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JereesTheHutt

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Primer post: 2 ago 2008
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Pac-Man en esteroides (Dibujo Propio)
Pac-Man en esteroides (Dibujo Propio)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Esta vez será un dibujo, ya que el texto anterior no tuvo mucha repercusión, jaja, es mi primer intento con una tableta gráfica. Sepan comprender, los próximos serán mejores. Espero.

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Voodoo Child (Dibujo Propio)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Bueno, este es el segundo laburo que hago con la tableta gráfica, si ven el anterior (el pacman), hay una pequeña diferencia, (vamos mejorando). Espero que les guste, hay un montón de detalles para retocar, ya sé, pero supongo que se irán puliendo en los próximos dibujos. Como el anterior, este está completamente hecho en photoshop, sin ninguna referencia. El personaje es un invento mío, también (No el nombre, obvio). Tiene su historia, pero no viene al caso. Adeus a tutti. Si quieren comparar, este es el anterior:

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Se cortó la luz (Cuento Propio)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Este es el segundo cuento que posteo, algo más largo que el anterior, espero que les guste. Se cortó la luz Para variar, como todos los veranos, como para que no empecés a extrañar las noches de sábanas anegadas y la lengua de toalla por ningún momento. Se cortó la luz, y como si fuera poco, la que se cortó es tu fase. Las luces de la calle están encendidas y los de la vereda de enfrente sí tienen luz, y eso que están todos enganchados. Pero vos no, cuando te ofrecieron tirar un cable dijiste que no, porque sos un tipo honesto. No sería correcto, dijiste, pero los honestos en este país van muertos, vos lo sabés, pero qué le vas a hacer. Vos te la comés, vos sos el único boludo que paga y aunque los de enfrente tengan luz y duerman fresquitos vos te convencés de que así dormís tranquilo, aunque no puedas dormir por el calor. Y el infortunio de estar en un primer piso y ver que lo único que sube, si sube, es un tímido, ínfimo hilito de agua a la canilla, y que después de unos ruidos de gárgara intensa te estornuda ferozmente y te salpica de óxido marrón toda la panza sudada y ahora sí… te quedás sin agua. Así como así. Sin agua y sin luz. Y apenas son las once de la noche, y vos ya sabés que es un corte programado, de esos que duran apenas de doce a catorce horas, y que no hay escape. Qué va a haber. Es martes y mañana tenés que laburar, le decís al espejo, entonces hay que bancársela, sumergirse cual galletita en una bañera de off y tratar de cerrar los ojos, aunque sea para no ver que el aire acondicionado está ahí, tranquilo, sonriendo, evidentemente burlándose en silencio de toda tu desahuciada persona. Y te vas puteando bajito a la cama resignándote, para acostarte en el pedacito que queda porque tu mujer hace rato ya que está dormida y ni se enteró de lo que pasó. Y mejor así, porque qué le vas a decir, vieja, se cortó la luz…dormite y no me jodas, más que eso no vas a conseguir, pensás. Y por más que te sentís asfixiado te tapás la cara con la almohada porque es mucho más insoportable todavía, la luz de la calle que se vomita en toda la cama que el calor que vos sabés, recién empieza. Te encomendás a Morfeo y a San Cloroformo por las dudas, y poco a poco notás que empieza a funcionar, que el cansancio empieza a remontar la carrera, mejor dormirse rápido antes de sufrir más, aunque tu mujer te respire en la nuca para ganar centímetros de colchón, por lo que calculás un codazo cortito. No muy efusivo, no, como para no despertarla, sólo como para poder recuperar un poco del terreno perdido y volvés a tratar de olvidarte un minuto del calor, un minuto es suficiente… medio minuto y empiezan los espasmos involuntarios de cuando empezás a aflojarte… veinte segundos cuando el correcaminos le saca la lengua al coyote… Y entonces lo escuchás. El sonido con más malicia acumulada en cada decibel del que se tenga noción alguna. Un Stuka armado hasta los dientes que en un vuelo rasante pasa a escasos centímetros de tu oreja haciendo que el calor te caiga encima como un balde de agua… caliente, como el mismo infierno, que la luz de la calle te clave alfileres en los ojos vidriosos, y que tu mujer te diga entre dientes quedate quieto, dejame dormir. Hacés un esfuerzo sobrehumano para reponerte del momento y escudriñás el aire dolorosamente buscando un rastro del díptero endemoniado con resultados nulos. Vos sabés que lo del cerebro de mosquito es una falacia, que el tipo es más inteligente de lo que todos creen. Cómo se explica sino, que se esconda tan bien cuando lo estás buscando? Y que apenas te descuidás o mirás para otro lado, el chabón se está empachando con la sangre de tus tobillos mirándote de reojo? Cerrás los ojos, esta vez boca arriba, con las manos prestas a dar el manotazo mortífero así te deje la marca de los cinco dedos por una semana. Qué te importa? Volvés a escuchar el zumbido, pero esta vez se oye más lejano, y no podés precisar la ubicación del chupasangre. Te despabilás de golpe. El tipo te está estudiando. Es un vuelo de reconocimiento el que está haciendo el muy turro, te está midiendo, calculándote el peso para saber qué tiempo de reacción tenés. De vez en cuando se acerca como para que lo escuches, y comprobar tu elasticidad de músculo. No, vos sabés que el bicho está subestimado por el hombre. Lo sabés. Entreabrís los ojos ahora, esperando que caiga en la trampa de la luz que entra por la ventana y ésta revele su perfil por un instante y casi se te escapa una sonrisa pensando en el factor sorpresa y el resultado… Y de pronto el manotazo lo ligás vos. Mirá si es jodido, no sabés cómo, pero la trampa te la jugó ese hijo de puta, debe haberla picado a tu mujer causando el acto reflejo que desencadenó en la cachetada que te dio dormida cuando menos lo esperabas. Y no es que le de lo mismo cualquier tipo de sangre, ni a palos, no, vos sabés que lo hizo premeditadamente, que lo calculó al milímetro, que el tipo está jugando sucio, que te está desafiando y ni siquiera da la cara el atorrante. Ni hambre debe tener, te decís. No hay insecticida, tabletita o aerosol que valga su precio, siempre habrá uno de estos guachos al acecho, revolcándose de la risa por tus estúpidos intentos de combatirlo. Y éste lo está disfrutando en serio. Ahora transpirás y no es sólo el calor, son los nervios, el veneno que te agarró lo que causa la catarata de sudor de tu frente, y te secás con la sábana, no vaya a ser que pierdas un segundo de vista el campo de batalla. Esto ya se hizo personal. Mirás por la ventana y ves unas luces allá, lejos. Se viene tormenta, pensás, vamos carajo, gritás para tus adentros, para que no se avive el tipo y emprenda la retirada antes de tiempo y te quite la posibilidad de disfrutar de la victoria. Sabés que si refresca es ventaja para vos, que estos insectos de mierda se atontan con el frío y vos te podés movér mejor… Te descuidaste. Bastó ese par de segundos que desviaste la mirada y te regodeaste de tu suerte para sentir el despiadado aguijonazo en el costado de la pantorrilla. Puto! No te pudiste contener, tuviste que gritarle, porque cómo cuernos hizo para llegar desapercibido? Vino caminando, seguro, el forro vino caminando, atrincherándose en los pliegues de la sábana para dar el bayonetazo y encima no viste para dónde rajó. Debe estar en un rincón oscuro mirándote, más vale, tapándose la boca para no reírse, la puta madre. Dejás de rascarte compulsivamente cuando te das cuenta que ya no pica, que duele, y aflojás los dientes. Estás sentado en la cama, cinco minutos, diez, tratando de calmarte un poco y ni noticias de tu enemigo. Sabe que lo estás esperando, que estás decidido a reventarlo, por eso no aparece… o se habrá ido? Te habrá dejado con la vena hinchada dándose por satisfecho? Los flashes de la tormenta están más cerca pero todavía no se escuchan truenos. Se habrá dado cuenta de que si llueve tiene la guerra perdida? Te amargás un poco por la posibilidad, pero así al menos vas a dormir un buen rato… Bostezás y se te nublan los ojos, el sueño está volviendo, eso es bueno. Pero ese punto borroso en el aire se ve más grande… Y no va que el hijo de mil putas te pega en medio del ojo, te sacudís como un epiléctico y el pie enredado en la sábana te hace caer de la cama dándote en la oreja con el marco de la ventana. Rajás una puteada a los cuatro vientos y empiezan a ladrar los perros de enfrente, tu mujer te mira con odio y qué hacés, pelotudo, nada, nada, decís, pero así atontado por el golpe, ahora sentís el latigazo eléctrico desde el meñique del pie hasta el hombro cuando le diste de lleno a la pata de la cama y te caés de cara contra el placard y la reputa madre que te parió. No lo podés creer, cómo puede ser, loco? No te puede ganar un bichito de mierda y te está ganando, te está atacando el orgullo y eso duele más que los golpes, carajo, te está ganando y no podés revertir la situación. Estás loco? Qué te pasa? grita tu mujer desde la pieza. Por qué mierda, dios, no se larga a llover de una vez? Y de la canilla del baño sigue sin salir una gota de agua. Buscás la linterna y el Raid, a este lo hacés bosta. No se la va a llevar de arriba, no señor. No vas a dormir hasta verlo hecho una mancha sucia en tus manos o en la pared, definitivamente no podés dormir después de todo esto. Te despojás de toda ropa para que no interfiera en la cacería y volvés a la carga. El haz de la linterna recorre todo oscuro recoveco que pueda albergar al demonio de seis patas y ésta yegua ya se durmió, cómo hace, te preguntás en silencio y entonces un trueno. Ya estamos, ya estamos, sonreís con ojos desorbitados y continuás la búsqueda con renovadas fuerzas pero no está por ningún lado, no está, dónde mierda te metiste! Tu mujer pega un salto y te mira, un relámpago te muestra ahí, en bolas, chorreando agua con la linterna en una mano y el insecticida en la otra, con la expresión propia de un enajenado, subido a una silla para mirar por encima del placard. Vos estás drogado, dice, se levanta y empieza a vestirse. No le hacés caso, callate, le decís, dejame escuchar, querés? Y como un kamikaze japonés el mosquito se te mete en el oído aleteando con toda la fuerza de la que es capaz y empujando, empujando cada vez más adentro, y te caés a la mierda, claro, cómo no te vas a caer, apenas atinás a agarrarte de la manija del ropero y arrancás la puerta de cuajo, gritás como nunca gritaste en la vida y revoleás la puerta adonde sea rozando la cabeza de tu mujer y haciendo pedazos el velador de la mesita de luz. Entre el zumbido que te aturde alcanzás a escuchar algo de un taxi y una dirección mientras das vueltas chocando contra las paredes y te clavás los vidrios en los pies. Estás perdiendo y es un hecho. De golpe el sonido cesa. El bicho se escapó, se metió de nuevo en su búnker dejándote en bolas y a los gritos. Literalmente. Ahora sí la escuchás a tu mujer que dice me voy de mi hermana y el portazo. Y sentís ese olor característico de la lluvia, te llenás los pulmones y ves con regocijo el inicio del aguacero… ahora sí… Ahora sí, gritás y te reís como un insano, sacando la cabeza por la ventana para sentir la lluvia mojar tu rostro desencajado y ves a tu mujer abajo que sube a un taxi. Le gritás que espere, que ya lo tenés cocinado, que casi le ganás y vas corriendo a la puerta pero al llegar el auto ya se ha ido. Ma sí, tomatelás y volvés a entrar con el terreno libre para desatar la carnicería. A esto querías llegar, a este momento, ahora ese bicho malparido va a conocer quien sos, ah, sí, y das rienda suelta al animal interior rompiendo todo lo que pueda ocultar a esa basura alada y rociás sin aflojar el dedo toda la casa con el aerosol hasta vaciarlo por completo. Caés de rodillas en el suelo y contemplás el fin de la feroz contienda, las manchas de tu sangre, los vidrios rotos, los muebles destruidos, el aire acondicionado arrancado de la pared y el televisor en llamas. Ahora estás feliz. Pero no podés respirar, pensás que es la euforia, el placer de la victoria, pero de a poco entendés que es el insecticida en el aire, la puta madre, por lo que te levantás como podés y tratás de salir cuanto antes de allí. Te duele el pecho y la garganta, los ojos arden y las piernas casi no responden. Con un tremendo esfuerzo llegás a la puerta abierta de la calle y tosiendo te incorporás ayudándote de una silla, la única que quedó en pie. Afuera por fin llueve a cántaros y se adivina el aire fresco de la madrugada. Mientras mirás el cielo nublado adivinás las fracturas expuestas que te ocasionó la caída por la escalera, pero sabés que al despertar en el hospital, habrás dormido. Y encima no vas a trabajar. Qué más querés?

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Luciano (Cuento Propio Sci-Fi)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Tercer cuento que posteo, ojalá lo disfruten. Si no leyeron los anteriores, están invitados a hacerlo también, abrazos. Luciano Eran alrededor de las nueve y media de la noche y yo estaba tomando unos mates en el patio, pensando en vaya a saber qué cosa, cuando de golpe vi un fogonazo en el cielo, como un relámpago pero sin un trueno que lo acompañe, y todo quedó a oscuras. Voló un transformador, pensé, y ya me imaginaba que hasta el otro día iba a estar sin luz. Llevé la pava y el mate a la cocina caminando despacio para no patear una silla o algo que estuviera en el camino y busqué las velas. Encendí dos, una la puse arriba de la heladera y la otra en la mesada. Iba a poner a calentar de nuevo el agua cuando me pareció ver de reojo un movimiento y giré la cabeza. Te digo, vi la silueta recortada contra la ventana del living y te juro que me llevé flor de cagazo. Se metió un choro, pensé, manoteé como pude un cuchillo del cajón de los cubiertos y le grité -Qué carajo hacés acá? Hijo de puta, rajá de mi casa! El tipo no se movió un milímetro. Ni se inmutó con mi improperio. Me acerqué unos pasos, no mucho, tampoco soy tan valiente, tratando de intimidarlo y que se vaya. Todavía había unos cuantos metros entre los dos. -Cómo entraste? -pregunté. -Quedate tranquilo. -me dijo, y se me heló la sangre, no es joda. Era una voz como nunca había escuchado, ni de tipo ni de mina, me frené ahí nomás y levanté el tramontina. -Tengo un cuchillo. -le dije, medio tartamudeando. -No vine a hacerte daño. -dijo la voz inidentificable y alzó una mano. Papá, qué te voy a contar, cuando vi esos cuatro dedos casi me da un infarto, y entendí qué era lo que tenía frente a mí. Ahí nomás se me vinieron a la cabeza las mil atrocidades que iba a hacerme ese bicho, como inyecciones de detergente y sondas en el culo y quise salir rajando, pero el cagazo no me dejaba mover. Avanzando unos pasos volvió a hablar. -No temas. -dijo, y supe que estaba jugado. Estaba más cerca y ya lo podía ver con la luz de las velas. Cagué fuego, pensé, y se me frunció el francés. Medía más o menos un metro veinte, y tenía el mismo aspecto de las películas de las que siempre me reí convencido de que eran puros inventos, los ojos grandes y negros, la boca diminuta, la cabeza grande y todo el paquete. -Tratá de que no me duela… -le dije, suspiré prácticamente resignado y empecé a desabrocharme el cinturón pero con la frente alta, carajo. Lo vi inclinar la cabeza hacia un lado, y pestañeó con dos pares de párpados. -No… entendiste mal, flaco -dijo, -esas cosas ya no las hacemos más… Me sorprendió, había sonado muy sincero, titubeé un poco antes de hablar. -Pero… si no me vas a lastimar o hacerme algo que después ponga en duda mi masculinidad entonces… -y me quedé buscando las palabras para completar una pregunta. Se acercó a la ventana y miró afuera sin asomarse, como buscando algo, después se volvió y dijo -Te jode si me quedo un rato? Lógicamente, ahí pensé que estaba soñando o que otra vez había aspirado Efficient, pero no, esto estaba pasando en serio. Recomponiéndome, me ajusté el cinturón. Sólo atiné a hacer lo mismo que con cualquier otro huésped. -Querés tomar algo? Creo que me quedó una sidra del año nuevo… -le dije, y me pareció que el gesto que hizo fue una sonrisa. Llevé las velas y la sidra al comedor y serví dos vasos. Me senté frente a él, y traté de no parecer asustado, mientras lo veía bajarse el vaso en segundos. -Vos, eh… viniste en uno de esos… cómo se llaman? -Plato volador? Sí, lo estacioné en tu terraza.- eructó. -Quedate tranquilo que es invisible, nadie se va a dar cuenta. Se tomó lo que quedaba de la sidra y se agarró la cabeza. -Disculpame… que te hasha asusstado… sho… El bicho se puso en pedo, pensé, y me imaginé agarrando la botella y abriéndole la cabeza de un golpe. -Te sentís bien? -See… no, see… - Y se quebró. Te lo juro, el chabón empezó a llorar hasta por los codos, hacía unos ruidos rarísimos y golpeaba la mesa, estaba totalmente sacado el pibe. Me contó que se había ido de Marte hacía un mes, que lo habían echado del laburo, no entendí bien que era lo que hacía, que la novia lo había dejado por un amigo y que le debía plata a uno en Neptuno. Me mostró un holograma de la novia, una marciana más fea que él. -Es linda -le mentí. Y se calmó. -Tenésh un pañuelo? -dijo esforzándose por enfocarme. Para qué te voy a mentir? Ahí le agarré lástima al flaquito. Ya no me impresionaba mirarlo. Tenía a un extraterrestre sentado a mi mesa y me parecía lo más normal del mundo, me tomó del hombro y dijo: -Vo’ so’ mi amigo, so’. Al rato éramos como chanchos, me contó cosas de Marte, que la Coca-Cola la inventó un tío suyo, que los círculos esos de los campos eran cargadas que se hacían con otras razas, como “Saturno se la come” o “Plutón pecho frío” y cosas así. Nos quedamos charlando hasta el amanecer. Cuando los rayos del Sol empezaron a entrar por la ventana, se quedó callado un minuto. Debió haberlo pensado bien antes de preguntarme si le hacía un lugarcito en mi casa. Me dijo que guita no iba a faltar, que su familia había hecho un arreglo con los yankis hacía cincuenta años cuando voltearon por error la nave en que iban los padres en Nuevo México, me dijo que iba a ayudar con las cosas de la casa y… -Pará, pará… -le dije, -ésta es tu casa, Luciano. Ya hace un par de meses que Luciano está acá. Cuando viene gente se disfraza de enano de jardín, vemos los partidos de Central en el plato volador y jugamos al truco y al chinchón.

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El Paciente (Otro de mis cuentos)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Cuarto cuento que posteo, espero que les guste. Un abrazo a todos. Cova. El Paciente -Si seguimos con esta postura no vamos a avanzar, Ludueña. -Es que… Doctor, usted no entiende… -Lo que no entiendo, Ludueña, si me disculpa, es por qué me sigue ocultando cosas después de nueve sesiones. Así yo no puedo ayudarlo, me explico? Ludueña se tensó en el sillón. El profesional tenía un punto en su aseveración. Miró al techo cotejando el asunto unos segundos y vió que ya no podía seguir esquivando el bulto. Con el pulgar y el índice de una mano se presionó el puente de la nariz, cerrando los ojos. -Está bien, doctor, le voy a contar, pero mantenga una mente abierta, por favor. El Dr. Echesortu se reclinó en su asiento entrelazando las manos y las piernas. -Lo escucho, Ludueña. -Vea, aunque sea difícil de creer, soy un vampiro. Bien podría haber dicho que era Carozo o Narizota y Echesortu hubiera tenido la misma reacción. Ninguna. Al cabo de unos segundos y viendo que el paciente no volvió a hablar, inclinó la cabeza para mirar a Ludueña por encima del puente de los anteojos. -Qué le hace pensar eso, Ludueña?-inquirió mientras hacía unas anotaciones en su cuadernillo. -No empecemos, doctor, por lo menos concédame el beneficio de la duda mientras saca sus conclusiones. -Tranquilo, Ludueña, vamos. Digamé, desde cuándo es vampiro, usted? -Yo nací así, doctor, usted no sabe qué jodido es ser así… -A ver, disculpe que lo interrumpa, para ser vampiro, no tendría que haber sido mordido con antelación por otra entidad con la misma facultad? -No joda, doctor, esto no es una película. Si fuera así sería como el huevo y la gallina, me entiende?. No, el combo viene completo, uno nace vampiro, no se hace. -Bien, le concedo eso. Ahora, son las tres de la tarde y Ud. vino caminando… -Y dale con eso. Doctor no se ofenda, pero usted tiene un título, olvídese de los argumentos para asustar pendejos. Que el Sol, que el ajo y los crucifijos, nada que ver, doctor. Es más, acá donde me ve, yo voy a misa todos los domingos. -De acuerdo. Vayamos a los hechos entonces. Qué es lo que diferencia a un vampiro de un criollo común y corriente? -De entrada, la sangre. Me gusta la sangre, doctor. -Ludueña, a mí me gusta la carne bien jugosa… -No me tome para la joda, estoy hablando en serio. La sangre es crucial para la supervivencia. Sí, también como carne, frutas y verduras, pero al menos cuatro vasitos semanales son imprescindibles para mantener una dieta balanceada y saludable. -Y estos cuatro vasos usted los consigue…-Echesortu movió una mano en círculos pidiendo la respuesta. -No…-se apuró en decir.- No me malinterprete, doctor, yo no soy un criminal, de ninguna manera. No voy mordiendo a la gente en nebulosos callejones oscuros y envuelto en una capa, uno se adapta a la situación, entiende? Los tiempos han cambiado. El analista no quiso entrar en detalles sobre las últimas palabras de Ludueña, y lo dejó continuar. -Se acuerda cuando le conté que durante un tiempo trabajé en el hospital Centenario? Bueno, lo que no le dije es que prescindieron de mí porque sospechaban que vendía por izquierda el stock del banco de sangre. A partir de ahí me la rebusco eligiendo concienzudamente en las carnicerías de barrio. -Vea, Ludueña,-increpó Echesortu.- estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero hasta ahora nada de lo que dice me puede convencer de su dilema. -Sí, ya lo sé, pasa que Ud. está buscando enmarcarme en una patología, lo entiendo, es su trabajo, pero tengamé paciencia y va a ver que no le macaneo. Se levantó con los dedos el labio superior mostrando la dentadura. -’Ea, ‘ea lo ‘omillo, ‘eh? Echesortu se inclinó y se acomodó los anteojos para ver mejor. -Mmmh, bastante afilados, por cierto. Va al odontólogo, Ludueña? -Ojalá fuera tan fácil. Sabe el sufrimiento de morder con un colmillo cariado? Y son muy susceptibles, los dentistas digo, por esta particularidad tengo que recorrer los consultorios uno a uno sin recibir atención. -Es eso lo que busca, Ludueña? Atención?- dijo Echesortu sin levantar la vista de sus anotaciones. -Es rápido Ud. Doctor,- agitó el dedo índice apuntando al analista.- pero no tergiverse mis palabras. -Es parte de mi trabajo, Ludueña, Ud. lo ha dicho.-dijo casi sonriendo.- Qué me dice de la inmortalidad? Es ésta una característica del vampiro hecho y derecho? -No sabría decirle. Todavía no he muerto, pero no creo que sea suficiente razón para afirmar esa teoría. -Qué pasaría si alguien le clava una estaca en el corazón? -Y cómo no se va a morir uno con algo así, hombre? Que sea vampiro no quiere decir que no sea de carne y hueso, doctor, el tema es la muerte por causas naturales. Vea, así como me ve, cargo con ciento doce pirulos. -Ajá. Los lleva bastante bien, tengo que reconocer. Ludueña estaba por continuar cuando se abrió la puerta del consultorio. -Doctor, el Sr. Gálvez, su cita de las cuatro, acaba de llegar… -Sírvale un café, y que espere. Y Liliana, la próxima vez golpee. -Sí doctor. -Disculpe la intromisión, Ludueña, es nueva. -No hay problema. Qué pasó con la chica anterior? -Dejó de presentarse sin previo aviso… Ludueña, Ud. sabe algo al respecto? -Por favor, doctor, me extraña… Como le decía, si tuviera alguna documentación me creería sin dudarlo, pero lógicamente he tenido que variar mi identidad a lo largo de los años. Durante las inmigraciones era más fácil, ahora todo es más complicado… Echesortu miró su reloj. -Bueno Ludueña, si no lo toma a mal, por hoy hemos terminado, y debo decir que hemos avanzado. Puedo citarlo para la semana que viene? -Por supuesto, con todo gusto. Qué tarde se ha hecho… tengo que salir volando. Estrechando la mano de Echesortu replicó: -Ha sido un alivio doctor, hasta la próxima. Una explosión. Echesortu quedó con su mano extendida en una nube de humo y a través de ella vio a Ludueña que salía volando por la ventana, convertido en murciélago. Oprimió el botón del intercomunicador. -Liliana, digale a Gálvez que se retire y resérveme una cita con el Dr. Matheu lo antes posible.

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Tiempo (Texto Propio, Cova)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Tiempo Si hoy fuese ayer, ayer dejaría de serlo para que hoy sea el día anterior y así nos acostaríamos otra vez anoche, en el momento de desayunar todas nuestras cenas de los lunes, durante todos los inviernos, uno a uno y todos juntos a cada momento, y nos encontraríamos reviviendo todas las alegrías y los miedos, descubrimientos y frustraciones, despertando en todas las siestas y en cada esquina las zapatillas nuevas de tan gastadas, todas las palabras y todos los silencios y los besos de tus viejos y los recuerdos olvidados, saboreando todas las comidas, drogas, heridas y orgasmos, y el momento en que se fue y está, siempre yéndose, en todas las escenas de las películas, en el rostro de cada amigo y cada vuelta en la calesita debajo de todas las lluvias, cometiendo cada error cometido que te hacen quien no sos, las fiebres, los libros y cada vistazo al teléfono, abrazado a los sueños y los llantos escondidos en cuadernos de escuela y mesas de bar y el vientre cálido y una asfixiante, absoluta y constante nada. Y si este capricho temporal tomara la dirección contraria viviríamos otra situación, trágica e infinitamente similar por distinta ya que hoy sería mañana, sucesivamente y mil años, y la impotencia de conocer todas nuestras decisiones y todos lo logros y errores que ya estarían hechos y deshechos, y los desechos de cada trayecto y destino abalanzado sobre la espalda sabiéndonos aún en el punto de partida y en la no existencia y el dolor de ver el mísero impacto producido y el olvido en mucho menos de lo que se tarda en nombrar la eternidad. Afortunadamente el tiempo es implacable y no se toma este tipo de libertades, y así nos convencemos de que de algo sirve vivir cada día, por más absurdo que suene. ----------------------------------------------------------------- Insisto con escribir cosas. Sepan disculpar. Si les parece que es muy corto, prueben con los otros que posteé, je. Saludos a todos, vale comentar, putear y todo lo que quieran. Un abrazo. Cova.-

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Luciano Canaya (Pintura Digital Mía)
Luciano Canaya (Pintura Digital Mía)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Me llevó casi un mes, entre el trabajo, la banda, y demás... Espero que les guste, está basado en un cuento propio posteado anteriormente, si lo leen, el dibujo tiene más sentido. Un abrazo a todos. Cova.

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Jim Morrison (pintura Digital Mía, Cova)
Jim Morrison (pintura Digital Mía, Cova)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Tercer retrato, van saliendo mejor, que lo disfruten, che. Dejen comentarios, críticas, sánguches de milanesa, lo que quieran. Un abrazo. Cova.

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Keith Richards (Pintura Digital Mía, Cova)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Primer Retrato hecho con la tableta gráfica, hecho lo más rápido de lo que soy capaz por el momento. Como para tomarle más el feeling, vio? Tres horas de trabajo. Cuenten qué tal está y pasen y vean mis otros laburos, che. Salute. Cova.

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Dibujos Mios (Cova)Vaughan Hendrix y Cazador)
Dibujos Mios (Cova)Vaughan Hendrix y Cazador)
ArteporAnónimoFecha desconocida

Antes estuve posteando pinturas digitales, que es lo que estoy haciendo hace unos meses. En este caso les dejo unos dibujos que hice años ha y son los pocos que me quedaron. Cuenten qué onda, che. Abrazos a todos. Cova. Lápiz sobre cartón texturado. Para verlos en tamaño completo, click derecho/ver imagen.

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