MrPunchy
Usuario (Argentina)
¿Por qué cayó la Bolsa? Según La Política On Line, por el conflicto de Moyano con Techint. Según El Cronista, por la situación internacional, donde al parecer hay una onda de "fin de ciclo alcista" Según Ámbito Financiero, por temores en torno a un dato del PBI de Estados Unidos Según Clarín, por la ofensiva del gobierno a Fibertel y Papel Prensa Elija usted la causa que más le guste, y no pretenda rigor periodístico. Como usted verá, el rigor profesional atenta contra la libertad de prensa que necesitan los medios para traficar intereses. FUENTE

Mientras los apóstoles del resultadismo hacen causa común con los militantes del telodijismo, y elaboran argumentos endebles para intentar sepultar la carrera de Diego Armando Maradona como entrenador de la Selección Argentina de fútbol, desde esta humilde columna hacemos un aporte contundente para refutar a toda esa charlatanería rentada y genuflexa, que no le perdona al Dié haber sacado los pies del plato. El gráfico que ilustra este post, refleja las estadísticas de los diferentes ciclos que ha tenido la Selección en los últimos años. En él se puede apreciar claramente la superioridad del proceso que encabeza el actual Director Técnico del equipo nacional, respecto de sus antecesores. Como la "Seleccion de Catalunya" no es un equipo reconocido por la FIFA, hemos optado por dejarla fuera del recuento. Si decidiéramos incluir al combinado catalán, el porcentaje sería del 75%, resultado que no modifica en absoluto el cuadro de situación. Los números del ciclo Maradona son contundentes. Alguno dirá, con cierta cuota de razón, "esos partidos inlcuyen los amistosos contra Jamaica, Costa Rica y Canadá". El tema es que todos los entrenadores anteriores jugaron con equipos de menor cuantía, y esos partidos también forman parte de la estadística: Bielsa jugó contra el Españyol (!), Lituania y Gales; Pekerman lo hizo contra Qatar, Angola y Túnez; mientras que Basile enfrentó a equipos como Belarrús (?), Egipto y Argelia. Como verán, los números no mienten. Algunos periodistas deportivos sí. FUENTE
Surfeando la Web me encontre con este señor que se postula para Intendente del partido de 3 de Febrero. ACLARACION: LA IMAGEN NO ESTA TRUCADA (QUE ES LO MAS TRISTE) Algún Taringuero de 3 de Febrero que nos quiera dar un poco de data de este personaje? AQUI LA PAGINA OFICIAL
Surfeando la web me tope con esta conmovedora información que nos cuenta que en la zona de Cañete, Perú, se realiza un festival donde el plato fuerte no es ni mas ni menos que nuestro querido gato doméstico... Festival gastronómico del gato link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=wbu-9hT30SU Sí, de acuerdo, están para comérselos. Y eso es lo que hacen literalmente en la localidad peruana de Cañete, en la celebración de la Santa Efigenia, patrona del lugar. Milanesa de gato, gato a la parrilla, chicharrón de gato o gato al huacatay fueron las estrellas de esta fiesta que a este lado del charco nos pone los pelos de punta. Seguid leyendo, maskoter@s, que es todo cierto, y hasta incluimos enlace al video de la tele peruana. En Cañete, en el centro poblado La Quebrada, se celebra anualmente el Día de Santa Efigenia, patrona del lugar, una Virgen negra que según cuenta la tradición trajeron los esclavos de África y que se dice que comía gatos, sin que sepamos qué relación puede tener este hecho con la santidad. Y en conmemoración de esta Virgen, todos los años por estas fechas, y en un festorro turísticoindigenista se zampan con gran deleite grandes cantidades de carne de gato que ellos mismos crían en sus casas con esmero y amor. La carne de gato es muy apreciada no sólo por su sabor (que será parecido al conejo, digo yo, por aquello del refrán) sino por sus múltiples propiedades: según cuenta en el video la señora Aura Francisca, de 66 años, con 17 hijos y 70 nietos, la carme de gato es buenísima, previene enfermedades bronquiales y tiene propiedades afrodisíacas (desconocemos también la relación de este último dato con los placeres culinarios de Santa Efigenia). Resulta encantador ver a los niños con sus cebones gatunos en brazos, bien gorditos, relamiéndose sólo de pensar en el festín que les espera. Y no menos encantador ver a los turistas alabando la gastronomía local. En fin, que para ver cosas así, casi como que no gasto en viajes. FUENTE

Saludos Taringueros! En estos días donde amplios sectores de la sociedad piden penas de muerte y carcel común a menores de edad para resolver el problema de la inseguridad ( ) les dejo un informe publicado por el altamente recomendado blog Mundo Perverso donde se relaciona con estadisticas concretas el desempleo y la inseguridad. Vean que interesante... Resulta que hay unos economistas (Richard Fowles y Mary Merva) que publicaron en 1996 este estudio (está en inglés pero sé que será de interés para muchos, vos Artemio entre ellos) en el cual exponen los resultados del estudio durante el período 1975-1990 en 30 ciudades estadounidenses de la relación entre un punto de desempleo y criminalidad, incorporando variables como la inequidad en la distribución del ingreso. Los resultados no dejaron lugar a dudas: demostraron que un aumento en el nivel de desempleo de un 1% producía un aumento en el número de suicidios de 0.84%, un aumento en el número de homicidios de 6.7%, y 5.63% de asaltos. Pero no sólo eso, también demostraron que al aumentar en un sólo punto el desempleo se producía un aumento en el número de muertes debidas a accidentes de 0.76%, un aumento en el número de muertes debidas a enfermedades cardiacas de 5.6%, y un aumento en el número de muertes debidas a embolias de 3.1%. Además se demostró que los deterioros socioeconómicos producen un aumento en el nivel de estrés y que el estrés a su vez produce condiciones médicas y psiquiátricas patológicas. Es importante tener presente estos datos que los números tirados así, al voleo, encubren. Porque cuando se dice que "aumentó el desempleo" no se toma en cuenta que esta situación se traduce en enfermedades, violencia y en lo que tanto preocupa a ciertas personas que el desempleo les nefrega: la inseguridad. Entonces, a la hora de discutir inseguridad, no perdamos de vista al desempleo. Una política de seguridad tiene que ser -para ser efectiva y no un placebo- encarada desde el combate a la exclusión y la preservación del empleo. FUENTE Basta de querer tapar el Sol con la mano. La inseguridad sólo puede resolverse con educación ,trabajo y dignidad para todos. O acaso hay muertes que valen mas que otras? En ningún medio masivo mencionan los cientos de pibes que mueren por desnutrición en nuestro país, sin embargo nos bombardean permanentemente con casos de inseguridad en el conurbano bonaerense.
Ante rumores que inconcientemente emiten en ciertos foros, les traigo a la memoria material de investigación sobre los saqueos de Diciembre del 2001. MATERIAL ALTAMENTE RECOMENDADO: La trama política de los saqueos de diciembre Punteros políticos incitaron a la gente a pedir alimentos. Cuando llegaban a los comercios, grupos de personas que cobraron hasta $100 por esa tarea rompían las persianas. Muchos objetivos se conocían desde un día antes. -------------------------------------------------------------------------------- Alberto Amato y Lucas Guagnini. DE LA REDACCION DE CLARIN Los saqueos de diciembre pasado estuvieron armados. No todos. Pero sí aquellos que condujeron a otros saqueos espontáneos y abrieron el último capítulo de la caída del gobierno de De la Rua, tambaleante ya por su propia ineficiencia, debilidad y ausencia de poder. En octubre la Alianza había perdido las elecciones, Domingo Cavallo y su política económica habían perdido consenso y el peronismo ya había colocado a Ramón Puerta en la primera casilla de la sucesión presidencial. Tras esos saqueos, De la Rúa huyó hacia adelante: decretó el estado de sitio que recibió como respuesta un espontáneo y masivo cacerolazo de la clase media que había dejado de apoyarlo. Al día siguiente una manifestación de protesta en Plaza de Mayo terminó con cinco muertos. De la Rúa firmó su renuncia y dejó la Casa Rosada en helicóptero. El Equipo de Investigación de Clarín trabajó durante 7 semanas en la reconstrucción de aquellas 24 horas de infierno en el Gran Buenos Aires. Se entrevistó a funcionarios del gobierno nacional y del provincial; a intendentes, legisladores y fiscales; a policías, gendarmes y agentes de inteligencia; a comerciantes saqueados, saqueadores y militantes políticos. Las conclusiones son: Los saqueos tuvieron una llamativa coordinación. En algunos barrios se avisó desde el día antes cuáles supermercados serían saqueados y a qué hora. Además se anunciaron falsos repartos de comida en determinados supermercados. Una vez reunida la gente, actuaban los agitadores y grupos operativos encargados de forzar el acceso a los negocios. El falso reparto se transformaba en saqueo. Esa "avanzada saqueadora" estaba integrada por quienes habitualmente hacen el "trabajo sucio" de la política por dinero. Los miembros de esos grupos cobraron por su tarea. Según la misión y el riesgo que pudiera tener, las tarifas fueron entre 30 y 100 pesos. Se los movilizó en camionetas y micros. Cada "grupo operativo" respetó los límites geográficos de su distrito, lo que también revela una organización política. Pese a la característica de auténtico estallido social que tuvieron los saqueos, hubo partidos con graves bolsones de pobreza en los que hubo pocos o ninguno de estos hechos. Vecinos de Merlo, San Martín, Tigre y La Matanza dijeron que habían visto a "punteros" del peronismo que instaban a los saqueos aquel 19 de diciembre. Se avisó al menos a dos canales de televisión cuáles comercios serían saqueados. En muchos casos, las cámaras llegaron junto a los saqueadores, si no antes. Se vio a particulares con equipos de comunicaciones coordinando el accionar de los saqueadores y señalando objetivos a ser asaltados. En la mañana del 19 de diciembre, algunos funcionarios del gobierno de Buenos Aires que encabezaba Carlos Ruckauf, reconocieron que los saqueos "parecen organizados". En algunas zonas del conurbano la pasividad policial favoreció la multiplicación y descontrol de los saqueos. Un dirigente piquetero afirmó hace veinte días que había existido "zona liberada" en algunos lugares del conurbano, en referencia al "dejar hacer" policial. Cuando los saqueos parecían estar fuera de control, la Bonaerense, muchas veces de uniforme y en patrulleros, desató una operación de acción psicológica: en la mayoría de los partidos del conurbano se anunció que los barrios iban a ser tomados por asalto por vecinos de otros barrios. Era falso, pero lograron que la gente se metiera en sus casas. La mayoría de los testimonios señala a punteros del peronismo en el Gran Buenos Aires. Pero que los saqueos se venían era un dato conocido en todo el ambiente político. Tanto que los intendentes de la Alianza tomaron previsiones para evitar incidentes en sus distritos. Al contrario de lo que ocurrió en los saqueos de 1989, esta vez se vio a muchos saqueadores actuar con armas de fuego. También es un dato que hoy mucha más gente está armada. Y los muertos durante saqueos en esos días de furia (9 en el Gran Buenos Aires) cayeron bajo balas de comerciantes que defendían su propiedad o de saqueadores que se aprestaban a asaltarlas. Tras este resumen, los testimonios recogidos durante la investigación. Quien habla, recuerda con precisión de guión de cine los episodios de aquel día. Preside una cámara de comercio del conurbano y, como muchos que aceptaron aportar datos para esta nota, prefiere no difundir su nombre. Tiene miedo. —Los llevaban en camiones, en camionetas y hasta en micros. Tenían una tarifa fija: pagaron cien pesos a la primera línea. Eran los que rompían las persianas con tenazas y barretas. Esa gente entraba y corría directo a las cajas registradoras y a las computadoras. Pagaban setenta pesos a la segunda línea, los que entraban a saquear las góndolas. El pago incluía todo lo que se pudieran llevar. Incluso le pagaron menos, unos cincuenta pesos, a quienes reclamaban comida frente a los negocios. Por esta zona operó mucho una Trafic blanca, les daban ropa para que se cambiaran: pantalón, remera y gorrita con visera. Los iban a buscar, los dejaban cerca del negocio a saquear y los volvían a levantar para sacarlos de la zona. También hubo mucha gente con handys en las esquinas, que hacían un trabajo de inteligencia: avisaban donde no había policía, o cuando la Policía se había retirado a custodiar otro negocio. Vos veías a los tipos del handy y, quince minutos después, llegaban a la zona los saqueadores. No digo que en todas partes haya sido así. Pero por aquí, sí. A diferencia de la extendida ola de saqueos que empujó la salida anticipada de Raúl Alfonsín en 1989, esta sólo duró poco más de un día, limitó su accionar a algunos focos geográficos y tuvo una llamativa organización. Josefa vive en una casilla de un barrio humilde de Moreno. El martes 18 de diciembre le dieron una fotocopia de un papelito escrito a mano que decía: "Los invitamos a reventar el 'Kin' el miércoles a las 11.30, a las 13.30 el 'Valencia' y a las 17 el 'Chivo'". Puntuales, Josefa y cincuenta personas más —que rápidamente se convirtieron en doscientas— estuvieron en el "Kin", en ruta 23 a mil metros del Acceso Oeste. Desde el lado opuesto de la ruta vieron como un patrullero que estaba en la puerta se replegaba mientras un hombre de la municipalidad de Moreno —Oscar Osiburu— hablaba por celular. Entonces desembarcó de una camioneta blanca un grupo de pesados, conocido en el barrio como "Los Gurkas", especialistas en pintadas políticas que nacieron hace más de quince años al amparo del radicalismo bonaerense y hoy hacen trabajos al mejor postor. "Ellos barretearon las persianas y después nos llamaron para que entremos", relató Josefa, que es amiga de uno de esos muchachos. "Unos días después me lo encontré y me dijo que los del PJ le pagaron cien pesos por el día de trabajo". En la municipalidad de Moreno, en cambio, dicen que los Gurkas siguen respondiendo a la UCR y que Osiburu estaba allí para "informar la situación". Los saqueos con aviso previo se repitieron en otros sectores del conurbano. Según una denuncia radicada en el Departamento Judicial de San Isidro, en la villa La Cava "estaban repartiendo volantes donde convocaban, por ejemplo, a concurrir al Coto de Las Lomas. Que según las declaraciones de Alfredo Coto, titular de los supermercados, en esa convocatoria (la de los volantes) fue alcanzado por estos saqueos." Coto no respondió a los cinco llamados telefónicos hechos por este equipo a su secretaria, Silvia Delera, para confirmar la información. La utilización de la estructura oficial en esas horas de disturbios quedó estampada en "El Diario de Morón", donde unos días después de los saqueos se afirmó que en Ituzaingó —donde gobierna el peronista Alberto Descalzo— salieron camionetas directamente del corralón municipal para reclutar a gente humilde que fuera a saquear. Algo que contrastó con el trabajo que días antes habían hecho concejales de todos los partidos de ése distrito en los barrios humildes, intentando convencer a la gente que no aceptara "invitaciones" para ir a saquear. Varios vecinos de Merlo afirmaron que reconocieron a activistas, supuestamente enviados por Raúl Otacehé, que era ministro provincial y ahora es intendente. Consultado por Clarín, Otacehé dijo: "Es totalmente falso. No tiene lógica que yo produzca ese tipo de cosas en mi distrito. ¿Cómo es que no hay una sola denuncia judicial? ¿Cómo es que las cámaras de comercio de Merlo no denunciaron nada? Ni siquiera la oposición política se atrevió a decir algo semejante". En el humilde barrio Baires, a metros del cruce de 202 y Panamericana, en Tigre, los vecinos recibieron la noticia a través de sus hijos. "Cuando llegó el nene de la escuela me dijo que un señor de la Unidad Básica había ido a avisarle a las maestras dónde serían los saqueos. La señorita le dijo a mi chico que ella iba a ir. Y nosotros fuimos a ver si conseguíamos algo", relata María Luisa, desde su casita a medio construir. A casi cinco meses de aquel agitado miércoles de cenizas para el gobierno delarruista, ya casi no queda ni el eco de las voces que en su momento denunciaron, o admitieron, que los saqueos estaban "armados". Pero a las 6:36 de la mañana de ese día, por Radio Continental, el periodista Daniel López reporteó al intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse, y al entonces ministro de Trabajo bonaerense, Aníbal Fernández, hoy secretario general de la Presidencia de la Nación. Posse dijo que, la noche del 18, algunos supermercados habían sido atacados por gente armada que, además, había destruido todo lo que no pudo llevarse. "¿Usted cree que hay grupos organizados", quiso saber el periodista. La respuesta de Posse fue: "Digo que están prearmados para concurrir. Esto de producir grupos de cincuenta y hacerlo de esta manera... La gente que necesita no lo hace con armas de fuego. Y digo que también tienen tiempo como para, previo, llamar a algún canal de televisión" Luego, López interrogó a Fernández: "¿Usted cree en esta espontaneidad popular como la definió Posse?" La respuesta fue: "No, yo coincido con lo que él dice: hay grupos organizados. Y llamativamente organizados. En otros lugares, como en San Miguel, ha habido grupos chicos que se han movido inteligentemente y con tiempos precisos, y ese tipo de cosas son llamativas. También hay un montón de gente que se cuela de este tipo de complicaciones porque la está pasando mal. Es un mix, ¿no?" Tres intendentes peronistas y dos aliancistas, dos coordinadoras de comedores de barrios humildes, tres saqueadores y dos dirigentes piqueteros consultados para esta investigación, coincidieron con Posse y Fernández: estuvo todo organizado. ¿Sabía el gobierno de De la Rúa que algo se tramaba? Hay indicios que dicen que sí. Un mes antes de los saqueos, un informe de ésos que pueden calificarse como de prensa y de inteligencia, llegó al despacho del entonces secretario de Seguridad de la Nación, Enrique Mathov. Pronosticaba saqueos. "Siempre tan pesimista vos...", le dijo Mathov al emisario. Casi cuarenta días antes de la caída del gobierno, un funcionario de trato diario con De la Rúa recibió un mensaje escrito, nada críptico, de un íntimo del ex presidente Carlos Menem, por entonces preso en una quinta de Don Torcuato. Ese mensaje, caratulado como "Carta confidencial y urgente" contenía una advertencia y un pedido: "Ya tienen a toda la jauría atrás de ustedes y estimo que están totalmente perdidos. Me encuentro en Don Torcuato. Menem está muy fuerte y sólido. Harían bien en reconocerlo como líder de la oposición. Carlos es el primer interesado en que Fernando termine su mandato. Va a defender la institución presidencial a muerte (...)" Menos de un mes antes de la caída de De la Rua, el gremialista y ahora senador Luis Barrionuevo anticipó paso a paso lo que iba a suceder: "Espero que De la Rua sepa irse en el momento justo —dijo el 22 de noviembre al diario "El Cronista"—. Hoy hay un escape diario de trescientos millones de dólares que se van del país. De seguir esta política en treinta días estaríamos en default oficial. El peronismo (...) tiene cinco o seis presidentes que aspiran al cargo. Desde Adolfo Rodríguez Saá hasta Carlos Ruckauf, Juan Manuel de la Sota y Carlos Menem". Barrionuevo se olvidó de Duhalde, hoy su aliado. El mismo ex funcionario radical que recibió aquella carta de su amigo menemista, admitió que los saqueos del 19 en la provincia de Buenos Aires "tuvieron tres características claves que ponen en duda su espontaneidad. La primera: hubo una especie de 'logística publicitaria'. A nosotros nos dijeron que el día antes, el 18, varios intendentes del conurbano preguntaron a dos canales de televisión adónde tenían previsto enviar sus cámaras el 19, para saber si iba a haber saqueos en sus distritos. La segunda: los saqueadores actuaron selectivamente. Se eligió en su mayor parte negocios chicos, muchos de coreanos y chinos, para no poner demasiado en ascuas a la clase media. La tercera: en varios partidos del conurbano se vio trabajar a punteros del peronismo instando a los saqueos. Nosotros detectamos gente de las barras bravas de los clubes Chacarita, Fénix, El Porvenir, Lanús y Laferrere. Ese 19 de diciembre, por la mañana, en una radio de Moreno, se llamó a marchar a Plaza de Mayo para derrocar al Presidente. Y cuando se preguntó qué iba a pasar con la Policía, la respuesta fue: La policía no va a molestar a nadie." El partido de Moreno es visto por algunos como el puntapié inicial del caos de aquel día. Moreno ya había sufrido saqueos el martes 18, y el intendente Mariano West dice que sólo intentó descomprimir el clima tenso al llamar a marchar a Plaza de Mayo para pedir el cambio de modelo económico. "Nunca llamamos a derrocar al Presidente. Lo que sí hicimos —se defienden muy cerca de West— fue convocar a la gente a protestar ante quienes eran los responsables del hambre. Los intendentes del conurbano pagan los sueldos, encienden las luces, barren y limpian. No son responsables de un plan económico." Temprano en la mañana del 19, y con el intendente West en camioneta y a la cabeza, cerca de mil manifestantes iniciaron su marcha hacia la Capital. No iban solos. Los acompañaba el obispo de Moreno—Merlo, Fernando María Bargalló. Si bien West asegura que la marcha se decidió esa mañana, en el PJ dicen que originalmente fue impulsada por Eduardo Duhalde y contaba con la adhesión de varios de los intendentes bonaerenses del PJ. Pero cuando los saqueos amenazaron con salirse de madre, el mismo Duhalde, aseguran, se ocupó de llamar a los intendentes para que no participaran. La suspensión de la marcha bonaerense ni siquiera fue un alivio para el tambaleante gobierno de De la Rua, que igual miraba con aprehensión la manifestación diezmada de West, que no resignó su pretensión de llegar a la Plaza. "Yo nunca vi a un gobierno tan cagado por una manifestación de mierda", dijo en esos días, y sin demasiada inclinación por las metáforas, un hoy ex funcionario del gobierno provincial de Carlos Ruckauf. Tal como se había vaticinado, en el largo trayecto que va desde Moreno hasta el límite con la Capital Federal, la Avenida General Paz, la caravana no fue molestada por la policía provincial. En la frontera, en cambio, la esperaban los hombres de la Policía Federal. Manifestantes y federales tuvieron un diálogo breve y sustancioso que terminó cuando el jefe del operativo policial se franqueó con el propio West: "Si pasan de aquí, los cagamos a tiros." No hizo falta mucho más para convencerlos de que era hora de regresar. Cuando el Equipo de Investigación preguntó a dos intendentes y un diputado peronista por el contexto político en que ocurrieron los saqueos, la respuesta común fue: "Ruckauf se quería ir de la provincia antes de fin de año. Lo había decidido y anunciado". Lo cierto es que el entonces gobernador tenía mala relación con la estructura del PJ bonaerense —manejada por Duhalde— y decía que desde la quebrada provincia de Buenos Aires no podía cumplir su sueño de saltar a la Presidencia. En cambio, varios intendentes peronistas dicen que, más que las debilidades del proyecto político de Ruckauf, el problema era que en aquellos días de diciembre tenían la sensación de que el propio gobierno de De la Rúa "nos había dejado solos" en una provincia que se incendiaba. Hasta ahora, al menos en este punto, hay más sospechas que certezas. Pero tampoco se encuentra explicación sólida, más allá del control social que es capaz de ejercer el peronismo bonaerense, al hecho que la gente hambrienta que se lanzó a las calles no volviera a salir desde entonces, con una situación social aún más grave y el antecedente de la virtual inacción policial en diciembre. Otro aspecto de los hechos revelado por la investigación se refiere a las dos estrategias seguidas por quienes impulsaron los saqueos. La primera consistió en avisar el día antes, hora y lugar del saqueo del día siguiente. La segunda consistió, el mismo 19 a la mañana, en informar a la población más carenciada que se repartiría comida en determinados supermercados. Quienes llegaban con la intención de recibir bolsas de comida se encontraban con que los supermercados no pensaban entregar alimentos. Era el momento en el que el grupo operativo llegaba para forzar puertas y persianas. En cada distrito actuaba siempre el mismo grupo operativo. Lo afirmaron saqueadores y saqueados de Moreno, Ituzaingó, La Matanza y Tigre. "Las primeras personas que interrogamos nos dijeron eso: que les habían ido a avisar temprano que los supermercados iban a repartir comida." El fiscal pertenece a una de las jurisdicciones judiciales del Gran Buenos Aires. Prefiere no decir su nombre. Pero traza un panorama de lo que le tocó vivir ese día: "Nosotros veíamos que los disturbios crecían y la policía no actuaba. Pedimos refuerzos a La Plata, pero nos dijeron que no tenían. Nunca recibimos ni un llamado telefónico, ni una instrucción: ni de la Procuración ni de la Corte de la provincia. Entonces tomamos la decisión de mandar a la calle a todos los policías de guardia en nuestros tribunales, un poco más de un centenar. Lo que nos decían también los detenidos es que veían entre los agitadores a punteros del peronismo... Aquí los conocen a todos..." En los centros comerciales de los partidos saqueados había caos. Pero igual reinaban ciertos códigos. En Moreno, los "operativos" que rompían las persianas lanzaban un par de disparos de los conocidos petardos "tres tiros", muy usados en las canchas de fútbol. Así llamaban a la gente para el saqueo. En Crovara y Cristianía, La Matanza, una camioneta F-100 era la que cargaba todo lo de valor de los negocios: caja registradora, balanzas, heladeras y mostradores. En un supermercado "Austral", cuya persiana no pudo ser rota con las barretas, chocaron la camioneta tres veces contra la cortina metálica hasta que se desprendió de la parte superior. Javier Castelo, dueño del local, tiene todo grabado en un video que filmó un vecino. "Era gente que iba rompiendo las persianas. En el video se ve a la Ford que me hizo tres viajes". Néstor Meza, encargado de un negocio de ropa de la zona también saqueado, asegura: "La sensación que me quedó es que estaba todo armado aprovechando el hambre de la gente". Además, en todos los distritos hubo una impronta xenófoba en los saqueos, en la que comerciantes bolivianos, chinos y coreanos eran atacados con saña. "Lo que pasa es que nunca fían y la gente les tiene bronca por eso", intentó explicar un saqueador. Y también hubo un grupo de "privilegiados". Fueron los comerciantes relacionados con concejales, que el 18 por la noche recibieron la llamada salvadora: "Vaciá todo que mañana va a haber saqueos". FUENTE: http://www.clarin.com/diario/2002/05/19/p-389500.htm

Seguramente más de uno habrás escuchado el horrendo doblaje que le hicieron a Inglorious Basterds (Bastardos sin gloria) para su proyección en España. Si no lo viste, acá lo tenes.... link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=47UptrpKfX0 Esto inspiró a un poeta urbano para la composición de este singular homenaje: MATAR NAZIS. Disfrutenlo link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ZDpFfk6wi74 Deja tus comentarios, no seas ortiva!

Todos por la Inseguridad: una marcha sin pancho ni coca Y claro, cualquiera se opone a ajusticiar cumbieros de flequillo platinado hasta que le pasan estas cosas.Denuncia en el Mapa de la Inseguridad Miedo. Pánico. Inseguridad. Podría ser el anuncio de una película de ciencia ficción de los 50, pero es la realidad que todos los argentinos vivimos día a día. Y cuando digo todos, es TODOS: porque, si hasta hace poco tiempo los ciudadanos anónimos éramos los únicos afectados por este flagelo, ahora que hasta famosos de renombre como Carolina Baldini sufren el acoso de cacos y malvivientes, puede decirse que nadie esá a salvo de ser asesinado, violado y cocinado (en ese orden) a plena luz del día. Durante las últimas semanas, el tema cobró mayor notoriedad a raíz de las explosivas declaraciones al respecto de importantes celebridades (Susana Giménez, Sandro, Luis Alberto Spinetta) y de otras que ya han perdido el brillo de sus años de gloria, pero aprovecharon el momento para volver a la escena pública (Brian Caruso, o "Gamuza" en Cebollitas, propuso la pena de latigazos y crucifixión; y Aki, el gametester de Top Kids, se mostró a favor de "cubrir las villas de napalm". Estos comentarios despertaron la adormilada conciencia ciudadana de miles de usuarios de Facebook que, ni lerdos ni perezosos, promovieron una "marcha por la inseguridad" en Plaza de Mayo. A las ocho de la tarde de ayer, se calculaban en varios ceros la cantidad de pancartas con inscripciones como "estoy harto de que me maten", "Cristina montonera resentida" y "Hitler se quedó corto". "¡Te matan por nada, te matan!", comentaba Silvia (47) de Caballito. "Te matan en el kiosco, te matan en el banco, te matan en tu casa, ¡y nadie hace nada!. Y una con nenas, que salen a bailar y no sabés si te vuelven violadas o endrogadas con la marihuana ésa que se aspira". Un sentimiento parecido expresó Horacio (53), de Flores, que llegó a la marcha ataviado con un casco militar, un chaleco antibalas, un protector anal y un látigo adherido a un bola de púas. "Es que así no se puede más; salís a comprar el Olé y no sabés si a media cuadra te puede apurar un pendejito de tres años con un misil antiaéreo. Yo no digo de que tengan que volver los militares, pero antes uno salía a la calle y no tenía miedo de que te secuestren, te decapiten o te contagien algo". Justo en ese momento sentí que alguien me decía al oído:"eh, amigo, con todo el respeto que me merecés, ¿no tení una moneda?". Asustado, me oriné encima y salí corriendo hacia el stand del grupo "El que mata tiene que morir". A lo lejos, vi a mi atacante preguntar: "¿pero cómo, esto no era una marcha por la inseguridad?", a lo que alguien respondió: "Tiene razón, ¡debería ser contra la inseguridad!". Esta confusión provocó un tumulto generalizado en el cual se registraron 25 heridos de arma blanca y 37 víctimas de rozamientos en zonas nobles. Inmediatamente, varios manifestantes sacaron sus laptops y procedieron a registrar el hecho en el Mapa de la Inseguridad de Francisco de Narváez, bajo la carátula "Gresca/Batahola/Orgía involuntaria". Hacia el final del acto, la concurrencia habíase reducido notablemente, pero las velas blancas de la esperanza aún seguían encendidas. Una memorable actuación del Ballet Blumberg cerró la velada con su versión de la ópera Negros de pensamiento. Y, así, todos dijimos, en voz bien alta: "Basta de inseguridad". FUENTE