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Usuario (Argentina)
Vid Notivida Nº 690, 697, 698, 704 y 707). Los oradores Eduardo Sambrizzi, Vicepresidente de la Corporación de Abogados Católicos: explicó que prohibir el matrimonio a homosexuales no constituye discriminación, a nadie se le impide casarse por su “orientación sexual”, las limitaciones (no se pueden casar dos hermanos, más de dos personas…) son las mismas para heterosexuales y homosexuales, no hay “discriminaciones ni injustas, ni arbitrarias”. Tampoco violaría el “principio de igualdad ante la ley” (no son iguales las circunstancias). Cuando se refirió al argumento del lobby gay de que hay cientos de parejas homosexuales en las que uno de ellos ya adoptó a un niño y esperan la ley para que el otro también pueda adoptarlo sostuvo que “no se requiere ser muy perspicaz para concluir en la posibilidad cierta de que se haya omitido informar al juez, al requerir la adopción por una sola persona, sobre la situación de convivencia que tenía con alguien de su mismo sexo”. Mauricio Mizrahi, Juez de la Cámara Civil - Sala B: “nuestro sistema constitucional descansa en la tolerancia”, “las uniones homosexuales no deben quedar excluidas de los beneficios sociales mientras no perjudiquen a un tercero” y esto es lo que ocurre, según Mizrahi, en el caso de adopción. “Las uniones homosexuales y heterosexuales son distintas” y no deben ser tuteladas con la misma figura jurídica. Reclamó una figura alternativa que no contemple la adopción para los homosexuales. “Los niños tienen derecho a un proceso unitario de procreación, gestación y parto; a tener una sola madre y un solo padre” y a no ser privados de ninguno de los dos. “En la fecundación artificial de homosexuales –a sabiendas- se está produciendo un huérfano, distinto es el caso de la adopción donde el niño ya existe y se busca solución”. Alberto Solanet, Presidente de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia: fue al meollo del tema, habló de la naturaleza del matrimonio y enfatizó que “las relaciones entre homosexuales son intrínsecamente desordenadas” y, como tal, “no pueden generar derechos ni tener protección legal”. Desenmascaró el “uso abusivo de la palabra discriminación” y afirmó que el proyecto “no evita la discriminación”, “oculta la realidad de las cosas para fingir que es igual lo que es diferente”. Destacó que la modificación de la ley antidiscriminatoria para incluir “género y orientación sexual” y la modificación del Código Penal conexa, que estudia la cámara baja es “una provocación ideológica, impulsada por la militancia homosexual”. Denunció un plan para destruir a la familia” plasmado en el “Plan Nacional contra la Discriminación” aprobado por decreto del ex presidente Kirchner. Exhortó finalmente a los senadores a no tener temor y a no dejarse extorsionar, “las presiones políticas o económicas no pueden alterar el mandato de sus conciencias”, remató. Claudio Grosso, abogado (UCA), autor de diversas publicaciones sobre el régimen del matrimonio: describió las características y fines del matrimonio “una noción pre-jurídica”. Diferenció homogamia y matrimonio. Probó que “el proyecto se basa en argumentos aparentes o falsos”, cuestiones subjetivas que “no pueden ser el punto de apoyo para ley jurídica”. “El derecho no trata cuestiones tales como el afecto o el amor en el matrimonio civil, y mucho menos trata sobre la orientación sexual de los ciudadanos”, afirmó. Mostró que el proyecto discrimina injustamente otras formas de convivencia (concubinato, congregaciones religiosas, comunidades terapéuticas…) y a la mujer y al niño. Evidenció las diferencias entre una pareja homosexual y una heterosexual que por edad o por enfermedad no puede procrear; y entre una “familia monoparental” y una “bipersonal del mismo sexo”. Destacó finalmente que si el proyecto se sanciona sería una ley “claramente inconstitucional”, “viciada e inválida” que provocaría un “desorden institucional”. Miguel Haslop, presidente de la Asociación de Jóvenes Abogados Católicos: Mencionó tratados internacionales y jurisprudencia. Aseguró que el inconstitucional proyecto además del régimen del matrimonio, afectaría gravemente los regímenes de filiación, parentesco, nombre, adopción, sucesión y seguridad social. Dio respuesta a los reclamos del lobby gay y reveló sus verdaderas intenciones citando las palabras de uno de sus activistas, el escritor Michael Signorile: “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas es transformar por completo la noción de familia” (Crisis Magazine, 8/01/2004). Francisco Roggero, Colegio de Abogados de la CABA: se refirió a adopción un tema que involucra a un “menor indefenso”. “La adopción imita a la naturaleza”, aseguró, y “pone de relieve sus alcances (lo que la naturaleza permite) y sus límites (lo que la naturaleza impide). Cuando el vínculo es “biológico el derecho lo reconoce”, en el “adoptivo el derecho lo crea”, esa creación debe “imitar la naturaleza” de forma tal de “proteger el interés del menor”, que es la clave del sistema de adopción, “la adopción no satisface deseos” de los adultos. No hay “fraternofobia” cuando no se le da la adopción conjunta a dos hermanos. Citó finalmente estudios científicos que muestran que las parejas homosexuales son más inestables, más promiscuas y remató preguntando ¿podemos entregar menores en adopción a parejas homosexuales sin ninguna duda razonable acerca de si es bueno para los chicos o puede hacerles daño? FUENTE: NOTIVIDA, Año X, Nº 709, 15 de junio de 2010
Los oradores Gabriela Seijas, titular del Juzgado Nº 15 (Contencioso, Administrativo y Tributario de la CABA): la jueza que dictó la primera sentencia que permitió el “casamiento” de dos gays fue a apoyar el proyecto para que todas las parejas tengan los mismos derechos “para que haya una sociedad inclusiva”. Habló de las distintas formas de familia y de la “discriminación” y exhortó a pensar en “el daño y el dolor” que esto último provoca. Martha Gómez Alsina, titular del Juzgado Nac. en lo Civil con competencia exclusiva en materia de familia: “cuando los tratados internacionales hablan de otros derechos mencionan personas, en el caso del matrimonio dicen hombre y mujer”. Describió algunas consecuencias del proyecto: dijo que no se puede desconocer un tratado internacional que exige la protección de la familia, que la filiación se funda en el nexo biológico y que esto traería problemas en el caso de la fecundación asistida, y que para la adopción tiene que primar el interés del niño. Aseguró que es un proyecto que reemplaza términos y que tiene “poca profundidad jurídica”. Elena Liberatori, titular del Juzgado Nº 4 (Contencioso, Administrativo y Tributario de la CABA): defendió sus sentencias, las que permitieron el “casamiento” de dos parejas de gays y una de lesbianas y se dedicó a criticar a la justicia civil que mediante cautelar había anulado sus fallos “anular la sentencia de un juez de otro fuero es un escándalo”, “nosotros tenemos que afianzar el poder judicial”. Advirtió que no había declarado la inconstitucionalidad del Código Civil sino que había actuado en el marco de la teoría del “caso no previsto”. Recordó otra sentencia suya en la que obligó a una obra social a cubrir la inseminación artificial de dos lesbianas y enfatizó que hoy “dos mujeres pueden tener un hijo”. Cuando la presidente de la Comisión, Liliana Negre, le pidió que hable del proyecto sólo acotó que tiene convicciones propias y que encontró razones que plasmó en sus sentencias. La senadora Escudero le preguntó si antes de dictar sentencia se había informado sobre las consecuencias que acarrea la crianza por parte de homosexuales y respondió que no, pero que tiene “amigos homosexuales que comparten hijos”. Guillermo Scheibler, titular del Juzgado Nº 13 (Contencioso, Administrativo y Tributario de la CABA): dijo que dictó un fallo a favor del “matrimonio” homosexual y su postura al respecto es pública, por lo que iba a hablar del proyecto de la senadora Bortolozzi que promueve la “unión civil”. Manifestó que esta figura jurídica afecta la igualdad y es discriminatoria. Recalcó que “el estado es laico” y que “una ley de matrimonio civil no puede coincidir con principios religiosos”. Enfatizó que la unión civil es peor que “iguales pero separados”. Disintió con Gómez Alsina, sostuvo que los tratados internacionales mencionan el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio pero, añadió, “no dicen entre sí”. “No se pueden imponer convicciones religiosas -que no gozan de amplio consenso social- a los no creyentes, sobre todo si vulneran derechos de otros”. “Las convicciones morales o religiosas son para el ámbito privado”. Félix de Igarzábal, titular del Juzgado Nacional en lo Civil Nº 85: en alusión a Liberatori comenzó aclarando que era un debate de ideas, que no habían sido convocados para hablar de lo que hacían en el ámbito laboral. Comentó que es padre de 8 hijos y que con el proyecto en debate “lo quieren convencer de que sea de River cuando es de Boca”. “Tratan de equiparar lo que es distinto”. Hizo foco en el espíritu docente de la ley y añadió que la ley tiene que lograr un orden social justo. “Una ley que confunde no pone orden”. “Trabajemos en leyes que pongan orden”, remató. Graciela Medina, Juez de la Cámara Federal Civil y Comercial: comenzó aclarando que la afirmación de Liberatori sobre la falta de antecedentes de jueces que dejan sin efecto la sentencia de un magistrado de otro fuero es “absolutamente falsa” y dio ejemplos concretos. Añadió que pedir “el juicio político cuando un tribunal de otra jurisdicción deja de lado un fallo nuestro” es improcedente. Dijo que era heterosexual pero que pertenece a la Comunidad Homosexual porque es su asesora y que no todos los que critican el proyecto lo hacen porque discriminan o niegan “los derechos de las parejas homosexuales”. Puntualizó después, detalladamente, las falencias jurídicas y las lagunas legales que aparejaría el proyecto aprobado por Diputados. Explicó que los 7 países que legalizaron el “matrimonio” homosexual antes modificaron otras leyes (fecundación artificial, adopción…) y que sin esas modificaciones se genera un “caos”. Enfatizó que el proyecto dejaría a los heterosexuales con menos derechos que los homosexuales y añadió “no quiero menos derechos”. Hugo Zuleta, titular del Juzgado Nº 10 (Contencioso, Administrativo y Tributario de la CABA): “un análisis jurídico no es un análisis metafísico”. Con cierta timidez, tras la crítica lapidaria de Medina, se manifestó a favor del proyecto. Habló de las obligaciones y derechos de los esposos y agregó que no cambian si estos son del mismo o distinto sexo. “Las distinciones en base a la orientación sexual forman categorías sospechosas que originan discriminaciones perversas”. Sólo intentó rebatir una de las muchas objeciones de Medina alegando que no se “invisibiliza” a la mujer cuando se pone “padres” porque es un genérico propio del idioma castellano y acotó que en su trabajo usan el las/los que es “políticamente correcto” pero que “no permite leer el escrito en voz alta”.
Mario Virgolini, director del Programa Nacional de Control de Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación, dijo esta mañana en declaraciones radiales que "en la Argentina cada año mueren 40 mil Sandros", tras explicar cómo evitar que en nuestro país el tabaquismo siga siendo la principal causa de muerte evitable en hombres y mujeres en edad adulta. Cada año en Argentina, mueren más de 40 mil personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. "Si bien hay un descenso del porcentaje de fumadores en los registros oficiales de los últimos años, el 16% del total de las muertes de personas mayores de 35 años se deben a enfermedades relacionadas con el cigarrillo como afecciones cardiovasculares, cáncer y complicaciones respiratorias", sentenció Virgolini. Según declaró el titular del Programa Nacional de Tabaco, "cada día mueren al menos 110 personas a causa del cigarrillo, si hacemos el cálculo, son 40 mil muertes anuales, que son 40 mil Sandros desconocidos que padecen este tipo de problemas" . A modo ilustrativo, el funcionario ejemplificó que "si pensamos que un 747 lleva aproximadamente 350 personas a bordo, podemos deducir que el número de muertes es similar al que se produciría si cada 3 días se estrellara un avión de estas dimensiones y todos los pasajeros murieran". Para evitar que estas cifras continúen en aumento, "es fundamental seguir trabajando en la promoción de ambientes libres de humo que desencadenan el cese del tabaquismo o la disminución de fumadores", añadió el funcionario de la cartera sanitaria nacional. Por otra parte, el experto reveló que hasta el momento "ya existen diez provincias con legislación en este sentido" y agregó que "el tabaco no sólo daña la salud de las personas que fuman, sino también la de los que los rodean, además de que el humo se propaga y permanece en el ambiente mucho tiempo después de que se apaga el cigarrillo" . El Programa Nacional de Control del Tabaco incentiva la creación de ambientes libres de tabaco en todo el país porque considera que los sistemas de ventilación actuales son ineficaces para disminuir las sustancias tóxicas presentes en el humo. Otras de las razones son reducir los efectos del tabaquismo pasivo en la salud en ambientes laborales, municipios, escuelas, bares y restaurantes 100 % libres de humo de tabaco, servicios de salud y hogares. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizadas por el ministerio de Salud de la Nación (2005), en Argentina hay un descenso del porcentaje de fumadores en el sector de los jóvenes. "Las últimas cifras nos han mostrado una disminución importante en la población adolescente, lo cual marca una tendencia que es irreversible", aclaró Virgolini y precisó que "para sostener estos índices necesitamos del instrumento legal que permita pegar un salto más grande, como es la ratificación del convenio marco que está pendiente en el Congreso de la Nación desde 2004". ¿Qué es el tabaco? El tabaco es una planta de la familia de las Solanáceas. En el siglo VI ac., los indios del continente americano ya consumían el tabaco como parte de los rituales religiosos. Esta sustancia aún no se conocía en Europa hasta finales del siglo XV cuando fue llevado desde América por Cristóbal Colón. El tabaco se inhala, se aspira, se mastica o se fuma. En la actualidad, los productos del tabaco en los países desarrollados se usan principalmente para ser fumados. Al fumar un cigarrillo, se genera un proceso de combustión incompleta, durante el cual ocurren tres tipos de reacciones químicas: pirólisis, pirosíntesis y destilación de ciertos compuestos. El humo, producto de la combustión del tabaco, contiene más de 4.000 componentes, de los cuales más de 50 son sustancias que producen cáncer. Otro de los problemas del tabaquismo son los filtros de los cigarrillos o las llamadas colillas, que están hechas de acetato y no son biodegradables, es decir, permanecen durante décadas en el ambiente antes de degradarse. Por su toxicidad, las colillas de cigarrillos representan un problema para la contaminación del ambiente. Al arrojar los filtros a la calle, generalmente la lluvia los acarrea hasta la fuente de agua más cercana, produciendo un desprendimiento químico que afecta la calidad del agua y en consecuencia, la salud de aquellos que la consumen. Tabaco y embarazo El hábito de fumar o la exposición al humo del cigarrillo durante el embarazo es peligroso porque el feto se alimenta con el oxígeno y los nutrientes que le llegan a través del cordón umbilical. Cuando la madre fuma, el bebé recibe todas las sustancias tóxicas del humo del cigarrillo, incluyendo la nicotina, además de recibir menos oxígeno. Daños del tabaco en niños de madres fumadoras: En recién nacidos - Labio leporino y fisura del paladar; menos peso que lo esperado; mayor mortalidad; mayor frecuencia de muerte súbita del lactante. Los bebés amamantados por madres fumadoras, pueden sufrir inquietud, insomnio, vómitos, diarreas, succión débil y debilidad. En niños - Propensos a sufrir neumonías, bronquitis, asma y otitis. Diabetes juvenil; trastornos de aprendizaje, déficit de atención; mayor ausentismo escolar por las enfermedades asociadas con el tabaquismo pasivo; más consultas al médico; más probabilidades de ser fumador en la adolescencia. infobae.com
A pesar de que muchoas digan que solo la iglesia se opone.... "Matrimonio gay: dos escenarios posibles (por: Rolando Hanglin) Es posible que, finalmente, se apruebe la ley del matrimonio gay. En ese caso pueden pasar varias cosas. Como gustan decir ahora los politólogos y los consultores: escenario 1 y escenario 2. Escenario 1: El pueblo heterosexual, es decir la amplia mayoría de nuestro país, siente que la institución matrimonial se ha desvalorizado. No muy seducidos por la perspectiva de verse rodeados, a la salida del registro civil, por bulliciosos grupos de hombres vestidos de mujer, señores con pechos implantados y varones enamorados que se besan estruendosamente en la boca, novios y novias deciden -sencillamente- no casarse. Estaban convencidos de que el matrimonio era una institución heterosexual por excelencia y ahora ven otra cosa, que no les gusta. En adelante, sólo se casarán los homosexuales. Las parejas aburridas, antiguas y meramente macho-hembra, se volcarán al casamiento religioso. Como era antes. De ese modo, los católicos se casarán por la iglesia, los judíos por la sinagoga, los evangélicos por su templo y los islámicos por la mezquita. Los ateos no se casarán. De esta forma se retrocederá más de un siglo, borrando el paso de gigante que dio Julio A. Roca en 1880 con el Registro Civil, el Matrimonio Civil y la Educación Obligatoria, Gratuita y Laica. Porque fue Roca, tengámoslo presente: el mismo que cometió el supuesto "genocidio" junto a Sarmiento, Facundo Quiroga, Juan Manuel de Rosas, Adolfo Alsina y Carlos Pellegrini. Así las cosas, las iglesias volverán a tener una influencia decisiva en la vida de la gente, un poco como sucede actualmente en Irán, Iraq, Sudán, Afganistán, Pakistán y otras grandes naciones. Obvio: esto no sería el fin del mundo. Cuando se sancionó la Ley de Divorcio Civil en tiempos de Alfonsín, muchos creyeron que se avecinaba el Apocalipsis y no fue así. La vida siguió su curso normal. El divorcio trajo la felicidad a muchos hogares. ¿O la desdicha, la ruina económica, la soledad y el sufrimiento de padres e hijos? Dejamos la respuesta a criterio del lector. Pero una cosa es cierta: el divorcio no ha significado el fin de la civilización occidental ni ha destruido a la familia humana. Escenario 2: al establecerse el matrimonio como unión de dos "contrayentes" de género neutro, es decir dos iguales, dos pares, lo mismo queda aplicado al divorcio. En efecto, matrimonio y divorcio son dos caras de una misma moneda: entrada a una institución, salida de una institución. Hoy día, el 90 por ciento de los matrimonios termina en divorcio, de manera que es importantísimo prever los contornos de dicha salida. Bien: cuando los que van a divorciarse son dos "contrayentes" iguales entre sí, ya no se aplican los tópicos de la jurisprudencia. No se trata de un ex marido que cederá el 50 por ciento de los bienes que ganó con el sudor de su frente, ni tampoco de una mujer que lo atendió, alimentó y escuchó sus penas, mientras criaba al hijito de ambos. Digo "hijito" en singular porque las familias actuales de clase media tienen un solo hijo, y gracias. En otras palabras: esta mecánica casamiento-divorcio que ha dado lugar a la industria de las botineras y otras cazadoras de cuota alimentaria, habrá desaparecido completamente. Tal vez nazca un nuevo concepto, más justo, de la división de bienes, la tenencia de los hijos y las propiedades gananciales. Tal vez. Con lo cual el machismo de nuestra patria, hoy humillado a escobazos, podría recibir una reivindicación in artículo mortis. Y así renacería el Macho Argentino con sus propiedades y sus potestades. Más allá de estos dos escenarios, lo más probable es que no ocurra nada trascendental. Los niños seguirán naciendo de un útero femenino, fecundado por el esperma de un hombre. Las mujeres, con su belleza mortal, seguirán gustando de los hombres (inclinación inexplicable) y los varones volverán a perseguir a las niñas con el afán de tirarles de las trenzas o tacklearlas en un yuyal. Son incorregibles. Quisiera agregar, en mi condición de ateo, librepensador, nudista y hippie viejo, que a nuestro país, hoy por hoy, no le vendría mal un poco de orden y mesura. fuente: www.lanacion.com.ar
Registrate y eliminá la publicidad! Ya le dimos a generar declaracion jurda nos aparece una pantalla asi ( la muestro por partes y la describo para que se entienda mejor ya que la imagen no es buena): En esta parte solo verificamos que los datos personales nuestros (cuit,nombre, domicilio etc sean correctos) en la continuacion de la pantalla si tenemos que competar datos, veamos: el telefono y mail. no tiene inconveniente, en el siguiente cuadro completamos el periodo de inioc de nuestras actividades, y luego la cantidad de actividades que desarrollaremos (respetandso el limite que existe para los monotributistas)al completar y tabular, nos aprace un nuevo cuadro que consta de dos partes en la primera "Actividad Principal: Ayuda" donde le ponemos el codigo de afip de nuestra Actividad ( si no lo sabemos hacemos el click en ayuda nos buscamos en la lista que nos aprece y copiamos el codigo) la seguna parte "Tipo/Actividad" debemos tildar donde nos corresponda segun prestemos un servicio o no, luego pasamos a los parametros que definiran nuestra categoria y monto a pagar por el impuesto: * Ingresos Brutos Anuales: * Superficie Afectada en M2: * Energía Eléctrica en KW: * Precio Unitario: en cada uno de los cuales indicaremos lo que corresponda o si iniciamos la actividad y no sabemos alguno, una estimacion razonable" en cuanto al precio unitariuo sino tenemos un valor fijo ponemos 1 o 0. Despues apraece la parte de "autonomos" es decir nuestro aporte para un futuro haber jubilatorio : * Autónomos Aportante Jubilado Ley 24.241 * Aportante Activo * Activo con Aporte Adicional a Capitalización * Activo con Aporte Adicional al Régimen de Reparto * No Aportante a este Régimen (Jubilado Ley 18.037/38) *No Aportante a este Régimen (Profesional con Aporte a Cajas provinciales/locales) * No Aportante a este Régimen (Menores de 18 años) *No Aportante a este Régimen (Trabajador en relación de dependencia) *No Aportante a este Régimen-Otros No hay mayores problemas en esto, solo recordar que si estoy trabajando en relación de dependencia solo abono la parte del impuesto y no la parte de autonomos ni la de la obra social que veremos a continuacion: En la lista de obras sociales elegimos la que querramos (recordar que luego hay que ir personalmente a ella para darnos el alta, junta con el pago de monotributo y demas documentacion que nos demanden) Si queremos agregar un integrante mas de nuestra famiilia (por el cual obviamente pagaremos la diferencia) le adamos a "agregar integrante y completamos los datos correspondientes Lurgo le damos a enviar formulario, y nos generara las paginas que debemos imprimir, una de las cuales tiene la la credencial con la cual pagaremos todos los meses, (la recortamos, doblamos al medio y plastificamos y queda joya) ATENCION; ademas de este impuesto debemos tributar (salvo que estemos exentos)la parte de Ingresos Brutos, en la CABA o en la provincia en la que tengamos el domicilio comercial (si ejercemos en mas de una jurisdciccion sera en Convenio multilateral) En fin espero que haya sido util
Registrate y eliminá la publicidad! http://www.clarin.com/diario/2009/02/06/um/m-01854000.htm En un entramado de telenovela, un libro se transformó en el eje de una historia dramática que terminó en noticia policial: el hermano del diseñador Roberto Piazza fue detenido en Santa Fe acusado de abusar de su propio hijo. La medida fue adoptada por el juez santafesino Jorge Patrizzi, luego de una investigación de más de un mes donde hubo pericias y varios testimonios. También le tomó declaración en el caso al propio modisto a fines de enero pasado. Sin embargo, hasta el momento el acusado niega todo. La historia comenzó con la publicación del libro de Roberto Piazza, en el cual cuenta que fue abusado de chico por su hermano Ricardo, quien ahora tiene 61 años. Según explicó el diseñador a TN, el relato impactó en su sobrino, quien había sufrido la misma agresión, y decidió revelarlo ante un magistrado. El joven denunciante tiene ahora 24 años, pero asegura que sufrió abusos entre los 5 y los 15 años. La presentación ante el juez la hizo el primero de enero de este año. El magistrado caratuló la causa como "abuso sexual infantil y violación", un cargo sumamente grave. "Debido al libro, yo destapo una olla de una familia en la cual nadie quiso hablar, nadie se dio cuenta, nunca nadie estaba", afirmó Roberto Piazza. Su hermano no será juzgado por ese abuso ya que el diseñador no hizo la denuncia en su momento y ahora se considera prescripta. "Yo esperé que mi vieja haya fallecido y después tuve que esperar que mi papa muera hace 7 años" para contar la historia, agregó. Y sostuvo que "tratamiento psicoanalítico de por medio", decidió develar todo porque "no lo bancaba más".
Inundación y destrozos en Salta por la crecida de un río Fue en Tartagal, donde un fuerte temporal de lluvia y granizo provocó el desborde del río que cruza la ciudad. La fuerza del agua y el barro arrastraron un puente y varias casas. El río Tartagal desbordó en la madrugada de hoy, arrastrando a su paso la estructura del puente ferroviario, inundando los barrios de la zona sur de la capital norteña. Hasta el momento no se conoce si hubo pérdidas de vidas humanas, aunque la policía busca intensamente a tres chicos que habrían sido arrastrado por la fuerte correntada. El jefe de la agrupación séptima de gendarmería nacional, Julio César Leguizamón, informó que la crecida arrastró las viviendas cercanas a la ribera, llevandose muebles y vehículos. La situación es crítica, y se estima en más de mil el número de personas evacuadas por la crecida. En horas del mediodía las aguas del río comenzaron a bajar y esto trajo algo de alivio, a la vez que facilita en parte las tareas de rescate, de las cuáles toman parte policías, gendarmes y personal de Defensa Civil. El vicegobernador de la provincia, Andrés Zottos, le dijo a Clarín que se enviaron al lugar maquinarias pesadas para despejar el Área y habilitar de nuevo el tráfico vehicular y así facilitar las tareas de rescate en el lugar. El gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, viajó a las 11 hacia el norte provincial para evaluar los daños y coordinar y supervisar las acciones de apoyo para los habitantes de la zona. El río Tartagal atraviesa la ciudad homónima por el extremo sur del centro de la misma, a unas cuatro cuadras de la plaza central. Las aguas bajan de oeste a este y el cauce se torna angosto al ingresar al extremo sur de la ciudad, por lo que el caudal aumenta su fuerza. El alud de lodo, agua y ramas de árboles, se llevó la estructura del puente ferroviario, de unos 30 metros de largo, que pasa sobre el cauce de sur a norte. Los hierros retorcidos quedaron estacionados sobre los pilotes del puente de cemento que cruza la ciudad. "Es un desastre esta situación", dijo el vicegobernador Zottos, quien explicó que todos los accesos terrestres a la ciudad están cortados por precaución. El temporal de viento, lluvia y granizo dejó incomunicada a la ciudad, la más importante del departamento San Martín, con más de 80 mil habitantes. Fuente y video: http://www.clarin.com/diario/2009/02/09/um/m-01855741.htm
Registrate y eliminá la publicidad! Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Uno de cada tres matrimonios argentinos se divorcia y el 60 por ciento de las rupturas de pareja es impulsada por las mujeres, destacó un estudio publicado hoy por la prensa de Buenos Aires El informe, difundido por el diario Crítica, fue elaborado por María Virginia Bertoldi de Fourcade, jueza del fuero de familia de la provincia de Córdoba (centro) Según el estudio, que relevó 5.500 casos, el 43,7 por ciento de los que se divorcian tiene entre 36 y 50 años y el 90 por ciento de las rupturas matrimoniales se hace por presentación conjunta de la pareja Sobre las causas del divorcio, el 43 por ciento acusa a su cónyuge por injurias graves, el 36 por ciento por abandono de hogar y el 13 por ciento por adulterio Esta "radiografía" muestra además que en el 93 por ciento de los casos la tenencia de los hijos queda para la madre y que 12 años es el promedio nacional de duración de los matrimonios.
Existen dos explicaciones mutuamente exclusivas y diferentes para el origen del Universo y de la vida en él—la evolución y la creación. Ambos conceptos pueden ser explorados como modelos científicos, ya que ambos pueden ser usados para explicar y predecir ciertos factores científicos. Obviamente el concepto que hace un mejor trabajo en explicar/predecir es el mejor modelo científico. Para examinar propiamente los dos modelos, cada uno de estos debe ser comparado con los hechos disponibles. En esta lección nos gustaría examinar en particular la evidencia del registro fósil—primero, ya que ese registro se relaciona generalmente a la controversia creación/evolución, y egundo, ya que el registro se relaciona específicamente al asunto del origen humano. Mientras consideramos la evidencia, es esencial saber exactamente qué predicen los modelos de la evolución y la creación para que así las predicciones sean comparadas con la información real. El modelo de la evolución predice que: (a) las rocas “más antiguas” contendrían evidencia de las formas más “primitivas” de vida capaces de fosilización; (b) las rocas“másjóvenes” exhibirían formas de vidas más “complejas”; (c) sería aparente un cambio gradual en organismos de lo “simple-a-lo-compuesto”; y (d) se harían presentes formas transicionales. El mismo Charles Darwin declaró en el Origin of Species (Origen de las Especies) que “el número de variedades intermedias, las cuales han existido antiguamente, ser realmente enorme”. No obstante, él llegó a admitir: La geología con toda seguridad no revela tal cambio orgánico minuciosamente clasificado; y esto, tal vez, es la objeción más obvia y más seria que puede ser argumentada en contra de esta teoría. La explicación yace, yo creo, en la imperfección extrema del registro fósil (1956, pp. 292-293). Efectivamente este fue un problema para la teoría de Darwin, y todavía permanece siendo un problema para la versión moderna de la evolución. Después de todo, ¿no es un poco ridículo esperar que la gente acepte una teoría científica como verdadera cuando sus defensores tienen que explicar por qué mucho de la evidencia crucial falta? Esto sería como un abogado que trata un caso de homicidio en un proceso judicial, y que dice en su discurso de apertura: “Nosotros sabemos que el acusado es culpable de homicidio, aunquenopodemos encontrar una razón, el arma, el cuerpo, o algún testigo”. Desde luego, es verdad que el registro fósil es imperfecto. Darwin sugirió una razón para esa imperfección—la investigación insuficiente. En 1859 (cuando Darwin escribió su libro), la mayoría de la recolección de fósiles había sido hecha en Europa y los Estados Unidos. No obstante, después de más de 140 años de trabajo paleontológico, la defensa de Darwin no puede ser sostenida más. De hecho, un geólogo evolucionista, T.N. George de Gran Bretaña, declaró más de cuarenta años atrás: “No hay necesidad para disculparse nunca más por la pobreza del registro fósil. En algunas formas ha llegado a ser casi incontrolablemente rico” (1960, 48[1]:1-5). Por otro lado, el modelo de creación predice que: (a) las rocas “más antiguas” no siempre contendrían la evidencia de la forma más “primitiva” de vida, y las rocas “más jóvenes” no siempre contendrían evidencia de la formamás “compleja” de vida; (b) no siempre aparecería una formade progresión de vida de lo simple-a-lo-complejo; en cambio, hubiera un repentino “estallido” de formas de vida diversas y complejas; y (c) hubiera una ausencia obvia y regular de fósiles transicionales, ya que no hubo formas transicionales. Los evolucionistas y los creacionistas sí están de acuerdo en una cosa: Si debe haber alguna evidencia física para la evolución, por necesidad tendrá que venir del registro fósil, porque es solamente aquí que la evidencia histórica real de la evolución puede ser localizada. Enel pasado, algunos equivocadamente pensaron que fue dentro del registro de las rocas—“el museo de la naturaleza”—que la evolución finalmente sería documentada. No obstante, cuanto más y más hallazgos fueron descubiertos, llegó a ser claro que la evidencia del registro fósil se opone fuertemente a la evolución y sostiene fuertemente a la creación. Primero, considere lapredicción del modelo de la evolución de que el registro fósil debería revelar una progresión de formas de vida de lo simple-a-lo-compuesto. Hasta recientemente, un examen del estrato Precámbrico de la tabla de tiempo geológico (la capa más baja de esa tabla de tiempo) mostró evidencia indiscutible de formas fósiles multicelulares, mientras que la capa Cámbrica (la siguiente capa más alta) mostró un repentino “estallido” de formas de vida. En años pasados, éste fue un problema serio y fundamental para la teoría evolutiva. Hoy en día, los evolucionistas sugieren que han encontrado, en la era Precámbrica, animales multicelulares que no tenían armazón o esqueleto. Clasificados colectivamente como el complejo fósil Ediacaran, estos hallazgos incluyen animales que se parecen a las medusas, posiblemente relacionados a los corales, y a los gusanos segmentados. Pero incluso con estos nuevos hallazgos, el problema fundamental para los evolucionistas persiste ya que en la capa Cámbrica encontramos fósiles de muchas diferentes clases de animales, mientras que en las capas debajo de estos fósiles, encontramos solamente unos pocos organismos “como-medusas”. Los evolucionistas proponen que estos organismos deben representar los antepasados de todos los fósiles en el estrato Cámbrico, aún así no hay formas transicionales para sugerir tal relación. El problema de los “antepasados faltantes” en las rocas Precámbricas es grave como siempre lo fue. Segundo, si el registro fósil debe ofrecer apoyo para la evolución, debe demostrar una secuencia bien definida de formas intermedias completamente funcionales, por lo que pretendemos decir que ciertas condiciones deben ser reunidas antes de que un organismo (fósilo vivo) pueda ser considerado como una forma intermedia verdadera. Eso significa que nosotros deberíamos ver partes transicionales del cuerpo tales como mitad escamas/mitad plumas, o animales que son algo como mitad reptiles/mitad mamíferos. Sin embargo, el registro fósil no satisface las condiciones para alguna forma transicional. Por ejemplo, los mamíferos toman muchas formas, pero todos son igualmente mamíferos; las aves varían grandemente, pero todas son avícolas. El paleontólogo de Harvard Stephen J. Gould ha declarado que la ausencia de etapas intermediarias de fósiles ha permanecido como un “problema persistente y fastidioso para el relato gradualista de la evolución” (1980, p. 127). Efectivamente ha sido—y ¡todavía lo es más después de dos décadas que él hizo ese reconocimiento! El modelo de la creación prediceun“estallido” repentino devida—con plantas y animales completamente formados. El modelo de la creación predice una mezcla de formas de vida. El modelo de la creación predice una ausencia sistemática de formas transicionales. La evidencia del registro fósil claramente muestra: (a) vida completamente formada apareciendo repentinamente; (b) una mezcla de formas de vida (por ejemplo, casi todas, si no todas, de la división en el periodo Cámbrico); y (c) una falta obvia de formas transicionales. Hoy en día los evolucionistas, con seguridad, están en una posición vergonzosa. No pueden encontrar ni las formas transicionales que su teoría demanda, ni el mecanismo para explicar cómo los procesos evolutivos supuestamente ocurrieron. No obstante, los hechos calzan en el modelo de la creación perfectamente.Tanto los creacionistas como los evolucionistas están de acuerdo de que los fósiles existen, y que éstos representan el medio ambiente en el cual una vez vivieron. Sin embargo, no es el fósil en sí mismo lo que los creacionistas cuestionan, sino en cambio la interpretación colocada sobre esos fósiles por los evolucionistas.Yen ninguna parte es esto más evidente (o más fundamentalmente importante) que en los fósiles que se relacionan con la evolución humana—un área que nos gustaría investigar más en esta lección. Vamos a ser directos acerca de una cosa. De todas las ramas que deben ser encontradas acerca de ese infame “árbol de la vida evolutiva”, la que guía al hombre debería ser la más documentada. Después de todo, ya que son considerados la llegada evolutiva más reciente, los fósiles pre-humanos supuestamente habrían estado expuestos a procesos naturales de descomposición por menos plazo de tiempo, y por ende deberían estar mejor preservados y más fáciles de encontrar que cualquier otro. [Considere, por ejemplo, cuántos fósiles de dinosaurios poseemos, y ¡se supone que esos animales deberían haber existido hace más de cien millones de años!] En adición, ya que los fósiles homínidos son de mayor interés para el hombre (porque se supone que éstos representan su pasado), es seguro decir que más personas han estado buscando por ellos mucho más tiempo que por algún otro tipo de fósiles. Si existe alguna forma transicional real en algún lugar en el mundo, ésta debería ser documentada más abundantemente en la línea que guía desde el primer primate hacía e lhombre moderno. Con seguridad, los fósiles en este campo han recibido más publicidad que en ningún otro. Pero exactamente, ¿qué revela el registro fósil humano? ¿Cuál es su mensaje central? LyallWatson, al escribir en la revista Science Digest, declaró sin rodeos: “Los fósiles que decoran nuestro árbol genealógico son tan escasos que hay aún más científicos que especimenes. El hecho remarcable es que toda la evidencia física que tenemos para la evolución humana puede aun ser colocada, con espacio de sobra, dentro de un simple féretro” (1982, p. 44). Y relativamente pocos fósiles del “árbol genealógico” han sido encontrados desde que este enunciado fue hecho. Desde luego, el público generalmente no tiene idea de cuán escasa exactamente, y cuán fragmentaria (¡literalmente!), es la “evidencia” para la evolución humana. Además, es prácticamente imposible determinar qué “árbol genealógico” uno debe aceptar. Richard Leakey (de la famosa familia caza-fósiles en África) ha sugerido uno. Su fallecida madre, MaryLeakey, propuso otro. Donald Johanson, presidente del Instituto de Orígenes Humanos en Berkeley, California, ha propuesto todavía otro. Y Meave Leakey (la esposa de Richard) ha propuesto todavía uno más. En una reunión anual de la Asociación Americana por la Difusión de la Ciencia, muchos antropólogos de todo el mundo descendieron a la ciudad de NewYork para ver fósiles homínidos exhibidos por el Museo Americano de Historia Natural. Reportando acerca de esta exposición, la revista Science News tuvo esto para decir: Uno algunas veces se pregunta si los orangutanes, chimpancés, y gorilas alguna vez se sientan alrededor del árbol, contemplando quién es el pariente más cercano del hombre. (y ¿les gustaría ser?) Tal vez ellos aún se ríen entre dientes por las maquinaciones de los científicos cuando ellos compiten para pintar elmapadefinitivo de la evolución en la tierra. Si son colocadas una encima de otra, todas estas versiones competitivas de nuestra vía evolutiva hicieran a la autopista de Los Angeles lucir como la Carretera de Campo 41 en Elkhart, Indiana (vea “Whose Ape Is It, Anyway?,” 1984, p. 361). ¿Cómo, a la luz de tales confesiones, pueden los científicos evolucionistas posiblemente defender la idea de la evolución simio/humana como un “factor científico probado”? La familia de primates (homínida) supuestamente consiste de dos géneros comúnmente aceptados: Australopitecos y Homo. Aunque es imposible presentar algún panorama de evolución humana, sobre el que incluso los evolucionistas mismos estarían de acuerdo, actualmente el panorama alegado (cosechado de los propios escritos de los evolucionistas) puede presentarse como esto: Aegiptopitecos zeuxis (28 millones de años atrás)Driopitecos africanus (20 millones)Ramapitecos brevirostris (12-15 millones)Orrorin tugenensis (6 millones)Ardipitecos ramidus (5.8-4.4 millones)Keniantropos platyops (3.8 millones de años) Australopitecos anamensis (3.5 millones) Australopitecos afarensis (3.4 millones)Homo habilis (1.5 millón)Homo erectus (2-0.4 millón)Homo sapiens (0.3 millón al presente). Ahora, aquí está lo equivocado con todo esto. Aegiptopitecos zeuxis ha sido llamado por Richard Leakey “el primer simio que surgió del depósito de monos del Antiguo Mundo” (1978, p. 52). No hay controversia en esto; el animal en verdad es un simio. El Driopitecos africanus es (segúnLeakey) “el depósito del cual todo simio moderno evoluciona” (p. 56). Pero como los evolucionistas David Pilbeam y Elwyn Simons han señalado, el Driopitecos ya estaba “demasiado comprometido conla familia de los simios”comopara ser el progenitor del hombre (1971, p. 23). No hay controversia en esto; el animal en verdad es un simio. ¿Qué acerca del Ramapitecos? Gracias al trabajo adicional de Pilbeam, nosotros sabemos que el Ramapitecos no fue un homínido en absoluto, sino meramente otro simio (1982, 295: 232). No hay controversia en esto; el animal en verdad es un simio. Entonces, ¿qué diremos de estos tres “antepasados” que forman la raíz principal del árbol genealógico del hombre? Simplemente diremos lo mismo que los evolucionistas han dicho: los tres fueron nada más que simios. Los 13 fragmentos fósiles que forman el Orrorin tugenensis (fémures rotos, pedazos de mandíbula inferior, y varios dientes) fueron encontrados en las Colinas de Tugen en Kenia en el otoño del 2000 por MartinPickford y Brigitte Senut de Francia, y han sido polémicos desde entonces. Si Orrorin fuera considerado un antepasado humano, sería anterior a otros candidatos por alrededor de 2 millones de años. Noobstante, Pickford y Senut, en un panorama más drástico, han sugerido que todos los australopitecinos—aúnaquellos considerados nuestros antepasados directos—deberían ser relegados a una rama lateral de extremos muertos a favor de Orrorin. Sin embargo el paleontólogo David Begun de la Universidad de Toronto ha declarado que los científicos no pueden decir si Orriron estuvo “sobre la vía a los humanos, la vía a los chimpancés, a un antepasado común de ambos, o solo a una rama lateral extinta” (2001). En 1994, TimWhite y sus co-trabajadores describieron una nueva especie conocida como Australopitecos ramidus (re-nombrada un año despuéscomoArdipitecos ramidus),quefue datada en 4.4 millones de años.La edición de agosto de 1999 de la revistaTime contenía un artículo especial, “Up From the Apes” (“Venido de los Simios”), acerca de la criatura. Al principio, cuando se encontró (y cuando todavía se consideraba un australopitecino), morfológicamente ése fue el más antiguo australopitecino más parecido a un simio aún descubierto, y por ende parecía ser un buen candidato para el antepasado común más distante de los homínidos. Sin embargo, el Dr. White finalmente admitió que el A. ramidus no fue un eslabón perdido, sino en cambio tenía numerosos “rasgos como de chimpancé”. Un año después, MeaveLeakey y colegas describieron elAustralopitecos anamensis de 3.5-4.2 millones de años de edad, un taxón que porta similitudes asombrosas con el Ardipitecos (un chimpancé de verdad) y Pan (el género real de los chimpancés). En 1997, algunos investigadores descubrieron otro Ardipitecos—A. ramidus kadabba—que fue datado en 5.8-5.2 millones de años de edad. [El Ardipitecos ramidus original luego fue re-nombrado A. ramidus ramidus]. Una vez más, la revista Time circuló una historia de primera plana sobre este presunto “eslabón perdido” (en su edición de julio 23 del 2001). ¿Qué fue lo que convenció a los evolucionistas queKadabba caminaba derecho y que estaba en la senda para llegar a ser un hombre? ¡Un simple hueso del dedo del pie! Luego, en la edición de marzo 22 del 2001 de la revista Nature, Meave Leakey y sus co-autores anunciaron el descubrimiento de Keniantropos platyops (“hombre de cara plana de Kenia”). Los autores describieron su hallazgo como “un hueso temporal bien-preservado, dos maxilas parciales, dientes aislados, y lo que es más importante un cráneo grandemente completo, aunque distorsionado” (410:433, énfasis añadido). Leakey colocó una cantidad tremenda de importancia en lo plano del rasgo facial de este hallazgo, debido al factor ampliamente reconocido que las criaturas más modernas supuestamente poseían una verdadera estructura facial más plana que sus supuestos antepasados más antiguos y más parecidos a los simios. No obstante, este no es un pequeño problema, ya que las criaturas más jóvenes que K. platyops, y por ende más cercanos al Homo sapiens, tienen rasgos faciales mucho más pronunciados como de simios. El K. platyops fue datado en 3.8 millones de años, y todavía tiene una cara mucho más plana que cualquier otro homínido de esa edad. Por tanto, elpanoramaevolutivo parece estar moviéndose en la dirección equivocada. Algunos han argumentado que K. platyops pertenece más apropiadamente al género Australopitecos. El Australopitecos afarensis fue descubierto por Donald Johanson en 1974 en Hadar, Etiopía. El Dr. Johanson sostiene que la criatura (conocida como “Lucy”) es el antepasado directo del hombre (vea Johanson, 1981). Numerosos evolucionistas están fuertemente en desacuerdo. Don Solly Zuckerman, famoso anatomista británico, publicó su punto de vista en su libro, Beyond the Ivory Tower (Mas Allá de la Torre Marfil). Él estudió los australopitecinos por más de 15 años y concluyó que si el hombre descendiera de un antepasado como el simio, lo hizo sin dejar un rastro sencillo en el registro fósil (1970, p. 64). Alguien puede decir, “Pero el trabajo de Zuckerman fue realizado antes de que Lucy fuera descubierta”.Verdadero, pero eso malentiende el punto. La investigación de Zuckerman—que estableció definitivamente que los australopitecinos fueron nada más que simios caminando sobre sus nudillos—¡fueron hechos sobre fósilesmás recientes (i.e.,máscercanos al hombre) que Lucy! Si hallazgos másrecientes son nada más que simios, ¿cómo un espécimenmás antiguo puede ser “más humano”? Mientras estaba en la Universidad de Chicago, Charles Oxnard reportó su análisis multivariado calculista, que documentaba que los australopitecinos no eran nada más que simios que caminaban en sus nudillos (1975, pp. 389-395). Luego, en la edición de abril de 1979 de la revista National Geographic, Mary Leakey reportó encontrar huellas—datadas incluso más antiguas que Lucy en 3.6-3.8 millones de años—tanto que ella admitió que fueron “remarcablemente similares a aquellos del hombre moderno” (p. 446). Si Lucy dio origen a los humanos, entonces, ¿cómo pudieron los humanos haber existido más de 500,000 años antes que ésta como para hacer tales huellas? [vea Lubenow, 1992, pp. 45-48 para una refutación detallada de Lucy]. ¿Qué acerca delHomohabilis? J.T. Robinson y DavidPilbeam hace mucho tiempo atrás han argumentado que el H. habilis es lo mismo que A. africanus. LouisLeakey (el padrede Richard) aun declaró:“Yo sostengo que morfológicamente es casi imposible considerar a lHomo habilis como representante de una etapa entre elAustralopitecos africanusyelHomoerectus” (1966, 209:1280-1281). El Dr. Leakey luego reportó la existencia contemporánea de fósiles Australopitecos, Homo habilis, y el H. erectus en Olduvai Gorge (vea M.D. Leakey, 1971, 3:272). Aún más sorprendente fue el descubrimiento de Mary Leakey de los restos de una cabaña circular de piedra en el fondo de BedI enOlduvai Gorge—¡fósilesdebajo delH. habilis! Los evolucionistas hace mucho tiempo han atribuido la fabricación deliberada de refugio solo al Homo sapiens, sin embargo el Dr. Leakey descubrió a los australopitecinos y al H. habilis juntos con viviendas fabricadas. Como Duane Gish preguntó: “si los Australopitecos, Homo habilis, y Homo erectus existieron contemporáneamente, ¿cómo pudo haber sido uno antepasado del otro? Y ¿cómo pudo alguna de estas criaturas ser antepasado del Hombre, cuando los artefactos del Hombre son encontrados enunnivel estratigráficomásbajo, directamente debajo, y por ende más antiguos en tiempo que estos supuestos antepasados del Hombre?” (1995, p. 271). ¡Buena pregunta! Y ¿qué acerca delHomoerectus? Examine una copia de la edición de noviembre de 1985 de la National Geographic y vea si puede detectar algunas diferencias entre las fotos del Homo erectus y el Homo sapiens (pp. 576-577). El hecho es que, no hay diferencias reconocibles. Como Ernst Mayr, el famoso evolucionista taxonomista de Harvard remarcó: “La fase del Homo erectus está caracterizada por un esqueleto del cuerpo que, hasta donde sabemos, no difiere del hombre moderno en algún punto esencial” (1965, p. 632). La evidencia fósil para la evolución (humana o no) simplemente no se encuentra allí. Los simios siempre han sido simios, y los humanos siempre han sido humanos. Referencias: Begun, David (2001), “Early Hominid Sows Division,” [En-línea], URL: http://bric.postech.ac.kr/science/97now/01_2now/010222c.html. Darwin, Charles (1956 edition), The Origin of Species (London: J.M. Dent & Sons). George, T.N. (1960), Science Progress, 48[1]:1-5, January. Gish, Duane T. (1995), Evolution: The Fossils Still Say No! (El Cajon, CA: Institute for Creation Research). Gould, Stephen J. (1980), “Is a New and General Theory of Evolution Emerging?” Paleobiology, 6:119-130, Winter. Johanson, Donald C. (1981), Lucy: The Beginnings of Humankind (New York: Simon & Schuster). 11 Leakey, Louis S.B. (1966), “Homo habilis, Homo erectus, y Australopithecus,” Nature, 209:1280-1281. Leakey, M.D. (1971), Olduvai Gorge (Cambridge, England: Cambridge University Press). Leakey, Mary (1979), “Footprints in the Ashes of Time,” National Geographic, 155[4]:446-457, April. Leakey, Meave, et al. (2001), “New Hominin Genus from Eastern Africa Shows Diverse Middle Pliocene Lineages,” Nature, 410:433-440, March 22. Leakey, Richard (1978), People of the Lake (New York: E.P. Dutton). Lubenow, Marvin (1992), Bones of Contention (Grand Rapids, MI: Baker). Mayr, Ernst (1965), Animal Species and Evolution (Boston: Harvard University Press). Oxnard, Charles E. (1975), “The Place of the Austrapopithecines in Human Evolution: Grounds for Doubt?, “Nature 258:389-395, December. Pilbeam, David and Elwyn Simons (1971), “A Gorilla-Sized Ape from the Miocene of India,” Science, 173:23, July. Pilbeam, David (1982), “New Hominoid Skull Material from the Miocene of Pakistan,” Nature, 295:232-234, January. Watson, Lyall (1982), “TheWater People,” Science Digest, 90[5]:44, May. “Whose Ape Is It, Anyway?” (1984), Science News, 125[23]:361, June 9. Zuckerman, Solly (1970), Beyond the Ivory Tower (New York: Taplinger). Fuente: http://espanol.apologeticspress.org/espanol/cursosautodidacticos/ www.ApologeticsPress.org.es Publicado por Apologetics Press, Inc.
Traducción de Mario Lamberti ¿Cuál es la prueba de que la evolución haya tenido lugar? «Evolución» debe significar aquí algo más que «cambio en el tiempo». Los dinosaurios existieron en una época, pero ya no existen. Así pues, el reino animal ha cambiado, seguramente, a lo largo del tiempo. Pero no es eso lo que entendemos por evolución. Sabemos que, en conjunto, la composición genética de una población cambiará con el tiempo. Pero tampoco es eso lo que queremos decir. Sabemos también que aumentó el porcentaje de ejemplares melánicos, o de tono oscuro, en la población de ciertas especies de polilla de la especie «manchada», o más clara, en zonas de la Inglaterra industrial, durante el siglo XX. ¿Demuestran estos ejemplos que la evolución es un hecho? Seguramente no. Los cambios en los ratios genéticos son indudables, omnipresentes y triviales. La evolución implica algo más que eso. El genetista Thomas H. Morgan dijo hace un siglo que «la evolución significa hacer cosas nuevas que no tengan que ver con las ya existentes». Tanto las variedades «melánica» como «manchada» de la polilla, ya existían antes de que sus porcentajes hubieran cambiado. La evolución significaría, en este caso, la aparición de un nuevo tipo de polilla. Para el lego, la evolución implica el hecho de que una especie se encuentre vinculada a otra mediante una cadena ancestral. O quiere decir que un grupo de organismos que se encuentran innegablemente relacionados, como los murciélagos, los osos y las ballenas —todos ellos mamíferos— comparten sus estructuras comunes porque todos ellos descienden del mismo mamífero ancestral. Si el biólogo evolutivo quiere convencernos de que la evolución es un hecho, entonces hemos de esperar que nos ofrezca auténticas pruebas de sus afirmaciones. Una de las discusiones más notables sobre lo que sabemos de la evolución tuvo lugar en el Museo Americano de Historia Natural, en Central Park West, en la ciudad de Nueva York. El orador fue Colin Patterson, un veterano paleontólogo del Museo Británico, que por entonces estaba de visita en Estados Unidos. En noviembre de 1981 se puso en contacto con el Sistematics Discussion Group, una institución compuesta en su mayor parte por biólogos profesionales y ejecutivos de museos que mostraban un interés particular por la clasificación animal. Este grupo se reunía una vez al mes en un aula que se encuentra frente a la sala de los dinosaurios del Museo de Historia Natural. Patterson ya había sostenido una polémica tres años antes, al decir en un escrito publicado por el Museo Británico que «si la teoría de la evolución es cierta». El documento produjo semanas de agitación y un alud de cartas al Nature. Patterson siempre hacia hincapié en que no pertenecía a ninguna doctrina religiosa; la religión, dijo en cierta ocasión, no era más que «un paquete de mentiras». A lo que se oponía de la manera más contundente era a la confusión del conocimiento y la fe. Un 2 devoto darwiniano, que se sintió sorprendido por su escepticismo, le preguntó en una ocasión si «creía en» la evolución. Patterson dijo que sí; pero añadió que se suponía que las afirmaciones científicas no eran materia de fe. La trascripción de la conferencia de Patterson fue posteriormente revisada y corregida por su amigo Gary Nelson, que estuvo presente aquel día. Nelson era por entonces decano del Departamento de Ictiología del Museo de Historia Natural. Veamos cómo empezó Patterson su charla: Ahora pienso, que a lo largo de mi vida, siempre que iba a hablar sobre un tema me sentía muy seguro de una cosa: de que sabía sobre ese tema más que nadie de los que me escuchaban, porque había trabajado mucho sobre ello. Bueno, pues esta vez eso no es cierto. Voy a hablar sobre dos temas, evolucionismo y creacionismo, y me parece que debo decir que no sé nada sobre ninguno de los dos. Ahora bien, una de las razones por las que adopté esta visión antievolucionista o, digamos más bien, no evolucionista, se me presentó el año pasado cuando tuve una repentina comprensión. Durante veinte años había pensado que, de alguna manera, trabajaba en la evolución. Una mañana me desperté y sentí que algo debía haber sucedido por la noche, porque tuve la desagradable impresión de que había estado trabajando en esa materia durante veinte años y no sabía ni una sola cosa de ella. Aquello fue un completo shock para mí; darse cuenta de que uno puede estar tan despistado durante tanto tiempo. Así que pensé que o bien había algo equivocado en mí, o había algo equivocado en la teoría de la evolución. Por supuesto, sé muy bien que no hay nada que funcione mal en mí. Así que durante las últimas semanas he venido haciendo una sencilla pregunta a distintas personas y a diferentes grupos. La pregunta es: ¿puede decirme algo que sepa sobre la evolución; cualquier cosa, una cosa tan sólo que crea cierta? Hice esa pregunta al equipo directivo del Museo de Campo de Historia Natural, y la única respuesta que conseguí fue el silencio. La hice nuevamente a los miembros del seminario de Morfología Evolutiva, de la Universidad de Chicago, un grupo muy prestigioso de evolucionistas, y todo lo que obtuve fue un silencio muy prolongado. Finalmente una persona se levantó y dijo: «Sí, sé una cosa. Pienso que eso es algo que no debiera enseñarse en el bachillerato». (Risas) Patterson conocía a muchas de las personas que formaban parte de la audiencia, algunos de los cuales eran amigos suyos. Hubo hipérboles y mucho humor en sus apreciaciones. Pero nadie se sintió preparado para argumentarle cuando, uno o dos minutos después, añadió que «parece que el nivel de conocimientos que tenemos sobre la evolución es notablemente escaso». Por entonces, ya había escrito un texto introductorio titulado Evolution, que había sido publicado por el Museo Británico. Cuando salió a la luz, un lector interesado le escribió preguntándole por qué no había incluido en el libro ninguna «ilustración directa de las transiciones evolutivas». Patterson le contestó: Dice usted que, al menos, debiera «mostrar una foto del fósil del que procede cada tipo de organismo». Debo decirle al respecto que no existe ese fósil sobre el que se pudiera establecer un argumento sólido. La razón es que las afirmaciones sobre ancestros y descendencias no son aplicables a los fósiles. ¿Es el Archaeopteryx el antecesor de todas las aves? Quizás sí, quizás no; no hay forma de contestar a esa pregunta. Resulta bastante fácil establecer historias sobre cómo una forma de vida dio origen a otra y encontrar razones para explicar el proceso que debió favorecer la selección natural. Pero tales historias no forman parte de la ciencia, porque no hay manera de ponerlas a prueba.1 La grabación de la conferencia de Patterson fue realizada por un asistente sin conocimiento del conferenciante que, posteriormente, dijo que en ocasiones se le había citado de forma inexacta. Pero nunca negó sus afirmaciones; y, de hecho, las volvió a sustentar en una segunda charla, dada en Londres en 1993. En esta ocasión, pareció arrojar dudas incluso mayores sobre lo que sabemos; al menos, de los datos sobre moléculas, y si eso nos puede decir algo sobre la evolución. De ambas charlas se puede conseguir una trascripción en la página del Access Research Network; y los interesados pueden conseguir una copia, tanto en CD como en cinta. No hay medios murciélagos Colin Patterson, fallecido en 1998, pertenecía a la escuela de los taxonomistas llamados «transformados» o dadistas del «modelo». Su argumento principal es que todo lo que vemos en los registros fósiles son modelos (de similitud o de diferencia), y en sí mismos esos modelos no nos dicen cómo surgieron. Resumiendo, no podemos deducir un proceso partiendo de un modelo. El fundador de los cladísticos fue un entomólogo alemán, Willi Henning que hizo numerosas observaciones y descubrimientos en el campo de la sistemática (estudio de las interconexiones entre distintos grupos). La terminología de los cladísticos es con frecuencia oscura, pero una de las observaciones más importantes de Hennings puede entenderse fácilmente. También fue hecha por Aristóteles. Dijo Hennings que muchos grupos se definen por una ausencia de características y que ésos no son verdaderos grupos. El más conocido es el grupo de los invertebrados. Cualquier cosa puede determinar que un ser vivo no sea vertebrado. Al considerar este punto, y al estudiar los 3 datos de los fósiles y las afirmaciones que se hicieron sobre ellos por parte de los evolucionistas, Patterson hizo un notable aserto. Dijo que todos los grupos ancestrales bien conocidos por la biología evolutiva pertenecen a este tipo; todos ellos están definidos por una ausencia de características. Y añadió que las afirmaciones que se hagan para identificar tales grupos como antecesores de otros son tautologías enmascaradas. Son tan solo verdad por definición. Estudiemos la afirmación de que los «vertebrados evolucionaron a partir de los invertebrados». Tal cosa es simplemente un circunloquio con el que se pretende decir que el antepasado del primer vertebrado no era vertebrado, lo cual es verdad por definición; de otro modo, el «primer» vertebrado no sería el primero. «Los gatos evolucionaron de los no-gatos» podría ser una afirmación comparable; y si usted piensa en eso durante unos segundos se dará cuenta de que tal cosa no lleva a ningún conocimiento real. Una relación lógica se reviste de afirmación empírica. Los evolucionistas creen que ellos conocen el proceso que crea similitudes, llamadas algunas veces «homologías». Si dos animales diferentes tienen, por ejemplo, columnas vertebrales semejantes, se dice que comparten esa característica porque también compartieron un antepasado común del que heredaron ese rasgo. La similitud entre estructuras de diferentes especies es a menudo tan grande que no se puede creer que sea accidental; por ejemplo, el elemento primordial de los mamíferos. La forma compartida de las alas del murciélago, la aleta de la marsopa y la mano humana resultan tan sorprendentes que son indiscutiblemente la «misma» cosa, aunque difieran en tamaño y proporción. ¿Cómo surgió esa similitud? Ésa es la pregunta más importante de la biología evolutiva. Tiene que haber una causa. Antes de Darwin, y antes de la aceptación de la teoría de la evolución, anatomistas como Richard Owen atribuyeron las homologías a un «arquetipo» compartido. Esto fue concebido de varias maneras, como una idea platónica incorpórea o como un plan en la mente del Creador. Implicaba una causa y un diseño inteligentes. Pero Darwin construyó la homología como prueba de un ascendente común. Hubo una criatura original con ese elemento primordial característico, y al cabo de muchas generaciones sus descendientes fueron transformándolo lentamente en murciélagos, marsopas, o seres humanos, aunque reteniendo el mismo plan corporal básico. Esta explicación puramente naturalista hace superfluas a todas las demás. No tenemos por qué entretenernos más tiempo con ideas de arquetipos, diseños o diseñadores. Resumiendo, Darwin tomó las estructuras homologas como una prueba de la evolución. Eso no fue lo único que ofreció como tal en El origen de las especies pues no era más que una parte poco importante de sus argumentos (según dijo, «todo su libro era un completo argumento»). Sin embargo, más recientemente se ha producido un cambio sutil. Ernst Mayr, quizás el biólogo evolutivo más eminente del siglo XX, decidió que había llegado la hora de definir la homología como una característica encontrada en dos o más grupos que había «derivado de la misma (o de una correspondiente) característica de sus antepasados comunes». Éste es un cambio que podría considerarse trivial, pero no hay que pasar por alto la sutil manipulación. Lo que Darwin había propuesto como la explicación de la homología, se había convertido ahora en su definición. Esto se basaba en la suposición de que no tenemos otra forma de identificar los ancestros comunes más que la de estudiar sus huesos fósiles. El argumento de Mayr implicaba que poseemos un árbol familiar de especies interconectadas; algo equivalente a un inmenso mapa mural de millones de años que nos permite observar a voluntad a nuestros antepasados comunes. Pero la verdad es que no disponemos de semejante mapa. Todo lo que tenemos son unos huesos desperdigados por el barro. Al apoyarnos en los fósiles, como es natural, no tenemos otra forma de identificar a los antepasados comunes más que contemplando sus estructuras homologas. El triunfo de Mayr consistió en haber insinuado lo que él quería creer y haber dedicado su vida a promocionar su idea: que la evolución ya había sido establecida como un hecho (Mayr, profesor de Zoología en Harvard durante muchos años, murió en 2005 a los cien años de edad). El problema que se presenta al argumentar que la similitud de estructuras es una prueba de la evolución es el siguiente: existen algunas notables similitudes de estructura que ni siquiera los biólogos darwinianos atribuyen a un antepasado común. «La estructura del ojo de un octópodo es notablemente parecida a la de un ojo humano —escribió Jonathan Wells—, sin embargo, los biólogos no creen que el antepasado común de los octópodos y de los humanos poseyera tal ojo»4. Aun cuando exista un modelo congruente de similitudes en grupos diferentes, como sucede con el murciélago, la marsopa y el humano, y los biólogos atribuyan dicha similitud a un ascendiente común, no están más que haciendo conjeturas. No sólo no poseemos una cadena de fósiles que nos lleven a ese antepasado común, sino que a duras penas poseemos algún tipo de eslabón en esa cadena. Por eso dijo Patterson que «las afirmaciones de antepasados y descendientes no son aplicables a la línea de los fósiles». Los fósiles más antiguos de especies particulares tienen con frecuencia un repentino modo de aparecer, como si surgiesen a la vida ya completamente formados. Los murciélagos, de los que hay 1.100 especies vivas (20 por ciento de todos los mamíferos) son los únicos mamíferos capaces de volar y, no obstante, los fósiles más 4 antiguos ya poseían un sistema de sonar. Tanto ese sistema de sonar como su capacidad para volar surgieron al mismo tiempo y de forma repentina. «El linaje de los murciélagos estaba, por tanto, caracterizado por dos especializaciones muy notables que no se encuentran en ningún otro orden de mamíferos», según se dice en un reciente análisis aparecido en Science. El sonar es un elemento extraordinariamente sofisticado que incluye adaptaciones simultáneas del oído, del cerebro, la musculatura y el sistema respiratorio. Se podría pensar que si todo ello emergiese como la acumulación de muchos pasos accidentales, cada uno de los cuales beneficiaría la evolución del murciélago, como apuntan los darwinistas, entonces aparecerían fósiles de medio-murciélagos, murciélagos aproximados y casi-murciélagos. Habríamos logrado observar un sistema de sonar evolucionado, etcétera. Pero nunca hemos encontrado nada parecido. «No existen los medio-murciélagos», como dijo en una conferencia de biólogos profesionales, J. D. Smith, un eminente experto en murciélagos. A decir verdad, pocos son los animales que se han conservado, pero aquellos que se muestran menos desarrollados comparados con sus sucesores mejor adaptados (para seguir la argumentación de Darwin) habrían tenido más probabilidades que sus competidores «más recientes y mejorados» de caer en pantanos y charcos de alquitrán, y poder así ser conservados. Henry Gee, autor de In Search of Deep Time y editor de Nature (durante algún tiempo trabajó como ayudante de Colin Patterson), escribió que «el intervalo de tiempo que separa a los fósiles es tan enorme que no podemos decir nada definitivo sobre sus posibles conexiones, en lo referente a su linaje y descendencia». Cada fósil es un «punto aislado», añadió, con «una conexión desconocida con otros fósiles dados». Todos se hallan inmersos «en un inconmensurable mar de dudas»6. Toda la evidencia física de la evolución humana, suficiente para llenar diez mil sorprendentes titulares y primeras páginas de revistas «puede meterse, sin demasiadas apreturas, en un solo ataúd», según manifiesta Lyall Watson. («Una pequeña caja», dice Gee). Por un lado no hay «fósiles de chimpancés»; por otro, no hay «cráneos de chimpancés fosilizados». Todo son conjeturas. No tiene mucho valor leer algo sobre el fragmento de fémur encontrado el año pasado en Serengeti, porque el año próximo habrá otro nuevo fragmento y otros nuevos titulares y otros nuevos árboles genealógicos de recambio en las páginas interiores de los periódicos. Todos esos árboles genealógicos comparten la misma estructura. Identificarán especies en la parte superior del ábol —especies vivas o extinguidas, como los monos o los lémures—, pero se negarán a localizar ninguna especie identificable en cualquier rama del árbol genealógico. Uno de los máximos defensores del diseño inteligente es Jonathan Wells, miembro del Instituto Discovery, doctor en Biología Molecular por la Universidad de Berkeley. «Aunque los archivos fósiles estuvieran completos, y conservaran todos los caracteres deseados, no establecerían que la homología se debe a un antepasado común», escribió en Icons of Evolution. El problema fue ilustrado, de forma involuntaria, por Tim Berra, profesor de Zoología del Estado de Ohio. En un libro escrito en 1990, en el que Berra defendía la evolución darwiniana contra sus críticos, comparaba los registros fósiles con una serie de modelos de automóviles. «Todo evoluciona, en el sentido de "descendientes con modificaciones", tanto si se trata de política gubernamental, coches deportivos u organismos», escribía Berra. Su argumento era éste: Si usted compara un modelo Corvette de 1953 con otro de 1954, parte por parte, y después un modelo de 1954 con otro de 1955 etcétera, el más reciente mostrará evidentemente unas modificaciones superiores. Esto es lo que (los paleontólogos) hacen con los fósiles, y la prueba es tan sólida y comprensible que no puede ser negada por una persona razonable? (El énfasis figura en el original). Esto muestra la dimensión de la dificultad que tienen los evolucionistas para creer algo que se halle fuera de su cajita particular. Como hacía notar Jonathan Wells, Berra «presenta, en realidad, la utilización de una secuencia de similitudes como prueba de la teoría de Darwin. Todos sabemos que los automóviles se fabrican según arquetipos (en este caso, proyectos diseñados por ingenieros); por consiguiente, está claro que puede haber otras explicaciones para una secuencia de similitudes, además de estos "descendientes" modificados». Phillip E. Johnson identificaba esto como «el disparate de Berra». La secuencia del automóvil Corvette, escribía Johnson, «no ilustra en absoluto la evolución natural. Ilustra lo inteligentes que son los diseñadores, al lograr sus objetivos añadiendo variaciones al proyecto básico. Sobre todo, dichas secuencias no constituyen prueba alguna que apoye la afirmación de que no hay necesidad de un Creador... Por el contrario, demuestran que lo que los biólogos presentan como una prueba de la «evolución», o «antecesor común», resulta tan probable como lo es la prueba de un diseño común»9. La obra de Wells Icons of Evolution: Science or Myth?, igual que la obra de Behe, representó un hito en el movimiento del diseño inteligente. En lugar de apuntar simplemente a las dificultades, Wells atacaba. El subtítulo del libro era «Por qué está equivocado lo que enseñamos sobre la evolución». He aquí algunos de los ejemplos presentados por Wells, que muestran en dónde se inventaron, o se representaron inadecuadamente, las pruebas; o en dónde se suprimieron las pruebas contradictorias. 5 El embrión de Haeckel Darwin pensó que «con mucho, la clase más fuerte de hechos», a favor de su teoría, procedía de la embriología. Se apoyaba en el biólogo alemán Ernst Haeckel, cuyos dibujos de embriones de diferentes clases de vertebrados los mostraban idénticos en sus primeros estadios. Solamente se iban haciendo apreciablemente diferentes a medida que se desarrollaban. Éste era el modelo que Darwin encontraba tan convincente. A lo largo de todo un siglo los biólogos han podido saber que los embriones de los vertebrados nunca se parecen tanto como los que dibujó Haeckel. Está claro que en algunos casos Haeckel utilizó simplemente el mismo grabado en madera para embriones que fueron representados después como pertenecientes a clases diferentes. En otros casos, adecuó sus dibujos para hacer que los embriones aparecieran más semejantes de lo que realmente eran. Los contemporáneos de Haeckel criticaron su trabajo, y los cargos de fraude que se le hicieron durante su vida fueron abundantes. En 1997, el embriólogo británico Michael Richardson y un equipo internacional compararon los dibujos de Haeckel con fotografías de vertebrados actuales, demostrando de forma concluyente que aquellos dibujos no representaban la verdad. Richardson decía en Science: «Parece que se está convirtiendo en uno de los mayores fraudes realizados en biología»10. No obstante, los dibujos de Haeckel se podían encontrar en la mayoría de los textos de biología, cuando salió a la luz la obra de Wells ( y posiblemente se pueden encontrar hoy día). Stephen Jay Gould escribió que deberíamos «sorprendernos y avergonzarnos por los cientos de copias sin sentido a que han dado lugar esos dibujos en un gran número, si no en la mayoría, de los modernos textos» Las polillas moteadas Darwin no tenía pruebas directas de la selección natural cuando escribió El origen de las especies, por lo que tuvo que dar libre curso a ilustraciones imaginarias. En los años cincuenta del siglo XX, Bertrand Kettlewell creyó encontrar pruebas concluyentes de la selección natural en Gran Bretaña. Durante el siglo anterior, la mayoría de las polillas moteadas de Inglaterra habían pasado de tener unas manchas claras a unas manchas oscuras. Se creyó que la coloración oscura les proporcionaba un mejor camuflaje en los troncos de los árboles, asimismo oscurecidos por la polución, protegiéndolas de las aves predadoras. Para demostrar esto, Kettlewell soltó polillas, oscuras y claras, cerca de árboles en bosques polucionados y no polucionados, y después observó qué tipo de polillas comían preferentemente los pájaros. Tal y como se esperaba, las aves capturaban las polillas más claras en los bosques polucionados y las más oscuras en los que estaban menos polucionados. Kettlewell llamó a esto, en la revista Scientific American, «la prueba que le faltaba a Darwin». Las polillas moteadas se convirtieron pronto en el mejor ejemplo de la selección natural en acción y la historia fue mencionada en los textos de biología, ilustrada por fotografías de las polillas sobre los troncos de los árboles. Sin embargo, durante la década de 1980, los investigadores descubrieron que las polillas moteadas no se posaban normalmente sobre los árboles. Volaban durante la noche y, aparentemente, se escondían bajo las ramas durante el día. Al soltarlas sobre los troncos a la luz del día Kettlewell había creado una situación artificial, por lo que muchos biólogos consideran ahora que sus resultados no son válidos. Por lo que se refiere a las fotografías de las polillas sobre el tronco de los árboles, todas ellas estaban trucadas. Los fotógrafos incluso habían pegado a los troncos polillas muertas. Las personas que hicieron esos montajes pensaron que estaban representando una situación auténtica, pero se equivocaban. Sin embargo, todavía se utiliza esto como prueba de la selección natural en los textos actuales de biología. El árbol de la vida Como todos los seres vivos van modificando a sus descendientes partiendo de una, o de pocas, formas originales, el darwinismo afirma que la historia de la vida debería parecerse a un árbol lleno de ramas. Pero se ha demostrado que esto no es verdad. Los registros fósiles muestran que importantes grupos de animales aparecieron totalmente formados casi al mismo tiempo en una «explosión cámbrica», en lugar de descender de un antepasado común. Darwin lo sabía y lo consideró una seria objeción a su teoría. Pero lo atribuyó a la imperfección de los registros fósiles y creyó que la investigación futura supliría a los antepasados que faltaban. Pero casi 150 años de recolecciones de fósiles han agudizado el problema. En lugar de ser al principio cuando aparecieron pequeñas diferencias, las mayores surgieron justamente desde el principio. Algunos expertos en 6 fósiles advierten que esta «evolución de arriba-abajo», contradice el modelo presentado por la teoría de Darwin. No obstante, la mayoría de los textos de biología no mencionan la explosión cámbrica, y mucho menos señalan el reto que significa para la teoría darwiniana de la evolución. El biólogo molecular canadiense, W. Ford Doolitle, no cree que el problema desaparezca, y en 1999 especuló que los científicos «han fracasado a la hora de encontrar el "auténtico árbol". A pesar de ello, los textos de biología continúan asegurando a los estudiantes que el Árbol de la Vida de Darwin es un hecho científico absolutamente confirmado por las pruebas. Sin embargo, al juzgarlo por las auténticas pruebas fósiles y moleculares, se trata de una hipótesis disfrazada de hecho. Construyendo edificios... en un frasco En 1953 se informó ampliamente de que los científicos Stanley Miller y Harold Urey habían logrado crear «los bloques fundacionales de la vida» en un frasco. Imitando lo que se creía que habían sido las condiciones naturales de la atmósfera primaria de la Tierra, y añadiendo una chispa eléctrica a la mezcla, Miller y Urey habían formado aminoácidos simples. Como éstos eran los «bloques fundacionales » de las proteínas, y las proteínas eran «los bloques fundacionales» de la vida, se creyó que los científicos podían haber creado organismos vivos. Parecía una dramática confirmación de la evolución. Después de todo, la vida no era «un milagro». No era necesario ningún agente externo ni ninguna inteligencia divina para crearla. Júntense los gases adecuados, añádase una chispa eléctrica, y la vida estará a punto de aparecer. Cari Sagan podía predecir confiadamente en la televisión que los planetas que orbitaban esos «billones y billones» de estrellas del espacio deberían estar rebosando vida. Había un problema, sin embargo. Los científicos, en su experimento, nunca fueron capaces de crear más allá de sencillísimos aminoácidos; y la creación de proteínas empezó a verse no como un pequeño paso, o unos pocos pasos, más, sino como un gran paso, tal vez, inabordable. Un aminoácido es con respecto a un organismo viviente lo que una letra del alfabeto a una obra de Shakespeare. Posteriormente, durante los anos setenta, los científicos empezaron a creer que la atmósfera primordial de la Tierra no tenía nada que ver con la mezcla de gases utilizada por Miller y Urey. En lugar de un medioambiente rico en hidrógeno, probablemente consistiera en gases emitidos por los volcanes. Se pusieron esos gases en el aparato ideado por Miller-Urey, pero el experimento no funcionó en absoluto. A pesar de ello, los textos continúan utilizando el experimento de Miller-Urey para argumentar que los científicos han demostrado un primer paso en el descubrimiento del origen de la vida. En estas afirmaciones puede incluirse The Molecular Biology of the Cell, obra de la que es coautor Bruce Alberts, presidente de la Academia Nacional de Ciencias. Pero se omite decir que los mismos investigadores reconocen ahora que siguen sin comprender el auténtico origen de la vida. Las especies de Darwin Veinticinco años antes de que Darwin publicara El origen de las especies, ya formulaba sus ideas de naturalista a bordo del buque británico de investigación, Beagle. Cuando el buque visitó las islas Galápagos en 1835, Darwin recogió especímenes de la vida salvaje local, incluyendo algunos pinzones. Aunque los pinzones tengan muy poco que ver con el desarrollo de la teoría de Darwin, han atraído una considerable atención de los biólogos modernos como una prueba de la teoría de la selección natural. En los años setenta, Peter y Rosemary Grant advirtieron un 5 por ciento de aumento en el tamaño del pico de los pájaros, después de una notable sequía, debido a que las aves habían tenido que alimentarse exclusivamente de semillas de cascara dura. El cambio, aunque era significativo, resultaba pequeño. Sin embargo, algunos darwinistas afirmaron que esto explicaba cómo las especies de pinzones se habían originado por primera vez. En 1999, un folleto publicado por la Academia Nacional de Ciencias describía a los pinzones de Darwin como un «ejemplo particularmente contundente» del origen de las especies. Al citar el trabajo de Grant, el folleto explicaba cómo «un solo año de sequía en las islas puede llevar a cambios evolutivos en los pinzones». Y se calculaba que «si las sequías se producen en las islas aproximadamente una vez cada diez años, podrían surgir nuevas especies de pinzones en tan solo un par de siglos». Pero no se decía que los picos de los pinzones volvieron a su tamaño normal cuando de nuevo llegaron las lluvias. No se había producido ninguna auténtica evolución. De hecho, varias de estas especies de pinzones parecen haber surgido más por hibidración, que por la selección natural que apoya la teoría de Darwin. El deseo de mantener las pruebas, a fin de dar la impresión de que los pinzones de Darwin confirmaban la teoría evolutiva, bordeó el fraude científico. Como escribió Phillip Johnson en el Wall Street 7 Journal, en 1999: «Cuando nuestros científicos más eminentes tienen que recurrir a este tipo de distorsiones, que llevarían a la cárcel a cualquiera que explotara tales historias, uno se da perfecta cuenta de que tienen problemas». Sobre la tendencia a formarse infinidad de variedades partiendo de un tipo original En una carta que Alfred Russell Wallace envió a Darwin en 1858, le proponía algo muy parecido a la propia teoría darwiniana. El documento de Wallace se presentó en la Sociedad Linneana un año después, junto con escritos tempranos de Darwin que establecían un descubrimiento compartido. La contribución de Wallace se tituló «Sobre la tendencia a formarse infinidad de variedades partiendo de un tipo original». Esta supuesta tendencia se encuentra implicada en la teoría de la evolución, una «desviación indefinida» constituye una predicción de la teoría. Si la evolución desde el magma primordial hasta los animales vivos de hoy día es verdad, entonces tiene que haber ocurrido la desviación indefinida a partir del tipo original. Los evolucionistas no han sido capaces de demostrarlo en el laboratorio, pero no por falta de pruebas. Tanto Wallace como Darwin establecieron su teoría de la selección por analogía con los experimentos de los criadores de animales. Darwin crió palomas por su cuenta y se pasó mucho tiempo con los criadores. Estaban interesados en desarrollar ciertas características (longitud de las alas, grosor), y advirtieron que las crías de una pareja seleccionada enriquecían los rasgos que mostraban sus progenitores. Pero los cuidadores notaron que si seguían «empujando» al animal, mediante repetidas selecciones, para lograr determinados rasgos, la descendencia tendía, al cabo de algunas generaciones, a volver a sus rasgos más pobres. Había un límite de variabilidad más allá del cual era difícil, quizás imposible, empujar a las especies. Podían moverlos en torno a un círculo —flexible, en el caso de los perros— pero no se podía salir de él. Wallace respondió a esta objeción diciendo que los animales que se cuidaban estaban muy mimados y, por consiguiente, no habían tenido que pelear. Los granjeros y cuidadores los protegían demasiado. En la vida salvaje, en la que tenían que enfrentarse a la «lucha por la existencia», los animales ejercitaban todas sus potencialidades. Darwin respondió yéndose por la tangente, apelando a la retórica: «¡Cuán pasajeros son los anhelos y esfuerzos del hombre! ¡Cuán breve es su tiempo! Y, consecuentemente, ¡cuán pobres serán sus producciones, comparadas con aquellas que acumuló la Naturaleza durante periodos geológicos completos!». Los cuidadores se limitaban a poner a los animales en un corral y a dejarlos tranquilos en él. La naturaleza, por su parte, estaba «escrutándolos cada día, cada hora», «trabajando callada e insensiblemente... en el mejoramiento de cada ser orgánico». Y por tanto la selección natural podía hacer lo que la selección humana había sido incapaz de mostrar. En resumen, la experiencia de los cuidadores era rebatida por la retórica, la analogía y la extrapolación. Darwin argumentaba en la primera edición de El origen de las especies, que, con tiempo suficiente, no sería exagerado afirmar que los osos podrían convertirse en ballenas. Los experimentos empezaron en la mosca de la fruta hace unos cien años, y desde entonces han proseguido. Con un ciclo de vida de dos semanas, la mosca de la fruta es el insecto experimental ideal. Las hembras producen cientos de huevos, su genoma ya ha sido «descodificado» y ha mostrado tener la mitad de los genes que poseen los humanos. La mosca de la fruta ha sido el instrumento escogido para estudiar los efectos de la presión del proceso selectivo, en cientos de generaciones y decenas de miles de experimentos. Tanto la temperatura como muchos otros factores medioambientales han sido modificados. En 1926 el genetista Hermann J. Muller hizo el famoso descubrimiento de que los rayos X modifican los genes. Durante un buen número de años se pensó que el tratamiento de rayos X en la mosca de la fruta podría constituir uno de los métodos más prometedores para observar la transformación del insecto en algo que ya no fuese mosca de la fruta. Las esperanzas puestas en el posible descubrimiento eran elevadas. «Un nuevo descubrimiento acelera la evolución», informaba en 1928 Scientific American. «Los experimentos del profesor Muller significan (que) los cambios evolutivos, o mutaciones, pueden producirse 150 veces más deprisa con la utilización de los rayos X que través de los procesos ordinarios de la naturaleza». Así pues se encontraban en el buen camino, o al menos eso parecía. Pero la mayoría de las moscas murieron directamente, y sus descendientes, que quizás sugiriesen alguna «incipiente» especialización, no se mostraron muy interesadas en seguir con el juego. Muller produjo una mosca de la fruta «sin ojos»; pero al cabo de diez generaciones se encontró que los descendientes habían regresado a la normalidad. ¡Habían vuelto a tener ojos! De todos modos, Muller consiguió el Premio Nobel en 1946. Mientras tanto seguíamos oyendo hablar de los cuidadores y de los horticultores, el más famoso de los cuales fue Luther Burbank. Se pasó lo mejor de sus cincuenta años cruzando flores y frutas en Santa Rosa, California. Tuvo ocasión de observar una «ley» completamente distinta, la ley de regreso al promedio. Su experiencia muestra un agudo contraste con la teoría de los evolucionistas, todavía sin comprobar, de la 8 «marcha indefinida». Por mi experiencia sé que puedo desarrollar una ciruela de cualquier tamaño, desde un centímetro y medio a más de cinco, pero he de admitir que no he logrado obtener una ciruela que sea tan pequeña como un guisante o tan grande como un pomelo. Tengo margaritas en mis jardines tan pequeñas como la uña de un dedo y otras que llegan a medir más de quince centímetros; pero no he logrado desarrollar una que sea tan grande como un girasol, y creo que nunca lo lograré. Tengo rosas que florecen durante seis meses al año, pero no tengo ninguna que pueda florecer durante los doce meses, y creo que jamás lo conseguiré. En resumen, existen límites para un desarrollo posible; y esos límites obedecen a una ley. Pero, ¿qué ley? Y ¿por qué? Los experimentos llevados a cabo nos han dado pruebas científicas de lo que ya habíamos adivinado por la observación; es decir, que las plantas y los animales tienden a volver, a lo largo de sucesivas generaciones, a un tipo de desarrollo medio... Es indudable que hay una tendencia hacia ese promedio, que mantiene a todos los seres vivientes dentro de unos límites más o menos fijos. No hubo ningún premio Nobel para Luther Burbank. No era una persona religiosa, e incluso publicó un folleto titulado «Por qué soy un incrédulo», por el que fue muy denostado. Fue seguramente un científico; y hoy, tras cien años de experimentos infructuosos con la mosca de la fruta, tenemos la impresión de que su Ley de la Reversión al Promedio puede verse mejor confirmada que la ilusoria tendencia a formarse infinidad de variedades partiendo de un tipo original. Los floricultores siguen buscando una rosa azul (no teñida), o un tulipán negro, los premios codiciados, pero elusivos, de la floricultura. Al discutir el prolongado fracaso de los darwinianos para demostrar la especialización, Jonathan Wells dijo: A pesar de los muchos y heroicos experimentos realizados durante los pasados cuarenta años, lo mejor que se ha podido lograr son reproducciones parcial o temporalmente aisladas. Tras décadas de intentar infructuosamente encontrar pruebas para una especialización neodarwiniana, los neodarwinistas han llegado ahora a la conclusión de que no hay que esperar encontrar tales pruebas porque la especialización lleva mucho tiempo. Y añadía el siguiente comentario: Afirman los darwinistas que sus teorías están tan completamente confirmadas por pruebas abrumadoras que es un «hecho» incontrovertible que debe estudiarse sin discusión en las clases de biología y de ciencia. No obstante, toda la evolución darwiniana depende de la teoría del origen de las especies. Pero, ¿cómo puede hablarse de la evolución darwiniana desde las amebas a los mamíferos, si ni siquiera se ha podido demostrar el origen de una especie de mosca de la fruta a partir de otra especie de moscas de la fruta? El origen de las especies es el punto de partida de todas las aparatosas afirmaciones sobre la «descendencia con modificación», incluyendo un antepasado común y el poder creativo de la selección natural.. Ésta es la razón por la cual Darwin tituló su obra magna Sobre el origen de las especies y no «Cómo se modifican en el tiempo las especies existentes. Se acostumbra a hablar del «eslabón perdido». Hoy día no está claro que haya ningún eslabón. Tiran y empujan, elevan la temperatura y la vuelven a bajar, y estudian durante un centenar de años a las moscas de la fruta. Trabajan con los rayos X y no paran de enredar con sus ordenadores; deletrean punto por punto los criterios del genoma. Pero la mosca de la fruta y su descendencia, las únicas que sobreviven al calor y a los rayos X, siguen volando en el laboratorio, alimentándose como siempre de frutas estropeadas y esperando que les suceda algo más interesante. “Guía políticamente incorrecta de la Ciencia” Capítulo 9 de Tom Bethell