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Gisela_V

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Primer post: 23 dic 2008Último post: 27 oct 2010
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10 cosas que odio de las vacaciones
OfftopicporAnónimo11/27/2009

10 cosas que odio de las vacaciones 1. La gente que saca fotos del paisaje desde arriba del micro Basta que un micro o una lancha se arrime a una cascadita o deje ver una montaña detrás del bosque para que cinco o seis energúmenos se peguen como mosquitos contra el vidrio y empiecen a tirar fotos pelotudas para todos lados. Yo desconozco para qué quieren esas fotos desencuadradas y fuera de foco desde atrás de un vidrio roñoso, pero transforman un momento que debiera ser de paz y comunión con la naturaleza en un triste episodio de turismo pobre. No veo la hora de empujarlos desde el micro en movimiento con cámara y todo. ¡Sacá fotos de la zanja, pelotudo! 2. Que los hoteles y hosterías se empeñen en organizar eventos para la familia Hacés 1100 kilómetros y ahorrás todo el año para pagar un bungalow con vista al mar o al lago para escaparte del ruido, de la música horrible de tus vecinos, y de la mediocridad pordiosera de la clase media argentina y cuando llegás, el retrasado mental que regentea la hostería no tuvo mejor idea que armar una noche de bingo familiar, un show de tango o una cena show con pizza libre. ¿Quién va a ir a San Martín de Los Andes a escuchar como una fracasada canta boleros de mierda con un micrófono que acopla mientras un malón de pelotudos se atraganta con pizza libre? ¡Que alguien los clausure por favor! 3. Que los hoteles alejados de la capital se hayan quedado varados en 1996. La vista divina. La decoración muy pintoresca. El servicio, genial. Pero por qué mierda todas las hosterías del invierten todas sus ganancias en emprendimientos mogólicos como salones de juegos, canchas de paddle y clases de salsa que nadie con dos dedos de frente quiere hacer. A ver si nos entendemos: estamos en el año 2009, los chicos de 17 años de hoy no juegan al memotest ni quieren ir al bingo familiar, quieren WIFI. Dejen de poner plata para comprar armarios lleno de payanas ycajas de estancieros y logren (sé que les cuesta) que el WIFI llegue a las habitaciones. No alcanza con tener una 386 con internet en el lobby, los noventa terminaron hace mucho tiempo. 4. La dictadura de las aerolíneas Te cambian el vuelo, venden dos veces el mismo asiento, te dejan varados en el aeropuerto dos o tres horas y no sólo no te dan ninguna explicación, sino que cuando llamás te atiende un operador que es de otro país y no sabe ni en qué país queda Mendoza. Y ni se te ocurra preguntar algo que no sea el precio o el código de reserva, porque jamás pueden ayudarte. Los operadores sólo saben repetir “Su código es U9OPLGH” o “Muchas gracias por confiar en Aerolíneas Minguito”. 5. Que cada lugar sobredimensione sus bellezas naturales. En todos lados me pasa lo mismo: camino 50 cuadras empinadas para llegar a una maravilla natural (laguna verde, colonia escocesa, museo paleontológico, campo de lavandas orgánicas o como el turro de marketing le haya puesto en el mapa a ese supuesto atractivo) y cuando llego resulta que es un campito inundado igual a cualquier baldío de Escobar, o un galpón con dos huesitos de pollo de hace 250 millones de años. Un día va a venir un loquito y les va a meter la 4×4 por el ventanal de la oficina de información al turista sólo para vengarse. Yo tendría mucho cuidado, hay muchos que nos estamos hinchando las pelotas de que nos pinten un basural como un paraíso. 6. Que los artesanos graben todo ¿Por qué se empeñan en arruinar todos los objetos de madera y alpaca con frases inmundas como “Recuerdo de Entre Ríos”? No conozco a nadie que le guste esa porquería. Si igual les compran es porque pueden ponerlo del otro lado o borrarles la inscripción con un cuchillo caliente. Yo sé en dónde compré ese mate, no necesito que el artesano me lo deje escrito en la calabaza. 7. Los pueblos de escenografía para conmover al turista boludo Estoy podrida de que me hablen de Cariló o de Villa La Angostura como si fueran pueblitos preciosos e inocentes a salvo de las mañas ventajeras y violentas de Capital Federal. Quiero decirlo sin vueltas para que quede claro. Esos pueblitos marketineros me dan ganas de vomitar todos los órganos. No son más que tramperas obvias para turistas con sed de country y de inocente y natural tienen menos que la garita de entrada de Nordelta. A mí, un banco Francés de tronco o una sucursal de Akiabara en forma de cabaña alpina me dan el mismo asco que Unicenter y si alguien piensa que es muy distinto, es porque tiene el cerebro muy achicharrado por el frío y la ingesta indiscriminada de chocolate berreta. 8. La gente que está de vacaciones y sigue prendida del celular No soporto más el romance de oficinista vacío que tiene el argentino con su celular. Parece que no pudiera estar más de una hora sin poner ese aparato deforme y ruidoso en la oreja o tocarle los botoncitos para cambiar el ringtone, el volumen o la configuración del teclado. En cinco días no hice un sólo viaje libre de escuchar conversaciones por celular. Incluso en el avión, después de que la azafata pidiera por tercera vez que apagaran los celulares, fui testigo de cómo una pelotuda de mierda seguía mensajeandose con su novio. 9. Que la gente se encime igual que en Capital Federal Presten atención a lo que les digo. La gente no soporta estar sola. Hacen mil quinientos kilómetros para irse a unas cabañas que están una al lado de la otra o sentarse al lado de otra gente que no conocen. Ahora mismo estoy en un bar frente a un lago, a diez kilómetros de la ciudad más cercana y tengo una pareja de jubilados que, entre las 27 mesas disponibles que hay, eligió la que está al lado de la mía por segunda tarde consecutiva. Como ayer, en un rato vendrán sus hijos y nietos y se sentarán tan cerca mío como puedan para aturdirme con sus conversaciones estúpidas sobre lo rico que es el desayuno o la temperatura de la pileta. ¡Vayanse lejos, enfermos mentales! ¡¿No se dan cuenta que están más encimados que en el microcentro?! 10. Que sean tan pero tan argentinos A mí, clasificar a la gente por nacionalidad, me parece un vicio idiota y peligroso. Pero desde hace un tiempo no puedo dejar de notar que cada vez que estoy de viaje y veo algo que me da vergüenza, está metido en el medio un argentino. Gente apagando un cigarrillo en un lago, cambiando la yerba del mate en un barco público, pegando chicles debajo de la mesa, tirando envases plásticos en un bosque, regateándole los precios a los artesanos locales, bañándose en aguas en donde está prohibido bañarse , o dejando dos pesos de propina en una cena de seis. Será casualidad, pero los que yo veo son todos argentinos que hacen de la avivada y la vergüenza ajena un emblema nacional. Fuente:http://lapeleadora.com/?p=1082

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10 cosas que odio de los cumpleaos
OfftopicporAnónimo4/24/2009

10 cosas que odio de los cumpleaos 1. Saludar con un beso a las cincuenta personas que llegaron antes a la fiesta. Si agarro al anormal que extendi a los desconocidos el ritual de saludar con un beso, le parto una columna de hormign en el lomo. Estoy harta de entrar a una reunin y que cincuenta personas te miren la trompa para darme un beso. Es una locura. Ya la accin de saludar es bastante arcaica, para que encima la practiquemos con gente que jams vimos en la vida. A nadie le interesa besar a sus compaeros de oficina o la suegra de un amigo. Por qu no buscan novios o amigos por internet y se sacuden la necesidad de afecto de esa manera? 2. Cantar el feliz cumpleaos en bares o restaurantes Levanten la mano el que quiera matar a los estpidos que cantan el Feliz cumpleaos en cualquier lugar! Yooooooooo! Estoy harta de estar tomando un caf tranquila en un bar y de repente sentir un estruendo e barrabrava alcoholizado que golpea la mesa y grita incoherencias en la mesa de atrs. Tu amigo no es mi amigo, no tengo por qu padecer su cumpleaos. 3. Comer torta en servilleta No s cmo se les ocurre que servir torta encima de un pedazo de papel es un comportamiento aceptable para un ser humano, pero quiero aprovechar este espacio para decir que no. Pinsenlo bien. Ni siquiera se usan cubiertos. Uno agacha la cabeza a la servilleta y come directamente con la boca, como si fuese un perro. Qu va a venir despus? Vamos a tomar vino de un abrevadero y a comer morcilla con la mano? Nos van a tirar maz en el piso para cenar? Festejar es un lujo, no una obligacin. Si no quers hacer nada, no invites gente a tu casa. Yo tampoco quera ir a tu cumpleaos y ah estoy, comiendo con las manos, como un animal de granja para que vos no tengas que lavar los platos. 4. Que cuando me regalen algo, me aclaren que es una pavadita. Obvio que es una pavadita! El 90% de los regalos que recibimos son una basura infame que para lo nico que sirve es para aburrirse, abollada, en el fondo del placard. 5. Que se crean esa estupidez de que el corazn es grande. Si no tens sillas, una cantidad adecuada de vasos, un silln cmodo, gaseosas light, aspirinas, un bao en condiciones, un departamento en una zona segura y cercana, el nmero de telfono de un radiotaxi, suficiente hielo, ventilacin adecuada, no molestes a la gente con tu cumpleaos. Somos adultos y no, no nos arreglamos con cualquier cosa ni en cualquier lugarcito. La mayora de nosotros trabajamos diez horas por da para despus salir corriendo a tu fiestita macabra a descomponernos de calor y tomar gaseosa caliente. Metete tu corazn grande en el culo. No queremos volver a or de vos hasta que no te compres un aire acondicionado. 6. Que siempre haya un imbcil con delirio de DJ Estoy enferma de que en todas las reuniones haya un infradotado desesperado por armar una pista de baile en el living. Primero, la mayora de la gente est convencida de que es Fred Astaire pero baila mal. Basta con mirar la pista en las fiestas de casamiento para probar lo que estoy diciendo. El que baila se divierte Pero qu pasa con los que tenemos que mirar ese espectculo lamentable? 7. Que se juntan varios grupos heterogneos de gente. El cumpleaero invita a sus compaeros de oficina, a su familia, a sus colegas de teatro, a los amigos de la primaria y a un taradito que conoce desde chico para festejar. Y para l est bien, porque los conoce a todos. Pero qu tiene que ver su profesor de teatro con la secretaria de sesenta aos que trabaja en su oficina? Estoy cansada de que me obliguen a hablar con suegras ajenas, primos pesados y compaeros de trabajo que no conozco ni me interesa conocer. 8. Que toda la gente que dej de ver a propsito hace tiempo aproveche para emboscarme y proponer reunirse o almorzar. Vamos a terminar con esta hipocresa hoy, aqu, y de una vez por todas. Si nos dejamos de ver hace cinco aos y siempre que nos cruzamos me sugers que almorcemos juntos pero nunca te llamo, es hora de que entiendas que no me interesa verte. No me interesa juntarme con los chicos del secundario. No me moviliza reunir a la gente de teatro. No quiero volver a jugar a armar el equipo de vley. Slo de charlar del viaje de egresados con nostalgia ya me deprimo. La gente que recuerda el secundario como su poca de gloria es pattica, no trates de contagiarme. 9. Las variaciones interminables de la cancin de feliz cumpleaos Es necesario que a esta altura, pleno siglo XXI, habiendo fabricado trenes supersnicos, tecnologa bluetooth y bombas nucleares an sigamos cantando Amiguito que Dios te bendiga? Digo, noms No la podemos cortar? 10. Que al irse haya que decir Gracias por todo. Gracias las pelotas. Yo ni siquiera quera venir. Fuente

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Cuando un amigo nos traiciona
OfftopicporAnónimo12/29/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Cuando un amigo nos traiciona Muchas veces, o por lo menos una vez en nuestra vida, hemos experimentado el dolor de la traición. Y ésta nos llega de diferentes formas cuando menos nos lo esperamos. Y es justo en ese momento, cuando alguien nos traiciona, que nos sentimos violadas en nuestros sentimientos, y devaluadas en nuestra confianza y lealtad ya que estos dos valores: “La confianza y la Lealtad” son sentimientos elevados que todos tenemos derecho de dar y recibir en igual cantidad, de quienes llamamos: “Amigos”. Pero cuando un amigo nos traiciona, cambia de manera total o alguna manera el valor de la amistad. Muchas veces ignoramos o por lo menos pretendemos ignorar las circunstancias que una traición conlleva en sí misma, todo en una persona cambia, se alteran sus conductas, sus emociones y sentimientos. Muy difícilmente encontramos a alguien que no haya pasado por algún tipo de esta experiencia tan dolorosa y muchas veces, hasta traumática, nos quejamos, nos sorprendemos, porque es tan difícil comprender que las personas nos fallen, no podemos evitar que nos traicionen o traicionar porque como seres humanos somos falibles, egoístas y hasta desconsiderados. Por naturaleza somos limitados y estamos expuestos a cometer errores, algunas veces, aunque difícil de acertar y también de aceptar, nos fallan porque también nosotros fallamos de alguna manera. La traición en sí es dolorosa, y más aún, porque en la mayoría de los casos, nos llega de las personas que más amamos, ya sea un amigo, una amiga, el esposo o de las dos partes. No se piensa en la importancia y el valor de la amistad y dependiendo de la naturaleza de la traición, se perdona la ofensa o simplemente la olvidamos, pero ya nada es igual. Cuando un amigo(a) nos traiciona dejamos de creer en él, o en ella, o en los dos. La traición es considerada un atentado alevoso y ventajoso a los principios, a la dignidad y a la confianza depositados en las personas que más amamos. Se genera en los traicionados, una ira, una impotencia y una rabia muy grandes, muy difíciles de asimilar en los primeros momentos, puede producir deseos negativos de agresión y venganza hacia el traidor, a parte de traer consigo, un gran dolor y hasta la pérdida total de la autoestima, humillación, e impotencia que puede fácilmente arrastrarnos a la depresión. Sabemos que hay un sólo ser en quien podemos confiar total y absolutamente nuestros secretos, nuestras penas sin temor a que sean divulgados, sólo hay alguien que no es limitado ni falible, que no se equivoca nunca y que nos ama infinitamente… DIOS, que nos ama sin egoísmos ni intereses . Sin embargo, confiamos en los que tenemos a nuestro lado, a quienes vemos y amamos y son estos precisamente, los que nos traicionan, pero ¿Dios?… ¡Jamás! ¿Ustedes que opinan? Fuente

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Frases de Amor no Correspondido
OfftopicporAnónimo1/2/2009

Frases de Amor no Correspondido ¿Qué puedes hacer si la persona que te hace llorar tanto es la única capaz de consolarte? La peor forma de echar a alguien de menos es estar sentada a su lado y saber que nunca será tuyo. Frases: ¿Debo sonreír porque somos amigos? ¿O llorar porque nunca seremos más que amigos? Dicen que el tiempo cura todo. Pero desde que me enamoré de ti, el tiempo se congeló. Nunca dejas de querer la persona con la que realmente has estado enamorada. Solo puedes aprender a vivir sin el. No tienes que prometerme la luna.... Me bastaría si solo te sentarías conmigo un rato debajo de ella Si tuviese un deseo, sería que siempre fueses lo primero que veo por la mañana al despertarme, y lo último que veo por la noche antes de dormirme. Es increíble como alguien puede romper tu corazón, y sin embargo sigues amándole con cada uno de los pedacitos. Sentar a tu lado sin hacer absolutamente nada es todo para mi. Querer alguien que no te quiere es como intentar volar con una ala rota. ¿Te has dado cuenta como un corazón son como dos lágrimas al revés? Por fin empezaba a superar nuestra separación y por fin empezaba a aceptar que nunca serás mío, que tienes otra pareja.... Pero hoy me has sonreído y has estropeado todo. Una sonrisa suya es mi gloria, y por alcanzar su cariño le tributaría el homenaje de todo mi ser. Fuente

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Te ha sido infiel
Te ha sido infiel
FemmeporAnónimo12/25/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Te ha sido infiel No hay nada peor que enterarse de que tu pareja te es infiel cuando tú pensabas que todo iba bien... Evidentemente, ahora te planteas "¿esto tiene arreglo?". ¿Por qué será que nunca nos enteramos de aquello que no deseamos saber?. La cuestión aquí es tomar las riendas de la situación y actuar, después... ya se verá si es posible la reconciliación o por el contrario si la solución es cortar por lo sano. Siempre existen señales que nos avisan que algo raro pasa, nuestra pareja no se comporta igual con nosotros y al pedir explicaciones obtenemos respuestas como "la culpa la tiene el estrés del trabajo", "últimamente estoy más cansado o cansada que de costumbre". Veamos si las señales se ajustan de alguna manera a estos cambios: * Tu pareja cambia de hábitos sexuales, de repente ya no quiere mantener relaciones o por el contrario, quiere mantenerlas de forma muy diferente o poco habitual. * Empiezas a notar que tu pareja se arregla mucho más, intenta parecer más joven, más atractivo o atractiva, cuando nunca conseguiste que cambiara un mechón de pelo hacia el otro lado. ¿Qué ocurre aquí? * Hobbies desconocidos, ahora de repente prefiere escuchar "hip hop" cuando antes lo máximo que escuchaba era el serial de las cinco en la radio. Cuanto menos, hay que considerar que el cambio es raro. * Llega a casa mucho más tarde, más reuniones, más trabajo... muchas excusas que antes no se daban casi nunca. Y si preguntas al respecto contesta con vehemencia, poniéndose a la defensiva. Evidentemente estos pueden ser signos de infidelidad o no, no hay que alertarse si no se está absolutamente seguro y empezar a ver cosas donde no las hay. Si hay efectivos indicios de un cambio radical en la vida y la "estética" de nuestra pareja, parece lógico que empecemos a sospechar algo. ¿Cómo debemos actuar en estos casos? Sólo hay dos posibles soluciones: Una es no afrontar el problema y creer que no pasa nada y otra es plantarle cara a la situación. * Lo mejor es sentarte frente a tu pareja y plantear tus dudas acerca de su fidelidad. * Si lo niega todo pero tú continuas teniendo sospechas, toma las medidas precisas para probar si existe o no esa relación. * Afrontada la situación y con las cartas sobre la mesa, sólo nos quedan dos opciones: perdonarle o pedirle el divorcio. * Perdonar no es nada fácil ya que siempre rondará el fantasma de la infidelidad por encima de la relación y el divorcio puede hacer que se trunquen muchas expectativas de una vida en común. La solución es difícil en este caso, quizás esté en establecer una gran diferencia: Si la infidelidad se debió a un momento de soledad o de confusión y sólo fue sexo, tal vez haya una posibilidad de comenzar de nuevo, mientras que si la infidelidad se alarga en el tiempo y es más emocional que sólo un momento de placer, entonces debemos replantear una situación que se tambalea en sus cimientos. Fuente

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Locas de amor
FemmeporAnónimo12/27/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Locas de amor Construir una relación sana y estable no resulta una tarea fácil en el mundo actual. Sin darse cuenta, a la hora de buscar una relación, muchas mujeres se posicionan en lugares que lo único que les devuelven son insatisfacciones, sufrimiento y fracasos. ¿Qué nos lleva a amar de esta manera? ¿Cómo salir ilesas de estas relaciones? ¿Cómo podemos aprender a elegir mejor? Para Ti consultó con varios especialistas sobre este tema que cada vez afecta a más mujeres. Es común escuchar que las verdaderas historias de amor nada tienen que ver con la racionalidad, que se ama con locura o no se ama, y que la ausencia de conflicto y sufrimiento es falta de pasión. Lo cierto es que esas ecuaciones tan atractivas en las historias de ficción se convierten en obstáculos con los que se enfrentan muchas mujeres en la vida real a la hora de construir una relación sana y estable que las haga verdaderamente felices. “Todos necesitamos amar y ser amados. La falta de amor produce una sensación de aislamiento y no pertenencia y un sentimiento de vacío difícil de llenar. Muchos creen que el amor es cuestión de suerte, como una lotería. Sin embargo, no es así. Porque el amor verdadero exige esfuerzo y sabiduría: se puede aprender a amar para siempre a alguien si tenemos mayor conciencia de nosotros mismos”, explica la psicóloga Evangelina Aronne. Por su parte, Pablo Nachtigall, psicólogo transpersonal clínico, señala: “Construir una relación sana es un desafío general para toda mujer u hombre. No existe una persona que se haya graduado como especialista en ello, ya que toda pareja afronta diariamente exigencias y factores estresantes dentro y fuera de su vínculo que los afecta. Pero existe en la actualidad un porcentaje importante de mujeres que tiene dificultades emocionales para establecer una relación adulta, madura y nutritiva debido a que en su vida familiar han carecido de modelos adecuados. Por otra parte, nunca hubo tanta dificultad como ahora entre los sexos para encontrarse en un vínculo adulto y maduro”. ¿Lo que ellas quieren? Según coinciden los especialistas, más allá de los detalles e identidades, las miles de historias de amor llevadas a diario al diván parecen transcurrir todas por un mismo laberinto que, en el comienzo, tiene miedos, inseguridades y obsesiones y cuyo recorrido, independientemente del camino que se tome, culmina siempre en la insatisfacción y la infelicidad, todo lo contrario de lo que se supone que, en teoría, el amor debería ser. “Creo que esto debe pensarse en términos de dificultad entre los hombres y las mujeres a la hora de construir una relación más que de dificultades de las mujeres. Y para hablar de ello, haría una distinción entre lo que llamamos amor y enamoramiento”, señala Viviana Kahn. El enamoramiento sería ese primer momento de impacto, el famoso “flechazo”, en el que ambos tienen la certeza de haber encontrado a la mitad que los completa. “Pero a medida que la relación avanza y se van compartiendo más momentos de la vida, va apareciendo también lo real de lo cotidiano y las diferencias. Es en ese punto en el que se da la oportunidad de que el enamoramiento se transforme en amor. En muchos casos esto no sucede y aparece un sentimiento de abismo entre lo deseado-idealizado y lo real del otro. Se privilegia la imagen ideal que se pretende, no se renuncia a ella y entonces, se produce en la desilusión, el alejamiento y la consiguiente ruptura. Uno pretende que el otro encaje en el armazón que tenía preparado y pierde la posibilidad de enriquecerse con las diferencias”, agrega la especialista. Si bien este desfase entre el hombre ideal y el real es uno de los mayores obstáculos para la construcción de una relación duradera, en estos casos la ruptura resulta la salida más sana. Ya que es desde ese desfase no aceptado que se construye gran parte de las relaciones enfermas. “Hay mujeres, cada vez más, que se enamoran de relaciones complicadas. Estas mujeres sólo buscan en el afuera la confusión emocional que ya tienen dentro suyo: acostumbran relacionarse con hombres inmaduros, infantiles, egoístas, a veces infieles y muy manipuladores. Y lo hacen porque eligen desde un lugar inadecuado. Por lo tanto corresponde a ellas hacerse responsables de ello”, sentencia Nachtigall. Desde su análisis, existen ciertos rasgos de personalidad que dificultan el poder construir una relación sana: la histeria, el resentimiento, el miedo al compromiso, temor a la entrega o la falta de capacidad de dialogar adultamente son factores que, tanto mujeres como hombres, arrastran dentro de sí mismos, sin trabajarlos adecuadamente. El resultado final es un desencuentro en la relación que genera altos índices de frustración, queja y amargura. Otra de las “patologías” en las que cae hoy buena parte de las personas “infelizmente enamoradas” es la adicción al amor, una subcategoría dentro de la llamada adicción a las personas o codependencia afectiva. Es un síndrome que ha sido muy estudiado en todo el mundo y que tiene su “Biblia” en Mujeres que aman demasiado, un libro publicado en 1985 por la terapista estadounidense Robin Norwood. “La adicción afectiva es una adicción psicológica que afecta principalmente a mujeres. Consiste en obsesionarse por una persona, permitiendo que ésta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta, siendo incapaces de librarse de ella a pesar de que comprenden que ejerce una influencia negativa sobre su salud y su bienestar”, define Evangelina Aronne. Y ejemplifica: las mujeres que se “enamoran” de hombres problemáticos, que pueden ser violentos, inadecuados, adictos a algo, depresivos, sumisos o simplemente irritables y desean convertirlos en su hombre ideal, entonces dedican todo su esfuerzo y su tiempo a esa tarea y, mientras tanto, se postergan a ellas y acepten de manera estoica, como si fueran condición del amor, los sufrimientos que esa relación les ocasiona porque creen que finalmente serán felices con él. “Para ellas es un desafío cambiarlos. Y mientras más amor le dan, creen ver el cambio más próximo. Y así transcurre su vida, dedicándoles su tiempo y esfuerzo a ‘ellos’”, remarca la especialista. Según Susana Pérez, terapeuta especializada en dependencia afectiva, es importante remarcar que la dependencia puede afectar sólo a una parte de la vida de estas mujeres, en este caso, la que hace a su relación de pareja: “Podemos tener un comportamiento correcto en el trabajo, socialmente o con los amigos, mientras somos dependientes en casa”. A esta categoría pertenecen los amores obsesivos, esos en los que muchas mujeres se juegan la vida, al punto de creer que todo empieza y se termina en esa persona: “La diferencia entre el verdadero amor y una obsesión es que la segunda es una emoción basada en sentimientos de inseguridad. En este tipo de relación hay dudas y preguntas que no tienen respuestas porque los canales de comunicación nunca han estado completamente abiertos y no hay confianza total. En cambio el amor real te eleva, te hace mirar hacia arriba con orgullo y no te hace dudar”, define Aronne. Así como muchas mujeres se obsesionan con un hombre al punto de creer que no hay ningún otro que la hará feliz salvo él –aun cuando no cumpla con todos esos requisitos que lo harían el hombre ideal, aun cuando la relación sólo consiste en alguna que otra salida cada tanto–, también existen las que no pueden estar solas y su necesidad de formar pareja está por encima de su deseo de estar con el hombre correcto. “Una de las cuestiones que más angustia al ser humano es la soledad y el desamparo. Nadie quiere estar solo y esto, en el caso de muchas mujeres, se transforma en un imperativo: sienten que es el hombre el que les otorga una identidad y quien las completa”, explica Viviana Kahn, quien sostiene que cuando el deseo queda así atado a un imperativo, es común que esa mujer salte de una relación a otra con la sola intención de completar el casillero vacío y sin detenerse en la pregunta sobre qué es lo que quieren y de qué manera, o bien, puede arrastrarlas a soportar relaciones insatisfactorias, que se sostienen desde el temor a quedarse solas y no desde el amor. “Habría entonces dos caminos posibles frente a este temor o angustia a la soledad. Uno sería el de retroceder y taponarlo para no ver, ni sentir. El problema de esto es que, si bien, en apariencia, no se está sola, tampoco se disfruta de esta compañía. El otro camino sería hacerle frente al miedo, asumirlo como un obstáculo y poder hacer algo diferente: darse el tiempo de espera y no de acciones compulsivas, para hallarse y descubrirse en sus propias ideas, prejuicios, contradicciones para, con todo esto, decidir un rumbo acorde a sus propios deseos”, señala la psicoanalista. Obsesivas, idealistas, adictas o fóbicas a la soledad, lo único que todas ellas quieren es encontrar el amor verdadero, el que las haga felices. Esa es su locura. Fuente

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Sexo: Algo no va bien
FemmeporAnónimo12/27/2008

Registrate y eliminá la publicidad! Algo no va bien Los hombres y las mujeres funcionamos de forma distinta a la hora de demostrar nuestro deseo sexual. En ellos el deseo es más constante e intenso, en cambio en las mujeres es más puntual y no existe un apetito de sexo habitualmente. No es extraño que muchos hombres se sientan rechazados e incluso humillados por su pareja porque ésta no quiere mantener relaciones en el momento en que a su compañero le apetece. Lejos de ser algo incomprensible es totalmente lógico, la mayoría de parejas tienen diferencias en su convivencia, no son iguales ni sienten las mismas necesidades en el mismo momento, por tanto, el sexo es una parte muy importante de esa convivencia y como los demás elementos debe tratarse por la pareja de una forma natural y sobre todo hay que hablar sobre los deseos de uno y otro para poder llegar a un punto común de deseo sexual. Inicio del deseo sexual Cada persona es distinta a la hora de sentirse excitado, en este aspecto es muy importante el estado físico, encontrarse bien de salud y también el factor psíquico, tener un buen estado de ánimo. Sin embargo, al margen de estos dos factores juegan un papel muy importante las fantasías o elementos que hacen que cada uno se sienta preparado para mantener una relación sexual. Puede fomentarse el deseo sexual pensando en hacer una conquista, correr un riesgo o simplemente pensando en el contacto físico con la persona que nos atrae. Incluso no es necesario pensar en el propio acto sexual, sino que el sentirse abrazado o las caricias pueden fomentar ese deseo. Diferencias entre hombres y mujeres Las mujeres disfrutan de una sexualidad mucho más amplia que la del hombre, éste para mantener una relación sexual satisfactoria debe mantener su pene en erección, por ese motivo la mayoría comienzan muy rápidamente con el juego genital. Sin embargo la mujer es capaz de mantener su excitación durante mucho más tiempo, iniciando un juego sutil de caricias, besos, etc. para terminar en una relación sexual completa. La mujer que es capaz de mantener a su compañero estimulado, sin dejar de estimularse a sí misma es la mujer activa en la sexualidad y la que en definitiva, es la amante ideal, que no espera pasivamente la actuación de su compañero. ¿Qué es lo que falla? * Depresión El estado depresivo en una persona puede inhibir el deseo sexual, además hay que tener en cuenta que los medicamentos que se suministran en estos casos afectan también el apetito sexual. * Estrés y fatiga El exceso de trabajo lleva a perder el interés por el sexo. Sin olvidar que muchas personas pasan tantas horas fuera de casa que no tienen demasiado tiempo para su pareja. * Vulnerabilidad Muchos hombres creen que depender de una persona les restará libertad y que les creará problemas, así que lo mejor es tener diferentes parejas, pero esa no es la solución. Al final, se dan cuenta de que aminoran su deseo sexual. * Religión Muchas personas tienen un conflicto emocional entre desear una relación sexual y la sensación de que están haciendo algo malo, eso hace que no puedan disfrutar realmente del sexo. * Relación insatisfactoria Si entre la pareja existe un distanciamiento, por cuestión de opiniones o de convivencia, es fácil que haya una desmotivación para mantener relaciones. También es fácil que esto ocurra cuando la mujer mantiene una actitud pasiva en el sexo, el hombre llega a aburrirse y a no sentirse estimulado por la relación. Fuente

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¿El fin de la monogamia?
FemmeporAnónimo12/27/2008

Registrate y eliminá la publicidad! ¿El fin de la monogamia? Según algunas encuestas, un 50 % de las mujeres tuvieron una experiencia extramatrimonial y un 60 % de los hombres afirmaron haber engañado a su pareja. Todos los estudios conducen a un mismo resultado: hombres y mujeres experimentan cada vez más la infidelidad en algún momento de sus vidas. En esta nota, el análisis de esta tendencia y el boom, en los Estados Unidos, de los libros que hablan del fenómeno. Una de cada dos mujeres de más de 35 años ha tenido por lo menos una experiencia extramatrimonial, y en los hombres la cifra es aún mayor, según un estudio realizado por The Journal of Couple & Relationship Therapy, un diario que publica estudios sobre relaciones de pareja. Un 50 % de los hombres y un 35 % de las mujeres engañaron a su pareja alguna vez en su vida, sugiere otro estudio realizado por el Instituto Sociológico Sigma Dos, una empresa española dedicada a la investigación de mercado y a la opinión pública. Y la terapeuta norteamericana Peggy Vaughan, directora de Extramarital Affaires Resource Center, en su libro El mito de la monogamia predice que el 60 % de los hombres y el 40 % de las mujeres tendrán una aventura amorosa a lo largo de su matrimonio. Los números indican que la infidelidad, entonces, sería una modalidad de conducta presente y tan frecuente que lleva a pensar que el ser humano podría por naturaleza no ser monógamo. ¿Es el impulso del deseo lo que lleva al hombre a ser infiel? ¿Es la imposición cultural de la monogamia lo que conduce a que las tasas de infidelidad hayan crecido en los últimos años? Según Pedro Horvat, médico especialista en psiquiatría y psicoanálisis, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la International Psychoanalytical Association, y autor de numerosos trabajos científicos publicados en libros y congresos de la especialidad, “la monogamia no es la causa de la infidelidad”. Y explica por qué: “A lo largo de la historia, muchas civilizaciones florecieron legalizando diversos sistemas matrimoniales: monogamia, bigamia, poligamia, matrimonios acordados, entre otros. Muchas personas fueron felices en ellos. Y la infidelidad siempre existió. Porque aun cuando se ame a una sola persona, el objeto del deseo humano es múltiple”. Horvat agrega que “el cambio del rol social que experimentó la mujer en las últimas décadas, sumado al hecho de que hoy en día siente una total autonomía para hacer uso de su sexualidad –además, en una sociedad más hedonista que busca la felicidad y el bienestar–, hace que ante una carencia se vayan buscando alternativas, y así sobreviene la infidelidad”. Vivimos en una cultura que promueve la satisfacción inmediata, que tiene poca tolerancia a la frustración y que genera una ansiedad que lleva a creer que en otro lado uno se está perdiendo algo, sigue explicando Horvat. “Este zapping permanente promueve la ilusión de que todo puede ser solucionable y esto aumenta aún más la posibilidad de ser infiel”, asegura el especialista. “El apuro, la facilidad para los cambios, lo que se espera tener ya, cómo se adquiere la información por Internet o los productos en una tienda hacen que se cosifique a las personas y a las relaciones. Es posible que lo queramos todo y ya: desde el amor, la nueva sensación, la liberación, hasta un nuevo amor. Cuando el producto falla, se deja de lado y se compra otro. Entonces, los vínculos tienden a tomar estas características propias de los objetos. Las relaciones se dejan de lado porque no funcionan, porque en ellas no se puede ser feliz, y se va en busca de una nueva relación, supuestamente mejor”, agrega Silvia Fittipaldi, periodista y autora de 2+1=Engaño (Longseller). Por su parte, Carlos Pachuk, médico psicoanalista vincular, presidente de la Federación Argentina de Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares y autor del libro La pareja: encuentros, desencuentros y reencuentros, asegura que a través de su experiencia en el consultorio notó que en el último tiempo aumentó el número de mujeres infieles. Y coincide con Horvat al atribuirle la causa al desarrollo laboral de la mujer. Además, agrega la caída de la imagen del padre como autoridad de la familia como otro factor desencadenante. Monógamo: ser o no ser Diana Resnicoff, psicóloga y sexóloga (www.e-sexualidad.com) dice que la tecnología influye en el aumento de la infidelidad llamada virtual. “A mi consultorio llegan muchas parejas preguntando sobre este tema, y es otra manera de ser infiel porque el otro, detrás de la pantalla, adquiere las mismas características que una persona real”, cuenta Resnicoff. Desde España, Carlos Malo de Molina, sociólogo y sexólogo, presidente de Sigma Dos y autor de Cómo ser infiel sin que te descubran (Temas de hoy), opina que la infidelidad está creciendo porque hay más oportunidades para llevarla a cabo: “Ahora es más fácil y hay una mayor libertad para hacerlo. Además, la sociedad es más tolerante y abierta que en otras épocas”. Durante mucho tiempo se ha debatido si la monogamia es una forma natural de relacionarse. Si por natural se entiende una forma instintiva que se da en animales, la monogamia no es natural. En el artículo Monogamy vs. Promiscuity, de Natalie Angier, que se publicó el 25 de marzo de este año en The New York Times, la cifra de mamíferos monógamos reportados es de 1 a 2 %, y los etólogos más optimistas no reportan más de 5 %. Los seres humanos tampoco muestran una tendencia instintiva hacia la monogamia. Malo de Molina, sin embargo, cree que “aún persiste, pero se ha vuelto menos duradero en los últimos tiempos: antes uno estaba toda su vida con la misma pareja; hoy, podemos hablar de monogamias sucesivas porque las personas cambian de pareja varias veces a lo largo de su vida”. Aun así, para este especialista el hombre es monógamo por cuestiones racionales y no por necesidades fisiológicas o naturales. “Ser monógamo es la mejor manera de relacionarse para poder procrear y mantener un patrimonio. Es difícil tener una pareja sin pacto de fidelidad y eso lleva a la monogamia. Es lo que uno necesita para tener una vida ordenada y organizada, ya que optimiza al máximo todas las necesidades”, comenta Malo de Molina. “Por cuestiones culturales, la monogamia nunca dejará de existir, aunque esté en crisis la institución matrimonial y la pareja, prolongada en el tiempo”, asegura Horvat. Y advierte que cuando una persona termina una relación de pareja, forma otra respetando la relación monogámica. Según Pachuk, “desde el psicoanálisis, la monogamia no es posible porque se sostiene por la represión de la sexualidad. El amor, el deseo y el goce son de distinto orden y nivel. La monogamia se basa en una promesa a futuro asentada en una etapa de enamoramiento que no se puede sostener. Coincidir con eso durante toda la vida es hipotético y, de hecho, poca gente lo mantiene. En la realidad, los matrimonios duran menos y la gente se divorcia porque no puede cumplir con el pacto monogámico”. Desde la teoría de la psicología evolucionista, Resnicoff comenta: “El hombre tampoco puede ser monógamo por naturaleza ya que para asegurarse la perpetuidad de su apellido en el tiempo debe impregnar con su semilla a cuantas hembras pueda; mientras que la mujer debe cuidar sus óvulos porque nace con una cantidad limitada de ellos. Entonces, creo que podemos hablar de monogamias sucesivas: se es fiel durante un tiempo, luego las parejas se separan y vuelve una nueva unión donde se intenta mantener la fidelidad durante otro tiempo. De esta manera, podemos decir que ya no hay una monogamia hasta que la muerte nos separe, sino que es una nueva manera de entender el concepto de monogamia”. Fittipaldi señala que “la monogamia es una construcción cultural de larga data basada en una necesidad económica. En la antigüedad se necesitaba una organización productiva que permitiera labrar la tierra, y era necesario tener hijos para que esas tierras de propiedad privada pudieran ser explotadas de manera apropiada. En los años ‘60 te casabas para toda la vida, después el hippismo cuestionó las estructuras promoviendo el amor libre. Hoy, se puede decir que hay un cuestionamiento al matrimonio de larga data”. ¿Se está gestando un nuevo modelo? Para Malo de Molina, el modelo está cambiando: “La familia ya no es un clan, sino una pareja –con pocos hijos– que no dura para toda la vida. Pero no creo que haya más cambios sociales porque no hay otro modelo que satisfaga al hombre tanto como la pareja”. Horvat opina que la lealtad y el compromiso son esenciales para sostener una pareja: “No basta con jurarse ser fiel, sino que la fidelidad se trabaja y se sostiene a diario. Hay una fidelidad que es la de los juramentos, que tiene que ver con aspiraciones ideales. Hay otra que es cotidiana, ardua e imperfecta, que se construye día a día entre dos personas a partir del amor, la tolerancia y el entendimiento sexual. Por ello, la fidelidad no se jura ni se reclama: se obtiene. Cuando se llegue a ella como un logro de la pareja, les dará bienestar; cuando sólo se sostenga por sometimiento o prejuicio, el deseo y el dolor abrirán las puertas a los terceros”. Por otra parte, aclara que toda persona que vive una infidelidad debe saber que es síntoma de un problema vincular serio. “Puede ser síntoma de crisis o no –disiente Pachuk–. Hay una sensación de insatisfacción. Puede ocurrir que una pareja funcione bien y que igual uno de sus miembros tenga un affair”. Según Resnicoff, en el futuro habrá nuevos modelos de parejas: “Seguirán estando las que se casan, pero también existirán las que decidan no convivir para mantener su espacio individual y hasta las que permanecerán juntas por un tema social y no sexual”. Fittipaldi no cree que el modelo monogámico vaya a cambiar: “Siempre se sigue prefiriendo a la pareja. Estar con alguien por un tiempo es mucho más placentero y da mucha seguridad”. Entonces, la monogamia y la fidelidad estarían dentro de conductas aprendidas, más que instintivas. La monogamia es una decisión que puede crear relaciones muy sólidas, y significa que el amor, la solidaridad y la confianza ayudarán a superar los tiempos difíciles, algo que seguramente las relaciones efímeras no podrán lograr. Fuente

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Trucos para una pareja feliz
FemmeporAnónimo12/28/2008

Trucos para una pareja feliz ¿Quieres mejorar tus relaciones amorosas? Cosmo te presenta ocho hábitos para mejorar tu conexión sentimental. 1 LOS NOMBRES CARIÑOSOS Igual que hacías de pequeña con tus hermanos y compañeros de clase, llamar a tu chico por un apodo cariñoso y que él lo haga contigo significa que entre ambos hay una complicidad divertida y juguetona. Nota: es preferible no llamaros “pichón” o “muslito” en público. Evidente, ¿no? 2 HABLAR (BIEN) DEL OTRO Después de llevar un tiempo con una persona, a veces se cae en la tentación de olvidar sus virtudes y recordar (a todas horas) sus defectos. Rompe con esta manía y elogia a tu compañero en cualquier circunstancia. Tus palabras te harán ver lo unidos que estáis. 3 HACER ALGO ESPECIAL JUNTOS Da igual que sea pasear a su perro por la noche o desayunar los lunes. Por cierto, cuanto más raro sea vuestro hábito para los demás, más especial será para vosotros. 4 TERAPIA DE PAREJA Conocer profundamente a tu pareja y viceversa hará más intensa la relación. Confesar los sentimientos no es fácil, pero a corto, medio y largo plazo os unirá muchísimo. 5 SER INDEPENDIENTE Estás enamorada (locamente) de él y estarías todo el día a su lado, pero escucha: dedicar un tiempo para cada uno es necesario y saludable. Además, si os veis y llamáis a todas horas, ¿de qué vais a hablar cuando estéis juntos por la noche? 6 RECORDAR LOS BUENOS MOMENTOS Ver las fotos de los viajes y releer las cartas de amor juntos es una divertida forma de observar con cariño vuestra trayectoria como pareja. 7 NO CRITICAR En vez de echarle en cara sus despistes y pequeños errores (se olvida del cumpleaños de tu madre, por ejemplo), agradécele los detalles, como que te reponga tu perfume por sorpresa. 8 CELEBRARLO COMO EL PRIMER DIA Las personas felizmente emparejadas viven ese día de una forma muy especial, por mucho tiempo que haya pasado. ¿Por qué no celebrar el tercer o cuarto aniversario reconstruyendo vuestra primera noche de pasión? Por ejemplo... Fuente

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Infidelidad masculina con tu mejor amiga
FemmeporAnónimo12/28/2008

Infidelidad masculina con tu mejor amiga ¿Te ha puesto los cuernos con tu mejor amiga? Descubre por qué.. Mi chico me engañó con mi mejor amiga De los amigos y amantes se espera lealtad y honestidad, pero no siempre se consigue. Nuestra protagonista lo comprobó... por partida doble. “Me casé con Sergio hace cuatro años. A él le hacía ilusión la boda, pero a mí no tanto, puesto que ya vivíamos juntos y éramos como un matrimonio: nuestras familias se conocían, pagábamos juntos una hipoteca y, en fin, éramos una pareja consolidada. Sin embargo, Sergio creía que una boda significaba un compromiso más sólido. Así pues, nos casamos y nuestra vida continuó siendo como era: bastante feliz. A mi juicio éramos una buena pareja, claro que ahora me doy cuenta de que esa idea sólo era el reflejo de lo ciega que estaba y de mi exceso de confianza... " El fantasma de la infidelidad Al principio de nuestra relación Sergio se había -mostrado un poco celoso. En alguna ocasión me dijo que no podía soportar la idea de que yo flirteara con otros hombres o que ellos se fijaran en mí, y es que, -modestia aparte, físicamente no estoy nada mal. Además, aunque no soy una mujer demasiado coqueta, sí soy muy extravertida y amigable; pero los miedos de Sergio consiguieron que me fijara en mi comportamiento y me vigilara, no fuera a ser que tuviera razón y realmente yo flirteara con los demás sin darme cuenta. Lo último que quería era ofenderle. Sergio tenía una teoría muy bien armada sobre la infidelidad y sus efectos devastadores sobre las parejas, ya que, cuando era pequeño, sus padres se divorciaron a causa de las continuas aventuras de su padre. Yo le entendía, y lo único que quería era que viviera tranquilo y feliz a mi lado. La verdad es que el tema de la infidelidad era algo que a mí nunca me había quitado el sueño. Yo siempre había pensando que era un hecho más de la vida, que a veces pasaba o no y que, si se deseaba, se podía evitar o propiciar. También creía que sólo si se llegaba a una situación seria o conflictiva habría que enfrentarse a ella iy, por lo tanto, de nada servía teorizar antes por si las moscas. Pero Sergio no pensaba así. Él quería promesas de que a nosotros no nos ocurriría y en ese contexto entendí sus deseos de casarse: seguramente el matrimonio era para él la ley escrita que le protegería contra la intromisión de terceros. Amigo de mis amigos Los primeros años de nuestra relación se vieron ligeramente contaminados por sus temores, a que hubiera una infidelidad en la pareja, aunque con el tiempo sentí que estaba más relajado. De todas formas, yo era muy consciente de que sus problemas eran sólo suyos y que yo no tenía por qué reprimirme ni cambiar mi carácter o mi comportamiento hacia los demás. Yo nunca había sido celosa y, ya que Sergio siempre me había demostrado una devoción plena, jamás se me pasó por la cabeza que debía preocuparme por lo que él hacía cuando quedaba con sus amigos, cuando emprendía algún proyecto laboral en el que intervenía alguna mujer o cuando llegaba a casa tarde de alguno de sus conciertos (es músico). En fin, como digo, salvo sus temores acerca de la infidelidad lo demás iba bien. Nuestra vida social era muy agradable. Teníamos un piso simpático en el que aparecían nuestros amigos de vez en cuando. Hacíamos barbacoas en la terraza y pasábamos horas y horas charlando y escuchando música. Yo me seguía viendo casi a diario con mis tres mejores amigos de la facultad, dos chicas y un chico: Ana, Laura y Tomás. Eran de esos amigos leales, siempre disponibles para ayudar en lo bueno y en lo malo. Cuando tenían alguna crisis familiar o de pareja, o, por el contrario, les pasaba algo maravilloso y estaban deseando contarlo, se plantaban en casa para compartirlo con nosotros, porque Sergio nunca tuvo ningún problema para integrarse en nuestro grupo y acabó siendo uno más. Por motivos laborales, Sergio pasaba muchas horas en casa, de modo que a veces yo llegaba y me encontraba a Ana, a Laura o a Tomás, con sus parejas o sin ellas, sentados y tomando café o lo que fuera, mientras mi santo esposo, famoso por su paciencia y buenos consejos, trataba de arreglarles la vida... Me gustaba ese buen rollo que se respiraba entre ellos, al fin y al cabo, es a lo que aspiramos todas, a que las amistades y la pareja se lleven a las mil maravillas. A mí se me habían ido olvidando las inseguridades de Sergio y, aunque casi nunca traía a colación sus preocupaciones, una vez me preguntó si entre Tomás y yo había habido algo más que amistad. Casi me muero de la risa. Si de verdad me conocía, debería saber que Tomás no era mi tipo. Unas semanas después de aquello, un día quedé con Ana y Laura. Empezamos a hablar de infidelidad y les mencioné la pregunta que me había hecho Sergio. A Ana le dio la risa, como me había ocurrido a mí, pero Laura permaneció extrañamente silenciosa. Empezamos a fantasear con la idea de que en caso de tener un romance, con quién lo tendríamos y dónde. Ana dijo que había un chico en su oficina muy atractivo y que, si algún día se le insinuaba, haría realidad su fantasía de sexo en horario laboral con un colega de profesión. Aunque, añadió, era más probable que nevara en agosto que aquello sucediera. Laura simplemente se limitó a decir que le parecía una chorrada de conversación y no quiso participar en ella. Fuente

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