PlaneroGorila
Usuario (Argentina)

Jon Venables y Robert Thompson. Tenían 10 años cuando mataron de una forma despiadada a un niño de 2 años que habían secuestrado de un supermercado en Liverpool, Inglaterra, en 1990. Lo torturaron y dejaron su cuerpo en las vías del tren. Mary Bell. Fue encarcelada por estrangular a Martin Brown, un niño de 3 años, el 25 de mayo de 1968, un día después de cumplir 11 años de edad. Luego regresó a la escena del crimen y con una navaja le mutiló los genitales y puso una "M" en el estómago de la víctima. Acabó en un reformatorio y fue puesta en libertad 23 años más tarde Natsumi Tsuji. A los 11 años, asesinó a una compañera de escuela cortándole la garganta y los brazos con un cutter, en 2004. Aún sigue recluida en una cárcel de Japón. Brenda Spencer. El lunes 29 de enero de 1979, estrenó un rifle semiautomático que su padre le regaló en Navidad, disparando a los alumnos de su escuela. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, dijo: "No me gustan los lunes". Jordan Brown. En 2009 un niño de 11 años tomó la escopeta de su padre, asesinó a su madrastra embarazada y, como si nada hubiera pasado, abordó el autobús rumbo a su colegio. George Stinney. En junio de 1944, tenía 14 años y batió el record de ser la persona más joven en ser ejecutada en los Estados Unidos. Fue declarado culpable de las muertes de dos niñas llamadas Betty Jane Binnicker (11) y Mary Emma Thames (8). Joshua Phillips. A los 14 años, asesinó a su vecina de 8 años, escondió el cadáver debajo de su cama y se unió a las brigadas de búsqueda para encontrar a la niña. La brutalidad del crimen hizo que lo condenaran a cadena perpetua. Mitchell Johnson y Andrew Golden. En 1998, dos niños, de 11 y 13 años, atacaron con armas de fuego la escuela Westside. Mataron a 5 personas e hirieron a 10 más. Fueron liberados cuando cumplieron 21 años. Eric Smith. A los 13 años, fue encontrado culpable de asesinar a un niño de 4 años, en 1993. El pequeño había sido estrangulado y golpeado en la cabeza con grandes rocas. Un psiquiatra diagnosticó a Smith con trastorno explosivo intermitente. Sigue en prisión y se le ha sido denegada la libertad condicional 5 veces, la última en 2012. Cristian Fernández. La violencia y los abusos sexuales fueron una constante en su vida. Con sólo 13 años, es el reo más joven en Estados Unidos, enfrenta la cadena perpetua por matar a golpes a su hermanastro de 2 años en 2011.

1. Para empezar el día bien pilas: ROSAMENTE CLASICA. Un mate cebado en ayunas con esta yerba y con el agua a 80 grados te pone pilas en el acto. Claro que un termo completo te puede poner a apretar las mandíbulas si no lo acompañás con algo dulce. El gusto es fuerte, lo justo para saciarte con un par de mates antes de partir raudo al laburo. 2. Para estudiar: LA TRANQUERA . Yerba apenas aceptable pero a precio imbatibe. Te tomás cuatro mates. Lo dejás. Y a la hora te tomás otros cuatro. Ideal para leerte los más embolantes tratados sociológicos, ya que con este método no tendrás acidez ni ardor estomacal, aunque tomes tooooda la tarde, mate tras mate, quemándote la cabeza. 3. Para cuando no tenés un mango: CHANGO. No es una de las yerbas mejor referenciadas de la góndola, pero debiera serlo, por cumplidora, ya que si la comprás por kilo cuesta menos de la mitad de las tradicionales. Tenela en cuenta para la próxima debacle financiera. 4. Para la oficina: CRUZ DE MALTA SELECCION ESPECIAL . Ya superaste la modorra post almuerzo y ahora necesitás algo que te de un envión para cerrar la jornada dignamente. Nada mejor que un mate para despabilar y de paso charlarte a la compañera de laburo. Cruz de Malta Edición Especial tiene buen sabor y rinde largos mates como para estirar hasta la hora de salida. 5. Para sentirse dueño de una estancia: LA MERCED, CAMPO. La Merced le habla al propietario de una 4x4 que viste boina y pañuelo al cuello. Viene en un envase de cartón donde la yerba está guardada como una joya dentro de otro envase metalizado. Elegimos el blend de campo y monte para unos suaves amargos a cielo abierto. 6. Para paladares delicados: CAA PORA. El nuevo blend de yerbas tradicionales de Establecimiento las Marías tiene esa cosa de gourmet criollo, que quiere recuperar las raíces guaraníes del mate, combinando la ilexis paraguariensis rústica que crece silvestre, con el touch sauvage que le da haber sido secada en barbacuá con leñas tradicionales. ¿El mate? Rico como cualquier otro, pero con un rugoso gusto amargo. 7. Para los días de más de 30 grados: TARAGÜI CON NARANJA ($5,10). Si bien estamos en contra de las yerbas saborizadas, hay que decir que esta, cebada con agua fría en un día de calor, hace un tereré justo como para bajarle la térmica al verano. El truco está en ponerle hielos al mate y cebar con agua helada. El sabor de la naranja hace el resto. 8. Para hacerse el macho: ROSAMONTE PREMIUM ($8). Con 24 meses de estacionamiento esta yerba es potente y gustosa en amargos. Algunos machos además le ponen granitos de café o carqueja para que le suba el tenor, como si beberlo fuera una prueba de iniciación por ver quién tiene más aguante. Si te gusta que el mate tenga un Kick de quinina, esta es tu yerba. 9. Para beber entre amigos: LA UNION ($4). El mate divide las amistades entre quienes lo beben dulce y quienes amargo. En eso, no hay terreno conciliador. Salvo, una ronda en la que yerba La Unión conforma a todos un poquito. Ni muy amarga, ni muy light, funciona bien con todos los paladares aunque a nadie deslumbre. 10. Para consumidores orgánicos: MISION NATURAL . Viene en un bonito envase de papel madera, que le da un aire rústico y natural. Certificada por Argencert, no era fácil de conseguir, al menos hasta ahora, que la encontrás en supermercados. Es sabrosa y suave. Y te garantizás un mate cuya yerba se cultivó sin pesticidas y se estacionó sin colorantes. 11. Para mover el vientre: CBSE REGULASE. Un combo poderoso para acelerar el tránsito pesado. A juzgar por lo que dicen sus elaboradores, lleva “hierbas digestivas como manzanilla, cedrón, rosa mosqueta, poleo y polidextrosa”, que es una suerte acelerador de partículas. El sabor es extraño. Los resultados… no tanto.
Si a un Sr. de derecha no le gustan las armas, no las compra, ni las usa. Si a un Sr. de izquierda no le gustan las armas, quiere prohibirlas. Si a un Sr. de Derecha no le gusta la caza, no va de cacería. Cuando a un Señor de izquierda no le gusta la cacería, intenta prohibirlo por ley. Si a un Señor de derecha no le gusta el pucho, no fuma. Cuando a un tipo de izquierda no le gusta el pucho, milita el antitabaquismo y no descansa hasta vetar el faso. Si un Señor de derecha es vegetariano, simplemente no come carne. Cuando un Señor de izquierda es vegetariano, milita contra los productos a base de proteína animal. Cuando un Sr. de derecha es puto, vive tranquilamente su vida como puto. Cuando un Sr. de izquierda es puto, hace escándalo para que todos respeten sus culeras costumbres Si un Sr. de derecha no cree en Dios, no va a la iglesia, ni a la sinagoga ni a la mezquita, y el domingo toma café en el centro con amigos que quizá, van volviendo de misa. Cuando un tipo de izquierda es ateo, no quiere ninguna alusión a Dios en ninguna parte, y hace un kilombo si en una oficina o escuela hay un crucifijo en la pared. Cuando un Sr. de derecha escucha la palabra minería, siente lo mismo que cuando escucha la palabra agroindustria o metalurgia. Cuando uno de izquierda escucha “minería”, pintarrajea rápidamente un cartel y sale corriendo atrás de Pino Solanas en el carrusel de la vendimia. Si un Sr. de derecha cobra un juicio o recibe una herencia o cualquier ingreso extraordinario, compra dólares y los guarda, no tiene problema en comentarlo con sus amigos. Un Sr. de izquierda en la misma situación también corre a comprar dólares, pero no se lo cuanta a nadie porque le da vergüenza. Cuando a un Sr. de derecha le cuentan un chiste racista/machista/de judíos o similares, si está bueno se caga de risa, si el chiste es malo putea al contador de chistes. Cuando a un Sr. de izquierda le cuentan uno de esos chistes, si está bueno reprime la risa, y sermonea al contador de cuentos, si es malo, también sermonea. Cuando a un Sr. de derecha se le ocurre una idea, la piensa, la analiza y si le pinta se la comenta a algún amigo, le hace frente al debate y defiende su idea. Cuando a un Sr. de izquierda se le cruza una idea, analiza si está de acuerdo con el “Protocolo de Kioto”, en contra del “Consenso de Washington”, concordante con “El Relato”, aprobable por “Carta Abierta”, y suficientemente revulsiva para la “Opo” y “El Monopolio”. Cuando un Sr. de derecha se topa con el libro “El Eternauta” de Oësterheld, lo lee y lo goza de principio a fin o no. Cuando quien se topa al eternauta es un tipo de izquierda, no logra disfrutarlo porque mientras lo lee busca analogías inexistentes; y las encuentra, al punto tal que en lugar de ver la cara de Juan Salvo tras la escafandra ve la de un ex presidente muerto. Cuando un Sr. de derecha está ideológicamente en contra de la violencia putea a Videla, a Firmenich y a todos sus secuaces. Cuando un Sr. de izquierda se opone a la violencia putea a Videla y compañía y se enreda tratando de no caer en la trampa de la “Teoría de los dos demonios”. Cuando un Sr de derecha ve a Clint Eastwood en “Million dólar baby” ve un héroe anónimo y cuando ve a Javier Barden en “Mar adentro” ve a un paralítico rompepelotas y pelotudo. Un Sr. de izquierdas ve un asesino en Eastwood y un militante comprometido en Barden. Esta última creo, es la diferencia de fondo. La misma que se nota hace años entre quienes adoramos al Sheriff valiente y alegre de “Rio Bravo” y entre quienes gustan del Sheriff pajero y dubitativo de “A la hora señalada”.
1- Utilizar lenguaje claro y preciso: Los niños son como soldados rasos, hay que serles claros y directos al hablarles, nada de “bebechito menga para acá con la seño monono” o “ati nene ati ganote”, no… eso los atonta. Se debe utilizar lenguaje cotidiano y corriente, como el que escuchan en casa. Por ejemplo en vez de decir “todos a dormir”, hay que decirles “se duermen ya pendejos de mierda o los cago a cinturonazos”, en vez “a comer la papa los bebes” se dice “se tragan esta bosta inmunda o les bajo todos los dientes”, en vez de “guardemos los juguetes todos los enanos en orden y cantando” se dice “miren guachos, metan los juguetes en la caja porque sino los fajo” 2- Castigarlo en puntos dolorosos que no dejen marcas: Muchas veces podemos darles una rica bofetada o una buena patada en el poto, pero eso deja marca y después vienen las mamis y los papis con sus cansadores argumentos. Entonces hay que aprender de nuestros amigos los patovicas y castigarlos en lugares precisos, como por ejemplo apretarles las muñequitas, darles un tirón de pelitos, pegarles con una varilla en las plantas de los pies o un tingazo en los huevitos. 3- Usar picana casera: Como los sabios dirigentes militares que tuvimos en los 70, no hay mejor instrumento de control y orden que la picana. Pero lógicamente una picana es cara y cuesta conseguirla, entonces podemos desarmar un magiclik y utilizar el dispositivo para ejercer respeto. Entonces si el conchud… digo, si el nene se porta mal, de penitencia tiene que agarrar el cablecito y una darle al botoncito. Ese pequeño espasmo eléctrico encamina al niño y lo hace razonar. 4- Hacerles el submarino amarillo: Si lo hace la policía, está bien. Esa es una de mis piedras fundamentales. ¿Cómo hacen que los presos se porten bien? ¿Cómo logran que los malos atestigüen? ¿Cómo hacen para que los ladrones digan la verdad? Bueno, con un baldecito y un poquito de agua se puede sumergir la cabecita del enfermo ment… ¡ups! del infante cariñosito unos cinco segundos para que reaccione y haga caso. Además ¿Quién no tiene un balde en casa? ¡Barato y práctico señora! 5- Sentarlos en la sillita de la vergüenza: No hay nada mejor que hacer pasar vergüenza a estos sin vergüenza hijos de una camionada de put…. esteeemmm… a estos niños. Entonces utilizamos el famoso método de la sillita de penitencia, pero le sumamos algo que me inventé el otro día y es re efectivo: mientras el cabrón del cul… digo, mientras el bello niño está sentado, los demás compañeritos tienen que señalarlo y cantar al unísono cosas como “¡choto choto choto!” o “¡puto puto puto!” y si se ha portado muy mal, se pueden hacer cantitos más complejos, como por ejemplo “¡nunca serás feliz, nunca serás feliz!” ¡vamos todos! “siempre serás un gordo choto, siempre serás un gordo choto!” ¡bailen putos! “su mamá se morirá, su mamá se morirá”… este método no falla jamás. 6- El meneíto: Estoy haciendo todos los trámites para registrar este método, porque es infalible y me lo inventé yo, nadie más lo hace. El mismo trata de hacer parar al desgraciado re contra forro mala… estemmm, al bebe precioso, bueno, hacemos parar al bebe precioso y lo empezamos a hacer girar sobre su propio eje, las primeras veces el reo reirá, ¡pero no bajemos los brazos seños! Al cabo de dos minutos de hacerlo girar al bebe no le gusta más, entonces hay que agarrarlo fuerte para que no se caiga y hacerlo girar por lo menos 10 minutos. Lleva su tiempo, pero después de uno que otro vómito el mugriento, digo el bebe, no jode más. 7- Usar la llamita: ¿Quién no fuma en clases? ¿Quién no tiene un encendedor para prender los cigarros? Bueno, este correctivo es simple, sencillo y barato. Si el mocoso del ort… si el niño se porta mal lo hacemos extender sus manitas y le pasamos a unos tres centímetros de la piel la lumbre del encendedor o fósforo. No podemos usarlo más de dos segundos, sino al guacho le queda colorado como mi cajet…. Como mi piel en enero. ¡Se portan bien o se viene llamita para todos! Y se acaba el descontrol. 8- La siesta de los lápices: Este método es medio choto, a veces resulta, a veces no, lo que si esto y segura es que deja secuelas en los mocosos, secuelas que le van a indicar como portarse bien en la vida y no ser un porfiado tirabombas… digo, un nene malo. Consta de encapuchar al niño, atarle las manitas atrás con un pañuelo, amordazarlo para que no chille, atarle las piernitas con uno de esos precintos plásticos que venden en cualquier ferretería de barrio y encerrarlo en algún lugar oscuro y chiquito, como un armario por ejemplo y dejarlo toda la siesta ahí dentro, a oscuras. También podemos pasar cada cinco minutitos y decirle “espérate… que ya te vengo a fajar” ¡y no pegarle ojo! Pero bue… estas sabias palabras van a ejercer en el niño un sentimiento de terror y ansiedad muy provechoso para la seño. 9- El abstinente: Este método es bastante malo, pero haciéndolo con tiempo puede resultar infalible y no deja marcas físicas en la lacra… digo en el bebecito. Radica en darles a todos de comer, menos a él, darles a todos de tomar, menos a él, traer postres y chocolates para todos, menos para él (si se lo puede atar de manos para que no afane algo de morfi, mejor). A los papis les decimos que el bebé no quiere comer en la salita, ¡pero nosotras sabemos que no es así! (guiño guiño). Cuando se porte bien, comerá. 10- El fantasmita: Cuando el niño ya es insalvable y se han practicado las nueve alternativas anteriores, está “el fantasmita” que puede que genere algún resultado y haga acomodar a este marginado social. Es muy compleja, ya que deben interactuar los demás compañeritos… para siempre. La misma consta de decirles a todos que el nene es un fantasmita y con los fantasmitas no se habla. Entonces, desde la seño, hasta el más infradotado de los alumnos, nadie le hablará jamás, ni le dirigirá palabra alguna, ni jugará con él, ni lo hará cantar…. Como si no existiera, nada, muerto, un número. No se lo mira a los ojos, no se le habla, ¡cero bola! Se lo deja en bolitas para que no se ensucie tanto y minutos antes que vengan los papis (sin decirle ni mú) se lo cambia y se lo entrega ¡que se hagan cargo ellos de ese diablo!
En Internet hay cientos de rankings que hablan sobre los peores autos del mundo. El principal detalle es la imagen, el aspecto de los autos, pero también se tienen en cuenta temas de motor, precio, calidad en los materiales y demás. Puntualmente no hay un ranking de autos que hayan pisado suelo Argentino, así que el motivo de esta nota es armar el “top twenty” de los peores autos que han pasado por nuestras calles. Esta nota no tiene ningún criterio más que el mal gusto de los diseñadores, al que baso netamente en lo estético, sin importarme un huevo la parte mecánica o el desempeño del vehículo en cuestión. Lamento por los desafortunados que cuenten con estos bólidos en su haber, pero mucho más lamento quienes hayan hecho “club de fans” de estos pobres cachivaches espantosos, los cuales se van a ensañar contra mí. Y la lista sin ningún tipo de orden ya que los diez son igualmente horribles es… Renaul Twingo: no hay nada más parecido a un pedo que este auto. Es literalmente el pedo de una señora culona. El auto tiene cara de tontito inocente, foquitos homosexuales y tímidos. Es introvertido y precoz, además parece como que se comió una trompada de frente y no tiene cara. Está aplastado. “Grande por dentro” era el slogan con el que trataban de endosártelo, pero había que tener un corazón como el Twingo para entusiasmarse con una batahola así. Fiat Tempra: Hagamos un auto gigante en inmundo, fue la premisa de Fiat al diseñar esta cosa fierísima. El Tempra es absurdamente gigante y absolutamente destructible. Está hecho de plástico de rastis el pobre. Viene largo de trompa y cortito de culo, como que les faltó presupuesto para hacer algo “absolutamente horrible”, llegando al “bastante horrible” sin dudas. Carece de gracia, no es ni rústico ni fino, ni mediano ni grande, ni sofisticado ni sencillo, ni chicha ni limonada. Es como un Duna gigante y estúpido. Pésimo, como todo lo que hace Fiat. VW Carat: “Che, con el Senda la repegamos, curremos con lo mismo, pero más sofisticado y grande a ver si juntamos más guita”… así se la jugaron los dueños de Volskwagen al permitir que la espantosa cosa esta saliera al mercado. Sencillamente fue eso: un senda inútil, caro, armatoste y de pésimo gusto. Lo más loco que tenía era que la antena se levantaba cuando prendías el pasacasette, lo malo es que a la décima prendida se hacía bosta y quedaba parada lista para que algún guachin te la doblara en cualquier esquina del centro. Feo, lento, inoperante, antiestético, era como una patada de Karate en los huevos colocada en ayunas un domingo. Renault 12: Que es un auto muy querido por representar lo mejor del Peronismo no se puede negar, pero no hay motivo, ni razón, ni justificativo automotriz que avale algo positivo en este coso. Un auto choto, feo, hecho con alambre y papel, sin dinámica, ni orientación sexual, de colores inmundos y de detalles toscos. Duele verlo andar, duele sentirlo bramar, duele… Todo en este auto era feo, ni deportivo, ni de señora bien, ni de hombre elegante, ni de picante, ni de revolucionario cubano. Simplemente de hombre de mal gusto y olor a apio. Un auto tonto y con cara de agua. Fiat qubo: Un diseñador muy audaz y arriesgado un día dijo “voy a hacer que la gente revalorice aquella maldita costumbre de comparar autos feos y cuadrados con una caja de zapatos, haciendo que una caja de zapatos sea hermosa”… . Como Fiat no viene pegando una los últimos 10 años se da el lujito de crear esta inmunda caja obsoleta, cara e indiscutiblemente asquerosa. Mezcla una parrilla deportiva que queda más desubicada que espada láser en el combate de San Lorenzo en una especie de “utilitario” con llantitas supersport. Un insulto a la estética, al trabajo de chofer de utilitarios y al concepto “deportivo” de un vehiculo. Me da escalofríos verla nomás. Chevrolet Spark: les salió bien el Corsa, la pegaron con el Astra, más o menos venían bien con el Vectra, han tenido un éxito rotundo con el Cruze… pero eso no les da derecho a ser tan arriesgados y sacar al mercado algo tan, pero tan repulsivo como esta rata de laboratorio. ¿Se les traspapeló entre uno y otro concept car de mala muerte? ¡Que ganas de manchar una más o menos buena reputación con un auto que se hubiese vendido mejor en el Arca de Noe que en una agencia de autos! Dios santo, si hay que ser ciego y haber votado a CFK para que te guste algo tan feísimo. Dicen que con la compra en efectivo tenes un 50% de descuento en Saldivar para operarte de la miopía. VW Gol Top: Otros que dijeron “y… ya que salió tan bien el Gol, hagamos cualquier cosa que la gente se copa”… pero no, la gente no es idiota. Es más que obvio que hicieron tantos repuestos del Gol, en una época que era tan barato comprarse un cero, que en vez de fundirlos para hacer nuevamente otra cosa, decidieron inventar este híbrido, este rejunte de partes de distintos colores y sin el más mínimo sentido del buen gusto. El auto no era ni para pibe canchero, ni para mina, ni para joven audaz… era simplemente para pelotudos absolutamente faltos de personalidad. No hay chances que alguien con dos dedos de frente gaste más que dos pesos en una cosa tan fantasma como esta. La idea… un bodrio total. Ford Galaxy: Volskwagen hizo el Karat, Fiat el Tempra… ¿¡y como los innovadores y siempre vivos de Ford no copiaban a los demás!? Así que como de costumbre, los muchachos simplemente copiaron. El tema es que copiaron lo peor y lo hicieron más feo y peor aún, pariendo este engendro del demonio llamado Ford Galaxy. Desperdigados por la galaxia deberían haber quedado los culpables de diseñar algo tan feo como esto. Ni nombre de auto se merece. Una caja cuadrada con trompa más o menos redonda, con cara de choto triste y una motorización densa e inútil. ¡Cuanto empeño le pusieron los muchachos de Ford a algo tan pero tan feo como esto! Peugeot 404: Partiendo de los faros traseros como techitos de catedrales, hasta la trompa como de un rastrojero facherito, este auto es 100% una cagada a la estética mundial. Tiene menos gracia que un jean Gatopardo y es más antiestético que una camisa Rigars. El 404 es una fusión de fealdad con cromados por doquier como para levantarle un poco el ánimo a tan feísimo bicho. Los muchachos de Peugeot tuvieron la suerte de romperla con el 504, porque con esta cagada capicúa ni la suerte bruja los iba a acompañar. Renault Logan: Renault viene cayendo en picada en Argentina, que si no fuese por el Megane nuevo y el femenino Sandero Stepway ya estaría más fundido que Casa Tía. El logan es una cachetada a la aerodinámica, ¿Dónde estudiaron ingeniería automotriz esos muchachos? ¿En el Cotolengo Don Orione? ¿Había necesidad de cortarle el culo de esa manera? La trompa es como hecha con los catorce peso’ que le sobraron de remanente. Tiene menos detalles que una pelota de tenis. Realmente parece una impresora con ruedas. Citroën Picasso: no es pecado el mal gusto, ahora, ponerle el nombre de uno de los pintores más maravillosos que ha dado la historia a una bala simétrica es un pecado imperdonable. Es un auto tan antiestético que si lo ves parado no sabes para que lado va a arrancar al poner primera. Si anda despacito pareciese que fuese marcha atrás. VW Gol Rural Coupé: Si… existe. Aunque no lo crean. La foto y google avalan mi informe. O sea… todo bien con el Gol, es un auto lindo, todo bien con las rurales, son una patada en las bolas pero si no tenes guita para una camioneta y tenes hijos como un conejo es una buena opción. Ahora, ¿había necesidad de rejuntar partes de la fábrica y hacer este aborto de la naturaleza? ¿No se cansaron con la chastrinada del Gol “Top” que continuaron la seguidilla bochornosa de insufribles híbridos? Universal o Rastrojero Conosur: Los ingenieros de la I.A.M.E. dijeron “che… anduvo bien el rastrojero diesel, ¿porque no nos fumamos un sorete y armamos un autito de calle?” Y le regalaron al mundo la cochinada menos audaz que podían crear. Trompa de Rastrojero… baúl se sedán. Es un auto tan desilusionante como ver una mina con cara bonita y culo de vago. Ami 8: ¡Mamita querida! Creo que si le dieran a diez monos la oportunidad de hacer el auto más feo que pudiesen imaginar no les saldría tan bien como a los muchachos de Citroën. ¿Qué era ese amorfo de faros gigantes, estabilidad de circo y parrilla asadera? Es feo por donde se lo mire, no tiene tan solo una parte “amable” o agradable para la vista. Es tan feo como que te saquen los pelitos de las axilas con una tenaza… ¡caliente! Renault 6 o R6: “Che… los muchachos de Citroën han hecho un auto espantoso, pero parece que se vende bien… ¡cambiémosles las ópticas y adjudiquémonos el triunfo!” dijeron los psicópatas diseñadores de los maltrechos muchachos de Renault… y nos legaron este abrelatas de belcebú. No solamente es tan feo como el Citroën, sino que no tiene onda, es cuadrado y carece de una mínima gracia aerodinámica. Cero estética, cero ética, cero gusto, cero en todo. Copiar lo feo no solamente es indigno, sino ridículo como ver un panda haciendo goles de cabeza. Renault 10 o R10: He aquí un claro ejemplo de que siempre que se haga algo mal, o pase algo malo, se puede hacer aún peor. Los muchachos de Renault de esa época no tocaban fondo jamás, ni tenían escrúpulos… intuyo que carecían de uso de razón. Si algo sale tan inmundo como el R6… ¿Por qué la siguieron embarrando con el R10? Esta vez dijeron “saquémosle el baúl al R6 y arruinémosle la trompa aún más” y así cagaron al R10. Fiat 133: Es el papá del 147. Si alguna vez de preguntaron “¿Cómo es la cara de póker?” al mirar la trompa de este renacuajo podrán tener una idea cabal del significado de la frase. Frente soso, yermo, vacío, desértico. Nunca una parrilla, una rayita, al menos un loguito… ¡algo! ¿Acaso la dieta de los muchachos de Fiat era a base de agua y pan que tenían tan poca onda? Gracias a Dios salió poco y rápidamente el 147 de las maestras aplastó a esta caca. Kia Picanto: Sabido es que los muchachos de Kia carecen de gusto para los autos chiquitos… pero de ahí a este montoncito de basura hay un paso muy largo. Es como un bebe con ojos deformes, enormes y feos. Es un auto con la típica cara de choto, como el New Beatle, solo que no tiene mística ni magia. Su mecánica es deplorable, la aerodinámica se la jugaron al truco, el espacio es insufrible y mal distribuido… en fin, ¡una cochinada absoltua! Ford Orion: Muchachos… ponerle baúl a los autos casi nunca queda bien. Este es el claro ejemplo en el que cayeron los muchachos de Ford al ponerle baúl al peor modelo de Escort que hicieron. O sea… no solamente arruinaron uno de los mejores autos de la marca con el reestiling al sacar la segunda versión del Escort, sino que se la mandaron aún más poniéndole un espantoso baúl y cagándola con el motor como nunca antes. Renault Laguna II: Como el Megane II andaba más o menos bien, se le cayeron algunas ideas tan geniales como agrandarlo, ponerle una trompa combinada con plásticos y estupideces, llenarlo de chirimbolos inservibles y destructibles dentro y pedir casi el doble de guita. Es una gran, pero gran bosta en lata, una gigante mastodonte absurdo y obsoleto. No es elegante, no es moderno, no es barato, no es práctico, no es picante, no es nada. Caro y gastador como botinera en celo.
Todos, a lo largo de la infancia, tendemos que convivir con fantasmas internos que se nos inculcan sin saber realmente porqué. Esos fantasmas son producto de una incertidumbre, miedo y hasta dudas internar si realmente esas cosas que nos cuentan nuestros padres son realmente ciertas. Debido a nuestras escasas primaveras en esta vida terrenal, no nos queda otra que vivir con esa inseguridad de saber realmente si puede o no pasar. ¿De qué cornos está escribiendo este tipo? se preguntarán. A continuación se las voy a contar, y les aseguro que de una u otra forma me darán la razón de cómo los adultos se aprovechaban de nuestra poca sapiencia a tan corta edad. Mito número 1: “No te metas al agua después de comer que se te van a reventar las tripas” Decirle a un niño que se le pueden reventar las tripas es realmente asqueroso. Nos imaginamos una panza abierta con todos nuestros intestinos afuera y sangre alrededor de la pileta. Está claro que eso jamás iba a pasar. Pero… ¿y si pasaba? No había chance de especular. Este mito se desasna en ese primer momento en el que tomamos coraje y nos dimos un chapuzón justo después de comer un pancho en el cumpleaños veraniego de algún amigo. Las causas u orígenes de esto calculo que puede ser la siguiente: “Este pendejo pretende que esté mirándolo en la pileta para que no se ahogue y con el camión de entrañas a la parrilla que me acabo de comer, tengo más ganas de dormir la siesta que de cuidar su integridad física.” Mito número 2: “No reciban figuritas que regalan fuera del colegio porque traen drogas” Que ingenuo por Dios. Yo miraba como mis compañeritos se agolpaban en esa especie de promotores de “Air Mokeys” y llenaban sus álbumes mientras yo, desde un costado, estaba atento al primer desmayado por alguna sustancia tóxica que pudieran llegar a tener adentro. Para mí que esto empezó por una cuestión de orgullo de nuestros padres. “Si mi hijo no puede comprar figuritas con mi plata, entonces no tendrá nada.” Mito número 3: “No salgas a jugar a la hora de la siesta porque te va a robar una gitana” Todos sabemos que el mejor momento para jugar, mandarnos cagadas, meternos en casas abandonadas y tirarnos en las veredas a jugar al mosquito con un mazo de cartas, era la hora de la siesta. Claro está que nuestros padres impedían eso. ¿Alguien vio alguna vez una gitana agarrando a un pendejo cual bolsa de papas y llevárselo a su carpón? Calculo que todo esto nace de los gritos y quilombos que hacíamos a la hora de la siesta y claramente a nuestros padres eso les jodía. Entonces en una reunión al estilo “de consorcio” se preguntaron: “¿Alguien conoce a algún gitano?”. Al no obtener una respuesta positiva decidieron alegar que ellos robaban niños. Mito número 4: “Si no continúas esta cadena, en 5 días se muere toda tu familia” Tenía 8 años cuando leí por primera vez algo así. Más allá que esto no lo inculcaron los padres, si lo hicieron adultos con demasiado tiempo libre. Recuerdo que fue una carta, escrita a puño y letra que pasó por debajo de la puerta. La abrí y leí algo como que si no copiaba 10 veces a mano ese texto y lo repartía entre vecinos, nos sacaban la casa, nos quedábamos pelados, se moría el perro. Pero ojo, si lo hacía nos podíamos volver millonario. Todo esto corroborado por Elizabeth Tompson de Texas, quien si se hizo rica. O Richard Adams, quien se le quemó la casa justo después de hacer caso omiso a esto. El riesgo era muy grande, así que lo hice. ¿Qué hice mal? En vez de dejárselas por debajo de la puerta a mis vecinos, les toqué el timbre y se las di en mano. No terminé de dar la vuelta a la manzana cuando mi vieja me agarró del brazo y al grito de “encima de hereje, boludo” me metió a mi cuarto. Mito número 5: “La Coca Cola tiene cocaína” Esto surgió en mi curso de 3er grado, en donde uno de los chicos empezó el rumor. Y más allá de lo cierto o incierto, todos sospechábamos ante los concisos argumentos que se planteaban como por ejemplo: - ¿O no que cuando empezás a tomar querés más y más? COMO LA COCAÍNA - ¿Por qué te creés que se llama COCA COLA? POR LA COCAÍNA - ¿Por qué te creés que es negra? POR LA COCAÍNA (en esa época no teníamos Google y el color de esta droga quedaba a nuestra libre imaginación)
“Si te doy mi contraseña, ¿vos me das la tuya?”…“Ya que nos amamos tanto y nos tenemos tanta confianza y entre nosotros no deben existir secretos, ¿por qué no nos pasamos nuestras claves de correo y contraseñas de facebook?”…“¿Me das tu clave? ¿O a caso tenés algo que ocultar?” Si tu novio/a o esposo/a te pide los accesos a tus cuentas y redes sociales, vos ¿qué hacés? ¿Se las das porque considerás que es una prueba de amor? ¿O no cedes porque hacés valer tu privacidad? Hay quienes creen que en una pareja se debe compartir todo, que en el verdadero amor no debería haber secretos, que se tiene que saber absolutamente todo el uno del otro y que de no ser así, piensan que los están traicionando. ¡Pero qué idea tan errónea! Ni hablar de quienes por el afán de controlar, o querer saber qué lee y qué escribe el otro, qué mensajes recibe, con quién y de qué habla,… son capaces de intrometerse y violentar el espacio personal, íntimo e individual del otro, realizando tareas de espionaje. Y quien se atreve a hacer averiguaciones por su cuenta está cometiendo una falta de respeto al otro y una invasión a la privacidad. Estas personas que tienen la necesidad de controlar al otro, evidentemente tienen un problema importante, probablemente es gente insegura, celosa, posesiva y se creen con el derecho de saber todo del otro. A muchos les cuesta entender que el hecho de que no les muestren o no se los haga partícipes de las cosas privadas del otro, no implica tener algo que esconder, o ser deshonestos y desleales, sino que es una cuestión de principios y que simplemente al otro, no se le da la gana de hacerlo. Las sospechas o el pensar que algo no anda bien, no son razones valederas que justifiquen un hackeo. Respetar los espacios personales, contribuye a tener una relación buena, sana y relajada. Todos tenemos y somos merecedores de nuestra privacidad, ese espacio tan inevitable como necesario que le pertenece a cada persona, un lugar único, íntimo, que es sólo nuestro, es como si fuera un templo sagrado, en el que nos sentimos libres, en el que buscamos nuestro desarrollo personal, donde nos renovamos y nos escuchamos a nosotros mismos, donde encontramos nuestra paz espiritual. Ese espacio en el que depositamos ciertos pensamientos, emociones, ideas, que sólo guardamos para nosotros y preferimos no compartirlo con nadie o hacerlo con quien decidamos. Hay fantasías que son imposibles de compartir, porque forman parte de nuestra intimidad más absoluta y no siempre es bueno compartirlas, hasta diría que es indeseable hacerlo, porque podría herir susceptibilidades. Son cosas que corresponden a nuestra vida íntima e individual, no de pareja. Es imposible y poco saludable que el otro sepa absolutamente todo de nosotros. Puede que se ame mucho a una persona y entregarse casi por completo a ella, pero existe una parte en nuestro corazón y nuestra mente que sólo nos pertenece a nosotros, es nuestro mundo íntimo, ese bello lugar que nadie, pero nadie tiene derecho a irrumpir, a menos que nosotros estemos de acuerdo. “Al amor hay que dejarlo respirar y no asfixiarlo.”
Vos sos un “nene bien”, toda la vida te sacaste buenas notas en la escuela, trataste de no llevarte materias en la secundaria, elegiste una carrera y la hiciste en tiempo y forma, conseguiste un laburo digno, le metes al deporte, sos sano, tenes unos vicios escasos, planes a futuro, proyectas familia, viajes e hijos, tenes todo lo que una mujer como la que vos crees “ideal” podría esperar de vos. Sos buen hijo, así que pensas que serás buen padre, sos buen amigo, buen amante, dulce, educado, romántico y tolerante. Tus amigos son igual de “buenos muchachos” que vos, te quieren los viejos, ayudas en Cáritas y vas a misa una vez por mes. Sos el novio ideal, el hombre perfecto, el Aston Kutcher argento… y de pronto tu vida esquematizada como una estantería de construcción ingenieril se cae por los pisos, haciendo estruendos estrepitosos. Vino un gato y festejó lo dulce que su padre trajo… si, ella, “la nena bien”, la que salió abanderada en la primaria, la que fue a un colegio de monjas en el secundario, la que se encerró en casa durante su época facultativa, promediando el 8 en toda la carrera, esa que perdió la virginidad junto con vos, en un acto de amor puro y sincero, la que jamás probó ni un pucho, ni un vaso de más, ni un pedazo de tela provocativo, la “mama de tus hijos”, la belleza natural, sana, estable, deportista, compañera, fiel y de familia bien te dejo por un culiado. Si… ella te dejó por otro tipo. Pero no un tipo, a tu parecer, mejor que vos, más exitoso o más bueno (solo Jesús te superaría), sino que se fue con la peor de tus pesadillas. La oveja negra, el hijo no deseado, el amigo que te arruina las salidas, el pija del grupo, el canchero, el traidor, el cagador y falopero. Te dejó por el galancete de novela teen, el vago atorrante vividor del viejo, el que se copiaba en la primaria, se macheteaba en la secundaria y hacía huevo en el único año que cursó la facu. El que laburó de todo, menos de empleado. El que jamás ganó en nada, menos en vil metal. El que jamás tuvo metas, planes o proyectos, más que dónde salir en finde, o donde vacacionar en enero. El que se aferró a cuanto vicio se le pasó por las narices (y se le metió dentro), el que se cogió a todas las putas de Cuyo, pagas y no pagas. El que le chocó el auto al viejo a los catorce, al que lo metieron preso por pelearse, el primero en fumar, coger y esnifar. El que se cogía dos hermanas sin que lo supiesen, el que se abrochaba a primas y hermanas de mejores amigos sin titubeos, el que se quedaba con vueltitos y vueltotes, el de nulas experiencias laborales pero amo en las anécdotas de asados, el que nunca empezó y terminó nada, el que no tuvo jamás un grupo de amigos fijo y fiel, sino que siempre se codeó con chantas como él, nocheros, faloperos, panditos y enfiestados. Y vos te quedaste solo, como un choto, con toda tu vida chotita armada y estructurada, preguntándote… ¿Por qué a las minas les gustan los culiados? Porque aunque lo nieguen, no lo quieran ver, no se dejen seducir, hasta la más puritana de las vírgenes Marías tiene un affaire o una fantasía con un atorrante alguna vez en su vida. ¿Y por qué? Te preguntas llorando como un boludo ¿Por qué si he hecho todo bien la vida me castiga con este sufrimiento y él, que ha hecho todo mal, lo beneficia con la mujer de mi vida? Es más… para peor tuyo, lo más probable es que el flaco se la atornille un par de meses (con suerte) y luego continúe con su pirobeo habitual, y no solamente esta fémina jamás vuelva a vos, sino que amará eternamente al chanta. ¿Por qué? ¿Qué hiciste mal?, te preguntas. Nada, no hiciste mal nada, es todo una cuestión evolutiva. El hombre es un animal racional que, si bien la mayoría de las veces lo domina la razón, en el fondo lo mueve el instinto y las pasiones. Hay dos temas por los cuales la mujer prefiera al culiado: por una cuestión evolutiva “el chanta” tiene más aptitudes innatas que el “nene bien” para trascender. La mujer proyecta en él la aventura, la búsqueda incansable de un destino, la permanente acción de husmear, lo cual lo hace (genéticamente hablando) más atrevido, temerario y luchador (características típicas del chanta), mientras que el “nene bien” tiene la tranquilidad y seguridad, proyectando pasividad, quietud y estancamiento. Por otro lado el culiado las mantiene alerta, con la guardia alta, con las hormonas alteradas, luchando para que ninguna otra de “la manada” le robe al macho. Esto les encanta. El hecho de sentir que no son dueñas de algo, que no es de su propiedad, que puede serlo, pero que de un día para el otro, otra puede poseer su bien, su presa, su macho. La dopamina que genera “lo nuevo” es fundamental y el chanta es una caja de sorpresas, un continuo generador de eventos, causas y actos, mientras que el “nene bien” es constante y riguroso. Por eso a vos, salamín de misa, te cuento: un poco de pimienta no arruina el asado, un tirito no te hace vaquero, una cañita no te hace pesquero y un tropezón no es caída.

Philip Morris En esta marca existen dos tipos: los que lo piden “dame un fili común” (también llamado en la jerga de la construcción “fili bolsa”) que suelen ser empleados públicos, rollingas de colegios públicos o fumadores compulsivos extremadamente ratas. Este tipo de paquete tiene la particularidad de hacer mierda los cigarros cuando te lo metes y sacas del bolsillo reiteradas veces. Imposible volver del boliche con los cigarrillos enteros. Te levantas el domingo y para fumarte uno tenes que empezar a armarlos de nuevo. Por otro lado están los que consumen el Philip Morris box: pendejos que empezaron a fumar a los 15 años, se acostumbraron al gusto a caca que tienen y los siguen fumando ya de grandes. También fuman este tipo de cigarrillos personas con dinero ganado de manera ilegal, mal gusto y que quieren completar los 50 centavos con caramelos alka negros para sacarse el gusto a mierda de la boca. Marlboro En este también tenemos dos tipos de envases, pero increíblemente distinguen dos especies de fumadores totalmente distintas. En el caso del común sale mucho en todo lo que es capataz de obra, ingeniero recién recibido o arquitecto medio fracasado. También se da mucho en el rubro pinturería, consumido mucho por el pintor ya que aprovechan su vestimenta holgada para que no se rompan sus cigarrillos y por viejas pseudo paquetas. Tipos de buen gusto y sabiondos en la materia, pero con escasas luces comerciales. Por el otro lado tenemos el Marlboro Box, titán de los titanes. Es mi preferido pero por alguna extraña razón (rata, costumbre, etc.) no los compro. De caja imponente, es consumido por los magnates en potencia. Objetivo principal de los “new richs”, dueños de gigantescas constructoras y por hipócritas médicos. Todos estos, portadores o potenciales portadores del principal castigo al pecador, E.P.O.C. Camel Esta horripilante marca de cigarrillos (de solo escribirla me dan arcadas), es consumida por hippies pata sucia que encuentran en su sabor, símil dulce, un dejo de marihuana. También lo fuman pendeviejas tetonas con una alta dosis de adicción y enanos. Lucky Strike Cigarrillo de iniciador. Parece que sus estrategias de mercadotecnia incitan a los más pendejitos o fumadores en etapa de iniciación a consumir esta bazofia. Fuman este tipo de tabaco también enólogos pseudo hippies que no entienden una mierda de fumar pero creen que fumando son más grosos. También me ha ocurrido mucho de encontrarme a alguien en una previa que tristemente dice, “yo fumo de estos porque tienen un gustito a tostado”. Pero que infeliz, ¿¿qué sos?? Catador de puchos, dejá de joder. Ocultan su identidad homosexual con un velo de catador. También los fuman los morenos que se quieren sentir capitalistas. Chesterfield Vieja tirada, profesora particular de álgebra, travesti VIP. Un asco, personas que se quieren morir lo más rápido posible. Vendría a ser un tipo de auto eutanasia o algo parecido. Cigarrillo de feo gusto como sus consumidores. Parliament Vendría a ser la reina del Marlboro Box, exclusiva marca, sólo vienen en paquete BOX, para alejar al fumador de estirpe baja, pobre y/o mal vestido. Fumados por un segmento reducido. Son personas de buen gusto, pintones y cancheros. Si saliste con un flaquito y sacó una caja de Parliament, ¡¡CASATE!! Porque después de eso te va a subir a su BMW y te va a llevar a su mansión en Palermo Valley (ya sé, todavía no se construye pero él es la excepción). Lo fuman también viejas paquetas, de autos de alta gama inundados con olor a cigarrillo. Tienen aliento a cenicero, pero de lejos le das hasta que el Chavo encuentre al padre. Estas viejas ricas lo tienen siempre en estuche de cuero con porta encendedor. Boots ¡¡Que fieros!! Pero cuantos recuerdos. Me parece que se los comió la inflación y no salieron más. Más baratos que el kilo de papas. Viceroy Cigarrillos suaves, de gusto aceptable, ¡pero no sacian el vicio de ninguna forma! Es lo mismo que ponerse el nebulizador con la diferencia que da cáncer. Fumado por empleadas ilegales chilenas solamente y comprado por algún que otro turista chileno. Virginia Slims Pendejo homo, pendeja puta. Lesbianas, travestis y prostitutas de book de hoteles. Es rico pero nadie sabe por qué mierda, son finitos y largos (una pija), ah ya me dí cuenta… porque los fuman los antes mencionados. Mentolados o saborizados Los fuman los mismos que fuman Virginia, solo que tienen menos glam y onda.

El pisterito Seguramente tiene un auto tuneado o picante, y si no es picante tiene un escape que parte del múltiple, atronando la paz mundial y haciéndole creer a los oídos que viene un TC2000… cuando lo que viene es una caja de zapatos en bajada. El pisterito se cree que su vida es un Daytona, acelera a fondo en pleno centro, pasa autos por la derecha por calles de barrio, te atormenta a cambio de luces si vas por el carril de la izquierda y quiere pasar y te levanta a bocinazos si no te corres. Para en todas las esquinar y relojea a los costados, intentando buscar miradas desafiantes que le inciten a picar. Mete todos los cambios a altísimas revoluciones y gasta nafta como un cerdo capitalista. Maneja muy bien y casi nunca choca, pero cuando lo hace, destroza el auto y probablemente muere. La vieja chota Manejar para ella es un desafío. La presbicia se lo impide por naturaleza, su edad se lo impide por ley, pero a la vieja no le calienta y es feliz sintiendo que “todavía puede”. Entonces se pega el volante al pecho, se suelda al embrague, se centra en su objetivo y le mete marcha. No te pone un guiñe, no te respeta una sola señal, no conoce ni siquiera las manos de las calles. Va a sus cansadores 40km por hora tanto por ruta, como por ciudad. Atorando, molestando y ocasionando desastres. Te aparece en contra mano, se pasa los semáforos en rojo, dobla en sentido contrario en plena avenida y te encierra en cada ocasión que tiene la oportunidad de hacerlo. El viejo “todo me chupa un huevo” Adora piantarse en el carril izquierdo de los accesos a 30km por hora. Tiene un auto viejo pero mantenido y lo cuida más que a sus nietos. Lo pueden estar levantando a bocinazos (el pistero, obvio) que al viejo todo le pasa por el forro de los huevos. No te escucha, no responde a tus súplicas de que se corra, se pega una siestita en algunos semáforos y Se estaciona en cuanto puente con una “E” tachada encuentra. El viejo está más allá del bien y del mal. La aprendiz El papá le regaló un auto para que la nena vaya a la facultad sin siquiera pensar que la pendeja no sabía poner segunda. En cada uno de los semáforos que separan la facultad de su casa, el auto se le para y está a instantes de ocasionar colisiones. El embrague sufre en cada cambio de marcha, jamás pone quinta, no mira a los costados nunca y si no tiene un espacio de unos 30 metros no estaciona. La pasa como el orto, sufre, grita, chiva y se pone loca, pero la mina sigue, persistente y fuerte. El pendejo cheronca El pendejo se ha comido el versito de que el auto “es el tercer huevo del hombre” (boludo importante que todos hemos sabido ser), así que por ello ha transformado su bólido en un telo y su actitud en la de un galán en permanente levante. Hace de todo para llamar la atención de la minita. Pone la música al palo, baja los vidrios hasta nevando para que lo vean, acelera en las paradas de bondi, sale escarbando en todas las esquinas, tiene olor a rosas en el asiento de atrás y anda siempre con unas canciones romanticonas, por si la cosa se le da. Se clava cuatro por día. El estresado El chabón con una mano va fumando y con la otra hablando por celular. Tiene el auto hecho un depósito de papeles, mugre, bolsitas de Lays vacías y botellitas de Coca. Anda al palo, distraído, perdido, quemado y arruinado. Hace movimientos bruscos en medio de las maniobras, se olvida el nombre de la calle a la que va, le pregunta a medio mundo como llegar, se quema con el pucho, lo enganchan los de transito hablando por celular e intenta desmentirlo al tiempo que un “’¡hola!, ¿hola? ¡boludo estas ahí!” atronador lo delata frente al milico. El músico El flaco hace la suya, tiene un auto estándar pero con un sonido alucinante. No lo usa para caretear nada, incluso si no lo ven, mejor. Va con los vidrios cerrados y la música al palo, cantando a viva voz y utilizando todas las partes del auto como instrumentos. El volante es la batería, el cinturón de seguridad es la guitarra eléctrica, el tablero sobre el estéreo es el piano, sus dedos tocan los vientos en el aire y el habitáculo es su estudio de grabación. Se lo escucha cantar desde lejos y hasta baila al ritmo de la música. Suele ser hippie. El luchador Le pegaron tanto de chiquito en la cabeza que de grande lo único que sabe es atormentar a los demás, buscando cuanta posibilidad la vida le dé para bajarse del auto y cascar a cuanto humano pueda. Va enojado y serio, pispeando y esperando que alguien comenta una infracción para tirar el freno de mano violentamente y bajarse del auto con sus 100 kilos de puro músculo y su cara de perro malo. Si te bajas, cobras como chancho, si no te bajas, te revienta a patadas las puertas (especialmente la del conductor) y de llena de chichones la nave. Así que tenes que decidir… te rompe la cara el luchado o te rompe el bolsillo el chapista. El daño ya está hecho.