Emizaida
Usuario (Argentina)
Luis Piedrahita Cuesta (La Coruña, 19 de febrero de 1977) es un humorista, mago, guionista y director de cine español, famoso por sus apariciones en televisión y radio, especialmente apreciado por sus monólogos. Es conocido como el rey de las cosas pequeñas, ya que hace monólogos criticando el poco respeto que los humanos muestran a los objetos del día a día (las tapas de los retretes, las plantas carnívoras, etc.) y recientemente monólogos sobre la ignorada letra pequeña durante sus participaciones en El Hormiguero. Nacido en La Coruña el 19 de febrero de 1977, aunque sus familiares Maternos son de Pego. Fue al colegio "Santa María del Mar", de los Jesuítas, aunque también estuvo una corta etapa en el colegio de Adormideras. Desde muy pronto se aficionó a la magia y ganó dos premios: Segundo premio de micromagia en el congreso de Valongo (Portugal, 1998) y Campeón de España en Micromagia en 1999. Conocido como El Rey de las Cosas Pequeñas, Luis Piedrahita ganó el I Certamen de Monólogos de El Club de la Comedia,1 tras lo cual se hizo guionista y actor fijo en dicho programa. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra y se especializó en guión. Tras esto le contrataron en Telecinco. En septiembre de 2008 se le extirpó la vesícula, tras lo cual aprovechó para subastarla en El Hormiguero y destinar los beneficios en favor de los afectados por el síndrome de West, una enfermedad infantil que afecta a los bebés de entre 0 y 12 meses y que les provoca ataques epilépticos. Luis Piedrahita - Los Pijamas link: http://www.youtube.com/watch?v=2IG9BV1ykV4 Luis Piedrahita - Caballitos de mar link: http://www.youtube.com/watch?v=vJIoB9dCTpE luis piedrahita-el pesimismo link: http://www.youtube.com/watch?v=I4c4eg4dnrQ&feature=related Luis Piedrahita - Los Frutos Secos link: http://www.youtube.com/watch?v=Y4m9H5NN8Aw&feature=related Luis Piedrahita - Esquimales link: http://www.youtube.com/watch?v=tb7GpC7pTWE&feature=related Luis Piedrahita - Los Amantes de los Animales link: http://www.youtube.com/watch?v=QJGLGS8iL0I&feature=related Luis Piedrahita - Gel link: http://www.youtube.com/watch?v=X6gUg2oqcB8&feature=related Luis Piedrahita - Termómetros link: http://www.youtube.com/watch?v=os3CHZOExoM&feature=related Reflexiones de Luis Piedrahita sobre los pies link: http://www.youtube.com/watch?v=kbkEAI8ujHE&feature=related Web oficial http://www.luispiedrahita.com/ Blog http://luispiedrahita.com/blog/
AGUSTÍN ALEZZO Inicia su actividad teatral en 1955 al ingresar a “Nuevo Teatro”, debutando como actor con obras de Wilfredo Jiménez, Pirandello y Rosso de San Secondo, bajo la dirección de Alejandra Boero y Pedro Asquini. Su labor teatral continuará en los años posteriores en los elencos de los teatros “Juan Cristóbal” y “La Máscara”, hasta 1962, concretando su formación actoral bajo la dirección de Hedy Crilla a través de esos años. Actúa en obras de Georges Büchner, Bertolt Brecht, Rodolfo Kusch, Olivari y Tuñón, Rodolfo Vsigli, G.B. Shaw, Ricardo Halac, Willis Hall y Max Frisch, bajo la conducción de Hedy Crilla, Carlos Gandolfo, Augusto Fernandes, Juan Carlos Gené y Atahualpa del Cioppo. En 1964-65 desarrolla su labor en Lima, Perú, bajo la dirección de Reynaldo D’Amore y Alonso Alegría, Phillip Toledano y Hector Sandro actúa en obras de Lorca, O.Wilde, Cliford Odets, Edward Albee, T. Williams, Jean Cocteau y J. Van Drutten. De regreso en Buenos Aires continúa actuando en varios espectáculos dirigidos por Gandolfo y Fernandes hasta el año 1972. Paralelamente debuta como director en 1968 con la puesta en escena de “La mentira” de Natalie Serraute. Desde entonces continúa ininterrumpidamente con su labor de director teatral poniendo en escena “Ejecución” de John Herbert, “Romance de Lobos” de Valle Inclán, “Botín” de Joe Orton, “Rehenes” de Max Frisch, la ópera “Nazdah”, “las Brujas de Salem” de Arthur Miller, “El Knack” de Ann Jellicoe, “Tiempo de vivir” de Thornton Wilder, “El farsante” de Richard Nash, “Despertar de primavera” de Wedekind, “Solo 80” de Colin Higgins, “Butley” de Simon Gray, “Nuestro Pueblo” de Wilder, “La cal viva” de David French, “Llegó el plomero” de De Cecco, “Al fin y al cabo es mi vida” de Brian Clark, “Paternoster” de Jacobo Langsner, “Rosaluz” comedia musical, adaptación de “El principe feliz” de O. Wilde, “Mary Barnes” de David Edgard, “La casita de los viejos” de Mauricio Kartun, “El señor Laforgue” de Pavlovsky, “Nada mas triste” de Perinelli, “La conversación” de Claude Mauriac, “En boca cerrada” de Juan Carlos Badillo, “La rosa tatuada” de T. Williams, “Arsénico y encaje antiguo “de Kesselring, “Memorias de un adolescente” de Neil Simon, “Yo amo a Shirley” de Willy Russell, “Cartas de amor en papel azul” de Arnold Wesker, “Camas separadas” de Marcelo Ramos, “Caídos del cielo” de Santiago Garrido, “Delirante Leticia” de Peter Shaffer, “El hombre de las valijas” de Eugene Ionesco, “Danza de verano” de Brian Friel, “Ah, Soledad” de O’Neill, “Master Class” de Terence McNally, “Recuerdo de dos lunes” de Arthur Miller, “Ricardo III” de Shakespeare y “El jardín de los cerezos” de Anton Chejov, entre otras. En televisión dirige en 1975-76 el programa unitario semanal “Nosotros” con Norma Aleandro y Federico Luppi al frente de calificados repartos. Obras de Henry James, Eugene O’Neill, Carlos Gorostiza, Noel Coward y Pedro Orgambide entre otros, en los años 1984-87. Y el programa semanal “Rompecabezas” de Nelly Fernández Tiscornia con Norma Aleandro al frente del reparto. Dirige distintos ciclos de Teatro Leído, interviene como actor en cortos y largos cinematográficos, cumple en sus primeros años de trabajo distintas asistencias de dirección, concreta varias labores como escenógrafo y vestuarista en algunas de sus puestas en escena. Escribe “Jornada”, obra teatral premiada en 1965 en Lima, Perú, por la Municipalidad y el Arzobispado de Lima. Concreta distintas adaptaciones para TV y teatro y escribe algunos programas para TV ( en Lima, Perú.) Su actividad docente se inicia en 1966 fundando su estudio privado aplicado a la formación de actores y directores, que continúa trabajando ininterrumpidamente hasta la fecha. Se desempeñó en la Escuela de Arte Dramático como profesor de actuación, vicerrector y rector, asesor de la dirección de la Escuela, profesor de pedagogía y de dirección teatral en distintas etapas entre 1970 y 1992. Dictó cursos de actuación en la Escuela de Bellas Artes de Azul, en la Universidad de La Plata, en el Teatro San Martín, en el ballet de Oscar Araiz y dictó cursos y asesoró en distintos grupos teatrales del interior del país. Dictó cursos en España, Colombia y Perú. Fue asesor del Teatro General San Martín y del Teatro Cervantes. Creó en 1974 el grupo “Repertorio” que dirigió hasta 1979. En esos años se llegaron a representar veintiséis espectáculos iniciando su actividad como puestistas muchos de los mas importantes directores y actores de la actualidad. Recibe distintas distinciones: como mejor actor por su labor en “El zoo de cristal” en Lima Perú, como director: la “Estrella de Mar” por “En boca cerrada”, por su puesta en escena de “Danza de verano” el premio Municipal, el María Guerrero y el Premio ACE, y por su puesta de “Master Class” el premio ACE. Y estuvo nominado, en 1981 y en 1991 a los Premios Konex como director, por sus trabajos durante ambas décadas, ganando ese premio en el 2001. En 2005 pone en escena en Madrid, España: “El zoo de cristal” y en el 2007 en Bs.Aires, “Yo soy mi propia mujer”, puesta por la que obtiene el premio Clarín al mejor director. Obtiene el premio otorgado por la UBA a su trayectoria en 2007 y asimismo el premio otorgado por el círculo de espectadores de la Cooperación, y el Premio de Argentores por su trabajo de adaptador de Textos teatrales, y es considerado como Ciudadano Destacado de la Ciudad, por la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En octubre del 2007 inaugura la sala teatral: El duende, en el mismo lugar donde funciona desde hace décadas su Escuela de teatro. En el 2008 estrena en su sala teatral “Otros tiempos de vivir” obra por la que recibe el premio Clarín, este mismo año estrena “Rose” y recibe por esta puesta el premio ACE. Le otorgan el premio Trinidad Guevara por “Yo soy mi propia mujer”. En el 2009 estrena nuevamente en su propia sala un espectáculo que dirige junto a Lizardo Laphitz “Cena entre amigos” de Donald Margulies”, ganando por este espectáculo el premio Ace 2009. También en su sala sube a escena “El rufián en la escalera” de Joe Orton. Este mismo año adapta y dirige “Contrapunto”. Escuela El taller de teatro fue creado en 1966 con el objetivo de contribuir a la formación y al desarrollo de actores y directores. Asentado en este pequeño espacio de Córdoba y Jean Jaures desde hace más de 40 maños tuvo oportunidad felizmente de acoger, entre ensayos de espectáculos, clases, reuniones y conferencias, a gran parte de los más destacados creadores de nuestro tiempo. Es así como ininterrumpidamente hasta hoy dichos cursos y seminarios se continúan dictando bajo la dirección de Agustín Alezzo y Lizardo Laphitz, personas a las que se han sumado actualmente Emiliano Delucchi y Nicolás Dominicci. Espectáculos en los que participó: Voces de Familia (Adaptación, Traductor, Director) El largo adiós (Adaptación, Director) Voces de Familia (Diseño de luces, Director) Contrapunto (Director) Cena entre amigos (Diseño de luces, Director) Romance de lobos (Director) El tiempo es un sueño (Director) Rose (Adaptación, Director) Analfabetos (Supervisor) Otros tiempos de vivir (Escenógrafo, Iluminador, Director) Yo soy mi propia mujer (Director) El rufián en la escalera (Adaptación, Musicalizador, Director) La profesión de la Señora Warren (Director) Supongamos (Escenógrafo, Diseño de luces, Director) La hora pico (Director) El jardín de los cerezos (Director) Ricardo III (Versión, Director) El hombre de las valijas (Adaptación, Director) Cartas de amor en papel azul (Director) Yo vi el paraíso terrenal (Director) Caídos del cielo (Director) Videos AGUSTÍN ALEZZO APOYA LA CONTINUIDAD DE CIUDAD ABIERTA link: http://www.youtube.com/watch?v=VyDcmNs5ZpA Agustín Alezzo - Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo link: http://www.youtube.com/watch?v=cAqWHVAZwZ4 Fragmentos de obras Rufián en la escalera: link: http://www.youtube.com/watch?v=ORUnUk01Cuk Cena entre amigos link: http://www.youtube.com/watch?v=lcOahXgWVRE ALEZZO RESPONDE TUS PREGUNTAS link: http://www.youtube.com/watch?v=kIPZXUvmdi4 link: http://www.youtube.com/watch?v=lWdglIyAcx0 link: http://www.youtube.com/watch?v=MPOM-6soAeI link: http://www.youtube.com/watch?v=ClENa6hCVs0&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=MWqlPXN-g1o&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=ye8Itm9lZRo link: http://www.youtube.com/watch?v=D_4LkX-bDs0 Entrevistas : FUENTE El teatro es un viaje iniciático 27/11/2009 Por María Natacha Koss Foto: Florencia Daniel En el taller-teatro El Duende (nombre que homenajea a Hedy Crilla) un cálido día de noviembre, Agustín Alezzo nos propone un duelo teatral en el que, como era de esperarse, perdemos por goleada. Agustín Alezzo es, indiscutiblemente, uno de los teatristas más importantes del país. Prolífico director y maestro de actores, trabaja tanto en el ámbito oficial, en el comercial como en el off (sólo pensando en el período 2008-2009, pueden contarse cuatro obras de envergadura en su haber). Con más de medio siglo de actividad teatral y sin pensar en volver a la actuación, puede afirmar tajantemente que no hay actor más stanislavskiano en la Argentina que Julio Chávez y que el teatro es, en principio, teatro de texto, lo que no quita que le fascine el trabajo de Ricardo Bartis. Lacónico en sus respuestas, monosilábico y "monofrasático", nos hizo sudar la gota gorda en un desafío intelectual que recorre transversalmente al teatro contemporáneo. -¿Por qué motivo desde hace casi dos décadas realiza obras de dramaturgos extranjeros, principalmente norteamericanos o ingleses? ¿Por qué no trabajar con dramaturgia argentina, por ejemplo? -Por ningún motivo en especial. ¡Se juntan tantos elementos, a veces fortuitos, para hacer un espectáculo...! Se dan circunstancias que hacen que uno haga esto o aquello. Por ejemplo, para Contrapunto me llamó Julio Gallo para hacerlo, con un proyecto de Pepe Soriano. Cena entre amigos era un proyecto de Lizardo Laphitz al que yo me sumé. Rose era un proyecto que quería hacer David Masajnik, y me interesó. Y lo de Joe Orton, El rufián de la escalera, eso sí lo elegí yo. -Pero más allá de que haya un proyecto armado y lo convoquen, a la hora de elegir usted opta por dramaturgos extranjeros. -No hay ninguna razón en particular para mis decisiones. -¿Leyó dramaturgia argentina contemporánea? ¿Le interesa? -Sí, claro que he leído. Pero mire, el dramaturgo más importante que nos ha dado la Argentina es Armando Discépolo. Después creo que tenemos autores importantes como Carlos Gorostiza, Tito Cossa, Griselda Gambaro, Juan Carlos Gené. La nueva camada tiene cosas atrayentes, pero creo que todavía falta que se interesen por temas más universales. -Lo que se suele decir es que están más abocados a los procedimientos y los artificios teatrales, antes que al contenido. -Exactamente. Por ejemplo, creo que Rafael Spregelburd dialoga muy muy bien. Es un hombre de teatro. Pero sus obras tienen una falta de estructura notable. Creo que a Spregelburd, antes de que otros lo dirijan, le interesa dirigir él mismo sus obras, lo mismo que a Javier Daulte. -¿Y eso es un problema? -No necesariamente. Pero lo que un director hace es echar una mirada nueva sobre el material. Y esa mirada de pronto puede llevar a hacer cortes, replanteos, a tener actitudes nuevas. Yo comprendo que Spregelburd quiera dirigir sus propias obras..., las concibió de esa manera y las quiere hacer de esa manera. -Una de las cosas que usted sostiene con más vehemencia es que el teatro necesita de texto. -Para mí, sí. -Idea casi revolucionaria en el siglo XXI, donde lo que prima es una dramaturgia que se crea en los procesos de ensayos. ¿Le parece que tiene que ver con la formación que usted tiene? -No. Tiene que ver con la historia del teatro, porque durante siglos, desde los griegos hasta hoy, siempre hubo teatro de texto. Desde Esquilo hasta Sófocles, pasando por William Shakespeare, Molière, Arthur Miller, Tennessee Williams, Eugene O´Neill, Anton Chejov y todos los que usted quiera. Hay autores que tienen un pensamiento profundo y lo que hace el grupo teatral que los asume para la puesta en escena es hacerse cargo de ese pensamiento y darle claridad y luz. Y todo el grupo, tanto el director como los actores, la escenografía, el vestuario, la luz, lo que tienen que hacer es iluminar ese pensamiento. Pero cuando un grupo de actores se reúne y hacen un espectáculo, lo que busca es crear un juego teatral. No está elaborando un pensamiento, y menos un pensamiento profundo. Yo creo que le falta una pata importante a eso. -Es muy interesante lo que usted plantea, pero pienso, por ejemplo, en la Edad Media, en la que prácticamente los textos no existen y sin embargo hay un teatro muy importante. -La commedia dell´arte, claro. Pero fíjese que los que han quedado a lo largo de la historia han sido los grandes autores. ¿Por qué se ha conservado la música de Ludwig Van Beethoven pero no los músicos que lo interpretaban? -¿Considera que los actores, directores y técnicos son intérpretes de textos que los preceden? -Intérpretes y creadores. Son funciones conjuntas, pero distintas. -Por ejemplo, ¿podría contarme cómo es su trabajo? ¿Cómo son los procesos de las puestas? ¿Hacen trabajo de mesa? -Nunca. -¿Cómo trabaja, entonces? -No tengo un método. Depende de la obra y depende de con qué actores esté trabajando. -Pero, por ejemplo, ¿cuánto tiempo ensayan? -Durante dos o tres meses, todos los días, alrededor de cuatro horas. Si se ensaya salteado, el actor cuando vuelve se ha olvidado de lo que ha trabajado anteriormente. Uno tiene que sumergirse en un texto todo el tiempo, trabajar sobre eso. Yo no concibo eso de ensayar lunes, miércoles y viernes. No, así no se puede trabajar. -¿Discuten sobre el sentido del texto? -Sí, claro. A mí lo que me interesa mucho son las relaciones entre los personajes, crear bien las relaciones y ver bien qué evolución tienen. Yo pongo mucho el acento en eso. De qué punto parten y a qué punto llegan. Me parece que todas las obras no hacen otra cosa más que hablar de relaciones. Hablamos de relaciones de uno con uno mismo, de uno con las personas más próximas (pareja, padre, hijos), con la sociedad, las relaciones de uno con los dioses. Siempre se habla de relaciones, por lo que, entonces, esas relaciones son primordiales. -Pese a que su formación es como actor, usted se acercó a la docencia y a la dirección casi contemporáneamente, en los ´60. ¿Son actividades similares? -Son completamente diferentes. Poner una obra en escena es poner a vivir un mundo que está escondido en la pieza -que a veces apenas se advierte en su lectura- y construirla con un equipo de actores que viene a trabajar para que eso de a luz. Trabajar en la docencia es acompañar un proceso para que el actor nazca. Son actividades muy diferentes. -De los alumnos que ha tenido a través de los años, ¿considera que tiene discípulos? -Muchos actores han pasado por acá. No quisiera dar nombres por miedo a olvidarme de alguno. Pero tengo la dicha de estar trabajando ahora con Leonardo Sbaraglia, que vino acá cuando tenía 16 años. -¿Y usted de quién se considera discípulo? -Yo he tenido una sola maestra, Hedy Crilla. A Lee Strasberg no lo considero mi maestro porque yo no asistí a sus clases en forma regular, sólo hice algunos seminarios en Nueva York y acá en Buenos Aires cuando él estuvo. Con Crilla, de hecho, trabajamos muchos años juntos. -Hedy Crilla fue una de las maestras que más trabajó a Konstantin Stanislavski en la Argentina, y Stanislavski es uno de los personajes que más lecturas y debates ha suscitado. ¿Qué considera más valioso del pensamiento del maestro ruso, dado que es la base sobre la cual trabaja en sus clases? -El problema es que casi nadie ha leído a Stanislavski. No lo han leído. Él fue el primero que realmente tomó los elementos básicos de la actuación y los ordenó. Los elementos básicos son muchos: tomar en cuenta la relajación, la concentración, la memoria emocional, la memoria sensorial..., hay una serie de cosas relacionadas con el acercamiento a un personaje, a la obra. Ha sentado bases sobre las cuales uno puede seguir trabajando toda la vida. Cuando uno piensa en Stanislavski, no puede aplicar un método, sino simplemente señalar puntos de atención. Los libros de Stanislavski no se leen, se discuten sin leer. Se lo confunde con el realismo, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Stanislavski era un hombre que supo organizar su trabajo a través de una serie de escritos, pero escritos que deben ser leídos por aquellas personas que conocen el método. -¿Entonces hay un método Stanislavski? -No hay un método, hay puntos de atención. Pero si uno no conoce eso en la práctica, no entiende de qué está hablando. Porque la teoría viene después de la práctica. Uno no puede empezar por la teoría. Uno cree entender, pero no entiende. A través de la práctica, después de la práctica, uno puede sacar una teoría de lo que ha hecho. Esto es básico. Nosotros, cuando éramos muy chicos y empezamos a leer los libros de Stanislavski, queríamos actuar en base a ellos, pero no sabíamos cómo hacerlo y nos dábamos cuenta de eso. Nada de lo que hacíamos estaba bien. Buscábamos y buscábamos alguien que nos enseñara, hasta que encontramos a la Crilla. Y cuando la Crilla nos empezó a hacer trabajar, empezamos a comprender verdaderamente de qué se trataba. -¿Quiénes eran esos "nosotros"? -Éramos Augusto Fernandes, Carlos Gandolfo, Pepe Novoa y varios más. Todo un grupo de estudiantes que luego fuimos actores por distintos caminos. -Y teniendo una formación tan fuerte en esta poética de actuación... -No es una poética. Ahí caemos en un error. Una poética es otra cosa. Una poética tiene que ver con la puesta en escena. -¿No habría una poética de actuación que viene de Stanislavski, otra de la commedia dell´ arte...? -Para nada creo eso. Hay una gran confusión ahí. Una poética surge de un espectáculo. Podemos hablar de la poética de Ricardo Bartis, que tiene su propia poética, muy fuertemente marcada, y que a mí me gusta mucho. Pero yo no tengo una poética. -Perdón que lo interrumpa; dice que le gusta mucho Bartis pero él no trabaja sobre texto. -No, no importa eso. -¿Pero no dijo usted que el teatro es teatro de texto? -Bartis es un gran talento. Hay que tener un gran talento para hacer lo que él hace, crear un espectáculo con un pensamiento propio, a partir de los actores y con una poética personal. Eso es lo que hace Bartis y a mí me gusta mucho. -Pero ¿no es contradictorio? -Pero es que yo no soy nada cerrado, al contrario: soy muy abierto en ese sentido. No tengo interés en ponerle rótulo a las cosas. Por ejemplo, yo estoy en desacuerdo totalmente con el título que se le ha dado al teatro del absurdo. Me parece que eso es una mentira total. No tienen nada que ver Samuel Beckett con Harold Pinter. Ponerle rótulos a las cosas es tratar de simplificarlas, clasificarlas. La gente lo hace para estar más tranquila. Pero cada cosa es única y tiene sus particularidades..., y son buenas o malas. Para mí una cosa es buena artísticamente cuando todas las partes se conjugan y hacen un todo armónico. Eso es arte. Usted ve un cuadro y dice "¿para qué puso eso ahí?, ¡cómo me molesta!". Es que algo está pateándole. Pero cuando es un todo orgánico, uno se queda embobado. -Sería cierta sensación de lo inexorable. -Es así y no podría ser de otra manera. Eso es arte. No importa de qué manera, si es cubismo, impresionismo, expresionismo, realismo. No importa. Ésos son rótulos. Lo que importa es la obra en sí misma, que tenga esa cualidad, que sea un todo. -Pero entonces para que sea una buena obra de teatro no hace falta que tenga texto, sino que se conjugue como un todo orgánico. -No es imprescindible. Ahora, si usted me plantea esto desde el punto de vista de que el teatro tendría que ser sin texto, entonces yo le diría que tendríamos que tirar a la mierda a Shakespeare, a Molière, a Chejov y a todos. Pero a mí también me gustaron mucho espectáculos sin texto previo. Además de Bartis pienso en Claudio Tolcachir, con La omisión de la familia Coleman y con Tercer cuerpo. Mucho me gustaron los dos. Pero en realidad esas obras las escribió él, hay un autor. -Si, pero no hay texto previo. Son otros puntos de partida. -Sí, claro. -Volviendo a Stanislavski, hay muchas cosas que lo ligan a una concepción más espiritual que material del teatro. El trabajo del actor... es una novela que se plantea como un viaje iniciático. -Es que el teatro es un viaje iniciático. Ingresar al teatro y dedicar su vida a él es un viaje iniciático. INFORMACIÓN ÚTIL ESCUELA: http://teatroelduende.blogspot.com/p/escuela-de-teatro.html TALLERES DE VERANO: http://teatroelduende.blogspot.com/p/talleres-de-verano.html CARTELERA DE SU TEATRO: http://teatroelduende.blogspot.com/ ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- AGREGADO 3/06/2013 Los Justos de CAMUS SÁBADOS 20.30hs / DOMINGOS 20hs Auditorio LOSADA Últimas Semanas. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=kXilzSWMBEw GRACIAS! fuentes: http://www.alternativateatral.com/ yo misma http://losprojimos.blogspot.com/

Un cacho de culturaTuve el agrado de darle un beso en el estreno de "Vuelo a Capistrano" obra que dirige mi Maestro. Nota "La Nación" sobre la obra.1920Nace en Buenos Aires."Gorostiza nos habla de su infancia en el barrio de Palermo, junto a sus padres vascos y un hermano mayor. No eran ricos pero disfrutaban de una situación que les permitió en 1926 realizar un viaje por la tierra de los ancestros. Al regreso, la familia se topó con los primeros síntomas de una crisis económica que los golpearía fuertemente. El padre, piloto comercial, con el pretexto de ir a vender cosas en las provincias, levantó vuelo y abandonó el hogar. La madre debió sostenerlo haciendo labores de modista y los hijos ponerse a trabajar.", escribió Antonio Requeni para La Nación, Buenos Aires, 5 de diciembre de 2004.1943Escribe la obra para títeres "La clave encantada".1949"El puente" es estrenada en el Teatro La Máscara de Buenos Aires.1950El 1 de septiembre se estrena, en Buenos Aires, el film "El puente", con guión y dirección de Carlos Gorostiza y Arturo Gemmiti.1956El 17 de agosto se estrena el film "Marta Ferrari", con dirección de Julio Saraceni y guión de Carlos Gorostiza.1958En Buenos Aires, se estrena la obra de teatro "El pan de la locura".Recibe el Primer Premio Municipal de Teatro.1960Hasta 1962, trabajará como Profesor de Arte Dramático en Caracas, Venezuela.1964De regreso en Argentina, trabajará, hasta 1976, como Profesor de Arte Dramático en Buenos Aires.1966Se estrena, en Buenos Aires, la obra de teatro "Los prójimos".Obtiene la beca otorgada por la Fundación Fullbright.1967Recibe el Primer Premio Nacional de Teatro.1968La obra de teatro "¿A qué jugamos?" es estrenada en Buenos Aires.1970En Buenos Aires, se estrena la obra de teatro "El lugar".1976Su novela "Los cuartos oscuros" gana el Primer Premio Nacional de Novela y es publicado por la editorial Sudamericana.1978Se estrena, en Buenos Aires, "Los hermanos queridos".Recibe el Primer Premio Nacional de Literatura y el Primer Premio Municipal de Novela.1981Es miembro clave de Teatro Abierto, movimiento de resistencia cultural durante la dictadura 1976-1983. Allí se estrena su obra de teatro "El acompañamiento"."Los movimientos teatrales nacen por necesidad. Hay que defenderse de algo. Leónidas Barletta (1902-75), por ejemplo, hacía malos espectáculos, pero se aventuró a poner cosas como Shakespeare y Gogol, y el Teatro del Pueblo marcó una época. Así nació Teatro Abierto, en 1981, para defenderse de la comercialización y la banalización.[...] Teatro Abierto fue una reacción. En este momento no está claro ’reacción contra qué’. Quizá falte el estímulo de una herida clara, que obliga a la defensa. Lo que hay es formal, con nuevas experiencias. Por suerte hay muchos que quieren hacer teatro y se lanzan a hacerlo.", expresó Carlos Gorostiza en Página/12, Buenos Aires, lunes 5 de enero de 2004.La Fundación Editorial De Belgrano publica, en Buenos Aires, el libro de relatos "Cuerpos presentes".1982En Buenos Aires, se estrenan las obras de teatro "Matar el tiempo" y "Hay que apagar el fuego".Recibe el Gran Premio de Honor de Argentores y el Laurel de Plata otorgado por el Ateneo del Rotary Club.1984Recibe los Premios Konex de Platino y Diploma al Mérito en la categoría "Teatro".Hasta 1986, se desempeñará como Secretario de Cultura de la Nación del gobierno de Raúl Alfonsín.La editorial Gedisa publica, en Buenos Aires, el libro "Páginas de Carlos Gorostiza".1988La editorial Sudamericana, de Buenos Aires, publica la novela breve "El basural", por la que recibe el Premio Meridiano de Plata.1990Se estrena la obra de teatro "Aeroplanos"."’Mi padre, Fermín Gorostiza, fue uno de los primeros pilotos del país’. En otra foto, a bordo del avión, aparece un niño de traje oscuro y mirada seria. Es Carlos Gorostiza a los cuatro años, al cabo de su primer vuelo: ’Fue un vuelo corto, hecho seguramente a escondidas de mi madre. Recuerdo que me pusieron antiparras y un gorro. Estaba nublado y para aterrizar debíamos guiarnos por la visión de unos molinos de viento’ [...]’¡Qué casualidad! ¿no? Aeroplanos... Papá era gerente de la empresa de bebidas Bilz, y como era piloto, usaba los vuelos en aeroplano para arrojar volantes publicitarios. Salía de San Fernando y con mi hermano lo veíamos pasar desde la vereda de casa, en Santa Fe y Ecuador. Para nosotros era un paseíto... Como podían serlo el paseo por el Balneario Municipal o por el Jardín Japonés. Conocer el mundo era viajar en un barco como el Infanta Isabel de Borbón, en el que hice, a los seis años, mi primer viaje a Europa, a España.’ [...] ’Escribí muy rápido Aeroplanos, hace doce años. Ya era viejo: tenía 70. Mi amigo Pedro Doril, que tiene mi misma edad, había venido a visitarme, como todas las semanas. Ese día, cuando se fue, yo estaba tosiendo. Cuidate, me dijo. Sin humor. Y se fue. Evidentemente yo tampoco recibí su comentario con humor porque al día siguiente me apareció la obra —en la cual la tos es signo de una dolencia más grave—, escrita como en un brote’", comentó Carlos Gorostiza en una entrevista de Ivana Costa, Clarín, Buenos Aires, 18 de agosto de 2002. Recibe el Premio Argentores al Mejor Drama Teatral y el Premio Estrella de Mar al mejor drama.1991El 23 de mayo se estrena el film "El acompañamiento", sobre la obra teatral de Carlos Gorostiza.Ediciones de La Flor publica, en Buenos Aires, el volumen "Teatro 1" que incluye las obras "Aeroplanos", "El frac rojo", "Papi", "Hay que apagar el fuego" y "El acompañamiento".1992Ediciones de La Flor publica, en Buenos Aires, el volumen "Teatro 2" que incluye las obras "Matar el tiempo", "Los hermanos queridos", "Juana y Pedro", "Los cinco sentidos capitales" y "El lugar".1993Ediciones de La Flor publica, en Buenos Aires, el volumen "Teatro 3" que incluye las obras "A qué jugamos", "Los prójimos", "El pan de la locura", "El caso del hombre de la valija negra", y "El puente".1990El 26 de abril se estrena, en Buenos Aires, el film "País cerrado, teatro abierto", en el que participa como entrevistado.1994"El patio de atrás" es estrenada en Buenos Aires y publicada por Cántaro Editores.1996Ediciones de La Flor publica, en Buenos Aires, "Teatro 4" que incluye "El patio de atrás".1998Se publica, en Buenos Aires, "Teatro 5", que incluye "Los otros papeles", "A propósito del tiempo" y "Doble historia de amor". (Ediciones de La Flor).1999Es ganador del Premio Planeta por su novela "Vuelan las palomas"."El tratamiento de la relación entre los destinos individuales y los grandes acontecimientos históricos permite asimilar esta novela, en cierto modo, a ’El siglo de las luces’ (1962) de Alejo Carpentier. Como la célebre novela del cubano, ’Vuelan las palomas’, publicada casi cuatro décadas más tarde, es un texto de un prolijo clasicismo. Dicha cualidad se advierte tanto en la carga alegórica de la que están investidos ciertos elementos (las palomas, la imprenta, los borceguíes) como en el criterio a partir del cual Gorostiza construye los personajes, basándose en tipologías sociales.[...] Se destaca la intención autoral de apuntalar con énfasis el sentido de lo narrado, un sentimiento vinculado a los valores que el protagonista defiende desde el episodio del fusilamiento hasta su vejez: el derecho a ser libre y la posibilidad de preservar la integridad personal frente a la alienación a la que puede conducir el sacrificio ciego a una doctrina. [...] Reticente a las teorías del azar y la multicausalidad que signan los tiempos presentes, ’Vuelan las palomas’ sugiere que la Historia determina al individuo, que éste es lo que las circunstancias han hecho de él. "Fue en ese momento cuando Ignacio, envuelto en un remolino de crudas y aventuradas ideas, contagiado tal vez por las circunstancias que lo acompañaban, intuyó que todas esas cualidades tal vez habían nacido a la par de un requisito histórico convertido en sentimiento: la primaria necesidad de vivir en libertad.", escribió Florencia Abbate para La Nación, Buenos Aires, 26 de enero de 2000.2001La editorial Planeta publica, en Buenos Aires, la novela "La buena gente"."Como cierto tipo de teatro, como cierta música, podría decirse que ’La buena gente’ es una novela de cámara. El patetismo y la intensidad de la historia están referidos con sobriedad y sus protagonistas se mueven, aunque prácticamente inmóviles, en un ámbito de incertidumbres y silencios que se cargan de desasosegadas preguntas o descubrimientos esclarecedores. [...] El logrado dibujo de los personajes, los certeros apuntes psicológicos y el sugestivo clima intimista de ’La buena gente’ contribuyen a situar al reconocido autor teatral que es Carlos Gorostiza, también, entre nuestros mejores novelistas.", escribió Antonio Requeni para La Nación, Buenos Aires, 8 de mayo de 2002.2004Aparece, en Buenos Aires, "El merodeador enmascarado" publicado por la editorial Seix Barral."Este libro de "algunas memorias", como se lo califica en el subtítulo, comienza desde antes de que el autor tuviese memoria, cuando flotaba "en turbios líquidos dentro del vientre de mi madre", y finaliza más de ochenta años después, en los primeros tramos de este siglo XXI que sugiere a Carlos Gorostiza un epílogo entre melancólico y esperanzado. En el medio, a lo largo de más de 300 páginas, el reconocido dramaturgo y novelista incursiona en un género nuevo para él y, de pasada, ofrece testimonios de otra forma literaria que le desconocíamos, ya que en una y otra página reproduce varios poemas de su autoría. La atracción de estos recuerdos deriva no sólo de las múltiples y ricas experiencias de la vida personal de Gorostiza sino también de la recreación del escenario histórico, social y costumbrista en que esa vida se desarrolló. [...] Las páginas de El merodeador enmascarado nos revelan, con lograda y atractiva amenidad, la personalidad de un creador comprometido y un ser humano cuyas obras y ejemplo personal constituyen un testimonio de amor a la literatura, a la vida y a sus semejantes." (Antonio Requeni, La Nación, Buenos Aires, 5 de diciembre de 2004).2005Es nombrado Socio de Honor de la Asociación de Autores de Teatro (Madrid, España).2006Su obra "El alma de papá" es estrenada en Montevideo y luego representada en todo el interior de la República Argentina.2007Se publican "Teatro 6" (Ediciones de la Flor) y "La clave encantada" (Colihue).La editorial Planeta reedita las novelas "Vuelan las Palomas" y "La Buena Gente".Reportaje a Carlos GorostizaMilitancia, política y teatro: juntos pero no revueltos12/02/2011 | Por María Natacha Koss | Esta vez un maestro de maestros, historia viviente del teatro argentino, nos abrió las puertas de su casa. Señoras y señores, con ustedes Carlos Gorostiza.¿Con qué veterano de las letras y de las artes suponen que puedo encarar una conversación sobre hologramas y platos voladores? No es Carl Sagan. Tampoco Steven Spielberg. Es Carlos Gorostiza que, a sus más de 90 años, nos abre las puertas de su departamento en la Av. Santa Fe, justito frente al Botánico, para recordar con una memoria privilegiada su pasado y presente en la escena argentina. Invita a que nos sentemos en el mismísimo sillón donde, 30 años atrás, se gestaba Teatro Abierto, y empezamos a hablar de OVNIS. Es que Goro es así: da vueltas, se mete por caminos sinuosos para responder algunas preguntas, bifurca, toma atajos, pero siempre vuelve. Y con un humor y una lucidez a prueba de balas.- ¿No le sale la veta Isaac Asimov o Ray Bradbury? Digo, de ponerse a escribir ciencia ficción sobre estas cosas. Porque usted tiene ya varias novelas escritas, aunque no sobre esto.- No. Me gusta el tema, pero no escribirlo. Es que me gusta mucho más la realidad circundante; por eso amo tanto al teatro, que está ahí. El que trabajó alguna vez en teatro seriamente, sabe que en cierto momento hay una relación con el espectador que casi es concreta, casi se puede cortar con una tijera o con un cuchillo. Cuando no hay esa relación, es un fracaso. Y el actor se inspira en esa onda que mandan los espectadores. Es hermoso el teatro en ese sentido, incomparable.- ¿Por eso empezó a hacer teatro? Porque usted venía de la publicidad.- La publicidad (risas), la publicidad fue la vía que encontré para poder vivir divirtiéndome. Lo que me gustaba a mí desde siempre era escribir.- Es que cuando uno le decía a los padres “quiero ser escritor”, supongo que era difícil.- Pero yo no tenía padres a quienes decírselo. Yo tenía que trabajar para llevar dinero para el puchero. Empecé a trabajar a los 13 años en Bunge & Born.- ¿Haciendo?- A los 12 años me recibí de taquígrafo y además sabía mecanografía. Es más: si vas ahora al padrón electoral que siempre pegan en las puertas de las escuelas los días de votación y buscás mi nombre, vas a ver que dice “Carlos Gorostiza. Profesión taquígrafo”. Tuve la suerte de emplearme en Bunge & Born, aunque no entré como taquígrafo sino como cadete. Me pagaban 60 pesos, de los cuales le daba 40 a mi madre y me quedaba con 20. Calculá que valía 10 centavos el viaje en ómnibus, lo que sumaba 40 centavos por día, 12 pesos por mes. Me quedaban 8 pesos.- ¿Y hacía como mi abuelo, que se lo gastaba en cigarrillos?- No. Fumaba, pero muy poco. Lo que sí me acuerdo muy bien es que los sábados íbamos con mis amigos al centro y gastábamos 1 peso. Éramos un grupo al que le gustaba la literatura, el cine, el teatro. Entonces eran 20 centavos de tranvía, 40 centavos del cine, y después nos quedaban 20 centavos que eran para el “Cinco y Cinco”. Vos ibas a una pizzería, pedías “Cinco y Cinco” y te daban 5 de fugazza y 5 de fainá. Y después de eso pedíamos un moscato para acompañar.- Supongo que también podían ir al teatro. Por lo menos al teatro comercial, que era muy barato.- No. El teatro era prácticamente inasequible para nosotros. Por eso el éxito que tuvo el Teatro del Pueblo, que costaba 20 centavos.- Pero yo pensé que las entradas para los sainetes eran muy baratas.- Sí, pero el teatro por secciones costaban por lo menos 1 peso. Además no era nuestro gusto. Estábamos leyendo a los mejores poetas.- ¿Y de dónde los leía? Porque si estaba trabajando- Te cuento. Yo jugaba mucho al futbol, hacía muchísimo deporte. Por eso los músculos todavía me funcionan. Y por eso hice el chiste el año pasado cuando me dieron el premio en el Rojas(*): subí las escaleras con el bastón a propósito, así después, para cuando bajara sin nada, pensaran que había hecho una proeza. Teresa, mi mujer, cuando me vio con el bastón me dijo. “¿Te ayudo?”. No, qué me iba a ayudar, si tenía que hacer una escena.- La veta actoral sigue vigente.- Si, claro. Fue muy gracioso. Yo tengo un amigo joven, tendrá unos 48 años, que cada vez que vamos a Argentores me quiere ayudar y yo le digo “¡No me ayudes más! ¿Qué te pensás?, ¿que soy un viejo de mierda?”. Creo que los músculos me dan por todo el deporte que he practicado. Como te contaba, en un club de barrio los muchachos, que eran siempre mayores que yo 6 o 7 años, formaban la 5ta división de futbol. Yo jugaba en el 6ta división.- ¿En qué club?- Era uno que estaba aquí, en Peña y Charcas. Un club que ni existía, una barra de muchachos. Yo me acuerdo que cuando formamos la 6ta (tendría unos 12 años), hicimos una rifa (siempre fui iniciador de estas cosas) y recuerdo muy bien que, con lo que recaudamos, fui a la casa Testai en Av. Callao para comprar 11 camisetas, 11 pantaloncitos y 11 pares de medias. Y llegamos al barrio con los compañeros con esas camisetas de un azul extraño, un azul con un fondo rojizo. Sabés que un día estaba en Venezuela (pasé 2 años allá). Iba manejando y de pronto pasa un camión de costado. Sentí una gran emoción y no supe por qué, hasta que recordé que ese color del camión era el color de la camiseta aquella. ¡Qué cosa la memoria!Lo que estudié es porque tuve la suerte de tener esa barra de amigos, que eran casi todos estudiantes del colegio Manuel Belgrano, que estaba en la Av. Santa Fe. Todos estudiantes secundarios que después fueron ingenieros, abogados. Yo era uno de los pocos que no iba al colegio. Había otro que era pintor de paredes. Pero yo les pedía los libros y estudiaba de noche en casa. Historia, geografía, literatura, química, francés, lo que hubiese. Necesitaba eso. Estaba en la oficina desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con un período libre para almorzar rápidamente. Salía volando para ir al Teatro del Pueblo, donde conocí a William Shakespeare, a Nikolai Gogol (no muy bien representados, pero los conocí). Por qué me pasaba esto, la verdad es que no sé. Yo no sólo no tenía consejos en casa, tampoco tenía libros. Pero me gustaba. Me paraba en los stands de diarios y revistas y me quedaba leyendo.-¿Pudo alguna vez cursar el secundario?- No. Hice hasta 6to superior de primaria, porque tuve que trabajar. Un día mi madre y mi hermano me pusieron contra la pared y me dijeron: “Si vos querés estudiar, nosotros trabajamos para que estudies”. “Gracias -les dije- prefiero trabajar”.Poco a poco iba leyendo esos libros, los de mis amigos y los que me compraba en los puestos de usados. Pero en el club, los muchachos que estaban en el secundario habían alquilado una sala en una de esas casa viejas, donde se hacían bailes todos los domingos con chicas amigas. Se ponía una vitrola, se jugaba a las damas y al ajedrez. Club Social y Deportivo Laprida Juniors. Entonces, un día trajeron un armario, y un muchacho que tenía un poco de inquietud propuso ir a pedirle libros a Ricardo Rojas, que vivía ahí nomás, a media cuadra. Y yo no sé muy bien cómo (tantas cosas me han pasado así en la vida), me metí con ellos.- Digamos que de caradura, nomás.- Sí, exactamente. Y fuimos un 2 de enero del ´34. Porque yo lo conocía a él, a Ricardo Rojas, por ser profesor del Manuel Belgrano, lo veía pasar inhiesto, cuello duro, blanco, con corbata negra y unos bigotes duros. Era más que formal. Y yo siempre lo veía porque en esa época ya era un intelectual conocido. Debe ser por eso que cuando dijeron de ir para su casa me colé enseguida. Y sabés que nos trajo un montón de libros de regalo. Pero me vio a mí y me dijo: “Vos, esperá”. Fue adentro. Nosotros nos miramos. Y cuando salió venía con dos libros más para mí: uno era el Siripo de Manuel José de Labardén y el otro eran los poemas de Ramón de Campoamor. La poesía y el teatro. Fue una especie de puntapié inicial.En cierto momento, cuando todavía trabajaba en Bunge & Born, salí a caminar. Me gustaba explorar las recovas, porque en aquel momento estaba allí casi todos garitos, llenos de prostitutas, llenos de marineros. Un día, caminando por ahí, descubro una librería de viejos que no había visto y veo un libro raro que se llamaba La calle del agujero en la media, de Raúl González Tuñón. “¿Poemas, con ese nombre? ¡Qué raro!” Además, con un dibujo en la tapa muy extraño. Pero valía 30 centavos, 3 viajes de tranvía Lo compré igual. Y fui a la lechería donde los juntábamos con la barra, que se llamaba La Porteña. En ese tiempo estábamos leyendo cosas más románticas, como las de Rubén Darío, así que al principio, con el primer poema, nos empezamos a reír. Pero de a poco empezamos a ponernos serios y descubrimos una nueva poesía y a un gran poeta. Acá termina ese episodio, en donde yo tenía 14 años.Pero cuando tenía 29 años, después de haber estrenado El Puente, hice una obra para Narciso Ibáñez Menta que se llamaba El fabricante de piolín, que yo no la tengo editada porque a mí no me gusta (creo que es una obra fallida), Sin embargo fue un éxito de sala llena en el teatro El Nacional. Trabajaba Narciso, Laura Hidalgo, Milagros de la Vega.- ¿La dirigió usted?- No, no. Narciso. El tema es que me llaman por teléfono del diario Clarín y me piden una entrevista. Arreglamos cita en un café que no existe más, Pedigrí. Y el hombre me dice, para que lo reconozca, que va a estar con el sombrero puesto y el diario Clarín sobre la mesa. Entro y veo un flaco con esas características. Hablamos un rato y de pronto empezamos a charlar de poesía. Entonces le pregunto si se dedicaba al periodismo o hacía algo más y el tipo me responde “Bueno, en realidad yo soy poeta”. ¿Y quién era? Raúl González Tuñón. Se me cayeron las medias, los calzoncillos. Le dije “Estoy avergonzado. Cómo usted me va a hacer un reportaje a mí”. Y le conté toda la historia, que por su puesto le encantó.- Pero usted no entró al teatro por el lado de la escritura, sino más bien por la actuación y los títeres.- Fue paralelo, porque a mí lo que me interesaba era la creación del personaje. Lo primero que yo empecé a hacer fue escribir poemas, y un día apareció con la barra, milagrosamente, la idea de hacer revistas orales. Íbamos por los clubes. La revista consistía en una editorial, alguien que recitaba un poema, alguien que tocaba un instrumento. Incluso descubrí hace poco un artículo que escribí a los 20 años sobre la situación del país que, no en el estilo (está escrito al estilo de José Ingenieros, que era mi referencia en aquel momento) pero sí en el concepto, sirve perfectamente para hoy.Hacíamos eso.Y también nos interesamos un día por los títeres. Ahí nos conectamos con Javier Villafañe, que fue mi maestro y amigo hasta su muerte. Fue él quien me dijo un día que, ya que me gustaba tanto escribir y tenía la veta literaria (incluso estaba escribiendo una novela que se iba a llamar Esta gente mía), escribiera obras para títeres, porque siempre terminábamos haciendo las mismas. El caballero de la mano de fuego, por ejemplo. Íbamos por los hospitales, los suburbios y las escuelas haciendo funciones.- Pero sólo los fines de semana.- Sí, sí. Todos los días hasta las 7 de la tarde estaba trabajando. Y era bastante trabajador. Pero estábamos muy contentos con los títeres.- ¿Podríamos, entonces, pensar que Villafañe fue su primer maestro, en términos teatrales?- No de teatro. Él nos enseñó a hacer los muñecos. Nos enseñó la poesía de su humor. Con la actuación fue intuición pura y ver cine. Veía mucho cine y mucho teatro desde los 8 años. Yo asistí al estreno de Así es la vida, con la compañía Muiño-Alippi, vi el estreno de El conventillo de la paloma, en donde la que hacía el personaje de Doce Pesos, muy jovencita, era Libertad Lamarque, con 17 años y muy pintada.Los que empezamos a no pintarnos en el teatro y a sacar el telón, el apuntador y las candilejas fuimos nosotros con el teatro independiente.Pero bueno, tanto me insistió Javier en que yo escribiera (y como por aquella época estaba enamorado de Platero y del Quijote), que escribí El Quijotillo y Platero en titirilandia. Funcionaron muy bien, así que llevamos los títeres al teatro de La Máscara. Allí me hicieron integrar el elenco. Entonces ya era actor y me daban papeles importantes.- ¿Se acuerda cuál fue la primera obra que hizo como actor?- Pero es que me estoy salteando cosas. En uno de estos clubes a donde llevábamos la revista oral había un viejo teatrero que quería hacer teatro. Entonces me pidió un viernes que lo salvara porque se le había ido un actor. Leí el texto a la mañana, Ilusiones del viejo y de la vieja, un sainete. Pero la verdad es que no me la sabía, así que miraba todo el tiempo al apuntador. Ese fue mi debut.Aunque no: mi estreno fue mucho más serio. Recuerdo que monté una obra que se llamaba El hombre que yo maté, que se trataba de un francés que había matado a un alemán y que iba a Alemania a conocer a la familia del muerto. Esa fue mi primera puesta en escena.Pero incluso antes que esto, mi debut real fue a los 17 años. Ya se había desatado la guerra española y nosotros peleábamos como podíamos, sobre todo en esta zona (Palermo) donde había muchos nazis..., la Liga Nacionalista, la Liga Argentina Desfilaban vestidos de nazi, con el gorrito y la cachiporra. Nosotros recogíamos en la calle los estaños de los paquetes de cigarrillos o de alguna golosina, formábamos pelotas de estaño y las mandábamos a España. Y había un lugar en la calle Victoria (que ahora es Hipólito Yrigoyen), cerca de Once, donde había un organismo llamado Peava: Patronato Español de Ayuda a las Víctimas Antifascista. Muchos republicanos españoles había acá. Un día fuimos allí, inquietos como éramos, queriendo colaborar para la República. Y yo elegí una obra de José González Castillo (cómo la conseguí, no tengo la menor idea) que era anarquista: Diálogo de vanguardia. Pero la obra era sobre la vanguardia teatral, no política. Así y todo era una linda obrita. En esa actué y realicé la puesta en escena. Y después hice otra, no me acuerdo de quién, que se llamaba El condenado a muerte. Ese fue mi debut real . Y opinaron muy bien. Y recién ahí fuimos a La Máscara y me contrataron como actor.En La Máscara fue donde un día me dijeron: “¿Por qué no escribís una obra de teatro? Porque obras argentinas no hay”. Y escribí El puente. Entonces me convirtieron en dramaturgo.- El puente fue una revolución. Creo que principalmente por el lenguaje verbal y teatral, más que por el tema en sí mismo.- El tema con El puente es que habíamos hecho un concurso, porque cada vez que poníamos obras argentinas no venía nadie. Incluso en el Teatro del Pueblo daban obras argentinas, Roberto Arlt por ejemplo, pero tampoco iba gente. Entonces hicimos un concurso. Estábamos reunidos en el café de la esquina del teatro (Maipú y Rivadavia) leyendo las obras. Yo las miraba con mala cara, poniéndome fastidioso porque hablaban de tú, no tomaban nada de la realidad, de lo que nos rodeaba. Era el ´47 y nosotros estábamos sufriendo el peronismo . Eso la gente no lo sabe.- ¿Por qué lo sufrían?- Porque no podíamos hablar. Hasta teníamos miedo de hablar en los taxis . Te metían preso. Por ejemplo, en el ´48 estábamos haciendo Crimen y castigo y nos prohibieron porque el autor era ruso. Fuimos a hablar con el censor y tuvimos una conservación muy particular: “Sí, es ruso –le dijimos- pero de antes de la revolución; y además Dostoievski era muy religioso”. “Ya sé -nos dijo-, pero yo fui a ver la obra y era muy sórdida”. “Es que Dostoievski es así -le respondimos”. “Bueno. Tráigame el libro”.Le llevamos el libro y pasaron los días. Cada día sin función perdíamos plata. Lo leyó y terminó diciendo: “Bueno. Debe ser por cómo ustedes la hacen”. Entonces nos ofrecimos a hacer una función exclusivamente para él y la mujer. Y resulta que había una escena que yo hacía, en donde estaba en un prostíbulo, en la que la madama decía “Sonia: aquí hay un cliente que te busca”. Ellos pusieron “hay un amigo que te espera”. Ese fue más o menos todo el cambio que hicieron. Y luego nos autorizaron.- Con El puente, que fue un exitazo ¿pudo finalmente empezar a vivir del teatro?- No, no. Yo publiqué mi primer libro en el ´43, La clave encantada, una obra para títeres. Casualmente hoy lo saqué de la biblioteca.Y me ojeo lo que es casi una reliquia: la primera edición de la primera obra editada de Gorostiza. Del ´43, se desarma en las manos, pero es tan hermosa.- Esto es edición del autor.- Sí. ¿Sabés cómo hacíamos? Vendíamos adelantado 1 peso. Con la plata recaudada publicábamos y después le dábamos el libro a la gente.- Venta anticipada.- Éramos unos cuantos que nos habíamos reunido. Y terminamos publicando, cerca del ´47, Nueve Cantos de José Pedroni. Podíamos. Cuando me fui a Venezuela en el ´54 me llegó una citación, porque tenía que sacar certificado de buena conducta para el pasaporte. Tuve que presentarme al Comité de Actividades Antidemocráticas (creo que se llamaba algo así), la sección especial de represión al comunismo. Me citaron a las 7 de la mañana en el mes de agosto. Me hicieron pasar al patio para esperar; mientras, baldeaban. Una vez se lo comenté a Saulo Benavente y me dijo que a él le hicieron lo mismo. Cuando entré, la persona que me atendió me preguntó por El puente, si era comunista, si era profesor, un montón de preguntas absurdas; y al final me preguntó cuánto ganaba. Yo les expliqué que dependía del porcentaje que tenía de las obras en cartel, más lo que ganaba en la empresa de publicidad en la que trabajaba. Le hice la cuenta rápidamente, la miró, y despectivamente dijo solamente “¡Bah!”. No sé, esperaba que estuviera muerto de hambre . Las cosas que hemos pasado. Mirá: por más que hayamos pasado cosas muy desagradables del ´83 a esta parte, no tiene nada que ver con aquello.Un amigo mío, en el ´48 más o menos (cuando estaba prohibido el comunismo), era comunista y quería que yo me incorporara. Yo nunca me afilié porque no me seducía del todo. Había una puerta que no cerraba . Y tuve razón.En esa época cualquier tipo de manifestación estaba prohibida, así que los del partido hacían actos relámpago. Nos reuníamos en una esquina, empezaban a hablar, y apenas venían los vigilantes empezábamos a correr. ¡Sabés que había libros, periódicos, que yo no podía llevar a mi casa! Cerca había una vecina que tenía un balcón, cerrado siempre; entonces yo dejaba un paquete ahí a la noche y lo pasaba a buscar a la mañana.Así que con el ´83, con todo lo que se pueda decir, no hay punto de comparación.- Usted encabezó varios movimientos culturales de resistencia, como el caso de Teatro Abierto.- Cuando nos quemaron el teatro; no sabés lo que fue eso. Chacho Dragún me llamó a las tres de la mañana para avisarme de la quema del Picadero. Llovía. El agua de los bomberos. El fuego. Pero como tiraron la bomba adelante quemaron solamente la escenografía, que era poca porque debía ser funcional a 20 obras distintas. Todo muy precario. No hubo mayor problema. La música y el vestuario estaban al fondo arriba y hasta ahí el fuego no llegó. Por eso pudimos, en una semana, volver a las funciones en el Tabaris. Era un desafío.- No sé si querrá responderme esto, pero le pregunto igual. Usted fue muy militante, políticamente hablando, encabezó luchas sindicales, etc. Incluso fue Secretario de Cultura del gobierno de Raúl Alfonsín.- Sabés que siempre me preguntaban si tenía miedo. Es raro, porque no tenía, a pesar de que tuvimos que evacuar la Secretaría más de una vez por amenaza de bomba.- Incluso Alfonsín tuvo el levantamiento carapintada.- Claro. Te cuento una anécdota. Como Secretario de Cultura tenía varias atribuciones. Un día me llama el juez Gil Lavedra para avisarme que quería guardar todos los videos originales del juicio a la Junta en ATC, el viejo Canal 7, que estaba a mi cargo. Yo veía en la Casa de Gobierno que había mucha gente que no quería seguir con los juicios (no Alfonsín; él sí quería seguir), así que desde la Casa de Gobierno lo llamé a Gil Lavedra y le dije que sería conveniente que los sacara. Me preguntó si había oído algo, la verdad que no, pero olí, olí algo. Enseguida me hizo sacar todo y llevarlo a Tribunales. Una copia la mandaron a Suecia, por las dudas. El miedo era que se acabara toda esa renovación . Eso la gente hoy no lo comprende.- Para los que crecimos en democracia es difícil de entender. Por eso yo le quería preguntar (y le repito que si no quiere responder, no responda): con toda la militancia que tuvo, con toda la participación política activa en el gobierno de Alfonsín, ¿qué visión tiene hoy de la política en general y de la UCR en particular? ¿Qué le pasa a usted, un hombre tan político, con la política de hoy en día?- Yo nunca participé en militancias partidarias, pero sí tuve participación política. Cuando se veía el final de la dictadura de Jorge Rafael Videla y toda esa gente, y ya se anunciaba que iba a haber elecciones, se veía la Multipartidaria, yo pensé que no tenía derecho a no participar. Fui a visitar a todos los partidos políticos con posibilidades, a toda la gente, para verlos. No me importaba el partido, me importaba la gente. Entonces conocí a Alfonsín y vi que era una buena persona, cosa que hasta ahora no se me ha negado nunca, excelente tipo, aunque, como todos nosotros, no era perfecto. Tenía lo suyo, era un político de Chascomús. Un día que lo fui a visitar, cuando ya había concluido el mandato, le pregunté por la mujer, María Lorenza, que estaba enferma. Me interesé por cómo seguía y él me respondió: “Bien. Sabe que ayer se fue solita en micro a Chascomús”. Era de una humildad y de una profundidad . El mayor regalo que tuve fue cuando yo me fui, porque me agarré un pico de estrés. Teresa me dijo: “o renunciás o me divorcio”. Y cuando voy a decirle, él me retruca que estaba disponible el cargo de agregado cultural en Washington: “Vaya un año, descanse bien, y vuelva”. No me quería largar.Me gustó lo que él hacía, me gustó él, la gente que lo rodeaba, aunque nunca fui radical.- ¿Afiliado a algún partido?- Me afilié al radicalismo porque en la interna estaban Alfonsín y De la Rúa. Había votación y De la Rúa no aflojaba. Me afilié solamente para poder votar.Y ahora.Durante la época de la I Guerra había un socialista llamado Henri Barbusse, que escribió una gran obra. Las obras de la guerra son dos: Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque y El fuego de Barbusse. Y otro socialista, amigo de Barbusse, era Romain Rolland, quien escribió un texto titulado Au-dessus de la mêlée (que viene a ser algo así como Por encima de la contienda) en donde retoma la correspondencia que habían mantenido Rolland y Barbusse durante la guerra.Cuando me preguntan ahora por la política, yo respondo Au-dessus de la mêlée. Porque no puedo estar con Hugo Biolcati, pero tampoco puedo estar con Hugo Moyano. Es terrible, es penoso. Entonces, Au-dessus de la mêlée.- Y finalmente, con respecto a su estética, yo veo que más o menos desde los ´90 a esta parte sus obras han dando un giro en el nivel temático: antes estaban más enfocadas hacia lo social y ahora más hacía el drama intimista individual, en el problema de la muerte. ¿Está de acuerdo?- Cuando veas Vuelo a Capistrano vas a confirmar tu hipótesis. Y con El aire del río también.- ¿Por qué este giro?- Uno puede especular . En realidad no sé. Pero puedo encontrar un punto bisagra: hace unos años me dijeron que yo tenía leucemia, pero que de eso no me iba a morir porque parece ser que es una deficiencia en la sangre que tengo desde hace mucho y que me descubrieron de casualidad. El médico me preguntó “¿Cuántos años quiere vivir?”. Cagamos. Me puso el techo. De eso hará 25 años y el cuadro se me agudizó cuando Carlos Menem llegó al poder. (*) Se refiere a la Mención Especial a la Trayectoria de los Premios Teatro del Mundo, entregados por la Universidad de Buenos Aires en el Centro Cultural Ricardo Rojas, en noviembre de 2010. Bibliografía hasta 2007 "Los cuartos oscuros". Novela. Carlos Gorostiza, Sudamericana, Buenos Aires, 1976. "Cuerpos presentes". Relatos. Novela. Carlos Gorostiza, Fundación Editorial De Belgrano, Buenos Aires, 1981. "Páginas de Carlos Gorostiza". Carlos Gorostiza, Gedisa, Buenos Aires, 1984. "El basural". Novela. Carlos Gorostiza, Sudamericana, Buenos Aires, 1988. "Teatro 1". Teatro. Incluye "Aeroplanos", "El frac rojo", "Papi", "Hay que apagar el fuego" y "El acompañamiento". Carlos Gorostiza, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1991. "Teatro 2". Teatro. Incluye "Matar el tiempo", "Los hermanos queridos", "Juana y Pedro", "Los cinco sentidos capitales" y "El lugar". Carlos Gorostiza, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1992. "Teatro 3". Teatro. Incluye "A qué jugamos", "Los prójimos", "El pan de la locura", "El caso del hombre de la valija negra", y "El puente".Carlos Gorostiza, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1993. "Teatro 4". Teatro. Incluye "El patio de atrás". Carlos Gorostiza, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1996. "Teatro 5". Teatro. Incluye "Los otros papeles", "A propósito del tiempo" y "Doble historia de amor". Carlos Gorostiza, Ediciones de La Flor, Buenos Aires, 1998. "El patio de atrás". Teatro. Carlos Gorostiza, Cántaro Ediciones, Buenos Aires, 1994. "Vuelas las palomas". Novela. Carlos Gorostiza, Planeta, Buenos Aires, 1999. "La buena gente". Novela. Carlos Gorostiza, Planeta, Buenos Aires, 2001. "El merodeador enmascarado". Memorias. Carlos Gorostiza, Seix Barral, Buenos Aires, 2004. "Teatro 6" (incluye "Toque de Queda", "El Alma de Papá" y "Un testamento para Juan". Carlos Gorostiza, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, julio de 2007. "Vuelan las Palomas". Novela. Carlos Gorostiza, Planeta, Buenos Aires, 2007. "La Buena Gente". Novela. Carlos Gorostiza, Planeta, Buenos Aires, 2007. "La Clave Encantada" (Cinco obras de títeres para niños). Carlos Gorostiza, Colihue, Buenos Aires, 2007.Actualmente se puede ver en cartel:"Los Prójimos" Link con la info:Fuente: http://www.buenosaires.gob.arhttp://www.alternativateatral.com
LA MUERTE DE SUPERMAN Y EL REINADO DE LOS SUPERHOMBRES Esta saga no necesita ningún tipo de presentación, y todo elogio es poco para ella. Considerada por muchos la mejor saga de comic de la historia de los mismos, con un guión magistralmente elaborado y algunas de las mejores páginas dibujadas jamás en un comic, este acontecimiento, que resultó, como era previsible, un éxito comercial sin precedentes, revitalizó a un Superman que se encontraba, digámosle, un poco estancado en sí mismo, y le dio nuevos aires a un personaje al que la gente no se resignaba a ver morir. De la imaginación de brillantes guionistas como Dan Jurgens, Louise Simonson o Roger Stern, y fueras de serie del dibujo como el propio Jurgens, Jon Bogdanove, o Tom Grummet, la historia fundamental es la que relataré a continuación: “Un monstruo asesino de furia incontenible arrasa todo a su paso, y la Liga de la Justicia trata de detenerlo, pero son incapaces. Superman, que se encuentra siendo entrevistado por Cat Grant para la televisión, se entera de la noticia de la destrucción ocasionada por el ser bautizado como Doomsday (Juicio Final) y acude en ayuda de sus compañeros, pero la criatura, es increíblemente resistente y poderosa y el combate, que destroza los lugares por donde pasa, está igualado; toda la Liga cae y Superman se ve obligado a luchar solo contra el engendro, y finalmente la lucha llega a Metrópolis. Superman y Juicio Final combaten a pura fuerza en una batalla épica cuya violencia hacía saltar en pedazos los cristales de las ventanas. Golpe a golpe el Hombre de Acero va haciendo mella en el formidable monstruo, pero él mismo va quedando lastimado y al borde de perder la consciencia. En pleno centro de la ciudad la batalla llega a su trágico final, cuando un malherido y destrozado Superman como nunca lo habíamos visto se despide de su amada Lois y da todo lo que le queda para acabar con la bestia, en un último golpe que los dos titanes intercambian con sus últimas energías, cayendo desmayados al suelo. Poco después, Superman muere en brazos de una desconsolada Lois. Los esfuerzos de sus amigos, Bibbo, el profesor Hamilton, etc., por revivirle son inútiles, y el mundo recibe y acepta con tristeza la noticia de que Superman ha muerto. Lex Luthor II se encarga de organizar un funeral por todo lo alto para el campeón de Metrópolis, aunque sus intenciones no sean más que las de tener el placer de poder enterrarle, y bajo una estatua conmemorativa, el cadáver de Superman es enterrado en Centenial Park tras un funeral al que acude todo el Universo DC. Por su parte Cadmus se ocupa del cuerpo sin vida de la bestia Doomsday. Por otra parte, Johnathan Kent sucumbe a la tensión de haber visto a su hijo morir en televisión y no poder ayudarle y sufre un infarto durante el cual está clínicamente muerto unos segundos; en ese estado se encuentra a su hijo, conducido en el mundo de los muertos por los demonios, que han confundido su camino y tratan de llevarle a los infiernos. Gracias a Jonathan, que se niega a perder a su hijo, Clark tomará conciencia de lo sucedido y juntos lucharán contra los demonios y tomarán un camino para regresar al mundo de los vivos. Tras despertar, Jonathan asegura que ha traído a Clark con él, y al tiempo, en Metropolis, el cadáver de Superman desaparece y cuatro seres parecen ser el propio Superman regresado de entre los muertos: un joven quinceañero con chaqueta de cuero y que lleva la “S” en el pecho; un gigante hombre de color llamado John Henry Irons, con armadura de acero y que aún sigue obsesionado con detener a Juicio Final; un hombre oscuro y despiadado que asegura ser El Último Hijo de Krypton regresado de la oscuridad y al que se le llama el Erradicador; y por último, un hombre que parece Superman reconstruido con partes cibernéticas. Poco a poco se va desvelando la verdad de cada uno de ellos, resultando que el joven, al que llaman Superboy, parece ser un clon imperfecto creado por Cadmus, con parte de los poderes de Superman; El Hombre de Acero, un obrero de la construcción y antiguamente ingeniero armamentístico que ahora lucha contra los errores de su pasado; El Último Hijo de Krypton es energía incorpórea liberada de la Fortaleza de la Soledad, procedente de lo que en origen era un artefacto kryptoniano, el Erradicador, y que toma de la tumba de Superman materia para crearse un cuerpo; y el Cyborg, que en principio es reconocido incluso por el presidente de los EEUU como el autentico Superman, es en realidad Hank Henshaw, un antiguo astronauta que pierde a su esposa y a su equipo en un accidente del que culpa a Superman por no llegar a tiempo a ayudarle, y que adquiere el poder de controlar todas las maquinas y formar su propio cuerpo de partes metálicas. ´ EL CYBORG, ILUSTRACIÓN DE DAN JURGENS Y BRETT BREEDING STEEL (JOHN HENRY IRONS), POR JON BOGDANOVE Y DENNIS JANKE SUPERBOY, DIBUJO DE TOM GRUMMETT Y DOUG HAZLEWOOD. El Cyborg (del hay que decir que lo primero que hace es expulsar al espacio profundo el cuerpo de Juicio Final encadenado a un asteroide) tiene el plan de utilizar un potente motor para sacar a la Tierra de su orbita y convertirla en un Mundoguerra con ayuda de Mongul, y para ello arrasa Coast City, asesinando a siete millones de personas. Pero en ese momento aparece un hombre con el pelo largo, vestido con un mono negro y la “S” plateada, en una maquina de guerra kryptoniana, que, para no extenderme demasiado, resulta ser el verdadero Superman, regenerado célula a célula en una matriz de recuperación celular kryptoniana en su Fortaleza, donde fue transportado por el Erradicador, que lo utilizaba para abastecerse de energía ya que su propio cuerpo es incapaz de absorber energía solar, pero todavía con sus poderes menguados (no puede ni volar, por ejemplo, y su invulnerabilidad y fuerza están bajo mínimos.) EL VERDADERO SUPERMAN DE VUELTA En una memorable batalla en la ciudad-motor, Supergirl, Superboy, el Erradicador, el Hombre de Acero y Superman, se enfrentan a Mongul y al Cyborg y vencen, pero en un intento final de destruir a Superman el Cyborg le dispara un cañón de kryptonita y el Erradicador se interpone entre el rayo y Superman, y el nuevo rayo que sale de la fusión de la kryptonita con la energía pura kryptoniana del Erradicador, impacta de lleno en Superman y le devuelve por completo los poderes (jugada perfectamente estudiada por el Erradicador, cuyo fin único, al fin y al cabo, es el de preservar la vida del verdadero Último Hijo de Krypton), que vence al Cyborg y regresa a Metropolis a buscar a Lois (de nuevo con su traje azul, telequinéticamente creado por Supergirl para él.) y a comenzar su asombrosa segunda oportunidad.” ILUSTRACIÓN A DOBLE PÁGINA POR JURGENS Y BREEDING, CORRESPONDIENTE A LAS PÁGINAS 48 Y 49 DEL ESPECIAL DE 68 PÁGINAS "VUELVE EL AUTÉNTICO SUPERMAN", QUE PERTENECE A LA EDICIÓN ESPAÑOLA DEL NÚMERO 5 DE SUPERMAN, EDICIONES ZINCO. CON ESTE NÚMERO SE PUSO PUNTO Y FINAL AL REINADO DE LOS SUPERHOMBRES Esta saga fue publicada en España por ediciones Zinco, y se compuso de tres tomos recopilatorios, La Muerte de Superman, Funeral por un Amigo y El Regreso de Superman, un extra, El Legado de Superman, y diez números de las dos series regulares que siguieron a estos tomos, y que eran Superman y Superman El Hombre de Acero, pudiéndose leer la historia leyendo primero el número 1 de El Hombre de Acero, luego el 1 de Superman, el 2 de El Hombre de Acero, el 2 de Superman, y así sucesivamente hasta llegar al número 5 de Superman, un extra de 68 paginas que se subtituló como “Vuelve el auténtico Superman”. Como digo, una joya de la literatura dibujada, y una saga que hizo historia. Cabe decir también que al cierre de esta saga se dio pie a 3 nuevas colecciones regulares, la de Superboy, Steel, y Supergirl, tods ellas basadas en la importancia que estos personajes tuvieron para el desarrollo de estas importantes aventuras y por la popularidad que alcanzaron en estas páginas. Y no puedo cerrar estas líneas sin dejar constancia de que vaya casualidades tiene la vida, ya que adquirí recientemente, este 2003, la Muerte y El Funeral a un precio irrisorio, 9 y 8 euros respectivamente, y lo más sorprendente es que son los mismos ejemplares que tuve la idiotez de vender en 1998, en perfecto estado y restaurados por mí. Y es que al final, uno siempre puede enmendar sus errores. Galería de Portadas LA MUERTE DE SUPERMAN FUNERAL POR UN AMIGO EL LEGADO DE SUPERMAN EL REGRESO DE SUPERMAN SUPERMAN EL HOMBRE DE ACERO NÚMEROS 1-5 SUPERMAN NÚMEROS 1-5 NOTA: Las portadas de los números 4 de cada edición salieron intercambiadas entre sí por error. EN EN NÚMERO 5 DE SUPERMAN, ESPECIAL DE 68 PÁGINAS, SE DA POR FINALIZADO EL REINADO DE LOS SUPERHOMBRES CON EL RETORNO DEL VERDADERO SUPERMAN TRAS DESTRUIR AL CYBORG EN LA BATALLA DE MOTOR CITY. EL FIN DE UNA SAGA ÉPICA QUE HA PASADO A LA HISTORIA DEL COMIC. fuente: http://supermanjaviolivares.iespana.es/LA%20MUERTE%20DE%20SUPERMAN.htm