WalterDarre
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El cristianismo y el judaismo son lo mismo Los cristianos nacionalistas son hipocritas link: https://www.youtube.com/watch?v=-yqrBO2YYxc ¿Como pretendés ser nacionalista si estás defendiendo una religión extranjera? Retrato del Jesus judío del que tanto defienden los nacionalistas de Taringa El Cristianismo no es mas que otro tipo de judaismo La ironía de los cristianos es que no son conscientes que en el fondo están practicando el paganismo en sus festividades del calendario con costumbres antiguas y nativas europeas distorsionadas y disfrazadas con una moral judeocristiana. El cristianismo es también una religión inmigrante y una amenaza para nuestros valores europeos tradicionales y nuestro patrimonio cultural. El cristianismo se impuso en Europa desde el año 400 al 1300, en sustitución de nuestra religión europea. Decir que el cristianismo es una religión europea es como si dentro de 1000 años toda Europa fuera musulmana y llegara una nueva religión invasora desde Medio Oriente y y de repente los europeos comenzaran a hablar de "nuestros valores musulmanes tradicionales 'y' nuestro patrimonio cultural islámico". Ellos defenderán el Islam contra esta nueva amenaza, al igual que los cristianos hoy en día defienden el cristianismo contra el Islam. ¿Qué diferente lo hace si se le llama a su "Dios" extranjero Jehová o Alá? ¿Qué diferencia hay si su 'salvador' es algún carpintero o algún profeta árabe? Todo eso no importa porque es una religión extranjera, ajena al carácter europeo.
...Hay verdades de tal forma diseminadas por todas partes, que están tan a la vista de todos que, precisamente por eso, el vulgo no las ve, o por lo menos no las reconoce. Se pasa como un ciego frecuentemente delante de estas verdades y se muestra la máxima sorpresa cuando, de repente, alguien descubre lo que todos, por consiguiente, deberían saber desde siempre. Así peregrinan los hombres en el jardín de la Naturaleza y se imaginan saberlo y conocerlo todo, pasando, con muy pocas excepciones, como ciegos junto a uno de lo más trascendentales principios de la vida: el aislamiento de las especies entre sí... (el aislamiento racial, lo que implica que los Estados construidos sobre una base contractualista, como México, son aberrantes para la visión nacionalsocialista, es decir, debería promoverse la separación de facto de indígenas, mestizos, y eurodescendientes). ...Esto es un fenómeno perfectamente natural: todo cruzamiento de dos seres cualitativamente desiguales, da un producto de término medio entre el valor cualitativo de los padres; es decir, que la cría estará en nivel superior con respecto a aquel elemento de los padres que racialmente es inferior, pero no será de igual valor cualitativo que el elemento racialmente superior de ellos... (esto significa amargados lectores morenazis, que Hitler pensaba que ustedes mestizos, es decir, los productos de un cruzamiento entre dos seres cualitativamente desiguales -europeo e indígena-, son un término medio entre el valor de sus ancestros, es decir, son superiores respecto al indígena, pero no tienen el mismo valor cualitativo que sus ancestros europeos). ...Si, por una parte, la Naturaleza desea poco la asociación individual de los más débiles con los más fuertes, menos todavía la fusión de una raza superior con una inferior. Eso se traduciría en un golpe casi mortal dirigido contra todo su trabajo ulterior de perfeccionamiento, ejecutado tal vez a través de centenas de milenios... (es decir, la Naturaleza desea menos todavía la fusión de una raza superior con una inferior, como por ejemplo, cof..., cof... la raza caucásica -europeos-, con la raza mongólida americana -indígenas-, así que vayan tirando al excusado sus asociaciones entre "raza cósmica" vasconcelista -crisol de razas- y el nacionalsocialismo). También la historia humana ofrece innumerables ejemplos de este orden, ya que demuestra con asombrosa claridad que toda mezcla de sangre aria con la de pueblos inferiores tuvo por resultado la ruina de la raza de cultura superior. La América del Norte, cuya población se compone en su mayor parte de elementos germanos, que se mezclaron sólo en mínima escala con los pueblos de color, racialmente inferiores, representa un mundo étnico y una civilización diferente de lo que son los pueblos -de la América Central y la del Sur, países en los cuales los emigrantes, principalmente de origen latino, se mezclaron en gran escala con los elementos aborígenes. Este solo ejemplo permite claramente darse cuenta del efecto producido por la mezcla de razas. El elemento germano de la América del Norte, que racialmente conservó su pureza, se ha convertido en el señor del continente americano y mantendrá esa posición mientras no caiga en la ignominia de mezclar su sangre. (lo anterior deja en claro que Hitler creía que toda mezcla de sangre aria, es decir, de sangre blanca, de sangre europoide, con pueblos inferiores -léase pueblos de color, es decir, todos los demás-, tuvo como ruina la mezcla de la cultura superior, e incluso cita como ejemplo los modelos de conquista español y anglosajón de América, siendo el resultado del segundo, un mundo étnico y una civilización diferente de lo que son los pueblos de la América Central y del Sur, además, Hitler creía que el elemento germano de América del Norte que racialmente conservó su pureza era el Señor del continente, es decir, para Hitler los "gringos" eran superiores a la chusma mestiza latinoamericana). En pocas palabras, el resultado del cruzamiento de razas es, por tanto, siempre el siguiente: a) Rebajamiento del nivel de la raza más fuerte; b) Regresión física e intelectual y, con ello, el comienzo de una enfermedad que avanza lenta, pero segura... (O sea que, Hitler creía que el resultado del cruzamiento de razas, es decir, ustedes morenazis, son un rebajamiento del nivel de la raza más fuerte, y presentan una regresión física e intelectual. El Führer los veía como una enfermedad). ...Todo cuanto hoy admiramos en el mundo - ciencia y arte, técnica e inventos- no es otra cosa que el producto de la actividad creadora de un número reducido de pueblos y quizá, en sus orígenes, hasta de una sola raza... (Hitler creía que todo lo que es admirable en el mundo, ciencia, arte, técnica e inventos, no es otra cosa que el producto de la actividad creadora de un número reducido de pueblos y quizá en sus orígenes, hasta de una sola raza, es decir, la raza aria, la raza blanca, lo cual, lo cual evidentemente no los incluye a ustedes, morenazis). Hagamos una pausa, seguramente hay muchos escépticos morenazis que hasta este momento piensan que todo el asunto es en realidad una cuestión de interpretación, es decir, que por ejemplo, cuando Hitler habla sobre razas superiores generalmente no menciona de qué razas se trata. Hitler mismo nos lo aclarará a continuación: Es un intento ocioso querer discutir qué raza o razas fueron las depositarias de la cultura humana y los verdaderos fundadores de todo aquello que entendemos bajo el término "Humanidad". Pero sencillo es aplicar esa pregunta al presente, y, aquí, la respuesta es fácil y clara. Lo que hoy se presenta ante nosotros en materia de cultura humana, de resultados obtenidos en el terreno del arte, de la ciencia y de la técnica es casi exclusivamente obra de la creación del ario. Es sobre tal hecho en el que debemos apoyar la conclusión de haber sido éste el fundador exclusivo de una Humanidad superior, representando así "el prototipo" de aquello que entendemos por "hombre"... (Es decir, para el momento en el que Adolf Hitler escribió el Mein Kampf, la raza que consideraba superior, era la raza aria, es decir, la raza blanca, siendo la misma el prototipo de lo que se entiende por "hombre", es decir, ustedes morenazis vienen siendo cuasi-hombres o algo similar bajo la visión de Hitler. Aplíquese a todos los párrafos precedentes a este). ...Si se dividiese la Humanidad en tres categorías de hombres: creadores, conservadores y destructores de la Cultura, tendríamos seguramente como representante del primer grupo sólo al elemento ario. Él estableció los fundamentos y las columnas de todas las creaciones humanas; únicamente la forma exterior y el colorido dependen del carácter peculiar de cada pueblo. Fue el ario quien abasteció el formidable material de construcción y los proyectos para todo progreso humano. Sólo la ejecución de la obra es la que varía de acuerdo con las condiciones peculiares de las otras razas. Dentro de pocas decenas de años, por ejemplo, todo el este de Asia poseerá una cultura cuyo fundamento último estará tan impregnado de espíritu helénico y técnica germánica como la nuestra. La forma externa es la que, por lo menos parcialmente, acusará trazos de carácter asiático. Muchos juzgan erróneamente que el Japón asimiló la técnica de Europa en su civilización. No es el caso. La base de la vida real no es ya la cultura específica del Japón, aunque sea ésta quien dé "el color local" a la vida del país. Sin embargo, es esto lo que impresiona más a la observación del europeo, justamente debido a los aspectos externos originales. Aquella base se encuentra, sin embargo, en la formidable producción científica y técnica de Europa y América y, por consiguiente, de pueblos arios. Sólo basándose en esas producciones es como el Oriente podrá seguir el progreso general de la Humanidad. Solamente aquellas son las que despejan el campo para la lucha por el pan cotidiano, creando, para eso, armas y utensilios; el espíritu japonés sólo se va adaptando gradualmente al aspecto externo de todo eso. (En éste párrafo Hitler habla sobre que la raza aria, es decir, la raza blanca, la raza europea, es la creadora de cultura, siendo todas las demás razas sólo depositarias de la cultura que la raza blanca ha creado, lo cual, si desde luego excluye a razas puras que no son la raza blanca, con mucha más razón excluye al mestizo mexicano, es decir, a ustedes lectores morenazis. Si Hitler creía que incluso civilizaciones técnicamente muy avanzadas como lo son las civilizaciones asiáticas sólo revestían de o adornaban a la base cultural blanca sobre la que se construían sus civilizaciones, ¿qué creen que Hitler opinaría sobre México?) Si a partir de hoy cesase toda la influencia aria sobre el Japón - suponiendo la hipótesis de que Europa y América alcanzaran una decadencia total- la ascensión actual del Japón en el terreno técnico-científico todavía podría mantenerse algún tiempo. Dentro de pocos años, la fuente se secaría, sobreviviría la preponderancia del carácter japonés y la cultura actual moriría, regresando al sueño profundo, del cual, hace setenta años, fuera despertada bruscamente por la ola de la civilización aria. Esto es porque, en tiempos remotos, también fue la influencia del espíritu ario la que despertó a la cultura japonesa. Hoy también el progreso del país se debe completamente a la influencia aria. La mejor prueba de este hecho es la fosilización y la rigidez que, más tarde, se fueron verificando en tal cultura. Este fenómeno sólo un pueblo puede acusarlo cuando la primitiva simiente creadora se perdió en su raza o cuando faltó la influencia externa que diera impulso y material necesarios al primer desarrollo cultural. Se puede denominar una raza así depositaria, mas nunca, sin embargo, creadora de cultura. Está probado que, cuando la cultura de un pueblo fue recibida, absorbida y asimilada de razas extranjeras, una vez retirada la influencia exterior, aquella cae de nuevo en el mismo entorpecimiento. Un examen de los diferentes pueblos, desde tal punto de vista, confirma el hecho de que, en los orígenes, casi no se habla de pueblos constructores, sino siempre, por el contrario, de depositarios de una civilización. (De lo anterior se desprende, que Hitler creía como ya lo mencionamos, que la mayoría de las culturas alrededor del mundo tienen como base constructora a la raza blanca, incluso aquellas culturas de potencias asiáticas. Cuando la raza blanca desaparece de una cultura, comienza una decadencia del nivel cultural y social -narcotráfico, reggaetón, perreo, "san juditas"... morenazismo-). Casi siempre el proceso de su evolución presenta el siguiente cuadro: grupos arios, por lo general en proporción numérica verdaderamente pequeña, dominan pueblos extranjeros y gracias a las especiales condiciones de vida del nuevo ambiente geográfico (fertilidad, clima, etcétera), así como también favorecidos por el gran número de elementos auxiliares de raza inferior disponibles para el trabajo, desarrollan la capacidad intelectual y organizadora latente en ellos. En pocos milenios y hasta en siglos logran crear civilizaciones que llevan primordialmente el sello característico de sus inspiradores y que están adaptadas a las ya mencionadas condiciones del suelo y de la vida de los autóctonos sometidos. Ala postre, empero, los conquistadores pecan contra el principio de la conservación de la pureza de su sangre que habían respetado en un comienzo. Empiezan a mezclarse con los autóctonos y cierran con ello el capítulo de su propia existencia. La caída por el pecado en el Paraíso tuvo como consecuencia la expulsión. Después de un milenio, o más, se mantiene aún el último vestigio visible del antiguo pueblo dominador en la coloración más clara de la piel, dejada por su sangre ala raza vencida y también en una civilización ya en decadencia, que fuera creada por él, en un comienzo. De la misma manera que el verdadero conquistador espiritual desapareció en la sangre de los vencidos, se perdió igualmente el combustible para la antorcha del progreso de la civilización humana. Así como el color de la piel, debido a la sangre del antiguo señor, todavía guardó como recuerdo un ligero brillo, la noche de la vida espiritual también se encuentra suavemente iluminada por las creaciones de los primigenios mensajeros de la luz. A pesar de toda la barbarie reiniciada, ellas aún continúan allí, despertando en el espectador distraído la ilusión de un presente, que no es más que un espejismo del legendario ayer... (¿Acaso no suena esto demasiado parecido a lo que ocurre en México? Mestizos cuyo vestigio de sus ancestros conquistadores es una piel un poco más clara a la de los autóctonos, un país en decadencia porque su núcleo creador ario es una minoría entregada al dinero... ¡qué sabio fue Adolf Hitler!, ¿siguen pensando morenazis que pueden construir un movimiento de resurrección "nacional" bajo un esquema nacionalsocialista?). Es en nosotros, los arios - raza que fue y es el exponente del desarrollo cultural de la Humanidad- donde se verifica todo eso con mayor claridad. A medida que el Destino nos proyecta a situaciones especiales, las facultades que poseemos comienzan a desenvolverse y a hacerse manifiestas. Las civilizaciones fundadas casi siempre son fijadas por el suelo, el clima y por los hombres vencidos, siendo este ultimo factor casi el más decisivo. Cuanto más primitivos los recursos técnicos para un trabajo cultural, más necesario es el auxilio de las fuerzas humanas, que, conjugadas y bien aplicadas, tendrán que sustituir la energía de la máquina. Sin tal posibilidad de emplear gente inferior, el ario nunca habría podido dar los primeros pasos hacia su civilización, del mismo modo que, sin la ayuda de animales apropiados, poco a poco domados por él, nunca habría alcanzado una técnica, gracias a la cual va pudiendo dispensar a los animales. El dicho:"El negro que ha hecho su tarea, se puede retirar", posee desgraciadamente una profunda significación. Durante milenios el caballo tuvo que servir y ayudar al hombre en ciertos trabajos en los que ahora el motor lo suplantó, lo que dispensó perfectamente al caballo. De aquí en pocos años éste habrá cesado toda su actividad. Sin embargo, sin su cooperación inicial, el hombre sólo difícilmente habría llegado al punto en el que se encuentra hoy. (sin la posibilidad de emplear gente inferior -entiéndase personas ajenas a la raza blanca, incluidos los híbridos o mestizos- el blanco nunca habría podido dar los primeros pasos hacia su civilización, es decir, Hitler creía que sin hombres-animales de carga, la raza blanca no hubiera podido darse abasto en su esfuerzo civilizador. Incluso Hitler después de mencionar una frases sobre negros, habla sobre caballos). Una de las condiciones más esenciales para la formación de culturas elevadas fue siempre la existencia de elementos raciales inferiores, porque únicamente ellos podían compensar la falta de medios técnicos, sin los cuales ningún desarrollo superior sería concebible. Seguramente la primera etapa de la cultura humana se basó menos en el empleo del animal que en los servicios prestados por hombres de raza inferior. Primero fue la escolarización de los pueblos vencidos; luego vino el animal, y no viceversa, como muchos suponen; antes fue el vencido quien debió tirar del arado y sólo después de él vino el caballo. Únicamente los fanáticos pacifistas pueden ser capaces de considerar esto como un signo de iniquidad, sin darse cuenta de que ese proceso evolutivo debió realizarse para llegar al final a aquel punto desde el cual los apóstoles pacifistas propagan hoy sus disparatadas concepciones. El progreso de la Humanidad semeja el ascenso por una escalera sin fin, donde no se puede subir sin haberse servido antes de los primeros peldaños. El ario debió seguir el camino que la realidad le señalaba y no aquel otro que cabe en la fantasía de un moderno pacifista. El camino de la realidad es duro y espinoso, pero sólo él conduce a la finalidad con la que los pacifistas sueñan alejándose, sin embargo, cada vez más la Humanidad del ideal soñado. No es, por tanto, por mera casualidad que las primeras civilizaciones hayan nacido allí, donde el ario, encontrando pueblos inferiores, los sometió a su voluntad; fueron éstos los primeros instrumentos al servicio de una cultura en formación. (Nuevamente Hitler hace una comparación entre razas inferiores y animales, eso nos recuerda, ¿cómo se construyeron los palacios novohispanos?). Se hallaba precisado con claridad el camino que el ario tenía que seguir. Como conquistador sometió a los hombres de raza inferior y reguló la ocupación práctica de éstos bajo sus órdenes, conforme a su voluntad y de acuerdo a sus fines. Mientras conducía de esta manera a los vencidos para un trabajo útil, aunque duro, el ario cuidaba no solamente sus vidas, proporcionándoles tal vez una suerte mejor que la anterior, cuando gozaban de la llamada "libertad". Mientras el ario mantuvo sin contemplaciones su posición señorial fue no sólo realmente el soberano, sino también el conservador y el propagador de la cultura, dado que ésta depende exclusivamente de la capacidad de los conquistadores y de su propia conservación. En el momento en que los propios vencidos comenzaron a elevarse desde el punto de vista cultural, aproximándose también a los conquistadores, mediante el idioma, se derrumbó la vigorosa barrera entre el señor y el siervo. El ario sacrificó la pureza de sangre, perdiendo así el lugar en el Paraíso que él mismo había preparado. Sucumbió con la mezcla racial; perdió paulatinamente su capacidad creadora, hasta que comenzó a parecerse más a los indígenas sometidos que a sus antepasados, y eso no sólo intelectual sino también físicamente. Pudo disfrutar todavía de los bienes ya existentes de la civilización, pero luego sobrevino la paralización del progreso y el hombre se olvidó de su origen. Es de este modo como contemplamos la ruina de las civilizaciones y reinos, que ceden el lugar a otras formaciones. (De nuevo esta historia suena muy similar a lo que pasa en México). La mezcla de sangre y, por consiguiente, la decadencia racial es las únicas causas de la desaparición de viejas culturas: pues los pueblos no mueren como consecuencia de guerras perdidas, sino debido a la anulación de aquella fuerza de resistencia que sólo es propia de la sangre incontaminada. Todo lo que en el mundo no es buena raza, es cizaña...". (Es decir, ustedes morenazis son cizaña). Bueno, pues con esas tajantes palabras termina nuestro análisis de esta ocasión y no cabe más que preguntarle a nuestros enfadados lectores morenazis, ¿siguen teniendo la misma opinión de "su Fiurer"? Si con todas las citas antes mencionadas no empiezan a poner los pies en la realidad, es que ustedes son el vivo ejemplo de que lo que dijo Hitler es cierto, es decir, que con la mezcla racial se atrofian las facultades intelectuales. Afróntenlo, Hitler creía que personas como ustedes, es decir, mestizos, eran sujetos a quienes su poca o mucha capacidad intelectual se atribuía a los genes blancos que en mayor o menor medida tienen, además de que consideraba que países como México no tenían futuro, debido a la mezcla racial. Recuéstense, intenten no llorar... lloren. Vayan preparando su próxima justificación, seguramente nos van a salir con estupideces como interpretaciones audaces del término "ario", o nos van a acusar de judíos y cosas por el estilo, ya estaremos preparados con fuentes de primera mano para recibir gustosamente todo lo que tengan que criticarnos. Fuente: visionblanca88.blogspot.com/
Uno de los más importantes criminales de guerra nazi, Adolf Eichman, llegó a la Argentina en 1950 luego de pasar por Génova y recibir de un sacerdote franciscano italiano un pasaporte que lo habilitó para viajar a Buenos Aires. Eichmann no olvidará el gesto de la Iglesia de Roma hacia él: se convertirá al catolicismo, bautizará a uno de sus hijos con el nombre de Francisco en honor a la orden que lo ayudó y dejará estas palabras imborrables: “Recuerdo con profunda gratitud la ayuda que me prestaron sacerdotes de la Iglesia Católica en mi huida de Europa y decidí honrar a la fe católica convirtiéndome en miembro honorario”. Lo que la mayoría de las crónicas omite, y que afortunadamente remarca la notable filósofa y ensayista alemana Hannah Arendt, es que el primer refugio del criminal Eichmann tras la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial no fue un “poco confiable país sudamericano” sino la propia Alemania bajo control de los aliados, donde permaneció oculto por nada menos que cuatro años muy cerca de la ciudad de Hamburgo. También suele omitirse que Eichmann fue detenido por las fuerzas norteamericanas y encerrado en un campo de concentración, del que pudo fugarse antes de ser identificado. Este es relato de Arendt: “Eichmann fue apresado por los soldados norteamericanos y confinado en un campo de concentración destinado a los miembros de las SS, donde, pese a los numerosos interrogatorios a que fue sometido y a que algunos de sus compañeros de campo lo conocían, no se descubrió su identidad. Eichmann fue muy cauteloso, se abstuvo de escribir a sus familiares, y dejó que lo creyeran muerto. (…) La esposa de Eichmann quedó sin un céntimo, pero la familia de Eichmann en Linz se encargó de mantenerla, así como a sus tres hijos. En noviembre de 1945 se iniciaron, en Nuremberg, los juicios de los principales criminales de guerra, y el nombre de Eichmann comenzó a sonar con inquietante regularidad. En enero de 1946, Wisliceny compareció ante el tribunal de Nuremberg, como testigo de cargo e hizo su acusadora declaración, ante lo cual Eichmann decidió que más le valdría desaparecer. Con la ayuda de otros internados, escapó del campo de concentración, y fue a Lüneburger Heide, lugar en un bosque, unas cincuenta millas al sur de Hamburgo, donde el hermano de uno de sus compañeros de internamiento le proporcionó trabajo como leñador. Allí permaneció durante cuatro años, oculto bajo el nombre de Otto Heninger, y es de suponer que se aburrió mortalmente. A principios de 1950, logró establecer contacto con la ODESSA, organización clandestina de ex miembros de las SS, pasó, a través de Austria, a Italia, donde un franciscano, plenamente conocedor de su identidad, le dio pasaporte de refugiado, en el que constaba el nombre de Richard Klement, y lo embarcó con rumbo a Buenos Aires. Llegó allá a mediados de julio, y obtuvo, sin dificultades, los precisos documentos de identidad y el correspondiente permiso de trabajo a nombre de Ricardo Klement, católico, soltero, apátrida, y de treinta y seis años de edad, siete menos de los que en realidad contaba”. 2 El jerarca permaneció entre nosotros sin ser molestado hasta 1960, atravesando los gobiernos de Perón, Lonardi, Aramburu 3 y Frondizi, hasta que fue secuestrado por un comando israelí para ser juzgado en Jerusalén, donde fue condenado a muerte. Sus últimas palabras fueron: “Dentro de muy poco, caballeros, volveremos a encontrarnos. Tal es el destino de todos los hombres. ¡Viva Alemania! ¡Viva la Argentina! ¡Viva Austria! Nunca las olvidaré”.4 El entonces cardenal primado, Antonio Caggiano, expresó que el jerarca nazi había llegado “a nuestra patria en busca de perdón y olvido, y no importa cómo se llame, Ricardo Clement o Adolf Eichmann: nuestra obligación de cristianos es perdonar lo que hizo”.5 Lo escalofriante es la continuidad en la pretensión de mantener la impunidad de estos genocidas que se expresa, por ejemplo, en declaraciones como las del efímero canciller de la llamada “Revolución Libertadora”, Mario Amadeo: “La Argentina siempre acogió generosamente a los refugiados que vienen de todas partes: eso permitió a Adolfo Eichmann ingresar por medios fraudulentos, así como también lo hicieron numerosos refugiados judíos”.6 Consultado sobre el tema, el estrecho colaborador de Perón Jorge Antonio nos dijo: “Perón no tenía relación con los nazis. Él tenía relación con el embajador alemán y con los alemanes. Tenía una gran relación con Freude7. Y Freude defendía mucho a los alemanes, en un principio defendía a los nazis que venían o que pretendían venir, o que incluso habían llegado ya a hacer contacto con la Argentina porque esto había empezado mucho antes de que terminara la guerra. Entró a trabajar en mi organización un montón de gente, entre ellos Adolf Eichmann. Todo el mundo sabía perfectamente que era Adolf Eichmann y figuraba en la Mercedes-Benz como Eichmann desde 1950 hasta que lo detuvieron en 1960. A nadie le molestaba, nadie se ocupó de él. Pero no estaba él solo; había 36 alemanes, casi todos ingenieros o contadores, principalmente ingenieros. Era una de las condiciones que los alemanes me ponían: que tomara el personal que ellos me proponían. Todos tenían pasaportes españoles o portugueses”.8
link: https://www.youtube.com/watch?v=xpMA-5cYz2U Sucedió el 10 de abril de 1938, donde aproximadamente unas 15 mil personas se reunieron en el estadio Luna Park. El 10 de abril de 1938 se realizó en el Luna Park el acto de apoyo al III Reich de la Alemania nazi más importante que se hizo en el país. En ese momento nada menos que 15 mil adeptos al régimen que trató de imponer Adolf Hitler fueron al estadio en lo que fue el mayor acto de este tipo realizado fuera del país europeo. Para el aniversario de esa oscura fecha el periódico español El Mundo reveló una serie de fotografías inéditas del evento. En ella se puede ver una multitud de personas, alrededor de 15 mil, festejando la anexión de Austria por el régimen nazi. Ese mismo día Hitler hacía un plesbiscito en Alemania y ganaba con el 99% de los votos. En el país la cantidad de adeptos al régimen nazi fue inmensa. El partido Nacional Socialista Alemán en la Argentina alcanzó los 70 mil afiliados. En el Luna Park, como se puede ver en las fotografías, muchos argentinos hacían el "Heil Hitler" mientras cantaban el himno "Horst Wessel Lied". link: https://www.youtube.com/watch?v=pp6NcTa17rI

Las diez grandes obras que necesita Argentina para volver a ser lo que fue Las tragedias de Once y La Plata, la crisis del sistema de transporte, los recurrentes cortes de luz y la pérdida del autoabastecimiento energético son ejemplos de la urgencia con la que se necesitan inversiones de largo plazo Diez obras no bastarían por sí solas para revertir un proceso de deterioro tan profundo. Pero si estuvieran en el marco de un proyecto integral de reconstrucción, podrían ser el comienzo. Energía y transporte son probablemente las dos dimensiones fundamentales para la infraestructura de un país, porque son las que hacen posible el funcionamiento de la economía, la generación de recursos y la circulación de personas. Las 10 grandes obras 1. La construcción de centrales de energía hidroeléctrica, eólica y térmica "En el sector eléctrico tenemos la mitad del potencial hídrico por desarrollar, y todo el eólico, que es uno de los mejores del mundo. La generación actual, que tiene una participación de centrales térmicas del orden del 60 por ciento, es de bajo rendimiento, bastante contaminante y obsoleta. Las centrales nucleares significan solo el 6 por ciento, incluyendo la inconclusa Atucha II". "Sería necesaria una inversión anual en los próximos 7 años del orden de los 4.500 millones de dólares para instalar ciclos combinados, centrales hidroeléctricas como las del río Santa cruz y las binacionales de Garabí (con Brasil) y de Corpus (con Paraguay). También hacen falta una cuarta central nuclear, que debería ser de uranio enriquecido y de última generación, y un par de parques eólicos con una potencia instalada no menor a los mil MW". 2. La recuperación de las redes urbanas de distribución de electricidad "En redes como las de Edenor y Edesur, para recuperar los sistemas y llevarlos a las condiciones de calidad y confiabilidad que tenían en 2003, se requeriría entre 2 mil y 3 mil millones de dólares". 3. La instalación de puertos regasificadores "Deberán construirse puertos regasificadores seguros, que admitan proveedores de todo el mundo. Hoy las instalaciones flotantes en Bahía Blanca y Escobar no son aceptadas por muchas compañías por no reunir las condiciones de seguridad establecidas en las normas internacionales". 4. La exploración de la plataforma submarina "En el sector petrolero se deben ofrecer condiciones para la inversión en exploración y en producción. Contamos con cuencas sedimentarias inexploradas en el territorio y toda la plataforma marina con sus taludes, también por explorar. Y ahora se agrega un recurso potencial que por su magnitud nos puede transformar de un país con petróleo para sus necesidades domésticas en otro petrolero para exportar al mundo. Me refiero a los gases y petróleos no convencionales o shale". 5. La explotación del yacimiento de Vaca Muerta "Existen evidencias de que un tercio del yacimiento de Vaca Muerta podría multiplicar por 10 las reservas comprobadas actuales de la Argentina. Pero para eso es necesario dinero y tecnología. Se estima una inversión anual en los próximos 5 años de 5 mil millones de dólares". Transporte: Infobae consultó a Roberto Agosta, decano de la Facultad de Ingeniería de la UCA. 6. La modernización de los ferrocarriles de cargas "Hacen falta inversiones en un ferrocarril de cargas como el Belgrano". 7. El trazado de líneas troncales para trenes de pasajeros "Hay que pensar en una línea troncal, por ejemplo, Córdoba - Rosario - Buenos Aires - Mar del Plata. Dentro del Área Metropolitana, la gran obra que habría que encarar es la vinculación subterránea de los ferrocarriles del norte y del sur para el transporte urbano". 8. La ampliación de la red de subtes entre 30 y 80 kilómetros "Por lo menos hay que pensar en 30 kilómetros en el corto plazo, y en otros 50 en el mediano. El precio de 1 kilómetro de subtes es aproximadamente 100 millones de dólares, así que el valor total estaría entre 3 mil y 8 mil millones". 9. La construcción de 3 mil a 4 mil kilómetros de autovías "En la red vial argentina están faltando 3 mil o 4 mil kilómetros de caminos de cuatro vías". 10. La construcción de la autopista ribereña "Hace falta la vinculación entre las autopistas La Plata e Illia, fundamentalmente para servir al tránsito pesado". "La década perdida" "Esta ha sido la década perdida. El déficit y la descapitalización del país fueron tremendos. No se trata de hacer una obra, sino de un gran programa de inversiones", afirma Alieto Guadagni, economista, profesor universitario y ex secretario de Energía de la Nación en dos oportunidades, en diálogo con Infobae. "El actual es un modelo de capitalismo de amigos con una estructura corrupta. Hay que ir hacia un sistema competitivo, con movilización de inversiones. Necesitamos un cambio copernicano: modificar el régimen tributario y la coparticipación impositiva, jerarquizar la administración pública, nombrar a los directores nacionales por concurso, regularizar los entes reguladores, revocar todas las concesiones hechas de una manera turbia a los amigos del poder que no han invertido y terminar con las corruptelas en las obras públicas", agrega. Aunque parezcan demasiado pretenciosos, este tipo de proyectos no sólo son realizados por los países del primer mundo. "Brasil está realizando un plan parecido al que estoy describiendo, aun teniendo en cuenta que es un país que hizo muchísima más infraestructura que Argentina en los últimos 50 que años", explica Agosta. "Salir del estancamiento energético es un objetivo poco ambicioso si consideramos la gran cantidad y variedad de recursos energéticos con que cuenta nuestro país -dice Apud. De todos modos, aunque se iniciara ese cambio ahora, durante unos 5 años tendremos que seguir importando cantidades crecientes de gas natural, que hoy representan el 25 por ciento del consumo. Debemos recordar que el 50 por ciento de nuestras necesidades energéticas se cubren con gas". El financiamiento "Todo el plan supone una inversión de varios miles de millones de dólares. Parece mucha plata, pero hay que pensar que el producto bruto (PBI) argentino es de 450 mil millones de dólares. Además, en subsidios al transporte hemos gastado 4 o 5 mil millones de dólares en los últimos diez años. No es que los recursos no hayan estado disponibles, sino que los hemos usado para otras cosas", afirma Agosta. "Para tener un sistema energético que aproveche y ponga en valor los recursos, se requeriría para los próximos 7 años una suma superior a los 80 mil millones de dólares, incluyendo exploración convencional y off shore de hidrocarburos. Cifra pequeña comparada con los más de 90 mil millones que deberíamos gastar para importar en ese período al ritmo actual", explica Apud. ¿Pero cómo se obtiene esa inmensa cantidad de recursos? Más allá de que se puede hacer un uso más eficiente de las cuentas públicas, es evidente que no alcanzan a cubrir inversiones semejantes. "No son obras que se puedan financiar con una sola generación -dice Agosta. No sería lógico. Habría que conseguir financiamiento de largo plazo, para que los aportes sean realizados por varias generaciones, ya que todas se van a beneficiar con los resultados". "¿Por qué Argentina tiene un riesgo país de 1.300 puntos y Bolivia levanta capitales al 3,5 o 4 por ciento? La primera medida a tomar es dejar de mentir con el Indec. Hay una secuencia lógica: mientras se siga mintiendo, no se puede arreglar el artículo cuarto del Fondo Monetario Internacional. Mientras no pueda resolver eso, no se puede acordar con el Club de París. En tanto eso no suceda, no hay posibilidad de acceder al crédito blando de los países exportadores de bienes de capital", sostiene Guadagni. El desafío es que esos créditos no se dilapiden. Si no, Argentina volvería a quedar frente a la misma disyuntiva sin salida de siempre: acudir a un endeudamiento irresponsable que no se utiliza en beneficio de la sociedad, pero que de todos modos termina siendo pagado por ella; o, para evitar el endeudamiento, continuar con el deterioro de la infraestructura nacional.