JeanWarrior
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GIF * 'LAS MUJERES DE ARGEL' de Picasso bate el récord mundial en una subasta al venderse por la exorbitante suma de 179 millones de dólares. * La obra pulverizó este lunes en Nueva York el récord mundial de la pintura más cara vendida en una subasta, casi 40 millones más que la obra anterior. * Destronó al tríptico 'Tres estudios de Lucian Freud', del británico Francis Bacon, que detentaba el récord desde noviembre de 2013 con un precio de 142,4 millones de dólares. GIF GIF La icónica tela 'Las mujeres de Argel' de Picasso pulverizó este lunes en Nueva York el récord mundial de la pintura más cara vendida en una subasta alcanzando 179,3 millones de dólares, casi 40 millones más que el precedente precio más alto en manos de un tríptico de Bacon, en una histórica velada en Christie's. En lo que fue una verdadera "subasta del siglo" con récords para siete artistas, 'El hombre que apunta' de Alberto Giacometti se convirtió de su lado en la escultura más cara vendida en un remate público, con un precio de 141,28 millones de dólares. Los récords fueron logrados en el marco de la inédita subasta 'Explorando el futuro a través del pasado', compuesta por una selecta colección de 35 obras desde inicios del siglo XX hasta la actualidad y que obtuvo en total 705.858.000 millones de dólares, con un solo lote que no fue vendido. 'Las mujeres de Argel (Version 0)' (Les femmes d'Alger), estimada inicialmente en 140 millones de dólares y vendida tras más de once minutos de dura puja en una atmósfera electrizante, fue pintada por Picasso en 1955 y representa una escena en un harén. Destronó al tríptico 'Tres estudios de Lucian Freud', del británico Francis Bacon, que detentaba el récord desde noviembre de 2013 con un precio de 142,4 millones de dólares. Inspirado en una obra de Eugène Delacroix, las "Mujeres de Argel en su apartamento", es el último de una serie de cuadros pintados por el maestro español en homenaje al pintor francés del siglo XIX, al que admiraba, y al compatriota Henri Matisse, fallecido un año antes en 1954. El récord para un Picasso era de la tela 'Desnudo, hojas verdes y busto', vendida en 106,4 millones de dólares en 2010. "Nunca vi la sala tan llena, hubo dos salas llenas esta noche", señaló el presidente de Christie's, Jussi Pylkkanen, en una conferencia de prensa al final de la subasta. "Los compradores están viniendo de todo el mundo y esta noche vimos una alta competencia contra coleccionistas estadounidenses de parte de europeos y también de asiáticos", agregó, precisando que hubo interesados de 35 países. Thierry Ehrmann, presidente de Artprice, líder mundial de información del mercado, había indicado a la AFP que la velada marcaba "un punto de inflexión en la historia del arte". "Es la subasta del siglo", definió. Si Picasso fue la gran estrella, la subasta tuvo como segunda atracción a la escultura 'El hombre que apunta' (L'homme au doigt) de Giacometti, adjudicada en 141,28 millones de dólares tras partir de un precio estimado en 130 millones. Considerada como "la más famosa de las esculturas", según Gouzier, se trata de una elegante y fina obra de bronce de 1,77 metros. El propio Giacometti tenía el récord para una escultura con 'El hombre que camina I' (L'homme qui marche I", vendida por 104 millones de dólares en 2010. Otra importante tela de Picasso, 'Busto de mujer (mujer de redecilla)' (Buste de femme - femme a la résille) fue adjudicada en 67,36 millones de dólares (estimación de 55 millones). Otra de las joyas de la subasta fue la magnífica 'El Parlamento, puesta de Sol' (Le Parlament, soleil couchant), del impresionista francés Claude Monet, que se vendió en 40,48 millones de dólares, dentro de la valuación inicial de Christie's, entre 35 y 45 millones. Las subastas de arte de primavera de Nueva York se iniciaron la semana pasada en Sotheby's con "La avenida de los Alyscamps" de Vincent Van Gogh como estrella, vendida en más de 66 millones de dólares, el precio más alto desde 1998 para una tela del genio holandés. Las cifras cada vez más altas que se ven en el mercado de arte se enmarcan en un contexto de una muy buena valorización para quienes invierten en este sector, con ganancias de entre 10 y 15% anual para las obras superiores a 100.000 dólares, según Artprice. Artprice destaca además el "crecimiento" de los consumidores de arte, que pasaron de unos 500.000 en la posguerra a 70 millones en 2015, con un rejuvenecimiento y extensión del mercado a toda Asia, el Pacífico, Medio Oriente, Sudáfrica, India y América del Sur.

"Este asesino japonés nació con una deformidad en las manos que lo acomplejó e hizo ser marginado, además de que tenía un miembro anormalmente pequeño, por lo que evitaba a las mujeres. Refugiado en el anime, los cómics y la pornografía, su único vínculo cálido era su abuelo, por lo que al morir éste, él se convirtió en asesino necrófilo de niñas… La vida de Tsutomu Miyazaki comenzó en Itsukaichi, Tokio, un fatídico 21 de agosto de 1962, día en que éste nació prematuramente. Pesaba apenas 2,2 kg, y las articulaciones de sus manos estaban fusionadas del tal forma que le era imposible doblar las muñecas hacia arriba. Aquello marcó su vida. Cuando tenía cinco años, un compañero de clase se burlaba con frecuencia de sus “manos divertidas.” Debido al complejo que desarrolló con respecto a sus manos, siempre evitaba mostrarlas en las fotos familiares. Desde el momento en que llegó a la escuela primaria Itsukaichi, Miyazaki fue en cierto modo invisible, por lo que sus compañeros y profesores lo recuerdan como un niño tranquilo, solitario e incapaz de hacer amigos. Pero Tsutomu, al igual que otros niños, tenía sueños para su futuro, tal y como muestra en estas palabras de un ensayo escrito en tercer grado: ‹‹Cuando sea grande, quiero comprar un coche e ir conduciendo. Me detendré en un restaurante y comeré un poco de curry, arroz o algo. Incluso podría visitar a mis parientes››. Sin embargo, lo cierto es que muchas veces terminaba culpando a sus manos deformes por no conseguir sus metas. Se sentía frustrado, y su refugio eran las historietas y el manga, que leía avidamente hasta altas horas de la noche. Por otra parte, Tsutomu era definitivamente un niño inteligente. Encerrado en su propio mundo, estudió duro y llegó a alcanzar la mayor puntuación entre los estudiantes que dieron el examen de ingreso para entrar en la Meidai Nakano High School. Cada día, por tres años, Tsutomu dedicó dos horas al estudio, consiguiendo siempre altas calificaciones. No obstante, posteriormente empezó a desmotivarse por los estudios y, en lugar de unirse a los grupos de estudios, se retiraba a dibujar cómics en un rincón apartado. En cuanto a la universidad, inicialmente Tsutomu planeaba, sobre todo en base a su alto rendimiento en Inglés, ingresar a la Universidad de Meiji, afiliada a su colegio; sin embargo, tras su desmotivación académica acabó en el rango 40 de los 56 estudiantes de su aula, cosa que le impidió entrar en la Universidad de Meiji, pero él no se dio por vencido y se puso a estudiar Fotografía Técnica en una universidad local, graduándose en 1983, para posteriormente ingresar a trabajar en una imprenta que pertenecía a un conocido de su padre. Después trabajar algunos años en la imprenta y ahorrar más de 3 millones de yenes, Tsutomu se trasladó de nuevo a la casa familiar, donde compartió con su hermana mayor una habitación doble anexada a la casa principal, cerca de los negocios de impresión de su padre. Adicionalmente Katsumi Miyazaki, padre de Tsutomu, poseía el _Akikawa Shimbun_, un importante periódico local en el área de Itsukaichi, la zona más interior de Tokio, donde la familia Miyazaki gozaba de una significativa influencia política. Pese al status de la familia de Tsutomu, ésta tuvo poca influencia sobre él, quizá por lo distante que se mostraba pues, por ejemplo, su padre y su madre eran dos adictos al trabajo, y eso conllevaba una falta de contacto que intentaban compensar con cosas materiales como el sedán Nissan Langley que le regalaron, y que usó para sus crímenes… “Si hubiese tratado de hablar con mis padres acerca de mis problemas, ellos me habrían ignorado”, diría Tsutomu tras su captura, agregando que incluso llegó a “pensar en el suicidio”. Setsuko y Haruko, las dos hermanas menores de Tsutomu, lo encontraban repulsivo… Únicamente su abuelo Shokichi, hombre reconocido que había servido en el consejo de la ciudad, se mostró interesado en él. Paralelamente, Tsutomu evitaba el contacto con las mujeres de su edad, no solo por el complejo de sus manos deformes sino por una especie de sentimiento de inferioridad sexual; y es que, según contó sobre él uno de sus compañeros de secundaria: “Su pene no era más grueso que un lápiz ni más largo que un palillo de dientes”. Pese a dicha falencia, Tsutomu presentaba un apetito sexual más elevado que el promedio, al punto de que en la universidad solía aprovechar los partidos de tenis para fotografiar o filmar la entrepierna de las jugadoras… Como era de imaginarse, su vida sexual era un asunto puramente onanista, aunque terminó en el sendero de la parafilia porque, cansado de la pornografía normal, en 1984 empezó a consumir pornografía infantil. Se volvió pedófilo, tal y como suele sucederle a quienes sufren sentimientos de inferioridad sexual. “Cuando era niño, él no hizo amigos cercanos, por lo que no consiguió información sobre el sexo en el mundo real. En cambio, se volvió hacia los vídeos, los cómics, y la pornografía.”, dijo sobre Tsutomu el Dr. Oda. ¿Cómo pues, los vicios antinaturales que tenía Miyazaki lo llevaron a matar? Según el profesor Ishii de la Universidad Aoyama Gakuin, “la gente crece en ambientes similares pero nunca se convierte en asesina” El detonante de los asesinatos parece haber sido la muerte del abuelo de Tsutomu en mayo de 1988, tres meses antes del primer asesinato. Su abuelo era el único vínculo humano cálido que tenía Tsutomu en su vida adulta, y su muerte marcó una ruptura con la sociedad, significando un episodio tan doloroso en su vida que, tras la cremación de su abuelo, ingirió parte de sus cenizas para encarnarlo en alguna forma… La muerte del abuelo también alejó a Tsutomu de su familia, con la que ya venía mostrándose agresivo. Por ejemplo, una vez su hermana más joven lo pilló espiándola mientras se bañaba, e indignada le gritó, pero él montó en cólera, entró al baño, la agarró de los pelos y le golpeó la cabeza contra la bañera, golpeando después a su propia madre cuando ésta, tras enterarse, le dijo que debía pasar más tiempo trabajando y menos tiempo con sus vídeos… En el fondo Tsutomu se sentía desamparado, por lo que tras salir a la luz sus crímenes él dijo: “Me sentía solo, y cada vez que veía a una niña jugando sola, era casi como verme a mí mismo.” LA BESTIA DETRÁS DEL OTAKU Entre 1988 y 1989, Tsutomu mutiló y mató a cuatro niñas, de cuatro a siete años; después abusó sexualmente de sus cadáveres y, con su tercera y cuarta víctima, devoró partes de los cuerpos… Durante el día, Miyazaki era un hombre tranquilo, y un empleado afable y obediente, pero ese mismo otaku descente y aparentemente inofensivo, fue el monstruo que seleccionó más o menos de forma azarosa a cuatro inocentes niñas, siendo incluso tan cruel que, con el mismo cinismo burlón con que Albert Fish envió una carta a la madre de una de sus víctimas, mandó cartas a las familias de las víctimas, describiendo mórbida y detallosamente lo que hizo en cada caso… CRÓNICA DE LOS HORRORES DE MIYAZAKI Poco después de las 3 pm del 22 de agosto de 1988, la pequeña Mary Konno de cuatro años de edad, salió de su casa ubicada en el complejo de apartamentos Iruma, en Saitama. Ella supuestamente iba a jugar con una amiga, pero ya eran las 6:23 pm y no regresaba, por lo que su padre, el arquitecto Shigeo Konno, llamó a la Policía para notificar su desaparición, sin saber que, mientras alguien atendía su llamada, su hija estaba siendo estrangulada a unos 50 kilómetros, en medio del silencio cómplice de los árboles… Volviendo en el tiempo, Mary estaba caminando en medio del complejo de apartamentos a inicios de la tarde, cuando de pronto un Nissan Langley se detuvo cerca, el vidrio del conductor se bajó y un hombre joven de mirada apacible le preguntó: “¿No te gustaría ir a un lugar más fresco?”. Hacía sol, así que Mary asintió con la cabeza y se sentó junto al desconocido. En su gran inocencia, Mary jugaba alegremente con los botones de la radio del coche, mientras Tsutomu avanzaba hacia Hachioji, al oeste de Tokio. Justo antes de llegar al puente Musashino, Tsutomu giró a la derecha, en dirección a Itsukaichi. Había transcurrido una hora cuando Tsutomu se detuvo en un estrecho camino tierroso, en medio de los bosques que rodeaban la central Shintama, un complejo de adusta apariencia, que se alzaba en medio de la vegetación cual si fuera una inmensa y profética lápida. El hombre y la niña se bajaron del coche y caminaron, hasta donde comenzaba el camino a Komine Pass, por un sendero montañoso rodeado de árboles hinoki y sugi. Las cigarras saltaban por uno y otro lado y el ruido de las palomas se escuchaba en medio de aquel verdor impregnado por un calor sofocante. En este punto cualquier criatura habría corrido o llorado, pero el corazón de Mary era tan blanco como las nubes, y ésta siguió caminando con el monstruo hasta que, tras unos 20 o 30 minutos, ambos se sentaron al borde del desolado sendero. Mary estaba cansada y algo perturbada, de modo que empezó a sollozar. Tsutomu entró en pánico: ¿qué pasaba si la niña gritaba y alguien venía? Para prevenir eso, mejor era matarla de una vez, así que el monstruo colocó las manos en el cuello de la niñita mientras el rostro de ésta esbozó una mueca de pánico antes de congelarse para siempre… Moría la niña y nacía el asesino de 26 años, quien ahora tomaba el cuerpo inerte de la pequeña, lo desnudaba, lo acariciaba con lascivia, incapaz de sentir remordimiento o pesar alguno… Finalmente tomó las prendas de vestir de la niña, la dejó en posición de reposo y regresó a su coche. Después de su desaparición, los patrulleros de la Policía advertían con altavoces a los padres sobre el peligro de no mantener vigilados en todo momento a sus hijos pequeños. A pesar de que fue etiquetado oficialmente como un caso de desaparición, desde el principio la Policía inició la investigación como si de un asesinato se tratase. La búsqueda infructuosa de Mary Konno finalmente disminuyó después de cuatro semanas; pero, apenas transcurridas dos semanas desde el decline de la búsqueda, Tsutomu volvió a cobrarse una vida inocente la tarde del 3 de octubre de 1988, cuando vio a la niña Masami Yoshizawa de siete años caminando al borde de una carretera ubicada en la prefectura de Saitama. Entonces la convenció de subir al coche y se dirigió a las colinas de Komine Pass, donde cometió su primer asesinato. Allí, viendo que no hubiera ningún testigo y en un momento en que la niña estaba desprevenida, el asesino le apretó el cuello, la desnudó una vez muerta y abusó sexualmente del cadáver; sin embargo, se llevó un gran susto al ver que el cuerpecito de la niña, aparentemente inerte, se estremeció súbitamente. En ese momento no pudo seguir, y aterrado corrió al coche y se marchó antes de que el sol cayese, dejando el cadáver de Masami a una distancia aproximada de apenas 100 metros del cadáver de Mary. Tras reportarse la desaparición, grupos de búsqueda locales se repartieron por toda la zona, y pronto la cara de Masami apareció en cientos de carteles emitidos por la Policía, que terminaría entrevistando a unos 2.300 residentes locales. Otra vez más, no se encontraron pistas sobre el paradero de la víctima. El 12 de diciembre, el asesinato de una niña de cuatro años de edad, originaria de Kawagoe, haría la diferencia y pondría a Tsutomu en peligro de ser capturado, en gran parte porque el cadáver aparecería poco después del asesinato, y eso desataría una enorme cacería policial bajo la sospecha de que también Mary y Misami habían caído por la misma causa: un asesino serial de niños… Y es que Tsutomu nunca había mostrado mucho aprecio por la vida: ya antes, había estrangulado un perrito con alambre, lanzado al río un gato y hervido en agua a otro… Como explicó el Dr. Oda, su inmersión en el insano mundo de cierto tipo de vídeos, le había “quitado la conciencia de la realidad”, de modo que “todo se convirtió en un elemento para él, incluyendo a las personas”, por lo que a fin de cuentas, “las niñas que mató no eran más que personajes del libro de comics de su propia vida”… El caso del 12 de diciembre antes aludido era el de Erika Namba, quien regresaba de la casa de un amigo cuando el asesino la metió en su coche y, sin hacer caso de sus lágrimas, condujo hasta el área de aparcamiento de la Casa de la Joven Naturaleza, en Naguri. Allí, Tsutomu obligó a Erika a desnudarse en el asiento trasero, y empezó a fotografiarla con luz estroboscópica, hasta que otro coche pasó cerca, iluminando momentáneamente el rostro de Tsutomu y haciendo que Erika solloce de nuevo, cosa que encolerizó al asesino, el cual la estranguló, quitándole la vida a eso de las 7 pm. Tras matarla, el asesino envolvió cuidadosamente el cadáver en una sábana y lo puso en el baúl del coche, se deshizo de la ropa de la víctima dejándola en el bosque cerca de la zona de estacionamiento, y dejó el cadáver con las manos y los pies atados, a unos 50 km de la casa en donde alguna vez fue una niña alegre y llena de vida… "Portada de una película japonesa inspirada en el asesino, que llegó a causar gran revuelo social y mediático, no solo por los asesinatos sino porque, entre otras cosas, envió cartas a las familias de las víctimas, y a una familia hasta le mandó los restos carbonizados de la niña junto a una foto". Al día siguiente el cadáver de Erika fue encontrado y quinientos policías antidisturbios exploraron el bosque en busca de más pistas, pero no encontraron nada. Sin embargo ya estaba claro que todas las chicas eran de la Prefectura de Saitama y todos los cadáveres estaban cercanos entre sí, por lo cual, como dijo un periodista, “tan pronto como encontraron el cuerpo de la tercera chica, empezaron a tratar el asunto como un caso de asesinato en serie”. Las anteriores no eran las únicas pistas raras, ya que la Policía encontró que las familias de las víctimas tenían algo en común: todas habían sido molestadas por llamadas telefónicas inusuales, en que el teléfono sonaba pero la persona al otro lado de la línea no decía nada, siendo capaz de timbrar por unos 20 minutos hasta que se le contestase, solo para comunicar ese incómodo silencio. Así mismo, tanto los Namba como los Konno habían recibido tarjetas postales con alusiones a sus niñas muertas… Debido a la histeria popular desatada tras la muerte de Erika, Tsutomu no volvió a matar hasta el siguiente verano, pero antes cometió algunas atrocidades. Así, el 6 de febrero el padre de Mary encontró una caja con restos humanos calcinados, 10 dientes de leche, pantaloncitos de niña, sandalias y una prenda infantil de ropa interior, además de una hoja de papel con estas palabras: “Mary. Huesos. Cremación. Investigar. Probar” El siniestro envío desató una serie de investigaciones, alboroto social y alarma mediática, pero en ese marco de acontecimientos se dudaba de que los restos fueran de Mary, por lo que el asesino, en un gesto desmedido de megalomanía criminal, envió una confesión escrita de 3 páginas el 11 de febrero. Junto a la carta de 3 páginas, adjuntaba una foto de la víctima y, entre otras cosas, escribía lo siguiente: ‹‹Puse la caja de cartón con los restos de Mary delante de su casa. Hice todo. Desde el inicio del incidente Mari hasta el final. Vi la conferencia de prensa de la Policía, donde dijeron que los restos no eran Mary. Ante las cámaras, su madre dijo que el informe le dio nuevas esperanzas de que Mary aún podría estar viva. Supe entonces que tenía que escribir esta confesión para que la madre de Mary no siguiera esperando en vano. Lo repito: los restos son de Mary››. La carta estaba firmada por un tal “Yoko Imada”, nombre evidentemente ficticio que había sido elegido porque hacía juego de palabras con “ahora te diré” en japonés. La confesión causó gran alboroto. Peritos en caligrafía examinaron la nota de confesión, pero no pudieron establecer el sexo del autor. Más de medio millón de folletos que citaban la confesión, fueron entregados por la Policía en hogares de las zonas donde vivieron las víctimas. La Policía posteriormente identificó que la cámara con que se tomó la foto adjuntada a la confesión era una Mamiya 6×7, y que el tipo de letra de las postales estaba hecha con fotocomposición. El 11 de marzo de 1989 se efectuó el funeral de Mary con los restos devueltos por el asesino; pero, cuando los Konno volvían del funeral, encontraron otra carta del tal Yuko Imada, en la que notificaba, a manera de una especie de crónica forense, los cambios que fue sufriendo el cadáver de Mary… Pero… ¿Por qué Tsutomu hacía todas esas cosas? ¿Quería llamar la atención y vengarse? ¿Acaso había un sentido social en todo eso? Según el profesor Akira Ishii: “Nada de eso tenía un significado social, para él era como jugar a un videojuego, además del punto de causar sensación. No estaba tratando de obtener el reconocimiento de la sociedad. Tenía una sociedad en su mente, de la cual él era el núcleo” En el verano de 1989, la inquietud de Tsutomu había crecido y él trabajaba menos y pasaba más tiempo editando sus cintas de vídeo. En el primer día de junio, vio a las niñas jugando cerca de la Escuela Primaria Akishima, y convenció a una de ellas para fotografiarle las bragas. Cuando empezó a fotografiarla, algunos vecinos lo vieron y lo persiguieron. Él escapó, pero cinco días después volvería con mucha más fuerza. El 6 de junio, en un parque de Ariake cerca de la bahía de Tokio, Tsutomu se encontró con la niña Ayako Nomoto de cinco años. La niña jugaba sola, y el monstruo se acercó y la convenció de dejarse fotografiar, a lo que ella accedió tomándole muchas fotos de forma tal que ella se acostumbrase, se divirtiese y cogiese confianza. Entonces finalmente le dijo para tomarle más fotos en el interior de su coche, y la inocente niña aceptó. El asesino estacionó el coche a unos 800 metros y le entregó a la niña un palo de goma, pero ésta, al ver las manos deformes de Tsutomu, lanzó un comentario que al asesino le pareció ofensivo… Lleno de ira, Tsutomu se puso unos guantes de vinilo, exclamó “¡esto es lo que sucede con los niños que dicen cosas así!”, gruñó, la agarró por el cuello, la estranguló y, habiéndola matado, pateó y pateó el cadáver por unos cuatro o cinco minutos, tras los cuales se calmó y envolvió el cuerpecito inerte en una sábana, poniéndolo después en el maletero del coche. Esta vez, el enfermo no se deshizo del cadáver sino que fue, alquiló una cámara y se llevó el cuerpo a su apartamento, donde esperó dos horas, lo puso en una mesa, lo abrió de piernas para destacar la vagina, y comenzó a tomar fotografías y a filmar mientras se masturbaba. Posteriormente y tras saciarse, ató las manos y pies del cadáver con nylon Esta vez, tomó el cuerpo a casa, con parada en una tienda de video en Koenji alquilar una cámara. La casa estaba a oscuras cuando se estacionó al lado del bungalow de dos habitaciones. Esperó dos horas, luego llevó el pequeño cadáver en el interior, donde se quitó la ropa y se limpió con una toalla. Él la puso sobre la mesa baja _kotatsu_, extendió las piernas y se pega la vagina aparte. A continuación, tomó fotografías y vídeos mientras se masturbaba. Dos días más tarde, el olor del cadáver se hizo insoportable. Tsutomu sabía que debía deshacerse del cadáver, así que le cortó la cabeza, las manos y los pies, dejando el torso en un baño público del cementerio de Hanno, tostando las manos y comiendo un poco de éstas en su patio trasero, y arrojando todo el resto en una colina del bosque de Mitakeyama, a unos 230 metros de su casa. No obstante lo último tampoco resultaba seguro ya que la Policía podía encontrar los restos fácilmente, por lo que, unas dos semanas después del crimen, fue a la colina, rescató los restos, los metió en una bolsa que guardó detrás de su habitación, y finalmente esparció esos restos por el bosque, quemando el pelo del cadáver, la ropa, las sábanas usadas para envolverlo anteriormente y la bolsa de plástico. Cinco días más tarde, después que la Policía había distribuido 10.000 folletos con la descripción y la fotografía de Ayako Nomoto, el torso mutilado de la niña fue encontrado en el cementerio e identificado como perteneciente a ella tras los exámenes forenses. Con toda la alarma policial y la preocupación social que existía en torno al problema, Tsunomo debió desistir de sus crímenes, pero ni con eso se abstuvo de volver a la acción el domingo 23 de julio de 1989. En ese día, Tsutomu vio a dos hermanas que jugaban cerca de un lavado público en Hachioji, tras lo cual detuvo su coche y se bajó. “Quédate aquí”, dijo la niña mayor a la menor cerca de un río, tras lo cual salió corriendo a casa de su padre, quien inmediatamente corrió hacia el lugar de los hechos solo para encontrar a su hija menor desnuda junto a un desconocido que le fotografiaba la vagina… Furioso, el padre de la niña agarró a Tsutomu y lo tiró al suelo, pero éste se apartó y salió corriendo hacia la orilla pantanosa del río, sobre la que corrió hasta volver a su coche, pero allí estaban esperándolo algunos policías que lo detuvieron bajo el cargo de “obligar a una menor a cometer actos indecentes”. EL FIN DE TSUTOMU MIYAZAKI Tras capturarlo, la Policía creía haber encontrado por fin a su asesino en serie. Diecisiete días más tarde, Miyazaki confesó haber asesinado a Ayako Nomoto, cuyo cráneo fue hallado al día siguiente en las colinas de Okutama. También confesó el asesinato de Erika Namba y el de Mari Konno, de los cuales los videoclips fueron encontrados entre las 6.000 cintas en la habitación de Miyazaki. Posteriormente, el 6 de septiembre se encontraron los restos de Masami Yoshizawa en los bosques cerca Komine Pass, en Itsukaichi. En 1989, Tsutomu Miyazaki fue declarado culpable de lo que se conoció como “Los crímenes del Otaku” Después de la condena de su hijo, el padre de Tsutomu, que se había negado a pagar la defensa legal de su hijo por razones morales, no toleró el deshonor y, como es relativamente habitual entre los japoneses que experimentan el oprobio público, se suicidó. Durante la década de 1990, Tsutomu permaneció encarcelado mientras se lo sometía a una serie de evaluaciones psiquiátricas, concluyéndose, en 1997, por parte de un equipo de psiquiatras de la Universidad de Tokio, que Miyazaki, a pesar de que sufría de trastorno de personalidad múltiple y esquizofrenia extrema, aún era consciente de la gravedad moral y de las consecuencias humanas de sus crímenes, y por ende era responsable de ellos. Poco después se lo condenó a muerte en la horca. Sin embargo estuvo en el corredor de la muerte por muchos años, intentando reducir su condena a cadena perpetua, además de que solicitó que, si lo matan, le apliquen inyección letal y no ahorcamiento, pena a la cual temía profundamente. En cuanto a su vida en prisión, siguió siendo la misma que antes: leyó mangas, cómics, y vio series y películas de anime, en la pequeña tv donde esperó la condena inapelable de la muerte, ratificada por la Corte Suprema de Justicia el 17 de enero del 2006, y aplicada en junio del 2008, mes en el cual un martes, junto a dos criminales más, Miyazaki fue ahorcado, ya que la Corte Suprema de Justicia consideró, en base a los análisis psiquiátricos, que el asesino no tenía ningún trastorno mental cuya naturaleza lo pudiese librar de responsabilidad penal.
"CHEF JAVIER WONG" Javier Wong es un especialista en preparar ceviche de lenguado y considerado por muchos como el mejor. Es autodidacta, temperamental y cuya cocina es considerada de culto. Nació en 1949, es descendiente de inmigrantes chinos de la región de Cantón. Hijo de Julio Nicanor Wong Casanave y Julia Chang Paredes. Tiene dos hermanos Jaime y Jorge. Sus padres pusieron un chifa y hotel muy cerca a la plaza de Acho en el Rímac ya que la comida fusión china (chifa) era muy solicitada. Con el tiempo cerraron el chifa hotel y se mudaron a Balconcillo, en el distrito de La Victoria, en donde abrieron un bazar-bodega de nombre "Pase Adelante". Al poco tiempo, en 1953, murió el padre cuando Javier tenía 3 años de edad. La madre quedó sola a cargo de sus tres hijos pequeños y del bazar-bodega. Javier Wong tenía un carácter rebelde por lo que su madre lo matriculó en el colegio militar Leoncio Prado, sin embargo al mes de ingresado fue expulsado del colegio. Estudió en la escuela de periodismo Bauzate y Meza y trabajó como periodista en el diario La Prensa, en la sección policial a la edad de 18 años. Fue cuando tuvo la oportunidad de cubrir un caso él solo, que se dio cuenta que el periodismo no era su vocación. Se trataba de un griego que había muerto cercenado en dos por un cable. La visión de este hecho lo hizo llegar vomitando a su casa, no regresar nunca más al periódico y abandonar el periodismo. Posteriormente estudió sicología publicitaria. En los años 80 debido al ingreso de los grandes supermarkets al mercado peruano, el negocio familiar no pudo resistir la competencia y quebró. Javier nunca tuvo la idea de dedicarse a la cocina, pero las circunstancias lo llevaron a involucrarse en ello. link: https://www.youtube.com/watch?v=YG4SvYbSn34 Abrió un restaurante en su casa A Javier Wong se le ocurrió utilizar su casa en Balconcillo para vender almuerzo a los obreros de las fábricas cercanas a su casa, que salían hambrientos a buscar donde almorzar. Entonces le pidió ayuda a su tío Daniel Lay para que se hiciera cargo de la cocina del restaurante. Todo marchó bien durante un tiempo en el pequeño restaurante, hasta que al tío Daniel le dio una embolia cerebral que lo postró en cama. Javier tenía 28 años cuando tuvo que hacerse cargo por primera vez del local, sin haber cocinado nunca antes. Su tío nunca le había enseñado, por lo que comenzó imitando lo que acostumbraba ver de él. Tuvo muchos problemas en la cocina, pero con ingenio y creatividad fue desarrollando su talento hasta volverse un cocinero experto, y recuperar a la clientela que se había marchado. link: https://www.youtube.com/watch?v=X8A5MmA53eg El restaurante Sankuay (conocido y apodado como Chez Wong) Se mudó a una casa que compró en Santa Catalina, y se hizo muy popular por sus ceviches y saltados hechos con lenguado de tamaño grande, que según él era el más sabroso pescado. Con los años Wong se hizo amigo de muchos poetas que visitaban su local como Rodolfo Hinostroza, quien le puso el nombre Sankuay (es como decir serrano en chino) al restaurante, que también era la casa de Javier Wong. A su restaurante han asistido políticos, alcaldes, presidentes y muchas personalidades más del Perú Su restaurante es considerado un huarique (lugares sin pompa pero con derroche de sabores de casa), no tiene letrero ni algo que lo identifique, atiende a puerta cerrada, tiene 10 mesas, atiende previa reservación, no tiene carta, tampoco tiene meseros, y Wong es el único que recibe a sus clientes y conversa con ellos. La única pregunta que le hace Javier Wong a quién lo visita es si desea “frio o caliente”. Su cocina está a la vista de los clientes, y el plato más complicado le demora diez minutos, el resto entre cuatro y cinco minutos. El cliente que asiste a su pequeño huarique, come lo que Javier Wong le prepara según la inspiración que tiene en ese momento. Javier Wong es considerado un chef, maestro del lenguado y el pulpo que con su creatividad en picar y mezclar ingredientes logra los más delicioso platos. Se ha hecho famoso por cocinar según su imaginación e intuir el gusto del comensal. En el año 2011 escribió el libro “Javier Wong y el mejor ceviche del mundo” en donde habla de su historia, recetas y filosofía de vida. Fue reconocido por el diario inglés The Guardian como el mejor cevichero del mundo. PRIMERA PARTE link: https://www.youtube.com/watch?v=qyP7oj90LhA SEGUNDA PARTE link: https://www.youtube.com/watch?v=vLTVvAp28Pw LOS SECRETOS DE LOS MEJORES CEVICHEROS DEL PERÚ link: https://www.youtube.com/watch?v=dAlvViN46ck COMO FILETEAR UN LENGUADO - JAVIER WONG link: https://www.youtube.com/watch?v=XMQ7YNQrEwo Su cocina ha recibido una serie de premios, desde el ya citado título del ' mejor ceviche del mundo ', según el diario británico 'The Guardian'. Seguido de los premios 'Five Star Diamond Award ', galardón de la excelencia en servicio y calidad en el mundo. También la publicación 'Food and Wine' lo reconoce como uno de los ' 5 mejores restaurantes para comer en Lima’. La revista 'Newsweek' lo menciona entre los ' 101 mejores lugares para comer en el mundo’. Y en diciembre último la página web de viajeros 'Tripadvisor' catalogó su ceviche como ' el mejor de lenguado en el mundo’. “35 años han pasado desde que me puse por primera vez el mandil”, nos cuenta, Javier Wong, sin dejar de comentarnos que ingresó al mundo de la gastronomía como necesidad y quizá en el camino se convirtió en necedad, pero de la buena, para el bien de sus comensales. Estar en su casa, su restaurante, es una especie de rito. No hay carta en ' Chez Wong' , por tanto la experiencia gira en torno al capricho creativo de Javier . MAESTRO DE LA CULINARIA PERUANA - JAVIER WONG link: https://www.youtube.com/watch?v=a63y9nV3xSM A diario se prepara cerca de 60 platos de ceviches de lenguado y pulpo, mientras que el resto de su cocina es una suerte de voluntad peculiar, pues nunca se sabe que tiene preparado este renombrado chef, pero siempre sorprende. “Esa es mi huella dactilar”, sentencia Wong . JAVIER WONG EN GASTRONOMÍA INSÓLITA - LIMA'S CHEF JAVIER WONG link: https://www.youtube.com/watch?v=Ti--IN-4aKk AVENTURA CULINARIA - JAVIER WONG - EL SALTADO PARTE 1 link: https://www.youtube.com/watch?v=asDL8oupQgE PARTE 2 link: https://www.youtube.com/watch?v=2qAzcim_OtQ AVENTURA CULINARIA - EL MAESTRO DEL CEVICHE PARTE 1 link: https://www.youtube.com/watch?v=QiaoHs5oAxI PARTE 2 link: https://www.youtube.com/watch?v=rewaYydA7R4 PARTE 3 link: https://www.youtube.com/watch?v=ogP3PTa9NzA

Todos hemos llegado a escuchar a niños hablando solos o diciendo que tienen un amigo imaginario, y pocas veces nos hemos puesto a analizar detenidamente lo que los niños dicen, pues en el sitio de reddit se hizo la siguiente pregunta: ¿Qué es lo más inquietante que su hijo ha dicho al hablar de su " amigo imaginario? Esto fue lo más aterrador que los padres contestaron. GIF GIF GIF GIF GIF