uno de los motivos fundamentales. 3) Política Monetaria. La expansión de la base monetaria a partir de la emisión de pesos por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para comprar dólares (con la consecuente acumulación de reservas) con el fin de mantener la política implementada desde hace varios años de un tipo de cambio nominal alto (competitivo) respecto al dólar. Aunque luego el BCRA efectúa políticas de esterilización mediante la colocación de títulos NOBACs y LEBACs (con el agravante del incremento del costo financiero y de los pasivos del BCRA), pareciera que no son suficientes para reducir la base monetaria, y por consiguiente, la oferta monetaria. 4) Política Cambiaria. A partir de la crisis de EEUU con la posible entrada a una recesión económica, el dólar sigue en su camino de depreciación. Nuestra política cambiaria sigue siendo tener un tipo de cambio Fijo de U$S 1 = 3.13-3.16(antes en la convertibilidad era de U$S1=$1). Nuestro sistema aunque sea flexible en los papeles, no lo es en realidad porque el BCRA interviene en el Mercado de Cambios, por lo que es un sistema de flotación sucia, con un claro objetivo: mantener el valor en la franja de los tres pesos. Es momento de dejar apreciar el peso. No se puede mantener una competitividad únicamente por tipo de cambio nominal por tanto tiempo. Esta política cambiaria genera inflación. Y tiene que quedar claro. El tipo de cambio real sigue en descenso, es decir, sigue apreciándose, por el aumento de los precios internos, por lo que desconozco hasta cuanto será ventajosa esta política para las exportaciones en los próximos años. 5) Control de Precios (O política de Rentas): El control de la rentabilidad, de los precios, de salarios, a cada uno de los sectores económicos nunca fueron eficaces en el mediano plazo. Los mismos se iniciaron en el año 2004. Estamos actualmente en el año 2008, y vemos que los posibles beneficios a corto plazo, se están extinguiendo. Desestimula la inversión, crea escasez y mercado negro, distorsiona los precios relativos, interfiere en las decisiones privadas de los empresarios. Es imposible en el siglo XXI tener la idea de poder llevar a cabo un sistema de planificación colectiva. Podrán decir que exagero, y puede ser que sí, pero para los empresarios, el entrometerse en sus decisiones de producción, venta, precios, rentabilidad, costos y salarios, puede ser muy grave. No considero que los empresarios tengan una seria responsabilidad social, pero existen otras herramientas que se pueden utilizar y conducir a la economía a la eficiencia y a la mejor distribución del ingreso. El acuerdo o el control de precios simplemente no son útiles. 6) Aumento del Consumo. Mediante aumentos de la base imponible del Impuesto a las Ganancias y la recuperación de los salarios, existe un impulso fuerte al consumo, que estimula la demanda agregada y por consiguiente, los precios. Esto no sería grave siempre que exista una política de inversiones productivas que pueda acompañar dicho crecimiento de la demanda. 7) Cultural-Sociológica: Es muy preocupante históricamente la influencia que ejerce la sociología en materia inflacionaria particularmente en nuestro país. El empresario nunca resignará ganancias y el trabajador no se preocupará por aumentar su productividad. Esto es lo que genera la espiral salarios-precios. El trabajador exige aumentos constantes de salarios (en muchas ocasiones justos, pero en otras no correspondientes a la productividad); el empresario alega que siempre los incrementos de salarios representan aumentos en los costos no correspondidos con los ingresos que podría generar el aumento de la producción resultante por el trabajador mejor pago, en pocas palabras, salarios no correspondidos con la productividad. Y es por esta razón, que todo incremento salarial es transferido al consumidor (el mismo trabajador) vía precios. El resultado, un salario constante en términos reales (o a veces, menor), por lo que motiva que los gremios vuelvan a iniciar reclamos salariales, generando esto una rueda muy peligrosa de parar. Un círculo vicioso de terribles consecuencias económicas. Además, las expectativas juegan un fuerte rol en la determinación de la inflación. La teoría de la profecía autocumplida se cumple generalmente en nuestra sociedad argentina. Hay inflación hoy, todos pensamos que la inflación esperada será mayor el próximo mes, se suben los precios, se ajustan contratos, se aumentan salarios, y, luego, cuando llega el mes esperado la inflación real de dicho mes hubiese sido menor a la que se esperaba, pero, como los precios son rígidos a la baja, la inflación resultante termina siendo más alta a la que hubiese existido, y así sucesivamente. Otrosí sin estadísticas oficiales serias o confiables, imagínese cuanto más grande es la influencia. 8) El incremento de las exportaciones de bienes y servicios, particularmente del turismo (en menor medida) y de las asimetrías de precios y tipo de cambio respecto a ciudades fronterizas, también genera inflación; particularmente porque está mal visto que los empresarios en algunas ramas o sectores económicos, realicen discriminación de precios. Yo no hago un juicio de valor negativo respecto a la integración, porque en otros tiempos era al revés la cuestión. Solamente señalo que el incremento de la demanda agregada, sea vía aumento del consumo, del gasto público, o de las exportaciones, con una oferta agregada rígida, generará una tensión alcista en los precios. 9) La participación de insumos importados en las industrias argentinas también debe considerarse, pues, es ante aumentos de la Demanda Agregada interna o nacional, el posterior aumento de la demanda de insumos por parte de las empresas, con el actual tipo de cambio de dólar caro, incrementa el costo y, por ende, se traslada vía precios. 10) La inflación de costos. Estos se incrementaron por el aumento del petróleo y de los commodities y, de los salarios no acompañado con aumentos de la productividad. En mi opinión el crecimiento económico puede ir acompañado con una leve inflacion anual (no mayor al 5-6%), pero cuando sobrepasa ese nivel (actualmente ronda el 23%) comienza a ser un grave problema con las consecuencias que ya todos conocemos INFLACION PARA CHICOS (DEL BANCO CENTRAL DE CHILE) Este video preveía el fenomeno inflacionario

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¿De que se trata la economia laboral?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/9/2008

En este post voy a intentar explicar de que se trata la economia laboral, y lo ,más importante, el cómo generar trabajo por parte del gobierno. Desde la perspectiva clásica, el desempleo es generado por el exceso de oferta de trabajadores con la consiguiente escasez de demanda laboral por parte de los empresarios. La solución propuesta por dicho modelo clásico es la absoluta flexibilidad de salarios y precios, con el objetivo de asegurar que el salario real actúe como variable de ajuste. Todo esto se enmarca bajo un paraguas de supuestos y premisas, poco realistas, como ser: a) La empresa opera en un mercado de competencia perfecta; b) El único factor de producción que varía a corto plazo es el trabajo; c) El único objetivo de las empresas es la maximización de beneficios; d) El único incentivo a trabajar es el salario real; e) La cantidad de empleo elegida por los empresarios es la que iguala el producto marginal del trabajo y el salario real. Desde la perspectiva keynesiana, la causa del desempleo es la escasa demanda agregada y, por lo tanto, el desempleo es involuntario, pues no lo desean ni los trabajadores ni las empresas; y para aumentar la demanda efectiva para que se reduzca el desempleo involuntario, la política fiscal es la más efectiva. Mediante una combinación conjunta de ambas teorías, podemos decir que lo importante es la reducción del costo del factor trabajo para la empresa, en términos reales. Un crecimiento en la productividad laboral, implicaría reducciones en los costos que afectarían favorablemente a la demanda de empleo y a la tasa de inflación. Es decir, al aumentar la demanda agregada, aumentaria la formación bruta de capital, la productividad y la tasa de demanda de empleo. En el desempleo keynesiano, existe un exceso de oferta en el mercado de trabajo al encontrar una demanda insuficiente por parte de las empresas. Las empresas están racionadas en el mercado de bienes. En el desempleo clásico, existe un exceso de oferta en el mercado de trabajo y un exceso de demanda en el mercado de bienes. Hay desempleo y una presión al alza de los precios. Estos dos enfoques considerados no explican totalmente las causas que genera el desempleo. Por lo tanto, hay que considerar que existe en la realidad un paro voluntario y otro, involuntario. El primero, explicado por la “teoría de búsquedas”, que establece que habrá “paro friccional” siempre que haya trabajadores optimizadores que traten de alcanzar oportunidades salariales lo más altas posibles, sujetos a la restricción que supone la existencia de costos de búsqueda. El segundo, que trata de responder el por qué la competencia entre desempleados no provoca una reducción del salario real suficiente para eliminar el desempleo. Para ello, se propone dos respuestas: a) La teoría de los contratos implícitos y salarios de eficiencia; y b) Los modelos insider-outsider. La teoría de los contratos implícitos establece que en toda empresa existe una serie de pactos o acuerdos no contractuales entre trabajadores y empresarios que abarcan aspectos no contenidos en los contratos explícitos. Las hipótesis teóricas son: 1) Los salarios provocan mayor lealtad y dedicación del trabajador; 2) Mayores salarios significan mayor costo de oportunidad al hecho de ser despedido por bajo rendimiento, 3) La empresa con el objetivo de competir por los mejores trabajos disponibles están dispuestos a pagar una prima salarial por encima de la mejor alternativa existente en el resto de ellos. Los modelos insider-outsider establece que hay rigideces salariales en el poder monopólico o excesivo poder de negociación que, en las negociaciones salariales, tienen los trabajadores empleados con respecto a los desempleados. Los empleados (insider) se preocupan por su propio bienestar, pero no por el de los trabajadores desempleados (outsider). Si hay una perturbación contractiva que genera desempleo, el tamaño de los insider se reduce, pero, aquellos que aún permanecen como insider no tienen incentivo para reducir sus salarios. Para la implementación de cualquier política de empleo, hay que considerar que: 1) La demanda de trabajo cambia o se desplaza frecuentemente; 2) La oferta de trabajo es heterogénea; 3) La información en el mercado de trabajo es insuficiente e inadecuada; 4) El desempleo es una situación normal; 5) La movilidad de la mano de obra es limitada. La demanda de trabajo depende: 1) de los niveles actuales y futuros de demanda en el mercado de bienes que utilizan este factor; 2) de los niveles de beneficios de la empresa; 3) del precio del “trabajo” en relación con otros factores, 4) de los cambios en tecnología y procesos productivos. La oferta de trabajo depende de: 1) La población total; 2) La distribución por sexo y edad; 3) El marco legal y social del país o provincia en cuestión; 4) La eficiencia de la fuerza de trabajo (educación y grado de calificación) Hay que tomar en cuenta además que: a) El salario no sólo es el precio de la mercancía trabajo que actúa como variable de ajuste entre oferta y demanda; sino también es una variable que tiene una dimensión social (dignidad, aspiraciones sociales, estatus,etc); b) Lo que se intercambia es la disponibilidad de trabajo. La conversión del trabajo potencial en efectivo está mediatizado por la relación social empleador-empleado. c) Es conveniente que la relación laboral sea una relación duradera. Es insostenible para el empresario modificar habitualmente la composición de su planilla.d) El mercado de trabajo es un mercado institucionalizado en la que los agentes no actúan individualmente sino concertada. Los salarios son el resultado de un proceso negociador sobre las rentas empresariales y dependerán de cual sea el poder negociador sobre las rentas empresariales y dependerán de cual sea el poder negociador de los trabajadores y los empresarios; e) La relación laboral es una relación desigual. El trabajo para los asalariados es el único medio de supervivencia. f) Hay problemas de información que causa desacoplamientos importantes entre los puestos de trabajos vacantes y las personas que buscan empleo. También es necesario determinar a qué tipo de desempleo nos estamos refiriendo, antes de atacarlo con una política de empleo agresiva. Existe: 1) Desempleo friccional: es el período necesario para emparejar empleos y trabajadores en un mercado donde existen fricciones con respecto a tiempo, movilidad e información. Una de las maneras de combatirlo, consiste con la creación de intermediarios, como ser las agencias de empleo. Es conveniente que sean de origen privado y público. 2) Desempleo estacional: es aquel que se da por ciclos de de tiempos regulares en los mercados, principalmente agrícolas y principalmente en productos y servicios que tienen como principal variable de producción, el tiempo. 3) Desempleo depresivo: Es aquel que se origina en las grandes recesiones y depresiones del ciclo económico. 4) Desempleo estructural: es aquel que se origina por cambios tecnológicos y económicos. Se da por la falta de educación y capacitación necesaria por parte de la población, además por la carencia de adaptabilidad a los nuevos tiempos donde sienta las bases de los mismos la economía del conocimiento y la información. 5) El desempleo cíclico: aquel que se origina por la carencia de mano de obra disponible para ciertos sectores económicos que pasan por momentos de crecimiento. Este tipo de desempleo depende de la duración y del ciclo de vida del negocio y del sector, siempre hablando en términos de crecimiento económico e importancia y peso en el PBI o PBG. Entonces, ¿Cuál es el contenido de toda política de empleo?: Entre las medidas de política activa, podemos incluir: 1) Mejorar la información de los agentes; 2) Luchar contra las discriminaciones en el empleo; 3) Facilitar la movilidad de los trabajadores; 4) Crear nueva clase de empleos; 5)Transformar determinadas medidas de protección en nuevos resortes para la creación de puestos de trabajo; 6)Reforzamiento de los servicios públicos de empleo(mejorar la información sobre las ofertas y la demanda de empleo; notificación previa de las variaciones de empleo; cooperación entre empresarios y sindicatos con la finalidad de desarrollar la planificación de la mano de obra en las empresas); 7) Promoción de la movilidad profesional por la educación y formación permanentes; 8) Disposiciones temporales para los jóvenes que pasan de la escuela al trabajo; 9) Ayudas a la movilidad geográfica; 10) Mejor acceso de los trabajadores de más edad a una formación adecuada; 11) Mayor transparencia y conocimiento del mercado laboral; 12) Estimular la demanda de bienes y servicios a ciertos sectores a través de facilidades financieras a los mismos o mediante aumento selectivo de los gastos públicos; 13) Subvencionar o primar las inversiones en sectores muy intensivos en mano de obra; 14) Subvencionar directamente el aumento o mantenimiento de empleo en las empresas privadas o en los servicios públicos; 15) Utilizar política de rentas centrada en el empleo siempre que: a) la principal limitación que pesa sobre las medidas encaminadas a estimular la demanda y el empleo radica en la persistencia de la inflación; b) El nivel de salarios reales es el principal factor de apoyo al empleo.19) Hacer una exhaustiva revisión de las modificaciones en los elementos institucionales y normativos del mercado de trabajo, como ser: estructura de la negociación colectiva, salario mínimo, indiciación salarial, legislación sobre empleo, legislación sobre desempleo y despido y la incidencia sindical. Cabe decir que la política de empleo debe ir acompañada y complementada por otras (fiscal, monetaria, cambiaria, comercial, externa, inflacionaria, de rentas, crediticias, distributivas, de crecimiento, sectorial) que conformen una política integral, con el fin de lograr la armonía y la racionalidad necesaria dentro del caos y el permanente estado de crisis que gobierna las leyes dinámicas de la economía.

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La Política de rentas. Principales conceptos. El control de
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/5/2008

Con el objeto de combatir la inflación y continuar con la política económica iniciada con el ministro de economía Roberto Lavagna( y que continuó con los sucesores ministros), caracterizada por un tipo de cambio alto y sumamente devaluado (si no fuera por la intervención del Banco Central en el mercado cambiario actualmente, el dólar estaría alrededor de los $2.30 ); superávits gemelos (en las cuentas públicas y en la balanza comercial) y la persistente acumulación de reservas por parte del Banco Central; el gobierno nacional comenzó con una política de control de precios destinadas a las principales empresas que conforman los principales rubros que afectan el IPC. Es por ese motivo que en este artículo intentaré analizar, de acuerdo a la teoría económica, en qué consiste la política de rentas, particularmente el control de precios, y su eficacia en la lucha contra la inflación. Cabe destacar que muchos economistas tratan el tema desde el punto de vista específico del control de precios. En este artículo intentaré explicar que en realidad, la herramienta que el gobierno utiliza para intentar controlar la inflación es la llamada política de rentas (que incluye al control de precios). La política de rentas constituye aún sin duda, un instrumento de suficiente importancia y significación de entre los que hoy puede disponerse en el campo concreto de la política económica coyuntural. En torno a este instrumento gira una interminable polémica que trata de dilucidar sobre su conveniencia y operatividad, resultando realmente difícil ser concluyente en cualquiera de las direcciones apuntadas. Hay tres puntos que forman el eje de la discusión: a) La postura que se adopte respecto al mayor o menor grado de intervencionismo en la economía o, lo que es lo mismo, sobre la tan debatida cuestión de “reglas o automatismo” versus “discrecionalidad”. b) La importancia de los resultados que puedan conseguirse con una política de rentas, es decir, su efectividad real. c) El grado de insuficiencia de los restantes instrumentos de la política económica coyuntural (si nos atenemos a una concepción de la política de rentas como instrumento de estabilización) o de todos los instrumentos de la política económica, si interpretamos la política de rentas en su sentido más amplio; más concretamente, el grado o la medida en que la política monetaria y la política fiscal pueden ser suficientes para combatir los desequilibrios económicos. En un intento de definir lo que se entiende por política de rentas, se puede decir que es el propósito o perspectivas de las autoridades respecto al tipo de evolución de las rentas que sería consistente con sus objetivos económicos y, en particular, con la estabilidad de los precios. El objetivo más claro de la política de rentas es el logro de la estabilidad de precios ,es decir, deprimir las expectativas inflacionarias y reducir la reacción de los ritmos de aumento de los salarios nominales y de los precios ante las tensiones alcistas de las variables que la determinan, siendo la responsabilidad de las autoridades en este ámbito fijar los objetivos cuantitativos a alcanzar, establecer las normas o limitaciones que se aplicarán en los aumentos salariales dentro del sector público y las que sería deseable que se siguiesen en el sector privado, y promover acuerdos que fijen las tasas máximas de aumentos de los precios, de los salarios, y de otras rentas y el control de su cumplimiento. Tradicionalmente, en efecto, la política de rentas tiene por objetivo evitar que la fijación de los salarios sea una fuente de inflación y no comprometa en cascada los objetivos de la política económica, al tiempo que se ocupa también de la distribución de la renta entre beneficios y salarios, tratando de relacionar de forma coherente la distribución personal y la funcional de la renta. En algunas ocasiones aunque la política de rentas no se plantee como objetivo conseguir una mejora en la distribución de la renta o evitar un empeoramiento en la existente, no cabe duda de que esta difícilmente va a dejar de verse afectada por ella, en la medida en que las disposiciones sobre la evolución de los salarios, las demás rentas y los precios que supone su aplicación van a incidir sobre la tasa de inflación en el país y van a hacerlo también, en mayor o menor medida, sobre los distintos tipos de rentas percibidas por las diversas categorías de agentes económicos(salarios, dividendos,alquileres,intereses, etc.) que puedan ver, por consiguiente, alterada su participación relativa en el total de la renta nacional. Existen distintos tipos de políticas de rentas: la política de rentas “voluntarias”(el Gobierno busca una cooperación entre sindicatos y empresarios para limitar los aumentos de los salarios y de los precios) ; la políticas de rentas “impuesta”(El gobierno hace uso de las leyes o normas administrativas con el fin de establecer reglas de obligado cumplimiento que se refieren a las variaciones de precios y salarios) y el “contrato social”(supone un acuerdo entre los sindicatos y el Gobierno por el que los primeros aceptan moderar sus reivindicaciones salariales con arreglos a determinadas pautas y directrices, mientras que el Gobierno como contrapartida promete determinadas mejoras de política social e industrial, tales como pensiones más altas, un sistema fiscal más progresivo, sensibles avances en el equipamiento e infraestructuras sociales, etc.). Respecto a la duración de las políticas de rentas, no hay reglas establecidas sobre este punto pero puede afirmarse en general que la duración está en relación inversa a la intensidad y el rigor del tipo de política de rentas establecido. Antes de hablar de la eficacia de la política de rentas mencionaremos las ventajas y las desventajas del control de precios específicamente. Las posibles ventajas son: 1) Sirve como contrapartida lógica para convencer a los sindicatos de que acepten moderar sus peticiones de incremento salarial; 2) Evita o limita los aumentos de precios no justificados, como en el caso de los monopolios; 3) Dificulta las estrategias de las empresas que aumentan excesivamente salarios, proyectando ese incremento de sus costes laborales a los precios de sus productos; 4) Alivia las expectativas inflacionarias; 5) Es una herramienta que en el muy corto plazo suele dar resultados. Las desventajas o problemas de los controles de precios son las siguientes: 1) Es una herramienta de la política de rentas que ataca solamente las consecuencias de la inflación y no las causas de la misma. 2) Es muy fácil y poco costoso entrar en dichos controles, pero de muy difícil y onerosa salida. 3) Son efectivos solamente en el corto plazo; no así ni el mediano y largo plazo. Deben ser temporales y mientras dichos controles son llevados a cabo, se deben tomar las políticas económicas tradicionales necesarias para la estabilización de los precios, como ser: el aliento a la inversión privada mediante el otorgamiento de subsidios o condiciones crediticias favorables; política monetaria restrictiva y no aumento del gasto público; y las transformaciones necesarias en las políticas comerciales y cambiarias. 4) Distorsionan los precios relativos de los bienes y servicios del mercado, generando asignaciones ineficientes y costos sociales innecesarios. El precio deja de actuar como señal de la escasez o la abundancia de los bienes y servicios. 5) Se hace difícil la vigilancia y el control de los precios por parte del Gobierno. 6) Desalienta la inversión en las empresas privadas y aumenta la posibilidad de la aparición de la llamada “inflación encubierta”, es decir, disminución de la calidad de los productos y servicios. ¿Es eficaz la política de rentas? Lo más difícil de la política de rentas es el pronunciamiento sobre su eficacia y operatividad. Para que una política de rentas sea eficaz, la doctrina económica más antigua establece que se deben cumplir las siguientes condiciones: a) Debe existir un clima de expansión económica b) El gobierno debe confiar plenamente en la política y creer en su eficacia. c) El gobierno no debe permitir que los precios avancen más rápidamente que las rentas, cayendo de este modo los niveles de vida, lo que destruiría las actividades de cooperación. d) La política de rentas ha de resultar equitativa para todos los sectores de la comunidad y no ha de apartarse demasiado radicalmente de las políticas de salarios normalmente existentes en el país. Desde una perspectiva más actualizada podemos señalar que con el fin de asegurar un cierto éxito para la política de rentas, se deberían observar los siguientes principios: 1) Su aplicación debe incluir una amplia gama de rentas. El gobierno no cumple con este requisito puesto que vigila de cerca solamente aquellos rubros que inciden con mayor peso en el índice publicado por el INDEC. 2) Aunque suele estar basada en decisiones políticas, la política de rentas debe implicar una colaboración amplia entre las autoridades y las organizaciones que tienen que compartir la responsabilidad de su aplicación. En este punto considero que el gobierno está dando sus primeros pasos en una instrumentación más eficaz y operativa. 3) Los objetivos perseguidos con ella deben ser realistas. 4) Aunque el objetivo fundamental de la política de rentas es el control de los precios, también debe preocuparse de la distribución de la renta. En este ítem, creo que el gobierno sí se interesa por la distribución de los ingresos, ya que con su accionar hace que los bienes y servicios que conforman la canasta familiar de las clases más bajas sean relativamente menos costosos en comparación con los de las clases media y alta. 5) El resto de la política económica y la política de control de la demanda, especialmente, han de perseguir los mismos objetivos. Es aquí donde el gobierno comete un serio error, ya que sigue estimulando la demanda vía incrementos en el gasto público. Para analizar a posteriori la eficacia de la política de rentas habría que comparar los resultados efectivamente obtenidos con lo que habría sucedido en ausencia de la misma, lo cual presenta no pocas dificultades. Analizando las expectativas inflacionarias que existían durante los últimos meses de la gestión de Lavagna a cargo de la cartera económica, cabe decir que actualmente, dicha tendencia se debilitó. Para concluir cabe decir que en toda política antiinflacionaria es preciso considerar todos los restantes factores y variables que inciden en el proceso inflacionista. La inflación importada a través del aumento de los precios de las materias primas, la protección excesiva mediante el mecanismo de aranceles elevados o de precios umbrales y de garantía, las fuerzas de mercado de tipo monopolístico, el encarecimiento del factor capital debido a la insuficiencia y a las tensiones del mercado financiero, los aumentos de los precios provocados por las rigideces de las estructuras comerciales y cambiarias, el impacto inflacionista o la incapacidad estabilizadora de un sistema fiscal regresivo; las políticas monetarias expansionistas; los aumentos desmedidos del gasto público; los aumentos de costos empujados por los aumentos salariales por encima de la productividad; el tipo de cambio devaluado que no mejora a largo plazo la balanza de pagos ya que por el propio arbitraje internacional de precios, hace que el incremento provocado por la medida devaluatoria en los precios en moneda nacional de los productos importados sea compensado por un aumento de igual cuantía de los precios internos; todos y cada uno de ellos constituyen con frecuencia, elementos esenciales y determinantes del proceso inflacionista. Por ello resulta extremadamente arriesgado pretender valorar los resultados de la política de rentas ignorando el peso específico de estos componentes de la inflación, y por ello, resultaría absurdo tratar de luchar contra ella en solitario y sin ayuda de los demás instrumentos de la política económica a nuestro alcance. El empleo de la política de rentas, junto con la monetaria y la fiscal, coadyuva al repartir las responsabilidades a hacer menos difícil y complejo el problema de alcanzar simultáneamente los diferentes objetivos de la política económica coyuntural. Espero que le haya interesado mi humilde aporte de un tema que he estudiado por mucho tiempo. La biliografía del tema es extensa. En posteriores posts voy a mencionar algunos links relacionados.

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Teoría económica de un modelo insostenible
InfoporAnónimoFecha desconocida

El modelo económico actual es insostenible desde cualquier punto de vista. ¿Por qué insistir tanto con la política de dólar alto? ¿Hacia donde vamos? ¿Caeremos en una nueva crisis? ¿Son sólo los economistas “neoliberales” los que profetizan la futura recesión? Soy consciente que lo que afirmo les disgusta al Gobierno Nacional, como asimismo a los sectores beneficiados por dicha política; pero a la vez, no puedo negar de mis conocimientos y mis ideas, mostrando mi parecer, siempre con un tono de respeto y con argumentos técnicos. ¿Por qué el insistir con una política de cambio nominal alto, y por consiguiente, un dólar caro? Recuerdo cuando en los primeros meses del año 2004, el entonces presidente del Banco Central, Prat Gay, mostraba su inconformismo de llevar adelante un tipo de cambio alto y el no implementar “metas de inflación” (en ese entonces, el Presidente Kirchner, mencionaba la posibilidad de seguir como política económica en el futuro un dólar a $3), inconformismo que lo llevó a ser desplazado (formalmente presentó su renuncia) en su cargo posteriormente. ¿En cuánto acertaba o se equivocaba en su pronóstico el ex presidente de la autoridad monetaria? Para responder esto, primero hay que preguntarse: ¿Qué ventajas tiene el dólar caro? El contar con un dólar caro significa que su precio va a estar por encima del nivel de equilibrio de mercado. Es decir, en el valor donde la oferta y demanda de dólares se igualan. Dicho en otras palabras, algún agente económico tiene que aumentar la demanda de dólares para sostener su precio por encima del de mercado. Ese sujeto económico es el Estado. ¿Con qué recursos comprará el Estado los dólares necesarios para sostener el tipo de cambio en el nivel deseado? Una alternativa es el superávit fiscal. En ese caso, el Estado tendría que tener un superávit similar al excedente de oferta de dólares que hay en el mercado. Los oferentes de dólares suelen ser los exportadores, especuladores y los que ingresan capitales. Los demandantes suelen ser los importadores, los especuladores y los que retiran capitales. El principal beneficio de contar con un tipo de cambio alto es tener exportaciones altas e importaciones deprimidas. Es decir, un saldo de balanza comercial positivo. El superávit fiscal debe ser equivalente al saldo de balance comercial, puesto que cuanto mayor sea el superávit de comercio exterior, más esfuerzo fiscal será necesario realizar (comprar dólares) Esto trae aparejado que se deba seguir adelante un gasto público muy bajo o una presión impositiva muy alta. Es muy sencillo. Se debe mantener el superávit de las cuentas públicas obligatoriamente. (Actualmente es creciente el nivel de gastos debido al año electoral) ¿Qué sucede con movimientos de capitales positivos? El esfuerzo fiscal tiene que ser mucho mayor, para poder seguir manteniendo alta la demanda de dólares y el tipo de cambio. Entonces, con tipo de cambio alto, se debe mantener lo más bajo posible el flujo de inversiones extranjeras directa. La teoría económica afirma que otro mecanismo a emplear el Estado para sostener alto el tipo de cambio es el de la emisión monetaria. Esa emisión genera inflación, con lo cual el costo de sostener un tipo de cambio alto recae sobre los sectores de ingresos fijos. Se produce, así, una redistribución del ingreso de los sectores menos favorecidos hacia unos pocos que se benefician con el dólar caro. La emisión monetaria aumenta la base monetaria, y por lo tanto, la oferta monetaria. Esto trae aparejado inflación, agravado principalmente también por: 1) La utilización al límite de la capacidad instalada de los sectores más sensibles de la economía. 2) El aumento de los costos internos de la materia prima y de la mano de obra, 3) El aumento en el costo de los materiales importados 4) La falta de inversiones del sector privado. 5) El control de precios y la política de rentas llevada a cabo por el Gobierno. 6) El estímulo constante a la demanda agregada de la economía sin su contrapartida en el incentivo a la oferta agregada. 7) El incremento de los precios internacionales de los comoditties. La última alternativa que le resta al Gobierno en su afán de mantener un tipo de cambio alto es emitir pesos para comprar dólares y luego retirar esos pesos del mercado colocando deuda pública (estelirizando). Obviamente, este mecanismo tiene un costo fiscal que también lo hace inviable en el largo plazo. La economía se encuentra ante un trilema. Alguna de ellas se tiene que aceptar. No se puede evitar a las tres. 1) Alta presión impositiva que sofoca y desalienta la inversión privada 2) Un fenómeno inflacionario con salarios reales muy bajos 3) Un endeudamiento creciente (Mediante el pago al FMI, se canceló la deuda en la cual se abonaba el tipo de interés más bajo del mercado crediticio, a cambio de financiamiento vía bonos de origen venezolano) Por esta razón, en principio, digo que el modelo económico actual implementado en la República Argentina es insostenible e inconsistente en el mediano y largo plazo. Hay que tomar medidas urgentes; medidas de reajuste de precios relativos y que corrijan las serias desviaciones actuales. que tiene la economía. Hay que evitar volver a caer en una crisis profunda.

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Determinantes del crecimiento económico
InfoporAnónimo5/5/2008

Hola a todos. Les dejo una breve reflexión mía respecto a los condicionantes del crecimiento económico. La acumulación de factores, la tecnología y la eficiencia son determinantes inmediatos del nivel de renta per cápita de un país. Es decir, afectan directamente a la renta. Según mi opinión, estas tres medidas son los únicos determinantes inmediatos de la renta y de la producción. Cualquier diferencia de renta per cápita entre dos países tiene que deberse a alguna combinación de diferencias de estos tres determinantes; asimismo, cualquier crecimiento de la renta per cápita de un país tiene que deberse al crecimiento de uno o más de estos determinantes. Pero el análisis de los determinantes inmediatos de la riqueza o de la pobreza de un país no nos dice todo lo que queremos saber. Decir que un país es pobre porque tiene un bajo nivel de acumulación de factores, tecnología o de eficiencia no es responder totalmente a la pregunta de por qué es pobre. Es vital comprender los determinantes fundamentales o más profundos que subyacen a estos determinantes inmediatos. Un elemento que influye especialmente en los tres determinantes inmediatos de la renta es la conducta de los gobiernos. Los gobiernos influyen en la acumulación de factores (por ejemplo, brindando educación) y en el progreso tecnológico (por ejemplo, financiando la I+D, es decir la investigación y el desarrollo), pero especialmente en la eficiencia de la economía. Estableciendo las reglas del juego de las empresas y los trabajadores, influyen de una manera determinante en la cantidad de esfuerzo que se dedica a las actividades productivas frente a las improductivas y en la forma en que se organiza la producción en la economía. Generalmente, los países pobres tienen un gobierno negativo para el crecimiento en varios aspectos: hay más corrupción política, se despilfarra más y se tiende más a limitar el comercio y la formación de nuevas empresas. Igualmente, no está tan claro hasta qué punto un mal gobierno es una causa o un síntoma de la pobreza en estos países. Por lo que se refiere a otros determinantes fundamentales posibles del desarrollo económico de un país, como por ejemplo, la desigualdad de la renta, la cultura y los factores geográficos, no está tan claro la dirección de las consecuencias que los mismos generan. ¿Con esto que quiero decir? La desigualdad de la renta produce tanto efectos positivos como negativos en la acumulación de factores de la producción. La presencia de un nivel mayor de desigualdad es positiva para la acumulación de capital físico, pero negativa para la acumulación de capital humano. La desigualdad de la renta influye sobre todo, a través de su relación con el gobierno: en los países en los que hay desigualdad hay más inestabilidad política y más presiones para que se redistribuya la renta, aunque no necesariamente más redistribución real. La otra conclusión destacada sobre la desigualdad de la renta es su persistencia; en los países en los que hay más desigualdad, las raíces de la desigualdad actual de la renta se remontan a muchos siglos atrás. En el caso de la geografía, ésta afecta al crecimiento y no al revés. Un claro ejemplo: la estrecha correlación entre el nivel de PBI per cápita y los factores geográficos como la distancia con respecto al ecuador constituye una prueba clara de que la geografía ha sido uno de las fuerzas que han determinado la distribución mundial actual de la renta. Pero la vía exacta a través de la cual influye la geografía (a través de su influencia histórica en las instituciones, de su influencia en la productividad agrícola o de su influencia en el entorno relacionado con las enfermedades) está menos clara. Por lo que tuve oportunidad de estudiar en algunas materias de la carrera Lic en Economía, no se sabe con certeza en qué medida las fuerzas geográficas que han determinado el crecimiento de la renta en el pasado continuarán actuando en el futuro. Con respecto a la cultura, no existe todavía en la ciencia económica, un método certero que pueda identificar cuál es el sentido de la relación causal entre el crecimiento económico y la cultura. Algunos de los aspectos que se toman en cuenta son: la apertura de las nuevas ideas por parte de la sociedad, el esfuerzo o la concepción del valor del trabajo respecto al ocio, la predisposición al ahorro, el valor de la confianza o la honestidad como filosofía de vida, y la influencia del capital social. Este último se refiere al valor de las redes sociales que tienen los individuos y de la tendencia de los miembros de esas redes a hacer cosas los unos para los otros. El capital social es el pegamento que hace posible que la sociedad se mantenga unida. Facilita la confianza, la información fluye fácilmente dentro de las redes sociales, por lo que en una sociedad que tenga una buena red social sus miembros aprovecharán eficientemente las oportunidades económicas. Por último, y referido a la cultura, quiero mencionar la influencia de la capacidad social. Dicha capacidad, se refiere a las cualidades sociales y culturales que permiten a un país aprovechar las oportunidades económicas. La capacidad social incluye: la experiencia de la población en la organización y la gestión de grandes empresas; la capacidad de los residentes de un país para aprovechar la economía de mercado, por ejemplo, por medio de la especialización y el comercio; una actitud compatible con la ciencia empírica, es decir, una creencia en la causa y el efecto, en contraste con la superstición y la magia; y una visión social que pone el acento en la vida en la tierra, en lugar de considerar que ésta es relativamente poco importante en comparación con la existencia espiritual. Los países cuya economía está subdesarrollada pero tiene suficiente capacidad social, pueden aprovechar las oportunidades que brinda la interacción con el mundo desarrollado, a través de la transferencia de tecnología, el comercio, y los movimientos de capitales. Esos países conseguirían rápidamente los mismos niveles de vida que tienen los países líderes. Los países pobres que carecen de capacidad social estarán condenados al estancamiento económico. Aunque existen fundadas razones para creer que las cualidades que engloba la capacidad social influyen significativamente en el proceso de desarrollo económico, la capacidad social es difícil de medir. Los determinantes fundamentales, que actúan a través de la acumulación de factores, del desarrollo tecnológico y de la eficiencia de la producción, son las fuerzas últimas que determinan el destino económico de un país. Pero sería presuntuoso decir que los determinantes fundamentales marcan el destino. En la explicación de las causas por las que unos países son ricos y otros son pobres, se debe tener en cuenta los accidentes históricos, como la ascensión de un líder sin escrúpulos en un momento clave de la historia de un país Por último, los determinantes fundamentales no siempre afectan de la misma forma a la economía. Las características de un país perjudiciales para el crecimiento en el pasado pueden ser irrelevantes o incluso beneficiosas gracias al progreso tecnológico o a otros cambios de la estructura de la economía mundial. darioezequieldiaz.blogspot.com

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