JorgelinaERodrig
Usuario (Argentina)
Cuerpo elemental insano de impases Mujer Lunara que ha despojado la cruz sin la ponzoña de los ojos vacíos. Cuerpo elemental sin paz, clama sin llama, llora sin agua, vuela sin alas. Reptas, sientes en tu interior Kaos. Yo soy el superior encéfalo de los siete rayos del arco iris envolviéndote en mi ser que se expande En el éxtasis del paraíso de rosas rojas, celestes y a veces blancas Yo soy el intocable ser de tu existencia que naufraga en tu tempestad Y allí se rehace nuevamente en los misterios del yo inferior Conexión continúa de los transeúntes en los precipicios del saber. Tú eres la llave del libre albedrío donde yacen las esferas doradas del YO no existo...
. La Tierra se abría sedienta al suspiro de Maribel en aquél reclamo sin oídos, gesticulaba apenas sonidos evanescentes. Ese hombre no me ama – pensó- y un aquelarre de demonios la envolvió. El escultor de palabras se hacía de arena y viento (vidrio) cristales de cuarzo que absorbían y devolvían estatuas sin formas. ¿Tiene forma el ser? – Sabía la respuesta- O éste es en devenir perpetuo al desamparo de saberse. “La existencia es un invento”, los trazos sus secuelas… Esculpo la palabra en el cuerpo esperando que allí se deshaga el hilo rojo que une el cosmos al ego maligno que inculpa una falsa libertad, un amor que es desposeyente de los lirios de abril en las maderas de Oriente y claro que el instinto me hace- solo hoy – mañana renace y su palabra trato de hacerla veraz, entre orgasmos espirituales. En el mundo de las formas ser escultor informe es ya proeza. En noche de pasión auto erótica- la pasión es siempre a uno mismo – esculpió en granito una enorme A y comenzó a realizar una pared. Maribel se quejaba de su soledad- digna palabra retratada en el vacío se dijo el hombre. El esculpió una muralla, abajo del mismo un prodigioso hoyo sin musgos, tempestades de pasados, los de ellas en sucesión metonímica, los de él en sincronía del ser hombre. Pegó rubíes, soldó cada átomo con plomo, estaño y plata (seis piezas de ella) El inmenso muro tras los quejidos y demandas de Maribel se cayó. Abajo el hoyo lo succionó y vio su deseo en forma arbórea. Tierra mujer, no te alcanzo… Amante y amada, madre e hija ¿Qué dices que no te escucho? Susurros. De podios con o sin trofeos la orgía eclesiástica del sexo en mi boca y las suya sin nada. Maribel estrazó sus muslos contra una pared blanca y vidrios en la misma. Sensual muerte de su carne roída – antes la palabra abyecta- amo. ¿A quién? se preguntó. Mutilación, escansión retratada en pared blanca. Del pentagrama difónico de una acuarela sin colores. El la esculpe en graznidos de cuervos cuando recuerda la pared entre el hombre y la mujer. Esculpe nuevamente una A. El muro adviene sin cirios ardiendo al compás de lo que no es unidad. La tierra es minúscula, el ser transitorio, la palabra flores entreabiertas. La sed insaciable. Palabras… 1- A – prefijo: sin. 2- Tierra: refiere a la Madre y esposa. 3- Muro: distancia entre el hombre y la mujer: construcción lacaniana para explicar la diferencia del posible encuentro.
Bruma escarlata en la era de tu ser cayendo al vacío Tu cuerpo liviano a la mente, imposible soportarlo en mis recovecos intransigentes. Luces. Cámara y soy la Diosa de tu Muerte. Me acecha el desdén de los inframundo engañosos a almas torturadas. Me acobarda tu coraje de epidermis lábil que al menor rasguño en ti es herida (fatal) Me estremece tu sexo amonestado por tantas de nosotras en caos. Bruma de espumas en mi alcoba donde sin creencias ni verdades; _ me desvistes, acaricias, lames, jadeas, bebes, intuyes, pronuncias, enuncias, inventas. Sudor de enredadera en los muros de tu laberinto oceánico que con la humedad crece el hallazgo de un mutualismo i-nexistente entre humanos. No más palabras demoliendo emociones. En la piel despellejada por tantos fingidos llantos. _ No des papel al Actor, arma de sin sabor al escultor de las figuras deformes de la terrible humanidad_ fealdad de la cópula en clímax pasional del olvido. No más palabras vacías. Bruma en mi alcoba y las sábanas blancas se humedecen de rojo. Sangre. Demasiada sangre entre nosotros. Bebida y la eternidad no es nuestra. Hijos deshechos, muertes blancas, camas blandas, consciencia muerta. No estás. No estuve. Un fantasma que tensó la médula irrigando mis hormonas me dice eres “Caníbal delicioso de mi hambre “. Punto y te a -parto. Brumas escarlatas en tu piel de Baco sin vino que degustar Pues de tus labios veneno bebiéndote hasta el cristal.