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Flix1992

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Primer post: 11 sept 2010Último post: 20 sept 2010
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Thomas Paine: De Héroe a Desconocido The Age of Reason (La
Ciencia EducacionporAnónimo9/11/2010

Thomas Paine: De Héroe a Desconocido The Age of Reason (La edad de la razón) Thomas Paine fue un burgués angloamericano que siempre le importo más su ideas que su posición social y su imagen. Así, en su carrera política y como filósofo encontró gran cantidad de aliados y fuertes enemigos que se encargaron de ayudarlo y torpedearle sus vida, respectivamente; entre sus aliados (que no se les puede llamar amigos) se encontraron Thomas Jefferson, Benjamín Franklin, George Washington, entre otros, pero así, come le apoyaron grandes personajes también se encontró con poderosos enemigos como Maximilien Robespierre lo que le ocasiono una corta estadía en prisión; además, mantuvo algunos roces ideológicos con su coterráneo Edmund Burke, el cual criticaba la Revolución Francesa al contrario de Paine. Las ideas a favor de la Revolución por parte de Paine le hicieron que fuese perseguido en Inglaterra y fue necesario que se exiliara en Francia. La vida de Paine, fue una vida agitada, desde discursos y ensayos acalorados que le pusieron en la mira de todos, hasta persecuciones policiacas y encarcelamiento. Thomas Paine que fue un masón reconocido al igual que muchos de sus aliados profirió largas críticas a la Iglesia Católica Apostólica y Romana principalmente, además, de ser un antirreligioso que con su célebre ensayo “La edad de la razón” pone en la mira las religiones de todo el mundo y a temblar a la sociedad y las bases de las religiones de todo el mundo. Un hombre que con una posición envidiable ataco con fiereza una de las organizaciones más poderosas de todo el mundo, arriesgándose a perderla, a perder su prestigio, sus relaciones, su vida política y en general; este hombre que durante toda su vida agitada fue pasando de cargo en cargo, de funcionario de aduanas, director editorial, secretario del comité de asuntos exteriores de Estados Unidos, fue diputado de la Convención Nacional Francesa, entre otros, igualmente paso de país en país, de Inglaterra, a Estados Unidos, y posteriormente a Francia. Así, acusado de ateo, su vida de esplendor político comenzó a apagarse, sus supuestos amigos lo abandonaron, después de retirado de la vida política e ignorado por casi todos, volvió a Estados Unidos gracias a Thomas Jefferson, para morir poco después en tierras norteamericanas. Su obra “La edad de la razón” ha sido durante muchos años, su obra más controvertida en la cual sus ideas van del deísmo lindando con los límites del ateísmo, por lo que muchos lo trataron de ateísta. La verdad es que Thomas Paine en su obra es más que deísta pero que siempre profeso sus ideas deístas pues sabía que era una forma de enmascaran sus ateísmo y de demostrar fácilmente, que si bien existía un Dios este no pertenecía a ninguna religión o credo y no necesitaba veneración, por lo cual en básicos términos, no era necesario, además, no sería algo vivo o personal, sino todo lo contrario; en su obra más que todo ataca los puntos débiles de las macabras religiones sobre la tierra, su utilidad política y social, enmascaradas en un mensaje lleno de falacias, en muchas partes se burla de la religión con una amarga y real ironía, demostrando la realidad de estas y como hacen para engañar al vulgo. Pese a que los masones dicen no profesar el ateísmo ni atacar el cristianismo ni ninguna otra religión, la verdad es que ello no es así, como ellos dicen entre sus filas andan ateos y cristianos, pero ello en realidad no es más que una máscara para dejar dudas y no atacar de frente. La verdad es que la masonería siempre ha andado entre los límites del deísmo y el ateísmo, como lo hacen ver muchos de sus integrantes y algunas de sus confesiones. Volviendo a Paine, en su libro, se pueden leer partes como la siguiente: “Mi mente es mi propia iglesia” “La edad de la ignorancia comenzó con el sistema cristiano” “Mi país es el mundo, y mi religión es hacer el bien” “Creo en un solo Dios, uno solo, y espero la felicidad más allá de esta vida. Creo en la igualdad entre hombres y creo que los deberes religiosos consisten en hacer la justicia, amar la caridad, y esforzarse en hacer feliz al prójimo. Sin embargo, a fin de que no se pueda pensar que creo en otras muchas cosas aparte de éstas, yo, en el curso de esta obra, también expongo las cosas en las que no creo, y mis razones para no creerlas. Yo no creo en la fe profesada por la iglesia judía, la iglesia romana, la iglesia griega, la iglesia turca, la iglesia protestante, ni ninguna otra iglesia de la que tenga conocimiento. Mi propia mente es mi propia iglesia. Todas las iglesias de las instituciones nacionales, judía, cristiana o turca, no me parecen más que inventos humanos establecidos para aterrorizar y esclavizar la humanidad, y monopolizar el poder y para su beneficio. No tengo la intención de decir que condeno a los que creen lo contrario, pues tienen el mismo derecho a sus creencias como yo a las mías. Sin embargo, es necesario para la felicidad del hombre el ser mentalmente fiel a sí mismo. La infidelidad no se basa en las creencias, o la falta de ellas, consiste en profesar una fe que no se tiene” “Los mitólogos cristianos, después de haber confinado a Satanás en un hoyo, se vieron obligados a dejarlo escapar para poder continuar la fábula. A continuación, es introducido en el Jardín del Edén, con forma de serpiente, y de ese modo entabla una conversación coloquial con Eva, quien no se sorprende al oír hablar a una serpiente, y el tema de esta charla es persuadirla a comer una manzana, y el comer esa manzana condena a toda la humanidad. Después de este triunfo de Satanás sobre toda la Creación, uno habría esperado que los mitólogos de la Iglesia habrían tenido la amabilidad de enviarlo de nuevo a una fosa, o, en caso de no hacerlo, que hubieran puesto una montaña sobre él (porque dicen que su fe puede mover montañas), o [que le pusieran a él] bajo una montaña, como habían hecho los mitólogos pasados, para evitar tenerlo de nuevo entre las mujeres y causar más daño. Pero en lugar de ello lo dejaron en libertad, sin ni siquiera obligarlo a dar su palabra de honor. El secreto de esto es que no podían hacer nada sin él, y después de haberse tomado la molestia de crearlo, le sobornaron para que permaneciera. Ellos le prometieron que serían suyos TODOS los Judíos, a TODOS los turcos de antemano, junto a nueve décimas partes del mundo y añadiendo a Mahoma en la oferta. Después de esto, ¿quién puede poner en duda el don de la mitología cristiana? Tras haber organizado una insurrección y una batalla en el cielo, en la que ninguno de los combatientes podría caer muerto o herido —pusieron a Satanás en el hoyo, le dejaron salir otra vez, le dieron el triunfo sobre toda la creación, condenaron a toda la humanidad por comer una manzana—, los mitologistas cristianos unieron los dos extremos de su fábula. Entonces, presentan a este virtuoso y amable hombre, Jesucristo, para que sea a la vez Dios y hombre, y también el Hijo de Dios, engendrado celestialmente, a fin de que se le sacrifique, porque dicen que Eva, en su deseo, había comido una manzana” Y así son opiniones y algunos comentarios a amigos en cartas y demás: “Ha sido mi intención, desde hace varios años, publicar mis pensamientos sobre la religión... Los acontecimientos que tienen lugar en Francia, como la abolición total de todas las órdenes nacionales de sacerdocio y de todo lo perteneciente a sistemas coercitivos de religión y a artículos de fe coercitivos, no sólo ha precipitado mi decisión, sino que también hace sumamente necesaria una obra de este tipo, a fin de que el naufragio general de la superstición, los falsos sistemas de gobierno y la falsa teología no nos haga perder de vista el sentido moral, los sentimientos humanitarios y la verdadera teología” María fue sólo una infeliz mujer desafortunada: "es la historia de una joven prometida en matrimonio, y durante este compromiso, hablando en un lenguaje sencillo, es pervertida por un fantasma" "La Biblia de los deístas, dice, no debe ser una invención humana como la Biblia, sino más bien una invención divina: la Creación" “Poco tiempo después de publicarse en América mi folleto titulado El sentido común, he visto que los posibles excesos de una revolución que afecte al sistema de gobierno, conducirán a una revolución del sistema religioso. La relación adúltera entre la Iglesia y el Estado, dondequiera ha tenido lugar, [...] ha prohibido de manera tan eficaz, mediante sanciones y castigos, cualquier discusión acerca de los principios de la religión, que, hasta que el sistema de gobierno no sea cambiado; estas cuestiones no podrán ser tratadas de manera leal y abierta ante el mundo, sin embargo, si esto llegara a suceder, debe generar una revolución en la organización de la religión. Se desenmascararían las invenciones humanas y el poder sacerdotal (Priestcraft) y el hombre regresaría a la creencia pura, sin mezcla, sin adulteración, en un solo Dios, y en nada más” “Ha sido mi intención, desde hace varios años, publicar mis pensamientos sobre la religión... Los acontecimientos que tienen lugar en Francia, como la abolición total de todas las órdenes nacionales de sacerdocio y de todo lo perteneciente a sistemas coercitivos de religión y a artículos de fe coercitivos, no sólo ha precipitado mi decisión, sino que también hace sumamente necesaria una obra de este tipo, a fin de que el naufragio general de la superstición, los falsos sistemas de gobierno y la falsa teología no nos haga perder de vista el sentido moral, los sentimientos humanitarios y la verdadera teología” “La forma de escribir insinuante y amenazadora que fue utilizada antiguamente en asuntos de este tipo [religión] producía escepticismo, pero no convicción. Es necesario ser audaces. Con algunas personas puede razonarse para que comprendan; a otras hay que conmocionarlas para lo mismo. Di algo audaz que las haga titubear, y ellos comenzarán a pensar" “La teoría cristiana es poco más que la idolatría de los antiguos adoradores de mitos, acomodada al poder y sus beneficios” “Revelación para la primera persona y rumores para todos los demás y, por tanto, no están obligados a creerla” Paine de ser considerado un héroe en América y de ser reconocido como alguien eminente en Inglaterra y Francia, comenzó a ser injuriado y ultrajado hasta en su propio país, insultado, humillado, hasta descategorizado como ser humano. A su libro jamás se le ha dado el valor tan grande que tiene, se ha mirado como una amenaza, como un papel sucio con unas cuantas manchas en disposición peligrosa y con símbolos demoniacos. A la humanidad, en gran parte, le ha faltado la madurez y el raciocinio para ver cuál ha sido su verdadero enemigo siempre, se encuentran demasiado cómodos en su ensoñación y prefieren no despertar por verse más feliz embriagados con unos cuantos tragos de fantasía. Su libro es verdad, provoco un renacimiento deísta y fue tomado por muchos como una gran arma contra el tirano, entre ellos, Napoleón Bonaparte, celebre ateístas y antirreligioso. La humanidad pese a que ha escuchado que los hombres que consideran ideales tratan de abrirles los ojos siempre le ha escupido en la cara y les han dado el beso de Judas más de mil veces, y para colmo, sin exigir sus monedas de oro a cambio. El mercado de los libros se ha visto inundado de libros inútiles, tanto impresos como digitales, historias de gente insignificante y pedantería, libros de cocina por mil, de espiritualidad, de religión y millones de estulticias más; pero un libro como “La edad de la razón” es prácticamente una misión imposible el conseguirle, y más si se busca en español, se pueden recorrer miles de librerías y encontrarlo es una osadía, se pueden navegar miles de sitios en internet y encontrarlo es algo por no decir mucho, utópico, y si se encuentra hay que pagar más de 45 dólares, por él, es verdad que un libro con este lo vale, y mucho más, pero ¿acaso es justo pagar por la información? ¿Acaso la educación y el ilustrarse no debería ser algo gratuito? ¿Acaso las personas que no saben inglés no tienen derecho a documentarse? Yo, pude conseguir el libro y leerlo gracias a la internet pero tan solo se encuentra en inglés, mi inglés no es el de un profesional precisamente pero me ha servido para leer el libro más o menos, pero no es una tarea cómoda, sinceramente, en países como Colombia donde uno tiene que vivir arrayándole a la vida cada día, y tiene que conseguir el dinero difícilmente, pagar altos precios por un libro, se hace casi imposible, lo que hace que la gente pierda el habito de leer y los libros no sean accesibles a todos. ¿Pero será que esta situación algún día cambiara? A la gente la bombardean de religión, regalan en ocasiones DVDs, Biblias, Nuevos Testamentos y demás, pero ¿acaso alguna vez el gobierno o organizaciones ateas regalaran ejemplares de La edad la razón, Por qué no soy cristiano, El espejismo de Dios o algún otro? Creo que ese día jamás llegara, al menos, por parte, del gobierno. En fin, ese ha sido todo el Post. Si alguien tiene La edad de la Razón de Thomas Paine en versión digital en español, le agradecería infinitamente que me lo enviara al correo electrónico [email protected] o me regalara una URL para descargarlo. Gracias a todos por leer el Post. Si quieren opinar pueden hacerlo, respetuosamente, claro, si son fanáticos religiosos o gente sin principios que solo os gusta criticar, les aviso que este no es su lugar, asi que… ¡Chao de este de post! Creado por: Jamie Mc X57X33X ó Flix1992

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La Naturaleza de las Cosas, Lucrecio (Frases y Analisis)
La Naturaleza de las Cosas, Lucrecio (Frases y Analisis)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/20/2010

La Naturaleza de las Cosas, Lucrecio Por Jamie McGregor A. C. De Rerum Natura como es llamado originalmente el célebre poema del poeta Romano Tito Lucrecio Caro, es un escrito cuya belleza no reside en la composición poética, en su métrica o en las palabras usadas por el escritor, sino por su contenido, su libro, en partes controvertido, irreal, real, correcto, errado… es conocido por muchos en el mundo porque además de exponer y ser materia principal para el estudio de las ideas de Epicuro, muestra un gran avance en el pensamiento humana al intentar Lucrecio en el quitar los dos grandes miedos de la humanidad a todos aquellos que lean tan celebres versos, el miedo a la muerte y a los dioses, aunque siempre se ha controvertido la ideología de Lucrecio respecto a este punto, muchos han ido desde considerarlo Ateo, Agnóstico o simplemente un creyente que no le daba la menor importancia a los Dioses. Pese a que muchos dicen con razón o sin razón, que su obra no es más que un despropósito y quizás producto de su mente desvariada, pues se cree que Lucrecio sufría de accesos de locura, pero siendo así, resulta más loco llegar a decir que un poema con tanta lógica tanto en su composición como en su contenido es producto de una mente perturbada, bien Lucrecio podría sufrir de locura (cosa que se debería dudar), pero debe quedar claro que cuando escribió La Naturaleza estaba en sus momentos de lucidez. Volviendo a la controversia respecto a las ideas de Lucrecio hay que considerar que este fue un hombre verdaderamente muy inteligente que entendió que contra los dioses inexistentes absolutamente poderosos, no se les podía atacar completamente intentando negarlo del todo, pues aunque lo dioses son inexistentes el poder que les da la fe en las personas los convierte en todopoderosos, así, Lucrecio simplemente considero que si los dioses existían, y en gran parte del poema parece concebirlo, no merecen ninguna reverencia o veneración, ni cuidados ni respeto, ni fervor ni temor, porque ellos no intervenían en nuestras vidas ni nosotros en la de ellos, pues, ellos tienen su propio mundo y sus propios problemas, así, Lucrecio puso a los dioses en una especie de “si los dioses existen no son necesarios para nada”, no nos crearon, no nos ayudan, ni nos castigan, no nos premian, no, nada. De una manera sutil Lucrecio puso a los dioses en una posición ridícula, tan absurda, que bien daría lo mismo que existieran o no, porque no sirven ni intervienen de ninguna manera en la vida, pero ello no obedece a que Lucrecio creyera sinceramente en los dioses, si no, que veía en ello una manera de quitarle de a poco a la gente el miedo y fe en la existencia de los dioses, haciéndolos pensar “el no me dice que los dioses no existen, sino que no les debo tener temor, no debo seguirlos, que no debo obedecerlos…”; otra vez, de una manera sutil, la fe en su existencia se puede ir perdiendo por este camino muy fácilmente. Aunque muchos quisieran refutar estas ideas alegando que Lucrecio era un hombre ambiguo (por lo que se convirtió al cristianismo), se engañan o quieren engañar al mundo, pues con una clara interpretación de sus versos se da cuenta uno de sus verdaderas ideas y motivaciones; si bien, Lucrecio se convirtió al cristianismo porque como el mismo lo confesó en una de su cartas “…este ofrece un consuelo y consejo a las almas heridas y perturbadas por las pasiones, pero al igual que con los dioses romanos, no se le debe temer pues no existen […]”, sino es conocido por todos, al menos, muchos saben de la desilusión amorosa que debió sufrir Lucrecio que fueron causa de que en su La Naturaleza hiciera tan fuertes criticas del Amor y viera con tan amarga mirada el amor material que profesaban las mujeres, a ello puede obedecer sus “… consuelo y consejo a las almas […] perturbadas por las pasiones…”. En Rerum Natura así se expresa respecto al amor: “¡Tan ciega herida errantes los consume! Agrega a los tormentos que padecen Sus fuerzas agotadas y perdidas, Una vida pasada en servidumbre, La hacienda destruida, muchas deudas, Abandonadas las obligaciones, Y vacilante la opinión perdida: Perfumes y calzado primoroso De Sición, que sus plantas hermosea: Y en el oro se engastan esmeraldas Mayores y de verde más subido, Y se usan en continuos ejercicios De la Venus las telas exquisitas, Que en su sudor se quedan empapadas: Y el caudal bien ganado por sus padres En cintas y en adornos es gastado: Le emplean otras veces en vestidos De Malta y de Scio: le disipan En menaje, en convites, en excesos, En juegos, en perfumes, en coronas, En las guirnaldas, pero inútilmente; Porque en el manantial de los placeres Una cierta amargura sobresalta, Que molesta y angustia entonces misma;, Bien porque acaso arguye la conciencia De una vida holgazana y desidiosa Pasada en ramerías; ó bien sea Que una palabra equívoca tirada Por el objeto amado, como flecha, Traspasa el corazón apasionado Y toma en él fomento corno fuego; Ó bien celoso observa en sus miradas Distracción hacia él mirando a otro, Ó ve en su cara risa mofadora. Si en el amor feliz hay tantas penas, Innumerables son las inquietudes De un amor desgraciado y miserable: Se vienen a los ojos tan de claro, Que es mejor abrazar, corno he enseñado, El estar siempre alerta, y no dejarse Enredar en sus lazos; pues más fácil Es evitar las redes, que escaparse Y de Venus romper los fuertes lazos Cuando el amor nos tiene ya prendidos. Y aunque fueras cogido y enredado Podrías evitar el infortunio Si tú mismo no fueras a buscarle; Si primero los ojos no cerraras Sobre todos los vicios de su alma Y sobre los defectos corporales De aquel objeto por quien sólo anhelas: Ciega por lo común a los amantes La pasión, y les muestra perfecciones Aéreas; porque vemos que las feas Aprisionan los hombres de mil modos, Y hacen obsequio grande a las viciosas: Y unos de otros se burlan y aconsejan El aplacar a Venus mutuamente Que los aflige con amor infame: Si es negra su querida, para ellos Es una morenita muy graciosa; Si sucia y asquerosa, es descuidada; Si es de ojos pardos, se asemeja a Palas; Si seca y descarnada, es una corza Del Ménalo; si enana y pequeñita, Es una de las gracias, muy salada, Si alta y agigantada, es majestuosa, Llena de dignidad; tartamudea Y no pronuncia bien, es un tropiezo Gracioso; taciturna, es vergonzosa; Colérica, envidiosa, bachillera, Es un fuego vivaz que no reposa; Cuando de puro tísica se muere, Es de un temperamento delicado; Si con la tos se ahoga y desfallece, Entonces es beldad descaecida, Y si gorda y tetuda, es una Ceres, La querida de Baco: si chatilla, Es silla de placer; ¡nadie podría Enumerar tan ciegas ilusiones! Pero demos que sea ella un hechizo Y que la haya agraciado Venus misma; No faltan en el mundo otras hermosas, Y sin ellas pasamos. La hermosura a las mismas miserias está expuesta, Y a las mismas flaquezas que la fea; Tenemos evidencia: y la infelice Por su hedor insufrible se sahuma, De la cual huyen mucho sus doncellas, Y a escondidas dan grandes carcajadas. Llorando, empero, el despedido amante Muchas veces adorna los umbrales Con flores y guirnaldas, derramando Perfumes en los postes altaneros, Y da en las puertas besos infelices; Á quien si ya una vez introducido Un ligero olorcillo molestara Al entrar en la casa buscaría Al punto algún pretexto de alejarse; Se olvida de las quejas elocuentes Tanto tiempo pensadas, y se acusa De mentecato por haber supuesto En aquella mortal más perfecciones Que es justo conceder: muy bien lo saben Nuestras diosas: ocultan por lo mismo Estas flaquezas de la vida a quienes Desean sujetar de amor con grillos: Muy necias son en esto; porque puedes Correr el velo a todos sus misterios, É informarte de todos sus secretos: Y si es de buena índole y modesta, A mal no llevará que tú igualmente Veas y observes la miseria humana. No siempre la mujer con amor falso Suspira: cuando el cuerpo de su amante Contra su seno aprieta entre sus brazos; Cuando sus labios húmedos imprimen Besos que fluyen el deleite, entonces Su amor es verdadero, y deseosa De gozar el placer común a entrambos, Le incita a que concluya la carrera Del amor: no podrían de otro modo Las aves, los ganados y las fieras Y yeguas a los machos ayuntarse, Si las hembras calientes no estuvieran, Sin ellas no excitaran los hervores Del placer esta dulce resistencia Tan favorable a la caliente Venus. ¿Por ventura no ves también aquellos Que un deleite recíproco ayuntara En mutua ligadura atormentados? ¿Y queriendo los perros desligarse, En las encrucijadas muchas veces Cada uno tira mucho por su parte Cuando los tiene Venus aún pegados Con fuertes ataduras? No lo harían Si no fueran comunes los contentos Que en aquel dulce lazo los unieron, Teniéndolos a entrambos en prisiones. Sólo el placer recíproco es deleite” *** “Conviene, pues, huir los simulacros, De fomentos de amores alejarnos, Y volver a otra parte el pensamiento, Y divertirse con cualquiera objeto; No fijar el amor en uno solo, Pues la llama se irrita y se envejece Col el fomento, y el furor se extiende Y el mal de día en día se empeora. Si no entretienes tú con llagas nuevas Las heridas que te hizo amor primero, Y haciéndote veleta en los amores No reprimes el mal desde su origen Y llevas la pasión hacia otra parte. Las dulzuras de Venus no renuncia Aquel que huye de amor: por el contrario, Coge sus frutos solo sin disgusto. Gozan siempre las almas racionales De un deleite purísimo y seguro, Mejor que los amantes desgraciados, Que al mismo tiempo de gozar fluctúan Sobre el hechizo de su amor incierto. No saben do fijar ojos y manos; Aprietan con furor entre sus brazos El objeto primero que agarraron, Le molestan muchísimo, y sus dientes Clavan cuando le besan en los labios, Porque no tienen un deleite puro; Secretamente son aguijoneados a maltratar aquel objeto vago Que motivó su frenesí rabioso: Pero Venus mitiga los dolores Gozando del amor suavemente, Y con blando placer las llagas cura. Pues los amantes tienen esperanza De que aquel mismo cuerpo que ha inflamado Su pecho en amor ciego, puede él mismo Apagar el incendio que ha movido […]” A pesar de estas líneas tan amargas, Lucrecio parece considerar que no siempre el amor es tirano, aun en contra de sus ideas epicureistas como lo hace ver en estos versos: “No es preciso el auxilio de los dioses Ni las flechas de Venus para amarse. A veces a más fea mujercilla, Su conducta, su agrado, su limpieza, Sus artificios inocentes hacen Que se acostumbre el hombre fácilmente a vivir en su trato y compañía, Porque engendra cariño el mucho trato: Golpes reiterados, aunque leves, Al cabo de años triunfan de los cuerpos Más sólidos. ¿No observas que las gotas De la lluvia que caen sobre las peñas Después de mucho tiempo las socavan?” Lucrecio, fue un hombre que loco o no, expreso una realidad en cuanto a los dioses, la muerte, el amor, la ambición, y en gran parte, una buena hipótesis sobre los inicios de la vida y de las civilizaciones humanas, al menos, para su tiempo. En cuanto a los Dioses, la muerte y lo relacionado con ello, Lucrecio se expresa así en su Rerum Natura: “[…] La naturaleza de los dioses Debe gozar por si con paz profunda De la inmortalidad; muy apartados De los tumultos de la vida humana, Sin dolor, sin peligro, enriquecidos Por sí mismos, su nada dependientes De nosotros; ni acciones virtuosas Ni el enojo y la cólera les mueven” *** “[…] Mas si alguno Quiere más que se llame al mar Neptuno Y a las mieses poner nombre de Ceres, Y si el nombre de Baco prefiriere a aquel vocablo propio que tenemos, Concedamos también llamar la tierra Con el nombre de madre de los dioses, Aunque tal madre fabulosa sea” *** “[…] Los cuerpos, Formados todos de elementos fijos, Por una cierta fuerza creadora […]” *** “Libre al momento es la naturaleza, De soberbios señores despojada; Ella misma por sí rige su imperio, Sin dar parte a los dioses. Pechos santos De las deidades que en eterna calma Pasan vida pacífica y serena, Decid: ¿quién de vosotros dará leyes Al Universo, y sus valientes riendas Es capaz de llevar entre sus manos? ¿Y hace a la vez rodar todos los cielos? ¿Y quién con los influjos celestiales En general las tierras fertiliza, Y hace que en todo tiempo nos socorran? ¿Quién suspende las nubes tenebrosas, Del cielo atruena la mansión serena, Y lanza rayos que regularmente Los propios templos vuestros arruinan, Y su furor en vano desenvuelven En desiertos, y pasan con frecuencia Al lado de los hombres criminales Y al virtuoso, al inocente matan?” *** “[…] Trato de romper los fuertes nudos De la superstición agobiadora” *** “Porque serán materia de mi canto La mansión celestial, sus moradores; De qué principios la naturaleza Forma todos los seres, cómo crecen, Cómo los alimenta y los deshace Después de haber perdido su existencia: Los elementos que en mi obra llamo La materia y los cuerpos genitales, Y las semillas, los primeros cuerpos, Porque todas las cosas nacen de ellas. Pues la naturaleza de los dioses Debe gozar por sí con paz profunda De la inmortalidad: muy apartados De los tumultos de la vida humana, Sin dolor, sin peligro, enriquecidos Por sí mismos, en nada dependientes De nosotros; ni acciones virtuosas Ni el enojo y la cólera les mueven. Cuando la humana vida a nuestros ojos Oprimida yacía con infamia En la tierra por grave fanatismo, Que desde las mansiones celestiales Alzaba la cabeza amenazando Los mortales con horrible aspecto, Al punto un varón griego osó el primero Levantar hacia él mortales ojos Y abiertamente declararle guerra: No intimidó a este hombre señalado La fama de los dioses, ni sus rayos, Ni del cielo el colérico murmullo. El valor extremado de su alma Se irrita más y más con la codicia De romper el primero los recintos Y de Natura las ferradas puertas. La fuerza vigorosa de su ingenio Triunfa y se lanza más allá los muros Inflamados del mundo, y con su mente Corrió lo, inmensidad, pues victorioso Nos dice cuáles cosas nacer pueden, Cuáles no pueden, cómo cada cuerpo Es limitado por su misma esencia: Por lo que el fanatismo envilecido A su voz es hallado con desprecio; ¡Nos iguala a los dioses la victoria! Más temo mucho en esto que te digo Pienses acaso no te dé lecciones De impiedad, enseñándote el camino De la maldad: por el contrario, ¡oh Memmio! De acciones execrables y malvadas Fue causa el fanatismo muchas veces […] ¡Tanta maldad persuade el fanatismo! […]” *** “Ninguna cosa nace de la nada; No puede hacerlo la divina esencia: Aunque reprime a todos los mortales El miedo de manera que se inclinan A creer producidas por los dioses Muchas cosas del cielo y de la tierra, Por no llegar a comprender sus causas. Por lo que cuando, hubiéremos probado Que de la nada nada puede hacerse, Entonces quedaremos convencidos Del origen que tiene cada cosa; Y sin la ayuda de los inmortales De qué modo los seres son formados” *** “[…] Los necios Aman y admiran más lo que está envuelto En misteriosos términos; su oreja Suavemente puede ser herida Y embelesada con gracioso ruido: Y el dulce halago a la verdad prefieren” *** “Cuando veas que el mar tus velas cubren, Y que le hacen gemir por todas partes, Te figures con esto que aterrada La superstición huye con espanto Del ánimo, y el miedo de la muerte Deja entonces el pecho descuidado. Pues si vemos que son ridiculeces Y vanidades estas cosas todas; Y a la verdad los miedos de los hombres Y los cuidados que les van siguiendo No temen el estruendo de las armas Ni las crueles lanzas; audazmente Se sientan con los reyes y señores: Ni sus fulgentes púrpuras respetan, Ni sus diademas de oro; único fruto De la ignorancia dudarás que es todo, Nuestra vida en tinieblas sepultada. Así como los niños temerosos Se recelan de todo por la noche, Así nosotros, tímidos de día Nos asustamos de lo mismo a veces Que despavorir suele a los muchachos. Preciso es que nosotros desterremos Estas tinieblas y estos sobresaltos, No con los rayos de la luz del día, Sino pensando en la naturaleza” *** “En vano algunos necios imaginan Que sin la ciencia y numen de los dioses, Tantos efectos producir no puede La materia arreglados y precisos, Ni las vicisitudes de estaciones Y los varios productos de la tierra Ni el suave impulso del amor que mueve Por medio del deleite a los mortales, Ni el divino placer que da la vida, Y a propagar les lleva las especies Porque el género humano no se extinga. Fingen ellos ser obra de los dioses Y producción divina todo esto: Muy engañados van en su sistema” *** “[…] ¡Cuántos riesgos Tenemos que vencer! ¡de qué inquietudes, De qué cuidados y de qué temores No es desgarrado el corazón del hombre Que se entrega sin freno a sus pasiones! ¡Cuántos estragos hacen en su alma Orgullo, obscenidad Y petulancia! ¡Cuántos el lujo y la desidia torpe! Así el que a todos estos enemigos Hubiera sujetado, y de su pecho Los hubiese lanzado con las armas De la razón tan sólo, ¿no debemos Colocar este hombre entre los dioses? ¿Qué diremos si en términos divinos Su lengua desató este mismo sabio Para hablar de los dioses inmortales Y para descubrir a nuestros ojos De la naturaleza los misterios? Entrando yo en la senda que me he abierto, Proseguiré enseñándote las leyes Que hacen que todo ser tenga su límite Según su formación, y que no pueda Pasar jamás los límites prescritos Á su duración propia: pues habiendo Probado nace el alma con nosotros, Que no puede durar eternamente, Que no son más que vanos simulacros Las fantasmas, imágenes de muertos, Que creemos en sueños ver nosotros: Y el orden mismo de mi objeto ahora Me conduce a tratar del nacimiento Del mundo y de su término postrero; Y también a explicarte de qué modo Los átomos unidos han formado La tierra, el ciclo, el mar, el Sol, los astros, Y el globo de la Luna: qué animales Ha parido la tierra, y cuáles nunca Pudieron existir: y por qué encanto, Variando los hombres las palabras Entre sí, establecieron el comercio De las ideas; cómo se introdujo Aquel miedo a los dioses en los pechos Que en todos los países de la tierra Conserva templos, lagos, bosques, aras, Y las santas estatuas de los dioses. Explicaré las leyes que ha prescrito Del Sol al curso la Naturaleza Y a las revoluciones de la Luna; Para que no creamos falsamente Que por un espontáneo movimiento Eternamente ruedan estos astros Tan obsequiosos entre cielo y tierra, Para acrecentamiento de los frutos Y de los animales: ó que sea Á los dioses debido en cierto modo El periodo de sus revoluciones: Porque los que estuvieren persuadidos Del descuido en que viven las deidades, Si no obstante se admiran de las causas, Aun de las naturales apariencias Que se observan encima de nosotros En la región etérea, nuevamente Caen en su inveterado fanatismo Y nos ponen tiranos inflexibles, A quienes para colmo de miseria Conceder un poder ilimitado, Por no saber qué cosa existir puede, Cuál no puede, y los límites precisos Que ha señalado la Naturaleza, En fin, a la energía de los cuerpos. Yo no ignoro cuán nueva é increíble Es la opinión de que la tierra y cielo Se acabarán, y cuán difícil sea Para mí convencer a los mortales De una verdad que hasta ahora no ha llegado a sus oídos; que por otra parte No pueden a la vista sujetarla Ni al tacto, los dos únicos caminos Que a la evidencia guían hasta el templo Del espíritu humano: sin embargo, Yo romperé el silencio: la experiencia Vendrá quizá en apoyo de mi aserto; Verás quizá dentro de poco tiempo, Agitado de horribles terremotos, Todo el orbe en ruinas convertido. Aleje de nosotros el destino Desastre semejante; el raciocinio Convénzanos más bien que la experiencia De que es posible se hunda todo el Globo Con un fragor horrísono deshecho. Antes de que yo empiece a revelarte Los decretos del hado, más sagrados Y mucho más seguros que no aquellos Que pronuncia la Pitia coronada De laurel en la trípode de Apolo, Quiero infundirte aliento con verdades Consoladoras, por si acaso piensas, De la superstición aherrojado, Que la Tierra y el Sol, el mar, el cielo, Los astros y la Luna son substancias Eternas y divinas; presumiendo Que son impíos corno los gigantes, Dignos de los suplicios más atroces Por su horrible atentado, los que quieran Desbaratar las bóvedas del Mundo Y apagar la clarísima lumbrera Del Sol con vanas argumentaciones, Tratando lo inmortal con mortal labio. Pero están estos cuerpos tan distantes De la divinidad, y nos parecen Tan indignos de estar entre los dioses, Que, al contrario, más bien nos dan ideas De una materia bruta inanimada: No se debe creer que el sentimiento É inteligencia sean propiedades De cualquier cuerpo indiferentemente” *** “Tampoco puedes presumir que tengan Los dioses sus moradas sacrosantas En una de las partes de este mundo: Porque ellos son substancias tan sutiles, Que el sentido no puede percibirlas, Ni el espíritu apenas comprenderlas: Si escapan al contacto de las manos, No deben tocar ellos ningún cuerpo Que podamos tocar; porque no puede Tocar el que de suyo es intangible: Luego muy diferentes de las nuestras Deben ser sus moradas, tan sutiles Como sus cuerpos: lo que extensamente Te probaré en la serie de mi escrito. Decir, a la verdad, que en favor nuestro Han querido los dioses disponernos El orden bello de naturaleza; Que debemos loar por esto mismo Esta obra admirable de los dioses; Por inmortal y eterna reputarla; Que es un crimen minar con lengua osada De este edificio eterno los cimientos Que levantó para la especie humana El saber de los dioses inmortales: Estas fábulas y otras semejantes Indicio, ¡oh Memmio!, son de gran locura. ¿Qué utilidad nuestro agradecimiento Podría acarrear a aquellos seres Inmortales por sí y afortunados, Para empeñarlos en obsequio nuestro a emprender esta obra y concluirla? ¿Ó qué nuevo interés pudo inducirlos Pacíficos después de tantos siglos a codiciar nuevo tenor de vida? Aquel sólo apetece las mudanzas Que de suerte infeliz es perseguido: Pero aquel que jamás probó infortunio Gozando de tranquila y dulce vida, ¿Qué nuevo estado pudo enamorarle? ¿En las tinieblas y en la angustia estaba Su vida acaso hundida hasta el momento En que nueva brilló naturaleza? Y de no haber nacido, ¿qué desgracia Nos podía venir? Cualquier nacido Tan sólo debe apetecer la vida Mientras blando placer le tenga en ella: Pero aquel que jamás contado fuera Entre los que gustaron su dulzura, ¿En no haber existido, qué perdiera? ¿De dónde, pues, sacaron las deidades Para la creación del Universo El ejemplar y la primera idea De los hombres, de modo que pudiesen Concebir claramente su proyecto Y ejecutarle? ó ¿cómo conocieron Las cualidades de los elementos, Y lo que pueden sus combinaciones Diferentes, a no ser que la misma Naturaleza lo haya declarado?” *** “[…] Suponiendo que yo mismo ignorara De los principios la naturaleza, a asegurar, no obstante, me atreviera, Cielo y naturaleza contemplando, Que no puede ser hecha por los dioses Máquina tan viciosa é imperfecta” *** “[…] En las soledades los peñascos Repiten las palabras por su orden Y en articulación cuando buscamos Entre montes opacos los perdidos Compañeros, llamándolos a voces. Sitios he visto yo que repetían Seis ó siete palabras, diciendo una: Las palabras así de cerro en cerro Reflejadas muy bien se distinguían. Los pueblos comarcanos se figuran Que las ninfas habitan estos sitios, Y caprípedos sátiros, diciendo Los faunos ser, que en estas soledades Interrumpen la calma silenciosa Con su nocturno estrépito y retozo Y que hieren las cuerdas con destreza, Que acompaña la flauta bien tocada: Y aseguran sentir los campesinos Cuando Pan, agitando en su cabeza Anfibia la corona de los pinos, Recorre con sus labios retorcidos Los caramillos, porque nunca deja De sonar canción rústica la flauta. Otros muchos prodigios de esta clase Refieren, y los venden por milagros, Bien porque no se mire aquella tierra Que habitan ellos como abandonada De los dioses, ó bien sean movidos De otra cualquier razón, como que toda La raza humana fábulas ansía” *** “La imagen de un centauro no se forma Seguramente de un centauro vivo: No ha criado jamás naturaleza Semejante animal; es un compuesto De simulacros de caballo y hombre Que el acaso juntó; y cual dicho habemos Su tejido sutil y delicado La reunión al momento facilita […]” *** “No es preciso el auxilio de los dioses Ni las flechas de Venus para amarse. A veces a más fea mujercilla, Su conducta, su agrado, su limpieza, Sus artificios inocentes hacen Que se acostumbre el hombre fácilmente a vivir en su trato y compañía, Porque engendra cariño el mucho trato: Golpes reiterados, aunque leves, Al cabo de años triunfan de los cuerpos Más sólidos. ¿No observas que las gotas De la lluvia que caen sobre las peñas Después de mucho tiempo las socavan?” *** “Efectos naturales, pues, son todos, Y se puede atinar bien con sus causas Sin presumir que sean estos sitios Mucho más bien las puertas infernales Por do los dioses del obscuro imperio Atraen quizá las almas de los muertos Sobre la orilla de Aquerón; conforme A la opinión común de que la simple Aspiración de los ligeros ciervos Saca de sus guaridas las serpientes” A propósito de los Volcanes *** Así, Lucrecio, trata muchos temas relacionados con la naturaleza, la vida, anécdotas, y las personas y sus vidas, siempre con aciertos y otros con versos totalmente errados, pero ya es bastante que un hombre de su época haya hecho descubrimientos científicos, sociales y entre otros tan acertados; aunque tengo muchas más frases y fragmentos creo que ya ha sido suficiente mi exposición y me temo que debo parar y dejar a ustedes que lean esta magnífico libro. Se vale comentar respetuosamente, claro está, si quieren el libro versión digital, nada más déjenme su correo en un comentario o en un MP y les mandare una versión de este libro bajo licencia GNU de Creative Commons, pero claro os agradecería unos puntillos. Ok. Os veremos en otros post. P.D: Como no tengo Internet en mi casa, no prometo que pronto os mande el libro en PDF pero de que os llega, os llega. No preocupéis.

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