Kanguro19
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La baldosa que salpica es la protagonista de esta “historia”. Cuando uno camina bajo la lluvia, o una vez que ha dejado de llover, por las poco prolijas veredas corre el riesgo de pisar el rectángulo improvisado, compuesto de piedra y cemento, que conforma una baldosa, laja o elemento símil, que tendidos sobre una base “firme” permiten que caminemos sobre ellas para una mayor comodidad. Pero si llueve, o llovió, se convierten en potenciales salpicaduras de agua barrosa. Por mas que uno valla prestando atención para tratar de esquivar aquella que se encuentra flotando sobre barro siempre una ha ocultado su condición de “isla en la vereda” y espera al acecho el peso de uno de nuestros dos pies para escupir al otro que viene un poco mas atrás. Son descorteces y siempre inoportunas. No tienen piedad. Por eso he decidido, cada vez que llueva, salir de pantalones cortos para no ensuciar mi ropa, pero ellas se las ingenian para salpicar mas arriba. Esas baldosas que se han zafado de sus raíces de cemento, que han roto la “cadena” que las hacia prisionera del piso, son causales de retraso, mal humor, risas de peatones que me ven, enojo de mi mama que lava la ropa, risas de mi novia, y muchas otras cosas que me hacen mal enumerar. El barro con el pasar de los días se convierte en una sustancia peligrosa y uno corre el riesgo de ser marcado por él durante el lapso de, hasta, tres, o incluso, cuatro días después de que cayo aquel desafortunado chaparrón. A ustedes baldosas les digo ¡No les tengo miedo! No voy a dejar de caminar culpa de su mal comportamiento. ¡Maldita baldosa suelta! Para vos andate a la (piiiiiiiiiiiiiiii) que te re (piiiiiiiiiiii)... no te tengo miedo solamente ¡TE ODIO!.
Constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo esta es la definición dada por Ulpiano de justicia. Algo tan sencillo como dar a cada uno lo suyo solucionarían tantos problemas. Si todos practicáramos el arte de lo bueno y lo equitativo, es decir respetáramos el derecho, ¿no seria todo más fácil? Seguro que si. Existen tres “tipos” de justicia: legal, conmutativa y distributiva. La primera se da desde los individuos al todo –a la comunidad-, la segunda es la que se da entre los individuos y la ultima del todo –“Estado”- a los individuos. Tan difícil puede ser dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde… ¿tan difícil es?. Yo creo que no. Todos nos quejamos de la justicia pero practicamos nosotros esta virtud porque la justicia es eso un virtud, es decir, un habito bueno. Es dentro de las virtudes cardinales la mas importante. Porque esta viciada esta virtud, si nos quejamos es porque esta viciada. Que hacemos nosotros para tratar de hacer de la justicia una virtud. El “ius” (derecho) porque no es respetado en la actualidad. Dije antes que el derecho es el arte de lo bueno y lo equitativo (definición que viene del derecho romano), en la actualidad es definido como el “orden social justo”, no seria lindo vivir respetando un orden social justo. Sencillamente desglosare cada parte de esta última definición para aclarar conceptos. Como todo “orden” implica una jerarquizacion de cosas y alguien que realizo esta tarea. Social tiene esta característica porque el derecho esta orientado a ordenar relaciones interpersonales, sociales y el que sea justo nos muestra cual es el fin del derecho… dar a cada uno lo suyo, es decir, la justicia. Esta escueta desmembración de la definición solo apunta a mostrar que el derecho es un medio –mas- para alcanzar la justicia. Pero hay algo que no podemos dejar de mencionar en este camino hasta la justicia que son los preceptos del derecho, es decir, en que se funda el derecho. Estos tres preceptos, que a continuación mencionare, se conocen desde el derecho romano –y desde mucho antes que este derecho-, los preceptos son: “vivir honestamente, no dañar al otro y dar a cada uno lo suyo”. No seria hermoso respetar, toda la sociedad en conjunto, estos “simples” preceptos. Si así lo hiciéramos, seguramente, la vida del mundo entero seria como todas las utopías que tenemos de paz y felicidad. Utilizando el medio, o sea el derecho, para alcanzar el fin, es decir, la justicia. Practicando los preceptos del derecho –“vivir honestamente, no dañar al otro y dar a cada uno lo suyo”- como medio para alcanzar la justicia todo seria distinto. La idea de esta reflexión es cada uno de nosotros pensemos e intentemos poner en practica el derecho como medio para alcanzar el fin… la justicia.