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Lonelyness656

Usuario (El Salvador)

Primer post: 2 ago 2013Último post: 25 nov 2013
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¿No sabes que leer? Pasate por acá.
¿No sabes que leer? Pasate por acá.
ArteporAnónimo11/19/2013

Y bueno, bienvenidos a todos a mi post, normalmente yo leo novelas del género Suspenso o Terror así que estas son mis recomendaciones de lo que he leído en estos últimos dos años. Son buenos libros, ya lo verán... Algunos los tengo en PDF, así que si los quieren me los pueden pedir por MP. “La serie del Círculo”, de Ted Dekker es una saga de thrillers sobrenaturales compuesta, hasta la fecha, por los títulos “Negro”, “Rojo” y “Blanco” publicados los tres por la editorial Grupo Nelson. La trilogía nos presenta una historia original que mezcla thriller y novela de fantasía de forma acertada. Valoración: 4/5. El primer libro “Negro. El nacimiento del mal” comienza con una reunión en Suiza entre dos personajes siniestros, Valborg Svensson y Carlos Missirian. Valborg es un empresario de origen suizo que posee la mitad de los bancos en Suiza y la mitad de las compañías farmacéuticas fuera de Estados Unidos. Está trabajando en un proyecto para desarrollar un virus muy violento y estable que se pueda transmitir por el aire, con un periodo de incubación de 3 a 6 semanas, y que reaccione de inmediato a un antivirus que solo él controle. De esta forma, se infectarían regiones enteras de la tierra en unas pocas semanas y solo él tendría el tratamiento. Carlos, por su parte, está interesado en el virus porque le permitiría borrar del mapa a Israel y restaurar el islam. El único obstáculo para el plan puede ser Thomas Hunter, al que tienen que eliminar para que no estropee su proyecto. Thomas se encuentra en Denver huyendo de unos mafiosos a quienes ha estafado una gran cantidad de dinero. Recibe un disparo en la cabeza, todo se vuelve negro y despierta en otro mundo completamente diferente, el mundo de Elyon. Desde ese momento, Thomas se moverá entre los dos mundos, creyendo en cada uno de ellos que está soñando con el otro. Duerme en uno y despierta en el otro, hasta que descubre la relación existente entre los dos. En el mundo “nuestro", “no se podrían ver las fuerzas del bien y el mal. Solo sus efectos”, en el de Elyon “tanto el bien como el mal son más profundos”. Conocerá a unos guerreros, se enamorará y participará en una cruenta lucha entre el bien y el mal. Cuernos. Valoración: 5/5. La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo… Joe Hill, príncipe del terror y autor prodigio de la exitosa novela El traje del muerto, vuelve a ponernos los pelos de punta con esta extravagante, original e imaginativa historia, en la que todo es, aparentemente, extraño e inexplicable. Valoración: 4/5. Podría sucederte a ti.Un día, como siempre, vuelves de trabajar, juegas con tus hijos, das a tu mujer el beso de buenas noches... y al día siguiente te despiertas convertido en un asesino. Danny McCoyne es un hombre normal, un joven padre de familia que pasa sus días entre su anodino trabajo como administrativo y su familia . Danny no es la clase de persona que resuelve sus asuntos de forma violenta. Por eso no comprende la ola de violencia que está sacudiendo la ciudad. Danny se pregunta si se trata de algo más que unos pocos casos aislados hasta que los noticiarios se llenan de historias que tienen como protagonistas a los hostiles: personas normales que han comenzado a protagonizar ataques salvajes cuyo objetivo son amigos, familiares y desconocidos. En la tradición de H. G. Wells, Anthony Burgess y Richard Matheson, Odio es la historia de un hombre y de su papel en un mundo desquiciado, un mundo infectado por el miedo, la violencia y el odio.Odio es una novela impactante, que combina escenas espeluznantes con toques de humor negro. El autor dosifica la información para alimentar la paranoia y perplejidad del lector, manteniéndolo en vilo hasta la última página. Valoración: 5/5. Una historia que radicalmente va en contra de la cultura existente, Piel hace la pregunta: "¿Qué es la belleza?" Esto es mucho mas que una pregunta filosófica, es una cuestión de vida o muerte cuando un asesino en serie entra violentamente a la ciudad de Summerville, Nevada. ¿Qué es lo que hace que lo bonito sea feo y lo feo bonito? La respuesta lo sorprenderá... y perseguirá por mucho tiempo después de haber leído la última página de Piel. La verdad que este libro me atrapó tanto que es el que más rápido he leído en lo que llevo de vida, la fuí a comprar a la librería y me lo terminé en 24 horas. Para mí es lo mejor que tiene este autor, aunque con cada obra se supera más y más. Valoración: 4/5. Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servi cio se ha retirado al norte del Estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación con otros sucedidos en el pasado. Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo. «La novela de John Verdon es uno de los mejores thrillers que he leído en años. Lo devoré. Es inteligente, sólido, compulsivo, lleno de giros brillantes, profundidad psicológica y personajes que llenan de vida sus páginas, te entretiene desde la primera escena hasta el tenso final.» John Katzenbach. «Sé lo que estás pensando es imposible de dejar de leer. En contadas ocasiones, ha llegado a mis manos una primera novela que me haya atrapado de esta manera. Espero volver a encontrarme con este autor y su inteligente protagonista.» Nelson DeMille. Valoración: 4,5/5. Imagina que al contestar tu celular, escuchas una voz misteriosa que te da tres minutos para confesar tus pecados. Si no lo haces, va a hacer volar en pedazos el automóvil que estas manejando. Así empieza una pesadilla que se va desarrollando con consecuencias cada vez mas graves. Una novela imponente que trata de lo bueno, lo malo y todo lo que hay entre ambos, Tr3s es una historia de suspenso psicológico que arranca a plena velocidad y tiene al lector desequilibrado con curiosidad hasta la última página. Valoración: 4/5. Jude Coyne es una estrella de rock, al estilo de Marilyn Manson, ya retirada. Vive en una apartada mansión, con la única compañía de su representante y una novia mucho más joven que él. Lo único que aún le divierte es coleccionar objetos relacionados con lo sobrenatural. Rizando el rizo, decide pujar por un fantasma que se subasta por Internet y, días después, recibe una extraña caja en forma de corazón que contiene el traje del muerto. Al poco tiempo, el espectro, Craddock, se le aparece, de forma muy sutil al principio y, enseguida, terriblemente amenazador. Cuando su asistente se suicida, Jude y su novia deciden abandonar la mansión y emprender una desesperada huida para salvar sus vidas… pero resulta muy difícil escapar de un fantasma, y mucho más si éste viene directamente del propio pasado. Valoración: 4,5/5. David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse. Dave Gurney el protagonista de la primera novela de John Verdon, Sé lo que estás pensando, vuelve para enfrentarse al caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no sólo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa. Ha pasado un año desde que el ex detective de la policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín y ese es un reto al que es imposible resistirse. Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas llevadas por un sádico... Bueno, espero que les haya gustado mucho mi post... En verdad me encanta el suspenso de estos autores. Debo mencionar que John Verdon tiene una obra más muy interesante que utiliza al mismo protagonista de las dos novelas que pusé acá, ¨Sé lo que estás pensando¨ y ¨No abras los ojos¨. La novela se llama ¨Deja en paz al diablo¨ y estoy a unas pocas páginas de terminarla. Gracias.

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Los 22 cuadros que hay que ver antes de morir
ArteporAnónimo11/12/2013

¿Alguien se acuerda de aquella bonita época en la que se viajaba para ver museos? No son los mejores cuadros, pero sí los más especiales, los que merecen un viaje, una entrada y hasta una audioguía. El Guernica en el Museo Reina Sofía de Madrid. ¿Puede un bombardeo ser el motivo de una obra de arte? ¿Acaso el objetivo del arte no es alcanzar la belleza? O… ¿hay belleza en el espanto? Y así cientos, miles de preguntas que sugiere este gigantesco óleo sobre lienzo de Picasso. Pasar por Madrid y obviar esta obra de arte es un delito. Sobre todo porque pocos cuadros están mejor expuestos, más contextualizados y explicados que éste en el Reina Sofía. Y quizás, solo quizás, porque a veces conviene recordar esa flor escondida entre tanto llanto. La Noche Estrellada, Van Gogh Cada obra de Van Gogh es un icono, un reclamo, una celebrity dentro del mundo del arte. Pero La noche estrellada tiene un magnetismo inexplicable, culpa de la fascinación que su autor genera en cualquier ser humano y de lo inteligible que es. Se llega a su sala en el MoMA, se observa, se parpadea, se vuelve a observar y se comprende. No hay nada más que una fascinación por la noche y un trazo atormentado. Así de elemental y mágico. El caminante sobre el mar de nubes, Friedrich El paisaje romántico por excelencia muestra a un ser humano frágil ante la naturaleza, desorientado ante su poder y grandeza. Al mirar frente a frente estas cumbres es inevitable ponerse en la piel de su protagonista y hasta sentir la brisa de los Alpes encerrados en la Kunsthalle de Hamburgo. Baile en el Moulin de la Galette, Renoir Acostumbrados a ver un Impresionismo centrado en la naturaleza, Renoir convenció a todos con sus escenas cotidianas como este baile cualquiera en el París más vulgar. Es cierto que el museo D’Orsay puede llegar a empachar con tanto cuadro delicado, pero aquí la candidez, la alegría y la rutina merecen una parada para abrazar su armonía de colores, formas y luces y sentirse un poco mejor, más feliz. La escuela de Atenas, Rafael Sanzio Pues resulta que la portada del libro de Filosofía es un cuadro de verdad. Y está en los museos Vaticanos, en Roma. Así que ese pasatiempo que consistía en saber quién era quién dentro del cuadro se puede hacer con el original, en un tamaño mucho más grande y con ese contacto directo con la Historia que puede consternar al más sensible. El Gran Masturbador, Dalí Este cuadro tiene que tener alguna explicación por algún lado, pero hasta que se encuentra, el rato que se comparte con otros visitantes anónimos en el Reina es tan confuso, tan ecuménico, tan conversador, tan triplista que genera una atmósfera incomparable. Para el que no conoce demasiado a Dalí es un choque violento con su submundo. Para el que lo conoce, el enésimo desafío para descifrar su simbolismo. El jardín de las delicias, El Bosco Hay gente (entre los que yo me encuentro) que va a echar una tarde al Prado para descubrir cosas nuevas en este cuadro. Digamos que es el vencedor en el prime time de la televisión del Siglo XVI, un pasatiempo más, divertido y perturbador. Porque pasar de la alegría y lo fantástico que es todo en el paraíso a ese infierno tan surrealista (¡cuatro siglos antes!) lleno de escenas tan tróspidas y desagradables requiere horas y conversación con el de al lado. Porque estamos ante uno de esos cuadros que se tienen que comentar, nada de introspectiva ni solemnidad. Las tres gracias, Rubens ¿Que no te crees que antes la carne, la chicha, el michelín, el faneguismo era el súmmum de la belleza? Pues aquí tienes a Rubens para demostrártelo. Las tres gracias es una de las obras más sensuales de todos los tiempos aunque rompa con los modelos actuales de belleza. El rollo mitológico solo fue una excusa para que Rubens desnudara sus instintos y pusiera en valor el desnudo femenino en el arte. A día de hoy no sorprende como antaño, aunque más de uno se ruboriza al ver sus 221 centímetros de alto colgando en el Prado. La Gioconda, Leonardo da Vinci Hay que verla para increparla, para pensar que está sobrevalorada, para odiar la maraña de fotógrafos de pacotilla que buscan su instantánea de gloria, para caer en que es un hombre, para imitar su sonrisa y para concluir que Leonardo da Vinci tiene obras muchísimo mejores, pero a ésta le sentó mejor el marketing. Los fusilamientos del 3 de Mayo, Goya Señoras y señores, con todos ustedes… la dignidad. Porque este cuadro es de lo que va, de cómo ser un héroe hasta el último segundo, de cómo la carne es putrefacta pero el alma es incorruptible. De cómo no hay cara en los verdugos porque éstos no la merecen. Es imposible no cruzarse con la mirada de este madrileño anónimo y sentir una mezcla de rabia y respeto. ¡Sí señor, compostura hasta el final! El Nacimiento de Venus, Boticcelli Una de las joyitas de la Galería de los Uffizi es esta aproximación casta al desnudo femenino que hizo en su día Boticcelli. Gustó, gusta y gustará por la cantidad de información que alberga, por ser un paso más en la evolución de la pintura a finales del Quattrocento y por las veces que se ha imitado su composición y sus gestitos. Encontrárselo de frente tiene un puntito fan, un “hombre, cuánto tiempo sin vernos, no has cambiado nada” muy suculento. La Libertad guiando al pueblo, Delacroix Esta obra de Delacroix es mucho más que el símbolo de una Francia revolucionaria. Es la representación del valor, de la valentía y hasta del erotismo del liderazgo. Esa mujer, esa alegoría de la libertad con pechos descubiertos haciendo que renazcan las fuerzas, que se venza a la fatiga y se superen los miedos a la que no hay manera de decirle que no. Puro Romanticismo airado. Puro dopaje ante el inmovilismo. El Grito, Munch Esta serie de cuatro cuadros, más o menos dispersados por diferentes museos y colecciones noruegas, democratizaron el Expresionismo y aportaron horas de reflexión y charla en los psicólogos. No es un cuadro impresionante, ni grande, ni realista, ni –por supuesto- bello. Es un sentimiento universal, el objetivo máximo de todo arte y que provoca que cada año miles de personas se pongan cara a cara con este personaje cadavérico y sientan cierta empatía, desasosiego y hasta comprensión. Nighthawks, Hopper No es una escena voyeur más. El adjetivo ‘realista’ se le queda cortísimo. Hay mucho más detrás de ese momento cualquier de un bar cualquier de Manhattan. Hay tensión, desasosiego, un ambiente desangelado. Hay falta de conversación, de amor, de odio, de cualquier rastro de humanidad en algo tan humano como un bar. Y el que lo ve en su cuarto del Instituto de Arte de Chicago solo puede sentir frío y hasta un terror psicológico que solo se anestesia con la huida. Las Meninas, Velázquez El hecho de que esta obra haya influenciado tanto en pintores posteriores es solo una muestra de su importancia y atractivo. Porque, por encima de todo, Las Meninas es un cuadro que tiene que ser descubierto poco a poco para acabar reverenciándolo son una sonrisa en la boca en su gran sala del Museo del Prado. Como una buena foto de una gran farra, está llena de anécdotas, de juegos visuales, de planos y reflejos. Y, sobre todo, aporta frescura y espontaneidad dentro de un género, el retrato real, plagado de posados rimbombantes. Las dos Fridas Frida Kahlo En el lienzo, una misma mujer, pero desdoblada. Frida Kahlo expresa otra vez, en un autorretrato, una página más de su vida, una pieza bibliográfica donde no falta el dolor y la doble moral de una mujer que poco a poco se iba asilvestrando. Por un lado, la europeidad, por el otro, las tradiciones de México. Dialéctica compleja entre sus compatriotas allá por los años 30 que ella explica desdoblándose pero siempre compartiendo sangre, raíces, alma. Una excusa para pasarse horas en el museo de arte moderno de México mientras se descifra todo el simbolismo de su obra. Los jugadores de cartas, Cézanne La quinta versión de este motivo (y también la más famosa) daría una especie de pistoletazo de salida a una nueva forma de componer los cuadros, de jugar con las formas y limitar los colores. “Ding-dong, las vanguardias ya están aquí”, viene a decir, aunque puede que cueste entender la importancia de esta obra o no resulte tan chocante a los ojos actuales en el pleno bullicio del D’Orsay. El Beso, Klimt Hay que pasear hasta la galería Belvedere de Viena para contemplar in situ ese cuadro, icono moderno-pasteloso que muchas/os aspirantes a Amélie tienen en su cuarto o estampado en cualquier complemento. Y hay que hacerlo porque aquí gana textura, contexto y realidad. Vamos, como conocer a un famoso del papel cuché, pero en versión fan del arte. Nympheas, Monet Hay contabilizadas más de una veintena de cuadros sobre nenúfares pintados por Monet, así que cada vez hay menos excusas para perderse unos minutos en la apacible agua estancada y en sus flores. Quizás la mejor experiencia que se puede vivir ante este subgénero de Monet sea en la fundación Beyeler, donde el agua no se detiene en el cuadro, prosigue hasta el lago exterior mientras suenan de fondo unos compases de La Mer de Debussy. Luego toca la desintoxicación de Impresionismo. Latas de sopa Campbell, Warhol Que sí, que es solo el retrato hiperrealista de un objeto cotidiano pero ¡tachán! Ahí estás tú, mirándolo como a una sueca en topless colgado de las cotizadas paredes del MoMA. ESA, amigo mío, es su gracia. No es más que una lata, pero es puro arte, demostrando que no manda lo que se pinta, sino lo que esto provoca al público. La joven de la perla, Vermeer Vermeer fue capaz de pintar un retrato de Scarlett Johansson unos 318 años antes de que naciera. Solo por eso y por esa inquietante mirada merece la pena perderse una tarde en el Maurithuis de La Haya. El cristo amarillo, Gauguin Este cuadro lo es todo: la vuelta a lo salvaje, la ruptura con el color realista y el primer zarpazo fauvista de uno de los artistas más influyentes de la Historia. Solo por esto merece la pena pagar la entrada del Museo Albright-Knox de Buffalo (EE.UU.) porque, por mucho que las obras y andanzas de Paul por la Polinesia le dieran su fama y su empujón mediático, todo empezó en la vil Bretaña, en sus tradiciones, rarezas y peculiaridades.

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Ted Dekker: Un maestro del Suspense.
ArteporAnónimo11/22/2013

Y bueno, hago este post para recomendales a este gran autor de novelas de Suspense que debo decir que me sorprende mucho que muy pocos de ustedes lo conozcan ya que por su calidad de novelas, su nombre debería ser coreado con igual fuerza como con Stephen King y John Katzenbach, los menciono a ellos ya que son géneros muy similares al de Ted. Ted Dekker es un escritor de gran éxito en Estados Unidos cuyas novelas nos ofrecen, además de tramas interesantes, unos personajes que enfrentan complejas situaciones morales y espirituales, necesitados de redención y que ilustran la lucha constante entre el bien y el mal. Biografía. Dekker nació en Kangime, un pequeño pueblo de Indonesia sus padres John y Helen Dekker eran misioneros que vivían entre las tribus cazadores de cabezas de Indonesia. Las circunstancias increíbles en las cuales creció se describen en "Torches of Joy" por su padre, John Dekker. Debido a que el trabajo de sus padre los mantenía separados por largos periodos de tiempo, Dekker describió sus primeros años de vida en una cultura para la cual él era un desconocido como fascinante y solitaria. La forma única en la que se crió le obligó a confiar en su propia imaginación para crear un mundo en el cual pertenecía. no fue fácil crecer en Indonesia para Ted Dekker y su familia, al ser entrevistado por CNN Ted Dekker comentó: "Crecí en uno de los lugares más oscuros se puedan imaginar, en la selva, con caníbales. Sé que tenemos ciertas imágenes en nuestra mente cuando hablamos de caníbales, pero estamos hablando de animismo, espiritualidad pesada, y gran temor. Los compañeros de trabajo de mis padres fueron asesinados y devorados. Por caníbales ", y "estabas en riesgo de perder la vida en cualquier momento ". Ted Dekker fue enviado a una escuela multicultural frente a las costas de Indonesia en 1969, cuando tenía 6 años. John Dekker comenta: "En el primer mes aproximadamente se enteró del asesinato de nuestros compañeros. Era una época en la que estaba muy afectado por cosas nuevas e impactantes". Después de salir de Indonesia, Dekker se graduó en una secundaria multicultural y tomó la residencia permanente en los Estados Unidos para estudiar Filosofía y Religión en una Universidad evangélica. Luego de obtener su licenciatura, se involucró en el mundo empresarial y empezó a escalar posiciones. Pero su vocación siempre lo mantuvo inquieto y, después de muchos años de éxito, cambió la vida corporativa por una amplia gama de actividades emprendedoras que incluían la compra y venta de negocios, servicios de salud, y comercialización.A principios de los noventa, durante una visita a un amigo que acababa de escribir un libro, Dekker decidió seguir el sueño que había tenido desde hace mucho tiempo de ser un novelista. En el transcurso de dos años, escribió dos novelas antes de comenzar desde cero y re escribirlas. Enamorado del proceso y de las historias, se dio cuenta de que llevaba la narración en la sangre y una nueva obsesión para explorar la verdad a través de la historia se apoderó de él. Cuando se le preguntó acerca de por qué se metió en la escritura y el porqué no esta satisfecho con su carrera en los negocios Ted Dekker respondió: "Escribir no es acerca de hacer dinero. Quería encontrar la realización personal al escribir y contar historias, y eso es lo que me ha impulsado" Vendió su negocio, su familia se trasladó a las montañas del oeste de Colorado y comenzó a escribir a tiempo completo en su tercera novela. Les dejo unas sinopsis de sus novelas para que vean el género que él maneja y no se aburran. Una historia de la obsesión mortal final. Stephen Friedman está haciendo una buena vida en tiempos de bonanza. Él es sólo un chico normal. O eso es lo que piensa. Pero un día, una extraordinaria pieza de información le demuestra lo contrario. Es una pista de la tumba de un sobreviviente del Holocausto. Una pista que lo convierte en heredero de una fortuna increíble... una pista que sólo él y otro hombre pueden entender. Ese hombre es Roth Braun, un asesino en serie que ha estado esperando por Stephen durante treinta años. Roth fue detenido una vez antes. Esta vez nada se interpondrá en su camino. Un autor conocido mundialmente, por thrillers de adrenalina mezclada, Dekker aumenta las expectativas en esta historia de pasión, venganza, y una obsesión que lo consume todo hasta el final. Frank Peretti y Ted Dekker, dos de los más afamados escritores de thrillers sobrenaturales, han unido sus fuerzas por primera vez para crear una historia distinta a todo lo que has leído. Entra en La casa, te verás inmerso en un mortal juego de asesinos en el que la única forma de ganar es perder… y la única salida está dentro. Las condiciones del juego quedaron claras desde el momento en que alguien tiró en la casa una lata co unas reglas garabateadas. Solo un loco, o algo peor, puede haberlas escrito. Esas reglas no tienen sentido, pero hay que seguirlas. Un juego. Siete jugadores. Tres reglas. Termina al amanecer. Reglas de la casa 1. Dios vino a mi casa y yo lo maté. 2. Mataré a cualquiera que venga a mi casa, así como maté a Dios. 3. Si me traéis un cadáver, a lo mejor prescindo de la regla dos. El juego termina al amanecer. Un escurridizo asesino en serie cuyas víctimas mueren por causas desconocidas y un psicólogo obsesionado con atraparlo. El psicólogo de conducta del FBI, Daniel Clark, se ha hecho famoso por sus argumentos de que la religión es uno de los antagonistas más grandes de la sociedad. Lo que Daniel no sabe es que su persecución obsesiva de un asesino en serie conocido sólo como "Eva" terminará en su propia muerte en manos de Eva. Después de veinte minutos Daniel es resucitado, sólo para luego sentirse perseguido por esos veinte minutos perdidos de vida. De pronto se hace dolorosamente evidente que la única manera de detener a Eva es recobrando esos minutos perdidos al morirse... otra vez. Lo que no es tan claro es cuántas veces tendrá que morir para descubrir la verdad, no sólo acerca de Eva, sino de sí mismo. Daniel tendrá que enfrentar realidades que lo persiguen en cuanto a posesiones demoníacas en el mundo moderno, y volver a evaluar su propio prejuicio en contra de la religión, para detener al asesino. De la mente de Ted Dekker, autor de gran éxito de ventas según el New York Times, viene la pregunta: "Si usted supiera el resultado de sus decisiones, ¿determinaría eso lo que hiciera?" Seth Borders tiene uno de los coeficientes intelectuales más altos del mundo. Ahora de pronto es atacado por un poder increíble, la habilidad de ver múltiples futuros posibles, y se encuentra con Miriam, una hermosa princesa de Arabia Saudita que se ha escapado de un matrimonio forzado. Las culturas colisionan cuando Seth y Miriam son lanzados juntos y obligados a huir de fuerzas decididas a secuestrar o matar a Miriam. Una historia intoxicante desarrollada en medio de las arenas movedizas del Medio Oriente y los caminos escondidos de Estados Unidos, En un instante toca temas tan antiguos como la tierra misma... y tan actuales como los titulares de primera plana de hoy en día. Una historia que radicalmente va en contra de la cultura existente, Piel hace la pregunta: "¿Qué es la belleza?" Esto es mucho mas que una pregunta filosófica, es una cuestión de vida o muerte cuando un asesino en serie entra violentamente a la ciudad de Summerville, Nevada. ¿Qué es lo que hace que lo bonito sea feo y lo feo bonito? La respuesta lo sorprenderá... y perseguirá por mucho tiempo después de haber leído la última página de Piel. Le llaman BoneMan, un asesino en serie que ha secuestrado a seis mujeres jóvenes. Él es el padre perfecto buscando la hija perfecta, y cuando sus víctimas no cumplen sus expectativas elevadas, las mata rompiendo sus huesos y las deja morir. Por otro lado, el oficial de inteligencia Ryan Evans, ha perdido toda esperanza de ser el padre perfecto. Su hija y su esposa lo han dejado fuera de sus vidas. Todo cambia cuando BoneMan se lleva a la hija de Ryan, Betania, como su séptima víctima y Ryan va tras BoneMan por su cuenta. Pero el FBI lo ve de otra manera. Nueva evidencia apunta a la sospecha de que Ryan es Boneman. Ahora el cazador es la presa, y al final, sólo un padre va a quedar de pie. El agente especial del FBI Brad Raines se enfrenta a su caso más difícil. Un asesino en serie en Denver ha matado a cuatro hermosas mujeres jóvenes, dejando un velo de novia en cada escena del crimen, y está incrementando su ritmo. Incapaz de resolver el caso, Raines apela por ayuda de una fuente más inusual: los residentes del centro de bienestar e inteligencia, una institución psiquiátrica privada de individuos enfermos mentales que son extraordinariamente dotados. Es allí que conoce a Paraíso, una joven mujer que fue testigo de ver como su propio padre asesinaba a su familia y ella apenas logró escapar. Diagnosticada con esquizofrenia, Paraíso también puede que tenga un don extrasensorial: la capacidad de experimentar los últimos momentos de vida de una persona cuando ella toca el cadáver. En un intento desesperado por encontrar al asesino, Raines solicita la ayuda de Paraíso. En un esfuerzo para ganar su confianza, él se hace amigo de esta extraña joven mujer. Poco a poco, comienza a cuestionar si la cordura reside dentro o fuera de los muros del hospital al notar lo cuerda que es esta joven. A medida que The Bride Collectors tomal ritmo- y volumen-de sus horripilantes crucifixiones, el caso llega a ser aún más personal para Raines cuando su amiga y colega, una hermosa joven psicóloga forense, se convierte en el objetivo próximo del coleccionista de novias. El FBI cree que el asesino planea asesinar a siete mujeres. ¿Podrá ser de ayuda Paraíso antes de que sea demasiado tarde? Ésta es una historia apta para todos; pero no todos son aptos para esta historia. Un oscuro relato de tiempos pasados; una historia de amor y profunda seducción; una historia de terrible añoranza y valiente sacrificio. Tanto entonces como ahora, el mal inicia su cortejo bajo un manto de luz, y así el corazón abraza aquello de lo que debería huir y olvida que alguna vez tuvo un amor verdadero. Con un beso, el mal devasta cuerpo, alma y mente. Pero aún hay esperanzas, porque el corazón no conoce fronteras. El amor demostrará que es más fuerte que la lujuria, el sacrificio superará a la seducción, y correrá sangre, porque el corazón siempre se encuentra con violentos adversarios en sus batallas. Si estás desesperado por beber de esta fuente de vida, entra. A veces morir con la verdad es mejor que vivir con una mentira. Después que un accidente automovilístico pone a Shauna McAllister en coma y borra seis meses de su memoria, ella regresa al hogar de su niñez para recuperarse, pero su llegada estuvo llena de confusión. Su padre distante, un senador postulando a la Casa Blanca, y su madrastra abusiva culpan a Shauna por la tragedia, la cual ha dejado a su amado hermano con el cerebro severamente dañado. Apoyándose en Wayne Spade, un amante olvidado pero esperanzado que se queda a su lado, Shauna trata de entender bien lo que sucedió esa noche avivando su memoria. En cambio, ella adquiere una capacidad mental misteriosa que la llevará a la verdad o a la muerte a manos de gente que trata de ocultar la verdad. En este juego a ciegas, Shauna está segura solo de una cosa: si ella recuerda, se muere. Los Libros de los Mortales. Libro 1: Prohíbido. Libro 2: Mortal. Libro 3: Soberano. En el año 2005, especialistas en Genética descubrieron el gen humano que controla el temor innato y adquirido. Se denomino Estatmina u Oncoproteina 18. En 15 anos se identificaron de forma similar todos los genes que influyen en las principales emociones. Cerca de una década después, tras una guerra catastrófica que destruyó gran parte de la civilización, la humanidad prometió renunciar a todo lo que había conspirado para su destrucción. De las cenizas surgió un nuevo mundo del que fueron eliminadas las tecnologías avanzadas y las emociones apasionadas que llevaron a su ruina. Un mundo sin odio, sin malicia, sin aflicción, sin ira. En general, la única emoción que genéticamente se permitió sobrevivir fue el temor. Durante 480 años, reinó la paz perfecta. “La serie del Círculo”, de Ted Dekker es una saga de thrillers sobrenaturales compuesta, hasta la fecha, por los títulos “Negro”, “Rojo” y “Blanco” publicados los tres por la editorial Grupo Nelson. La trilogía nos presenta una historia original que mezcla thriller y novela de fantasía de forma acertada. El primer libro “Negro. El nacimiento del mal” comienza con una reunión en Suiza entre dos personajes siniestros, Valborg Svensson y Carlos Missirian. Valborg es un empresario de origen suizo que posee la mitad de los bancos en Suiza y la mitad de las compañías farmacéuticas fuera de Estados Unidos. Está trabajando en un proyecto para desarrollar un virus muy violento y estable que se pueda transmitir por el aire, con un periodo de incubación de 3 a 6 semanas, y que reaccione de inmediato a un antivirus que solo él controle. De esta forma, se infectarían regiones enteras de la tierra en unas pocas semanas y solo él tendría el tratamiento. Carlos, por su parte, está interesado en el virus porque le permitiría borrar del mapa a Israel y restaurar el islam. El único obstáculo para el plan puede ser Thomas Hunter, al que tienen que eliminar para que no estropee su proyecto. Thomas se encuentra en Denver huyendo de unos mafiosos a quienes ha estafado una gran cantidad de dinero. Recibe un disparo en la cabeza, todo se vuelve negro y despierta en otro mundo completamente diferente, el mundo de Elyon. Desde ese momento, Thomas se moverá entre los dos mundos, creyendo en cada uno de ellos que está soñando con el otro. Duerme en uno y despierta en el otro, hasta que descubre la relación existente entre los dos. En el mundo “nuestro", “no se podrían ver las fuerzas del bien y el mal. Solo sus efectos”, en el de Elyon “tanto el bien como el mal son más profundos”. Conocerá a unos guerreros, se enamorará y participará en una cruenta lucha entre el bien y el mal. Bueno, espero que les haya interesado mucho mi post. Recuerden comprar uno de sus libros por si los ven en la librería. En verdad valen mucho la pena. Tengo algunos en PDF por si los quieren, solo pídanlos por MP. Gracias.

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Lo que se ve en los comentarios de T!
HumorporAnónimo10/31/2013

Les dejo una pequeña recopilación de lo más gracioso que la gente deja en los comentarios de los Post todos los días.

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Tweets de Humor (Entra y Reíte)
Tweets de Humor (Entra y Reíte)
HumorporAnónimo10/6/2013

Una pequeña recopilación de buenos Tweets para reírse, espero que les guste más de alguno.

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Frases de Famosos (Fake)
HumorporAnónimo10/5/2013

Les dejo las imágenes que encontré, son pocas pero espero que les gusten.

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Sirenas (Nuevas Evidencias)
ParanormalporAnónimo10/13/2013

Gracias a todos los que vieron el documental, la verdad nunca pensé que sería Top. Salió a la luz en Marzo de 2013 en donde se cuestiona a agentes de gobierno y científicos de la existencia de estos seres. Con pruebas, videos y también lo falso se desmiente. link: http://www.youtube.com/watch?v=URhcsH_l-L8

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Creepypastas Alternativos
ParanormalporAnónimo10/18/2013

Me imagino que ya han leído las creepypastas viejas como La lamida y Los retratos. Les dejo la versión clásica y la versión alternativa de cada una de ellas para que comparen, la verdad es que están muy buenas las nuevas versiones. La lamida. Tres hermanos. (Nueva versión de La Lamida) Estos hechos acontecieron hace algunos años en un área cercana a un hospital mental. En éste se encontraban personas enfermas de distintos males psíquicos, pero uno de sus pabellones estaba destinado en exclusiva a criminales, pues los jueces en algunos casos habían decidido que lo mejor sería que dichos criminales fuesen institucionalizados en donde se pudieran tratar sus problemas mentales, antes que en la cárcel, donde seguramente lo único que se conseguiría era agravarlos. A unos 15 kilómetros del psiquiátrico vivían los hermanos García. Eran tres hermanos que se dedicaban al cuidado de unas pequeñas tierras que habían heredado de sus familiares, quienes siempre habían vivido por la zona. Juan, que era el nombre del menor de los hermanos, siempre iba acompañado de su fiel perra Laika, una pastor alemán preciosa que se habían encontrado perdida en una carretera cercana. Una tarde, después de haber pasado todo el día en el campo, se dispusieron a volver a casa y cocinar unas papas con un poco de carne que habían comprado hace unos días en el pueblo. Una vez en casa, mientras Pedro preparaba la cena para Juan y para Román, el mayor de los hermanos, escucharon por la radio que Ricardo Ruiz Pérez se había fugado del psiquiátrico y podía andar por los alrededores. Ricardo Ruiz era un peligroso psicópata, al cual encerraron por el asesinato y violación de cinco menores. Tardaron varios meses en descubrir los hechos, pues él solía descuartizar a sus víctimas y echárselas de comer a una jauría de perros. Los asesinatos de Ricardo fueron muy seguidos por el pueblo, ya que entre sus víctimas se encontraban tres hermanas de una misma familia, y esto conmocionó a la opinión pública. Los tres hermanos se sintieron angustiados por la noticia; ellos, como el resto, habían seguido las fechorías de Ricardo. Durante la cena fue el recuerdo de los asesinatos y la poca seguridad que había en el psiquiátrico, siendo incomprensible que se hubiese podido escapar un asesino como ése. Sobre las diez de la noche se prepararon todos para ir a dormir. En la habitación, Pedro dormía en la litera superior, Román en la del centro y Juan en la de abajo. Debajo de la litera de Juan dormía Laika, su perra, a la que le encantaba que Juan le rascase el lomo antes de dormir, y ella como muestra de cariño siempre le lamía la mano. Media hora más tarde estaban ya todos acostados y prácticamente dormidos por el cansancio acumulado del día anterior. Pasaron las horas y, de repente, algo sobresaltó a Juan; había escuchado algo como el chirriar de la puerta. Se mantuvo expectante durante unos segundos, y luego introdujo su mano debajo de la cama para acariciar a su fiel amiga; ésta se lo agradeció como de costumbre, con unos lametones en la mano, tranquilizando a Juan y permitiéndole volver a dormir plácidamente. Pasaron las horas y por la ventana del cuarto comenzaban a entrar los primeros rayos de luz a la diminuta estancia. Pero más que la luz del sol, lo que despertó a Juan fueron unas pequeñas gotas que caían sobre su rostro. Abrió poco a poco los ojos mientras se llevaba las manos al rostro, donde sentía que caían las gotas; cuando finalmente abrió los ojos vio que esas gotas procedían del colchón de Román, y que ese color rojizo que desprendían sólo podía ser sangre. Se levantó de un salto de la cama y miró a su hermano, paralizándose de terror. Estaba amordazado y con una infinidad de cuchilladas en su cuerpo, y sobre él también caían gotas de sangre, provenientes del colchón superior, en donde un cuchillo atravesaba el cuello de su hermano Pedro. Juan, incrédulo ante la escena que estaba presenciando, se arrodilló en el suelo llorando, y allí pudo encontrar a su querida perra Laika asesinada de una manera brutal, partida por la mitad. Y encontró una nota ensangrentada, en la cual se podía leer «Los locos también sabemos lamer». Juan, aterrado, notificó los hechos a la policía diciendo que Ricardo Ruiz había asesinado a sus hermanos y a su perra, pero la policía no le creyó. Juan fue acusado del asesinato de sus hermanos a causa de un desdoblamiento de su personalidad, y encerrado durante veinte años en el psiquiátrico. Allí pudo averiguar que Ricardo había sido detenido dos horas después de su fuga, en una carretera con dirección a Barcelona. Los retratos (Versión clásica) Un hombre fue de visita a otro pueblo por motivos familiares que no importan , y para regresar al lugar del que había venido , tuvo que caminar por el bosque,pero como el no conocía bien aquellos lugares, se perdió entre la excedida maleza. El hombre estaba demasiado preocupado porque ya era de noche, entonces, encontró un Espacio despejado y en él, una casita de madera. Tocó a la casa, pero nadie salió a abrirle; entonces el forzó la puerta, y esta se abrió lentamente y rechinando por lo que era vieja . ya era muy noche así es que no había tanta visibilidad pero se lograba ver que la casa era de un solo cuarto, con extraños retratos de gente que parecía verlo con una horrible mirada; todos los retratos parecían haber sido tomados en ese mismo bosque. El hombre fue rápido a la cama y se tapó para no ver los retratos que cada vez parecían más estarlo viendo. A la mañana siguiente, al hombre le dio mucha curiosidad de ver si los retratos se veían igual de feos a la luz del día, pero se sorprendió al ver que en la casa no había ni un solo retrato, sino muchas ventanas al exterior. Los retratos. (Nueva versión) Una pequeña, que se encontraba de vacaciones en un bello bosque de maple, se le escapó de vista a sus hermanos por querer atrapar a un conejito para adoptarlo y llevárselo a casa. Sus hermanos ya iban por la segunda botella de whisky y sus padres se encontraban en una velada romántica en la pequeña cabaña que habían rentado; nadie había notado la desaparición repentina de la niña. Como era de esperarse, el pequeño mamífero llegó a su madriguera y se escondió del terrible monstruo que lo venía persiguiendo. La pequeña se rindió tras varios intentos de sacar al animalito de su madriguera, y optó por regresar por donde vino, o más bien por donde ella pensó que vino. Sabía que había pasado un letrero de lámina, un pequeño lago y un camino de rosas rojas que la llevaron al pequeño lago. Pero las cosas no eran como ella recordaba. Al seguir avanzando, la niña se percató de que no iba a llegar a ningún lado siguiendo ese camino, y decidió tomar un camino alterno. Y tras varias horas de suspenso en el bosque, llegó a su cabaña. La reconoció porque todo estaba ahí, sus juguetes, la fogata y el auto rojo en el que llegaron. Corrió rápidamente y, al entrar, notó que en ciertos lugares de la cabaña había retratos que nunca había visto. Retratos de lo que parecía ser gente mirándola fijamente. Pero esto no le importó, corrió y gritó por toda la cabaña buscando a sus padres, sin tener éxito. Pensó que tal vez su familia estaba afuera buscándola en el bosque y que por eso no había nadie. Al volver a la sala de la cabaña, notó que todos los retratos habían cambiado de expresión. Intentó correr hacia su cuarto, pero al dirigirse a las escaleras, éstas habían desaparecido, y los retratos seguían cambiando. Corrió y se encerró en la primera puerta que vio. Tomó sus piernas con ambos brazos y cayó en un profundo sueño. Un hombre regresaba de un exitoso día de cacería. Le había reventado el cráneo a dos pequeños conejos que salían de su madriguera cerca de un camino de rosas rojas. Se disponía a llevar su preciado botín a la cabaña que había rentado, pero una torrencial lluvia lo desvió de su camino. Corrió sin rumbo fijo por unos minutos y avistó una vieja cabaña a lo lejos. Se dirigió a ella lo más rápido posible, tocó y pidió refugio a la gente que vivía en ese lugar, pero nadie respondió. Sin pensarlo dos veces, entró. Gritó por unos instantes que había entrado, que no era un ladrón y que sólo buscaba refugio de la lluvia. El sonido de las gotas chocando contra la madera fue la única respuesta que obtuvo. Poco fue el tiempo que pasó hasta que se cansó de estar en la oscuridad. Tomó su linterna de bolsillo y, en su búsqueda, notó que las paredes estaban llenas de retratos de personas que lo miraban fijamente. A esto no le dio importancia; la decoración de aquella cabaña no era algo que le importara. Buscó por todos lados un interruptor o la caja de fusibles, pero no encontró nada. Pasaron unas cuantas horas y la lluvia parecía no tener fin. Se encontraba ya exhausto, y decidió tomar una pequeña siesta en la única recámara que había encontrado. Colocó una nota en el picaporte de la puerta principal, para que el dueño pudiera verla y leyera que él estaba adentro y que le pagaría por su hospitalidad. Esto, claro, en caso de que el dueño llegara. Tomó todas sus pertenencias y las puso a un lado de la cama, pero en toda la noche le fue imposible conciliar el sueño. Truenos y relámpagos lo perturbaban inquietantemente del mar de sueños en el que se encontraba; y había notado que cada vez que despertaba, el retrato que estaba en la recámara cambiaba constantemente de expresión. Tomó con ambas mano su escopeta y se dispuso a mandar al infierno aquel retrato si éste volvía a cambiar, sólo que esta vez no necesitó de un trueno para despertar. La madera rechinante de la cabaña comenzó a sonar al compás de unas pisadas. Pisadas que se iban acercando a la recámara. El hombre apretó con fuerza ambos ojos, con la esperanza de acallar las pisadas, pero éstas no cesaban. Sabía que no estaba solo, y que aquello, fuera lo que fuese, estaba parado a un lado de él, y lo estaba observando fijamente. Y sin previo aviso la cabaña comenzó a estremecerse. Se levantó sorprendido de la cama y con el rabillo del ojo notó una silueta pequeña parada junto a él. Volteó lentamente la cabeza y vio una pequeña niña. El hombre entró en shock. Se miraron fijamente uno al otro, y fue la tierna voz de la pequeña al decirle «Hola» lo que lo sacó del trance. Giró velozmente su escopeta y le voló la tapa de los sesos a la niña. Pegó un grito y salió corriendo de aquel lugar. Al poco tiempo llegó a una carretera en donde fue auxiliado por la policía local. Les contó lo que había sucedido, y lo detuvieron por precaución hasta que aclararan los hechos. La niña a la que le había volado la tapa de los sesos resultó ser la hija y hermana de una familia que la había reportado como desaparecida hace algunas horas. El hombre no podía creer tal historia, y afirmó que lo que hizo, lo hizo en defensa propia, porque los retratos querían hacerle daño. La policía no tuvo más opción que llevarlo a la cabaña para que contara ahí su versión de los hechos. Pero al poco tiempo de entrar a la cabaña, se percató de que no había retratos. Sólo había ventanas.

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Día del Botón (Creepypasta)
ParanormalporAnónimo8/2/2013

Laura fue despertada por su padre, algo que no había ocurrido desde que era pequeña. A medida que sus pensamientos adquirían prominencia en su mente, se sintió segura de que había dormido sin ropa, y que su padre la había visto; pero para su alivio traía puesta su pijama celeste. Dios, ¿qué estaba haciendo aquí? —Vamos —dijo él alegremente, abriendo las cortinas y dejando que la luz solar entrase—. Es el Día del Botón, ¿lo recuerdas? Vístete, ponte algo bonito. Nos vamos en una hora. —Papá, ¿qué demonios? ¿No pudiste simplemente tocar? ¿Y si dormía desnuda? No la volteó a ver, estaba muy ocupado admirando su jardín desde la ventana. —Créeme, no es nada que no haya visto antes. Soy tu bendito padre, te he limpiado el culo demasiadas veces ya. —No es el punto, papá —Laura se incorporó, refregándose los ojos, y recordó lo que su padre acababa de decir—. Papá, ¿acaso dijiste «Día del Botón»? —Eh, sí. Qué, ¿se te olvidó? —Rió mientras se dirigía hacia la puerta—. No parabas de hablar sobre ello anoche. Laura frunció el ceño, sin entender. —¿De qué estás hablando? Él negó con la cabeza, todavía sonriente mientras salía de la habitación. —Vístete. El desayuno está listo. La dejó sentada en la cama, con la sábana hasta sus pechos, y una mirada de confusión en su rostro. Eventualmente se levantó de la cama y empezó a probarse ropa que tenía a mano. Sonidos familiares le llegaban desde abajo: el traqueteo de ollas y sartenes, la televisión por lo bajo, las voces de su familia hablando entre sí, una breve y estridente risa —su hermano, sin dudas riéndose de la televisión—. Subió la cremallera de sus pantalones y esperó pensativa un momento, antes de finalmente decir, «¿Día del Botón?». En la planta baja, su madre estaba lavando los platos, tarareando para sí misma. Su padre y su hermano estaban sentados en la mesa, comiendo tostadas; su hermano vestía con una camisa blanca, y él nunca usaba camisas. Dudaba de que incluso tuviese una. Era una de su papá, la reconoció. —¿Qué con la camisa? —preguntó, tomando una tostada, y los ojos de su hermano no se alejaron del televisor, lo que era típico de él. —Es el Día del Botón, ¿no? —murmuró con la boca llena de tostada, y su madre se volvió para regañarlo. —Mark, no hables con la boca llena —Vio a Laura y suspiró—. Laura, podrías haberte puesto algo mejor que eso. Al menos haber hecho el esfuerzo. —¿Para qué? —dijo Laura; luego miró al techo, irritada—. Oh, espera, déjame adivinar. Día del Botón. ¿Me estoy perdiendo de algo? Su madre negó con la cabeza, retomando su quehacer. —No seas tan infantil, Laura. No te luce. Por favor, asegúrate de cambiarte antes de irnos. —Quería ver a Michael hoy. No iré con ustedes, lo siento. El silencio cayó sobre la cocina en lo que todos abandonaron lo que estaban haciendo, y la miraron sorprendidos. Con cautela, Laura dijo: —¿Qué tiene? —¿Estás loca? —la cuestionó su hermano—. No puedes salir hoy, ¡vendrás con nosotros! —Laura, ¿has hecho planes? ¿Hoy, de entre todos los días? —preguntó su padre, cansándola. —¡Sí, hice planes! ¿Qué demonios está sucediendo esta mañana? Nadie le respondió. La miraban como si hubiese perdido la cabeza. —¿Saben qué? Olvídenlo. —Laura, detén esto, ahora mismo —le reclamó su madre—. Sabías perfectamente lo que íbamos a hacer hoy. Fue planeado desde hace mucho tiempo. Puedes simplemente llamar a Michael y explicarle por qué no puedes ir a verlo. —¡De eso se trata! —gritó Laura—. ¿Qué le digo? ¡No sé por qué no puedo ir! —Es el Día del Botón —dijo su hermano—. Ésa es la razón. —¿Día del Botón? —voceó ella—. ¿De qué diablos están hablando? ¡Nunca oí sobre el Día del Botón! Todos están actuando como si… —Se detuvo de repente, comprendiendo. Su familia le estaba jugando una broma. Era un chiste. Sosegándose, le pareció como si un gran peso hubiese sido removido de sus hombros. —Muy divertido, chicos —dijo ella, con su voz tranquila y serena—. En serio caí. —Se giró y salió del cuarto, dirigiéndose hacia la puerta principal. Mientras iba, escuchó la voz de su madre llamándola. —¡Laura! Por favor regresa en una hora, no podemos irnos sin ti, ¿está bien? —Claro, claro —respondió yéndose—. No querría perderme el Día del Botón, ¿verdad? Podía ver la casa de Michael desde aquí, con la cerca blanca y el amplio jardín de la entrada. Empezó a trotar, ansiosa por verlo. Al cruzar la calle la puerta principal se abrió y Michael salió con una expresión de sorpresa en su rostro. La había visto venir desde su casa. —Hey, ¿qué ocurre? —preguntó Laura, y para su aflicción, él se veía ligeramente enojado. —No deberías estar aquí —le dijo. —¿Qué, nos peleamos, y lo olvidé? —Me dijiste que hoy era el Día del Botón de tu familia —dijo, y hubo un movimiento detrás de él. Laura parpadeó, con la boca entreabierta por la impresión. Una chica rubia fue hacia la puerta y escabulló su brazo alrededor de Michael. Estaba usando una camisa para dormir y nada más, y su cabello estaba despeinado. —Vete a casa —dijo la rubia, y Laura retrocedió, parpadeando para contener las lágrimas. Michael no le devolvió la mirada, así que se dio la vuelta y corrió. Se topó con su madre justo cuando iba a entrar a su cuarto. Ella atrajo a Laura a su cuerpo, sosteniéndola mientras sollozaba. —Lo sé, lo sé. Déjalo salir —le acarició el cabello, meciéndola un poco. —Los hombres son unos bastardos, ¿no es así? —Laura retrocedió para mirar a su madre, sobándose las lágrimas—. ¿Te enteraste…? —Acabas de volver de su casa en un mar de lágrimas. No hace falta un genio para entender lo que pasó. —Se consiguió una rubia. ¡Una rubia! ¡Apuesto que por eso quería que me tiñera el cabello! Lloró un rato más, y su madre la sostuvo. —Ya está, ya está. Vamos. Empecemos a cambiarte para nuestro viaje. —¿Así que vamos a salir? —¡Por supuesto que sí! Aquí tienes, ésta es una blusa linda. La mejor que tienes, me parece. Pruébatela, quiero que nos veamos como nunca para nuestro Día del Botón. De inmediato recordó a Michael mencionando también el Día del Botón. Esto no era una broma. Era real. Todo era real, y no tenía idea de lo que estaba pasando. —Mamá, escúchame un momento. Algo está mal. —Lo sé. En serio te gustaba, sé que sí. Es terrible que te haya molestado en este día justamente. —Eso es, Mamá: no sé nada sobre el Día del Botón. Nunca lo oí, ¡y desde esta mañana pienso que soy la única persona que no tiene ni la más remota idea de qué está sucediendo! —Bueno, siendo honesta, yo tampoco soy una experta. Sé que fue una idea del Gobierno para combatir la… —No, no. Me refiero, a que no sé de él. En lo absoluto. Transcurrió un silencio incómodo, en el cual su madre la miró por un largo tiempo. Su boca formaba una línea rígida. Cuando finalmente habló, su voz estaba calmada. —Sé que estás triste, así que no le haré caso a tu pequeña broma, ¿está bien? Sólo cámbiate; aquí está tu blusa, te veré en el auto en cinco minutos. Te estamos esperando. Su madre se marchó, dejando a Laura sola y asustada, con su mejor blusa entre sus manos temblorosas. Lo siguiente que recuerda es que estaba en el coche. Todo acontecía de una manera tan fluida y despreocupada que cada vez se sentía más incómoda. Podía ver su entorno con extremo detalle, a cámara lenta: la pelusa en la manga de su madre, un poco de barba que la máquina de afeitar de su padre había dejado, una grieta en el pavimento mientras andaban. De pronto se sintió más lúcida de lo que jamás se había sentido en toda su vida; pero era incapaz de hablar, siendo impedida por su propio cuerpo. En alguna parte de lo más profundo de su ser, aún creía que todo era una broma, un enorme y elaborado engaño. A medida que se estacionaban frente a un edificio blanco con forma de caja, esa esperanza se desvaneció. —Aquí estamos —dijo su padre con alegría, y actuando como si estuviesen en la playa, su familia salió del coche, charlando animadamente. Se dirigieron hacia la puerta principal y les siguió el paso. Un letrero se alzaba frente a ellos: «PROPIEDAD DEL GOBIERNO. MANTÉNGASE ALEJADO». Vio las cámaras de seguridad filmándolos, y se apresuró a la entrada. —Hola, somos los Krandalls. Estamos aquí para nuestro Día del Botón —dijo su papá, y la recepcionista le sonrió. —Siga, señor. Sólo continúe caminando hacia allí. Su padre le agradeció, y se fueron por un largo pasillo iluminado, decorado con placas de bronce que brillaban. Había algo grabado en todas ellos, bloques y bloques de texto, y Laura se acercó mientras caminaba para ver de qué iban —vio su reflejo mirándola de vuelta, y bajo las intensas luces fluorescentes, se veía demacrada—. Nombres. Cientos, miles de nombres, uno después de otro. Hogg. Wilson. Carpenter. Buxton. Bell. Palmer. Rowe. Brown. La lista seguía, aparentemente sin fin. El pasillo los condujo a un salón blanco con cuatro pequeños pilares, cada uno con un botón rojo encima, y más allá había un largo y pulido escritorio negro, con tres funcionarios del gobierno esperando. La insignia del Gobierno colgada en una enorme pancarta en la pared. El cuarto permanecía en silencio, y estéril. Laura vio a su familia caminar todos hacia un pilar, mirando expectantes a los funcionarios, guardando un pilar para ella. Con su propio botón. Temerosa, caminó hacia él, notando al llegar que el suelo estaba ligeramente inclinado en dirección a un desagüe del que no se había percatado antes. Uno de los funcionarios habló y su voz resonó en el espacioso cuarto. —Familia Krandall. El Gobierno ha decidido que éste sería su Día del Botón. Les agradecemos por el sacrificio que hacen por su país, y por su gente. Sus nombres se unirán a aquellos en el largo pasillo dedicado a su honor. —Nos enorgullece —dijo su padre, y su madre asintió, con sinceridad. Su hermano se veía como si estuviese a punto de llorar por la emoción. El funcionario continuó. —Entonces por favor, a su debido tiempo, presionen los botones. Que Dios esté con ustedes. Su padre se volvió para mirar a su esposa, su hijo, su hija, y sonrió. —Iré primero, para mostrarles lo fácil que es. —Presionó el botón de su pilar, y éste se hundió con un ruidoso y satisfactorio clic. Mientras Laura observaba, la cara de su padre se tornó roja, como si hubiese estado corriendo. Recordó con qué rapidez él se ruboriza al hacer ejercicio, y supuso que simplemente había caminado muy deprisa en el pasillo, o algo así. Fue entonces cuando una lágrima carmesí se deslizó por su mejilla, y cayó en el duro suelo blanco. Laura miró, petrificada, cómo empezó a derramarse sangre de los ojos, nariz, orejas y boca de su padre. Corría por su camisa, por el cinturón que le había regalado para su cumpleaños y por sus pantalones. Salpicaba el suelo. A un mismo tiempo, sus ojos reventaron como ciruelas pasadas y colgaron de sus mejillas, aún conectados a su cuerpo por filamentos rojos. En lo que él se desplomaba, su madre y su hermano se miraron sonriendo, y presionaron sus botones. Se giraron hacia Laura, sosteniendo sus manos, mientras sangre caía de sus ojos y nariz, y manaba de su boca. Asumieron que ella había apretado el suyo, también. Laura tomó aire para gritar, pero el suave «pop» de los globos oculares de su hermano y su madre le hicieron un nudo en la garganta. Cayeron de espaldas, aterrizando uno sobre el otro. La sangre se canalizaba en el drenaje, que bebía tranquilamente. Todo fue silencio. —¿Señorita Krandall? Paralizaba, vio a los funcionarios observándola con atención. —Señorita Krandall, la sobrepoblación está destruyendo nuestras ciudades y pueblos. Su país necesita de su acción hoy. Los miró con los ojos completamente abiertos. A su lado, la mano de su hermano tembló, el último de los impulsos nerviosos se desvaneció. La sangre ya estaba empezando a coagularse en las cuencas de sus ojos. El funcionario se paró lentamente, y ella notó que era un hombre alto. Más alto que la mayoría, sin duda. —La humanidad ha llamado —dijo, con un tono de voz que descendió a casi un susurro. El mundo se había reducido al botón bajo sus dedos. Era suave y rojo. Presionable. —¿Va a responder?

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Con la miel en los labios (Relato Recomendado)
ParanormalporAnónimo11/25/2013

“Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agría en un vaso sucio.” -Pitágoras Con la miel en los labios. —¿Quieres más, cielo? —preguntó Oscar a Celia, meneando con el cucharón los pedazos de carne en la salsa anaranjada. —¿Quieres que reviente, cariñito? —contestó con humor Celia, exhibiendo en su sonrisa la más perfecta dentadura. —Entonces, me serviré lo que queda. Oscar cumplió su palabra y se sirvió la última ración disponible. Celia vertió más vino de la botella en su vaso. Mientras Oscar masticaba, observaba con disimulo a Celia. O mejor dicho; observaba lascivamente los pechos de Celia. A decir verdad, Celia estaba realmente buena. Oscar no paraba de tener pensamientos obscenos y carnales con su nueva pareja. Era alta, rubia, con unos enormes ojos verdes y un tipo excepcional. Se consideraba un hombre afortunado por haberla conocido. Y de eso sólo hacía dos semanas. Ocurrió en una fiesta empresarial; donde varios grupos del sector inmobiliario se reunían para cenar y conocer las impresiones de los demás miembros del gremio. Ambos comenzaron a charlar amistosamente y al día siguiente, surgió la relación. Y allí estaban, dos semanas después, como pareja adulta que se inicia en los artes amatorios con respeto y educación. La cena en el restaurante chino fue una idea que Celia aprobó con gusto. Era fanática de la comida oriental. Y era el primer acto de tres que componían el plan. Ágape, discoteca y a casa…pero los dos juntos. Desde hacía unos días Oscar sólo pensaba en posar sus manos en esas tetas gordas y jugosas, y parecía que esa noche lo iba a conseguir. Tiempo al tiempo… La idea le volvió a atosigar. ¿Sería una talla 95? ¿O una 100? ¿Estaría operada, o eran de verdad? —¿Te parece que pidamos el postre? —preguntó con tono cariñoso a Celia. —Si, buena idea. —contestó esbozando otra vez esa gigantesca sonrisa, adornada con el rubicundo color chillón en sus labios—. Pero a mí, pídeme un café con leche. Y así fue. El camarero se acercó al ver el brazo de Oscar levantado. Pidió helado de fresa y un café con leche. El empleado se alejó después de garabatear algo en su bloc de notas. Oscar encendió un cigarro. Celia no fumaba pero tampoco era opuesta a que su pareja si lo hiciese. Miró en derredor. El restaurante chino ya estaba vacío. Ellos eran los últimos, lo cual le reconfortó. Charlaron sobre sus últimas y ajetreadas jornadas laborales durante los escasos minutos que tardó en reaparecer el joven oriental con una bandeja y los postres solicitados sobre ella. Una gran copa helada de color rosa y un humeante y aromático café. Cuando la taza besó la mesa, la puerta del restaurante se abrió estrepitosamente. En ese momento, los acontecimientos comenzaron a acaecer de forma precipitada. Primero un disparo. Luego, dolor. Tres individuos encapuchados entraron en el restaurante. El primero de ellos portaba una escopeta recortada, causante de aquél terrible estruendo. El proyectil principal dio en la espalda del blanco. El joven camarero cayó fulminado, con un enorme orificio de entrada y varios de salida en el torso. La sangre tapizaba el mobiliario cercano. Varios milisegundos después, el cerebro de Oscar se preguntó por su acompañante. Giró el cuello. Celia estaba sentada, con la sonrisa que exhibió segundos antes, pero sin el tercio superior del cráneo. Grumos de masa encefálica fluían por los hilachos de sangre que resbalaban por su tez, acariciando de forma macabra la comisura de los labios que minutos antes había besado, para acabar goteando sobre el escote, también castigado por un par de postas de plomo; y que mostraba la hosca anatomía interior de las glándulas mamarias. Por desgracia, no parecía haber en aquella masa pultácea nada de silicona. Oscar no pudo gritar. No pudo ni siquiera razonar. Sólo permaneció inmóvil, observando aquel trozo de carne del que había estado enamorado profundamente tan sólo minutos antes. Los encapuchados se olvidaron de aquel hombre inmóvil, y entraron a hurtadillas en las dependencias interiores del restaurante. Cuando la escopeta rugió de nuevo, Oscar reaccionó. Se levantó de la silla con una tranquilidad macabra. Caminó hacia una de las paredes del local, donde se exhibían los regalos que podían conseguir los clientes gracias a su fidelidad, a cambio de puntos que se obtenían al pagar. Con la misma tranquilidad, escogió dos katanas de diferentes tamaños. Las descolgó de los asideros, las desenvainó de sus llamativas fundas y caminó hacia la entrada de la cocina empuñando las dos hojas, afiladas como cuchillas de afeitar. Nuevos disparos tronaron sus oídos. Esperó escondido tras el marco de la puerta. Los tres mercenarios, una vez cumplido su trabajo, que consistía en asesinar a los empleados y dueños del local; se disponían a abandonar con presteza el lugar del crimen. Bajaron apresuradamente las escaleras que conducían a la cocina desde el despacho principal. Oscar escuchó los pasos. Cerró los ojos y apretó las empuñaduras. Cuando el primer encapuchado salió, no le dio tiempo a entender lo sucedido. Un tajo bastó para separar, de forma limpia, la cabeza cubierta con un pasamontañas negro, de un cuerpo que aún sostenía una escopeta. El frenesí se apoderó de Oscar. Con una insospechable velocidad, batió sus brazos como aspas. Las katanas hicieron su trabajo. El sonido de la hoja penetrando y lacerando huesos se hizo interminable. Sólo se detuvo por puro cansancio. Un amasijo de ropa, carne y fragmentos óseos se amontonaba en la entrada de la cocina. La sangre le cubría casi por completo a él y al mobiliario colindante. Tiró las espadas al suelo. Se miró las manos enrojecidas y se agachó. Tuvo que tirar con fuerza de los dedos del cadáver decapitado para hacerse con la escopeta. Con parsimonia, se acercó a la mesa que antes ocupaba con Celia. El cadáver seguía rezumando sangre y la gravedad se ocupaba de que los sesos cayesen poco a poco en el alicatado suelo. Varios tropezones cerebrales descansaban en el plato del cerdo agridulce. La salsa cubría algunos de estos pedazos. Oscar se sentó. Comió una cucharada de helado. Alargó la mano y la posó sobre el pecho de Celia que no había sufrido daños. Pegó un pequeño pellizco. Se levantó, y llorando abrazó y besó el cuerpo inerte de su amada. —No te dejaré sola. Cargó la escopeta. Dio un beso en la sangrienta mejilla y entrelazó sus dedos con los de la occisa, aún calientes. —Te amo. Introdujo el cañón del arma en la boca. Apretó el gatillo. Su cabeza se convirtió en un popurrí de sustancias viscosas, astillas óseas y fragmentos de plomo. Sucesos Matanza en un restaurante Un joven asesina a su pareja y a ocho empleados en un restaurante chino. Varios empleados eran miembros de las Triadas… Luis tiró el periódico sobre la mesa. —Desde luego, ya no existe el amor ¿Verdad, cielo? —Claro que existe. Yo te amo —contestó Lucía con una gran sonrisa El camarero llegó dispuesto a tomar nota. Y cuando se afanaba en garabatear “kubak”, las puertas del local se abrieron con violencia.

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