Juangangel
Usuario (Colombia)

Mucho se ha especulado y poco se tiene claro sobre el tema de los grandes medios impresos que han cerrado o mutado ante la arrasadora llegada de los medios digitales desde hace más de una década. En medio de ese debate y contra todos los pronósticos, uno de los principales diarios de Francia, Le Monde, ha anunciado que no migrará a la plataforma de Internet. Y fué mas allá al afirmar que le apostarán todo por mejorar el periódico tradicional. Con la idea de que “el periódico de papel tiene un futuro, sí se transforma y atualiza”, el rotativo galo indicó que hara todos los esfuerzos por mejorar su versión física, ya que diariamente, más de 2 millones de personas, leen la publicación. La apuesta no es nada fácil en medio del escepticismo universal y en pleno auge de redes sociales y medios online. Los directivos, a la cabeza del gerente y el director de publicaciones, Louis Dreyfus y Erik Izraelewickz, empezaron un trabajo hace ya casi un año on el que le darán un nuevo aire a la versión impresa. A su vez, han anunciado que impulsarán las aplicaciones que tienen para versiones en línea. Le Monde, se convertirá, en un medio “cotidiano a todo color, más reactivo y agradable a la hora de leer”. La decisión no deja de ser audaz porque se toma en un momento de crisis en la prensa a nivel mundial. Luego de ver caer a colosos de la prensa como Newsweek o el France Soir que no soportaron los cambios y desaparecieron, es una jugada muy arriesgada. Pero no deja de ser interesante porque en yéndose en contravía tiene que ser absolutamente “innovadora” en pleno siglo de la interactividad. Los cambios parecen no solo ser en el medio impreso como tal. A nivel técnico, la compañía tomó la decisión de que las imprentas no estén únicamente en París. Ahora Tolouse, Montpellier, y próximamente otras dos ciudades, van a empezar a imprimir la publicación. De esta manera, la llegada del matutino a todo el territorio francés va a ser más rápido, ya que al parecer ese es una de los resultados del estudio que se ha hecho. El color va a ser uno de los fuertes del nuevo diario. Además, se van a tener páginas más claras, simples y contundentes. Una innovación editorial consiste en que el suceso del día se cubrirá desde todos los puntos de vista. Reportajes, perfiles, análisis, entrevistas, estadísticas, fotografías y gráficas alimentaran y reforzarán todas las áreas del periódico. El diario parisino, finalmente, también recalcó que su apuesta por mantener el periódico impreso va a tener una secuencia de “Cultura y Estilos” que contará con una amplia presentación de temas en música, cine, exposiciones, moda, gastronomía y viajes, en unos diseños que no le envidiarán nada a la versión digital y que, seguramente, alentará a leer de nuevo el periódico impreso. Tendrá que innovar también la forma de ser entregado por los mensajeros y antiguos voceadores antes de salir el sol. Juan Gonzalo Angel

Más de 15 mil millones de dólares se han invertido en nuestro país hasta la fecha. Una cifra récord, sin duda. Es un dato demasiado alentador, sabiendo que el mundo está atravesando por una recesión económica. Sin embargo, la confianza inversionista no disminuyó en nuestro país. Por el contrario aumentó, y lo hizo a tal punto que la IED (Inversión Extranjera Directa) se posicionaría en un nivel único. Indicadores de la balanza cambiaria señalan que, de enero a noviembre, las inversiones foráneas sumaron, exactamente, 15.243 mil millones de dólares. Es decir, un aumento de 12,5% en comparación con el mismo tiempo del año 2011, donde la cifra fue de 13.547 millones de dólares. Igualmente, es importante tener claro qué fue lo que impulsó este crecimiento, en un mundo expectante a los cambios económicos. En primera medida, los sectores petroleros y mineros, jalonaron al país. Sus negocios representaron el 81,5% del total y pasó de generar ingresos por 11 mil millones de dólares el año anterior, a más de 12.400 millones en 2011. No solo los sectores minero energético crecieron. La industria textil, automotriz, ganadera y la gran mayoría también aumentaron sus porcentajes, reflejando cifras históricas que alcanzaron los 2.824 millones de dólares. El buen momento se debe a la confianza económica y a la claridad que se tienen en las reglas jurídicas para llevar a cabo negocios. Igualmente influye el tamaño del mercado, 47 millones de habitantes, y el volumen de reservas de materias primas de origen minero energético. Sumado a esto, la recuperación del grado de inversión que las calificadoras de riesgo Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s le dieron al país desde el año pasado. Es importante señalar que, si bien la mayor participación de IED en los sectores de petróleo y minas supera el del resto, también se destaca el interés de los inversionistas por llegar a comercio, restaurantes y hoteles. Según los especialistas, independientemente que a mitad de año se hubiese puesto la meta en 15.000 millones de dólares y luego se bajara a 14.500, de confirmarse esta última cifra en la balanza de pagos, el nivel de 2012 se convertiría en récord, toda vez que en el 2011 sumó 13.388 millones de dólares. Sería una cifra importante desde el punto de vista comparativo porque grandes negocios como la venta de Bansantander y Carrefour, que sumaron unos 3.800 millones de dólares, se hicieron fuera del país y por tanto no quedarán consignados en las estadísticas. Juan Gonzálo Ángel
El aumento en las temperaturas en el país han encendido las alarmas tanto en el Gobierno como en los ganaderos. La temporada de verano tiene afectados a muchos ganaderos. Es una realidad. Es por eso que más de 20 mil afectados en 19 departamentos del país se beneficiaran con recursos dispuestos por el Ministerio de Agricultura. El proyecto, en cabeza de Fedegán y la Bolsa Mercantil de Colombia, pretende mejorar las condiciones actuales de este sector que se vio tan afectado por la temporada pasada de verano y la actual. Está en marcha un importante programa de suplementación bovina, que irá hasta marzo del 2013. Con el fin de mitigar el impacto de este fenómeno en la oferta de carne y leche para el consumidor nacional y las posibles exportaciones a los países que en la actualidad tienen convenios vigentes de comercialización de dichos productos, más de 20.000 ganaderos se verán beneficiados con esta campaña que cubrirá 19 departamentos del país, donde se invertirán 3.000 millones de pesos para disminuir los impactos negativos de la sequía producida por el fenómeno de El Niño. Este programa pondrá a disposición de los ganaderos más de 7.000 toneladas de suplementos alimenticios, que serán distribuidos con precio promedio con relación al mercado en un 33 por ciento más económico de su precio comercial, con lo cual se espera regular los precios, frenar la especulación y consolidar una oferta estable. Al poner en marcha esta campaña, el sector ganadero debe tomar medidas preventivas y así lograr manejar la estacionalidad climática del fenómeno de El Niño, que por la ubicación geográfica colombiana afecta periódicamente al ganado, como consecuencia de la disminución en las lluvias y los pastos con los efectos que esto conlleva. Son miles de millones de dólares los que se pierden por los cultivos quemados. Asimismo, se deben incorporar las nuevas tecnologías en los procesos de producción relacionados principalmente con la conservación y aprovechamiento del agua, la adopción de sistemas silvopastoriles más productivos y amables con la naturaleza, la conservación de los pastos y la suplementación alimenticia como alternativas para garantizar la adecuada nutrición y bienestar de nuestros ganados. Además del sostenimiento de los niveles óptimos de producción, reproducción y salud, que finalmente nos van a llevar a posicionarnos como una de las ganaderías más importantes del mundo: moderna, competitiva, rentable y solidaria. Actualmente, la ganadería colombiana contribuye a la riqueza nacional con el 53 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) pecuario, generando 950.000 empleos que representan el 25 por ciento de la ocupación rural. Esta, a diferencia de otros sectores, es la actividad de mayor presencia en la ruralidad colombiana y está presente en todos los rincones del territorio nacional.
El constante cambio climático obligó a mirar de nuevo al campo. Procurar tener una producción auto sostenible, con mínimo impacto en el medio ambiente es de los nuevos retos. Un país debe crecer por el jalonamiento tanto de la industria, como del campo. Sin embargo, un reciente estudio demuestra que las carreras que son afines a la agricultura y temas medio ambientales ya no interesan. Es primordial, como seres humanos, mantener la seguridad alimentaria, además, de tener una tierra productiva. Y en esto Colombia tiene un reto enorme, a sabiendas de los acuerdos económicos que están en curso y los que vienen. Es por eso que preocupa el hecho de pensar que hay un campo dónde trabajar pero no quién los trabaje. Las razones del por qué el desinterés en estudiar estas carreras, pueden ser varias. Datos de entes gubernamentales, señalan que oferta de instituciones educativas en carreras como agronomía, medicina veterinaria, zootecnia, ingenierías agrícola, agronómica y pecuaria y agroindustria, crece. Pero el problema radica en lo siguiente: la demanda por ellas no marcha al mismo ritmo de otras profesiones, entre ellas las tradicionales ingenierías, medicina y derecho. Cifras del Ministerio de Educación resaltan que, en 2012, se ofertaron 330 programas académicos en educación superior relacionados con el sector agroindustrial. La mayor participación se registra en el nivel universitario con 47%, seguido del tecnológico (23%) y las maestrías (11%). 96 Instituciones de Educación Superior (IES) ofrecieron programas académicos relacionados con el sector agroindustrial, 45% son oficiales y 55% privadas. Cifras nada alentadoras para un país que, en su gran mayoría, devenga sus ganancias del campo. Igualmente de éstas hay registros de solo dos universidades dedicadas y especializadas 100% a formar profesionales en el renglón. Estas son la Universidad de Santa Rosa de Cabal (Unisarc) con sede en este municipio de Risaralda y la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (Uniagraria) que tiene sus operaciones en Bogotá. Pero ¿Qué tan apetecibles son estas carreras? En Colombia para 2011, se registraron un total de 59.226 estudiantes en programas afines al sector agropecuario. Si se compara con el 2007 la población estudiantil incrementó en 7.445 personas y entre 2010 y 2011 el aumento es de 1,8%. Las estadísticas reflejan una estigmatización hacia este sector. Muchos no ven futuro o un salario acorde. Pero, lo que no ven es el potencial que Colombia tiene en este sector que, prácticamente, está todo por trabajar y hacer al mismo tiempo de trabajar de la mano del campo tecnológico. Hay, como tarea primordial, que formar nuevos profesionales en esta área al igual que especializar a los que ya están. Es momento de aprovechar los TLC que están y mejorar nuestros cultivos. En nuestro país está todo por hacer y hay que buscar quién lo haga. Juan Gonzalo Angel

Los factores climáticos y ambientales han sido causa de migraciones humanas desde hace miles de años. Basta mirar las civilizaciones de Egipto y Mesopotamia que se asentaron alrededor de los ríos Tigris y Éufrates o la llegada de los hunos y germanos a Galia luego de la huida que emprendieron a causa de la ola de frío en Volga y el Rin. Sin embargo, hoy las cosas parecen tornarse más rápidas debido al cambio climático. Aunque no hay una única cifra, la mayoría de predicciones plantean que para 2050 unas 200 millones de personas se habrán desplazado por efectos del cambio climático, sobre todo por la erosión de la línea costera, las inundaciones del litoral y los estragos en la agricultura. Algunos lugares del planeta se volverán inhabitables; informes pronostican que para 2050 la proporción de suelo que va a sufrir una sequía extrema pasará del 1 por ciento actual al 30 por ciento a finales del siglo XXI. En otros lugares pasará lo contrario debido al cambio en los patrones de las precipitaciones. En pocas palabras, habrá un recrudecimiento del clima en diferentes partes del planeta. Ante este panorama no es descabellado pensar en los migrantes ambientales, como han sido llamados por algunos estudiosos del tema. La distribución de los humanos en el planeta está cambiando y lo seguirá haciendo. De hecho, es evidente en la actualidad cuando centenares de personas se ven obligadas a cambiar su ubicación luego de desastres naturales como tornados, huracanes o sequías, esta última, con gran influencia sobre la agricultura. Según un informe del Intergovernmental Panel on Climate Changepresentado en 2007, para 2020 el rendimiento de los cultivos en el África Subsahariana podría reducirse en un 50%, mientras que en Asia central y meridional se pronostica una reducción del 30% para mediados del siglo XXI. Paises montañosos como Buthan, Nepal o Perúsufrirán crecidas repentinas de sus lagos glaciares debido al deshielo que ya se está presentando. En cuanto al ascenso del nivel del mar, estudios pronostican que para 2050 seráentre 17 y 29 centímetros; otros afirman que crecerá entre 5 y 82 centímetros para 2010.Autores como Nicholls y Lowe (2004), afirman que entre 10 y 25 millones de personas padecerán inundaciones para 2050. A pesar de que no hay consenso las cifras, lo cierto es que cada vez hay más pruebas de que ya están teniendo lugar las migraciones causadas por el calentamiento global; las predicciones no son cosa de ciencia ficción. Evidentemente, los países más vulnerables serán aquellos cuyas condiciones socioeconómicas no sean las mejores. Se necesita una reducción de los gases de efecto invernadero, eso es verdad, pero también una urgente adaptación para lo que ya está sucediendo. Mejores infraestructuras, programas de prevención, reacción temprana a situaciones de emergencia, innovación frente a los nuevos desafíos que plantea la agricultura y un aprovechamiento de las zonas que podrían verse favorecidas con estos cambios, son algunas de las tareas a cumplir por los gobiernos, instituciones y sociedades del mundo. JUAN GONZALO ANGEL
Sequías, cambios de comportamiento en las precipitaciones, pérdidas de cultivos y crisis alimentarias son algunas de las consecuencias de las altas temperaturas causadas por el cambio climático. Si bien algunas teorías sobre el cambio climático contemplan un enfriamiento de la tierra en unos años, la mayor parte los expertos se inclinan por pensar que la temperatura terrestre seguirá en ascenso, tal como ha venido sucediendo en los recientes años. Esta situación ha generado sequías en lugares que antes eran aptos para el cultivo, además de fuertes olas de calor que han causado la muerte de decenas de personas, sobre todo en el viejo continente. El aumento de la temperatura de nuestro planeta empezó a presentarse desde mediados del siglo XIX, cuando la llamada Pequeña Edad del Hielo llegó a su fin. Hoy, es evidente el descongelamiento de los polos y de los nevados. En Colombia, por ejemplo, ha habido una pérdida del 20% de la masa de los nevados en los recientes diez años. Gisela Paredes, subdirectora de Parques Nacionales en Colombia, explica que en los nevados El Ruiz, Santa Isabel y El Tolima, se ha presentado esta pérdida y que, además, se prevé una pérdida de 1.318 hectáreas para 2023. No sólo los nevados se están viendo afectados por las altas temperaturas, organismos que han estado acostumbrados a cierto hábitat también están sintiendo las consecuencias. El calentamiento global dará origen a nuevas especies de plantas y obligará a animales, e incluso a los humanos, a buscar un sitio en el que la temperatura sea la adecuada para sus cuerpos. Crisis alimentaria por las sequías Las precipitaciones también están cambiando su comportamiento. Lugares en los que antes llovía con regularidad, hoy pueden presentar largos lapsos de tiempo sin precipitaciones, y viceversa. La primera consecuencia de este cambio la sufren los cultivos. Para citar un ejemplo reciente está la sequía por la que atravesó Estados Unidos, el principal productor mundial de maíz, hace unos meses. Situaciones como éstas están generando constantemente el incremento de precios; incluso, se ha hablado de crisis alimentaria mundial. A pesar de este desalentador panorama, otros prefieren ver el vaso medio lleno. Gisela Paredes afirma que “estos cambios en la temperatura y en las precipitaciones pueden hacer que cambien las condiciones de algunas zonas que hasta ahora no han tenido posibilidades económicas. En el mundo siempre ha habido variaciones, eso no es raro, lo importante es prepararnos sicológicamente e institucionalmente para adaptarnos a esos cambios.” Aunque la estrategia mundial está más direccionada a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, no pueden descuidarse las estrategias de adaptación para estar más preparados frente a los cambios que cada vez ocurren con mayor frecuencia e inmediatez. Unas instituciones fuertes, unos programas de prevención y una mejor educación, tanto para cuidar lo que existe como para saber responder a los nuevos desafíos, seguramente ayudarán a disminuir las consecuencias negativas del cambio climático Juan Gonzalo Angel