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Peligro69

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Primer post: 7 jun 2009Último post: 28 dic 2010
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Radio en tu perfil de Facebook
Radio en tu perfil de Facebook
InfoporAnónimo12/9/2009

De casualidad puse radio en mi perfil de facebook y quería compartir el modo. Es necesario tener una cuenta en http://giss.tv para poder transmitir ya que solo acepta URL´s con extensión Mp3. En este post: http://www.taringa.net/posts/links/3441374/Radio-SAM-Broadcaster-+--trasmision-Gratis-en-la-web-+-chat.html el usuario Sadistisches nos eneseña como sacar una cuenta en dicha página y configurar la cuenta en Sam Broadcaster, a mi parecer, el mejor programa de transmisión. Vayamos por pasos: 1) Es necesario registrarse en mixpod.com 2) Una vez registrados y ya logueados debn ir a "My Playlist" y elegir "New Playlist" 3)Les aparecerá la siguiente pantalla y deben dirigirse a "Add URL" 4) Ahí deben ingresar la URL que les da giss.tv y luego clickear en "SAVE(Get Code)" 5) Este paso puede variar. Si ya agregaron MixPod a su perfil de Facebook solo deben hacer clcik en "Post to Facebook". Sino: 6) en el cuadro de búsqueda de facebook ingresan MixPod Playlist y agregan la aplicación como cualquier otra y la dan "permisos". Luego le pedirá en Facebook nuevamente sus datos. (email y contraseña) y ahí se dirigen a la solapa "My Playlist" u clickean en "add to Profile" 7) Por último les aparecerá con el skin que hayan elegido en su perfil. Ahora tan solo tienen que clickear en play y listo! A escuchar radio por tu perfil de facebook Cualquier cosa que no haya quedado claro se aceptan comentarios, sugerencias, PM´s Etc

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Idea falsa: Yo no soy celoso por Alejando Rozitchener
OfftopicporAnónimo6/7/2009

Idea falsa: Yo no soy celoso ¿Qué, acaso todo el mundo tiene que serlo? ¿Hay sentimientos universales? Es posible que la respuesta deba ser afirmativa, que los celos sean como la respiración del amor, un lenguaje básico para poder hablar la lengua de los afectos. Lo cual no quiere decir que deba justificarse toda conducta celosa, al punto de confundir al inmaduro o inseguro con el sujeto capaz de relaciones íntimas gratificantes. Pero todos sabemos que sentir celos es algo horrible, tormentoso, que quita la paz, que enajena, que trastorna, que hace casi imposible ser uno mismo. • ¿Qué son los celos? Un sentimiento que se desprende del deseo de posesión amorosa. No tiene ningún sentido querer tratar al amor como un tema de derechos humanos. Querer a alguien no quiere decir que uno deba detenerse en los límites de la conveniencia social: hay una posesión en el amor, del hombre a la mujer y de la mujer al hombre. Mi mujer, mi novia, mi esposo, mi novio, mi amante. Los bienpensantes sienten que este pronombre posesivo “mi” delata una variación de la propiedad privada capitalista y que es indebido. Si querés a alguien dejalo libre, decía Sting. Pero el amor nos hace querer poseer al ser amado, que nos quiera a nosotros como a nadie más, que nos quiera de manera completa. Esa posesión no tiene por qué ser excesiva. Puede serlo, muchas veces intenta serlo o incluso lo logra, en el caso de esas personas que no dejan que su pareja haga algo que ellos sienten como peligroso, pero más como un peligro para su presencia en ellos que para el bienestar del otro. El problema en esos casos es claro: ¿es que alguien puede “dejarte” o “no dejarte” hacer algo? Las mujeres que dicen “no trabajo porque mi marido no quiere” o las novias que dicen “no estudio porque mi novio no quiere” ocultan el hecho de que ellas han elegido dejarse limitar, o bien que tantas ganas de trabajar o estudiar no tienen. Vale también para los hombres, con ejemplos similares. • Los celos no son sólo cosas de las parejas, existen en las relaciones entre padres e hijos, entre hermanos, entre amigos, en las relaciones laborales, en todo tipo de relaciones. Siempre que hay amor, afecto, interés, los celos están como parte del horizonte. Pueden estar dominados, elaborados, trabajados, pero no suelen faltar. Porque los celos son parte de la expresión inmediata e irracional del afecto y tienen que ver con el deseo de ser correspondido por el otro, con ese juego de posesiones y pertenencias y preferencias que está siempre presente en el universo afectivo y que puede muchas veces entenderse pensando más en la palabra “atención” que en la de “amor”. Pero valen como equivalentes: querer atención es querer amor, ya que la atención es cuidado, presencia e interés. Celoso es también aquel que en una reunión siente antipatía por algún otro que acapara el interés de los demás, celoso es el que siente que un competidor en el trabajo obtiene más consideraciones que él, etc. • Algo más sobre la posesión: poseer al otro es lograr su preferencia. Que el otro nos prefiera a nosotros que a todos los demás. En las relaciones amorosas sexuadas puede lograrse, en las amistades a veces sí, pero es más difícil. En las familias ya hay que compartir mucho más. Poseer no es decidir por el otro, es que el otro quiera tanto de vos como vos de él. Poseer es haber captado el alma del otro, haber logrado una comunicación y una intimidad profunda, estar dentro del otro como el otro está dentro de uno. No se puede poseer sin dejarse poseer al mismo tiempo. • Quien dice “yo no soy celoso” puede estar diciendo: a) que nunca siente celos porque no tiene habilitados esos canales de la relación afectiva con los demás (como si fuera una especie de frigidez amorosa, a la que presentan como una virtud pero expresa en realidad una necesidad afectiva tan básica que no se anima a establecer esas relaciones de interdependencia que son las relaciones afectivas por temor a no ser capaz de sobrevivir a una decepción) b) que tiene un nivel de celos controlable, que trabajó sus celos al punto de que ahora no está torturado por ese sentimiento c) que en realidad sí es celoso pero no le parece bien serlo, porque está mal o porque lo hace sufrir mucho (o por las dos cosas juntas) y entonces intenta el truco de no ver sus propios celos, de no aceptarlos, de no darles cabida ni siquiera en el pensamiento, para evitar que se desate la tormenta del desierto • Junto a la idea de que todos somos celosos está la certeza de que los celos son un punto de partida emocional sobre el que es necesario trabajar. Somos todos celosos no quiere decir que debamos ser todos indefensos respecto de ese sentimiento, o que no podamos dominarlo un poco, o convivir con él, o incluso llegar a dominarlo mucho y no padecerlo. La persona que no logra domar sus celos no es capaz de vivir una relación amorosa (ni una amistad) de manera plena y feliz. Domarlos tiene que ver con lograr seguridad personal ( por ejemplo desarrollándose más allá de la relación con la persona querida, teniendo un mundo propio, no sintiendo que uno es sólo en relación con el otro – eso no es amor, es locura-) y también con estar con alguien capaz de entregarse. Uno puede tener sus celos más o menos controlados, pero si te topás en la vida con un histérico o histérica, cuyo juego amoroso es hacerse desear pero no terminar de darse nunca (no aceptar ser poseído nunca, ni ser capaz de poseer) es posible que la espiral de la locura que son los celos vuelva a renacer. Allí lo que hay que preguntarse, lo que hay que observar, es por qué uno acepta ser tratado así. Por qué uno se interesa en alguien que no se da, que no es capaz de entrega y de proyecto común, ¿acaso creemos no merecer el amor, tenemos una culpa básica que expiar, sentimos que no somos lo suficientemente buenos para el otro –al que vemos erróneamente como superior-, o simplemente preferimos sufrir, por nuestra propia incapacidad de darnos, enmascarada en un “es por culpa del otro • Limitar los celos no es mentir sobre ellos. Educar los celos no tiene que ver con decir que uno no los siente cuando los siente. Primero hay que aceptar la realidad, verla a la cara, y después entender qué es lo que en uno no funciona, de dónde provienen y cuáles son los temores que hacen tan difícil poder lograr la seguridad. No es la voluntad la que hace que los celos desaparezcan. O mejor dicho: no es la voluntad aplicada directamente en la negación del sentimiento sino la voluntad aplicada en el intento de comprenderse, de observarse y lograr crecer. Conclusión: Los celos son parte del amor, lo cual no quiere decir que alguien muy celoso quiera más que alguien no celoso. La persona muy celosa todavía no adquirió su consistencia básica, y por eso se derrama en celos. Adquirir consistencia es sentir que uno es más allá del otro, que uno no necesita ser uno con el otro, que uno tiene su proyecto vital más allá del otro. Paradójicamente al lograr eso es que uno se vuelve más capaz de amor. La persona menos celosa, es decir, aquella que logró educar, limitar, sus celos, es la única que puede vivir realmente el amor, porque no se siente amenazado y puede sentir la seguridad de una relación. Es cierto que el amor es posesión, pero el celoso no puede poseer y por eso siente que el otro se le escapa siempre. El celoso, el celoso extremo, que padece y sufre como todos sabemos que los celos pueden hacer sufrir, es alguien que está en un estado de fragilidad del cual debe responsabilizarse y al cual debe superar. La buena noticia es que se puede. Fuente: bienvenidosami.com.ar

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Calor: Info y recomendaciones
Salud BienestarporAnónimo12/28/2010

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en el período estival 2010, puso en marcha un nuevo servicio a la comunidad en el área de Meteorología y Salud, denominado SISTEMA DE ALERTAS SOBRE OLAS DE CALOR Y SALUD, y lo vuelve a implementar, a partir del lunes 6 de diciembre, en el presente verano 2010 - 2011. Los niveles se actualizan cada 24 hs.y son cuatro: VERDE: Mínimo estado de vigilancia durante el verano. Sin peligro sobre la salud de la población AMARILLO: Las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los bebes y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas. Se requiere la toma de medidas preventivas. NARANJA: Las olas de calor pueden ser peligrosas, especialmente para los bebes y niños pequeños, personas mayores de 65 años o aquellos con enfermedades crónicas. Es necesario cumplir las normas dadas por el Ministerio de Salud de la Nación frente a la ola de calor. ROJO: Casos excepcionales de olas de calor. Pueden afectar a todas las personas saludables, y no sólo a los grupos de riesgo. Este Sistema está basado en trabajos que se están realizando en este Organismo, dadas las relaciones encontradas entre temperaturas máximas, mínimas y la mortalidad diaria en la ciudad de Buenos Aires, en la última década. Los estudios realizados demuestran que hay una relación entre las temperaturas y la mortalidad diaria en forma de “U”, es decir, la población es susceptible a temperaturas muy bajas en la época invernal y a temperaturas altas en verano. Además se observa que a partir de temperaturas máximas por encima del percentil 95, calculado en el periodo normal 1961-90, se experimenta un aumento importante en la mortalidad diaria. La ciudad de Buenos Aires posee un promedio estival de 90 muertos por día pero, por ejemplo, durante la ola de calor de principios de 2001 se elevó a 250 muertos en un día solamente. El objetivo máximo a alcanzar con la implementación de éste Sistema de Olas de Calor es poder anticipar a la población, con la mayor antelación posible, situaciones meteorológicas extremas y sus posibles efectos en la mortalidad, para que la misma aumente los recaudos frente a las olas de calor. Estos últimos días del año 2010 el Servicio Meteorológico Nacional ha decretado el alerta ROJO. En virtud de las altas temperaturas que se registran en gran parte del país, las que según el SMN se extenderán durante toda la semana, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, advirtió que “el calor intenso puede producir problemas en la salud si no se toman las medidas preventivas adecuadas”, y enfatizó que “los ancianos, las embarazadas y los bebés son los grupos que potencialmente pueden resultar más afectados” por el fenómeno. Por tal motivo, la cartera sanitaria nacional recomienda a la población –en especial a niños, embarazadas, personas mayores de 65 años y a quienes padecen enfermedades crónicas, respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes– adoptar medidas y cuidados especiales, tales como: • Tomar mucha agua durante todo el día. • Evitar las comidas abundantes. Consumir alimentos frescos, como frutas y verduras. • Evitar las bebidas alcohólicas, muy dulces y las infusiones calientes. • Usar ropa suelta, de materiales delgados y de colores claros. • No realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos. Tomar líquido antes de comenzar cualquier actividad al aire libre. • Protegerse del sol poniéndose un sombrero o usando una sombrilla. • Usar cremas de protección solar (SPF en inglés), factor 15 o más. A los lactantes y niños pequeños: • Darle el pecho a los lactantes con más frecuencia. • Hacerlo beber agua fresca y segura. • Trasladarlo a lugares frescos y ventilados. • Ducharlo o mojarle todo el cuerpo con agua fresca. Para el resto de la población: si una persona siente mareos o se desvanece, hay que acostarla en un lugar fresco, bajo techo. Se le puede ofrecer una bebida rehidratante, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces. Colocar agua fría en las muñecas proporciona alivio. Si la temperatura corporal aumenta, hay que sacar la ropa de la persona afectada, pasar una esponja mojada por la cara, y, en lo posible, dar un baño corporal con agua helada. También es útil utilizar paños fríos y bolsas de hielo en la cabeza. Los ancianos y quienes trabajan en ambientes calurosos y húmedos tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor, que debe ser tratado inmediatamente. En estos casos, la temperatura corporal se eleva por encima de los 40 grados, el pulso se vuelve fuerte y rápido, se producen cambios en el estado de conciencia (somnolencia), la sudoración cesa y la piel se observa seca, caliente y enrojecida. Otros síntomas de alerta son dolor de cabeza, sensación de fatiga y sed intensa, náuseas y vómitos, calambres musculares, convulsiones y sudoración importante que cesa repentinamente y somnolencia y respiración alterada. Frente a ellos, es imprescindible concurrir rápidamente a la consulta médica en el centro de salud más cercano. Fuente: www.smn.gov.ar - www.msal.gov.ar/

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