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Weezy89-

Usuario (Argentina)

Primer post: 8 ago 2013Último post: 8 mar 2014
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Me han dicho siempre que Tú no existes
Me han dicho siempre que Tú no existes
InfoporAnónimo3/8/2014

La conmovedora oración de un soldado soviético convertido antes de morir en la batalla El predicador del Papa, el padre Raniero Cantalamessa, cuenta el testimonio de un joven soldado ruso, al que cuando murió en la II Guerra Mundial encontraron una preciosa oración en el bolsillo de su chaqueta. Una de las esencias del comunismo que se ha evidenciado de manera más clara allá donde esta ideología totalitaria se ha puesto en práctica ha sido la de intentar arrancar el alma a la persona, intentar arrebatarle su ser espiritual para que pase a ser únicamente un número, un ente al servicio de los intereses del partido o del estado. China, Corea del Norte o la URSS son algunos ejemplos de ellos. La URSS fue un claro ejemplo de ello e intentó eliminar la religión y la fe de su pueblo. Su radical programa de ateísmo ha dejado un país muy mermado espiritualmente, con mucha gente que no conoce a Dios y que no encuentra un sentido a su vida. Sin embargo, el comunismo no pudo vencer y son numerosos los ejemplos de conversión en medio de la persecución y de la perseverancia en una fe inquebrantable que ningún partido ni ningún cuerpo de inteligencia pudo borrar. La persecución alimenta la fe y así quedó acreditado. En la URSS florecieron vocaciones en medio de una educación ateísta y anticristiana e incluso en ocasiones las autoridades soviéticas no pudieron frenar la religiosidad popular del pueblo. Esto mismo ocurrió con miles de jóvenes soldados rusos durante la II Guerra Mundial. Pese a que habían sido educados en el ateísmo soviético muchos de ellos se encomendaban a la Virgen de Kazán y otros tantos aunque no habían oído hablar de Dios, encontraban la fe en medio de la batalla. Cómo ocurría esto sólo Dios lo sabe. De hecho, el predicador de la Casa Pontificia, el padre Raniero Cantalamessa durante una homilía recordó una preciosa historia sobre uno de estos jóvenes soldados rusos durante la II Guerra Mundial. Contaba el fraile capuchino como introducción a esta historia que “la fe no exime a los creyentes de la angustia de tener que morir, pero la alivia con la esperanza. El prefacio de la misa de mañana dice: ‘si nos entristece la certeza de tener que morir, nos consuela la esperanza de la inmortalidad futura’. De este modo, enmarca este “conmovedor testimonio” en la Rusia soviética y cuenta como en 1972 se publicó en una revista clandestina la oración encontrada en el bolsillo de la chaqueta del soldado Aleksander Zacepa. Lo hallaron muerto pero la oración había sido escrita pocas horas antes de la batalla en la que perdió la vida durante la guerra. Había sido preparado por Dios para este momento. El joven soldado se dirige a un Dios que no conocía, del que no le habían hablado. Pero en medio de la muerte lo había descubierto y aún sabiendo que su vida estaba en juego confesaba ya no tener miedo a morir pues había descubierto precisamente dónde estaba la verdadera vida. Esta es la oración íntegra hallada en el bolsillo de Aleksander Zacepa: ¡Escucha, oh Dios! En mi vida no he hablado ni una sola vez contigo, pero hoy me vienen ganas de hacer fiesta. Desde pequeño me han dicho siempre que Tú no existes... Y yo, como un idiota, lo he creído. Nunca he contemplado tus obras, pero esta noche he visto desde el cráter de una granada el cielo lleno de estrellas y he quedado fascinado por su resplandor. En ese instante he comprendido qué terrible es el engaño... No sé, oh dios, si me darás tu mano, pero te digo que Tú me entiendes... ¿No es algo raro que en medio de un espantoso infierno se me haya aparecido la luz y te haya descubierto? No tengo nada más que decirte. Me siento feliz, pues te he conocido. A medianoche tenemos que atacar, pero no tengo miedo, Tú nos ves. ¡Han dado la señal! Me tengo que ir. ¡Qué bien se estaba contigo! Quiero decirte, y Tú lo sabes, que la batalla será dura: quizá esta noche vaya a tocar a tu puerta. Y si bien hasta ahora no he sido tu amigo, cuando vaya, ¿me dejarás entrar? Pero, ¿qué me pasa? ¿Lloro? Dios mío, mira lo que me ha pasado. Sólo ahora he comenzado a ver con claridad... Dios mío, me voy... Será difícil regresar. Qué raro, ahora la muerte no me da miedo". Soldado ruso, minutos antes de la batalla de Kurks Gracias por pasar a mi copy paste, solo queria compartir

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¿La guerra de hitler?
¿La guerra de hitler?
InfoporAnónimo1/6/2014

¿La Guerra de Hitler?: Lo que los historiadores se rehúsan a decir. Traducción al español de “Hitlers Krieg? Was Guido Knopp Verschweigt” de Alphart Geyer ( Alemania 2009). Este es un documental de 96 minutos de duración hecho en Alemania , el documental es independiente. Es el primer documental que se atreve a explicar, desde la perspectiva alemana, como inicio la segunda guerra mundial, y los muchos esfuerzos de Hitler por evitar la guerra, y de establecer una duradera, viable y mutuamente aceptable paz, y de cómo Hitler fue a últimas instancias fue dejado sin más opciones que invadir Polonia. Documenta muchos hechos que fueron deliberadamente dejados de lado en la “Historia Oficial” presentada por las fuerzas aliadas victoriosas, historia (falsa) que se nos ha enseñado a todos desde 1945, y en especial los alemanes a los cuales se les repite ad nauseam desde que termino la guerra; con la culpa descansado completa y únicamente en los alemanes. Muchas de las declaraciones de las Fuerzas Aliadas que han sido aceptadas como hechos son completamente refutadas en el documental como completas mentiras y distorsiones. El documental es casi completamente basado en el libro “Der Krieg der viele Väter hatte” (The War that had Many Fathers – La Guerra que tuvo muchos padres) del historiador alemán Gerd Schulze Rhonhof y “Ein unvermeidlicher Krieg? — Der Weg zum 1. September 1939″ (An Unavoidable War — The Path to September 1st, 1939 – Una guerra inevitable – El camino a septiembre 1 de 1939). Rhonhof es un ex militar de alto rango alemán (General de Brigada de la División Panzer), que ha hecho, como debería cualquier historiador honesto, su propia investigación a fondo en los archivos de guerra, y ha recibido ayuda de muchos otros historiadores. Su página web contiene toda su documentación. Su libro y afirmaciones, como era de esperarse, no ha sido bien recibidas por muchos políticos, académicos, la izquierda, la derecha, y los medios comunicación oficiales. La realización de esta película parece haber sido impulsado principalmente por algunos comentarios de la canciller Angela Merkel, en un discurso en vivo, en presencia de una audiencia y varios jefes de estado, reunidos en una ceremonia en Danzing en 2009, para recordar el (supuesto) ataque sin sentido y sin provocación de Hitler a Polonia, dando sus respetos a las víctimas polacas en nombre de Alemania , y como siempre, agradeciendo a los aliados, por sus sacrificios en la victoria sobre el Nacional Socialismo. Merkel, como todos los cancilleres alemanes (1) desde el final de la segunda guerra mundial, aceptaron completa responsabilidad por la guerra, asi como la culpa total Per secula seculorum por parte de todos los alemanes, incuestionablemente aceptando: el papel de villano que se atribuye a la Alemania Nacional Socialista por los vencedores de la guerra, que muchos alemanes, hasta el día de hoy, resienten profundamente, sin embargo, han sufrido en silencio todo de sus vidas. Los comentarios de Merkel, sin embargo, han tocado una fibra sensible de muchos alemanes que saben el resto de la historia. “¿La guerra de Hitler?” es también una fuerte reprimenda al muy conocido “periodista”, autor, cineasta y comentarista alemán Guido Knopp (al que el título original de la película se refiere), y al que muchos alemanes consideran como “el tio Guido” (en referencia al “tio tom”), ya que (Guido) tiene la reputación de ser un ministro de propaganda domestico de las fuerzas aliadas de la segunda guerra mundial, sobre el Tercer Reich y el Nacional Socialismo. Ya que el, como Merkel y muchos otros, continua ignorando muchos hechos, y obedientemente recuerda a los alemanes de la culpa de sus antepasados (y por extensión, la inherente culpa alemana), basándose solo sobre la aprobada “versión oficial” de la historia. Siempre hay dos lados de una historia, y al fin los alemanes están contando la suya. Este documental es imperdible para cualquiera que tenga sentido de justicia, honor, rectitud y dignidad, y respeto por todas las víctimas de la segunda guerra mundial (no solo las “políticamente correctas”), así como para cualquiera que esté interesado en una descripción precisa de la historia. En efecto, si vamos a aprender de la historia, y no a ser condenados por ella, entonces también debemos tener una cuenta justa y exacta de la cual extraer nuestras conclusiones y sobre la cual tomar decisiones en el presente y para nuestro futuro. Este documental rompe con más de 60 años de tabúes. La verdad ha roto la jaula de púas de lo “políticamente correcto”, y está haciendo una carrera desesperada por su vida, sin más que agregar, he aquí el documental. “Nunca fue mi intención el hacer la guerra, sino el construir un nuevo estado social de la mas alta cultura, y cada día de esta guerra me roba ese trabajo” –Adolf Hitler

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Casco Suizo M18 (EA)
InfoporAnónimo8/8/2013

El primer casco de acero que equipó de forma continuada al ejército argentino fue el suizo Mº 18. Tradicionalmente, y en particular desde principios del siglo XX, la cúpula militar argentina ha recibido una formación imbuida por el espíritu castrense alemán, siendo fluida la relación entre los dos ejércitos. Sus uniformes se inspiraron en la moda alemana. Cuando la Academia de Guerra inició sus cursos en 1920, su rector y la mitad del profesorado eran alemanes (muchos militares seguían cursos en Alemania y vestían uniformes del ejército alemán) Antiguo casco de Caballería argentino de clara influencia francesa. Col: F. Saurin Incluso se integró en el ejército argentino un buen número de altos militares del ejército alemán expatriados tras la Gran Guerra. La visión de sus formaciones cerradas desfilando al ritmo marcado por el "paso de la oca" refleja la gran influencia ejercida por los ejércitos germánicos, sin descuidar por ello en sus uniformes una permanente referencia a sus tradiciones históricas. Junto al Tanque ligero del ejército argentino Vickers de 1934, un tripulante, con uniforme perfectamente asimilable al alemán, se cubre con un cascos Mº 35, posiblemente de fibra. Todo ello debía de ser tenido en cuenta a la hora de optar por un casco de acero (de hecho, la oficialidad ya había utilizado un casco de punta, similar al "Pickelhaube" alemán, cuyo uso se mantuvo por los cadetes en las academias militares). Casco "Pickelhaube" argentino con el escudo nacional y la escarapela bicolor. No fue hasta 1.930 cuando se utilizaron por parte del ejército de tierra, algunos cascos de acero Mº 1916 y Mº 1918, procedentes de los excedentes alemanes, que fueron pintados de un color caqui verdoso (en armonía con el uniforme). Oficial argentino, con casco Pickelhaube con el escudo nacional, momentos antes de participar en un desfile en 1923, durante su servicio militar. Se trató de una cantidad pequeña y por ello tuvo escasa difusión. Pero esa experiencia provocó que se planteara la oportunidad de dotar al ejército de un casco reglamentario ya que hasta esas fechas no se había suscitado su necesidad (Argentina se había mantenido neutral durante la guerra). En la fotografía vemos un soldado argentino mostrando su equipo. Se cubre con un casco Mº 16 o austriaco. La aparición del casco alemán Mº 35, provocó un gran interés en las altas esferas del ejército argentino, siempre atento a cuanto acontecía en Alemania. Esta circunstancia reavivó la cuestión de adoptar un casco definitivo para todas las armas. El Comandante en Jefe de la Agrupación de Institutos Militares del Ejército Argentino revistando a los efectivos de la Escuela de Artillería, en 1938, equipados con cascos alemanes Mº 35 y alguno del Mº 16 Por su parte, la Infantería de Marina (antes Artillería de Costa), entre los años 1936 y 1949, contó con cascos alemanes Mº 35 que habían llegado como dotación de una remesa de los magníficos cañones antiaéreos Mº 88 Krupp (También la policía de la Provincia de Buenos Aires contó con una partida de estos cascos Mº 35). Tomada la decisión de dotar a las fuerzas armadas de un casco de acero definitivo, se planteó la posibilidad de estudiar un proyecto y su posible fabricación. Ejercicio de suelta de palomas mensajeras durante unos ejercicios del ejército argentino. Además del casco, los uniformes reflejan un inequívoco germanismo. Pero, aún importando las planchas de acero especial adecuadas, la industria argentina aún no se hallaba capacitada para la fabricación de un casco nacional. Se necesitaba importar maquinaria especial, con prensas de embutición de gran potencia que, por aquel entonces, las empresas argentina no podían ofrecer. Soldados argentinos, con casco de fibra ("de fieltro" tipo Mº 35, pertenecientes a una unidad canina Lo inviable de una solución a corto plazo aconsejó la compra de un casco extranjero, con el fin de acelerar su consecución y el consecuente abaratamiento de su costo. Tropas de la 1ª. División de Infantería, transportadas sobre un camión (posiblemente un Chevrolet de 1,5 Tm. Mº 1936). Los soldados argentinos se protegen ya con cascos suizos Mº 18. La foto está sacada durante las maniobras de octubre/noviembre de 1936, lo que obliga a plantearse algunas consideraciones sobre la fecha de la elección de ese casco en 1937. Con tal motivo se convocó un concurso internacional, en cuya preselección quedaron finalistas: Bélgica con el casco Adrian Mº 26-31; Francia con el Adrian Mº 26; Alemania con el casco Mº 1916/18 (ya superado) y Suiza, con el Mº 18. Previamente habían sido examinados el MK-II inglés, el italiano Mº 933, el alemán Mº 35, el Mº 31 polaco, el Mº 21 sueco, y algún otro casco europeo. Casco AE de cartón prensado (casco de fieltro), de línea similar al casco de acero alemán Mº 35. Lleva adherida la escarapela con los colores nacionales. Portada de la revista "CARAS Y CARETAS" fechada en Buenos Aires en 1936 en la que aparecen ya infantes con cascos de acero Mº 18, lo que ayuda a confirmar la utilización de estos cascos antes de 1937, año de su elección oficial. Otra del 15 de julio de 1939 ofrece en su portada una bella imagen en la que se lucen cascos AE de cartón prensado. Fotocopia de otra foto-documento extraída del Informe 5505 (12-1-37) de la Agregª. Militar de USA en Buenos Aires, sobre las maniobras octubre-noviembre 1936, posiblemente recortada de un folleto publicada por el Ejército Argentino sobre ellas. Los infantes argentinos que manejan una ametralladora Colt-1928 de 7,65 (aguatera), se protegen con los, aún no oficiales, cascos de acero Mº 18 suizos (incluida la banda bicolor suiza destinada a maniobras). En 1.937, tras someter a intensas pruebas y ensayos los cascos testigo, fue adoptado el casco suizo Mº 18. Su silueta no desmerecía dentro del conjunto del uniforme germánico. Desfile del 9 de julio de 1938 de piezas Skoda 76,5mm L.50 modº 1928 AA. Los artilleros portan cascos Mº 38 con calcas. Finalmente, tras una primera entrega de 3.000 unidades, en 1.938 se recibieron importantes cantidades procedentes de los talleres de P.& L. Stadler, de Berna, que permitieron equipar suficientemente la totalidad del, en aquel tiempo, pequeño ejército argentino (menos de 33.000 hombres en el ejército de tierra). El diseño del casco Mº 18 suizo se integraba perfectamente con los uniformes del ejército argentino de corte germánico. Los nuevos cascos llegaron en color verde oscuro, satinado. Fueron repintados exteriormente en color verde oliva, pudiéndose apreciar en el interior su color original En algunos acuartelamientos buena parte de ellos fueron repintados también interiormente, de forma poco cuidadosa, sin ser desmontados, manchando frecuentemente la guarnición A los cascos destinados a ciertas unidades emblemáticas (Regimiento de Patricios, Granaderos a Caballo y otros grupos de élite) se les aplicó en el costado derecho, sobre el ala, la escarapela nacional en un disco estarcido de 44mm. de diámetro (azul celeste, blanco y azul celeste) como ya se venía haciendo con los cascos ligeros de parada. Posteriormente se adoptaron calcas). El disco de 44 mm. con los colores de la bandera argentina fue pintado sobre el lado derecho del casco. Con el prolongado uso la falta de recambios, ante la pérdida o deterioro del enganche, se recurrió a remachar el barboquejo a la anilla. Ello suponía perder la ventaja del ajuste previo, siendo el deslizamiento de la hebilla de bucle ovalada el único elemento para su afianzamiento (muchas de estas hebillas perdidas fueron sustituidas, por la misma razón, por otras de diseño comercial). Ajuste del barboquejo con la hebilla original ovalada. Barboquejo remachado a la anilla abisagrada. Dentro de la campaña de "nueva imagen" que se pretendió ofrecer de las "renovadas" fuerzas armadas, tras la caída del General Perón (1.955), en la que se procedió a modificar los uniformes, americanizándolos, se decidió sustituir el casco de acero de aspecto germanófilo (pese a su diseño suizo) por un casco "americanoide", el francés Mº 51 OTAN (del que solo aparece constancia de su sotocasco), que se mantuvo solamente hasta 1.956, año en que se tomó la decisión más pragmática, de importar el casco norteamericano M-I. Esta decisión rompía una permanente preocupación por conservar en los uniformes del ejército argentino alguna vinculación histórica con sus raíces. Durante los acontecimientos de Septiembre de 1962 (enfrentamiento de "Azules" y "Colorados", este soldado se protege con el reglamentario casco M38/18, cubierto con una red de camuflaje El casco suizo Mº 18 (M38 argentino) aún se mantenía a finales de los 60, siendo progresivamente sustituido por el nuevo casco USA. Durante el conato de guerra civil, junto a los cascos Mº 18/38, de origen suizo, aparecieron sotocascos del Mº 51 OTAN francés.

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