NARITIS
Usuario (Argentina)
El fin del mundo (relato propio) Anoche soñé con el fin del mundo, o con algo parecido a eso. Había sucedido una catástrofe a nivel mundial, no sé que era. Pero si sabía que las autoridades gubernamentales habían desaparecido, solo quedaban dos o tres funcionarios de cuarta o quinta línea que no tenían la capacidad para gobernar, ni el poder suficiente. Fueron ignorados por los sobrevivientes. Los pocos habitantes que quedaron en el mundo entraron en anarquía. No había electricidad ni ningún otro servicio, era como volver al siglo XVII. Algunos de los sobrevivientes estábamos tan aislados del mundo, que como no sabíamos a ciencia cierta lo que había pasado, seguíamos con nuestras vidas como si nada. Pero nos comenzaron a llegar noticias que los sobrevivientes eran muy agresivos y se metían a las viviendas de otros de manera violenta y robaban provisiones y todo lo que se pudieran llevar. Agrediendo y matando a quienes se opusieran. Las noticias asustaban, y cambiamos nuestra manera de vivir. Escondíamos los muebles y artefactos de las viviendas para hacerlas parecer deshabitadas, y apenas caída la noche nadie quedaba fuera. Era como un toque de queda. El ambiente siempre era tenso, y cuidábamos con 1000 ojos que ningún niño se nos escurriera y anduviesen solos por ahí. La sensación de vivir con miedo era muy opresiva. Casi asfixiante. Entonces, una noche, los escuché merodear por fuera de casa. Vi la silueta de uno de ellos en una de las ventanas. Realmente escalofriante. Me di cuenta que era un sueño y traté de despertar. Como me suele pasar en estos casos, no lo podía hacer. Es una sensación horrible. Me trato de mover con todas mis fuerzas y no lo logro. Es como si miles de brazos tiraran de mí hacia la cama. Como si mis parpados fuesen rígidos, imposibles de abrir. Después de batallar por una eternidad con esta sensación, logré abrir los ojos y ver hacia la ventana. Quería asegurarme que ya no estaba dormido y que no habia nadie acechándome ahí afuera. Desde mi cama no se veía nada raro. Pensé en levantarme, ir hacia la ventana y asomarme afuera para diluir esa sensación de miedo que todavía deambulaba en mi garganta. Pero no lo puede hacer. Los mil brazos comenzaron a tirar de mí nuevamente hacia el colchón. Me había quedado sin fuerzas por la batalla anterior que había librado con ellos. Hice dos intentos pero no pude moverme. Esta vez me ganaron y me arrastraron hacia un sueño inquieto e incomodo. ¿Será que habré comido algo pesado, o será que como todavía mi ventana no tiene reja me estoy persiguiendo? Por las dudas apuro al herrero…

PERSPECTIVAS Perspectiva del portero Hoy se fueron los dos casi al mismo, pero a ella se la notó distante. Él, tiene la misma cara de idiota de todos los días. Para mí que el loco se la culea. Pero por la cara que tenía esta mina debe ser un nabo total. Seguro no es capaz de encontrar un clítoris ni con uno de esos gps que tienen las chatas de la fábrica. Estas pendejas de hoy en día, con tal de posicionarse se comen cada aparato… Pero bue, me cae en gracia esta cría, puede ser que no renuncie porque es la más pasable de todos los bagartos que acá laburan. Capaz que mañana le tire la lengua para ver qué onda, capaz la agarro desconsolada y le presto el hombro para que llore. Siempre está dispuesta a hablar conmigo, capaz que la atraen los tipos mayores y guapetones como yo. Quien te dice que no termine con alguna alegría. Yo le voy a enseñar a esta pendeja lo que es un buen polvo. Perspectiva de él Hoy tuve un almuerzo muy intenso. Una de mis subordinadas parece que siente algo por mí. Es una mina con un carácter muy fuerte, pero es de las pocas con las que se puede tener una conversación adulta y con sentido. A pesar de algunos inconvenientes con operaciones numéricas es una mujer muy inteligente. Todo un hallazgo. Cada tanto se la nota un poco más irritable que otros días, ¿pero qué mujer no actúa de esa manera? Cuando viene producida es una de esas mujeres que te hacen girar la cabeza cuando te la cruzas en la calle. Hace rato que venimos conversando en msn durante las jornadas de trabajo, y como suelo hacer con todas mis amigas virtuales, tengo ciertas insinuaciones indiscretas. Hace ya un par de días que la tengo presente en mis pensamientos. ¿Sera posible que me este siguiendo el juego porque se está enganchando conmigo? Si bien me propuse enamorarla no creí que lo lograría. Siempre hablo de mi señora y mis hijos porque soy totalmente leal a ellos, y de esta forma pensé que no tomaría en serio mis indiscreciones. Nunca correría el riesgo de arruinar mi matrimonio, pero esta pendeja me está moviendo el piso. Juego un ojo de la cara que esta mujer tiene su mirada puesta en mí como algo más que un compañero de trabajo. Quién sabe las vueltas que puede tener la vida. Quizás una reunión laboral, una pelea con mi señora de por medio, un poco de alcohol. Nunca se sabe por dónde el diablo mete la cola. La verdad me siento muy bien. Siempre es bueno saber que las mujeres sientan deseos hacia uno. Ansío que llegue mañana para seguir chateando con mi nueva conquista. Su perspectiva. Hoy fue un día medio raro en mi trabajo. Mi jefe y yo tuvimos una charla muy profunda en el horario de almuerzo. El es un hombre inteligente, aunque algo pedante se lo ve buena gente. Hay días que parece un idiota y otros suena a muy buen compañero. A veces un tanto inmaduro. Aunque para no matarlo tanto debo aceptar que en ciertas ocasiones sea yo la que tiene un tanto alterada la percepción. Pero a pesar de las diferencias aprendimos a congeniar. Solemos almorzar entre varias personas, y normalmente las conversaciones las encabezamos nosotros dos. La particularidad de hoy fue que almorzamos solos. Noté que le costaba mirarme a los ojos, y cuando lo hacía aparecía un pequeño rubor en sus mejillas. En este último tiempo jugueteamos constantemente por msn durante el horario laboral. Piropo de acá, indirecta por allá. Pero siempre traté de mantener la distancia necesaria para que no haya lugar a confusión. La mirada de este medio día me da la certeza de que no logré marcar los límites. Siempre se declaró un tipo leal y enamorado de su esposa, por lo que a sus piropos solo los tomaba como juego. Ahora atando cabos me doy cuenta que este pibe siente algo por mí. Todos los gestos casuales y tiernos que ha tenido para conmigo ahora me suenan totalmente premeditados. No dejo de pensar que cada una de sus opiniones que me llegaron, han sido dichas con el único objetivo de caerme en gracia. Así que estoy media embolada. Siempre aseguré que todos los hombres confunden un gesto amistoso como una señal para encararnos. Parece que no hay hombre capaz de centrarse en esa línea. Lo que más me molesta es que a pesar de todo, el pibe me caía realmente bien. Y de los 80 tipos que hay en la empresa creo que es el único con el que se podía hablar decentemente. Definitivamente voy a tomar distancia para que deje de confundirse. Mañana mismo lo elimino del msn. Lo único que espero es que el pesado del portero no se acerque porque lo mando a la concha de su hermana. fuente: cuento propio
Ya hacía un par de semanas se venía acostando temprano, apenas se ocultaba el sol. Conseguía conciliar el sueño rápidamente y dormía profundamente. A la mañana, apenas escuchaba el despertador, y combatía contra su sueño durante eternidades hasta que lograba apagarlo. Conseguir levantarse de la cama era una odisea digna de leyendas. Sus fuerzas la abandonaban y se movía cansadamente. Con el correr de los días, los síntomas se fueron acrecentando. Había dejado de ir al trabajo, pasaba hasta 18 horas en la cama y casi ni comía. Y parecía que ya ni le hacía falta, ya que prácticamente no sentía apetito. Sus amigas se preocuparon tanto, que la visitaron con un doctor. Este le hizo numerosos estudios y no encontró ninguna afección. Este le recomendó la visita de un psiquiatra, porque pensaba que se estaba deprimiendo. Pero el psiquiatra tampoco encontró anomalías en los test que le hizo realizar. El color de su piel comenzó a aclararse, todos los días estaba más y más blanca, volviéndose casi del color del papel. La falta de sol le hizo aparecer ojeras negras y oscuras. Ahora ya casi ni se levantaba de la cama, ni siquiera para ir al baño. Sus necesidades fisiológicas se desvanecieron por completo. Ya no tenía sed ni hambre. Sólo ganas de dormir. Se levantó por última vez, se sentó en su escritorio, abrió su notebook y les envió un correo a su madre y a sus amigas, que se iría de viaje, que no la buscaran y que no se preocuparan por su gato que lo había dejado en casa de una vecina. Cerró su laptop, fue hasta la cama y se durmió. Un mes después, ni su madre ni sus amigas habían tenido noticias de ella, dos días más tarde intentaron irrumpir en su departamento. Probaron abrir su puerta con la copia de su llave pero fue inútil. Estaba cerrada por el lado de adentro. Un vecino fornido pateó la misma hasta derribarla. Gritaron su nombre, corrieron hasta su habitación y encontraron yaciendo en la cama tendida sólo su camisón. Estaban todos sus efectos personales, sus ropas, sus pinturas. Solo ella faltaba. Denunciaron su desaparición a la policía y avisaron a todos los parientes, amigos y conocidos. Pero jamás nadie supo mas nada de ella. Quince años después hoy habita el departamento una estudiante de arquitectura, que no sabe la historia del inmueble, pero todos los días siente un poco más agotada y con mucho mas sueño.