TrolacioTerry
Usuario (Argentina)
La isla de los caníbales o tragedia de Nazino En los tiempos en que Stalin ocupaba el poder en la pasada Unión Soviética, sus malos manejos de la economía comunista comenzó a sentirse en el pueblo, en especial fuera de la capital. Stalin tenía sus miras puestas a construir un país industrialmente avanzado, pero para poder hacer esto posible gran parte de la mano de obra agricultora fue reubicada en nuevos puestos, en fábricas y en la construcción de otras obras, el desequilibrio y la presión en la población comenzó a sentirse después cuando la hambruna afecto a los pueblos en especial a los que se encontraba más alejados de la capital. Los impuestos que aparecieron luego terminaron por minar la vida misma de los habitantes, siendo despojados de sus almacenes, despensas y demás por una policía especial, como resultado las grandes ciudades como la capital Moscú, comenzaron a recibir personas en masa buscando una mejor calidad de vida. Este efecto no tuvo buena vista por parte del gobierno central quienes crearon pasaportes y negaron la entrada a Moscú a nuevos visitantes de la misma Unión Soviética. Ya para esto las calles de las ciudades estaba abarrotada por personas de escasos recursos, mendigos y gente sin hogar, El gobierno central encabezado por Stalin encargo a la policía tomar medidas organizando redadas para capturar a los “elementos desclasados y socialmente dañinos”, que eran antiguos mercaderes y trabajadores agrícolas, comerciantes mezclados con delincuentes comunes entre otras personas que no encajaban con la idealizada estructura de clases comunista. La policía tenían listas de cupos que tenían que cubrir cada día, y en las calles cualquier persona podía ser abordada por ellos, así fueron deportados mucha gente que no poseía pasaportes ni documentos, incluso la misma gente de Moscú que si los tenia pero que por error se les había olvidado en casa, fueron reubicados y encerrados para cubrir los cupos. Miles de personas fueron reubicadas en distintos lugares alejados para mejorar y hacer productiva zonas donde no había desarrollo, creación de nuevos pueblos y mejora de caminos y carreteras. Es así que entre marzo y julio de 1933, 85,937 personas de Moscú y 4,776 de Leningrado fueron arrestados y deportados por carecer de pasaportes; muchos de ellos fueron arrestados por error ya sea porque salió un momento a fumar un cigarrillo a la calle o se encontraba en la ciudad para comprar un traje, a la policía solo le importaba cumplir con su cupo diario, mucha gente incluso con sus documentos en regla no tuvieron mejor suerte. El 1 de mayo de 1933 en el día internacional de los trabajadores muchos fueron deportados al campo de transito de Tomsk y posteriormente para evitar grupos problemáticos de ahí muchos fueron enviados posteriormente a la isla de Nazino. Entre los deportados a la isla de Nazino un tercio eran criminales sentenciados que fueron llevados para descongestionar las prisiones, mientras que más de la mitad eran desclasados de Moscú y Leningrado gente común en general, todos navegaban en 4 barcazas que antaño se usaba para transportar madera ahora 5000 personas a bordo estaban a punto de vivir un infierno a donde se dirigían. Muchos murieron en todo el trayecto, sea por el frio, por las peleas internas, por enfermedad, cada cual era arrojado y tratado como despojo del viaje, en el camino de Tomsk a la isla 27 habían fallecido y fueron arrojados por la borda, muchos cientos murieron antes en el camino a Tomsk, su única ración diaria antes de llegar a Tomsk era de 300 gramos de pan por persona y de ahí a la isla de Nazino 200 gramos de pan por persona. Al llegar a la isla el 18 de mayo, correspondía 4 kilos de harina por persona, no se les entregaría ni horno, ni utensilio, ni cubierto, pues la comandancia de deportación no estaba preparada para deportados urbanos, las peleas internas fueron ocurriendo en los repartos, los más fuertes se aprovechaban de los débiles, mezclaban harina con agua de rio para poder comer y la disentería aparecía, muchos recibieron disparos de los guardias y todos descamparon al fin en esa isla de unos 3 km de largo por 600 de ancho; al llegar, se contabilizo 322 mujeres y 4,556 hombres en el primer desembarco, hubo una nevada, sin abrigo, a la intemperie, 295 personas fueron enterradas ese primer día, después el 27 de mayo se llegó otro embarque de deportados con 1200 personas más. Muchos intentaron huir en balsas primitivas pero cuando eran descubiertos la guardia disparaba sin piedad y sea por esta causa o por que se ahogaran, sus cuerpos llegaban a las costas días después, los que no se hallaban eran dados por muertos por que el duro clima, la falta de caminos, transporte y sin alimento la guardia no les daban muchas esperanzas. Sin embargo la naturaleza oscura a la que se estaba dirigiendo la humanidad de estas personas, obligadas por el hambre, una mala administración central así como regional y el saber que sus vidas ya no valían nada llego a un punto alarmante cuando el 21 de mayo, tres oficiales sanitarios contabilizaban cerca de 70 muertes, sin embargo su sorpresa llego cuando 5 casos mostraban causas de canibalismo. El mes siguiente cerca de 50 personas fueron acusadas de canibalismo, algunos testigos sobrevivientes hablaron después sobre el infierno en vida en el que se convirtió esa isla, los que tenian dientes o coronas de oro eran perseguidos mutilados y enterrados. Hubieron casos en que cuando llegaban nuevos deportados a la ciudad los caníbales observaban a las mujeres jóvenes, las niñas, los jóvenes incluso, así se divulgo después como era la táctica de fuga, 2 veteranos de la isla invitaban a uno de estos nuevos jóvenes deportados para intentar fugar de la isla, si es que lograban su cometido en alguna balsa camuflada o un tronco flotante, al otro lado del rio podían sobrevivir sacrificando al joven invitado para resistir la travesía. Pronto el comandante encargado de Tomsk que enviaba constantemente su preocupación por los sucesos fue cambiado por otro más joven y enérgico que se centró en el campo de Tomsk dejando prácticamente a los deportados de la isla de Nazino a su suerte. Un reportero se preocupó por la situación investigo e hizo llegar una carta a Stalin el 30 de setiembre quien mando una dura reprimenda a los encargados por estos actos sin que ninguno cesara sus funciones y los de bajo cargos fueron condenados más severamente esto fue más que nada para no decir a todas luces que la idea de estos actos de deportación había fracasado. Muchas personas murieron, cerca de 6700 fueron enviadas a la isla, solo sobrevivieron 2200 y ninguna fue autorizada a volver a sus hogares, fueron enviadas a otros campos de trabajo, pero solo unos cientos estaban en condiciones para trabajar, el resto sufría diferentes enfermedades así como desnutrición entre otras cosas, hubo una comisión para investigar este caso en particular, sorprendiendo a todos por esta tragedia. En 1989 un testigo recordó lo siguiente: Trataban de escapar. Nos preguntaban "¿Dónde está la vía del tren?" Nunca habíamos visto una. Nos preguntaban "¿Dónde está Moscú? ¿Leningrado?" Preguntaban a las personas equivocadas: nunca habíamos oído esos lugares. Somos ostiakos (de un pueblo muy alejado en Rusia). La gente huía hambrienta. Les habían dado un puñado de harina. La mezclaban con agua y la bebían e inmediatamente sufrían diarrea. ¡Las cosas que vimos! La gente moría por todas partes; se mataban unos a otros... En la isla había un guardia llamado Kostia Venikov, un chico joven. Cortejaba a una bonita chica a la que habían enviado allí. La protegía. Un día tenía que ausentarse un rato, y le pidió a uno de sus camaradas, "Cuida de ella", pero con toda aquella gente el camarada no pudo hacer mucho... La apresaron, la ataron a un álamo, cortaron sus pechos, sus músculos, todo lo que podían comer, todo, todo... estaban hambrientos, tenían que comer. Cuando Kostia regresó, aún vivía. Trató de salvarla, pero había perdido mucha sangre.

Por Antonio E. De Turris | Para LA NACION ¿ Se pagará, finalmente, o seguirá el sainete de idas y venidas? ¿Y cómo se pagará, si efectivamente se mantiene la decisión de hacerlo? El Día de la Bandera, al mostrar que había entrado en razones cuando dijo que la Argentina abonará lo que debe, la Presidenta sacó al país del túnel sin salida en el que ella misma y sus funcionarios lo habían colocado cuando reaccionaron como chicos malcriados ante la decisión de la Corte de los Estados Unidos respecto de los fondos buitre. Pese a las dudas que resembró la solicitada que el Gobierno decidió publicar en The Wall Street Journal, ahora hay una salida al final del túnel, pero, eso sí, nadie acierta a saber qué hay más allá. Si una llanura fértil o un camino escarpado y lleno de espinas. Desde el lunes 16, cuando la causa volvió a manos del juez Griesa, el país quedó en estado de shock, atrapado en una nebulosa de mil y una preguntas que la repentina madurez de Cristina en Rosario no logra disipar. ¿Cómo saldrá la Argentina de este laberinto en que la metieron la irresponsabilidad y la impericia de este y anteriores gobiernos? ¿Qué costo tendrá la salida, sea una reestructuración de toda la deuda o un festival de bonos con intereses leoninos que acogotarían hasta la asfixia? ¿De qué magnitud es, en consecuencia, la bomba de tiempo que Cristina dejará a quien la suceda en el cargo y en cuánto tiempo explotará? ¿Cuánto costará el dólar a fines de año? ¿Y cuánto, por añadidura, costarán los alimentos, los servicios, la educación y la medicina privadas? ¿Cómo se hará para mantener el imprescindible flujo de importación de energía si escasean los dólares? ¿Y qué pasará con el empleo? ¿Cómo se hará para que el mundo crea en un país cuyo gobierno se enoja con los jueces norteamericanos, tilda de delincuentes a sus acreedores, mantiene el cepo sobre el dólar y tiene una brecha cambiaria del 50%? ¿Alcanzará el giro de Cristina para que las provincias puedan emitir deuda para poder seguir pagando sueldos? ¿Y qué pasará con las jubilaciones si llueven embargos sobre las acciones que tiene desparramadas la Anses? Al fin, ¿qué será de la Argentina en los próximos tiempos? Los viejos manuales de periodismo dicen que quien compra un diario quiere que le expliquen, no que lo dejen lleno de dudas. Con más dudas que las que tenía antes de comprar el diario. Y debe ser así. Pero la Argentina suele romper con los manuales. Hace ocho días que la Corte de los Estados Unidos devolvió el caso argentino de los fondos buitre al juez Griesa y el país es eso: mil y una preguntas que surgen así, desordenadas, a borbotones y que no tienen respuestas serias. Apenas castillos que los optimistas levantan en el aire y un sinfín de especulaciones, algunas cercanas al divague. Pero nadie tiene precisiones sobre cómo será la economía doméstica en el país. Algo lógico, al fin, si se tiene en cuenta que ni el Gobierno sabe cómo podrá hacer frente al problema, salvo reclamar condiciones de negociación justas y equitativas para todos los bonistas y una medida suspensiva de la sentencia. Entonces, todas son vaguedades y generalidades más o menos optimistas, y no van más allá ni los economistas de derecha ni los de izquierda; ni los abogados de Harvard ni los de la UBA. Nadie sabe qué encontrará la Argentina al final del túnel y qué será de ella en consecuencia. Los periodistas, por supuesto, tampoco. Y el pulpo Paul se murió. Sí, la Argentina es capaz de romper con todos los manuales.

Montoneros... los asesinos de ayer que gobiernan la Argentina de hoy Así mataban los Montoneros... esto ocurrió en un gobierno democrático y peronista El ingeniero Raúl Amelong llevaba a su hija a la facultad…como casi siempre. Era Junio. Era 4. Y corría el año 1.975. Presidía la Argentina la viuda de Perón. Raúl Amelong trabajaba en Acindar, tenía 10 hijos y junto a él viaja Inés, su hija de 18 años. Un semáforo en rojo. Amelong que frena. Inés que repasa con su padre unos ejercicios de matemática…y la tragedia que se desata. Una explosión tras otra. Vidrios rotos, sangre a borbotones. Gritos desesperados. Raúl Amelong que cae sobre su hija. Inés que reza. Silencio. “van a volver…” suspira y avisa Raúl Amelong en agonía. Siempre volvían. Había que rematar al moribundo. Así era la “valentía” cobarde del terrorismo en Argentina. Inés entonces reza con más fuerza. También está herida de muerte, pero no es aún su hora. Se salva de milagro. Así lo dispuso Dios. Otro poco de silencio. Y otra vez la locura. El último puñado de tiros en la cabeza de su padre moribundo. El remate. El sello terrorista. El broche final de la locura asesina. ¿El gobierno?: Democrático. ¿Las víctimas?: Civiles. Un padre y su hija. El odio del terrorismo, y su plan sistemático para acorralar de miedo a la sociedad. Ese 4 de junio de 1.975…los Montoneros dejaban en claro el mensaje de guerra: Contra la democracia, y contra la población civil sin distingos. Asesinar. Caiga quien caiga y muera quién muera. Ing. Raul Amelong, asesinado en Rosario por Montoneros durante un gobierno democrático 4 de junio de 1975: "Yo estoy aquí por ser, con mi padre, víctimas de la organización terrorista Montoneros, que actuaba con decidido empeño de sembrar el terror y causar el caos en nuestro país. Papá trabajaba en ACINDAR ,era Ingeniero Químico, y era respetado y valorado tanto por sus superiores y colegas como por sus subalternos. Era una persona destacada en diversos ámbitos: Tenía 52 años, y con mi mamá de 49, formaron una familia numerosa de 10 hijos, y se ocuparon de darnos una esmerada educación , tutelados por su cariño. También era un buen deportista con méritos locales y en el extranjero. Católico práctico en cuanto a su piedad, formación, y participación activa especialmente en la Pquia. San Pablo de Villa Constitución; también en el modo de vivir su profesión, amistades, tiempos libres y al educarnos a sus hijos en TODOS los valores cristianos. Y por eso lo mataron, por la simple razón de ser católico, y llevar esa fe a su lugar y ámbito de trabajo, además de haberlo hecho en su familia. En una ocación lo tuvieron secuestrado en la fábrica, junto a otros gerentes, en un sótano y rodeados de tanques de combustible, sus secuestradores los dejaban salir cuando llegaba a reemplazarle el gerente que quedaría secuestrado en su lugar; reemplazos que se repitieron varias veces. Era uno de los modos en que los terroristas que decían luchar por la Patria libre trataban a los trabajadores, de cualquier jerarquía que éstos fueran. Junio de 1975. Gobierno democrático de la viuda del Gral. Perón. Corrían días violentos, y lo mismo que otros jefes de ACINDAR, Papá había sido amenazado, secuestrado y maltratado. Como todos los días, iba a fábrica y me dejaba antes a mí en la Facultad. Hacía unos minutos que habíamos salido cuando nos detuvimos en un semáforo; como tantas veces, estaba explicándome unos ejercicios matemáticos que yo escribía. De pronto, disparos, muchos ruidos, el parabrisas roto impide ver, Papá cae sobre mi falda y me dice que volverán. Yo rezo Padrenuestros y Avemarías... alguien se acerca por su ventana, más y más tiros, a Papá en la cabeza, a mí me hirieron gravemente... yo rezaba. Como Dios nunca nos abandona: se acercaron dos vecinos que pasaban por allí, y ante el horror de lo que veían, me ofrecieron su ayuda ¿ Qué más podía ya perder ? acepté, me llevaron al Hospital donde llegué sin pulso, al borde de la muerte ... pero Dios me conservó la vida ...a través de estas buenas personas, los cirujanos, y mi familia que tanto me ayudó a evitar la muerte que tan de cerca me acechó ... Les estaré eternamente agradecida. Yo, su 5ª hija, con 18 años, había estado junto a él en el momento más feo de nuestras vidas. Él se fue al cielo. Y nosotros, mi hermana mayor tenía 24 años y la menor 9: nos quedamos con su ausencia, con el corazón destrozado. Pronto supimos que la Agrupación Político Militar Montoneros se proclamaba autora de este hecho que reivindicaba. ¡ Qué valientes, atacar a un hombre y a su hija ¡desarmados! A un hombre que había dicho que si esto pasaba, porque pasaba todos los días: ¡ perdonaba a sus asesinos ! Desde ese momento y siempre, guiados por la enseñanza y el ejemplo de Mamá nosotros hemos perdonado y rezado por aquellas personas que nos atacaron. ¡ Muchísimos fueron los testigos que pudieron comprobarlo durante el mismo sepelio de Papá, y en todos éstos años ! También rezamos por tantos otros que en aquel terrible momento y después se solidarizaron con nosotros, que de un momento a otro, nos convertimos en muy necesitados. No logro salir de mi asombro al notar que hoy día, personas de mi edad que vivieron hechos tan horrendos como éste, y muchos otros que se sucedían continuamente puedan pensar que los guerrilleros fueron chicos buenos, que perseguían algún fin noble... ¿ Qué fin noble puede buscarse sembrando el terror, con insaciables ansias de poder, produciendo siempre el odio, alistando en sus filas a jóvenes , muchos de ellos sí con ideales nobles para convertirlos en confundidos homicidas ? Si ellos, o quienes hipócritamente reivindican sus cobardes “luchas”, son gente buena y de valiosos principios: ¿ Porqué hoy alientan un reabrir lastimaduras nacionales, alterando groseramente la historia de lo ocurrido en nuestra doliente Argentinas ? ¿ Porqué en todos estos se han dedicado a echar sal en las heridas que ellos mismos abrieron, aunque hayan existido errores y horrores posteriores de parte de las autoridades de facto que las combatieron ? ¿ No sería mejor, en lugar de revolcarnos en pozos ciegos llenos de podredumbre, desenterrando odios que no tienen sentido... tratar de construir nuestra querida Argentina, uniendo esfuerzos para desarrollar pujantes empresas, institutos educativos exigentes donde se cultiven personas con ponderados valores humanos; fomentar la comprensión, la paciencia, el servicio, la humildad, para que nuestras familias vivan unidas y así los hijos de esta querida Argentina sean hombres y mujeres íntegros, que la conduzcan con sabiduría, generosidad y valentía para que al actuar según sus principios lo hagan para el bien de todos los ciudadanos de buena voluntad ? ¿ No debiera ser deseable la verdadera Concordia de los argentinos ? Las Víctimas del Terrorismo no queremos más que esta historia sea silenciada; nuestros padres, maridos, hermanos y amigos tienen su lugar en la historia pero hay algunos que so lo niegan desde hace unos 30 a 40 años. No queremos revancha, no queremos que las heridas que arrastramos en nuestros cuerpos y en nuestras almas desde hace tanto tiempo y por eso somos los que verdaderamente saben lo difícil que es convivir con ellas, se perpetúen en nuestra sociedad y sean heredadas por las futuras generaciones. No obstante, demasiados jueces federales nos impiden nuestros derechos a la Verdad, a la Justicia y a la Reparación. Esperemos que estos “nuevos” aires de verdad que están soplando desde hace poco con el aval de todos los trabajadores argentinos representados en la indiscutible figura de José Ignacio Rucci, le permitan a la sociedad civil y a los dirigentes reconocer la verdadera historia que sufrimos los argentinos en que el terrorismo nos atacó tan sangrientamente. Aquel 4 de junio de 1975, con mi carpeta yo llevaba una cartera que contenía un rosario y un pequeño-gran libro de espiritualidad. Dios quiso que una de las balas quedara milagrosamente detenida entre sus hojas. En una de ellas dice: “Hacer crítica, destruir, no es difícil: el último peón de albañilería sabe hincar su herramienta en la piedra noble y bella de una catedral. Construir: ésta es la labor que requiere maestros.” Nuestra Patria es en su mayoría católica. Para aprender a vivir en la Paz que nos merecemos, podríamos tomar ejemplo de S.S. Juan Pablo II, que nos ha dejado innumerables ejemplos para una buena convivencia entre los hombres:” A todos, muchísimas gracias. Inés Amelong (Palabras dichas en el acto por las Víctimas del terrorismo de Argentina, en Plaza San Martín, 5 de octubre de 2009)

Cronica de un dia en Corea del Norte - Autor: Sele Era la Hora H del Día D, las 5:40 de la mañana del 18 de julio de 2008. Pero en aquel establecimiento de Gwanghwamun marcado como punto de encuentro en mis papeles no había absolutamente nadie. Únicamente un señor barriendo la calle que de vez en cuando volvía la vista como preguntándose qué demonios estaba haciendo allí. Cuando en el reloj marcaban las seis me empecé a preocupar e incluso llegué a pensar que me habían timado o se había cancelado el tour a última hora. De pronto una pareja de rasgos orientales charlaba con una chica también oriental unos metros más allá. Me acerqué y pregunté si tenían que ver con la agencia Gonsee y la visita a Kaesong. Con un escueto “Yes” obtuve la respuesta esperada. Unos segundos después se bajaban de un taxi dos personas adultas, claramente occidentales, que me preguntaron en inglés si conocía Twosome Place. Era el lugar exacto donde habíamos quedado para partir a nuestro periplo norcoreano. Para mí era perfecto porque podía tener a alguien con quien hablar y con quien comentar las jugadas. Porque como tuviera que esperar a tener mucha charla con coreanos, lo llevaba claro. Un autobús se detuvo ante nosotros y el conductor, con una lista en la mano, nos preguntó nuestros nombres. Barry y Karen Rosenthal, de nacionalidad estadounidense, fueron los primeros en subir. Ellos y yo éramos los únicos occidentales en aquel autobús lleno de ojos rasgados mayoritariamente coreanos, aunque también había algunos japoneses. Ya subidos en el autobús, segundos antes de partir hacia la DMZ, me puse a pensar en los pesados trámites que había realizado en los últimos meses y en que hasta hacía unos pocos minutos no se me había garantizado al 100% la posibilidad de hacer aquel viaje. Había dependido siempre de la discrecionalidad del Gobierno norcoreano y de que no se rompieran definitivamente unas relaciones prácticamente necrosadas entre dos Estados que se encuentran en un alto el fuego desde hace más de cincuenta años. PREPARATIVOS Y REQUISITOS DE ENTRADA A COREA DEL NORTE Me gustan los retos, y no cabe duda de que éste lo era. Cuando supe que iba a viajar a Japón y Corea del Sur moví tierra, mar y aire para enterarme si había alguna forma de cruzar al Norte. Conocía la existencia de agencias a las que pagando un dineral y solicitando permisos al Gobierno norcoreano, organizaban tours controlados con guías locales (es IMPOSIBLE viajar por libre) de una semana o diez días a Corea del Norte. Era una opción a desechar porque era muy cara, requería mucho más tiempo del que tenía, y sólo se podía llevar a cabo saliendo en avión desde la capital de China, Pekín. Fue entonces cuando navegando por internet encontré que desde hacía poco tiempo se podía cruzar la Zona Desmilitarizada (DMZ) desde Corea del Sur gracias a los tours organizados por la empresa Hyundai Asan, una de las ramas de la Compañía Hyundai. En los últimos años habían aflojado un mínimo las hostilidades entre ambas naciones y comenzaron a organizarse visitas “muy controladas” a dos áreas de Corea del Norte: El Monte Kumgang (Montaña Diamante) y Kaesong (ciudad histórica del antiguo Reino Goryeo, la tercera más poblada del país). Pero no de cualquier forma, se harían bajo petición previa con una antelación mínima de un mes, con la discrecional aprobación gubernamental (periodistas no, gracias), con un horario de visitas realmente estricto, acompañados de un séquito de guías durante todo el viaje, y con unos precios un tanto elevados teniendo en cuenta que la duración podía ser de 1 ó 2 días según el caso. Aunque, ni mucho menos, eran las únicas restricciones. Yo contacté por e-mail dos meses antes de irme de viaje con la agencia turística surcoreana Gonsee, que tenía un convenio con Hyundai Asan para vender tours a Kaesong y al Monte Kumgang. Ofrecían en su web varias posibilidades para pasar una o dos noches y distintos precios para cada cosa. Me decanté por hacer Kaesong en un día (120€ aprox). La razón, al ser una ciudad más grande, podía ver un poco más a la verdadera Corea del Norte que en Kumgang, que al fin y al cabo es una zona eminentemente natural y despoblada. Realicé el pago en la web y envié todo lo que me pidieron: Foto escaneada, copia del pasaporte y una Solicitud donde debía indicar mi profesión, entre otras cosas. Según las personas de la Agencia con las que mantuve contacto repetidamente tanto por e-mail como por teléfono, toda esa información se enviaba a Corea del Norte para que ellos fueran los que dieran su aprobación. Yo no las tenía todas conmigo pero no podía hacer más que esperar a ver qué sucedía. Estando en Japón me llegó la confirmación de que había sido admitido para entrar en Corea del Norte con la gente de Hyundai Asan y otros viajeros. El viernes 18 debía estar en un punto exacto de Seúl a las 5:40 de la mañana y esperar a que alguien me recogiera. Todo parecía que se iba a llevar a cabo con normalidad hasta el asesinato de la turista en Kumgang justo una semana antes, que llevó a que se suspendieran los viajes a la zona sine die. Por suerte para mí los tours a Kaesong se mantuvieron, aunque era evidente que con una muy próxima fecha de caducidad. El último e-mail de la Agencia exponía de forma más concreta en qué iba a consistir la Excursión “al otro lado de la DMZ”. Se trataba de un planning muy conciso con el orden que se debía cumplir en la visita. Todo consistía en monumentos o parajes naturales del rico área histórico de Kaesong, tal y como se me había dicho en un principio. Yo era plenamente consciente de que los guías únicamente nos iban a llevar a lugares con Historia y que se iba a prescindir de toda visita a la realidad de Corea del Norte. Pero aún así estaba seguro de que no me iba a perder muchas de las cosas imposibles de tapar. Porque para ir a un Templo o a una catarata hay que pasar por la ciudad, por sus calles, por los campos de cultivo de una aldea… y allí la realidad es absolutamente tangible. En dicho correo electrónico se me alertaba de lo que podía y no podía hacer durante mi estancia en Corea del Norte, así como los requisitos imprescindibles para penetrar a la hermética Nación de Kim Jong-Il. He aquí algunas (que no todas) las instrucciones personales que se me dieron en la que fuera mi última comunicación con la agencia. Sin duda a más de uno se le quitarían las ganas de ir y no meterse en líos: - Los teléfonos móviles y otros aparatos de comunicación no están permitidos. Deberás depositar tu teléfono en la consigna de Hyundai Asan (en la frontera). Cuando la visita finalice podrás recuperarlos. - Las cámaras con lentes superiores a 160 mm. y con capacidad de zoom igual o superior a 10 están prohibidas. - Todo equipo eléctrico debe ser revisado antes de partir a Corea del Norte. Si no es lo suficientemente apropiado para traerlo al norte deberás dejarlo en la Consigna de Hyundai Asan donde se mantendrá seguro hasta tu vuelta de la visita. Esto incluye a todas las cámaras, cargadores de baterías, PDAs, ordenadores portátiles, grabadoras y reproductores de MP3 (aunque si no tienen un sistema de grabación podrás traerte tu MP3). - Los periódicos y revistas procedentes de Corea del Sur no están permitidas. Es posible traer material de lectura personal pero, por favor, ten consideración de la temática que trata. - Debes llevar SIEMPRE tu acreditación colgada al cuello (se entregará antes de la entrada a Corea del Norte). Serás multado con 100 dólares americanos si la pierdes o la dañas. - No está permitido lavarse las manos o los pies en ríos o manantiales (bajo multa de 15$). - No coger ningún objeto de la naturaleza (como rocas o conchas de mar). - Hay muchas rocas grandes con grabados realizados por el Gobierno. No las toques ni te apoyes sobre ellas. - Puedes hablar con la gente norcoreana que te encuentres, pero no tomes fotos de ellos de forma azarosa, ni realices fotos desde el interior del autobús. Además, ten cuidado con los temas de conversación que tratas con los norcoreanos. - No está permitido tomar fotografías ni cuando se cruza al norte ni en toda la Zona Desmilitarizada. - No se pueden realizar fotos panorámicas de la ciudad de Kaesong. - No se debe enfocar con la cámara de fotos bajo ningún concepto a los norcoreanos, a los militares ni a los guías. - NO HABLAR de política, relaciones diplomáticas, económicas y otros temas sensibles. Estas normas son tan inquietantes como esclarecedoras del aislamiento y el secretismo que rodea a este país. El mero hecho de entrar absolutamente incomunicado a un lugar como este me parecía algo arriesgado, pero aún así estaba determinado a hacerlo. Sobrepasar la DMZ se había convertido en una verdadera obsesión y no había consejos o recomendaciones que me hicieran cambiar de opinión. Más que lo del teléfono, me temía que lo que más me podía indignar era no tener libertad para sacar fotos a lo que yo quisiera. Ese aspecto iba a estar totalmente controlado y tan sólo se me iba a permitir enfocar mi cámara a objetivos muy diferentes de mis deseos reales. Las órdenes eran muy contundentes y no estaban las cosas como para quebrantar las Leyes norcoreanas. La última turista que se pasó de la raya volvió a su casa con los pies por delante. Mi cámara de fotos superaba los 10 aumentos y sabía que no me la iban a dejar pasar. Aún así la metí en mi mochila por si acaso. Tenía previsto que me denegaran introducirla al país y me harían guardarla en la consigna de la frontera, por lo que me llevé una segunda cámara de tan sólo 3 aumentos de Zoom y pocos megapixels para salir del paso. Era bastante mala pero no había podido conseguir nada mejor en los últimos días. Por supuesto no me llevé ni las guías ni los escritos de Corea que había traído en la maleta porque contenían “información sensible” desde el punto de vista norcoreano. Además de las cámaras, en mi mochila tan sólo había una bolsa de patatas fritas y la fotocopia del escueto programa de visitas. LO QUE MIS OJOS VIERON EN COREA DEL NORTE Nuestro autobús tardó algo menos de una hora en abandonar Seúl y en adentrarse dirección norte para aproximarse a los aledaños de la DMZ. A través de las ventanas pude ver cómo kilométricas alambradas con espinos y torretas de vigilancia se sucedían a lo largo de la orilla del Río Imjin. En la desierta Imjingang Station, que junto a Dorasan es la más próxima al lado norte, nos detuvimos durante 15 minutos para esperar a que nos autorizaran a continuar nuestro camino hasta el lado sur de la Zona Desmilitarizada, la controlada por soldados surcoreanos y norteamericanos desde aquel Alto el Fuego de 1953. Más allá de las vías eran perfectamente visibles las vallas y las torres de vigilancia. No obstante nos encontrábamos a las puertas de la Frontera más vigilada y más llena de militares del Planeta. Retornamos al autobús y seguimos avanzando hacia la zona fronteriza. En apenas dos minutos el conductor fue disminuyendo la velocidad hasta detener totalmente el vehículo y avisar por megafonía que a partir de ese momento no se podian tomar fotografías. Por el cristal delantero observé con detenimiento cómo en la autopista, que contaba con varios carriles, había desplegadas decenas de barreras metálicas de color amarillo y negro. Además las vallas laterales tenían doble refuerzo de espinos. Numerosos militares armados hasta los dientes pedían la documentación a coches y camiones, y nosotros no fuimos menos. Al autobús se subió un militar con cara de pocos amigos que entabló una breve conversación con el conductor. Era un soldado surcoreano aceptando nuestra entrada a la vertiente sur y militarizada de la frontera. Nuestro vehículo, por tanto, arrancó y prosiguió por la carretera haciendo varias “S” para sortear las barreras de seguridad. Disparé con mi cámara porque al fin y al cabo estábamos en el lado sur y tenía más confianza en vulnerar las normas sin que ocurriera nada. En el autobús el silencio era abrumador, todos sus ocupantes teníamos la sensación de estar yendo hacia la boca del lobo. Pero aún quedaba un trámite más y por eso nos detuvimos en Dorasan, donde se encontraba el Edificio donde debíamos recoger nuestras acreditaciones y dejar los objetos considerados hostiles por el Norte que ya mencione antes. Cuando descendimos del autobús, un grupo de fotógrafos, cámaras de televisión y periodistas nos grabaron, fotografiaron y a muchos de los ocupantes les entrevistaron. Conmigo no se atrevieron por el tema del idioma, pero por lo que pude hablar con alguno de ellos, esperaban una visita muy especial aquel día. Ese viaje al Norte, después de lo sucedido con la malograda turista surcoreana abatida a tiros justo una semana antes, tenía tintes políticos. Iba a ser noticia en prensa, radio y televisión de todo el mundo. “Pero, ¿quién va a venir?, ¿por qué tanta prensa?” pregunté. Con un inglés dubitativo uno de los periodistas me dijo que la Junta Directiva de Hyundai Asan, con su Presidente a la cabeza, acudiría a este breve viaje a Corea del Norte para aliviar las fuertes tensiones generadas durante la semana y tranquilizar a una población nerviosa que pedía finiquitar dichos tours hasta que se garantizara por completo la seguridad. Pero los intereses de Hyundai Asan iban más allá. Las exclusivas y poco económicas excursiones al Norte eran tan sólo una parte del gran negocio multimillonario que tenían con el país vecino. En ese momento se estaba construyendo un enorme Complejo Industrial en el área de Kaesong donde iban a trabajar miles de coreanos, del norte y del sur, mano a mano. Era una enorme inversión que no podía venirse al garete por un problema que había adquirido ya tintes políticos. El recién nombrado Presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, más beligerante que su predecesor en los asuntos del Norte, quería cortar de raíz toda relación con el país vecino hasta que Kim Jong-Il detuviera por completo su actividad nuclear, garantizara la seguridad de sus ciudadanos, y permitiera una investigación transparente del caso del asesinato en el Monte Kumgang. Mientras tanto, porque allí no aparecía nadie, subimos a la segunda planta de esta especie de Oficina de tránsito y papeleo para que nos entregaran nuestras esperadas acreditaciones. Las estaba repartiendo una simpática chica de veintipocos años que a su vez nos pidió que le mostrásemos todos los objetos electrónicos que portábamos. Los fue revisando uno a uno, echando atrás la mayoría de ellos. Durante mi turno me guardó en una bolsa de plástico transparente mi teléfono móvil y me hizo sacar mi cámara de fotos. En cuanto la vio no tuvo dudas y me pidió depositarla en la consigna hasta mi vuelta, ya que al tener tanto zoom no me iban a permitir pasarla al Norte. No tuve más remedio que acceder si no quería que se la quedaran los soldados norcoreanos. A partir de ese momento mi cámara pasaba a ser otra digital casi de juguete con la que saldría del paso pero de la que no podía esperar demasiada calidad de imagen Mi acreditación consistía en un cartón identificativo, un bolsillo para el pasaporte y una serie de documentos para entregar en la aduana tanto del norte como del sur. Con ella en el cuello, como si fuera un corresponsal o periodista en un evento importante, me bajé a la calle donde ahora sí parecía llegar el Presidente de Hyundai Asan, Yoon Man-Joon, en un lujoso coche de lunas tintadas. La prensa le rodeó para arrancarle sus primeras declaraciones y yo me metí dentro como si fuera uno más. De pronto nos reclamaron las personas que se serían nuestros guías surcoreanos porque teníamos que pasar un control de metales y de documentación bastante exhaustivo para poder retornar al bus y cruzar al norte de forma definitiva. A Karen, la norteamericana, le tiraron un mapa de Corea que guardaba entre el planning del viaje. Absolutamente nada que hiciera referencia al sur podía entrar a la oscura nación de Kim Jong-Il. Ese fue uno de los acuerdos a los que se llegó entre ambos países para que se pudieran desarrollar los tours a Kaesong y al Monte Kumgang. Después de unos minutos esperando subió a nuestro autobús el Presidente de Hyundai Asan y parte de su séquito para viajar con nosotros. El Presi nos dedicó unas palabras para inaugurar la marcha. Las cámaras de televisión inmortalizaron la escena con detalle y cuando terminó de hablar Yoon Man-Joon, se marcharon. A mi lado se sentó el Vicepresidente económico de Hyundai Asan, que se convirtió para los que éramos únicos occidentales en nuestro traductor y guía particular. Sin comerlo ni beberlo nos habíamos convertido en miembros de un viaje oficial. Surrealismo total. Iniciamos, por tanto, el ansiado camino al Norte. Los soldados surcoreanos nos abrieron las barreras para darnos paso y así hacer los cuatro kilómetros que mide el corazón de la Zona Desmilitarizada. En aquel lugar no habita un alma desde hace casi sesenta años lo que ha favorecido que sea un lugar de naturaleza frondosa, importunada por algún que otro cartel de peligro y las vallas electrificadas a uno y otro lado de la carretera, sin olvidarnos de las minas antipersonas, de las que dicen que hay millares entre los matojos. Fuimos sobrepasando el infranqueable muro de contención en absoluto silencio. De vez en cuando el vicepresidente económico de Hyundai me señalaba alguna lejana torreta de vigilancia y me advirtió del momento exacto en que pasábamos de estar en “tierra de nadie” a encontrarnos en la vertiente norcoreana de la DMZ. Se me pusieron los pelos de punta sólo de imaginar que acabábamos de penetrar una tierra cuya jurisdicción pertenecía a la República Democrática Popular de Corea. Los soldados norcoreanos, de uniformes de color verde aceituna, y de gorros bastante grandes con una estrella roja en el centro, similares a los de la antigua URSS, permanecían clavados en el suelo sin apenas pestañear ni regalar un gesto mínimamente humano. Firmes y pétreos como estatuas, de mirada dura e inquebrantable, flanqueaban nuestro paso. Nos detuvimos en un edificio gris donde por primera vez vimos la efigie fotografiada del Gran Líder, Kim Il-Sung, y de su hijo el Querido Líder, Kim Jong-Il, junto a la Bandera Azul y Roja de Corea del Norte. Nos pidieron que bajásemos para pasar el necesario control ante las autoridades norcoreanas. Abajo esperaban varios señores vestidos totalmente de negro, que habían venido a parlamentar con la gente de Hyundai. Además del negro riguroso estas personas se caracterizaban por llevar una insignia en su pecho de un sonriente Gran Líder sobre un fondo rojo. Los altavoces entonaron una canción coreana que, según los que allí estaban, mencionaba tanto a Kim Il-Sung como Kim Jong-Il, los amados padres de la Patria. Apenas llevábamos unos segundos y era imposible no percatarse de que los Dictadores Padre e Hijo eran omnipresentes. El control fue aún más exhaustivo que en el lado sur. Durante varios segundos un guardia con gesto agrio examinó mi cámara y mi mochila al detalle. Antes de subir nuevamente al autobús, Barry, Karen y yo comentamos en voz baja nuestras primeras impresiones, la firmeza de los soldados, sus uniformes y, por supuesto, los pins de Kim Il-Sung que todo norcoreano portaba en la camisa. Lamentábamos encarecidamente no poder inmortalizar aquellas imágenes con nuestras cámaras de fotos, pero esa era una batalla que teníamos perdida. En nuestro autobús, al que acababan de tapar su matrícula, se subieron varias personas que se presentaron como los guías norcoreanos del viaje. Unos vestían totalmente de negro y otros llevaban una especie de camisa blanca. Según el vicepresidente de Hyundai, mi traductor personal, comentaron en qué iba a consistir el tour y recalcaron en no pocas ocasiones que estaba terminantemente prohibido sacar fotografías desde el autobús y a todo aquello que no fuera lo que nos llevaran a ver, ya que de regreso los soldados iban a revisar una por una las cámaras digitales en busca de fotos no apropiadas. Fueron muy tajantes en ese tema. Al parecer ha habido ya muchos problemas al respecto que han terminado en reprimendas desagradables a los viajeros. Con absoluta sincronización y sin mover un ápice su rostro firme hacia el frente, los militares trasladaron las oscuras barreras de acero de la carretera para que pudiésemos proseguir con el viaje. Un terreno desarbolado distinto al de la DMZ que recién abandonábamos era el preludio de la ciudad de Kaesong, que en su día fuera capital del Reino Goryeo (también dicho Koryo) antes de que los Joseon llegaran para quedarse durante más de cinco siglos. Su importancia monumental lleva a compararla con Gyeongju, capital del Reino Silla que visité días atrás, pero había unas cuantas diferencias radicales respecto a ésta. Que era imposible verla por mi cuenta y que estaba obligado a soportar las restricciones de Agentes del Gobierno disfrazados de amables guías turísticos. Curiosamente uno de ellos adelantó su paso hacia el conductor y advirtió de que iba a cantar una canción dedicada a todos los asistentes, que boquiabiertos no tuvimos más remedio que escuchar, y algunos como yo, aguantar la risa. “A Capella” se arrancó con una canción tradicional, que al parecer también conocían los surcoreanos, los cuales aplaudieron muy alegremente. A nuestra derecha pudimos ver las obras del enorme complejo industrial, que ya parecían estar bastante avanzadas. La gente de Hyundai lo señalaba con orgullo por haber sido partícipes de un paso importantísimo para una mejora de las relaciones entre las dos Coreas, pero a su vez mostraban temor de que alguno de los muchos enemigos de este proyecto les echara al traste la multimillonaria inversión. Nuestro primer objetivo era ir a una cascada a las afueras, pero para llegar hasta ella debíamos atravesar totalmente la ciudad. Aquellos veinte o treinta minutos que duró el traslado fueron probablemente los más intensos de todo el viaje porque tuvimos ocasión de observar a través de la ventanilla cómo era Kaesong, cómo era una ciudad cualquiera en Corea del Norte. Y tengo que decir que acumulé un sinfín de imágenes fotográficas imposibles en mi mente que jamás olvidaría. Mis cinco sentidos estaban puestos en absorber escenas de aquel viernes en el Eje del Mal. Viejos y destartalados bloques de viviendas de color blanco gastado o gris hormigón emergen a lo largo y ancho de una carretera de varios carriles sin un solo automóvil circulando por ella. Muchas personas se preguntarán para qué demonios sirven las anchas autopistas en un país donde está prohibido tener vehículo propio. La respuesta es evidente ya que la oscura función de esa clase de carreteras tiene que ver con un uso eminentemente militar en caso de invasión. Las autopistas están preparadas para el perfecto despliegue de tanques y demás carros de combate, e incluso se dice que para el aterrizaje de aviones de guerra. Sólo así se explica su existencia en un lugar donde los únicos conductores son soldados del régimen y el pueblo se desplaza de un sitio a otro caminando, en anacrónicos carros tirados por bueyes o en oxidadas bicicletas. Muy poca gente ponía su mirada en nuestro autobús. Como si tuvieran miedo de hacerlo, agachaban su cabeza hacia el suelo, nos daban la espalda o simplemente se metían rápidamente en una callejuela cualquiera. Los únicos que nos observaban con curiosidad eran los niños, aunque también vimos a muchas personas resguardándose tras las cortinas de sus casas mirándonos con un cierto asombro y un cierto temor de ser sorprendidos por alguien. La gente de la calle iba casi en su totalidad de negro, pero con su pin de Kim Il-Sung presente sin excepción en sus solapas. Comparándolos con sus vecinos del sur, percibí que eran de menor estatura y sobre todo, mucho más delgados. Mezclados entre ellos había una gran cantidad de militares, dando muestra de por qué el norcoreano es el cuarto Ejército más numeroso del mundo en un país de 23 millones de habitantes. Me fijé que en cada camino o calle que diera hacia la carretera por donde pasábamos había dispuesto un soldado que se cuadraba ante el vehículo militar que nos guiaba y a su vez impedía que nadie cruzara la carretera en ese momento. Sin exagerar pude contar uno cada veinte metros. Tenían absolutamente controlados nuestros pasos y medido nuestro recorrido. Eso era más que evidente. La ridiculez llegaba hasta tal punto que en las rotondas había siempre un policía concentradísimo dirigiendo el tráfico. En un país sin coches no es una función demasiado normal, ¿no os parece?. Los bloques de paredes agrietadas no mostraban carteles con anuncios como es común en tantos países asiáticos. La única cartelería presente hasta la saciedad tenía que ver con la iconografía clásica de los totalitarismos comunistas. Dibujos de militares empuñando sus armas, misiles nucleares apuntando a una edificio inequívocamente norteamericano, trabajadores alzando sus puños al cielo o, por supuesto, exageradas pinturas del Gran Líder mirando con una sonrisa a los ciudadanos. Ese es el único color de una ciudad gris y oscura que se ha quedado en la mitad del siglo XX y no ha avanzado un solo paso. Parece mentira que sólo esté a sesenta kilómetros de una ciudad con tanta vida como Seúl. Jamás en mi vida he presenciado un contraste tan grande en tan poco tiempo. Cuesta creer que una distancia tan pequeña separe dos mundos completamente distintos. Pronto cruzamos la principal Avenida de Kaesong, de una anchura bastante notable, sin más vehículos que dos o tres coches militares apostados en los arcenes, y que asciende en cuesta hasta una gigantesca estatua de Kim Il-Sung, visible desde cualquier parte. Mientras tanto los edificios en estado de ruina y las callejuelas sin asfaltar seguían sucediéndose. Pero pronto la ciudad se terminó y dio paso a panorámicas del campo, de aldeas blancas de antiquísimos y ovalados tejados orientales, que nos transportaban a una época medieval. Espléndidas fotografías hubiera tomado de aquellos lugares, que se conservan de forma sorprendente, pero la inquebrantable norma de no enfocar desde el autobús, me hacía sumirme en un estado de frustración cada vez más fuerte. Los campesinos trabajaban los cultivos dándonos la espalda, sin levantar la cara del suelo y de sus azadones. Otros, en cambio, caminaban tranquilamente sobre las vías de un tren que nunca pasa por allí. Encorvados, con gestos de seriedad e incluso de tristeza, ponían el rabillo del ojo sobre las ventanillas de un autobús compuesto casi en su totalidad por hermanos de sangre que les observaban con pena. Estando casi asomados a la caída del agua me presentaron con todos los honores al Presidente de Hyundai Asan, Yoon Man-Joon, quien me preguntó de dónde era, muy extrañado de ver un extranjero en un tour copado en su mayor parte por compatriotas surcoreanos. A pesar de sudar como un pollo por el calor húmedo que estaba haciendo, no se quitó la chaqueta del traje en ningún momento. Todo el mundo se quería fotografiar con él y es que éste en ese momento era un tipo muy popular en Corea del Sur, y sobre todo, muy poderoso. El sitio era bastante bonito, Naturaleza pura, muy frondoso. Y la visita no se cerraba en la cascada sino que había que subir un camino de tierra bastante empinado a través de la montaña donde las vistas se volvían espectaculares. En el ascenso Karen, Barry y yo no parábamos de comentar lo que habíamos podido ver a través de los cristales, y sobre todo la rabia que nos daba no poder tomar fotografías. El Querido Vicepresidente, que no se despegó de nosotros un momento, se excusaba diciendo que eran las normas y que había que cumplirlas. Decía que ese viaje no se llevaba a cabo desde hacía más de cincuenta años y que poco a poco estaban avanzando para que más gente pudiera ir hasta allí. Lástima que no supiera ya en ese momento que el 1 de diciembre de ese mismo año se suspenderían los tours a Kaesong definitivamente por una nueva crisis entre ambos países. A lo largo del cansado y sinuoso camino había multitud de rocas antiguas grabadas con letras chinas (que antecedieron al alfabeto coreano) y tortugas de piedra de más de quinientos años. Las vistas, realmente sensacionales, daban buena cuenta del gran Patrimonio Natural que se conserva en Corea del Norte. Al final del recorrido llegamos a un pequeño pero hermoso Templo budista llamado Gwaneumsa dedicado al Bodhisattva de la Compasión, Avalokiteshvara, donde nos recibió un anciano monje de hábito gris. En Corea del Norte sí que hay algo que se respeta, la libertad religiosa, aunque por supuesto que no hay Dios que pueda suplantar al Líder en los hambrientos corazones de este extraño país. Tras estar unos minutos en el templo, descendimos nuevamente el sendero por el que habíamos venido. En esta ocasión mi compañero de caminata no fue otro que Yoon Man-Joon, el Querido Presi de Hyundai Asan, con el que tuve una agradable conversación a solas sobre Corea del Norte e incluso sobre España, a la que deseaba viajar lo más pronto posible. Estaba interesado en conocer cómo había hecho para saber de estos tours así como mi opinión de los mismos. Yo le dije que la falta de libertad me parecía algo horrible pero que si era la única forma de viajar a este país tenía que aceptarlo. Cuando me quise dar cuenta ya habíamos llegado al aparcamiento, donde unas señoritas vendían agua, almendras y algún que otro tentempié. El precio del agua era de dos dólares, es decir, aproximadamente el sueldo mensual medio de un norcoreano. Y es que inapelablemente es un disparate detrás de otro. Tras la visita de Barkyeon, nos llevaron a comer a la ciudad donde seguía pendiente de nosotros todo un séquito de militares que dirigía nuestro paso. En el camino nuevamente me ensimismé ante el fabuloso paisaje de montañas verdes con minúsculos pueblos de casas blancas y caminos embarrados. Incluso en estos lugares campestres se cuadraban los soldados mirando al vacío e impidiendo que se acercara nadie lo suficiente. Recuerdo perfectamente una escena de varias personas corriendo hacia sus casas mientras uno de estos militares, que no debían tener ni 18 años, les recriminaba haciendo aspavientos para que se alejaran de allí. En la ciudad de Kaesong, muy próximos a la ya mencionada estatua de Kim Il-Sung, nos llevaron a comer a uno de los dos hoteles restaurante con que cuenta la ciudad (para tener más de 300.000 habitantes no son demasiados), el Kaesong Folk Hotel. Esa zona estaba compuesta casi en su totalidad por casitas bajas muy antiguas, y el hotel era más bien un recinto lleno de construcciones de ese tipo, paredes blancas y tejados grises, y en cuyo centro pasaba un arroyuelo. Entramos al hotel por un gigantesco portón de madera que se apresuraron a cerrar a cal y canto y a poner vigilancia para lograr una vez más impermeabilizar a la población de nuestra presencia. Justo al otro lado de la puerta, un cartel propagandístico comunista, separaba ese mundo del nuestro. La calle estaba llena de gente montando en bicicleta y de niños viniendo de la escuela. Pero a nosotros no nos dieron demasiado tiempo para ver más allá y nos sentaron rápidamente a la mesa del comedor para que unas señoritas con trajes típicos norcoreanos, nos sirvieran la comida del día. A cada uno nos correspondía nada menos que 15 platitos pequeños con sopas, arroz, toda clase de verduras, el clásico y picante kimchi, carne, algas secas, etc… De beber agua o té. Barry, el americano, que era un tipo muy bromista y charlatán, les estuvo pidiendo insistentemente a las camareras que nos trajeran Coca-cola y unas hamburguesas del McDonalds. Lo mejor de todo es que desconocían por completo qué era todo aquello. Después de comer pude pasear unos minutos por el arroyo y tomar fotografías de los preciosos tejados grises donde al fondo se distinguía perfectamente la enorme estatua de Kim Il-Sung, siempre presente. En el Kaesong Folk Hotel había una tienda de productos típicos de Corea del Norte donde venían, por ejemplo, su célebre té de Ginseng, con la inequívoca denominación de origen DPKR. Yo me llevé uno a mi casa como recuerdo, no sin antes sacar una foto a la sonriente vendedora con el pin del Gran Líder en su kimono rosa. La próxima parada consistía en una antiquísima Escuela Confucionista (Sungyang Seowon), por lo que de nuevo utilizamos el autobús para apenas movernos 200 ó 300 metros. Estacionamos en una anchísima avenida vacía de coches y con algún peatón rezagado que no había calculado nuestra hora de llegada. Mi frustración por no sacar fotos ni siquiera de una calle sin gente para mostrar el reflejo de los desvencijados edificios y de ese vacío tan impactante, me llevó a un hacer una intentona. Pero cuando estaba en ello, con el mayor disimulo posible, un agente de negro se puso frente a mí diciendo con voz elevada NO PHOTOS. Estaban en todas partes y era imposible deshacerse de ellos. Su función no era en absoluto la de simples guías turísticos sino la de vigilantes que impidieran que no nos separásemos un centímetro del grupo, que fotografiásemos cualquier cosa que no fuera un monumento y que nos acercásemos a los norcoreanos. Era indignante y así se lo hice percibir, pero estaba en su casa y tenía que seguir sus reglas si no quería problemas. Ascendimos una cuesta hasta la entrada de la Escuela confucionista. Mientras una señorita ataviada con kimono típico coreano explicaba con un altavoz a los asistentes algunos datos del lugar se escuchaba perfectamente una clase de canto que se estaba impartiendo en un muy cercano edificio gris sin ventanas, que parecía estar casi abandonado. Esta clase de disciplinas como el canto o la música, junto a la gimnasia sincronizada, son los pasatiempos favoritos del régimen hacia sus conciudadanos. Y si no cómo se pueden realizar durante dos meses al año los Arirang, Juegos de Gimnasia Masiva en Pyongyang donde más de cien mil personas al mismo tiempo siguen una estudiadísima coreografía. La Escuela que visitamos era conocida por haber servido de residencia a Jeong Mong-ju, (1337-1392) quien impartió enseñanzas neoconfucionistas y se destacó por ser una de las personas más leales al último Rey de la Dinastía Goryeo, al que apoyaba “más allá de su muerte”. Realizó una compilación de Poemas llamada Sijo, que se estudia con detenimiento tanto en Corea del Norte como en Corea del Sur. Y es que este erudito, que sirvió entre otras cosas como Consejero y Embajador del último Goryeo, realizó unos escritos que en ambas Coreas son muy conocidos, un nexo de unión histórico-literario más allá de las diferencias irreconciliables de hoy en día. Si la visita a la Escuela de Sungyang suponía viajar a la vida de Jeong Mong-ju, la siguiente excursión consistiría en todo lo contrario, en acudir al lugar donde fue asesinado por cinco mercenarios del Rey Taejo, el que fuera primer monarca de la Dinastía Joseon. Me estoy refiriendo al Puente Seonjukgyo. Dicho puente de piedra está considerado como uno de los lugares más sagrados de la Historia de Corea, ya que supuso el fin a una Era, la de los Goryeo, y el comienzo de los Joseon, que al fin y al cabo gobernaron la Península hasta el primer tercio del Siglo XX. El último Consejero fiel al Rey U perdió la vida en este lugar y según los guías eran aún apreciables los restos de su sangre en la piedra Todos miramos detenidamente al suelo del puente pero personalmente no vi nada de nada. Un poco de superchería popular no le falta a esta historia porque creo que es del todo improbable que se conserve intacta la sangre después de más de seiscientos años. Prácticamente en frente del monumento me llamaron la atención dos grandes estatuas de tortugas con cabeza de dragón resguardadas en un bonito pabellón de madera. Desconozco el simbolismo mitológico-religioso que esconden estos animales pero no fueron las únicas que tuve ocasión de ver tanto en Japón como en ambas Coreas. Al otro lado del puente había una calle bastante concurrida. Me pude acercar y observar la escena de numerosas personas caminando por la carretera, las cuales probablemente estaban volviendo de sus quehaceres diarios. Entre ellos muchos sombreros militares daban color verde a la fila de idas y venidas en riguroso silencio. Parecía una tropa adormecida, alienada, que languidecía a cada paso. Son meras víctimas desconocedoras de lo que sucede a apenas veinte kilómetros de sus casas, que viven con las anquilosadas cartillas de racionamiento, que según las ONGs se encuentran en una situación de precariedad alarmante y que sólo tienen fuerzas para sobrevivir con lo justo y adorar a viejas momias del comunismo que les han arrebatado lo más preciado del ser humano, la Libertad. Tuve la ocasión de charlar un par de minutos con algunos de los guías/agentes norcoreanos, gracias a la ayuda de una chica de Seúl que se manejaba bien en inglés y podía hacer de interlocutora entre ellos y yo. Tenía curiosidad en saber si era posible conseguir las insignias del Gran Líder que llevaban en su pecho. Me dijeron que bajo ningún concepto porque eran obsequios del Gobierno de Corea del Norte a todo el Pueblo y que estaba prohibida su venta. Es más, razonaron que para ellos era un orgullo portar esos pines de Kim Il-Sung y que eran felices de llevarle siempre en el corazón. Saliendo de Seonjukgyo dejamos de lado una pequeña piscina llena de niños dándose un baño. Su extrema delgadez era palpable en esos cuerpecillos huesudos de todos y cada uno de ellos. También pasamos por las puertas de un colegio en cuya fachada permanecía impoluta la figura del Gran Líder. Su hijo, Kim Jong-Il, se encontraba en cambio dibujado en lo menos tres o cuatro carteles en la misma calle. Es imposible no observar que se encuentran en todas partes. El mismísimo Goebbels parecería un mero aficionado al lado del aparato propagandístico norcoeano. La última excursión prevista en los planes era el Museo Goryeo o Koryo, ubicado a un par de kilómetros al nordeste de Kaesong. En una loma repleta de altísimas grúas oxidadas, reflejo de una obra que jamás se terminó, hay un complejo de lo menos veinte pabellones que corresponden a la más importante Institución de enseñanza de la Dinastía Goryeo en el momento en que Kaesong era su capital. Era el lugar donde se impartía la doctrina confucionista a los hijos de altos cargos del Gobierno para que en un futuro pudieran suceder a sus padres. Este lugar construido en el año 992 después de Cristo ha pasado de tener profesores y alumnos, a ser un Museo que expone centenares de objetos de la época, entre los que destaca una excelente colección de cerámica. En cada uno de los edificios del museo, además de las consiguientes reliquias Goryeo, hay inmensas fotografías y recuerdos de la visita que realizó Kim Il-Sung al complejo, en el momento en que se restauró y acondicionó perfectamente para el ¿turismo? No estoy del todo seguro porque cuando fuimos nosotros allí no había ni un solo norcoreano, exceptuando a los guías. Aún así es un lugar muy agradable en el que es posible pasear más libremente (siempre dentro de las murallas) por los jardines y ver, por ejemplo, pagodas de piedra del Siglo XI. Es un recinto muy hermoso en el que contrastan las oxidadas grúas del exterior, que parecía que iban a caerse de un momento a otro. El Museo disponía de dos o tres tiendas donde poder adquirir los tan buscados recuerdos de una estancia breve pero intensa en la DPKR.. Vendían todo tipo de souvenirs del Régimen, desde libros antiamericanos hasta sellos, postales y posters. Yo compré varios de libretos de sellos, uno de ellos dedicado en exclusiva a Kim Il-Sung, además de varios carteles propagandísticos. Lo que sí se convirtió en imposible fue cosenseguir moneda norcoreana. No hubo manera de convencer ni a quienes atendían las tiendas ni a nuestros guías. Alegaban que estaba absolutamente prohibido y que no había dólares para convencerles. Y doy fe de que no fui el único en fracasar en el intento. El Museo Goryeo puso fin a nuestra hoja de ruta antes de regresar a la DMZ dando un rodeo por el aún en obras Complejo Industrial de Kaesong donde los directivos de Hyundai nos comentaron en vivo y en directo las excelencias de un proyecto, que no nos engañemos, servía para contratar mano de obra barata. Fue en el control fronterizo del norte cuando fuimos objeto de la más rancia de las censuras. Tras pasar el detector de metales y ver qué llevábamos en la mochila, los soldados norcoreanos nos pidieron que les entregáramos nuestras cámaras digitales con el visor encendido. Y así uno por uno fueron revisando todas y cada una de las fotografías que habíamos tomado. A mí personalmente me miraron las mismas fotos dos veces, deteniéndose en las que les parecían más “sensibles”, y utilizando el zoom cuando era necesario. No me borraron ninguna imagen, pero es que no podían sacar nada hostil de unos tejadillos grises, una catarata o una tortuga de piedra. Habían conseguido su propósito, que no era otro que coartar nuestra libertad y no hacer llegar al exterior su miseria y deshumanización Y así fue, con censura, como dejamos atrás la República Democrática Popular de Corea. Había vivido una experiencia única en la que pude presenciar por unas horas cómo es un lugar cualquiera en una Nación invadida por un régimen destructivo e infame capaz de anular conciencias. Fue un viaje a otro mundo mucho más oscuro y tenebroso, que contrastaba radicalmente con las luces de neón de Seúl, que a mi llegada ya iluminaban de color unas calles abarrotadas. Se ruega leer el post completo, antes de comentar alguna idiotez

¿Es solamente una personalidad algo tímida o tiene un problema? Por Luciano Montero, psicólogo Andrés no tiene amigos. Se pasa el tiempo solo. Y no puede decirse que se aburra, porque él mismo pone voz a sus muñecos, dibuja, repasa su colección de cuentos infantiles… Pero en otros momentos se nota que le falta algo. Es bueno que un niño sepa jugar y entretenerse solo, pero no lo es tanto que esa sea la única manera de divertirse. En sus primeros años, los pequeños juegan sobre todo con sus padres y en solitario, pero entre los tres y los seis años, cuando ya todos acuden a algún centro escolar, su vida social da un paso decisivo, ya que los compañeros empiezan a ocupar un lugar importante. Las amistades todavía son efímeras Es cierto que a esta edad las amistades todavía son muy poco estables (pueden cambiar cada dos días de amigos) y que los padres siguen siendo su fuente principal de relación y afecto… pero no es menos cierto que los compañeros comienzan ya a ocupar un lugar importante y definido. La socialización temprana con los primeros amiguitos es fundamental e insustituible para un buen desarrollo posterior, que requiere que los niños se relacionen con otros peques. Cuando no lo hacen, existe la posibilidad de que aparezcan más tarde problemas de adaptación. Esto no significa que tengan que estar continuamente rodeados de otros niños, incluso deben ser capaces de jugar solos y estar a gusto consigo mismos. Pero un niño que está solo porque tiene dificultades para relacionarse merece que se le preste mayor atención, ya que ustedes como padres pueden proporcionarle su ayuda y estímulo para que aprenda a socializar poco a poco. Porque aunque parezca que hacer amigos es algo sencillo y natural, implica sin embargo un aprendizaje, un camino sembrado de ensayos y errores que tu hijo tendrá que recorrer. Una buena autoestima Cuando un niño cuenta con unos padres afectuosos y capaces de darle confianza y seguridad, tiene una buena base para establecer sus primeros contactos sociales. Se ha investigado el retrato robot de los padres cuyos hijos encuentran dificultad para relacionarse con otros niños. Las madres los elogian poco y no fomentan su independencia. El padre les presta poca atención, no le gusta que lo molesten y piensa que educar niños es cosa de mujeres. Los niños sociables tienen en cambio unos padres que se relacionan con ellos de un modo cariñoso y positivo. Asimismo, se ha encontrado que los pequeños que antes de entrar a la educación preescolar han estado bastante apegados a sus padres tienen luego más amigos y son más sociables. Esto indica que fomentar la independencia de un niño no quiere decir quitárselo de encima. Es cierto que la protección excesiva también produce niños retraídos, pero el forzar una autonomía prematura crea igualmente inseguridad y retraimiento. En niños muy pequeños se ha observado que la presencia de la madre (u otra figura de apego) les tranquiliza y les permite explorar confiadamente lo que les rodea, mientras que al dejarlos solos se angustian, se retraen y deciden suspender la exploración. ¿De tal palo, tal astilla? Se ha descubierto que los padres de niños tímidos tienden a llevar una vida social poco activa y no se exponen a sí mismos ni a sus hijos a nuevas situaciones sociales. Los pequeños parecen imitar los comportamientos sociales de sus padres, y hay estudios que demuestran que las madres comunicativas suelen tener hijos comunicativos, mientras que las hurañas es más fácil que los tengan huraños. Por otro lado, hay madres muy posesivas que quieren mantener a su hijo pegado a ellas. Una madre sobreprotectora, que tenga miedo de todo, hará difícil que su hijo se adapte a la escuela porque le transmitirá sus propios miedos. Un exceso de protección por parte de los padres desemboca a menudo en la soledad. Los niños sobreprotegidos reaccionan o bien queriendo llevar siempre la voz cantante, lo que causa el rechazo del resto de los niños, o bien permaneciendo en una actitud pasiva. Es importante ofrecerles oportunidades para hacer amigos. El parque y la escuela propician estos encuentros. Hacer y aceptar invitaciones a cumpleaños o a jugar en la casa de los amiguitos y en la propia, le ofrece a los niños una pequeña vida social y les permite ejercitar sus habilidades sociales. Tampoco es cuestión de forzar estos procesos, ya que hay que respetar el ritmo y el protagonismo del niño. No obstante, cuando observes en el niño un problema real, hay algunas estrategias para ayudarle. ¿Cómo ayudarlo? Para su cumpleaños puedes organizar una fiesta e invitar a vecinos y compañeros de la escuela. Tenerlos como invitados en su territorio quizá aumente su confianza, favorezca su espontaneidad y repercuta favorablemente en el vecindario o en el colegio. Convoca a tu casa a sus amiguitos con los que congenie mejor y permite que jueguen a sus anchas. Es mejor no reunir a muchos niños, de modo que tu hijo no se intimide y gane confianza poco a poco. Y por úlltimo, elógialo cuando tenga actitudes amistosas adecuadas y apláudele sus pequeños avances, mostrándole las ventajas de esas acciones.
Esta lista de los países más limpios del planeta fue elaborada por investigadores de las universidades de Yale y Columbia hace dos años. Para poder elaborar la lista de los países más limpios del planeta se basaron en diversos indicadores como: la utilización de energías renovables, el respeto por el medio ambiente, la protección del hábitat, la calidad del aire, del agua o la emisión de gases contaminantes. Los 10 países más limpios del mundo 1. Islandia: Es el país más limpio del planeta. Sus puntos fuertes fueron su gran reserva de agua limpia, el número de zonas naturales protegidas, un buen sistema de salud y la óptima utilización de la energía geotérmica. 2. Suiza: El país centroeuropeo obtuvo una puntuación máxima en aspectos como el cuidado de los bosques, la calidad del agua el cuidado de la biodiversidad, pero su punto más débil, como país industrializado que es, fue la contaminación atmosférica. 3. Costa Rica: Su respeto y cuidado de la biodiversidad, de la que se ha preocupado el gobierno, y el establecimiento de un turismo ecológico son los puntos más fuertes del país centroamericano. Además de su extensa superficie natural y selvática que cuenta con fauna y flora propia. 4. Suecia: País ejemplo en el uso de energías renovables cuenta con grandes bosques, vegetación exuberante y lagos de agua cristalina. 5. Noruega: La tercera parte de su territorio está situado en zonas glaciales, a pesar de ello, tiene un paisaje natural espectacular y su respeto por el medio ambiente y su reserva natural la hacen estar en este quinto puesto. 6. Mauricio: Quizá es el país menos conocido de todos los que forman esta lista. La República de Mauricio son un conjunto de pequeñas islas situadas en el suroeste del océano índico, frente a las costas de Madagascar. Tiene una escasa contaminación y sus playas, su principal atractivo, están limpias y cuidadas. 7. Francia: Podría sorprender a más de uno su presencia en esta lista, siendo uno de los países más industrializados del mundo, pero afortunadamente para Francia, su extenso territorio abarca más allá de la ciudad de la luz (y la contaminación). Su posición es debida a la calidad de su agua y del aire. 8. Austria: El país centroeuropeo obtuvo la máxima puntuación en el cuidado del paisaje bioclimático (esto incluye clima, fauna y flora). 9. Cuba: El "paraiso" de Fidel tiene muchas carencias, pero es de los países del mundo con un mejor acceso a la sanidad pública, lo que conlleva aspectos como servicios de saneamiento y agua potable. Además de contar con un hermoso paisaje natural tanto terrestre como marino. 10. Colombia: Su principal cualidad reside en el cultivo de tierras, ya que la economía del país depende, en gran medida, a la producción de merca, café, las flores y la fruta. Su paisaje selvático y marino está muy cuidado y es uno de los atractivos del país
La primera relación sexual de los adolescentes La inmensa mayoría de las personas tienen su primera relación sexual durante la adolescencia. Y esa primera relación sexual puede ser una experiencia maravillosa o un auténtico desastre. La diferencia para que sea de una forma u otra, además de por supuesto que sea consentida por los dos miembros de la pareja, suele ser la cantidad de información de la que disponen los jóvenes. Ahí es donde deben intervenir sus padres. Muchos padres tienen vergüenza, miedo o ambas cosas a la hora de hablar de sexualidad con sus hijos. Otra cosa que les ocurre a muchos padres es que no saben qué explicarles a sus hijos sobre sexualidad. Para solucionar ese problema, lo mejor es que se informen bien. Por lo que se refiere a la primera experiencia sexual, muchos adolescentes creen que saben muchas cosas o que están bien informados pero la realidad es que tienen un montón de ideas falsas: Hay una edad para dejar de ser virgen. Muchos jóvenes se dejan llevar por los comentarios de sus amigos y compañeros y se sienten empujados a tener relaciones sexuales “porque todos los demás las tienen”. Es importante hacer que entiendan que la decisión de cuándo se tiene la primera relación sexual pertenece a cada persona. Debe ser uno mismo el que decida cuándo y con quién va a tener esa primera relación sexual sin importarle lo que hagan los demás. No sé si estoy preparado. La decisión de empezar a tener sexo deben tomarlo los jóvenes cuando estén preparados pero muchos de ellos no saben si lo están o no. Sus padres pueden ayudarles mucho a entenderse a sí mismos, a indagar en si realmente quieren dar comienzo a su vida sexual o sólo se sienten presionados. Una vez que diga que sí no podré volverme atrás. Muchos adolescentes, sobre todo las chicas, creen que una vez que han aceptado tener una relación sexual ya no podrán arrepentirse. Es muy importante que entiendan, tanto las chicas como los chicos, que pueden decir “no” en cualquier momento. Es su derecho cambiar de opinión y su pareja deberá respetarlo o estará cometiendo un delito. Me dolerá. Muchas chicas se acercan a su primera relación sexual con miedo al dolor que van a sentir. Es importante que sepan que no todas las mujeres sufren dolor en sus primeras relaciones sexuales, algunas solo sienten algunas molestias y otras ni siquiera eso. Pero es bueno que sepan que cuanto más relajadas estén y más confiadas se sientan, menor es la posibilidad de sentir dolor. También que para evitarlo son muy importantes las caricias previas al coito. E igualmente que la penetración sea en el momento en que su vagina esté suficientemente lubricada. Además, incluso en el caso de aquellas mujeres que sienten algo de dolor en los primeros encuentros sexuales, este va desapareciendo con los sucesivos actos íntimos. Sangraré mucho. Otra cosa que preocupa a muchas chicas es el sangrado en la primera cita sexual. Sobre esto deben saber que el sangrado se produce por la rotura del himen que una membrana que separa el útero de la vagina. La rotura del himen no supone ningún problema biológico y además hay muchas mujeres que no sangran nada en la primera relación sexual porque su himen se ha roto con anterioridad sin que ellas lo advirtieran. Con la primera relación sexual no puede haber embarazo. Ese es otro error frecuente entre los adolescentes. Y es muy importante que sepan que desde la primera relación sexual completa la adolescente puede quedar embarazada. Es muy importante que tanto los chicos como las chicas entiendan esto. También es función de los padres que los chicos y chicas entiendan que el embarazo es cosa de dos y que deben ser los dos los que se ocupen de que no ocurra. Un consejo es que además de hablarlo con ellos, las chicas hagan su primera visita al ginecólogo antes de comenzar a tener relaciones sexuales. De esa manera podrán elegir el método anticonceptivo más adecuado. Con la primera relación sexual no puedo contagiarme de ninguna enfermedad. Ese es otro gran error. Como en el caso de los embarazos es muy importante que los adolescentes entiendan que deben ocuparse de evitar los riesgos en sus contactos sexuales. Aprender a vivir su sexualidad con responsabilidad les ayudará durante toda su vida adulta. El sexo es solo la penetración. También es muy importante que entiendan la importancia de la sexualidad para su vida. El sexo no es sólo un contacto físico, es una relación íntima con otra persona a la que debe respetarse.
¡UN FARSANTE DICTADOR! Las 20 mentiras más polémicas de Fidel Castro al pueblo cubano Las 20 mentiras más polémicas de Fidel Castro al pueblo cubano Hemos recopilado una serie de frases emitidas por el dictador cubano Fidel Castro desde que estaba en la Sierra Maestra, frases que hoy podemos considerar como las grandes mentiras con las que este dictador convenció a un pueblo para que le apoyaran en su proyecto en la toma de poder en Cuba. El 26 de julio de 1957 la Revista Bohemia publicó lo que se conoce como el Manifiesto de La Sierra dirigido al pueblo cubano, en el mismo manifiesto Castro prometió entre otras cosas restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidistas al año de derrocado el gobierno y de acuerdo al Código Electoral de 1943, además prometió celebrar las elecciones a los seis meses de convocadas, por lo que prometió gobernar provisionalmente solo año y medio, prometió también en este manifiesto total libertad de prensa así como la excarcelación de todos los presos políticos. Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por este dictador para engañar al pueblo cubano y mantenerse en el poder. Las mentiras más polémicas de Fidel Castro: 1. “Tengo la seguridad de que en el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano superior al de Estados Unidos y del de Rusia”. Fidel Castro 16 de febrero de 1959. ,1962. No me hagas reír. 2. “Yo no estoy interesado en el poder, no lo ambiciono… Restableceremos todos los derechos y libertades, incluyendo la absoluta libertad de prensa”. Santiago de Cuba, 3 de Enero de 1959. Estamos en el 2014, y aún continúa en el poder de la mano de su hermano Raúl. 3. “Habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestro y nos critican”. 1ero. de enero de 1959 en Santiago de Cuba. La más grande mentira, Cuba carece de todo, pero en mayor grado carece de libertad. 4. “Nosotros tenemos un país libre. No tenemos censura y el pueblo puede reunirse libremente. Nunca vamos a usar la fuerza y el día que el pueblo no me quiera, me iré.” La Habana, 9 de Enero de 1959. Impidió toda expresión del pensamiento que no estuviera conforme con la línea fijada por el castrismo. Eliminó a cuantos osaron criticar el proceso revolucionario, enviándolos a prisión o fusilándolos. 5. “Cuando se suprime un derecho se termina por suprimir todos los demás derechos, desoyendo la democracia. Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia”. claraciones a la prensa, La Habana, Enero 7, 1959. Precisamente ese ha sido su meta real, empezó por suprimir un derecho y terminó por suprimirlos todos, con objeto de satisfacer sus deseos de poder absoluto. Para llevarlo a cabo inicialmente enarboló la bandera democrática. link: https://www.youtube.com/watch?v=lDvgSPrmwkA 6. “Sé que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas. Yo no soy Comunista ni tampoco el movimiento, pero no tenemos que decir que somos anti-comunistas por agradar al extranjero”. Declaraciones de Prensa, La Habana, Enero 13, 1959. 7. “Los que hablan de democracia deben empezar por saber en que consiste el respeto a todas las ideas, a todas las creencias, en que consiste la libertad y el derecho de los demás… no perseguimos a nadie… Si perseguimos a un periódico y lo clausuramos, Ah!, cuando se empiece a clausurar un periódico, no se podrá sentir seguro ningún diario, cuando se empiece a perseguir a un hombre por sus ideas políticas, no se podrá sentir seguro nadie, cuando se empiece a hacer restricciones, no se podrá sentir seguro ningún derecho”. Suprimió todas las ideas que criticaron su manera de gobernar, persiguió todas las creencias religiosas, clausuro todos los periódicos, las estaciones de radio y de televisión. Persiguió y mando al paredón, la cárcel o al exilio a todos aquellos que se opusieron o discreparon de sus ideas, aboliendo los derechos políticos, sociales, laborales y todos los derechos humanos. 8. “Armas para que”. Discurso, La Habana, Enero 15, 1959. Convirtió a la Isla en un gigantesco cuartel, llegando a tener mas de 500,000 hombres sobre las armas durante las décadas del 70 y el 80. Un libro publicado por la tiranía castrista en Abril de 1997 hace alarde de su participación militar con tropas, armamento y dinero en mas de una docena de países. 9. “Respecto al Comunismo, solo puedo decirles una cosa, NO SOY COMUNISTA, ni los comunistas tienen fuerza para ser factor determinante en mi país”. Discurso en la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos de Washington, abril 17, 1959. 10. “Esta revolución no es comunista sino humanista”. Discurso ante la prensa, Washington, abril 17, 1959. Negó enfáticamente que el comunismo tuviera algo que ver con él, para proclamar tiempo después que había sido marxista leninista toda la vida. 11. “Jamás se ha torturado a nadie en una cárcel revolucionaria”. Uno de los lugares preferidos de los carceleros para sancionar a los presos lo son las llamadas “gavetas” de cuatro pies de ancho por seis de largo. Otro tipo de celda de castigo lo es la llamada “La Ratonera”, en la prisión de La Cabaña, de unos 7 por 4 pies. En los últimos años las más utilizadas han sido las “tapiadas”, de la cárcel de Boniato en Oriente, así como “los candados” y “el rectángulo de la muerte” en el Combinado del Este en La Habana. Ciento de miles de prisioneros políticos cubanos han sido torturados en dichas celdas. 12. “En Cuba no hay opositores, solo contrarrevolucionarios pagados por los EE UU”. En Cuba en los últimos 42 años no ha existido un estado de derecho, solo una sanguinaria tiranía. Este es el pensamiento de Martí con respecto a la patria: “Todo lo de la patria es de propiedad común de todo el que haya nacido en Cuba. La patria es dicha de todos y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie”. 13. “Cuba producirá mas naranja que la Florida”. Y si ellos en la Florida han podido desarrollar una gran industria de cítricos en una tierra peor que la nuestra, no hay la menor duda de que nosotros vamos a tener una industria de cítricos superior a la industria de cítricos de la Florida. De eso no hay duda” -Fidel Castro 6 de agosto de 1968. Desde el principio de los años sesenta se necesita una receta médica para comprar naranjas. 14. “La vaca revolucionaria Ubre Blanca la mayor productora de leche en el mundo”. 15. “No se concibe un país libre cuya economía es de extranjeros”. Febrero 24 de 1960. La Habana. Hoy mas que nunca la economía de la tiranía castrista depende en alto grado de factores externos, pues se suple con el influjo de dólares producto de las remesas, turismo e inversiones extranjeras. El índice de dolarización ya sobrepasa el 60 por ciento, lo que hace al país dependiente de la economía extranjera. 16.“En 1970 la Isla habrá de tener 5 mil expertos en la industria ganadera y alrededor de 8 millones de vacas y terneras…productoras de leche… Habrá tanta leche que se podrá llenar la bahía de La Habana con leche”. Fidel Castro 23 de agosto de 1966. 17. “Cuba, en un breve tiempo se convertirá en un país exportador de petróleo”, Fidel Castro 18 de junio de 2008. 18. No serán los 10 millones de toneladas de azúcar, sino los casi 4 millones de toneladas de miel porque parejamente se va a desarrollar también la ganadería y utilizaremos la miel como alimentación para el ganado.que nos permitirá ser país exportador de carne de res”. Fidel Castro 6 de julio de 1965. 19. “El azúcar es nuestro principal cultivo y quien quiera cualquier variedad de nuestras mejores variedades de azúcar que la venga a buscar a Cuba. Nuestra ganadería se desarrolla y no tenemos dudas de que será en el curso de pocos años una de las mejores ganaderías del mundo, porque nosotros no tenemos competencia de ninguna clase, pero, además, seremos productores importantes de carne para los mercados del mundo, en cantidad y en calidad, y seremos productores importantes de cultivos tropicales, y entre los cítricos nos colocaremos entre los primeros países del mundo, y lo mismo ocurrirá con el café y con el plátano fruta y con la piña (APLAUSOS)”.- Fidel Castro 1 de febrero de 1968. 20. “Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país más próspero de América, hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto que ningún país del mundo”. La Habana, 13 de marzo de 1959. Debieron notar que algo iba mal cuando prometió celebrar elecciones en 18 meses y ya lo llevaba 53 años en el poder. El parecido de las mentiras que ha dicho Fidel con las mentiras mencionadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro no son pura coincidencia, son producto de mentes maquiavélicas que supieron aprovecharse de sus pueblos para lograr el poder.

¿Por qué concentrarnos sólo en el lado negativo de las bebidas alcohólicas si las disfrutamos tanto? Quizá debamos revivir la noción del pharmacon griego, según la cual la misma sustancia puede ser el veneno o el antídoto. Lo importante es encontrar el punto medio, evitar los excesos, romper con la noción de que los tragos nos atacan necesariamente en manada. Muchos estudios prueban que las bebidas alcohólicas pueden aportar beneficios para la salud, no sólo son la via para dejarse poseer por Dionisos. Cerveza Aunque no lo creas, la cerveza quizá sea la bebida alcohólica más saludable que existe. Tiene propiedades antibióticas, antimicrobianas y antimicóticas. Beber tres cervezas al día reduce las posibilidades de tener un ataque cardíaco y ayuda a prevenir la diabetes. Por si fuera poco la cerveza es un gran alimento. Michelada La michelada suma a las propiedades de la cerveza los antioxidantes y la vitamina C del jugo de limón. Vino tinto Existe bastante evidencia de que una o dos copas de vino al día harán que tengas muchos menos riesgos de tener un infarto cardiaco. Además está lleno de antioxidantes y ayuda a prevenir una amplia variedad de cánceres. Sorprendentemente, el vino tinto es muy bueno para los dientes, endurece el esmalte y previene las caries. Sangría La sangría es un trago bastante saludable, tiene todos los beneficios del vino tinto además de contar con todas las vitaminas y minerales de la fruta fresca. Vino Blanco El vino blanco tiene muchas de las propiedades del vino tinto, pero algunas en menor grado. Contiene menos antioxidantes, pero su efecto es similar a la hora de prevenir enfermedades cardiacas. Champaña La champaña no sólo tiene todas las ventajas del vino blanco, sino que tiene también una propiedad sorprendente. Científicos han encontrado recientemente una correlación entre tomar una o dos copas de champaña al día y el incremento de la memoria espacial. La champaña es tan buena para el cuerpo como para la mente. Mojito El ron minimiza el riesgo de tener un infarto cardíaco, mientras que el limón contiene vitamina C y antioxidantes. Puedes intentar sustituir el azucar por miel y volveras tu mojito un trago aún más saludable. Whiskey Para empezar, el whiskey es bajo en carbono y tiene prácticamente cero calorías, además parece casi probado que puede prevenir ciertos tipos de cáncer. Contiene incluso más ácido elágico que el vino tinto y estudios muestran que beber unos 6 vasos de whiskey a la semana reduce significativamente el riesgo de tener demencia. Brandy El brandy es rico en antioxidantes, mejora la función cardiovascular y reduce el riesgo de enfermedades cardiacas. Gin Tonic El gin tonic ofrece el interesante efecto de asentar el estómago. Es tan efectivo que la marina británica se lo daba a sus marinos para curar sus mareos.