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Luego dicen que los suizos no tienen sentido del humor: en la ciudad de Lausana tienen un retrete público con paredes de cristal. ¿Es una ciudad de exhibicionistas y mirones? En realidad, no (aunque puede que sí tengan sentido del humor): las paredes están hechas, en parte, de cristal líquido. Si aprietas un botón, se desata la tensión eléctrica necesaria para que las paredes se vuelvan opacas. Claro que no todo es tan sencillo: al parecer, la cabina posee un detector de movimiento y si pasas mucho rato sin moverte [o si hay demasiado movimiento (?)], los cristales volverán a ser transparentes. Muy arriesgado, ¿no?, te pueden pillar con las manos en la masa, como si dijéramos. — Rafa M. Claudín Lo leí en: Gizmodo
Científicos de las universidades de Harvard (EE.UU.) y Cambridge (Inglaterra) detectaron nuevas regiones en el genoma humano que indican la predisposición a sufrir cáncer de mama. El resultado de los estudios, que fueron publicados en la revista Nature Genetics, permitirá mejorar las acciones preventivas. Las investigaciones encontraron pistas del cáncer de mama cerca de genes que codifican proteínas asociadas al control del crecimiento celular o que están relacionados con reparar ADN dañado. "Será decisivo para entender e identificar los síntomas tempranos de la enfermedad y descubrir posibles medios preventivos", dijeron David Hunter y Douglas Easton, directores de la investigación. Hasta el momento se habían detectado siete genes de este tipo y, con este nuevo hallazgo, suman nueve, que explicarían el 6% del componente genético familiar para el cáncer de mama. Pero los expertos calculan que son alrededor de un centenar. Y, cuando se haya identificado un número más elevado de ellos, se podrán implementar acciones preventivas en las mujeres en riesgo como seguimientos más frecuentes para detectar en forma precoz el tumor o quimioprevención. "Para tratar el cáncer de mama, lo principal es el diagnóstico precoz. Si se detecta en los estadíos iniciales, la enfermedad tiene un 95% de probabilidad de ser curada recurriendo a un tratamiento quirúrgico", asegura el mastólogo Miguel Bensadon. "Cuando está más avanzada, hay más posibilidades de diseminación", agrega. Investigaciones previas han constatado que la frecuencia de cánceres de pecho se dobla en mujeres que tienen casos previos en su familia, en un primer grado de consanguineidad, en relación con las mujeres que no tienen un historial familiar de esta enfermedad. Los especialistas también han comprobado que factores medioambientales y de estilo de vida -dieta, consumo de alcohol y tabaquismo- hacen que las mujeres sean más susceptibles a contraer cáncer de mama. "Una mujer cada ocho que llegarán a los 80 años de vida desarrollarán cáncer de mama", precisa Bensadon. Por eso, la detección precoz es fundamental para reducir los niveles de la enfermedad. Fuente: Nación y Salud
Los datos del Programa Municipal que trabaja con esa enfermedad reflejan una realidad signada de discriminación, que hasta hoy no se logró revertir. Además, los portadores que logran insertarse en el mercado laboral, deben sortear numerosas barreras para mantener su puesto. Los atajos para violar la ley son moneda corriente en las empresas Los esfuerzos para permitir la inserción de los enfermos de VIH Sida en el mundo laboral siguen siendo insuficientes, y la prueba está a la vista. De un relevamiento realizado por el Programa Municipal de Sida de Rosario (Promusida) entre 1998 y 2008, surge que apenas el 26,9 por ciento de los encuestados tenían trabajo al momento de la notificación al sistema de salud de la portación de la enfermedad. El 73,1 por ciento restante no tenía empleo. “Esto habla no sólo de las dificultades que tiene una persona con el virus para mantener su trabajo, sino también para acceder al mismo”, afirmó a Rosario3.com el psicólogo Horacio Aronson, responsable del Área de Epidemiología del Promusida. El profesional explicó también que influye de manera determinante en la desocupación de los pacientes con Sida el grado de instrucción alcanzado. Las estadísticas que elabora el Programa Municipal en relación con la escolaridad de los pacientes que concurrieron en esa misma dependencia en el mismo período (1998-2008) muestran que el 13,9 por ciento son analfabetos o tienen escolaridad primaria incompleta (dentro de ese grupo: sólo el 14,2 por ciento tiene empleo, mientras que el 85,8 por ciento está desempleado). Quienes cursaron la primaria completa reúnen el 35 por ciento de los casos (de ellos, sólo el 27,1 por ciento posee empleo y el restante 72,9 por ciento está marginado del mercado laboral). Finalmente, el grupo de pacientes que tiene estudios terciarios o universitarios completos o incompletos apenas concentra el 6,8 por ciento de los casos, y el 56 por ciento tiene empleo efectivo. Aronson advierte, asimismo, que estas cifras pueden ser sensiblemente menores, ya que “algunos pacientes entrevistados a pesar de tener trabajo aseguran estar desempleados para recibir la atención médica que necesitan en la Salud Pública, y no blanquear su enfermedad ante la obra social que tienen por pertenecer a una determinada empresa". El fracaso de las bolsas de trabajo Aún hoy, el Sida es una condición suficiente para dejar a un candidato fuera de competencia por un puesto de trabajo, y los exámenes pre ocupacionales son el medio perfecto para detectarlo. Entre el Sida y el trabajo existe un abismo que resulta imposible de zanjar y está caracterizado por una legislación insuficiente que ampara todo tipo de estrategias para dejar al virus sin chances de competir en el mercado laboral. Desde análisis de HIV hechos sin el conocimiento de los postulantes, hasta despidos disfrazados de otra causa que quedan impunes, pasando por renuncias negociadas en secreto entre las partes. Rosario no es una isla, y a pesar del trabajo incesante de las organizaciones que amparan y protegen a los pacientes, para informar sobre el tema y despejar dudas acerca de las posibilidades de contagio, los afectados por HIV son rechazados por las empresas que seleccionan personal, y si esto no ocurre, son los mismos compañeros de trabajo quienes, en muchos casos, terminan marginando al portador. Ante esa realidad, el Promusida impulsó hace unos años una bolsa de trabajo a través de la cual se intentó colaborar en la inserción laboral de las personas afectadas de VIH, pero no resultó una experiencia exitosa. “Se inscribió a mucha gente, pero no había dónde ubicarlos, ya que las empresas reciben beneficios del Estado (como exención impositiva) por incorporar a personas discapacitadas, pero no por tomar a un enfermo de sida”, Aronson. En muchos casos, ante la falta de oferta laboral, los mismos pacientes terminaron reuniéndose entre sí e impulsaron microemprendimientos a pequeña escala que sólo les permitieron paliar su comprometida situación económica. La ley y los atajos La reglamentación de la ley 23.798 de lucha contra el Sida establece claramente la necesidad de que el test de HIV se realice con conocimiento de la persona que se presente como postulante a ocupar un puesto de trabajo, y que sus resultados se mantengan en estricta confidencialidad entre el profesional médico y el paciente. Sin embargo, muchas empresas de medicina laboral siguen realizando el análisis sin que el postulante se entere, previo acuerdo con los empleadores, y con el debido cuidado para que cualquier futura búsqueda de pruebas resulte infructuosa. Otras empresas proponen la firma de un consentimiento para realizar el análisis. Si el candidato firma ese consentimiento y resulta positivo, lo más probable es que no lo tomen y argumenten cualquier otra causa para hacerlo. Si no acepta el análisis, el nivel de sospecha que se genera es tal que tampoco se lo contrata, aunque reúna todas las condiciones para el puesto. “También se da el caso de pacientes que pactan con el empleador, y aceptan trabajar en negro ante la necesidad imperiosa de conseguir un trabajo. De esta manera, ellos consiguen trabajo (aunque en inferioridad de condiciones) y la empresa abarata costos”, aseguró el psicólogo de Promusida. De acuerdo a la ley, los análisis deben realizarse cuando la relación de empleo está prácticamente decidida, pero aún así se siguen usando para determinar si alguien entra o no a la empresa, lo cual convierte a los test en una herramienta de discriminación lisa y llana. Nación y Salud
Nada de lo que ingerimos tiene un único efecto en nuestro organismo. Y si esto es válido para algo tan "saludable" como las fibras, cuyo consumo puede prevenir el cáncer de colon pero al mismo tiempo producir intolerancia y desórdenes intestinales. En el caso de los medicamentos la situación es muchísimo más compleja y peligrosa. "Todos los medicamentos empleados en dosis excesivas o durante períodos prolongados, en situaciones en que no estarían indicados, pueden producir efectos indeseables, generar interacciones con otros fármacos o sustancias, e incluso retrasar el diagnóstico de una afección importante", advierte el doctor Carlos Damin, jefe del Servicio de Toxicología del hospital Fernández y Titular de la Cátedra de Toxicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que acaba de publicar un documento alertando sobre las causas y la gravedad de la situación. Según estudios realizados por la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (Iadaf), la publicidad de medicamentos incita a la automedicación o al mal uso de fármacos, problemas que se cobran en la Argentina unas 21.800 vidas por año. El doctor Marcelo Peretta, director de la Escuela de Farmacia y Biquímica de la Universidad Maimónides y miembro de Iadaf, quién dirigió el estudio, precisó que de las 21.800 muertes, el 50% corresponde a la polifarmacia (tomar simultáneamente seis medicamentos o más), que en general afecta en los mayores de 65. "Esto sucede porque el paciente toma un medicamento que inhibe o potencia la acción de otro, los médicos no se conectan entre sí, o no hacen las preguntas adecuadas al prescribir." Un 30% corresponde a la automedicación, "básicamente con medicamentos de venta libre (OTC en la terminología anglosajona), y también antibióticos, colirios, y psicofármacos". De hecho, en la Argentina, según datos aportados por Peretta, "tres de cada cuatro argentinos se automedican". Los casos restantes son producto de la mala prescripción (médica) o la mala administración (del paciente): "Cuando el paciente toma el medicamento en ayunas en vez de en las comidas, o con alcohol cuando debe abstenerse, por ejemplo", dice Peretta. El mal uso de medicamentos provoca 100.000 internaciones por año. Esto engloba a los que se exceden en las dosis, los que mezclan con otros sustancias, energizantes, alcohol, a las reacciones alérgicas, los efectos secundarios, y los mal prescriptos, entre otros. El relevamiento de Iadaf/Maimónides se realizó a partir de las historias clínicas hospitalarias, e ingresos a guardias. Además, para verificar sub o sobredosis, y malas prescripciones, mediante un cuestionario a los farmacéuticos se revisaron las recetas de 480 farmacias en todo el país. "De estos sondeos múltiples, hemos llegado a la conclusión alarmante de que el 50% de la población mayor de 18 años toma medicamentos en forma incorrecta", sentencia el especialista. ¿Venta libre o liberada? Según la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), el 20% de los medicamentos que se consumen en la Argentina se adquiere fuera de las farmacias: quioscos, supermercados, estaciones de servicio, gimnasios, Internet y hasta hoteles alojamiento. En ocasiones esto se aplica también para los medicamentos de venta bajo receta. Al respecto, el doctor Mario Castelli, asesor y ex presidente de COFA, contó a LA NACION que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "tenemos un 10% de medicamentos ilegales". Esto engloba a los falsificados, adulterados y robados. "En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los que se venden fuera de las farmacias son todos ilegales, porque allí la ley obliga a venderlos sólo en farmacias." En Capital, esa ley no existe. Esto impulsa la compra "legal" de medicamentos de venta libre, que luego son distribuidos ilegalmente en la provincia de Buenos Aires, donde el precio de un medicamento se incrementa hasta en un 300%. El principal problema de este mercado "trucho", es que al separarse del canal de venta original, el seguimiento de la calidad se vuelve imposible, porque entre otras cosas la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) no tiene competencia sobre establecimientos que no estén habilitados por el Ministerio de Salud (un quiosco, por ejemplo). El directivo de COFA advierte acerca de la modalidad de "compra por unidades": al no tener el prospecto ni vencimiento, el riesgo se potencia muchísimo, incluso en productos supuestamente inofensivos, como la aspirina que, mal conservada, expuesta al sol, se transforma de ácido acetilsalicícilco a ácido salicílico, que es un tóxico". "La publicidad y promoción activa por los medios masivos de comunicación, aumenta la automedicación irresponsable y el uso irracional de medicamentos", sentencia el documento de la Cátedra de Toxicología de la UBA. Al respecto, Peretta reflexiona que "la credibilidad en la publicidad ha superado a la del farmacéutico. El consejo del farmacéutico hoy no vale nada. El único que gana es el productor del medicamento, porque lo cierto es que los argentinos tomamos más medicamentos, pero no estamos más sanos". En coincidencia con esos dichos, Damin advierte que "la publicidad no puede promover al medicamento como si fuera un caramelo; no es un bien de consumo, es un bien social. Se lo necesita o no, no es promocionable". A este preocupante panorama debe sumarse la liviandad con que asistimos a la prescripción de medicamentos. "Recomiendan medicamentos la madre, el compañero de trabajo, en la peluquería, en el kiosco y hasta en el consultorio médico entre pacientes", concluye. Fuente: Nación y salud
Mucho se ha debatido acerca de si los emprendedores innovadores nacen o se hacen. Ahora, la ciencia parece haber dado una respuesta. Nacen en un 40 por ciento. Se hacen en el 60 por ciento restante... El Dr. Craig Venter, reconocido como uno de los padres del Proyecto Genoma Humano, ha descifrado y analizado en forma íntegra su propia secuencia genética a partir de unos 32 millones de fragmentos de su ADN. Y esta experiencia abre el camino a la "genómica individualizada", un campo que el propio Venter advirtió, cinco años atrás, como un buen negocio. Gracias a esto, dice Venter: "Dentro de una década, antes de que un bebé recién nacido abandone el hospital, sus padres podrán llevarse la esencia de su código genético en un CD". Operando sobre esta línea biotecnológica, la empresa californiana 23andMe, se llevó el primer puesto entre los 50 mejores inventos del 2008 por su kit de test genético domiciliario que permite estimar la predisposición de la persona a más de 90 características y condiciones genéticas, desde la calvicie hasta la ceguera. El kit domiciliario provee los materiales necesarios con los cuales cualquiera puede extraer una muestra de su paladar mediante un hisopo y remitirla a la empresa para realizar un estudio exhaustivo de su genoma. 23andMe desarrolló también una nueva tecnología analítica que permitió reducir el precio de su análisis de 1.000 a 400 dólares (con una tendencia a futuro de llegar al razonable precio de 100 dólares). Estos ejemplos, entre otros, nos muestran la disponibilidad de herramientas biotecnológicas para conocer las variantes genéticas de los distintos individuos. Y, en este punto, hay un descubrimiento que podría ayudar a resolver uno de los grandes dilemas del mundo de los negocios: Los emprendedores innovadores, ¿nacen o se hacen? En efecto, en el brazo corto del cromosoma 11, se pudo establecer la presencia del gen D4DR responsable de la producción del receptor de un neurotransmisor con la propiedad de activar ciertas partes del cerebro (pero no otras). Este gen se caracteriza por la repetición de su secuencia de ADN. Cuanto mayor sea el número de repeticiones, más ineficaz es el receptor. Un gen D4DR "largo" (más de 6 repeticiones) supone un bajo estímulo en ciertas partes del cerebro. Uno "corto", por el contrario, genera una alta sensibilidad. Las personas con el gen D4DR "largo" tienen menos capacidad de respuesta al neurotransmisor y, para compensar esta deficiencia, necesitan tomar actitudes tendientes a incrementar su producción. Así, pueden lograr el mismo efecto que, con actitudes sencillas, obtienen las personas con el gen "corto". Lo interesante del caso es que los poseedores del gen D4DR "largo", frente a la necesidad de mayores estímulos, desarrollarían una personalidad innovadora. ¿Significa esto que hemos descubierto la esencia del empresario innovador? ¿Todo está escrito en los genes? ¿Hemos descubierto el secreto de los capitanes de la industria y de los magnates puntocom? En realidad, se ha establecido que el gen D4DR representa aproximadamente el cuatro por ciento de una personalidad innovadora. Y hay, al menos, otros diez genes involucrados en la base genética de nuestra personalidad. Gracias al importante desarrollo de áreas como la genómica-proteómica y la bioinformática pueden analizarse aceptablemente todas las variantes y combinaciones posibles. En total, se estima en un 40 por ciento la incidencia de la herencia genética en la personalidad emprendedora-innovadora. El 60 por ciento restante, se explica por la nurtura, es decir, factores no genéticos adquiridos a través de la educación, el ambiente social, etc. Hoy mismo, sin salir de su casa, usted puede solicitar un kit de test genético domiciliario, remitir las muestras y obtener los resultados por Internet con la posibilidad de consultar a distancia a cualquier especialista del mundo para conocer con certeza su natura. En definitiva, innovador se nace y se hace. Pero, a la luz de estas investigaciones, algunos parecen presentar una mayor predisposición genética que otros. En un futuro cercano, como diría Craig Venter, tal vez todos los recién nacidos lleven, al salir del hospital, un CD con el genoma indicativo de sus potenciales cualidades, entre ellas, la del ser un empresario innovador. Alberto D´Andrea Director de la Licenciatura en Biotecnología de UADE Fuente: Nación y Salud