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https://holocaustoargentino.blogspot.com.ar/ HOLOCAUSTO ARGENTINO. El Genocidio perpetrado por Sarmiento y Mitre. Buenos Aires y la solución final para exterminar una Nación. Córdoba 28 de Junio de 1863. En las afueras de Córdoba ocurrió la batalla de "Las Playas" dónde confrontaron el ejército unitario al mando de Wenceslao Paunero y los montoneros federales liderados por Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza. Finalizado el combate con victoria unitaria, los más de 700 prisioneros federales capturados fueron asesinados. Se construye el primer campo de concentración, en dónde para servir de ejemplo todos los prisioneros fueron torturados, degollados y quemados vivos. Para iniciar la masacre, se comienza seleccionando a los jóvenes universitarios y alumnos del Colegio Nacional de Monserrat que integraron la tropa federal. Así comienza el genocidio a lo largo y ancho del territorio argentino en nombre de la civilización liberal. (La foto se corresponde a los gauchos ya rendidos de los que Sarmiento exigía registros para publicar en los diarios). Fuentes: Pablo Camogli, Batallas entre hermanos, Aguilar, 2009, Buenos Aires Juan Carlos Coria, Julio Argentino Roca, Círculo Militar, Buenos Aires, 2004 Antonio Zinny, Historia de los gobernadores de las Provincias Argentinas, Vaccaro, Buenos Aires, 1920 Ruiz Moreno, Isidoro J. (2008). Campañas militares argentinas (tomo 3). Buenos Aires: Claridad.

Feminismo Fascista. Hegemonía del Marxismo Cultural El progresismo o marxismo cultural (fabianismo, gramscismo…) es una antimoral convertida en la nueva ética cívica de la globalización, inyectada con fervor religioso. Así como el Cristianismo tiene como meta la salvación y la vida eterna (el Cielo), el progresismo llegará a su meta cuando “progrese” hasta un nivel que subvierta por completo los valores naturales y tradicionales, degenerándolos por completo. Así es común percibir como “progreso social” la normalización y promoción de valores antinaturales como el aborto, destrucción de la familia, homogeneidad sexual, intercambio de roles, homosexualidad, transexualidad, mestizaje a gran escala etc. Todos ellos valores tradicionalmente amorales, pero convertidos hoy en día en la nueva moral mundialista, homogénea, universal y globalizante. La construcción exitosa de un entramado de dominación mundial tiene que llevar aparejado una economía global (capitalismo neoliberal, plutocrático y especulativo), una nueva población mundial homogénea (mestizaje racial) que tenga unas características físicas y psíquicas comunes para una mayor standarización global, y una nueva moral-religión universalista en consonancia con los valores anteriores. Necesita además de una cultura y un arte simples y directos, alejados de una consecución de valores elevados, que funcione como núcleo cultural de una nueva masa aborregada y gris. Música como el reggaeton (y demás modas MTV), el involucionista “arte contemporáneo”, las películas de Hollywood o los aberrantes dibujos animados de los canales universalistas de animación infantil (Nickelodeon, Disney Channel, Cartoon Network…), que van moldeando a los seres humanos ya desde su niñez. Las mujeres son apartadas de su principal misión biológica, la maternidad, esclavizadas en un mercado de trabajo cada vez más precario, y donde la falta de tiempo y la desestructurización familiar, facilitan que los hijos reciban menos estímulos y valores paternos y adquieran más valores en la televisión, internet, videojuegos etc. que el gran capital maneja extraordinariamente a su antojo. El hombre sufre un proceso de desmasculinización tanto en lo físico, debido a una alimentación industrializada que provoca desajustes hormonales y pérdida de fertilidad, como en lo mental, promoviendo roles afeminados y sometidos a un nuevo matriarcado, donde los valores femeninos como la pasividad, falta de agresividad, mayor consumo material etc. son promovidos como parte de un modelo que encaja en el nuevo sistema global. Hombres pasivos que no se rebelan, que consumen como una mujer y que tienen menos hijos. Incluso hombres que están con otros hombres y que no crean unidades familiares, que actúan como células independientes con alto consumo per cápita. Los homosexuales son la gallina de los huevos de oro, por eso se les facilita la creación de barrios propios (Chueca), días del orgullo, turismo gay… incluso por parte de partidos denominados “conservadores”, que obviamente y a estas alturas son parte del sistema globalizante. Por eso todo aquel que quiera hacer una íntegra y certera crítica al sistema actual, no sólo se debe centrar en los aspectos económicos (como hace la izquierda), sino también en sus estructuras morales degenerantes y especialmente adaptadas a ese sistema económico y social mundialista. El progresismo como nuevo dogma de fe no se puede contrariar, ni siquiera con explicaciones lógicas y detalladas, porque quien critica un dogma es un hereje. El hereje, generalmente denominado fascista aunque disienta de esa ideología política, es condenado al ostracismo social. Su postura y su discurso, aún siendo ejemplarmente respetuoso y científicamente probado, no tiene cabida en una ideología que, sin embargo y con enfermiza obsesión, se declara cínicamente “abierta, respetuosa y democrática”. El “fascista”, el hereje, no es considerado un sujeto moral, y por tanto su opinión carece del más mínimo valor. Como en las ramas más radicales del Islam donde aquel que, declarado infiel, no tiene derecho ni a la vida y debe ser ejecutado para mayor gloria de Allah. El progresismo es una especie de “Santa Inquisición” del siglo XXI. Temas tabú como la investigación genética, la homogeneidad étnica, la defensa de la identidad ancestral, la cultura patriarcal o la revisión de la historia son parte de la nueva “brujería”, donde en analogía con la época medieval una mujer podía ser considerada una bruja tan sólo por ser pelirroja. Ahora cualquiera que no sea excesivamente contundente en la defensa de los valores morales igualitaristas, mesticistas, feministas… que nos han obligado a aceptar, puede ser acusado de “brujería”. A los que no aceptamos la nueva moralidad esclavizante sólo nos queda decir “Eppur si muove”, a pesar de la tendencia general a aceptar los dogmas de la nueva Inquisición progre. Recordad que sólo es libre aquel que cuestiona las cosas y plantea dudas cuando ve algo incongruente, y no acepta por sistema todo lo que le dicen como si fuera la única verdad incuestionable. Como decía Unamuno “Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe“. Y es que progresismo (marxismo cultural) y neoliberalismo forman parte del mismo troquel socio-económico. Como ya apuntara Alberto Buela, ambos comparten: La adopción a raja tabla de la democracia liberal, rebautizada como discursiva, de consenso, inclusiva, de derechos humanos, etc. La economía de mercado, a pesar de su discurso en contra de los grupos concentrados. La homogeneización cultural planetaria (globalismo), más allá de su discurso sobre el multiculturalismo. El marxismo cultural se compone de una serie de subconjuntos ideológicos como resultado del trabajo de deconstrucción llevado a cabo por Lukacs, Gramsci y la Escuela de Frankfurt con el propósito de invertir los valores tradicionales y desintegrar la sociedad occidental. Subconjuntos ideológicos financiados por el neoliberalismo y usados como ariete por el progresismo, bandera de lo políticamente correcto: – Feminismo – Multiculturalismo – Homosexualismo – Inmigracionismo – Ataque a la tradición – Endofobia (auto-odio) – Ataque a la figura paterna – Xenofilia – Ataque a la familia – Cosmopolitismo – Ataque a la religión (cristiana) – Antirracismo (racismo antiblanco) – Ataque a la natalidad (abortismo, prop. malthusiana solo para Occidente) – Individualismo – Ataque al espíritu patriótico – Separatismo (en el caso de España especialmente) – Ataque a la meritocracia – Pacifismo/afeminamiento del varón – Globalismo – Igualitarismo por lo bajo

HOY, CUALQUIER HABITANTE DEL PLANETA RECIBE EN UN MES UNA CANTIDAD DE INFORMACIÓN MUCHO MAYOR DE LA QUE RECIBIRÍAN NUESTROS ANTEPASADOS DE HACE POCAS GENERACIONES EN UNA VIDA ENTERA. NUESTROS CEREBROS FISÍCOS Y NUESTAS MENTES HAN DEBIDO ADECUARSE RÁPIDAMENTE A ESTA NUEVA REALIDAD. SUS DRAMÁTICOS EFECTOS Y CONSECUENCIAS -TANTO POSITIVAS COMO NEGATIVAS- LAS COMPROBAMOS HOY POR DOQUIER. PUES SI LA INFORMACIÓN EN SÍ PUEDE SER MUY POSITIVA Y CONSTRUCTIVA, LA MANIPULACIÓN OCULTA DE ESA INFORMACIÓN -TANTO EN SU CANTIDAD, VELOCIDAD, CARACTERÍSTICAS, TEMÁTICAS Y VERACIDAD- SI CAE EN LAS MANOS EQUIVOCADAS PUEDE CONFORMAR UN ARMA POTENTÍSIMA UTILIZABLE EN CONTRA DE LAS POBLACIONES EN TODOS LOS PAÍSES. EN POCAS PALABRAS, QUIENES CONTROLEN LOS FLUJOS, CALIDAD E INTERPRETACIÓN DE ESTOS GIGANTESCOS Y CRECIENTES VOLÚMENES DE INFORMACIÓN, ANUDADO A LAS PODEROSÍSIMAS TECNOLOGÍAS COMUNICACIONALES E INFORMÁTICAS, DISPONEN DE UN NUEVO TIPO DE ARMA QUE NUESTROS ANTEPASADOS JAMÁS HUBIERAN IMAGINADO: UN ARMA POTENCIALMENTE DEVASTADORA QUE SIRVE PARA LIBRAR UNA NUEVA CLASE DE GUERRA A LA QUE SE LE HA DADO EL LLAMAR GUERRA PSICOLÓGICA. La Guerra Invisible Acción Psicologica y Revolucion Cultural PRESENTACION DEL LIBRO ENTREVISTA AL AUTOR Este es un libro que recomiendo para todo aquel que quiera introducirse en lo procesos utilizados para modelar al hombre através de una masificación dirigida.

El liberalismo es pecado es el título de un libro de muy amplia divulgación escrito por Félix Sardá y Salvany en 1884. link: https://www.youtube.com/watch?v=sGAu_YT1alU

Título: Religión sin Dios Autores: Dworkin, Ronald Editorial: Fondo de Cultura Económica, FCE ISBN: 978-987-719-088-5 Clasificación: Filosofía Fecha de edición: Septiembre de 2015 Páginas: 102 Idioma: Español Formato: Rústica Dimensiones: 21x14 cm ¿Qué significa ser religioso? Esta es la pregunta que funciona como eje ordenador de este estimulante libro del filósofo estadounidense Ronald Dworkin, uno de los teóricos del derecho más importante del siglo XX. “La religión, diremos, no implica necesariamente la creencia en Dios; por lo tanto, suponiendo que alguien pudiera ser religioso sin creer en un dios, ¿Cuál es la diferencia entre una actitud religiosa frente al mundo y una que no lo es?”. Dworkin explora esta idea en este breve ensayo filosófico sobre la experiencia y el sentido de la religiosidad; la religión, afirma, es un concepto “interpretativo”. A partir de las Conferencias Einstein que brindó en la Universidad de Berna en 2011, el autor abre una categoría conceptual en donde sostiene que individuos que no creen en Dios (poniendo a Albert Einstein como ejemplo principal), pueden tener una actitud religiosa frente a un mundo que resulta inabarcable, profundamente conmovedor y lleno de sentido; el esplendor y la belleza intrínseca de la naturaleza como dimensiones fundantes de un “ateísmo religioso”: es decir, paradigmas de una actitud religiosa frente a la vida que no es patrimonio exclusivo de las religiones. Esta actitud religiosa, sostiene Dworkin, también descansa sobre la fe. Es más, la ciencia y las matemáticas también son, en igual medida, cuestiones de fe. Dice Dworkin: “la física, por ejemplo, aún no revela un Universo cuya belleza realmente podamos comprender. Por lo tanto, la convicción religiosa supera a la ciencia que supone. De esta manera las dos ramas de la religión –la teísta y la atea- suelen converger; ambas dependen de la fe, aunque de manera distintas”. Lo que une a teístas y ateos es que ambos experimentan lo sublime y doloroso, tienen fe en la verdad y defienden el valor de sus convicciones, porque, afirma Dworkin, la religión es más profunda que la misma idea de dios.