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Usuario (Argentina)
La Afip te vigila El fisco tiene numerosos regímenes de información para detectar consumos superiores a los ingresos declarados / Se fiscaliza desde la compra de dólares hasta el pago de expensas, todo queda bajo la lupa de la Afip. Paula Martínez [email protected] Si usted está por comprar un electrodoméstico de más de tres mil pesos con tarjeta de crédito, sepa que será una de las tantas personas cuyos movimientos de dinero serán informados con nombre y apellido al fisco nacional. Se trata del nuevo régimen de información que puso en marcha la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) a partir del 1º de enero de 2010. Esta es sólo una de las tantas operaciones que muchas personas realizan con frecuencia y que ya están bajo la lupa del organismo recaudador. No sólo ingresan transacciones esporádicas, sino también otras menos usuales. Compra de dólares, movimientos en cualquier tipo de cuentas bancarias, gastos con tarjetas, pago de expensas, compra de autos nuevos o usados, y adquisición de inmuebles son las más comunes a las que puede quedar expuesto un particular. Por encima de determinado monto, estas operaciones pueden quedar bajo alguno de los regímenes de información que tiene vigentes la Afip. Por estos sistemas, los bancos, casas de cambio, inmobiliarias, administradores de consorcios, concesionarias, escribanos y emisores de tarjetas, deben proveer al organismo los datos personales (incluyendo el número de Cuit o Cuil) de quienes realizan las transacciones. Así, el fisco va cerrando el círculo sobre los potenciales evasores. Al tener diferentes fuentes que brindan datos sobre los consumos de las personas, pueden cotejar si su situación fiscal y sus declaraciones juradas son correctas. Con estos cruzamientos de datos, la Afip ya detectó numerosos casos de monotributistas que tenían grandes movimientos de dinero abultadas cuentas bancarias, o habían realizado gastos suntuosos como la compra de yates o aeronaves, por ejemplo. Bajo la lupa Tarjetas. A partir de las presentaciones de cupones que realizan los comercios desde el 1º de enero, los bancos y firmas emisoras de tarjetas de crédito deberán informar al fisco nacional la identificación de las personas que hagan compras superiores a los tres mil pesos por mes. Este límite incluye todos los gastos realizados por el titular y los adicionales y extensiones, con todos sus plásticos. Para las tarjetas emitidas en el exterior, no rige ningún piso. Las tarjetas también deben informar los datos de los comercios. Expensas. Los administradores de consorcios deben informar al fisco el nombre de quienes abonan los gastos comunes, si superan determinados parámetros. En el caso de los countries y otras urbanizaciones privadas, cuando lasuperficie total sea de 400 o más metros cuadrados y se paguen más de 3.600 pesos por semestre de expensas y otros gastos. Para los edificios rige el mismo límite en el monto de expensas y una superficie (incluyendo cocheras y bauleras) de 100 metros cuadrados o más. Si el propietario tiene más de un inmueble, los valores se suman. Divisas. El límite mensual para que cualquier particular compre moneda extranjera es de dos millones de dólares. Pero, además, cualquier persona que compre dólares, euros, reales u otra moneda extranjera en una casa de cambio o un banco, debe presentar su documento y, si los movimientos superan los cinco mil pesos por día, también debe informar el Cuit o Cuil. En este caso, se cotejan los datos con las bases de la Afip. Por otra parte, la casa de cambio debe realizar un legajo donde conste el origen de los fondos si la persona realiza operaciones superiores a 10 mil pesos. Esto tiene que ver con la ley de lavado de dinero. Si las operaciones superan los 30 mil pesos al año (alrededor de ocho mil dólares) la información se remite a la Afip. Así, el fisco se entera de cuáles son los ingresos del comprador, dónde trabaja y otros datos que puede cotejar con las distintas fuentes de información. Movimientos bancarios. Si un titular tiene una caja de ahorro o cuenta corriente con un saldo de 10 mil pesos o superior, la entidad financiera debe avisar los datos de la persona al fisco. Los bancos también están obligados a informar sobre quienes tienen depósitos iguales o superiores a esa cifra. También, se incluyen los plazos fijos que se realicen por montos iguales o mayores a 10 mil pesos y, además, los consumos con tarjetas de débito mayores a tres mil pesos mensuales por cuenta. Bolsa. Las operaciones superiores a 150 mil pesos por mes en cada año calendario de un sólo titular, también deben ser informadas a la Afip por medio de los agentes de bolsa o de mercado abierto. Autos usados. Desde hace unos años, la Afip implementó un sistema de información que sólo debían respetar las concesionarias. A partir de enero de este año, el régimen se amplió a todas las operaciones. Desde ahora, cualquier persona que quiera vender su auto, si vale más de 50 mil pesos, primero debe tramitar ante la Afip un Certificado de Transferencia de Automotores (Ceta) donde consta el valor de venta, que será el fijado oficialmente. A partir de mayo, el piso baja a 40 mil y desde agosto, a 30 mil. Para esto, cada persona debe ingresar a la página web de la Afip con clave fiscal. “Recomendamos no entregar esta clave a ningún gestor, ni revendedor, a nadie. Porque se la pueden usar para cualquier cosa”, advierte Sebastián Parra, presidente de la Cámara de Comercio Automotor. Inmuebles. Cualquier particular que ponga en venta una vivienda o terreno que supere los 300 mil pesos debe pedir a la Afip el Código de Oferta de Transferencia de Inmuebles (Coti). En este código, que se tramita antes de ofrecer el inmueble, se incluyen datos de los propietarios y valor de venta. La Afip coteja estos números con los valores de valuación fiscal y de la base imponible, entre otros. El código lo puede tramitar la inmobiliaria y es indispensable al momento de la escrituración. Los escribanos también tienen un régimen de información de todas las operaciones que realizan. $ 3 mil por mes de gasto con tarjeta de crédito. Quien gasta más por mes es informado con nombre y apellido a la Afip. Para plásticos del exterior no hay límites. $ 30 mil de compra de divisas. Por movimientos iguales o superiores en la compra de cualquier moneda extranjera, la Afip coteja la situación fiscal de la persona que realiza la operación. $ 10 mil en cuentas bancarias. A partir de este saldo, o de este piso de operaciones mensuales con cajas de ahorro, cuentas corrientes o plazos fijo, los bancos informan al fisco los datos de los titulares. $ 600 promedio por mes de expensas. Quien pague este valor en un semestre, debe ser informado a la Afip por los administradores de consorcios de edificios o countries. $ 300 mil por un inmueble. La persona que saca a la venta una propiedad por un valor igual o superior debe pedir una constancia a la Afip. El dato se coteja con la valuación fiscal. $ 30 mil por un auto usado. Quien venda un vehículo superior a este valor también debe solicitar un certificado al fisco. Esto rige desde agosto. Ahora, el piso es $ 50.000. FUENTE: http://archivo.lavoz.com.ar/10/02/07/secciones/politica/nota.asp?nota_id=588997

¿LO SABÍAS? En noviembre de 2011 la Conferencia General de la Unesco proclamó el 30 de abril Día Internacional del Jazz. ¿Por qué un Día Internacional del Jazz? * El jazz rompe barreras y crea oportunidades para la comprensión mutua y la tolerancia * El jazz eje de la libertad de expresión * El jazz es un símbolo de unidad y paz * El jazz reduce tensiones entre individuos, grupos y comunidades * El jazz fomenta la igualdad de género * El jazz refuerza el papel que juega la juventud en el cambio social * El jazz promueve la innovación artística, la improvisación, nuevas formas de expresión y la integración de músicas tradicionales en las formas musicales modernas * El jazz estimula el diálogo intercultural y facilita la integración de jóvenes provenientes de medios marginados. Esta jornada tiene como objetivo sensibilizar al público general sobre las virtudes de la música jazz como herramienta educativa y como motor para la paz, la unidad, el diálogo y el refuerzo de la cooperación entre pueblos. Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y ciudadanos particulares ya implicados en la promoción de la música jazz aprovecharán esta oportunidad para fomentar la idea de que no se trata tan sólo de un estilo de música, sino de que el jazz contribuye también a la construcción de sociedades más inclusivas. No te pierdas de visitar hoy mismo esta interesante comunidad en T! http://www.taringa.net/comunidades/gypsy-jazz/
SABATO Y EL TANGO Desaparecido el notable escritor argentino Ernesto Sabato, sirva este homenaje a quien supo criticar con cariño a sus compatriotas. ¿Polémico? Quizas. Pero no deja a nadie indiferente. Van dos artículos, uno a favor, otro crítico. Salud y buenas lecturas! Agro ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ EL ESCRITOR Y SUS TANGOS (PRIMERA PARTE) COMENTARIOS ACERCA DE “Tango, discusión y clave", de ERNESTO SABATO Ernesto Sábato no fue un hombre de tres siglos, ni siquiera de dos (aunque las fechas sugieran lo contrario). Fue un cabal hombre del Siglo XX. Y con él recorrió su historia, que también es la de Argentina y en cierto sentido la de toda Latinoamérica. Nació en el país del Centenario, fue a la escuela con Irigoyen en la Presidencia, conoció la década infame, y también las variadas asonadas militares que mancharon las páginas de nuestra historia nacional. No esquivó a la polémica al distanciarse del peronismo, pero también fue crítico de las principales facciones de poder de la Argentina. Fue Doctor en Física, escritor, pintor, ateo manifiesto, existencialista, metafísico, creyente descreído, examinador inexorable del mundo moderno, atormentado personaje sacado de sus propias novelas. Y también gustó del tango. Tocante a este último interés, Sabato publicó “Tango, discusión y clave” (Ed. Losada, Bs. As., 1963, 167 págs.), libro prácticamente desconocido y lamentablemente inhallable entre tanta tinta derramada sobre el tema (al menos en las grandes librerías industriales). Desde el momento en que uno lo abre, transporta al lector a una discusión que trasciende lo meramente estético (sea literaria o musicalmente hablando), ya que su autor lo dedica a Jorge Luis Borges, con estas palabras: “Y ahora, alejados como parece que estamos (fíjese lo que son las cosas), yo quisiera convidarlo con estas páginas que se me han ocurrido sobre el tango. Y mucho más me gustaría que no le disgustasen. Creameló." El libro consta de dos partes: Tango Canción de Buenos Aires (ensayo original del propio Sabato) y Antología de informaciones y opiniones sobre el tango y su mundo. Esta segunda parte contó con la colaboración del periodista uruguayo Tabaré De Paula, Noemí Lagos y Tulio Pizzini, y consiste en múltiples lecturas sobre los temas que conforman el ámbito de reflexión tanguera, glosando autores como Fernán Silva Valdés, el mismo Jorge Luis Borges, Tulio Carella, Horacio Ferrer y celebridades extranjeras como André Gide. De esta segunda parte, quizás hablemos en otra ocasión. Hoy me reservo el placer, el honor de discutir las claves del tango que propuso magistralmente Ernesto Sabato hace casi cincuenta años. 1) HIBRIDAJE La primera parada que propone Sabato para acercarnos al tango es el “hibridaje”. El argentino sería un notable producto del hibridaje. Si la palabra “híbrido” no tuviera cierta connotación negativa, estaría totalmente de acuerdo. Porque se trata del cruce de dos especies distintas, que paga la combinación de herencias con su esterilidad. Aunque… mejor sigamos leyendo y no juzguemos apresuradamente. Estos tipos híbridos, esa amalgama de ideas que aporta el tango (la gente que compone tangos, que hace al tango), esas personas dicen cosas importantes, esenciales al hombre. Los primeros tangos fueron anónimos, pero no alcanzar a conocer sus nombres y apellidos, no hace a sus autores menos existentes. Y eso deriva en que el tango es tanto él, como vos y yo. Gente de a pie. No importa si estamos ahora a favor o somos críticos de esa carga histórica. Así se dieron las cosas, y como dicen, “está bien así”. Para Sabato, entonces, un argentino sería alguien que viene y absorbe un montón de cosas y las transforma en él, y en ese acto de transformarlas en él está el tan buscado “ser nacional”. Nuestro autor lo dice así: “Negar la argentinidad del tango es un acto tan patéticamente suicida como negar la existencia de Buenos Aires”. Eso no quiere decir que el tango sea solo lo argentino, sino que implica tener en cuenta que todos los que vivimos en el Río de la Plata de entonces -antes y ahora- tenemos esa parte que se metió dentro de nosotros sin que sepamos que se estaba metiendo, y nos hizo de determinada manera, con una forma singular de ver las cosas. El argentino será un hibrido, sí, pero eso no quiere decir que pierda su personalidad. Si el tango es hijo de los inmigrantes, de los gauchos, de los obreros, pero también de los desempleados, eso no es bueno ni es malo, es sencillamente el producto de esa mixtura, de esa diversidad y abundante herencia cultural. ¿O acaso alguien juzgará que soy bueno o malo por ser hijo de inmigrantes?, ¿O por ser hijo de un español y una criolla no soy parte del tango también? Quiero decir, sé que no aporto al tango haciendo letras o música, pero sí entendiéndolo, atendiéndolo, escuchándolo, recomendándoselo a otros. Se puede hacer mucho, con cosas pequeñas. Resumiendo: en contra de los que consideran que una creación híbrida no puede dar frutos, lo que en biología llega a ser ley, en temas culturales no rige. 2) SEXO El poeta Miguel Hernández insinuaba que solo hay tres temas universales: vida, muerte, amor. Sabato agrega, con fondo de tango, al sexo como tema que atraviesa los otros tres. De este apartado resalto la siguiente frase: “El prostíbulo es el sexo al estado siniestro, y el inmigrante solitario que entraba en el resolvía fácilmente su problema sexual, con la facilidad con que se resuelve en ese tipo de establecimientos”. El sentimiento erótico que plasma el tango –y sobre todo el tango danza- no es más que una forma primaria de poder, y no necesariamente propia del porteño o del rioplatense. Es cierto que algunas letras, y mucha literatura mediante, llevaron a pensar que el hombre de tango es (¿debe ser?) el más macho entre los machos. Lo cierto es que no quisiera quedar atrapado en medio de una disputa de malevos. No me interesan tanto las cosas que hacen o hicieron, sino ciertas impresiones suyas dejadas en la compleja trama sociocultural del siglo veinte. O sea, la relación directa entre sexo y tango no me sirve, si no me explica algo de lo que es para la gente o de lo que implica para mí. Por eso prefiero rescatar otro pensamiento substancial que aporta Sabato, y es que el tango es el fenómeno más asombroso que se haya dado en el baile popular. Todo esto hace del tango una danza melancólica e introvertida, a la inversa de lo que sucede en otras danzas populares generalmente eufóricas y extrovertidas. Y esto de seguro tiene que ver con el amor, la vida y la muerte también. Es decir, con el sexo. 3) DESCONTENTO Recorrer este apartado duele, y por partida doble. Como si fuera poco la implacable percepción que Sabato se forma sobre la sociedad argentina, sus párrafos también cifran los principales puntos en cuestión que aun hoy mellan la credibilidad del maestro, o al menos generan el rechazo de parte de sus lectores. Con esto nos referimos a la idea central contenida en su ensayo de 1959 “El otro rostro del peronismo”, donde criticó duramente el gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955) al afirmar que "el motor de la historia es el resentimiento que, en el caso argentino, se acumula desde el indio, el gaucho, el gringo, el inmigrante y el trabajador moderno, hasta conformar el germen del peronista, el principal resentido y olvidado". No considero que Sabato necesite que lo defiendan, así que sencillamente intentaré exponer algunas ideas respecto del descontento. A veces el tango dice lo que uno (a través del autor) piensa del otro: generalmente que hace las cosas mal. A la vez, eso no me deja reflexionar que yo también hago (o podría hacer) esas mismas cosas mal hechas. La aparente paradoja se disuelve cuando me percato que está bien que a través de un tango enjuicie, que diga eso, porque al ver el mal obrar en los otros, también me estoy mirando a mí mismo. En realidad, las letras de tango casi nunca hacen críticas, lo que hacen es describir cómo es el hombre de un lugar y una época, casi sin juzgarlo, sin poner el mote de “eso está mal” sobre sus actos. Si no, cómo entender las preferencias temáticas hacia tantos personajes atormentados: el amante abandonado, aquel que abandonó, el asesino, la prostituta, el mendigo, el reo, el polizón, entre otros variopintos. 4) BANDONEÓN ¿Qué decir del bandoneón que no haya sido expresado magistralmente ya por otro? No vale la pena remitirnos al término técnico, diciendo que es un instrumento musical aerófono, ni hacer juegos de palabras comentando que resuena a… “a-bandoneón”. En cambio sí podemos glosar a Sabato cuando afirma que es un instrumento popular germánico que supo ponerle voz a las desdichas del hombre platense. La Buenos Aires de comienzos del siglo que pasó, vivía una época de malevaje, una época de lenocinios improvisados y conventillos. Eso dice el autor y lo suscribo. Pero también por el Tango nos conocieron en Europa por antonomasia, nos plazca o no. Y el bandoneón contribuyó con su particular timbre y sonoridad a ello. O sea que vino de un barco, y echó raíces aquí solo para volver a subirse a él. Aunque toda esquematización sea por naturaleza falsa, también encierra algo verdadero. 5) METAFÍSICA ¡Qué cosas dice Ernesto Sabato! Casi al final del recorrido, cierro los ojos y pienso ¡cómo me hubiera gustado conversar con él, estrecharle la mano y reconocer en palabras la lucidez con la que entendió como “venia la mano” con el tango! Al final de cuentas lo que creía un pequeño ensayo, en realidad casi un opúsculo, un folleto, resultó ser un gran libro que sintetiza la experiencia de toda una comunidad, una filosofía y hasta un compendio de los más variados pensamientos que se hayan vertido sobre el tango. Sinceramente, tengo que agradecer al maestro el haber compartido por escrito sus reflexiones sobre el tango, porque resumen lo que pienso, aunque dicho mucho mejor, claro está. Y en aquello que no coincido, me lleva a repensarlo y a justificarlo para que sirva a los demás, y que no quede en una mera apreciación negativa personal. Creo que soy un argentino más cuando digo y siento estas cosas, nada más que eso. Por otra parte, no crea el lector que soy un alienado si pienso en voz alta que Sabato “me robó” las ideas. Fíjese, si no, en lo que dice: “El porteño como nadie siente que el tiempo pasa y que la frustración de todos sus sueños y la muerte final son sus inevitables epílogos, y entre copas de semillón y cigarrillos negros pregunta: te acordás hermano qué tiempos aquellos, o con cínica amargura, se va la vida, se va y no vuelve, mejor es gozarla y larga a las penas a rodar.” ¡Yo también usé esos términos, e intenté describir esas cosas en otros apuntes tangueros! Creo que acerté al camino elegido, y la lectura de este ensayo así me lo confirma. No digo que tenga razón porque piense igual, creo que lo descubrí por mis propios medios, y eso también es importante. Para ir concluyendo: la metafísica del tango estriba en que el argentino medita sobre el paso del tiempo, mientras baila o canta. “Meditar en el paso del tiempo...” ¿se dan cuenta? Estoy seguro: este tipo me robó las ideas… excepto que no nos llegamos a conocer. Un 30 de abril de 2011 corrió a reencontrarse con Piazzolla, con Victoria Ocampo, con Jorge Luis Borges, para continuar polemizando sobre el idioma de los argentinos, y –por qué no- discutir sobre el tango también. PS: Gracias a Internet y la internauta Alejandra Moglia, pude enterarme de la existencia de “Alejandra”, un tango escrito en 1966 por el propio Sabato y musicalizado nada menos que por Aníbal Troilo. Y por si fuera poco, otro más –este dedicado al escritor-, compuesto hace un tiempo por el joven artista Hernán Genovese, con música de Leopoldo Federico, Roberto Grela y Raúl Garello. Comparto con ella, y en memoria del maestro, sus estrofas. A Ernesto Sabato Tango (s.d.) Letra: Hernán Genovese Música: Leopoldo Federico, Roberto Grela, Raúl Garello I. Fatal, profunda y gris tu voz tumbó cien torres de marfil. Clara como estrella que se agita en la penumbra, recta como lanza que atraviesa el de la zurda. Túnel sin fondo tu corazón en la tiniebla más atroz tu sangre igual resplandeció. II. Despierto en la mitad de un sueño sin edad la noche te dejó sin luna, pero nunca sin soñar. Y en esa larga oscuridad, qué forma de guapear por seguir compadre del lucero y esperar un sol, una verdad, la pluma por fusil y un reino que ganar. Quien quiera ver tan sólo tiene que saber mirar con este rayo de luz… Para renacer la noche nos dará la seña de la cruz del sur. I bis Tenaz como un clarín tronó sin paz tu voz antes del fin. Justa como el ángel al final de la Escritura, viva como el héroe que se yergue de la tumba. Vuelto una antorcha tu corazón por mil caminos de inquietud tu sangre en otra sangre ardió. Fuente: http://guardiavieja.blogspot.com/ ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Sobre la tumba de Sabato Por Horacio González * Hemos dicho muchas cosas de Ernesto Sabato a lo largo de los años, hasta que cesara en nosotros la voluntad de dialogar con él. Su largo retiro contribuyó a que fuera fácil considerar su ocaso. Restaban en la memoria los hechos públicos que él había protagonizado, resonantes, que a veces son parte de una obra, y a veces nada dicen de la vida de un escritor. Lo cierto es que todos los que habíamos leído Sobre héroes y tumbas en los años ’60 no lográbamos encajarlo en nuestras reminiscencias más específicas, y las peripecias de Martín y Alejandra Vidal Olmos se confundían con otros recuerdos literarios, el incendio de una vieja casa parecía tener un aroma a Beatriz Guido y el Informe sobre ciegos podía remitírselo a un capítulo perdido, un boceto en ciernes de Roberto Arlt sobre la saga de los conspiradores. La escena de la quema de las iglesias en 1955 parecía tener algo de lo que Sabato presentara a lo largo de su vida como una tragedia sobre la piedad: un adolescente roba imágenes sacras de la Curia en llamas, y una señora aristocrática, en la vereda, lo obliga a que las devuelva y –creo recordar– salve otros iconos del incendio. Era el viejo tema de la inocencia del mal –tema que también era de Borges–, pero llamando a un gran reconciliación en medio de la catástrofe. Para ello era necesaria cierta santidad de la dama de alcurnia y cierta iluminación arrepentida del muchacho. En sus polémicas con Sabato, Borges consideró “patéticos” estos juegos de conciencia y en las coincidencias que tuvieron en los tiempos que sobrevendrían, como la entrevista con Videla, era posible imaginar que eran diferentes las justificaciones. Borges directamente fue a apoyar. También Sabato, pero siempre pensó ese aciago episodio como apropiado para despertar la conmiseración del príncipe. Cuando Sabato se encargó de la Conadep en 1983, Borges volvió a su papel de niño implacable y dictaminó que no eran ésas tareas para un escritor. Por su parte, en esos momentos Borges también escribió sobre la “inocencia del mal”, describiendo una de las sesiones del Juicio a las Juntas. Sabato había tenido la suerte de que Albert Camus, que ya era autor notorio, asesor en Gallimard y que todavía no había alcanzado el Nobel de Literatura, se fijara en él. Con ese respaldo, la novela El túnel –algo, muy poco, resonaba El extranjero en ella– le da a Sabato un relieve que será la plataforma para lanzar sus ensayos sobre la condición humana asediada por la tecnología ciega y los engranajes de un mundo maquinizado. Indicado por la revolución de 1955 para dirigir una revista masiva, muy pronto renuncia por comprobar que el nuevo régimen también tortura y muy pronto fusilará. Los grandes textos de Camus sobre la revolución en Argelia y la necesidad de encontrar un “cauce moderado e intermedio” quizá lo inspiran. Su humanismo provenía de un núcleo íntimo dolorido, a la manera dostoievskiana, que exigía ver al humanismo por el envés, como recóndito llamado a la redención por parte de réprobos, místicos y asesinos. Estos elementos de un saber alquímico y fantasmático, propio de quien había renunciado a las prácticas ciencias físicas, no le dio resultado en su novela Abaddón el exterminador, en las que también pretendía intervenir en las opciones militantes de los jóvenes de los años ’70. Ya era un personaje notorio. Con algo que quizá perduraría en él de los años del grupo de izquierda Insurrexit –años ’30–, criticaba los círculos del destino que en Borges fundían “lo mismo en lo otro”, y deslizó su escepticismo sobre la traducción borgeana de Palmeras salvajes, de Faulkner. Era otra Argentina, donde aún podía creerse que un debate entre Borges y Sabato podía contener todas las posiciones posibles en cuanto a estilos y éticas literarias. Otros escritores o filósofos, Emile Zola, John Dewey, Sartre, Romain Rolland, Camus, han participado como conciencia cívica autónoma en grandes jornadas de conmoción social del mundo moderno. Sabato lo hizo y cosechó tanto agasajo como críticas. Quizá fue el pacto de Sabato con las revistas de vulgarización ideológica que cortejaban a la dictadura militar, luego con las ediciones del programa de Grondona en las décadas anteriores (no sin advertirle a éste, entre tanta camaradería, de su “aristotélicotomismo”), lo que lo colocó como centinela moral de una clase media medrosa, que llamaba espiritualismo al olvido e interpretación de la historia a las tesis sobre los “dos demonios”, debida a la pluma sabatiana en el Nunca Más. Es cierto que tomó esa tarea de investigación de lo ocurrido en los socavones de la dictadura con gran empeño, y es cierto también que hoy podemos decir que esos hechos formaban parte de una investigación también sobre sí mismo (“sus demonios”, “sus fantasmas”), en la lucha por esclarecer sus propios vaivenes de hombre atormentado. No siempre triunfó este martirio interior como reflexión del humanista escéptico, pues lo rodearon halagos numerosos, adormecientes (sobre los que no supo ironizar, como Borges), y no se incomodó en su papel de augur de diversos poderes que su antigua convicción libertaria le hubieran obligado a cuestionar. El prólogo de Sabato a la primera edición de Ferdydurke, de Gombrowicz, es una pieza plena, de época, pero justa y perdurable. Por lo demás, dijo y se desdijo, algo sacaba de su mochila cuando sentía que había traspasado demasiados límites y cargaba la penuria de una carta –creo que dirigida a García Márquez– que era exhumada cada vez que surgía la cuestión de aquella reunión con Videla. Nosotros fuimos sus lectores, no podemos decir que éramos inmunes a Sobre héroes y tumbas. No hace mucho, Fogwill, travieso e irónico pero no impreciso, escribió una reivindicación de esta novela. Sabato enojaba a quienes no creían en su vida de monje en la cartuja, retirado del mundo y sufriendo por los seres humanos. La muerte, gran compañera, siempre da una oportunidad a los seres ambiguos. Ahora, acaso un joven estudiante abra nuevamente Sobre héroes y tumbas y se detenga en aquella página donde Martín ve una lucecita prendida en una pensión de San Telmo –es de madrugada– y dice: debe ser un estudiante leyendo a Marx. * Director de la Biblioteca Nacional Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-167465-2011-05-03.html