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MrSonrisa

Usuario (Argentina)

Primer post: 6 feb 2010Último post: 22 sept 2010
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Steve Vai: Secretos de amor marciano
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/22/2010

Queria compartir estos artículos bastante interesantes sobre la inspiración y la composición musical. Si bien Steve Vai habla a veces de la guitarra, las técnicas que propone son aplicables a cualquier instrumento, ya que no son técnicas de ejecución, sino más bien de comunicación entre el instrumento y la persona que lo ejecuta. Ahí van: Puntitos negros: Secretos de Amor Marciano (Publicado originalmente en la revista Guitar Player) Traducción al castellano: Máximo G. Parisi. Eso Eres por Steve Vai (Parte 1 de 7, originalmente publicado en Febrero de 1989). Unicidad. Individualidad. Esos son los rasgos a los que aspiran los músicos ambiciosos. Cuando estas cualidades son reconocidas por otros, se establecen las modas y las tendencias. Todos tienen la habilidad de ser únicos, porque no hay dos personalidades exactamente iguales. La individualidad se desarrolla en la mente. El primer paso es creer que somos únicos, y que si no es evidente en nuestras formas artísticas (música, gusto, o lo que sea), se puede desarrollar. En esta serie, tomaré un camino poco ortodoxo para ayudarlos a desarrollar su propio estilo y expresión. Algunos de los métodos pueden parecer un poco ‘así nomás’, pero aguántenselo. No trataré mucho la teoría musical, ejercicios de dedos, y ‘fraseos’. Todas esas cosas las pueden encontrar en un millón de otras fuentes. No desapruebo en absoluto nada de eso; al contrario, ciertos prerrequisitos siempre ayudan. Pero la unicidad no siempre es un reflejo de lo que ustedes saben o de cuán rápido pueden tocar. Creo que la individualidad se define, mayormente, por qué tan bien ejercitan ustedes su imaginación con una combinación apropiada de lo emocional y lo físico, lo técnico, y la habilidad mental. Suena a mucho, pero realmente se reduce a ‘sólo tocar’. Para hacer un uso mejor de estas columnas, siento que es importante tener una buena base de teoría. No es absolutamente necesario, pero les será de gran ayuda. A pesar de que estas columnas se centran más en la disciplina mental que en los dedos, deberían estar bien instruidos en lo siguiente: ESCALAS: Todas las escalas mayores, los modos, y la teoría detrás de cómo se relacionan entre sí; escalas pentatónicas, menores armónicas y melódicas; escalas tonales y disminuidas. Deberían conocer estas escalas en todas sus posiciones en el diapasón, empezando desde la sexta cuerda y trepando hasta la nota más alta posible. Deberían tener el sonido de estas escalas memorizado. Practíquenlas con patrones melódicos basados en segundas, terceras, cuartas, etc. ACORDES: Conozcan cómo trabajan las escalas de acordes. Conozcan por lo menos 5 maneras de tocar cada acorde mayor, menor, de séptima mayor, séptima menor, y otros acordes. Sepan identificar un acorde por sus notas. Memoricen el sonido de estos acordes. TEORÍA E IMPROVISACIÓN: Conozcan cada nota en la guitarra de memoria. Memoricen el círculo de quintas y sepan teoría armónica básica. Entiendan las bases de improvisación sobre cambios de acordes. LECTURA Y ESCRITURA: Entiendan lectura y notación musical básica. Sean capaces de leer una canción con tener el cuadro de acordes y la melodía. Sepan leer tablaturas, y leer y escribir tablaturas de acordes. Sean capaces de escribir una idea en forma de manuscrito (en otras palabras, hacer notación de una melodía). Además deberían desarrollar ejercicios técnicos que les ayuden en áreas en las que sientan que les falta habilidad. Todas estas cosas son básicas. Aparecen en una cantidad de libros y de columnas suficientes como para hundir un barco, así que se las ahorraré en esta serie. Pueden encontrar esa información en cualquier tienda de música o biblioteca con una sección musical, o pueden consultar a un profesor. A pesar de que un minucioso conocimiento de todos esos puntos de la teoría básica es muy útil, no es una necesidad, porque la música es una forma artística. Nadie tiene el derecho de decir “Nuestro ruido es mejor que el ruido de ellos”. Es totalmente relativo. De todos modos, si son entendidos de la teoría, he aquí una lista de algunos libros que encontré muy útiles cuando era estudiante: "Chord Chemistry" de Ted Greene (Dale Zdenek, dist. by Columbia Pictures Pub., 15800 NW 48th Ave, Miami FL 33014). Todos los libros de la serie de Bill Levitt Berklee (Berklee Guitar Series, dist. by G. Schirmer, 886 3rd Ave., New York NY 10022) Un buen fake book. "Thesaurus Of Scales And Melodic Patterns" de Nicholas Slonimsky (dist. by G. Schirmer, 886 3rd Ave., New York NY 10022) "Rhythms 1 & 2" de Gary Chaffe. Libros de violín o saxofón para practicar lectura. "Music Notation" de Gardner Reed's (dist. by Crescendo, 48-50 Melrose St., Boston, MA) [La mayoría de estos libros están disponibles en amazon.com.] ...y por supuesto, todas las columnas que aparecen en la revista "Guitar Player". Toda esa teoría musical preliminar puede llevarle a algunas personas mucho tiempo de recopilación, así que ¡guarden esas columnas! Recuerden, nuestro acercamiento será más mental, emocional, e imaginativo que teórico. Nuestra meta es desarrollar la individualidad en su ejecución de la guitarra. Al igual que en cualquier otra avenida del estudio, la actitud es el elemento más importante. ¿Alguna vez escucharon la frase “yo soy esto”? Creo que quiere decir que uno es lo que piensa que es. La forma en la que uno se percibe a sí mismo, es lo que terminará siendo. El problema es que muchos de nosotros no siempre estamos al tanto de cómo nos vemos a nosotros mismos. Esto se mete en campos de la psicología que probablemente excedan nuestra comprensión, pero creo que es posible darnos un mensaje consciente que se incorporará en nuestra psique y estilo de vida. Un ejemplo sencillo: Imaginen que están tratando de expulsar un mal hábito personal de cualquier tipo. Si se dicen a ustedes mismos una y otra vez las razones para hacerlo (incluso no creyendo del todo en ellas), eventualmente se encontrarán con que realmente les disgusta el hábito y sinceramente lo quieren erradicar. El mismo fenómeno puede ser aplicado a cualquier propósito. Es una especie de auto-hipnosis, o lavado de cerebro auto-inducido. (Laven la parte sucia). Creo que es una ley natural que cada persona es diferente, con una capacidad única de expresarse. Como resultado, todos tenemos la habilidad de ser únicos en nuestra forma de expresarnos musicalmente. Mucha gente no cree en esto, y se encuentran copiando a otros, y sonando como alguien más. Terminan frustrados con ellos mismos, porque sienten que no pueden contra la competencia. Pero, ¿cómo competir con individualidad? La única persona con la que se compite, es con uno mismo. Cuando uno puede identificar su individualidad, aceptarla y respetarla, aparece la paz mental. La primera falsedad que hay que combatir es el miedo o la creencia de que uno no tiene unicidad. Así que la primera lección de este mes (además de memorizar la teoría y todo lo que está escrito antes) es darse cuenta de que hay una total unicidad e individualidad en ustedes mismos, y que ella se hará más y más aparente cada día. Deben creerlo. Fíjense en ella todos los días, y se volverá parte de su pensamiento. Serán lo que crean que son. “Yo soy esto”. Pero recuerden, es importante mantener el ego bajo control. Es fácil dejarse llevar con uno mismo, y eso es un daño al alma garantizado. Si son únicos, entonces todos los demás también lo son. Deben apreciar y respetar la unicidad de los otros. Piensen en esto todos los días – incluso cuando no lean o estudien una sola palabra o nota musical – y sentirán que el “músculo de la unicidad” se les hará más fuerte. A pesar de que el “sermón” de este mes no tiene nada de ejecución de la guitarra, creo que es el consejo más valioso que le puedo dar a alguien. Meditación Musical por Steve Vai (Parte 2 de 7, originalmente publicado en Marzo de 1989). Cuando se concentren de todo corazón en una situación dada, obtendrán los mejores resultados. La clave es concentrar la mente en una sola cosa. Esta es una realidad para cualquier ocupación; un albañil que se concentra en el trabajo a mano cubre cada detalle y termina el trabajo de forma mejor y más rápida. Cuando leen un libro con la mente totalmente enfocada, la compresión y la retención se ven ampliamente incrementadas. Un ejemplo musical: yo estaba transcribiendo música para Frank Zappa, pasando todo desde solos de guitarra y baterías, a partituras orquestales y líneas solistas. El trabajo fue muy intenso, y me encontré pasando 10 o 12 horas por día escuchando sólo un minuto de música. Me concentraba tanto que me sentía aturdido cada vez que paraba por un momento, pero logré resultados sin precedentes. Descubrí nuevas formas de notación escrita, desarrollé enormemente mis oídos, y transcribí algunas de las situaciones musicales más complejas rítmicamente que jamás se hayan grabado – todo con sólo agudizar la mente. El control mental es un tipo de meditación. La gente medita todo el tiempo sin darse cuenta; ver televisión es una meditación, en cierto modo. Muchas personas, cuando escuchan la palabra “meditación”, la relacionan con temas espirituales. “Frenar la mente” es tal vez la forma mayor forma de meditar. Eso es, evitar los pensamientos erróneos y concentrarse en lo divino (o cualquiera sea el camino en el que esté uno). Conseguimos los mejores resultados cuando meditamos sobre un tema, pero lamentablemente, la meditación no es fácil. A la mente le encanta deambular, y esas intromisiones lo alejan a uno de los preciosos resultados que busca. ¿Ahora qué tiene que ver todo esto con aprender a tocar la guitarra? Cuando ustedes meditan sobre algo, están forzados a mirarlo desde muchos ángulos diferentes, incluyendo algunos en los cuales probablemente nunca habían pensado. Están obligados a llegar hasta las profundidades de su identidad e individualidad. Por consecuencia, los resultados serán únicamente suyos. Eso es lo que buscamos como músicos: encender esa pequeña llama (u hoguera) de originalidad e individualidad. El siguiente ejercicio les ayudará a desarrollar sus habilidades de meditación musical. Tomen una idea musical aislada, como un acorde o un riff. Para este ejemplo, escojamos el vibrato. El vibrato es una técnica muy expresiva, y puede decir mil cosas diferentes si es usado correctamente (o mal usado). Siéntense con su guitarra y un reloj, y hagan vibrato sobre una nota durante una hora. Suena simple, pero esta es la trampa… Nunca se desvíen de mantener esa nota. Puntéenla todas las veces que quieran. Intenten muchas formas diferentes de vibrato (rápido, lento, sentimental, meloso, etc.) Sobre todo, no dejen que sus mentes divaguen. Cuando se encuentren pensando en otra cosa que no sea el vibrato (y lo harán, probablemente a los pocos segundos), traigan su mente de regreso a la nota. Su mente derivará por pensamientos como “¿Lo estoy haciendo bien?”, y luego, “¡Qué desperdicio de tiempo que es esto! Eventualmente se encontrarán pensando en sus amigos, su situación financiera, lo que hicieron ayer, lo que harán mañana, y por supuesto, “¡Vamos a comer!”. Esta es la parte difícil. Sólo sigan trayendo su mente de regreso a vibrar esa nota. Es una disciplina que vale la pena trabajar. Eventualmente, extenuarán todas las formas de vibrato convencionales, todas las formas en las que vieron a otra persona hacerlo. Entonces (si tienen la disciplina de continuar), su mente entrará en territorios privados y se adentrarán más en su propia unicidad para crear ideas diferentes. Tal vez quieran empezar a practicar esta técnica de a poco, haciéndolo por sólo cinco o diez minutos. Intenten cronometrarse. Al final, verán que cuando llegue la hora de “sólo tocar”, usarán esos vibratos con gran facilidad, y descubrirán algo diferente en su modo de tocar. Pueden practicar este ejercicio con cualquier riff, solo, o cambio de acorde. Sólo mantengan su mente en ello, y analicen constantemente su desempeño. Se puede volver muy sentimental. Pueden, por ejemplo, tomar dos notas cualesquiera, y tocarlas por una hora sin irse de ellas. Intenten un abordaje; alárguenlas, usen distintas formas de puntear, toquen fuerte o despacio, acorten las notas largas, o aplíquenles vibrato. Una de las grandes cosas que ganarán de este tipo de práctica es autoridad. Cuando toquen algo, se sentirán confiados de hacerlo de forma brillante. Pero lo más importante, ganarán disciplina. Grandes resultados requieren gran disciplina, y la meditación es una disciplina. Pero si realmente están metidos en esto, no parecerá una disciplina, sino un placer. Pero otra cosa está asegurada: Nada de lo que lean en una columna les puede enseñar nada. ¡Tienen que hacerlo por ustedes mismos! Emulando un estado de experiencia por Steve Vai (Parte 3 de 7, originalmente publicado en Abril de 1989). Cuanto más puedan identificar y expresar su personalidad interna, más respeto le darán al instrumento de expresión – su guitarra. Si comienzan a identificarse más con sus diferentes estados mentales, tendrán nuevos puntos de vista en su forma de tocar. Su música tomará diversas características: alegre, triste, perversa, pura, o lo que sea. Tocar la guitarra, después de todo, es algo muy personal. Si sienten que sólo están divagando en la guitarra, o están estancados, he aquí un ejercicio que mejorará su relación con el instrumento. Piensen en los últimos días, y divídanlos en una serie de eventos individuales. Elijan un evento y recréenlo en su cabeza varias veces. Sus emociones probablemente cambiarán cuando sientan ese estado mental otra vez. Ahora construyan una situación musical que refleje ese estado mental. Puede ser un acorde, una progresión, una frase, una melodía, un efecto de sonido, una sonata entera, o sólo una nota. Si están compenetrados en ese estado mental, su ejecución lo reflejará. Aquí es donde aparece el poder mágico de la música. Escojan, por ejemplo, un acorde: una construcción de notas siendo estocadas, rasgadas o punteadas en cierta forma que representa un estado mental. Comiencen a imaginar el tipo de acorde que crean que se adapta mejor al estado mental en el que se han hipnotizado. Una vez que escuchen ese acorde en su cabeza, traten de construirlo en su guitarra. Si sienten que están perdiendo de vista su cometido, vuelvan a reproducir el evento en su cabeza e imaginen el sonido del acorde una vez más. Cuando crean que tienen una estructura armónica que representa su estado mental, tóquenla una y otra vez, manteniendo su mente fija en el evento que están emulando (como hicimos en Secretos de Amor Marciano Parte 2). Su forma de ejecución, e incluso el acorde en sí, pueden cambiar para adaptarse más precisamente al entorno mental. A continuación, intenten unir varios acordes que ayuden a representar su estado mental. Pueden ser simples o complejos, familiares o inusuales. Hay una progresión de acordes para representar cada experiencia humana habida y por haber. Con eso en mente, es imposible que se les acaben las ideas. Ahora intenten tocar un riff, una nota sola, o una melodía que refleje los eventos en su mente. Cuando encuentren algo satisfactorio, sigan repitiéndolo mientras el evento pasa por su cabeza. Recuerden, encontrar un tempo y ritmo para su estado mental es importante – es uno de los mayores factores de expresión. Todos sabemos cómo los distintos ritmos nos hacen mover y sentir de formas diferentes. Eventualmente se encontrarán cambiando un poco lo que están tocando, para que se ajuste mejor a su estado mental. El puente entre lo que están tocando y lo que están pensando se hará más y más pequeño asta que se sienta como si ustedes y su instrumento fuesen uno. Es muy especial cuando esto sucede. Requiere trabajo, disciplina, concentración y paciencia, pero a veces sucede cuando no se dan cuenta (y es importante no estancarse si no sucede). Cada vez que toquen estos acordes, significarán para ustedes mucho más que el inconsciente deambular que hacían previamente. Junten todo en una pieza musical y será muy poderosa. Una precaución: cuando elijan un evento pasado, presente o futuro en el que pensar, elijan una variedad de estados emocionales. No siempre tiene que ser una emoción fuerte como tristeza, ira, frustración, felicidad o algarabía; puede ser sólo un pensamiento o impresión. Algunas personas escarban demasiado en los eventos negativos de sus vidas. Si ustedes hacen esto muy seguido, su forma de tocar reflejará emociones frustradas, retorcidas, ansiosas, y atraerán a ese tipo de personas a sus vidas. Por otro lado, si emulan una amplia variedad de eventos, tocarán su hermoso instrumento y la gente percibirá sus visiones. Probablemente experimenten miles de estados mentales cada día, más de los que haya adjetivos para describir. Digamos que no comieron por ocho horas y alguien les ofreció una linda, fresca y madura manzana, y entonces ¡MASTICAN! Puede que experimenten muchos estados mentales en esos pocos momentos: hambre, el pensar en qué comer, sus sentimientos hacia la persona antes y después de que les diera la manzana (coloreados por el hambre), el pensamiento de “¡Sí, esta manzana es historia!”, la mordedura de la manzana y la sensación de degustarla, ahogarse y toser y escupir la manzana porque estaban demasiado hambrientos para masticarla debidamente, o la vergüenza de haber escupido manzana encima de la camisa de la persona que se las dio – ¡no se! Pero esos son todos sentimientos legítimos para sacar algo. Pueden aplicar cualquiera de esos estados mentales a este ejercicio. Por ejemplo, tengo el acorde perfecto para escupir la manzana: Esta técnica puede ayudarles en momentos difíciles de sus vidas, y la gente se identificará con ella. Es muy poderosa en sus sugerencias, y es ahí donde la magia de la música aparece otra vez. La intensidad de ese poder viene de ustedes. Cuando envían ese fuerte estado mental, moverán a las personas. In qué dirección las mueven depende enteramente de ustedes. Recuerden, su instrumento es sólo madera y cuerdas. Ustedes tienen la elección de qué clase de hechiceros van a ser. Se aconseja precaución. Escuchen a su corazón, y tocarán con el corazón. Lo Físico por Steve Vai (Parte 4 de 7, originalmente publicado en Mayo de 1989). Sus rostros revelan mucho sobre su personalidad. Cuando las personas hablan, usan sus rostros, así como sus voces. A veces el verdadero sentido de lo que quieren comunicar (o no comunicar) es visible en su rostro y su lenguaje corporal. El lenguaje corporal es un elemento importante de expresarse. Simplemente intenten atravesar una conversación manteniendo una apariencia fría, con una cara inexpresiva – sin risas, gestos con las manos, o movimientos del cuerpo, sólo labios. Verán que es mucho más difícil expresarse. La forma en la que sus cuerpos se mueven refleja sus verdaderas personalidades. Cuando alguien toca un instrumento, el lenguaje facial y el corporal juegan roles expresivos. Algunas personas rara vez se mueven cuando tocan. Esto no necesariamente quiere decir que no se están expresando, que lo que están tocando no significa nada – algunas personas simplemente emanan expresión desde su mismo ser. Esto, también puede ser cultivado con la actitud correcta. A veces cuando ustedes tocan, le dan a una nota o a un acorde, y sus expresiones faciales y corporales se contorsionan para ponerse de acuerdo con la expresión auditiva. Cuando esto sucede, les da cierto sentido de libertad y realización, y es muy entretenido para una audiencia. He aquí un ejercicio que los ayudará a usar sus cuerpos expresivamente. Primero, graben una situación musical – una sesión de improvisación, digamos, o una serie de cambios de acordes con un solo sobregrabado. Vuelvan a escuchar y elijan una sección en particular – un cambio de acorde, o un riff – que les guste. Escúchenlo varias veces, e imaginen la música como una verdadera “persona pequeña” (que se vea como ustedes, probablemente, o una figura familiar como Gumby). Si la pequeña persona fuera el riff, ¿cómo se vería su cuerpo y su rostro? ¿Cómo se contorsionaría para darle a los espectadores la impresión del sonido audible? (Esto puede ser muy divertido…) Ahora vuelvan a escuchar la grabación. Escuchen el pasaje que seleccionaron una y otra vez, pero mientras imaginan el lenguaje corporal de la personita, emúlenlo con su rostro y cuerpo. Sentirán más las notas, y esto se traducirá en su ejecución. Otro ejercicio: cuando estén improvisando, elijan una frase y repítanla una y otra vez. Mientras hacen esto, piensen en el punto que intentan atravesar; y piensen en cómo les hace sentir lo que están escuchando. Dejen que el sonido se exprese en cierto movimiento del cuerpo. El movimiento puede consistir en tirar la cabeza para tras, o guiñar un ojo, o un pequeño empujón pélvico, o dar vueltas en el piso en un frenesí convulsivo mientras montan a la guitarra en una extravagancia erótica con los ojos metiéndose para adentro mientras su nariz flamea y se marcan grandes y rojas venas en su cuello – pero por favor tengan cuidado. (Creo que conozco a ese riff, por cierto). Otro ejercicio es uno con el que me he topado cuando tenía unos 12 años. Tomen una pieza musical familiar, como una sección de solo preferida. Mientras la escuchan, dejen que sus rostros se contorsionen y expresen la música. La primera pieza con la que recuerdo haber hecho esto fue con “Midnight”, una gran canción de Jimi Hendrix que aparece en ‘War Heroes’. Prueben esta técnica con su propia música – dejen que sus rostros expresen lo que está saliendo por sus parlantes. Esto es muy entretenido. Cuanto más animados se permitan ser, más parecerá que la música toma vida. Es cierto, se necesita cierta desinhibición para usar esta técnica en vivo, pero hey, ¿Qué importa? No sugiero que usen estas técnicas de lenguaje corporal TODO el tiempo. Pero en esta interminable lucha por ser original, deben buscar en las profundidades de su alma, y estas técnicas pueden ser de ayuda. Lo Físico, parte 2 por Steve Vai (Parte 5 de 7, originalmente publicado en Junio de 1989). La música evoca ciertas emociones en las personas. Una melodía familiar puede recordarles períodos completos de sus vidas. Cuando escucho ‘Led Zeppelin II’, ‘Are you experienced?’ de Jimi Hendrix, o alguna canción vieja de Motown, la música lleva a mi consciencia a la época de mi vida en la que esa música era popular. Cuando experimentamos este fenómeno, podemos realmente sentir lo que sentíamos en el momento más memorable en el que escuchamos esa canción. Cuando yo era adolescente, por ejemplo, alguien en mi pueblo daba una fiesta casi cada fin de semana. Yo me acercaba al estéreo y ponía una copia de ‘Led Zeppelin II’. (Siempre llevaba el cassette, por si no tenían el álbum). Mientras sonaba “Heartbreaker”, mis amigos despejaban un lugar en la mesa o el piso, y me pedían el solo de “guitarra de aire”. Por supuesto, me mostraba reacio al principio, pero ya entonces era un exagerado, así que comenzaba a saltar por todos lados y a agitarme como un animal salvaje. Todos se divertían con eso, especialmente yo. (Esto era en los días en los que el vino Apple Ripple estaba a $1, 25 la botella – se acuerdan, ¿no?) Bueno, es al día de hoy, que cuando escucho esas canciones familiares, vuelvo a estar allí, sintiendo los olores de esa época, y sintiendo que tengo 15 años, listo para saltar el puente proverbial, ¡para LOGRARLO! Realmente siento las mismas sensaciones que sentía en ese momento. Para mí, esto prueba el gran poder inherente de la música. En esta serie de artículos, estuvimos intentando desarrollar nuestra técnica para que tenga su propia identidad. Debemos encontrar pensamientos personales, sentimientos, y sensaciones físicas y realizarlas a través de nuestra música. Recuerden, ustedes tienen unicidad – sólo necesitan buscarla. Cuanto más profundo caven, más van a descubrir. Traducir sentimientos y sensaciones en sonido es un acercamiento único, y la misma sensación puede significar algo diferente para cada persona. Sé lo que significa un golpe en la cabeza o una cosquilla en los pies para mí, pero puede que tenga distinto significado para otra persona. Percibo las cosas a través de mis sentidos, y mis percepciones son coloreadas por mi disposición y mi forma de ver el mundo. La forma en la que emulo estas cosas en mi instrumento es un reflejo de cómo veo la sensación original, cómo la sintetizo a través de mi imaginación (la cual es única, como la de ustedes), y cómo ejecuto mi aparato técnico (carne y huesos) y experiencia de coordinación (labios) --- ¡fiú! Intentemos examinar alguna sensación física, con un ojo puesto en expresar a través de nuestros instrumentos. Agarren su guitarra, y vamos adelante. Hay millones de sensaciones físicas posibles; escojamos sólo una, e intentemos pensar en una frase o un acorde que la simule. Tomemos la simple sensación del viento dando en la cara. Salgan al viento, si es que lo hay, y expongan su rostro a él (o su cuerpo desnudo, si gustan). Imaginen el sonido que mejor representa lo que el viento les hace sentir. Puede que sea un acorde, una canción, un efecto, o lo que sea, pero piensen en términos de expresarlo con su guitarra. Lo que sientan sobre el viento será coloreado por variables como la temperatura, sus alrededores, su estado mental, y así. Este es un acorde que se me ocurrió: Pueden ornamentar su idea con distintos efectos, varios tipos de rasguito, superponer una melodía, o lo que sea. O pueden simplemente armar una cadena de estas sensaciones para crear una canción. Si con esta técnica se les ocurre sólo una idea, habrá sido suficiente para que haya valido la pena. Estas son otras sensaciones físicas con las cuales pueden experimentar: • un estornudo • una cosquilla • un tirón de pelo • una ducha fría, o una caliente • una quemadura • un beso (cuatro tipos diferentes) • saltar al agua desde 4 pies (o 20) • correr lo más rápido que puedan por 40 minutos • una pluma en el ombligo • un cubo de hielo bajo su camiseta • esperar en líne telefónica al Department Of Motor Vehicles • un salto mortal • rodar hasta que se caigan • y, por supuesto, un orgasmo (sólo pongan cualquier disco de Prince para tener una expresión completa de esto). Se anima a hacer cualquier sugerencia de sensaciones físicas relativamente seguras. Pero en cualquier caso, deben realmente examinar la sensación, sin dejar que se les escape ningún detalle, y manteniendo sus impresiones iniciales sobre cómo la sensación debería traducirse en sonido. Dejarse absorber por los detalles es importante. Cuantos más obtengan, más inspirados serán sus resultados. Imágenes Mentales por Steve Vai (Parte 6 de 7, originalmente publicado en Julio de 1989). A veces tocamos cosas que simplemente salen, y no sabemos por qué. Creo que es inspiración divina. Es posible tomar estas cosas simplemente por su valor aparente, pero en lugar de eso, intentemos sacar algunas imágenes de estos juegos divinos. Agarren su instrumento y toquen un acorde. Intenten inventar uno que nunca hayan tocado antes. (Es más simple de lo que parece – sólo pongan sus dedos en lugares donde nunca los hayan puesto antes, o desafinen una cuerda o dos.) Ahora toquen el acorde como gusten, y grábenlo. Mientras escuchan lo que grabaron, dejen que el acorde les “hable”. Permitan que el sonido de la grabación evoque una escena en su mente – tal vez algo familiar, tal vez una experiencia en sus vidas. Den rienda suelta a su imaginación por un tiempo. Puede que comiencen con una mera impresión, y terminen con una historia completa. Finalmente, escriban lo que sea que hayan visualizado. (Cuando teníamos 16 o 17 años, mi amigo Joe Despagni y yo solíamos hacer esto extensivamente. Nos sentábamos con una guitarra, y uno de nosotros tocaba un acorde. Nos describíamos las imágenes que se conjuraban en nuestras mentes – fueran borrosas o concretas). Este es un ejercicio de imaginación, y debería ser llevado a los extremos. No se detengan en sólo un acorde. Escuchen algo que hayan escrito en el pasado, o una canción popular que les guste. Mientras lo hacen, dejen que su imaginación se escape de sus tangentes. Mientras buscan ese tema o melodía especial, puede que se muevan por imágenes mentales de un evento realmente sucedido, o uno futuro, o algo totalmente fuera de contexto. Después de un tiempo, verán cómo este procedimiento afecta su forma de tocar. Los siguientes ejercicios pueden llevarlos a descubrimientos que tal vez nunca hayan alcanzado de otra manera: • Piensen en una persona que les sea muy cercana, o incluso en ustedes mismos quizás. Construyan una canción en una forma estándar (La, La, Si, La, o lo que sea), y que cada sección refleje una parte de la personalidad de esta persona. Probablemente tengan que empezar definiendo cómo ven los diferentes aspectos de la personalidad de su sujeto. (Este ejercicio puede sonar excéntrico, pero hey, ¿para qué estoy aquí?) • Traten de exagerar lo que tocan. Si piensan que un pasaje sugiere que un acorde debería ser fuertemente estocado, rómpanlo en pedazos. Si necesitan algo rápido y agresivo, sean lo más furiosos posible – más furiosos de lo que jamás pensaron que serían capaces de ser. (Pero manténganlo prolijo y preciso, salvo que la parte requiera algo más.) Si un pasaje pide sutileza, ustedes deben estar en un plano mental muy sutil. Este acercamiento es útil con los matices – especialmente los matices de la banda – porque los matices son más efectivos cuando son exagerados. • Piensen en las notaciones expresivas familiares que encuentran cuando leen una pieza musical (adagio, legato, y demás). Pueden realmente aplicar cualquier adjetivo a una pieza musical. Escojan una palabra al azar del diccionario, y aplíquenla a un riff, canción, cambio de acorde, o solo (y no olviden usar la técnica de la exageración). Hagan lo que hagan, ¡DÉJENSE LLEVAR! (Pero no se lastimen, o lastimen a otra persona por eso). Concluyendo… por Steve Vai (Parte 7 de 7, originalmente publicado en Agosto de 1989). Si han estado siguiendo estos artículos, probablemente han notado que mi acercamiento es más bien poco ortodoxo. Bien, confío en que ustedes pueden encontrar información sobre todas las tecnicidades de la música y su ejecución en cualquier publicación. Espero que lo que dije los haya inspirado a ahondar en su imaginación, su corazón y su alma. Si alguno de estos artículos les inspiran para crear un sonido original o personal sobre su instrumento, entonces habrá sido un logro para mí. Pero a todo lo que apunta es a ustedes y su actitud. La actitud es probablemente el ingrediente más importante en cualquier forma de educación o evolución progresiva. Siempre presten atención a su actitud. No es fácil, porque deben darse cuenta cuál es una actitud saludable. Yo no se los puedo decir, ni tampoco ningún libro, porque cada uno está en su propio camino. Pero creo firmemente que en nuestros corazones nosotros tenemos las respuestas a las preguntas que nos hacemos. Una actitud saludable hace que sea mas fácil apreciar los trabajos y las enseñanzas de los demás, y una actitud saludable se refleja en la personalidad y auto estima de ustedes – de hecho, una buena actitud es el ingrediente principal. Nunca subestimen el poder de la moral humana. He visto a muchos grandes músicos – especialmente cuando iba al Berklee College of Music – cuyas habilidades técnicas superaban ampliamente a las mías. Pero algunos de ellos no tenían una actitud sana sobre su música y sobre ellos mismos. No estoy diciendo que deberían ser unos ególatras, pero si no aprecian lo que son capaces de hacer, ¿cómo pueden pretender que otros lo hagan? Hacer música puede parecer desconcertante a veces, y puede que se sientan confundidos respecto a todas sus inspiraciones. Mientras tocan, puede que se pregunten, “¿Estoy pensando bien? ¿Estoy transmitiendo la imágen? ¿Es esta la mejor nota para tocar ahora? ¿Debería estar tocando rápido, lento, fuerte, o lo que sea?”. A veces “sólo tocar” es la parte más difícil en la creación de música. Deben despejar sus mentes y dejar que la inspiración divina se apodere. Ninguna lección puede enseñarles cómo hacer esto, pero si lo establecen en sus mentes como una meta, verán los cambios en su conciencia y en su ejecución. Pero es importante que recuerden no obsesionarse con estas cosas. No se frustren si no siempre funciona de la forma en la que quisieran. Cuando suceda, dejen que suceda. Cuando no, bueno, una lástima, tal vez la próxima vez. La guitarra es un hermoso instrumento, y merece nuestro respeto. A medida que atraviesen su carrera como músicos, tocarán ese instrumento en una manera en la que jamás tocarán a algo o a alguien en sus vidas. Llevará la carga de sus penas y alegrías. Verá y sentirá su pasión, su ira, su amor y su odio. Los llevará a sus victorias y humillaciones. Aunque la guitarra es sólo madera y cuerdas, puede que sientan que tiene alma propia, y así es. Pero es un reflejo de ustedes. Crezcan con eso, y respétenlo. Para terminar, quisiera agradecerles todo su apoyo. Su inspiración e influencias han sido monumentales para mí. Mis mejores deseos para todos ustedes. Bueno, esas son las siete columnas del artículo, espero que a alguien le sirvan! Con respecto a la fuente, las columnas salieron en una revista a fines de los 80' s, y ahora se encuentran publicadas en la página oficial de Steve Vai (http://www.vai.com), en la sección Little Black Dots. La traducción al castellano fue hecha por mí. Saludos, y si pasaron y leyeron, están invitados a comentar!

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La Música y la Matemática I (artículo)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/6/2010

Siempre tuve dificultades con las ciencias exactas. En la escuela, la matemática y otras yerbas me asustaban, y trataba de buscar refugio en las artes. Luego de la literatura, me decidí definitivamente por la música, lugar donde creí que me guiaría por instinto y nunca más volvería a tener que lidiar con los malditos números y su precisión. Está claro que no podría haber estado más equivocado. En su primer acercamiento a la música (sobre todo cuando es música popular), por unos meses uno toca y compone de "oído", sabiendo sólo nombres y apellidos para las notas y acordes. Entonces es por ahí que empieza a aparecer el primer número, seguramente al hablar de un intervalo llamado "octava", que es la distancia que hay entre dos notas que llevan el mismo nombre. Por ejemplo, un La , y luego otro La más grave, o más agudo. La ejecución simultánea de estas dos notas produce una armonía perfectamente consonante. Ahora bien, el concepto de "octava" nace de la antigua Grecia, "casualmente" el mismo lugar de donde nacen las teorías de la matemática que conocemos en la actualidad. Se tomó un monocordio -básicamente una cuerda tensada sobre una madera (concepto primitivo de la forma en la que hoy se construyen instrumentos como una guitarra o un violín) y se pulsó la cuerda en un punto que es exactamente la mitad de distancia que hay entre los extremos. De este modo, el punteo hizo vibrar la mitad de la cuerda, resultando en un sonido que es lo que hoy llamamos una octava más agudo con respecto al original (o sea, la cuerda entera vibrando). A continuación, al dividir esa mitad de la cuerda, en otras dos mitades (o sea, dos cuartos de cuerda) se producía un sonido que también podemos considerar como una enorme consonancia, aunque ya no la misma nota en sí. A este intervalo hoy lo conocemos como quinta justa, y es, por ejemplo, la relacion que hay entre un Do y un Sol, o un La y un Mi. Estas notas tocadas juntas producen al oído una agradable sensación de comodidad resolutiva. Esto no es casualidad, es sólo que nuestro cerebro inconscientemente realiza un cálculo entre ambas frecuencias, que da un número tan redondo que se traduce en dicha sensación de consonancia. Volviendo a lo anterior... de este modo, se siguió subdividiendo la cuerda con la misma relación, hasta alcanzar una división en doce partes iguales. Esas doce notas, conformarían lo que hoy llamamos una escala cromática. Pero esto no nos daba doce notas por cada octava... nos daba 31. (Las siete notas naturales, siete sostenidos, siete bemoles, cinco dobles sostenidos y cinco dobles bemoles). Con este sistema de notas (que se llamaba sistema Pictagórico) resultaba complicado ejecutar ciertos instrumentos en todas las tonalidades posibles, y para reducir la cantidad de notas que había por octava (de 31 a 12) se creó el Sistema Temperado. El Sistema Temperado propone una afinación un poco menos exacta de las quintas, pero que permite la supresión de ciertas notas que sonaban muy parecidas (por ejemplo, do sostenido y re bemol, de frecuencias similares, son reemplazadas o "fusionadas" en una sola nota). De este modo nace una octava dividida en doce intervalos de semitonos iguales, que conforman por ejemplo las doce teclas del piano en una octava, o los doce primeros casilleros en el diapasón de una guitarra. Esto quiere decir que la gran mayoría de la música que escuchamos en los últimos siglos (incluyendo el actual), no está 100% afinada. Sin embargo, al ser una irregularidad mínima, la repetición de los sonidos que conforman el Sistema Temperado hace que nuestro oído se adapte perfectamente. Aquí entra en juego una cuestión social o más bien cultural que prefiero obviar por el momento. Cerrando, volvemos al tema central. Con la aparición del Hertz o Hz (unidad de medida que se utiliza para contar ciclos por segundo... en el caso del sonido, cantidad de veces que una nota vibra) se pudo corroborar con números más exactos las teorías de la división de las notas. Una onda de sonido se entiende como más grave cuando vibra más lentamente (menor cantidad de Hz), y más aguda cuanto más veloces son sus oscilaciones (mayor cantidad de Hz). Todo intervalo tiene su fórmula matemática para calcular la diferencia en Hz que hay entre una nota y otra. Por ejemplo, el La Central (nota usada como referencia universal, según la norma ISO 16), oscila 440 veces por segundo, es decir 440 Hz. Para calcular un La una octava superior al central, sólo hay que duplicar su frecuencia, entonces un La una octava superior al La central oscila 880 veces, mientras que un inferior o más grave oscila unas 220. En conclusión, la matemática en este caso se emplea como una herramienta para conocer los efectos que produce la forma en que se combinan o suceden los sonidos, y para tener un conjunto de notas "universal" acorde a los parámetros definidos de afinación e intervalos. La música popular actual suele utilizar una o dos escalas de siete notas por cada canción, y se asoma al cromatismo (escalas de doce) sólo en breves pases armónicos. Disertando con la gran cantidad de músicos conservadores que opinan que "ya está todo inventado", argumento que a la música popular aún le falta abarcar las tonalidades cromáticas, y luego destruír el Sistema Temperado. Para el compositor es más fácil crear enfocando la creatividad en un campo limitado por un conjunto de notas, pero con el tiempo esos límites son cruzados para marcar otros nuevos. En su libro "Tratado de armonía", Arnold Schoenberg predice que el futuro cercano de la música está en la construcción de un nuevo sistema que subdivida a la octava en una cantidad de notas mayor a doce. Claro que este cambio requiere de una lenta implementación, y de una adaptación cultural en la cual el ser humano irá 'refinando' su oído para poder captar una mayor cantidad de notas diferentes en menos espacio. O sea, deberá tener mayor capacidad para realizar cálculos con las frecuencias. Fuente: yo mismo escribí el artículo, obviamente basado en estudios de diversos libros, programas de tv, páginas, profesores, y en la música misma. (SafeCreative, todos los derechos reservados) Espero que les guste y les sirva, aunque sea como curiosidad! Se aceptan toda clase de agregados, debates o refutaciones... Saludos!

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