Poison820
Usuario (Argentina)

Como va gente?. Yo todo bien por suerte, vi el post sobre el camarero y me inspiré a contarles una de mis vivencias personales. Todo arrancó en 2010, era un vaguito de mierda, vino un viejo y me cambió la forma de pensar, me decidí a volver a la escuela y conseguirme un laburito, ya saben a los 15 años... se necesita $$ para comprar pilcha, salir a bailar o llevar a pasear a alguna minusa. Lo mejor que pude conseguir en ese momento fue de repartidor en una pizzeria, bastante humilde La pizzeria era algo así como en la foto, pero sin pintar jajaja ...estaba ubicada a 3 cuadras del centro de Laferrere, pero... como en el centro habían pizzerias mucho mejores y con motos(yo repartía en bici), la mayoría de los pedidos iban mas dirigidos a los "suburbios", esta era una de las muchas "calles" que tenía que recorrer con mi pobre bici Si llovía era un dolor de huevos terrible tener que pistear ahí, como no teníamos las típicas "cajitas" para llevar los pedidos, teníamos que usar una especie de bolso que lo enganchabas en el manubrio, mas de una vez me patiné, caí e hice mierda el pedido, lo entregaba y al volver, ya los clientes llamaban para quejarse y me cagaban a pedo. Igual, creo que era preferible que el tiempo sea medio inestable, porque si estaba despejado, en cada esquina tenía a varios como estos asechando Uno pensará que ante tanto riesgo me debían de pagar bien... pero no, saben cuando cobraba por turno(5 horas)??? .. 15 pesos, y no me vengan con la inflación y toda la bola, en 2010 ya 15 pesos no era nada, la manaos estaba 8 pesos ya!.. el dueño era un tranfuga de aquellos!.. como eramos todos pendejos los que trabajábamos ahí, nos explotaba a full, encima por turno teníamos derecho a agarrar 2 empanadas No se ni porque puse esa imagen, porque Brandoni se queja de 3 empanadas y a mi solo me daban 2 jajaja bueno, pero no todo era oscuridad, con la millonada que me pagaban, me levanté varias minusas +10 puntos ehhh Hasta que en un momento, la virgueada cósmica despertó en mi... quería una PC, saque cuentas y vi que aunque iba a tener que hacer muchisimos sacrificios, era posible, ahí me puse en modo ahorrador y no gaste ni 1 centavo en cosas que no sean totalmente necesarias, mientras mis compañeros hacían la vaquita para comprar la manaos, yo solo tenía a mi fiel amigo Que estaba a 30 centímetros de la freidora y a 1 metro y algo del horno....tomar de ese bidón en verano linces, eso no se lo desearía a nadie. Iban pasando los meses, y mi estado se iba deteriorando, trabajaba doble turno, iba a la escuela y con 2 empanadas por día, que al ultimo tiempo ya ni las comía porque me habían cansado... en resumen iban quedando como un paquero mas Pero todo llega a su fin, después de tanto sacrificio, pude juntar la plata para mi tan querida primera PC, me salió 4500 pesos y como la compre en un Fravega y no sabía absolutamente nada de PCs en ese tiempo, me re cagaron, pero no me importa.. la disfruto igual día a día, un dato curioso es que 2 meses después de que me la compré, me dieron la net del gobierno y yo quede así Pero bueno, lo que importa es que gracias a ese esfuerzo, con la PC pude terminar la secundaria caminando... aprendí muchas cosas y creo que valió la pena absolutamente. Esa es mi historia manes, se que esto no va a tomar tanta repercusión porque no le invente ningún nuevo sobrenombre al Diegote o compilar un meme sobre explotado, solo quiero decirles a los pocos que lean este post, valoren lo que tienen taringueros y nunca se pongan o dejen que les ponga limites de lo que son capaces de lograr, si vos realmente queres algo, lo podes tener. Un Abrazo.

Buenas noches gente......para pasar un poco la depresión de que es nuevamente Viernes y estamos acá virgueandola... les traigo algunas vetes famosas de Argentina. Victoria Onetto, 42 años. Recientes Monica Ayos, 42 años Recientes Gabriela Toscano, 49 años Recientes Flavia Palmiero, 49 años Recientes Cecilia Carrizo, 45 años Recientes Andrea Pietra, 47 años Araceli González, 48 años Recientes Y bueno linces, eso fue todo... si tienen alguna otra vete junada por ahí no duden en compartirla en los comentarios, saluditos
Buenas noches Taringueros. Antes que nada les quiero pedir disculpas porque creo que vendí un poco de humo con el título, pero no me quedaba otra... vi que había demasiados posts de leyendas urbanas Argentinas y las coincidencias iban a hacer que me coma varias denuncias por repostre jajaja así que como mi vieja es Paraguaya, les traigo un par de leyandas guaraníes. Luisón Luisón es el séptimo y último hijo de Taú y Keraná, sobre él cayó la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores. Su sólo nombre aterroriza. Este ser espeluznante se halla ubicado en la encrucijada de los caminos de la vida y de la muerte. Como puede exornar el ánima en sus andares, es el monstruo más temido y aborrecido de los engendros malditos. Otros mitos emparentados traen justicia y venganza, castigos a los que se exceden; protegen la flora y la fauna; otros devoran hombres y mujeres, otros roban niños, silban y merodean. Luisón daña más que todos estos penantes. Hace imposible la vida del más allá. juega con el destino del alma, que se vuelve irredimible una vez que él interviene en el colmo de su obrar maléfico, Por eso es tan temido. Se dice que los días viernes y los martes también al comenzar las sombras de la noche a adueñarse de pueblos y comarcas en su avance penumbroso, Luisón pierde sus formas humanas para transformarse en un perro de horrible aspecto, quizá un lobo de dientes afilados y de diabólico intento que busca los cementerios para revolcarse encima de los cadáveres y alimentarse de ellos. A la media noche, con ojos relampagueantes sale en busca de seres humanos para convertirlos en otros malditos luisones, lo que logra asustándolos y pasando por debajo de las piernas de los hombres que sorprenden en su maléfico paseo nocturno. A veces jaurías de perros lo persiguen y ladran sin acercársele. Un olor nauseabundo le acompaña, su aspecto hiela la sangre en las venas y enloquece a los hombres que se dejan sorprender. Su andar termina al clarear el nuevo día, retornando sus humanas formas regresa a sus ocupaciones, donde se lo ve sucio, cansado, esquivo, de mirar doliente y melena desgreñada. Las gentes no saben si tenerle lástima o sentir repulsión ante la duda hiriente de que sea o no Luisón. Es similar el caso de los vampiros, al presentirlo todos se santiguan y callan. Es el hombrelobo temible y de hábito atroz, capaz de hacer perder al hombre su condición humana transformándolo en penante bestia y demonio. Devora la carne de los muertos y el alma de los vivos. No conocen los Guaraníes mayor desgracia que ésta, por eso huyen de él. Dice la mitoreferencia que al nacer Luisón brilló en los cielos la conformación de estrellas conocidas como Las Siete Cabrillas en señal de que la maldición que afligía a Taú y Keraná había cesado, Según la Mitología Guaraní [de Rosicrán] este monstruo y sus seis hermanos deambulan sobre la tierra. En diversos países, incluso India, y los de Europa, este supuesto es conocido. El Pombero Pombero es un duende antropomorfo, un hombre, feo, más bien bajo, fornido, retacón, moreno, con manos y pies velludos, cuyas pisadas no se sienten, talvez un indio Guaikurú. Lo describen también andrajoso, cubierto con sombrero de paja y con una bolsa al hombro (confusión con Kari-Vosá). Habita en el bosque o en casas o rozados abandonados, en taperas. Anda de noche, viajando por todas partes. Tiene habilidades tales como mimetizarse con facilidad, hacerse invisible cuando quiere y hacerse sentir por un toque, con sus manos velludas, que producen pirî (escalofrío); puede deslizarse por los espacios más estrechos, pasar por el ojo de una cerradura, correr de cuatro patas, imitar el canto de las aves, especialmente las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras, el grito de animales, aullidos, el piar de los pollitos, etc. Lo describen, también, como ventrílocuo. Tiene ocurrencias y es travieso; suelta los animales del corral o dispersa tropas o manadas de animales salvajes o domésticos; roba tabaco del perchel, desparrama el maíz amontonado y el popî (mandioca mondada), roba miel, gallinas, huevos, echa del caballo al jinete andante, asusta a la cabalgadura. Es sensual. Despierta a las mujeres con el suave roce o caricia de sus manos velludas, especialmente a las que duerman afuera en las noches de verano. A veces las posee, y se cuenta de mujeres embarazadas por el Pombero, cuyo hijo nace muy parecido a éste. Se cuenta, también, de jóvenes raptadas por Pombero, que después de saciarse en ellas, las deja sueltas, a veces embarazadas. Para granjearse su amistad o simpatía, su buena voluntad, hay que hacerle regalos. La gente suele dejarle un poco de tabaco, miel u otras ofrendas, como una botella de caña, etc., en lugar accesible, en un sobrado, sobre algún apyka (banco o silleta), en el okupe (atrás de la casa), cerca del rancho, pronunciando una corta oración, rogándole no cometa más fechorías. Ganando su simpatía, el Pombero cuida de la casa del que le regaló, de sus animales, de sus cosas y hasta se dice que retribuye atenciones, apareciendo en la casa frutas, huevos, etc. Si se habla mal de él o no se le hace regalos puede vengarse persiguiendo a las moradores de la casa; asusta al que habla mal de él o mediante un simple toque le deja con ataques o mudo (ñe'engu) o zonzo (tavy) o tembleque (marachach"). Nuestra gente [gram: la gente paraguaya] se guarda muy bien de pronunciar el nombre del Pombero, particularmente en las reuniones nocturnas, y a él se refieren como Karai-pyhare, "el señor de la noche", porque puede aparecer cuando se lo nombra, como acudiendo a un llamado. Yasy Yateré Muchas de las características de este personaje se confunden con las del Pombero. El Yasy Yateré suele ser representado como un enano o un niño pequeño, desnudo, hermoso, de cabellos dorados, (en algunas variantes barbudo), con un sombrero de paja y un bastón de oro donde residen sus poderes mágicos. Suele recorrer el monte a la hora de la siesta, atrayendo a los niños con un silbido hipnótico que imita al de un ave. Se dice que aparece sobre todo durante la época del avatiky (cosecha del choclo o maíz tierno) que gusta comer. El Yasy Yateré se vale de su silbido o de su bastón mágico para atraer a los niños, a los que rapta. Los lleva al monte donde los retiene un tiempo para jugar con ellos y alimentarlos con miel y frutas. Luego los abandona o los deja enredados en un ysypo (liana). Antes de abandonarlos, el Yasy Yateré los lame o los besa, dejándolos tontos o idiotas (tavy: akã tavy), mudos (ñe' engu) o sordomudos. Sin embargo, éstos se recuperan después de un cierto tiempo. En algunas zonas se cree que al cumplirse un año del rapto, el niño tiene un "ataque" con convulsiones (epilepsia). En otras versiones, si el Yasy Yateré se cansa del niño, puede llevarlo al río donde lo ahoga. Una forma de volver inofensivo a este personaje es quitándole su bastón dorado, sin el cual se carece de poderes. Entonces el Yasy se pone a llorar como un niño pequeño. Para conseguir esto, basta con embriagarlo con caña (aguardiente), bebida a la que es muy aficionado. Otra forma de congraciarse con él es ofreciéndole pencas de tabaco, que se dejan en zonas aledañas a la casa o bien en los caminos de entrada al monte. Teyú Yaguá Debido a la maldición lanzada por Arasy contra Taú por haber raptado a Kerana, su descendencia será por siempre deforme y monstruosa. Así, el primer hijo de la pareja es un enorme lagarto con siete cabezas de perro cuyos ojos lanzan llamaradas. Sus siete cabezas de perro dificultaban cualquier tipo de movimiento. En algunas versiones, Teyú Yaguá sólo tiene una enorme cabeza de perro. Pero en todas las varientes coinciden en su escasa capacidad de moverse. Su aspecto era el más horroroso de los siete hermanos. Sin embargo su ferocidad fue aniquilada por deseo de Tupa. Era dócil e inofensivo. Aun así era temido por su mirada fulgurante. Aunque se nutría solo de frutas y su hermano Yasy Yatere le proporcionaba miel de abeja, alimento de su predilección, era muy temido debido a que asesinaba a todo aquel que se acerque a su cueva/caverna. Fue considerado como el señor de las cavernas y protector de las frutas. Se lo menciona también como genio protector de las riquezas yacentes en el suelo. Su piel adquirió brillo revolcándose en el oro y las piedras preciosas de Itapé. Bueno gente eso fue todo, estas leyendas no creo que le quiten el sueño a nadie, pero al menos ahora ya saben algo de la cultura guaraní. Gracias por leer el post y si quieren pueden decirme sobre algunos otros mitos que ustedes conozcan para que arme el siguiente post. link: https://dl.dropboxusercontent.com/s/bzskw8550hh0qga/retroseguir.swf?usuario=Poison820&puntos=440&posts=5&enviar=Generar&avatar=http://a13.t26.net/taringa/avatares/2/5/A/1/6/8/Poison820/120x120_EC4.jpg&Seguidores=3&Rango=Regular&comentarios=83&?.swf

"Los chicos marginados pueden salir adelante si recuperan su autoestima" Ninguna exclusión es definitiva si quien la sufre logra verse a sí mismo con rasgos dignos de ser valorados y actuar en consecuencia. Con ese criterio trabaja "el kiosco", un centro de características atípicas. Dijo "te veo en el kiosco" y dio una dirección en el barrio San José Obrero de Laferrere, en La Matanza. Ya en el barrio y en la cuadra específica, empieza la búsqueda del "kiosco de Darío Aranda" y todos señalan una enorme y moderna estructura de cemento con techos de chapas rojas. Cronista y fotógrafo dudan, porque imaginaban un almacén o un polirrubro. "¡Darío está ahí, en el kiosco!", grita finalmente un chico. El centro comunitario más interesante del Gran Buenos Aires no tiene nombre. Fue bautizado hace muchos años como "el kiosco" y ahí está ese tipo grandote, de sonrisa plena y constante que lo dirige. Darío Aranda trabaja con chicos de éste y otros tres barrios de los alrededores desde hace catorce años. Y lo hace con una perspectiva totalmente diferente. Por ejemplo, lleva a 60 pibes, algunos drogadictos o incluso asaltantes, a cenar a Puerto Madero. "Es que si a los pibes -explica- no les enseñamos que existe otro mundo al que pueden acceder, y que del otro lado no hay enemigos, van a seguir sintiéndose marginados. Ya lo son, ¿por qué les vamos a fomentar eso que la sociedad ya les metió en la cabeza?" ¿Qué produce en chicos de bajos recursos el ir a cenar al mismo restaurante que la clase alta? Aprenden qué hay del otro lado. Cuando uno pasa esa barrera, ya no hay fantasmas. Se pueden parar en la vida de otra forma. Ellos también pudieron y vieron que los otros no son monstruos. ¿Y cómo pagan la cena? Tenemos un subsidio del Programa Alternativo de la Provincia de Buenos Aires. ¿Y se lo dan para ir a restaurantes? No, pero no me imponen limitaciones y nosotros vamos a restaurantes, a campamentos, a hoteles. Estos pibes manejan cierta plata. ¡Si se gastan 25 o 30 pesos en cerveza en una noche! Yo les digo que se la guarden y los llevo al museo del MALBA o a ver una obra de teatro gratis. ¿Estamos hablando de "pibes chorros"? La mayoría no lo son, pero alguno hay. Antes de ir a Puerto Madero trabajamos durante dos o tres meses cómo tratar al otro y a las cosas que son de otro, cómo sentarse en una mesa, no consumir alcohol... ¿No consumen alcohol? No, acá tenemos tres reglas básicas: respetar al diferente, no consumir drogas ni alcohol y no traer ningún objeto robado. ¿Nunca tuvo problemas en los restaurantes? Ninguno. La última vez, uno de los pibes se empacó en la puerta. "Esto es recheto, yo no entro", decía. Al final entró. Y fue el que más disfrutó. Se asombraba por todo. "¡Mirá, todos los platos son iguales!", le comentaba a los otros. Ese pibe sentía un rechazo visceral por esos que tienen tanto frente a él. Y ahí empezó a descubrir cosas básicas, que lo ponen en otra vereda para trabajar la autoestima y desde ahí construir la base para ir dejando las drogas o el robo. Los chicos marginados pueden salir adelante si recuperan su autoestima. ¿Es un principio para la rehabilitación? No, nosotros no hacemos rehabilitación. Nos movemos desde un paradigma que es que la persona existe en función de su capacidad y de su potencialidad. No en función del daño que presenta. El pibe llega y si cumple las reglas básicas, trabajamos juntos y empezamos a apostar a la parte sana. Mayor participación, mayor integración. Si el pibe está muy comprometido con el consumo de drogas, llega un momento en que pide que se lo ayude porque no lo puede sostener solo. Y ahí lo pasamos a la comunidad terapéutica. Hay familias que apoyan y pueden sostener el proceso de integración y socialización. Otras, no. Ahí tenemos que ser más fuertes. En última instancia, paciencia si la familia no está presente. La decisión es individual. Uno que zafa, uno que puede trabajar por los otros. Debe ser muy frustrante cuando la familia no apoya al chico. ¿Sabe qué frustra? Cuando uno se entera de que el pibe se murió. O que lo mataron. Llegamos tarde. La vida, en este contexto, no tiene el mismo valor que en otros estamentos de la sociedad. No, por supuesto. A veces les digo "nos vemos la semana que viene" y me contestan: "Pero, gordo, yo no sé si llego hasta mañana". Eso nos obliga a trabajar en la inmediatez, en la necesidad imperiosa. Es que estos chicos se toman la muerte como un acontecimiento más del día. Tienen totalmente desvalorizado el respeto a la vida. Eso viene de que a ellos nadie los respeta. Entonces, ¿una de las primeras tareas es darles una perspectiva de futuro? Sí, por eso trabajamos con cosas que les gusten. Se enganchan mucho con los viajes y hacemos uno cada tres meses. Eso les pone una meta. Tienen que ir a la escuela, asistir a todos los cursos del kiosco y no bardear para poder irse de viaje. La semana que viene tenemos un viaje a Sierra de la Ventana. Y tengo un problema: hay más pibes preparados de los que preveíamos. Eso quiere decir que estamos haciendo bien el trabajo. ¿Cómo se crea la autoestima? Hay que generarla. Cuando llegan acá, así tengan seis años o quince, uno les pregunta: "che, ¿qué cosas buenas tenés vos?" "Y, no sé, yo no tengo nada bueno", dicen. "No, buscá, en algo tenés que ser bueno". Silencio. Entonces hay que ir dándoles las herramientas. Por ejemplo, con los más grandes empezamos por ir a sacarles el DNI. La mayoría no tiene ni documentos. Imagino que hay que conseguirles un trabajo también. Sí, a veces hay que empezar por cosas tan básicas como una ropa limpia y más o menos nueva para que lo vean presentable. Les prestamos el domicilio para que puedan decir "manzana 4, casa 5" y que no vean que es de una villa. Hablamos con la Policía por los antecedentes policiales. La mayoría tienen antecedentes por portación de cara, por estar en la esquina tomando. Hay que resolver también la revisión médica. En muchos lados les ven un tatuaje y ya no los toman porque creen que tienen sida, que se lo pudieron haber contagiado cuando se hizo el tatuaje. A la vez, con el que le puede dar un empleo, tratamos que no haga como un gran supermercado de la zona, que dice que quiere dar trabajo acá en el barrio y pide secundario completo, inglés y computación. ¿Con qué herramientas prioritarias trabaja? Con la educación. En este momento, de 470 pibes, hay 8 en la universidad, 72 en la secundaria y la mayoría de los demás en la primaria. En estos 14 años ya tuvimos un licenciado en Trabajo Social, un ingeniero informático, cuatro profesores del terciario y muchos, muchos, que terminaron la secundaria. Después siguen trabajando acá, dando clases de apoyo, charlas contra la violencia... enseñan lo que recibieron. ¿Cómo maneja la violencia? Tenemos reglas. Por ejemplo, la de la tarjeta azul para jugar al fútbol. El partido comienza una semana antes, cuando tienen que venir con todo el equipo a una charla. Ahí nomás ganan dos puntos en el campeonato por asistir a la charla. Después, en el partido, si cometen un foul muy grosero, les sacan tarjeta azul. Y eso los obliga a venir a otra charla. Si va una barrita a verlos y bardean, se emborrachan, se les descuentan puntos en el campeonato. Un buen método. Debería promocionarlo para que lo adopte la AFA. Ese es un problema de los Macri, los Grondona. Acá ya hace tiempo que no tenemos problemas de violencia en el fútbol. Lo aprendí de los curas salesianos. Pero ellos los obligan a ir a misa si les sacan tarjeta azul y acá tienen que venir a una clase de educación no formal. Ahí trabajamos desarrollo personal, el coaching ontológico, la lectura de la realidad. Por ejemplo, agarramos tres diarios -Clarín, La Nación y Crónica- y buscamos una nota que traten los tres. Comparamos las diferencias del discurso, la construcción. Es casi un taller literario. ¿Qué hacen con los chicos que roban? Hay que ver por qué lo hacen y tratar de que entiendan que al que roban es una persona como ellos o sus padres. Aprendimos que ellos disocian para poder mantener ese nivel de violencia. No ven al sujeto. Ven el objeto. El otro es un gil al que le sacan la campera, el reloj, la plata. No lo ven como persona. Cuando uno les dice que el otro puede ser el padre o la madre o una hermana, se refugian en la negación. Hasta que finalmente dicen que si lo ven como a una persona no pueden hacer lo que hacen. Por eso es imprescindible reponer autoestima: para que se vean a sí mismos y vean a los demás como personas. Datos Biograficos: Darío Aranda estudió enfermería por amor, no a los pacientes (por lo menos no en ese entonces) sino a Cristina, una novia. Tenía 16 años. Pero descubrió su vocación dos años más tarde cuando in gresó al servicio de Salud Mental del Hospital Paroissien. Allí se topó con la psiquiatría sistémica. Los médicos miraban al paciente como parte de un todo. Se hacían internaciones del paciente y de todo su entorno familiar. En 1994 presentó un proyecto de salud sexual comunitaria y ganó una beca para ir a estudiar a Chile con un grupo de trabajadores sociales especializados en las teorías de Alex Wodak, un australiano que trabaja con alcohólicos desahuciados. "Wodak nos enseña que trabajamos con personas y no con alcohólicos, con personas y no drogadictos", dice Aranda. "Y vi trabajos concretos increíbles. En Pudahuel, cerca del aeropuerto de Santiago, trabajaban con las prostitutas y no para hacerlas dejar su trabajo sino para cuidar de sus hijos. De día, el prostíbulo era una guardería. Y todos los gastos los pagaba el cafisho". Cuando regresó se fue directamente al barrio San José Obrero, solo, sin estructura ni subsidios. Comenzó charlando con un grupito de chicos que estaba en una esquina tomando cerveza. Tres meses más tarde, ya se había armado el primer grupo de estudio y como no tenían mejor nombre, adoptaron el del lugar donde se juntaban: el kiosco. Después vino el subsidio de una fundación alemana y otros fondos del gobierno de la provincia. Hace cinco años pudieron construir su sede: dos pisos, gimnasio, varias aulas, centro de computación. Pero continúa sin nombre oficial. Sigue siendo "el kiosco". NACIONALIDAD:ARGENTINO EDAD: 41 AÑOS ACTIVIDAD:TRABAJADOR SOCIAL ESTADO CIVIL: CASADO, TRES HIJOS Además de dirigir "el kiosco", trabaja en la Dirección de la Juventud de la Municipalidad de La Matanza y ad honorem en el Servicio Penitenciario de Ezeiza. Fuente http://www.clarin.com/suplementos/zona/2007/07/22/z-03815.htm Opinión Personal:Si bien esta nota es de hace 8 años, Dario sigue haciendo lo mismo, yo tuve la suerte de conocerlo en 2010, sin el capaz no estaría taringueando con ustedes día a día sino en algún penal, conocí muchos lugares gracias a el y sinceramente ayer de casualidad me topé con esta nota y creí que se merecía un post. Ojalá esta entrevista les habrá un poco el pensamiento a los que piensan "hay que matarlos de chiquitos" sobre los chicos marginados o "negros cabezas".