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Venezuela: el verdadero socialismo
InfoporAnónimo5/12/2017

Mientras la economía y la sociedad venezolana se resquebrajan, los partidarios del socialismo buscan desligarse. Venezuela está sumida en el caos. Las imágenes que llegan desde el país caribeño son de una convulsión social inocultable. Al mismo tiempo, el gobierno radicaliza su postura, confirmando cada vez más su carácter de dictadura. En términos económicos, la situación es verdaderamente delicada. La inflación superará el 700% anual este año, la brecha entre el dólar oficial y el del mercado paralelo es de 49.000%, las reservas internacionales cayeron USD 20.000 millones en los últimos 4 años, la escasez afecta a todas las clases sociales y la producción nacional se derrumba. El resultado es el éxodo de los venezolanos que pueden ahorrar para comprar un pasaje de avión. En España y Estados Unidos, los venezolanos son la primera nacionalidad en pedir asilo, por encima de países que atraviesan guerras como Siria. ¿Qué pasó con Venezuela que terminó así? En realidad, por más que a algunos les cueste aceptarlo, lo que sucedió es que se llevó a cabo a pie juntillas el proyecto socialista. El “Socialismo del Siglo XXI”, que inauguró Chávez a principios de la década del 2000, terminó siendo exactamente igual al socialismo del siglo XX. Las consecuencias han sido idénticas: exilio, autoritarismo y pobreza. Muchos intelectuales buscan permanentemente desligar al socialismo de lo que sucede en Venezuela. Profesores marxistas en Argentina han llegado a decir que Venezuela es una economía capitalista, que combina “capitalismo estatal y capitalismo privado”. ¿Qué querrá decir eso? Por ahora es un misterio. Otros intelectuales suelen indicar que lo de Venezuela no es el verdadero socialismo, sino que éste debe encontrarse en los países nórdicos como Dinamarca, Suecia o Noruega. Este argumento es falso, puesto que estas economías, si bien tienen altos gasto público y presión tributaria, están lejos del socialismo. Dinamarca y Suecia, por ejemplo, se ubican en los puestos 17 y 19 en el ránking de libertad económica de la Fundación Heritage, que analiza nada menos que 186 países. ¿De qué socialismo hablan? El verdadero socialismo es el venezolano. Es allí donde la intervención del estado en la economía es omnipresente y nada puede hacerse sin consultar con la burocracia central planificadora. En la Venezuela socialista, la planificación estatal es tan extensiva, que el resultado inevitable es el caos y el autoritarismo. Quien bien explicaba esta situación era el economista austriaco Ludwig von Mises. En el epílogo de su monumental obra “Socialismo”, Mises diferenciaba el socialismo de tipo soviético del socialismo de tipo alemán. En el primer caso, la revolución armada tomaba el poder y el estado se hacía cargo completamente del aparato productivo. El “proletariado”, tal como quería Marx, se hacía dueño del estado y de los medios de producción, y toda decisión económica pasaba al área gubernamental. El socialismo de tipo alemán, si bien en apariencia era distinto, en esencia era exactamente igual. Incluso cuando la propiedad de los medios de producción quedara en manos de los capitalistas, lo cierto es que el estado controlaba todas las decisiones económicas, por medio de decretos, regulaciones y gasto público. La explicación de Mises sobre el socialismo alemán sorprende por su vigencia y aplicación a la realidad de la Venezuela actual. Desde su punto de vista, cuando los gobiernos generan inflación e imponen controles de precios, ingresan en un camino donde el intervencionismo crece inevitablemente. Al controlar los precios de un bien, aparece la escasez de ese producto. Para “resolver” ese nuevo problema, el gobierno decide controlar los precios de los insumos, generando ahora un faltante en esa área de la economía. Finalmente, como no dan marcha atrás, el gobierno pasa a controlar cada vez más y más áreas. Al llegar a este punto, el socialismo queda instalado. Según Mises: "Cuando se alcanza este estado de control completo de los negocios, la economía de mercado se ha visto reemplazada por un sistema de economía planificada, por socialismo. Por supuesto, no es el socialismo de gestión directa de toda fábrica por el estado, como en Rusia, sino el socialismo del patrón alemán o nazi." Venezuela combina ambos casos. Las expropiaciones de Chávez y Maduro traspasaron gran cantidad de los medios de producción a manos estatales. Además, de acuerdo con el centro de estudios CEDICE, en 2015 se decretó el cierre de nada menos que 28.000 empresas, mientras que otras 13.900 fueron multadas por el gobierno. El resto de los establecimientos está acosado por la inflación y los controles. En los últimos 10 años, cerraron sus puertas 500.000 empresas. El socialismo, tal como se verifica en Venezuela, invade todos los aspectos de la libertad económica. Cuando los afectados buscan defenderse, entonces el gobierno acude a la represión, conculcando nuevas libertades. En el camino, la sociedad toda se empobrece. Venezuela es hija del socialismo. Los resultados nefastos de su implantación no deben adjudicarse a los delirios de Maduro. El problema es el sistema.

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El Bitcoin supera los u$s 2900 y alcanza un récord histórico
InfoporAnónimo6/6/2017

El promedio del mercado ha subido hasta los u$s 2,911.86, según datos del BPI, superando el máximo histórico anterior de u$s 2,791.69 establecido el 25 de mayo. El precio de bitcoin alcanzó un nuevo récord histórico, según el índice de precios de Bitcoin (BPI) de CoinDesk, sitio de noticias, precios e información sobre bitcoin, tecnología blockchain y otras monedas digitales. El promedio del mercado ha subido hasta los u$s 2,911.86, según datos del BPI, superando el máximo histórico anterior de u$s 2,791.69 establecido el 25 de mayo.

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¿Quién se ha robado nuestras inversiones?
InfoporAnónimo6/10/2017

Nos prometieron que una lluvia de dólares inundaría a la Argentina. Sin embargo, ese augurio nunca se cumplió. ¿Por qué todavía no se experimenta una afluencia de inversiones en el país? A días de su asunción, Mauricio Macri prometió una lluvia de inversiones para el segundo semestre de 2016 provenientes del extranjero, en clara referencia a que los mercados se entusiasmarían por el cambio de timón en la Argentina. Esto finalmente no sucedió como se prometió pero sí se estipuló una nueva fecha en la que caería esta lluvia tan ansiada: será en el año 2017. Sin embargo, desde que inició el año todavía no se ha registrado un incremento considerable en el flujo de inversiones hacia el país. La mayor parte de los analistas y economistas coinciden en que lo que perjudica el ingreso de las inversiones extranjeras es que todavía existen muchas distorsiones y desequilibrios que afectan a toda la economía. Concuerdan en que habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso. ¿Por qué cambió el pronóstico?: Pero entonces, ¿qué ha pasado concretamente con la lluvia de inversiones? A continuación te presentamos algunas de las razones que llevan a pensar que aún estamos lejos de ese camino de bonanza: Argentina tiene muchas ventajas y un gran potencial para que se desarrollen, sobre todo en infraestructura, energía y negocios en el campo, que son los grandes factores. La voluntad de tomar endeudamiento en Argentina ha tocado niveles récord. Saltó del 51% en 2006 a 70% este año, algo que sucede por primera vez y es sinónimo de inversiones de largo plazo. Esto da espacio para que las empresas hagan movimientos similares, como es el caso de Aerolíneas Argentina 2000 que planea emitir un bono en Nueva York para recaudar 1.500 millones de dólares. Habría que implementar una simplificación tributaria y administrativa para reducir los cuellos de botella para materializar las inversiones. Un ejemplo es el sector agropecuario, donde el país es competitivo, pero es lento en el proceso. Lo ideal sería incorporar las ventajas que brinda la tecnología como lo sucedido con UBER, que es porque el sector de transporte está fuertemente regulado. Brindar incentivos legales y fiscales para facilitar el plan de inversiones. Por ejemplo, es una necesidad tener tratados de libre comercio con más países, y puso el ejemplo de Chile, que tiene 90% de su PBI estimulado por este tipo de acuerdos. Promover la inclusión y presentar alternativas para solucionar las fallas que genera el mercado. Los chubascos aislados: Según relevó la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, desde el 11 de diciembre de 2015 se anunciaron públicamente 455 proyectos por u$s 60.920 millones. De ese total, pudo corroborar que se concretaron unos 34 proyectos, por u$s 3046 millones. Un 5% del total. En tanto, un 112 proyectos están hoy en diferentes etapas de ejecución. Un 25% del total. Según explicaron fuentes de la agencia que brinda ayuda a las empresas durante todo el ciclo de la inversión, puede haber inversiones grandes, como las mineras o energéticas, que están en las primeras etapas del proyecto, como un estudio de factibilidad. En cambio, existen inversiones pequeñas que ya se han terminado de realizar. En los últimos 18 meses, unas 355 empresas anunciaron inversiones. Los sectores con inversiones más pesadas son petróleo y gas, por u$s 14,7 millones; minería, por u$s 7,5 millones; telecomunicaciones por u$s 6,8 millones; generación y servicios públicos por u$s 5,3 millones; energías renovables por u$s 5,1 millones; bienes industriales y desarrollos inmobiliarios, ambos por u$s 4,4 millones, y bienes de consumo, por u$s 4,2 millones. Según indicó el último monitor macro de Econométrica, “la inversión privada necesita más protagonismo para sostener el crecimiento (económico)”, por lo que es la inversión pública la que está traccionando el arranque. “Como la inversión privada no alcanza y la extranjera no llega, el gobierno inició un notorio incremento en las obras públicas por todo el país que permita sostener la actividad, dejando de lado los objetivos fiscales inicialmente planteados”, explicó el economista Ramiro Castiñeira. En el futuro, se espera que el sector energético dinamice las inversiones. “En energía, la inversión es cierta. Se espera un fuerte repunte en el sector eléctrico, donde se destacan las licitaciones por u$s 4200 millones en energías renovables que se hicieron el año pasado; se especula con una licitación de u$s 3000 millones en transporte; un crecimiento de u$s 700 millones anuales en distribución, y un fuerte aumento de la capacidad instalada en generación en los próximos años”, dijo Javier Cao, economista de la consultora Abeceb. Y observó varios anuncios de inversión en la extracción de gas. La carga tributaria complica el panorama a futuro: Es verdad que la mayor parte de fichas están puestas sobre el sector energético. Sin embargo, los demás no verán prosperidad hasta el año 2019. Esto sucede ya que en el ranking del Banco Mundial que mide la tasa de impuestos totales que las empresas pagan como porcentaje de sus ganancias, Argentina está en el segundo puesto, con un nivel de 137% sobre los beneficios. En otras palabras, cualquier empresa que busque operar en Argentina debe enfrentar el pago de una tasa del 35% a las ganancias. El gravamen es de los más elevados del mundo, por encima de países como Brasil, Australia y México, y lejos de los más competitivos como Estonia, Singapur o Irlanda. Por lo tanto, una empresa no cuanta con incentivos fiscales para invertir en el país. Además del Impuesto a las Ganancias, cualquier compañía debe considerar, como mínimo, otros 8 impuestos distintos, entre los que se encuentran Ganancia Mínima Presunta, Bienes Personales, Impuestos Internos, al Cheque, Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y Tasas Municipales. Con semejante presión tributaria, es difícil que el país genera el shock de inversiones que promete. Después de todo, los inversores del mundo tienen cerca de 200 países diferentes para llevar su dinero y emprendimientos.

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El mito del capitalismo inmoral
InfoporAnónimo6/15/2017

Uno de los prejuicios más extendidos contra la economía de mercado es que se trata de un sistema inmoral. En esta nota explico por qué es justamente lo contrario. Una serie de mitos rodean al liberalismo económico. Suele decirse, por ejemplo, que en un ambiente sin controles los empresarios cobran precios demasiado elevados, cuando en realidad la competencia que genera la libertad termina redundando precisamente en lo contrario. Se argumenta, también, que la libertad promueve el empleo de máquinas que amenazan con destruir los puestos de trabajo, cuando no hay elementos empíricos que sustenten esta teoría. Por último, se sostiene que la libre importación de bienes y servicios ocasionará desempleo, cuando en realidad lo que hace es aumentar el poder de compra de los trabajadores. Estos son solo algunos de los tantos mitos y argumentos falaces que rodean a la economía de mercado. Todos ellos pueden refutarse con una buena argumentación datos empíricos y acudiendo a principios sólidos de teoría económica. Sin embargo, hay mitos y prejuicios que son más difíciles de desterrar. Uno de ellos es el mito del capitalismo inmoral. “Solo te interesa que los números cierren”: Muchos estarán de acuerdo en que el sistema de mercado es el que mejores condiciones tiene para generar riqueza y prosperidad para el conjunto de la población. No obstante, no les gustaría para nada que los tilden de “liberales”, “pro-mercado” o, muchísimo menos… “neoliberales”. Si se llegara ese punto, quedaría expuesto que a esta persona “solo le interesa el Excel, que los números cierren, pero no la gente”. Esta idea está muy extendida. Incluso cuando pudiera aceptarse 100% que el capitalismo es el mejor sistema económico y que asigna los recursos de la mejor manera posible, todavía queda en el imaginario colectivo que, dado que está basado en el egoísmo y la propiedad privada, se trata de un sistema inmoral. Ahora justamente ese concepto es el que dota de moralidad al liberalismo. Como sostiene Alberto Benegas Lynch (h), el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida de los otros. ¿Por qué se sostiene eso? Porque la base del capitalismo es la propiedad privada. Pero no se trata solamente, como diría Marx, de la propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada no es solamente un concepto económico y material, sino que es también un concepto filosófico y moral. Respetar la propiedad privada de las personas no es solamente respetar su fábrica, su emprendimiento productivo o su dinero. Se trata también de respetar sus creencias religiosas, su forma de vestir, su manera de pensar, sus ideas políticas, su elección sexual… en definitiva, de respetar el proyecto de vida que los demás elijan, siempre y cuando ese proyecto no implique dejar de respetar el de un tercero. Inmoral es el atraco: ¿Qué tiene de inmoral eso? ¿Qué tiene de inmoral un sistema que, porque valora la propiedad, respeta las decisiones individuales de las personas? La alternativa a este sistema, llámese socialismo, intervencionismo, fascismo o populismo, siempre ha sido la de torcer las voluntades individuales y violentar las decisiones de la gente, en beneficio de las decisiones de grupos organizados. En última instancia, la diferencia entre el liberalismo y el intervencionismo es la diferencia entre un sistema basado en las relaciones voluntarias y otro basado en relaciones hegemónicas, de poder, de coacción. Es la diferencia entre una transacción comercial y un simple atraco. El capitalismo no es un sistema que, como funciona en lo económico, deba ser defendido desde lo moral. En realidad, es al revés: dado que se trata de un sistema moralmente superior, es que genera los beneficios sociales que genera, en la forma de mayor crecimiento económico, mayor innovación y más prosperidad. En la medida que los colectivos no se imponen a los individuos, que el estado no viola la libertad y la propiedad privada de los productores, es que aparece un marco para que, efectivamente, esa producción crezca. Es la moralidad del capitalismo lo que lo hace un sistema económico superior, no a la inversa. La inmoralidad del liberalismo no es más que otro mito que añadimos a una larga lista que, sin lugar a dudas, seguiremos escribiendo.

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No es broma: WhatsApp nació por culpa de Argentina
No es broma: WhatsApp nació por culpa de Argentina
InfoporAnónimo6/7/2017

WhatsApp nació gracias a los problemas para comunicarse en la Argentina ! Jan Koum tuvo muchos problemas para comunicarse con amigos y seres queridos cuando estuvo de viaje, antes de crear el popular servicio de mensajería en 2009. El cocreador de la aplicación de mensajería, el ucraniano-americano Jan Koum (41), contó se le ocurrió la idea que dio a luz al servicio de mensajería durante su visita a la Argentina , cuando tuvo tantos problemas para comunicarse con sus amigos y seres queridos. “En 2008, empecé a viajar mucho, estuve en la Argentina , Rusia, Ucrania, Hungría, Israel, un montón de países, fui y vine durante dos o tres meses y durante ese tiempo me costaba mantenerme en contacto con mis amigos”, dijo en un video grabado en abril. “Durante mi estadía en la Argentina era muy difícil conseguir que la gente me llame o llamar a otras personas. Conseguí una tarjeta SIM pero no pude entender cómo hacer para que me llamen, los códigos de marcación y ¡los prefijos son tan complicados!”. Koum le vendió su creación a Facebook en 2014 por U$S 19.000 millones. Las declaraciones aparecen en un video subido por la Universidad de Stanford, como parte del ciclo “Cómo construir un producto”.

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No hay que defender la industria nacional
InfoporAnónimo6/22/2017

La industria es el “niño mimado” de periodistas, analistas y políticos. En esta nota explico por qué eso tiene que terminar. Por ser el padre del liberalismo, muchos creen que Adam Smith defendía a capa y espada a los empresarios. Sin embargo, el lúcido pensador escocés advertía, ya en 1776, que: “las personas de un mismo ramo comercial rara vez llegan a reunirse sin que la conversación termine en una conspiración contra el público, o en alguna maquinación para elevar los precios”. Los empresarios no son ni buenos ni malos, pero como cualquier otro ser humano, están interesados en maximizar su bienestar individual. Si eso implica vulnerar los intereses de terceros, que así sea. De aquí la importancia que Smith, así como toda la tradición liberal posterior a él, le asignó a la competencia inherente a la economía de mercado. En nuestro país, sin embargo, la advertencia de Smith sigue vigente. La opinión pública muestra una excesiva preocupación por el desempeño de la llamada “industria nacional”. Esto es aprovechado por los industriales, para avanzar en una agenda intervencionista que genera beneficios para ellos, pero a costa de todos los demás. Las alarmas encendidas por el desempeño de la manufactura son algo contradictorias. En 2014, cuando el sector se contrajo 4,9% (VBP-INDEC), nadie ponía en duda el carácter industrialista del gobierno de Cristina Fernández. En 2016, cuando la caída fue del 4,8%, el clamor popular en contra de la “desindustrialización” fue ensordecedor. Otra cuestión a tener en cuenta es que la mirada sesgada pro-industria no tiene mucho sentido hoy. Si bien en su momento se habló de países “industrializados” como sinónimo de “desarrollados”, en la actualidad los países donde mejor se vive tienen un sector manufacturero inferior al 25% del PBI. Los servicios explican cerca del 70%. En Estados Unidos, la industria representaba el 29,4% del PBI en 1947, mientras que hoy representa solo el 13,8%. En ese período, la riqueza de los estadounidenses se multiplicó nada menos que por cuatro. Este es el punto fundamental de nuestro análisis: lo relevante para que mejore la calidad de vida de la gente, no es el avance de un sector particular, sino de toda la producción. Y para ello no se necesitan “políticas activas” o proteccionismo, sino libertad económica. Es totalmente insignificante si lo que se produce son bienes materiales o servicios. Si la economía crece, la prosperidad aumenta y se reduce la pobreza. La agenda de los industrialistas implica restringir el comercio, otorgar subsidios y privilegios especiales. Todas estas “ventajas” las paga el consumidor, con precios más altos, y toda la economía, con una tasa menor de crecimiento. Si el gobierno quiere cambiar en serio, tiene que abandonar por completo la idea de defender una industria nacional. La industria ya está grande. Que compita sola, como hacemos todos.

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Desigualdad: la última batalla de la izquierda
InfoporAnónimo7/27/2017

Uno de los temas que más apasiona a los intelectuales de la actualidad es la desigualdad social. Si en mi cuenta de Twitter menciono algo sobre este tema, las interacciones no tardan en llegar, tanto a favor como en contra. Fue el caso de un comentario que hice hace unos días. Critiqué el impuesto a la herencia porque me parece que está basado en la falacia del “ingreso no ganado”, cuando en realidad dicho ingreso y patrimonio sí fueron ganados y es su propietario quien debería elegir a quién legárselo. Las reacciones no tardaron en llegar. Muchos se mostraban de mi lado. Consideraban que la herencia era uno de los impuestos más injustos que existen. Otros, sin embargo, comenzaron a criticar la reflexión porque el gravamen a la herencia es uno de los pilares de la “igualación social”. Sobre la base de la necesidad de terminar con las desigualdades sociales, algunos sostienen que el estado debe cobrarles impuestos a los más ricos para dárselos a los más pobres. Ahora, ¿de dónde proviene esta preocupación moderna por la desigualdad? Existen varias explicaciones. Hoy, sin embargo, quiero remarcar una que me parece que ha sido ignorada. La desigualdad es la última batalla de la izquierda para combatir y frenar el capitalismo que tanto desprecia. A lo largo de la historia, ha habido otras, pero el capitalismo siempre se erigió vencedor. Así que ésta es la única que queda. Marx y la miseria creciente del proletariado Ya en el siglo XIX el sistema de economía de mercado se enfrentaba a fulminantes críticas de parte de los socialistas. El máximo exponente de ellas era Karl Marx que, en sus “leyes del movimiento capitalista”, sostenía que éste llevaba necesariamente a la miseria creciente del proletariado. Gracias a que el capitalismo tendía a la monopolización y al reemplazo del hombre por la máquina, para Marx comenzaría a crecer casi indefinidamente el personal desempleado (llamado “ejército de reserva”), lo que implicaría menores salarios para los trabajadores y la pauperización permanente de las masas. Esto, inevitablemente, llevaría a la revolución social y la instauración del comunismo. Los datos, sin embargo, refutaron esta versión. Si bien es cierto que existieron revoluciones sociales posteriores a los escritos de Marx, no es menos cierto que las condiciones de vida hoy están en su máximo en términos históricos. El PBI per cápita del mundo y la esperanza de vida se encuentran en niveles nunca antes vistos. La pobreza, por su parte, está en mínimos históricos. Como puede verse, la “miseria creciente del proletariado” no es algo que haya pasado, pase o vaya a pasar en el capitalismo. Un imposible mundo de abundancia A lo largo del siglo XX, el experimento socialista se llevó a cabo en diversos países del mundo. De acuerdo a los teóricos de la época, la organización socialista iba a llevar a la armonía perfecta entre los seres humanos y dichos países iban a transformar el “reino de la necesidad” en el “reino de la libertad”. Para los socialistas, este maravilloso mundo se alcanzaría cuando la planificación centralizada de la economía “racionalizara la producción”, incrementándola “más allá de las metas posibles del capitalismo”. Como explican los profesores Boettke y Leeson, los socialistas prometían un mundo sin escasez. Nuevamente, al enfrentar las experiencias reales, vemos que la teoría se cae a pedazos. Tanto en la Unión Soviética, como en Cuba o en la Venezuela actual la escasez es la norma de la vida cotidiana. Tanto que ha llegado a considerarse a la “cola” como una institución propiamente socialista. Quien explicó este estrepitoso fracaso fue Ludwig von Mises. A principios del siglo XX, el economista austriaco enunció que era imposible que los fines declarados de los socialistas se alcanzasen con los medios que éstos querían implementar. Sin propiedad privada de los medios de producción, no puede haber precios de mercado; y sin precios de mercado, no hay una correcta asignación de recursos. Así, la economía socialista genera un despilfarro permanente de recursos, impidiendo la correcta satisfacción de las necesidades de los consumidores. A la larga, la situación se vuelve inviable y, finalmente, colapsa. Las experiencias vividas por el socialismo real en el pasado y en el presente confirmaron la visión de Mises. Un nuevo fracaso del socialismo. La última batalla La izquierda fracasó en sus predicciones apocalípticas sobre el capitalismo. La clase trabajadora está hoy en mejores condiciones que nunca jamás en la historia, al igual que todos los consumidores. Por otro lado, también fracasó en su intento práctico de superar al capitalismo como sistema productivo. En todos los lugares en donde se implementó el socialismo (o variantes intervencionistas de tal), los resultados fueron frustrantes. Caída de la producción, pobreza, hambre y migraciones masivas. Pero a pesar de estos fracasos, no da el brazo a torcer. Y, astutamente, hoy ha cambiado el foco de sus críticas. Los socialistas ya no vaticinan el colapso inevitable del capitalismo. Tampoco se animan a desafiar a la economía de mercado como generadora de riqueza. En cambio, se centran en la desigualdad de ingresos y patrimonios. Esa desigualdad, que es más vieja que el propio sistema, y que se redujo notablemente gracias a él; es ahora la nueva bandera que agitan los socialistas frustrados. Índices Gini, porcentaje de ingresos que acumula el 10%, el 1%, series históricas de desigualdad de riqueza… Todos indicadores que buscan sostener la idea de que el capitalismo puede ser muy “eficiente”, pero que profundiza las desigualdades. A la postre, todo concluye en un pedido de más presencia del estado, más impuestos, más gasto público y más intervencionismo. Hay que estar atentos. La izquierda nunca ofreció soluciones efectivas para los problemas humanos. La última batalla, la de la desigualdad, es solo una excusa más para frenar el capitalismo e ir hacia un mayor estatismo. Si eso sucede, entonces estarán en peligro nuestras posibilidades de progreso. Y, peor aún, nuestra ya reducida y siempre amenazada libertad individual.

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Bitcoin: se estrenan 7 aplicaciones para Lightning Network
InfoporAnónimo3/30/2018

Blockstream, uno de los equipos de trabajo enfocados en el desarrollo del protocolo Lightning Network (LN), dedicó una semana entera a estrenar aplicaciones basadas en dicho protocolo. Esto con el objetivo de demostrar que el desarrollo de esta solución a los problemas de escalabilidad en la red de Bitcoin sigue avanzando. Week of LApps fue el nombre que le dieron a esta semana llena de innovación promovida por Blockstream, en la que realizaron el lanzamiento de 7 aplicaciones. Lightning Charge es la aplicación que utilizó el desarrollador independiente Nadav Ivgi para crear las LApps (Aplicaciones basadas en Lightning Network), quien demostró una forma diferente de utilizar LN en cada caso publicado, tal como se describe en el blog oficial de Blockstream. Recordemos que Lightning Charge es un sistema de procesamiento de micropagos que permite desarrollar aplicaciones en la red de LN. Blockstream lanzó esta aplicación basada en c-lightning el 16 de enero de este año. El hecho de ser de código abierto, facilita que cualquiera pueda desarrollar sistemas de micropagos de bitcoin haciendo uso de c-lightning. El equipo de trabajo señaló que estas aplicaciones serían agregadas en el Proyecto Elements, a fin de que estén disponibles para los desarrolladores que quieran comenzar a experimentar con la implementación c-lightning de Lightning Network. FILEBAZAAR: El primer lanzamiento de la Week of LApps es una herramienta de comercio para creadores de contenido, en forma de archivos digitales como documentos, fotos y videos. Con FileBazaar los creadores pueden enumerar sus archivos, establecer los precios de venta y configurar, de manera sencilla, su servidor de Lightning Charge. El sistema de pago de la aplicación permite a los espectadores obtener pequeños avances del trabajo de los creadores, mas el acceso al material completo solo se da tras la realización del pago al servidor de Charge del creador. LIGHTNING PUBLISHER: La segunda LApp que dieron a conocer es un complemento para WordPress llamado Lightning Publisher, que funciona para que los autores de artículos en esa plataforma en línea puedan monetizar sus contenidos. Los lectores podrán obtener una vista previa de un artículo y luego pueden acceder al contenido completo haciendo un micropago con LN, que será enviado al servidor Lightning Charge del creador. NANOTIP: Esta es una aplicación para ofrecer propinas. Nanotip funciona creando un servidor web simple que escribe las solicitudes de pago de Lightning sobre la marcha y le da a cada proveedor de contenido su propio bot para propinas, con un nivel mayor de privacidad frente a una cartera de propinas clásica de Bitcoin. Con Nanotip “los clientes de un creador o servicio pueden elegir exactamente a quién y cuánto quieren dar de propina y recibirán una factura de Lightning para hacerlo”, explica Blockstream. PAYPERCALL: Paypercall es una aplicación que permite a los desarrolladores web solicitar pagos y configurar el esquema de micropagos, para así llevar a cabo algún tipo de trabajo técnico, especialmente relacionado a modificaciones API específicas, y recibir pagos instantáneos a través de la red de LN. Blockstream la describe como: “la más flexible de nuestras LApps hasta la fecha”. Los desarrolladores pueden configurar su canal de pagos a manera de que los pagos sean realizados a su servidor Lightning Charge antes de permitir el paso de las solicitudes de servicio. Otra forma de utilizar esta LApp es como una especie de proxy inverso, que funciona para interceptar las solicitudes hasta que se realice el pago. En el caso de los clientes, estos deberán acceder a la URL del desarrollador y crear una factura de Lightning Network. Tras la realización del pago, los clientes podrán contactarlo para solicitar el servicio de su preferencia. NANOPOS: Esta LApp promete un “sistema simplificado de punto de venta”, una herramienta construida como una solución para revolucionar el consumo cotidiano. Nanopos está enfocado en empresas que comercian con artículos de precio fijo, como cafeterías, dulcerías, automercados, entre otros. Para su uso, los vendedores crean entradas para cada uno de artículos que tienen disponibles en un archivo, que los consumidores verán listados en una pantalla común. Los interesados eligen el artículo de su preferencia y se les presenta un código QR con el que podrán realizar el pago al servidor Charge del comerciante. Un ejemplo de su funcionamiento se puede apreciar en el video a continuación: link: https://www.youtube.com/watch?v=ckYGyhbovrg IFPAYTT (IF PAY THEN THAT): El objetivo de esta LApp es proveer características similares a las de Paypercall a usuarios con menos experiencia o habilidad programando node.js (un entorno de ejecución liviano y eficiente para lenguaje de programación JavaScript) o configurando proxys para la creación de su propia red de micropagos. Ifpaytt funciona con Lightning Charge y Paypercall. Utiliza una infraestructura llamada IFTTT (If This Then That) que permite a los usuarios crear applets (un componente de una aplicación que ejecuta unas pocas funciones simples en el contexto de otro programa). Así, cuando el pago de una factura de LN se completa, el cliente obtiene acceso al servicio por el que pagó. El único requerimiento es la creación de un applet de IFTTT que vincule ambas acciones por parte del usuario. El repositorio en GitHub de Ifpaytt cuenta con las instrucciones que debe seguir el usuario para completar este proceso. Por su parte, los usuarios de este componente tendrán la misma experiencia de solicitud que en el caso del Paypercall. Deben acceder a la URL para solicitar una factura de Lightning, pagarla y luego hacer uso del servicio. “Ahora cualquiera puede cobrar un micropago por cualquier acción en cualquier página web”, aseveró el equipo de Blockstream al describir esta LApp. LIGHTNING JUKEBOX: Esta es una de las aplicaciones más distendidas de LN, pues permite a los usuarios cobrar o realizar un micropago a fin de solicitar canciones (o videos) que pueden ser vinculados de sitios como YouTube a un sistema de pago creado a partir de Lightning Charge. Además, se trata de una Lapp educativa, pues demuestra que con solo 128 líneas de código se puede realizar una aplicación funcional. En este video se puede ver un ejemplo del funcionamiento de Lightning Jukebox, en el que se evidencia la facilidad de su uso y lo versátil que puede resultar para distintos tipos de establecimientos poder contar con esta especie de criptorocola. link: https://www.youtube.com/watch?v=AgGYpFJsh24 De esta manera, la denominada Week of Lapps finaliza tras la publicación de 7 nuevas aplicaciones que, construidas a partir de Lightning Charge, demuestran las potencialidades del protocolo LN, una de las soluciones a la escalabilidad más esperadas por los usuarios de la red de Bitcoin y el ecosistema blockchain en general.

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Por qué Brexit sí y Catalunya no
InfoporAnónimo7/27/2016

No hay nada intrínsecamente bueno o malo en que una región o un país se independicen; depende del contexto. Y el mejor ejemplo para hacer esa evaluación es contrastar dos situaciones actuales: la independencia de Gran Bretaña de la Unión Europea, y la independencia de Cataluña de España. Dejando aparte los diferentes aspectos históricos y legales de esas dos situaciones, la cuestión contextual esencial a considerar es si la independencia (o la separación) en cada caso va a promover los derechos individuales, o a violarlos. En el caso del llamado “Brexit” (o sea, “Britain exit”, la salida de Gran Bretaña de la UE) el objetivo es liberarse del control y del colectivismo cada vez más opresivo de las instituciones europeas. Un excelente video a favor del Brexit (https://www.brexitthemovie.com) explica elocuentemente por qué es deseable la separación de Gran Bretaña del resto de Europa: un país debe tener control de sus leyes y de su futuro, y ese control debe residir en sus ciudadanos, quienes a su vez deben poder cambiar a su gobierno si éste no les sirve (en el doble sentido de la palabra “servir”). Hoy, los derechos de los británicos están siendo violados por la enorme y destructiva burocracia en Bruselas; por lo tanto, su independencia es, no sólo deseable, sino absolutamente necesaria para su supervivencia a largo plazo. En el caso de Cataluña, el objetivo de los líderes nacionalistas es exactamente el opuesto. Ellos no buscan construir una sociedad libre que proteja los derechos individuales de sus ciudadanos, lo cual sería una razón moral y práctica a favor de la separación; lo que buscan es más control, es ser ellos mismos quienes opriman a sus ciudadanos, es cambiar la opresión central de Madrid por la opresión local de Barcelona: son los mismos perros con distintos collares. Esos buscadores de poder se oponen a la verdadera libertad, llamándola “libertad salvaje”, y proponen otro tipo de “libertad”, una libertad adulterada, una libertad parcial que ellos determinarán hasta dónde puede llegar. Su actitud la resume esta memorable y condescendiente frase: “Si tenemos que dar un poco más de libertad, lo haremos”. ¿Y yo qué tengo que ver con todo eso?, puedes estar preguntándote. Pues porque vivas donde vivas, y aunque te sientas física y emocionalmente alejado de esas decisiones, estás siendo seriamente afectado por ellas. Darle la vuelta a la deprimente situación actual del mundo ha de empezar en algún sitio concreto donde las ideas racionales consigan echar raíces, y ese sitio no va a ser un país minúsculo sin recursos o un enclave en alguna isla desierta, como los “paraísos” libertarios más o menos anarquistas que algunos intelectuales imaginan. Y cómo evolucione el mundo te va a afectar, quieras o no, estés en España o en USA o en Latinoamérica o en Singapur. Lo ideal sería que un país desarrollado fuese el promotor de esas ideas racionales y asumiese el liderazgo intelectual y moral que el mundo necesita. Brasil tiene un movimiento intelectual embrionario favorable a Objetivismo, pero aún está por demostrar que su inercia cultural puede ser frenada. Gran Bretaña, en cambio, tiene tanto el tamaño como la tradición de liderar al mundo en ideas racionales, y podría convertirse en una enorme Quebrada de Galt (ver La Rebelión de Atlas), desde donde el mundo (esta vez, un mundo racional) vuelve a nacer. Estados Unidos no se convirtió en líder mundial por el mero hecho de independizarse de Gran Bretaña (muchas colonias se han independizado a lo largo de la historia), sino por las ideas que fundaron al país: reconociendo al individuo como un fin en sí mismo, dándole sus ciudadanos (y a futuros inmigrantes) la oportunidad de trabajar y prosperar sin coerción del gobierno, o sea, haciendo posible el sentido de vida americano y su corolario, el “American dream”. Muchas de esas ideas pro-libertad habían surgido de la Ilustración, del trabajo de pensadores como Isaac Newton y John Locke, y fueron los Padres Fundadores (en su mayoría también de ascendencia británica) quienes las plasmaron en la Constitución. Ahora, 240 años más tarde, Gran Bretaña tiene la oportunidad de recuperar el liderazgo político y económico mundial que en su día cedió a Estados Unidos, y que éstos no están siendo capaces de mantener. La separación de Cataluña no parece ir a ningún sitio, “gracias a Dios”. Pero ojalá que los votantes británicos entiendan a fondo el asunto político más importante de sus vidas, y que el Brexit vaya adelante. Por sí solo, el hecho de que Gran Bretaña salga de la UE no garantiza que el mundo vaya a cambiar para mejor, pero hará que ese cambio sea posible. Será un paso en la dirección correcta, un primer paso hacia la salvación que aún podemos tener esperanza de ver durante nuestras vidas.

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El Destino Manifiesto de Bitcoin
El Destino Manifiesto de Bitcoin
InfoporAnónimo8/1/2016

Casi nadie defiende hoy la doctrina del “Destino Manifiesto”, quizás porque tal concepto suele asociarse a la expansión imperial de los EE.UU. en su etapa más agresiva –a la idea de que es tan obvio que los EE.UU. son cultural y políticamente superiores, que cualquier barbaridad está justificada mientras ayude a ampliar y reforzar su dominio–. Al igual que la idea del comunismo como destino inevitable al que nos conducen las fuerzas de la Historia, la idea de un destino de gloria nacional escrito en las estrellas ha sido (correctamente) descartada como un delirio más de los tantos que han sabido camuflar los intelectuales al servicio del poder. Tanto el paraíso comunista precedido por la dictadura del proletariado como el bombardeo a gran escala como método para civilizar el mundo lucen hoy –afortunadamente– como locuras monstruosas, pero eso no significa que debamos renunciar a la idea de un Destino Manifiesto. Ya sabemos que la utopía comunista es un sueño que acaba en pesadilla, pero eso no significa que las fuerzas históricas han desaparecido con ella; los marxistas simplemente no supieron –o no quisieron– interpretarlas correctamente. Por su parte, los colonos de Norteamérica estaban realmente fundando una sociedad única, pero el experimento de un Estado reducido a su mínima expresión –y su correlato: las libertades individuales llevadas a su máxima expresión– degeneró rápidamente en el Leviatán más poderoso que el mundo jamás haya visto. ¿En qué fallaron estos ideales? El comunismo y el minarquismo comparten un error de base: la fe inquebrantable en el poder del Estado en manos de una vanguardia ilustrada. Ninguno de los promotores de estas utopías imaginaba que el Estado –esa institución milenaria que pretendían manipular para acelerar los cambios en la dirección anhelada– podía comérselos marinados en sus propias ilusiones, tal como antes se había comido a tantos otros revolucionarios y reformistas bienintencionados. Estaban convencidos de que ellos sí, a diferencia de todos los anteriores, podían domar al monstruo y ponerlo a su servicio. Cuando el miope mira la historia ve el fracaso del monarquismo, de la democracia representativa, del fascismo, del comunismo, etc., sin ver lo que estos sistemas tienen en común: no ve que es el estatismo lo que ha fracasado siempre, en todas sus formas y en todos sus cometidos. Bitcoin es una respuesta al fracaso estatal en materia de moneda, así como los sistemas de alarma domiciliarios son una respuesta al fracaso estatal en materia de prevención del delito, Uber es una respuesta al fracaso estatal en materia de regulación del transporte, airbnb una respuesta al fracaso estatal en materia de regulación del alojamiento, etc. etc. Con la salvedad de que Bitcoin, al igual que BitTorrent (la respuesta a la intromisión estatal en el intercambio de archivos digitales) y PGP (la respuesta a la intromisión del Estado en nuestras comunicaciones) no tiene oficinas que puedan ser clausuradas. Bitcoin no es un intento más de capturar el poder coactivo para guiar a las masas desde una torre de marfil. De hecho, es exactamente lo contrario: Satoshi propuso reemplazar la brujería estatista –eso que los intelectuales prostituidos prefieren llamar “planificación centralizada” cuando se inspira en sus propios delirios megalomaníacos– por un sistema basado en teorías coherentes y contrastables, ancladas tanto en la realidad objetiva como en los principios de la acción humana. Y dado que el control de la institución moneda es uno de los pilares del Estado moderno, la propia existencia de Bitcoin representa un reto al poder coactivo, un abierto desafío a la idea de que el mandato de unos (sean pocos o muchos, sean o no étnica o culturalmente homogéneos), bajo cualquier pretexto, es legítimo e inevitable, y que por lo tanto debemos resignarnos a la obediencia compulsiva. Indiferentes ante la amenaza de violencia, los ciudadanos de Bitcoinlandia responden exclusivamente a sus propios intereses. Bitcoin, una entidad no limitada geográfica, política o ideológicamente, se resiste a ser cooptado por cualquier grupo de iluminados que crean encarnar su destino: dada su estructra fundamental, no hay manera de ejercer un control centralizado sobre todo el sistema, pues el costo de la desobediencia a las normas arbitrarias es prácticamente nulo. En Bitcoinlandia, los desarrolladores proponen y los usuarios disponen. Es gracias al mercado libre que Bitcoin se mantiene seguro, robusto y práctico, no gracias a la democracia (el interés de una mayoría circunstancial a expensas del conjunto) o al consenso entre cinco monigotes encerrados en una habitación (por más dinero fiat que lleven en sus alforjas). En un mercado libre solo se admite la persuasión o la disuasión; tratar de mover a otros como si fueran piezas de ajedrez se paga inexorablemente con pérdida de influencia y reputación. Pero esto choca de frente con el paradigma estatista. Los habituados al capitalismo de compinches seguirán apostando a la política, y el dinero fiat de los “capitalistas de riesgo” seguirá lloviendo sobre todo aquel que pueda imponer normas diseñadas a medida para garantizar sus privilegios. En el mundo fiat , las maniobras de los lobbystas y sus amigos en el poder perjudican a todos los que podrían competir con ellos o beneficiarse de tal competencia. Mala suerte; seguirás pagando el precio de sus privilegios –o de su analfabetismo económico, si prefieres asumir buena fe– mientras puedan obligarte a hacerlo. Pero justo aquí es donde brilla el sistema de incentivos creado por Satoshi Nakamoto: en Bitcoinlandia nadie puede someterte a los dictados de un comité, puesto que la posibilidad de romper con quienes aspiren a monopolizar el sistema monetario y financiero se halla a un par de clicks de distancia. El problema con el “Destino Manifiesto” es que a menudo quienes dicen haberlo identificado se autoproclaman guías de todos los demás. Bitcoin repele tales caracteres porque no es un movimiento; no requiere uniformidad de acción ni homogeneidad de pensamiento. Bitcoin tiene un Destino Manifiesto, pero no necesita profetas ni pastores ni ejércitos para alcanzarlo. Si eres capaz de discernirlo con claridad, y entiendes el contexto que lo hace imperioso, mejor para ti; no tienes que convencer a nadie de que Satoshi Nakamoto ha desatado fuerzas implacables. Para bien o para mal, todos llegarán a sentirlas eventualmente. Por ahora, el destino de Bitcoin solo resulta manifiesto para quienes comprenden las peculiaridades de los sistemas complejos, la ubicuidad del orden espontáneo –así como las razones por las que este nunca puede ser del todo suprimido–, el concepto de propiedad emergente, los principios de la praxeología, etc.; en otras palabras, para quienes atesoran una profunda comprensión de la naturaleza del mercado y la naturaleza del Estado. Ellos heredarán el mundo. Así como la revolución neolítica favoreció en su momento un nuevo tipo humano, capaz de trabajo duro y autodisciplina, la revolución Bitcoin favorece hoy a quienes transitan el angosto camino de la honestidad intelectual.

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