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ForoTHC

Usuario (Argentina)

Primer post: 12 ene 2013Último post: 31 mar 2013
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Qué hacer si la policia te detiene en Bs As
InfoporAnónimo1/19/2013

La seguridad ciudadana y democrática no es un fin en si mismo, sino un medio para garantizar el ejercicio de todos los derechos y libertades de todas las personas que habitan nuestro país (sin ningún tipo de discriminación): La violencia institucional (abuso policia, gatillo fácil, detenciones arbitrarias, torturas, etc) no es un problema individual, sino colectivo. Es desafío de todos consolidar la movilización y organización popular, para generar debates sinceros y soluciones sobre temas que aquejan principalmente a los jóvenes de los sectores más vulnerables de la Patria. SUMATE PARTICIPÁ DENUNCIÁ Si te detienen... Campaña Nacional contra la violencia institucional Ante una situación problemática con la policia, acordarse de las siguientes cuestiones: 1) Preguntar el nombre de la autoridad de la comisaría. 2) Tomar nota del día, hora, y lugar en que ocurrió. 3) Acordarse del nombre o chapa de el o los policías y de la patente de los patrulleros que intervinieron. 4) Acordarse de la cantidad de policías que intervinieron. 5) Si sabemos que algún amigo o vecino fue detenido, hay que llamar a la comisaría del barrio y preguntar si está en esa comisaría, por qué lo detuvieron o demoraron, y a disposición de qué autoridad se encuentra. Por más que no nos den ninguna respuesta, es una manera de hacer saber a la policía de que hay alguien que está al tanto de la situación que está pasando nuestro amigo o vecino. Acordarse de preguntar nombre y apellido de quien nos atiende. En caso de que la policía te demore o te detenga, siempre tenés derecho a: 1) Solicitar asesoramiento de un abogado, que pueda ser particular o Defensor Oficial (te lo da el Estado gratuitamente). 2) Negarte a reconocer cualquier objeto que se haya secuestrado. 3) Pedir un reconocimiento médico y recibir asistencia médica inmediata. El único que puede revisarnos es un médico. Nadie más tiene derecho a revisarnos o hacernos quitar la ropa. Tenemos derecho a pedir la credencia del médico, por más que se presente de guardapolvo blanco. 4) Negarte a declarar y que esto no sea usado en tu contra. 5) Solicitar que te revise personal policial de tu mismo sexo. 6) Negarte a que revisen tu casa, a menos que un juez lo ordene. 7) Negarte a que te exhiban ante otras personas. 8) Negarte a que te extraigan sangre. 9) Pedir que te informen el motivo de la detención (por averiguación de identidad, contravención o delito). 10) Pedir que te lean tu declaración antes de firmarla. 11) Si nos sacaron las pertenencias personales (billetera, cinturón, celular, billetera) dado que estamos demorados o detenidos, deben darnos un recibo como constancia de dichas cosas.

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Uso de marihuana en pacientes con VIH
Uso de marihuana en pacientes con VIH
Ciencia EducacionporAnónimo1/12/2013

La FDA aprobó hace 19 años el Dronabinol –un cannabinoide sintético similar al THC- para el aumento del apetito en pacientes con VIH. Progresivamente el uso de cannabis en pacientes con VIH ha adquirido relativa aceptación por parte de la corporación médica. Paradójicamente, los prejuicios y estereotipos culturales sobre el cannabis que impregnan el sentido común, facilitaron la aceptación con este fin. Tanto los pacientes oncológicos como los de VIH portan el estigma de la letalidad o la cronicidad. La reflexión articulada por estos preconceptos enuncia: “que consuman ese tóxico, si creen que les hace bien, total se están muriendo igual”. No cabe, en ese sentido común colonizado por el miedo y el prejuicio, pensar que en realidad el cannabis es tan poco tóxico que hasta personas muy debilitadas pueden consumirlo y obtener provecho. O que incluso puede mejorar la salud en algunos casos, como se ve objetivamente en el aumento de peso que produce en los pacientes, o el posible efecto neuroprotectivo, inmunomodulador y antidepresivo. De la estimulación del apetito y la analgesia al efecto antiviral. Síndrome caquectizante se le llama a la anorexia y una pérdida de peso progresiva que se observa en pacientes con cáncer avanzado o infección por VIH. El THC ha demostrado, en una serie estudios bien diseñados, su efectividad frente a placebo como estimulante del apetito y estabilización de peso frente a la pérdida de peso de los controles. En uno de los primeros, cotejando la efectividad frente a megestrol, encontró la eficacia del dronabinol aumentando el peso de los pacientes en un 49%, menor a la del grupo del megestrol, de un 75%. La toxicidad de estas dos sustancias fue comparable a excepción de la incidencia aumentada de impotencia entre los varones que recibieron megestrol. El Dr. Roncoroni, querido y recordado por introducir la temática de la marihuana medicinal en nuestro medio, ya consignaba en el 2003 que la dosis de dronabinol utilizada era más baja que la efectiva . Estudios actuales indican que marihuana fumada o el THC oral (pero en dosis ocho veces más altas de las que se utilizaban en los primeros ensayos clínicos) mejoran ambos la ingesta calórica en pacientes VIH positivos, pero sólo la marihuana fumada (3,9% THC) mejora además la calidad del sueño . Otro de los estudios que confirma un aumento significativo en la ingesta calórica producido por cigarrillos de marihuana o cápsulas de THC, también demostró que el uso de cannabis no afectaba negativamente la función inmunológica, carga viral o concentración plasmática de la medicación antiretroviral. La marihuana fumada también ha demostrado ser eficaz para tratar el dolor asociado a neuropatía por VIH, como dijimos en estudios bien realizados, randomizados o cruzados y comparando con cigarrillos sin principio activo (placebo) que demuestran una reducción del dolor En otro estudio, además de la eficacia analgésica se evalúa la mejora en el ánimo y funcionalidad, produciendo efectos adversos leves, siendo en general bien tolerado en uso concomitante con otras terapias analgésicas para el tratamiento de la neuropatía por VIH Datos preclínicos sobre la eficacia antiviral de los cannabinoides. La biología molecular está demostrando que los cannabinoides podrían ser útiles contra alguno de los efectos deletéreos del virus del VIH sobre el organismo. Por un lado se ve que protege la barrera hematoencefálica del daño producido por una glucoproteína (HIV-1 Gp120) sintetizada por las células infectadas de VIH. Estas glucoproteínas se relacionan con el cuadro de demencia por VIH porque aumentan la permeabilidad de las células endoteliales de la barrera hematoencefálica, debilitan las proteínas que forman las uniones estrechas y permiten la transmigración de monocitos a través de la membrana. Este resultado indicaría que los cannabinoides serían capaces de restaurar la integridad de las células endoteliales y de la barrera hematoencefálica en pacientes infectados por HIV-1. Por otro lado, se está comprobando que los agonistas cannabinoides también son útiles para inhibir parte de la reacción inflamatoria asociada al VIH. Cuando el virus infecta las células del sistema inmunológico, estas producen una serie de factores tóxicos inmunogénicos, entre ellos el Trans-Activating (Tat) Protein que atraen otras células blancas. Por medio del receptor cannabinoide 2, los agonistas inhiben la migración de macrófagos producidas por Tat y por consiguiente la inflamación. Conclusión De acuerdo a lo revisado, los cannabinoides –incluso en forma de marihuana fumada- son seguros y eficaces para tratar la constelación de síntomas que acompaña el VIH e incluso potencialmente detener algunos daños específicos que produce la enfermedad. Uno de los estándares de derechos humanos más importantes es el derecho a la salud. Es violatorio de este derecho humano y anticonstitucional castigar a los pacientes que se benefician con el uso de cannabinoides. Referencia bibliográfica: B., Lefkowitz, L., Plasse, T.F., Shepard, K.V., 1995. Dronabinol as a treatment for anorexia associated with weight loss in patients with AIDS. Journal of Pain and Symptom Management 10, 89–97. Roncoroni, A.J., 2003. Uso m´edico de la marihuana y canabinoides sint´eticos. Medicina 63, 748–752. Haney M, Foltin RW et al. Dronabinol and marijuana in HIV-positive marijuana smokers. Caloric intake, mood, and sleep. J Acquir Immune Defic Syndr. 2007 Aug 15;45(5):545-54. Abrams, D.I., Hilton, J.F., Leiser, R.J., Shade, S.B., Elbeik, T.A., Aweeka, F.T., Benowitz, N.L., Bredt, B.M., Korel, B., Aberg, J.A., Deeks, S.G., Mitchell, T.F., Mulligan, K., Baccheti, P., McCune, J.M., Schambelan, M., 2003. Short-term effects of cannabinoids in patients with HIV-1 infection. A randomized, placebo-controlled clinical trial. Annals of Internal Medicine 139, 258–266. Abrams DI, Jay CA et al. Cannabis in painful HIV-associated sensory neuropathy: a randomized placebo-controlled trial. Neurology. 2007 Feb 13;68(7):515-21. Ronald J Ellis, Will Toperoff et al, Smoked Medicinal Cannabis for Neuropathic Pain in HIV: A Randomized, Crossover Clinical Trial Neuropsychopharmacology. 2009 February; 34(3): 672–680. doi:10.1038/npp.2008.120. Tzong-Shi Lu, Hava Karsenty Avraham et al, Cannabinoids Inhibit HIV-1 Gp120- Mediated Insults in Brain Microvascular Endothelial Cells, J Immunol 2008;181;6406-6416 Erinn S., Raborn and Guy A. Cabral, Cannabinoid Inhibition of Macrophage Migration to the Trans-Activating (Tat) Protein of HIV-1 Is Linked to the CB2 Cannabinoid Receptor, JPET 333:319-327, 2010

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Carta a la madre de un drogadicto.
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/1/2013

No hay drogas buenas y malas, sino usos sensatos o insensatos de las mismas. Muy señora mía: Comprendo y comparto sinceramente el sentimiento de impotencia que le impulsa a formar grupos de protesta y manifestarse por las calles pidiendo soluciones para un asunto que empeora cada día. Por eso mismo le propongo detenerse un momento a reflexionar, ya que no conocemos una cosa simplemente por padecerla en nuestra carne, sino cuando llegamos a entender de dónde nace. A usted, la propaganda oficial le ha dicho que hay, por una parte, La Droga y por otra parte las medicinas de la farmacia, y por otra los productos vendidos en las tiendas de alimentación y los estancos. Unos llevan a la muerte, otros a la vida y los terceros son cosa distinta. Me atrevo a sugerirle que ideas de este tipo sólo empiezan a parecer reales cuando decidimos creer en ellas. La heroína, que simboliza hoy el Mal, nos sirve de perfecto ejemplo. Es un opiáceo, y el opio fue usado como bendición de Dios por todos los médicos desde hace 4.000 años hasta hace unos pocos. Sus derivados son, desde luego, drogas de delicado manejo. Fíjese, con todo, que mientras fueron legales no produjeron un sólo caso de sobredosis accidental, mientras ahora matan involuntariamente a cientos de jóvenes cada año; y fíjese también en que mientras fueron cosas decentes, puras y baratas sus consumidores eran gente mayor. Lanzada por la casa Bayer al mismo tiempo que la aspirina, su otro gran descubrimiento, la heroína se recomendaba hasta para calmar los nervios y la tos de los niños pequeños. Querría hacerle ver, señora, que si esa sustancia resulta hoy diabólica es porque algunos venden lucrativamente infiernos a los demás, pero también porque en alguna medida la declaramos diabólica nosotros mismos, que no sabemos vivir sin un Satanás u otro y lo encontramos en terrenos tan neutros como la química. La tragedia ocurre cuando alguno de nuestros hijos —en la edad más difícil, cuando su carácter aún no se ha formado— deciden creer la fantasías de sus padres. ¿Por qué se la creen? Observe que no sólo tiene la fascinación de lo prohibido, sino una triste aunque innegable ventaja. Obtener el estatuto de endemoniados (colgados) les libera de ese aprender a sacrificarse y acumular para otros que marca el comienzo de la madurez, les libera de asumir responsabilidades por los actos propios. Sin darnos cuenta, al aceptar que existiera una sustancia capaz de anular diabólicamente la buena voluntad ofrecimos a nuestros hijos una coartada y un papel. Coartada para la falta de virtud y papel para la falta de paradero. Hay algo que usted sabe y parece estar olvidando constantemente. A su hijo le cuesta 20.000 pesetas el gramo de unos polvos que —según declaraciones oficiales— tienen el 5% de lo que pretenden, cuando mucho el 10%. ¿Podría padecer un marido o un hijo alcohólico si —por razones de precio y pureza— sólo lograra beber al día de anís o coñac lo que cabe en un dedal de costura? Cuando le dijera que necesitaba el dinero de la compra o el del alquiler para conseguir su dedal de licor de cada día ¿qué le respondería? Y cuando le viera morir por beberse un centilitro de eso, ¿le echaría usted la culpa al anís o al coñác en general? Dentro de su penosa situación, señora, le sirve de consuelo pensar que la heroína es algún tipo de cuerpo maléfico que basta mirar para quedar enganchado irresistiblemente. Su hijo, un pobre incauto, quiso probar nada más y desde ese preciso instante se convirtió en víctima justificada para robar o hasta matar, y desde luego para declararse parásito perpetuo. Pero la heroína, que sienta casi siempre muy mal las primeras veces, no empieza a adiccionar antes de pasar dos semanas usando un cuarto de gramo diario (si lo duda usted, pregunte a un médico competente). E incluso entonces, la reacción de abstinencia no resulta más incómoda que una suave gripe durante un par de días. Para adiccionarse realmente se necesitan al menos dos meses de uso cotidiano. Por otra parte, lo más probable es que su hijo no conozca realmente la heroína, sino una forma tosca y rebajada de morfina, rebajada tan brutalmente que para poder depender a nivel físico de ella necesitaría casi cuatro gramos diarios, y usted sabe que no toma más de un cuarto, cuando llega a tanto; y yo le añado que si tomase la cantidad requerida para convertirse en un verdadero adicto moriría de inmediato por efecto del sucedáneo. Extraiga usted misma las consecuencias. El esfuerzo de las autoridades por crear algo diabólico ha desembocado en la aparición de un ejército dirigido por asesinos, aunque reclutado entre farsantes e ilusos, que, a cambio del estigma y el envenenamiento con matarratas y maizena compran irresponsabilidad. El sistema vigente impone lo uno y vende lo otro. Mientras las fuerzas del orden se desmoralizan, y mientras el estado de cosas enriquece a un grupo creciente de personas que viven muy bien de defender, tratar o reprimir un mal inventado por la prohibición, usted, yo y los demás cabezas de familia somos el público que paga. ¿Qué hacer?. Como los Estados prefieren seguir mintiendo, sólo nos queda defender la verdad en este asunto, tan recubierta de ignorancia e interesados mitos. La verdad, señora, es que no hay drogas buenas y malas, sino usos sensatos e insensatos de las mismas (como pasa con las armas de fuego, la energía nuclear y tantas otras cosas), que el uso sensato es infinitamente más probable cuando no hay mercado negro y que la ilegalización estimula toda suerte de abusos. La verdad es que no depende tanto de la (supuesta) heroína como de las condiciones impuestas a su consumo el que sea un vicio pagado con una abyecta vida y una abyecta muerte. La verdad es que había mil veces menos adictos-delincuentes cuando los médicos podían recetar opiáceos. La verdad es que curar la heroinomanía con metadona es como curar al alcohólico de whisky con ginebra y mucha hipocresía. La verdad es que el remedio puesto en práctica está agravando la enfermedad con ofertas de nuevos planes que son caricaturas del más fracasado y viejo, pues la receta de aumentar los castigos —incluso aplicando el de muerte— sólo logra encarecer aún más el producto, aumentando el negocio y consiguiendo que sea vendido por menores de edad, únicos irresponsables a nivel penal. Coartada Fíjese que tampoco sirve proponer subvenciones y empleos a las personas por el mero hecho de declararse heroinómanos. Estas medidas estimularían inmediatamente a muchos pobres, parados e infelices a poner los medios para declararse tales, multiplicando la cantidad de personas acogidas a la coartada y el papel de irresponsables víctimas. A usted y a mí nos queda el consuelo de pensar que el asunto es planetario. Pero el mal de muchos no dejará de ser consuelo para tontos. Nuestros protectores corrompen la sociedad en nombre de la salud pública, permitiendo que se venda basura a precios astronómicos, creando cofradías draculinas que dan de comer a mangantes y criminales y fundando una casta a quien la policía protege bajo la categoría de confidentes, aunque en privado les llame gusanos, por aquello de hacer posible una pesca. Es esa canalla quien controla hoy el mercado de todas las drogas ilegales. Ya verá usted cómo en las próximas elecciones todos los partidos le piden el voto con grandes promesas, después de apoyar hace poco en las cortes aquello que hace crónico el actual estado de cosas. Quizás le he dicho cosas que preferiría no saber, que apartaría como fuere de su mente. Pero me pregunto si quienes le dicen lo que querría oír no serán quienes defienden la auténtica causa de sus desdichas. Antonio Escohotado El País, 23 de mayo de 1988, pág. 32

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Nuestro derecho a las drogas. Por Thomas Szasz
Ciencia EducacionporAnónimo1/28/2013

En una sociedad en la que el hombre tiene acceso lícito a un sinfín de armas capaces de poner en peligro el bienestar de la comunidad, el individuo acepta sin más dejar en manos de los legisladores su acceso a unas plantas y sustancias de uso inmemorial. En lugar de centrarse en la bien conocida injusticia o ineficacia de las leyes que regulan el consumo de drogas y fármacos, Szasz demuestra que, bajo la apariencia de estar velando por los vulnerables miembros de la sociedad y salvaguardando el interés común, la guerra que el Estado ha declarado a las drogas coloca al individuo bajo una tutela médico/psicológica permanente y le obliga a renunciar a unos derechos inalienables, esto es, el derecho a disponer de sí mismo y el derecho a la propiedad. Poniéndose de manifiesto que bajo esta cruzada gubernamental maquillada de iniciativa terapéutica se esconde la eterna dicotomía entre autocontrol y coacción estatal que, en definitiva, pone en peligro la supervivencia de una sociedad que tiende a delegar sus responsabilidades. Prólogo de Antonio Escohotado. Para hablar con propiedad sobre las drogas, tanto las legales como las ilegales (pero todas drogas al fin y al cabo), habría que hacer, en mi opinión, dos cosas: consumirlas y leer toda la bibliografía posible sobre ellas (o viceversa). De lo contrarío sucede lo que cualquiera ha podido escuchar en muchos medios de comunicación, en la tele sobre todo y de manera especial en los informativos. Un ejemplo: dan la noticia de un accidente de coche y escuchamos: El conductor conducía bajo los efectos del alcohol y las drogas... Mal dicho. El conductor conducía bajo los efectos de las drogas...Así sí, pues el alcohol está considerado como una droga, una droga que, junto al tabaco, es la que más muertes causa cada año... Las drogas ilegales generan tal cantidad de dinero negro que a los gobiernos, democráticos o no, les interesa más que permanezcan así: en la ilegalidad, y para que sigan así nada mejor que demonizarlas... Al loro: no estoy haciendo apología de las drogas, solo que si se supone que, a partir de los dieciocho años, uno es responsable para trabajar, para educar a sus hijos o para pagar una puta hipoteca, yo presupongo que uno también es responsable para consumir las sustancias que le salga de la polla. Lo que es una putada es que para consumirlas haya que entrar en garitos de mala muerte, negociar con gente en muchos casos peligrosa y lo que es peor: pagar equis cifra por un material cuya pureza deja mucho que desear, con los consecuentes riesgos para la salud... Imagínate que para consumir tranquilizantes o antidepresivos tuvieses, en vez de ir a la farmacia con la correspondiente receta, que ir a cualquier antro de mala muerte y pagar esas drogas legales a precios desorbitantes y con una pureza bajo cero... El problema, como le escuché en cierta ocasión a cierto poeta (sobre otro tema) es que la gente no lee. Y este poeta no se refería únicamente a la gente de a pie, sino a otros poetas, a la inmensa mayoría de los críticos, editores y demás... En el caso de las drogas esto es especialmente grave ya que trae consigo que nos creamos a pies juntillas lo que nos hacen tragar desde los medios de comunicación... Por otro lado, la legalidad o no de una droga no depende de la droga en sí misma, sino de quienes nos gobiernen en esos momentos. Y otro ejemplo: en la Rusia de los zares, el café, sí, el café, estaba prohibido, era ilegal, y al que pillasen tomándose una taza le ajusticiaban, así sin más... Así pues, como decía, cada sábado voy a traer aquí uno o dos libros que si los lees harán que comprendas mejor este tema, este problema para algunos, y puedas opinar con mayor conocimiento de causa. Como habrás visto en la cubierta, empiezo por Thomas Szasz y su libro Nuestro derecho a las drogas, con prólogo de Antonio Escohotado, posiblemente el hombre que más sabe de drogas de este mundo, pero al que rara vez se le ve por los platós de televisión cuando se debate sobre drogas, como tampoco se suele ver en dichos debates a ningún consumidor de drogas a no ser que sea un consumidor arrepentido.

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Pipa casera de Manzana. Hazlo tu mismo!
Hazlo Tu MismoporAnónimo1/16/2013

Fabricación casera de una pipa de manzana Elementos necesarios: * Manzana * Lapicera Instrucciones: link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=0SvWahJF1l4

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Marihuana: 7 mitos desmentidos
Marihuana: 7 mitos desmentidos
Salud BienestarporAnónimo3/31/2013

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Viajes astrales: Técnicas shamánicas
ParanormalporAnónimo1/17/2013

Tan sólo se trata de ser consciente del mismo proceso de dormirse. O sea, observar atentamente (pero muy relajadamente, claro) como el cuerpo se va durmiendo. Hay un instante realmente mágico en que uno puede separarse de su cuerpo a voluntad. Es el momento en que uno ni está despierto ni dormido totalmente (una frontera muy sutil). En ese momento precios uno DEBE LEVANTARSE. Así como suena: LEVANTARSE. Debe uno sentirse como algo sutil y vaporoso incorporándose. Pero haciéndolo realmente... pues no se trata de imaginar nada. Si uno se levanta en el momento preciso entonces se produce voluntariamente lo que de todas formas iba a producirse espontáneamente (la separación del cuerpo físico y de la psiquis). Una vez que nos hemos levantado sí podemos mirar hacia la cama (y os advierto que la primera vez la impresión es realmente fuerte)... veremos a alguien durmiendo en nuestra cama y ¡oh sorpresa!... si somos nosotros (más bien nuestro cuerpo). Desde luego, verse directamente el cuerpo desde esa perspectiva es totalmente distinto a verse en un espejo. Es una experiencia inolvidable. De hecho, lo habitual es que debido a la impresión despertemos inmediatamente. Luego podremos experimentar una segunda realidad onírica: si cuando nos separamos voluntariamente de nuestro cuerpo físico queremos flotar en el aire... veremos que podemos hacerlo. Basta con dar un saltito con esa intención (como Superman despegando) y estaremos flotando maravillosamente en el aire. ¿¿¿¡¡¡¡¡PELIGROSO!!!!???? A mucha gente le encanta escribir y hablar sobre lo que no sabe. He escuchado a bastantes personas llenas de teorías, miedos y supercherías acerca de este tema. En el fondo me dan lástima porque hablan de lo que no saben y les gusta llenar las cabezas ajenas de sus propios traumas, dogmas, creencias y miedos. Pero el mundo es muy ancho y caben todas las creencias que quieras asumir. Todos nos salimos de nuestro cuerpo cuando éste duerme plácidamente y viajamos por el infinito mundo onírico, esa dimensión paralela maravillosa de la que somos ciudadanos tanto como del mundo físico. Finalmente, cuando el cuerpo ha dormido bastante o se despierta.... volvemos a estar metidos de alguna forma dentro de él. Sólo una vez en toda la vida no regresaremos.... pero eso, como digo, sucederá inevitablemente una vez. He oído cosas tan curiosas como que alguien extraño puede meterse en nuestro cuerpo mientras estamos fuera. Jamás he visto tal cosa. Nuestra psiquis (nosotros) estamos perfectamente unidos a nuestro cuerpo por un lazo que sólo se ha de cortar cuando nos toque morirnos. Esas cosas sólo ocurren a aquellos infortunados que hacen todo lo posible para que su cuerpo sirva de vehículo a entidades ajenas y que se afanan en esa nada recomendable práctica del mediumnismo. Pero eso es otra historia... Siempre regresamos a nuestro cuerpo cuando este se despierta. De hecho, volver a introducirse en el cuerpo produce una sensación extraña, como entrar en algo tosco y pesado. ¡Es tan grato experimentar la libertad de vivir lúcidamente en el Mundo Onírico! (llámenle Mundo Astral si quieren). De todas formas no es preciso realizar la práctica anterior para viajar lúcidamente por el Mundo Onírico. Si queremos visitar un lugar determinado podemos utilizar esta otra, que es como un juego: Práctica Nº 2 Mientras estén durmiendo imaginen vivamente que están en el lugar que quieren visitar. Siéntanse realmente allí concentrando relajadamente su atención en todas las sensaciones posibles. Por ejemplo: si quisieran ir a las Pirámides de Egipto siéntanse allí. Sientan la arena, el viento, el calor, el sonido. Muévanse con su imaginación como quieran: súbanse por alguna de ellas, toquen las piedras, exploren todos los rincones. Cuando su cuerpo se halla dormido: ESTARÁN ALLÍ. Práctica Nº 3 Esta es para las personas que realmente entienden la importancia de su relación con el Mundo Onírico. Justo en el momento de despertarse hay que mantener los ojos cerrados y no moverse. A continuación imaginar vivamente (y relajadamente, no lo olviden) que están en el lugar que quieren visitar, tal como se describe en la práctica 2. Muévanse por ese lugar y no se preocupen de más. Cuando su cuerpo se duerma otra vez: Estarán Allí Está claro que esto no es para los que tienen prisa por ir al trabajo o a la escuela. Observaran que la clave reside en el sueño y en la lucidez o conciencia. Una Ayuda Más Para Adquirir Lucidez Simplemente observa su habitación detenidamente mientras se esta acostando. Pero no la observes como todos los días sino con si fuese algo nuevo, diferente, maravilloso. Al tiempo que lo hagas repite muchas veces algo así: "Ahora me voy a dormir. Si me encuentro en otro lugar o con otras personas es que estoy en el Mundo Onírico. Me daré cuenta, me daré cuenta, me daré cuenta" Repetidlo muchas veces y muchos días. Pero siempre como si lo hicieseis por primera vez. Os ayudará a ser conscientes en el sueño. Una vez que toméis conciencia de que vuestro cuerpo está dormido y vosotros en otro lugar... moveos a donde queráis. Vivid lo que llamaremos la 4ª experiencia: en el mundo onírico podemos trasladarnos a donde queramos instantáneamente y explorar todos los rincones de ese maravilloso mundo. En realidad todo es más fácil de lo que podáis pensar. Pero sólo vale la experiencia propia. Aunque ya se sabe que tenemos una extraña tendencia a complicarlo todo.

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