SirPaul1980
Usuario (Estados Unidos)
Macri, el Metrobus no es bienvenido Antes que nada, quiero aclarar que no me aferro a ningún partido político ni a ningún político. Pienso que en este país la clase política está podrida de cuajo, ya que el que se mete en política lo hace con la sola idea de incrementar su patrimonio, nunca queriendo beneficiar al país. Es por este motivo que, lamentablemente, nunca he podido votar convencido de que mi elección era la mejor, sino la menos mala. Ahora bien, en el día de hoy tuve la ingrata sorpresa de conocer el estado de la Av. Juan B. Justo luego de que se comenzara a implementar el Metrobus. La idea principal de este "novedoso" sistema es que los colectivos circulen por carriles exclusivos, lo que permitiría reducir el tiempo del viaje en unos quince o veinte minutos desde Liniers hasta Palermo. Un punto que evidentemente no tuvieron en cuenta los "cráneos" que se encargan del tránsito en la Ciudad Autónoma de Bs.As. es qué pasa con los automóviles que tienen que hacer ese mismo recorrido. Para los que no lo saben, actualmente solo hay dos carriles para automóviles (cuando antes había tres). Por lo tanto, la congestión es mucho mayor, obviamente. Pero no solo se presenta ese problema, sino que los semáforos pasaron a estar desincronizados de una manera tal que se hace imposible pasar dos semáforos seguidos. De esta forma, el trayecto de Liniers hasta Palermo en auto (un sábado) se realiza en aproximadamente en una hora, cuando antes era de unos treinta minutos. Lo más cómico de todo esto es que los colectivos que utilizan los carriles exclusivos pasan de a dos y cada muerte de obispo, dejando prácticamente desierto el asfalto. Ante todo esto, yo me pregunto: ¿tanta necesidad había de implementar este sistema en una avenida como Juan B. Justo, la cual permitía tanto a autos como a colectivos circular con cierta rapidez en el trayecto antes mencionado? Y si realmente fuera tan necesario implementar el Metrobus, ¿no se le ocurrió a nadie del gobierno porteño preocuparse por los problemas obvios que se iban a suscitar al hacerlo? ¿O es acaso que el voto de los automovilistas no vale como el del pasajero de transporte público? Se podría argumentar, con cierto criterio, que la política del gobierno de Macri siempre fue en favor del transporte público. Sin embargo, si esto fuera así, ¿no hubiese sido lógico que en estos cuatro años de administración se avanzara con la extensión de la línea A de subterráneos, máxime si tenemos en cuenta que ya estaban las bocas de subte preparadas en Flores? ¿no hubiese sido lógico que se dejara Av. Rivadavia como estaba (y tantas otras calles que no necesitaban arreglo) en lugar de construir plazoletas y boulevares que no tienen otro objeto que el de quitar espacio a los vehículos? ¿no hubiese sido mejor mejorar el asfaltado y las veredas de barrios con menor poder adquisitivo como Mataderos o Constitución? Para terminar, quiero aclarar que no soy K, ni estoy haciendo campaña contra Macri. Solamente soy un ciudadano de Buenos Aires que ve cosas que no le gustan. El gobierno nacional comete sus errores (serios) y no le facilita las cosas al gobierno porteño, pero eso es tema para otro post. Espero que esto sirva de algo para mejorar la situación de la ciudad y del país.
Luego de una jornada de elecciones, llega la quinta entrega de estas encuestas que ya son un clásico para los freakis taringueros que no saben en qué post malgastar su tiempo. Pasá por mis otros posts: AU REVOIR!!
El motivo de este post es para hacer un breve comentario acerca del zoológico de la Ciudad de Buenos Aires. Aprovechando el fin de semana hiper-largo del cual pudimos disfrutar gracias a la inventiva de nuestra Sra. Presidente (sí, PRESIDENTE, y no "Presidenta" como se empeñan algunos en remarcar para recordarnos a todos que nos gobierna una mujer, como si por ello fuésemos mejores como pueblo), a mi familia se le ocurrió ir al zoo. Habíamos escuchado que tenían muchas especies y queríamos conocerlas. En efecto, las especies son muchas, pero, para nuestra ingrata sorpresa, el cuidado de las mismas dista de ser óptimo. Por empezar, notamos a los pocos minutos de haber ingresado al establecimiento que la mayoría de los animales están HAMBRIENTOS. Como ejemplo máximo de esto tomamos a los lobos marinos, cuyas peleas eran feroces cada vez que alguien les arrojaba un pescadito para alimentarlos, a tal punto de agredirse físicamente como animales que son. Otro caso llamativo fue el de los peces que se encuentran nadando en los lagos del zoológico. Éstos no paraban de abrir las bocas como suplicando por comida y se agolpaban contra la orilla cuando algún visitante les arrojaba algún bocado. Estos dos ejemplos, junto con tantos otros que no me molestaré en mencionar aquí, hablan a las claras de la FALTA DE ALIMENTACIÓN que sufren estos pobres animales. Claro que éste no fue el único desafortunado detalle que pudimos notar. La conservación de las instalaciones, especialmente de las jaulas donde se encuentran las aves (cóndores, loros, etc.), deja mucho que desear, particularmente por su estado de oxidación. El reptilario, por su parte, goza de una variedad interesante de especies, sobre todo víboras, de las cuales nunca sabremos los nombres, ya que los carteles explicativos brillan por su ausencia. La falta de normas para la conservación de los animales se hace evidente en el acuario, donde la gente toma fotografías en forma indiscriminada a cada uno de los peces. Aquellos que alguna vez visitaron Mundo Marino sabrán que no se debe fotografiar con flash a los peces, ya que éstos carecen de párpados para proteger sus ojos. Mirando el lado más estrictamente comercial del zoológico, los puntos de venta de alimentos dan lástima y bronca. Lástima, porque la variedad de menúes y snacks que se pueden pedir para almorzar es patética. Bronca, porque los precios superan ampliamente a los de las mayores cadenas de comida rápida que podemos encontrar en el país; sin ofrecer mejor calidad, por supuesto. Por otro lado, si bien las fotos familiares que son sacadas a los visitantes apenas ingresan al zoo son sin compromiso, al momento de retirarse y verlas impresas uno queda en estado de shock por la mala calidad de la impresión. La mínima intención de llevarse un recuerdo, contribuyendo de esta forma con los ingresos del zoológico, se esfuma en un segundo. Por último, quisiera aclarar que no soy de esas personas que se desviven por los animales cuando en plaza Once, Constitución, y prácticamente en todo el territorio nacional hay chicos tanto o más hambrientos que los animales descriptos con anterioridad. Sin duda alguna, a los primeros que hay que ayudar es a los niños. Sin embargo, sentí la necesidad de escribir estas líneas para expresar mi bronca y decepción por haber encontrado el zoológico en esas condiciones. A su vez, me gustaría saber porqué el gobierno de la ciudad se empeña en gastar dinero en calles y avenidas que no necesitan reparación ni modificaciones (como, por ejemplo, Juan B. Justo, en la cual se está construyendo no sé qué para el nuevo Metrobus, seguramente un servicio con el que algún "amigo" de cierto empresario y político se llenará los bolsillos por unos cuantos años), en vez de hacerlo en el debido mantenimiento de lugares como el zoológico. Espero, en vano seguramente, que algún político se haga eco de estos párrafos y le comiencen a prestar más atención al zoológico de Buenos Aires. FIN