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Usuario (Argentina)
Tirada 85 El Cid envía gentes al encuentro de los viajeros Alegre se puso el Cid como nunca más ni tanto, de aquello que más quería la noticia le ha llegado. A doscientos caballeros que salgan les ha mandado a recibir a Minaya y a las damas hijasdalgo. Él se estará allí en Valencia guardándola y vigilando, sabe muy bien que Álvar Fáñez ya traera todo cuidado. 86 Don Jerónimo se adelanta a Valencia para preparar una procesión El Cid cabalga al encuentro de Jimena Entran todos en la ciudad Todos estos caballeros ya reciben a Minaya, a las damas, a las niñas y a los que acompañan. Mandó Mío Cid a aquellos servidores es de su casa, que guarden bien el alcázar y las otras torres altas y que vigilen las puertas con sus salidas y entradas. Manda traer a Babieca, poco ha que le ganara del rey moro de Sevilla en aquella gran batalla, aún no sabe Mío Cid, que en buen hora ciñó espada, si será buen corredor y si muy en seco para. A la puerta de Valencia, donde bien a salvo estaba, ante su mujer e hijas quería jugar las armas. Con grandes honras de todos son recibidas las damas, el obispo don Jerónimo el primero se adelanta, de su caballo se apea, a la capilla marchaba y con los que allí encontró, que preparados estaban, con sobrepelliz vestida y con las cruces de plata, van a esperar a las damas y a aquel bueno de Minaya. Mío Cid el bienhadado se retrasaba: túnica de seda viste, muy crecida trae la barba, ya le ensillan a Babieca, muy bien que le enjaezaban, se monta en él Mío Cid y armas de palo tomaba. En el nombrado Babieca el Campeador cabalga, arranca a correr y dio una carrera tan rauda que todos los que le vieron maravillados estaban. Desde aquel día Babieca fue famoso en toda España. Al acabar la carrera ya Mío Cid descabalga, y va adonde su mujer y sus dos hijas estaban. Al verle doña Jimena a los pies se le arrojaba: "Merced, Cid, que en buen hora fuiste a ceñirte la espada. Sacado me habéis, oh Cid, de muchas vergüenzas malas: aquí me tenéis, señor, vuestras hijas me acompañan, para Dios y para vos son buenas y bien criadas". A la madre y a las hijas mucho el Cid las abrazaba y del gozo que tenían todos los cuatro lloraban. Esas mesnadas del Cid muy jubilosas estaban, jugaban a juegos de armas y tablados derribaban. Oíd lo que dijo Rodrigo, que en buen hora ciñó espada: "Vos, doña Jimena mía, querida mujer y honrada, y las dos hijas que son mi corazón y mi alma, en la ciudad de Valencia conmigo haced vuestra entrada, en esta hermosa heredad que para vos fue ganada". Allí la madre y las hijas las dos manos le besaban y en medio de grandes honras las tres en Valencia entraban. 87 Las dueñas contemplan a Valencia desde el alcázar Con Mío Cid al alcázar su esposa y sus hijas van, cuando llegaron las sube hasta el más alto lugar. Vierais allí ojos tan bellos a todas partes mirar: a sus pies ven a Valencia, cómo yace la ciudad, y allá por el otro lado tienen a la vista el mar. Miran la huerta, tan grande y tan frondosa que está, y todas las otras cosas placenteras de mirar. Alzan entonces las manos, que a Dios querían rezar, por lo bueno y por lo grande de aquella hermosa heredad. Mío Cid y sus mesnadas todos contentos están. El invierno ya se ha ido y marzo quería entrar. Noticias os daré ahora del otro lado del mar y del rey moro Yusuf que allí en Marruecos está. 88 El rey de Marruecos viene a cercar a Valencia Pésale al rey de Marruecos el triunfo de don Rodrigo: "En mis tierras y heredades muy firme que se ha metido y se lo agradece todo a su Señor Jesucristo". Entonces el de Marruecos llamar a sus fuerzas hizo y cincuenta veces mil guerreros ha reunido. Ya se entraron por el mar, en las barcas van metidos, se encaminan a Valencia en busca de don Rodrigo. Arribaron ya las naves, ellos a tierra han salido. 89 Ya llegaron a Valencia del Cid tan buena conquista, allí plantaron sus tiendas esas gentes descreídas. Por fin al Campeador le ]legan estas noticias. 90 Alegría del Cid al ver las huestes de Marruecos Temor de Jimena "¡Loado sea el Creador y Padre Espiritual! Los bienes que yo poseo todos ahí delante están, con afán gané a Valencia, la tengo por heredad, como no sea por muerte no la puedo yo dejar. A Dios y a Santa María gracias les tengo que dar porque a mi mujer e hijas conmigo las tengo acá. La suerte viene a buscarme del otro lado del mar, tendré que vestir las armas, que no lo puedo dejar, y mi mujer y mis hijas ahora me verán luchar. Verán en tierras extrañas lo difícil que es estar, harto verán por sus ojos cómo hay que ganar el pan". A su mujer y a sus hijas al alcázar súbelas. "Por Dios, Mío Cid, ¿qué es ese campamento que allí está?" "Jimena, mujer honrada, que eso no os dé pesar, para nosotros riqueza maravillosa será. Apenas llegada y ya regalos os quieren dar, para casar a las hijas aquí os traen el ajuar". "Gracias os doy, Mío Cid, y al Padre Espiritual". "Mujer, en este palacio y en esta torre quedad: no sintáis ningún pavor porque me veáis luchar, que Dios y Santa María favorecerme querrán y el corazón se me crece porque estáis aquí detrás. Con la ayuda del Señor la batalla he de ganar". 91 El Cid esfuerza a su mujer y a sus hijas Los moros invaden la huerta de Valencia Izadas están las tiendas; ya rompe el primer albor, en las huestes de los moros a prisa suena el tambor. Contento está Mío Cid. Dijo: "¡Qué buen día es hoy!" Pero a su mujer del miedo le estalla el corazón y las hijas y las damas también sienten gran pavor, que en lo que tienen de vida no oyeran tal retemblor. Acaricióse la barba el buen Cid Campeador: "De esto saldremos ganando, no tengáis más miedo, no, porque antes de quince días, si así place al Creador, esos tambores morunos en mi poder tendré yo; mandaré que os los muestren y así veréis cómo son. Don Jerónimo irá luego a colgar tanto tambor en el templo de la Virgen, madre de Nuestro Señor." Éste es el voto que hizo Mío Cid Campeador. Las damas van alegrándose y ya pierden el pavor. Esos moros de Marruecos, que muy corredores son, se iban metiendo en la huerta sin sentir ningún temor. 92 Espolonada de los cristianos Los ha visto el centinela y empieza a tañer la esquila, prestas están las mesnadas de la gente de Ruy Díaz. Con muchas ganas se arman y ya salen de la villa. Donde se topan con moros acométenlos aína, y de las huertas aquellas los echan con gran mancilla. Más de quinientos mataron los del Cid en este día. 93 Plan de batalla Hasta el mismo campamento van los cristianos detrás, harto han hecho ya aquel día y se empiezan a tornar. El buen Álvar Salvadórez cautivo se queda allá. Con el Cid se van volviendo los que comen de su pan. Vio lo que han hecho, pero ellos se lo cuentan, además. Al gran Cid Campeador mucha alegría le da: "Mis caballeros, oídme, esto aquí no ha de quedar, si hoy ha sido día bueno, mañana mejor será, cuando vaya a amanecer todos armados estad, el obispo don Jerónimo la absolución nos dará, la misa nos dirá luego, y entonces a cabalgar. No puede ser de otro modo, los iremos a atacar en el nombre de Santiago y del Señor Celestial. Más vale que les ganemos que ellos nos quiten el pan". Álvar Fáñez de Minaya allí también quiso hablar: "Si así lo queréis, buen Cid, a mí mandadme algo más, ciento treinta caballeros, dadme, bravos en lidiar; atacad vos por un lado, los míos por otro irán, en una o en otra parte, o en ambas, Dios nos valdrá". Entonces contesta el Cid: "De muy buena voluntad". 94 El Cid concede al obispo las primeras heridas El día saliendo va y ya la noche es entrada, no tardan en prepararse aquellas gentes cristianas. Por segunda vez se oían los gallos antes del alba; el obispo don Jerónimo una misa les cantaba, cuando la misa acabó buena absolución les daba. "El que en la lucha muriere peleando cara a cara de sus pecados le absuelvo y Dios cogerá su alma. A vos, Cid Campeador, que en buen hora ciñó espada, una misa os acabo de cantar esta mañana, y en cambio pediros quiero que me otorguéis una gracia, y es que los primeros golpes sean dados por mi espada". Díjole el Campeador: "Aquí os queda otorgada". 95 Los cristianos salen a batalla Derrota de Yusuf Botín extraordinario El Cid saluda a su mujer y sus hijas Dota a las dueñas de Jimena Reparto del botín Ya todos muy bien armados salen por Torres de Cuarto; Mío Cid a sus vasallos bien los iba aleccionando. Hombres de gran confianza en las puertas se dejaron, monta entonces Mío Cid en Babieca, su caballo, que de todas guarniciones iba muy bien preparado. Han salido de Valencia, ya la bandera sacaron, son cuatro mil menos treinta los que el Cid lleva a su lado y a cincuenta mil de moros sin miedo van a atacarlos. Minaya con Álvar Álvaroz éntrase por otro lado, y plúgole al Creador que pudiera derrotarlos. El Cid hiere con la lanza, luego a la espada echa mano, a tantos moros mató que no pueden ser contados, le va por el codo abajo mucha sangre chorreando. Al rey Yusuf de Marruecos tres golpes le ha descargado, pero el moro se le escapa a todo andar del caballo y se le mete en Cullera, castillo muy bien armado; hasta allí le sigue el Cid por ver si puede alcanzarlo, con otros que le acompañan de aquellos buenos vasallos. Desde Cullera se vuelve Mío Cid el bienhadado, muy alegre del botín tan grande que han capturado. Ve cuánto vale Babieca, de la cabeza hasta el rabo. La ganancia de aquel día toda por suya ha quedado. De aquellos cincuenta mil moros que habían contado, no pudieron escaparse nada más que ciento cuatro. Las mesnadas de Ruy Díaz saquearon todo el campo, entre la plata y el oro recogieron tres mil marcos, y lo demás del botín no podían ni contarlo. Alegre está Mío Cid, muy alegres sus vasallos de que Dios les ayudara a aquella victoria en campo. Después que al rey de Marruecos así hubieron derrotado, dejóse el Cid a Álvar Fáñez de todo aquello cuidando y con sus cien caballeros en Valencia ya se ha entrado. La cofia lleva caída, el yelmo se lo ha quitado, así entró sobre Babieca y con la espada en la mano. Recíbenlo allí las damas que le estaban esperando, ante ellas para, tiró de las riendas al caballo: "Ante vos me humillo, damas, gran honor os he ganado, vos me guardabais Valencia y yo vencía en el campo. Esto Dios lo quiso así, y con Él todos sus santos, cuando por venir vosotras tal ganancia nos han dado. Ved esta espada sangrienta, ved sudoroso el caballo, es así como se vence a los moros en el campo. Rogad a Dios que os viva todavía algunos años y muchos os besarán, en vasallaje las manos". Esto dijo Mío Cid, luego bajo del caballo. Cuando ya estuvo en el suelo y le ven descabalgado, las damas y las dos niñas, la esposa que vale tanto, ante el Cid Campeador las dos rodillas hincaron. Vuestras somos y Dios quiera que aún nos viváis muchos años". Volvieron con él las damas y entran todos en palacio. Con el Cid van a sentarse en muy preciosos escaños: "Mi mujer doña Jimena, ya que así lo habéis rogado a las damas que trajisteis y os han servido tanto quiero casar con algunos de estos mis buenos vasallos; a cada una de ellas le daré doscientos marcos y que sepan en Castilla que sirvieron a buen amo. De casar a vuestras hijas ya se hablará más despacio". Allí todas se levantan, van a besarle las manos y una alegría muy grande corrió por todo el palacio. Tal como lo dijo el Cid así lo llevan a cabo. El buen Minaya Álvar Fáñez seguía afuera en el campo con los hombres que reparten, escribiendo y recontando: de tiendas y ricas armas y de vestidos preciados no se puede ni pensar los muchos que se encontraron. Ahora quisiera deciros del botín lo mas granado: y es que no pueden ni echar cuenta de tantos caballos que andan con ricos arreos y no hay quien quiera tomarlos; los moros de aquella tierra se sacaron también algo; y además de todo esto a Mío Cid bienhadado de los mejores que cogen le tocaron mil caballos. Cuando al partir la ganancia al Cid le tocaron tantos es que los demás quedaban, también ellos, bien pagados. ¡Y qué de tiendas lujosas con postes bien trabajados se sacaron del botín Mío Cid y sus vasallos! La tienda del rey de moros, la más rica que encontraron, dos postes la sostenían que de oro están labrados. Mío Cid Campeador a todos los ha mandado que allí la dejen plantada y no la toque cristiano: "Tal tienda que como ésta de Marruecos ha pasado enviarla quiero al rey don Alfonso el Castellano. Así verá que es muy cierto que el Cid va medrando algo". Todas aquellas riquezas en Valencia las entraron. El obispo don Jerónimo, sacerdote muy honrado, cuando acabo de lidiar con los moros a dos manos, no podía echar la cuenta de tantos como ha matado. Botín de mucha valía le tocara en el reparto y a más el Cid Don Rodrigo de Vivar, el bienhadado, de la quinta parte suya el diezmo le ha regalado. 96 Gozo de los cristianos El Cid envía nuevo presente al rey En Valencia están alegres todas las gentes cristianas, tantos dineros tenían, tantos caballos y armas. Doña Jimena y sus hijas alegres también estaban y aquellas damas que ya se tenían por casadas. El bueno de Mío Cid no perdía tiempo en nada: "¿En dónde estáis, grande hombre? Venid para acá, Minaya. La ganancia que os toca os la tenéis bien ganada, y a más de mi quinta parte os digo con toda el alma que toméis lo que quisiereis: con lo que quede me basta. Mañana al romper el día habéis de marchar sin falta, con caballos de esta quinta que me tocó en la ganancia, todos con sillas y frenos, todos con sendas espadas; por amor de mi mujer y mis hijas adoradas, por habérmelas mandado a donde e]las deseaban, estos doscientos caballos al rey el Cid le regala, que no piense don Alfonso mal del que en Valencia manda". Ordena a Pedro Bermúdez que se marche con Minaya. Otro día de mañana muy a prisa cabalgaban con doscientos caballeros que llevan en su compaña; dirán al rey que Mío Cid ambas manos le besaba, que de esta lid que Rodrigo de Vivar tiene ganada, doscientos buenos caballos en regalo se los manda, que siempre le servirá mientras que viva su alma. Tirada 97 Minaya lleva el presente a Castilla Salidos son de Valencia y ya empezaron a andar. Muchas riquezas llevaban, bien tienen que vigilar. Andan de día y de noche, ningún reposo se dan, la sierra que parte el reino la tienen pasada ya, y por el rey don Alfonso empiezan a preguntar. 98 Minaya llega a Valladolid Aquellas sierras y montes, aquellos ríos pasaban, llegan a Valladolid, donde el rey Alfonso estaba. Aviso le mandan Pedro Bermúdez y el buen Minaya de que envíe a recibir a toda aquella compaña que Mío Cid de Valencia con sus regalos le manda. 99 El rey sale a recibir a los del Cid Envidia de Garci Ordóñez Alegre se puso el rey como nunca visteis tanto, mandó cabalgar a prisa a todos sus fijosdalgo, y el rey fue de los primeros que montaron a caballo por recibir los mensajes que le manda el bienhadado. Los infantes de Carrión también allí se encontraron y ese conde don García, del Cid enemigo malo. Aquello a los unos place y a los otros va pesando. A la vista tienen ya a los del Cid bienhadado, un ejército parecen, no semejan enviados, el rey don Alfonso al verlos estábase santiguando. Minaya y Pedro Bermúdez son los primeros llegados, los dos echaron pie a tierra, se apean de los caballos. Delante del rey Alfonso, con los hinojos hincados, los dos besaron el suelo, los pies al rey le besaron. "Merced, merced, rey Alfonso señor nuestro tan honrado, en nombre de Mío Cid este suelo y pies besamos, a vos tiene por señor, llámase vuestro vasallo. Mucho aprecia Mío Cid la honra que le habéis dado. Pocos días ha, señor, que una batalla ha ganado contra ese rey de Marruecos que rey Yusuf es llamado: a cincuenta mil guerreros los ha vencido en el campo, inmensas son las ganancias que en la lucha se sacaron, en ricos se han convertido allí todos sus vasallos; estos caballos os manda, rey, y os besa las manos". Dijo entonces don Alfonso: "Recíbolos de buen grado. Agradezco a Mío Cid este don que me ha enviado. Espero que llegue el día en que por mí sea premiado". Esto a muchos les plació y besáronle las manos. Al conde García Gómez mucho aquello le ha pesado, él y diez parientes suyos allí a un lado se apartaron. "Es maravilla del Cid que su honra crezca tanto; con la honra que él se gana estamos muy afrentados. ¡Qué fácilmente que vence reyes moros en el campo, como si estuvieran muertos él les quita sus caballos! Raro sería si de esto no nos viniera algún daño". 100 El rey muéstrase benévolo hacia el Cid Entonces estas palabras fue el rey Alfonso a decir: "A Dios y a San Isidoro agradezco este gentil don de doscientos caballos que me envía Mío Cid. Mientras que mi reino dure mejor me podrá servir. A vos, Minaya, y a vos, Bermúdez, que estáis aquí, mandaré que se os dé ricamente de vestir, y todas las buenas armas que vos quisiereis pedir, por que lleguéis más apuestos delante de Mío Cid. Tres caballos os regalo, podéis cogerlos de aquí. Contento estoy y ya oigo una voz dentro de mí que me dice que estas cosas han de parar en buen fin". 101 Los infantes de Carrión piensan casar con las hijas del Cid Ya le besaron las manos y se entran a descansar, manda el rey darles de aquello de que hayan necesidad. Ahora de los dos infantes de Carrión os quiero habla; en pláticas reservadas y misteriosas están. "La prosperidad del Cid muy para adelante va, le pediremos sus hijas para con ellas casar, se crecerá nuestra honra y así podremos medrar". Y allí con estas razones al rey Alfonso se van. 102 Los infantes logran que el rey trate el casamiento El rey pide vistas con el Cid Minaya vuelve a Valencia y entera al Cid de todo El Cid fija el lugar de las vistas "Esta merced os pedimos, a vos, el rey y señor: queremos, si esta demanda tiene vuestra aprobación, que nos pidáis a las hijas de Mío Cid Campeador, casar queremos con ellas, honra será de los dos". El rey Alfonso un gran rato meditando se quedó: "Yo he echado de esta mi tierra al buen Cid Campeador, trabajé yo por su mal y él por mi bien trabajó, y no sé si el casamiento querrá aceptármelo o no, mas ya que vos lo queréis hablemos de la cuestión". A Álvar Fáñez de Minaya y a Bermúdez, a esos dos mensajeros de Ruy Díaz, el rey entonces llamó, y a un aposento cercano con ellos dos se apartó. "Minaya y Pedro Bermúdez, escuchad esta razón: Muy bien que me está sirviendo Mío Cid Campeador, y como él se lo merece le concederé perdón; que venga a verse conmigo, si gusta, vuestro señor. Otras novedades hay en esta mi corte, y son que don Diego y don Fernando, los infantes de Carrión, con las hijas de Mío Cid quieren casarse los dos. Llevad vos este mensaje, que así os lo ruego yo, decídselo de mi parte al buen Cid Campeador. A honra lo habrá de tomar, que irá ganando en honor, si por bodas emparienta con infantes de Carrión". Habla Minaya, a Bermúdez muy bien que le pareció: "Al Cid se lo rogaremos cual lo habéis mandado vos y después el Cid que haga lo que tenga por mejor". " Decid a Rodrigo Díaz el que en buenhora nació que en sitio que a él le convenga podremos vernos los dos y en el lugar que designe será nuestra reunión. En aquello que yo pueda ayudarle quiero yo". Los mensajeros del Cid al rey le dicen adiós, y Minaya con los suyos hacia Valencia marchó. Cuando supo que venía, el buen Cid Campeador a prisa monta a caballo, a recibirlos salió, sonreía Mío Cid y mucho los abrazó. Dijo Rodrigo: "Álvar Fáñez, Pedro Bermúdez, ¿sois vos? En pocas tierras se encuentran varones como estos dos. ¿Cuáles noticias me manda don Alfonso, mi señor? ¿Está contento de mí? ¿No quiso aceptarme el don?" Dijo Minaya: "Lo acepta con alma y con corazón. Muy satisfecho se queda y os vuelve a su favor". Dijo Mío Cid entonces: "Gracias, gracias, Creador". Y luego los mensajeros le transmiten la razón de que le rogaba Alfonso, rey de Castilla y León, de que a sus hijas las casase con infantes de Carrión, que con eso habrá de honrarse y de subir en honor; así lo aconseja el rey con el alma y corazón. Cuando lo oyó Mío Cid, aquel buen Campeador, un rato muy dilatado pensativo se quedó: "Mucho le agradezco esto a Cristo, Nuestro Señor: echado fui de la tierra, me quitaron el honor, con gran trabajo gané esto que poseo yo. Agradezco a Dios que el rey me haya vuelto a su favor y que me pida mis hijas para los dos de Carrión. Minaya, Pedro Bermúdez, decidme vosotros dos de estas bodas proyectadas cuál sea vuestra opinión". "A nosotros nos parece lo que os parezca a vos". Dijo el Cid: "De gran linaje vienen esos de Carrión, andan siempre con la corte, muy orgullosos que son; estas bodas, en verdad, no me gustarían, no, pero si el rey lo aconseja, él que vale más que nos, bien podemos en secreto discutir esa cuestión, y que Dios el de los cielos nos inspire lo mejor". "Además de todo esto, Alfonso, vuestro señor, dijo que querría veros en donde os plazca a vos: de veros tiene deseo y tornaros su favor, luego vos decidiréis lo que convenga mejor". Contestó entonces el Cid: "Pláceme de corazón". Entonces dijo Minaya: "El rey Alfonso mandó que el lugar de la entrevista sea escogido por vos". "Si así lo ordenara el rey, dijo allí el Campeador, hasta donde él estuviera iría a buscarle yo para honrarle cual se debe a nuestro rey y señor. Pero ya que así lo quiere acéptole yo el honor y a orillas del río Tajo, ese que es río mayor, podemos entrevistarnos cuando quiera mi señor". Ya están escritas las cartas, el Cid muy bien las selló; con dos caballeros suyos a prisa las envió: lo que quiera el rey Alfonso eso hará el Campeador. 103 El rey fija plazo para las vistas Dispónese con los suyos para ir a ellas Por fin, a aquel rey honrado le presentaron las cartas, cuando las vio don Alfonso de corazón se alegraba. "Saludadme a Mío Cid, que en buen hora ciñó espada: celébrese la entrevista al cumplirse tres semanas; si yo vivo para entonces me encontraré allí sin falta". Los mensajeros del Cid ya sin tardar se tornaban. De una parte y de otra parte a las vistas se preparan. ¿Quién vio nunca por Castilla tanta mula bien preciada, tanto hermoso palafrén de buen aire y buena marcha, caballos tan bien criados y corredores sin tacha, tanto vistoso pendón encajado en buenas astas, escudos que en medio llevan guarnición de oro y de plata, cendales de Alejandría, tantos mantos, pieles tantas? Provisiones abundantes el rey enviar mandaba a orilla del Tajo, donde la entrevista se prepara. Un séquito numeroso al rey Alfonso acompaña. Los infantes de Carrión con gran alegría andan, mucho compran, unas cosas las deben y otras las pagan, porque con aquella bodas ellos ya se figuraban que tendrán cuanto quisieran de oro y plata. El monarca don Alfonso muy de prisa cabalgaba con condes y ricos hombres y con muy grandes mesnadas. Los infantes de Carrión su buen séquito llevaban. Leoneses y gallegos al rey Alfonso acompañan y no se pueden contar las mesnadas castellanas. Allí soltaron las riendas, para la entrevista marchan. Tirada 104 El Cid y los suyos se disponen para ir a las vistas Parten de Valencia El rey y el Cid se avistan a orillas del Tajo. Perdón solemne dado por el rey al Cid Convites El rey pide al Cid sus hijas para los infantes El Cid confía sus hijas al rey y éste las casa Las vistas acaban Regalos del Cid a los que se despiden El rey entrega los infantes al Cid Allá dentro de Valencia, Mío Cid Campeador, sin demora a la entrevista muy bien que se preparó. Tanta buena mula, tanto palafrén de condición, muy buenas armas y mucho buen caballo corredor y tantos mantos y pieles y capas de gran valor. La gente chicos y grandes, vestidos van de color. Álvar Fáñez y el buen Pedro Bermúdez aquellos son, Martín Muñoz es el otro que mandó a Montemayor, con el Martín Antolínez, ese burgalés de pro, el obispo don Jerónimo, clérigo de lo mejor, Álvar Salvadórez y el buen Álvar Álvaroz, el valiente caballero que llaman Muño Gustioz y ese Galindo García el que vino de Aragón. Todos éstos se preparan a ir con el Campeador, y los demás caballeros que vasallos suyos son. Al buen Álvar Salvadórez y a Galindo el de Aragón, a éstos les ha encomendado Mío Cid Campeador que le guarden a Valencia con alma y con corazón, y que los demás estén bajo el mando de ellos dos. De las puertas del alcázar esto Mío Cid mandó: ni de día ni de noche no las abra nadie, no. Dentro se queda su esposa, quedan sus hijas las dos, en las que Cid tiene puestos el alma y corazón, y todas aquellas damas que sus servidoras son. Ha dispuesto Mío Cid como prudente varón que no salgan del alcázar esas damas mientras no haya tornado a Valencia el que en buen hora nació. Espuelas pican y el Cid con los suyos se marchó, caballos de armas llevaban que muy corredores son, Mío Cid se los ganara, no se los dieron por don. El Cid va para las vistas que con el rey concertó. Un día antes que llegue Mío Cid, el rey llegó. Cuando vieron que venía ese buen Campeador, a recibirle salieron con grandes muestras de honor. Al verlos adelantarse, el que en buen hora nació a todos sus caballeros que parasen los mandó, menos a unos pocos de ellos que quiere de corazón; con esos quince vasallos del caballo se apeó, cual lo tenía pensado, el que en buen hora nació. De rodillas se echa al suelo, las manos en él clavó, aquellas yerbas del campo con sus dientes las mordió y del gozo que tenía el llanto se le saltó. Así rinde acatamiento a Alfonso, rey de León. Ante los pies del monarca de esta manera cayó, no le gusta al rey Alfonso verle en tal humillación: "Levantáos, levantáos, mi buen Cid Campeador, besar mis manos os dejo, pero besar los pies no, si no lo hiciereis así, no os vuelvo mi favor". Con las rodillas hincadas seguía el Campeador: "Merced os pido, buen rey, vos, mi natural señor, que ante vos arrodillado me devolváis vuestro amor, y puedan oírlo todos los que están alrededor". Dijo el rey: "Así lo haré con alma y con corazón, aquí os perdono, Cid, y os vuelvo mi favor, desde hoy en todo mi reino acogida os doy yo". Habló entonces Mío Cid, fue a decir esta razón: "Gracias, el perdón acepto, Alfonso, rey y señor, al cielo le doy las gracias y después del cielo a vos, y a todas estas mesnadas que están aquí alrededor". Con las rodillas hincadas las dos manos le besó, se levanta y en la boca al rey otro beso dio. Todos los que están allí se alegran de corazón. Sólo al conde Garci Ordóñez y a Álvar Díaz les pesó. Habla entonces Mío Cid, fue a decir esta razón: "Mucho que se lo agradezco al gran Padre Creador, porque me ha vuelto su gracia don Alfonso, mi señor, ahora de día y de noche tendré la ayuda de Dios; que seáis mi huésped, os ruego, si así os place, señor". Dijo el rey: "Hacerlo así no sería justo, no, vos acabáis de llegar, y anoche he llegado yo; hoy habéis de ser mi huésped, Mío Cid Campeador, y ya mañana se hará lo que más os plaza a vos". Bésale la mano el Cid, a su demanda cedió. Entonces le saludaron los infantes de Carrión: "Os saludamos ¡oh Cid, que en tan buen hora nació! en todo lo que podamos amigos somos los dos". Repuso allí Mío Cid: "¡Quiéralo así el Creador!" Al en buenhora nacido Mío Cid Campeador, el rey, aquel día entero, por su huésped le tomó. No se harta de estar con él, le quiere de corazón, mucho le mira la barba que tan larga le creció. A todos los que allí están el Cid los maravilló. El día ya va pasando y ya la noche se entró. Otro día de mañana muy claro salía el sol. Mío Cid el de Vivar a los suyos ordenó que preparasen cocina para tantos como son; muy satisfechos quedaron de Mío Cid Campeador, tenían mucha alegría y todos acordes son en que no han hecho en tres años una comida mejor. Otro día de mañana, así como sale el sol, el obispo don Jerónimo una misa les cantó. A la salida de misa el rey a todos juntó: "Infanzones y mesnadas, condes, oíd con atención el ruego que voy a hacer a Mío Cid Campeador, que sea para su bien ojalá lo quiera Dios. Vuestras hijas, Cid, os pido, doña Elvira y doña Sol, para que casen con ellas los infantes de Carrión. Me parece el casamiento honroso para los dos, los infantes os las piden y les recomiendo yo. Y pido a todos aquellos que están presentes y son vasallos vuestros o míos, que rueguen en mi favor. Dádnoslas, pues, Mío Cid, y que os ampare Dios". "No querría yo casarlas, repuso el Campeador, que no tienen mucha edad, las dos muy pequeñas son. De mucho renombre gozan los infantes de Carrión, buenos son para mis hijas y aún quizá para mejor. Yo di vida a estas dos niñas, pero las criasteis vos; a lo que mandéis estamos, rey Alfonso, ellas y yo. Aquí están, en vuestras manos, doña Elvira y doña Sol, dadlas a quien vos queráis, que siempre será en mi honor". "Gracias, dijo el rey, a todos los de esta corte y a vos". Entonces se levantaron los infantes de Carrión y van a besar las manos al que en buenhora nació. Allí cambian sus espadas con el Cid Campeador en prenda de pacto. Luego el rey don Alfonso habló: "Gracias, Cid, a ti, tan bueno y preferido de Dios, por darme vuestras dos hijas para infantes de Carrión. En mi mano yo las tomo, doña Elvira y doña Sol, y por esposos les doy los infantes de Carrión. A vuestras hijas las caso, la licencia me dais vos, que en vuestro provecho sea, ojalá lo quiera Dios. Aquí tenéis, Mío Cid, los infantes de Carrión, yo me vuelvo desde aquí, con vos irán ellos dos. Trescientos marcos de plata en ayuda les doy yo, que los gasten en las bodas o en lo que quisiereis vos. Cuando hayáis llegado todos a Valencia la mayor vuestras hijas y los yernos, que ya vuestros hijos son. haced de ellos cual os plazca, Mío Cid Campeador". Recíbelos Mío Cid, al rey las manos besó: "Mucho que os lo agradezco, como a mi rey y señor, vos me casáis a mis hijas, no soy quien las casa yo". La palabra está empeñada, las promesas dadas son, al otro día de mañana, en cuanto saliere el sol, cada cual se tornará allí de donde salió. Grandes cosas hizo entonces Mío Cid Campeador, vierais allí gruesas mulas, palafrenes de valor, tantas buenas vestiduras que de mucho coste son, todo aquello de regalo el Cid Ruy Díaz lo dio a aquellos que se lo piden, y a nadie dijo que no. Sesenta de sus caballos regala el Campeador. Muy contentos se van todos de aquella gran reunión, tenían que separarse, que ya la noche llegó. El rey a los dos infantes de la mano los cogió, y así se los fue a entregar a Mío Cid Campeador. "Aquí tenéis vuestros hijos, pues que yernos vuestros son: desde hoy como queráis, Mío Cid, mandadlos vos; que os sirvan como padre y os guarden como señor". "Mucho lo agradezco, rey. Quiero aceptar vuestro don. Dios que en los cielos está os dé muy buen galardón". 105 El Cid no quiere entregar las hijas por sí mismo Minaya será representante del rey "Ahora una merced os pido, a vos mi rey natural: ya que casáis a mis hijas según vuestra voluntad, nombrad vos quien las entregue, mis manos no las darán y los infantes de eso no se podrán alabar". Respondió el rey: "Este buen Álvar Fáñez lo será. Cogedlas y a los infantes se las iréis a entregar tal como lo hago yo ahora, cual si fuese de verdad, en todas las velaciones las tenéis que apadrinar, cuando volvamos a vernos todo se me ha de contar". Dijo Álvar Fáñez: "Señor, pláceme de voluntad". 106 El Cid se despide del rey Regalos Todas las cosas se hicieron como se habían pensado. Dijo el Cid: "Rey don Alfonso, señor mío tan honrado, en recuerdo de estas vistas, quered aceptarme algo. Traigo treinta palafrenes, todos bien enjaezados, treinta caballos ligeros, todos muy bien ensillados, aceptadlos y dejadme, señor, besaros las manos". "Mío Cid, me tenéis ya de tanto obsequio colmado. Estos caballos acepto que vos me habéis regalado, y que quiera el Creador y con Él todos los santos que ese placer que me dais os sea muy bien premiado. Cid Ruy Díaz de Vivar, vos mucho me habéis honrado, me servís muy bien y estoy contento de tal vasallo. Si Dios me da vida, Cid, yo os premiaré con algo. Al Señor os encomiendo, de esta entrevista me marcho y Dios quiera dar buen fin a lo que aquí concertamos". 107 Muchos del rey se van con el Cid a Valencia Los infantes acompañados por Pedro Bermúdez En su caballo Babieca el Cid Ruy Díaz montó: "Aquí lo quiero decir ante mi rey y señor: quien desee ir a las bodas o recibir algún don puede venirse conmigo, no habrá de perderlo, no". De su señor don Alfonso el Cid ya se despidió, no quiere que le acompañe, de él allí se separó. Vierais allí caballeros, y muy apuestos que son, besar las manos al rey Alfonso en señal de adiós. "Concedednos vuestra gracia y dadnos vuestro perdón, al mando del Cid nos vamos a Valencia la mayor. Veremos las bodas de los infantes de Carrión y de las hijas del Cid doña Elvira y doña Sol". Mucho que le place al rey y a todos permiso dio, crece el séquito del Cid, pero el del rey se amenguó, mucha gente es la que va con Mío Cid Campeador. Para Valencia caminan la que en buenhora ganó. A don Diego y don Fernando por compañía les dio al buen don Pedro Bermúdez, al buen don Muño Gutioz; no tiene el Cid en su casa un caballero mejor. Ellos así irán sabiendo cómo son los de Carrión. Con ellos va Ansur González, bullanguero y hablador, muy largo de lengua era y no tanto de valor. Muchas honras hacen a los infantes de Carrión. Ya los tenéis en Valencia, la que Mío Cid ganó. Y cuando más se acercaron su alegría era mayor. A don Pedro y a don Muño les dice el Campeador: "Que tengan un buen albergue los infantes de Carrión y vos quedáos con ellos, que así os lo mando yo. Cuando venga la mañana y en cuanto que apunte el sol a sus esposas verán, doña Elvira y doña Sol." 108 El Cid anuncia a Jimena el casamiento Al llegar la noche todos se marcharon a sus casas, Mío Cid Campeador en el alcázar entraba, Doña Jimena y sus hijas allí dentro le esperaban "¿Sois vos, Cid Campeador, que en buenhora ciñó espada? Por muchos años os vean los ojos de nuestras caras". "Gracias a nuestro Señor aquí estoy, mujer honrada, conmigo traigo dos yernos que gran honra nos deparan: agradecédmelo, hijas, porque estáis muy bien casadas". 109 Doña Jimena y las hijas se muestran satisfechas Allí le besan las manos su mujer y sus dos hijas y todas las otras damas de quien ellas se servían. "Gracias a Dios y a vos gracias, Cid, de la barba crecida, cosas que vos decidáis son cosas bien decididas. Nada les ha de faltar, mientras viváis, a mis hijas". "Padre, cuando nos caséis seremos las dos muy ricas". 110 El Cid recela del casamiento "Mi mujer, doña Jimena, sea lo que quiera Dios. A vos os digo, hijas mías, doña Elvira y doña Sol, que con este casamiento ganaremos en honor, pero sabed que estas bodas no las he arreglado yo: os ha pedido y rogado don Alfonso, mi señor. Lo hizo con tanta firmeza, tan de todo corazón, que a aquello que me pedía no supe decir que no. Así en sus manos os puse, hijas mías, a las dos. Pero de verdad os digo: él os casa, que no yo". 111 Preparativos de las bodas Presentación de los infantes Minaya entrega las esposas a los infantes Bendiciones y misa Fiestas durante quince días Las bodas acaban, regalos a los convidados El juglar se despide de sus oyentes Entonces se comenzó a adornar todo el palacio, los suelos y las paredes con tapices los taparon, telas de púrpura y seda y muchos paños preciados. ¡Cuánto gusto os daría comer en aquel palacio! Los caballeros del Cid todos se fueron juntando. Van entonces a buscar a don Diego y don Fernando: ya cabalgan los infantes, caminan para palacio con muy buenas vestiduras, ricamente ataviados. ¡Qué bien y con qué humildad e el alcázar entraron! Los recibe Mío Cid, con el todo sus vasallos. Al Cid y a doña Jimena los infantes saludaron; luego fueron a sentarse en un magnífico escaño. Todos los de Mío Cid, prudentes y mesurados, tenían puesta la vista en su señor bienhadado. El Campeador Ruy Díaz entonces se ha levantado: "Ya que tenemos que hacerlo, no hay para qué retardarlo: venid acá, buen Minaya, a quien tanto quiero y amo, aquí tenéis mis dos hijas, póngolas en vuestras manos. Sabéis que con don Alfonso en hacerlo así quedamos, en nada quiero faltar a lo que está concertado: dárselas a los infantes de Carrión con vuestras manos, que la bendición reciban y esto se vaya acabando". Álvar Fáñez contestó: "Yo lo haré de muy buen grado". Las dos se ponen en pie, él las cogió de la mano, y a los de Carrión, Minaya así entonces les va hablando: "Ante Álvar Fáñez estáis presentes los dos hermanos; por mano del rey Alfonso, que me lo tiene mandado, estas damas os entrego -y son las dos hijasdalgo-, tomadlas vos por mujeres para honra y bien de los cuatro". Recíbenlas los infantes de corazón y buen grado, al Cid y a doña Jimena les van a besar la mano. Cuando hubieron hecho esto se salieron del palacio, todos a Santa María de prisa se encaminaron. El obispo don Jerónimo revistióse apresurado y en la puerta de la iglesia ya los estaba esperando, bendiciones les echó, la misa les ha cantado. Cuando salen de la iglesia cabalgan a muy buen paso, al arenal de Valencia todos los del Cid marcharon. ¡Dios, qué bien que juegan armas Ruy Díaz y sus vasallos! El que en buenhora nació tres veces mudó el caballo. Satisfecho se halla el Cid de lo que estaba mirando. Buenos jinetes allí los de Carrión se mostraron. Con las damas se volvieron y ya en Valencia han entrado, muy ricas bodas se hacen en el hermoso palacio. Al otro día el Cid manda que planten siete tablados y, antes de comer, las tablas de los siete derribaron. Quince días bien cumplidos aquellas bodas duraron y al cabo de ellas empiezan a marcharse los hidalgos. Ruy Díaz el de Vivar, Mío Cid el bienhadado, entre mulas, palafrenes y corredores caballos lo menos un centenar de bestias ha regalado y además muchos vestidos y ricas pieles y mantos, y dinero de oro y plata que no es posible contarlo. También se ponen de acuerdo de Mío Cid los vasallos y a todos los invitados hicieron buenos regalos. Al que algo quiere llevarse bien que le llenan las manos; ricos vuelven a Castilla los que a las bodas llegaron. Ya todos aquellos huéspedes de Valencia van marchando, despídense de Ruy Díaz, Mío Cid el bienhadado, despídense de las damas y de todos los hidalgos, muy satisfechos se marchan del Cid y de sus vasallos. Agradecidos hablaban de lo bien que les trataron. También están muy alegres don Diego y don Fernando, los infantes de Carrión, hijos del conde Gonzalo. Ya han regresado a Castilla los huéspedes invitados, Mío Cid y sus dos yernos en Valencia se han quedado. Allí moran los infantes muy cerca de los dos años, en Valencia todo el mundo hacíales agasajos. Muy contento estaba el Cid, muy contentos sus vasallos. Ojalá quiera la Virgen María y el Padre Santo que salgan bien estas bodas al que así las ha casado. Las coplas de este cantar aquí se van acabando. Que Dios creador os valga y con Él todos sus santos. FIN DEL CANTAR SEGUNDO

Fuentes: Mi memoria (tan fiable como Wikipedia), Twitter, y miles de papelitos con frases anotadas que tengo por ahí.Si no me acuerdo el autor, le pongo "desconocido". De ahí la explicación de que la gran mayoría de los que me voy acordando digan "desconocido". Espero que lo lean porque me tarde mucho en hacerlo, pero como la hice de tan al dope que estoy, no estan obligados. El amor imposible no existe, existen las personas incapaces de luchar Desconocido El perdón no significa olvido. Pero si somos capaces de olvidar, somos capaces de perdonar. Anónimo Pedimos un consejo cuando queremos recibir aprobación. Anónimo La bondad es simple; la maldad, múltiple. Aristóteles Una doncella enamorada se vulve audaz sin saberlo. Juan Pablo Richter AMIGO: Persona que sabe lo que uno es, y todavía lo quiere. Frank Hubbard Un amigo es aquél que está contigo cuando cualquiera preferiría estar en otra parte. Desconocido El hombre se distingue de todas las demás criaturas por la facultad de reír. José Addison Un amigo tiene los mismos enemigos que uno. Desconocido ESPEJO: Objeto que pierde su atractivo a medida que envejecemos. Desconocido La vida no es nada sin amistad. Cicerón Toda cosa absurda tiene un campeón que la defiende. Oliver Goldsmith CÍNICO: Hombre que cuando huele las flores, mira alrededor buscando el ataúd. NO SE EL NOMBRE DE PILA Mencken Hay pocas mujeres cuyos encantos sobrevivan a su belleza. La Rochefoucauld (seguro lo escribí para el culo) Ser feliz no significa que todo sea perfecto, sino que decidiste ver más allá de las imperfecciones. Desconocido (lástima que no me acuerde porque me encanta, tiene la posta) A los 20 años, reina la voluntad; a los 30, el ingenio; y a los 40, el juicio. Benjamín Franklin Todos nacemos calvos, desnudos y sin dientes, así que todo lo que venga después es ganancia. Anónimo El bueno será siempre libre aunque sea esclavo, el malo será siempre esclavo aunque sea rey. San Agustín Todo hombre hace el tonto alguna vez en su vida, pero casarse el hacer el tonto para toda la vida. William Congreve El placer más grande de la vida es hacer algo que la gente dice que no se puede hacer. Walter Bagehot Aprende de los errores de los demás, en una vida no alcanzarás a cometerlos todos tu mismo. Desconocido El amigo de todos no es amigo de nadie John Wodrohephe Cuanto más alto estemos situados, más humildes debemos ser. Cicerón El amor más fuerte es aquel que puede mostrar su fragilidad. Paulo Coelho Es una locura amar, a menos que se ame con locura. Anónimo No cometas el crimen si no vas a cumplir la condena... Anónimo Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre. Anónimo Es bastante difícil no ser injusto con lo que uno ama. Oscar Wilde En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón. Friedrich Nietzsche Te quiero mas que a mi madre, y se que estoy pecando, pues ella me dio la vida y tu me la estas quitando. Anónimo Si me pusieran a elegir entre mi vida y tu, te elegiría a tí porque mi vida eres tú. Anónimo El amor es sabiduría en los locos, y locura en los sabios. Samuel Johnson Cuando te ví temi conocerte, cuando te conocí temí quererte y ahora que te quiero temo perderte. Desconocido Si no das oportunidad a un corazón, nunca sabrás cual es su intención. Anónimo Se acabó y ya no hay remedio, lo cual es un consuelo. Anónimo Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien las merezca, no te hará llorar. (Esta es una de mis favoritas, se que no les importa pero queria decirlo ) G. García Márquez Puedes ser sólo una persona en el mundo, pero para una persona tú eres el mundo. G. García Márquez El corazón tiene razones, que la razón no entiende. Anónimo Siempre que busqué el dulce encanto de hallarte en mis sueños e intenté dormir, susurrando tu nombre, huyóse el sueño, y toda la noche suspire por ti. Desconocido La primera señal de amor, es la última de la razón. Desconocido Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer. Antonio Machado Con el verdadero amor ocurre lo msimo que con los fantasmas, muchos hablan de el , pero pocos lo han visto. La Rochefoucauld Nunca perdemos ningún amigo, descubrimos quienes son los verdaderos. Desconocido DISCUSIÓN: Método de confirmar los errorres de los otros. Ambrose Bierce La primera vez que me engañes, tuya es la culpa; pero la segunda vez la culpa es mía. Anónimo Uno no se enamoró nunca, y ese fué su infierno. Otro sí, y esa fué su condena. Desconocido Ven a dormir conmigo: no haremos el amor. El nos hará. Julio Cortazar Lo que queda detrás de nosotros, y lo que queda delante, son poca cosa comparada con lo que queda entre nosotros. Anónimo ¿Por qué solo se tarda un minuto en decir hola, y toda una vida en decir adiós? Desconocido ¿Como quieres que te olvide? Si al empezar a olvidarte, me olvido del olvido, y empiezo a recordarte. Desconocido Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. La Rochefoucauld Tienes los ojos como el mar, pobre del que mire y no sepa nadar. Anónimo El día que naciste el sol se entristeció al ver que nacía otro con más resplandor. Desconocido Dale las gracias a todos los que te dijeron que no, porque te ayudaron a llegar a donde estás ahora. Tony Gaskins El hacer bien a villanos es echar agua en la mar. Cervantes Los celos se alimentan de dudas. Anónimo Amar es como darle una pistola a alguien, dejarlo que apunte a tu corazón, y confiar en que nunca jalará el gatillo. M. Gardner No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo. Anónimo Vive como si fueras a morir mañana y aprende como si fueras a vivir para siempre. Gandhi No llores porque ya se terminó... sonríe, porque sucedió. Anónimo Es una hipocresía muy noble no hablar de sí mismo. Friedrich Nietzsche La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco. Desconocido Te dejaré de amar el día que un pintor pinte sobre su tela el sonido de una lágrima. Anónimo Nunca dejes de sonreir, nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa. Anónimo Para que nada nos separe que nada nos una. Pablo Neruda Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. Groucho Marx Todos sabemos que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa. Groucho Marx Si usted consigue mantener la calma mientras a su alrededor todos están perdiendo la suya, probablemente usted no entiende la gravedad de la situación. (Esta es ideal para mi jajajaj) Ley de Murphy Cualquier esfuerzo por agarrar un objeto en caída libre, provocará más destrucción de la que hubiera provocado de haber caído naturalmente. Ley de caída libre Dios mío dame paciencia,¡¡ Pero dámela YA!! Les Luthiers Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: Tire y Empuje. Les Luthiers Trabajar nunca mato a nadie... pero para que arriesgarse. Les Luthiers Hay un mundo mejor pero es carísimo. Les Luthiers Si tu novia perjudica tu estudio, deja el estudio y perjudica a tu novia. Les Luthiers El dinero no hace la felicidad, la compra hecha. Les Luthiers Errar es humano, pero echarle la culpa a otro es mas humano todavía. Les Luthiers La esclavitud no se abolió, se cambió a ocho horas diarias. Les Luthiers Los honestos son inadaptados sociales. Les Luthiers Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria. Les Luthiers Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho a mi favor. Groucho Marx El hombre es el único animal que hace daño a su pareja. Ariosto No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo. Woody Allen Antes era indeciso, ahora no sé... Anónimo La principal causa del divorcio es el matrimonio. Groucho Marx He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta. Groucho Marx Es preferible permanecer callado y parecer un idiota antes que hablar y despejar definitivamente todas las dudas. Groucho Marx No dejes para mañana lo que puedas postergar indefinidamente. Me suena a mi y mis responsabilidades Anónimo He disfrutado mucho con esta obra, especialmente en el descanso. Groucho Marx Ojo por ojo. Diente por dentadura. Anónimo Si los que hablan mal de mi supieran lo que pienso de ellos, hablarían aún peor. Anónimo Cuando Dios creó la luz, yo ya debía tres meses. Groucho Marx Nunca perteneceré a un club que acepte como socio a un tipo como yo. Woody Allen Hay dos formas de hacer las cosas: como yo las hago o mal. Anónimo Nunca olvido una cara, pero en su caso, haré gustoso una excepción. Anónimo Si eres una niña buena vete a la cama, si quieres ser mala vete a la mia. Anónimo Las mujeres son como los chicles, cuanto más las pisotéas más se te pegan. Anónimo Las mujeres son como los colectivos. Nunca hay que correr detrás de ellos porque siempre vendrá otro. Anónimo Dejar de fumar es muy fácil, yo lo he dejado ya como 100 veces. Groucho Marx Un egoísta es una persona que piensa más en sí misma que en mí. Ambroise Bierce La ciencia de la estadística es aquella que dice que si tu vecino tiene dos coches y tú ninguno, entonces cada uno tiene un coche. George Bernard Shaw Lo único que le debe frenar a Dios para que no envíe otra gran inundación es que la primera no ha dado el más mínimo resultado. Anónimo Mi mujer y yo fuimos felices durante 20 años. Luego, nos conocimos. Rodney Dangerfield Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida. Anónimo El dinero no da la felicidad, pero produce una sensación tan parecida que sólo un auténtico especialista podría reconocer la diferencia Groucho Marx El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero de todas las experiencias vacías que existen, hay que reconocer que es una de las mejores. Groucho Marx En suma, me gustaría tener algún tipo de mensaje positivo que dejarles. Pero no lo tengo. ¿Aceptarían dos mensajes negativos? Anónimo Las canas ya no se respetan. Se tiñen. Anónimo En epoca de guerra todo agujero es trinchera. Anónimo Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos. Anónimo Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos. Kioto (Poeta japonés) A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros. Bill Watterson Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar. Perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo. Anónimo El perdón es más que nada una cuestión de inteligencia. Es una gran estupidéz guardar rencor, negarse a perdonar a alguien, porque la mayor víctima de la falta de perdón es uno mismo. El rencor pesa y nos impide avanzar. Desconocido La confianza es mejor que el amor. Porque no siempre puedes confiar en quien amas, pero siempre puedes amar a aquellos en quienes confías. Desconocido Cuando el destino nos entregue un limón, tratemos de hacer una limonada. Anónimo Si quieres miel, no patees la colmena. Anónimo Una verdadera relación es como un río, mientras más profunda es, menos ruido hace. Tony Gaskins No se puede aserrar el aserrín. Anónimo No llores sobre la leche derramada. Anónimo Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil; y sin embargo es lo más preciso que tenemos. Albert Einstein Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Woody Allen Si llegara el día en que los inútiles volasen, nunca volveríamos a ver el sol. Desconocido Una palabra mal colocada estropea hasta el más bello pensamiento. Voltaire Loco es aquel que, haciendo siempre lo mismo, espera resultados distintos. Albert Einstein No le des prioridad a alguien que hace de tí una opción. Anónimo Discutir con un ingeniero es como luchar en barro con un cerdo... después de un rato te das cuenta de que él lo está disfrutando. Anónimo Todo es posible cuando usted no sabe de qué está hablando. Anónimo De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir. John Steinbeck Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. Friedrich Nietzsche El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor. Confucio La ocupación más propia del hombre civilizado es la de no hacer nada. Teófilo Gautier El que se ríe de lo que no sabe y critica lo que no ha investigado, es o está en el camino de volverse idiota. Samuel Aun Weor El medio más fácil para ser engañado es creerse más listo que los demás. Anónimo Las mentes brillantes manejan ideas; las mentes corrientes hablan de actualidades; las mentes mediocres hablan de los demás. Anónimo Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia. Desconocido Nunca he visto un asno que hable como un ser humano, pero he visto muchas personas que hablan como asnos. (SI QUEDA ALGUNA DUDA DE ESTO TRASLADARSE A 2º HB DEL COLEGIO UNIVERSITARIO CENTRAL) Heine No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación. Anónimo El hombre moderno es el eslabón perdido entre el simio y el ser humano. Desconocido Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán a un pozo. Jesús No hables mal del puente hasta haber cruzado el río. Anónimo Quien no quiere pensar, es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar, es un cobarde. Anónimo A la mayoría de las personas prefiero darles la razón enseguida que escucharlas. Desconocido Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera. Albert Einstein Dile a un hombre que hay 400 billones de estrellas y te creerá, dile que la pared tiene pintura fresca y la tocará. Desconocido Podria yo tenerme por Dios de un reino infinito y estar encerrado en una cascara de nuez. William Shakespeare Si queréis los mayores elogios, moríos. Enrique Jardiel Poncela Las personas fuertes crean sus acontecimientos; las débiles sufren lo que les impone el destino. Alfred Victor de Vigny Toda convicción es una cárcel. Friedrich Nietzsche Si crees que algo te pertenece, déjalo libre, si no regresa, nunca lo fue. Anónimo Resulta imposible atravesar una muchedumbre con la llama de la verdad sin quemarle a alguien la barba. Georg Christoph Lichtenberg Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado. André Gide De vez en cuando dí la verdad para que te crean cuando mientes. Jules Renard Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez. La elegancia déjasela al sastre. Albert Einstein El hombre que no teme a las verdades, nada debe temer a las mentiras. Thomas Jefferson Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes. Lao - tsé Solamente una mentira que no esté avergonzada de sí misma puede tener posibilidades de éxito. Desconocido El que puede sonreír mientras los demás están preocupados, es porque ya sabe a quién va a echarle la culpa. Desconocido Peor que la muerte, el miedo a morir. Peor que el miedo a morir, el miedo a vivir Anónimo El valor no es la ausencia de miedo, sino el miedo con la convicción de seguir adelante. Desconocido Las cosas grandes en la vida no se ven, por eso cerramos los ojos cuando besamos, lloramos o soñamos. Desconocido Da gracias por lo que eres ahora, y sigue luchando por que deseas ser mañana. Fernanda Miramontes La senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio, ancho y espacioso. Cervantes Ten los ojos bien abiertos antes del matrimonio, y medio cerrados después. Thomas Fuller El ruido de un beso no es tan estruendoso como el de un cañón, pero su eco dura mucho más. Desconocido No hable mal de usted mismo: sus amigos se encargarán de hacerlo. Charles M. Talleyrand Las mujeres quieren muchas cosas de un hombre. En cambio, los hombres quieren una sola cosa de muchas mujeres. Desconocido A veces alguien tiene que salir de tu vida, para que alguien mejor entre. Pudgie Eugene ¿Por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia ofrecen? Desconocido, pero podemos suponer su profesión. Un amigo es un segundo yo. Cicerón El amor es lo único que crece cuando se reparte. Antoine Saint-Exupery El hombre es por naturaleza un animal político. Aristóteles El amor es ciego. Por eso los novios desarrollan tanto el sentido del tacto. Desconocido Todos cometemos errores: los sabios los admiten y aprenden; los inseguros los niegan y los tontos los repiten. Desconocido
Cantar tercero La afrenta de Corpes [En el segundo Cantar, el Cid continuó sus campañas y conquistó Valencia. Todos sus hombres ya eran muy ricos. Como símbolo de su honor, el Cid dejó crecer su barba. El éxito del Cid causó que García Ordóñez se pusiera envidioso y que los Infantes de Carrión se pusieran codiciosos. Éstos pensaron casarse con las hijas del Cid. Jimena y las hijas se reunieron con el Cid en Valencia. Hubo más batallas y al Cid le gustó que su familia pudiera verle luchar. Puesto que el Cid había ganado tanto, el Rey Alfonso perdonó al Cid y propuso el matrimonio entre sus hijas y los Infantes. Al Cid no le gustó la idea pero aceptó con tal que el Rey se tomara la responsabilidad por estos casamientos. Ya en el tercer cantar, los Infantes se han casado con las hijas del Cid y viven con sus hombres. Un día, un león que tenían se escapó de su jaula.] 112 En Valencia estaba el Cid y los que con él son; con él están sus yernos, los infantes de Carrión. Echado en un escaño, dormía el Campeador, cuando algo inesperado de pronto sucedió: salió de la jaula y desatóse el león. Por toda la corte un gran miedo corrió; embrazan sus mantos los del Campeador y cercan el escaño protegiendo a su señor. Fernando González, infante de Carrión, no halló dónde ocultarse, escondite no vio; al fin, bajo el escaño, temblando, se metió. Diego González por la puerta salió, diciendo a grandes voces: «¡No veré Carrión!» Tras la viga de un lagar se metió con gran pavor; la túnica y el manto todo sucios los sacó. En esto despertó el que en buen hora nació; a sus buenos varones cercando el escaño vio: «¿Qué es esto, caballeros? ¿ Qué es lo que queréis vos?» «¡Ay, señor honrado, un susto nos dio el león». Mío Cid se ha incorporado, en pie se levantó, el manto trae al cuello, se fue para el león; el león, al ver al Cid, tanto se atemorizó que, bajando la cabeza, ante mío Cid se humilló. Mío Cid don Rodrigo del cuello lo cogió, lo lleva por la melena, en su jaula lo metió. Maravillados están todos lo que con él son; lleno de asombro, al palacio todo el mundo se tornó. Mío Cid por sus yernos preguntó y no los halló; aunque los está llamando, ninguno le respondió. Cuando los encontraron pálidos venían los dos; del miedo de los Infantes todo el mundo se burló. Prohibió aquellas burlas mío Cid el Campeador. Quedaron avergonzados los infantes de Carrión. ¡Grandemente les pesa esto que les sucedió! escaño: banco viga: soporte de madera; tronco lagar: máquina para hacer exprimir el jugo de la uva para hacer vino melena: cabello suelto, crin [El rey de Marruecos ataca Valencia. Los hombres del Cid salen victoriosos, y el Cid gana otra espada, Tizona (o Tizón). Pero los Infantes de Carrión otra vez prueban su cobardía. Se sienten humillados y conciben un plan para vengarse del Cid y de sus hombres. Piden permiso al Cid para llevar a sus mujeres a Carrión. El Cid se lo permite, pero también les pide que pasen por tierras del rey Abengalbón para pedirle protección durante su viaje. Los Infantes, codiciosos de la riqueza del moro, conspiran para matarlo. Afortunadamente se descubre su plan y Abengalbón los deja. Llegan los Infantes al robledo de Corpes.] 128 En el robledo de Corpes entraron los de Carrión, los robles tocan las nubes, ¡tan altas las ramas son! Las bestias fieras andan alrededor. Hallaron una fuente en un vergel en flor; mandaron plantar la tienda los infantes de Carrión, allí pasaron la noche con cuantos con ellos son; con sus mujeres en brazos demuéstranles amor; ¡mal amor les mostraron en cuanto salió el sol! [Mandan adelantarse a todos, y se quedan ellos solos con sus esposas.] Todos se habían ido, ellos cuatro solos son, así lo habían pensado los infantes de Carrión: «Aquí en estos fieros bosques, doña Elvira y doña Sol, «vais a ser escarnecidas, no debéis dudarlo, no. «Nosotros nos partiremos, aquí quedaréis las dos; «no tendréis parte en tierras de Carrión. «Llegarán las nuevas al Cid Campeador, «así nos vengaremos por lo del león». Los mantos y las pieles les quitan los de Carrión, con sólo las camisas desnudas quedan las dos, los malos traidores llevan zapatos con espolón, las cinchas de sus caballos ásperas y fuertes son. Cuando esto vieron las damas así hablaba doña Sol: «Don Diego y don Fernando, os rogamos por Dios, «dos espadas tenéis, fuertes y afiladas son, «el nombre de una es Colada, a la otra dicen Tizón, «cortadnos las cabezas, mártires seremos nos. « Moros y cristianos hablarán de vuestra acción, « dirán que no merecimos el trato que nos dais vos. «Esta acción tan perversa no la hagáis con nos «si así nos deshonráis, os deshonraréis los dos; «ante el tribunal del rey os demandarán a vos». Lo que ruegan las dueñas de nada les sirvió. Comienzan a golpearlas los infantes de Carrión; con las cinchas de cuero las golpean sin compasión; así el dolor es mayor, los infantes de Carrión: de las crueles heridas limpia la sangre brotó. Si el cuerpo mucho les duele, más les duele el corazón. ¡Qué ventura tan grande si quisiera el Criador que en este punto llegase mio Cid el Campeador! robledo, robles: árboles fuertes vergel florido: jardín o lugar con flores escarnecidas: humilladas no tendréis parte: no compartiréis espolón: espuela [Los Infantes dejan así a las hijas del Cid y se van. Féliz Muñoz vuelve y las descubre y las lleva a San Esteban de Gormaz. La noticia de tal abuso llega al rey y al Cid. Van estas noticias a Valencia la mayor; cuando se lo dicen a mío Cid el Campeador, un gran rato pensó y meditó; alzó al fin la mano, la barba se tomó «Alabado sea Cristo, que del mundo es señor; «ya que así me han ofendido los infantes de Carrión, «juro por esta barba, que nadie me mesó, «no lograréis deshonrarme, infantes de Carrión; «que a mis hijas bien las casaré yo». [Álvar Fáñez y muchos hombres del Cid van a recoger a doña Elvira y doña Sol. La reunión es emocionante. Todos vuelven a Valencia. El Cid recibe un mensaje diciéndole que están cerca.] Al que en buen hora nació llegaba el mensaje, aprisa cabalga, a recibirlos sale; iba jugando las armas, grandes gozos hace. Mío Cid a sus hijas íbalas a abrazar, besándolas a ambas sonriéndoles está: «¿Venís, hijas mías? ¡Dios os guarde de mal! «Yo accedí a vuestras bodas, no me pude negar. «Quiera el Creador, que en el cielo está, «que os vea mejor casadas de aquí en adelante. «De mis yernos de Carrión, ¡ Dios me haga vengar!» Las hijas al padre la mano van a besar. Jugando las armas iban, entraron en la ciudad; doña Jimena, su madre, gozosa las fue a abrazar. El que en buen hora nació no lo quiso retardar; de los suyos, en privado, se quiso aconsejar: al rey Alfonso, un mensaje decidieron enviar. Valencia la mayor: epíteto que implica la grandeza de la ciudad mesar (la barba): quitar pelo de la barba posar: alojarse [El Cid le pide justicia al rey. Puesto que el rey se tomó la responsabilidad por los casamientos de las hijas del Cid, el rey comparte la deshonra de las acciones de los Infantes. El rey reúne a todos en Toledo para resolver la situación. Los Infantes no quieren ir, pero no pueden desobedecer al rey. Además de los de la familia de los Infantes, también vienen jueces que decidirán el caso. Todos están menos el Cid; él los hace esperar su llegada, quedando al otro lado del río Tajo en San Servando. Por fin el Cid, acompañado de todos sus hombres fieles, decide entrar en Toledo. Pero no tienen mucha confianza: debajo de su ropa elegante llevan sus armas y escudos. Sigue una larga descripción del Cid, notando especialmente que lleva su barba recogido por un cordón para que nadie se la toque. Llegan a la puerta de la ciudad.] A la puerta de fuera el Cid descabalgó; con los suyos entra dignamente el Campeador: él va en medio, los ciento, alrededor. Cuando lo vieron entrar al que en buen hora nació, levantóse en pie el buen rey don Alfonso y el conde don Enrique y el conde don Ramón, y así como ellos, sabed, toda la corte: con gran honra lo reciben al que en buen llora nació. No se quiso levantar el Crespo de Grañón, ni todos los del bando de los de Carrión. El rey a mío Cid de las manos le tomó: «Venid acá a sentaros conmigo, Campeador, «en este escaño que me regalasteis vos; «aunque a algunos les pese, mejor sois que nos ». Aunque el honor agradece, el Cid no lo consintió: «Seguid en vuestro escaño como rey y señor; «con todos estos míos aquí me sentaré yo». Lo que dijo el Cid al rey le complació. En un escaño torneado el Campeador se sentó, los ciento que le guardan están alrededor. Mirando están a Mío Cid todos los que hay en la corte, admiran su larga barba cogida con el cordón; ¡en toda su persona se muestra muy varón! No se atreven a mirarlo los infantes de Carrión. [El rey comienza el proceso, subrayando que habrá justicia. El Cid presenta tres demandas.] el conde don Enrique y el conde don Ramón Enrique y Ramón de Borgoña, yernos del rey Alfonso el Crespo de Grañón: el Conde García Ordóñez torneado: con piernas y respaldo curvados Primera demanda Mio Cid la mano besó al rey y en pie se levantó: «Mucho os lo agradezco como a rey y a señor, «porque estas cortes convocasteis por mi amor. «Esto les demando a los infantes de Carrión: «por dejar a mis hijas no me alcanza deshonor, «como vos las casasteis, rey, vos sabréis qué hacer hoy; «mas cuando sacaron a mis hijas de Valencia la mayor, «yo bien los quería de alma y de corazón, «les di dos espadas, a Colada y a Tizón, «-—estas yo las gané luchando como varón—- «para que se honrasen con ellas y os sirviesen a vos; «cuando dejaron mis hijas en el robledo de Corpes, «conmigo rompieron y perdieron mi amor; «que me den mis espadas ya que mis yernós no son ». Otorgaron los jueces: «Todo esto está en razón». [Los de Carrión hablan entre sí, decidiendo finalmente cumplir la demanda. Se le dan ambas espadas al Cid. El Cid está muy alegre y, como expresión de su gratitud, le da Tizona a Pero Bermúdez y Colada a Martín Antolínez.] Todo está en razón: todo está bien. Segunda demanda «¡Gracias al Criador y a vos, rey mi señor! «Ya he cobrado mis espadas Colada y Tizón. «Pero aún tengo otro cargo contra los de Carrión: «cuando sacaron a mis hijas de Valencia la mayor, «en oro y en plata tres mil marcos les di yo; «ya sabéis lo que hicieron a cambio los de Carrión; «denme mis dineros pues ya mis yernos no son ». [Otra vez se decide la demanda a favor del Cid, pero los Infantes no tienen el dinero porque ya lo han gastado. En vez de dinero, le ofrecen al Cid animales y otros bienes, y le piden prestado el resto.] Tercera demanda: El reto «¡Merced, oh rey y señor, por amor y caridad! «El cargo mayor no se me puede olvidar. «Oigame toda la corte y duélase de mi mal; «a los infantes de Carrión que me ultrajaron tan mal, «tengo que retarlos, no los puedo dejar ». [El Cid acusa a los Infantes de infamia y cobardía. Se levanta el conde García Ordóñez y él y el Cid se lanzan palabras hostiles.] 1. Contienda entre García Ordóñez y el Cid. El conde don García en pie se levantaba: «¡Merced, oh rey, el mejor de toda España! «Preparóse el Cid para estas Cortes tan altas; «se la dejó crecer y larga trae la barba; «unos le tienen miedo, a otros los espanta. «Los de Carrión son de nobleza tan alta, «que no debieran tomar sus hijas por barraganas, «cuánto menos por esposas y veladas. «Estaban en su derecho cuando dejaron a ambas. «De cuanto diga el Cid no se nos importa nada ». Entonces el Campeador echóse mano a la barba: «¡Loado sea Dios, que cielo y tierra manda! «Por eso es larga porque con honor fue criada. «¿Qué tenéis, conde, que decir de mi barba? «Que desde que nació con honor fue criada; «que por hijo de mujer nunca jamás fue mesada, «no me la mesó hijo de moro ni de cristiana, «como yo os la mesé, conde, en el castillo de Cabra. «Cuando tomé a Cabra y a vos también por la barba; «no hubo entonces muchacho, que no mesó su pulgada; «de la que yo os mesé aún se os nota la falta. «¡Aquí la traigo yo en esta bolsa alzada!» contienda: disputa barragana: concubina veladas: legítimas pulgada: se entiende: de barba bolsa alzada: esta bolsa que levanto para que todos la vean 2. Fernando González se defiende. Pero Bermúdez lo reta. Fernando González en pie se levantó, con grandes voces oiréis lo que habló: «Dejaos ya, Cid, de toda esta razón; «de nuestros dineros ya todo se os pagó. «No crezca la disputa entre nos y vos. «Somos del linaje de los condes de Carrión: «debemos casar con hijas de rey o emperador, «no nos corresponden las hijas de un infanzón. «Porque las dejamos bien hicimos nos, «por ello más nos preciamos, sabed, que menos no». Mío Cid Ruy Díaz a Per Bermúdez cata: «Habla, Pero Mudo, varón que tanto callas; «si ellas mis hijas son, son tus primas hermanas; «de lo que me dice a ti la ofensa alcanza, «si soy yo quien responde tú no entrarás en armas». Pero Bermúdez se levantó a hablar; la lengua se le traba, no puede comenzar, mas cuando comienza no le podrían parar: «Eres hermoso mas mal barragán, «¡lengua sin manos!, ¿cómo osas hablar?» [Se recuerdan las varias instancias de cobardía mostrada por los Infantes, incluso el episodio del león. Pero Bermúdez termina por retar al Infante.] infanzón: caballero de baja nobleza cata: mira entrarás en armas: lucharás mal barragán: cobarde 3. Diego González se defiende. Martín Antolínez lo reta. Diego González oiréis lo que dijo: «Tenemos sangre de los condes más limpios; «en estos casamientos consentir no debimos, «ni emparentar con mio Cid don Rodrigo! «Por dejar a sus hijas no nos arrepentimos; «mientras que vivan ya pueden hacer suspiros: «vivirán deshonradas por lo que les hicimos. «Esto mantendré ante el más atrevido: «que porque las dejamos honra nos ha venido». Martín Antolínez en pie se fue a levantar: «Calla, traidor, boca sin verdad! «Lo del león no se te debe olvidar; «saliste por la puerta, te entraste en el corral, «te fuiste a esconder tras la viga de un lagar; «¡buenos quedaron tu manto y tu brial! «Yo te mantendré que esta es la verdad: «a las hijas del Cid las pudisteis dejar, «pero por eso mismo en todo valen más. «Al partir de la lid por tu boca lo dirás, «que eres traidor y en todo mentido has». brial: túnica de seda rica lid: lucha 4. Asur González insulta al Cid. Muño Gustioz reta a Asur González. Así entre los dos la disputa ha quedado, cuando Asur González entró por el palacio, con el manto de armiño y el brial arrastrando; acaba de almorzar y el rostro trae colorado. Poco sentido hay, sabed, en lo que ha hablado «¡oh, varones, quién vio nunca cosa igual, «que ganaríamos en nobleza con mio Cid el de Vivar! «¡Váyase al río Ubierna sus molinos a cuidar, «y a cobrar maquilas como en él es natural! «¡Cómo se atrevió con nos a emparentar!» Entonces Muño Gustioz en pie se levantó: «¡Calla, alevoso, malo y traidor! «Siempre primero almuerzas antes de ir a la oración; «al dar el beso de paz bien lo dice tu olor. «No dices verdad ni a amigo ni a señor, «eres falso a todos y más al Criador. «En tu amistad no quiero tener ración. «¡Yo te haré confesar que eres como digo yo!» Dijo el rey Alfonso: «¡Calle ya esta discusión! «¡Los retados lidiarán, así me salve Dios! » el rostro trae colorado: implica que está borracho Ubierna: río donde el Cid poseía molinos maquila: la cantidad de grano o harina pagada al molinero por sus servicios alevoso: traidor siempre ... olor: indicación de que Asur González come y bebe demasiado tener ración: tener parte He aquí que dos caballeros entraron en la corte; al uno dicen Ojarra, de Navarra embajador, al otro Iñigo Jiménez, del infante de Aragón. Besan las manos al rey don Alfonso, piden sus hijas a mío Cid el Campeador, para ser reinas de Navarra y de Aragón. [El Poema termina con la máxima gloria del Cid. Sus hijas serán reinas y el honor del Cid es ya legendario. Los retos se cumplen tres a tres en tierras de Carrión. Naturalmente, los hombres del Cid vencen a los de Carrión. El Cid y los suyos regresan a Valencia donde termina la acción.] Dejémonos de pleitos con los infantes de Carrión, de lo acontecido mucho les pesó. Hablemos ahora de aquel que en buen hora nació. Grandes son los gozos en Valencia la mayor, por la honra que han tenido los del Campeador. Hicieron sus tratos los de Navarra y Aragón, tuvieron junta con Alfonso el de León. Hicieron sus casamientos doña Elvira y doña Sol. Así crece la honra del que en buen hora nació, cuando señoras son sus hijas de Navarra y de Aragón. Hoy los reyes de España sus parientes son. A todos alcanza honra por el que en buena nació.
Bueno, esto es algo que a muchos/as les podría servir. No quiero comentarios pelotudos como: No leí un carajo; si no tienen ganas de leer, no comenten, hagan algo productivo con su vida, o vayanse a Poringa. Da igual que sea un novio maravilloso y encantador: siempre habrá alguna cosa que te moleste de tu hombre. Aunque sea una situación tonta, siempre existe algo que te desagrada de él y que llevada al límite te puede llegar a enfadar de verdad. ¡No tienes por qué aguantar todo! El problema es que cuando un hombre te hace enfadar, en lugar de decírselo abiertamente, tendemos a ignorarlo y dejarlo pasar sin hablarlo. Si se trata de una situación puntual no pasa nada, pero si se alarga demasiado... aparece el peligro. Probablemente todas esas emociones acumuladas afloren de repente y termines explotando como una bomba de relojería. 1-Nunca te coge el teléfono Las mujeres somos mucho más emocionales que los hombres, eso está claro. Tenemos una mayor facilidad para expresar nuestros sentimientos, sobre todo cuando nos encontramos entre amigas. Por eso, normalmente preferimos las llamadas a los mensajes de texto, mails o chat. Pero los hombres son más directos y prefieren respuestas rápidas. Es normal que él te envíe un sms corto antes que llamarte por teléfono. A lo mejor esto te hace plantearte si estás saliendo con un hombre tímido o si él no es como tú piensas. ¿Qué hacer? Qué no decirle: ¿Por qué no me llamas? Si le dices esta frase él se pondrá a la defensiva automáticamente y conseguirás que te llame menos aún. ¡Y ése no es el objetivo que queremos conseguir! Como todos sabemos, presionar a alguien para que haga algo suele traer consigo el efecto contrario. Qué decirle: Suéltale una frase bonita como: "Echaba de menos oir tu voz". Es mucho más delicado, suave y sirve para reforzar un poco su ego. Y en ocasiones, ¡puede hasta que sea verdad! Cuando te llame, dile que te encanta escucharle, que le echas de menos y que te divierte hablar con él por teléfono. 2-Siempre llega tarde Tu chico te ha prometido recogerte pronto para iros a comer y celebrar vuestro aniversario pero aún no ha salido de trabajar. O habéis quedado en menos de media hora con tus padres y todavía no se ha duchado. Estas situaciones tan usuales no hacen sino enfadarnos cuando se repiten una y otra vez. Qué no decirle: "No puedo creer que vuelvas a hacer lo mismo". Si por ejemplo ésta es la primera vez que sucede, dale un respiro, todo el mundo puede llegar tarde alguna vez. Incluso si tu hombre se ha retrasado anteriormente, echárselo en cara no ayudará nada y probablemente te encuentres, sin comerlo ni beberlo, en mitad de una fuerte discusión. Qué decirle: "Me he dado cuenta de que últimamente llegamos tarde a muchos compromisos, ¿qué podemos hacer para cambiar esto?". Esta frase hace que incluyas a ambos en el problema, de manera que él no se sentirá amenazado por tí. Es una relación de dos y le haces partícipe a él, queréis arreglarlo, no le señalas como culpable. 3-Habla todo el rato de su ex Es un hecho probado que todos, en algún momento, traemos al presente relaciones anteriores. Después de todo sería raro si cuando discutes no surgiera tu pasado, ya que forma parte de tu experiencia y de quien eres hoy. Pero cuando tu novio menciona constantemente a su ex, es normal que te enfades o enojes. Puede que ni siquiera se dé cuenta o que incluso esté probándote, para ver cómo reaccionas. Qué no decirle: "Como vuelvas a hablar de ella, esto se acaba". Los ultimátum raramente funcionan, de verdad. Ni se te ocurra prohibirle hablar de ello porque el resultado será el contrario. Qué decirle: "Escuchar hablar todo el rato de tu ex me hace sentirme algo incómoda. ¿Por qué razon la que la nombras tanto?". En el fondo, hablar del tema como adultos, directa al grano y sin reproches mejora la comunicación y nos hace ser más empáticos, es decir, ponernos en el lugar del otro. Tu actitud madura le hará recapacitar. 4-Sale mucho con sus amigos Cuando dos personas comienzan una relación, de repente han de cambiarse ciertos comportamientos y ceder en algunas ocasiones. De soltero pasamos a estar comprometidos. Con frecuencia, esto conlleva que al menos uno de los dos intente continuar con su vida de soltero, lo que desequilibra la balanza hacia un lado u otro. Qué no decirle: "Quiero que, al menos, pases tres noches conmigo durante la semana". De nuevo, el establecer reglas no funciona. Se sentirá atrapado, agobiado e intentará buscar planes alternativos sin contar contigo. Qué decirle: "Me encanta que tengas tu propia vida social, pero sería estupendo que pudiéramos hacer algo especial entre semana, lo que quieras". Poner el balón en su tejado hace que él crea que tiene el control de su tiempo y, por ello, querrá pasarlo contigo. Confía en él, déjale su espacio para que tome la iniciativa y, sobre todo, sé feliz y disfruta.
Teoria Conspiracional: Las Palomas Traman algo. Si siempre sospechaste de las palomas, de su forma de caminar, de mirar, de como se juntan... y cuando te acercas se separan todas como si no quisieran que escuches lo que dicen... Este reportaje tienes que leerlo. Es que nadie se ha preguntado porque siempre las "palomas" andan en grupo? O que siempre están cuchicheando entre ellas..pero cuando nos acercamos siempre se alejan?... Claramente, las palomas están tramando algo. Repasemos un poco... A ver...dónde siempre hay palomas?: -En las plazas de armas [Lugar Cívico] -En la Moneda o casas de gobierno [Poder-Estado] -En los palacios de justicia (tribunales) [Poder Jurídico] -Bolsa de Valores [Poder Económico] -Cámara de Senadores/Diputados [Poder Legislativo] -Malls [Centros económicos] -Iglesias, Templos, etc [Centros religiosos] Puse entre paréntesis los poderes que representan dichos lugares, y como vemos las palomas no están en lugares "al azar" ellas, siempre, pero siempre están en algún lugar por alguna razón mayor... Escuchando, observando atentas a todo lo que ocurre, para tomar esta información y enviarla a algún lugar secreto, donde esta la central de información mundial de las palomas para el dominio mundial (C.I.M.P.P.D.M.). La ubicación exacta de este lugar es totalmente desconocida, pero se cree que podría estar oculta en el Vaticano, Venecia, Plaza del Big Beng, o otros lugares con "desconcertante" cantidad de palomas por metro cuadrado. Bueno, mas hechos que revelan que las palomas traman algo, y de seguro sea la dominación mundial son los siguientes: -De día están "ahí"...pero de noche?..adonde están?!!! a donde van estas "palomas"...lo mas probable es que se junten para entregar la información recolectada durante el día, y a planear nuevos ataques. -Cuando se posan en los alfeizares de los edificios, uno se acerca por las ventanas y ellas se van.. -Siempre, pero siempre, quienes las "alimentan" son "viej@s loc@s"..., en realidad son humanos controlados por las palomas, mediante maquinas psíquicas, por eso no hablan normal y tienen ropas viejas y andrajosas. Dentro de sus actitudes, ¿han notado que cuando uno esta en las plazas, en los bancos comiendo.."ellas" se acercan hacia uno, pero caminando en "Zig-Zag", para que no note que ellas vienen a quitarnos nuestro alimento? Cuando ellas, están en grupo, tramando sus planes y un espía humano intenta escuchar lo que hablan, ellas utilizan su técnica de escape "Vuelo caótico en masa" y desaparecen. ¿Porque las palomas son el símbolo de paz?..Pues porque ellas se infiltraron en las cúpulas de poder, y así siempre estarán presentes en los actos importantes de los humanos... Como vemos las palomas son muy sospechosas, siempre están ahí...esperando. Y si mas de alguno logra recordar "Animaniacs" o Pinky y Cerebro..¿quienes siempre estaban tramando algo?..LAS PALOMAS!...ven, como incluso por medio de mensajes subliminales personas estudiosas del tema nos han intentado advertir sobre el tema!! En el juego GTA IV, hay una misión que consiste en matar TODAS las palomas de las ciudades...y te premiaran..esto NO es casualidad, sino que al igual que en Pinky y Cerebro nos están tratando de advertir Teóricos que han estudiado el tema mas en profundo, incluso han pensado que podrían ser cámaras de vigilancia extraterrestres, que nos vigilan y espían para que no podamos lograr el desarrollo humano completo. Y gracias a estos estudiosos, fue que se logro captar el ÚNICO y mas valiosos de los registros audiovisuales que demuestran que las palomas están tramando algo.. [ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE VIDEO CONTIENE ALTOS NIVELES DE VIOLENCIA Y CRUELDAD, SE RECOMIENDA QUE SOLO PERSONAS CON CRITERIO FORMADO LO VEAN, CUCLOMAS NO SE HACE RESPONSABLE POR DAÑOS PSICOLÓGICOS CAUSADOS POR VER EL VIDEO] http://www.youtube.com/watch?v=0mXPSDida58&feature=player_embedded Como vemos, las palomas han comenzado la parte del plan agresiva, y nadie esta a salvo. Por eso, desde ahora tengan muchisimo mas cuidado..no intenten ser "superheroes" asercandose a ellas a intenter oirlas.. Dejenle eso a los expertos..y por sobretodo, cuando esten en las calles cuidense de ellas, no anden solos y traten de no molestarlas... Las Palomas, son una de las tantas criaturas que traman algo, y creemos que es dominar el mundo, pronto les contaremos sobre los helechos, los mosquitos , entre otros. Se despide, una preocupada Humana Temerosa de las Palomas hay que agregar que no es conveniente acercarce a ellas con un trozo de pan, seria atraelas es como acercarce a un mono con una banana, o a mi con una rubia o un rubio, o a un cura con un niño etc, aclarado esto vuelvo a mi cama donde estoy protegido de las palomas