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¿Fraude en las elecciones de Venezuela?
InfoporAnónimo10/9/2012

Aca dejo info de una pagina periodística de argentina respecto a ciertos indicios de fraude en las elecciones presidenciales 2012 en Venezuela.... lo que me gustaría es que gente de Venezuela argumente para esclarecer esta info... Los puntos que mas me llaman la atencion son el 1 ¿de verdad sacan tanques en las elecciones? 5 ¿ es verdad que esos estados eran favorables a capriles? 10¿ Faltaron votos? http://periodicotribuna.com.ar/12757-diez-preocupantes-indicios-del-fraude-electoral-venezolano.html

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Los Kirchner estafaron ideologicamente a sus seguidores
InfoporAnónimo10/24/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=sEpwjWPNyRM Aunque sus seguidores lo van a seguir negando...

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Otro logro del cristi: 8N!
InfoporAnónimo10/27/2012

Una vez más Kretina Fernández lo hizo. Impresionante Cantidad y NO CALIDAD de logros del PEOR GOBIERNO de la Historia Argentina. No le basta con ser la Primera Mandataria en ser declarada “Persona Non Grata” por más 5 Universidades Internacionales después de un bochorno que pasará a la historia. Con ser considerada en todo país civilizado una ridícula déspota desquiciada. Con ser el gobierno más corrupto y dictatorial de la historia. Hoy y por Condena Nacional el mundo vio a la Presidente, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, o sea MÁXIMA RESPONSABLE, decir: “Que se queden con la Fragata…” Renunciando y entregando a un país extranjero uno de los más importantes símbolos de nuestra soberanía, icono de la libertad y el orgullo nacional, la Fragata Libertad’… Nada es casual. Por estos tiempos, muchos estamos observando atentamente las Profecías de Benjamín Solari Parravicini. Yo misma escribí una nota al respecto y no dejo de asombrarme. Entre sus litografías hay una que elegí para la portada de dicha Nota… casi como una premonición, que habla de la LIBERTAD, en la que se ve a una decapitada soberana (porque sin duda HA PERDIDO totalmente la CABEZA) y un barco detrás… Caos y vergüenza… (la Fragata Libertad). Si observan la bandera en el estandarte del dibujo perece la estrella de la Bandera de Ghana: http://site.informadorpublico.com/?p=19696 Irónico que hasta indiqué por lo que luchamos: ¡LA LIBERTAD! Pero “Nerona” ha logrado otra maravilla: QUE TODOS LOS ARGENTINOS DEL MUNDO SE UNAN EN UN ACONTECIMIENTO SIN PRECEDENTES QUE PROBABLEMENTE ENTRE AL “Libro Guinness de los Récords”. El 8N! será la primera vez en la historia mundial en que las 24 provincias, más de 214 localidades y más de 38 ciudades de 19 países, los argentinos unidos enfrenten la tiranía! ¡Recuérdenlo, porque se lo contarán a sus hijos! Como toda TIRANÍA, es lo más retrógrado, mitómano, hipócrita, patético, soberbio, ignorante, corrupto y vil que puede vomitar una Nación en absoluta decadencia político institucional. Lo bueno de la historia, ‘amén del ataque que sufrirá’, es que luego de semejante caída a los infiernos, ¡la Patria no puede más que LEVANTARSE! HAN ATENTADO CON ACTOS DE HECHO Y DE FUERZA CONTRA EL ORDEN CONSTITUCIONAL. Atacando al Consejo de la Magistratura, la Auditoria General de la Nación y demás… DE MANERA SIN PRECEDENTES. Pretendiendo ANIQUILAR lo que queda de independencia del Poder Judicial, entre todas las barbaries que vemos día a día y en muchas oportunidades varias por día. Se acabó el relato mentiroso, la negación, echarle siempre la culpa a otro, la falta de respeto, de responsabilidad, de diálogo, las mentiras sobre la inflación, la inseguridad, la criminalidad, los narcos, la vergüenza de jueces y funcionarios corruptos, el clientelismo, el patoterismo, las amenazas a la sociedad y a todos los sectores, campo, empresarios, sindicatos, el adoctrinamiento, la venganza, le odio, el desprecio por nuestros mayores, los ataques a la libertad de prensa, la devastación de nuestros recursos naturales, el ninguneo, la humillación, los insultos, la indiferencia, las empresas con las que ‘ganan’ elecciones y crean sus monopolios, el usar los bienes del Estado como si fueran propios, los aprietes a opositores, las muertes en los transportes públicos, los agravios a todos los países del Mundo… BASTA! Así que vayan tomando nota. ¡LA TIRANÍA NO se instalará en Argentina!

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7D: cristina ira a la guerra
InfoporAnónimo11/19/2012

Bueno, doña Cristina ya decidió. A pesar de la gigantesca manifestación popular que hasta le impidió dormir, el 7D irá a la guerra final no contra el Grupo Clarín -cuya suerte le importa un bledo a la gran mayoría de los argentinos- sino contra el derecho de éstos a elegir. Lo más curioso es que, metiéndose en este brete de hierro que ella misma construyó, nada puede ganar, salvo un inicuo reverdecer de su prestigio entre la masa de sus fanáticos, que tampoco lo necesitan. Porque, aún si consiguiera vencer en esa batalla que sólo ella considera decisiva, ¿se reducirá la inflación?, ¿cederá la inseguridad?, ¿crecerá el empleo privado y registrado?, ¿se dejará de emitir moneda sin valor?, ¿saldrá el país de la recesión?, ¿terminaremos con los juicios de los jubilados y les pagaremos el 82%?, ¿se cerrarán, para el Gobierno, las cajas de la ANSES y del BCRA?, ¿será la Justicia independiente?, ¿pagaremos las deudas al Club de Paris y al CIADI?, ¿irán presos los corruptos?, ¿no morirá más gente en los ferrocarriles y en las rutas?, ¿dejará de cortarse la luz y no se inundará más la Provincia de Buenos Aires?, ¿aparecerán los fondos de Santa Cruz?, ¿se dejará de perseguir a los jueces serios?, ¿Boudou explicará la verdad de Ciccone?, ¿se aclarará el tema Shocklender y las Madres de Plaza de Mayo?, ¿se le pedirá disculpas a la señora de Noble y a sus hijos por las atrocidades dichas y la Juez Arroyo cerrará de una vez la causa?, ¿irán presos Jaime y los Cirigliano?, ¿nos serán devueltas la fragata Libertad y la corbeta Espora? No sólo nada de eso sucederá sino que, por el contrario, la señora Presidente perderá mucho. Desde hace tres años, cuando el adefesio que constituye la Ley de Medios fue votada, sin cambiar una coma, por los legisladores oficialistas –casi todos ellos, en especial sus jefes de bloque y principales lenguaraces, cumplían idéntico papel en la época de Menem- y por los idiotas útiles opositores que, luego, dijeron haber sido sorprendidos en su buena fe por la inmunda forma en que el Ejecutivo usa la norma, no se ha incorporado a ésta un recurso tecnológico inédito de la sociedad: nada menos que Internet. Además, y como sucedió con en Egipto, que no fue organizada a través de las redes sociales, ya que pocos de sus ciudadanos acceden al ciberespacio, sino mediante los más modestos SMS, que miles de celulares se enviaron entre sí, y lo mismo ocurrió en Libia y está sucediendo en Siria. Me permito recordar al Gobierno que, en la Argentina, ya hay más de una línea de telefonía móvil por habitante. Es decir que, aún tomando por la fuerza Cablevisión, Fibertel, Canal 13, TN y hasta el diario, la Señora Presidente no conseguirá acallar a quienes salimos a la calle el 8N para decir “basta” a este Gobierno tiránico, prepotente, corrupto e incapaz. Deberemos, si eso sucede, informarnos de la realidad a través de nuestras computadoras y teléfonos, pero no dejaremos de conocerla y evaluarla. Y nuevamente saldremos a protestar frente a las iniquidades que esta ridícula guerra pretende transformar en invisibles. Ya se están moviendo, en ese sentido, las redes sociales que, hace dos semanas, demostraron la potencia de su convocatoria. Habrá que ver también qué opinan, por ejemplo, los clientes de Fibertel –nada menos que un millón, multiplicado al infinito- cuando el servicio lo deba prestar la misma gente que, con tanto suceso personal y patrimonial como la “abogada exitosa”, conducen hoy los trenes, Aerolíneas Argentinas, Fútbol para Todos, YPF y la energía del país. ¿De dónde saldrá el dinero para invertir permanentemente en una empresa que compite en el mercado más sofisticado del mundo? ¿Serán, otra vez, los jubilados quienes deban financiar la terminal fiesta cristinista? Terminaré con una preocupante frase de Jorge Fontevecchia -“Ojalá que el género que practique el kirchnerismo siga siendo la comedia”- aunque tengo pocas esperanzas de que ello ocurra.

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¿Indignados argentinos o maldita clase media?
InfoporAnónimo11/23/2012

Una tarde cálida de septiembre, sin que las horas previas anunciaran el aluvión nocturno posterior, la indignación volvió a las calles argentinas. Huérfana de líderes precisos o consignas claras, a la hora señalada por las redes sociales, una ola de ciudadanos a lo largo y a lo ancho del país manifestaba su hartazgo atmosférico a un Gobierno ejercitado para mandar e incapacitado para escuchar. A una Presidenta aturdida con el propio eco resonando en los rincones del palacio junto al aplauso ruidoso de sus vasallos. En esa tarde imprevista las calles se llenaron de la misma mansedumbre que antes había entregado en cuotas su paciencia a una facción enviciada de poder. Las cacerolas irrumpieron nuevamente pero en un escenario inverso a aquel que estrenaron en 2001. En aquellos aciagos días eran la representación de la anarquía por el vacío político. Hoy denuncian la asfixia de un aparato estatal que promueve siervos subsidiados en lugar de ciudadanos libres. Aquello era un grito abierto para "que se vayan todos". Este parece un ultimátum social para advertirle al Gobierno y a la oposición que la democracia es patrimonio colectivo y que sin república, sin alternancia, sin debate real, sin verdad estadística, sin juicio y castigo a la corrupción no hay presente ni futuro desarrollo. Por eso suena inverso, porque los que mandan y los que esperan su turno para mandar no tienen dónde irse. Porque los que están deben quedarse a rendir cuenta de sus actos y sus omisiones hasta el último día que fijan las leyes y después también. Porque lo contrario sería volver a construir golpes contra la propia sociedad y prohijar mártires que busquen réditos en la victimización. La tara genética del kirchnerismo, aquello que lo hizo temerario y lo ayudó a construir poder temporalmente, ahora lo desestabiliza. Al enemigo lo tienen adentro: el impulso binario amigo/enemigo les impide procesar el disenso como opción. Lo observan como un atentado a su supremacía, como una violación a la obediencia que caracteriza su cultura política. Eso se materializó en la torpeza que exhibieron para explicar las manifestaciones ciudadanas nacidas el 13-S: "gente bien vestida de clase media, golpistas de La Recoleta, resabios de la dictadura, cacerolas de señoras gordas con sus mucamas, gente preocupada por viajar a Miami o por comprar dólares". Mucha torpeza, escasa lucidez. Un terrible error de apreciación y una simplificación flagrante de un fenómeno creado por la propia barbarie oficial y su cadena de excesos. Nadie sabe lo que surgirá de la indignación argentina de estas horas. No hay precisamente un líder aclamado por las multitudes que las aglutine ni un movimiento específico que las represente. Porque el ruido se hace ensordecedor también a oídos de opositores funcionales al motivo del enojo. Son los signos de este tiempo huérfano y a la vez tumultuoso. Pero resulta extraño que quienes detentan la simbología de aquel movimiento nacido en la incomprensión social de su tiempo sean hoy los discriminadores oficiales de otras masas movilizadas. A no ser que en realidad, los cristinistas de hoy desnuden en sus reacciones el reflejo de aquellas vanguardias esclarecidas que coparon el peronismo en los setenta y pusieron su elitismo al servicio de los peores enfrentamientos. La táctica política podrá maquillar las torpezas iniciales pero no cambiará la genética de este grupo narcotizado por el poder. La imposibilidad de retractarse o de cultivar prácticas mas republicanas nace de sus propios eslóganes: "nunca menos" o "ni un paso atrás". Muchos creyeron en esa posibilidad reflexiva o pragmática después de las derrotas de 2008 en las batallas contra el campo o en las legislativas de 2009. El resultado fue la guerra contra Clarín, la fatalidad de la muerte de Néstor Kirchner y la consagración de su viuda como heredera imperial de su legado. ¿Volverán los crédulos a insinuar la redención de quien se piensa a sí misma como la reencarnación de un gran arquitecto egipcio? ¿Tendrá nuestra faraona su nueva tribuna de incautos que la vislumbren como la inquilina de un poder transitorio y no como la propietaria de una factoría que desea ser? Quien esto escribe no estuvo ni estará jamás en esa platea. El presente es tan inestable que cualquier vaticino parece escrito en la arena. Pero la ingenuidad no puede ejercerse ilimitadamente. Los caracteres no se cambian. El ADN del poder consagra y también sepulta al que se envilece sin remedio. Pablo Rossi

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Lo que Cristina y Clarin no dicen...
Lo que Cristina y Clarin no dicen...
InfoporAnónimo11/28/2012

Todo el mundo esta pendiente de la pelea clarin-gobierno... Hay temas que son sensibles al gobierno y sin embargo el grupo clarin fija muy poco su mirada en ese tema.... link: http://www.youtube.com/watch?v=GdFAwgEfPf8 Uno de los artífices: El Feudo de San Juan: link: http://www.youtube.com/watch?v=7BJHkvKsz-8&feature=related Despues del informa de Lanata empezaron a aparecer estas propagandas: link: http://www.youtube.com/watch?v=OaJDh8g_2AI Ya existe la ley de proteccion de glasiares y varias provincias no la cumplen...¿Alguna vez viste criticar a la presidenta sobre eso?... Son temas sencibles que el dia de mañana vamos a lamentar......

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Inversión millonaria del Gobierno entorno al 7D
InfoporAnónimo12/7/2012

Se gastaron 30 millones de pesos en más de seis horas de publicidad dedicada a promocionar la Ley de Medios y atacar al multimedio durante las transmisiones del "Fútbol para Todos" El Gobierno gastó $ 30 millones en publicitar la Ley de Medios y atacar al Grupo Clarín durante las transmisiones de Fútbol para Todos. Así lo reveló una investigación del diario El Cronista Comercial, difundida ayer. Desde la octava fecha del torneo, el Gobierno dejó de mostrar obras para lanzar una agresiva campaña de spots contra el Grupo Clarín. Y fue desde allí hasta la fecha 17 en la que puso al aire estas publicidades, agraviando al Grupo, a sus periodistas y al servicio de Cablevisión. En total, emitieron 6 horas, 21 minutos y 39 segundos de publicidad, directamente referidas a la Ley de Medios. Al no existir un tarifario sobre esta publicidad, el informe de El Cronista toma como referencia el costo del segundo en las transmisiones durante 2010, último año en que estuvieron abiertas a anunciantes privados. Parece que el único problema que existe fuera el 7D para gastar tanto dinero y perder tanto tiempo en ello

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Argenzuela
Argenzuela
InfoporAnónimo12/16/2012

Ante tanto desarreglo, la dinastía actualmente gobernante en la tierra del Plata no ha encontrado mejor solución que inspirarse en el autoritarismo del teniente coronel caribeño, quien en su momento le ayudó a sacar la pata del barro comprándole bonos que a nadie más le parecían aceptables En muchos países de América Latina se ha hecho común referirse a Argentina como “Argenzuela”, porque consideran que ese país austral se parece cada vez más a nuestra querida y caribeña Venezuela. No se trata de un elogio. Argentina, que llegó a ser un país desarrollado a comienzos del siglo XX, con una economía y un nivel de vida superiores a los de Brasil, con el que rivalizaba por ser la gran potencia regional, ha sufrido durante varias décadas enfrentamientos políticos, caudillismo, dictaduras militares y personalismos grotescos. Lo que la ha conducido a un creciente deterioro y la ha llevado a intentar los más diversos experimentos políticos. El último invento ha sido tratar de emular las políticas impuestas en Venezuela por el comandante Chávez. Por ello se le dice Argenzuela. Como era de esperarse, le ha ido mal. Y el otrora gigante latinoamericano es cada vez más la sombra de sí mismo. El país sofisticado de cultura europea, capaz de darnos maravillas como Jorge Luis Borges; de producir tanto tango como trigo, y de afirmar lo autóctono a través de un Atahualpa Yupanqui, parece hoy una triste milonga arrabalera. Todavía en el siglo XXI “el que no llora no mama, y el que no mama es un gil”, como dijera el filósofo del tango, Enrique Santos Discepolo. Ante tanto desarreglo, la dinastía actualmente gobernante en la tierra del plata no ha encontrado mejor solución que inspirarse en el autoritarismo del teniente coronel caribeño, quien en su momento le ayudó a sacar la pata del barro comprándole bonos que a nadie más le parecían aceptables. Esto permitió a los Kirchner, debe reconocerse, superar unos años de inaceptable incertidumbre en Argentina. Así alcanzaron su popularidad. Pero luego les afectó la enfermedad del poder. Como suele suceder, a Néstor Kirchner y a su señora esposa algunos éxitos iniciales los llevaron a creer que eran indispensables. Pensaron que habían encontrado la receta para darle a su patria el progreso, la estabilidad y la justicia que ya sólo recordaban los ancianos, porque habían tenido lugar en un pasado remoto. Concluir de lo anterior que el pueblo los necesitaba y que su permanencia en el poder era el remedio mágico para que nuevamente resplandeciera Argentina, era muy fácil. Por lo tanto, como Néstor y Cristina eran una pareja bien avenida, tramaron que se alternarían la Presidencia de la República y así no tendrían que recurrir al odioso expediente de la reelección. De esta manera evitarían la ruina política que la misma le había ocasionado a Carlos Menem (quien ahora, con su conocido e innoble oportunismo, dice admirar a Cristina). El libreto funcionó de acuerdo con lo previsto y la señora Cristina Fernández de Kirchner sucedió a su marido como jefe del Estado, con la expectativa de devolverle el poder en el próximo cambio de gobierno. Pero sucedió lo inesperado y el primer cónyuge, Néstor, falleció. Dado el vacío que dejaba, a Cristina no le quedó más alternativa que buscar y lograr ser reelegida para continuar la obra que ambos se habían propuesto. Entonces le afectó la enfermedad de perpetuarse en el poder. Y encontró que el mejor ejemplo que podía seguir al respecto era el de Hugo Chávez, maestro en reelegirse. Constató que parte de tal maestría consistía en controlar personalmente todos los poderes, públicos y privados, acallar a la prensa y reprimir a quienes no pensaran como ella. Mientras cavilaba sobre eso, y sobre cómo lograr una segunda reelección, la economía del país se vino al suelo, se disparó la inflación y debió implantar controles cambiarios. En esto también se pareció a Hugo Chávez. Por ello a alguien se le ocurrió lo de Argenzuela. Si vemos el otro lado del espejo, podremos observar que Venezuela también se parece cada vez más a Argentina. Después de haber tenido años de esplendor gracias a la riqueza petrolera (digamos desde 1940 hasta 1980, para abarcar todo el espectro político), comenzó un proceso de deterioro que parecía pasajero, al que siguió una etapa de reproche mutuo, de acusaciones alegres e improvisaciones, que fue derivando en el desprestigio del sistema, primero como nostalgia y luego como desilusión, hasta desembocar en un militar charlatán y autoritario. Lo demás es historia conocida: Argenzuela es una palabra que se puede leer igual de norte a sur que de sur a norte. En ambos casos quiere decir lo mismo Eduardo Mayobre

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Carta de Alejo a su primo kirchnerista Ernesto Laclau
InfoporAnónimo11/14/2012

“¿No te parece que lo que acaba de suceder –en Capital y en el país– es una verdadera muestra de democracia?”. Así comienza la carta de lectores de Alejo Laclau, cantante y primo segundo de uno de los más importantes intelectuales del kirchnerismo, que hoy fue publicada en un matutino. “¿No merece ser escuchado el reclamo de la gente expresándose libremente, sin consignas partidarias, sin agresión, ni insultos? ¿Cómo no podés ver el enriquecimiento obsceno de los funcionarios, la corrupción, la inseguridad, las mentiras del INDEC, la violencia de Moreno, la torpeza de Timerman, los exabruptos patéticos de Bonafini, la tremenda vergüenza ajena que nos da el vicepresidente, el narcisismo casi patológico de la Presidenta?”, dispara. Días antes de concretarse la masiva movilización, el politólogo y filósofo oficialista calificó al #8N como "la expresión del malestar" de una parte de la Argentina que está dejando de existir y, a la vez, "tal vez el último intento" de una oposición "deshilachada" para ofrecer un discurso alternativo. En su carta, Alejo sostiene que quienes marcharon “no son golpistas, ni destituyentes, ni mucho menos ‘de derecha’”. “No somos políticos ni sofisticados catedráticos que recorren el mundo dando conferencias como vos, que no vivimos en Londres, estamos hartos porque vemos la realidad aquí con nuestros propios ojos, todos los días”, asegura. “Ernesto, –continúa– ¿no te das cuenta que todo tu discurso intelectual aquí no cuenta porque ningún proyecto político respetable puede construirse en base a la mentira alevosa, el desprecio por el que piensa diferente y la falta de respeto? ¿Qué tal si te venís un rato de Londres y te das una vuelta por Buenos Aires? Pero no para felicitar a Cristina por lo bien que está haciendo las cosas –mientras el “relato” se cae a pedazos– sino para charlar con la gente. (…) Vamos juntos al supermercado y me explicás cómo se come con $6 diarios, y después tomamos un café y me convencés de que Cristina se hizo hipermillonaria porque fue una “exitosa abogada”, fustiga Alejo en su carta publicada en el diario Clarín. “¿No es preferible salir de la burbuja de la autocomplacencia y escuchar lo que dicen “los otros” con el ruido de sus cacerolas?”, concluye duramente. Ernesto Laclau es politólogo, profesor de la Universidad de Essex, y vive en Londres. Autodefinido como "posmarxista", el catedrático es un teórico mundialmente reconocido por sus análisis en torno al populismo, la lucha de clases y los procesos revolucionarios, donde se destacan sus libros Hegemonía y estrategia socialista y La razón populista. Con respecto a sus posiciones políticas, el intelectual reconoce abiertamente su adhesión al proyecto político kirchnerista y a otros gobiernos latinoamericanos, como el de Hugo Chávez.

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La muerte del caudillo
InfoporAnónimo3/11/2013

El comandante Hugo Chávez Frías pertenecía a la robusta tradición de los caudillos que, aunque más presente en América latina que en otras partes, no deja de asomar por doquier, aun en democracias avanzadas, como Francia. Ella revela ese miedo a la libertad que es una herencia del mundo primitivo, anterior a la democracia y al individuo, cuando el hombre era masa todavía y prefería que un semidiós, al que cedía su capacidad de iniciativa y su libre albedrío, tomara todas las decisiones importantes sobre su vida. Cruce de superhombre y bufón, el caudillo hace y deshace a su antojo, inspirado por Dios o por una ideología en la que casi siempre se confunden el socialismo y el fascismo -dos formas de estatismo y colectivismo-, y se comunica directamente con su pueblo, a través de la demagogia, la retórica y espectáculos multitudinarios y pasionales de entraña mágico-religiosa. Su popularidad suele ser enorme, irracional, pero también efímera, y el balance de su gestión infaliblemente catastrófico. No hay que dejarse impresionar demasiado por las muchedumbres llorosas que velan los restos de Hugo Chávez; son las mismas que se estremecían de dolor y desamparo por la muerte de Perón, de Franco, de Stalin, de Trujillo, y las que mañana acompañarán al sepulcro a Fidel Castro. Los caudillos no dejan herederos y lo que ocurrirá a partir de ahora en Venezuela es totalmente incierto. Nadie, entre la gente de su entorno, y desde luego en ningún caso Nicolás Maduro, el discreto apparatchik al que designó como sucesor, está en condiciones de aglutinar y mantener unida a esa coalición de facciones, individuos e intereses encontrados que representan el chavismo, ni de mantener el entusiasmo y la fe que el difunto comandante despertaba con su torrencial energía entre las masas de Venezuela. Pero una cosa sí es segura: ese híbrido ideológico que Hugo Chávez maquinó, llamado la revolución bolivariana o el socialismo del siglo XXI, comenzó ya a descomponerse y desaparecerá más pronto o más tarde, derrotado por la realidad concreta, la de una Venezuela -el país potencialmente más rico del mundo- al que las políticas del caudillo dejan empobrecido, fracturado y enconado, con la inflación, la criminalidad y la corrupción más altas del continente, un déficit fiscal que araña el 18% del PBI y las instituciones -las empresas públicas, la justicia, la prensa, el poder electoral, las fuerzas armadas- semidestruidas por el autoritarismo, la intimidación y la obsecuencia. La muerte de Chávez, además, pone un signo de interrogación sobre esa política de intervencionismo en el resto del continente latinoamericano al que, en un sueño megalómano característico de los caudillos, el comandante difunto se proponía volver socialista y bolivariano a golpes de chequera. ¿Seguirá ese fantástico dispendio de los petrodólares venezolanos que han hecho sobrevivir a Cuba con los cien mil barriles diarios que Chávez poco menos que regalaba a su mentor e ídolo Fidel Castro? ¿Y los subsidios y/o compras de deuda a 19 países, incluidos sus vasallos ideológicos como el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega, a las FARC colombianas y a los innumerables partidos, grupos y grupúsculos que a lo largo y ancho de América latina pugnan por imponer la revolución marxista? El pueblo venezolano parecía aceptar este fantástico despilfarro contagiado por el optimismo de su caudillo; pero dudo que ni el más fanático de los chavistas crea ahora que Nicolás Maduro pueda llegar a ser el próximo Simón Bolívar. Ese sueño y sus subproductos, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que integran Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, bajo la dirección de Venezuela, son ya cadáveres insepultos. En los catorce años que Chávez gobernó Venezuela, el barril de petróleo multiplicó unas siete veces su valor, lo que hizo de ese país, potencialmente, uno de los más prósperos del globo. Sin embargo, la reducción de la pobreza en ese período ha sido menor en él que, digamos, en las de Chile y Perú en el mismo período. En tanto que la expropiación y nacionalización de más de un millar de empresas privadas, entre ellas de tres millones y medio de hectáreas de haciendas agrícolas y ganaderas, no desapareció a los odiados ricos, sino que creó, mediante el privilegio y los tráficos, una verdadera legión de nuevos ricos improductivos que, en vez de hacer progresar al país, han contribuido a hundirlo en el mercantilismo, el rentismo y todas las demás formas degradadas del capitalismo de Estado. Chávez no estatizó toda la economía, a la manera de Cuba, y nunca acabó de cerrar todos los espacios para la disidencia y la crítica, aunque su política represiva contra la prensa independiente y los opositores los redujo a su mínima expresión. Su prontuario en lo que respecta a los atropellos contra los derechos humanos es enorme, como lo ha recordado con motivo de su fallecimiento una organización tan objetiva y respetable como Human Rights Watch. Es verdad que celebró varias consultas electorales y que, por lo menos algunas de ellas, como la última, las ganó limpiamente, si la limpieza de una consulta se mide sólo por el respeto a los votos emitidos, y no se tiene en cuenta el contexto político y social en que aquélla se celebra, y en la que la desproporción de medios con que el gobierno y la oposición cuentan es tal que ésta corre de entrada con una desventaja descomunal. Pero, en última instancia, que haya en Venezuela una oposición al chavismo que en las elecciones del año pasado casi obtuvo los seis millones y medio de votos es algo que se debe, más que a la tolerancia de Chávez, a la gallardía y la convicción de tantos venezolanos que nunca se dejaron intimidar por la coerción y las presiones del régimen, y que, en estos catorce años, mantuvieron viva la lucidez y la vocación democrática, sin dejarse arrollar por la pasión gregaria y la abdicación del espíritu crítico que fomenta el caudillismo. No sin tropiezos, esa oposición, en la que se hallan representadas todas las variantes ideológicas de la derecha a la izquierda democrática de Venezuela, está unida. Y tiene ahora una oportunidad extraordinaria para convencer al pueblo venezolano de que la verdadera salida para los enormes problemas que enfrenta no es perseverar en el error populista y revolucionario que encarnaba Chávez, sino en la opción democrática, es decir, en el único sistema que ha sido capaz de conciliar la libertad, la legalidad y el progreso, creando oportunidades para todos en un régimen de coexistencia y de paz. Ni Chávez ni caudillo alguno son posibles sin un clima de escepticismo y de disgusto con la democracia como el que llegó a vivir Venezuela cuando, el 4 de febrero de 1992, el comandante Chávez intentó el golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, golpe que fue derrotado por un Ejército constitucionalista y que envió a Chávez a la cárcel de donde, dos años después, en un gesto irresponsable que costaría carísimo a su pueblo, el presidente Rafael Caldera lo sacó amnistiándolo. Esa democracia imperfecta, derrochadora y bastante corrompida había frustrado profundamente a los venezolanos, que, por eso, abrieron su corazón a los cantos de sirena del militar golpista, algo que ha ocurrido, por desgracia, muchas veces en América latina. Cuando el impacto emocional de su muerte se atenúe, la gran tarea de la alianza opositora que preside Henrique Capriles estará en persuadir a ese pueblo de que la democracia futura de Venezuela se habrá sacudido de esas taras que la hundieron y habrá aprovechado la lección para depurarse de los tráficos mercantilistas, el rentismo, los privilegios y los derroches que la debilitaron y volvieron tan impopular. Y que la democracia del futuro acabará con los abusos del poder, restableciendo la legalidad, restaurando la independencia del Poder Judicial que el chavismo aniquiló, acabando con esa burocracia política elefantiásica que ha llevado a la ruina a las empresas públicas, creando un clima estimulante para la creación de la riqueza en el que los empresarios y las empresas puedan trabajar y los inversores invertir, de modo que regresen a Venezuela los capitales que huyeron, y la libertad vuelva a ser el santo y seña de la vida política, social y cultural del país del que hace dos siglos salieron tantos miles de hombres a derramar su sangre por la independencia de América latina. Mario Vargas Llosa

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