MfTp_95
Usuario (Argentina)

En este post nos vamos a hacer esa pregunta, empecemos... (LEER TODO POR FAVOR) Todos las personas que no creen en Dios, lo hacen porque creen que no fue ni es necesario para que todo lo que hoy existe, exista... Según la Teoría del Big Bang, el Universo surgió hace aproximadamente 13.700 millones de años, y con él, la materia, el espacio y el tiempo. (fragmento de wikipedia) "La física moderna, de tendencia más bien eternalista, describe el comienzo físico del universo como una gran explosión, o Big Bang. La NASA ha sido capaz de verificar la época del origen del universo a partir de la reciente detección de la radiación de fondo emanada por el Big Bang. El tiempo, el espacio y la materia surgieron hace alrededor de 13.000 millones de años" Ante esto podríamos decir que antes del Big Bang, no había nada, porque algo material no escapa a la materia, al espacio y al tiempo. ¿Pero algo puede surgir de la nada? Sería incoherente pensar así, es un hecho probado que algo no surge de nada. La nada no es, el universo es. Ahí es cuando muchos no creyentes se refieren a que el concepto de nada en realidad no es un concepto, sino un pseudo-concepto, y tienen razón, la nada no existe. Lo que si existe es la ausencia de materia (vacío). Muchos ateos consideran que antes de todo, se pudo haber dado una fluctuación cuántica... "Estamos aquí por una fluctuación cuántica. Por alguna extraña razón, las partículas no se aniquilaron con otras anti partículas en ese "momento"." ¿Es eso posible? No. Para que se dé una fluctuación cuántica es necesario un vacío, y para un vacío es necesario espacio y tiempo. Si antes del Big Bang no existía el espacio y el tiempo, una fluctuación cuántica no pudo ser posible. Necesariamente el Universo tuvo que tener una causa. Y esa causa debe ser inmaterial, y debe trascender el espacio y el tiempo. Algunos dirán, ¿por qué necesariamente un Dios? la respuesta a eso, es otra pregunta, ¿qué más que un Dios puede ir más allá del tiempo y el espacio? Para que no quepan dudas y no vengan con la típica pregunta de ¿quién creó a Dios? la respuesta es simple, Dios es eterno, porque trasciende el tiempo. El Universo no lo es, está probado científicamente que este surgió a partir de un punto único en el pasado finito. ........................................... Por último, hacer mensión al argumento expuesto por Hawking (Esto es sacado de una página) "Debido a que existe una ley como la gravedad, el universo puede y va a crearse a sí mismo de la nada" Observación 1 La ley de la gravedad no es "nada". Hawking dice que el universo se creó a sí mismo de la nada. Pero, según su teoría, antes de que el cosmos comenzara a existir, la ley de la gravedad ya era. Existía y punto. En otras palabras, antes de la auto-creación del universo había "algo" y no "nada". De ahí que la afirmación filosófica de nuestro astrofísico implica una contradicción descarada. O no había nada o había gravedad. La gravedad no es nada. Pero en cualquiera de estos dos casos, un teísta puede hacerle al científico británico algunas preguntas desafiantes: ¿de dónde proviene la ley de la gravedad? ¿Quién o qué la creó? ¿Por qué estaba por ahí colgando en el espacio vacío? ¿Cómo puede algo provenir de la nada? ¿Por qué existe tal ley en un universo tan caótico? La Biblia tiene una respuesta bien sencilla (y mucho más satisfactoria): “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Observación 2 El universo no puede crearse a sí mismo. Hawking comete otro error de lógica muy serio cuando afirma que el universo "puede y va a crearse a sí mismo de la nada". Es difícil creer que alguien del calibre de Hawking pueda ser tan crédulo. Nada puede crearse a sí mismo. Vamos a poner un ejemplo. Si digo que tus padres te trajeron al mundo, esto tiene sentido porque tú procedes o desciendes de tus padres biológicos. No hay ningún error allí. Todo el mundo entiende eso. Pero no puedo decir que tú te trajiste a ti mismo al mundo. Afirmar esto significaría que antes de que tú existieses, tú ya existías, es decir, existías y no existías al mismo tiempo. Eso es absurdo. Nada se crea a sí mismo. ¡Ni tú, ni yo, ni el cosmos! Esta afirmación de Hawking, pues, no tiene sentido ninguno. Sólo comprueba la teoría de que una tontería dicha por un experto sigue siendo una tontería. Todo eso me hace pensar en un texto paulino: “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Corintios 1:20-21). La teoría de Hawking se derrota a sí misma. Observación 3 Las leyes no crean nada. La equivocación final de Hawking le lleva a atribuir capacidades creativas a las leyes de la física (en este caso, la ley de la gravedad). Este es otro error de niño de colegio. Las leyes no crean nada. Los creadores son siempre agentes personales con inteligencia y voluntad. Pongamos otro ejemplo para aclarar las cosas. La ley de la gravedad puede explicar por qué una pelota se cae cuando se lanza desde lo alto de un edificio. Pero la gravedad nunca tira la pelota. Eso requiere un agente personal. Las leyes de las matemáticas pueden demostrar que 10 + 10 = 20. Pero esas leyes nunca han puesto 10 + 10 fresas en mi bolsillo. Eso requiere un agente personal. Las leyes del movimiento pueden enseñar por qué un coche se mueve de A a B. Pero una ley de movimiento no enciende el motor de un coche. Eso requiere un agente personal. Y de la misma manera, las leyes de la física nos pueden dar detalles de muchas regularidades que ocurren en el universo, pero esas leyes no trajeron el universo a la existencia. Una vez más, se requiere un agente personal de inteligencia y voluntad para explicar la existencia del cosmos. .................................................. ¿Es ilógico considerar que Dios existe? No.
Carlos López Díaz 1) La Falacia Neutralista Tanto socialprogresistas como liberalprogresistas proclamarán en algún momento que ellos no obligan a abortar a nadie, mientras que los provida tratamos de "imponer" nuestra moral a los demás. Los partidarios del aborto serían en realidad neutrales frente a la cuestión, al permitir que la mujer decida en cada caso (el padre del niño por lo visto no pinta nada; bien es verdad que a veces es difícil identificarlo). Se trata de la Falacia Neutralista, según la cual, quien esté en contra de la esclavitud, por ejemplo, debería limitarse a no tener esclavos, evitando "imponer su moral" a quienes quieran ser propietarios de seres humanos. No hay Estado neutral, hay ideas que pasan por neutrales. El aborto es un "derecho" o no lo es. Un ser humano lo es desde la fecundación o no lo es. No hay término medio. Leyes sobre el aborto puede haber infinitas, pero cosmovisiones de partida sólo hay estas dos. Y si podemos modular a nuestro antojo la plena pertenencia de ciertos individuos a la especie humana, todas las iniquidades serían posibles: El aborto, la esclavitud, el canibalismo o el genocidio. ........................... 2) La Falacia de la Mayoría Ahora bien, si esto es así, si no hay neutralidad posible, algunos argüirán que sólo es posible decidir la cuestión por vía democrática. Que sea la mayoría la que decida, no "los obispos". Este argumento, al que denomino Falacia de la Mayoría, no se suele emplear con demasiada coherencia, porque se mezcla con otras falacias, como la anterior y las que veremos a continuación. Es decir, al mismo tiempo que se defiende el aborto como una "conquista" democrática, se suele negar a los provida cualquier derecho a intentar "imponer" sus ideas... aunque sea por vía democrática, es decir, intentando obtener una mayoría parlamentaria. El error procede de confundir lo que significa la democracia. Esta consiste, esencialmente, en un método para determinar quién manda sin tener que matarnos en guerras civiles periódicas. No es un método para determinar quién tiene la razón, sino para determinar quién gobernará y legislará durante un período limitado de tiempo. Por tanto, los provida tenemos derecho, no sólo a defender democráticamente nuestras ideas, sino a continuar defendiéndolas por mucho que los abortistas hayan ganado las últimas elecciones o las últimas encuestas. ........................... 3) La Falacia Malthusiana Otra es la Falacia Malthusiana, tan grosera que produce incluso cierto rubor exponerla. Se nos dice que los provida somos "hipócritas", porque sabemos que aunque se prohíba el aborto, los "ricos" tendrán mucha más facilidad para eludir la ley. Supongo que esta ley y todas, lo que nos llevaría a la incómoda conclusión de que no se puede prohibir nada. Pero más allá del tosco populismo que evidencia el argumento, debemos fijarnos en su malthusianismo larvado. Que los pobres puedan ser abortados: esa sería su gran "conquista social". Bien es verdad que, en cierto profundo sentido, antes de nacer, sean quienes sean sus padres, todo ser humano es igual de pobre y desamparado, pues se halla a merced de que los adultos puedan tener, y aplicar, sus ideas "progresistas", a fin de poder "expropiarle" incluso lo único que posee: la vida ........................... 4) La Falacia del Bienestar Relacionada con la anterior, tenemos la Falacia del Bienestar, que trata de provocar la empatía de la opinión pública representándonos el drama de la madre que se ve "obligada" a abortar como consecuencia de su triste situación social o personal, o de graves problemas de salud, tanto de ella como del feto. Es decir, en una sociedad que considera obligado garantizar unas mínimas condiciones de vida digna para todos los seres humanos, sean o no ciudadanos de pleno derecho, al parecer hay que excluir de estos derechos a los seres más indefensos que existen, que son los humanos nonatos. Estamos orgullosos de nuestros avances médicos y sociales, y al mismo tiempo mantenemos una especie de incongruentes pobrismo y atrasismo, por los cuales consideramos irremediable que la sociedad no se pueda hacer cargo de todos los niños no queridos, ni apoyar a todas las mujeres en dificultades, para que puedan ser madres a pesar de todos sus problemas. Y quienes reclamamos esto somos encima insensibles e integristas religiosos. ........................... 5) La Falacia Pacifista Por último, tenemos la Falacia Pacifista, pocas veces replicada como merece. Se nos echa en cara a los provida que nos preocupamos mucho por el aborto, pero no por las guerras o la pena de muerte, que supuestamente producen muchas más víctimas. De hecho, los progresistas no consideran que los abortados sean víctimas, por lo que el argumento tiene algo de apriorístico. Pero además, se puede coherentemente (aunque no necesariamente) estar a favor del aborto y al mismo tiempo a favor de la pena de muerte y de una guerra justa. Porque se trata de cosas distintas. No es lo mismo la muerte deliberada de un inocente, como es un feto humano por definición, que la muerte de un culpable, condenado a la pena capital por un crimen cometido en plena posesión de sus facultades mentales, y sabiendo a lo que se exponía. Y tampoco es lo mismo la muerte deliberada de un inocente que la muerte indeseada de civiles inocentes en las guerras. Por supuesto que aquí podemos entrar en discusiones casuísticas sobre si la guerra de Iraq o la guerra del Peloponeso fueron justas o injustas, pero estas cuestiones sólo pueden decidirse empíricamente, mediante el estudio de los hechos históricos. Y lo mismo cabe decir sobre las leyes penales. En qué casos, si los hay, puede aplicarse la pena de muerte, qué circunstancias (edad, enfermedad o grado de discapacidad mental) deben valorarse en su aplicación, son temas para nada irrelevantes, pero que no afectan a la cuestión esencial: si la pena de muerte, como principio general, es lícita. Habrá algunos provida que pensarán que sí y otros que no. En cualquier caso, no se puede comparar a un ser humano nonato con un convicto confeso de asesinato. Ambos son seres humanos, pero el segundo es responsable de sus actos, mientras que el primero no sólo no lo es, sino que, allí donde el aborto es más o menos libre, carece de abogado defensor. Por carecer, carece hasta del derecho de voto. Sin duda, por eso hay tan pocos políticos que lo defiendan.