Hokg-SaeD
Usuario (Argentina)
Nadie habrá dejado de notar que el universo tolkiano se abre cada vez más y más hacia todo el público. Si bien las películas lograron que la fama de los hobbits estallen, no hay que olvidar que los libros son obras maestras de la literatura. Basta con leer los primero párrafos para que hasta el lector menos avezado caiga en la cuenta de que está contemplando una pluma iluminada, una prosa poética con gran ritmo más allá de las aliteraciones y demás recursos literarios. Lo anterior servirá como preámbulo al análisis de la trilogía "El Señor de los Anillos" y "El Hobbit". Tal análisis no debe confundirse con una crítica, pues se tomarán en cuanta aspectos objetivos (si acaso esto es posible) intentando dejar la opinión de lado. Depende de la edición, pero la más económica de la editorial Minotauro muestra un libro de tapa blanda con ilustraciones y runas élficas, el libro no es pesado (pesará unos 500 gramos) y se pueden colocar de manera vertical para ser guardados con facilidad en cualquier sitio. Las hojas son muy finas y muestran una tipografía amigable con el lector. Guarda que si lo abrís mucho se agrieta el flanco y se pueden desprender las hojas. Así queda el libro si se dispone decúbito prono sobre una mesa. La contratapa está buena, pero el código de serie le saca toda la mística tolkiana. Así se ven los libros si los apilás horizontalmente. Para concluir bien y que esto no sea un análisis somero, se rehuirá de la simpleza adocenada de contar con una única visión de las cosas. Para esto, acá les muestro de nuevo cómo quedan los libros si se colocan verticalmente, pero esta vez dispuestos de manera tal que haya un leve intersticio diagonal que les de estilo. De yapa les dejo 3 libros más que a ninguna librería que se respete le puede faltar. Mi favorito es "Ulises" de James Joyce porque es celeste (me gusta el celeste).
Todos lo comparan con Rowling o George Martin. Sin embargo, Tolkien ha logrado crear un universo literario muy bien justificado. Los forros del nobel lo trataron de crapero y dijeron que no escribía bien. ¡Sí! Leyeron bien. Esos ancianos enjutos y ajados, que se creen dueños del buen gusto literario, lo desestimaron. Esos mismos y vetustos seres que le negaron a Borges o Cortázar el premio. Lo más irónico es que Bob Dylan fue galardonado hace poco con este reconocimiento. Está bien, es cierto, los tiempos cambiaron y hasta la Real Academia Española se volvió loca quitando las tildes en monosílabos o confundiendo a la gente con ambigüedades como en la palabra "sólo" (que ahora es solo) y un largo etcétera que merita otro post. Personalmente prefiero pensar a Tolkien como un rey sin corona. Un rey loco que fuma pipa y tiene todo su reino en la mente. Muchos lo conocen ahora por El Hobbit y antes por El Señor de los Anillos, no obstante, su mundo literario es vasto y contempla obras como El Silmarillion, Los Hijos de Húrin, Las aventuras de Tom Bombadil y otros poemas de El Libro Rojo, etc. Incluso, creó un idioma propio para los elfos y los habitantes de este metaverso. Las historias de Tolkien no son al estilo de: 'Hay un mundo mágico porque sí' o 'el aire está dominado por los dragones porque se me da la gana'. Pues el Silmarillion sirve como una especie de Biblia donde se explica que la existencia es un cantar de Ilúvatar, la deidad primigenia creadora. Espero que estas palabras breves hayan servido de preámbulo para que, aquellos que no lo hicieron, se adentren en el mundo propuesto por Tolkien. Eso sí, si son medios maricas y no tienen huevos como para leer algo complejo pero hermoso, entonces ni abran los libros. No van a encontrar pasajes caricaturescos e ingenuos con verbos de atribución al estilo de: "Bramó el tío con restos de huevo frito en el bigote", como se puede leer en Harry Potter. En Tolkien las cosas son más poéticas y bellas. Y no vale la excusa de que Rowling empezó escribiendo pensando en los niños porque El Hobbit lo escribió Tolkien para sus hijos. Tampoco tiene sentido comparar a Mozart con Justin Bieber, así que prefiero limitarme a comentar sólo eso.

Hola a todos. La cocina es un arte que se originó desde el comienzo de la humanidad. Si bien al principio los dotes culinarios no se relacionan con los actuales, poco a poco el hombre fue entendiendo las complejidades de algo tan primigenio como profundo. El problema mayor de la cocina, además del coste económico, es el tiempo. Uno no puede prepara un gran plato en cinco minutos, por eso a veces nos gana la desidia y el desdén. A continuación voy a enseñarles cómo hacer el sandwich perfecto para cuando sientan el suficiente apetito como para comer algo, pero no tanto como para estar 1 hora cocinando. Presten atención. 1) Tomar un pan. 2) Tomar un pan. 3) Poner una feta de queso. 4)Poner una feta de queso. 5) Aquí cuidado, hay que cerrar el pan y darle forma a nuestro sandwich. 6) Aplastarlo. Esto es opcional. 7) Ponerle amor. Esto no es opcional. ¡Voilà! Un delicioso tentempié en poco tiempo.

Sin lugar a dudas la infancia es una etapa de la vida que deja marcas ígneas en la personalidad del sujeto. Una buena o mala infancia puede definir irrevocablemente la personalidad de un ser. De lo anterior se sigue que habrán muchas personas que tendrán recuerdos todavía vívidos de aquellas épocas de párvulo o, por lo menos, la reminiscencia evanescente de aquellos tiempos. Es por todo lo anterior que los orfanatos son lugares que albergan historias (en su mayoría ominosas) que no dejan de sorprender. Para no extender el relato, basta con ver las imágenes del orfanato de la Sabinosa para imaginarse cómo fueron las vidas que pululaban por esas habitaciones. Una visión satelital del preventorio y orfanato de la Sabinosa. Aquí una toma aérea. Los edificios más altos llegaban a las 4 plantas. Cabe recordar que el orfanato fue construido en el año 1929 y cerrado en el 1976. Un vistazo al frente. Dicen los decires que este inodoro está embrujado y que si cagás en él son 8 años de diarrea fantasmagórica. Sucede que en 1940, el pequeño Timmy se ahogó en él. Una fría noche en la cual el cielo se cernía pesado con nubarrones negros y aplastados, el pequeño Timmy cayó en la cuenta de que comer mandarina y tomar chocolatada (además de un asco) era una bomba para el estómago. El resultado de amalgamar cítricos y lácteos hizo que Timmy padezca de una cagadera inenarrable. El tema es que el pendejo era muy chico para ir a cagar solo, pero andá a despertar a uno de esos forros de los orfanatos a las 12 de la noche para decirle que querés echarte un garque. De modo tal que el niño decidió armarse de valor y proceder a ejecutar la deyección por su cuenta. Lo que pasó después será siempre un misterio, pero a la mañana siguiente encontraron el cuerpo sin vida del pequeño Timmy hecho un ovillo en el inodoro. Horrendo. Cuántas veces habrá caminado el pequeño Timmy por este pasillo, cómo lo extraño... Acá es donde Timmiyo se calentó la chocolatada que le dio diarrea, olvidé contarles que todo esto fue en invierno. Éstas son las escaleras que tuvo que bajar a los pedos (literalmente) para llegar al baño. Lamentablemente la autopsia reveló que se le escapó un poco de materia fecal en la travesía y manchó su calzoncillo de la suerte, ése fue un día de mierda para Timmy. Miren cómo quedo el sillón favorito de Tim, hecho pija: Finalmente, me despido con el lugar de esparcimiento favorito de Timmy: una silla junto a la ventana. Descansa en paz, pequeño Timmy (1935-1940).