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Erick_Alfred_Leslie_Satie

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Primer post: 7 jun 2010Último post: 18 jun 2012
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Los latinoamericanos somos bárbaros
Apuntes Y MonografiasporAnónimo4/4/2012

—Hace un tiempo, un crítico alemán me preguntó por qué los latinoamericanos teníamos grandes novelistas pero no grandes filósofos. Porque somos bárbaros, le respondí, porque nos salvamos, por suerte, de la gran escisión racionalista. Como se salvaron los rusos, los escandinavos, los españoles, los periféricos. Si quiere nuestra Weltanschauung, le dije, búsquela en nuestras novelas, no en nuestro pensamiento puro. Reacomodó las piedritas en forma de cuadrado. —Me refiero, claro, a las novelas totales, no a las simples narraciones. Desde Europa, por supuesto, nos vienen a decir que en las novelas no tiene que haber ideas. Los objetivistas. Mi Dios! Siendo el hombre el centro de toda ficción (no hay novelas de mesas o gasterópodos) esa objeción es idiota. Ezra Pound dijo que no podemos permitirnos el lujo de ignorar las ideas filosóficas y teológicas de Dante, ni pasar de largo los pasajes de su novela o poema metafísico que las expresan con mayor claridad. Y no sólo son legítimas las ideas encarnadas sino las purísimas ideas platónicas. No son hombres los que llegaron hasta allí? No se podría entonces hacer una novela con Platón de personaje a menos que liquidáramos buena parte de su espíritu. La novela de hoy, al menos en sus más ambiciosas expresiones, debe intentar la descripción total del hombre, desde sus delirios hasta su lógica. Qué ley mosaica lo prohíbe? Quién tiene el Reglamento absoluto de lo que debe ser una novela? Tous les écarts lui appartiennent, dijo Valéry con asco reprobatorio. Creyó que la demolía y lo único que hacía era elogiarla. Pedazo de racionalista! Y te digo novela porque no hay algo más híbrido. En realidad sería necesario inventar un arte que mezclara las ideas puras con el baile, los alaridos con la geometría. Algo que se realizase en un recinto hermético y sagrado, un ritual en que los gestos estuvieran unidos al más puro pensamiento, y un discurso filosófico a danzas de guerreros zulúes. Una combinación de Kant con Jerónimo Bosch, de Picasso con Einstein, de Rilke con Gengis Khan. Mientras no seamos capaces de una expresión tan integradora, defendamos al menos el derecho de hacer novelas monstruosas. Volvió a reacomodar las piedritas, de nuevo en forma de R. —Sólo en el arte se revela la realidad, quiero decir toda la realidad. Y nos vienen a decir que esta mitificación del arte es reaccionaria, anticuada, que es del siglo XVIII, de los románticos. Por supuesto. El genio protorromántico de Vico ya vio claro lo que todavía mucho tiempo después otros pensadores no alcanzaron a comprender. Él empieza lo que después harán Jung y, de modo paradójico, porque venían del cientificismo, Lévy-Bruhl y Freud. Las ideas del romanticismo alemán fueron olvidadas o despreciadas por esta cultura pretenciosa. Entonces hay que sacarlas a relucir. Schopenhauer dijo que hay momentos en que la reacción es progreso, así como el progreso es reacción. Hoy, el progreso consiste en reivindicar esa idea vieja. Los filósofos del romanticismo alemán fueron, después de Vico, los primeros que vieron la cosa con claridad. Como también intuyeron la idea de estructura. Idea correcta, que sin embargo los hombres de ciencia habían tirado por la borda. Mirá. Le mostró una de las piedritas. —La mentalidad de la ciencia opera así: esta piedra es feldespato, ese feldespato a su vez es descompuesto en moléculas, esas moléculas en átomos tales y cuales. De lo complejo a lo simple, de la totalidad a las partes. Análisis, descomposición. Así nos ha ido. Silvia lo miró. —No me refiero al progreso técnico. Claro que cuando se trata de piedras o átomos eso marcha. Te hablo de la calamidad que significó suponer que el mismo método podía servir para el hombre. Un hombre no es una piedra, no se puede descomponer en hígado, ojos, páncreas, metacarpios. Es una totalidad, una estructura, donde cada parte no tiene sentido sin el todo, donde cada órgano influye sobre los otros y los otros sobre él. Te enfermas del hígado y los ojos se te ponen amarillos. Cómo puede haber especialistas en ojos? La ciencia escindió todo. Y lo más grave es que escindió el cuerpo del alma. Antes, si no tenías un flemón o no te habías roto una pierna no estabas enfermo, eras un malade imaginaire. Colocó de nuevo la piedrita en su lugar. Se paró y se apoyó en la balaustrada. —Ahí abajo tenés el mundo que hemos logrado, el producto de la ciencia. Pronto tendremos que vivir en jaulas de vidrio. Dios mío, cómo es posible que esto pueda ser el ideal de nadie. Silvia meditaba. Luego él volvió a sentarse. —El mito, como el arte, es un lenguaje. Expresa cierto tipo de realidad del único modo en que esa realidad puede expresarse, y es irreductible a otro lenguaje. Te pongo un ejemplo sencillo: acabas de oír un cuarteto de Béla Bartók, salís y alguien te pide que se lo "expliques". Claro, nadie comete semejante idiotez. Y sin embargo hacemos eso con un mito. O con una obra literaria. A cada momento alguien me pide que le explique eso del Informe sobre Ciegos. Lo mismo pasa con los sueños. La gente quiere que le expliquen la pesadilla. Pero el sueño expresa una realidad de la única manera en que esa realidad puede expresarse. Se quedó pensando. —Es curioso —dijo después— que un hombre como Kosik admita ese papel revelador para el arte pero no para el mito. Ahí es donde le aparece ese resto de pensamiento ilustrado. Pero cuando habla del mito dice más o menos que gracias a la razón dialéctica podemos pasar de la simple opinión a la ciencia, del mito a la verdad. Ves? El mito es una especie de mentira, una mistificación. Se "progresa" pasando del pensamiento mágico al pensamiento racional. Lo mismo le pasaba a Freud, con todo su genio. De paso, siempre me llamó la atención una dualidad en Freud. Un genio bifronte: por un lado, su intuición de la inconciencia, de las tinieblas, lo hace pariente de los románticos; por el otro lado, su formación positivista lo hace una especie de Dr. Arrambide. —Arrambide? —No, estaba pensando para mí mismo. Se quedó nuevamente pensativo, y después volvió a hablarle: —La luz contra las tinieblas. Es inútil, lo tienen muy metido. Siempre han estado convencidos de que las creaciones mitológicas deben tener un sentido inteligible. Y que si lo ocultan con imágenes fantásticas y símbolos, hay que "desenmascararlo". Es curioso lo que pasa con Kosik... Cuando leas su libro verás qué tipo excepcional. Y sin embargo... Por un lado dice que el arte es desmitificador y revolucionario, ya que conduce de las ideas falsas a la realidad misma. Pero no comprende lo del mito. Un sueño, por ejemplo, es siempre una pura verdad. Cómo puede mentir? Lo mismo pasa con el arte, cuando es profundo. Una doctrina de derecho puede ser una mistificación, puede ser el instrumento que usa una clase privilegiada para eternizarse legalmente. Pero cómo puede ser una mistificación el QUIJOTE? Por primera vez, después de mucho tiempo, en que parecía haberse mantenido vuelta hacia su interior, cavilando, Silvia observó: —De acuerdo. Pero creo que hay una parte de verdad en el marxismo, cuando considera que el arte no se produce sobre la nada sino sobre un tipo de sociedad. Hay, sea como sea, una relación entre el arte y la sociedad. Una homología. —Claro. Hay alguna relación entre el arte y la sociedad, como hay alguna relación entre una pesadilla y la vida diurna. Pero esa palabra alguna es la que tenemos que examinar con lupa, porque de allí provienen todos los errores. Porque Proust era un niño bien su literatura es la expresión podrida de una sociedad injusta, te afirman. Comprendés? Hay una relación, pero no tiene por qué ser directa. Puede ser inversa, antagónica, una rebelión. No un reflejo, ese famoso reflejo. Es un acto creativo con que el hombre enriquece la realidad. El propio Marx afirmaba que es el hombre el que produce al hombre. Lo que es tan opuesto a ese célebre reflejo como una patada a un espejo. Y en esto como en tanta otra manifestación del marxismo, hay que sacarle el sombrero a Hegel, y a su idea de la autocreación del hombre. Ese ser que se crea a sí mismo lo hace a través de todo lo que el espíritu subjetivo es capaz de hacer: desde una locomotora hasta un poema. Vení, tomemos un café. Caminaron hacia Brasil y Defensa. —En esa reunión absurda no tuve ni calma ni paciencia ni ganas de explicar todo esto. Y, además, no tengo por qué dar examen delante de pedantuelos como Araujo, que acaba de descubrir el marxismo hace 27 minutos en algún manualito. Estos revolucionarios no ven más que intereses de clase enmascarados en cualquier obra de arte que venga de la clase privilegiada. Hacen mucho daño, porque luego hay gente que presume de refutar a Marx refutando a estas caricaturas. Marx admiraba al monárquico Balzac y se reía, en cambio, de un comunista llamado Vallés que había escrito una obra llamada, me parece, L’INSURGÉ. Y habría despreciado esta literatura proletaria que en Rusia meten a sangre y fuego. Entre esos productos y las obras de ese snob del Barrio Sexto que se moría por las duquesas, no cabe duda: el que subsistirá será ese niño bien. Pasaron de nuevo frente a los leones. —Es que la creación artística surge de todo el ser humano. Oís? De todo: no sólo de la parte conciente, de las ideas que pueden ser equivocadas, que generalmente lo son (hasta Aristóteles se equivocó fiero) sino de regiones que no alcanzan a ser alteradas por las relaciones económicas. Hoy sigue habiendo edipos, como en la época de Sófocles. Los edipos no tienen nada que ver con las relaciones económicas griegas. Problemas de la vida y de la muerte, de la finitud, de la angustia y la esperanza. Límites de la condición humana, que existen desde que el hombre es hombre. Por eso los trágicos griegos nos siguen emocionando aunque las estructuras sociales en que surgieron no existan más. Cuando llegaron al café y vio que eran más de las 8, S. le dijo que tenía que irse. Un día, a lo mejor, volverían a hablar. Cuándo? No lo sabía. Pero podía escribirle? Sí. Le contestaría? Sí.

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Cirugía plástica Medieval
Cirugía plástica Medieval
Apuntes Y MonografiasporAnónimo6/11/2010

un fantástico tratado medieval editado por Gaspare Tagliacozzi, un cirujano veneciano medieval que idearía, basado en teorías aun más antiguas, una autoplastia en la cual un adinerado guerrero o rico señor, podía recuperar una nariz u oreja perdida en batalla o un accidente tras asegurarla mediante un sistema de arneses a uno de sus brazos. El cual, mediante cirugía, sería unido con la nariz u oreja para que así, al cabo de unos meses, el crecimiento de la piel del mismo cubriese la nariz o la oreja perdida. El tratado en cuestión se denominaba De Curtorum Chirurgia per Insitionem y sería editado en el siglo XVI a partir de metodologías y técnicas de cirugía más antiguas, recopiladas por el mismo Tagliacozzi durante su paso en la Universidad de Bulåggna (actual Bolonia) como profesor de cirugía. La obra en sí consta de 22 placas bien ilustradas y explicadas con el fin de permitirle a otros cirujanos utilizar el método de Tagliacozzi para reparar narices u orejas. Dando consejos no solo sobre en la cirugía en sí sino además sobre el cuidado postoperatorio. Recomienda, el innovador Gaspare, que un tiempo óptimo de espera con la nariz adosada al brazo es de dos a tres semanas. Transcurrido este tiempo, se debía práctica otra cirugía para separar e brazo y dar forma a la nueva “nariz”. Tagliacozzi moriría los 54 años y su cuerpo, tras unos años de su muerte, seria excomulgado, desenterrado y vuelto a enterrar en tierras no sacras, ya que su trabajo no le había caído muy bien a las autoridades religiosas Fuente cirujia plastica medieval Ahi arregle la fuente COMENTEN WTF??????????

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La Tristeza Antón Chéjov
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/30/2011

La Tristeza Por Antón Chéjov La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, en fina, blanda capa, sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros. El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Sentado en el pescante de su trineo, encorvado el cuerpo cuanto puede estarlo un cuerpo humano, permanece inmóvil. Se diría que ni un alud de nieve que le cayese encima le sacaría de su quietud. Su caballo está también blanco e inmóvil. Por su inmovilidad, por las líneas rígidas de su cuerpo, por la tiesura de palos de sus patas, parece, aun mirado de cerca, un caballo de dulce de los que se les compran a los chiquillos por un copec. Se halla sumido en sus reflexiones: un hombre o un caballo, arrancados del trabajo campestre y lanzados al infierno de una gran ciudad, como Yona y su caballo, están siempre entregados a tristes pensamientos. Es demasiado grande la diferencia entre la apacible vida rústica y la vida agitada, toda ruido y angustia, de las ciudades relumbrantes de luces. Hace mucho tiempo que Yona y su caballo permanecen inmóviles. Han salido a la calle antes de almorzar; pero Yona no ha ganado nada. Las sombras se van adensando. La luz de los faroles se va haciendo más intensa, más brillante. El ruido aumenta. -¡Cochero! -oye de pronto Yona-. ¡Llévame a Viborgskaya! Yona se estremece. A través de las pestañas cubiertas de nieve ve a un militar con impermeable. -¿Oyes? ¡A Viborgskaya! ¿Estás dormido? Yona le da un latigazo al caballo, que se sacude la nieve del lomo. El militar toma asiento en el trineo. El cochero arrea al caballo, estira el cuello como un cisne y agita el látigo. El caballo también estira el cuello, levanta las patas, y, sin apresurarse, se pone en marcha. -¡Ten cuidado! -grita otro cochero invisible, con cólera-. ¡Nos vas a atropellar, imbécil! ¡A la derecha! -¡Vaya un cochero! -dice el militar-. ¡A la derecha! Siguen oyéndose los insultos del cochero invisible. Un transeúnte que tropieza con el caballo de Yona gruñe amenazador. Yona, confundido, avergonzado, descarga algunos latigazos sobre el lomo del caballo. Parece aturdido, atontado, y mira alrededor como si acabase de despertar de un sueño profundo. -¡Se diría que todo el mundo ha organizado una conspiración contra ti! -dice con tono irónico el militar-. Todos procuran fastidiarte, meterse entre las patas de tu caballo. ¡Una verdadera conspiración! Yona vuelve la cabeza y abre la boca. Se ve que quiere decir algo; pero sus labios están como paralizados, y no puede pronunciar una palabra. El cliente advierte sus esfuerzos y pregunta: -¿Qué hay? Yona hace un nuevo esfuerzo y contesta con voz ahogada: -Ya ve usted, señor... He perdido a mi hijo... Murió la semana pasada... -¿De veras?... ¿Y de qué murió? Yona, alentado por esta pregunta, se vuelve aún más hacia el cliente y dice: -No lo sé... De una de tantas enfermedades... Ha estado tres meses en el hospital y a la postre... Dios que lo ha querido. -¡A la derecha! -oye de nuevo gritar furiosamente-. ¡Parece que estás ciego, imbécil! -¡A ver! -dice el militar-. Ve un poco más aprisa. A este paso no llegaremos nunca. ¡Dale algún latigazo al caballo! Yona estira de nuevo el cuello como un cisne, se levanta un poco, y de un modo torpe, pesado, agita el látigo. Se vuelve repetidas veces hacia su cliente, deseoso de seguir la conversación; pero el otro ha cerrado los ojos y no parece dispuesto a escuchale. Por fin, llegan a Viborgskaya. El cochero se detiene ante la casa indicada; el cliente se apea. Yona vuelve a quedarse solo con su caballo. Se estaciona ante una taberna y espera, sentado en el pescante, encorvado, inmóvil. De nuevo la nieve cubre su cuerpo y envuelve en un blanco cendal caballo y trineo. Una hora, dos... ¡Nadie! ¡Ni un cliente! Mas he aquí que Yona torna a estremecerse: ve detenerse ante él a tres jóvenes. Dos son altos, delgados; el tercero, bajo y jorobado. -¡Cochero, llévanos al puesto de policía! ¡Veinte copecs por los tres! Yona coge las riendas, se endereza. Veinte copecs es demasiado poco; pero, no obstante, acepta; lo que a él le importa es tener clientes. Los tres jóvenes, tropezando y jurando, se acercan al trineo. Como sólo hay dos asientos, discuten largamente cuál de los tres ha de ir de pie. Por fin se decide que vaya de pie el jorobado. -¡Bueno, en marcha! -le grita el jorobado a Yona, colocándose a su espalda-. ¡Qué gorro llevas, muchacho! Apuesto cualquier cosa a que en toda la capital no se puede encontrar un gorro más feo... -¡El señor está de buen humor! -dice Yona con risa forzada-. Mi gorro... -¡Bueno, bueno! Arrea un poco a tu caballo. A este paso no llegaremos nunca. Si no andas más aprisa te administraré unos cuantos sopapos. -Me duele la cabeza -dice uno de los jóvenes-. Ayer, yo y Vaska nos bebimos en casa de Dukmasov cuatro botellas de caña. -¡Eso no es verdad! -responde el otro- Eres un embustero, amigo, y sabes que nadie te cree. -¡Palabra de honor! -¡Oh, tu honor! No daría yo por él ni un céntimo. Yona, deseoso de entablar conversación, vuelve la cabeza, y, enseñando los dientes, ríe agudamente. -¡Ji, ji, ji!... ¡Qué buen humor! -¡Vamos, vejestorio! -grita enojado el jorobado-. ¿Quieres ir más aprisa o no? Dale firme al perezoso de tu caballo. ¡Qué diablo! Yona agita su látigo, agita las manos, agita todo el cuerpo. A pesar de todo, está contento; no está solo. Le riñen, le insultan; pero, al menos, oye voces humanas. Los jóvenes gritan, juran, hablan de mujeres. En un momento que se le antoja oportuno, Yona se vuelve de nuevo hacia los clientes y dice: -Y yo, señores, acabo de perder a mi hijo. Murió la semana pasada... -¡Todos nos hemos de morir! -contesta el jorobado-. ¿Pero quieres ir más aprisa? ¡Esto es insoportable! Prefiero ir a pie. -Si quieres que vaya más aprisa dale un sopapo -le aconseja uno de sus camaradas. -¿Oyes, viejo estas enfermo?-grita el deforme-. Te la vas a ganar si esto continúa. Y, hablando así, le da un puñetazo en la espalda. -¡Ji, ji, ji! -ríe, sin ganas, Yona-. ¡Dios les conserve el buen humor, señores! -Cochero, ¿eres casado? -pregunta uno de los clientes. -¿Yo? !Ji, ji, ji! ¡Qué señores más alegres! No, no tengo a nadie... Sólo me espera la sepultura... Mi hijo ha muerto; pero a mí la muerte no me quiere. Se ha equivocado, y en lugar de cargar conmigo ha cargado con mi hijo. Y vuelve de nuevo la cabeza para contar cómo ha muerto su hijo; pero en este momento el jorobado, lanzando un suspiro de satisfacción, exclama: -¡Por fin, hemos llegado! Yona recibe los veinte copecs convenidos y los clientes se apean. Les sigue con los ojos hasta que desaparecen en un portal. Torna a quedarse solo con su caballo. La tristeza invade de nuevo, más dura, más cruel, su fatigado corazón. Observa a la multitud que pasa por la calle, como buscando entre los miles de transeúntes alguien que quiera escucharle. Pero la gente parece tener prisa y pasa sin fijarse en él. Su tristeza a cada momento es más intensa. Enorme, infinita, si pudiera salir de su pecho inundaría el mundo entero. Yona ve a un portero que se asoma a la puerta con un paquete y trata de entablar con él conversación. -¿Qué hora es? -le pregunta, amable. -Van a dar las diez -contesta el otro-. Aléjese un poco: no debe usted permanecer delante de la puerta. Yona avanza un poco, se encorva de nuevo y se sume en sus tristes pensamientos. Se ha convencido de que es inútil dirigirse a la gente. Pasa otra hora. Se siente muy mal y decide retirarse. Se yergue, agita el látigo. -No puedo más -murmura-. Hay que irse a acostar. El caballo, como si hubiera entendido las palabras de su viejo amo, emprende un presuroso trote. Una hora después Yona está en su casa, es decir, en una vasta y sucia habitación, donde, acostados en el suelo o en bancos, duermen docenas de cocheros. La atmósfera es pesada, irrespirable. Suenan ronquidos. Yona se arrepiente de haber vuelto, tan pronto. Además, no ha ganado casi nada. Quizá por eso -piensa- se siente tan desgraciado. En un rincón, un joven cochero se incorpora. Se rasca el seno y la cabeza y busca algo con la mirada. -¿Quieres beber? -le pregunta Yona. -Sí. -Aquí tienes agua... He perdido a mi hijo... ¿Lo sabías?... La semana pasada, en el hospital... ¡Qué desgracia! Pero sus palabras no han producido efecto alguno. El cochero no le ha hecho, caso, se ha vuelto a acostar, se ha tapado la cabeza con la colcha y momentos después se le oye roncar. Yona exhala un suspiro. Experimenta una necesidad imperiosa, irresistible, de hablar de su desgracia. Casi ha transcurrido una semana desde la muerte de su hijo; pero no ha tenido aún ocasión de hablar de ella con una persona de corazón. Quisiera hablar de ella largamente, contarla con todos sus detalles. Necesita referir cómo enfermó su hijo, lo que ha sufrido, las palabras que ha pronunciado al morir. Quisiera también referir cómo ha sido el entierro... Su difunto hijo ha dejado en la aldea a una niña de la que también quisiera hablar. ¡Tiene tantas cosas que contar! ¡Qué no daría él por encontrar a alguien que se prestase a escucharle, sacudiendo compasivamente la cabeza, suspirando, compadeciéndole! Lo mejor sería contárselo todo a cualquier mujer de su aldea; a las mujeres, aunque sean tontas, les gusta eso, y basta decirles dos palabras para que viertan torrentes de lágrimas. Yona decide ir a ver a su caballo. Se viste y sale a la cuadra. El caballo, inmóvil, come heno. -¿Comes? -le dice Yona, dándole palmaditas en el lomo-. ¿Qué se le va a hacer, muchacho? Como no hemos ganado para comprar avena hay que contentarse con heno... Soy ya demasiado viejo para ganar mucho... A decir verdad, yo no debía ya trabajar; mi hijo me hubiera reemplazado. Era un verdadero, un soberbio cochero; conocía su oficio como pocos. Desgraciadamente, ha muerto... Tras una corta pausa, Yona continúa: -Sí, amigo..., ha muerto... ¿Comprendes? Es como si tú tuvieras un hijo y se muriera... Naturalmente, sufrirías, ¿verdad?... El caballo sigue comiendo heno, escucha a su viejo amo y exhala un aliento húmedo y cálido. Yona, escuchado al cabo por un ser viviente, desahoga su corazón contándoselo todo.

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Cavallo: "Yo no estaticé la Deuda Privada en 1982"
Cavallo: "Yo no estaticé la Deuda Privada en 1982"
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/10/2012

Yo no estaticé la Deuda Privada en 1982. Fuí el único que denunció que se proponían hacerlo. Los fiscales y jueces que siguen jugando a la política, ni siquiera tienen el cuidado de examinar los hechos sobre los que juzgan y el tiempo en el que se produjeron. Hoy ha salido en La Nación un artículo que dice que un juez, a pedido del Fiscal Delgado, ha solicitado instrucciones al Procurador del Tesoro para pedir resarcimiento a los responsables de la estatización de la deuda privada en 1982. El artículo va acompañado por mi foto y en su texto se menciona que yo soy la persona a la que se le reclamaría dicho resarcimiento . La estatización de la Deuda Privada fue decidida por quien era Presidente del Banco Central el 17 de noviembre de 1982, fecha en la que se dictó la circular A 251: Don Julio Gonzalez del Solar. El asumió tras mi renuncia el 26 de agosto de 1982 y se mantuvo en el cargo hasta el 10 de diciembre de 1983. La Nación publicó la noticia en su edición del 18 de noviembre, como lo registra el sitio Diarios Históricos que el fiscal Delgado no se tomó el trabajo de clickear, siendo que aparece en google, tan pronto uno pone el título “Estatización de la Deuda Privada durante la Dictadura”. La decisión del Juez respondiendo afirmativamente al pedido del fiscal Delgado es una nueva edición de la persecución judicial que vengo sufriendo desde que en 1995 los jueces de la servilleta quisieron acallar mi lucha contra las mafias enquistadas en el poder. Yo creo que ya es hora que dejen de difamarme con mentiras tan evidentes como la que se ha reiterado en esta nueva arbitrariedad judicial. Es una verdadera infamia que se me siga atribuyendo la decisión de estatizar la deuda privada, porque no sólo no fuí quien la decidió , sino que fuí el primero que denuncié que quien me había reemplazado en el Banco Central se proponía a hacerlo. A partir de la página 25 de mi libro “Economía en Tiempos de Crisis” del año 1989 está publicada la conferencia que pronuncié en septiembre de 1982 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas en la que advertí sobre el peligro de que estatizaran la deuda en dólares del sector privado y las consecuencias que ello traería aparejado. Se trata de una mentira que fue lanzada a rodar por primera vez en 1984, en un diario que circulaba en esa época patrocinada por la Coordinadora Radical. Decidieron tratar de hacerme públicamente responsable de la estatización del la deuda privada como forma de bloquear mi acceso al Dr. Raúl Alfonsín. Habían visto sobre su escritorio el manuscrito de mi libro “Volver a Crecer”, que yo le había entregado en una entrevista en Olivos y pensaron que era peligroso para ellos que el Presidente de La Nación prestara atención a mis ideas. Era evidente que era una infame mentira, porque el mismo Doctor Arfonsín, cuando me sacaron de la Presidencia del Banco Central a los 52 días de haber sido designado, había declarado que mi separación del cargo era un atentado contra el proceso de normalización institucional. Sin duda el Dr. Alfonsín, como el resto de la dirigencia política democrática, había respaldado la reforma financiera con la que yo había comenzado a resolver el problema del endeudamiento de las familias que habían comprado viviendas con hipotecas ajustadas por la circular 1050 y de las empresas que se habían endeudado en pesos y habían soportado enormes tasas de interés reales. Yo me había opuesto a la estatización de la deuda de las empresas privadas que se habían endeudado en dólares, precisamente porque ellas no habían soportado el efecto de las altas tasas de interés en pesos sino, por el contrario, habían gozado del atraso cambiario. Mi propuesta había sido que sólo se concedieran seguros de cambio ajustados por el índice de precios mayoristas, por lo que las deudas en dólares no podrían beneficiarse de las tasas reales negativas de interés que sí beneficiaban a los endeudados en pesos. Además esos seguros de cambio estaban condicionados a que el deudor privado consiguiera de sus acreedores alargamiento de los plazos . Además el sistema estaba pensado como para alentar a las empresas que tenían deudas en dólares a generar exportaciones con cuyos ingresos futuros podrían equilibrar sus obligaciones en moneda extranjera. Precisamente mi denuncia en setiembre de 1982, cuando apenas habían transcurrido unos días de mi renuncia, advertía que por presión de los endeudados en dólares, las nuevas autoridades del Banco Central se proponían cambiar el método de indexación de los seguros de cambio, como para que también se licuaran las deudas en dólares. Lamentablemente ello ocurrió pocos días después y fue acompañada por el desmonte de los mecanismos que alentaban las exportaciones equilibradoras. Como para rematar esa medida injusta y fiscalmente onerosa, en el mes de noviembre de ese mismo año el Banco Central dispuso lisa y llanamente la estatización de la deuda privada. Erick_Alfred_Leslie_Satie dijo: Para el publico interesado El "Blog" de Cavallo es http://www.cavallo.com.ar/ Libros escrito por Cavallo que se pueden descargar gratis en formato PDF http://www.cavallo.com.ar/?page_id=79 demian dijo:Buena explicación, mi profesor de historia se la pasa diciendo en clase que usted es un hijo de p… por estatizar la deuda. Voy a ver si la proxima trato de rebatirle el argumento sutilmente así no me bocha! DomingoCavallo dijo:Lamentablemente hay profesores de historia que nunca se preocuparon por conocer los hechos de la historia. hola domingo , le comento soy un estudiante de ciencias económicas de san juan , y día a día leo y trato de analizar artículos sobre el “corralito” entiendo desde mi poco conocimiento sobre la economía que la medida es correcta desde el punto de vista económico ,pero mi gran inquietud es desde el punto de vista social , es correcta? que piensa usted ya que fue condenado por un país entero debido ala ejecución de la misma. Espero no ofenderlo con mi pregunta y me dejaría extremadamente tranquilo que usted mismo respondiera mi pregunta! desde ya le mando un abrazo y espero su pronta respuesta! DomingoCavallo dijo: El corralito era la medida de contención del retiro de dinero en efectivo de los bancos con menor costo económico y social que podía concebirse en ese momento (1 de Diciembre de 2001). El costo social era prácticamente nulo, porque la gente podía seguir disponiendo libremente de su dinero para todo tipo de pagos con sólo utilizar un medio de pago bancario (cheque, transferencia, tarjeta de débito) en lugar de efectivo si los pagos ascendían a más de 1000 dólares por mes. Claramente, la mayor parte de la población, que en ese entonces no ganaba mucho más de 1000 dólares, no se veía afectada ni siquiera por la molestia de tener que abrir una caja de ahorro y pedir una tarjeta de débito. Lo que sí provocó un altísimo costo económico y social fue la decisión de Duhalde de pesificar, reestructurar depósitos difiriendo su devolución y devaluar extremadamente la moneda. Esa medida a la que denominaron “Corralón” para argumentar que era simplemente la contitnuidad del Corralito, es precisamente lo que yo traté de evitar a toda costa. Tuvieron que sacarme del Gobierno para poder llevar adelante la maniobra. Los beneficiarios de tamaña defraudación fueron los endeudados en dólares, es decir las grandes empresas, entre ellas las periodísticas, que le ayudaron al Gobierno de Duhalde a convencer a la gente que yo era el gran responsable. El corralito era la única solución sensata frente a la corrida bancaria. El Corralón fue una gran estafa, pero Corralito y Corralón son dos cosas completamente distintas. Yo lejos de haber propiciado el Corralón soy el primero que advertí que era una estafa y un engaño.Lamentablemente en ese momento ya el poder lo tenían quienes querían transformarme en chivo expiatorio y enriquecerse indebidamente licuando sus pasivos mediante la pesificación y la devaluación. Esto es muy cierto, Mingo querido, pero hubo algo que se pasó por alto en ese momento: el 50% de la economía argentina se movía en negro, fuera de los bancos. El corralito fue una bomba a la realidad de cada día. Los presidentes de directorios eran obligados a ir en persona a los bancos a hacer colas de hasta 4 horas para retirar la cuota semanal de unos $200 en cash. No había cash ni para los gastos de los cadetes. Fue un horror. En la teoría parecía que era como vos explicás, pero en los hechos y para la gente común fue una bomba neutrónica. Luego, es cierto, vino Duhalde y abusando del mecanismo lo convirtió en una carcel total, y muriò gente por no poder pagar sus intervenciones médicas, o de un ataque por haber perdido los ahorros de su vida. Uruguay, entiendo solo aplicó el corralito a sus bancos oficiales pero dejó a los privados librados a su suerte, y así las casas centrales tuvieron que poner el pecho. Les fue mucho mejor. Entender esta realidad y reconocerlo públicamente, tal vez te permita reconciliarte con la gente que te demoniza. Fijate como hoy Europa decide imprimir billete sin lìmite con tal de no acorralar… vaya a saber si lo logran, pero lo están evitando a brazo y espada. Fue un horror y creo que un error a la luz de los hechos, pero claro… con el diario del lunes. Un abrazo grande y todo mi respeto. DomingoCavallo dijo:En Europa tienen la suerte de que todo el mundo está bancarizado y los pagos se hacen con dinero bancario, como en los Estados Unidos. Nadie saca billetes de los bancos. Y si decidieran sacarlos (cosa que puede ocurrir si se sigue recomendando a estos países que se salgan del Euro) el Banco Central Europeo puede proveerles de todos los Euros billetes que necesiten. Lamentablemente en nuestro caso, el Banco Central de Argentina no podía imprimir dólares y desde el FMI nos retacearon el desembolso que debía llegar en Noviembre. No había otra forma de evitar que la gente perdiera todos sus depósitos que imponer el corralito. Pero no fuimos suficientemente eficaces en posibilitar que rápidamente la gente pudiera bancarizar sus pagos. Lamentablemente los golpistas y devaluo-maníacos aprovecharon las circunstancias para hacerse del poder y expropiar los ahorros de la gente. Tuve la mala suerte de haber quedado en la historia como el responsable de que ello haya ocurrido. Pero tratar de reconciliarme con la gente diciéndole que fue un error poner el corralito sería mentirles y darle la razón a los deshonestos que se hicieron del poder y a los medios fuertemente endeudados que acompañaron su campaña difamatoria como retribución por la licuación de sus pasivos. Un abrazo.

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Pacto entre derrotados Ernesto Sabato
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/6/2012

Hemos fracasado sobre los bancos de arena del racionalismo demos un paso atrás y volvamos a tocar la roca abrupta del misterio. URS VON BALTHASAR Te hablo a vos, y a través de vos a los chicos que me escriben o me paran por la calle, también a los que me miran desde otras mesas en algún café, que intentan acercarse a mí y no se atreven. No quiero morirme sin decirles estas palabras. Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo está pasando en el mundo. El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres. Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos también están en esta pobre situación. No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera, un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares. Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro. Les escribo un verso de Hölderlin: El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté. Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión. No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común. La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia. Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado. De lo contrario volveremos a ser arrastrados por los profetas de la televisión, por los que buscan la salvación en la panacea del hiperdesarrollo. El consumo no es un sustituto del paraíso. La situación es muy grave y nos afecta a todos. Pero, aun así, hay quienes se esfuerzan por no traicionar los nobles valores. Millones de seres en el mundo sobreviven heroicamente en la miseria. Ellos son los mártires.  Se los ve bajando de los trenes, de los ómnibus, después de inhumanas jornadas de trabajo, o desolados cuando no lo consiguen. Se los ve en las mujeres gastadas a los treinta años por los hijos y la urgencia de salir a trabajar por pagas miserables. Se los ve en los chicos de la calle, en los ancianos que duermen en los subtes. En todos los hombres abandonados en el sufrimiento y en su indigencia. Una vez le preguntaron a Pasolini por qué se interesaba en la vida de los marginados, como el protagonista de Mama Roma, y él respondió que lo hacía porque en ellos la vida se conserva sagrada en su miseria. En un archivo donde colecciono papeles, recortes que me ayudan a vivir, tengo una fotografía del terremoto que destruyó hace años Concepción de Chile: una pobre india, que ha recompuesto precariamente su ranchito hecho de chapas de zinc y de cartones, está barriendo con una vieja escoba ese pedazo de tierra apisonada delante de su casucha. ¡Y uno se hace preguntas teológicas! ¡Cuánto más demostrativa es la imagen de la pobre indiecita que sigue barriendo su casa y cuidando a sus hijos! Esta clase de seres nos revelan el Absoluto que tantas veces ponemos en duda, cumpliéndose en ellos, como dijera Hölderlin, que donde abunda el peligro crece lo que salva. Cada vez que hemos estado a punto de sucumbir en la historia nos hemos salvado por la parte más desvalida de la humanidad. Tengamos en consideración entonces las palabras de María Zambrano: “No se pasa de lo posible a lo real sino de lo imposible a lo verdadero”. Muchas utopías han sido futuras realidades.  Son muchos los motivos, me dirás, podrías decirme, para descreer de todo. Los jóvenes como vos, herederos de un abismo, deambulan exiliados en una tierra que no les otorga cobijo. En este desguarnecimiento existencial y metafísico, sufren huérfanos de cielo y de techo. Comprendo tu congoja, el desconcierto de pertenecer a un tiempo en que se han derrumbado los muros, pero donde aún no se vislumbran nuevos horizontes. Falsas luminarias pretenden cautivar tu voluntad desde las pantallas. Debes de pensar que no hay un cambio posible cuando el valor de la existencia es menor que el precio de un aviso publicitario. El escepticismo se ha agravado por la creciente resignación con que asumimos la magnitud del desastre. La banalidad con que se degradan los sentimientos más nobles, degenerando al hombre en una patética caricatura, en un ser irreconocible en su humanidad. Yo también tengo muchas dudas, y en ocasiones llego a pensar si son válidos los argumentos con que he intentado hallarle sentido a la existencia. Me reconforta saber que Kierkegaard decía que tener fe es el coraje de sostener la duda. Yo oscilo entre la desesperación y la esperanza, que es la que siempre prevalece, porque si no la humanidad habría desaparecido, casi desde el comienzo, porque tantos son los motivos para dudar de todo. Pero por la persistencia de ese sentimiento tan profundo como disparatado, ajeno a toda lógica —¡qué desdichado el hombre que sólo cuenta con la razón!—, nos salvamos, una y otra vez, sobre todo por las mujeres; porque no sólo dan la vida, sino que también son las que preservan esta enigmática especie. No en vano, en una de las culturas cuya sabiduría es milenaria, se creía que el alma de una mujer que moría en medio del parto era conducida al mismo cielo que el guerrero vencido en un combate.  Por eso te hablo, con el deseo de generar en vos no sólo la provocación sino también el convencimiento. Muchos cuestionan mi fe en los jóvenes, porque los consideran destructivos o apáticos. Es natural que en medio de la catástrofe haya quienes intenten evadirse entregándose vertiginosamente al consumo de drogas. Un problema que los imbéciles pretenden que sea una cuestión policial, cuando es el resultado de la profunda crisis espiritual de nuestro tiempo. Yo reafirmo a diario mi confianza en ustedes. Son muchos los que en medio de la tempestad continúan luchando, ofreciendo su tiempo y hasta su propia vida por el otro. En las calles, en las cárceles, en las villas miseria, en los hospitales. Mostrándonos que, en estos tiempos de triunfalismos falsos, la verdadera resistencia es la que combate por valores que se consideran perdidos. Durante mi viaje a Albania, conocí a un muchacho llamado Walter, que había dejado su casa en la provincia de Tucumán, para ir a cuidar enfermos junto a la congregación de Teresa de Calcuta. Con cuánta emoción lo recuerdo. Siempre que veo las terribles noticias que nos llegan desde aquel entrañable país, me pregunto dónde estará, si acaso leerá estas palabras de reconocimiento a su noble heroísmo. Son millones los que están resistiendo, vos mismo lo podés comprobar cuando ves a esos hombres y mujeres que se levantan a altas horas de la madrugada y salen a buscar un empleo, trabajando en lo que pueden para alimentar a sus hijos y mantener honradamente al hogar, por modesto que sea. ¿Te detuviste a pensar cuántos en todo el país comparten esta hambre por la dignidad y la justicia? Miles de personas, a pesar de las derrotas y los fracasos, continúan manifestándose, llenando las plazas, decididos a liberar a la verdad de su largo confinamiento. En todas partes hay señales de que la gente comienza a gritar: “¡Basta!”. Lo mismo ocurre con el movimiento zapatista en México, y con todos los movimientos que nos advierten del peligro que corre el futuro del planeta. Hay que recordar que hubo alguien que derribó al imperio más poderoso del mundo con una cabra y una rueca simbólica. Una salida posible es promover una insurrección a la manera de Gandhi, con muchachos como vos. Una rebelión de brazos caídos que derrumbe este modo de vivir donde los bancos han reemplazado a los templos. Esta rebelión no justifica de ningún modo que permanezcas en una torre, indiferente a lo que pasa a tu lado. Gandhi advirtió que es una mentira pretender ser no violento y permanecer pasivo ante las injusticias sociales. Por el contrario, creo que es desde una actitud anarcocristiana que habremos de encaminar la vida. Ya no quedan locos, se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma en el desierto. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo. Esa locura cuya ausencia León Felipe lamenta, es un acto similar a la del estoico Guevara, cuando abandonó todas las comodidades y partió hacia una lucha insensata en la selva boliviana, enfermo de asma, ya sin remedios para su mal; para terminar asesinado por despiadados y repugnantes bichos. ¿Qué importa si se equivocaba con el materialismo dialéctico? Eso mismo prueba su inocencia, su autenticidad. Luchaba por aquel Hombre Nuevo que hoy nos urge rescatar de los escombros de la historia. En su carta final les dice a los padres: “Queridos viejos, otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo”; y entonces sale en busca de lo que Rilke llamaría su muerte propia. Esa es su grandeza, que algunos considerarán su chiquilinada, su tontería; pero estos gestos de heroísmo demencial son los que nos rescatan de tanta iniquidad, porque no se puede vivir sin héroes, santos ni mártires. Como esos estudiantes que en la plaza de Tian-An-Men, en una horrible masacre, murieron al imponerse ante el implacable acero de los tanques. Son ellos los que nos indican los caminos por los que la vida puede renacer. Vivimos un tiempo en que el porvenir parece dilapidado. Pero si el peligro se ha vuelto nuestro destino común, debemos responder ante quienes reclaman nuestro cuidado.  Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a sus trillizos que acababan de nacer en un mísero hospital, sin abatirse al pensar que a éstos, como a sus otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inundada en ese momento por las aguas del Paraná. ¿No será Dios que se manifiesta en esas madres? ¿Por qué tendría que manifestarse sólo en poetas como Juan de la Cruz o en las sagradas pinturas de Rouault? Si toda resistencia parece absurda cuando se presiente el fin, ¿por qué no detenernos a meditar en estos santos? ¿Acaso no son una muestra de que algo existe del otro lado del absurdo? No sabemos si al final del camino, la vida aguarda como un mendigo que nos extenderá la mano. Esta fe demencial, o milagrosa, se debe precisamente, a que hemos llegado a tocar fondo. Es necesario preservar los lugares que existen hasta en los suburbios de las grandes ciudades, donde aún se conservan los atributos del hombre concreto de carne y hueso. Cuando el mundo hiperdesarrollado se venga abajo, con todos sus siderántropos y su tecnología, en las tierras del exilio se rescatará al hombre de su unidad perdida. Y quizá, cuando despertemos de esta siniestra pesadilla, cuando un vacío de humanidad nos duela en el pecho, entonces recordaremos que alguna vez fuimos aquello que dijo Rene Char: “Seres del salto, no del festín, su epílogo”.  Me hablas de tu agitación, de una especie de temblor que te sobrecogió y aún perdura, luego de nuestra conversación en aquel café al oírme decir estas palabras. Debes perdonarme; a pesar de los años, no puedo evitar ser desmesurado en lo que considero fundamental. Por otro lado, ¡hay temblores que son tan importantes! Porque anteceden a esa clase de decisiones que sacuden los cimientos de nuestra existencia y, aunque generen incomprensión, terminan repercutiendo en el destino de los demás. Los grandes creadores realizan sus obras bajo tensiones similares. Sólo lo que se hace apasionadamente merece nuestro afán, lo demás no vale la pena.  También yo quise huir del mundo. Ustedes me lo impidieron, con sus cartas, con sus palabras por las calles, con su desamparo. Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso: salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno. Algo por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre hombres, aquel pacto entre derrotados. Una sola torre, sí, pero refulgente e indestructible. En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. Lean las cartas que Miguel Hernández envió desde la cárcel donde finalmente encontró la muerte: Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a buscarnos a través de toda la tierra. Piensen siempre en la nobleza de estos hombres que redimen a la humanidad. A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo cabe en la utopía. Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.

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Las zonas mas contaminadas de la Argentina
EcologiaporAnónimo6/7/2010

Mapa de la contaminación de Argentina Problema en las 25 provincias argentinas. La mayoría tiene graves situaciones sin resolver y pocas regiones cuentan con una política ambiental sustentable. La contaminación del suelo bonaerense Uno de los principales focos es el polo petroquímico situado en Ensenada, cuyos gases provocan alergias e irritación en los ojos. Similares problemas causan los escapes del Polo Petroquímico Bahía Blanca. El Río de la Plata, el Luján y el Matanza, que atraviesan partidos donde viven millones de personas, sufren un alto nivel de contaminación, debido a los efluentes cloacales, desechos líquidos, gaseosos y sólidos vertidos clandestinamente por las grandes industrias. Además, pesticidas y fertilizantes ya afectaron napas y cursos de agua de distritos de la cuenca del Salado. Un lago cordobés lleno de toxinas Las descargas cloacales de once municipios ;incluida la capital en el lago San Roque, lo sitúan tercero en el ranking de contaminación del país. Por exceso de materia orgánica abunda un tipo de algas que contienen toxinas, que atacan el hígado y el sistema nervioso, y no se eliminan con los sistemas habituales de potabilización. FUNAM describe un problema similar en Embalse Río Tercero, al que se agrega —denuncian los ecologistas; la contaminación térmica producto de la refrigeración de la central nuclear. Según la Dirección Provincial del Agua, "no surgen motivos de alarma". Un río tucumano totalmente sofocado Al Salí, principal río de la provincia, van a parar cada año 150.000 toneladas de basura de los centros urbanos, 66.000 de residuos cloacales, 400.000 de desechos industriales, y los minerales que vuelca la planta de procesamiento de la minera Bajo La Alumbrera. En 2002 se lanzó el Plan de Producción Limpia, que busca corregir los procesos productivos para eliminar o reducir al máximo los residuos. Autos y camiones ahogan a la Capital Según Enrique San Román, investigador del Conicet, en Capital y el conurbano el aire está contaminado por las emisiones de autos y camiones.Otro problema que persiste es el estado grave del Riachuelo: "No existe una política de saneamiento y todavía las industrias siguen arrojando sus desechos", explicó Rubén Mendez, de la Asociación Catamarca: efectos de una mina de oro Hay serias denuncias contra la mina de oro de Bajo La Alumbrera, por posibles filtraciones de ácidos hacia ríos y arroyos de Amanao y Vis Vis, que provocan graves daños en la fauna y la flora. Se sospecha que también afectan napas subterráneas. Corrientes: químicos y residuos cloacales En algunas ciudades, los residuos cloacales desaguan en lagunas o canales, porque la concesionaria de la red aún no construyó plantas de tratamiento. Los ríos también reciben el agua de las arroceras fumigadas con productos químicos. El río del Chaco que terminó muriendo El río Negro, que cruza Resistencia (300.000 habitantes), es desde hace mucho un cauce sin peces, pero lleno de desechos de fábricas de tanino, curtiembres y mataderos, e invadido por camalotes. En una zona con nueve meses de calor no hay pesca, balnearios ni navegación. ] Chubut: ríos, arroyos y lagos, jaqueados Aunque la situación no es grave, preocupa el estado del río Chubut, el más importante de la provincia, por líquidos cloacales mal tratados y residuos industriales, sobre todo de las pesqueras. La misma causa afecta al arroyo Esperanza y al lago Rosario. Basurero entrerriano que no deja respiro A 10 minutos del centro de Paraná está su basurero, de 10 hectáreas a cielo abierto. Son frecuentes la autocombustión y el humo de los residuos orgánicos. Los gases que emanan del lugar, sobre todo metano, agudizan los padecimientos de las personas con trastornos en el sistema respiratorio. La Rioja: ¿el cromo llega a la sangre? Los vecinos de Nonogasta hicieron juicio a la curtiembre Yoma: entre sus 7.000 habitantes ya hubo 4 jóvenes con leucemia en los últimos tres Abundan las afecciones respiratorias y de la piel. Los desechos líquidos rebasan las lagunas de tratamiento y corren por las calles. Se teme que el cromo haya alcanzado las napas. Mendoza: mal aire El humo de vehículos y fábricas forma una capa de smog sobre la ciudad de Mendoza, que se estaciona sin moverse. Esto agrava las enfermedades de las vías respiratorias, en especial el asma bronquial, cuyo índice de mortalidad es bastante alto. Fumigaciones en campos formoseños La Justicia aún no resolvió la demanda de los campesinos de Colonia Loma Senés, que sufren vómitos, diarreas y otros males, y pierden cultivos y animales por las fumigaciones en los campos de soja de un grupo de empresas. Jujuy, un caso muy incomprensible En la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003, no hay centros de disposición de residuos, y la basura va a parar a cursos de agua o permanece a cielo abierto. En la capital, 120 toneladas diarias son arrojadas en celdas de emergencia, en una finca a 20 kilómetros, donde también lo hacen otros municipios. Tierras desérticas de La Pampa El problema ambiental más grave que sufre La Pampa fue que dejó de correr agua por el cauce del río Atuel, tras la construcción del dique El Nihuil, en 1948 en Mendoza. Con tantas tierras desérticas, casi no quedan ovejas, jaguares o carpinchos. Misiones: tóxicos sobre el Paraná A pesar de las sanciones y las denuncias ante la Justicia, las autoridades aún no lograron impedir que Pastas Celulósicas Piray SA arroje residuos tóxicos sin tratar al río Paraná, donde forman una maloliente espuma. De esas aguas se abastecen muchos pueblos y ciudades. Amenaza neuquina La contaminación por el yacimiento hidrocarburífero Loma de la Lata afecta a los mapuches. Repsol-YPF admitió el problema y discute cómo remediarlo. Mina Angela y el cianuro en Río Negro En 1999 se dejó de bombear el agua que se acumulaba en las galerías de Mina Angela, cuya explotación cesó en 1992, y la mina quedó sumergida. Pese a la remediación, el cianuro y otros residuos tóxicos estarían en aguas de Río Negro y Chubut. Se teme que afecte a los 7.000 vecinos de Ingeniero Jacobacci. Un dique salteño lleno de inmundicia Si bien no contiene metales pesados, el dique Cabra Corral es la gran preocupación de los habitantes de la ciudad de Salta, por las toneladas de basura que los municipios vecinos arrojan en los ríos, y que en verano son arrastradas hacia el embalse. Napas contaminadas y polvillo en SanJuan El basurero de la ciudad de San Juan, a 40 kilómetros, está saturado y jamás fue tratado para evitar que la napa se contamine. Las cuatro comunas vecinas tiran la basura a campo abierto. La capital sufre además el polvillo lanzado por los hornos de Electrometalúrgica Andina, que causa problemas respiratorios. San Luis: agua mala Los problemas se concentran en la capital. El río Seco ;que atraviesa el sector norte y muere en napas profundas; recibe los líquidos no depurados de dos parques industriales. El dique Cruz de Piedra ya no puede abastecer de agua a la ciudad, debido a la proliferación de algas. Santiago del Estero: tóxicos en un lago El lago del dique frontal de las Termas de Río Hondo sufre un altísimo grado de contaminación, que provoca gran mortandad de peces. Se debe a los residuos tóxicos vertidos a los ríos que lo alimentan -en especial el Dulce, que recibe los desechos de los ingenios azucareros tucumanos. Derrames de crudo en Santa Cruz Varias veces los derrames de petróleo comprometieron aguas, suelo y fauna. La actividad carbonífera de Río Turbio afectó algunos ríos y arroyos. En el mar, las aguas del golfo San Jorge sufren el exceso de pesqueros extranjeros. Santa Fe: problemas con los barcos El aumento del tránsito fluvial por el Paraná impacta en el Gran Rosario, principal puerto granelero del país. Antes de cargar, los buques desagotan el agua que les sirvió de lastre, y con ella va gran cantidad de peces muertos. Aunque menos que antes, al río también se vierten muchos desechos industriales. En tierra fueguina La Secretaría de Medio Ambiente no detectó hasta ahora ningún tipo de contaminación ambiental. Hay inspecciones periódicas en el sector fabril de Río Grande. Fuente: Diario Clarín ESpero que les haya servido para saber mas sobre la contaminacion sobre la argentina

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Virginity Level: :impossibru:
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HumorporAnónimo6/18/2012

link: http://www.youtube.com/watch?v=iXgx-4H5RRg

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