_ALLAN_
Usuario (Colombia)
![5 Cosas importantes [Entrá y enterate]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2014/11/29/lluvia-m4h6uON7SZ8.webp)
Hola gente calidosa de taringa =)Esta vez les traigo 5 reflexiones que verdaderamente nos ponen a pensar.Confio en que los miren y se den cuenta que pocas veces valoramos.Cinco cosas importantes que te enseña la vida:1.- LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE.DURANTE MI SEGUNDO SEMESTRE EN LA ESCUELA DE ENFERMERÍA, NUESTRO PROFESOR NOS DIO UN EXAMEN SORPRESA. YO ERA UN ESTUDIANTE CONSCIENTE Y LEÍ RÁPIDAMENTE TODAS LAS PREGUNTAS, HASTA QUE LEÍ LA ULTIMA: "¿CUÁL ES EL NOMBRE DE LA MUJER QUE LIMPIA LA ESCUELA?”SEGURAMENTE ESTO ERA ALGÚN TIPO DE BROMA. YO HABÍA VISTO MUCHAS VECES A LA MUJER QUE LIMPIABA LA ESCUELA. ELLA ERA ALTA, CABELLO OSCURO, COMO DE CINCUENTA AÑOS, PERO, ¿CÓMO IBA YO A SABER SU NOMBRE? ENTREGUÉ MI EXAMEN, DEJANDO LA ÚLTIMA PREGUNTA EN BLANCO.ANTES DE QUE TERMINARA LA CLASE, ALGUIEN LE PREGUNTÓ AL PROFESOR SI LA ÚLTIMA PREGUNTA CONTARÍA PARA LA NOTA DEL EXAMEN. "ABSOLUTAMENTE", DIJO EL PROFESOR. "EN SUS CARRERAS USTEDES CONOCERÁN MUCHAS PERSONAS. TODAS SON IMPORTANTES. ELLOS MERECEN SU ATENCIÓN Y CUIDADO, AUNQUE SOLO LES SONRÍAN DIGAN: '¡HOLA!'" NUNCA OLVIDÉ ESA LECCIÓN. TAMBIÉN APRENDÍ QUE SU NOMBRE ERA DOROTHY.TODOS SOMOS IMPORTANTES------------------------------------------Barra separadora hecha con pereza--------------------------------------------------------------2.- AUXILIO EN LA LLUVIA.UNA NOCHE, A LAS 11:30 P.M., UNA MUJER AFROAMERICANA, DE EDAD AVANZADA ESTABA PARADA EN EL ACOTAMIENTO DE UNA AUTOPISTA DE ALABAMA, TRATANDO DE SOPORTAR UNA FUERTE TORMENTA. SU COCHE SE HABÍA DESCOMPUESTO Y ELLA NECESITABA DESESPERADAMENTE QUE LA LLEVARAN. TODA MOJADA, ELLA DECIDIÓ DETENER EL PRÓXIMO COCHE. UN JOVEN BLANCO SE DETUVO A AYUDARLA, A PESAR DE TODOS LOS CONFLICTOS QUE HABÍAN OCURRIDO DURANTE LOS 60. EL JOVEN LA LLEVÓ A UN LUGAR SEGURO, LA AYUDÓ A OBTENER ASISTENCIA Y LA PUSO EN UN TAXI. ELLA PARECÍA ESTAR BASTANTE APURADA. ELLA ANOTÓ LA DIRECCIÓN DEL JOVEN, LE AGRADECIÓ Y SE FUE.SIETE DÍAS PASARON, CUANDO TOCARON LA PUERTA DE SU CASA. PARA SU SORPRESA, UN TELEVISOR PANTALLA GIGANTE A COLOR LE FUE ENTREGADO POR CORREO A SU CASA. TENIA UNA NOTA ESPECIAL ADJUNTA AL PAQUETE. ESTA DECÍA: "MUCHÍSIMAS GRACIAS POR AYUDARME EN LA AUTOPISTA LA OTRA NOCHE. LA LLUVIA ANEGÓ NO SÓLO MI ROPA SINO MI ESPÍRITU. ENTONCES APARECIÓ USTED. GRACIAS A USTED, PUDE LLEGAR AL LADO DE LA CAMA DE MI MARIDO AGONIZANTE, JUSTO ANTES DE QUE MURIERA. DIOS LO BENDIGA POR AYUDARME Y POR SERVIR A OTROS DESINTERESADAMENTE. SINCERAMENTE: LA SEÑORA DE NAT KING COLE."NO ESPERES NADA A CAMBIO Y LO RECIBIRÁS------------------------------------------Barra separadora hecha con pereza--------------------------------------------------------------3.- SIEMPRE RECUERDA AQUELLOS A QUIENES SIRVES.EN LOS DÍAS EN QUE UN HELADO COSTABA MUCHO MENOS, UN NIÑO DE 10 AÑOS ENTRÓ EN UN ESTABLECIMIENTO Y SE SENTÓ A UNA MESA. LA MESERA PUSO UN VASO DE AGUA EN FRENTE DE ÉL. "¿CUÁNTO CUESTA UN HELADO DE CHOCOLATE CON ALMENDRAS?" PREGUNTO EL NIÑO. "CINCUENTA CENTAVOS", RESPONDIÓ LA MESERA. EL NIÑO SACÓ SU MANO DE SU BOLSILLO Y EXAMINÓ UN NÚMERO DE MONEDAS. "¿CUÁNTO CUESTA UN HELADO SOLO?", VOLVIÓ A PREGUNTAR.ALGUNAS PERSONAS ESTABAN ESPERANDO POR UNA MESA Y LA MESERA YA ESTABA UN POCO IMPACIENTE. "TREINTA Y CINCO CENTAVOS", DIJO ELLA BRUSCAMENTE. EL NIÑO VOLVIÓ A CONTAR LAS MONEDAS. "QUIERO EL HELADO SOLO", DIJO EL NIÑO. LA MESERA LE TRAJO EL HELADO, Y PUSO LA CUENTA EN LA MESA Y SE FUE.EL NIÑO TERMINÓ EL HELADO, PAGÓ EN LA CAJA Y SE FUE. CUANDO LA MESERA VOLVIÓ, ELLA EMPEZÓ A LIMPIAR LA MESA Y ENTONCES LE COSTÓ TRAGAR SALIVA CON LO QUE VIO. ALLÍ, PUESTO ORDENADAMENTE JUNTO AL PLATO VACÍO, HABÍA VEINTICINCO CENTAVOS... SU PROPINA.JAMÁS JUZGUES A ALGUIEN ANTES DE TIEMPO------------------------------------------Barra separadora hecha con pereza--------------------------------------------------------------4.- LOS OBSTÁCULOS EN NUESTRO CAMINO.HACE MUCHO TIEMPO, UN REY COLOCÓ UNA GRAN ROCA OBSTACULIZANDO UN CAMINO. ENTONCES SE ESCONDIÓ Y MIRÓ PARA VER SI ALGUIEN QUITABA LA TREMENDA ROCA.ALGUNOS DE LOS COMERCIANTES MÁS ADINERADOS DEL REY Y CORTESANOS VINIERON Y SIMPLEMENTE LE DIERON UNA VUELTA. MUCHOS CULPARON AL REY RUIDOSAMENTE DE NO MANTENER LOS CAMINOS DESPEJADOS, PERO NINGUNO HIZO ALGO PARA SACAR LA PIEDRA GRANDE DEL CAMINO.ENTONCES UN CAMPESINO VINO, Y LLEVABA UNA CARGA DE VERDURAS. AL APROXIMARSE A LA ROCA, EL CAMPESINO PUSO SU CARGA EN EL PISO Y TRATÓ DE MOVER LA ROCA A UN LADO DEL CAMINO. DESPUÉS DE EMPUJAR Y FATIGARSE MUCHO, LO LOGRÓ. MIENTRAS RECOGÍA SU CARGA DE VEGETALES, NOTÓ UNA CARTERA EN EL SUELO, JUSTO DONDE HABÍA ESTADO LA ROCA.LA CARTERA CONTENÍA MUCHAS MONEDAS DE ORO Y UNA NOTA DEL MISMO REY INDICANDO QUE EL ORO ERA PARA LA PERSONA QUE REMOVIERA LA PIEDRA DEL CAMINO. EL CAMPESINO APRENDIÓ LO QUE LOS OTROS NUNCA ENTENDIERON. CADA OBSTÁCULO PRESENTA UNA OPORTUNIDAD PARA MEJORAR LA CONDICIÓN DE UNO------------------------------------------Barra separadora hecha con pereza--------------------------------------------------------------5.- DONANDO SANGRE. HACE MUCHOS AÑOS, CUANDO TRABAJABA COMO VOLUNTARIO EN UN HOSPITAL DE STANFORD, CONOCÍ A UNA NIÑITA LLAMADA LIZ QUIEN SUFRÍA DE UNA EXTRAÑA ENFERMEDAD. SU ÚNICA OPORTUNIDAD DE RECUPERARSE APARENTEMENTE ERA UNA TRANSFUSIÓN DE SANGRE DE SU HERMANO DE 5 AÑOS, QUIEN HABÍA SOBREVIVIDO MILAGROSAMENTE A LA MISMA ENFERMEDAD Y HABÍA DESARROLLADO LOS ANTICUERPOS NECESARIOS PARA COMBATIRLA.EL DOCTOR EXPLICÓ LA SITUACIÓN AL HERMANO DE LA NIÑA, Y LE PREGUNTÓ SI ESTARÍA DISPUESTO A DAR SU SANGRE A SU HERMANA. YO LO VI DUDAR POR SOLO UN MOMENTO ANTES DE TOMAR UN GRAN SUSPIRO Y DECIR: "SI, LO HARÉ, SI ESO SALVA A LIZ.” MIENTRAS LA TRANSFUSIÓN CONTINUABA, ÉL ESTABA ACOSTADO EN UNA CAMA AL LADO DE LA DE SU HERMANA, Y SONRIENTE MIENTRAS NOSOTROS LO ASISTÍAMOS A ÉL Y A SU HERMANA, VIENDO RETORNAR EL COLOR A LAS MEJILLAS DE LA NIÑA. ENTONCES LA CARA DEL NIÑO SE PUSO PÁLIDA Y SU SONRISA DESAPARECIÓ. MIRÓ AL DOCTOR Y LE PREGUNTÓ CON VOZ TEMBLOROSA: "¿A QUÉ HORA EMPEZARÉ A MORIRME?. SIENDO SOLO UN NIÑO, NO HABÍA COMPRENDIDO AL DOCTOR; ÉL PENSABA QUE LE DARÍA TODA SU SANGRE A SU HERMANA. Y AUN ASÍ SE LA DABA.DA TODO POR QUIEN AMES
Hey amigos taringueros, cómo están!! Les traigo algunos de los cuentos del libro Cuentos para pensar de Jorge Bucay, que me han parecido bastante entretenidos. Los dejo aquí para que los lean (Si aún no lo han hecho). Hay varios que me han gustado bastante. EL BUSCADOR Hace dos años, cuando terminaba una charla para un grupo de parejas conté, como suelo hacer, un cuento a manera de regalo de despedida. Para mi sorpresa, esta vez, alguien del grupo pidió la palabra y se ofreció a regalarme una historia. Ese cuento que quiero tanto, lo escribo ahora en memoria de mi amigo Jay Rabon. Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador... Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que, necesariamente, sabe lo qué es lo que está buscando, es simplemente para quien su vida es una búsqueda. Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada. ...Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…: Abedul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba 11 años... Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. - No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?!!! El anciano sonrió y dijo: - Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado… a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo. Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?… ¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...? ¿y el casamiento de los amigos…? ¿y el viaje más deseado…? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento. Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque Ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO. -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- EL TEMIDO ENEMIGO La idea de este cuento llegó a mí escuchando un relato de Enrique Mariscal. Me permití, partir de allí prolongar el cuento transformarlo en otra historia con otro mensaje y otro sentido... Así como está ahora se lo regalé una tarde a mí amigo Norbi. Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo: - Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro. (En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”). El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. No decían lo mismo del rey. Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso. Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago, o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago. Después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, ya que se había equivocado en su predicción. Se acabarían, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes... Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó... ...Después de la gran cena, el rey hizo pasar al mago al centro y le preguntó: - ¿Es cierto que puedes leer el futuro? - Un poco - dijo el mago. - ¿Y puedes leer tu propio futuro? - preguntó el rey. - Un poco - dijo el mago. - Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey - ¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte? El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó. - ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente - ¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro? - No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo. - ¿Cómo que no te animas? - dijo el rey -... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino? Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo: - No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey... Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados. El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago. Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio... Los pensamientos se agolpaban en su cabeza. Se dio cuenta de que se había equivocado. Su odio había sido el peor consejero. - Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? - preguntó el invitado. - Me siento mal - contestó el monarca - voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido. Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones... El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte. ¿Habría leído su mente? La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?... Estaba aturdido... Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa. El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta: - Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales. - ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia. El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara... Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora. Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado. Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa. Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa. El rey, casi sin escuchar la respuesta, alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara). El mago - que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados - aceptó... Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente. No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones. Pasaron los meses y luego los años. Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve el que no sabe, más sabio. Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo. Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder. Empezó a aprender que la humildad también podía tener sus ventajas. Empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes. El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar. El rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos. Hasta que un día, a más de cuatro años de aquella cena, sin motivo, el rey recordó. Recordó que este hombre, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo. Recordó aquél plan que alguna vez urdió para matarlo. Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita. El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró, le dijo: - Hermano mío, tengo algo para contarte que me oprime el pecho. - Dime - dijo el mago - y alivia tu corazón. - Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte frente a cualquier cosa que me dijeras, quería que tu muerte inesperada desmistificara tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado... El rey suspiró profundamente y siguió: - Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho. Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia. Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos. El mago lo miró y le dijo: - Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas maneras, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y acariciaste con la mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer - el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. - Como justa devolución a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado: Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos. Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes. El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos... Cuenta la leyenda... que misteriosamente... esa misma noche... el mago... murió durante el sueño. El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado. No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo. Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo. ¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?. Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después. Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos... Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago. Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos. Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación. Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía... quizás de casualidad... quizás de dolor... quizás para confirmar la última enseñanza del maestro. -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- Este está loco como nosotros los taringueros. JUAN SINPIERNAS (... o el arte de igualar para abajo.) Juan Sinpiernas era un hombre que trabajaba como leñador. Un día Juan compró una sierra eléctrica pensando que esto aligeraría mucho su trabajo. La idea hubiera sido muy feliz si él hubiera tenido la precaución de aprender a manejar primero la sierra, pero no lo hizo. Una mañana mientras trabajaba en el bosque, el aullido de un lobo hizo que el leñador se descuidara... La sierra eléctrica se deslizó entre sus manos y Juan se accidentó hiriéndose de gravedad en las dos piernas. Nada pudieron hacer los médicos para salvarlas, así que Juan Sinpiernas, como si fuera víctima de la profética determinación de su nombre, quedó definitivamente postrado en un sillón de ruedas por el resto de su vida. Juan estuvo deprimido durante meses por el accidente y después de un año, pareció que poco a poco empezaba a mejorar. No obstante, algo conspiró contra su recuperación psíquica e imprevistamente, Juan volvió a caer en una profunda e increíble depresión. Los médicos lo derivaron a psiquiatría. Juan Sinpiernas, después de una pequeña resistencia, hizo la consulta. El pisquiatra era amable y contenedor. Juan se sintió en confianza rápidamente y le contó sucintamente los hechos que derivaron en su estado de ánimo. El psiquiatra le dijo que comprendía su depresión. La pérdida de las piernas - dijo - era realmente un motivo muy genuino para su angustia. - Es que no es eso, doctor - dijo Juan - mi depresión no tiene que ver con la pérdida de las piernas. No es la discapacidad lo que más me molesta. Lo que más me duele es el cambio que ha tenido la relación con mis amigos. El psiquiatra abrió los ojos y se quedó mirándolo, esperando que Juan Sinpiernas completara su idea. - Antes del accidente mi amigos me venían a buscar todos los viernes para ir a bailar. Una o dos veces a la semana nos reuníamos a chapotear en el río y hacer carreras a nado. Hasta días antes de mi operación algunos de los amigos salíamos los domingos de mañana a correr por la avenida costanera. Sin embargo, parece que por el sólo hecho de haber sufrido el accidente, no sólo he perdido las piernas, sino que he perdido además las ganas de mis amigos de compartir cosas conmigo. Ninguno de ellos me ha vuelto a invitar desde entonces. El psiquiatra lo miró y se sonrió... Le costaba creer que Juan Sinpiernas no estuviera entendiendo lo absurdo de su planteo... No obstante, el psiquiatra decidió explicarle claramente lo que pasaba. Él sabía mejor que nadie que la mente tiene resortes tan especiales que pueden hacer que uno se vuelva incapaz de entender lo que es evidente y obvio. El psiquiatra le explicó a Juan Sinpiernas que sus amigos no lo estaban evitando por desamor o rechazo. Aunque fuera doloroso, el accidente había modificado la realidad. Le gustara o no, él ya no era el compañero de elección para hacer esas mismas cosas que antes compartían... - Pero Dr. - interrumpió Juan Sinpiernas - yo sé que puedo nadar, correr y hasta bailar. Por suerte, pude aprender a manejar mi silla de ruedas y sé que nada de eso me está vedado... El doctor lo serenó y siguió su razonamiento: Por supuesto que no había nada en contra de que él siguiera haciendo las mismas cosas, es más, era importantísimo que siguiera haciéndolas. Simplemente, era difícil seguir pretendiendo compartirlas con sus relaciones de entonces. El psiquiatra le explicó a Juan que en realidad él podía nadar, pero tenía que competir con quienes tenían su misma dificultad... que podía ir a bailar, pero en clubes y con otros a quienes también les faltaran las piernas... podía salir a entrenarse por la costanera, pero debía aprender a hacerlo con otros discapacitados. Juan debía entender que sus amigos no estarían con él ahora como antes, porque ahora las condiciones entre él y ellos eran diferentes... Ya no eran sus pares. Para poder hacer estas cosas que él deseaba hacer y otras más, era mejor acostumbrarse a hacerlo con sus iguales. Tenía, entonces, que dedicar su energía a fabricar nuevas relaciones con pares. Juan sintió que un velo se descorría dentro de su mente y esa sensación lo serenó. - Es difícil explicarle cuanto le agradezco su ayuda, doctor - dijo Juan - Vine casi forzado por sus colegas pero ahora comprendo que tenían razón... He entendido su mensaje y le aseguro que seguiré sus consejos, doctor. Muchas gracias ha sido realmente útil venir a la consulta. - Nuevas relaciones con pares. - Se repitió Juan para no olvidarlo. Y entonces Juan Sinpiernas salió del consultorio del psiquiatra, y volvió a su casa... y puso en condiciones su sierra eléctrica... Planeaba cortales las piernas a algunos de sus amigos, y "fabricar" así... algunos pares. -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- Este deberíamos de tenerlo en cuenta amigos.. DARSE CUENTA Este cuento está inspirado en un poema de un monje tibetano, Rimpoche, y que reescribí según mi propia manera de decir, para mostrar una característica más de nosotros, los humanos. Me levanto una mañana, salgo de mi casa, hay un pozo en la vereda, no lo veo, y me caigo en él. Día siguiente... salgo de mi casa, me olvido que hay un pozo en la vereda, y vuelvo a caer en él. Tercer día, salgo de mi casa tratando de acordarme que hay un pozo en la vereda, sin embargo no lo recuerdo, y caigo en él. Cuarto día, salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la vereda, lo recuerdo, y a pesar de eso, no veo el pozo y caigo en él. Quinto día, salgo de mi casa, recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la vereda y camino mirando el piso, y lo veo y a pesar de verlo, caigo en él. Sexto día, salgo de mi casa, recuerdo el pozo en la vereda, voy buscándolo con la vista, lo veo, intento saltarlo, pero caigo en él. Séptimo día, salgo de mi casa veo el pozo, tomo carrera, salto, rozo con la puntas de mis pies el borde del otro lado, pero no es suficiente y caigo en él. Octavo día, salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, salto, llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido, que festejo dando saltos de alegría... y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo. Noveno día, salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, lo salto, y sigo mi camino. Décimo día, me doy cuenta recién hoy que es más cómodo caminar... por la vereda de enfrente. -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- EL CUENTO DENTRO DEL CUENTO Hacía meses que vivía asustado por terribles pensamientos de aniquilación que lo atormentaban... sobre todo en las noches. Se acostaba temiendo no ver el amanecer del día siguiente y no conseguía dormirse hasta que el sol despuntaba, a veces apenas una hora antes de tener que levantarse para ir a su trabajo. Cuando supo que El Iluminado pasaría la noche en las afueras del pueblo, se dió cuenta de que tenía en sus manos una oportunidad única, ya que no era frecuente que los viajeros pasaran, ni siquiera cerca, de este poblado perdido entre las montañas de Caldea. La fama precedía al misterioso visitante, y aunque nadie lo había visto, se decía que el maestro tenía las respuestas a todas las preguntas. Por eso esa madrugada, sin que ninguno de su casa lo notara, lo fue a ver a la tienda que le habían avisado, había armado junto al río. Cuando llegó, el sol recién había terminado de separarse del horizonte. Encontró al Iluminado meditando. Esperó respetuosamente unos minutos hasta que el maestro notó su presencia... En ese momento, y como si lo estuviera esperando, giró hacia él y con una plácida expresión, lo miró a los ojos en silencio. - Maestro, ayúdame. - dijo el hombre - Pensamientos terribles asaltan mis noches y no tengo paz ni ánimo para descansar y disfrutar de las cosas que vivo. Dicen que tú lo resuelves todo. Ayúdame a escapar de esta angustia... El maestro sonrió y le dijo: - Te contaré un cuento: "... Un hombre rico mandó a su criado al mercado en busca de alimentos. Pero a poco de llegar allí, se cruzó con la muerte que lo miró fijamente a los ojos. El criado empalideció del susto y salió corriendo dejando tras de sí las compras y la mula. Jadeando, llegó a casa de su amo: - Amo, Amo!. Por favor, necesito un caballo y algo de dinero para salir ya mismo de la ciudad... Si salgo ya mismo quizás llegue a Tamur antes del anochecer... por favor amo, por favor...! El señor le preguntó sobre el motivo de tan urgente pedido y el criado le contó a borbotones su encuentro con la muerte. El dueño de casa pensó un instante y alargándole una bolsa de monedas le dijo: - Bien, sea. Vete. Llévate el caballo negro que es el más veloz que tengo. - Gracias amor - dijo el sirviente y, tras besarle las manos, corrió al establo, montó el caballo y partió velozmente hacia la ciudad de Tamur. Cuando el sirviente se hubo perdido de vista, el acaudalado hombre caminó hacia el mercado buscando a la muerte. - ¿Por qué asustaste a mi sirviente? - le preguntó en cuanto la vió. - ¿Asustarlo yo? - preguntó la muerte. - Sí - dijo el hombre rico - él me dijo que hoy se cruzó contigo y lo miraste amenazante. - Yo no lo miré amenazante - dijo la muerte - lo miré sorprendida. No esperaba verlo aquí esta tarde, porque se supone que tengo que recogerlo en Tamur esta noche!! - ¿Entiendes? - preguntó - Claro que entiendo, maestro, intentar escapar de los malos pensamientos es salir a buscarlos. Huir de la muerte es ir a su encuentro. - Así es. - Tengo tanto que agradecerte, maestro... - dijo el hombre - Siento que desde esta misma noche dormiré tan tranquilo recordando este cuento que me levantaré sereno casa mañana... - Desde esta noche... - interrumpió el anciano - no habrá más mañanas. - No entiendo - dijo el hombre. - Entonces... no entendiste el cuento. El hombre, sorprendido, miró al Iluminado y vio que la expresión de su cara, ya no era la misma... -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- EL OSO Hay cuentos que son particularmente significativos para mí. Uno de ellos es ésta antiquísima historia que me contó alguna vez mi abuelo y que quiero contarte, tal como hoy la recuerdo. Esta es la historia de un sastre, un zar y su oso. Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo. Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte. Al atardecer, cuando un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, éste meneó la cabeza y musitó: - Pobre Zar. El guardia no pudo evitar la carcajada: - ¿Pobre del zar?. Pobre de ti. Tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo. - Tú no entiendes - dijo el sastre - ¿Qué es lo más importante para nuestro zar? - ¿Lo más importante? - contestó el guardia - No sé. Su pueblo. - No seas estúpido. Digo algo realmente importante para él. - ¿Su esposa? - Más importante!! - Los diamantes!! - creyó adivinar el carcelero. - ¿Qué es lo que más le importa al zar en el mundo? - Ya sé!!!. Su oso. - Eso. Su oso. - ¿Y? - Mañana, cuando el verdugo termine conmigo, el zar perderá su única oportunidad para conseguir que su oso hable. - ¿Tú eres entrenador de osos?. - Un viejo secreto familiar... - dijo el sastre - Pobre del zar... Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento: El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!! El zar estaba encantado. Mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó: - Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!! El sastre bajó la cabeza y dijo: - Me gustaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea ardua y lleva tiempo... y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo... - ¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje? - preguntó el zar. - Depende de la inteligencia del oso... - El oso es muy inteligente!! - interrumpió el zar - De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia. -Bien, si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de...... DOS AÑOS. El zar pensó un momento y luego ordenó: - Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenas al oso. Mañana empezarás! - Alteza - dijo el sastre - Si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia se las ingeniará para sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré tiempo para dedicarme a tu oso... deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia... - Eso no es problema - dijo el zar - A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero del zar y nada que necesiten o deseen les será negado... Pero, eso sí... Si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... Rogarás haber sido muerto por el verdugo... ¿Entiendes, verdad?. - Si, alteza. - Bien... ¡¡Guardias!! - gritó el zar - Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya... ¡¡Fuera!!. El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos. - No olvides - le dijo el zar apuntándolo con el dedo directamente a la frente - Si en dos años el oso no habla... ...Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos. La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante... Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos. - Estás LOCO - chilló la mujer - enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca. ¡Estás, loco! Enseñar a hablar a un oso... Loco, estás loco... - Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora... ahora tengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas. En dos años... - siguió el sastre - se puede morir el zar... me puedo morir yo... y lo más importante... por ahí el oso habla!!! -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- OBSTACULOS Este texto que reproduzco aquí no es en realidad un cuento, sino más bien una meditación guiada, diseñada en forma de ensueño dirigido, para explorar las verdaderas razones de algunos de nuestros fracasos. Me permito sugerirte que lo leas lentamente, intentando detenerte unos instantes en cada frase, visualizándote en cada situación. Voy andando por un sendero. Dejo que mis pies me lleven. Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae. Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esa ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos. Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no importa. Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando. Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos. ... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto. Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños... Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino, un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad. Me recuerda a mí mismo... cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: - ¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? El niño se encoge de hombros y me contesta: - ¿Por qué me lo preguntas a mí? Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú. -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- LA CIUDAD DE LOS POZOS Esta historia representa para mí, el símbolo de la cadena que vincula a las personas a través de la sabiduría de los cuentos. Me la contó un paciente que la había escuchado, a su vez, de boca de un ser maravilloso, el curita criollo Mamerto Menapace. Así como la reproduzco ahora se la regalé una noche a Marce y a Paula. Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes... pero pozos al fin. Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. Un dìa llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido. Así fue cómo los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más, optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas. Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior... Alguno de ellos fue el primero: En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose. No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera , pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad... Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido... Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho... Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa. Adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua... Nunca antes otro pozo había encontrado agua... El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera. La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores, y en troquitos endebles que se volvieron árboles después... La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar "El Vergel". Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro - contestaba el Vergel - hay que buscar en el interior, hacia lo profundo... Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas... En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío... Y también empezó a profundizar... Y también llegó al agua... Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo... - ¿Que harás cuando se termine el agua? - le preguntaban. - No sé lo que pasará - contestaba - Pero, por ahora, cuánto más agua saco, más agua hay. Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma... Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podìan comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar... -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- ANIMARSE A VOLAR Para Ioshúa que se animó a correr el riesgo y voló... (publicado originalmente en Recuentos para Demián. 1991) ...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo: - Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado. - Pero yo no sé volar - contestó el hijo. - Ven - dijo el padre. Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña. - Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás... El hijo dudó. - ¿Y si me caigo? - Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre. El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente dijeron: - ¿Estás loco? - ¿Para qué? - Tu padre está delirando... - ¿Qué vas a buscar volando? - ¿Por qué no te dejas de pavadas? - Y además, ¿quién necesita volar? Los más lúcidos también sentían miedo: - ¿Será cierto? - ¿No será peligroso? - ¿Por qué no empiezas despacio? - En todo casa, prueba tirarte desde una escalera. - ...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima? El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó... Desplegó sus alas. Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra... Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre: - ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Misalas son de adorno... - lloriqueó. - Hijo mío - dijo el padre - Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar. Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo. Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre... -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- Para terminar, uno propio de cualquier taringuero... ILUSION (publicado en Cartas para Claudia, 1982) Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado (¿cuándo no?) de una princesa hermosa y rubia... Un día, la princesa - vaya a saber por qué -, le dió un beso al feo y gordo campesino... y mágicamente éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe (por lo menos así lo veía ella...) (por lo menos... así se sentía él.) -------------------------------------------------Súper Barra separadora------------------------------------------------------- Muchachos estos son algunos de los cuentos, voy a hacer uno propio de un cuento que me pareció genial, es corto pero es excelente. Salu2
Amigos, este post va dedicado a las personas que dia a dia luchan por salir adelante, que no pierden las esperanzas que cada vez quieren ser mejores, sobresalir y demostrar que realmente valen la pena, que ninguna adversidad puede pararlos. En mi caso (y espero que el de muchos) el futbol es mi pasion, es ese algo que me hace subir, bajar, reir, llorar... Son una recopilacion de videos que la verdad han causado en mi una gran serie de sentimientos. Espero les guste. Que tanto quieres ser un futbolista ? -----------------------------------------------Barra separadora de corto presupuesto-------------------------------------------------------------------------- Si se puede....Para mi el mejor video que he visto en mucho tiempo(Subido por mi) -----------------------------------------------Barra separadora de corto presupuesto-------------------------------------------------------------------------- Video de motivacion(Es un poco largo pero los mensajes que traen realmente te ponen a pensar) -----------------------------------------------Barra separadora de corto presupuesto-------------------------------------------------------------------------- Nunca se rindan, despues de todo...que dulce es la victoria. Pdt: Lo pongo en la categoria SALUD Y BIENESTAR ya que considero que si podemos estar bien con nosotros mismos, nos sentiremos mucho mejor.
Hola amigos taringueros. Aquí les dejo estas imágenes de personas que demuestran que con sacrificio y orden todo es posible. No se desanimen, suelten el mouse y vayan a hacer algo bien productivo. Nadie dice que sea fácil, pero cuando empiezas a notar los cambios en tu cuerpo, es bastante significativo. Estos son solo algunos de los grandes ejemplos de como ponerse en forma pueden cambiar una persona. No solo en el aspecto físico, también en un aspecto más saludable. Si ellos pudieron bajar de peso y ponerse en forma, ¿Qué te detiene? Eso es todo amigos. Motívense linces!