Nicolem182
Usuario (Argentina)
¿Existe la depresión primaveral? Los cambios estacionales pueden modificar nuestras emociones. Con días más largos y temperaturas en aumento, algunas personas tienen sentimientos de tristeza, problemas para dormir y falta de interés sexual, entre otros síntomas. Los analizamos. La primavera ya está entre nosotros y para muchos esta estación trae nuevos amores y aumento de la sociabilidad. Al haber menos horas de oscuridad y aumentar la temperatura, ciertas hormonas incrementan sus niveles de concentración en sangre, por ejemplo la melatonina que afecta a nuestras emociones, al apetito y al sueño, o las feromonas, que son las responsables del incremento del deseo sexual. A partir de estos cambios hormonales algunas personas tienden a sentirse más alegres, extrovertidas y aumentan sus intercambios sociales positivamente. Pero, en otros, puede aparecer cierta sintomatología que denominamos astenia primaveral o depresión primaveral. ¿Por qué nos bajoneamos? Existen ciertas hipótesis que intentan ser un modelo explicativo: * La primera hipótesis se relaciona con la variación de la intensidad de luz y duración de la exposición a la misma. Esta ingresa a través de nuestros ojos hasta la glándula pineal, ubicada en el cerebro, y afecta la secreción de la melatonina, hormona relacionada con la regulación de ciclos circadianos como el de sueño-vigilia y también con la estabilidad del ánimo. Se produciría, así, mayor sensibilidad y cambios emocionales en las personas. * La segunda hipótesis estaría relacionada con el aumento de las alergias en esta época del año, que afectaría la probabilidad de sintomatología depresiva. Es importante destacar que no hay evidencia científica que compruebe estas hipótesis. Sin embargo, en la experiencia clínica se observa en muchos pacientes que los cambios estacionales modifican las emociones. Los síntomas que se suelen observar son: - Sentimientos de tristeza. - Quejas somáticas. - Cambios en el sueño. - Falta de interés sexual. - Fatiga. - Irritabilidad. Son síntomas que pueden durar pocas semanas y tienden a desaparecer. Por lo general, no son personas que lleguen a la consulta, pero sí se observan en pacientes que ya están realizando tratamiento psicológico, con ciertas características de personalidad. Algunas pautas y recomendaciones que pueden ayudar: - Evitar el aislamiento. - Involucrarse en actividades sociales, realizar salidas con familiares y amigos. - Buscar alguna actividad física o deportiva, que sea placentera. - Regular los tiempos de sueño. - Mantener una dieta equilibrada. Si la sintomatología se extiende en el tiempo o aumenta su intensidad es importante realizar una consulta médica y psicológica. En primera instancia, serviría para descartar que exista algún cuadro médico que influya en la salud.

GIF La diabetes afecta a más de 2 millones de argentinos. En el país 1 de cada 10 adultos es diabético, aunque un 15% de los pacientes no tienen diagnóstico. La diabetes es una enfermedad crónica, no transmisible ni curable, pero sí tratable por eso la educación resulta fundamental para lograr un diagnóstico a tiempo que habilite tomar medidas que permitan controlarla. En el mundo afecta a 347 millones de personas y en el país a más de 2 millones. “Se estima que en la Argentina hay alrededor de un 15% de pacientes sin diagnóstico por lo cual es muy importante la realización de un análisis de sangre una vez al año”, afirma el Dr. Carlos Reguera, cardiólogo y jefe del Área de Medicina Preventiva en Instituto de Neurociencias Buenos Aires (INEBA). Según la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada por el Ministerio de Salud en el 2013, 1 de cada 10 adultos es diabético. Una cifra aún más alarmante, dado que el exceso de peso y el sedentarismo son los factores de riesgo más importantes de diabetes tipo 2, es que 2 de cada 10 adultos son obesos. Entre los pacientes de edad adulta, el 95% de los casos se corresponderían a la Diabetes Mellitus tipo 2, mientras que el otro 5% incumbiría a la tipo 1 y Gestacional, aseguran desde INEBA. Aunque la enfermedad puede cursar asintomática, podría presentar síntomas que orienten a su diagnóstico, como ser poliuria (orinar mucho), polidipsia (tomar mucha agua), polifagia (comer mucho) y pérdida de peso. En Con Bienestar te compartimos algunas recomendaciones para prevenir su aparición: 1) Mantener un peso adecuado (el índice de masa corporal correcto es entre 20 a 25 kg/m²), evitando el sobrepeso y la obesidad. 2) Practicar regularmente ejercicio aérobico dado que no sólo ayuda a quemar calorías, sino que favorece la acción de la insulina. 3) Mejorar la alimentación incrementando la ingesta de frutas, verduras y pescado. Se recomiendan cinco porciones de verdura o fruta al día, usar aceite de oliva y evitar la ingesta en exceso de azúcares. 4) No fumar. 5) Tomar medicación específica para controlar la presión arterial y el colesterol, según el caso particular. Desde Copenhague, en el Congreso Mundial de Prevención de Diabetes, el Dr. Reguera, conversó con TN sobre cómo desde INEBA trabajan para prevenir esta patología y, en el caso de no ser posible, disminuir las complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.