abldelgado
Usuario (Perú)
Buenas este es mi segundo post y quería compartir con ustedes una especie de cuento que he escrito. Gracias por leer. Salí de mi casa como todos los días, la mañana era nublosa y la lluvia parecía terminar mientras el sol asomaba sus rayos e iluminaba un poco la densa madrugada, yo llevaba un casaca gruesa y una chompa debido a que el frio era insoportable además llevaba conmigo un cuaderno, un libro, que estaba leyendo, y un cigarro, que acababa de encender al salir de mi casa. Camine directo al paradero que se encontraba a una cuadra de donde yo vivía, espere a que el carro pasara mientras pensaba en cómo iba a ser mi día, mientras planificaba paso a paso como llegaría a la universidad y como saldría de ella, a la vez también pensaba en cómo hablar con ella y en como atraer su atención. El carro se acercaba al paradero, con el llegaban todos mis planes recién pensados para que mi día fuera perfecto, se acercaba y parecía que estaba dispuesto a llevarme a donde me plazca, se acercaba y con el traía esa sensación de “hoy es mi día, hoy le hablare”. El carro se detuvo y el chofer me miro como diciendo “sube rápido que estoy tarde”, no hice caso de la mirada así que subí y pague mi pasaje; siempre me sentaba al fondo, no me gustaba sentarme adelante porque, la verdad, no quería ceder asiento ya que sabía que siempre cavia la probabilidad de que algún abuelo o abuela, una mujer con niño en brazos o embarazada subiera e intempestivamente tuviera que levantarme para ceder el asiento y así quedar a merced de la muchedumbre que día a día luchaba por subir al micro ─ llámenme estúpido o insensible si desean pero no era mi labor andar por ahí cediendo asientos. Una vez en mi asiento saque mis audífonos, coloque una canción en el reproductor del celular y me dispuse a leer mi libro esperando solo que el paradero se acercara y de ese modo pudiera descender y seguir mi camino a mi centro de estudios, pero algo no salió como lo esperaba. Al inicio todo iba bien, leía y miraba por la ventana mientras las personas pujaban por tener un mejor lugar en el micro, pero en un instante, sin darme cuenta, mis ojos se cerraron como si la noche anterior no hubiese dormido nada, como si llevase siglos sin descansar, mis ojos se cerraron como se cierran las puertas vaivén, mis ojos se cerraron y quede dormido en el más profundo sueño. Solo me levante por los acalorados gritos de una mujer ya mayor, era obesa y con cara de pocos amigos, que le gritaba al chofer debido a que este no reducía la velocidad ─ algo típico en mi ciudad los choferes tienen complejo de meteoro. Mis ojos se abrieron y el reproductor seguía funcionando, yo me levantaba pensando que todo estaba bien hasta que escuche que alguien dijo “baja en la esquina” y fue cuando mire por la ventana y me di cuenta de que no reconocía el lugar. En aquel momento mi mente se puso en blanco, la sensación de desorientación recorría mi cuerpo cual escalofrió, no sabía qué hacer y solo tome el primer impulso el cual me embarco en un carrera por bajar lo antes posible del vehículo. Al descender, me quede parado en una esquina y en mi mente solo se repetían dos preguntas “¿Dónde estoy?” “¿Cómo regreso?”; desorientado, intente buscar un letrero y solo pude encontrar uno que decía “calle Miguel cervantes” ─ por un momento el rostro del escritor se vino a mi mente. Sin saber cómo regresar seguí caminando mientras pensaba en que mi día no estaba saliendo como lo esperaba, mientras pensaba que tal vez ella ya estaba conversando con alguien más, mientras pensaba que mis planes para dar inicio a una conversación, la cual nos llevaría a encostrarnos cada vez mas atraídos, se iban por un tubo ya que lo más seguro es que ya alguien se habría sentado en mi lugar, se habría sentado junto a ella y probablemente, debido a su inexplicable hermosura y su extremadamente amable carácter, el ya estaría pidiéndole que lo acompañe al cine el sábado o tal vez a una reunión, yo que sé. Luego de un par de cuadras encontré un quiosco, ahí compre un cigarro y a la vez pregunte sobre que carro podría tomar que me llevase hasta la molina o que al menos me dejara cerca a ella, el que atendía me dijo que era sencillo, me dijo que solo debía cruzar la avenida grande y en el paradero de al frente tomar un carro grande azul al que le decían “el chino”; el nombre o apodo del carro me pareció extraño, por un momento pensé que le decían así debido a que tal vez los choferes o al menos su mayoría eran chinos. Con mi cigarro en la mano y con el consejo en mi mente emprendí mi camino, cruce la pista grande y me pare en el paradero a esperar a esa línea de carros que tenía aquel peculiar nombre, el cual seguía despertando en mi una gran curiosidad; mientras estaba en el paradero vi mi reloj, no eran más de las 7 de la mañana pero ni la hora ni “el chino” podrían anunciar lo que acto seguido sucedió. Estaba solo en el paradero, por alguna razón no me sentía muy seguro pero supuse que se debía a que era una zona que no conocía y que eso era todo, cuando de pronto un chiquillo, que no debería tener más de 17 años, se me acerco y me dijo: “tío, una chinita pe”, al recordar aquel momento me doy cuenta que esa frase fue un aviso que no tome en cuenta. Cuando me dijo eso no supe que decir y solo atine a decirle que no tenia, cuando de pronto sentí como un brazo se apareció de la nada en mi rostro y acto seguido se entrelazo en mi garganta, todo esto mientras apretaba con fuerza y me tiraba al suelo sin que yo no pudiera hacer más que mirar como mi vista iba cambiando de escenario, primero la calle y el chiquillo para luego trasladar mi vista al cielo, en mi desesperación por no dejarme robar ─ si en aquel momento recién entendí que me estaban robando ─ grite “suéltame carajo” y empecé a intentar golpearlo mientras él seguía aferrando cada vez más su brazo a mi cuello y ese fue el momento cuando sentí como iban bolsiqueándome y, para mi mala suerte, no solo era el chiquillo quien lo hacía si no que unos cuantos chiquillo más se habían sumado a la hazaña; en aquel momento intente moverme y de no dejarme robar, hasta que una certera patada me callo en la boca del estomago dejándome sin aire y dejándome a merced de aquella sarta de chiquillos, de aquel enjambre de ladrones, de aquellos asaltantes que decidieron que ese momento era el perfecto para robar y que yo era la victima perfecta para asaltar.
Hola este es mi primer post, se que no le he colocado imagenes ni vídeos, pero bueno solo espero que me regalen 5 o 6 minutos de su tiempo leyendo esto, gracias. Cuando niño me enseñaron a no pelear con mis compañeros, me enseñaron a no tirar la basura al suelo, me enseñaron a no insultar a los demás y me enseñaron a compartir. Muchas de estas cosas aun las hago, a pesar del tiempo y de lo que he ido aprendiendo aún trato de hacerlo, tal y como me lo enseñaron. Siempre trato de guardar mi basura en el bolsillo aunque a veces la tire al suelo, lo admito soy humano, siempre intento no hablar con lisuras para no lastimar a los demás y admito que no lo hago porque no quisiera que me trataran así y siempre trato de compartir aunque a veces no tenga ni para mí, pero bueno soy humano y a veces no comparto ni el aire que respiro. Todos somos humanos, se supone que somos lo último de la evolución que somos los homo sapiens pero la verdad ¿cuántos de nosotros hemos olvidado todo aquello que nos enseñaron? Personas como yo tenemos innumerables defectos, avaricia y envidia son solo algunos, pero personas como yo estamos consientes de ellos y tratamos de no continuar haciéndolo de modo que siempre tratamos de mejorar pero personas como yo, muchas veces, hacemos todo pensando en un propio bien y no en el de los demás. A veces quisiera ser una persona de aquellas a las que poco o nada les importa el resto y cuyo único objetivó es sobrevivir y hacer dinero; lastimosamente no soy así, al contrario siempre me estoy cuestionando como fue que todo se torno tan triste porque la verdad no comprendo cómo es que cada día que me levanto solo veo lo malo que ha pasado, lo horrible que sucedió y el cómo se critico. Son pocas las veces que me levanto y escucho algo agradable, ya sea en la calle o en casa, pero cuando lo hago me siento alegre. No soy un gran defensor del mundo, no soy un gran protector del medio ambiente ni de la humanidad; la verdad cualquiera que viera como he vivido mi vida se daría cuenta de que he hecho poco menos que nada por lo antes mencionado. Sin embargo me he dado cuenta que con cada día que pasa todo se va derrumbando. Para la mayoría de nosotros es casi imposible pensar en ellos ya que tenemos cosas más importantes en que pensar como: las cuentas de la casa, la universidad de los chicos, el depósito que no llega o el fin de mes que se atrasa. Todo ello debido a que vivimos el día a día. Supongo que no tiene nada de malo vivir el día a día pero creo que hay quienes tienen la obligación de no vivir así y por el contrario vivir con vista al futuro, vivir pensando en el mañana; quienes deberían vivir así son los líderes políticos, los líderes mundiales, aquellos que manejan el futuro de miles de personas, aquellos en los que hemos depositado toda nuestra confianza al entregarles el futuro de nuestros hijos en sus manos. Claro es fácil lavarse las manos y decir “Ese es problema del presidente, por algo lo hemos elegido” pero y que pasa si el presidente es inepto o si el presidente está loco acaso, llegado ese punto, ¿no sería ya nuestra culpa? Solo propongo que pensemos un poco en cómo el mundo que se está transformando, ya no existen paisajes que alguna vez vi, ya no están los animales que alguna vez vivieron aquí, los océanos cada vez tienen menos población de peces, las plantas que se van retrocediendo, el amor humano que cada vez se esconde mas y existen lugares donde el agua potable corre peligro de terminarse ¿acaso queremos empezar a importar agua? Si se ponen a pensar en un inicio el agua era gratis y podías ir al rio o al pozo a extraerla, luego con la modernización se coloco el alcantarillado y el agua fue más accesible para todos pero también empezaron a cobrarnos y por último se empezó a vender agua embotellada; la verdad no me sorprendería que dentro de poco tengamos que importar agua para subsistir, no estoy en contra del agua embotellada ni del alcantarillado pero si tengo miedo de terminar importándola como si fuera oro o petróleo. Como dije antes no quiero quedar como el gran salvador, el gran activista y mucho menos como un hablador. Solo soy un tipo que se tropezó con un problema y que esta poniéndolo a la luz, para lo que no se habían dado cuenta, y recordándoselos, para quienes ya lo sabían. Solo un mensaje: “El mundo puede acabarse, no será hoy ni menos mañana, y el día que lo haga solo espero que quienes lo vivan no me odien por no haber hecho más de lo que esperaban” Soy Puroflor0 y espero haberte dejado con esta idea en la cabeza, tal vez algún día todo salga mejor de lo que esperaba. Mi blog: www.Puroflor0.blogspot.com