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Registrate y eliminá la publicidad! Charles Darwin Biografia Charles Robert Darwin nació en Sherewsbury el 12 de febrero de 1809. Fue el segundo hijo varón de Robert Waring Darwin, médico de fama en la localidad, y de Susannah Wedgwood, hija de un célebre ceramista del Staffordshire, Josiah Wedgwood, promotor de la construcción de un canal para unir la región con las costas y miembro de la Royal Society. Su abuelo paterno, Erasmus Darwin, fue también un conocido médico e importante naturalista, autor de un extenso poema en pareados heroicos que presentaba una alegoría del sistema linneano de clasificación sexual de las plantas, el cual fue un éxito literario del momento; por lo demás, sus teorías acerca de la herencia de los caracteres adquiridos estaban destinadas a caer en descrédito por obra, precisamente, de su nieto. Además de su hermano, cinco años mayor que él, Charles tuvo tres hermanas también mayores y una hermana menor. Tras la muerte de su madre en 1817, su educación transcurrió en una escuela local y en su vejez recordó su experiencia allí como lo peor que pudo sucederle a su desarrollo intelectual. Ya desde la infancia dio muestras de un gusto por la historia natural que él consideró innato y, en especial, de una gran afición por coleccionar cosas (conchas, sellos, monedas, minerales) el tipo de pasión «que le lleva a uno a convertirse en un naturalista sistemático, en un experto, o en un avaro». En octubre de 1825 Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo para estudiar medicina por decisión de su padre, al que siempre recordó con cariño y admiración (y con un respeto no exento de connotaciones psicoanalíticas); la hipocondría de su edad adulta combinó la desconfianza en los médicos con la fe ilimitada en el instinto y los métodos de tratamiento paternos. Sin embargo Darwin no consiguió interesarse por la carrera; a la repugnancia por las operaciones quirúrgicas y a la incapacidad del profesorado para captar su atención, vino a sumarse el creciente convencimiento de que la herencia de su padre le iba a permitir una confortable subsistencia sin necesidad de ejercer una profesión como la de médico. De modo que, al cabo de dos cursos, su padre, dispuesto a impedir que se convirtiera en un ocioso hijo de familia, le propuso una carrera eclesiástica. Tras resolver los propios escrúpulos acerca de su fe, Darwin aceptó con gusto la idea de llegar a ser un clérigo rural y, a principios de 1828, después de haber refrescado su formación clásica, ingresó en el Christ's College de Cambridge. Una nueva vida Pero en Cambridge, como antes en Edimburgo y en la escuela, Darwin perdió el tiempo por lo que al estudio se refiere, a menudo descuidado para dar satisfacción a su pasión por la caza y por montar a caballo, actividades que ocasionalmente culminaban en cenas con amigos de las que Darwin conservó un recuerdo -posiblemente exagerado- como de auténticas francachelas. Con todo, su indolencia quedó temperada por la adquisición de sendos gustos por la pintura y la música, de los que él mismo se sorprendió más tarde, dada su absoluta carencia de oído musical y su incapacidad para el dibujo (un «mal irremediable», junto con su desconocimiento práctico de la disección, que representó una desventaja para sus trabajos posteriores). Más que de los estudios académicos que se vio obligado a cursar, Darwin extrajo provecho en Cambridge de su asistencia voluntaria a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow, cuya amistad le reportó «un beneficio inestimable» y que tuvo una intervención directa en dos acontecimientos que determinaron su futuro: por una parte, al término de sus estudios en abril de 1831, Henslow le convenció de que se interesase por la geología, materia por la que las clases recibidas en Edimburgo le habían hecho concebir verdadera aversión, y le presentó a Adam Sedgwick, fundador del sistema cambriano, quien inició precisamente sus estudios sobre el mismo en una expedición al norte de Gales realizada en abril de ese mismo año en compañía de Darwin (treinta años más tarde, Henslow se vería obligado a defender al discípulo común ante las violentas críticas dirigidas por Sedgwick a las ideas evolucionistas); por otra parte, lo que es aún más importante, fue Henslow quien le proporcionó a Darwin la oportunidad de embarcarse como naturalista con el capitán Robert Fitzroy y acompañarle en el viaje que éste se proponía realizar a bordo del Beagle alrededor del mundo. Charles Darwin En un principio su padre se opuso al proyecto, manifestando que sólo cambiaría de opinión si «alguien con sentido común» era capaz de considerar aconsejable el viaje. Ese alguien fue su tío -y futuro suegro- Josiah Wedgwood, quien intercedió en favor de que su joven sobrino cumpliera el objetivo de viajar que Darwin se había fijado ya meses antes, cuando la lectura de Humboldt suscitó en él un deseo inmediato de visitar Tenerife y empezó a aprender castellano y a informarse acerca de los precios del pasaje. El 27 de diciembre de 1831 el Beagle zarpó de Davenport con Darwin a bordo y dispuesto a comenzar la que él llamó su «segunda vida», tras dos meses de desalentadora espera en Plymouth, mientras la nave era reparada de los desperfectos ocasionados en su viaje anterior, y después de que la galerna frustrara dos intentos de partida. Durante ese tiempo, Darwin experimentó «palpitaciones y dolores en el corazón» de origen más que probablemente nervioso, como quizá también lo habrían de ser más tarde sus frecuentes postraciones. Sin saberlo, Darwin había corrido el riesgo de ser rechazado por Fitzroy, ya que éste, convencido seguidor de las teorías fisiognómicas del sacerdote suizo Johann Caspar Lavater estimó en un principio que la nariz del naturalista no revelaba energía y determinación suficientes para la empresa. El viaje del Beagle El objetivo de la expedición dirigida por Fitzroy era el de completar el estudio topográfico de los territorios de la Patagonia y la Tierra del Fuego, el trazado de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y la realización de una cadena de medidas cronométricas alrededor del mundo. El periplo, de casi cinco años de duración, llevó a Darwin a lo largo de las costas de América del Sur, para regresar luego durante el último año visitando las islas Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio y Sudáfrica. Durante ese período su talante experimentó una profunda transformación. La antigua pasión por la caza sobrevivió los dos primeros años con toda su fuerza y fue él mismo quien se encargó de disparar sobre los pájaros y animales que pasaron a engrosar sus colecciones; poco a poco, sin embargo, esta tarea fue quedando encomendada a su criado a medida que su atención resultaba cada vez más absorbida por los aspectos científicos de su actividad. El estudio de la geología fue, en un principio, el factor que más contribuyó a convertir el viaje en la verdadera formación de Darwin como investigador, ya que con él entró inexcusablemente en juego la necesidad de razonar. Darwin se llevó consigo el primer volumen de los Principles of Geology de Charles Lyell, autor de la teoría llamada de las causas actuales y que habría de ser su colaborador en la exposición del evolucionismo; desde el reconocimiento de los primeros terrenos geológicos que visitó (la isla de São Tiago, en Cabo Verde), Darwin quedó convencido de la superioridad del enfoque preconizado por Lyell. En Sao Tiago tuvo por vez primera la idea de que las rocas blancas que observaba habían sido producidas por la lava derretida de antiguas erupciones volcánicas, la cual, al deslizarse hasta el fondo del mar, habría arrastrado conchas y corales triturados comunicándoles consistencia rocosa. Hacia el final del viaje, Darwin tuvo noticia de que Sedgwick había expresado a su padre la opinión de que el joven se convertiría en un científico importante; el acertado pronóstico era el resultado de la lectura por Henslow, ante la Philosophical Society de Cambridge, de algunas de las cartas remitidas por Darwin. La teoría sobre la formación de los arrecifes de coral por el crecimiento de éste en los bordes y en la cima de islas que se iban hundiendo lentamente, fue el primero en ver la luz (1842) de entre los logros científicos obtenidos por Darwin durante el viaje. Junto a éste y al establecimiento de la estructura geológica de algunas islas como Santa Elena, está el descubrimiento de la existencia de una cierta semejanza entre la fauna y la flora de las islas Galápagos con las de América del Sur, así como de diferencias entre los ejemplares de un mismo animal o planta recogidos en las distintas islas, lo que le hizo sospechar que la teoría de la estabilidad de las especies podría ser puesta en entredicho. Fue la elaboración teórica de esas observaciones la que, años después, resultó en su enunciado de las tesis evolutivas. Darwin regresó a Inglaterra el 2 de octubre de 1836; el cambio experimentado en esos años debió de ser tan notable que su padre, «el más agudo observador que se haya visto de natural escéptico y que estaba lejos de creer en la frenología», al volverlo a ver dictaminó que la forma de su cabeza había cambiado por completo. También su salud se había alterado; hacia el final del viaje se mareaba con más facilidad que en sus comienzos, y en el otoño de 1834 había estado enfermo durante un mes. Se ha especulado con la posibilidad de que en marzo de 1835 contrajera una infección latente de la llamada enfermedad de Chagas como consecuencia de la picadura de un insecto. De todos modos desde su llegada hasta comienzos de 1839 Darwin vivió los meses más activos de su vida, pese a las pérdidas de tiempo que le supuso el sentirse ocasionalmente indispuesto. Trabajó en la redacción de su diario del viaje (publicado en 1839) y en la elaboración de dos textos que presentaran sus observaciones geológicas y zoológicas. Instalado en Londres desde marzo de 1837, se dedicó a «hacer un poco de sociedad», actuando como secretario honorario de la Geological Society y tomando contacto con Lyell. En julio de ese año empezó a escribir su primer cuaderno de notas sobre sus nuevos puntos de vista acerca de la «transmutación de las especies», que se le fueron imponiendo al reflexionar acerca de sus propias observaciones sobre la clasificación, las afinidades y los instintos de los animales, y también como consecuencia de un estudio exhaustivo de cuantas informaciones pudo recoger relativas a las transformaciones experimentadas por especies de plantas y animales domésticos debido a la intervención de criadores y horticultores. Sus investigaciones, realizadas sobre la base de «auténticos principios baconianos», pronto le convencieron de que la selección era la clave del éxito humano en la obtención de mejoras útiles en las razas de plantas y animales. La posibilidad de que esa misma selección actuara sobre los organismos que vivían en un estado natural se le hizo patente cuando en octubre de 1838 leyó «como pasatiempo» el ensayo de Malthus sobre la población, dispuesto como se hallaba, por sus prolongadas observaciones sobre los hábitos de animales y plantas, a percibir la presencia universal de la lucha por la existencia, se le ocurrió al instante que, en esas circunstancias, las variaciones favorables tenderían a conservarse, mientras que las desfavorables desaparecerían, con el resultado de la formación de nuevas especies. Darwin estimó que, «al fin, había conseguido una teoría con la que trabajar»; sin embargo, preocupado por evitar los prejuicios, decidió abstenerse por un tiempo de «escribir siquiera el más sucinto esbozo de la misma». En junio de 1842 se permitió el placer privado de un resumen muy breve -35 páginas escritas a lápiz-, que amplió hasta 230 páginas en el verano del año 1844. Por entonces, Darwin había contraído matrimonio el 29 de enero de 1839 con su prima Emma Wedgwood. Residieron en Londres hasta septiembre de 1842, cuando la familia se instaló en Down, en el condado de Kent, buscando un género de vida que se adecuase mejor a los frecuentes períodos de enfermedad que, a partir del regreso de su viaje, afligieron constantemente a Darwin. Por lo demás, los años de Londres fueron, por lo que a vida social se refiere, un preludio del retiro casi total en el que vivió en Down hasta el final de sus días. El 27 de diciembre de 1839 nació el primer hijo del matrimonio y Darwin inició con él una serie de observaciones, que se prolongaron a lo largo de los años, sobre la expresión de las emociones en el hombre y en los animales. Tuvo diez hijos, seis varones y cuatro mujeres, nacidos entre 1839 y 1856, de los que dos niñas y un niño murieron en la infancia. La teoría de la evolución Durante los primeros años de su estancia en Down, Darwin completó la redacción de sus trabajos sobre temas geológicos y se ocupó también de una nueva edición de su diario de viaje, que en un principio había aparecido formando parte de la obra publicada por Fitzroy sobre sus expediciones; en las notas autobiográficas que redactó en 1876 (reveladoramente tituladas como Recollections of the Development of my Mind and Character), Darwin reconoció que «el éxito de este mi primer retoño literario siempre enardece mi vanidad más que el de cualquier otro de mis libros». De 1846 a 1854 Darwin estuvo ocupado en la redacción de sus monografías sobre los cirrípodos, por los que se había interesado durante su estancia en las costas de Chile al hallar ejemplares de un tipo que planteaba problemas de clasificación. Esos años de trabajo sirvieron para convertirlo en un verdadero naturalista según las exigencias de su época, añadiendo al aprendizaje práctico adquirido durante el viaje la formación teórica necesaria para abordar el problema de las relaciones entre la historia natural y la taxonomía. Además, sus estudios sobre los percebes le reportaron una sólida reputación entre los especialistas, siendo premiados en noviembre de 1853 por la Royal Society, de la que Darwin era miembro desde 1839. A comienzos de 1856 Lyell aconsejó a Darwin que trabajara en el completo desarrollo de sus ideas acerca de la evolución de las especies. Darwin emprendió entonces la redacción de una obra que, aun estando concebida a una escala tres o cuatro veces superior de la que luego había de ser la del texto efectivamente publicado, representaba, en su opinión, un mero resumen del material recogido al respecto. Pero, cuando se hallaba hacia la mitad del trabajo, sus planes se fueron al traste por un suceso que precipitó los acontecimientos: en el verano de 1858 recibió un manuscrito que contenía una breve pero explícita exposición de una teoría de la evolución por selección natural, que coincidía exactamente con sus propios puntos de vista. El texto, remitido desde la isla de Ternate, en las Molucas, era obra de Alfred Russell Wallace, un naturalista que desde 1854 se hallaba en el archipiélago malayo y que ya en 1856 había enviado a Darwin un artículo sobre la aparición de especies nuevas con el que éste se sintió ampliamente identificado. En su nuevo trabajo, Wallace hablaba como Darwin, de «lucha por la existencia», una idea que, curiosamente, también le había venido inspirada por la lectura de Malthus. Darwin puso a Lyell en antecedentes del asunto y le comunicó sus vacilaciones acerca de cómo proceder respecto de la publicación de sus propias teorías, llegando a manifestar su intención de destruir sus propios escritos antes que aparecer como un usurpador de los derechos de Wallace a la prioridad. El incidente se saldó de manera salomónica merced a la intervención de Lyell y del botánico Joseph Dalton Hooker, futuro director de los Kew Gardens creados por su padre y uno de los principales defensores de las teorías evolucionistas de Darwin, con quien le unió una estrecha amistad desde 1843. Siguiendo el consejo de ambos, Darwin resumió su manuscrito, que fue presentado por Lyell y Hooker ante la Linnean Society el 1 de julio de 1858, junto con el trabajo de Wallace y con un extracto de una carta remitida por Darwin el 5 de septiembre de 1857 al botánico estadounidense Asa Gray, en el que constaba un esbozo de su teoría. Wallace no puso nunca en cuestión la corrección del procedimiento; más tarde, en 1887, manifestó su satisfacción por la manera en que todo se había desarrollado, aduciendo que él no poseía «el amor por el trabajo, el experimento y el detalle tan preeminente en Darwin, sin el cual cualquier cosa que yo hubiera podido escribir no habría convencido nunca a nadie». Tras el episodio, Darwin se vio obligado a dejar de lado sus vacilaciones por lo que a la publicidad de sus ideas se refería y abordó la tarea de reducir la escala de la obra que tenía entre manos para enviarla cuanto antes a la imprenta; en «trece meses y diez días de duro trabajo» quedó por fin redactado el libro On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life, del que los primeros 1.250 ejemplares se vendieron el mismo día de su aparición, el 24 de noviembre de 1859. Las implicaciones teológicas de la obra, que atribuía a la selección natural facultades hasta entonces reservadas a la divinidad, fueron causa de que inmediatamente empezara a formarse una enconada oposición, capitaneada por el paleontólogo Richard Owen, quien veinte años antes había acogido con entusiasmo las colecciones de fósiles traídas por Darwin de su viaje. En una memorable sesión de la British Association for the Advancement of Science que tuvo lugar en Oxford el 30 de junio de 1860, el obispo Samuel Wilberforce en calidad de portavoz del partido de Owen ridiculizó con brillante elocuencia las tesis evolucionistas, provocando una contundente réplica por parte de Thomas Henry Huxley, zoólogo, que fue el principal defensor ante la oposición religiosa de las tesis de Darwin, ganándose el sobrenombre de su bulldog. A la pregunta de Wilberforce sobre si a Huxley le hubiera sido indiferente saber que su abuelo había sido un mono, la respuesta inmediata fue, según el testimonio de Lyell: «Estaría en la misma situación que su señoría». Darwin se mantuvo apartado de la intervención directa en la controversia pública hasta 1871, cuando se publicó su obra The Descent of Man and Selection in Relation to Sex, donde expuso sus argumentos en favor de la tesis de que el hombre había aparecido sobre la Tierra por medios exclusivamente naturales. Tres años antes había aparecido su estudio sobre la variación en animales y plantas por los efectos de la selección artificial, en el que trató de formular una teoría sobre el origen de la vida en general («pangénesis»), que resultó ser la más pobre de sus aportaciones a la biología. En 1872, con The Expression of the Emotions in Man and Animals, obra seminal de lo que luego sería el estudio moderno del comportamiento, Darwin puso fin a sus preocupaciones por los problemas teóricos y dedicó los últimos diez años de su vida a diversas investigaciones en el campo de la botánica. A finales de 1881 comenzó a padecer graves problemas cardíacos y falleció a consecuencia de un ataque al corazón el 19 de abril de 1882. fuente
El Tango y sus Letras Acerca de la literatura tangueraescribio el mismo Borges, hace casi cincuenta años: "De valor desigual,ya que notoriamente proceden de centenares y millares de plumasheterogéneas, las letras de tango que la inspiracion o la industria hanelaborado, integran, al cabo de medio siglo, un casi inexplicablecorpus poeticum que los historiadores de la literatura argentina leeráno, en todo caso,vindicarán. Lo popular, siempre que el pueblo ya no loentienda, siempre que lo hayan anticuado los años, logra la nostálgicaveneracion de los eruditos y permite polémicas y glosarios; esverosímil que hacia 1990 surgiera la sospecha o la certidumbre de quela verdadera poesía de nuestro tiempo no está en La urna de Banchs o enLuz de provincia de Mastronardi, sino en las piezas imperfectas yhumanas que se atesoran En el alma que canta. Una culpable negligenciame ha vedado la adquisición y el estudio de ese repertono caotico, perono desconozco su vanedad y el creciente ámbito de sus temas." El Estilo de las Letras Gustavo Adolfo Bécquer escribió queel estilo es "el anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de laidea", metáforas aparte, desde el punto de vista literario el estilo esla manera de escribir o de hablar peculiar y privativa de un escritor ode un orador. Para los lingüistas el estilo es relativamente libre ensu desarrollo, siempre que se respete la corrección gramatical y laobra tenga un sentido claro. los estudios estilísticos engloban todoslos aspectos de la lengua: sonidos, formas, palabras,construcciones..., elementos que se prestan, cada uno de ellos, ajuicios de valor, al hacer valoraciones cualitativas se analiza lapersonalidad del autor, su ingenio, el tono empleado - bajo, medio,elevado o sublime -, la manera de expresarse que determina que elestilo sea familiar, vulgar, cultivado, refinado u oratorio; losaspectos del pensamiento o del sentimiento que lo hacen analítico,abstracto, figurado, poético, intelectual o afectivo; los medios usadosque permiten calificar el estilo de rico o pobre, arcaizante oinnovador, variado o monótono, y de las libertades que se toma elcreador para expresar el pensamiento con factores como exageración oatenuación, rigor o fantasía, subterfugio y sugestión. Si esas definiciones generales descienden a esferas más concretas,por el tema y el contenido el estilo puede ser hermoso, sublime,gracioso, patético, delicado, dramático, lírico o humorístico; por laconstrucción y extensión de las frases puede ser definido como cortadoo periódico; por su adecuación temporal cabe reconocerlo como antiguo,moderno o contemporáneo. La enorme cantidad de letras de tango existente, su evolución y ladiversidad de temas tratados conduce a que sea posible encontrar todaslas características estilísticas enumeradas. Aunque los estilistas encontrarán poco respeto a la correccióngramatical, en las grandes ciudades del río de la plata, el aluvióninmigratorio proveniente del extranjero y del campo generó una muyparticular forma de hablar el castellano. son suficientemente conocidasla sustitución del tu por el vos ´ del vosotros por el ustedes, ´ elcambio en la acentuación y conjugación de los verbos. por ejemplo, túpuedes se transforma, en el habla cotidiana de la región, en vos podesy vosotros comenzáis se convierte en ustedes comienzan, a lo anteriordebe agregarse que el castellano rioplatense adoptó innumerablestérminos de ascendencia indígena, portuguesa, de otras nacioneseuropeas, y también, formas de decir incorrectas provenientes deEspaña, sobre todo de Andalucía. Hasta hace pocos anos, los escritores y los periodistas secuidaban, mucho, de respetar estrictamente las reglas de la realacademia española, pero en la charla coloquial empleaban la versiónrioplatense, solamente los letristas de tango, los poetas gauchescos yalgunos periodistas que escribían artículos costumbristas en lunfardotrasladaban al papel las violaciones gramaticales. Actualmente éstas yahan invadido los espacios radiofónicos y televisivos, en las letras detango, además, debe considerarse que los autores no sólo adaptaron ellenguaje popular y modificado de argentinos y de uruguayos sino queademás agregaron a muchas de sus obras el lenguaje lunfardo, entoncesdifícilmente su estilo puede resistir un mínimo análisis bajo la lupaacadémica. Quizá por esta dificultad las clasificaciones estilísticasde las letras de tango terminan considerando más los temas y losconceptos que otros elementos, porque, en definitiva, el tango empleaotro idioma, que se parece al español pero que no lo es totalmente,incluso para un porteño o un montevideano poco empapado en el ambientetanguero, que los hay, resulta difícil comprender muchas letras.Piénsese sólo en las formidables versiones en lunfardo de EdmundoRivero: son para "entendidos". Los Temas de las Letras Como Vidart tenía en preparación unaobra sobre la sociología del suburbio rioplatense, en el tango y sumundo adelantó una clasificación de las letras por temas. Aunque muyesquemática por ese motive, la clasificación quedó plasmada en unalista dividida en diez puntos con numerosas subdivisiones. Cualquierade éstas subdivisiones podría dar origen a un tratado, por su valor, ycomo exponente de la riqueza temática de la música ciudadanarioplatense, se brinda íntegramente, sería muy difícil encontrar unanálisis más complete. las palabras en cursiva, casi todas ellaspertenecientes al lunfardo, están así en el original. El tema campesino, paisajes y personajes de la vida rural; el mundo erótico; el duelo criollo; la filosofía y el saber del sol. El tema orillero. la presencia suburbana: las orillas, el barrio,el arrabal; la evocación del barrio, personajes pintorescos (elitaliano en el tango y en la realidad sociodemografica, etc.); elbailongo; tipología orillera y arrabalera: taitas, inicas, lunfas; laheráldica orillera: el sunyi, el puñal, los leoner, el farolito, elpatio del conventillo, las esquinas, el boliche, el bulin, la catrera,etc. El tema urbano. calles de la ciudad; sucesos de la ciudad;arquetipos humanos de la ciudad; el puerto y su mundo (los muelles, lascantinas, los personajes; la evocación melancólica de la ciudad). El tema amoroso (el tango sentimental). el amor fiel: la madre, lanovia, el "dulce hogar", los hijos; la pena de amor; la traición deamor (actitudes ante el espiante): traición y venganza, traición yperdón, traición y nostalgia, traición y regocijo, traición yalcoholismo; la seducción; el abandono; amor y amistad. El ambiente. tipología femenina: el auge milonguero y la brevedadde la gloria, la década, la mujer galante y su secuela; tipologíamasculina: el bailarín compadrito, el muchacho rana, el mujeriego, elcanfli, el bacán, el otario, el miché, el caralisa, el guapo venido amenos, la vejez del "calavera". El tema satírico (el tango cachada). crítica de costumbres; críticade personas y caricaturas de caracteres; crítica de rituales (sic)vitales. el tema lúdico. los prototipos: el escolaseador, el burrero,el quinielero, etc., la timba: naipes, carreras, quinielas, ruleta; losdeportes: el fútbol, el box. El tema filosófico (el tango weltauschaung). filosofía general dela vida y sus concomitantes psicológicas: amargura, tristeza, dolor;cinismo; destreza y cancha; agresividad, guaranguería; despecho;desengaño; indiferencia; olvido; soledad. Actitudes ante la muerte.valorización del presente: el carpe diem y la axiología cotidiana.evocación del dorado ayer: nostalgia, recreación, retorno. presencia yausencia de dios. El tema social. explotados y explotadores; miseria y hambre; la huelga; la gayola. El tango como tema. Jorge Luis Borges dijo que con las letras de tango se podía crearotra comedia humana, al estilo de honoré de Balzac. es una felizafirmación del genial escritor argentino, porque es casi imposibleimaginar un tema, uno solo, referido a las peripecias humanas que nohan sido tratado por alguna letra de tango. desde los hechos cotidianosy familiares hasta los más graves problemas sociales, pasando por ladescripción de virtudes y defectos de hombres y mujeres, dolores yalegrias, toda la vida en suma, tiene un lugar en la sensibilidad delos poetas del tango. La evolución instrumental del tango estuvo muy condicionada por susorígenes en humildes lugares y hasta por la verdadera proscripción quesufrió durante mucho tiempo no sólo entre las capas altas de lasociedad rioplatense, sino también en las clases medias y a un ensectores del proletariado, de donde provenía. los primeros músicos seganaban la vida yendo de un lado a otro, de un bar a un prostibulo, deuna feria popular a un peringundin o de un cumpleaños en un conventilloa una sala de baile dominguera. esto determinaba la naturaleza de losinstrumentos: debían ser portátiles, de fácil traslado, ya seacaminando o en tranvía. Danza y Letra Daniel Vidart recuerda que "si bienes cierto que desde un principio los tangos tuvieron letra, puedeconcederse que en las primeras épocas éstas formaban el copetesecundario y verbal de una música denominadora y caudalosa". Con el paso del tiempo -agrega el autor-, "lo que erapreponderantemente una expresión coreografica del alma orillera buscootro centro de gravedad: hizo de la letra un carozo significativo y loretobó con la carnadura de un fruto musical". Este proceso tiene dos interpretaciones. Para Cátulo Castillo, cuyaposición explica Vidart, ese desplazamiënto interno del énfasis deltango obedeció a motivos técnicos: "El tango de la Guardia Vieja erajuguetonamente trenzado por instrumentos ágiles. Violines veloces,flautas agudas, arpas galopantes y guitarras livianas integrabanaquellas orquestitas de incansables ejecutantes y el tango brotabaentonces picado como el trote de un cuzco callejero y vivaz como eltaconeo de un compadrito. La letra era solamente una capa traviesa yadjetiva. Pero cuando el bandoneon y la orquesta se hacen presente conestudiado fraseo, la palabra cantada encuentra entonces campo propicio.A tangos lentos y morosos, letras pachorrientas, versos alejandrinos ydiscursos deliberados". Para confirmar este razonamiento se comparan las letras de Lamorocha, de Angel Villoldo, y Atenti pebeta, de Celedonio Flores. Laprimera, como dice Vidart, tiene una ingenuidad orillera: Yo soy lamorocha, la más agraciada, la más renombrada, de esta población. La segunda, en cambio, "echa a rodar las dilatadas sílabas de suconsejo rufianesco". Cuando estes en la vereda y te fiche un bacanazo,vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estáslista al pimer tiro de lazo, y que por un par de leones bien planchadoste perdes. En este proceso, el tango-canción desplaza o se pone a lapar del tango-danza. Vidart, sin embargo, no comparte esta posición. Incluso piensa queel proceso fue al revés: "La música se hizo más pausada para escuchar ala palabra y el instrumento se adaptó a la voz humana". Para esteestudioso la explicación es simple. "Cuando el pueblo rioplatensecomprobó que el tango era su alter ego artístico volcó en el todas laspotencias simbolicas de su expresividad. La mímica y la palabra, elgesto y el pensamiento oralmente manifestado, son los medios primariospor los cuales el hombre hace a los otros hombres inteligible su ser.[...] Dentro de la modesta escala del tango sucedió lo mismo. Maduro como danza, como gesto, tuvo que apelar a la cancion impresapara senir de vehículo al espíntu popular. Los letristas (jamás se losllamó poetas) fueron personajes surgidos de ese mismo pueblo o albaceasinstruidos -no seria correcto hablar de intermedianos 'cultos'- quedesde el primer instante se identificaron con las virtudes, losdefectos y las apetencias de las multitudes bonaerenses ymontevideanas. La letra, publicada con la música, fue la culminaciónprevisible de un proceso orgánico que en vez de desnaturalizar altango-danza lo confirmo de manera definitiva y eficaz". La polémica entre ambas posiciones no tiene mucho sentido porque lahistona de muchos tangos les da razón a ambas... o a ninguna de lasdos. Hay obras que evolucionaron,y hasta tuvieron sucesivos nombres,con la transformacion instrumental de los antiguos trios y, sobre todo,con la incorporación del bandoneón y del piano. El tango picado, o"picadito" como gustan decir los nostalgicos de la Guardia Vieja, dejópaso a formas con más contenido melódico, incluso en las distintasversiones de una misma obra. Tambien hubo tangos que tuvieron diferentes letras, circunstanciaestimulada por la ausencia de grabaciones, o que directamente notuvieron letra. Asimismo hubo letras que fueron anteriores a la musica,tomadas de obras de poetas populares y para las cuales se compusoespecialmente la música. Además, las letras en algunos casos pudieronevolucionar por las transfomaciones instrumentales, pero es igualmenteverdad que las condicionaron. El estilo de La morocha dejó campo libreal de Atenti pebeta no sólo porque la orquesta típica cambió y agregoinstrumentos, sino también porque la sociedad se urbanizó ycosmopolitizó. El aire campesino que aún perduraba en las composicionesde Villoldo terminó siendo ahogado por la gran ciudad. Quizá lo correcto sea superar y obviar el debate y reconocer quehubo evoluciones musical, instrumental y poética que corrieronsimultaneamente e integradas, dependientes unas de otras. Literatura en las Letras de Tango Como un golpe de dados que jamásabolirá el azar, son infinias las letras de tango y sus concomitanciascon la historia Espiritual de nuestro pueblo. En lo que va del siglo -y aun antes también, cuando el tango sepergeñaba como el que ahora conocemos- no hay refrán, dicho popular osimplemente un verso que no tuvieran relación estrecha y honda connuestro quehacer nacional. Y aunque los exégetas agoten con buena fortuna los diez o quincepoetas más destacados o el repertorio más sabroso e incalculable, y almismo tiempo encubran a centenares o millares de autores a mansalva,jamás se podrá confeccionar un catálogo ejemplar. Las letras de tango, como poesía, parafraseando a Víctor Hugo, sonel eco íntimo y secreto de ese canto que responde en nosotros al cantoque está fuera de nosotros. Porque la cuestión no radica en comenzarcon Pascual Contursi y olvidar todo lo anterior, y llegarestruendosamente hasta la fecha actual. Mitología de mitología, épica y canciones, epopeya que debemosenfocar con una vasta literatura oral que escapa al ámbito rioplatense,si ése es el lugar de su gestación y desarrollo, dialogo del hombre consu tiempo, como dijera Antonio Machado acerca de toda su poesía. INTERROGANTES Las letras de tango se proponen y articulan como una narrativasingular y es válido, entonces, el interrogante que alguna vez lanzaraMacedonio Fernández, en uno de sus tantos golpes dados: "¿Puedocombinar una prosa que despierte en igual grado y orden lossentimientos que cada compás va suscitando en una música?". El olvido también hace y deshace historia. Muy pocos recuerdan ofingen no recordar que antes que los hermanos Bates y los empedernidosestudiosos del tango pulularan con sus informes detallistas en torno anuestra música popular, Jorge Luis Borges escribió un libro breve sobreEvaristo Carriego y que uno de sus capítulos lo tituló, ni más nimenos: "Historia del tango". "En el prólogo de las sátiras -decíaBorges con audacia- Juvenal memorablemente escribió que todo lo quemueve a los hombres –el deseo, el temor, la ira, el goce carnal, lasintrigas, la felicidad- sería materia de su libro. Con perdonableexageración podríamos aplicar su famoso "quidquid agunt homines", a lasuma de las letras de tango" También podríamos decir que éstas forman una inconexa y vasta"comedie humaine" de la vida de Buenos Aires. Es sabido que Wolf, afines del siglo XVIII, escribió que "La Ilíada", antes de ser epopeya,fue una serie de cantos y rapsodias; ello permite, acaso. la profecíade que las letras de tango formarán, con el tiempo, un large poemacivil o sugerirán a algún ambicioso la escritura de ese poema. VATICINIOS A pesar de lo mucho hablado y escrito por Borges, casi conrechazado amor por el tango, siempre admitió tácitamente la existenciade una literatura oral que, a él se le escapó o se le escapaba de lasmanos; y es que Borges se debía a otro Borges y a un destino yasentenciado por Epicuro:'Jamás he buscado gustar a la mayoria; lo queen realidad les gusta yo no lo conozco y lo que en cambio yo sé, ellosno son capaces de comprenderlo". Es justo, entonces, dar a Borges loque es de Borges y a las letras de tango su verdadera dimensión, comoel mismo Borges se encargara de vaticinar. "De valor desigual, ya queproceden notoriamente de centenares y millares de plumas heterogéneas,las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado.integran, al cabo de medio siglo, un casi inexplicable 'corpuspoéticum' que los historiadores de la literatura argentina leerán o, entodo caso, vindicarán. Lo popular, siempre que el pueblo ya no loentienda, siempre que lo hayan anticuado los años, logra la nostálgicaveneración de los eruditos y permite polémicas y glosarios; esve-rosímil que hacia 1990 surja la sospecha o la certidumbre de que laverdadera poesía de nuestro tiempo no está en 'La urna', de Banchs o en'Luz de provincia', de Mastronardi, sino en las piezas imperfectas yhumanas que se atesoran en'El alma que canta'." Las Letras del Tango Descienden del cuplé. La letra del tango desciende delcuplé. Por eso, las que se consideraban las primeras letras comienzantodas con ´Yo soy...". "La morocha" no es otra cosa que un cupléacriollado, un cuplé pampeano. A partir de Villoldo, los letristashacen cuplés de compadritos. "Yo soy el taita más guapo...". Después,aparecen otros tipos de cuplé, los cuplés malevos, los de canfinfleros;ésas eran las cosas que cantaba el viejo Gobbi. Pascual Contursi, aúnanntes de "Mi noche triste", introduce el sufrimiento, las desdichas dela vida. Así, aparecen por primera vez en el cuplé las penas y loslamentos. A partir de Contursi comienza la cosa. Lo más importante dePascual Contursi es que cambió la estructura literaria de lo que hastaentonces se cantaba como tango. De la primera persona del cuplé (Yo...)pasó a escribir en segunda persona ("Percanta que me amuraste"y profundizando el cambio introduce el tema narrativo, que algunos llaman argumento, escrito en tercera persona. Después de Contursi, llegó Celedonio Flores, que tenía una culturamás amplia. Su poesía es de un tono sobrador. La filosofia que encierrasu tango "Mano a mano" no tiene nada que ver con el lamento de Contursien "Mi noche triste". Las letras de Celedonio son más bien conversadas,chamuyadas. José González Castillo, el padre de Cátulo, tiene algunos temasbellísimos ("Griseta". "Silbando". "Sobre el pucho" y ya a mediados dela década del veinte aparecen Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi yEnrique Cadícamo. Discépolo fue totalmente original. Tenía un temperamentotremendista. Golpeaba al oyente. ("La gente que es brutal cuando seensaña", decía). Fue una especie de profeta bíblico del suburbio, congran riqueza de metafofora. Homero Manzi aportó al tango cultura, lenguaje, imaginación ycapacidad para escribir. Idealiza y sus vivencias las convierte enpasado. Enrique Cadicamo posee un extraordinario oficio de letrista conincursiones felices en la poesía. Es grande, además, por la diversidadde temas que toca. Fue un atento lector de modernistas, primero; y delos surrealistas, después. En 1926, publicó un libro de poesías quetituló "Canciones grises", donde mostró una clara influencia deEvaristo Carriego y de Paul Verlaine. Después, volvió a la poesía detono coloquial porteño. Cátulo Castillo fue también un óptimo letrista. En él se dieronmuchas cosas surrealistas. Metáforas como'Cerrame el ventanal/ queasoma el sol", impusieron una línea que después profundizó HomeroExpósito. La obra de Expósito está siendo revalorizada cada vez más.Acaso porque avanzó demasiado. Llevó la retórica a la sensibilidadpopular. Fue tremendamente auténtico y su mérito es el de haberenriquecido un caudal letrístico que ya estaba medio anquilosado. Esa línea surrealista que trazaron Cátulo Castillo y HomeroExpósito llegó a su esplendor con Horacio Ferrer, que metió lasgolondrinas en el motor o baleó con rosas. Eso venía de Manzi. Sabato, Tango y Literatura. La estrecha relación con el tango que poseen los personajes de la novela " Sobre heroes y tumbas". Muchos ejemplos documentan la interactiva presencia del tango en laliteratura. Pertenece al tango esa obsesiva visión retrospectiva.Ernesto Sabato(1911) fue promotor de un libro sobre el tango:"Tango-Discusión y clave". No obstante, resulta más interesante yfructuoso rastrear los nexos no declarados y acaso no queridos, en lastupidas páginas de su novela "Sobre héroes y tumbas". En este librodescuella la presencia de la ciudad tentacular, una continuaexasperación de la memoria y la protagonista descripa como"princesa-dragón", como "rosa-fango", es una mujer de tango refinada.En efecto, la Alejandra de Sabato, aunque proveniente de una familiapatricia resulta a la postre hija ilegítima de Georgina y de un loco,primo de ésta; trabaja en una boutique -apenas algo más que un tallerde costura de fines del siglo XIX-, es amiga de oscuros individuos comoBordenave y Wanda, una alcahueta profesional, y concurre a locales demala reputación; misteriosamente ligada al vicio y la locura. no seatreve a seguir a Martín, que, con sus diecisiete años, está dispuestoa morir por ella y lo atormenta ("Acordate siempre que soy una basura. Qué descanso odiarse!",no perdiendo ocasión de burlarse de su adolescente enamorado, inclusocriticándole un disco de tango: oi que letra, yo quiero morir commigosin confesión y sin Dios, crucificado en mis penas, como abrazado a unrencor'". A la postre, Alejandra morirá en el incendio de su vetustacasona, luego de haberle disparado un tiro al padre, un 24 de junio(¿mera coincidencia con la fecha gardeliana, la de la tragedia deMedellín, con el fuego, los revólveres y el persistente recuerdo?). fuente: tangos en la web http://www.geocities.com/eureka/concourse/4229/index.htm LA CUMPARSITA Letra de Contursi y Maroni Música: Matos Rodríguez Versión de 1924 Si supieras que aún dentro de mi alma conservo aquel cariño que tuve para ti...! Quién sabe, si supieras que nunca te he olvidado...! volviendo a tu pasado te acordarás de mí... Los amigos ya no vienen ni siquiera a visitarme; nadie quiere consolarme en mi aflicción; desde el día que te fuiste siento angustias en mi pecho; decí, percanta, qué has hecho de mi pobre corazón! Sin embargo yo siempre te recuerdo con el cariño santo que tuve para ti; y estás dentro de mi alma, pedazo de mi vida, en la ilusión querida que nunca olvidaré. Al cotorro abandonado ya ni el sol de la mañana asoma por la ventana, como cuando estabas vos... y aquel perrito compañero que por tu ausencia no comía al verme solo, el otro día, también me dejó. .................... Si supieras... que aún dentro de mi alma conservo aquel cariño que tuve para ti...! Quién sabe, si supieras todo lo que te he amado volviendo a tu pasado te acordarás de mí... Mis amigos ya no vienen! ni siquiera a visitarme, nadie quiere consolarme en mi aflicción; desde el día que te fuiste! siento angustias en mi pecho decí, percanta, qué has hecho de mi pobre corazón! Sin embargo yo siempre te recuerdo con el cariño santo que tuve para amar y sos en todas partes pedazo de mi vida la ilusión querida que no podré olvidar Al cotorro abandonado! ya ni el sol de la mañana! asoma por la ventana, como cuando estabas vos y aquel perrito compañero que por tu ausencia no comía al verme solo, el otro día, también me dejó. Si supieras... que aún dentro de mi alma conservo aquel cariño que tuve para ti...! Quién sabe, si supieras aah...! todo lo que te he amado volviendo a tu pasado te acordarás de mí... Música: Carlos Gardel Letra: Alfredo Le Pera Por una cabeza de un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar, y que al regresar parece decir: No olvidés, hermano, vos sabés, no hay que jugar. Por una cabeza, metejón de un día de aquella coqueta y burlona mujer, que al jurar sonriendo el amor que está mintiendo, quema en una hoguera todo mi querer. Por una cabeza, todas las locuras. Su boca que besa, borra la tristeza, calma la amargura. Por una cabeza, si ella me olvida qué importa perderme mil veces la vida, para qué vivir. Cuántos desengaños, por una cabeza. Yo jugué mil veces, no vuelvo a insistir. Pero si un mirar me hiere al pasar, sus labios de fuego otra vez quiero besar. Basta de carreras, se acabó la timba. ¡Un final reñido ya no vuelvo a ver! Pero si algún pingo llega a ser fija el domingo, yo me juego entero. ¡Qué le voy a hacer..! Música: Mariano Mores Letra: Enrique Santos Discépolo Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus ansias. Sabe que la lucha es cruel y es mucha pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina... Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender que uno se ha quedao sin corazón... Precio de castigo que uno entrega por un beso que no llega a un amor que lo engañó... ¡Vacío ya de amar y de llorar tanta traición! Si yo tuviera el corazón... (El corazón que di...) Si yo pudiera como ayer querer sin presentir... Es posible que a tus ojos que me gritan tu cariño los cerrara con mis besos... Sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, los que hundieron mi vivir. Si yo tuviera el corazón... (El mismo que perdí...) Si olvidara a la que ayer lo destrozó y... pudiera amarte.. me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor... Pero, Dios te trajo a mi destino sin pensar que ya es muy tarde y no sabré cómo quererte... Déjame que llore como aquel sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte... Pura como sos, habrías salvado mi esperanza con tu amor... Uno está tan solo en su dolor... Uno está tan ciego en su penar.... Pero un frío cruel que es peor que el odio -punto muerto de las almas, tumba horrenda de mi amor- maldijo para siempre y me robó... toda ilusión... EL TANGO Y ALGUNOS DE SUS PERSONAJES A Homero Así se baila el tango Che bandoneón Discepolín El choclo La canción de Buenos Aires Por la luz que me alumbra Tango BUENOS AIRES: EL CENTRO, EL ARRABAL, LAS CALLES Buenos Aires Mi Buenos Aires querido Arrabal amargo Melodía de arrabal Caminito Corrientes y Esmeralda El bulín de la calle Ayacucho Tristezas de la calle Corrientes BARRIOS Almagro Barrio de tango Barrio reo Puente Alsina San José de Flores Silbando Sur Tres esquinas CAFÉ-BAR Aquella cantina de la ribera Café de los Angelitos Café La Humedad Cafetín de Buenos Aires Canzoneta La cantina La violeta Viejo Tortoni EBRIEDAD Y OTRAS INTOXICACIONES Esta noche me emborracho La copa del olvido La última curda Los mareados Tomo y obligo Whisky Fumando espero Nubes de humo TUNGOS Y ESCOLASO Bajo Belgrano Canchero Leguisamo solo N. P. (No Placé) Por una cabeza Preparate pa' domingo Uno y uno Monte criollo AMOR A media luz Balada para un loco De todo te olvidas Milonga sentimental Misa de once Pasional Qué lindo es estar metido Rondando tu esquina AMOR ATORMENTADO Letra Historia Alma en pena Cristal Fuimos Mañana zarpa un barco Naranjo en flor Sin palabras Toda mi vida Yuyo verde ABANDONO Amurado Bandoneón arrabalero Ivette Justo el treinta y uno La cumparsita Mi noche triste Padre nuestro Sentimiento gaucho Ventanita de arrabal Victoria SOLEDAD En esta tarde gris Garúa Mala suerte Ninguna Nostalgias Nunca tuvo novio Soledad, la de Barracas Trenzas REPROCHES Y CONSEJOS Atenti, pebeta El que atrasó el reloj Enfundá la mandolina Fierro Chifle Lloró como una mujer Mano a mano Pompas de jabón Seguí mi consejo QUEJÁNDOSE (O EL GRITO EN EL CIELO) Al mundo le falta un tornillo Canción desesperada Cambalache Las cuarenta Pan ¿Qué sapa, Señor? Uno Yira, yira DECADENCIA AFiches Confesión Cuesta abajo El motivo Flor de fango El principe Viejo smoking LA MUERTE Adiós, muchachos Como abrazao a un rencor Cotorrita de la suerte Dicen que dicen Dios te salve, m'hijo Duelo criollo Mamita Mocosita Sus ojos se cerraron Tu pálido final APARICIONES, ESPECTROS, SOMBRAS, VISIONES, QUIMERAS Cruz de palo El Fantasma de La Boca Fantasma de Belgrano Farol de los gauchos Hopa, hopa, hopa Olvidao Soledad Tal vez será su voz LA MADRE, LOS AMIGOS Desaliento Hacelo por la vieja Levanta la frente Madre Madre hay una sola No llore viejita Por dónde andará Tres amigos FESTEJOS VARIOS Carnaval Carnavalera Fiesta criolla Los cosos de al lao Oro muerto Padrino pelao Pobre Colombina Siga el corso CABARET Acquaforte Aquel tapado de armiño Bailarín compadrito Che papusa, oí Galleguita Mano cruel Margot Milonguera Milonguita Zorro gris PARÍS Anclao en París Así es Ninón Claudinette Griseta La que murió en París Madame Ivonne Margo Pinsón NOMBRES DE MUJER Beba Gricel Malena María Mariana Rosicler Rubí Verdemar MINAS Chirusa Chorra Gloria Julián La mina del Ford La Morocha Mama, yo quiero un novio Muñeca brava Que vachaché Yo soy la rubia VARONES Bien pulenta Garufa Haragán Muchacho Niño bien Pa'que sepan cómo soy Pero yo sé Si soy así COMPADRITOS A don Nicanor Paredes Amigazo Contramarca El patotero sentimental El porteñito El último guapo Eufemio Pizarro Malevaje No aflojés Te llaman malevo LA CÁRCEL A la luz del candil Al pie de la santa Cruz El Ciruja Farolito viejo Justicia criolla Ladrillo La gayola Un tropezón ARTES Y OFICIOS El cuarteador El pescante Giuseppe el zapatero Lecherito del Abasto Marioneta Orgánito de la tarde Se lustra, señor Viejo ciego CARRETEROS Colorao, Colorao El aguacero El carrerito Manoblanca No te apures, Carablanca Por el camino (tango) Por el camino (Zamba del boyero) Zaraza COSAS QUE SE PIERDEN Betinotti El último organito Farol La calesita Percal Talán, talán Tiempos viejos Tinta roja HISTORIA El cuarenta, y cinco El sol del veinticinco Juan Manuel La guitarrera de San Nicolás La Mazorquera de Monserrat La pulpera de Santa Lucía La uruguayita Lucía Silencio CON AIRES CAMPEROS Adiós, Pampa mía Clavel del aire Chingolito El rosal En blanco y negro Nido gaucho Palomita blanca Tapera VOLVIENDO Al compás del corazón La casita de mis viejos Nada Por la vuelta Tengo miedo Viejo rincón Volver Volvió una noche
Recetinga - Truchas a La Almendra Trucha de 200 a 250 g. c/u, limpias 4 Leche entera o descremada 1 taza Harina de trigo para rebozar 1/2 taza Manteca 100 g Almendras crudas, cortadas en rebanadas a largo (fileteadas) 75 g Crema de leche 1 cda. Sal a gusto (opcional) Pimienta preferentemente recién molida, a gusto Limón cortado en rodajas finas 1 Fuente (térmica, para presentar), Papel absorbente (para secar), Recipiente (mediano, poco profundo) (2), Sartén (grande, de fondo pesado), Espátula (de metal o teflón), Espumadera, Tamiz, Sartén (mediana, preferentemente antiadherente), Cuchara de madera, Olla (pequeña) Encienda el horno, a temperatura media, e introduzca la fuente para precalentarla. Después, lave bien el pescado y escurra con el papel absorbente. Vierta la leche en una fuente y la harina en otra. Pase, el pescado, primero por el líquido, luego, rebócelo bien en harina y, sacúdalos bien para eliminar restos. En la sartén grande, caliente, bien, la manteca a fuego medio. Entonces, coloque el pescado, baje el fuego a lento y fría hasta que esté bien dorado. Tardará unos 15 min., en la mitad de la cocción rótelo para que se cocine parejo. Mientras tanto, coloque las almendras en la otra sartén y lleve a tostar, a fuego lento, removiendo para que se doren parejo. Cuando el pescado esté listo, retire, con la espumadera, y distribúyalo en la fuente precalentada Cuele la manteca de la cocción, sobre la ollita, lleve a fuego medio y añada la crema. Caliente, bien, más o menos unos 4 min., revolviendo con la cuchara de madera. Salsee las truchas, espolvoree con las almendras, decore la fuente con las rodajas de limón y sirva. Acompañe con Endibias al Vino Blanco o Papas de Bircher-Benner o Papas asadas. Ingredientes Nombres alternativos Sustitutos Harina de trigo para rebozar Harina común, Harina - Manteca Mantequilla - Almendras crudas, cortadas en rebanadas a largo (fileteadas) Almendraco, Allosa - Crema de leche Nata doble, Nata de montar - Utensilios Nombres alternativos Sustitutos Espumadera Rasera - Tamiz - Colador de malla fina Olla pequeña Cazuela, Cacerola, Cuenco, Cazo -