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Marianoae2011

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Primer post: 18 oct 2011Último post: 10 jul 2013
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Amargo Obrero: la vuelta del que nunca se fue
InfoporAnónimo11/12/2012

Amargo Obrero: la vuelta del que nunca se fue Si hablamos de aperitivos, este es un clásico argentino. Nacido en Rosario, renueva su packaging haciéndose eco del despertar de las bebidas para antes de la cena. Y también del sentimiento popular. El clásico argentino Amargo Obrero, perfecta combinación de hierbas y la justa medida de alcohol (19%), acaba de presentar su nuevo packaging. Siguiendo la creciente tendencia de consumir aperitivos, esta autóctona bebida oriunda de la ciudad de Rosario que lleva 125 años acompañando los barrios argentinos, no solo relanza su imagen: también propone otras formas de consumo. De la tradición de prepararlo con soda, la propuesta es probarlo con gaseosa cola o pomelo. Se consigue en todos los supermercados, mucho más barato que otros aperitivos: el precio sugerido es $16,50.

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Chimichurri gourmet
Chimichurri gourmet
InfoporAnónimo11/12/2012

La hora del chimichurri: de los puestitos de bondiola a la mesa gourmet Mientras el chimi de siempre perdura en los carritos de la Costanera, crece una tendencia en las góndolas de los supermercados y delis gourmet: los chimichurris sofisticados. El chimichurri aún conserva parte de la fama que le supieron dar los carritos de choripán y sándwiches de bondiola en la costanera porteña. Una fama que oscila entre lo entrañable y lo bromatológicamente dudoso. Servido en recipientes plásticos es, desde hace muchas décadas, un mejunje tan delicioso como cuestionable que sólo los valientes se animan a probar. Pero mientras ese chimi de arrabal perdura frente al Río de la Plata, crece un fenómeno paralelo: el chimichurri sofisticado. Si prestás atención cuando salís de compras, notarás que se consiguen en góndola más de 30 variedades de chimi. Vienen en coquetos frascos, latas y envases de diseño. Incluso se exportan a Europa, Estados Unidos y Asia, y su receta es replicada por reconocidos chefs mediáticos foráneos, como Bobby Flay. Simple y picante son las dos características principales de esta mezcla que comenzó siendo apenas un puñado de elementos (ajo, orégano, perejil y ají molido), pero que fue mutando. Hoy cada marca le aporta su toque personal para crear productos que sirven para condimentar carnes rojas, pero también para preparar todo tipo de platos: pescados, aves, emulsiones, mantecas saborizadas, sopas, guisos, salsas, dips, gelatinas y la lista sigue. Notas cítricas, toques ahumados, diferentes tipos de picantes, mostazas, cebolla, hongos secos y hasta currys son sólo algunos de los ingredientes que encontramos en muchas de las variedades que se comercializan en la actualidad. Notarás que hay dos tipos de chimichurris: los líquidos son los más cómodos porque vienen ya listos para usar. Sólo hay que agitar bien antes de utilizarlos y listo. Los secos, en cambio, se deben hidratar previamente (la mejor forma de hacerlo es en agua caliente para que las especias suelten todo su aroma y sabor), pero tienen dos claras ventajas: primero, son más económicos y duraderos; segundo, te permiten elegir el nivel de acidez, el tipo de aceite y la consistencia que le darás al producto final de acuerdo al plato que vayas a acompañar. Para que no te pierdas en la góndola, a continuación te contamos cuáles son los mejores chimis en plaza y cómo utilizarlos. ¿Dónde conseguirlos? Seguramente en grandes supermercados y delis gourmet. Pero si querés jugarte la segura, pasá por The Pick Market (Libertad 1212, Barrio Norte), que tiene casi todos. LIQUIDOS Darama: para carnes al horno Espeso, levemente dulce, apenas picante y muy sabroso. A pesar de tener elementos no tan comunes para un chimichurri como coriandro, hinojo y albahaca, su sabor está muy bien logrado y perfectamente balanceado. Combina muy bien con todo tipo de carnes asadas al horno y es perfecto para untar sobre pan tostado y conseguir unas bruschetas diferentes. Existe, además, la versión sin sal agregada, igual de sabrosa que la original. Ambas se consiguen en botella de 160grs. Precio: $17,27. Arytza Etiqueta Negra: todo terreno Bien consistente, especiado y con un picor moderado, este chimichurri es una excelente alternativa para los que prefieren evitar las mezclas excesivamente líquidas. Es ideal para adobar todo tipo de carnes y verduras al horno; por su textura y sabor queda particularmente bien con carne de cerdo y hasta se puede utilizar como ingrediente para hacer preparaciones agridulces como chutneys o salsas agripicantes para acompañar pescados o pollo. Vale la pena descubrirlo. Viene en frasco de 175grs. Precio: $26,59. El Semillero: pescados, papas y cordero Tiene la clásica textura líquida del chimichurri tradicional y es apenas picante. Su sabor es balanceado aunque se destaca levemente la albahaca por sobre el resto. Si bien se lo puede utilizar para cocinar, gracias a su suavidad resulta perfecto para condimentar platos terminados de carnes delicadas como pescados blancos y mariscos. Existe además una versión picante que, sobre la misma base, agrega algo más de ají molido y pimienta para conseguir un picante moderado que, hay que aclararlo, dista bastante de una salsa picante hecha y derecha. De todas formas es muy bueno como condimento para tortillas de papa y salteados de vegetales. El último exponente de la terna de El Semillero es su versión ahumada. También sobre la misma base, deja de lado el picor para sustituirlo por un leve y sutil ahumado. Las notas de madera lo hacen ideal para utilizar en platos con cordero o carnes de caza. Toda la línea se consigue en frascos de 200grs. Tau Delta: para pollo Se trata de un aderezo “tipo” chimichurri. Tiene trocitos de zanahoria, morrón, bastante ajo y, aunque en su etiqueta muestre un jugoso trozo de carne, la realidad es que puede resultar un tanto avinagrado para acompañar cualquier tipo de carne roja asada. Ligero y sabroso, su acidez lo hace ideal para marinar supremas de pollo y luego grillarlas o incluso, rebajado con crema, para condimentar una ensalada. Viene en botella de 250cc. Precio: $22. Pampa Gourmet: para hamburguesas y choripanes Otro ejemplo de un aderezo “tipo” chimichurri, esta vez con un toque distintivo: lleva entre sus ingredientes vino Malbec. Es opaco, bastante consistente, aromático y tiene un dejo dulzón. Su sabor es fuerte y poco sutil debido a que predominan el tomillo y el romero por sobre el resto de los ingredientes. No pica y es ideal para carnes procesadas que no requieran demasiada elaboración como las hamburguesas, choripanes, un pan de carne y por qué no un pastel de papas. Viene en botella de 250grs. Precio: $30. PARA HIDRATAR Quinto Zalla: para asado No tiene mucha vuelta: sus ingredientes son los tradicionales, su sabor es balanceado y tiene el picante justo. Es un chimichurri clásico con todas las letras. Una vez hidratado conviene prepararlo con aceite de girasol, vinagre de vino, sal y un toque de pimienta para conseguir un producto final que va bien con cualquier corte de carne a la parrilla. Además, sin hidratar se lo puede utilizar para darle un sabor diferente a una mayonesa casera. Sus prácticos tubitos de 12 gramos se consiguen por $13. Ricco: dips, vegetales y salsas El caso de los productos Ricco es especial: rinden y se aprecia mucho mejor su sabor si se utilizan secos. La variedad Fumé (ahumada) queda muy bien en un dip a base de queso crema con el agregado de apenas un toque de pimentón dulce o para condimentar una salsa barbacoa; el Citric, muy aromático, es perfecto para un salteado de vegetales o incluso para preparar una gremolata y acompañar un cordero; por último, el Spicy es ideal para reforzar una salsa de tomate, condimentar unas fajitas o hacer unas papas bravas al horno. Los tres vienen en frascos de 110 gramos y se consiguen a $40. 1854: risotto y bife de chorizo Vienen en unas prácticas latitas metálicas, son ligeramente picantes y tienen un excelente sabor, pero vale la aclaración: ambos tienen cilantro y, si bien es bastante leve, mucha gente huye de ese aroma penetrante. Para los demás, existen estas dos variedades: el patagónico lleva entre sus ingredientes hongos y cebolla lo que hace que sea ideal para pastas y risottos, mientras que el pampeano es de un sabor mucho más simple y elegante, ideal para un jugoso bife de chorizo a la plancha. Precio: $22. LA LEYENDA DE JIMMY CURRY Nadie sabe a ciencia cierta el origen del chimichurri pero todas las historias convergen en un mismo tema: la mala pronunciación. Algunos dicen que el responsable fue un comerciante inglés llamado Jimmy Curry (o James McCurry) que en un asado improvisó, a modo de agradecimiento, una mezcla de especias que fascinó a los presentes y al no saber pronunciar su nombre dijeron que la salsa era de chimi-churri. Otros dicen que era irlandés o escocés y que no fue a modo de agradecimiento sino que quería emular la salsa Worcestershire que no se conseguía en el país. Por último, una teoría un poco menos lúdica, habla de prisioneros ingleses tras las invasiones a las colonias españolas del Río de la Plata. Para pedir condimentos para su comida lo hacían al grito de un deformado “give my curry (dame mi curry)”.

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Dispensers de vino: ¿un regreso con gloria?
InfoporAnónimo7/10/2013

FINCA LA LINDA te cuenta sobre el diseño italiano que está captando la atención de vinotecas y bodegas. Además de mantener las botellas en la temperatura perfecta, hace más sociable la experiencia de cata. ¿Te acordás de los wine bars? Estuvieron de moda hace más de diez años y pronto desaparecieron. Junto con ellos, se fueron también los dispensers de vino, unas cavas que lo conservaban a temperatura y permitían mantenerlo abierto durante semanas sin que se echara a perder. Eran ideales, se decía, para vender vinos por copa. Pero nunca funcionaron: el costo de mantenimiento era alto y los picos vertedores, difíciles de limpiar. Enoround Elite ahora viene por la revancha. Este producto de la marca italiana Enomatic ya está captando la atención de bodegas y vinotecas. Al ser circular, promete hacer la experiencia de cata más sociable. Tiene capacidad para 16 botellas que se suben y se bajan tocando una pantalla touch LCD exclusiva para cada una. Desde estas pantallas también se determina la temperatura perfecta para cada etiqueta, entre los 7 y los 8 grados. Según anuncian, después de abrir una botella, la Enoround puede mantener el sabor, el aroma y el carácter del vino hasta 45 días. ¿Te preocupa la higiene? Una vez servida la copa, el sistema automáticamente limpia el pico. ¿Será un regreso con gloria?

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El lado B de la vaca: los cortes alternativos
InfoporAnónimo7/31/2012

El lado B de la vaca: los cortes alternativos que no te animás a probar La vaca ofrece una abundante cantidad de cortes de carne de los cuales un argentino promedio conoce apenas cinco o seis. ¿Qué hay más allá del vacío y el asado? Del bife de chorizo al vacío y del asado al matambrito, en el país de la parrilla la mayoría de nosotros apenas conoce y consume un puñado de cortes cárnicos. Los argentinos, que en promedio ingerimos unos 60 kilos de carne al año, creemos que se habla de un plato peruano cuando alguien menciona a la marucha o el azotillo, o nos quedamos con la boca abierta si se refiere al cordón de lomo o la riñonada. ¿Acaso la vaca tiene más carne que las costillas? Lo cierto es que en la media res que llega a la carnicería hay muchas variantes que se desaprovechan y van a parar a carne picada por que la gente no las conoce. Mientras que la Junta Nacional de Carnes estipula cuáles son los cortes autorizados –y fija también los topes de precio– el carnicero tiene margen para crear y sacarle provecho a la vaca, siempre y cuando sea creativo a la hora de convencer al cliente. Como nos explica Gabriel Arce, carnicero e hijo de carnicero al frente del mostrador de Sol 19 (Humahuaca 4652) tomando un bife angosto: “Si este bife lo cortás en la forma clásica, tenés el típico corte que el ama de casa hace a la plancha; pero si lo cortás al través, sacás el corte americano que está de moda en las parrillas de Palermo. La diferencia es de rendimiento y de precio”, ejemplifica. Pero ¿por qué los argentinos, que nos la damos de avezados carnívoros, no tenemos idea sobre otras partes de la vaca? Luis Barcos, criador de ganado wagyu y experto en maduración de carnes, tiene una teoría al respecto: “No estamos acostumbrados a trabajar la carne –dice– y por eso nada más comemos lomo y ojo de bife en los restaurantes, o los cortes típicos de la parrilla, que se cuecen y listo. Son fáciles de tratar. Pero la verdad es que en la vaca hay otros igual de sabrosos y más baratos. El problema es que hay que saber prepararlos”, sostiene. El sayo les calza a los carniceros y a los cocineros por igual. Como el huevo o la gallina, no está claro qué fue primero: si la pereza o la falta de conocimiento. Cierto es que si querés probar cortes “B” tenés que ir a algunos restaurantes o bien visitar buenas carnicerías. Y saber elegir, claro. Un hombre de la carne ve un vacío y sabe si el animal fue faenado hace varios días, si fue criado en pastoreo o en corral o si está madurada en frigorífico. Las claves, dicen, está en color y el tipo de grasa: un animal sano ofrece grasa blanca y marmolada en el corte; si la carne está muy oscura, se trata de un animal que estuvo estresado o de carne directamente pasada. Cualquiera sea el caso, una cosa es segura: hay vida más allá del vacío. Para explorar nuevos cortes, te recomendamos diez que vale la pena conocer. Tortuguita ($39) Todo el mundo quiere milanesas de nalga, porque son parejas y están limpias de tendones y de grasa. El que sabe elegir, sin embargo, compra las de tortuguita, el músculo que le sigue sobre la paleta. El nombre alude a su forma redonda y a que tiene una supuesta cabeza donde se ensambla la nalga. Un buen carnicero sabe que es una carne perfecta, pero que requiere de su pericia para dejarla impecable. Y pericia es sacarle el nervio que la parte al medio, cortándola en bifecitos desde el centro hacia fuera. Por kilo cuesta 10 pesos menos que la nalga. Si estás en plan de ahorro, tenela en cuenta. Aguja ($39) Es un corte poco frecuente porque todos los carniceros la pasan por la picadora a falta de mejor plan. Es la parte más blanda del roast beef (nombre con el que también te la venden en algún restaurante) y resulta ideal para hacer un guisado tipo goulash o bien para tirar a la parrilla o bifecitos a la plancha. El punto está en no cocinarla de más, sino en dejarle el corazón bien jugoso, para que no se endurezca. Encontrarás un corte sabroso y accesible. Rabo ($27) La moda de usar toda la vaca era, hace unos 50 años, algo de lo más corriente. La gente faenaba un animal cada tanto y se comía hasta las orejas. Entre esas exquisiteces que pasaron de moda está el rabo, que para los carniceros está considerada una achura –porque no viene con la media res– y que es extraordinaria para todo tipo de guisados. Buena cuenta de ello da el restaurante Miramar (San Juan 1999) cuyo plato emblemático es un sabroso guisado de rabo. Una vez cocida, la carne queda blanca y se deshace en fibras. Falsa entraña ($42) Ahora que escasea la entraña, porque viene una por media res y la pide todo el mundo, a los carniceros les ha dado por llamar falsa entraña a la falda deshuesada. No es un mero capricho. Desde el punto de vista visual son muy parecidas –aunque la falsa es más grande y llega al kilo y medio– y resulta un corte igual de sabroso. No sólo es más barata, sino que están los que opinan que incluso es más rica. Cualquiera sea el caso, a la parrilla o a la plancha sale diez puntos. Eso sí: cuando pidas entraña –la verdadera– verificá bien que no te vendan falda y te la cobren más cara. Marucha ($38) Decile a un cordobés o a un rosarino que te haga un asado y entre los cortes que pondrá estará la marucha. Se trata, ni más ni menos, que de la tapa del bife ancho. Una parte que el carnicero aprovecha sólo cuando el animal es grande, porque en vez de venderte un bife talla brontosaurio, lo secciona y saca la marucha para comercializar aparte. Muy consumida en las provincias litoraleñas y mediterráneas, es sabrosa como la carne del ojo de bife y lleva una capa de grasa que la hace fundente. El dato: a la parrilla funciona como una tapa de asado, pero es más barata. Riñonada ($58) No es un “corte oficial”, pero los carniceros de ley la preparan. Sería la parte externa del cuadril, lindera con el lomo. En España, por ejemplo, le llaman lomo bajo. Es una carne de primera, tierna y jugosa, que por su tamaño se hace a la parrilla con paciencia, a fin de conservarle el corazón rojo. Se destaca por su sabor –igual que el cuadril– y es un poco más caro, por ser una especialidad de probada terneza. Cordón de lomo ($55) La gente aprecia el lomo porque es un corte tierno y sin grasa, pero como viene uno por cada media res, es carísimo. Para dejarlo tal y como a vos te gusta, hay que separarlo de un cordón que tiene un músculo lateral largo que el carnicero avezado retira y vende aparte, mientras que el avivado deja y te lo cobra en oro. Una vez separado, el cordón es una pieza delgada, de hasta dos dedos de alto, con un peso de 600 gramos cuando es grande. Resulta delicioso para asar a la parrilla vuelta y vuelta y sacarlo con el corazón mugiente. Claro, cuesta un tercio menos que el lomo y se le parece. Arañita o Escondido, o Corte del Carnicero ($45) Viene una cada media res, se ubica en la pelvis del animal, en la concavidad del hueso iliaco, y lleva abundante grasa entreverada, como la carne de wagyu. Pero precisamente por su escasez y tamaño es el corte que se agencia el carnicero para sí mismo, lo que explica las variantes del nombre. Como bife es chico, ronda los 100 gramos por unidad, y comprada de a tres o cuatro le da un toque especial a tu parrilla. El tip es no salarlas mucho y hacerlas con paciencia. Si conseguiste sólo una, es el corte perfecto para darte un gusto antes de llevar el resto de la carne a la mesa. Corazón de Cuadril ($50) Un corte exquisito a la parrilla. Así nomás. Se obtiene de la parte superior del cuarto trasero y es una pieza homogénea, con unas pocas ventas de grasa. Para que quede realmente buena, no hay que cocerla en exceso ya que se seca y endurece. Precisamente por eso se usa habitualmente en bifes para hacerlos a la criolla, por ejemplo, o bien vuelta y vuelta a la plancha. Asado de tira corte americano ($44) No es el corte de asado tradicional sino el corte americano, ojo. Es decir, el bife de chorizo cortado con hueso y a lo largo, de forma que te quedan unas costillitas mínimas adheridas a un bife de 1,5 cm de espesor. El corte completo puede pesar poco más de 1,5 kilos. ¿Qué tiene de atractivo? Conservás el sabor de la carne pegada al hueso –la más rica del asado, sin dudas– a la vez que ofrecés un corte magro y rápido de asar a la parrilla. Lo ponés sobre las brasas y cuando suelta el jugo, lo salás y das vuelta. Repetís el proceso y te sale bien jugoso y tierno. LO QUE SE VIENE: CARNES DRY AGE En octubre de este año saldrá a la venta una gama de carnes envasadas al vacío y maduradas en cámaras frigoríficas especializadas. La empresa se llama Dry Age Beef Argentina y es la que hoy provee de estos cortes a los restaurantes top de la ciudad –Park Hyatt Duhau, La Cabrera, La Cabaña, Four Seasons, La Bourgogne, entre otros–. ¿Qué tienen de especial? El truco con la carne madura es que sabe diferente y tiene un grado de terneza muy superior. Cuando madura, las fibras musculares de la carne se destensan por medio de un proceso enzimático natural y queda blanda al tacto, perfecta para masticar sin esfuerzo y con un sabor concentrado y característico. Para lograrlo, se la conserva entre 10 y 30 días en cámara frigorífica, entre 2 y 5ºC, con humedad controlada. Si hasta ahora sólo podías probarla en restaurantes, pronto la vas a poder preparar en tu casa.

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Las mejores y peores nuevas golosinas del 2011
InfoporAnónimo10/18/2011

Las mejores y peores nuevas golosinas del 2011Chocolates, chicles, pastillas y caramelos. Fuimos a buscar las golosinas que salieron este año y las testeamos. Esta es nuestra opinión. ¿Estás de acuerdo?Cada vez que te asomás al kiosco, encontrás algo nuevo. Nos tomamos el sacrificado trabajo de probar todas las golosinas que salieron este año y te contamos qué tal son. Tomá nota.LAS MEJORESChicle JirafaNo es ninguna novedad. Pero para los nostálgicos el chicle Jirafa de Bazooka es una de esas golosinas retro que merecían regresar a los quioscos. A 10 años de haber desaparecido del mercado, Kraft decidió relanzarlos. El envoltorio azul y el sabor son los de siempre. Nobleza obliga: la jirafa encogió bastante.Tic Tac de cereza y maracuyáEsta nueva línea de Tic Tacs combina dos sabores en una misma cajita: un mix de cereza y maracuyá, el sabor de moda hace ya algunos largos meses. Ricas y refrescantes, aunque tienen poca duración en boca. Lo mejor, dos gustos en un solo packaging, aunque en sabor el maracuyá le gana a la cereza por goleada.Cachafaz MousseAsí como tiene fanáticos que lo convirtieron en su alfajor favorito, también tiene detractores que no pueden olvidar el inconfundible sabor del desaparecido Suchard Mousse del que copió el envoltorio, despertando el deseo de los más nostálgicos. Es caro ($5) y más pequeño que un alfajor estándar, pero el relleno semiduro de mousse y la cobertura de chocolate hacen que valga la pena el gasto.Mogul DúoHace años que las Mogul van cambiando de forma: anillos, murciélagos, tiburones, entre otras. Ahora la novedad no está en la forma sino en la composición: una parte de gomita y otra de malvavisco. Las gomitas tienen los gustos frutales: naranja, manzana, ananá, frutilla y uva combinados con el sabor a vainilla, que le aporta el marshmallow. El resultado: unas gomitas suaves e intensas a la vez.Milka Soft Combinado y Capuchino Toda la línea Soft de Milka provoca una experiencia única de suavidad en la boca. Los nuevos son el combinado de chocolate blanco con relleno sabor a chocolate y el capuchino. Ideal para una noche de películas en casa.LAS QUE ZAFANChupetín Flynn PaffLa marca que es sinónimo de masticable con gusto a chicle estaba necesitando una renovación. La novedad vino en forma de chupetín con corazón masticable. Es tan rico como el original, pero el tamaño del chupetín, con forma de bolita, es un poco grande para la boca de un niño. Así que si te lo pido tu hijo, decile que no.Beldent SensationLa marca Beldent es la líder en ventas de su categoría. La variedad de sabores es infinita y no se quedan de brazos cruzados, siempre tienen alguna novedad. Lo último: un chicle triple, con dos capas de un sabor y relleno diferente (frutilla-citrus y manzana-ananá). Vienen en una cajita similar a la de los Infinit, pero esta vez con siete chicles en lugar catorce.Barra con chocolate Cofler BlockEs una barrita crocante que tiene mucho maní y arroz inflado, unidos con un caramelo cremoso y bañados con chocolate con leche Cofler. Es rica, lo malo: es un poco dura. No apta para dentaduras delicadas.Cofler Block dúoEs el mismo buen chocolate con maní de siempre, pero está vez por partida doble, dos unidades en un mismo envase. Lo mejor es que permite partirlo con mucha facilidad y comer de a dos. Sólo para miembros del Cofler Fans Club.LAS PEORESMenthoplus DrinksUn lanzamiento raro. Obviamente no tienen alcohol y están a kilómetros de los clásicos de la barra. Al parecer, la idea es concentrar el sabor de un daiquiri de frutilla y de un mojito en una pastilla. ¿El resultado? Un producto con gusto a frutilla y otro a limón y menta, simplemente. Solo querrías probarlos por curiosidad. Y luego ir a tu bar favorito.Chocolate relleno VauquitaAlfajores, muffins, conitos… Vauquita ya no es solo la tableta de dulce de leche solidificado, aunque debería. Su última incorporación es un chocolate relleno de dulce de leche... sólido. A ver: si queremos un bocadito de choco y DDL, compramos un Bonafide. Si queremos sólo DDL, elegimos la Vauquita clásica. Esto es "ni fu ni fa". A mitad de camino, no se le ve demasiado sentido.Halls XSEl sabor de siempre en 30 pastillas redondas sin azúcar, pero tamaño extra small. Los sabores, los clásicos de la marca: Cherry-lyptus, Strong-lyptus y Mentho-lyptus. Ninguna novedad salvo el tamaño (que en vez de agrandarse, ¡se achica!) Otro defecto: el packaging, a pesar de ser bastante cool, suele despegarse y desarmarse.Barra Ser de frutos rojos y chocolateUna intrascendente edición limitada de invierno que todavía se consigue en los quioscos. Tiene arándanos, frutillas, cerezas y chocolate, aunque es muy poco. Apenas un consuelo para los que están a dieta. Pronto la olvidare

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Consulta tu infracciones de tránsito por la web
InfoporAnónimo11/9/2011

A partir de hoy se podrá consultar por web infracciones de tránsito en provinciaEl gobierno de Daniel Scioli creó una web para la consulta y descarga de cupones de pago de infracciones cometidas en el territorio provincial. Se trata de una web de consulta que le permite a cualquier ciudadano ingresar sus datos y cotejar si adeuda alguna infracción.De esta manera, entrando a http://www.gob.gba.gov.ar/ o a http://www.infracciones.dppsv.gba.gov.ar/ los conductores podrán obtener -e imprimir- la boleta de pago actualizada en caso de tener una falta labrada en jurisdicción de la provincia de Buenos Aires y consultar si tienen infracciones con vencimientos pendientes. En la misma consulta realizada a través del Sistema de Administración Centralizada de Infracciones de Tránsito (SACIT), se podrá obtener el código de pago electrónico para la cancelación de una infracción a través del sistema home banking o el pago de las mismas en Banco Provincia, Bapro Pagos o por Red Link imprimiendo un código de barras, ya sea que la misma se encuentre en estado de pago voluntario, citación o sentencia. La medida dispuesta por el Jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, e implementada por la Dirección Provincial de Política y Seguridad Vial, busca facilitar y transparentar el acceso a la información en materia de infracciones en la provincia y acortar las distancias de aquellos infractores que están alejados de los Juzgados Administrativos de Infracciones provinciales que hoy se encuentran en las localidades de San Isidro, La Plata, Mar del Plata y Dolores. “Somos un Gobierno dinámico que toma nota de los requerimientos, por eso nuestro sistema de seguridad vial es evaluado continuamente y volcamos acciones para hacerlo aún más eficiente. La constatación de infracciones a través de Internet le ahorra tiempo a los vecinos y alivia otras vías de consulta, como los juzgados, permitiéndoles avocarse de lleno al juzgamiento”, dijo el ministro Pérez. “La consulta web es una nueva instancia que genera la Provincia para que los ciudadanos puedan conocer si poseen infracciones y puedan imprimir cupones de pago, ahorrando tiempo y permitiendo actualizar los vencimientos a la fecha vigente” explicó Emiliano Baloira, titular de la Dirección Provincial de Política y Seguridad Vial y agregó que “si una causa no es resuelta por el infractor, y la autoridad competente determina la sentencia firme sobre la misma, se generarán obstáculos a múltiples trámites, como la obtención de la licencia de conducir y la transferencia de vehículos”. Las multas impagas impiden la renovación de licencia de conducir; transferencia del vehículo; denuncia de venta; cambio de radicación del vehículo; denuncia de robo; baja del automotor; cambio de uso a taxi, remis, etc (excepto a particular); cambio de denominación social; duplicado de título; y duplicado de cedula por extravío. ¿Cómo se hace la consulta de infracciones por Internet?La consulta de actas de infracciones impagas se hace a través del “Sistema de Administración Centralizada de Infracciones de Tránsito” (SACIT) ingresando a http://www.gob.gba.gov.ar/ o a http://www.infracciones.dppsv.gba.gov.ar/ A través de la Consulta del SACIT se puede acceder a información sobre las infracciones de tránsito cometidas en la Provincia de Buenos Aires y registradas en el sistema con pago pendiente. Podrían existir infracciones en vías de procesamiento relacionadas con los datos consignados que aún no figuren al momento de la búsqueda. Para realizar la búsqueda, en la pantalla inicial, el sistema pide el ingreso de los datos del conductor que puede elegir hacer la consulta a través del dominio de su vehículo ingresándolo sin espacios ni signos entre letras y números. También se puede realizar la búsqueda por documento, indicando tipo y número, para conocer el estado de más de un vehículo registrado a su nombre o razón social. Si el dominio o el documento asignado no registran pagos pendientes, el sistema informará que no posee infracciones a la fecha de la consulta. Si el dominio o el documento asignado sí tienen infracciones pendientes, aparecerá un extracto de las mismas que podrá desplegarse para leer detalles de la infracción, imprimir el Cupón de Pago y obtener su Código para el Pago Electrónico. Si hay más de una infracción se deberá desplegar e imprimir de a una por vez. Finalmente, con la impresión de la Boleta de Pago, cualquier persona puede abonar la infracción en cualquier sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires, en un Bapro Pagos, a través de la Red Link o cancelarla por pago electrónico desde el home banking.

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Supermercado: lo mejor y lo peor de cada rotiseria
InfoporAnónimo12/20/2011

Comer en el supermercado: lo mejor y lo peor de cada rotiseríaEmblema de lo anti-gourmet, las rotiserías de supermercados se alzan, audaces, entre góndolas de alimentos para cocinar en casa. Levante la mano quien alguna vez no haya agregado una bandejita plástica al changuito.A lo largo de las últimas décadas los supermercados fueron conviertiéndose, poco a poco, en locales multirubro. Y además de sumar productos electrónicos, de indumentaria y librería, hay un sector que hoy no falta en ningún local: la rotisería, un rincón donde comprar comidas hechas para llevar a casa. ¿Pero cocinan bien los súper?Si bien gozan de mala fama por ofrecer productos de baja calidad, lo cierto es que no todo lo que ofrecen estas rotiserías es incomible, ni mucho menos. Para comprobarlo, recorrimos las principales cadenas y de cada una de ellas te contamos qué platos elegir y cuáles es mejor evitar. Una guía para quedar con el chango lleno y el corazón relativamente contento.CotoLa rotisería de Coto es un conjunto de islas con bandejas de acero semivacías, cucharas revueltas e ingredientes mezclados. Este intento de sistema buffet exhibe los alimentos sin protección y directamente entre las góndolas, lo cual permite que, mientras pasean con el changuito, los clientes metan sus manos para picotear rabas y papas noisette como si estuvieran en un cóctel del hotel Alvear. Claro que acá no hay caviar ni salmón ahumado, sino ravioles pegoteados, ensalada waldorf y duraznos en almíbar.El “mostrador” no es otra cosa que una vitrina con bandejas apiladas casi al azar con alimentos disímiles. Así, media calabaza rellena descansa al lado de un pedazo de carne mechada y unas croquetas de acelga, en una asadera con dos o tres tiras de morrón aceitoso y alguna pechuga de pollo que, suponemos, pronto pasará a formar parte del relleno de unas empanadas ($3,70). Cada tanto, y sólo si se está en un día de suerte, se puede solicitar al errático personal un pollo al spiedo (seco) o unas papas fritas (recalentadas), si es que éste decide hacer una aparición y preguntar, de mala gana, qué necesitamos.Este sector es un oasis para hombres solos, señoras mayores y familias numerosas que llenan bandejas repletas de milanesas de fritura oscura ($53 el kilo) y muzzarelitas rebozadas. Y es que en Coto el verdadero hit son los platos de fonda: la lengua a la vinagreta ($45 el kilo) y los calamares a la provenzal tienen ejércitos de adeptos fieles que cargan bandejitas con adoración. No se quedan atrás la mayonesa de ave ($37 el kilo), la ensalada rusa ($23 el kilo) y el Vithel Thonné ($83 el kilo), que hacen las delicias de los padres de familia que añoran la cocina del bodegón y no piensan en los triglicéridos, la cadena de frío o los controles bromatológicos.Ante una emergencia, el cuadril con salsa ($83 el kilo) y el pollo al puerro ($61 el kilo) no decepcionan. El truco es dejar de lado las papas, llevar solo la carne, que es tierna y sabrosa, y acompañar con ensaladas simples ($25 el kilo) para evitar sobresaltos o, mejor todavía, comprar un par de tomates en la verdulería. También hay tartas individuales (alrededor de $12) de pollo o zapallitos que no son feas, aunque no confiamos demasiado en el rubro “rellenos”.DiscoDisco es el paraíso de las señoras paquetas, que van a comprar ensaladas y tartas, listas para almorzar, todo en porciones moderadas. De las que visitamos, es la única que ofrece aderezos y cubiertos descartables en canastos al alcance del público y, a diferencia de los productos de otros rubros, la comida hecha vale lo mismo que en las demás cadenas. Y es más rica.Para un almuerzo más que digno, las ensaladas de estación son la elección acertada. Esta temporada, a la italiana (rúcula, tomates cherry, aceitunas negras y bocconcinos) la reemplazaron la de berros, lechugas morada y francesa, brotes de soja y manzana verde; y la de zanahoria con huevo duro ($16 el kilo). A ellas se suma nuestra favorita: la del chef ($40 el kilo), con lechuga, tomate, choclo, jamón, queso y pollo. Todas vienen en bandejas plásticas cerradas, listas para consumir, aunque tras el mostrador hay más opciones como la de palmitos y kani kama y la de tomates cherry, mozzarella y aceitunas negras ($30 el kilo).Hay, además, tartas individuales ($15) y por porción. Incluso hay una versión light de calabaza y espinaca ($37 el kilo) que está a la altura de las de cualquier buena dietética y es tan sabrosa que nos hace dudar de su economía calórica.Para los que prefieren algo un poco más sustancioso, Disco ofrece pocas -pero buenas- alternativas, como la milanesa a la napolitana, que sale con rodajas de tomate natural en vez de salsa ($77 el kilo la de ternera, $62 la de pollo), el pollo al spiedo y el asado al horno ($64 el kilo).JumboJumbo combina lo mejor de ambos mundos: su rotisería es la más variada y la más limpia, con precios similares a los de las demás cadenas de supermercados en este rubro. Todo está expuesto en bandejas y platos acomodados en una vitrina refrigerada, y hay que pedir lo que uno quiere al personal, que atiende con buena onda y se anima a recomendar lo que está rico ese día.Hay, además, algunos platos envasados como empanadas al horno ($3,89) y tortillas como la española ($38 el kilo), de papas ($30 el kilo) y de zapallitos ($31 el kilo) que suplen su falta de sazón con la practicidad de estar al alcance de la mano.Ante un imprevisto ataque de hambre o falta de tiempo para comprar los ingredientes sueltos y ensamblar, las ensaladas como la del chef ($45 el kilo) y la de atún y huevo con vegetales ($35 el kilo) son la opción más segura y, a diferencia de lo que sucede en otros establecimientos, se mantienen en la heladera.¿Qué evitar? En Jumbo el problema no es la higiene sino la textura de los alimentos. Las papas fritas, ya sean en bastón ($27 el kilo), noisette ($43 el kilo), o soufflé con forma de carita sonriente ($23 el kilo), no están recién hechas ni salen a pedido, sino que descansan en bowls durante horas, adquiriendo esa gomosidad poco deseable. Lo mismo sucede con los aros de cebolla ($56 el kilo), las rabas y todos los rebozados. El truco aquí, y en todos los supermercados, es alejarse de las comidas “rejunte”, como las croquetas y el budín de pan. El resto, va bien.CarrefourLa rotisería del supermercado que supo ser el rey en tiempos pasados es hoy una verdadera lágrima. Hay carteleras con un supuesto menú semanal que propone ñoquis con estofado, asado al horno y lasagna, pero lo que se ve en la paupérrima vitrina es un fuentón con asado viejo, achuras que parecen de plástico y las ruinas de una ensalada criolla.No mucho mejores son los platos que ya vienen envasados: una ensalada rusa peor que la que se puede hacer con una lata de jardinera ($29 el kilo), un vithel thonné que de ese placer navideño sólo tiene el nombre ($97 el kilo), un peceto a la criolla ($95 el kilo) y la clásica lengua a la vinagreta ($81 el kilo), imposibles de identificar si no es leyendo sus etiquetas. ¿Y las pastas? Parece que estuvieran allí desde la invención de la rueda.Para salir del paso, lo menos peligroso es inclinarse por alguna de las prepizzas con ingredientes y darle un golpe de horno ($26 la de jamón y morrones) y acompañar con una ensalada envasada de la sección verdulería.Carrefour nos hace reflexionar sobre la verdadera practicidad -y seguridad- de comprar comida hecha en un lugar en el que, por definición, se reciclan mercaderías. ¿Tan difícil es saltear unas verduras y mezclarlas con arroz o hervir pastas y servirlas con oliva y queso? Ya estás en el súper, ¿por qué no estirar la mano, tomar los ingredientes de la góndola e improvisar una cena casera?

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Los 10 mejores yogures del supermercado
InfoporAnónimo10/18/2011

Los 10 mejores yogures del supermercado Novedades tropicales, clásicos que siguen firmes y descremados upgrade. Ante la superpoblación de yogures, acá va una selección de los mejores. Bebés, mujeres a dieta, hombres hambrientos y preadolescentes famélicos: todos consumen yogur con igual voracidad. Es rico y sano, pero con sabores nuevos debutando todos los días el proceso de comprarlo puede ser un tanto confuso. Salimos a probar y elegimos los diez mejores.El minimalista: Dahi batido con azúcarEste yogur de envase de vidrio celeste es un canto a la simpleza. Sólo yogur y azúcar, así de fácil. Y sin embargo es uno de los mejores de la góndola. Con un excelente balance dulzura-acidez, es tan cremoso que las primeras cucharadas se sienten como un postre. Por su textura y porque no tiene esencias baratas es ideal para usar en postres, como reemplazo de la crema, o para agregarle a un licuado y transformarlo en un batido power. $5.50 los 200 gramos.Con cereales: Ser con corn-flakes con miel.La marca Ser solía presentar yogures aguachentos y metálicos pero, por un cambio de fórmula (que ya no los hace 0%), todo eso cambió. Este yogur tiene la densidad justa para no volverse un masacote cuando se mezcla con los cereales y los corn-flakes, que ahora son cubiertos de miel y quedan crocantes, no se deshacen en un puré incomible apenas tocan el yogur. Ideal para el ataque de hambre de las cinco de la tarde. A $4.19 los 165 gramos.El infantil: Ilolay de dulce de lecheEs uno de esos productos que no se encuentran en todos lados, que aparecen y desaparecen misteriosamente. No sabemos a qué se debe, pero tampoco nos importa mucho: viene a confirmar esa teoría de que todo mejora con una buena cucharada de dulce de leche. Su punto fuerte es la textura, homogénea y para nada gelatinosa. Si sos valiente le podés agregar una cucharada de dulce de leche directo del pote. $2.90 el pote de 200 gramos.El bebible: Sancor de frutillas, moras y frambuesasEl yogur bebible es el snack perfecto: se compra en cualquier kiosco, es sano, saca el hambre, la sed y es barato. De todas las opciones el mejor es este: es descremado sin sabor a edulcorante (porque tiene azúcar), con una fórmula que incluye pulpa de fruta real. A $3.60 la botellita de 190cc.El light: Ser con frutillas, arándanos y granadasLa llegada de los arándanos es digna de festejarse. Es cierto que es un poco caro ($5 el pote de 180 gramos), pero vale la pena incluso si no estás a dieta. La calidad del yogur es muy promedio, pero el fondo (¿o debería decir colchón?) de fruta tiene una acidez muy rica y una textura algo distinta a la que nos tienen acostumbrados por el agregado de la granada. Recomendable.Para romper la dieta: La Serenísima griego con frutas verdesCuando La Serenísima anunció el lanzamiento de su línea de yogures griegos, los foodies argentinos saltaron de felicidad, pensando en todas las recetas que iban a poder hacer e imaginando los yogures con miel que se iban a comer. Lo cierto es que estos yogures se parecen más a un queso crema batido con azúcar que a lo que usa Gordon Ramsay en sus curries, pero no nos importa: son deliciosos. El de frutas verdes (uva, manzana y kiwi) es el mejor, algo ácido y con dejos de pulpa de fruta que suma mucho. ¿La clave de su éxito? El agregado de crema. $7.50 el pack de dos.Con fruta: Sancor con frutillasClásico y rico. El yogur es bien cremoso, dulce y poco ácido, de buena calidad. El puré de frutilla es rico, con buena textura y, lo más importante y difícil de encontrar, con sabor a frutillas en serio. Un básico para tener en la heladera siempre y comer a media mañana o hasta de postre. $3.59 los 180 gramos.El artificial: Dahi de tiramisúEn los ingredientes no hay ni vainillas, ni café, ni mascarpone, ni cacao y, sin embargo, sabe inequívocamente a tiramisú. Que sea casi como comida de astronauta no le quita lo rico y adictivo. No se consigue en todos lados, así que cuando lo veas, stockeate con cuatro o cinco. $5.99 el pote de 200 gramos.El clásico: Yogurísimo firme de vainillaMientras la industria del yogur se diversifica y agrega frutas, cereales y esencias, el yogur de vainilla sigue ahí, firme en la góndola como soldado, y no planea irse a ningún lado. El más rico es el firme de La Serenísima, que además es barato y rendidor: $1.80 los 200 gramos, casi la mitad que algunos de sus competidores. Perfecto para niños que llegan de la escuela hambrientos como pac-man.El exótico: Activia de maracuyá, mango y papayaSeguramente la publicidad con actrices que aseguran sentirse hinchadas y pesadas te mantenga alejado de la góndola de los yogures Activia, pero es un error: tienen muy buena textura y sabores ricos que las otras líneas no hacen. Los bebibles son muy buenos, pero el mejor es el de maracuyá, mango y papaya, una suerte de combo caribeño que combina muy bien con el yogur. Viene en pack de dos y se consigue a $5.19

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Comer afuera: 8 engaños frecuentes de los cupones
InfoporAnónimo4/3/2012

Comer afuera: 8 engaños frecuentes de los cupones de descuentos Cuando salieron eran una maravilla. Podías ir a una cena completa en un restaurante divino por apenas 40 pesitos. Pero la viveza criolla pudo más que el sistema y ahora hay que tener cuidado. Acá, un repaso de los chascos más frecuentes. Nos prometen un festival de sabores, un ambiente único, la felicidad y la juventud eterna… Y si no, le devolvemos el dinero. Pero no siempre esto es tan así. 1. Hoy no hay disponibilidad Compraste feliz tu cupón, dispuesto a usarlo en el cumpleaños de tu pareja, en el aniversario o ese sábado que tenías disponible. Pero cuando llamás… “Tenemos todo ocupado hoy, ¿querés para el lunes?”. Si la propuesta es buena o está bien vendida, los cupones salen con fritas y los restaurantes no siempre están preparados para absorber la demanda. Con lo cual, para poder cambiarlos tenés que esperar varias semanas o consumirlos días de semana. 2. Te tenemos una mesa reservada… en el baño Antes de comprar, hombre precavido, entraste al sitio oficial del restaurante o bar en cuestión. Lindo barrio, linda ambientación, buena iluminación y hasta tiene velitas. Cuando llegás, tus ojos comprueban lo que viste en Internet. Hasta que le decís al mozo que tenés un voucher. Las mesas que tienen asignadas para este sistema pueden estar en una pésima ubicación, al lado del baño, de la cocina o en un sector especial de mesitas, una pegada al lado de la otra, que te hace acordar a Montecatini de Mar del Plata. 3. Menú degustación Otro engaño típico para ajustar los costos y que al dueño del restaurante no le sea tan caro financiar el descuento: achicar las porciones. Mientras en la mesa de al lado ves platos súper abundantes con los que perfectamente podrían comer dos personas, cuando llegan los tuyos, advertís que nada era lo que parecía: media pechuga de pollo con cuatro papas, una cazuelita con tres ravioles o un bifecito raquítico. Después del cupón, te invito a cenar. 4. Fast-food gourmet El menú tiene sólo dos opciones, así que no hay mucho que elegir. No llegás a sentarte y el mozo ya te pregunta qué plato vas a comer, mientras te pone la copa de vino incluida en la mesa. Pasás al baño y cuando volvés ya está la comida servida en tu mesa; apenas terminás, te vienen a sacar el plato. En 30 minutos liquidaste el asunto. Lo bueno es que te queda toda la noche para hacer otra cosa. 5. ¡Justo no nos quedó! El menú tiene dos opciones. Lomo a las finas hierbas con papas rústicas y ensalada de hojas verdes. O fideos con tuco. Comprás el menú, sabiendo en tu cabeza que vas a ir por la primera opción. Pero cuando llegás… “Sólo nos quedan los fideos con tuco”, que obviamente hubieran sido más baratos (y ricos) si los comías en tu casa. 6. Vista al río, con largavistas Un almuerzo romántico con vista al río, una cena en el corazón de Las Cañitas, una merienda en Puerto Madero… Eso prometen. Pero la realidad puede ser bien distinta. El almuerzo es en Olivos sobre Libertador, a tres cuadras del río; la cena, en un barsucho frente al Hospital Militar; la merienda, en Leandro Alem y Córdoba. Exagerar las locaciones, es otro recurso de este tipo de propuestas. 7. ¿Descuentos de hasta el 99%? Otro truco de los restaurantes para ganarle al sistema es inflar los precios reales. “Menú de $400 a sólo $80”, reza la promo. Pero cuando llegás al lugar, te das cuenta de que ni sumando todos los platos de la carta llegás a ese importe. 8. Si no te gusta, te devolvemos el dinero Supuestamente, esa es la política de los cupones. Pero el “no me gusta” es muy subjetivo. En primer lugar, la devolución sólo es posible si no llegaste a consumir. Y no siempre sabés que no te gustó hasta que no probaste el servicio. En segundo lugar, ¿quién se va a levantar en el medio de la cena, sólo por qué el plato es chico, no te gusta la ubicación o te atienden demasiado rápido? Por supuesto, que no todos los que promocionan por estos medios apelan a esos recursos. En lo personal, tuve gratas sorpresas de restaurantes a los que volvería sin descuentos. Pero el sistema no cumple del todo. Por eso, te recomendamos no usarlo para situaciones especiales y sólo dejarlo para probar una vez cada tanto.

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Un vaso de agua no se le niega a nadie…
Un vaso de agua no se le niega a nadie…
InfoporAnónimo11/4/2011

Un vaso de agua no se le niega a nadie… La diferencia entre algo normal y algo extraordinario está en los detalles. Esa frase algunos la habrán escuchado de boca de sus abuelas, otros la habrán leído en alguna novela de Sherlock Holmes y otros, quizás, la estén leyendo por primera vez acá. Para seguir leyendo esta nota, es clave tener una opinión formada sobre el tema. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero no hay espacio para los indecisos.En algunas conversaciones podemos escuchar frases tales como “los que fabrican la ropa de Etiqueta Negra son los mismos que los de Macowens”. Quien la formule seguramente no estará a favor de esta premisa. Y es que seguramente, desde lejos, los trajes parezcan similares. Pero está en los detalles esa respuesta al perpetuo desconfiado que busca precio.Lo mismo puede pasar con marcas de tecnología. “Estás pagando el marketing”, solemos escuchar de los fieles compradores de Top House. Pero quienes solemos poner la mirada en lo sutil no podemos convivir con esa desatención.La gastronomía está repleta de estos casos. En Buenos Aires, hay restaurantes de gamas similares que ofrecen servicios muy diferentes, pese a tener todos acceso a los mismos recursos. Sin embargo, éste suele ser el reino del detalle, donde el público en general está más atento y detecta lo que en otros casos dejaría pasar sin mayores inconvenientes.Por eso la hipótesis que se plantea en estas líneas: hay que imponer en buenos aires que se sirva un vaso de agua a cada persona ni bien llegan al restaurant. Si bien puede parecer un tema menor, seguramente tendrá un público interesado en mejorar la experiencia de comer afuera. O, en todo caso, sacarle algo más a quien nos cobra $65 un plato de ravioles.Lo que planteamos no es nada del otro mundo. A modo de bienvenida, que nos ofrezcan un vaso de agua sin que tengamos que pedirlo, como cuando uno invita a alguien a su casa, o incluso a los muchachos del service del aire acondicionado. Como para sentir que nos están atendiendo desde que llegamos y no que pedir algo es como inscribirse en Ingresos Brutos. No es mucho pedir.La idea no viene de la nada. Así como la gastronomía en sí encierra un sinfín de detalles que hacen a la cuestión, a la hora de comparar esos detalles pesan. Y si la comparación no es entre dos restaurants sino entre dos ciudades o dos países, mucho más. Y es de ahí de donde viene esta propuesta.Hay gente para la cual viajar es algo habitual. Pero estamos quienes recordamos cada viaje en avión como un suceso único en nuestra historia. Quienes viajamos poco necesitamos estirar al máximo la experiencia. Mientras caminamos por una ciudad, sacamos miles de fotos mentales y optimizamos nuestra memoria porque sabemos que pueden faltar años para que el dólar, los ahorros, las millas o los astros nos permitan volver a salir del país.Así, cada restaurant al que vamos, aunque sea una pizzería de mala muerte, lo recordamos hasta con sus olores, podríamos dibujar el logo de las servilletas o hacer un identikit del mozo.Cuando llegamos al restaurant Tom’s, por ejemplo, en Nueva York, casi nada es como en Seinfeld, la serie que usó su fachada para representar el lugar de encuentro de sus personajes. Sólo algunas fotos alusivas, el frente característico y nada más. Superada la desilusión, lo que no sabemos es que tenemos en el cerebro mucho espacio disponible para almacenar datos y recuerdos de todo lo que nos está por ocurrir, ya que no hay nada de la decoración que tengamos que retener.En este caso, además del simpático acento italiano del maitre, hay algo que llama la atención del visitante porteño y sobre el que no se suele advertir: cuando llegamos, junto a los platos, cubiertos y servilletas, hay un vaso de agua. Y si no está servido, nos lo trae el mozo y lo sirve al tiempo que nos saluda.Al principio uno puede pensar que se trata de una característica de ese lugar o de su segmento. Pero es un detalle que se puede observar en todo tipo de local en Manhattan, ya sea en refinados restaurants franceses o locales vanguardistas de cocina molecular, decoración minimalista y bebidas fluorescentes. Éstos últimos, vistos desde afuera, claro.Sin dudas, Nueva York tiene muchas costumbres y servicios que podrían mejorar la calidad de vida de los habitantes de cualquier otra ciudad. Sin embargo, muchas de estas cosas requieren de una infraestructura que llevaría años aplicar, o responden a paradigmas culturales diferentes.Pero hay otras que están al alcance de nuestras manos. Un vaso de agua al llegar a un restaurant no es algo que parezca costar mucho implementar. No hacen falta créditos de organismos internacionales, tediosos acuerdos parlamentarios o sesudos planes urbanísticos.Con muy poco costo, los restaurantes porteños podrían implementar un servicio que los distinga y genere una buena predisposición por parte del cliente. Y además, confirmarían otra verdad que nuestras abuelas nos repetían: un vaso de agua no se le niega a nadie.

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