Karmasse
Usuario (Argentina)

En este post desterraremos ideas falsas, algunas muy extendidas, relacionadas con la ciencia y la tecnología. Algunas de las Falacias que vayamos a tratar a los largo del post son leyendas urbanas de uno u otro tipo, mientras que otras son simplemente ideas intuitivas que se caen por su propio peso cuando les aplicamos la lógica La definicion de falacia es : Del latín fallacĭa, una falacia es una mentira o engaño con que se pretende dañar a una persona. Pero cabe decir que ese tipo de falacias no van a ser tratadas en este post, sino que trataremos la falasia en la lógica y la falacia lógica. "Las nubes son vapor de agua" Mucha gente dice que las nubes son vapor de agua, y e de decirte amigo mio que eso es totalmente falso, las nubes no pueden ser vapor de agua porque el vapor de agua es transparente. Dicho de otra manera: si puedes ver algo, seguro que no es vapor de agua. Esto no quiere decir que en las nubes no haya vapor de agua: desde luego que lo hay. Pero eso es justo la parte de la nube que no vemos, porque (sí, me repito) el vapor de agua no se puede ver porque es transparente. Lo que vemos son pequeñas gotitas de agua – las mismas gotitas que, cuando crecen, pesan tanto que caen al suelo en forma de lluvia(Al principio no caen porque son suficientemente pequeñas para que el empuje que sufre hacia arriba el aire caliente que las forma basta para sostenerlas). "Los peces obtienen oxígeno del H2O" Existen muchas razones por las cuales esta idea de “respirar agua” es totalmente falsa, las principales son estas tres: 1-)Si los peces obtuvieran el oxígeno de las moléculas de agua, lo único que necesitarían para respirar sería eso, agua. ¿Por qué, entonces, la mayor parte de los peces no pueden vivir en aguas estancadas? ¿Para qué tienen los acuarios sistemas que introducen aire en el agua? Absurdo. 2-)Si los peces extraen su oxígeno de las moléculas de agua, ¿qué producen como residuo? Hidrógeno, es decir un gas tremendamente inflamable, por lo tanto si esto fuera cierto se reportarian miles de accidentes (siempre esta del incauto que enciende su cigarrillo cerca de la pesera ). 3-)La tercera razon es que el pez no posee la energia suficiente para hacer una fision molecular (es decir separar el H de los 2 O), y que ademas (si se sigue dudando) el pez respira para obtener energia, no para perderla fisionando compuestos. Entonces, ¿qué respiran los peces? Oxígeno. No agua, oxígeno. El agua en la que nadan no es pura: tiene muchas cosas disueltas, como sales minerales y gases como el oxígeno. Las branquias de los peces son capaces de capturar el oxígeno disuelto en el agua. El H2O pasa a través de las branquias y sale sin que le ocurra nada de nada. Los peces no respiran agua, respiran el oxígeno disuelto en ella. "Los pájaros no se electrocutan porque los cables están aislados y/o sus patas son aislantes" Existen dos versiones, una escalofriante y otra no tanto, estas son las siguientes: 1-) Los pájaros que se posan en los cables de alta tensión no se electrocutan porque las almohadillas de las patas son aislantes (No te lleves las manos a la cabeza porque la he oído más de una vez). 2-) La versión más común y menos grave: Los pájaros que se posan en los cables de alta tensión no se electrocutan porque los cables en los que están posados están cubiertos de un material aislante. La primera versión de la falacia es terrible – los pájaros no han evolucionado para poder posarse sobre ningún cable, y sus patas no pueden aislarlos de una corriente de cientos de miles de voltios. No tiene ningún sentido. La segunda versión, sin ser dolorosa, tampoco es cierta. Los cables de alta tensión que ves colgando en el campo no están recubiertos de nada. Si lo tocas, es de metal. No tienen una cubierta de plástico como los de tu casa…no serviría para mucho con un voltaje de un par de cientos de miles de voltios. Ademas piensa que un voltaje tan enorme requeriría una cubierta muy pesada, pesarían tanto que se caerían. De modo que, cuando ves una bandada de pájaros posados en un cable de alta tensión, tienen sus patitas (no aisladas) sobre el metal del cable (no aislado). ¿Por qué entonces no se electrocutan? La razón es la siguiente:Cuando la corriente eléctrica tiene que elegir un camino de varios posibles, no pasa la misma intensidad de corriente por cada camino. Míralo así: si los electrones de la corriente eléctrica se encuentran con una bifurcación del cable y los dos caminos posibles son idénticos, la mitad de los electrones pasan por un camino y la otra mitad por el otro. Pero si por un camino la corriente pasa el doble de bien que por el otro (tiene la mitad de resistencia), entonces pasará el doble de corriente por ese que por el otro (dos tercios por uno y un tercio por el otro). Si un camino tiene una resistencia un millón de veces más grande que el otro, entonces pasará un millón de veces menos corriente por él (un millón de veces más corriente por el camino más fácil, de menos resistencia). Si entiendes este concepto, fíjate en la elección que deben hacer los electrones que van por el cable cuando se encuentran con el pájaro; pueden elegir el camino A o el camino B: Pero el camino A (subir por una pata del pájaro, pasar por él y volver por la otra pata) es un camino horriblemente malo (los pájaros no han sido diseñados para conducir la corriente eléctrica y, como nosotros, tienen una resistencia muy grande, de modo que conducen bastante mal), y el camino B es muy bueno (el cable conduce muy bien…por eso es un cable). De modo que ¿qué van a hacer los electrones? El cable conduce millones de veces mejor que el pájaro, de modo que por él la intensidad va a ser tan minúscula que ni se entera – es prácticamente cero, y está por debajo del umbral de percepción. La casi totalidad de los electrones siguen por el cable e ignoran al pájaro, de modo que no pasa nada. Como probablemente sabes, el problema para el pájaro está cuando hace de conductor entre un cable y otro, o entre un cable y el suelo: en ese caso, los electrones no tienen elección para llegar al otro lado del pájaro (o pasan por el pájaro, o pasan por el pájaro), de modo que el pájaro se electrocuta "Utilizamos sólo un 10% de nuestro cerebro" Hay varias razones por las cuales esto es absurdo, de modo que vayamos parte por parte. En primer lugar, ¿qué quiere decir “el 10% de nuestro cerebro”? ¿De la masa cerebral, o de nuestra capacidad potencial? En cualquiera de los dos casos (y se oyen por ahí ambas versiones del mito) la afirmación no tiene sentido. Pensemos, en primer lugar, en la versión más “científica” de la teoría: que utilizamos el 10% de nuestra masa cerebral. Esto quiere decir que podríamos funcionar de manera idéntica a la que funcionamos ahora si se retira un 90% de nuestra masa encefálica. Claro, habría que saber qué partes retirar, puesto que no querríamos quitar parte del 10% que sí usamos, ¿verdad? Pero no hay un solo experimento – ni uno – en la historia de la neurocirugía en la que un paciente haya funcionado de manera similar a la normal con el 10% de su masa cerebral…pero vamos, ni de lejos. Con el 10% de tu masa cerebral, si sigues vivo, no eres ni la sombra del ser humano que eras. Pero es posible tener un cerebro del 10% de la masa del tuyo que siga manteniendo sus funciones fundamentales…por ejemplo, el de una oveja. Pesa el 10% del tuyo y es capaz de realizar funciones básicas, pero decir que es igual al de un humano (o que podría serlo, si entrenamos a la oveja para que lo use y se saque un doctorado) es mucho decir – desde luego, tampoco hay ningún experimento que lo demuestre. Ya sé que no son comparables, pero si aparece una oveja con un doctorado en astrofisica, me como el sombrero. La segunda versión de la Falacia afirma que lo que utilizamos es el 10% de nuestra capacidad potencial. Mucha gente asocia esto a lo paranormal: el potencial de la telepatía, la telecinesis y otras maravillas está en nosotros, pero como sólo usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral, no somos conscientes de ello.Lo que me frustra de Falacias como ésta no es que sean falsas: es que los que las sostienen no tienen ni la más pequeña prueba científica de que son ciertas, ni mantienen una postura racional: es más bien una emoción o una creencia, y no hay manera de argumentar que los convenza de lo contrario. Es facilísimo probar hoy en día qué porción de nuestro cerebro usamos. Una simple TEP (Tomografía por Emisión de Positrones), una prueba de medicina nuclear, pone de manifiesto lo que pasa en realidad: aunque algunas funciones simples sólo usan pequeñas partes del cerebro, otras (como, por ejemplo, tocar la guitarra) utilizan la gran mayoría de las neuronas. Y si sumas las que se utilizan para todas las acciones que realizas en tu vida diaria…pues sí, utilizas prácticamente todo el cerebro, como es lógico por todas las razones que hemos expuesto anteriormente. Leer con poca luz daña la vista permanentemente Leer con poca luz determina un esfuerzo visual significativo, sin duda es mucho más cómodo leer con mucha iluminación que con poca. De hecho, por "saber popular" se cree que hacerlo nos disminuirá la visión. Entonces, si leemos con poca luz ¿nos hace mal a la vista o no? En condiciones de poca luz, nuestra pupila se encuentra más abierta, y así aumenta el ingreso de luz al ojo. Cuando leemos, nuestros ojos tienen que enfocar y esto hace que las pupilas se achiquen, lo que a su vez reduce el ingreso de luz al ojo. Nuestro sistema visual está diseñado para leer con buena luz. Si leemos con poca luz, los ojos se fatigarán antes e incluso pueden aparecer molestias como dolor de cabeza, cansancio visual, o visión borrosa. Sin embargo, no es cierto que los ojos se dañen o se acorte la vista por leer en estas condiciones. La recomendación médica es leer con luz adecuada para evitar las molestias mencionadas pero si no lo hacemos el único problema que tendremos es, como mucho, un dolor de cabeza que con el tiempo pasará como cualquier otro y se podrá continuar con la lectura. "Nunca hemos llegado a la Luna, y los alunizajes del Programa Apolo fueron simulados" Algunos de los argumentos contra la veracidad del alunizaje de 1969 (y posteriores) son muy graciosos, aunque es difícil tomárselos en serio. Por ejemplo, la Flat Earth Society (Sociedad de la Tierra Plana) afirmó en su momento que las imágenes enviadas por los astronautas son evidentemente falsas, pues muestran una Tierra esférica cuando nuestro planeta, de acuerdo con la Sociedad, es plano. Otro del mismo estilo: el movimiento Hare Krishna ha publicado artículos en los que sostiene que el alunizaje es obviamente imposible, puesto que (de acuerdo con sus ideas) la Luna está más lejos de la Tierra que el Sol, de modo que los astronautas no podrían haber llegado allí en tan poco tiempo. Pero los argumentos más comunes, y los que suelen oírse aún bastante a menudo, suelen referirse a las imágenes de video y fotografías que tenemos del momento. Como he dicho, hay tantísimos grupos diferentes que pretenden haber encontrado cosas “que no tienen sentido” (algunas de ellas contradictorias unas con otras) que no voy a ir punto por punto, pero sí quiero refutar algunos fundamentales: 1-) En las imágenes del cielo no se ven estrellas. Si en la Luna no hay atmósfera, ¿cómo podían no verse claramente? Los que argumentan esto evidentemente saben poco del espacio y poco de fotografía. Hay muchísimas otras fotos del espacio en las que no se ven estrellas. Fíjate en ésta, publicada aquí mismo hace unas semanas (de la Atlantis y la Mir). ¡Qué de estrellas!: Sin atmósfera (en el espacio o la Luna), si el Sol está en el cielo, hay muchas cosas muy, muy brillantes: casi cualquier cosa que refleje la luz del Sol. De modo que las cámaras tienen tiempos de exposición adecuados para fotos diurnas, y las estrellas no se ven. 2-)La bandera americana está ondeando. ¿Cómo es posible, si no hay atmósfera y por lo tanto no hay viento? A pesar de ser uno de los argumentos más endebles, es uno de los que más escucho por ahí. En primer lugar, ¿alguien cree que los científicos de la NASA son tan estúpidos para no haber pensado en eso? En segundo lugar, la bandera no ondea. Hay porciones del video de más de dos minutos en los que se ve la bandera totalmente quieta. Cuando se ve sólo una foto, puede parecer que está ondeando y la cámara ha capturado un momento del movimiento, pero no es así. Una imagen vale más que mil palabras: 3-) Las sombras muestran que había más de una fuente de luz, es decir, focos en un estudio de grabación Los astronautas estaban iluminados por el Sol, la Tierra e incluso la Luna: aunque no es muy reflectante, sin atmósfera la luz del Sol se refleja lo suficiente en el suelo como para iluminar algo las cosas desde abajo. 4-) Hay imágenes del estudio en el que se grabó todo, con los astronautas en él. Por supuesto…y la NASA nunca ha negado la existencia de esa “simulación”. Sospecho que parte de la culpa de que exista este mito está en que alguien vio esas fotos y pensó que la NASA sostenía que eran de la visita a la Luna, pero no lo sé. La NASA hace muchas pruebas antes de llevar a cabo sus misiones: cada movimiento está ensayado y entrenado muchas veces, en un entorno lo más parecido posible a la realidad. Las fotos en cuestión están tomadas tiempo antes de la misión, y la NASA nunca ha tenido ningún problema con admitirlo. Es más: creo que ver esas fotos del estudio es un argumento en contra de los conspiratorios…¡pero si son unas fotos terribles! No hay nadie en su sano juicio que hubiera podido ser engañado por ese montaje patético…porque no era un montaje ni intentaba engañar a nadie. 5-) Si Neil Armstrong fue el primero en salir del módulo, ¿quién lo filmó a él desde abajo? Ésta es fácil de desmontar: hay una cámara montada en una de las patas del módulo, como en todos los demás que se han enviado, y hay imágenes de esa cámara, de modo que, una vez más, el argumento falaz es de una ingenuidad e ignorancia apabullantes: Bueno, y por si todabia no me crees te doy dos pruebas mas, estas son que: -Los astronautas del Apolo 11 y posteriores han traído rocas lunares a la Tierra. -Los astronautas del Apolo 11 y posteriores dejaron espejos apuntando a la Tierra para medir la distancia Tierra-Luna. Bueno, por si quieren buscar mas información les dejo dos paginas: página oficial de la NASA y http://www.clavius.org/. Microondas (parte I, la comida) 1-) "Comer algo calentado en un microondas puede ser peligroso, puesto que la radiación modifica los alimentos de alguna manera." He oído varias versiones de esta idea: desde cosas relativamente coherentes (como que las microondas generan compuestos cancerígenos) hasta sinsentidos completos (que la comida que sale de un microondas es radioactiva). Este mito, como muchos otros, tiene que ver con la idea que tiene la gente de que las microondas “tienen mucha energía”. Vamos, hay gente que se imagina que el microondas es una especie de máquina nuclear y que la comida que sale de él es como si hubiera estado en Chernobyl. En parte, creo que el problema está en la palabra “radiación”, que sugiere en nuestro cerebro ideas de ese tipo. Pero “radiación” simplemente significa “ondas electromagnéticas” y, aunque algunas son muy energéticas (como los rayos gamma), la luz que vemos con los ojos también es radiación. Las microondas, por supuesto, son ondas del espectro electromagnético, como los infrarrojos, las ondas de radio y la radiación visible. De hecho, un fotón de microondas tiene menos energía que un fotón infrarrojo, ni qué decir ya de uno de luz visible. Las microondas están tan lejos de las “radiaciones nucleares” (los rayos X y rayos gamma) como se pueda imaginar. Por lo tanto, las microondas que penetran en la comida no son capaces de modificar la estructura interna de sus átomos: lo único que son capaces de hacer es que las moléculas realicen un movimiento rotatorio que, al “frotar” unas contra otras, calienta la comida. Como hablaremos en posteriores Falacias relacionadas con los microondas, sí, las microondas son peligrosas para nosotros cuando la intensidad es grande porque, al calentar las cosas, pueden quemarnos, pero una vez las microondas dejan de actuar, lo que queda es simplemente algo caliente. 2-) "La comida que sale del microondas se enfría más rápido que la calentada tradicionalmente." Creo que el origen de este segundo mito tiene que ver con el siguiente razonamiento falaz: Puesto que la comida calentada en microondas se ha calentado muy rápido, es lógico pensar que también se enfriará rápido, que el “calor” que ha “almacenado” no es tan sólido y consistente como el “calor tradicional”. Por supuesto, esta idea es errónea: no hay “temperatura rápida” y “temperatura lenta”, y da igual cómo se haya adquirido una temperatura si su valor es el mismo. Es muy fácil probar esta teoría: si calientas algo en el microondas y otra cosa igual en una cazuela, mides las temperaturas en todos los puntos del objeto y compruebas que son iguales, y luego dejas que se enfríen, verás que ambos se enfrían igual de rápido. En ambos casos, las moléculas se movían rápido cuando el objeto estaba caliente, y luego más lentamente según se ha ido enfriando. No hay ninguna diferencia, y las moléculas no se “acuerdan” de cómo fueron calentadas: si mirásemos ambos objetos microscópicamente, estando a la misma temperatura, no podríamos ver ni la más mínima diferencia. Es posible que parte de la culpa de esta “leyenda urbana” la tenga el hecho de que el microondas calienta las cosas de manera irregular: no calienta igual, por ejemplo, el agua que el hielo (como veremos en próximas ediciones de Falacias), ni calienta el centro de un alimento igual que la superficie. Por lo tanto, si alguien toca un alimento y nota la superficie muy caliente y, al cabo del tiempo, el alimento se ha enfriado más rápido de lo que cabría esperar, probablemente es porque el centro estaba aún frío. Un alimento calentado en un horno tradicional sufre el mismo fenómeno, pero como está más tiempo calentándose, las partes calientes tienen más tiempo para transferir calor a las más frías y la diferencia de temperatura entre ellas es menor. Dicho de otra manera: sí es posible que parezca que un alimento muy caliente por fuera, calentado en un microondas, se enfría más rápido que otro que parece igual de caliente y ha sido calentado en una olla. Cuando ocurre eso, es porque el segundo alimento estaba más caliente que el primero, no porque su “calor” sea “mejor” que el generado en un microondas. La temperatura no tiene calidad. Microondas (Parte II, estar cerca) Para entender por qué esto no tiene mucho sentido, debemos mencionar algunos conceptos sobre las ondas electromagnéticas y los metales. En primer lugar, los metales reflejan muy bien las ondas electromagnéticas, como puedes comprobar al mirarte al espejo. La razón es que, al recibir la onda, los electrones de la superficie del metal utilizan la energía recibida para moverse por dicha superficie y la onda no llega a penetrar en el interior del metal. Los metales son opacos por la misma razón – las ondas electromagnéticas no los atraviesan, sino que mueven los electrones por su superficie y “rebotan”, es decir, se reflejan. De manera que, como el microondas es una caja de metal, las microondas se reflejan en las paredes y no pueden salir. Por lo tanto, no pueden alcanzarte y dañarte en absoluto. 1-) “Pero el microondas no es una caja – en la puerta hay un cristal a través del cual puedes ver el interior por unos agujeritos. Si puedes ver el interior, las microondas pueden salir por los agujeritos y dañarte.” Pues no. La razón de que esto no pase tiene que ver con otra propiedad de las ondas (no sólo de las electromagnéticas sino de todas las ondas): una onda no puede atravesar un agujero que sea mucho menor que su longitud de onda. Si el agujero es algo más pequeño que la longitud de onda, la onda consigue atravesarlo pero le pasan cosas raras (se difracta), pero si el agujero es mucho más pequeño, entonces no pasa al otro lado. Puedes pensarlo así: si el agujero es mucho más pequeño que la longitud de onda, la onda “no cabe” por él. Las ondas que emite un microondas tienen una longitud de onda de unos 12 centímetros, más o menos del tamaño de tu mano. Pero los agujeritos de la malla de metal de la puerta del microondas (fíjate en ellos) tienen alrededor de 1 mm de diámetro: 120 veces más pequeños. Por lo tanto, las microondas no pueden pasar por los agujeritos de la puerta, ni por las rendijas de la puerta, ni nada parecido. Si tuvieras un señor agujero de 5 cm en el microondas, o la puerta no cerrase bien y dejase una rendija de 8 cm de ancho – entonces tendrías un problema. Pero tiene que ser un pedazo de agujero o rendija, y te aseguro que no te pasaría desapercibido. 2-) “Pero, entonces, ¿por qué podemos ver el interior? ¿No es la luz simplemente otra onda electromagnética? ¿Cómo puede salir?” La longitud de onda de la luz visible es más o menos cien veces mayor que el tamaño de un átomo. Los agujeros de 1 mm son miles de veces más grandes que esa longitud de onda, de modo que la luz pasa sin ningún problema a través de ellos: por eso están ahí, porque son suficientemente grandes para que veas a través de ellos el interior, pero suficientemente pequeños para que las microondas no puedan salir del aparato. Está bien pensado, ¿no? 3-) Pero si escuchas la radio cerca del microondas cuando está funcionando, notas interferencias y un ruido raro. ¿No demuestra eso que está emitiendo “algo”?” En efecto, está emitiendo “algo”, pero no son microondas. La frecuencia de las microondas del horno es de unos 2.4 GHz, mucho más alta que la que puede recibir la radio (las ondas de radio tienen aún menos energía por fotón que las microondas). Si recibes interferencias cuando el microondas está funcionando, prueba a encender el aspirador y verás que también ocurre lo mismo (y el aspirador no tiene nada que ver con las microondas). Esto ocurre con casi todos los aparatos eléctricos que tienen algún tipo de motor (como el que mueve el plato giratorio del microondas). 4-) Ahora bien, que pasa si algo va mal y las microondas se salen de control – ¿qué te pasaría entonces? Bien, la respuesta depende de a qué distancia te encuentras y durante cuánto tiempo ocurre, pero (salvo que tengas un marcapasos, en cuyo caso es muy peligroso porque pueden interferir con su funcionamiento y pararlo) las microondas hacen básicamente una cosa: calentar. El peligro que tienen es que te produzcan quemaduras, y lo harían bastante rápido, aunque por supuesto notarías el calor y podrías apartarte o apagar el aparato. ¿Por qué digo esto? Porque mucha gente piensa que, si el microondas deja salir parte de las microondas, puede que poco a poco te vaya produciendo un cáncer, y cosas de ese estilo. Esto no tiene ninguna base científica: las microondas calientan las cosas. Punto. Para producirte un cáncer, las ondas tienen que ser capaces de alterar la secuencia de ADN en el núcleo de tus células, y para eso hace falta mucha energía – radiación ultravioleta o más energética. Las microondas pueden dañarte quemándote si tienen suficiente intensidad, pero no producirte un cáncer. En resumen – si tu microondas no tiene agujeros en la estructura ni la puerta está muy desencajada, no existe ningún peligro en estar cerca de él cuando funciona. E incluso en el caso de que dejase salir microondas, no es radiación ionizante, de modo que no puede causarte un cáncer, sino quemarte (o parar tu marcapasos). Microondas (parte III, los metales) "Es peligroso meter cualquier objeto metálico en el microondas". A veces la he oído en la versión “porque puede romper el aparato” y a veces como “porque puede explotar/dañarte de alguna manera”. En primer lugar – supongamos que, en efecto, cualquier cosa de metal en el interior del microondas puede provocar una catástrofe. Pero, vamos a ver, ¿de qué demonios están hechas las paredes del microondas? ¿No deberían romperse o explotar todos ellos? Además, en muchos de ellos el plato giratorio es de cristal, pero en otros (como en el mío, por cierto) es de metal. De modo que la afirmación, sin más, es claramente falaz. La causa de que el metal sea “especial” dentro de un microondas se debe a dos razones: La primera peculiaridad de los metales es que reflejan muy bien las ondas electromagnéticas – por eso las paredes del microondas son de metal. De manera que, para el microondas, los metales actúan como “espejos”. ¿Qué sucede si, por ejemplo, metemos un alimento envuelto en papel de aluminio en el microondas? Que las microondas se reflejarán en el envoltorio y no calentarán la comida. De hecho, lo que sucede es muy parecido a lo que ocurriría si el microondas estuviera vacío. ¿Es esto perjudicial? Para ti, en absoluto. Para tu microondas es igual de malo que hacerlo funcionar vacío: al no haber nada que absorba las microondas, éstas vuelven al magnetrón (el aparato que las crea). Puedes ver dónde está en tu horno porque, si te fijas, la pared de dentro no es completamente de metal: hay una parte (suele ser rectangular, aunque a veces no se ve bien) que no está cubierta de metal, que es por donde entran las microondas en la caja. Si no hay nada que las absorba, vuelven a entrar por ese agujero en el magnetrón y pueden quemarlo poco a poco. Pero esto no es un peligro para ti – simplemente algo nada conveniente para la salud de tu horno. --------------------- ------------------ -------------------- ------------------------ ----------------------- La segunda peculiaridad de los metales, como mencionamos en la anterior entrega, es que los electrones de su superficie se mueven libremente por todo el metal, y utilizan la energía que reciben de las ondas (la que no reflejan directamente) para moverse. Si se hace incidir una onda electromagnética sobre un palo de metal, por ejemplo, los electrones del palo empezarán a moverse arriba y abajo por la superficie del palo al ritmo de la onda: eso es lo que es una antena. Cuando la onda no es muy intensa, sólo unos pocos electrones se mueven, pero si es muy intensa lo hacen muchos: en el interior de un microondas, el movimiento de los electrones por los metales es masivo y muy rápido. ¿Qué consecuencias tiene esto? Que, si el metal es muy fino (es decir, tiene mucha resistencia) se calienta mucho - tanto que puede incluso quebrarse. Eso ocurre a veces con las decoraciones metálicas de los platos. Peligro, lo que se dice peligro, sólo existe si tenemos objetos metálicos puntiagudos y sustancias inflamables dentro del microondas a la vez y algo prende fuego. Todo el resto son inconvenientes y posible acortamiento de la vida del aparato, y sólo en circunstancias concretas. Con esta falacia se termina la "seguidilla" de el microondas Es malo beber leche y zumo de fruta La siguiente Falacia tiene que ver con los alimentos, y tiene varias formas distintas, aunque todas tienen algo en común. Básicamente, se oye por ahí que no es bueno beber leche y luego zumo de frutas, o alternativamente zumo y luego leche, o leche y luego fruta, o incluso la versión extrema, “después de la leche, nada eches”, que desaconseja incluso beber agua después de leche. El razonamiento que he encontrado –y que me han comentado las personas que han sufrido estas afirmaciones– es parecido a éste: el zumo de fruta es ácido. Si bebes leche y, por ejemplo, zumo de naranja, la leche se corta por el ácido, y puede sentarte mal y producir diarrea, o vómitos, una mala digestión o simplemente malestar. Sin embargo, ese razonamiento tiene unos agujeros tremendos, tantos que no puedo aquí describirlos todos, aunque con dos basta. Ni siquiera voy a entrar a discutir lo de beber agua tras la leche, porque la leche es en su mayor parte agua, con lo que no creo que merezca la pena entrar en más detalles sobre eso; me centraré en lo de beber leche y luego algo ácido, como zumo de fruta. En primer lugar, es cierto que al añadir cualquier ácido a la leche, ésta “se corta”, es decir, se produce la coagulación de proteínas. Basta con añadir un poco de vinagre o zumo de limón a un vaso de leche para observar el efecto. De modo que al beber leche y zumo de naranja, en efecto, la leche “se corta”, como afirman los defensores de esta idea. El horror grumoso que se forma en el vaso, por cierto, es seguramente el origen de esta Falacia: “¿cómo no te va a sentar mal beber algo así?”, podemos pensar. Sin embargo, lo que no suelen decir quienes defienden esta idea es que la leche se va a cortar en tu estómago siempre, bebas lo que bebas antes o después de ella. La razón es que el zumo de naranja es una auténtica broma, en cuanto a ácido, comparado con lo que la leche se va a encontrar al entrar en el estómago: durante la digestión y a consecuencia de la segregación de ácido clorhídrico, la acidez del estómago es mucho mayor que la del zumo de naranja o cualquier otra fruta que quieras comer. Dicho con otras palabras: si tu preocupación es que la leche pueda cortarse, no deberías beber leche jamás, porque es lo primero que le va a pasar cuando entra en tu estómago. No hay manera de evitarlo. Supongo que, si hasta ahora creías en este mito, éstas son las malas noticias… no hay absolutamente nada que puedas hacer para que la leche no se corte en tu estómago. Por lo tanto, al final todo son buenas noticias: en lo que respecta a la leche y los ácidos, toma lo que te venga en gana y te apetezca, sin preocuparte por diarreas ni malas digestiones. Con la de cosas reales y preocupantes que hay en el mundo, y nos inventamos otras nuevas.. ... Segunda parte: link: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/15980907/Falacias-_-a-que-creias-algo-de-esto_-_Parte-2_.html

Antes que nada agradezco a la comunidad tarigera por haber punteado, recomendado, y comentado el post anterior (Falacias, a que creías algo de esto!) En segundo lugar aclaro (porque e recibido algunos mp y comentarios en el anterior post que decian que el nombre no era correcto) que el post dice "Falacias" referenciando a una falacia lógica, sofisma o simplemente falacia, en filosofía, esta es una proposición aparentemente verdadera pero la cual, al aplicarle el razonamiento lógico, puede demostrarse que es falsa. Ése es el significado de “falacia” en este contexto. Y ésa es la razón de que este post no se llame “Leyendas Urbanas”.Bien, ahora ya si en el post, continuemos desmontando leyendas urbanas, mitos o ideas intuitivas de uno u otro tipo. El agua gira en los desagües por la fuerza de Coriolis Esta Falacia está extraordinariamente extendida. De hecho, está tan extendida que de vez en cuando se oye en clases de física. La Falacia es la siguiente: el agua gira en un sentido en los desagües del Hemisferio Norte y en sentido contrario en el Hemisferio Sur debido a la fuerza de Coriolis. Mentira, la razón de que este mito no muera y desaparezca es, en parte, que la gente que lo repite no tiene ni idea de lo que es el efecto de Coriolis, supuestamente responsable del giro del agua en el desagüe. De modo que vamos por partes. ¿Qué es el efecto de Coriolis? Bien, en primer lugar no hay realmente ninguna fuerza, igual que la “fuerza centrífuga” no es una fuerza real: es un efecto que se debe a mirar el movimiento de algo desde un sistema de referencia en rotación. De modo que, en este post, se le llamará “efecto de Coriolis” en vez de fuerza. Imagina que estás en el centro de un disco del tamaño de una habitación. El disco está girando con una velocidad angular constante (pongamos que gira una vez cada dos segundos). Si empiezas a andar en línea recta hacia el borde del disco, te parecerá que el suelo se mueve bajo tus pies cada vez más rápido, porque según te alejas del centro, los puntos del disco se mueven más deprisa. De hecho, a alguien que esté sentado en un punto del disco y te mire le parecerá que no caminas en línea recta, sino haciendo una curva. Ese alguien podría decidir entonces que algo te está empujando para que hagas una curva – una fuerza que te desvía de tu camino. Esa “fuerza” es la fuerza de Coriolis. El efecto, es decir, el hecho de que la trayectoria de un objeto que se acerca o se aleja del centro de giro parece curvarse si se mira desde el sistema que gira, se llama efecto de Coriolis. En la siguiente animación puedes ver cómo es la trayectoria de un objeto que se aleja del centro de un disco “de verdad” y observado desde el disco. La primera animación es la del movimiento real (lo que se vería desde fuera del disco), y la línea es la trayectoria real de la pelota. La segunda animación es lo que ve alguien que está sobre el disco, y la línea que se describe ahí es lo que quedaría si la pelota tuviera tinta y fuera marcando su recorrido sobre el disco: Para que quede aún más claro, un video en el que se observa el efecto con gran claridad, desde fuera y dentro del disco: link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=_36MiCUS1ro De modo que, antes de atacar la falacia, recapitulemos: cuando te mueves dentro de un sistema que gira, como un disco, y te alejas del centro o te acercas a él, como los puntos bajo tus pies se mueven más rápido o más lento que de donde partiste, te parece que estás haciendo una curva. Desde luego, visto “desde fuera” no estás haciendo ninguna curva, pero observado desde el disco sí la estás haciendo. ¿Se observa el efecto de Coriolis en la Tierra? Desde luego. Al fin y al cabo, la Tierra gira, y nosotros observamos todo lo que vemos desde ella, de modo que Coriolis aparece por todas partes: en el momento en el que te acercas al eje de giro de la Tierra o te alejas de él en cualquier porcentaje apreciable, notas el efecto de Coriolis. Un ejemplo sencillo: imagina que viajas en avión desde el norte de Canadá hasta el Caribe. Como estás yendo hacia el sur y la Tierra es (más o menos) una esfera, según vas avanzando te estás alejando del eje de giro (que es la línea recta que une ambos polos por el interior de la Tierra), de modo que tu trayectoria, medida desde la Tierra, es una curva, y si no tienes cuidado no acabas donde querías llegar. De hecho, el efecto de Coriolis es tenido en cuenta para trazar las rutas de los aviones. Lo mismo pasa con el movimiento de las masas atmosféricas. Los ciclones y huracanes giran en un sentido en el Hemisferio Norte y en el contrario en el Hemisferio Sur. La razón, una vez más, es que en el hemisferio norte ir hacia el norte significa acercarse al eje de giro terrestre e ir hacia el sur alejarse, mientras que en el hemisferio sur ir hacia el norte significa alejarse del eje de giro e ir hacia el sur, acercarse. ¿Puede el efecto de Coriolis afectar al agua en un desagüe? Una vez entendido lo que es el efecto, creo que entenderás rápidamente por qué la afirmación es absolutamente falaz. Bien, tengo agua en un lavabo y quito el tapón. El agua empieza a bajar por el desagüe, y el agua del lavabo se acerca al desagüe y se pone a girar. Bien, ¿Cuánto se ha acercado o alejado el agua del eje de giro de la Tierra? Bien, hagamos un experimento mental. Visualiza la distancia que se ha movido el agua hacia el desagüe…y ahora imagina la distancia que te separa del eje de giro de la Tierra. ¿Comparamos ambas? Pongamos que el lavabo tiene unos 50 centímetros de ancho, y que tu latitud es media, de modo que tu distancia al eje de giro terrestre es de unos 3,200 kilómetros. Bien, la distancia que el agua se acerca o aleja del eje de giro es un 0,00001% del radio de giro. ¡Pero qué se va a notar ahí! Si el agua tarda unos 10 segundos en llegar al desagüe y la Tierra da una vuelta cada 24 horas, el ángulo que ha girado la Tierra en ese tiempo es de 0,04º…es decir, prácticamente nada. Pero es que hay más. Si el agua, que se mueve una distancia tan pequeña y a una velocidad de sólo unos cuantos cm/s, notara el efecto de Coriolis y se pusiera a girar como loca en el desagüe, ¿te imaginas cómo serían las autopistas? Los coches van muchísimo más rápido y se acercan o alejan al eje de giro muchísimo más que el agua del desagüe. Cogerías el coche, arrancarías y, en cuanto fueras rápido por una autopista recta, ¡boom! una fuerza fantasmal gigantesca te empujaría hacia un lado como una hoja, y te estamparías contra el lateral. ¿Y el agua de los ríos? ¿Y las cascadas? ¿Por qué razón en todas esas situaciones, en las que el agua se mueve mucho más rápido y más distancia que en el desagüe, no se ve ningún efecto de Coriolis en absoluto? Todo esto no quiere decir que el efecto no exista: de hecho, en un laboratorio y con condiciones absolutamente controladas, sí es posible detectar el minúsculo efecto de Coriolis. ¿Por qué entonces gira el agua en el desagüe en un sentido o en otro? Por muchas razones – de hecho, por casi cualquier razón excepto el efecto de Coriolis. En primer lugar, las tuberías suelen tener acanaladuras (el agua baja pegada a las paredes, no por el centro). En algunos países, o incluso regiones de un país, las acanaladuras bajan en espiral en el sentido de las agujas del reloj, y en otros al revés. También afectan la forma del lavabo, el movimiento inicial del agua…en el caso de un inodoro, la dirección en la que introduce el agua… Fíjate en lo que pasa cuando la tubería es casi perfectamente lisa. El video es un canal de desagüe de una presa en California (a unos 35º de latitud). Puedes ver que tanto la velocidad del agua como la distancia que recorre (y el tiempo que tarda) deberían hacer el efecto de Coriolis varios órdenes de magnitud más grande que en tu casa o la mía. Veamos este súper-efecto de Coriolis: link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ScWLC-efdXA Y con esto amigo mio, termina el des-mentimiento de esta Falacia. La Gran Muralla China es la única estructura hecha por el hombre visible desde el espacio He escuchado varias versiones de esta Falacia, pero todas giran alrededor del mismo concepto: La Gran Muralla China es la única estructura hecha por el hombre visible a simple vista desde [el espacio/la Luna/en órbita alrededor de la Tierra]. Mentira. Lo curioso del asunto es que las primeras versiones de esta idea son de la década de los años 30, mucho antes de lo que cabría esperar. Desde luego, no habíamos llegado a la Luna, ni siquiera habíamos lanzado un solo satélite al espacio. Por otro lado, no hubiera sido demasiado difícil calcular el tamaño aparente de la Gran Muralla desde la Luna (la distancia Tierra-Luna se conocía ya con suficiente precisión) y, considerando la diferencia de color con el terreno circundante, llegar a la conclusión correcta: pero, al parecer, nadie lo hizo. En cualquier caso, la idea aparece ya en la tira de periódico Ripley’s Believe It or Not! en 1932, y de nuevo en el libro de 1938 Second Book of Marvels, the Orient de Richard Halliburton, en el que el autor afirma que “los astrónomos dicen que la Gran Muralla es la única cosa hecha por el hombre que sería visible a simple vista desde la Luna”. No sé con qué astrónomos hablaría Halliburton (yo creo que con ninguno), pero la cosa no tiene ni pies ni cabeza. Muy probablemente lo que pretendía era hacer comprender a la población occidental la magnitud de la Gran Muralla, y no se lo ocurrió otra manera que utilizar esa exageración absurda. Sin embargo, más de setenta años más tarde, esta tontería sigue oyéndose por ahí de vez en cuando, sin importar cuántas veces se desmonte. Es curioso lo difícil que es convencer a la gente de cosas que son ciertas, y lo difícil que es acabar con falsas concepciones como ésta. En primer lugar, a simple vista desde la Luna, la Tierra se ve como una bola azul y blanca, con algunos retazos de desiertos y vegetación. De cosas hechas por el hombre, nada de nada. ¡Pero ni la Gran Muralla China, ni ninguna otra cosa! Ni Halliburton ni Ripley (si fueron ellos quienes se inventaron esto) tenían una concepción adecuada de lo lejos que está la Luna, y lo pequeña que es la Gran Muralla. Afortunadamente para mí, no estamos en 1938 y, como hemos ido a la Luna, puedo plantar una foto de la Tierra vista desde allí: Sí es cierto que se han tomado fotos de la Gran Muralla desde la Estación Espacial Internacional... ¡Al igual que de muchas otras construcciones humanas! De hecho, la Gran Muralla es una de las construcciones humanas que peor se ven desde cualquier órbita razonablemente alta. La cuestión es, por un lado, que aunque efectivamente la muralla es muy larga, aunque también hay autopistas muy largas por ahí, la Gran Muralla no es tan ancha como podrías pensar: tiene un máximo de anchura de unos nueve metros, ¡menos que muchas autopistas! Esos 9 metros, si te vas a 160 km de altitud, se ven muy, muy, muy pequeños. Pero es que, además, el color de la Gran Muralla es muy parecido al del suelo que la rodea, con lo que una vez subes a una altitud considerable es dificilísimo distinguirla del terreno circundante. De hecho, las imágenes que suelen mostrarse de la Muralla desde la ISS han sido retocadas y se ha utilizado el radar para generarlas. Aqui algunos ejemplos de otras estructuras creadas por el hombre tomada desde la misma Estación Espacial Internacional que las fotos de la muralla China: Pirámides de Giza Invernaderos del Campo de Dalías, en Almería Y con esto, doy por concluido la desmontación de esta Falacia. La selva amazónica es el pulmón del planeta Se oye muy a menudo, aunque en este caso no en libros de texto (suelen explicarlo bien), sino fundamentalmente en los medios de comunicación, que la selva amazónica es el pulmón de la Tierra, que produce un gran porcentaje del oxígeno que respiramos. Lo llevo oyendo desde que era niño en las noticias y los periódicos; es más, acabo de verlo en el artículo de la Wikipedia en español sobre las selvas tropicales. Afortunadamente, la vercion en ingles no perpetúa este mito (de hecho, lo desmiente en el primer párrafo). ¿Pulmon del planeta? Mentira. Sin embargo, no hay más que pensar con un poco de cuidado para comprender que esa idea del Amazonas produciendo oxígeno que los demás respiramos es totalmente absurda. Los que así lo afirman suelen razonar de la siguiente manera: Las plantas realizan la fotosíntesis, en la que absorben dióxido de carbono de la atmósfera y desprenden oxígeno. En la selva amazónica hay una cantidad gigantesca de plantas verdes, luego la fotosíntesis libera ingentes cantidades de oxígeno a la atmósfera. Por lo tanto, la selva amazónica nos proporciona una enorme cantidad de oxígeno. ¿Para qué realizan las plantas la fotosíntesis? Dicho rápido y mal, para dos cosas: Para crecer y para almacenar energía. Del primer modo, una planta puede realizar la fotosíntesis para construir moléculas orgánicas que forman parte de su estructura y así crear ramas, flores y hojas. Del segundo puede, por ejemplo, fabricar almidón que luego “quema” en la respiración. Por eso las plantas son organismos autótrofos. De modo que, en primer lugar, las plantas respiran. Una parte del oxígeno que liberan a la atmósfera cuando realizan la fotosíntesis lo absorben a su vez mientras respiran, pues una de las dos funciones principales de la fotosíntesis es precisamente ésa: fabricar combustible que luego queman. La selva amazónica, en efecto, desprende muchas toneladas de oxígeno al año, pero una parte de ese oxígeno lo absorbe de nuevo respirando. Así que la parte de la fotosíntesis que sirve para dar energía a la planta, de forma neta, no proporciona ni un solo gramo de oxígeno a la atmósfera. La planta ha desprendido ese oxígeno sólo de forma temporal, para almacenar la energía y usarla cuando le haga falta. Lo mismo sucede con el CO2 absorbido en esa fracción de la fotosíntesis: no desaparece de la atmósfera permanentemente, es liberado de nuevo a ella según la planta respira. Las plantas, en efecto, fijan parte del dióxido de carbono de la atmósfera, pero sólo en la otra función de la fotosíntesis, la de creación de estructuras. Al final del proceso la atmósfera pesa menos: parte de la masa del árbol proviene precisamente del dióxido de carbono absorbido en la fotosíntesis, cuyo carbono pasa a formar parte, por ejemplo, de la celulosa. Perfecto. ¿Y cuando el árbol se muere? Aquí está la clave de la cuestión. Tarde o temprano partes del árbol mueren independientemente y, por supuesto, llega un momento en el que la planta entera muere. Todas las plantas nacen, crecen, se reproducen y mueren. Durante su vida van fijando carbono y liberando oxígeno según crecen, y cuando mueren… se pudren. Pero ¿qué es la putrefacción? Un proceso por el que las bacterias obtienen energía de la materia orgánica, descomponiéndola en sustancias más simples según absorben oxígeno de la atmósfera y liberan dióxido de carbono. Aquí está la parte que muchos periodistas no mencionan: cuando las plantas mueren y se pudren, liberan de nuevo el carbono que habían almacenado y las bacterias que las pudren absorben el oxígeno que la planta había liberado. Al final de la vida de un árbol de la selva, todo acaba básicamente como había empezado. En resumen: la respiración y la putrefacción son los que hacen que, inevitablemente, una selva tropical madura no produzca una emisión neta de oxígeno ni una absorción neta de CO2 apreciables. Los árboles de la selva no son las “bombas de oxígeno” que los periodistas nos quieren hacer creer. ¿Entonces podemos talar y quemar las selvas sin ningun problema? Claro que no La selva amazónica lleva ahí millones de años y es muy grande… pero hubo un momento en el que no estaba ahí. Según se fue extendiendo y la masa forestal fue aumentando, sí estaba almacenando carbono y fijándolo, al mismo tiempo que liberaba de forma neta una gran cantidad de oxígeno. Cuando acabamos con la selva amazónica liberamos todo el carbono que lleva ahí almacenado millones de años. El balance del Amazonas sin perturbar es casi inapreciable, pero cuando cortamos y quemamos la madera ya no lo es: estamos absorbiendo grandes cantidades de oxígeno y liberando enormes cantidades de CO2. Como se estima que la selva amazónica contiene unas 1,1·1011 toneladas métricas de carbono absorbido de la atmósfera, liberar ese carbono no es ninguna broma. Por lo que, como puedes ver, quemar superficie arbolada en el Amazonas es perjudicial para nosotros, pero la razón no es en absoluto la que se dice en los medios de comunicación: la selva no es una “bomba de oxígeno”, sino un “depósito de carbono” que no queremos liberar a la atmósfera. Dicho de otra manera — produce casi la misma cantidad de oxígeno neto una superficie llena de árboles que un desierto rocoso (es decir, nada), pero el paso de “zona rocosa” a “superficie arbolada” sí libera oxígeno y absorbe dióxido de carbono de forma neta y apreciable, y al revés. Concluida aqui la desmontación de esta Falacia. El efecto invernadero I (el nombre) La afirmación es es sencillamente ésta: El efecto invernadero se llama así porque se basa en el mismo principio físico que los invernaderos construidos por el ser humano — la opacidad de algunas sustancias a la radiación infrarroja. Mentira. El problema es doble: por un lado, se leen por ahí explicaciones realmente horribles acerca del efecto invernadero. Por otro lado, existe una concepción errónea bastante generalizada sobre cómo funciona un invernadero de vidrio o plástico y por qué dentro suele alcanzarse una temperatura mayor que la de fuera. La explicación errónea acerca de cómo funciona un invernadero es la siguiente: “El invernadero está cubierto en su mayor parte de vidrio o plástico que es transparente a la radiación visible, pero opaco a la radiación infrarroja. Por lo tanto, la luz del Sol puede penetrar por los cristales del invernadero y calentar lo que hay dentro, pero la radiación infrarroja emitida por el interior caliente no puede escapar por el vidrio, de modo que el interior alcanza temperaturas bastante elevadas.” La anterior explicación es incorrecta. Existen varios fenómenos físicos diferentes involucrados en el aumento de temperatura dentro de un invernadero, pero el responsable fundamental no es la opacidad de nada a ninguna radiación, sino la ausencia de un fenómeno completamente diferente: la convección. Sin extenderse demaciado, el funcionamiento de la convección es bastante simple: Cuando un fluido está caliente se expande y su densidad disminuye y al revés. Esto es lo que hace que el aire frío descienda y el aire caliente ascienda, por ejemplo — y es la base del funcionamiento de los globos aerostáticos que calientan el aire de su interior con vistosas llamaradas. Lo mismo sucede con el agua dentro de una olla o el magma en el interior de la Tierra. Mediante la convección se transmite energía térmica por un fluido debido al movimiento del propio fluido. De los tres mecanismos de transmisión del calor –conducción, convección y radiación– la convección es, de lejos, el más rápido y eficaz en la vida cotidiana. Cuando calientas algo en el interior de un fluido, prácticamente toda la pérdida térmica que se produce es debida a la convección. La convección hace que ese objeto caliente esté rodeado siempre de una masa de fluido más frío que él, de modo que la pérdida térmica es muchísimo más rápida de lo que sería si el fluido no se moviera — si no hubiera convección. Aunque no seamos siempre conscientes de por qué hacemos las cosas, éste es el funcionamiento básico de un jersey, una manta… o un invernadero. Efectivamente, cualquiera de estos inventos evita en gran medida la pérdida térmica porque atrapa el aire, impidiendo que ascienda y sea reemplazado por aire nuevo. Cuando se introduce en ellos algo caliente, ese algo calienta el aire que hay atrapado ahí dentro y una vez que eso ocurre se reduce muchísimo la pérdida de temperatura del objeto, puesto que la diferencia de temperatura con lo que lo rodea (el aire que ha calentado) es minúscula. Desde luego, sigue perdiéndose energía porque las paredes del recipiente se calientan y emiten radiación, pero es algo muchísimo más lento. ¿Cuál es entonces la explicación correcta del funcionamiento de un invernadero? Las ventanas del invernadero son, efectivamente, transparentes a la radiación visible procedente del Sol, que calienta los objetos que hay dentro, como la tierra y las propias plantas. Estos objetos calientan el aire que hay dentro del invernadero y la radiación infrarroja emitida es absorbida por los cristales, pero la pérdida térmica evitada de este modo es muy pequeña. El aire caliente del interior del invernadero disminuye su densidad y trata de escapar ascendiendo, pero no puede debido a las paredes, con lo que tampoco es reemplazado por aire nuevo más frío. La cantidad de calor que se perdería en forma de radiación infrarroja es mucho más pequeña que la que se perdería cuando el aire escapase, de modo que decir que esa opacidad de las paredes a la radiación infrarroja es la razón del aumento de temperatura es absolutamente engañoso — lo que mantiene el calor dentro del invernadero es la “opacidad” de los cristales al aire, que se llevaría más calor en un minuto que la radiación infrarroja en horas. Concluye el desmontamiento de esta Falacia. El efecto invernadero II (calentamiento global) La afirmación falsa de esta segunda parte sobre el efecto invernadero es la siguiente: El efecto invernadero es lo mismo que el calentamiento global, es decir, el hecho de que la temperatura media de la Tierra haya aumentado durante las últimas décadas y tal vez siga haciéndolo en el futuro. Como consecuencia de esta falsa idea, suele añadirse a menudo (explícita o implícitamente) una segunda: El efecto invernadero es malo. Absurdo Para empezar recordemos brevemente en qué consiste el efecto invernadero: Cuando un planeta tiene atmósfera, la temperatura sobre su superficie es mayor de lo que sería si la atmósfera no existiera, puesto que los gases emiten radiación que calienta la superficie. Es, como siempre, una explicación muy simple, pero debería valer de sobra para que veas por qué la afirmación de arriba es absurda. Gráfico de la anomalía térmica anual. Aumente o disminuya la temperatura, hay efecto invernadero. Por otro lado, ¿qué es el llamado calentamiento global? Dicho rápido y mal, es la idea de que la temperatura media de la Tierra ha ido aumentando en las últimas décadas y, según algunos modelos, probablemente seguirá haciéndolo en el futuro. No voy a entrar aquí a valorar esos modelos, ni si el calentamiento global es antropogénico (originado por el ser humano) o no. No hay más que leer ambas definiciones para ver que una cosa y la otra son bien distintas, pero analicemos dos de las diferencias más importantes: Por su propia definición, el efecto invernadero aparece en cualquier planeta con atmósfera desde el mismo momento en el que se forma la atmósfera (la atmosfera esta compuesta por gases, los cuales determinan el efecto de invernadero. Si hay atmósfera existe el efecto invernadero. En cambio, el calentamiento global es, un concepto referido a la variación de la temperatura en los últimos 100 años en la superficie de la Tierra. En segundo lugar, el concepto de efecto invernadero no involucra un aumento gradual de temperatura. ¿Que la temperatura aumenta? Hay efecto invernadero. ¿Que disminuye? Hay efecto invernadero. ¿Que se mantiene constante? Pues hay efecto invernadero, pues lleva existiendo desde que tenemos atmósfera. Por el contrario, el calentamiento global sólo existe si la temperatura aumenta: el concepto es precisamente ese cambio de temperatura. Con estas dos cuestiones ya se puede notar la clara diferencia entre ambos fenómenos. Por otro lado es usual que se se le vea al efecto invernadero como algo "malo", pero ese termino esta totalmente mal aplicado, ya que sin el efecto de invernadero la temperatura de la superficie del plantea seria demaciado baja y por edne nosotros probablemente no existiríamos. Y con esto amigo mio, termina el des-mentimiento de esta Falacia. El efecto invernadero III (dióxido de carbono) El núcleo de la cuestión viene a ser más o menos esta mentira: el principal gas responsable del efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2). Mentira Antes de nada, ni qué decir tiene que todos los gases presentes en la atmósfera contribuyen al efecto invernadero de una forma u otra Existen moleculas que absorben poca radiación infrarroja (Por lo tanto contribuyen poco al efecto invernadero). La razón es que cuando los átomos de estas moléculas vibran, no cambia el momento dipolar eléctrico de la molécula: dicho mal y pronto, si los átomos de la molécula cambian levemente la distancia entre ellos o sus posiciones relativas, la “simetría eléctrica” de la molécula no cambia (piensa en dos átomos de oxígeno girando uno respecto a otro, o alejándose o acercándose). Las principales responsables son las moléculas más complejas, con átomos de varios elementos, que constituyen únicamente alrededor del 1% de la masa atmosférica y que sí modifican su momento dipolar cuando sus átomos vibran. Lo que hace a un gas contribuir más o menos de forma neta al efecto invernadero no es sólo la estructura de sus moléculas: influye además, de forma sustancial, la cantidad de moléculas del gas presentes en la atmósfera. De ahí que el SF6 tenga una contribución ínfima al efecto invernadero a pesar de ser tan eficaz molécula a molécula, y no sea el máximo contribuyente que he mencionado al principio. Al tener en cuenta tanto la eficacia de absorción/emisión de cada molécula como la cantidad de cada gas presente en la atmósfera, podemos estimar la contribución neta de la cantidad total del gas al efecto invernadero. El ozono sólo es responsable de entre el 3% y el 7% El metano (CH4) es otro contribuyente considerable, más aún que el ozono: entre un 4% y un 9% se debe al metano, es decir –una vez más, realizando una abyecta simplificación–, alrededor del 6,5%. Pero este gas no tiene comparación con el que aparece más frecuentemente en las noticias, el dióxido de carbono (CO2). Diagrama de una molécula de CO2. A pesar de que cada molécula de metano es mucho más eficaz como generadora de efecto invernadero que cada una de CO2, la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmósfera es más de doscientas veces la de metano en volumen, de modo que el CO2 es muchísimo más significativo que el metano como responsable de este efecto: entre el 9% y el 26%; es decir, en nuestros términos comparativos, de un 17,5%, casi tres veces la contribución del metano. Pero todos estos gases se quedan atrás cuando comparamos sus contribuciones con las del rey del efecto invernadero: la humilde molécula de H2O. Efectivamente, el vapor de agua es el principal responsable del efecto invernadero, con entre un 36% y un 70% de contribución — la media entre los dos valores es de un 53%. Como digo, es muy difícil dar valores concretos: fíjate en la diferencia entre los extremos de cada intervalo. Pero, dependiendo de los valores estimados, el vapor de agua puede contribuir más al efecto invernadero que todos los demás gases juntos; y, cualquiera que sea el valor estimado, es el responsable número uno de forma clara. Diagrama de una molécula de H2O. Aparte de tener un momento dipolar considerable y ser capaz de absorber radiación infrarroja de forma eficaz (aunque no tan eficaz como el CO2, molécula por molécula, igual que éste no puede compararse al SF6), la principal razón es la cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera, más de diez veces la del dióxido de carbono. ¿Por qué entonces siempre aparece el CO2 en las gráficas, en los artículos de los periódicos y en la televisión? Creo que la principal razón es que esos medios, a pesar de que no lo suelen decir explícitamente, no están hablando del efecto invernadero sin más: lo hacen del efecto invernadero antropogénico, es decir, la parte del efecto invernadero debida a gases emitidos por el ser humano. Al restringirnos a los gases emitidos directamente por la actividad humana, el dióxido de carbono sí se convierte en la estrella principal. Con esto concluye el derrumbamiento de esta Falacia. ¡Muchas gracias por pasarse, espero que les haya gustado! Si te gusto este aporte tal vez te interese este otro link: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/15988425/Tiempo-Geologico-_Geologia_-Desde-bacterias-hasta-humanos_.html]

Falacias Argumentativas Hola taringueros, este post se centrara en las falacias, se explicaran que son, y como detectarlas. Creo que les va a interesar ya que, los argumentos falaces son muy comunes en la vida cotidiana, y aun mas, aqui, en taringa, donde con suerte 1 de cada 5 argumentos no son falaces. ¿Que es una falacia? En logica, una falacia corresponde a un razonamiento falso o ilógico que se utiliza para defender un punto de vista (tesis u opinión), ya sea de manera involuntaria, por ignorancia o desconocimiento, o bien voluntariamente, como una estrategia para convencer al interlocutor. Teoricamente se utiliza como ultimo recurso, y/o por las utilizan personas que no saben argumentar. Representacion de Aristoteles, el "creador" de la logica como ciencia. Tipos de Falacias Las falacias manifiestan una transgresión a los principios de aceptabilidad y validez. Existen 2 grandes grupos de falacias, las formales y las informales; en este post se hablara de las falacias informales, ya que son las que se encuentran en la vida cotidiana. Dentro de el grupo a tratar, dependiendo de el tipo de error en el razonamiento se puede encontrar una gran gama de falacias. •Las más comunes son las siguientes• •Falacia de Equivocación• Hacer uso de una expresión con dos diferentes significados en un mismo contexto. Explicación:El error aquí es usar la palabra bueno con dos significados, la primera es sinónimo de talentoso y la segunda es sinónimo de persona buena moralmente. Explicación:El error en el razonamiento es usar la palabra nada con dos significados •Falacia de la Premisa Falsa• Hacer uso de hechos falsos para elaborar el argumento.Explicación:El error aquí es usar la palabra bueno con dos significados, la primera es sinónimo de talentoso y la segunda es sinónimo de persona buena moralmente.Explicación:Como es falso que los aviones nunca se estrellan, el argumento se transforma en una falacia. •Falacia de Premisa Contradictoria• Utlizar como apoyo una afirmación que es incompatible con otra afirmación utilizada como apoyo previamente. Explicación:Se contrapone que todos tiene derecho a opinar, pero que se debe prohibir opinar a ciertas personas que no tienen fundamentos sólidos.Explicación:Se contrapone que no se puede postear imágenes eróticas, pero que se debería permitir postear este tipo de imágenes a ciertas horas de la noche. •Falacia de Generalización Apresurada• Realizar una generalización sin contar con evidencia suficiente.Explicación:No todos los users son así, hay personas que si tiene tolerancia y si saben respetar.Explicación:No se tiene evidencia suficiente de que todos los hombres sean crueles, ademas nosotros sabemos que no todos son crueles. •Falacia de Repetición de Principios• Repetir en el argumento los mismos principios que se tratan de fundamentar. Explicación:Paternalista tiene el mismo significado que me trata como un niño.Explicación: Crap es igual a post pobres que no aportan nada. •Falacia de Pregunta Compleja• Usar preguntas que asumen algo que no es necesariamente verdadero, es decir tienen una respuesta oculta que no es verdadera. Explicación:Se asume que los hombres forobardean mas en T!, lo que no es necesariamente verdadero.Explicación: Se afirma que las mujeres se interesan mas en la religión, lo que no es necesariamente verdadero. •Falacia de Falsa Analogía• Hacer una comparación de situaciones diferentes como si fueran similares.Explicación:Ambas situaciones son muy distintas. (Antes T! era menos famosa, por eso se permitía gif porno en cierta forma, pero ahora hay mas users, y es mas famosa, y hay mas jóvenes y niños, por lo que los moderadores debieron tomar esa decisión)Explicación: Claramente ambas situaciones son muy diferentes, y no pueden ser comparadas. (pues antes no había seguridad en África, como hoy en día). •Falacia de Un error corrige a otro error• Considerar que una situación errónea puede corregir otra.Explicación: Comentar gif porno e insultar, los 2 son hechos inaceptables, por lo que ninguno justifica al otro.Explicación: Ninguno de estos hechos es aceptable, de modo que ninguno justifica al otro. •Falacia de Negar el Antecedente• Llegar a una conclusión negando una afirmación previa.Explicación: Que no lo hayan baneado, no significa que no haya incumplido el protocolo de T!. (ya saben ustedes, que a veces hay cosas que pasan desapercibidas).Explicación: Que no se haya convocado a huelga, no quiere decir que no habrá tráfico, ya que puede haber otras razones para que haya tráfico. •Falacia de Causa Falsa• Señalar como causa un hecho que solo es coincidente con otro.Explicación: Se considera como causa su cargo, y no la causa real, que sería lógicamente sus estudios.Explicación:La causa real de T! no cerrará, obviamente no será la planteada, sino que será otra razón, como que tienen un buen abogado. •Falacia de Cambio de Tema• Evadir el tema de la discusión y centrarse en otro aspecto.Explicación: El tema de la conversación es el "riesgo de la masturbación", por lo que su referencia a su "ventaja económica", no se relaciona con el tema principal.Explicación:El tema en discusión es sobre si la "v5 es buena o no", por lo que su referencia a que es mas nueva y mejor que la v4, no se relaciona con el tema principal. •Falacia de Ataque Personal Directo• Descalificar directamente la personalidad del oponente para desacreditar su argumento.Explicación: En esta frase, se descalifica por ganar menos plata, y a la vez, en cierta forma le dice estúpido (por ganar menos dinero).Explicación:Se esta descalificando por nacionalidad, y es algo que esta muy lejos de la discusión. •Falacia de Ataque Personal Indirecto• Descalificar por una situación especial del interlocutor para desacreditar su argumento.Explicación: Se descalifica al hablante por ser religioso, y no la personalidad del hablante. Ademas de salirse del contexto de la discusión.Explicación:Se descalifica por ser el dueño de la compañía de transportes, para desacreditar sus argumentos. •Falacia de Apelacion a la Misericordia• Apelar a la compasión para que se acepte el punto de vista u opinión.Explicación: Como se ve, se apela a la compasión, pero no son razones de peso.Explicación:Se apela a la compasión, pero no son razones suficientes. •Falacia de Apelacion a la Simpatia• Adular al interlocutor para conseguir su adhesión respecto al punto de vista.Explicación: Algo que muchos desean. Adular a Herni, para que este esté de acuerdo (aunque no son razones de peso).Explicación: Se adula con "siendo tu tan inteligente". •Falacia de Apelacion a la Autoridad• Apelar al prestigio de una persona importante y famosa, pero que no tiene relación con el tema en discusión. Explicación:En este caso, Kidman no es una autoridad en el mundo de la sexología, aunque sea una actriz famosa.Explicación: Y una de mis favoritas. Esta falacia la usan muchos los padres, pero aun así, no es una razón de peso. ¡Bueno, esto fue todo, espero que les haya gustado!

Este Post esta dedicado al Sistema Solar. Sé que puede sonar poco impresionante comparado con otros posibles asuntos astronómicos, como la materia oscura y cosas así, pero creo que puede resultar muy interesante. La idea sería, por un lado, “actualizar” los conocimientos que muchos tienen del colegio y la Universidad con todo lo nuevo que hemos descubierto sobre el Sistema Solar (en tanto a su formación) desde entonces, ¡y hay bastante nuevo! Aparte de la modernización de lo que aprendimos de pequeños, (o seguimos aprendiendo) me gustaría dar una idea de como se formaron los cuerpo del sistema, hablando de las cosas que no se suelen mencionar en el colegio. El Sistema Solar – La formación En este Post hablaremos del nacimiento del Sistema Solar: La verdad es que aún no estamos completamente seguros de cómo se formó nuestro sistema de forma detallada. Por una parte, los datos de los que disponemos se refieren al estado actual del Sistema Solar, no a su nacimiento, de manera que a lo más que podemos llegar es a elaborar modelos teóricos de cómo podría haber empezado todo y aplicar las leyes físicas correspondientes para simular cómo debería haber evolucionado, y luego comprobar si lo que resulta al cabo del tiempo es lo que vemos hoy en día. Por otro lado, estamos hablando de un fenómeno astronómico del que la muestra completa de casos es lo más pequeña posible: sólo conocemos un único sistema estelar en detalle, el nuestro. De modo que extraer conclusiones acerca de los fenómenos que lo han producido es algo delicado. Las características iniciales y los procesos subsiguientes que han producido lo que vemos hoy con nuestros telescopios al mirar a nuestros planetas vecinos pueden haber sido una inevitabiliad física o una casualidad extraordinaria (y suponer una cosa o la otra modifica los modelos teóricos una barbaridad). ¿Somos un sistema estelar típico? No tenemos ni idea. Mucha gente piensa, al principio, que “deberíamos” ser un sistema típico: ¿por qué iba a ser nuestro Sistema Solar especial? Sin embargo, hay dos razones por las que esta primera idea es errónea. En primer lugar, incluso aunque el Sol fuera una estrella elegida aleatoriamente de entre todas las que existen, elegir una estrella podría producir casos típicos o excepcionales: los promedios sólo tienen sentido al hablar de muestras muy grandes. Pero existe una razón más poderosa y más interesante para poner en cuestión la idea de que somos un “sistema típico”: lo estamos mirando nosotros. Es decir, para empezar, el Sistema Solar no es un sistema elegido al azar de entre todos los que existen, sino entre todos los que existen con seres inteligentes que viven en él. Dicho de otra manera, si nosotros nos preguntamos por nuestro Sistema Solar es que hay alguien que se pregunta por él, y eso puede hacer del sistema un lugar muy especial. Desde luego, es posible también que no sea necesario nada realmente especial para que la vida aparezca en un sistema planetario, y que las características del nuestro sean totalmente típicas, pero ahí está la cuestión: no lo sabemos. Es de esperar que, con el tiempo, podamos observar otros sistemas planetarios en detalle y comprobar cómo de especial es el nuestro, y qué fenómenos típicos suelen crearlos, pero hace falta esperar para eso. Hasta ahora, lo único que hemos sido capaces de ver ahí fuera son retazos de otros sistemas, y aún no tenemos una visión global de ninguno de ellos. De modo que todo lo que voy a contarte en el del post es una teoría que aún debe ser refinada y, de hecho, podría incluso ser rebatida por nuevas observaciones de planetas extrasolares. Esto es cierto de cualquier teoría científica, pero en este caso quiero dejarlo bien claro porque no hay un consenso absoluto sobre la teoría actual sobre la formación del Sistema Solar, que se conoce como hipótesis nebular. En cualquier caso, retrocedamos juntos en el tiempo unos 4.600 millones de años: Nos encontramos en una nube molecular de gases y polvo de varios años-luz de tamaño compuesta fundamentalmente por hidrógeno, que lleva existiendo prácticamente desde el Big Bang, a unos 26.000 años-luz del núcleo de la galaxia que conocemos como Vía Láctea. Durante miles de millones de años esta nube molecular ha permanecido esencialmente inalterada, girando alrededor del núcleo galáctico a unos 800.000 km/h y dando una vuelta completa cada 250 millones de años. Nuestro Sol aún no existe, por supuesto, pero la Galaxia es ya vieja: muchas estrellas han nacido y muerto en ella. Sucesivas supernovas se producen en distintos puntos cercanos a la nube molecular cuando grandes estrellas consumen su combustible nuclear y se colapsan. Al explotar, estas supernovas desprenden enormes cantidades de materia al espacio, y su brillo efímero es visible desde la nube molecular, aunque oscurecido por la gran densidad de materia. Desde luego, no hay nadie en la nube que pueda ver el letal brillo de las supernovas, compuesto entre otras cosas por radiaciones ionizantes que hubieran barrido esa vida, de haber existido entonces. Durante miles de años, no pasa nada más. Las supernovas cercanas se apagan y dejan estrellas de neutrones o agujeros negros como cadáveres estelares: la oscuridad y la tranquilidad vuelven a la nube. Sin embargo, los restos de las supernovas siguen viajando por el espacio inexorablemente, como el frente de una explosión terrible: enormes cantidades de muchos elementos, algunos de ellos pesados, como el hierro, el oro o el uranio. En un momento dado, la onda de choque de las supernovas alcanza la nube molecular de hidrógeno que estamos observando. El equilibrio se rompe: la nube absorbe el impacto, pero se remueve y se mezcla con la nueva materia recibida. En algunas zonas se produce una compresión que acerca las moléculas unas a otras hasta que ya no hay marcha atrás: la atracción gravitatoria empieza a formar zonas más densas que otras, y la nube deja de ser homogénea. Las distancias siguen siendo enormes, pero la nube va lentamente dejando de serlo y formando núcleos alrededor de los cuales se va acumulando la materia que la formaba. Al cabo de unos cuantos millones de años existen ya varias “bolas” de gas y polvo muy densas, rodeadas de espacio casi vacío. La nube molecular, tras ser sembrada por los restos de las supernovas, ha desaparecido, pero en su lugar aparecen nuevas protoestrellas. Una de ellas, por supuesto, es el embrión de nuestro propio Sol. La cuestión es que, según la materia va cayendo debido a la atracción gravitatoria, no se forma sólo una bola densísima que inicia la fusión nuclear: alrededor de esa zona central hay también materia, con gran densidad cerca del centro y cada vez menos densa según nos alejamos de ese punto. Al principio, cuando los restos de la nube que caen hacia el centro tienen aún un tamaño mucho mayor que el de nuestro sistema actual, se trata de una especie de esfera difusa de gas y polvo, pero poco a poco la forma va cambiando, y se forma un disco protoplanetario. La culpa de este cambio de forma la tiene la conservación del momento angular. Imagina un patinador sobre hielo con los brazos extendidos, girando sobre un patín. Según acerca los brazos al cuerpo, su velocidad de rotación va aumentando. Para lograr un giro rapidísimo, los patinadores se hacen un ovillo para que la distancia de todos los puntos de su cuerpo al centro de giro sea lo más pequeña posible — ahí estás viendo el principio de conservación del momento angular en acción. Lo mismo sucede con la nube molecular: cuando se colapsa alrededor del proto-Sol, la nube no está inicialmente en reposo. Al plácido movimiento que tenía millones de años atrás se une la turbulencia generada por la onda de choque de las supernovas cercanas, de modo que las partículas de la nube se mueven en diferentes direcciones incluso antes de caer hacia el centro de gravedad del nuevo sistema. Según caen, aceleran, y su velocidad de giro alrededor de ese centro aumenta. Al cabo del tiempo, cuando el tamaño de la nebulosa protosolar ha disminuido unos cuantos miles de veces, su velocidad de giro ha aumentado correspondientemente: al igual que una bola de masa de pizza que se hace girar cada vez más deprisa, deja de ser una bola y se va convirtiendo en un disco. Este disco va calentándose cada vez más, según las moléculas chocan unas con otras. En el centro, aunque aún no ha empezado la fusión, las cosas están que arden, y puede verse ya un tenue brillo debido únicamente a la elevada temperatura. En el disco la temperatura disminuye desde el centro (donde es de varios miles de grados) hacia fuera. Durante unos cientos de miles de años, este disco (que tiene aún un diámetro unas cien veces mayor que el de la órbita terrestre) sigue haciéndose más y más denso según acumula materia, y en el centro el proto-Sol va comprimiéndose y calentándose más y más. Otros sistemas planetarios se formaron mucho antes que el nuestro, otros se formarán en el futuro, y otros más se están formando según lees este artículo, de modo que podemos, en cierto sentido, ver lo que ocurrió entonces. El telescopio espacial Hubble ha tomado imágenes de varios discos protoplanetarios alrededor de estrellas nacientes, como éstas de la Nebulosa de Orión: En un momento dado empieza la fusión dentro del núcleo de la protoestrella, y en poco tiempo se alcanza el equilibrio hidrostático entre la presión gravitatoria y la radiativa: el Sol ha nacido como una estrella de la secuencia principal. Como veremos más adelante, esto significa la sentencia de muerte para el disco de gas y polvo que lo rodea; se trata únicamente de una cuestión de tiempo. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Mientras tanto, el disco es tan denso que le empieza a ocurrir algo parecido a lo que desató el colapso de la nube molecular de gas hace millones de años: en algunas zonas se producen, por casualidad y debido al movimiento algo caótico de las partículas que chocan unas con otras, acumulaciones de materia. Al principio se trata sólo de unos pocos miligramos de polvo, pero esos pocos miligramos ejercen una atracción gravitatoria un poquito mayor que otros cercanos sobre las partículas que los rodean, y crecen un poco: pero entonces son algo más grandes, y crecen más rápido. Poco a poco, el disco deja de ser más o menos homogéneo y se van formando núcleos de materia. Estos núcleos son tan pequeños aún que no son capaces de retener las moléculas de gas, pero los elementos más pesados provenientes de las supernovas ancestrales, como el hierro, el silicio, el oro, así como partículas de hielo, van formando lentamente dentro del disco lo que se conocen como planetesimales. Naturalmente, no hay un planetesimal, ni dos, ni cincuenta: miles de millones de ellos van formándose en el disco protoplanetario, girando alrededor de la estrella naciente. Todos van creciendo por acumulación de materia debido a la gravedad, aunque no demasiado rápido: unos 15 cm de espesor cada año. Sin embargo, no todos crecen igual de rápido, y el resultado es lo que se conoce como crecimiento oligárquico — si uno tiene una cantidad de materia un poquito superior a otro cercano, el mayor crece un poco más rápido, pero entonces tiene aún más materia y crece más rápido. Además, según se van formando más y más cuerpos densos dentro del disco, empiezan a producirse colisiones, y algunos planetesimales son fracturados por otros y tienen que volver a empezar el proceso, o son absorbidos por otros mayores. Al cabo del tiempo, los planetesimales “oligarcas” tienen ya unos cuantos cientos de kilómetros de diámetro y han “limpiado” de polvo y rocas la zona cercana. Desde luego, sigue habiendo enormes cantidades de gas en el disco e incluso aún fuera de él, pero si pudiéramos ver la escena en este momento, los planetas en formación serían visibles sin ninguna duda dentro del disco. Son ya protoplanetas, y en relativamente poco tiempo alcanzan su tamaño final, convirtiéndose en planetas en toda regla. Disco protoplanetario y protoplanetas. ¿Qué ocurre con la inmensa mayoría de los planetesimales que nunca consiguen convertirse en protoplanetas? Como hemos dicho, muchos de ellos impactan contra otros mayores y son absorbidos por ellos, pero el número inicial es tan gigantesco que muchos sobreviven, y siguen existiendo hoy — y siguen desapareciendo hoy. Los asteroides y muchos objetos transneptunianos son muy probablemente planetesimales que nunca lograron acumular suficiente materia para convertirse en protoplanetas. Asteroide (253) Mathilde (57 km x 49 km). El problema es que este proceso de acumulación de materia es una carrera contrarreloj: la sentencia de muerte del disco como tal está firmada en el momento en el que el Sol recién nacido se enciende. En ese momento empieza a emitir el viento solar: una constante emisión de plasma formado por electrones y protones con una gran energía (los responsables de las auroras boreales) que son capaces de escapar de la atracción gravitatoria del Sol por la elevada temperatura de la corona. Según la materia que rodea al Sol empieza a recibir el viento solar, la mayor parte de ella empieza a disiparse y es expulsada al medio interestelar. Imagina al joven Sol “soplando” electrones y protones en todas direcciones y disipando la nube neblinosa que lo rodeaba. En ese momento, los planetesimales dejan de crecer: no hay materia poco densa que absorber, pues las moléculas sueltas y partículas de polvo más pequeñas son expulsadas del sistema. En vez de tener una especie de “puré de guiso con unas rocas dentro” se tienen sólo las rocas — el puré de guiso ha desaparecido. Desde luego, esto ocurre poco a poco, no de forma brusca, pero la formación de los protoplanetas es una carrera contra este proceso, y sólo los más rápidos tienen tiempo de acumular suficiente materia para formarse. Según los protoplanetas van formándose, se observa además una diferencia sustancial entre la zona cercana al Sol y la más lejana: Cerca del Sol, los planetesimales pueden nutrirse únicamente de partículas sólidas (por ejemplo, hierro y moléculas como silicatos). Otras moléculas, como las de agua, metano, etc., son gaseosas por la elevada temperatura, y no tienen suficiente densidad como para ser retenidas por los pequeños protoplanetas en gran cantidad: desde luego en algunos casos (como en lo que será la Tierra), sí se acumula algo de vapor de agua, pero no lo suficiente como para que el protoplaneta crezca de manera apreciable. Sin embargo, según nos alejamos del jovencísimo Sol, la temperatura desciende: llega un momento (más allá de la llamada línea de congelación) el que además de partículas sólidas de, por ejemplo, hierro, también hay hielo de agua y, más allá, incluso hielo de metano. No sólo eso: el oxígeno y el hidrógeno son, en el disco protoplanetario, mucho más abundantes que el hierro o el silicio, de modo que en la zona más externa del disco la mayor parte de las partículas sólidas son de hielo. Por lo tanto, más allá de la línea de congelación los planetesimales no son tanto pequeñas rocas como “bolas de nieve sucia”: metano, amoníaco o agua congelados y mezclados con partículas rocosas o metálicas. Pero estos planetesimales “congelados” tienen otra diferencia fundamental con sus hermanos rocosos: la cantidad de materia disponible para su crecimiento es varios órdenes de magnitud mayor. Al poder disponer de todo este hielo para crecer, algunos de ellos aumentan de tamaño de forma muy rápida: se convierten en gigantes. De hecho, estos nuevos planetas se hacen tan grandes que llega un momento en el que son capaces de retener gases: esto hace que aumenten aún más de tamaño. Al final de su crecimiento, la parte sólida de hielo y roca es sólo el pequeño núcleo en el centro del planeta, y prácticamente todo su volumen proviene de los gases acumulados posteriormente. Se trata de los gigantes de gas, como Júpiter. Sin embargo, llega un momento en el que el crecimiento de todos los planetesimales, protoplanetas y planetas prácticamente se detiene: cuando el viento solar ha expulsado la mayor parte del polvo y el gas aún no absorbido. Lo que vemos entonces es una jovencísima estrella repleta de hidrógeno sin utilizar, el Sol; a su alrededor, relativamente limpio de polvo y gas, un conjunto de varios miles de millones de cuerpos que giran a su alrededor a distintas distancias, más o menos en el plano en el que se encontraba el disco protoplanetario: unos de ellos tan pequeños como un grano de arena, y otros tan grandes que su propia presión gravitatoria los calienta por dentro. El Sistema Solar ha nacido, Así se hizo el Sistema Solar.

En este Post seguiremos la vida de una estrella desde su nacimiento hasta su muerte, hablando sobre los diversos caminos que puede seguir y las cosas que pueden ocurrirle durante su existencia.Este post tiene una continuacion( ), se recomendia que no sea leido todo de una sola ves. ¡Ven a desentrañar los secretos mejor guardados de estos objetos astronómicos! Nacimiento de una estrella Hay estrellas naciendo en una miríada de lugares del Universo ahora mismo, mientras lees este artículo. Todas ellas se forman en el interior de nubes de hidrógeno molecular: zonas del Universo donde la densidad de átomos de hidrógeno es suficientemente grande como para que se asocien en gran número formando moléculas de H2; en algunos lugares tienen átomos de otros elementos, restos de estrellas muertas, como veremos más adelante. Algunas de ellas son pequeñas, otras son gigantescas, con la masa de diez millones de Soles: NGC604, una nube gaseosa en la que se están formando estrellas, en la galaxia espiral M33, a unos 2,7 millones de años-luz de nosotros. La nube tiene unos 1.500 años-luz de tamaño. Estas nubes de gas y polvo pueden permanecer de esa forma durante muchísimo tiempo, pero tarde o temprano suele haber algo que las vuelve inestables. Puede ser simplemente la casualidad que haga que la densidad en una zona de la nube sea mayor que en otras, puede ser la colisión con otra nube, o el recibir la onda de choque de una supernova…cualquier cosa que haga que, en una parte de la nube, haya una cantidad considerable de moléculas que estén más cerca unas de otras que en las demás. En ese momento, la gravedad acerca a las moléculas alrededor del punto de mayor densidad. Por supuesto, esto hace que la atracción gravitatoria sobre otras moléculas de hidrógeno cercanas aumente, atrayéndolas hacia el centro. Poco a poco la nube, de ser más o menos homogénea, se va dividiendo en zonas mucho más densas separadas de regiones menos densas o casi vacías. Los llamados “Pilares de la creación” en la Nebulosa del Águila, en una imagen del Hubble. Pero, además, cuando las moléculas son atraídas hacia las zonas más densas, aceleran: según la región de la nube de gas se contrae, las partículas se acercan unas a otras y se mueven cada vez más rápido, es decir, la temperatura aumenta. La energía potencial gravitatoria se convierte en energía cinética de las moléculas – energía térmica. Por supuesto, aún es una temperatura muy baja comparada, por ejemplo, con la de la Tierra, pero aumenta continuamente. Llega un momento en el que, dentro de la nube, hay pequeñas esferas de gas muy caliente, llamadas protoestrellas, que van haciéndose cada vez más pequeñas y más calientes según la gravedad va acercando a las moléculas de hidrógeno unas a otras. Este proceso es, dentro de la vida de una estrella, extraordinariamente rápido – en un abrir y cerrar de ojos de sólo 100.000 años, la bola de gas se habrá comprimido hasta el tamaño de una estrella. Es difícil ver estas protoestrellas, porque aún no emiten luz visible y, además, suelen estar escondidas dentro de las enormes nubes de gas y polvo. De hecho, a veces es posible verlas no porque brillen sino por todo lo contrario: cuando tienen una gran cantidad de elementos más pesados que el hidrógeno (como silicatos, óxidos de carbono y helio) pueden verse como siluetas contra un fondo brillante. En ese caso, se llaman glóbulos de Bok, observados por primera vez por el astrónomo Bart Bok en los años 40: Glóbulos de Bok en IC2944. Una vez que la protoestrella se va comprimiendo, pueden pasar tres cosas: Si la masa de la protoestrella no es muy grande (menos de unas 13 veces la masa de Júpiter), cuando las moléculas del gas se han acercado todo lo posible la temperatura es menor que la necesaria para que se produzca la fusión de ningún isótopo del hidrógeno (menos de 1.000.000 K). En ese caso lo que se tiene no es una estrella, sino simplemente un gigante de gas: nunca llega a brillar con luz visible – la superficie está a menos de 1.000 K. Esto no quiere decir que la “estrella fallida” no emita radiación: sí la emite, pero al no disponer de una reacción nuclear que mantenga la temperatura, el objeto subestelar se enfría muy rápido según radia energía infrarroja. Estas estrellas fallidas siguen enfriándose poco a poco y probablemente serán algunos de los objetos más viejos del Universo algún día, ya que no “mueren” como una estrella que se llega a formar. Aunque no se han formado igual, incluso nuestros grandes gigantes gaseosos, Júpiter, Saturno y Neptuno, emiten más radiación de la que reciben del Sol. Sin embargo, si la nube gaseosa que se contrae es más grande (entre 13 y 80 veces la masa de Júpiter), dispone de más energía potencial gravitatoria para calentarse. Según las moléculas se aprietan unas contra otras puede calentarse hasta un punto crítico: el millón de grados. A esa temperatura de 1.000.000 K se inicia la fusión del deuterio y la protoestrella “se enciende” nuclearmente: se convierte en una enana marrón. Por cierto, la distinción entre las enanas marrones y los grandes gigantes gaseosos no está demasiado clara, pero el hecho de que produzca (o haya producido alguna vez) la fusión del deuterio no es un mal criterio para distinguirlas de los gigantes de gas. Pero estas enanas marrones no brillan mucho: aunque en el centro tengan un millón de grados, su superficie está a menos de 2.000 K, de modo que son de un color rojo profundo y emiten casi toda la radiación en el infrarrojo. Además, piensa que lo único que una enana marrón puede fusionar es deuterio (hidrógeno-2): no puede iniciar la fusión de protones (hidrógeno-1) porque para eso hacen falta unos 3.000.000 K, y la pequeña enana marrón nunca podrá alcanzar esa temperatura. De modo que, en unos cuantos millones de años, se le acaba el deuterio, pues no hay mucho comparado con hidrógeno-1…y a partir de entonces su brillo va disminuyendo. La enana marrón, al igual que los gigantes gaseosos anteriores, va convirtiéndose en un objeto más y más frío según radia energía, pero ahí siguen durante un tiempo enorme – nunca se encienden “de verdad”, de modo que nunca mueren. Ahora bien, si la protoestrella es suficientemente grande (unas 80 veces la masa de Júpiter), la temperatura en el centro aumenta según se acercan las moléculas hasta que se “enciende” la fusión del hidrógeno – en ese momento ha nacido la estrella. En no demasiado tiempo, la presión hacia fuera de la radiación emitida por la fusión compensa la presión hacia dentro debida a la gravedad y la estrella se estabiliza. Su temperatura en la superficie, dependiendo de la masa de la protoestrella, puede ir desde poco más de 2.000 K hasta 50.000 K o incluso más en algún caso aislado. Las Pléyades, a unos 440 años-luz de nosotros Lo que se tiene entonces es una estrella de verdad: puede ser roja y no muy brillante, amarilla como nuestro Sol, o de un azul intenso para estrellas más grandes, pero brilla con luz visible y una belleza arrebatadora. A partir de entonces, la estrella recién nacida entra en lo que se denomina secuencia principal…pero hablaremos de eso en la siguiente parte. Video sobre lo que acabamos de ver Tipos espectrales En esta parte del post vamos a ver qué ocurre a partir del momento en el que la estrella se “enciende” (inicia la fusión del hidrógeno), y además vamos a revisar una de las formas más comunes de clasificar estrellas. Una vez que la temperatura en el núcleo de la estrella alcanza el valor adecuado, como dijimos anteriormente, empieza la fusión del hidrógeno. Aunque algunas estrellas tienen más hidrógeno y otras menos cuando empiezan a brillar, en todas ellas el hidrógeno es un porcentaje elevadísimo de su masa. Hay diversas reacciones nucleares involucradas en la fusión del hidrógeno en el interior de las estrellas, pero el resultado fundamental es el siguiente: cuatro protones (núcleos de hidrógeno) se unen para formar un núcleo de helio (dos protones y dos neutrones), liberando dos positrones y dos neutrinos electrónicos (lo que convierte a dos protones en neutrones), además de una enorme cantidad de energía en forma de fotones. Cuanto mayor es la masa de la estrella recién nacida, mayor es la temperatura en su núcleo y más rápido se produce esta reacción. Una estrella muy pequeña y relativamente fría consume su hidrógeno muy lentamente, de ahí que pueda seguir brillando (aunque débilmente) durante muchísimo tiempo; por otro lado, una estrella de enorme masa en cuanto nace empieza a consumimr su hidrógeno a un ritmo endiablado: brilla como un millón de Soles, pero en unos pocos millones de años ha consumido casi todo el hidrógeno. De modo que, dependiendo de la masa de la nube de hidrógeno que dio lugar a la joven estrella, ésta tiene un color y luminosidad u otro. Existen muchas formas de clasificar las estrellas, pero la más común combina dos aspectos (el color y la luminosidad), y probablemente la has visto alguna vez. Por ejemplo, nuestro Sol es una estrella G2 V. Pero, ¿qué significa todo eso? La primera parte de la clasificación de una estrella se denomina tipo espectral, y dice básicamente de qué color es la estrella. O, dicho de otra manera, a qué temperatura está su superficie. Piensa en lo siguiente: si calientas un clavo poco a poco, al principio no brilla, luego puedes verlo brillar de un color rojo oscuro que va volviéndose más brillante, anaranjado, amarillo, blanquecino e incluso azulado. La temperatura del clavo determina el color de la luz que emite – y lo mismo pasa con las estrellas. Vamos a recorrer brevemente los tipos espectrales más comunes, de las estrellas más frías a las más calientes. Los tipos espectrales son letras, de modo que es una clasificación algo artificial y escalonada. Con el tiempo se añadió un número del 0 al 9 para suavizar la clasificación: Las estrellas del tipo L son muy frías: por debajo de 2.000 K. Si recuerdas el artículo anterior, las enanas marrones son estrellas de este tipo. Las estrellas de este tipo brillan con un color rojo oscuro (casi toda su energía se emite por debajo del visible, en el infrarrojo). Aunque no son realmente estrellas “en toda regla”, pues no producen la fusión del hidrógeno. Visión artística de una estrella de tipo L. Por supuesto, no todas las estrellas tipo L son iguales: una que sea de tipo L9 es muy fría, mientras que una L5 es algo más caliente y una L0 es casi ya del siguiente tipo (el tipo M). Así funciona el sistema “suavizado” por los números. -------------------------------------- El siguiente tipo es el M, el más común del Universo. Son estrellas cuya superficie está entre 2.000 y 3.500 K, es decir, aún bastante frías (una tipo M9 estará a 2.000 K y una M0 a 3.500 K). Tres de cada cuatro estrellas pertenecen a este tipo espectral. Estas estrellas rojas pueden ser de muchos tamaños. Por ejemplo, probablemente sabes que el sistema estelar más cercano al nuestro es Alfa Centauri (a poco más de 4 años-luz de nosotros). Bien, ese sistema consta de tres estrellas, una de las cuáles (Proxima Centauri) es una minúscula estrella de tipo M5 que tiene un radio que es la quinta parte del del Sol. Por cierto, ahora mismo Proxima Centauri está algo más cerca de nosotros que las otras dos estrellas, de modo que es la estrella más cercana a la Tierra después del Sol. Por otro lado, la gigantesca Betelgeuse (a unos 427 años-luz de nosotros) es de tipo M2, pero tiene un radio que es más de seiscientas veces el de nuestro Sol. Aquí tienes una imagen de Betelgeuse tomada por el Hubble: -------------------------------------- El siguiente tipo es el K, el de las estrellas de color naranja cuya superficie está entre 3.500 y 5.000 K. Un 13% de las estrellas que podemos ver son de tipo K. Algunas de ellas, como Alfa Centauri B, son estrellas normales y corrientes, mientras que otras son gigantescas, como Arturo: -------------------------------------- Llegamos ahora al tipo espectral de nuestro Sol, el tipo G de estrellas amarillas-blanquecinas…que son menos comunes de lo que podrías pensar: sólo el 8% de las estrellas son de tipo G. Su temperatura superficial está entre 5.000 K y 6.000 K. Algunas de las más conocidas (además, por supuesto, del Sol) son Alfa Centauri A, Capella o Tau Ceti. Nuestro Sol, por cierto, es una estrella G2. El Sol (a la izquierda) comparado con Tau Ceti (a la derecha) Naturalmente, en muchas obras de ciencia-ficción se plantea la posibilidad de que exista vida parecida a la nuestra en estrellas de tipo G, puesto que son tan similares al Sol, pero dada la frecuencia de las estrellas tipo M, puede haber bastante más vida en sistemas estelares de ese tipo, aunque la cosa no está clara y hay opiniones para todos los gustos. -------------------------------------- Pasamos ahora a estrellas más calientes que el Sol. Las de tipo F son blancas y su superficie está entre 6.000 K y 7.500 K. Únicamente el 3% de las estrellas que vemos son de este tipo. La segunda estrella más brillante del cielo nocturno, Canopus, es de tipo F. Aquí puedes ver una magnífica fotografía de Canopus tomada desde la Estación Espacial Internacional: -------------------------------------- Pero hay estrellas aún más calientes: las de tipo A están entre 7.500 K y 10000 K y brillan con un color blanco azulado. Paradójicamente, a pesar de que sólo una de cada doscientas estrellas está tan caliente, las estrellas de tipo A son de las más conocidas desde hace milenios porque, al estar a una temperatura tan grande, suelen brillar mucho y son visibles a simple vista. Por ejemplo, Vega y Deneb son de tipo A. La estrella nocturna más brillante de todas, Sirio (más específicamente, Sirio A, porque es un sistema binario), también es de tipo A: ¡Pero no hemos acabado aún! Las estrellas cuya superficie está entre 10.000 y 30.000 K son de tipo B. Brillan con un color azul intenso pero, al estar tan calientes, no suelen durar mucho tiempo. Hay poquísimas estrellas de este tipo, porque hace falta una gran densidad de hidrógeno para que se formen: sólo una de cada ochocientas estrellas es de tipo B. Sin embargo, suelen estar juntas formando grupos en las zonas en las que las nubes de gas que las formaron eran muy densas. -------------------------------------- Aunque parezca mentira, sigue habiendo estrellas más calientes (aunque pocas). Las de tipo O están entre 30.000 y 60.000 K y brillan, igual que las de tipo B, con color azul. De hecho, hay más radiación emitida en el ultravioleta que en el visible. Sólo una de cada tres millones de estrellas es de este tipo – fíjate en el salto respecto a las de tipo B. Es muy difícil que se den las condiciones para que se formen estas estrellas y, además, duran tan poco tiempo que casi todas las que se formaron en el pasado ya no están. Como has podido comprobar, el código de letras es bastante arbitrario (en su origen tuvo que ver con las líneas espectrales del hidrógeno y otros elementos) Aquí tienes una imagen en la que puedes ver el color que percibe el ojo humano de cada uno de los tipos espectrales. Los tamaños no tienen por qué ser así – como veremos más adelante, suele ocurrir que cuanto más caliente es la estrella, más grande es, pero ya hemos visto que Betelgeuse es de tipo M y sin embargo es gigantesca: [/img] Clases de luminosidad Hemos hablado ya de cómo se forma la joven estrella y de los tipos espectrales en los que puede encontrarse. Ahora vamos a hablar acerca de cómo clasificar las estrellas no de acuerdo con su color (como hicimos en la entrada anterior) sino con su luminosidad (y, por lo tanto, su masa), en lo que se llama clases de luminosidad. ¿Preparado? Imagina una estrella M5. Si recuerdas lo que leíste acerca de los tipos espectrales (que indicaban el color y, por lo tanto, la temperatura de la estrella) una estrella M5 es de color rojo y está relativamente fría. Sin embargo, no basta con esto para saber cómo es la estrella: ya en la entrada anterior dimos los ejemplos de dos estrellas tipo M, Próxima Centauri y Betelgeuse, una de las cuales es muy pequeña y la otra, si estuviera donde se encuentra nuestro Sol, englobaría a la Tierra en su interior. Hace falta algo más para identificar una estrella. Ese algo se definió en los años 40, y se denomina clases de luminosidad. ¿Qué diferencia tienen Próxima Centauri y Betelgeuse? Que, a pesar de estar a la misma temperatura superficial, como la segunda es muchísimo más grande que la primera, brilla más. De modo que el tamaño de la estrella puede medirse por su magnitud absoluta, es decir, el brillo que tiene independientemente de cómo de lejos estés cuando la miras. Esta clasificación utiliza números romanos para indicar la luminosidad de la estrella: una estrella de clase VII es una enana minúscula (por ejemplo, una enana blanca), mientras que una de clase I es una supergigante. Para suavizar los escalones (igual que en los tipos había un número) se utiliza una letra: a indica una luminosidad muy grande, ab más pequeña y b más pequeña aún. También se utilizan estas letras “extra” para señalar peculiaridades de la estrella, como el hecho de que tenga líneas de emisión o cosas parecidas. Por si te lo estás preguntando, Próxima Centauri es una estrella de clase Ve (“e” por líneas de emisión), mientras que Betelgeuse es una Ib. Ahí está la diferencia entre ambas. Las clases de luminosidad, y por tanto los tamaños, junto los nombres que suelen recibir, son (de pequeño a grande): Las estrellas VII son minúsculas. De hecho, esta clase no suele utilizarse mucho, por ser tan específica: suele decirse simplemente que se trata de una enana blanca y punto. ¿Recuerdas esta imagen de la entrada anterior, en la que se ve a Sirio A? El sistema binario Sirio. Fíjate detenidamente en la parte inferior izquierda de la imagen. Al lado de Sirio A, que es una estrella de clase V (como nuestro Sol) se encuentra un minúsculo puntito blanco, que no es otra cosa que Sirio B, una estrella de clase VII: una enana blanca. -------------------------------------- Las de clase VI se denominan subenanas, aunque esta clasificación tampoco suele usarse muy a menudo. Estas estrellas son sólo algo mayores que las enanas blancas, y una de las más conocidas es la estrella de Kapteyn (que se llama así en honor a su descubridor), que tiene un brillo unas 260 veces más tenue que nuestro Sol: -------------------------------------- Las estrellas de clase V es la de las denominadas enanas o de secuencia principal. El nombre es algo confuso: las estrellas “enanas” son mucho más comunes que las más grandes, de modo que puede decirse que son de tamaño “normal”. Nuestro Sol es una de ellas, como lo es Tau Ceti. -------------------------------------- Las estrellas IV se llaman subgigantes. Una de las más conocidas es Epsilon Reticuli, una subgigante naranja que ha abandonado ya la secuencia principal por haber consumido casi todo su hidrógeno. Esta estrella es interesante, además, porque tiene al menos un planeta (un gigante gaseoso mayor que Júpiter) que la orbita a una distancia similar a la de la Tierra alrededor del Sol. Se piensa que, en el pasado, las posibles lunas de ese planeta pueden haber tenido las condiciones adecuadas para la vida, pero al abandonar la estrella la secuencia principal e “hincharse” (como veremos en posteriores entradas de la serie), la temperatura a esa distancia se ha hecho demasiado grande para la vida que conocemos. -------------------------------------- Las llamadas gigantes son las estrellas de clase III. Estos astros tienen un brillo muchísimo mayor que el de nuestro Sol. Por ejemplo, Rho Persei, una gigante roja M4 IIIa (a veces aparece como M4 II). Algún día, el Sol se convertirá en una gigante de tipo III: su temperatura superficial descenderá según se hinche, pero la superficie será tan grande al aumentar de volumen que el brillo total aumentará mucho. Desgraciadamente, no podremos verlo desde la Tierra: para entonces, o bien hemos emigrado a otro sistema estelar o nos habremos achicharrado. -------------------------------------- Pero hay estrellas aún más brillantes: las de clase II se denominan gigantes brillantes. Para que te hagas una idea de la luminosidad de estos monstruos, la estrella de la imagen es Epsilon Canis Majoris, también conocida como Adhara, y brilla como veinte mil soles: Epsilon Canis Majoris (Adhara). Además, Adhara es de clase espectral B2, es decir, está muy caliente. Este tamaño y temperatura hacen que esta estrella no vaya a durar mucho – está consumiendo su combustible de hidrógeno a un ritmo endiablado. -------------------------------------- Sin embargo, las hay aún más grandes y brillantes: las supergigantes de clase I. Una de las más conocidas es Mu Cephei, una supergigante roja que, si estuviera donde está el Sol, llegaría hasta la órbita de Saturno. ¡Podríamos meter mil millones de Soles dentro! Su brillo es unas cuarenta mil veces el de nuestra estrella. Mu Cephei es la estrella rojiza en la parte superior izquierda. -------------------------------------- Puede parecer mentira, pero hay estrellas aún más brillantes que las supergigantes: son las de clase 0, denominadas hipergigantes. No tienen por qué tener más volumen que las supergigantes, pero brillan más porque tienen mayor masa. Las hipergigantes pueden brillar como millones de Soles. Estos leviatanes estelares son muy inestables: su brillo suele variar debido a los cambios en su interior (a veces cataclísmicos), y además no suelen durar mucho tiempo debido a que necesitan consumir hidrógeno muy rápido para mantener el equilibrio hidrostático y no colapsarse y convertirse en supernovas. Existen muy pocas hipergigantes: hasta hace muy poco sólo se conocían siete en nuestra galaxia. La más famosa, es Eta Carinae, que brilla como cinco millones de Soles: Eta Carinae y la Nebulosa del Homúnculo.Podrías preguntarte, ¿es posible que existan estrellas aún más brillantes? Por lo que sabemos, no: existe un límite, denominado Límite de Eddington, de unas 120 masas solares, por encima del cual una estrella sería tan masiva y se “encendería” nuclearmente de forma tan violenta que expulsaría parte de su masa en forma de anillo a su alrededor, quedándose con una masa inferior a ese límite. Por otro lado, sí parece que hay alguna estrella en el Universo que sobrepasa el límite, de modo que nuestras teorías sobre formación estelar aún no están completas. La secuencia principal Ahora hablaremos sobre la etapa más larga de la vida de una estrella: la secuencia principal, además de ver qué es (y por qué es importante) el diagrama de Hertzsprung-Russell. Recordarás cómo el nacimiento de la estrella (ya sea una enana roja o una gigante azul) culminaba en el momento en el que la protoestrella se había comprimido y calentado lo suficiente como para iniciar, en su núcleo, la fusión del hidrógeno. Como dijimos en los dos artículos anteriores, el color y la luminosidad de la estrella dependían de su temperatura y su tamaño. Bien, cuando los astrónomos empezaron a catalogar estrellas (observando propiedades como las anteriores), trataron de encontrar patrones que relacionaran estas propiedades: ¿era posible tener una estrella muy pequeña y muy caliente? ¿una enana azul? ¿y una gigante amarilla? ¿había algunas combinaciones más probables que otras? Dos científicos realizaron diagramas muy parecidos a principios del siglo XX: el danés Ejnar Hertzsprung, en 1911, elaboró un diagrama que relacionaba la luminosidad de las estrellas conocidas en función de su color. Dos años más tarde y de forma independiente, el estadounidense Henry Norris Russell creó un diagrama muy parecido que relacionaba la luminosidad con el tipo espectral (el cual, como ya sabes, es función de la temperatura de la estrella y por lo tanto del color de su superficie). Al ser ambos diagramas prácticamente iguales, el nombre de este tipo de gráfica es diagrama de Hertzsprung-Russell. Bien, si cogemos todas las estrellas conocidas y catalogadas y las representamos en un diagrama de Hertzsprung-Russell (es decir, nos fijamos en cómo se relacionan su color y su luminosidad), aparece un patrón muy definido y fácil de ver. Fíjate en este hermoso diagrama con 23.000 estrellas de los catálogos Hipparcos y Gliese en el que cada estrella está representada en su color. La temperatura (color) está en el eje de abscisas, la luminosidad en el de ordenadas. Observa el diagrama un par de minutos antes de seguir leyendo: Te habrás dado cuenta de lo mismo que observaron los astrónomos al elaborar estos diagramas con las estrellas conocidas: prácticamente todas están concentradas en un par de regiones del diagrama. La mayor parte de las estrellas están en esa franja más o menos sinuosa y borrosa (puesto que hay más factores a tener en cuenta que no aparecen en la gráfica, como la composición de la estrella) que va diagonalmente desde abajo y la derecha (estrellas poco luminosas y frías) hacia arriba y la izquierda (estrellas luminosas y calientes). Hay estrellas en otras zonas, pero son menos, y hablaremos de ellas más adelante. Esa franja diagonal, en la que está la mayor parte de las estrellas, es lo que se denomina secuencia principal. Cuando la protoestrella de la que hablamos anteriormente se “enciende”, es decir, empieza a fusionar hidrógeno, entra en un punto de esa secuencia principal (donde le corresponda a su masa). Mientras esté “quemando” hidrógeno, ocurre lo que parece de sentido común: cuanto más grande es la estrella, más caliente está, de modo que está en esa franja, la secuencia principal. Cuando el hidrógeno del núcleo empieza a acabarse empiezan a pasar cosas raras, y la estrella abandona la secuencia principal. ¿Qué quiere decir entonces que casi todas las estrellas estén en esa secuencia principal? Puesto que las estrellas que vemos son muestras más o menos aleatorias de un conjunto en el que algunas son jóvenes, otras viejas y otras ni una cosa ni otra, el hecho de que todas estén ahí sólo puede significar una cosa, y ésa es la conclusión a la que llegaron los astrónomos al observar estos diagramas: las estrellas pasan la mayor parte de su vida en la secuencia principal, fusionando hidrógeno. De modo que nuestra joven estrella (que, independientemente de su origen y composición, estará en su mayor parte formada por hidrógeno) empieza a realizar la fusión del hidrógeno, y cae en la secuencia principal en el punto que le corresponda a su masa. Ahí permanece durante mucho, mucho tiempo, millones de años: casi toda su existencia como cuerpo estelar, casi sin moverse en el diagrama, “quemando” hidrógeno y brillando con el color (tipo espectral) y brillo (clase de luminosidad) que le corresponden. ¿Quiere esto decir que durante los miles de millones de años que una estrella permanece en la secuencia principal no cambia absolutamente nada? No. Según va pasando el tiempo, el hidrógeno se va convirtiendo en helio, y esto es importante por una razón muy sencilla: el helio es unas cuatro veces más denso que el hidrógeno. Por lo tanto, la estrella va, poco a poco, contrayéndose, calentándose en el núcleo y fusionando hidrógeno más deprisa. Nuestro Sol consume ahora hidrógeno un 40% más deprisa que hace un par de miles de millones de años – si quieres entrar en más detalle sobre este aspecto, puedes leer la entrada de hace unos meses ¿Por qué el Sol está más caliente que antes?. Claro, si la estrella es pequeña y fría (en la parte inferior derecha de la secuencia), consume hidrógeno muy despacio, y puede permanecer allí… no sabemos cuánto tiempo. Las primeras estrellas pequeñas que se formaron en el Universo aún están ahí, y probablemente seguirán mucho despúes de que nuestro Sol haya “muerto” y se haya convertido en una enana blanca. Pero las estrellas grandes y calientes (la parte superior izquierda de la secuencia) alcanzan tal temperatura y presión en el núcleo que consumen el hidrógeno a una velocidad endiablada, y en unos pocos millones de años su núcleo es totalmente de helio. Una vez que la estrella ha consumido casi todo el hidrógeno del núcleo, la mayor parte de su vida ha pasado: lo que le queda puede ser apocalíptico o pacífico, pero será corto. Curiosamente, casi todo lo más interesante de la vida de la estrella está por venir, en el poco tiempo que le queda, mientras que la mayor parte de su existencia es comparativamente aburrida dentro de la secuencia principal. Además, una vez la estrella abandona la secuencia, dependiendo de su masa pueden ocurrirle cosas muy distintas, mientras que durante su estancia en la secuencia casi todas se comportan básicamente igual (salvo que unas permanecen durante tiempos enormes y otras lo hacen durante unos breves millones de años). ¿Qué tipo de estrellas son entonces las que no están, en el diagrama de arriba, en la secuencia principal? Algunos puntos aislados son simplemente casos extraños: vemos un número tan gigantesco de estrellas, con condiciones tan variadas en su formación y evolución, que algunas pueden tener características fuera del patrón común. Pero probablemente has visto dos grupos relativamente numerosos de estrellas que llaman la atención: por un lado, la franja que se dirige hacia la derecha y arriba desde la secuencia principal y, por otro, una banda casi horizontal de estrellas blancas en la parte inferior izquierda del diagrama. El primer grupo son estrellas que han abandonado la secuencia principal y consumiendo elementos diversos en su precipitada caída desde la secuencia: son estrellas “moribundas”. Nuestro Sol recorrerá un día ese camino. El segundo grupo, las enanas blancas, son “cadáveres” de estrellas que recorrieron ese camino. Pero todo esto está relacionado con lo que ocurre cuando la estrella abandona la secuencia, de modo que tendrás que esperar a próximas entregas de la serie para saber más sobre ello. Las entrañas de una estrella Ahora hablaremos acerca de lo que sucede dentro de la estrella durante su estancia en la secuencia principal (que, como dijimos anteriormente, es la mayor parte de su “vida”). A pesar de que como hemos visto con anterioridad que hay estrellas con caracteristicas muy diferentes, durante la estancia en la secuencia principal son bastantes parecidas, la diferencia principal de esta secuencia comparando estrellas es que algunas consumen hidrogeno muy rapidamente y por lo tanto permanecen por menor tiempo en esa etapa. De manera que, aunque en esta entrada hablaremos más detalladamente de la estructura interna de nuestro Sol, otras estrellas no son tan diferentes de él mientras se encuentran en su madurez. Desde luego, mencionaremos diferencias con estrellas mucho mayores o menores, pero vamos a centrarnos fundamentalmente en el Sol por dos razones: por un lado, es una estrella típica, ni muy grande ni muy pequeña. Por otro lado, es la que conocemos mejor, con mucha diferencia. Una estrella típica es, dicho mal y pronto, una esfera casi perfecta hecha de hidrógeno, helio y trazas de otros elementos. Sí, al contrario que algunos planetas, la mayor parte de las estrellas de la secuencia principal son casi perfectamente esféricas. Nuestro Sol, por ejemplo, está achatado sólo 10 km en los polos respecto al ecuador, La razón es que, en general, no giran demasiado deprisa alrededor de su eje (nuestra estrella tarda unos 25 días), y además su masa es tan gigantesca que la fuerza gravitatoria hacia el centro es monstruosa. Desde luego, cuando la estrella entra en la secuencia principal (empieza a fusionar hidrógeno) suele estar hecha casi totalmente de este elemento, salvo que se haya formado a partir del “cadáver” de una estrella anterior que tuviera mucho helio. Poco a poco, según lo va consumiendo, va teniendo más helio y menos hidrógeno. Nuestra estrella tiene aún un 74% de hidrógeno, y ya ha acumulado un 25% de helio – el 1% restante son otros elementos como oxígeno y carbono. Estructura de una estrella como el Sol. De dentro hacia fuera: núcleo, zona radiativa, zona convectiva, fotosfera, cromosfera y corona (GPL). La fusión del hidrógeno se produce en el núcleo de la estrella, donde la presión y la temperatura son enormes. Ahí es donde la estrella produce la enorme cantidad de energía necesaria para compensar la presión gravitatoria de su masa. Existen dos formas fundamentales en las que una estrella fusiona hidrógeno para producir helio: la cadena protón-protón y el ciclo CNO. Vamos a describir brevemente estos dos procesos esenciales: La cadena protón-protón es la reacción de fusión de las estrellas no demasiado grandes, como nuestro Sol. Se llama “cadena” porque tiene varios pasos, aunque a veces se simplifiquen las cosas y se diga simplemente que la fusión consume hidrógeno y produce helio, sin indicar qué ocurre en el proceso. Este proceso consta de tres pasos: En primer lugar, dos núcleos de hidrógeno (dos protones) se fusionan, produciendo un núcleo de deuterio (un protón y un neutrón), un neutrino electrónico y un positrón. Desde luego, este positrón no dura mucho: en cuanto se encuentra con un electrón, ambos se aniquilan y liberan un fotón de muchísima energía (lo que solemos llamar radiación gamma). El neutrino y el fotón se llevan parte de la energía total que producirá la cadena completa. A continuación, ese núcleo de deuterio se fusiona con otro núcleo de hidrógeno (otro protón), de manera que se tienen dos protones y un neutrón, es decir, un núcleo de helio-3, y se libera otro fotón muy energético. ¡Ya casi tenemos el helio-4! El paso final puede seguir varios caminos, pero el más común es que se unan dos de esos núcleos de helio-3 para dar un núcleo de helio-4, muchísima energía fotónica, y dos protones libres de nuevo (que vuelven al principio de la cadena para fusionarse, etc.). E aqui un pequeño diagrama de los pasos de esta cadena: En estrellas más grandes que el Sol (que tienen condiciones más extremas y abundancia de otros elementos además del hidrógeno y el helio) es más común un proceso diferente, denominado ciclo CNO o ciclo carbono-nitrógeno-oxígeno, este proceso es mucho mas complejo de modo que no sera explicado en este post. En cualquier de los dos procesos anteriormente mencionados el resultado es el mismo, desaparece el hidrogeno y aparece el helio. Al ser el helio más denso que el hidrógeno, la estrella se va comprimiendo poco a poco y, a la vez, calentándose. Además, en estas reacciones de fusión, como has visto, se liberan ingentes cantidades de neutrinos y de fotones. Estos dos tipos de partículas sufren destinos muy diferentes: los neutrinos atraviesan la estrella sin casi darse cuenta, y salen de él a casi la velocidad de la luz. Sin embargo, el interior de las estrellas es de una densidad gigantesca: los fotones recorren unos pocos milímetros antes de ser absorbidos por cualquiera de los núcleos atómicos que los rodean. ¿Quiere esto decir que la radiación nunca abandona la estrella? Desde luego que no (o no brillarían). Los fotones son absorbidos, de modo que “calientan” la región en la que se producen. Estos núcleos atómicos liberan la energía que han absorbido en forma de más fotones (normalmente, más fotones de los que absorbieron, pero con menos energía cada uno), que salen despedidos en todas direcciones (sí, algunos hacia “fuera”, pero otros hacia “dentro”). Estos nuevos fotones recorren unos pocos milímetros… ¡y son absorbidos de nuevo! Poco a poco, palmo a palmo, algunos fotones van logrando salir a capas más externas de la estrella. Al final, desde luego, salen, pero tardan muchísimo tiempo: la luz que vemos al mirar al Sol son fotones que fueron liberados por núcleos que absorbieron fotones, que fueron liberados por núcleos… y así hasta el fotón original producido por la fusión en el núcleo, hace miles o millones de años. Aún no sabemos cuánto tiempo, pero sí que, como mínimo, es de 17.000 años (algunos científicos sugieren cifras de hasta cincuenta millones de años). Fuera del núcleo ya no se produce la fusión: la temperatura sigue siendo increíblemente alta, pero se debe simplemente a la radiación emitida por el núcleo, de modo que según nos movemos “hacia fuera”, la temperatura va disminuyendo. Esta región del exterior del núcleo suele dividirse en dos partes diferentes: la zona radiante y la zona convectiva. Dependiendo del tamaño de la estrella, la zona radiante puede estar primero y, rodeándola, la zona convectiva (como es el caso del Sol), o al revés. De hecho, si la estrella es muy pequeña, como una enana roja, puede ni siquiera existir la zona radiante. La única diferencia entre ambas zonas es que en la zona convectiva, como su propio nombre indica, se produce convección: hay movimientos del fluido, algunas veces muy violentos y turbulentos, de modo que parte de la energía térmica sale hacia el exterior, no por radiación, sino en forma de masa de gas muy caliente. Por eso, la superficie de las estrellas como nuestro Sol no está a una temperatura uniforme – en las zonas en las que asciende material muy caliente es mayor. En la zona radiante, por el contrario, apenas hay movimiento de la masa estelar: la mayor parte de la transferencia de energía de dentro hacia fuera se produce por radiación. Independientemente del orden de estas dos zonas, llegamos por fin a la superficie visible de la estrella, lo que realmente vemos de ella: la fotosfera (que es, por cierto, donde se observó helio por primera vez). La fotosfera está tan lejos del caliente núcleo que está muy fría, relativamente hablando: en el caso del Sol, a unos 6.000 K. Fuera de la fotosfera se encuentra la atmósfera de la estrella – sí, las estrellas también tienen atmósfera. Sin embargo, a partir de ahí las cosas se vuelven extrañas: ¡la temperatura aumenta! Estamos en la cromosfera, llamada así porque durante un eclipse de Sol puede verse brillar en varios colores. Desde luego, hablar de “temperatura” aquí es algo bastante relativo, pues la densidad es muy pequeña. Pero los átomos que hay se mueven muy rápido – hasta llegar a los 100.000 K en la cima de la cromosfera. En el exterior de la cromosfera se encuentra la corona, que es también visible durante los eclipses. La corona tiene una densidad aún menor, y una temperatura aún mayor, que la cromosfera: en el caso del Sol alcanza varios millones de grados, temperaturas similares a las que hay en las profundidades de la estrella, y no se sabe muy bien por qué, aunque se piensa que puede tener que ver con los intensos campos magnéticos producidos por el movimiento del plasma por debajo. Cromosfera y corona del Sol (GPL). La corona de nuestra estrella acaba más o menos a un 10% de la distancia entre el Sol y nosotros, y a partir de ahí se encuentra la capa más externa de su atmósfera: la heliosfera, que llega más allá de Plutón. Las sondas Voyager van a ser los primeros objetos construidos por el hombre en salir realmente de nuestra estrella – ya están en la heliopausa, la frontera entre la heliosfera y el medio interestelar. Esta estructura estelar que hemos descrito se mantiene, aunque poco a poco la estrella aumente de temperatura y se comprima, hasta que el hidrógeno del núcleo se va acabando y sólo queda helio. Entonces, la estrella abandona la secuencia principal e inicia el camino hacia su “muerte”. Sin embargo, es ahora cuando las cosas pueden tomar rutas muy diferentes, dependiendo del tamaño de la estrella. Las enanas blancas Esta parte trata acerca de uno de los posibles caminos que puede seguir una estrella hacia su “muerte”, y uno de los tipos de “cadáveres estelares” que hay en el Universo: las enanas blancas. Como vimos, en la secuencia principal todo es relativamente estable y duradero. Pero esta etapa tiene un final, este final llega más pronto o más tarde dependiendo de la masa de la estrella, y puede tener varios caminos y varios resultados diferentes. Ahora veremos lo que les sucede a las estrellas más pequeñas de todas las de la secuencia principal. Recordaras que cuanto mas pequeña es una estrella mas lento fusiona hidrogeno, a tal punto, que hay algunas como Proxima Centauri, que tardan tanto en terminar de fusionar todo su hidrogeno que la edad del universo no les alcanza. Sin embargo lo que se piensa que ocurriria es lo siguiente: al quedarse sin hidrógeno, no hay ninguna presión hacia fuera que compense la presión gravitatoria debida a la masa de la estrella. El astro se comprime y se calienta más y más, haciéndose muy pequeño y muy denso. Como veremos más adelante, las estrellas de un tamaño aceptable (al menos la mitad que el Sol) se calientan tanto en el núcleo que pueden empezar a fusionar hidrógeno de nuevo, luego helio, y alargar un tiempo su final… pero las estrellas más pequeñas no se calientan lo suficiente: la fusión es una cosa del pasado para ellas, cuando se les acaba el hidrógeno del núcleo. De manera que estas pequeñas estrellas se comprimen mucho… pero mucho, mucho. La presión gravitatoria es tan enorme que la fuerza de repulsión entre cargas del mismo signo es incapaz de detener la compresión, y el plasma que forma estas estrellas es de una densidad difícil de imaginar: las cargas están casi “pegadas” unas a otras. De hecho, los electrones están tan cerca unos de otros que llega un momento en el que su posición está tan limitada que podría incumplirse el principio de exclusión de Pauli , debido a que muchos electrones traten de ocupar el mismo estado cuántico. Para que esto no ocurra, los electrones empiezan a moverse más rápido, presionando unos contra otros y ejerciendo una presión hacia fuera que compensa la gravitatoria, y deteniendo así el colapso de la estrella (que, si no, se convertiría en un agujero negro). Dicho de otro modo, por si no estás familiarizado con el principio de exclusión: los electrones están tan apretados que sus posiciones están muy determinadas. Por el principio de incertidumbre de Heisenberg, la velocidad de los electrones está muy poco determinada, es decir, pueden moverse muy rápido, empujando unos contra otros y generando una presión hacia fuera que contrarresta la gravitatoria. Por supuesto, esta explicación es equivalente a la del principio de Pauli, simplemente dicha con otras palabras, pero a veces una de las dos explicaciones es más fácil de entender que la otra. En cualquier caso, esta presión de los electrones hacia fuera se denomina presión de electrones degenerados, y una vez que los electrones “empujan” hacia fuera con suficiente ímpetu, la estrella deja de comprimirse: tenemos una enana blanca. Pero, como hemos dicho, esto ocurre cuando la estrella es enormemente densa: unos 1.000 kg/cm3, o lo que es lo mismo, mil toneladas por metro cúbico, un millón de veces más denso que el Sol. De hecho, hay pocas cosas en el Universo más densas que una enana blanca – hablaremos de ellas más adelante. Pero lo curioso es que, debido a esto, las enanas blancas tienen una propiedad peculiar: cuanto más masa tiene una enana blanca, más pequeña es. Claro, cuanta más masa, más se comprime hacia dentro, y más hace falta “apretar” los electrones unos contra otros para que la degeneración ejerza una presión equivalente hacia fuera. Como veremos en artículos posteriores, esta curiosa propiedad es la que hace que las enanas blancas demasiado grandes tengan un final catastrófico: puedes comprender que “cuanto más masiva, más pequeña” es una propiedad peligrosísima para una estrella. De hecho, una enana blanca suficientemente masiva -es decir, muy pequeña- se comprime tantísimo que sus electrones se mueven muy, muy rápido. Tanto que, para estudiar teóricamente su comportamiento, no basta con la mecánica cuántica: hace falta también la relatividad, pues los electrones se agitan a velocidades próximas a la de la luz. Utilizando ambas teorías, el físico indio Subrahmanyan Chandrasekhar calculó la masa máxima que podría tener una enana blanca para que el movimiento de los electrones debido al principio de exclusión pudiera compensar el colapso gravitatorio. El resultado es de unas 1,4 veces la masa de nuestro Sol, denominado límite de Chandrasekhar. En la siguiente gráfica puedes ver la propiedad que acabo de describir: cuanta más masa, menos volumen. El eje horizontal mide la masa de la enana blanca (comparada con la del Sol), y el vertical el radio de la enana blanca (también comparado con el del Sol). La curva verde es la que se deduce teóricamente sin tener en cuenta los efectos relativistas: como puedes ver, sin relatividad no debería haber ningún límite al tamaño de estas estrellas. Sin embargo, la curva roja tiene en cuenta la relatividad: como ves en ésa, llega un momento en el que los electrones no pueden compensar la presión gravitatoria, porque no pueden moverse a la velocidad de la luz. Observa lo que ocurre alrededor de 1,4 masas solares: Por eso no hay ninguna enana blanca mayor que 1,4 Soles. ¿Qué sucede si una estrella es más grande que ese límite? ¿Se comprime hasta un radio 0 y desaparece? ¿Qué pasa si una enana blanca, de alguna manera, va ganando masa hasta superar el límite? Responderemos a estas preguntas más adelante en la serie pero, si observas la gráfica y ese final de la curva que tiende a un radio nulo, puedes imaginar que pasan cosas muy, muy violentas y potencialmente muy raras. Pero paciencia, volvamos a una enana blanca “normal”. ¿Qué tenemos entonces, cuando la presión de los electrones degenerados compensa la gravitatoria? Un objeto extraordinariamente denso, con la masa de una estrella normal pero que ocupa más o menos lo que la Tierra, y en el que se ha detenido la fusión y no hay ningún tipo de producción de energía. Pero, por otro lado, recuerda que según se va comprimiendo, la estrella “sin combustible” se ha ido calentando más y más. Una enana blanca recién formada está muy caliente: su superficie puede llegar a los 150.000 K, y tiene un color azul blanquecino. Sirio B, una enana blanca, es la minúscula estre la de la parte inferior izquierda. La estrella grande es Sirio A, una estrella de secuencia principal. Sin embargo, las enanas blancas -incluso las recién formadas- no brillan mucho. Sí, pueden estar muy calientes, pero son minúsculas: aunque la radiación que emite cada metro cuadrado de su superficie es mucha, la superficie total de la estrella es muy pequeña. De modo que la cantidad de radiación que pueden emitir es ínfima, y por eso tardamos mucho tiempo en descubrir las primeras (la primera, 40 Eridani B, fue observada por Herschel en 1783, aunque por supuesto no se conocía su naturaleza). Y en ese brillo tenue está la clave de la supervivencia de las enanas blancas: no hay nada que siga produciendo energía en su interior, de modo que son “brasas” en el espacio, que brillan y se van enfriando lentamente. Pero, al ser tan pequeñas y emitir tan poca radiación se enfrian muy lentamente. Claro, cuanto más fría está, menos brilla y más lentamente se enfría, de modo que aún no sabemos qué ocurre exactamente cuando una está muy fría: la temperatura más baja observada en la superficie de una enana blanca hasta ahora es de algo menos de 4.000 K. ¡Aún no ha dado tiempo de que ninguna se enfríe más! Sin embargo, una enana blanca vieja está suficientemente fría como para que los electrones se asocien a protones y neutrones y se formen átomos verdaderos, no plasma. De hecho, se piensa que las más frías cristalizan y son, en menor o mayor medida, sólidos cristalinos. Esta teoría fue propuesta por primera vez en los años 60, y las observaciones más recientes de algunas enanas blancas antiguas sugieren que esta cristalización es una realidad. Pero, aunque no hayamos visto lo que ocurre a largo plazo, estamos bastante seguros de lo que ocurrirá: la enana blanca se va enfriando. De azulada pasará a amarilla, luego a roja, y luego emitirá únicamente hasta el infrarrojo. Eventualmente su temperatura se igualará con la de la radiación de fondo del Universo. Lo que se tiene entonces es una enana negra, una bola de materia fría y apagada que permanece inalterada para siempre en el espacio. Por supuesto, eso es lo que ocurre si la enana blanca no está cerca de nada que interactúe con ella: como estudiaremos más adelante, si la enana blanca tiene una compañera de la que absorber material, puede ir creciendo más y más hasta que la presión de los electrones degenerados no sea capaz de compensar la presión gravitatoria, y entonces ocurren cosas mucho más violentas que la lenta extinción de una enana negra… pero paciencia. Segunda parte: